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Entrevista a Marc Prensky : “Tenemos que dejar de imponer a los niños nuestra visión anticuada del mundo”

18 Septiembre 2016/Fuente y Autor: Semana Educación

El paso de Marc Prensky por Colombia fue polémico. Semana Educación habló con él, a quien se considera el mayor experto en la conexión entre tecnología y aprendizaje del mundo. Marc Prensky aterrizó en el país como uno de los protagonistas de la Cumbre Líderes por la Educación, organizada por esta publicación los días 14 y 15 de septiembre en Bogotá. La expectación era alta. No en vano, el estadounidense es el mayor experto en educación y tecnología a nivel mundial, y uno de los grandes críticos del actual sistema educativo: niños que memorizan pero no cuestionan lo aprendido.

Su intervención sobre currículo y contenido no dejó a nadie indiferente. Mientras sus seguidores le aplaudieron hasta desgastarse las manos; sus detractores salieron conmocionados. Los pasillos del Cubo de Colsubsidio, donde se organizó el evento, eran un hervidero entre elogios y críticas una vez él se bajó del escenario.

¿Cómo puede decir que comprar libros de textos es la peor forma de invertir en el futuro de los niños, que es un gasto de plata?, se le oyó decir a una mujer roja de la indignación.

Este hombre no sabe de lo que habla, le respondía su acompañante, igual de rojo y encolerizado.

Prensky tiene razón, la educación tiene que cambiar porque va a quedar obsoleta en 20 años, razonaba un hombre pegado a su frondosa barba.

Sí, hay que repensar el modelo para formar a nuestros hijos de cara al futuro, reconoció una mujer de tacones imposibles.

Prensky sabe que tiene un discurso polémico, pero no parece importarle. Habla con pocas pausas, mucho ritmo y seguridad, mirando a los ojos fijamente. Y no deja de sonreír. Sí, parece que las críticas le traen sin cuidado.

Semana Educación habló con él para conocer más impresiones de este experto internacional que no puede vivir sin su celular.

Semana Educación: Usted acuñó los términos ‘Nativo digital’ e ‘Inmigrante digital’, ¿qué significan?

Marc Prensky: Se tiende a creer que los nativos digitales saben todo sobre la tecnología, pero eso no es verdad. Son personas que han nacido en la era de la tecnología y crecieron con ella, creen que determinadas herramientas y valores son importantes, entonces las emplean. Por ejemplo, utilizar una grabadora en el ejercicio periodístico. Imagináte que un periodista de hace 50 años te dice que tienes que hacer entrevistas sin la grabadora. Ellos pensarían que está loca por emplearla y tú que ellos lo están por negarse a hacerlo. Cambia la perspectiva y los puntos de vista sobre las cosas. Por ejemplo, la cuestión de la privacidad. La gente antes pensaba que la privacidad era lo más importante y ahora no piensan igual: comparten su vida en Internet, se comunican por medio de la web y vuelcan contenido disponible para cualquiera que lo quiera ver.

S.E.: Entonces, es una cuestión de cambio de prioridades

M.P.: Sí, esa es la actitud que define a un nativo digital, mientras que los inmigrantes digitales son aquellos que nacieron sin tecnología o muy poca y tratan de imponer su visión antigua del mundo a sus hijos que ya son nativos digitales. “No tendrías que usar el computador más de una hora al día”, les dicen. ¿Y por qué no? Tú no tenías computadores cuando eras un niño, entonces no entiendes lo que es crecer con uno. Es su vida, son sus tiempos. Pero eso no significa que los adultos no puedan enseñar nada a los niños. Simplemente tenemos que ser muy cuidadosos en no adoptar actitudes de otras épocas que ya no se adecuan a las de la actualidad y no imponer esa visión anticuada a los niños.

S.E.: Bueno, pero es que quizá si el niño está 10 horas delante del computador, deja de hacer otras actividades que le pueden beneficiar, como leer

M.P.: No necesariamente. Ahora mismo puedes leer libros a través de tus oídos, escuchándolos. La razón por la que leemos libros es para aprender sobre el comportamiento humano. Entonces, ¿por qué no aprender pero haciendo uso de los diferentes formatos disponibles? Los libros han evolucionado, así que, no es una cuestión de dejar de leer libros, sino de combinar todas las posibilidades que ofrece la tecnología para leer un libro.

S.E.: ¿Como padre fomenta esa actitud de nativo digital en su hijo?

M.P.: Mi equilibrio en la enseñanza de mi hijo es mi mujer. Ella tiene objetivos diferentes en relación con la educación de nuestro hijo: quiere que aprenda a respetar los tiempos de las otras personas, que aprenda a comportarse bien, ella es estricta. Yo, en cambio, motivo otras habilidades, por ejemplo, que consuma toda la tecnología que quiera. Pero si no le gusta, está bien, no le fuerzo. Pero lo que hay que entender es que hoy todo es tecnología: el deporte, la música, las películas… Así que, sea lo que sea lo que le interesa, le aliento a que aprenda y utilice las nuevas herramientas tecnológicas que existen a cerca de esa materia.

S.E.: Hay sectores que alegan que la tecnología aisla y radicaliza a los niños. ¿Qué le parecen estas afirmaciones?

