En su reciente intento de mantener el liderazgo en el sector de la alta tecnología, EEUU lanzó un plan para dar prioridad al desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Este paso, según los observadores chinos, podría representar el «lanzamiento formal de una nueva Guerra Fría de la alta tecnología», señala el diario chino Global Times.
Según Li Ruohan, autor del artículo, la orden ejecutiva, firmada por el presidente de EEUU, Donald Trump, busca contener el avance de la tecnología china de 5G y la IA.
El documento destaca la importancia «primordial» del liderazgo de EEUU en materia de inteligencia artificial para la seguridad nacional del país.La orden viene dos años después de que el Consejo de Estado de China emitiera un plan que incluye el desarrollo de la IA como estrategia nacional y establece el objetivo de que China se convierta en un importante centro de innovación en el ámbito de la inteligencia artificial y lidere el mundo de tecnología y aplicaciones de IA para el año 2030.
Li Yi, investigador principal del Centro de investigación de internet de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái, comentó a Global Times que la orden ejecutiva de Trump lanza una nueva ofensiva estadounidense en el sector de la alta tecnología que, sin duda, conllevará una mayor contención de su mayor competidor, China.
Las empresas chinas de IA se enfrentarán a una mayor presión y a un entorno menos favorable para sus negocios en EEUU, pero esos cambios solo los harán más fuertes y resistentes, aseguró Li.
Asimismo, los analistas opinan que el decreto comprenderá mayores riesgos políticos para los inversores estadounidenses y los empresarios que hacen negocios con los socios chinos.
¿Competición o colaboración?
China y EEUU están por delante de la competencia mundial en IA, aunque otros países, como Japón y Rusia, también están expresando ambiciones para el sector, señala el medio, en referencia al informe del 31 de enero de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) de Naciones Unidas.
De acuerdo con el autor, el gigante asiático tiene varias ventajas, como una gran población y una amplia clase media, que proporcionan un mercado enorme para las aplicaciones de IA. Mientras tanto, EEUU posee ventajas en equipos y tecnología.
«Incluso si EEUU intenta bloquear el desarrollo de China, no tendrá éxito, puesto que el enorme mercado interno de China por sí solo es suficiente para impulsar una industria madura de la IA», explicó Jin Canrong, decano asociado de la Escuela de estudios internacionales de la Universidad Renmin de Pekín, citado por el diario.
Por su parte, Chris Dong, analista de International Data Corp, que supervisa tanto el sector tecnológico chino como el estadounidense, opina que «la tecnología no debe servir a una agenda política ni ser víctima de juegos entre potencias mundiales».
«El enfoque más sabio de EEUU sería centrarse en la colaboración tecnológica con China», dijo.
Mientras tanto, todavía es poco clara la influencia que puede tener la orden ejecutiva de Trump porque carece de una hoja de ruta detallada.
Gran parte de la investigación más importante del mundo en el ámbito de la IA tiene lugar en las empresas privadas de EEUU, como Google, y la orden ejecutiva de Trump no establece un plan para cambiarlo, informó el 11 de febrero NBC News.
A su vez, en China, ya se han introducido libros de la IA en el plan de estudios de al menos 40 escuelas secundarias chinas, y más de 70 universidades abrieron carreras relacionadas con la IA a finales de 2017.
También se han creado institutos de enseñanza superior e instituciones de investigación en las universidades como Tsinghua y la Universidad de Ciencia y Tecnología de China.
La escritora y lingüista Christina Dalcher publica una distopía ambientada en una nación fundamentalista que controla las mujeres a través de un brazalete que cuenta sus palabras.
Aunque lo comparan con El cuento de la criada, la autora insiste en que su libro trata sobre el valor de un lenguaje que damos por sentado y qué pasaría si nos lo quitaran
Margaret Atwood escribió El cuento de la criada con una banda sonora de estallidos provocados por las fuerzas aéreas de la Alemania Oriental. Cada vez que visitaba los países del otro lado del Telón de Acero, tenía la sensación de convertirse en objeto de espionaje y le invadía la necesidad de mantener la boca cerrada. Era 1984. La autora canadiense se inspiró en el tablero político del Berlín que la acogió para crear Gilead y, en aquel momento, parecía imposible encontrar un escenario más apropiado.
Sin embargo, llegó 2016 y con él la elección del actual presidente de Estados Unidos. La república teocrática y feudal que trataba a las mujeres como vasijas sin derechos recuperó su vigencia treinta años después y un productor televisivo la convirtió en la serie de éxito que es actualmente.
