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Ya estamos en una gran depresión en Estados Unidos

Por: Jeffrey D. Sachs, profesor y director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia. 

 En lugar de una imaginaria “compensación” entre la reactivación de la economía y la protección de la salud, las políticas del presidente Donald Trump están causando una gran depresión y decenas de miles de muertes al mismo tiempo. Esto se debe a que no existe una compensación entre economía y salud, excepto en la fantasía de Trump. A menos que las personas confíen en su seguridad en medio de la pandemia, no regresarán a la vida normal. Al permitir una reapertura prematura, lo que asegura que la epidemia se desatará, es muy probable que Trump haya condenado a Estados Unidos al colapso económico.

El fantasista promueve el pensamiento mágico, y tal vez incluso lo cree él mismo. Trump dijo que el virus no era una amenaza. Dijo que desaparecería en abril. Dijo que estaba completamente bajo control. Dijo en marzo que teníamos todas las pruebas que necesitábamos.

La epidemia es controlable cuando el Gobierno es serio. Australia, China, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelandia y Taiwán, entre otros, han mantenido las muertes por debajo de 10 por millón de habitantes, en comparación con 271 por millón en Estados Unidos. Esos otros países implementaron políticas de salud pública a escala nacional; Estados Unidos no lo hizo.

Con las muertes de covid-19 en EE.UU. en los 90.000, y casi seguramente más altas con base en una comparación de muertes este año y el año pasado, Trump ahora trata de desacreditar el recuento de muertes. En el mundo de fantasía de Trump, no hay muertes si no se denuncian.

Las maniobras de Trump tampoco salvarán la economía, que está en caída libre. Los estados pueden abrir ahora y así propagar más enfermedades y muertes. Pero nuevamente, la fantasía económica no reemplazará la realidad. Los consumidores no comenzarán a comprar de repente. Los constructores no construirán edificios repentinamente cuando tantos estén vacíos o subutilizados. Algunos de los seguidores de Trump pueden dirigirse a lugares abarrotados, y si es así, muchos contraerán el virus, pero la mayoría de los estadounidenses no lo harán.

Del récord de 20,5 millones de empleos perdidos en abril, la mayoría no volverá pronto, ya sea que los estados declaren o no abiertas sus economías. La propagación continua del virus en sí mismo bloqueará cualquier recuperación rápida significativa. También lo harán los cambios estructurales profundos que causarán que una proporción significativa, aunque desconocida, de las pérdidas de empleo actuales sea permanente.

Estos son algunos de los trabajos que no están regresando: el comercio electrónico desplazará muchos trabajos minoristas tradicionales. Grandes cadenas minoristas ahora están en bancarrota semana tras semana. El resultado es que muchos empleos minoristas, una disminución de 2,1 millones en comparación con marzo y abril de 2020, probablemente no volverán. Los empleos creados como resultado de las compras en línea no serán iguales a los perdidos en las tiendas físicas.

Muchas empresas comerciales reorganizarán sus flujos de trabajo para permitir mucho más trabajo desde casa, y esto dejará los complejos de oficinas escasamente poblados. Muchas compañías reducirán su espacio, lo que significa que las nuevas construcciones comerciales seguirán deprimidas en los próximos años.

La nueva perforación de petróleo y gas se ha derrumbado y no se recuperará a niveles pasados debido al exceso a largo plazo en los mercados mundiales de petróleo y el colapso en los precios del petróleo y el gas. Los viajes y el turismo seguirán debilitados mientras la epidemia no esté controlada, manteniendo bajos los números de empleo en alojamiento, restaurantes, ocio y entretenimiento.

La idea restante de Trump es obligar a las empresas a regresar de China y reconstruir sus cadenas de suministro en sus hogares. Esta es otra fantasía más. Al intensificar los ataques a China, incluyendo nuevas medidas para aislar a las empresas chinas de la tecnología de semiconductores estadounidense, Trump aplastará las perspectivas de crecimiento de gran parte de la industria de alta tecnología de Estados Unidos, cuyo negocio incluye mercados internacionales, incluida la vasta población de China. Las medidas de Trump invitarán a represalias chinas y acelerarán el día en que China compita con EE.UU. en varias dimensiones de fabricación y diseño de semiconductores, como chips especializados para inteligencia artificial y 5G.

Un área obvia de represalia será que China compre aviones de Airbus en lugar de Boeing. Incluso antes de la pandemia, Boeing estaba en una crisis muy profunda debido a su flagrante mala gestión del 737 Max. El fracaso de Trump para contener la epidemia y sus intensificados ataques contra China profundizarán los problemas de Boeing. Las acciones de Boeing cayeron un 2% el 15 de mayo, el día después de que las nuevas medidas contra China de Trump, y las acciones de Boeing cayeran más de un 70% desde el pico del 1 de marzo de 2019.

Trump tratará de salvar compañías moribundas, sin duda incluyendo su propio negocio familiar. Intentará salvar el sector del petróleo y gas, aunque ningún banco lo tocará. Apoyará a las empresas fallidas de amigos, compinches y contribuyentes de campaña. Él mentirá, tratará de ocultar datos, culpará a otros y producirá un desastre cada vez más profundo.

Pero hay tres pasos verdaderos para salir de la nueva gran depresión.

Primero, y con la mayor urgencia, debemos poner fin a la epidemia a través de las medidas de salud pública (pruebas, rastreo y cuarentena) que Trump ha descuidado constantemente.

En segundo lugar, debemos trabajar con otros países, incluida China, para detener la epidemia en todo el mundo para que el comercio y los viajes puedan reanudarse de manera segura, y para que los millones de empleos que dependen del comercio, el transporte y el turismo se restauren, al menos en parte.

En tercer lugar, debemos construir nuevos sectores industriales y de servicios, no apuntalar los antiguos y moribundos. La recuperación no se logrará a través del fracking de petróleo y gas, sino a través de un boom de compañías estadounidenses que producen paneles solares, turbinas eólicas, baterías avanzadas, vehículos eléctricos avanzados y el hardware y software de redes inteligentes; combinado con un auge de la industria de servicios basado en nuevos modelos de atención médica, educación y trabajo de oficina de bajo costo, que combina la prestación de servicios en línea y en persona.

Al ser inteligentes y justos, podríamos esperar nuevas industrias de alta tecnología, más tiempo libre compartido, viajes más cortos, cielos más limpios, acceso universal a servicios de salud asequibles y educación superior y un salario garantizado para todos los trabajadores.

Para todo esto, necesitamos una nueva administración y Congreso y un nuevo enfoque para nuestra nación. Hasta entonces, el mundo de fantasía de Trump es nuestra pesadilla. Aguantar. Se acerca un nuevo amanecer.

Fuente del artículo: https://cnnespanol.cnn.com/2020/05/19/opinion-ya-estamos-en-una-gran-depresion/

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Sonnia España en Ecuador: «Aquí tenemos otra pandemia, la pandemia del hambre»

Por: Rebelion.org.

En la décima quinta entrega de la serie, la activista afroecuatoriana Sonnia España denuncia las carencias económicas que sufre su comunidad como resultado del racismo estructural y cultural: «No educarse es una nueva forma de esclavitud». Reafirma los principios de su organización, la Agrupación Afroecuatoriana de Mujeres Progresistas: «Buscamos la autonomía y el empoderamiento económico que nos permita hacer frente a la violencia de género, el racismo, la discriminación y la exclusión del Estado».

¿Podría comentarnos sobre su actividad en la comunidad?

Vivo en el sector Nigeria de la Isla Trinitaria donde trabajo con dos organizaciones: la Agrupación Afroecuatoriana Mujeres Progresistas (AAMP) y África Mía, emprendimiento por la economía popular y solidaria para el turismo comunitario. En este momento, tuvimos que cerrar las dos organizaciones por la cuarentena. Pero hemos organizado un comedor para proveer alimento a las familias más necesitadas. Hay unas 4.800 familias en el sector Nigeria y la mayoría no tiene trabajo.

Página del folleto de presentación de AAMP y África Mía. Cortesía de Sonnia España.

¿Cómo funciona el comedor?