M.P.: Tomemos el ejemplo de Isis y cómo emplean Internet para difundir su ideología fundamentalista. Mi consejo es que hay que tener acceso a las ideas radicales pero también a las que no lo son. Lo que no se puede hacer como padres, maestros, gobierno es permitir que la tecnología se use solo en un sentido por medio de la censura. Necesitamos un mundo en el que todo el mundo tenga acceso a toda la información que le brindan las nuevas tecnologías. De este modo, las personas podrán sacar sus propias conclusiones del mundo que las rodea. Es estúpido criticar la tecnología porque ya forma parte de la vida, es una realidad. Todo es tecnología, desde la ropa que usamos, hasta las gafas que llevo puestas o el maquillaje. Las usamos y normalizamos. Pero cuando son algo nuevo nos asustamos y decimos: «Oh, no, esto lo va a cambiar todo y va a ser terrible». Y no lo es. El problema no es la tecnología, sino cómo se consume.

S.E.: Algunos argumentan también que la tecnología nos hace menos sociable.

M.P.: No, nos hace más sociables, mucho más. Mi hijo está en contacto con sus amigos todo el rato a través del celular. La tecnología nos hace la vida más fácil porque hay momentos en los que no queremos enfrentarnos al cara a cara y la tecnología evita que lo hagamos. Por ejemplo, cuando quieres romper con tu pareja. La tecnología nos ofrece más posibilidades en las relaciones interpersonales.

S.E.: En un contexto de posconflicto, ¿qué importancia puede tener la tecnología ligada a la educación?

M.P.: Bueno, llegados a este punto lo importante es no retroceder a un contexto de guerra. Seamos razonables, ¿quién puede querer la guerra? (se ríe). 50 años de guerra es suficientemente terrible, ¿quién querría volver a eso?

Así que, teniendo eso claro, la pregunta es cómo empleamos la tecnología para no devolvernos a un contexto de guerra y sí para seguir avanzando.

La respuesta debe ser a través de la colaboración, el trabajo conjunto y sabiendo qué se quiere alcanzar. Si nuestro objetivo es un escenario de paz, bueno, habrá que emplear la tecnología para combatir esas acciones que quieren volver a instaurar la guerra. Cada  persona tiene una visión diferente y propone soluciones diferentes, la educación y la tecnología pueden permitir llegar a un punto en común entre posturas y dar soluciones efectivas.

Fuente de la entrevista: http://www.semana.com/educacion/articulo/entrevista-a-marc-prensky-sobre-educacion-y-tecnologia/494206

Fuente de la imagen: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2016/9/17/494204_1.jp

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Reforma educativa, profesionalización docente y derecho a la educación (de buena calidad): ¿es posible una relación entre ellas?

La vorágine de los hechos recientes –la radicalización de la resistencia magisterial, la represión gubernamental que implicó la pérdida de vidas de civiles y el inicio forzado de negociaciones entre un sector del magisterio y el gobierno federal– obliga a hacer una pausa y dar un paso atrás para recuperar la perspectiva necesaria que permita entender lo que sucede e intentar descifrar el rumbo que tomarán los acontecimientos y si ése es el adecuado para lo que queremos como Nación. Para ello es necesario puntualizar algunos elementos de carácter general.

Primero. Parafraseando una idea de Justa Ezpeleta relativa a la escuela de educación básica, se puede afirmar que el sistema educativo mexicano se ha encontrado en un estado permanente de reforma, al menos, desde hace casi 25 años. El ciclo reformista inició con el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa, que afectó de modo simultáneo a los órdenes curricular, administrativo-organizativo y docente. Le siguieron diversas reformas, más particulares: la asociada a la obligatoriedad de la educación preescolar y la de la educación secundaria; que devinieron en la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB). Además, situada en el horizonte la declaración de obligatoriedad de la educación media superior, se implementó la Reforma Integral de ese nivel (RIEMS). Ahora nos encontramos en un tercer momento, a partir de la formulación de “la reforma educativa” de 2013.

En cada momento se han hecho presentes procesos de cambio en diversos órdenes, con distinta intencionalidad y profundidad, así como con diferente direccionalidad (en algunos casos se identifican ya procesos de contra-reforma): lo pedagógico-curricular, lo administrativo-organizativo (macro, del sistema y micro, de la escuela), así como lo relativo a los trabajadores de la educación (v. g. escalafón horizontal). La mayor parte de los planteamientos de reforma fueron justificados bajo la retórica del mejoramiento de la calidad de la educación.

Segundo. Desde finales de los años noventa se plantearon varios límites a las posibilidades de cambio real de los diversos programas con los que se buscaba concretar la reforma. Unos tenían qué ver con el peso histórico de las formas dominantes del trabajo cotidiano en las escuelas (las culturas y prácticas escolares).

Otros se referían a las mediaciones y ajustes a las propuestas de cambio derivadas de la peculiar relación entre la administración educativa federal y local y de ésta con la organización gremial del magisterio. Otros más aludían a la inestabilidad y discontinuidad de los planteamientos, a su carácter fragmentario y acumulativo, al modo tradicional de implementación en cascada, que generaron apatía y resistencia entre el profesorado. Se hizo referencia entonces a la necesidad de pensar en la profesionalización del magisterio como punto de partida para generar condiciones para un cambio educativo genuino que aportara a la mejora de la calidad de la educación. En ese horizonte se plantearon la reforma curricular y el fortalecimiento de las instituciones formadoras de docentes; se probaron estrategias diversas en el ámbito de la actualización del profesorado en servicio; se estimuló el desarrollo profesional de los profesores a través de la realización de estudios de licenciatura y posgrado.

