América del Norte/ México/ 02.12.2019/ Fuente: www.milenio.com.
El Senado aprobó reformas a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, para prohibir los métodos de crianza de padres, abuelos o maestros a las antiguas generaciones, al aprobar reformas a la citada ley para prohibir el uso del castigo corporal en todos los ámbitos, como método correctivo o disciplinario. https://www.milenio.com/politica/chanclazos-pellizcos-jalones-oreja-prohibidos-senado
✅ Por unanimidad, con 114 votos a favor, se aprueba el dictamen que reforma la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, para prohibir el castigo corporal como método correctivo o disciplinario, para niñas, niños y adolescentes.
???? https://t.co/BdgjfX0nZj pic.twitter.com/6GT811o6eU — Senado de México (@senadomexicano) November 26, 2019 https://www.milenio.com/politica/chanclazos-pellizcos-jalones-oreja-prohibidos-senado
El decreto fue enviado a Cámara de Diputados y en el dictamen se hace notar que según cifras oficiales de la UNICEF, de su informe anual 2017, 6 de cada 10 niñas, niños y adolescentes entre 1 y 14 años han experimentado algún método violento de disciplina infantil en sus hogares.
Uno de cada 15 niños y niñas ha recibido alguna forma de castigo físico severo: jalones de orejas, bofetadas, manotazos o golpes fuertes, como método de disciplina. “La escuela y la vía pública son dos entornos donde suceden 8 de cada 10 agresiones contra niñas, niños y adolescentes entre 10 y 17 años.
Mientras que el hogar es el tercer lugar en donde están expuestos a la violencia”, refiere el estudio. Se indica que las niñas y las adolescentes son las más afectadas, ya que 7 de cada 10 fueron sujetos de agresión en sus hogares. En tribuna, la panista Josefina Vázquez Mota, presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez y la Adolescencia, dio que con ello se evitarán castigos extremos, que en muchos casos acaban con lesiones, de moderadas a graves y hasta en la perdida de la vida.
“Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía entre 2012 y 2017 fueron asesinados casi 2 mi 600 menores de 15 años, 42 por ciento de ellos a manos de algún familiar en sus hogares o por maltrato. El castigo corporal y otras formas humillantes son todavía usados como medios de disciplina y corrección para niñas, niños y adolescentes”.
Fuente de la noticia: https://www.milenio.com/politica/chanclazos-pellizcos-jalones-oreja-prohibidos-senado
América del Norte/Estados Unidos/01-12-2019/Autor(a) y Fuente: www.prensa-latina.cu
Jóvenes de Estados Unidos protagonizaron eventos en más de 80 ciudades para llamar la atención sobre la urgencia de la crisis climática y demandar acciones destinadas a enfrentarla, según informaron organizadores de las iniciativas.
Grupos inspirados en la labor de la adolescente sueca Greta Thunberg, quien dio lugar a un movimiento conocido como Fridays for Future (Viernes por el futuro), se unieron así a una nueva huelga climática global durante la cual se realizaron más de tres mil 200 actividades en todo el orbe, de acuerdo con la página digital de la acción.
‘Estamos en huelga porque nuestros líderes no nos han estado escuchando, piensan que nuestras voces son las que pueden ignorar y no tomar en serio. No entienden que nosotros, los jóvenes, estamos aterrorizados por nuestro futuro y no dejaremos de luchar hasta que esté seguro’, expresó en un comunicado Maya Arengo, de Fridays For Future en Estados Unidos.
Los eventos de hoy coincidieron con la realización del llamado Viernes negro, una jornada en la cual las tiendas se abarrotan de consumidores debido a grandes descuentos en los precios de los más variados artículos.
De ahí que en las protestas hubo un llamado disminuir los niveles de consumo cada vez más elevados de mercancías de todo tipo, cuando los participantes piden considerar la crisis climática no solo como un problema ambiental, sino también como una obligación ética.