Proveemos -con ayuda de la empresa Khare- 150 almuerzos por día en la Cooperativa Independencia 2 (sector Nigeria) y luego quisiéramos ir ampliando a otras cooperativas. Cocinamos los almuerzos, los empacamos y los distribuimos casa por casa. Ahora estamos trabajando ocho o más mujeres en la limpieza, cocina y reparto. Los platos son arroz con camarón, locro y otras comidas. Por ahora, la comida es para los niños, las personas de la tercera edad y las personas con discapacidades Esperamos ampliar la cantidad de platos por día y llegar a más gente…

Sonnia España con una familia de la cooperativa Independencia 2, sector Nigeria, Isla Trinitaria.

¿Cómo los ha afectado el coronavirus en el sector Nigeria de la Isla Trinitaria?

Aquí no tenemos coronavirus. Aquí tenemos otra pandemia, la pandemia del hambre. A este hambre se le suma que no hay qué vender con el Quédate en casa. Un 95% de la gente son trabajadores informales, no tienen ningún ingreso en este momento. Y del 5% que tiene un empleo fijo, algunos lo han perdido. Mi hijo trabajaba en la empresa eléctrica y ¡hace tres días lo botaron del trabajo!

¿Podría contarnos sobre su vida? ¿Cuáles fueron sus motivaciones principales para trabajar en su comunidad? ¿Nació en Guayaquil?

Yo soy nacida en el cantón Eloy Alfaro de la provincia de Esmeraldas. Cuando tenía seis años mi madre me mandó a vivir con una tía en Guayaquil, hace 46 años. Desde entonces, pasé por muchas cosas difíciles. Me casé, mejor dicho, me escapé al puro estilo esmeraldeño con mi novio [Ríe]… después me separé cuando me di cuenta de que mi vida no era normal (por la violencia). Cuando conocí mis derechos, quise ponerlos en práctica. Más tarde, conocí a mi actual pareja con la que llevamos 15 años… entonces, yo ya había aprendido a defender mis derechos como mujer.

En 1999 un grupo de mujeres negras formamos la Agrupación Afroecuatoriana Mujeres Progresistas en el sector Nigeria del barrio Isla Trinitaria, al sur de Guayaquil. Queríamos mejores oportunidades de vida para nuestras familias. Trabajamos para fortalecer las relaciones humanas y la vida comunitaria -pues uno de los retos era vencer el individualismo. Otro reto era fortalecer nuestra identidad étnica, en lo cultural y en lo político como ciudadanas afroecuatorianas. Buscamos la autonomía y el empoderamiento económico que nos permita hacer frente a la violencia de género, el racismo, la discriminación y la exclusión del Estado. Recién en esa época empezamos a entender la violencia de género, la violencia sexual, como un problema. Antes la veíamos como algo «normal». Queríamos capacitarnos y tener autonomía para desarrollar nuestros emprendimientos y hacer frente a la violencia (doméstica y externa).

Aprendimos a tener autoestima y sentirnos orgullosas de ser afroecuatorianas.

Después formamos África Mía que ya tiene 19 años. Es decir, Mujeres Progresistas es una organización social y África Mía es una organización de servicios: tenemos un restaurante de cocina tradicional, salones de belleza afro, talleres de costura y turismo comunitario. Además de una caja de ahorro y crédito para apoyar los emprendimientos de las integrantes. Cuando formamos África Mía éramos 89 mujeres y ahora contamos con la participación activa de 286 mujeres jefas de hogar.

Página del folleto de presentación de AAMP y África Mía.

¿Ha tenido algún efecto positivo el Decenio Afrodescendiente para disminuir el racismo en Ecuador?

El racismo no es solo estructural sino también cultural. Si eres negro, eres ladrón, según piensa mucha gente en Ecuador. Para romper con ese pensamiento, hace falta cambiar las estructuras, ofrecer oportunidades de educación y de trabajo. Que se haga justicia y se reconozca el aporte de los negros en la historia de este país. Nada de eso sucedió con el Decenio Afrodescendiente declarado por la ONU (2016) y refrendado por Ecuador. Solo quedó en papeles.

Los afrodescendientes somos el 7,4% de los ecuatorianos y no nos quieren ver.  Nos hacen falta organizaciones, no estamos organizados. No tenemos trabajo. No tenemos educación. Y vivimos en una sociedad con el estereotipo de que todos los negros son ladrones. Sin embargo, hubo algunos avances. Hoy hay algunos policías negros, por ejemplo. Y la gente tuvo que aprender a tolerarnos…

¿En las escuelas públicas del sector hay algún maestro o alguna maestra afrodescendiente?

No hay ni un solo maestro negro en las dos escuelas públicas del sector. Los maestros vienen de afuera de la comunidad. No entienden culturalmente a los chicos.

¿Cuáles son las posibilidades de que una o un adolescente afrodescendiente de este sector vaya a la universidad?

Aquí hay miles de jóvenes y es raro que alguien vaya a la universidad. Los jóvenes quieren ir, como mi propia hija, pero les dicen que no hay cupo. Mi hija aplicó varias veces, quiere estudiar Sociología, pero la respuesta es siempre la misma: NO hay cupo. Si le siguen negando la educación, terminará siendo otra madre soltera de este barrio.

No educarse es una nueva forma de esclavitud. Durante la pandemia se ha agravado porque aquí NADIE tiene computadora. Y el acceso al internet no es bueno. La educación por internet, para nosotros significa NO educación.

¿Cuáles serían las causas principales de la situación crítica que se vive en los barrios de Guayaquil?

Si nosotros entendiéramos como comunidad cuáles son nuestros derechos, iríamos a reclamar para conseguir que se cumplan nuestros derechos. Pero no lo hacemos. Y tenemos un gobierno municipal que lleva 30 años en el poder y no hace nada. En Monte Sinaí no tienen ni agua siquiera. Aquí el municipio no ha hecho alcantarillado ni otras obras básicas. Al principio de la temporada invernal* no hicieron fumigaciones contra el dengue, por ejemplo. En este sector falta todo.

Con el gobierno nacional, igual. Lo votamos a Moreno porque teníamos  muchas expectativas;  pensamos que tendría otra sensibilidad hacia nuestras comunidades. Lo cual no fue así.

Mencionó el dengue, que es endémico en la Costa. ¿Cómo es la situación?

Hay una epidemia increíble de dengue en nuestro sector.  Yo estuve muy enferma, al igual que mi familia y muchos vecinos. Yo creí que me moría, y para colmo los síntomas de dengue son muy parecidos a los de COVID-19: fiebre, dolores musculares, problemas respiratorios. Estuve muy mal. Hace cinco años tuve un derrame cerebral; perdí parte de la movilidad del brazo derecho y todavía me queda algo de dificultad para hablar. Además, soy diabética e hipertensa -dos agravantes que me ponen en situación de riesgo a mi edad

No podía respirar. Y no podía ir a un hospital. No tenemos atención médica aquí. Por suerte, me atendió por teléfono una familiar médica que vive en Esmeraldas. Y me recetó los remedios que me curaron. Y los mismos tomaron mis familiares y vecinos. Así nos curamos. ¡Y recién ayer, al fin del invierno, pasaron fumigando por primera vez contra el mosquito del dengue!

Sonnia, antes de terminar y dejarle continuar con sus actividades, quería preguntarle sobre su bella túnica. ¿Fue hecha en Ecuador?

Fue hecha en el taller de costura de nuestra organización África Mía. Pensamos que para fortalecer nuestra identidad cultural era importante desarrollar una vestimenta propia, que nos exprese al igual que la música o la gastronomía. Nosotras nos elaboramos los trajes con telas de estampados africanos que compramos en Colombia. Hacemos los diseños y elaboramos los trajes para hombres y mujeres, y también los turbantes.

Sonnia impartiendo un taller, previo a la cuarentena.

Nota: * la temporada de lluvia con altas temperaturas, cuando se propaga el mosquito vector del dengue, se inicia en diciembre y finaliza en mayo; se llama popularmente «invierno», o temporada invernal.

«Voces de Guayaquil, epicentro de la pandemia en Ecuador» consiste en una serie de entrevistas a residentes días posteriores a que su ciudad estuvo en la primera plana de los noticieros internacionales por los muertos sin sepultura y sus familiares clamando por ayuda a un Estado aparentemente inexistente. Trabajadores, artistas, estudiantes, docentes comparten sus vivencias desde la ciudad que es el centro económico y financiero del país y que paradójicamente también es la ciudad con mayor concentración de pobreza. Se estima que un 17% de los 2.700.000 habitantes de la urbe viven en condiciones de pobreza. Recostada sobre las aguas terrosas del río Guayas, con un clima muy cálido y húmedo que no hace mella en la actividad intensa y el carácter hospitalario y amable de sus habitantes, Guayaquil tiene la mayor densidad de población del país y el sistema de transporte público con más usuarios. Estos elementos junto a las profundas deficiencias del sistema de salud pública nacional cuyo presupuesto fue reducido un 36% en el último año y la desorganización del gobierno municipal son factores que ayudarían a explicar por qué la ciudad concentra el 70% de los casos de COVID-19 en Ecuador y la mayor cantidad de contagios per cápita en toda América Latina.