La aparente ineficacia del conjunto de medidas llevó a reclamar la necesidad de controvertir a fondo el arreglo burocrático-corporativo-clientelar de la relación SEP-SNTE, arraigado en la normativa administrativa-laboral, que ha incidido en el conjunto de procesos de gestión operativa del servicio educativo que limitan de fondo las posibilidades de mejora.

Tercero. La ‘reforma educativa’ en curso se planteó con base en varios argumentos. Uno fue el de la “recuperación” de la rectoría del Estado en materia educativa. Otro ha sido el de la profesionalización del magisterio. Ambos argumentos están conectados. Limitar la injerencia sindical en los procesos de ingreso, permanencia, promoción y reconocimiento del profesorado exigió el planteamiento de un proceso/sistema de valoración de los méritos individuales de cada profesor. La transformación de la relación del Estado con el magisterio supone y exige su individualización (la desestructuración del andamio corporativo-clientelar derivado de la participación sindical en la gestión laboral, fuente de corrupción e impunidad).

La evaluación, por tanto, se esgrime como el argumento técnico generalizable que facilita el establecimiento de nuevas bases “objetivas” para la regulación de la relación del magisterio individualizado con el Estado. Pero esto significa que la reforma trasciende el ámbito educativo/administrativo/laboral y cobra un significado eminentemente político (Arnaut, 2014). Lo que está en curso es un proceso de reconstrucción de la racionalidad con la cual el Estado revolucionario se constituyó y que, para reproducirse/actualizándose, requiere establecer nuevas y distintas bases de relación con la sociedad (reconstruyendo a sus viejas clientelas).

La primacía de la evaluación en ese proceso sugiere el establecimiento de un sistema meritocrático basado en cierta clase de evidencias (objetivables y manejables a gran escala, como ‘big-data’), ya no en la valoración local del desempeño de los profesores en función de criterios referidos a los réditos político-electorales, al control social ejercido por el gremio, o el mantenimiento de la pax laboral dentro del sistema.

Cuarto. La evaluación, en tanto mediador técnico-científico de la nueva relación del Estado con el magisterio, funciona de manera instrumental como mecanismo para gestionar el ingreso, la permanencia y el reconocimiento al desempeño del magisterio, así como para operar la promoción de los docentes en el escalafón vertical, es decir, a puestos directivos y de supervisión. Sin embargo, no resulta claro cómo los dispositivos desarrollados para operativizar tal evaluación inciden en a) la profesionalización de los docentes, b) la mejora de la calidad de la educación que reciben los alumnos y c) la garantía del derecho a la educación (de buena calidad).

¿La evaluación continua, en las distintas etapas de la trayectoria laboral de los docentes y directivos, aporta a su profesionalización? Si entendemos por profesionalización “la capacidad, la facultad, la responsabilidad y el compromiso (…) de los profesores para tomar decisiones altamente calificadas sobre los aspectos cotidianos y de política general (…) que forman la esencia de su desempeño laboral” (Consejo de especialistas, 2006), no resulta claro que los dispositivos evaluativos den cuenta de cómo medir la profesionalización –o la profesionalidad progresiva del profesorado– en su complejidad. Supondría tener evidencias de un proceso helicoidal verificable de medición-juicio-recomendación-formación-capacitación-desarrollo-medición-juicio, aceptando –sin conceder– que existe una relación causal medición-juicio-capacitación-mejora del desempeño del profesorado.

Pero eso resulta complicado si también se reconoce que el magisterio es muy heterogéneo. Múltiples generaciones, diversas trayectorias formativas y laborales, distintas relaciones con y significaciones del trabajo docente. Coexisten de manera problemática diferentes “tipos” de profesores. De acuerdo con Fuentes (2013), se pueden identificar tres grupos de docentes: a) los buenos, tenaces y comprometidos; b) los que se desempeñan en la medianía y “cumplen” con los mínimos de su trabajo; y c) los que nunca debieron ser maestros y permanecen para cobrar la quincena y jubilarse. En otra aproximación, Rockwell (2013) identifica cinco tipos de docentes: a) los que son excelentes en su trabajo; b) los que son regulares pero cumplidos con su trabajo; c) los que tienen poca experiencia y enfrentan dificultades en su trabajo y d) el resto, en dos subgrupos: los que no muestran interés o gusto por su trabajo, y los mayores, que dan evidencias de cansancio y no tienen una opción digna de jubilación. Los anteriores sin contar a aquellos que abusan de su poder y de la seguridad de su plaza laboral. Entonces ¿la evaluación tal como está instrumentalizada puede favorecer procesos de profesionalización de los diversos tipos de docentes activos en el sistema?

