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Vídeo: Coronavirus ¿qué lecciones debemos aprender?

Por:  Michel Collon.

En la reciente edición de su transmisión semanal «Michel Midi», el periodista y fundador de Investig’Action Michel Collon discute el principal tema de la actualidad: el coronavirus.

En una larga y recomendada reflexión aborda una serie de temas fundamentales para entender esta coyuntura: la globalización, los virus en el pasado, el estado actual de la economía en el mundo, el papel de los medios en definir la agenda (y el pánico). Michel discute también el contexto geopolítico, las relaciones EEUU-China-Europa, y los sistemas sanitarios en el Occidente.

Fuente de la reseña: https://rebelion.org/coronavirus-que-lecciones-debemos-aprender/

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Entrevista a Noam Chomsky sobre la pandemia: «La escasez de ventiladores revela la crueldad del capitalismo neoliberal»

El renombrado filósofo y disidente Noam Chomsky en su oficina del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en septiembre de 2016 (MARTIN BIALECKI / PICTURE ALLIANCE VIA GETTY IMAGES)

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

El Covid-19 ha tomado el mundo por asalto. Hay cientos de miles de personas infectadas (posiblemente muchas más que los casos confirmados), la lista de muertes crece exponencialmente y las economías capitalistas se han estancado, lo que hace prácticamente inevitable una recesión global.

La pandemia había sido anticipada mucho antes de su aparición, pero las acciones tendentes a prepararse para esa crisis se restringieron a causa de los crueles imperativos de un orden económico en el que “la prevención de una catástrofe futura no produce beneficios”, señala Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva para Truthout. Chomsky es profesor emérito de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y profesor laureado en la Universidad de Arizona, autor de más de 120 libros y de miles de artículos y ensayos. En esta entrevista argumenta que el propio capitalismo neoliberal es responsable de la respuesta inadecuada de Estados Unidos ante la pandemia.

C.J. Polychroniou: Noam, la epidemia de la nueva enfermedad del coronavirus se ha propagado a la mayor parte del planeta, y Estados Unidos tiene ya más casos que cualquier otro país, incluyendo China, donde se originó el virus. ¿Cree que es una evolución sorprendente?

Noam Chomsky: La escala de la plaga es sorprendente, impactante diría yo, pero no su aparición. Ni el hecho de que Estados Unidos esté teniendo la peor respuesta ante la crisis.

Los científicos llevan años avisando de la aparición de una pandemia, insistiendo en ello desde la epidemia de SARS de 2003, causada también por un coronavirus, para la cual se desarrollaron vacunas que no pasaron de la fase preclínica. Ese era el momento de empezar a poner en práctica sistemas de respuesta rápida que nos prepararan para otra epidemia y guardar la capacidad de reserva que pudiera necesitarse. También se podrían haber puesto en marcha iniciativas para desarrollar defensas y modos de tratamiento para una probable reaparición de un virus relacionado.

Pero los avances de la ciencia no son suficientes. Tiene que haber alguien que tome decisiones. Y esa opción se ve obstaculizada por la patología del orden socioeconómico contemporáneo. Las señales del mercado eran evidentes: la prevención de una catástrofe no produce beneficios. El gobierno podría haber intervenido, pero lo impide la doctrina imperante: “el gobierno es el problema”, nos dijo Reagan con su sonrisa radiante, lo que significaba que es preciso delegar la toma de decisiones, aún más, al mundo empresarial, comprometido con la obtención de beneficios y libre de la influencia de quienes deberían preocuparse por el bien común. Los años siguientes inyectaron una dosis de brutalidad neoliberal al orden capitalista sin restricciones y a la retorcida forma de mercado que desarrolla.

La gravedad de la patología se pone en evidencia a través de uno de sus fallos más dramáticos (y letales): la falta de respiradores, que constituye uno de los principales cuellos de botella a la hora de enfrentarse a la pandemia. El Departamento de Salud y Servicios Sociales anticipó el problema y contrató a una pequeña empresa para que fabricara respiradores baratos, fáciles de usar. Pero intervino la lógica capitalista. La empresa fue adquirida por una gran corporación, Covidien, que marginó el proyecto y “en 2014, sin haber entregado ningún respirador al gobierno, la dirección de Covidien comunicó a funcionarios del instituto [federal] de investigación biomédica su deseo de rescindir el contrato, según tres antiguos funcionarios federales. Los directivos se quejaron de que el contrato no era lo bastante beneficioso para la compañía”.

Es una verdad que no admite duda.