Fuente de la entrevista: https://rebelion.org/aqui-tenemos-otra-pandemia-la-pandemia-del-hambre/

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OVE entrevista a Prudenciano Moreno Moreno: “La educación es principalmente socialización”

Entrevista realizada por Luis Miguel Alvarado Dorry en exclusiva para Otras Voces en Educación.

Conocimos a Prudenciano Moreno Moreno a partir de sus diversos textos en donde devela la mercantilización de la educación por parte de las corporaciones internacionales como el FMI, BM, BID, OCDE, entre otros, asimismo sobre el modelo por competencias impuestos por estos organismos, el cual, va deshumanizando a las sociedades.

En un grupo de WhatsApp en la que coincidimos con él, tuvimos fuertes debates con respecto al movimiento Fridays for future que encabeza Greta Thumberg; lo sorprendente de nuestro estimado amigo y mentor Prudenciano es que, cerca de imponer sus argumentos, permitió el diálogo de tal manera que fuimos construyendo nuestras propias conclusiones al respecto.

Es Profesor de Educación Primaria egresado de la Escuela Normal Rural “Plutarco E. Calles” de El Quinto, Sonora; es licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana, México; es magister en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y Doctor en Economía de la Educación por la Facultad de Economía-UNAM.

Docente-Investigador invitado temporal en diversas universidades de México, las que resaltamos a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad Autónoma Metropolitana- Unidad Iztapalapa (UAM-I) DCSH, Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Universidad Autónoma de Sinaloa, Universidad Autónoma de Querétaro, Universidad Autónoma de Puebla, Escuela Normal del Estado de Sinaloa, Escuela Normal Superior del Estado de México y la Universidad Autónoma de Baja California.

Sus reconocimientos son diversos, los que destacamos son: el Premio Nacional de Tesis en Economía (1980) por el Colegio Nacional de Economistas, México D.F.; Premio de Investigación en Administración Pública (1992) por el Instituto Nacional de Administración Pública. México, D.F.; Miembro del Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT desde 1989 al 2016 y Miembro Promep. 2013-2015.

La persistente utopía de nuestro querido amigo es que, las pedagogías de la modernidad basadas en los modelos técnicos instrumentales, del rendimiento productivo y competitivo, deben evolucionar hacia modelos holonómicos humanistas y transpersonales.

 

Prudenciano, cuéntenos un poco su historia de vida, ¿Cómo llegó a la educación crítica y contestataria y, a la lucha gremial?

A la educación crítica llegué porque estudié en una Escuela Normal Rural llamada Plutarco Elías Calles, localizada en el distrito del quinto municipio de Etchojoa, Sonora, México, en ese mismo lugar estudié la secundaria tres años y cuatro años en la escuela normal.

En la época en la que estudié, que fue a finales de los años 60’s y mediados de los 70’s, había un ambiente muy revolucionario en el sentido de la herencia que había dejado el Gral. Lázaro Cárdenas, con la fundación de las escuelas normales, las cuales, les había impreso su carácter socialista.

Entonces, de allí tomé la inquietud de la izquierda para formarme como un maestro de escuela primaria rural, dentro de un ambiente socialista revolucionario forjado en los años 60’s y 70’s, pero con la herencia de los años 30’ hasta 1940 que dejó la educación socialista en el país.

 

¿Cuáles considera que son los elementos más significativos de la crisis educativa en la CDMX, en el país y en toda América Latina?

Considero que los elementos más significativos de la crisis educativa, tanto a nivel regional como nacional y mundial, es principalmente la deshumanización; el sistema educativo se encuentra en un proceso paulatino de deshumanización, puesto que los grandes ideales que en otra época le dieron vida, ya no existen.

Esos grandes ideales eran los movimientos de izquierdas, tanto el socialismo como el comunismo, pero, a partir de la caída del bloque socialista y su reemplazo por la globalización económica, esos ideales dejaron de tener sentido, sin embargo, no fueron reemplazados por otros, sino que llegó la oleada tecnológica económica mundial, la alienación de la globalización y, simple y sencillamente, se perdió todo tipo de ideales dado que, los organismos financieros de la globalización, se hicieron cargo del manejo de los sistemas educativos generándose un modelo educativo técnico-funcional llamado modelo de educación por competencias, con evaluaciones estandarizadas y con uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pero sin absolutamente ningún ideal social, ni humano, ni ético y ni estético.

En este sentido, se fue construyendo un mundo muy frío y muy calculador, que se refleja en una educación sin ideales de ningún tipo como es la que tenemos hasta hoy.

 

Prudenciano ¿La relación entre los gobiernos y los gremios en la CDMX y en el país es fluida? ¿Por qué?

La relación entre el gobierno y sindicatos, se pensaba que con el gobierno de la 4ª Transformación iba a ser muy fluida, sin embargo, ha habido muchos problemas, primordialmente, el financiamiento no se ha conseguido como se pensaba; la interacción entre sindicatos y gobiernos tampoco se ha conseguido como se pensaba, entonces, se puede decir que, hasta ahorita, hay un impasse en esta relación que esperemos se resuelva pasando la pandemia del virus y pueda volver a ser efectiva ese anhelo de un gobierno diferente que tenga otra lógica distinta, porque los cambios que se han visto hasta ahorita en educación son muy mínimos.

Como pedagogo crítico y profesor de la UPN ¿considera que la formación de les futuros docentes se corresponde a las necesidades del país y los desafíos pedagógicos del siglo XXI?

Estamos ahí en una formación muy atrasada, como les decía, desafortunadamente el gobierno no ha hecho los cambios que la educación se merece salvo algunas cuestiones legales y de plazas, no ha incidido en el modelo pedagógico, por lo que tenemos un modelo pedagógico por competencias todavía cuando ya no debería estar, únicamente se quitó la evaluación estandarizada, pero aún hace falta definir elementos de corte humanístico y elementos de corte teórico que están ocurriendo en el mundo cambios importantes que, aún, todavía no han llegado a la formación docente en el país.

Por lo tanto, se puede decir que, el modelo educativo, es una tarea pendiente del gobierno y que aún no ha cumplido con las expectativas que levantó.

 

Prudenciano ¿Qué ha significado el Coronavirus en lo educativo? ¿Considera que las medidas educativas tomadas en el contexto de la pandemia afectan al derecho a la educación?

Desafortunadamente es cierto que la pandemia modificó las relaciones y todo lo que ha significado es que, lo que era presencial, se ha convertido en virtual, una educación bastante negativa puesto que tan solo es un consuelo, en buena parte es una simulación porque educación no es únicamente transmisión de contenidos, la educación es principalmente socialización.

En este sentido, educación es también debates colectivos, análisis, reflexiones y sentir grupal, todo esto hoy se ha perdido, entonces, considero que se está perdiendo o se perdió ya todo el semestre, posiblemente todo el año y que, la educación por vía tecnológica, es un rotundo fracaso.

 En su libro “La política educativa de la globalización” hace una lectura y analogía de la metáfora de la película “Matrix” con nuestras realidades, en este sentido ¿cuál es la radiografía de las sociedades en el confinamiento obligatorio y la ponderación de las competencias en las virtualidades?

Matrix es una excelente metáfora del dominio global de instituciones anónimas que, en este caso, se puede hacer la semejanza con el Banco Mundial (BM), la Organización para la cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), los organismos del Tratado de Libre Comercio (TLC) y todos los demás organismos tendientes a la dominación económica global, es decir, la educación sigue siendo dominada por instituciones anónimas, son lo que algunos autores les llaman los péndulos.

Éstos péndulos, son las estructuras económicas, políticas y sociales anónimas que gobiernan el mundo y, esos organismos, son los que dictan las políticas educativas internacionales y son impuestas a países, gobiernos y sociedades por igual en todo el mundo. Entonces, esa relación es un reto romperla y tendría que ser el objetivo de una educación liberadora de este siglo XXI.