El consumismo está destruyendo nuestro planeta. No tenemos recursos infinitos, sin embargo, el sistema continúa persuadiéndonos de que necesitamos constantemente más. Nos venden productos baratos a expensas de nuestro medio ambiente, pero ya es suficiente, manifestó en la red social Instagram el grupo ambientalista Extinction Rebellion.
Activistas juveniles en Washington D.C. realizaron un ‘Funeral por el futuro’ fuera del edificio del Capitolio y una procesión fúnebre por varias calles de esta capital con ‘dolientes que lloraron todo lo que hemos perdido y todo lo que podemos perder en la emergencia climática’, describió una de las organizaciones participantes en Twitter.
La cadena de televisión NBC News reportó que en la ciudad de Nueva York los manifestantes se reunieron en una tienda y empujaron carritos de compras vacíos, se abrieron paso entre los pasillos del lugar e invitaron a los compradores a tomar un descanso del ‘frenesí destructivo del consumismo’.
Medios locales de prensa reportaron que acciones de boicot a esta jornada de compras también tuvieron lugar en el centro comercial de Third Street Promenade, en Santa Mónica, California, donde estudiantes y activistas se movilizaron con carteles en los que se leyeron mensajes como ‘No hay un planeta B’, ‘Tiempo de levantarse’ y El clima está cambiando, ¿por qué no lo hacemos nosotros?’.
Imágenes compartidas en las redes sociales mostraron que también hubo manifestaciones en estados como Illinois, Minnesota, Texas, Montana y Carolina del Norte.
Fuente e Imagen: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=324745&SEO=jovenes-de-estados-unidos-se-unen-a-huelga-climatica-global
Las promesas de Trudeau siguen sin concretarse cuatro años después.
Unos 150.000 niños indígenas pasaron por los “internados indios” canadienses entre 1880 y 1996, escuelas de asimilación para sacarles “el indio que tenían adentro” mientras sufrían maltratos y agresiones sexuales. Unos 6.000 niños murieron en estos internados, varios por malnutrición.
Al final del siglo XIX la sociedad canadiense veía que los indígenas tenían que integrarse en el proyecto de Estado que se estaba consolidando. De otra forma se les marginaría aún más. Por esto, el Estado, en colaboración con varias iglesias cristianas, inició el proyecto de los internados para niños de los pueblos inuit, First Nations y Métis. La idea era integrarlos a través de la educación.
Sin embargo, estos internados gozaban de impunidad al no ser vigilados por ningún organismo público. Muchos de ellos se convirtieron en auténticos centros de abuso, tanto psicológico como físico e incluso sexual.
Genocidio cultural
Entre 1880 y 1996 unos 150.000 niños indígenas pasaron por internados de reeducación
Según explica el antropólogo canadiense Ronald Niezen, “todas las escuelas eran diferentes. No obstante, dentro de los relatos de terror de los supervivientes hay rasgos que se parecen”. Muchos testimonios coincidían en que la disciplina era muy estricta y les obligaban a vestirse con ropas extrañas para ellos, añade este profesor de la McGill University de Montreal. “Les enseñaban lenguas y costumbres con mucha intensidad. Al volver a sus comunidades, los niños habían perdido sus habilidades comunicativas y muchos no podían conectar con sus propios familiares al no entender su manera de relacionarse”, indica.
De ahí que el proceso se conozca como un “genocidio cultural”. Los internados fueron utilizados con el objetivo de eliminar la cultura aborigen. Durante muchos años esta agresión no se percibió como un agravio hacia los indios, puesto que no se daba ningún valor cultural a las tradiciones indígenas. Se pensaba que, poco a poco, los indios abandonarían su cultura para adaptarse a una sociedad dominada por inmigrantes europeos.
En total hubo 130 escuelas. Su momento álgido fue en los años treinta del siglo pasado. En 1931 funcionaban 80 de manera simultánea.