¿La evaluación del profesorado contribuye a la mejora de la calidad de la educación? Se puede decir que sólo de modo potencial y parcial. Depende de qué dimensiones y aspectos de la práctica docente y del desempeño profesional sean evaluados –e intervenidos, en consecuencia. Si se privilegia la dimensión cognitiva, puede referirse a conocimientos formales o disciplinares. Sin embargo, se ha hecho notar la complejidad de observar, medir y valorar la disposición y uso del conocimiento profesional del profesorado, en tanto conjunto de conocimientos y saberes prácticos que tienen un carácter situado y contextual (De Ibarrola, 2014), es decir, no estandarizable (como parece suponer el proceso de evaluación general). Más allá de los conocimientos, prácticas y desempeños reales del profesorado, hay que reconocer el peso de la historia y la cultura de las comunidades en cada aula. Primero, el aprendizaje de los alumnos no depende sólo de las prácticas de enseñanza del profesor. Antes está el entorno social, económico y cultural en el que nacieron y se desarrollaron los alumnos, relacionado con sus posibilidades de aprendizaje y desarrollo.

Le siguen las trayectorias formativas y de aprendizaje de los mismos estudiantes (Rockwell, 2014). Luego están las condiciones en las que funciona la escuela, la disponibilidad –y manejo efectivo– de recursos de apoyo, el uso del tiempo en la operación de la escuela, la enseñanza y el aprendizaje, etc. (Fuentes, 2013). Las posibilidades de mejora de los aprendizajes escolares de los alumnos dependen más de intervenciones “sistémicas”, que atiendan con criterios de acción afirmativa las diferencias de origen social de los alumnos, que coordinen además el quehacer escolar cotidiano para centrarlo en mejorar el tiempo de enseñanza y las oportunidades de aprendizaje de los alumnos. Sólo en ese contexto cobra relevancia la evaluación del desempeño del profesorado o de sus prácticas docentes, así como las intervenciones orientadas a su mejora.

¿La evaluación del profesorado y del personal directivo contribuye a garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes, titulares primordiales de tal derecho? En el proceso de implementación de la reforma algunas voces reprochan al magisterio que no está de acuerdo con ella porque sus paros atentarían contra el derecho a la educación de los alumnos pues éstos no asisten a la escuela. Otras voces arguyen que debe primar tal derecho por encima de los derechos laborales del magisterio, por lo que resultaría legítimo que el gobierno suprimiera la protesta y forzara a tal sector de trabajadores a “educar” a los alumnos. En el ámbito de los derechos humanos, sin embargo, se distingue entre el derecho “a la educación” y el derecho “en la educación”.

En el primer caso se alude a la accesibilidad y la asequibilidad de los servicios educativos/escolares para la población. Sin duda, la suspensión de labores en las escuelas afecta tales principios. Una escuela cerrada representa una educación inaccesible. Pero eso es contingente, en la medida en que es un recurso de fuerza empleado por el gremio. En el segundo caso, se recurre a las nociones de adaptabilidad y aceptabilidad del proceso y los resultados del trabajo educativo escolar. Y es aquí donde tienen gran centralidad las prácticas y los desempeños reales del profesorado, en el marco de las condiciones y recursos que les provee la escuela y el sistema escolar: ¿los programas y los materiales educativos facilitan al docente la posibilidad de tomar decisiones profesionales para adaptar el currículo al contexto sociocultural de los alumnos? ¿Las políticas escolares soportan las prácticas docentes inclusivas y no discriminatorias de los estudiantes; prácticas que atiendan de modo atingente (no contingente) las diferencias sociales, económicas, culturales de los alumnos? ¿La evaluación reconoce y valora la capacidad de los docentes para tomar decisiones relativas a la construcción de ambientes educativos que favorezcan la igualdad y eliminen el igualitarismo? Es difícil de saber el modo en que la evaluación de ingreso, permanencia o promoción del profesorado facilita el ejercicio de prácticas docentes y escolares orientadas a y sustentadas en los principios de adaptabilidad y aceptabilidad. La anunciada contextualización de la evaluación eventualmente pudiera aportar elementos, pero no sabemos si ello resuelve el problema de fondo.

Sin duda, la implementación de una reforma que requiere la reconstrucción de la relación entre el Estado y el magisterio nacional demanda que se privilegien –al menos temporariamente– las dimensiones política y laboral. El proceso ocupará todavía mucho tiempo y energía social. Más cuando de por medio se ha de edificar una gobernabilidad del sistema educativo sobre bases diferentes. La pax docente del futuro no podrá ser, de ninguna manera, la que funcionó y le dio réditos al sistema político en el pasado. Por lo mismo, no hemos de sofocarnos en la coyuntura conflictiva ni en el corto plazo de los arreglos políticos que pretendan superar la crisis de gobernabilidad del sistema educativo. Más bien, tenemos la responsabilidad de alzar la mirada y reiterar, al menos, dos preguntas: ¿cómo articular las políticas nacionales, las estrategias institucionales y los recursos culturales disponibles para construir –con la participación central e inalienable de los docentes– una reforma educativa capaz de asegurar la mejora de la calidad y de garantizar el derecho a la educación de las futuras generaciones de mexicanos? ¿Cómo superar los riesgos de una reforma política que apuesta demasiado a un vector –la evaluación docente– y no parece reconocer la importancia, relevancia y complejidad histórica-socio-cultural de lo que sigue, la intervención, transformación y mejora de procesos y prácticas docentes, escolares e institucionales, en los que se articulen de modo distinto los órdenes curricular, organizacional y docente?

Referencias

Arnaut, Alberto (2014) “Lo bueno lo malo y lo feo del Servicio Profesional Docente”. En: Del Castillo, Gloria y Giovanna Valenti (coord.) Reforma educativa ¿qué estamos transformando? México: FLACSO-México.