«¿Era El cuento de la criada una predicción?», le preguntan a Atwood cada cierto tiempo. Y aunque ella sostiene que no, cuando escuchamos a un político clamar contra el aborto o defender la estructura familiar del catolicismo como la única legítima, la mente vuela de forma inconsciente a estas distopías.
Ha llegado un momento en el que no está muy claro qué inspira a quién. ¿Es Donald Trump el acicate de la adaptación de El cuento de la criada? A veces parece que son los propios políticos quienes toman ideas de estas ficciones aterradoras para lanzar según qué discursos. En el caso deVOZ (Roca Editorial), de Christina Dalcher, es una mezcla de ambas.
En medio del auge del populismo sexista de Trump, pero antes del despertar del Me Too y el renacer de la novela de Atwood, la escritora y lingüista empezó a crear una nación en la que a las mujeres solo se les permitiese pronunciar 100 palabras al día.
«Me gustó esta hipótesis porque es una opresión muy verosímil, solo tenemos que retrotraernos a los años 50 para encontrar esa cultura doméstica y del silencio en el seno del hogar», cuenta Dalcher a eldiario.es.
Aún así, entre una distopía feminista y un thriller sobre el lenguaje, a la escritora le gustaría quedarse con la segunda etiqueta. «Soy mujer y tengo una opinión sobre la igualdad. Pero lo primero de todo y lo que soy en esencia, es lingüista. Así que es un poco lo opuesto: hay feminismo en mi libro sobre lingüística», asegura. El amor de la autora por el lenguaje y la aterradora posibilidad de perderlo, es el verdadero motor del libro.
Lo cataliza a través de la figura de Jane, madre de cuatro hijos que se ve obligada a renunciar a su carrera como investigadora sobre la afasia o la pérdida del lenguaje. Dalcher se sitúa en el mismo extremo que Atwood para presentar un Estados Unidos controlado por una cúpula fundamentalista que confina a las mujeres en las casas y las controla a través de un brazalete que cuenta sus palabras. El bolígrafo y el papel son elementos prohibidos, y la lengua de signos es punible. No tienen más opción de comunicarse que dosificando ese centenar de vocablos.
«El número 100 es completamente arbitrario. Pero es que, como media, las personas hablamos 16.000 palabras al día (en inglés)», explica la autora. «Es como dar un vaso de agua a un hombre que acaba de cruzar el desierto. No sacia tu sed. 100 es casi más diabólico que no poder hablar en absoluto».
Además de la protagonista, hay dos hijos que plantean algunas cuestiones espinosas. La primera es Sonya, la pequeña de la familia, que con seis años crece privada de un derecho fundamental: la libre expresión. Dalcher se inspiró en el caso real de Genie, una niña salvaje que en 1973, a los 14 años, fue rescatada de una infancia de abusos y encierro en la que no pudo adquirir ninguna aptitud comunicativa.
«En mi mente, el verdadero horror viene de pensar en la próxima generación. ¿Qué pasará con estas niñas que no están aprendiendo el idioma a tiempo?». Un límite de 100 palabras para alguien que ya puede hablar «no le quita la facultad de idioma, ni le quita la capacidad de pensar, de racionalizar ni de procesar información», expresa. En cambio, «cuando las mujeres mayores mueran y queden las jóvenes, ¿que será de ellas aparte de convertirse en mascotas del poder?».
La escritora y lingüista Christina Dalcher
La otra figura controvertida toma forma en el hijo mayor, Steven, interceptado por los poderosos para convertirse en un esbirro de los fundamentalistas. Los defiende con vehemencia e incluso fantasea con la dictadura machista a la que piensa someter a su prometida con apenas 17 años. Dalcher, para este caso, se fijó en las juventudes que se siguen afiliando a formaciones con ideas extremistas y neonazis, aún más en la llamada «era de la desinformación».
Da igual cuántos libros alerten al respecto, porque «tú y yo leemos distopías como 1984, Farenheit 451 o Brave New World. Pero, ¿crees que os chavales que ondean las banderas con esvásticas también las leen? En absoluto. Son movimientos difíciles de parar, a veces ni siquiera los vemos venir, por eso uno de los mensajes de Voz es que tenemos que seguir prestando atención y no bajar la guardia», dice como reflexión.
En relación al lenguaje como herramienta del feminismo para implantar un cambio en la sociedad, Christina Dalcher se muestra escéptica. «Mi especialidad no es la sociolinguistica, pero sin duda hay muchos estudios que analizan la relación entre el lenguaje, el poder y las relaciones de género entre hombres y mujeres. Sin embargo, creo que también hay muchos tipos de feministas», comienza. «En los últimos años las mujeres han expresado en alto lo que opinan, y eso es buenísimo, pero también es inevitable que otra persona, en otro lugar, te rebata. En eso consiste el lenguaje».