Actualmente, sin embargo, permanece un recuerdo muy vivo entre los indios ya que la última escuela fue cerrada en 1996. Los mandatarios de Canadá nunca condenaron claramente los hechos hasta el 2008, cuando el primer ministro conservador Stephen Harper se disculpó, pero continuó con políticas muy agresivas hacia las comunidades indígenas.
Abusos
Muchos menores sufrieron maltratos, agresiones sexuales e incluso hubo muertes por malnutrición
Cuando el primer ministro Justin Trudeau llegó al poder en el 2015 se comprometió a compensar a las víctimas de este sistema educativo. Apoyó la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que estudió todos los abusos cometidos.
Hasta finales de los años cincuenta, por ejemplo, los niños estudiaban durante media jornada y trabajan la otra media. La excusa era que debían aprender un oficio, pero el verdadero motivo era que debían trabajar para mantener la escuela en marcha con un coste mínimo. Por otra parte, las materias que se impartían era muy básicas, abundando en el cliché de que los indios era intelectualmente inferiores.
La Comisión de la Verdad estuvo en entredicho porque no permitía a las víctimas nombrar a sus agresores, sólo explicar su testimonio.
Trudeau sentó un precedente en el 2015 acogiendo la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Harper, su antecesor, la había rechazado en 2007. Aceptar la declaración, en todo caso, no ha supuesto aplicar las medidas que recomienda.
Un ejemplo claro de la escasa sensibilidad de Trudeau hacia los pueblos indios es la decisión de expandir el oleoducto TransMountain, desde Alberta a la costa en la Columbia Británica, a pesar de su fuerte oposición. Los indios critican que la infraestructura cruza territorios sagrados y es un serio atentado ecológico.
En las pasadas elecciones de octubre, las comunidades indígenas se desmarcaron de Trudeau reprochándole que no había cumplido sus promesas. Mientras él se expresaba en los medios a favor de estas comunidades, su gabinete aprobaba una ley que amenazaba las reservas.
A la pregunta de cómo es la relación entre el Gobierno y los indios, Niezen manifiesta que “sigue igual, nada ha cambiado. La idea de que los pueblos originarios de Canadá se integrarán en la sociedad podría parecer bonita, pero no se tuvo en cuenta que existen unas barreras raciales que nunca les permitirán ser blancos ”, asegura.
Mientras tanto, los indígenas siguen siendo los grandes olvidados en la sociedad canadiense. Los servicios que reciben del Gobierno, la tasa de desempleo, la cobertura médica; en las comunidades indígenas todos los barómetros de calidad de vida son más bajos que la media nacional. A Canadá todavía le queda una deuda pendiente.
«Es que yo soy niña y mis papás no lo ven», afirmó. A su vez, expresó que se sentía identificado con el género femenino.
El caso de Adrián, un menor que afirma vive una infancia “trans” en compañía de su familia, ha escandalizado las redes sociales.
“Es que yo soy niña y mis papás no lo ven”, afirmó a su hermana, quien inmediatamente le contó a sus padres. Al preguntarle sobre el tema, Adrián nuevamente exclamó que se sentía identificado con el género femenino, y no con el género masculino.
Sus padres recuerdan que con tan sólo tres años, Adrián expresaba que sus más grande sueño era tener unas zapatillas y una muñeca. A su vez, Adrián se inclinaba más por amistades femeninas, mientras que se negaba a cortarse el cabello, y vestía toallas o trapos que asemejaban la forma de un vestido.
Consecuente a lo anterior, la familia de Adrián comenzó a considerarle un “ella” y no un “él”, a su vez comenzaron a investigar acerca del tema de las infancias transgénero.
La mamá de Adrián recuerda que en una ocasión le vistió del personaje infantil Buzz Lightyear, “tengo una foto, pero ella salió con una bolsa que llevaba a todos lados”.
En Estados Unidos, la jornada escolar promedio comienza a eso de las 8:00 y termina aproximadamente a las 15:00. Pero la mayoría de los padres trabaja de 9:00 a 17:00.