Consejo de Especialistas para la Educación (2006) Los retos de México en el futuro de la educación. México: Consejo de Especialistas para la Educación

Fuentes, Olac (2013) “Las tareas del maestro y los desafíos de la evaluación docente”. En: Ramírez, Rodolfo (Coord.). La reforma constitucional en materia educativa: alcances y desafíos. México: Senado de la República. Instituto Belisario Domínguez.

Ibarrola, María de (2014) “El conocimiento profesional docente en el marco de la reforma educativa”. En: Del Castillo, Gloria y Giovanna Valenti (coord.) Reforma educativa ¿qué estamos transformando? México: FLACSO-México

Rockwell, Elsie (2013) “La complejidad del trabajo docente y los retos de su evaluación: resultados internacionales y procesos nacionales de reforma educativa”. En: Ramírez, Rodolfo (Coord.). La reforma constitucional en materia educativa: alcances y desafíos. México: Senado de la República. Instituto Belisario Domínguez.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/reforma-educativa-profesionalizacion-docente-y-derecho-a-la-educacion-de-buena-calidad-es-posible-una-relacion-entre-ellas/

Fuente de la imagen:http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2016/04/evaluacion-extraordinaria-guerrero2-e1460132287865.jpg

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La reforma educativa como disparador de la inconformidad contenida

Miguel Angel Pérez

La reforma educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto, ha servido para dejar salir todo el coraje y la inconformidad contenida de un gremio que se ha visto afectado y burlado por un gobierno insensible y carente de tino para conducir los asuntos educativos en este país. En los cuatro años de gobierno y desde su anuncio en el 2012 de la propuesta de reforma educativa, no conozco un sólo docente que manifieste su apoyo pleno a la reforma y que esté convencido realmente de que ésta sea la mejor vía para mejorar el servicio público en educación y de ahí elevar su calidad, de que efectivamente esta reforma garantiza mejores escuelas, mejores maestros y un clima más favorable para el trabajo. No, la reforma ha sido rechazada no sólo en los espacios o por los contingentes de la disidencia magisterial, ha sido rechazada también por destacamentos de maestros normales, maestros de banquillo en muchos estados del país, ¿por qué?, ¿cuál es el motivo de su no aceptación en el gremio magisterial? Son tres los motivos más fuertes de su rechazo:

  • Lesiona los derechos históricos de los trabajadores de la educación, al crear un clima laboral permeado por la incertidumbre, la fragilidad legal y la inestabilidad en el empleo.
  • Recurre a una estrategia basada en la evaluación punitiva, como mecanismo de castigo, de exclusión o para definir a quienes se beneficia y a quienes más se les castiga, a partir de la creación de las figuras de maestros idóneos y no idóneos.
  • No es la reforma que la educación de México necesita, debido a que ésta no es la mejor vía para elevar la calidad.

De esta manera, los últimos cuatro años se han caracterizado en educación por un intenso clima de estira y afloja, donde el gobierno sin convencer pretende continuar con su afán de imponer su nuevo esquema laboral y por el otro maestros aglutinados o no en la CNTE o en otras instancias de representación colectiva se resisten a ceder ante tan compleja y arbitraria propuesta. En el centro de dicha disputa está la dirigencia del SNTE, dicha agencia ha perdido su capacidad de convocatoria y de interlocución, su principal dirigente se pasea por todo el país dando a conocer declaraciones insustanciales, apoyando en los hechos como el esquirol que siempre ha sido de las declaraciones e iniciativas del actual gobierno.

Bajo este clima de tensión no existe ninguna instancia que se coloque en el centro a modo de mediador, para que permita llegar a acuerdos a partir que las partes cedan en sus posiciones.

Alguien en el ámbito internacional debería decirle al gobierno de México que lo que ha diseñado y propuesto no es ni reforma ni tampoco es educativa, los cambios en la regulación laboral política y administrativa no deberán confundirse con el nombre de reforma educativa y, de igual manera, anular todo lo acordado en el plano de las leyes y de los ajustes políticos.

Necesitamos hacer emerger una verdadera reforma educativa desde la experiencia de los docentes, las propuestas de los investigadores y la disposición de los funcionarios educativos para darle articulación y consenso al proyecto por elaborarse. Bajo el actual clima no sólo perdemos tiempo y esfuerzo, dejamos que la historia muy pronto nos reclame el perder la incapacidad de responder a los niños y las niñas de no ser capaces de diseñar una verdadera propuesta educativa que los beneficio de cara a los retos y desafíos de un mundo cada vez más demandante.

Fuente de articulo: http://www.educacionfutura.org/la-reforma-educativa-como-disparador-de-la-inconformidad-contenida/

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¿Cómo evaluar el desempeño de docentes en educación primaria desde un enfoque integral y contextualizado?

Pluma Invitada

El proceso de evaluación docente de educación básica, es inacabado y en proceso de perfeccionamiento, así como trascendental y provechoso para la mejora educativa si se plantea desde un enfoque integral y contextualizado, desde mi punto de vista.