 

Amigo Prudenciano, por último, desde las pedagogías críticas y, a partir de sus experiencias docentes y sociales ¿cuáles serían algunas de las propuestas que considere importantes para iniciar un proceso de transformación radical del sistema educativo?

Debe de haber ya, en México, una línea formativa de corte internacional que vaya sustituyendo al modelo de educación por competencias y vaya poniendo ejes formativos más profundos, con ejes formativos más profundos me estoy refiriendo a dos grandes campos:

Primero, todo modelo formativo se da en un paradigma cognitivo, los modelos pedagógicos de la primera, segunda y tercera modernidad, fueron modelos que se dieron dentro del paradigma cognitivo del materialismo científico.

Segundo, este paradigma ha venido cambiando desde 1989 hasta la actualidad, lo que se llama la cuarta modernidad que se calcula de 1989 hasta el año 2100 y, este paradigma cognitivo ya no es el materialismo científico, es el paradigma de la conciencia, de la conciencia universal o de la conciencia global y todas las implicaciones que este paradigma tiene al priorizar la conciencia sobre el materialismo científico. Entonces, hay una gran cantidad de autores y corrientes que se han venido diseñando en esta cuarta modernidad y que, aún, la educación no se ha percatado de la importancia de esta corriente.

Por lo tanto, en el campo concreto de las corrientes pedagógicas, propondría que, el modelo educativo y la formación de docentes, estuviera basado entonces, en esta línea del nuevo paradigma cognitivo de la conciencia y, en el ámbito pedagógico que estuviese basado en la teoría de la complejidad de Edgar Morin, en la epistemología del Sur de Boaventura de Sousa Santos, en la corriente crítica de la modernidad encabezada por el sociólogo francés Alain Touraine y también en la metodología pedagógica de la enseñanza situada históricamente que maneja la pedagoga Frida Díaz Barriga, esto no sería exclusivamente sino que sería unas de las corrientes pedagógicas más importantes que hay para darle contenido pedagógico al siglo XXI, sin embargo, existen también otras corrientes que tendrían que estar tomadas en cuenta y ser discutidas con el conjunto del profesorado, pero quiero señalar esas cuatro como un ejemplo de lo que tendríamos que hacer en cuanto a formación docente y modelos educativos basados en otras corrientes teóricas y epistemológicas para el siglo XXI.

Muchas gracias y saludos a las y los lectores y, a los y las que conforman el equipo de Otras Voces en Educación.

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Nueva York: Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus.

Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus.

Por Naomi Klein

En este revelador artículo para The Intercept, la periodista canadiense Naomi Klein analiza el fichaje del ex Ceo de Google Eric Schmidt para encabezar una comisión para «reimaginar la realidad post-Covid» en Nueva York donde, dice, comienza a gestarse un futuro dominado por la asociación de los estados con los gigantes tecnológicos: “Pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país”. Klein define una Doctrina del Shock pandémico, a la que llama el nuevo pacto o New Deal de las Pantallas (Screen New Deal). Plantea el riesgo liso y llano de que esta política de las corporaciones amenace destruir al sistema educativo y de salud. El rastreo de datos, el comercio sin efectivo, la telesalud, la escuela virtual, y hasta los gimnasios y las cárceles, parte de una propuesta “sin contacto y altamente rentable”.

La cuarentena como laboratorio en vivo, un «Black Mirror», y la aceleración de esta distopía a partir del coronavirus: “Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia”. Cuáles son las dudas (de siempre) y cómo, bajo el pretexto de la inteligencia artificial, las corporaciones vuelven a pelear por el poder de controlar las vidas. (Traducido por Agencia Lavaca.org).

Durante la sesión informativa diaria sobre coronavirus del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo el miércoles, la sombría mueca que llenó nuestras pantallas durante semanas fue reemplazada brevemente por algo parecido a una sonrisa.

La inspiración para estas vibraciones inusualmente buenas fue un contacto en video del ex CEO de Google Eric Schmidt, quien se unió a la reunión informativa del gobernador para anunciar que encabezará una comisión para reimaginar la realidad post-Covid del Estado de Nueva York, con énfasis en integrar permanentemente la tecnología en todos los aspectos de la vida cívica.

«Las primeras prioridades de lo que estamos tratando de hacer», dijo Schmidt, «se centran en telesalud, aprendizaje remoto y banda ancha… Necesitamos buscar soluciones que se puedan presentar ahora y acelerar la utilización de la tecnología para mejorar las cosas». Para que no haya dudas de que los objetivos del ex CEO de Google eran puramente benevolentes, su fondo de video presentaba un par de alas de ángel doradas enmarcadas.

Justo un día antes, Cuomo había anunciado una asociación similar con la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar «un sistema educativo más inteligente». Al llamar a Gates un «visionario», Cuomo dijo que la pandemia ha creado «un momento en la historia en el que podemos incorporar y avanzar en las ideas [de Gates] … Todos estos edificios, todas estas aulas físicas, ¿para qué, con toda la tecnología que se tiene?» preguntó, aparentemente de modo retórico.

Ha tardado un tiempo en edificarse, pero está comenzando a surgir algo parecido a una doctrina del shock pandémico. Llamémoslo «Screen New Deal» (el New Deal de la pantalla). Con mucho más de alta tecnología que cualquier otra cosa que hayamos visto en desastres anteriores, el futuro que se está forjando a medida que los cuerpos aún acumulan las últimas semanas de aislamiento físico no como una necesidad dolorosa para salvar vidas, sino como un laboratorio vivo para un futuro permanente y altamente rentable sin contacto.

Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».

Es un futuro en el que nuestros hogares nunca más serán espacios exclusivamente personales, sino también, a través de la conectividad digital de alta velocidad, nuestras escuelas, los consultorios médicos, nuestros gimnasios y, si el estado lo determina, nuestras cárceles. Por supuesto, para muchos de nosotros, esas mismas casas ya se estaban convirtiendo en nuestros lugares de trabajo que nunca se apagan y en nuestros principales lugares de entretenimiento antes de la pandemia, y el encarcelamiento de vigilancia «en la comunidad» ya estaba en auge. Pero en el futuro, bajo una construcción apresurada, todas estas tendencias están preparadas para una aceleración de velocidad warp (forma teórica de moverse más rápido que la velocidad de la luz).

Este es un futuro en el que, para los privilegiados, casi todo se entrega a domicilio, ya sea virtualmente a través de la tecnología de transmisión y en la nube, o físicamente a través de un vehículo sin conductor o un avión no tripulado, y luego la pantalla «compartida» en una plataforma mediada. Es un futuro que emplea muchos menos maestros, médicos y conductores. No acepta efectivo ni tarjetas de crédito (bajo el pretexto del control de virus) y tiene transporte público esquelético y mucho menos arte en vivo. Es un futuro que afirma estar basado en la «inteligencia artificial», pero en realidad se mantiene unido por decenas de millones de trabajadores anónimos escondidos en almacenes, centros de datos, fábricas de moderación de contenidos, talleres electrónicos, minas de litio, granjas industriales, plantas de procesamiento de carne, y las cárceles, donde quedan sin protección contra la enfermedad y la hiperexplotación. Es un futuro en el que cada uno de nuestros movimientos, nuestras palabras, nuestras relaciones pueden rastrearse y extraer datos mediante acuerdos sin precedentes entre el gobierno y los gigantes tecnológicos.

Si todo esto suena familiar es porque, antes del Covid, este preciso futuro impulsado por aplicaciones y lleno de conciertos nos fue vendido en nombre de la conveniencia, la falta de fricción y la personalización. Pero muchos de nosotros teníamos preocupaciones. Sobre la seguridad, la calidad y la inequidad de la telesalud y las aulas en línea. Sobre autos sin conductor que derriban peatones y aviones no tripulados que destrozan paquetes (y personas). Sobre el rastreo de ubicación y el comercio sin efectivo que borra nuestra privacidad y afianza la discriminación racial y de género. Sobre plataformas de redes sociales sin escrúpulos que envenenan nuestra ecología de la información y la salud mental de nuestros hijos. Sobre «ciudades inteligentes» llenas de sensores que suplantan al gobierno local. Sobre los buenos trabajos que estas tecnologías eliminaron. Sobre los malos trabajos que producían en masa.