Pero entonces intervino la lógica neoliberal, que dictó que el gobierno no podía intervenir para salvar el enorme fallo del mercado que ahora está creando el caos. Tal y como argumentó muy diplomáticamente el New York Times, “la paralización de la iniciativa que pretendía crear un nuevo tipo de respirador barato y de fácil uso pone de manifiesto los peligros de subcontratar a empresas privadas proyectos con grandes implicaciones de salud pública; su foco en la obtención del máximo beneficio no siempre está en consonancia con el objetivo del gobierno: estar preparado para una futura crisis”.

Dejando a un lado la reverencia ritual al bondadoso gobierno y a sus loables objetivos, el comentario no deja de tener razón. Podríamos añadir que el foco en el máximo beneficio tampoco está “siempre en consonancia” con la esperanza de “supervivencia de la humanidad”, tomando prestada la frase de un informe eliminado del JPMorgan Chase, el mayor banco de Estados Unidos, en el que se advertía de que “la supervivencia de la humanidad” estaba en peligro de seguir el rumbo actual, al que contribuía las inversiones del propio banco en combustibles fósiles. Así que Chevron canceló un proyecto de energía sostenible rentable porque obtenía más beneficios destruyendo la vida en la Tierra. ExxonMobil ni se planteó una inversión de ese tipo porque antes habría realizado cálculos de rentabilidad más precisos.

Y era totalmente lógico, según la doctrina neoliberal. Como nos explicaron en su día Milton Friedman y otras luminarias neoliberales, la tarea de los directivos de las grandes empresas es maximizar los beneficios. Cualquier desviación de esta obligación moral destruiría los cimientos de la “vida civilizada”.

En todo caso, nos recuperaremos de la crisis del Covid-19, pagando un precio importante y posiblemente terrible, especialmente para la población más pobre y vulnerable. Pero no nos recuperaremos del deshielo de la banquisa polar y de otras consecuencias devastadoras del calentamiento global. También en este caso la catástrofe será producto de un fallo del mercado, en este caso de proporciones verdaderamente demoledoras.

La Administración actual había sido ampliamente informada de la probabilidad de una pandemia. De hecho, el pasado octubre tuvo lugar un ejercicio de simulacro a alto nivel. Durante todos sus años como presidente, Trump ha reaccionado de la manera a la que nos tiene acostumbrados: retirando la financiación y desmantelando cualquier parte relevante del gobierno e implementando regularmente las instrucciones de sus amos corporativos para eliminar las regulaciones que dificultan los beneficios y salvan vidas –y dirigiendo la carrera hacia el abismo de la catástrofe medioambiental, con diferencia su mayor crimen; de hecho el mayor crimen de la historia si consideramos las consecuencias.

A principios de enero ya había poca duda de lo que estaba ocurriendo. El 31 de diciembre China informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la propagación de síntomas similares a los de la neumonía de causas desconocidas. El 7 de enero, China informó a la OMS de que los científicos habían identificado el origen de la enfermedad como un coronavirus y habían conseguido secuenciar el genoma, que pusieron a disposición del mundo científico. A lo largo de enero y febrero, la inteligencia estadounidense intentó captar la atención de Trump de todas las formas posibles sin conseguirlo. Los funcionarios informaron a la prensa de que “no conseguían convencerle de que hiciera nada a ese respecto aunque las luces de alarma estaban encendidas”.

Pero Trump no permaneció callado. Emitió una serie de declaraciones confiadas informando al público de que el coronavirus no era más serio que una tos; que tenía todo bajo control; que estaba manejando la crisis a la perfección; que era muy grave pero que él ya sabía que era una pandemia antes que nadie; y así sucesivamente, con todo el repertorio de lamentables afirmaciones. La técnica está bien diseñada, como la práctica de ir soltando mentiras tan deprisa que el propio concepto de verdad desaparece. Pase lo que pase, Trump está seguro de que sus leales seguidores le defenderán. Cuando disparas flechas al azar, alguna tiene que dar en el blanco.

Para rematar este impresionante record, el 10 de febrero, con el virus recorriendo el país de punta a punta, la Casa Blanca publicó su propuesta de presupuesto anual, que amplia aún más los fuertes recortes en todas las principales partidas sanitarias responsabilidad del gobierno (de hecho, en prácticamente cualquier cosa que pueda ayudar a la gente) al tiempo que incrementa la financiación de lo que realmente importa: el ejército y el muro [con México].