Por último, aunque se declara seguidora de Atwood y de su manuscrito original (no así de la serie), duda que Voz sea visto como una reinterpretación moderna de El cuento de la criada. «Me encantaría que el lector se lleve algo de lo valioso que es el lenguaje y cómo lo damos por sentado. No hablo solo de la libertad de expresión o el derecho a salir y manifestarse. Me gustaría que los lectores reflexionen sobre cuánto dependemos de nuestra facultad del habla y qué nos pasaría si nos la quitaran».
Ante la urgencia de las empresas por encontrar talento más preparado en habilidades digitales, la educación online, se alza como una opción alternativa a la preparación universitaria.
América del Norte/EEUU/SAN FRANCISCO, CALIFORNIA, (Expansión)
Disciplinas especializadas como ciberseguridad, científicos de datos, inteligencia artificial o cómputo cuántico enfrentan el reto de escalar en adopción pero con una franca carencia de personal capacitado que pueda trabajar en ellas y llevar hacia adelante la tendencia.
Empresas que buscan adoptar estas tecnologías, hoy, se enfrentan a no encontrar el talento adecuado pues en muchas ocasiones, la currícula convencional de las universidades no aborda estas carreras, por lo que la educación en línea se ha convertido en una opción para desarrollar nuevas capacidades y fomentar la educación contínua.
Un reporte de la organización Class Central advirtió que 2018 fue el año en el que se pasó la barrera de los 100 millones de alumnos en cursos digitales conocidos como MOOCS (Massive Open Online Course) para alcanzar los 101 millones de alumnos de 900 universidades.
El reporte detalló que en 2018 se vio una mayor cantidad de cursos disponibles especializados y las temáticas en las que más registros hubo fueron ciencias computacionales, especializaciones en análisis de datos y maestrías en negocios de alta dirección o MBA’s.
De acuerdo con Ana Paula Assis, gerente general de IBM América Latina, el alza de la demanda por la educación en línea obedece a la urgencia por la especialización y a que en algunas empresas, este tipo de educación, ya comienza a ganar más peso que un título universitario convencional.
“Cada vez más la empresas están valorando el conocimiento del profesional y no tanto su tiempo de trabajo o su grado o su diploma, tenemos de hecho en IBM un porcentaje importante de personas contratadas que no tiene un diploma universitario porque lo que estamos buscando es gente con capacidad de entrega y de construir cosas”, dijo Assis a Expansión.
Un análisis del Colegio Imperial de Londres apuntó que en 2017 que los empleadores comenzaban, cada vez más, a tomar con más seriedad la educación o capacitación online; sin embargo, esto no es aún el ánimo general pues en pocas empresas existen políticas que abracen estas dinámicas o plataformas que favorezcan también este tipo de educación contínua puertas adentro.
“Se requiere que las empresas tengan plataformas digitales de aprendizaje contínuo. Para que cada quien se vaya preparado pero con una estrategia que permita tener a las necesidades de los empleados”, añadió Assis.
Otros de los nuevos formatos educativos digitales que comienzan a ganar tracción son universidades con currículas adaptadas con inteligencia artificial para conocer mejor a sus alumnos y ayudarles exactamente en lo que necesitan para aprender y reforzar ciertas capacidades como la escuela de negocios Saint Paul en Brasil.
Reentrenarse para el futuro
No es verdad que ante la llegada de nuevas tendencias tecnológicas, como la robótica, los empleos para los humanos vayan a desaparecer; no obstante, las personas que busquen mantenerse vigentes en el mercado laboral sí deberán entrenarse en nuevas disciplinas para hacer frente a nuevas tareas que se les requieran, una de ellas: la inteligencia artificial.
“La gente necesita reentrenarse. Estas tecnologías están haciendo hasta cierto punto obsoletas algunas profesiones”, dijo Alejandro Florean, analista de IDC para América Latina.
Para que esto suceda, Florean, sugiere la capacitación contínua del talento en inteligencia artificial, pues advirtió que es una de las habilidades que más se demandará hacia el futuro y que, si bien no desaparecerá trabajos sí los hará distintos y es necesario adaptarse a ellos.
El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, convocó a senadores de la República a abrogar “la fallida” reforma educativa del anterior régimen y edificar una nueva era de la educación pública en México.
El funcionario sostuvo una reunión de trabajo con integrantes de las comisiones de Educación y de Puntos Constitucionales, para explicar los objetivos de la iniciativa del Ejecutivo Federal en materia educativa, que se analiza ya en la Cámara de Diputados.