Y, sobre todo, nos preocupaba la riqueza y el poder que amenazaban a la democracia acumulados por un puñado de empresas tecnológicas que son maestros de la abdicación, evitando toda responsabilidad por los restos que quedan en los campos que ahora dominan, ya sean medios, minoristas o transporte.

Ese era el pasado antiguo conocido como «febrero». Hoy en día, una gran ola de pánico arrastra a muchas de esas preocupaciones bien fundadas, y esta distopía calentada está pasando por un cambio de marca de trabajo urgente. Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia, las claves indispensables para mantenernos a salvo a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Gracias a Cuomo y sus diversas asociaciones multimillonarias (incluida una con Michael Bloomberg para pruebas y rastreo), el estado de Nueva York se está posicionando como la brillante sala de exposición para este sombrío futuro, pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país.

Y en el centro de todo está Eric Schmidt. Mucho antes de que los estadounidenses entendieran la amenaza de Covid-19, Schmidt había estado en una agresiva campaña de lobby, presiones y relaciones públicas impulsando precisamente la visión de la sociedad del Black Mirror (o Espeo Negro, por la serie inglesa) que Cuomo acaba de darle poder para construir. En el corazón de esta visión está la perfecta integración del gobierno con un puñado de gigantes de Silicon Valley: con escuelas públicas, hospitales, consultorios médicos, policías y militares, todas las funciones principales se externalizan (a un alto costo) a empresas privadas de tecnología.

Es una visión en la que Schmidt ha estado avanzando en sus funciones como presidente de la Junta de Innovación de Defensa, que asesora al Departamento de Defensa sobre el mayor uso de la inteligencia artificial en el ejército, y como presidente de la poderosa Comisión de Seguridad Nacional sobre Inteligencia Artificial, o NSCAI, que asesora al Congreso sobre «avances en inteligencia artificial, desarrollos relacionados con el aprendizaje automático y tecnologías asociadas», con el objetivo de abordar «las necesidades de seguridad nacional y económica de los Estados Unidos, incluido el riesgo económico». Ambas juntas están llenas de poderosos CEOS de Silicon Valley y altos ejecutivos de compañías como Oracle, Amazon, Microsoft, Facebook y, por supuesto, los colegas de Schmidt en Google.

Como presidente, Schmidt aún posee más de 5.3 mil millones de dólares en acciones de Alphabet (la compañía matriz de Google), así como grandes inversiones en otras empresas tecnológicas, esencialmente ha estado llevando a cabo una reestructuración con sede en Washington en nombre de Silicon Valley. El objetivo principal de las dos cámaras empresarias es solicitar aumentos exponenciales en el gasto del gobierno en investigación sobre inteligencia artificial y en infraestructura que permita tecnologías como la 5G, inversiones que beneficiarían directamente a las compañías en las que Schmidt y otros miembros de estos grupos tienen amplias participaciones.

Primero en presentaciones a puertas cerradas para legisladores y más tarde en artículos de opinión y entrevistas públicas, el argumento de Schmidt ha sido que, dado que el gobierno chino está dispuesto a gastar dinero público ilimitado para construir la infraestructura de vigilancia de alta tecnología, mientras permite a las empresas tecnológicas chinas como Alibaba, Baidu y Huawei obtener los beneficios de las aplicaciones comerciales, la posición dominante de los EE.UU en la economía global está al borde del colapso.

El Centro de Información de Privacidad Electrónica recientemente obtuvo acceso a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información a una presentación realizada por el NSCAI de Schmidt hace un año, en mayo de 2019. Sus diapositivas plantean una serie de afirmaciones alarmistas sobre cómo la infraestructura reguladora relativamente laxade China y su apetito sin fondo por la vigilancia está haciendo que se adelante a los EE.UU. en varios campos, incluyendo la inteligencia artificiaal para diagnóstico médico, vehículos autónomos, infraestructura digital, ciudades inteligentes, viajes compartidos y comercio sin efectivo.

Las razones dadas para la ventaja competitiva de China son innumerables, desde el gran volumen de consumidores que compran en línea; «La falta de sistemas bancarios heredados en China», lo que le ha permitido saltar sobre efectivo y tarjetas de crédito y desatar «un enorme mercado de comercio electrónico y servicios digitales» utilizando «pagos digitales»; y una grave escasez de médicos, lo que ha llevado al gobierno a trabajar estrechamente con compañías tecnológicas como Tencent para usar la AI (inteligencia artificial) como medicina «predictiva». Las diapositivas señalan que en China, las compañías tecnológicas «tienen la autoridad de eliminar rápidamente las barreras regulatorias, mientras que las iniciativas estadounidenses se ven envueltas en el cumplimiento de HIPPA y la aprobación de la FDA».

Sin embargo, más que ningún otro factor, el NSCAI señala la voluntad de China de adoptar alianzas público-privadas en la vigilancia masiva y la recopilación de datos como una razón para su ventaja competitiva. La presentación promociona el «apoyo y participación explícita del gobierno de China, por ejemplo, en el despliegue del reconocimiento facial». Sostiene que «la vigilancia es uno de los ‘primeros y mejores clientes’ para Al» y, además, que «la vigilancia masiva es una aplicación asesina para el aprendizaje profundo».

Una diapositiva titulada «Conjuntos de datos estatales: vigilancia = ciudades inteligentes» señala que China, junto con el principal competidor chino de Google, Alibaba, están corriendo por delante.

Esto es notable porque la empresa matriz de Google, Alphabet, ha estado impulsando precisamente esta visión a través de su división Sidewalk Labs, eligiendo una gran parte de la costa de Toronto como su prototipo de «ciudad inteligente». Pero el proyecto de Toronto se cerró después de dos años de controversia incesante relacionada con las enormes cantidades de datos personales que Alphabet recolectaría, la falta de protecciones de privacidad y los beneficios cuestionables para la ciudad en general.

Cinco meses después de esta presentación, en noviembre, el NSCAI emitió un informe provisional al Congreso que suscitó la alarma sobre la necesidad de que EE.UU actúe frente a la adaptación China de estas tecnologías controvertidas. «Estamos en una competencia estratégica», afirma el informe , obtenido a través de FOIA por el Centro de Información Electrónica de Privacidad. “La inteligencia artificial estará en el centro. El futuro de nuestra seguridad y economía nacional está en juego ”.

A fines de febrero, Schmidt estaba llevando su campaña al público, tal vez entendiendo que el aumento de presupuesto que su junta directiva estaba pidiendo no podría aprobarse sin una mayor aceptación. En un artículo de opinión del New York Times titulado “Silicon Valley podría perder frente a China», Schmidt pidió «asociaciones sin precedentes entre el gobierno y la industria» y, una vez más, haciendo sonar la alarma de peligro amarilla:

AI (inteligencia artificial) abrirá nuevas fronteras en todo, desde biotecnología hasta banca, y también es una prioridad del Departamento de Defensa. … Si las tendencias actuales continúan, se espera que las inversiones generales de China en investigación y desarrollo superen a las de Estados Unidos dentro de 10 años, aproximadamente al mismo tiempo que se proyecta que su economía sea más grande que la nuestra .

A menos que estas tendencias cambien, en la década de 2030 competiremos con un país que tiene una economía más grande, más inversiones en investigación y desarrollo, mejor investigación, un mayor despliegue de nuevas tecnologías y una infraestructura informática más sólida. … En última instancia, los chinos están compitiendo para convertirse en los principales innovadores del mundo, y Estados Unidos no está jugando para ganar.

La única solución, para Schmidt, era un chorro de dinero público. Elogiando a la Casa Blanca por solicitar una duplicación de la financiación de la investigación en inteligencia artificial y ciencia de la información cuántica, escribió: “Deberíamos planear duplicar la financiación en esos campos nuevamente a medida que creamos capacidad institucional en laboratorios y centros de investigación. … Al mismo tiempo, el Congreso debe cumplir con la solicitud del presidente para obtener el nivel más alto de financiamiento de I + D de defensa en más de 70 años , y el Departamento de Defensa debe capitalizar ese aumento de recursos para desarrollar capacidades innovadoras en inteligencia artificial, cuántica, hipersónica y otras prioritarias áreas tecnológicas «.

Eso fue exactamente dos semanas antes de que el brote de coronavirus se declarara una pandemia, y no se mencionó que el objetivo de esta vasta expansión de alta tecnología era proteger la salud de los estadounidenses. Solo que era necesario evitar ser superado por China. Pero, por supuesto, eso pronto cambiaría.