Una consecuencia de esto es el escandaloso retraso de las pruebas y lo limitado de estas, muy por debajo de otros países, lo que imposibilita el uso de estrategias de seguimiento de los contagios que han evitado que la epidemia se descontrole en las sociedades funcionales. Incluso los mejores hospitales carecen de suficiente equipamiento básico. Estados Unidos es en estos momentos el epicentro de la crisis.

Este ejemplo es apenas una pequeña muestra de la malevolencia trumpiana, pero lamentablemente ahora no tenemos más espacio para profundizar.

Aunque resulta tentador echar la culpa a Trump de la desastrosa respuesta ante la crisis, si queremos prevenir futuras catástrofes, es preciso que miremos más allá de su figura. Trump asumió el poder en una sociedad enferma, afligida por 40 años de neoliberalismo profundamente enraizado.

La versión neoliberal del capitalismo lleva en vigor desde los tiempos de Reagan y Margaret Thatcher. No debería hacer falta detallar sus funestas consecuencias. La generosidad de Reagan con los superricos tiene una relevancia absoluta en la crisis actual, cuando se prepara un nuevo rescate. Reagan se apresuró a levantar la prohibición de los paraísos fiscales y otros mecanismos destinados a trasladar la carga fiscal al público, además de autorizar la recompra de acciones –un mecanismo para inflar el valor de las acciones y enriquecer a la dirección de las empresas y a los muy ricos (que poseen la mayor parte de las acciones) al tiempo que se debilita la capacidad productiva de la compañía.

Estos cambios en la regulación tienen enormes consecuencias, del orden de decenas de billones de dólares. Por lo general, las reglas se han diseñado para beneficiar a una pequeña minoría mientras el resto tiene que luchar por mantenerse a flote. De esa manera hemos llegado a tener una sociedad en la que el 0,1 por ciento de la población posee el 20 por ciento de la riqueza y la mitad de abajo tiene un patrimonio neto negativo y vive a base de endeudarse un mes tras otro. Mientras los beneficios crecían y los salarios de los grandes directivos se disparaban, los salarios reales se han estancado. Como muestran los economistas Emmanuel Saez y Gabriel Zucman en su libro The Triumph of Injustice, los impuestos son básicamente planos en todos los grupos de renta, excepto en el más elevado, donde descienden.

El sistema sanitario privado (y con ánimo de lucro) estadounidense es desde hace tiempo un caso de escándalo a escala internacional, pues tiene un coste que duplica al de otras sociedades desarrolladas y uno de los peores resultados. La doctrina neoliberal le asestó otro golpe al introducir en él medidas empresariales de eficiencia: servicio bajo demanda y falta de reservas para contingencias. A la menor alteración, el sistema se viene abajo. Lo mismo ocurre con el frágil orden económico forjado sobre los principios neoliberales.

Este es el mundo heredado por Trump, el objetivo de su ariete. Aquellos interesados en reconstruir una sociedad viable a partir de las ruinas que queden tras la crisis actual harían bien en prestar atención al aviso de Vijay Prashad: “No volveremos a la normalidad, porque la normalidad era el problema”.

Sin embargo, incluso ahora, con el país en mitad de una emergencia de salud pública distinta de cualquier cosa que hayamos visto en mucho tiempo, al público estadounidense se le sigue diciendo que la sanidad universal no es una propuesta realista. ¿Es el neoliberalismo el único responsable de este punto de vista típicamente estadounidense sobre la salud?

Es una historia compleja. Para empezar, durante mucho tiempo las encuestas mostraban actitudes favorables hacia la sanidad universal, a veces incluso un fuerte apoyo. En los últimos años de la era Reagan, en torno al 70 por ciento de la población pensaba que la Constitución debería garantizar los cuidados sanitarios y el 40 por ciento pensaba que de hecho ya era así –asumiendo que la Constitución era la depositaria de todo lo que es evidentemente correcto. Las encuestas mostraban un gran apoyo al derecho a la sanidad universal, hasta que comenzó la ofensiva de propaganda de las compañías, advirtiendo de la enorme carga fiscal que eso supondría, algo parecido a lo que hemos visto recientemente. Entonces el apoyo popular desapareció.