Esa discrepancia horaria es un problema para muchas familias, en especial las de menor poder adquisitivo, como explica la periodista estadounidense Kara Voght, de la revista Mother Jones.
El horario escolar en EE.UU. es un vestigio de una era pasada, cuando era menos probable que ambos padres trabajaran fuera del hogar.
La mayoría de las escuelas brindan 180 días de clases, comenzando el año académico en agosto y finalizando en junio.
Permanecen cerrados los fines de semana y días feriados, y hay un promedio de 29 días sin clases, dedicados al desarrollo profesional de los maestros, las reuniones de padres y maestros y vacaciones adicionales.
Este calendario escolar no se ajusta muy bien a las demandas laborales de la mayoría de los padres estadounidenses.
Casi el 70% de quienes tienen niños en edad escolar trabajan en el clásico horario «de nueve a cinco».
Y el tiempo que permanecen cerrados los colegios cada año supera por casi dos semanas el total de días que un trabajador promedio puede tomarse, sumando feriados, vacaciones y licencias con goce de sueldo.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage caption¿Qué hacer con los niños cuando salen de la escuela? Un problema que afecta a todo padre que trabaja.
Dado que menos de la mitad del total de escuelas primarias ofrecen programas de extensión escolar, la mayoría de los padres tienen que pagar por cuidadores privados, que cuestan en promedio unos US$6.600 por año.
La alternativa es reducir sus horas de trabajo para poder ocuparse de sus hijos pequeños.
El sacrificio profesional generalmente recae en las madres, un millón de las cuales trabaja menos que a tiempo completo para poder cuidar a sus niños en edad de escuela primaria.
Las madres de bajos ingresos y las madres negras, cuyos trabajos a menudo otorgan menos flexibilidad y tiempo libre, suelen tener que elegir entre cuidar a sus hijos o tener un trabajo.
Los expertos estiman que EE.UU. pierde US$57.000 millones en productividad económica cada año gracias al calendario escolar.
El proyecto que reabrió el debate
Tomando todo esto en cuenta, una de las precandidatas demócratas que aspira a la presidencia, la senadora por California Kamala Harris, propuso un proyecto para abordar esta discrepancia.
Su Ley de Escuelas Amigas de la Familia propone otorgarles a 500 centros educativos de barrios de menores ingresos hasta US$5 millones en subsidios, para desarrollar programas para estudiantes de 8:00 a 18:00, como mínimo, de lunes a viernes.
Según el proyecto, estos colegios permanecerían abiertos todos los días del año escolar, excepto los fines de semana y feriados federales.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa propuesta de la senadora demócrata Kamala Harris generó mucha polémica en EE.UU.
Si desean cerrar por cualquier otro motivo, deberán proporcionar un día completo de actividades de enriquecimiento para los estudiantes.
La propuesta de Harris no es que los chicos permanezcan en el aula más horas. Ella sugiere que las escuelas y comunidades desarrollen «oportunidades académicas, atléticas o de enriquecimiento para los estudiantes».
Afirma que deben ser «de alta calidad, culturalmente relevantes, lingüísticamente accesibles y apropiadas para el desarrollo» de los niños.
La propuesta se asemeja mucho a los programas extracurriculares que ya existen en algunos distritos escolares.
La idea no sería que los maestros trabajen más horas sino contratar personal adicional, aunque también se les podría pagar extra a los docentes que se ofrezcan como voluntarios.
Cuando Harris dio a conocer su propuesta, recibió ataques de muchos frentes, incluyendo de demócratas.
Los conservadores la acusaron de debilitar el mandato de la educación pública. La revista de derecha National Review afirmó que convertiría a las escuelas en guarderías.
Los liberales, mientras tanto, criticaron a Harris asegurando que se enfocó en el problema equivocado. Según ellos el día escolar no es demasiado corto. Es el día laboral el que es demasiado largo.