En los dos meses transcurridos desde entonces, Schmidt ha sometido estas demandas preexistentes, para gastos públicos masivos en investigación e infraestructura de alta tecnología, para una serie de «asociaciones público-privadas» en inteligencia artificial y para el aflojamiento de innumerables protecciones de privacidad y seguridad, a través de un ejercicio agresivo de reposicionamiento discursivo. Ahora, todas estas medidas (y más) se están vendiendo al público como nuestra única esperanza posible de protegernos de un nuevo virus que nos acompañará en los próximos años.

Y las compañías tecnológicas con las que Schmidt tiene vínculos profundos, y que pueblan las influyentes juntas asesoras que preside, se han reposicionado como protectores benevolentes de la salud pública y generosos campeones de los «héroes cotidianos» de los trabajos esenciales (muchos de los cuales perderían sus empleos si estas compañías se salieran con la suya). Menos de dos semanas después del cierre del estado de Nueva York, Schmidt escribió un artículo de opinión para el Wall Street Journal que estableció el nuevo tono y dejó en claro que Silicon Valley tiene toda la intención de aprovechar la crisis para una transformación permanente.

Al igual que otros estadounidenses, los tecnólogos están tratando de hacer su parte para apoyar primera línea de respuesta a la pandemia. …

Pero cada estadounidense debería preguntarse dónde queremos que esté la nación cuando termine la pandemia de Covid-19. ¿Cómo podrían las tecnologías emergentes desplegadas en la crisis actual impulsarnos hacia un futuro mejor? … Empresas como Amazon saben cómo suministrar y distribuir de manera eficiente. Tendrán que proporcionar servicios y asesoramiento a los funcionarios del gobierno que carecen de los sistemas informáticos y de la experiencia.

También deberíamos acelerar la tendencia hacia el aprendizaje remoto, que se está probando hoy como nunca antes. On line, no existe un requisito de proximidad, lo que permite a los estudiantes obtener instrucción de los mejores maestros, sin importar en qué distrito escolar residan …

La necesidad de una experimentación rápida a gran escala también acelerará la revolución biotecnológica. … Finalmente, el país está atrasado hace tiempo en infraestructura digital real … Si queremos construir una economía futura y un sistema educativo basado en tele-todo, necesitamos una población totalmente conectada y una infraestructura ultrarrápida. El gobierno debe hacer una inversión masiva, tal vez como parte de un paquete de estímulo, para convertir la infraestructura digital de la nación en plataformas basadas en la nube y vincularlas con una red 5G.

De hecho, Schmidt ha sido implacable en la búsqueda de esta visión. Dos semanas después de la aparición de ese artículo de opinión, describió la programación ad hoc de educación en el hogar que los maestros y las familias de todo el país se vieron obligados a improvisar durante esta emergencia de salud pública como «un experimento masivo en el aprendizaje remoto». El objetivo de este experimento, dijo, era «tratar de descubrir: ¿cómo aprenden los niños de forma remota? Y con esos datos deberíamos ser capaces de construir mejores herramientas de aprendizaje a distancia que, cuando se combinan con el maestro … ayudarán a los niños a aprender mejor ” Durante esta misma videollamada, organizada por el Club Económico de Nueva York, Schmidt también pidió más telesalud, más 5G, más comercio digital y el resto de la lista de deseos preexistente. Todo en nombre de la lucha contra el virus.

Sin embargo, su comentario más revelador fue el siguiente: “El beneficio de estas corporaciones, que amamos difamar, en términos de la capacidad de comunicarse, la capacidad de lidiar con la salud, la capacidad de obtener información, es profundo. Piensa en cómo sería tu vida en Estados Unidos sin Amazon «. Agregó que la gente debería «estar un poco agradecida de que estas compañías obtuvieron el capital, hicieron la inversión, construyeron las herramientas que estamos usando ahora y realmente nos han ayudado».

Es un recordatorio sobre que, hasta hace muy poco, el rechazo público contra estas corporaciones estaba creciendo. Los candidatos presidenciales discutían abiertamente la caída de la gran tecnología. Amazon se vio obligado a abandonar sus planes para una sede en Nueva York debido a la feroz oposición local. El proyecto Sidewalk Labs de Google estaba en una crisis perenne, y los propios trabajadores de Google se negaban a construir tecnología de vigilancia con aplicaciones militares.

En resumen, la democracia se estaba convirtiendo en el mayor obstáculo para la visión que Schmidt estaba promoviendo, primero desde su posición en la cima de Google y Alphabet y luego como presidente de dos poderosas juntas asesorando al Congreso y al Departamento de Defensa. Como revelan los documentos de NSCAI, este inconveniente ejercicio del poder por parte del público y los trabajadores tecnológicos dentro de estas megaempresas, desde la perspectiva de hombres como Schmidt y el CEO de Amazon, Jeff Bezos, desaceleró enloquecedoramente la carrera armamentista de la inteligencia artificial, manteniendo flotas de automóviles y camiones sin conductor potencialmente mortales fuera de las carreteras, evitando que los registros de salud privados se conviertan en un arma utilizada por los empleadores contra los trabajadores, evitando que los espacios urbanos se cubran con software de reconocimiento facial, y mucho más.

Ahora, en medio de la carnicería de esta pandemia en curso, y el miedo y la incertidumbre sobre el futuro que ha traído, estas corporaciones ven claramente su momento para barrer todo ese compromiso democrático. Para tener así el mismo tipo de poder que sus competidores chinos, que ostentan el lujo de funcionar sin verse obstaculizados por intrusiones de derechos laborales o civiles.

Todo esto se está moviendo muy rápido. El gobierno australiano ha contratado a Amazon para almacenar los datos de su controvertida aplicación de seguimiento de coronavirus. El gobierno canadiense ha contratado a Amazon para entregar equipos médicos, generando preguntas sobre por qué omitió el servicio postal público. Y en solo unos pocos días a principios de mayo, Alphabet ha puesto en marcha una nueva iniciativa de Sidewalk Labs para rehacer la infraestructura urbana con $ 400 millones en capital semilla. Josh Marcuse, director ejecutivo de la Junta de Innovación en Defensa que preside Schmidt, anunció que dejaría ese trabajo para trabajar a tiempo completo en Google como jefe de estrategia e innovación para el sector público mundial, lo que significa que ayudará a Google a sacar provecho de algunas de las muchas oportunidades que él y Schmidt han estado creando con su lobby.

Para ser claros, la tecnología es sin duda una parte clave de cómo debemos proteger la salud pública en los próximos meses y años. La pregunta es: ¿estará la tecnología sujeta a las disciplinas de la democracia y la supervisión pública, o se implementará en un frenesí de estado de excepción, sin hacer preguntas críticas, dando forma a nuestras vidas en las próximas décadas? Preguntas como, por ejemplo: si realmente estamos viendo cuán crítica es la conectividad digital en tiempos de crisis, ¿deberían estas redes y nuestros datos estar realmente en manos de jugadores privados como Google, Amazon y Apple? Si los fondos públicos están pagando gran parte de eso, ¿el público no debería también poseerlo y controlarlo? Si Internet es esencial para muchas cosas en nuestras vidas, como lo es claramente, ¿no debería tratarse como una utilidad pública sin fines de lucro?

Y aunque no hay duda de que la capacidad de teleconferencia ha sido un salvavidas en este período de bloqueo, hay serios debates sobre si nuestras protecciones más duraderas son claramente más humanas. Tomemos la educación. Schmidt tiene razón en que las aulas superpobladas presentan un riesgo para la salud, al menos hasta que tengamos una vacuna. Entonces, ¿no se podría contratar el doble de maestros y reducir el tamaño de los cursos a la mitad? ¿Qué tal asegurarse de que cada escuela tenga una enfermera?

Eso crearía empleos muy necesarios en una crisis de desempleo a nivel de depresión y les daría mayor margen a todos en el ambiente educativo. Si los edificios están demasiado llenos, ¿qué tal dividir el día en turnos y tener más educación al aire libre, aprovechando la abundante investigación que muestra que el tiempo en la naturaleza mejora la capacidad de los niños para aprender?

Introducir ese tipo de cambios sería difícil, sin duda. Pero no son tan arriesgados como renunciar a la tecnología probada y verdadera de humanos entrenados que enseñan a los humanos más jóvenes cara a cara, en grupos donde aprenden a socializar entre ellos.