Como suele ocurrir, la propaganda tiene un elemento de verdad. Los impuestos subirán, pero los gastos totales descenderán bruscamente, como muestran los datos de países comparables. ¿Cuánto? Hay algunas estimaciones interesantes. Una de las principales revistas médicas del mundo, The Lancet de Reino Unido, publicó recientemente un estudio que estimaba que la implantación de la sanidad universal en Estados Unidos “probablemente supondría un ahorro del 13 por ciento en el gasto sanitario nacional, equivalente a más de 450.000 millones de dólares anuales (según el valor del dólar en 2017)”. El estudio continuaba afirmando:

“Todo el sistema podría financiarse con un menor desembolso que el que contraen las empresas y las familias que pagan las pólizas sanitarias junto con las partidas asignadas por el gobierno. Este cambio a una sanidad de un solo pagador beneficiaría especialmente a los hogares de menores ingresos. Además, estimamos que el acceso a los cuidados sanitarios para toda la población estadounidense salvaría más de 68.000 vidas y 1,73 millones de años de vida cada año, en relación con la situación actual”.

Pero los impuestos tendrían que subir. Y parece que muchos estadounidenses prefieren gastar más dinero siempre que no sea en impuestos (aunque por otro lado eso suponga la pérdida de decenas de miles de vidas cada año). Este es un indicador sintomático del estado de la democracia estadounidense, según la percibe la gente; y, desde otra perspectiva, de la fuerza del sistema doctrinario diseñado por el poder empresarial y sus lacayos intelectuales. El ataque neoliberal ha intensificado este elemento patológico de la cultura nacional, pero las raíces son mucho más profundas y se pueden observar en muchos ejemplos. Se trata de un tema que merece la pena investigar más.

Algunos países europeos están gestionando la propagación del coronavirus mejor que otros, pero parece que los que han tenido más éxito en esta tarea se sitúan fuera del universo occidental (neo)liberal. Hablamos de Singapur, Corea del Sur, Rusia y la misma China. ¿Cree que este dato nos aporta información sobre los regímenes capitalistas occidentales?

Ha habido diferentes reacciones frente a la propagación del virus. China parece haberla controlado, al menos por ahora. Al igual que los países de su periferia, incluyendo a democracias no menos dinámicas que las occidentales, que tomaron muy en serio los primeros avisos. La mayor parte de Europa retrasó la toma de decisiones, pero algunos países actuaron con presteza. Alemania parece mantener el record global en cuanto a baja mortalidad, gracias a la reserva de instalaciones sanitarias y capacidad de diagnóstico y a la respuesta inmediata. Lo mismo parece ocurrir con Noruega. La reacción de Boris Johnson en Reino Unido fue vergonzosa. Pero los Estados Unidos de Trump van a la cola.

Sin embargo, la diligencia con que actuó Alemania con su población no se extendió más allá de sus fronteras. La Unión Europea ha demostrado estar cualquier cosa menos unida. No obstante, las sociedades europeas enfermas podrían pedir ayuda al otro lado del Atlántico. La superpotencia cubana está lista para ayudar una vez más con médicos y equipo. Mientras tanto, su vecino yanqui se ha dedicado a retirar la asistencia sanitaria a Yemen, donde ha contribuido a crear la mayor crisis humanitaria del mundo, y utiliza la oportunidad que le presenta la devastadora emergencia sanitaria para endurecer sus crueles sanciones y asegurar el máximo sufrimiento de sus supuestos enemigos. Cuba es su víctima más prolongada, desde los tiempos de las guerras terroristas y el estrangulamiento económico de Kennedy, aunque milagrosamente ha conseguido sobrevivir.

A propósito, debería ser extremadamente perturbador para los estadounidenses comparar el circo montado por Washington con los informes serenos, comedidos y objetivos de Angela Merkel sobre cómo manejar la epidemia.

Las distintas maneras de responder a la crisis no parecen depender de si el país es una democracia o una autocracia, sino de si su sociedad es funcional o disfuncional –lo que en la retórica de Trump se resume como “países de mierda”, como el que él mismo se esfuerza en crear bajo su mandato.

¿Qué piensa del plan de rescate económico del coronavirus, valorado en 2 billones de dólares? ¿Es suficiente para prevenir otra posible gran recesión y ayudar a los grupos más vulnerables de la sociedad estadounidense?

El plan de rescate es mejor que nada. Ofrece un alivio limitado a algunos de los que lo necesitan desesperadamente y contiene fondos suficientes para ayudar a los verdaderamente vulnerables: las lastimosas corporaciones que acuden en tropel a papá Estado, con el sombrero en la mano, ocultando sus copias de Ayn Rand* y suplicando una vez más que el sector público las rescate tras haber pasado sus años gloriosos amasando inmensos beneficios y ampliando estos con una orgía de recompra de acciones. Pero no hay de qué preocuparse. La caja negra será supervisada por Trump y su Secretario del Tesoro, en quienes se puede confiar que serán justos e imparciales. Y si deciden ignorar las demandas del nuevo inspector general y del Congreso, ¿quién va a evitarlo? ¿El Departamento de Justicia de Barr? ¿Un impeachment?