Al respecto, el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Oscar Eduardo Ramírez, dijo que la ley aprobada en 2013 ofendió y lastimó gravemente a los maestros y maestras de este país. A la Secretaría de Educación se le convirtió en una de seguridad pública, trastocando los derechos de los docentes, afirmó.
En ese sentido, celebró que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación sea sustituido por un Centro de Revalorización de Evaluación que no será punitivo. Con lo anterior -continuó- “se destensará la relación del magisterio con la propia Secretaría”.
A su vez, el senador Rubén Rocha Moya, presidente de la Comisión de Educación, invitó a los legisladores a exponer sus dudas sobre este tema para ser respondidas por el Secretario.
Esteban Moctezuma expuso que el nuevo sistema educativo se basará en los principios de equidad y calidad. Además, hará una revaloración integral del magisterio nacional y pondrá al centro el aprendizaje a niñas, niños y jóvenes.
Explicó que la reforma que se propone abrogar, surgió con la ausencia de consensos previos y con un ritmo apresurado que ocasionaron fallas determinantes en su implementación.
Dicha reforma implementó cargas administrativas adicionales a los maestros, las cuales demandan la mitad del tiempo laboral sin beneficios para la enseñanza, subrayó.
Aunado a ello, desplegó un derroche millonario en publicidad que redujo los recursos necesarios para la actualización docente. Tan sólo en 2017, denunció, se cancelaron y se transfirieron 2 mil millones de pesos destinados a capacitación magisterial para orientarlos a publicidad.
No obstante, dijo que lo más grave de esa reforma es que no dejó tras de sí ningún avance “en lo que más nos ocupa: la educación de niñas, niños y jóvenes mexicanos, en su calidad, equidad o su pertinencia. Por ello, decimos que es fallida”.
Aclaró que ese juicio no sólo es del magisterio nacional. La misma Auditoría Superior de la Federación concluyó que la reforma no tuvo resultados que mejoraran la calidad educativa.
Refirió que de 2015 a 2017 los estudiantes mexicanos sometidos a diagnóstico obtuvieron 65 puntos menos en el lenguaje y comunicación y tres menos en matemáticas. Es decir, se retrocedió en las mediciones nacionales e internacionales.
Aseveró que no sólo se falló en el logro académico. También en el tema de ambiente escolar, pues se sometió a maestras y maestros a un estrés injusto e inútil.
El secretario advirtió que de mantener esa estrategia, el daño a niñas, niños jóvenes, maestras y maestros, sería irreparable. Ahí radica la responsabilidad de ustedes y nosotros, de cambiar el rumbo. Abrogar la fallida reforma dar un nuevo cauce al proyecto educativo.
Nunca más una reforma concebida sin la participación directa de los maestros. Nunca debió instrumentarse una evaluación de docentes sólo con fines laborales. No debe repetirse bajo ninguna circunstancia una evaluación al magisterio, donde la autoridad educativa tenga que usar a la fuerza pública para llevarlas a cabo, como vergonzosamente sucedió en el pasado régimen, enfatizó.
El Secretario de Educación Pública explicó que la actual iniciativa presidencial no deriva de un criterio central ni de la voluntad unilateral del gobierno. Proviene de un ejercicio democrático, incluyente y participativo.
Indicó que en la consulta nacional por una educación de calidad con equidad quedaron registradas 64 mil 241 ponencias digitales, mientras que en los foros acudieron 70 mil 593 asistentes directos.
Hubo un despliegue de diálogo educativo en mil 654 municipios del país, donde se conoció la percepción de un millón 707 mil 458 ciudadanos, que fueron recopiladas por más de 7 mil estudiantes y docentes. También se integró la opinión de directores y maestros mediante 110 mil cuestionarios.
La consulta nacional, agregó, ha contribuido a reparar gradualmente la confianza de maestras y maestros en la autoridad educativa. Saben que su participación ha sido sustancial para tomar un nuevo rumbo, a pesar del deterioro causado en años previos en que se menospreció su profunda vocación de servicio, preparación y capacidad de entrega.
Dijo que uno de los objetivos de la nueva reforma educativa es incluir los principios de universalidad, integralidad, equidad y excelencia. La obligatoriedad de la educación superior y lograr la gratuidad total de este nivel.
Se revalora al magisterio y se reconoce al docente como agente de cambio. Además se garantiza su desempeño a través de un nuevo servicio de carrera profesional. También fortalece las escuelas normales y a las instituciones de educación superior que brindan formación docente, abundó.