Al enterarse de la nueva asociación del estado de Nueva York con la Fundación Gates, Andy Pallotta, presidente de United Teachers del Estado de Nueva York, reaccionó rápidamente: “Si queremos reimaginar la educación, comencemos por abordar la necesidad de trabajadores sociales, consejeros de salud mental , enfermeras escolares, cursos de artes enriquecedores, cursos avanzados y clases más pequeñas en distritos escolares de todo el estado «, dijo. Una coalición de grupos de padres también señaló que si realmente habían estado viviendo un «experimento de aprendizaje remoto» (como lo expresó Schmidt), los resultados fueron profundamente preocupantes: «Dado que las escuelas cerraron a mediados de marzo, nuestro la comprensión de las profundas deficiencias de la instrucción basada en pantalla solo ha crecido «.

Además de los obvios sesgos de clase y raza contra los niños que carecen de acceso a Internet y computadoras en el hogar (problema que las compañías tecnológicas están ansiosas por cobrar, mediante grandes ventas tecnológicas), hay grandes preguntas sobre si la enseñanza remota puede servir a muchos niños con discapacidades, como lo exige la ley . Y no existe una solución tecnológica para el problema de aprender en un entorno hogareño superpoblado y / o abusivo.

El problema no es si las escuelas deben cambiar ante un virus altamente contagioso para el cual no tenemos cura ni vacuna. Al igual que todas las instituciones donde los humanos actúan en grupos, las escuelas cambiarán. El problema, como siempre en estos momentos de conmoción colectiva, es la ausencia de debate público sobre cómo deberían ser esos cambios y a quién deberían beneficiar. ¿Empresas tecnológicas privadas o estudiantes?

Las mismas preguntas deben hacerse sobre la salud. Evitar los consultorios médicos y los hospitales durante una pandemia tiene sentido. Pero la telesalud pierde en gran medida frente a la atención persona a pesona. Por lo tanto, debemos tener un debate basado en la evidencia sobre los pros y los contras de gastar recursos públicos escasos en telesalud, en comparación con enfermeras más capacitadas, equipadas con todo el equipo de protección necesario, que pueden hacer visitas a domicilio para diagnosticar y tratar pacientes en sus hogares. Y quizás lo más urgente es que necesitamos lograr el equilibrio correcto entre las aplicaciones de seguimiento del virus, que con las protecciones de privacidad adecuadas tienen un papel que desempeñar, y los llamados a un Cuerpo de Salud Comunitario que pondría a millones de estadounidenses a trabajar no solo haciendo seguimiento de contactos sino asegurándose de que todos tengan los recursos materiales y el apoyo que necesitan para estar en cuarentena de manera segura.

En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.

Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.

La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.

Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.

Autora: Naomi Klein

Fuente de la Información: https://www.lavaca.org/portada/la-distopia-de-alta-tecnologia-post-coronavirus/

 

 

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Méjico – Pandemia: el precio de la ignorancia y el beneficio de la educación

Pandemia: el precio de la ignorancia y el beneficio de la educación

En un momento tan crítico y delicado como es la actual pandemia, cuando tenemos que cuidarnos todos porque literalmente nuestra supervivencia depende de ello, hemos sido testigos de atrocidades.

PorJesús Andrés Tavizón Pozos

Cómo todos sabemos, la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-19 ha provocado grandes acontecimientos y cambios en la vida de casi todas las personas del planeta. El ser humano no se había enfrentado a un evento de esta magnitud desde la Segunda Guerra Mundial. De tal forma que se ha concluido que el mundo no será el mismo después de esta situación. La vida diaria cambiará drásticamente y las próximas generaciones deberán de tener en mente la posibilidad de una pandemia, así como se tienen en mente otros desastres naturales más comunes. Ante este panorama, la incertidumbre y la inexactitud abundan en el mar de información en el cual echamos a nadar nuestra percepción de la realidad compuesta por juicios, pensamientos y conclusiones.

Por lo tanto, el pensamiento de la gente se ha visto bombardeado por especulaciones, miedos, verdades, mentiras, factores culturales, artículos científicos, remedios caseros, política, gráficas y muchas noticias. Pareciera que adquirir demasiada información sería bueno para las personas, pero tal como lo predijo Huxley, no necesariamente. La comunicación, que nos ha abierto las puertas al conocimiento y a la forma de relacionarnos, también nos está boicoteando, derivando un conflicto mental entre creencias e información. Entonces, al no haber una disciplina mental, es decir, falta de educación y la capacidad de discriminar dicha la información, las personas no sabemos con certeza que está ocurriendo. En otras palabras, estamos confundidos. En el mar de información, entender e interpretar la realidad se vuelve más complicado de lo que ya es. Cabe señalar que no me refiero a la educación de tener grados académicos, sino a la educación mental que involucra al pensamiento crítico, filosófico, científico y cívico.

El cerebro del ser humano es una de las muchas cúspides de la evolución. Gracias a él, nuestra especie se las ha arreglado para sobrevivir y, además, nos ha ayudado a comprender el universo y su funcionamiento. Somos la especie que piensa y nos hemos desarrollado por compartir el conocimiento. Desde que nacemos, el cerebro trata de adquirir toda la información posible a su alrededor, primero mediante sentidos y luego mediante preguntas. Estas preguntas tienen diferentes orígenes y propósitos ya que la mente es muy compleja. La inteligencia se clasifica en muchos tipos: emocional, lingüística, espacial, lógico-matemática, corporal, musical, interpersonal, intrapersonal, naturalista, existencial, creativa y colaborativa. Sin embargo, debido a múltiples razones o factores, en algún punto de nuestro desarrollo algunos individuos pierden esa pasión por explorar su mente y limitan su conocimiento a sus propios intereses, volviéndose ignorantes por convicción ante ciertos temas. Las consecuencias de la “modernidad líquida”, diría Zygmunt Bauman. Dicha ignorancia nos está saliendo cara y se están evidenciando las consecuencias de no haber puesto la suficiente atención e importancia a la educación.

El precio de la ignorancia 

La ignorancia ha dado lugar a disfuncionalidades graves, como violencia, intolerancia y la pérdida de valores como respeto y dignidad. Es por esta razón que, en un momento tan crítico y delicado como es la actual pandemia, cuando tenemos que cuidarnos todos porque literalmente nuestra supervivencia depende de ello, hemos sido testigos de atrocidades. Como, por ejemplo, las amenazas a hospitales y personal médico y el abandono de cadáveres en las calles. Peor aún, en lugar de generar empatía por la gente que está sufriendo, muriendo y siendo apilada en bolsas, comenzamos a burlarnos haciendo memes clasistas. Cabe señalar que ser empático no quiere decir que se justifiquen los actos inmorales o antiéticos, sino que debe de hacernos más conscientes de los problemas que estamos enfrentando.

Ahora bien, por el simple hecho de que se tiene que convencer a la gente porque “no cree” en la existencia de un virus ya son números rojos en la calidad de la educación recibida. Tal es el caso de que algunos se han manifestado para que ya termine la cuarentena y les dejen hacer sus actividades normales defendiendo su “derecho a infectarse”, cual si eso fuera una decisión arbitraria de los gobiernos. También aquellas personas que dicen que existe y continúan haciendo fiestas, bebiendo en grupos, o incluso hasta lamiendo superficies. Esto solo empeora la situación para todos: la prolongación de la cuarentena que da lugar a pérdidas económicas e incremento en la pobreza, así como el colapso de los sistemas de salud y la muerte de más personas.

Es impresionante la manera en la han proliferado teorías de conspiración absurdas del origen y “objetivo” del virus sustentadas en argumentos ad verecundiam. Por ejemplo, el Premio Nobel de Medicina, Luc Montagnier, afirmó que el coronavirus fue creado en un laboratorio y la gente lo ha creído solo por tratarse de un premio Nobel. Si bien él tiene mucha experiencia y conoce del tema, eso no lo exenta de las teorías de conspiración o de que se equivoque. De hecho, este premio Nobel ha defendido a la homeopatía y ha apoyado al movimiento de antivacunas. Adicionalmente ha circulado un documental llamado “Plandemic” que afirma por voz de Judy Mikovits, quien también ha participado en campañas antivacunas y varios de sus artículos han sido rechazados por manipulación de datos, que el virus salió de un laboratorio porque hay negocios de por medio. Nadie tiene pruebas contundentes de que esto sea cierto y la realidad es que hay más evidencia que apunta que el coronavirus es de origen natural como miles de científicos han demostrado. Actualmente, todas las grandes editoriales como Springer, Elsevier o Nature han liberado los artículos de sus revistas indexadas relacionados con el estudio del coronavirus. Al día de hoy hay más de 23,000 artículos disponibles así que cualquier persona puede acceder, evaluar y cuestionar los artículos especializados como de divulgación.