A su entender, los niños no deberían tener que soportar «la carga de las ambiciones capitalistas», permaneciendo en la escuela por más horas.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionMuchos padres en todo el mundo enfrentan el mismo dilema, un problema que afecta laboralmente más a las mujeres.
Un problema a nivel mundial
Las dificultades que sufren los padres estadounidenses les son familiares a muchos progenitores en todo el mundo.
En Reino Unido el calendario escolar es similar al de EE.UU.: los estudiantes asisten a la escuela durante 190 días al año y la jornada empieza a las 9:00 y termina a las 15:00. Allí tampoco se suelen ofrecer programas fuera del horario escolar.
En Alemania, los estudiantes asisten a la escuela por un período aún más breve, de cinco horas por día. Comienza alrededor de las 8:00 y acaban alrededor de las 13:00.
En cambio, los estudiantes franceses tienen un día que refleja más de cerca la jornada laboral francesa. Están en la escuela aproximadamente de 8:30 a 16:30 (tienen dos descansos y un período de almuerzo que dura al menos una hora y media).
Pero solo asisten a la escuela durante 162 días al año.
Tanto en Alemania como en Francia, hay subsidios nacionales que ayudan a pagar el cuidado de niños antes o después de que vayan a la escuela.
En general, las naciones europeas también ofrecen sustancialmente más tiempo de vacaciones que EE.UU.
De acuerdo a datos de la Unesco, en Latinoamérica los estudiantes tienen un promedio de 200 días de clases al año, excepto Argentina y Paraguay, donde asisten a la escuela durante 183 días.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLos niños en China van a la escuela durante 9.5 horas por día, 245 días al año.
La experiencia contrasta fuertemente con la de algunos países asiáticos, donde los estudiantes pasan mucho más tiempo en la escuela.
En China los niños arrancan su año escolar en septiembre y terminan a mediados de julio, sumando la friolera de 245 días escolares al año.
Además, sus jornadas escolares son largas: de 7:30 a 17:00, aunque tienen un largo receso de dos horas en el medio, para almorzar.
Los padres también trabajan largos días y el cuidado de los niños después de la escuela históricamente recayó en los abuelos.
En estos días, es cada vez más común que los padres paguen costosas tutorías después de la escuela para darles a sus hijos una ventaja académica sobre sus compañeros.
La correlación entre la duración de la jornada escolar y la productividad de los estudiantes es tenue.
China superó a EE.UU. y a los países europeos en una evaluación internacional de ciencia, matemáticas y lectura, pero no por mucho.
Después de haber asistido al XV Congreso Nacional de Investigación Educativa (CNIV) del Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C., de regreso a casa, en alguna de las casetas de peaje que se encuentran en la autopista Acapulco-México, me encontré con los padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa; como parece obvio, éstos solicitaban una cooperación a los automovilistas que les permitiera continuar con la búsqueda de sus hijos. Ello me llevó a modificar, de cierta manera, la serie de ideas que ya tenía en mente con la intención de exponer lo que, desde mi punto de vista, logré percibir en uno de los eventos que es de los más importantes en México.
Y es que mire usted, tal parece que, en nuestro país, las realidades que vivimos a diario nos conducen a preguntarnos qué es lo que pasa con relación a tal o cual hecho y del que, por obvias razones, de desprenden una serie de reflexiones como las que ahora le comparto. Por un lado, tenemos lo que en cada sexenio se escucha decir hasta el hartazgo: con los cambios que habremos de implementar, ahora sí seremos un país moderno y desarrollado; con las políticas que implementaremos, ahora sí saldremos del “atolladero” en que nos metieron otros gobiernos; con las reformas a la Constitución que propondremos, ahora sí transitaremos de un estado corrupto a uno de derecho; con una nueva reforma educativa que impulsaremos, ahora sí en México habrá niños, jóvenes y adultos mejor formados, y maestros y maestras mejor pagados. Vaya, que lindo se leen estas palabras que, como usted sabe, se repiten en diversos espacios hasta el cansancio; sin embargo, bien valdría preguntarnos si todo ello ya es una realidad “tangible o palpable” o si, como ha sucedido, es parte de ese discurso esperanzador y de cambio que se nos han prometido cada seis años pero que, lamentablemente, no ha llegado.