Durante los siguientes dos años, estaré trabajando en un proyecto de investigación educativo como parte de mi tesis de posgrado, el cual surge del problema de investigación: ¿Cómo evaluar el desempeño de las maestras y maestros en educación primaria desde un enfoque integral y contextualizado en el municipio de Colima? sobre el cual estoy muy interesado por los resultados y alcances que puede tener, con la objetividad como máxima para cada elemento del proceso que lo conformará.

Mi proyecto nace de inquietudes propias al ser docente (tema abordado en publicaciones anteriores de este  mismo blog), de los comentarios que percibo en charlas con otros docentes, así como de algunas participaciones específicas en foros y conferencias con las cuales he podido coincidir por interés propio al revisar materiales vía internet.

La primera participación a la que me refiero sucedió en la Conferencia Magistral: “La evaluación en el proceso de diseño, seguimiento y logros de la Ruta de Mejora de las escuelas” impartida por la Dra. María Antonia Casanova experta en Evaluación Docente en España organizada por la Secretaría de Educación del Estado de Colima como parte del 1er Foro Internacional de Educación “Escuelas conscientes: Comunidades ciudadanas” realizado durante este año, en la cual, a solicitud expresa de los profesores asistentes, por medio del Dr. Juan Carlos Yañez Velazco,  Director Adjunto del INEE en el Estado de Colima, pidió a la conferencista que comentara algo sobre el proceso de Evaluación Docente en España, para lo cual ella comentó que en su país, los docentes se evalúan cuando ellos deciden ser evaluados para acceder a un mejor puesto de trabajo.

Así mismo, mencionó que en general a los docentes los evalúan los supervisores y supervisoras, para lo cual se les entrega con anticipación el protocolo (con una serie de indicadores) de cómo va a ser evaluado para que el docente conozca cómo debe trabajar en el aula, además de un examen que aplican cada dos años.

Por lo cual, el proceso de evaluación docente, según la especialista, consiste en lo siguiente:

I.- ENTREVISTA CON EL DIRECTOR (en el cual se pregunta sobre horarios, relaciones con los padres, cumplimiento en las aulas y rendimiento con los alumnos).

II.- ENTREVISTA CON EL MAESTRO (en el que se solicita y revisa documentación: programación de aula para el ciclo escolar, trabajos de los alumnos, cómo evalúa a los alumnos, qué metodologías utiliza, así como programación del ciclo escolar anterior).

III.- REUNIÓN CON REPRESENTANTES DE LAS FAMILIAS DE LOS ALUMNOS DEL MAESTRO (para ver qué opinión tienen del maestro, para saber si están conformes y si hay algún problema o no).

IV.- OBSERVACIÓN EN EL AULA DEL DESEMPEÑO DEL MAESTRO (con tiempo indefinido para corroborar si lo que el docente expresó en la entrevista lo lleva a la práctica, ver cómo trabaja en el aula así como el ambiente en el salón de clase).

Además, mencionó que si cada 6 años los maestros presentan el justificante de 100 horas de capacitación se le paga un poco más.

Por otra parte, en su artículo “Replantear la evaluación docente” publicada el día sábado 10 de septiembre del 2016 en el periódico el Universal, el Dr. Eduardo Backhoff Escudero Consejero de INEE, menciona que:

En el nuevo Modelo de Evaluación Docente (ED), los cinco grandes ejes que articulan este replanteamiento de la evaluación son: 1) que gran parte tenga lugar en la escuela (relacionándola con su entorno), 2) mejorar su contextualización (vinculándola con la práctica docente), 3) mejorar su pertinencia (buscando que refleje mejor las competencias docentes), 4) enfatizar la función formativa (ofreciéndole al docente capacitación y formación antes, durante y después  del proceso) y 5) hacer más accesible y amigable el proceso evaluativo.

Así mismo el Modelo de ED, consta de tres grandes etapas:

I.- INFORME DE RESPONSABILIDADES PROFESIONALES.

Para conocer el cumplimiento de las responsabilidades profesionales de los docentes, se utiliza un instrumento tipo encuesta que mide el comportamiento del docente en varias áreas de responsabilidad, tales como: asistencia y puntualidad, cumplimiento de sus  funciones docentes, participación en el Consejo Técnico  Escolar y comunicación con los padres de familia. Tanto la autoridad escolar como el propio maestro responden a esta encuesta (desde la escuela), cuyo objetivo es identificar fortalezas y espacios de mejora profesional del docente.

II.- ELABORACIÓN DE UN PROYECTO DE ENSEÑANZA.

La segunda etapa consiste en el diseño e implementación de un proyecto de enseñanza que atienda las necesidades de un grupo de alumnos en su contexto escolar, en la recolección de evidencias de aprendizaje de los estudiantes, así como en la reflexión sobre los alcances y limitaciones de esta planeación didáctica. El proyecto lo realiza el profesor en un lapso de tres meses y lo califican dos evaluadores independientes certificados por el INEE, de manera remota e independiente. Dichos evaluadores tendrán que ser de la misma entidad federativa, nivel educativo y modalidad escolar del docente que sea evaluado.

III.- EXAMEN DE CONOCIMIENTOS PEDAGÓGICOS Y CURRICULARES O DISCIPLINARIOS.