Adicionalmente, varios gobiernos y políticos han aprovechado esto para enfrascarse en discusiones que no son más que politiquería en lugar de soluciones eficaces, y mientras tanto la vida de las personas queda de lado. Unos buscan la tragedia a como dé lugar, otros buscan colgarse medallas, otros tienen intereses de por medio, y en Twitter todos somos expertos en todo, opinando sin hacer el esfuerzo en ser críticos. No tenemos la suficiente capacidad de expresarnos correctamente, ni de escuchar a las demás personas. Al final, solo escucharemos aquello que queremos oír alimentando nuestro sesgo de confirmación basado en estereotipos y pocas cuestiones. Esto entonces trae como consecuencia una falta de organización y desesperadamente vamos a creerle a cualquier charlatán que podrían engañar y manipular a las masas, porque como dice el dicho “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Así mismo, hemos visto gran confusión al momento de interpretar los datos. Las ahora famosas curvas epidemiológicas pueden tener más de una interpretación dependiendo la escala a la que estén, lo que estén correlacionando y la cantidad de pruebas realizadas. De tal forma que han tenido que ser explicadas repetidamente. Entonces, los malos manejos de los términos y conceptos epidemiológicos y matemáticos por parte de algunos periodistas y autoridades, así como el lenguaje usado da lugar a malentendidos. Por lo tanto, no solo estamos lidiando con un virus, sino también con los errores del sistema que potencializan nuestra ignorancia individual y colectiva, la cual no distingue de clases sociales o naciones, sino que incluso se ase de ellas para prevaler.

La educación en México

Pocos gobiernos le han dado a la educación la importancia que se merece y lamentablemente México no es uno de ellos. Desde la institucionalización de la educación hace casi cien años, nos hemos topado con diversos obstáculos. Por ejemplo, la cultura mexicana actual es el resultado de un primer siglo de guerras y otro de crisis, además de que la pobreza ha sido casi inherente a la condición económica del país. Por lo tanto, el machismo, el clasismo, el racismo y los resentimientos sociales han podido florecer y enraizarse en la cosmovisión de las personas. Otro factor es que las diferencias socioeconómicas y étnicas tienen un impacto importante, porque no es lo mismo educar a un niño de Santa Fe que a un niño de la selva Lacandona. Por si fuera poco, la política entorno a la educación nos ha heredado reformas y sistemas ineficientes que han manchado la profesión de los maestros y han limitado la información. Peligrosamente, se ha olvidado la importante contribución de los profesores a la sociedad y frases como “tanto estudiar para terminar siendo maestro” o “soy maestro porque no tengo de otra” son el reflejo de un problema más grave. Adicionalmente, nuestra cultura está estrechamente relacionada con las creencias religiosas. Entonces, de manera general, habrá prioridad por el dogmatismo que por explicaciones científicas. Por lo tanto, estos factores, y muchos otros dignos de análisis más amplios, han influido en la manera en la que la información se ofrece, se propaga y se acepta. Así que se ha llegado a la conclusión de que educar a los mexicanos es complicado. ¿Qué hacer al respecto? ¿Cómo educas a la gente? ¿Cómo cambiamos nuestro sistema educativo? ¿Qué gente le vamos a dejar al futuro?

El beneficio de la educación

No se pueden proponer soluciones simples a problemas tan complejos, sin embargo, como un punto de partida debemos de cambiar la forma en la que vemos a la educación y la inteligencia. Desde el nivel básico la educación debe de estar cimentada en hacer preguntas para motivar la curiosidad, no en solo adquirir datos. Debemos de disciplinarnos a filosofar. La filosofía nunca nos dirá qué es la verdad, pero nos ayudará a desenmascarar aquellas mentiras que nos venden como verdades. Por eso debemos quitarnos el miedo y la pereza de cuestionar y aceptar que muchas veces no sabemos las respuestas para alentar el querer saber más. De esta forma habrá un interés genuino por adquirir información y analizarla. Entonces, se entenderán mejor los fenómenos naturales y sociales para darles una utilidad. Consecuentemente, identificaremos los errores y los evitaremos mediante el pensamiento crítico retroalimentativo.

Si la sociedad se encuentra educada podrá ser más libre, responsable y consciente de sus actos. Esta responsabilidad que cae principalmente en los padres de familia y los profesores ya que son primeros proveedores y controladores de la información. Posteriormente ese compromiso cae en el individuo al decidir qué material consumir aprovechando que en internet se encuentra toda la información recopilada por el ser humano. Literalmente está en la palma de nuestra mano. Asumiendo esto podremos adaptar nuestro intelecto a los cambios de la historia y concentraremos nuestro esfuerzo en las soluciones que necesita la humanidad. Por lo tanto, puede ser concebida como un sistema de retroalimentación y evolución, en el cual se llenan los huecos argumentales mediante el análisis y la abstracción.

Ya que el humano es una especie sociable y que parte de su supervivencia depende directamente de este hecho biológico, la educación debe de alentar las capacidades y habilidades de cada individuo en beneficio a su comunidad. Además, es importante recordar que no todas las personas tienen los mismos intereses o destrezas, pero cada una de ellas contribuye significativamente al progreso como especie humana. Entonces, si bien tenemos la libertad de escoger la información a consumir, es nuestra responsabilidad analizar su calidad. Así las ideas podrán ser discriminadas, dialogadas, contrastadas, evaluadas y promovidas en aras de mejorarnos individual y socialmente. No podemos darnos el lujo de querer seguir siendo ignorantes teniendo miles de canales de YouTube o podcasts que educan. Más aún, teniendo libros electrónicos, Wikipedia y Nature a tres clics de distancia, por mencionar unos ejemplos.

Educarnos no es memorizar datos solo para pasar exámenes, sino aprovechar la información adquirida, ponerla a prueba y obtener conclusiones que ayudarán a mejorar a la sociedad y asegurar nuestra supervivencia. Por eso, ante la complejidad de la realidad, se debe de incentivar a entenderla desde diferentes puntos de vista, tal y como menciona la fábula “Los ciegos y el elefante”. No es que todos tengan que ser científicos o filósofos, sino que se debe de aceptar que en torno a un tema en particular hay evidencia, investigación y muchas ideas. Que hay científicos que tratan de entender fenómenos naturales, históricos, económicos y culturales, así como sus impactos sociales, políticos o ideológicos. Se dejará de observar al mundo como un duelo de tribus y se verá como una especie unida que trabaja para sobrevivir sustentablemente ahorrando millones de dólares optimizando nuestros recursos y esfuerzos, mejorando nuestra salud y disminuyendo la violencia. Debemos abrir la mente a nuevas opciones de pensamiento manteniendo un criterio tal, que la toma de decisiones será resultado de una evaluación que será favorable para nuestra especie. Todo esto suena utópico, pero ponerle más atención a la educación es potencialmente más beneficioso que no hacerlo.

Con educación, podremos alcanzar un segundo renacimiento, en el cual se entenderá que somos parte de una naturaleza indiferente e implacable y que nuestro planeta agoniza en contaminación por causa de la codicia y la avaricia humana. Este enemigo en común que nos hizo ver lo frágiles, necios e ignorantes que somos puede ayudarnos a reestructurar nuestros sistemas socioeconómicos y políticos. No podemos seguir discutiendo a gritos y tapándonos los oídos si es que queremos sobrevivir. Si somos capaces de llegar al espacio, entonces hoy más que nunca tenemos la oportunidad de poder escucharnos, aprender y mejorar. Redoblemos esfuerzos en promover la educación. No nos falta nada, solo la voluntad por aprender.

* Jesús Andrés Tavizón Pozos es Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Cátedras CONACyTQuerer saber más (@ciencionizados).

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Fuente de la Inormación: https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/pandemia-el-precio-de-la-ignorancia-y-el-beneficio-de-la-educacion/

 

 

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