Deberían haberse diseñado mecanismos para que la ayuda llegue a quienes la necesitan, a los hogares, más allá de la miseria que parece habérseles asignado. Eso incluye a las personas trabajadoras que tenían verdaderos empleos y al enorme precariado que malvivía con empleos temporales e irregulares, pero también a otros: a quienes ya habían tirado la toalla, los cientos de miles de víctimas de “muerte por desesperación”** –una auténtica tragedia americana–, los sin techo, los presos, todos los que habitan viviendas tan inadecuadas que no es posible el aislamiento y el almacenamiento de comida, y muchos otros que no son difíciles de identificar.

Los economistas políticos Thomas Ferguson y Rob Johnson lo han explicado llanamente: Mientras la sanidad universal que es común en otros lugares se considere algo inalcanzable en Estados Unidos, “no hay ninguna razón por la que se deba aceptar un seguro único financiado por las empresas” Estos autores hacen un compendio de maneras sencillas de superar esta forma de robo corporativo.

Como mínimo, la práctica habitual de rescatar con dinero público al sector empresarial debería exigir como contrapartida la estricta prohibición de recompra de acciones, una participación importante de los trabajadores en la gestión de la empresa y el final de las escandalosas medidas proteccionistas de los mal llamados “acuerdos de libre comercio”, que garantizan enormes beneficios para las grandes farmacéuticas mientras aumentan el precio de los medicamentos mucho más de lo que sería razonable. Como mínimo.

Esta entrevista ha sido editada para facilitar su lectura.

N. de T.: *Filósofa y escritora rusa que obtuvo la nacionalidad estadounidense y que defendía el egoísmo racional, el individualismo y el laissez faire y rechazaba el altruismo y el socialismo.

**Chomsky hace aquí referencia a la “epidemia” de suicidios de trabajadores en EE.UU. (del orden de 150.000 cada año), y a un libro de Anne Case y Angus Deaton, ganadores del Nobel de Economía en 2015 y autores del libro Deaths of Despair and the Future of Capitalism, al que cita indirectamente el filósofo.

Fuente de la entrevista: https://rebelion.org/la-escasez-de-ventiladores-revela-la-crueldad-del-capitalismo-neoliberal/

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Efectos del COVID-19

Por: Fabiola Guarneros Saavedra.

El escenario es catastrófico. El mundo vive una crisis sanitaria, humana y económica sin precedentes y la salida aún no se vislumbra. Los gobiernos están a prueba una vez más en su capacidad de respuesta, contención y planeación presupuestaria y fiscal, ya perdieron muchas oportunidades y hoy sus sistemas económicos y de salud colapsan.

Las acciones de gobierno en el mundo —y México no es la excepción— se están llevando a cabo sobre la base de prueba y error. Y, en algunos casos, la emergencia sanitaria está adquiriendo elementos de crisis política, como se ve en la contradicción frecuente entre autoridades locales y gobiernos centrales, o entre integrantes del propio gabinete.

La pandemia del coronavirus ha obligado a que los países cierren sus fronteras, las economías se paralicen y las sociedades entren en cuarentenas severas. Los efectos serán devastadores, además de los miles de vidas se perderán empleos, oportunidades de inversión; disminuirán los salarios, aumentará la pobreza, quebrarán empresas; habrá un menor crecimiento económico, menor integración en cadenas de valor, deterioro de las capacidades productivas y del capital humano, y se hará un boquete en la educación.

¿Qué harán los gobiernos? ¿Qué hará México? ¿Sirve un pacto de gobernabilidad con los sectores productivos del país? ¿Cuál es la estrategia económica que caminará a la par de la contención sanitaria? Las respuestas las tendremos hoy en el mensaje que dará el presidente Andrés Manuel López Obrador durante la presentación de su plan económico.

Debemos tener presente que México, como los países de América Latina y el Caribe, enfrentan la pandemia desde una posición más débil que la del resto del mundo, ya lo advirtió la CEPAL en su informe especial sobre COVID-19, presentado el viernes pasado.

Basta ver el impacto de este virus en los sistemas de salud públicos, cuya infraestructura es insuficiente para enfrentar la pandemia. “La mayoría de los países de la región se caracteriza por tener sistemas de salud débiles y fragmentados, que no garantizan el acceso universal necesario para hacer frente a la crisis sanitaria del COVID-19”, dice la CEPAL en el informe América Latina y el Caribe ante la pandemia del COVID-19.