El tercer componente consiste en un examen de conocimientos pedagógicos y curriculares o disciplinares básicos. Se trata de un instrumento objetivo que se diseña para conocer las habilidades conceptuales y metodológicas que todo docente debe de poseer para impartir clases. El examen se administra por computadora en instituciones educativas (públicas y privadas) del nivel medio superior y superior. El docente podrá sustentar dicho examen en una sede cercana a su centro de trabajo, en el momento que mejor le acomode dentro de un periodo.

Tras lo anterior, te invito a que participes con base en tus experiencias y conocimientos, mencionando cuales son los elementos que debe integrar un proceso de evaluación docente para las y los maestros de educación primaria desde un enfoque integral y contextualizado, así como algunas características que consideres importantes como parte del mismo.

Te agradezco de antemano tu importante participación, pues el comentario que aquí publiques me será de gran utilidad para el proceso de generación de ideas e investigación en fuentes teóricas para la construcción de mi proyecto de investigación educativo de posgrado.

*Docente en Universidad Multitécnica Profesional y en Subdirección de Evaluación de Políticas Públicas de la SE Colima.

Bibliografía

Secretaría de Educación Colima. “Conferencia Magistral: María Antonia Casanova FIE2016”. (A partir de 1:40:50). Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=PlSBHICm940

Backhoff, E. (10/09/2016)  “Replantear la evaluación docente”. El Universal. Recuperado dehttp://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/eduardo-backhoff-escudero/nacion/2016/09/10/replantear-la-evaluacion

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/vozdelprofe-como-evaluar-el-desempeno-de-las-maestras-y-maestros-en-educacion-primaria-desde-un-enfoque-integral-y-contextualizado/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2015/12/evaluacion-desempe%C3%B1o-docente2-e1449511753408.jpg

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Reformas que van y vienen. Primera parte: los setenta

Roberto Rodríguez

Si la calidad de la educación pública en México dependiera del ánimo reformista del gobierno hoy tendríamos resultados sobresalientes. Y no los tenemos.

Repasando la historia reciente de la educación pública del país y de las reformas que la han orientado, es fácil advertir que prácticamente cada administración federal se ha propuesto impulsar cambios, de mayor o menor calado, para hacer frente a los problemas de la cobertura, el rezago, y por supuesto la calidad de los servicios educativos. Se han ideado y experimentado soluciones de corte normativo, organizacional, administrativo, pedagógico y también político. No es la actual reforma educativa ni la más ambiciosa ni la mejor procesada.

Vale la pena repasar brevemente cuáles han sido los proyectos, las fórmulas de implementación y los resultados de las reformas del sector en las últimas décadas para ponderar hasta qué punto los cambios que ahora se proponen son novedosos y en qué medida pueden ser eficaces.

Comencemos con la reforma educativa de Echeverría (1970-1976). En esta se expresaron soluciones orientadas no tanto a una transformación a fondo del sistema educativo vigente, como a la modificación de las estructuras tradicionales. La política respectiva definió medidas tales como la actualización de los métodos de enseñanza; la inclusión de distintas modalidades encaminadas a la creación de ciclos terminales y salidas laterales, principalmente de orden técnico; la racionalización y descentralización de los recursos institucionales; la orientación del currículo a partir de áreas básicas del conocimiento, y, finalmente, la reorientación valorativa de los contenidos educativos. La reforma implicó, asimismo, un amplio conjunto de cambios normativos, entre los que destaca la Ley Federal de Educación, aprobada en noviembre de 1973. La línea que conecta estos planteamientos con el proyecto político del Estado puede buscarse en la intención del régimen de lograr una amplia base de apoyo ideológico a partir de la atención de ciertas demandas estratégicas; en este caso, la demanda educativa.

Para generar proyectos específicos en el contexto de la reforma educativa, la SEP integró al inicio del sexenio la denominada Comisión Coordinadora de la Reforma Educativa. Este órgano trabajó durante los primeros meses del nuevo gobierno y sus casi cuatrocientos integrantes establecieron recomendaciones y orientaciones para todos los niveles, tipos y modalidades del sistema educativo. El SNTE participaba en la Comisión a través de la representación formal del sindicato y también a través de la Academia Mexicana de Educación. El organismo gremial fue copartícipe y corresponsable de las medidas impulsadas en los niveles de educación básica.

Por otra parte, las recomendaciones emanadas de la Subcomisión de Educación Superior se habrían de entrelazar con los acuerdos generados en el seno de la ANUIES durante el periodo 1970-1973 para orientar los cambios que, en los ámbitos académico y organizativo, se dieron en las universidades en los siguientes años.
En efecto, las instituciones de educación superior reunidas en la ANUIES recogieron los propósitos de la reforma e iniciaron un proceso de búsqueda conjunta de soluciones tendientes a crear un sistema de educación superior renovado y mejor articulado. Al coincidir con la estrategia del Estado a favor de una amplia reforma educativa en todos los niveles del sistema, las instituciones adscritas a la asociación establecieron, a partir de 1970, una serie de acuerdos que marcaron la pauta en la transformación cualitativa de la enseñanza superior del país. Al respecto resulta emblemática la creación de instituciones innovadoras: el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, el Colegio de Bachilleres y la Universidad Autónoma Metropolitana.