Digo, reza el refrán: del plato a la boca, se cae la sopa; y es cierto. Más allá de filias y fobias – por aquello de las pasiones que mi comentario puede generar –, la verdad de las cosas, es que estamos ante un escenario, particularmente educativo, que deja ver los mismos trajes, pero con diferentes actores. Me explico.
Después de la aprobación a las reformas a los artículos 3º, 31º y 73º constitucionales que propuso el gobierno lopezobradorista, así como también, de las leyes secundarias aprobadas en el legislativo hace unas semanas, tales como la Ley General de Educación (LGE), Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros (LGSCMyM) y la Ley General para la Mejora de la Educación (LGMCE); no olvidando, desde luego, las breves pinceladas sobre la Nueva Escuela Mexicana que, Esteban Moctezuma, Secretario de Educación Pública, nos regala a través de sus vídeos, pero también, de lo que se ha abordado sobre ésta en uno de los Consejos Técnicos Escolares (en el mes de agosto de este año, por ejemplo) es que puedo afirmar, que estamos, ante un rompecabezas educativo que, para acabar pronto, se explica a partir de la abrogación de una reforma laboral que le ha dado forma a otra de la misma naturaleza pero que, en los hechos, no resuelve (ni resolverá) los problemas (o grandes problemas) que enfrenta México.
Llegado a este momento de la lectura, con mucha seguridad usted se preguntará ¿qué se puede hacer para revertir, gradualmente, los problemas educativos que conocemos? Desde hace más de quince años, diversos investigadores han realizado serios estudios con el propósito de generar conocimiento en, sobre y para la mejora del Sistema Educativo Nacional; sin embargo, los gobiernos o, particularmente, los representantes de esos gobiernos, han hecho y deshecho lo que han querido.
De un Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), hemos transitado a lo que hoy se ha llamado Nueva Escuela Mexicana (NEM); los resultados parecen obvios, y las condiciones en que se encuentra la educación en nuestro país, es una de las tantas realidades que palpamos los que a diario transitamos alguna de las calles y/o rincones de nuestra República Mexicana. ¿Qué hace falta para que logremos edificar una educación que satisfaga nuestras propias necesidades y demandas?, ¿mayores recursos económicos y financieros?, ¿mejores esquemas de formación inicial, capacitación, actualización y profesionalización docente?, ¿mejores diagnósticos que nos lleven a proponer formas de participación de los diferentes actores educativos y no educativos?, ¿mejores salarios y prestaciones para los maestros y maestras?, ¿mejoramiento de la infraestructura educativa de todos los niveles?, ¿mayores y mejores esquemas de participación social en el hecho educativo? Sí, con seguridad todo eso (y más) hace falta; no obstante, tal situación, me lleva a formular una interrogante más que, podría abarcar, las anteriores, ¿cómo cerrar la brecha de desigualdad que hoy enfrentamos ante un mundo que, a cada minuto, se convulsiona por diversos factores, particularmente, del económico? Sí, desafortunadamente todo se mueve y tienen que ver con el dinero: el capital, las inversiones, la tecnología y el medio ambiente (entre otros), pero específicamente, con el dinero. ¿Neoliberalismo le llaman algunos?
De esta forma, pregunto nuevamente, ¿qué ha hecho la investigación para aminorar estos males? Mi respuesta es inequívoca: generar conocimiento. ¿Qué tipo de conocimiento? Aquel que se desprende de la ciencia o del conocimiento científico. Los datos, las evidencias, los hechos verificables ahí están; corresponde a los tomadores de decisiones hacer lo conducente ¿Qué es lo que éstos han hecho? Los resultados los conocemos: 52.4 millones de mexicanos en pobreza y, de esos, 9.3 millones viven en extrema pobreza. Un dato que engloba TODO (valga la redundancia) y que explica TODO.