La recomendación es fortalecer el sistema de salud con una mayor asignación de recursos públicos, pero justo es uno de los rubros en el que menos se invierte. Los países de la región gastan en promedio el 2.2% del PIB en salud, lo que está lejos del 6% del PIB recomendado por la OPS para reducir las inequidades y garantizar el acceso y la cobertura universal.

La crisis del coronavirus afectará el número de empleos, la calidad del trabajo y a los grupos más vulnerables, como los trabajadores en el sector informal. “La pérdida de ingresos laborales se traducirá en un menor consumo de bienes y servicios, y puede llevar a muchos trabajadores a situaciones de pobreza”, advierte el organismo de la ONU.

La realidad es que esta crisis tendrá impactos mayores en los más vulnerables: personas con problemas de salud, adultos mayores, personas con discapacidad, jóvenes desempleados, personas subempleadas, mujeres, trabajadores sin prestaciones y migrantes.

Los niños también serán las otras víctimas de la pandemia, pues el cierre de planteles educativos impacta en el terreno del aprendizaje y en la seguridad alimentaria de los alumnos de las escuelas de tiempo completo.

“La suspensión de las clases tendrá un impacto más allá de la educación, en la nutrición, el cuidado y la participación de los padres (especialmente de las mujeres) en el mercado laboral”, señala el informe.

Aunque se han hecho planes para promover el uso de dispositivos digitales en los sistemas educativos —en México han sido un fracaso—, muchas instituciones no cuentan con la infraestructura de tecnologías digitales necesaria. Además, no en todos los hogares del país se tiene acceso a las computadoras y a internet, así que los procesos de enseñanza y aprendizaje a distancia no están garantizados.

¿Qué recomienda CEPAL? Que los gobiernos pongan en marcha medidas de protección del empleo y de los ingresos de los grupos más vulnerables. Contemplar un subsidio de desempleo y un ingreso básico de emergencia, así como proteger a las pequeñas y medianas empresas.

El organismo considera que, para abordar la emergencia económica, se requieren también acciones de política fiscal para reorganizar presupuestos e implementar paquetes de estímulos, a fin fortalecer los sistemas de salud, proteger los ingresos y minimizar la contracción de la economía.

“La salida de la crisis dependerá de la fortaleza económica de cada país”, dijo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL. ¿Iremos por ese camino?

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/fabiola-guarneros-saavedra/efectos-del-covid-19/1374184

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El Fondo de Cultura Económica comparte 10 libros de su colección “Vientos del Pueblo”

El Fondo de Cultura Económica comparte 10 libros de su colección “Vientos del Pueblo”

El Fondo de Cultura Económica ha decidido compartir 10 libros para la visualización gratuita de la colección Vientos del pueblo, una serie editada en México que busca promover la lectura a través de un conjunto de obras breves, muy variada en géneros y autores, que fue publicada originalmente a precios accesibles para todo público.

En este caso, uniéndose a la iniciativa #yomequedoencasaleyendo, el FCE permite el acceso a estas lecturas, que pueden visualizar cliqueando sobre el título de cada obra. En algunos casos también están disponibles para ser descargadas.

• De noche vienes, de Elena Poniatowska, con ilustraciones de César Silva Páramo.
Hay grandes zonas del comportamiento de nuestra sociedad que damos todos por sentadas, y en las que muy rara vez se adentra la literatura mexicana. En los relatos de De noche vienes, Poniatowska se aventura, con penetración, lirismo, humor, sensibilidad y oficio notables, en esas zonas oscuras: las relaciones entre los sexos y entre las clases en México. Pocos autores tienen el talento de Poniatowska para observar a personas y costumbres, y para reproducir el habla mexicana: sus diminutivos, sus dislalias, sus momentos reveladores…

• Rikki-Tikki-Tavi, de Rudyard Kipling, traducido por Deniss Peña Torres e ilustrado por César Silva Páramo.
Parte de El libro de las tierras vírgenes, “Rikki-Tikki-Tavi”, narra la épica batalla entre una pequeña mangosta y dos terribles cobras negras que se apoderan del jardín familiar y aterrorizan a toda creatura que se cruza en su camino.

• Los convidados de agosto, de Rosario Castellanos, con ilustraciones de Ricardo Peláez;
Este libro presenta la vida de la pequeña clase media en la ciudad provinciana (frontera entre el México indio y el resto del país), poblada aún por los pequeños dramas que suelen engendrar tradiciones, prejuicios o costumbres acaso inalterables. Tres cuentos y una breve novela, “El viudo Román”, reúne este volumen, que trasciende el localismo, observado con piedad e ironía y por medio de un estilo admirablemente ceñido a su materia.