La segunda mitad de la década corresponde al sexenio del presidente José López Portillo (1976-1982). A diferencia de su antecesor, el titular del ejecutivo otorgó prioridad al diseño y la instrumentación de políticas públicas basadas en planes y programas formales. Desde el inicio del sexenio se ordenó a todas las áreas de la administración pública federal que establecieran planes sectoriales con acciones, objetivos y metas de mediano y largo plazo. El ejercicio derivó, en primer lugar, en la formulación del Plan Global de Desarrollo 1980-1982, aprobado por decreto presidencial el 15 de abril de 1980, pero también sirvió de sustento para gestar el nuevo marco normativo de planeación del sector público: la Ley General de Planeación, aprobada en enero de 1983.
Durante el sexenio del presidente López Portillo la acción gubernamental se concentró en expandir la oferta de educación primaria en todo el país para garantizar una oferta suficiente en el nivel. La prioridad sobre la educación básica hizo que solo se creara una nueva institución universitaria: la Universidad Pedagógica Nacional, establecida en 1978 como “la respuesta del Gobierno Federal al legítimo anhelo del magisterio nacional para consolidar las vías de su superación, acorde con las necesidades actuales del sistema educativo” (Decreto de Creación de la UPN).

Durante el periodo de Echeverría el término “reforma educativa” impregnaba, en su totalidad, el discurso de la política sectorial. En cuanto López Portillo tomó posesión del cargo se dejó de hablar de ello. El lema era ahora: educación para todos.

Fuente del articulo:http://www.educacionfutura.org/reformas-que-van-y-vienen-primera-parte-los-setenta/

Fuente de la imagen:http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2016/09/2012-02-23_IMG_2012-02-23_17-20-55_epfotos_20120223_151523.jpg

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El año 2016 va camino de convertirse en el más caliente de la historia de la Tierra

18 Septiembre 2016/Fuente:20minutos/Autor:EFE

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió este viernes de que 2016 está en camino de convertirse en el año más caliente que se haya registrado en la historia, con temperaturas extremadamente altas. «Hemos sido testigos de un prolongado periodo de extraordinario calor y todo indica que esto se convertirá en la nueva norma», sostuvo el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, al apuntar que se han observado niveles inusualmente altos de concentración de dióxido de carbono y se han roto récords de temperatura.

Esta situación y el calentamiento de los océanos ha acelerado el blanqueamiento de los arrecifes de corales, recordó. La temporada excepcionalmente larga de calentamiento global continuó en agosto «La temporada excepcionalmente larga de calentamiento global continuó en agosto, que fue el más caliente en registros tanto en la superficie terrestre como en los océanos», agregó la portavoz de la OMM, Claire Nullis, basándose en datos de la NASA y del Centro Europeo para las Previsiones Meteorológicas a Mediano Plazo.

Además, según los últimos datos, la superficie de hielo en el Ártico alcanzó su mínima extensión durante el verano (boreal) el pasado día 10 de septiembre, con lo que fue la segunda más reducida desde hace 37 años, cuando empezaron los registros por satélite.

Esa superficie es comparable con la observada en el mismo periodo de 2007. La extensión de hielo en el Ártico fue de 4,14 millones de kilómetros cuadrados y se cree que la principal razón para que la situación no fuese dramática tiene que ver con que el verano en esa parte del mundo fue fresco, nublado y con tormentas regulares. «Históricamente, esas condiciones meteorológicas desaceleran la pérdida de hielo durante el verano, pero en lo esencial estaremos sólo un peldaño por debajo del récord», indicó Nullis.

La menor superficie de hielo ártico data del 17 de septiembre de 2012, cuando disminuyó hasta los 3,39 millones de kilómetros cuadrados.

Fuente de la noticia: http://www.20minutos.es/noticia/2839106/0/2016-convertirse-ano-mas-caliente-historia/#xtor=AD-15&xts=467263

Fuente de la imagen: http://img.kaloo.ga/thumb?url=http%3A%2F%2Fcdn.20m.es%2Fimg2%2Frecortes%2F2016%2F05%2F26%2F288542-944-944.jpg&md5val=ffed612c194605dfd9e944670bb194e4&key=a8d7c4df764a21315b3645d83d30e28e13704fc6&method=fill&size=1080×1080

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EE.UU: Miami Beach busca plantas que repelen mosquitos transmisores del Zika

EE.UU./17 de septiembre de 2016/www.miamidiario.com/

 

 

Funcionarios de la Playa Jardín Botánico de Miami sostuvieron que están trabajando para obtener la propiedad de los mosquitos que podrían transmitir el virus Zika.

Los funcionarios del Estado identificaron el jardín como uno de cada cuatro áreas dentro de South Beach, donde el virus fue aislado en muestras de mosquitos.

En un comunicado el sábado, Director Ejecutivo de arena Shapiro dijo que el jardín cooperó con el fin de la ciudad para recoger todas sus bromelias, a pesar de que las plantas se trataron con regularidad con un pesticida que mata las larvas de mosquitos. Los mosquitos pueden reproducirse en el agua atrapada en los centros cilíndricos bromelias.

Shapiro dijo que algunos macizos de flores se ven ahora al descubierto, y el jardín quiere llenarlos de plantas que repelen los mosquitos.

No hay información si ha sido puesto alrededor de tres otras localizaciones de Miami Beach donde los mosquitos dieron positivo por Zika.

Tomado de: http://www.lagranepoca.com/internacionales/estados-unidos/86211-miami-beach-busca-plantas-que-repelen-mosquitos-transmisores-del-zika.html

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