Esto último viene a colación porque en el CNIV, tuve la maravillosa oportunidad de escuchar y observar el trabajo que presentaron unos estudiantes del Centro de Actualización del Magisterio de Chilpancingo; ahí, a través de sus historias de vida, pude constatar las grandes (o enormes) dificultades que, muchos jóvenes guerrerenses, enfrentan para acceder a una carrera profesional, por ejemplo; algunos de los factores que inciden en tal hecho son pobreza, inseguridad (ligada con la delincuencia del crimen organizado), discriminación y, en sentido estricto: exclusión social.
Sí, ésta fue una de las más de 1800 contribuciones aceptadas y que fueron presentadas por sus autores a lo largo de los 5 días en los que se desarrolló el evento que, dicho sea de paso, logró reunir a más de 4000 congresistas en esa entidad federativa. ¿Por qué aquellos tomadores de decisiones no acudieron a tal Congreso? Pregunta ingenua si usted gusta, pero que me permite responderla de la manera más sencilla posible: cada gobierno tiene su propia agenda y, en la que como parece obvio, la generación de conocimiento no forma parte de ella. ¿Menosprecio a la investigación educativa? No lo creo, más bien, creo se trata de una miopía disfrazada de un mismo traje, pero con diferentes actores que se dicen educativos.
Al tiempo.
Con negritas:
Desde este espacio envío una enorme felicitación a la expresidenta del COMIE, Angélica Buendía; su gestión inmejorable, pero su discurso inaugural, fue de lo mejor que he escuchado en los últimos años.
La OCDE, que ha paralizado la prueba de lectura española, detectó distorsiones en nueve Estados en las seis ediciones anteriores del informe.
Hace 15 días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anunció que, ante un “comportamiento inverosímil”, no iba a publicar este próximo martes los datos de lectura en España en las pruebas de calidad educativa PISA. A las dos horas, visiblemente molesta, la ministra de Educación en funciones Isabel Celaá se defendió diciendo que el test se respondió con el Gobierno anterior y que las anomalías no eran algo exclusivo de España. “Ya le ha ocurrido a la OCDE en Estados Unidos, en Holanda… Y esto es lo que tenemos”, señaló. La lista de Celaá se quedaba muy corta, porque en un escrito la institución reconoce haber detectado “anomalías” en las pruebas de nueve países en las seis ediciones anteriores de la evaluación (2000-2015). En unos casos por problemas técnicos y en otros porque los datos reunidos no cumplían el exigente patrón de PISA. Un listado que el organismo no oculta y que, sin embargo, es desconocido. Aunque la OCDE no dice a los países cómo debe actuar tras la foto mostrada en PISA, es evidente que condiciona las políticas nacionales.
En 2000, el año del estreno de PISA, Holanda fue excluida de la encuesta porque la tasa de respuesta de los colegios fue “insuficiente para garantizar su inclusión en la base de datos”. Y ese año la muestra de Austria no representó adecuadamente a los alumnos de Formación Profesional, que alcanzan el 70% del alumnado. El fallo se corrigió en 2003 haciendo ajustes para poder hacer una comparación real de la progresión del país.
En el Reino Unido los colegios no se implicaron en las pruebas. En la primera edición se detectó que había una tasa baja de respuestas (un 3,7% por debajo del patrón), pero se certificó porque era una cifra despreciable. Pero en 2003 la OCDE no dio por buena la muestra y los resultados quedaron fuera de las comparaciones. En la siguiente ocasión, asegura el organismo internacional, los británicos fueron “más rigurosos” en el procedimiento.