• La muerte tiene permiso, de Edmundo Valadés, con ilustraciones de Antonio Helguera.
Dieciocho cuentos excelentes de uno de los maestros del género en México. La prosa de Valadés, aligerada por la variedad de temas abordados, contiene un estilo conseguido a golpe de escritura cotidiana en el noble ejercicio periodístico y literario que lo ha hecho uno de los grandes de la narrativa corta contemporánea.

• Apuntes para mis hijos, de Benito Juárez, con ilustraciones de Rafael Pineda “Rapé”.
La vida de Benito Juárez (1806-1872), casi una leyenda, es ampliamente conocida por los estudiantes mexicanos. Tras haber sido pastor de ovejas, analfabeta y huérfano a temprana edad se convierte en el primer presidente de México de ascendencia indígena. Entre los distintos cargos que desempeña se encuentran el de Legislador, Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Gobernador de Oaxaca y Presidente de la Suprema Corte de Justicia. Como Presidente de la República promueve las Leyes de Reforma que declaran la independencia del Estado respecto de la Iglesia, y promulgan, entre otros principios, la nacionalización de los bienes eclesiásticos, la libertad de culto, el matrimonio civil, así como la secularización de los hospitales y establecimientos de beneficencia. Es, en definitiva, el fundador del México moderno. En Apuntes para mis hijos, Juárez explica su vida y los principios que rigen su pensamiento tanto a sus descendientes como a todos aquellos mexicanos convencidos de la necesidad de un gobierno laico

• El Rayo Macoy, de Rafael Ramírez Heredia, con ilustraciones de José Hernández.
El Rayo Macoy establece, a lo largo de seis relatos imbricados, una temática de característica universal netamente mexicana. El lenguaje crea atmósferas particulares que describen con eficacia situaciones y personajes de diferentes estratos y regiones de nuestra geografía. Erotismo, violencia, búsqueda y análisis dan lugar a una lograda disección de medios y ambientes, no exentos de alegría pero con un claro trasfondo existencial. Casi todos los relatos están envueltos en un aura de misterio, de intento por parte de los personajes de aclarar, junto al lector, aspectos definitorios de una vida en la que la realidad juega pareja con la intuición y en la que la que lo aparentemente definitivo adquiere la fugacidad de lo transitorio. El cuento que a título al libro obtuvo en 1984 el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, que se discernió en París entre más de dos mil quinientos participantes en nuestra lengua.

• Subasta, de María Fernanda Ampuero, con las ilustraciones de Jessica Ocampo.
Una mujer toma un taxi y se queda dormida en el camino a su casa; al despertar se encuentra en un lugar sucio y lúgubre, lo que le hace recordar su infancia con su padre que se dedicaba a las peleas de gallos. Se da cuenta de que está en medio de una subasta en la que se venden seres humanos y ella es la siguiente mercancía a ofrecer. Entre recuerdos de abusos pasados y vivencias de violencia presentes, la mujer observa cómo pujan por las personas y planea salvar su vida antes de que la compren.

• Los yanquis en México, de Guillermo Prieto.
Este cuaderno reúne dos de los artículos que Guillermo Prieto escribió para los Apuntes sobre la guerra con los Estados Unidos y con una crónica acerca de cómo se portaron heroicamente los “pelados” de la ciudad durante la invasión estadunidense en 1847, la cual culminó, en su aspecto militar, con la toma de la Ciudad de México por las tropas que comandaba el general Winfield Scott.

• Loxicha. Los ejércitos de la noche, de Fabrizio Mejía Madrid, con ilustraciones de Ricardo Peláez.
Esta crónica comienza en la madrugada del 29 de agosto de 1996 en La Crucecita, Huatulco con el descubrimiento de un cadáver, supuestamente de un guerrillero de la localidad de Loxicha, Oaxaca. A partir de entonces, durante los próximos años, policía y militares se desplazan a la región de Loxicha y comienzan arrestos masivos, torturas en sótanos con música a todo volumen donde personas monolingües –zapotecas– son interrogadas en español acerca de grupos armados, casas de seguridad, guerrilleros de lo cual no saben nada.

• Los mártires de Tacubaya, de Juan A. Mateos, con grabados de Eko.
Juan Mateos relata los hechos ocurridos en Tacubaya durante la Guerra de Reforma. A partir del enfrentamiento entre liberales y conservadores, el general Miguel Miramón ordena el arresto y la ejecución de los sobrevivientes, siendo incluidos vecinos del lugar, niños y médicos que en el momento de la tragedia se encontraban auxiliando a los heridos. Los mártires de Tacubaya denuncia las acciones emprendidas por la facción militar conservadora para llegar al poder y desconocer a la Constitución de 1857.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/04/el-fondo-de-cultura-economica-comparte-10-libros-de-su-coleccion-vientos-del-pueblo/

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La OIT publicará datos actualizados acerca del impacto de COVID-19 sobre el desempleo

OIT /06-04-2020

GINEBRA (OIT Noticias) – Los datos actualizados acerca del impacto de la COVID-19  sobre el desempleo a nivel regional y mundial serán publicados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el martes 7 de abril 2020.

El nuevo informe analiza los sectores más afectados y los trabajadores que corren mayores riesgos de perder sus empleos o de ver sus horas de trabajo significativamente reducidas, con datos desglosados por región. Además hace un llamado a favor de respuestas políticas urgentes a fin de atenuar el potencial impacto catastrófico de la pandemia sobre el mercado de trabajo mundial.

Copias electrónicas del informe, bajo embargo, estarán a disposición de los medios de comunicación reconocidos que harán solicitud el lunes 6 de abril.

El informe y todos los materiales asociados estarán bajo estricto EMBARGO hasta las 14:00 GMT (16:00 CET) del martes 7 de abril.

Para mayor información o para planificar entrevistas con los medios, por favor póngase en contacto con el Departamento de Comunicación de la OIT: newsroom@ilo.org .

Para solicitudes de cobertura vídeo, por favor póngase en contacto con: multimedia@ilo.org .

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Google y SEP firman acuerdo para capacitar a los maestros en seguridad digital

codigoespagieti.com / 06-04-2020

En el marco del Día de la Internet Segura, Google anunció un convenio con la Secretaría de Educación Pública y Robotix para capacitar a más de 3 mil docentes de educación básica en temas de seguridad en línea y ciudadanía digital a través del programa “Sé genial en Internet“. En una primera instancia este programa cubrirá 1,247 escuelas de 12 estados.

La experiencia de los usuarios en Internet empieza cada vez en etapas más tempranas. “Millones de niños y adolescentes en todo el mundo acceden cada minuto a contenidos que viven en la web, sin saber cómo manejar responsablemente la información que reciben o consultan. Es por esto que Google ha desarrollado que promueven la ciudadanía digital”, dijo en conferencia de prensa Manuel Haces, gerente de relaciones con gobierno de políticas públicas de Google para México.

“La SEP quiere que el Internet llegué a todo el país, pero acompañado de contenido que refuerce la educación en el aula, y se forme a ciudadanos responsables al navegar”, aseguró la Dra. Lidia Camacho, coordinadora general de @Prende.mx.

La Dra. Camacho explicó que por primera vez en la historia de México “la educación digital se incluye en la Ley General de Educación –con tres artículos- donde se les otorga un lugar muy especial a las tecnologías de la información, comunicación, conocimiento y aprendizaje digitales (TICCAD) en el Sistema Educativo Nacional”. En ese contexto, señaló, “es indispensable que a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de nuestras escuelas se les capacite para el uso seguro y responsable del Internet, así como para la construcción de su ciudadanía digital”.

A través de Interland, un juego interactivo, tanto profesores como alumnos aprenderán buenas prácticas de navegación y sabrán los riesgos que existen en el mundo digital.

Además de la capacitación y la guía, la alianza dará seguimiento al cambio de hábitos que habrá en este entorno educativo, pues la idea es revisar qué cosas cambiaron y qué problemas son frecuentes para así idear mejoras en las plataformas digitales que hay en la actualidad y en las que acceden menores de edad.

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Webinar: Coronavirus, educación virtual y derecho a la educación

GCI / 4 de abril de 2020

El pasado 3 de abril de 2020 el recién constituido Grupo de Contacto Industrial (GCI) realizó un webinar sobre educación en tiempos de COVID-19. El panel coordinado por el Dr. Luis Bonilla-Molina, Director del Observatorio Internacional de Reformas educativas y Políticas Docentes (OIREPOD), estuvo conformado por Mauro Jarquín (México). José Cambra (Panamá), Mercedes Martínez (Puerto Rico),  Julia McRae (Canadá) y Silvana Saez (chile). A continuación el video de este webinar

 

 

https://www.facebook.com/federaciondemaestrosdepuertorico/videos/694155098060367/?t=2351

 

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