En Luxemburgo decidieron cambiar las características del examen para que reflejase su verdadero sistema escolar. En 2000, una semana antes de la prueba, se entregó a los estudiantes un folleto explicativo de la mecánica del test en la lengua elegida para la prueba (francés o alemán) y la OCDE comprobó que la familiaridad del idioma fue “una barrera para una gran proporción de estudiantes”. Así que, desde entonces, se entregan guías en ambas lenguas y en los análisis no se tiene en cuenta las cifras de la primera edición.
Estados Unidos fue el protagonista de PISA 2006 por un fallo en la impresión del examen. Un cambio de paginación redirigió a los alumnos a una lectura de preguntas incorrectas y se estimó —comparando resultados con 2003— que el fallo pudo penalizar a los alumnos en seis puntos. Los resultados de comprensión lectora no se hicieron públicos, pero sí los de matemáticas y ciencias en los que la incidencia del error supuso un punto.
Los problemas en Austria no terminaron en 2000. Nueve años más tarde una disputa entre los sindicatos de educación y el ministro del ramo se saldó con una llamada a boicot el examen. Eso, sostiene la OCDE en su listado de irregularidades, creó “una atmósfera negativa que pudo afectar a la motivación de los estudiantes a la hora de responder a las preguntas”. Los resultados ahora no se usan para hacer cotejos. Un análisis posterior de la plataforma educativa holandesa CITO concluyó que solo un 2,2% de los alumnos sabotearon el test negándose a contestar, un porcentaje “despreciable” que no invalidaba los resultados.
En España “al menos” —calcula la OCDE— hay contestaciones dudosas en el 5% de los test de lectura (1.800 escolares), pero se descarta que haya una intención maliciosa. “No creemos que sea un fraude o boicot contra PISA o los tests en sí, más bien creemos que pueda ser algún error técnico desafortunado”, afirmó a EL PAÍS el día del escándalo la japonesa Miyako Ikeda, responsable del análisis de datos de PISA. Aunque horas antes, en una dura nota de prensa, la institución había negado cualquier error en su tecnología.
En PISA 2012 un “número desproporcionado” de niños de Albania coincidió en afirmar que sus padres trabajaban los mismos oficios (no se detalla cuales), algo inusual. Durante la limpieza de datos no se pudo arreglar el error y en los índices internacionales se omitió esa información de este país. No se trataba de un dato trivial, porque el contexto sociocultural en el que se cría el niño determina en gran medida su éxito académico.
Los datos de Argentina, en PISA 2015, fueron desechados en todo el país salvo en Buenos Aires. “La muestra no cubría la población objetivo, debido a la potencial omisión de escuelas del marco muestral”, argumentó la OCDE, y eso impedía comparar con los números anteriores. Lo que ocurrió es que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en el poder cuando se celebró la prueba, quitó ciertas escuelas y sumó otras en relación con el listado presentado en 2012. El ministro de entonces, Alberto Sileoni, explicó que administrativamente se fusionaron escuelas primarias y secundarias en un nuevo sistema, pero su argumento no convenció a los promotores de la prueba. Abochornado, el ministro de Educación designado por Mauricio Macri, Esteban Bullrich, se disculpó en una rueda de prensa cuando se anunció la penalización: “Esto se parece a ese país que no tenía compromiso con las estadísticas y la verdad, y ese es el país que vinimos a cambiar”.
En 2015, última edición de PISA, no solo Argentina dio quebraderos de cabeza. Malasia seleccionó a unos colegios que representaban al 51% de sus escuelas del país cuando la OCDE obliga a que al menos sea una muestra característica del 85% de los centros. Así que los resultados del test no pueden cotejarse con los anteriores. Y se apartaron los datos de Kazajistán porque los técnicos fueron “indulgentes” en el tratamiento de los códigos de información.
El martes la OCDE presentará en rueda de prensa los resultados de PISA 2018 omitiendo los de lectura en España. Justamente la competencia analizada con más detalle en esta edición. «Es probable que tardemos varios meses en obtener una respuesta a las anomalías en España», ha adelantado el alemán Andreas Schleicher, jefe del informe PISA.
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