Aunado a ello -continuó- mencionó que se otorgarán alrededor de 10 millones de becas, de las cuales 4 millones 230 mil serán en educación media superior, y más de 5 millones a estudiantes de nivel básico.
La iniciativa es la materialización del consenso que se ha emprendido con los distintos actores de la comunidad educativa y de la sociedad para fortalecer el Estado de bienestar y ayudará a tener un país armónico, sin violencia, productivo, con cultura de la paz y un tejido social saludable, finalizó.
«La educación, en tanto proyecto político de resistencia, demarca el lugar de la cultura, de la experiencia y de los saberes locales como referentes para la construcción de nuevos matrices conceptuales que cumplen un papel fundamental en la conformación del sujeto histórico-político y su papel en la correlación de fuerzas y disputa hegemónica con el Estado» (p. 26).
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Para estos niños migrantes, para miles de niños en México, la experiencia de la infancia es la vivencia del trabajo y el hambre.
La mañana es más fría de lo usual; lo denuncia la ropa gruesa de las maestras y mi cuerpo, sin abrigo, resiente al bajar del auto. Cuelgo la mochila en la espalda y bebo el café caliente, mientras imploro que durante la jornada se repita el milagro de las bodas de Caná.
Identifico algunos olores en el viento helado que penetra la nariz. Busco el origen de la mezcla; recorro el albergue donde habitan 250 migrantes, provenientes principalmente de Guerrero, estado del sureste mexicano, uno de los más ricos en recursos, lastrado por terribles desigualdades y peores gobiernos. Ellos, los padres, se dedican al corte de caña; ellas, las mujeres, al corte de la zarzamora. El humo azul de algunas de las humildes chozas nutre el cóctel aromático, otro poco la basura que rodea la cancha de fútbol; el resto, lo proveen los gases que emanan del ingenio azucarero que estructura la vida del pueblo. La vista se detiene al fondo, en los imponentes volcanes, el de fuego y el Nevado de Colima, el espectáculo cotidiano que fue mi paisaje en la infancia y los primeros años de la juventud.
La escuela del albergue se llama “Simón Bolívar”; en realidad, son dos, la preescolar (niños de 3-5 años) y la primaria (6-12 años). El edificio lo conforman dos bloques pequeños: a la izquierda, la primaria, con dos aulas, una para los niños de los tres primeros grados y la otra para los más grandes, de cuarto a sexto. Enfrente, dos aulas más, para niños de preescolar, de segundo y tercer grados. El aula de tercero es, también, la dirección. Al lado, el Centro Educativo Quesería, con diez computadoras conectadas a internet y financiadas por la organización Proyecto Amigo, fundada por un estadounidense (Ted Rose) que llegó por azar, vio, conoció un poco y se comprometió como ningún político mexicano lo ha hecho por esta escuela; y muchos años después, sigue apoyando en forma extraordinaria con brigadas de extranjeros que pasan algunas temporadas en México y acuden para realizar obras materiales o enseñar inglés por unas horas a los niños, mientras juegan y rompen la dinámica escolar inyectándole amor y solidaridad.
Fotofrafía: Juan Carlos Yáñez
Baños para niñas, niños y maestros completan el bloque de preescolar. Al fondo, una cafetería con cuatro mesas de concreto y bancas, más una canchita de futbol y el patio cívico. Un vagón ahora en desuso, como biblioteca, completa la infraestructura y los recursos de una escuela única en su tipo, en mejores condiciones que otras dedicadas a hijos de trabajadores migrantes.
El personal de la escuela es poco: dos maestras de preescolar y dos de primaria, una de ellas, en cada caso, funge también como directora, más Brenda, una voluntaria que tiene a sus dos hijos en la escuela y colabora desinteresadamente en la cocina de las 6:30 a las 12:30 horas; y Francisca, Francis, una indígena encargada del aula de computadoras, cuyo sueldo paga Proyecto Amigo y que luchó para aprender a leer y escribir, contra la voluntad familiar, que logró alfabetizarse y luego, surfeando adversidades, cursa ya la licenciatura en trabajo social en una escuela única también en su tipo, hecha para gente humilde a 35 kilómetros del pueblo, en el mítico Comala, cuyo nombre inmortalizara Juan Rulfo, el escritor mexicano y universal.
La escuela es el centro de la vida comunitaria, el albergue cañero, donde se arraciman 88 familias. Espacio para el juego, para la convivencia, aprender las primeras letras y los números. Pero la escuela es también la madre que nutre, porque allí los niños desayunan y comen por unos cuantos pesos diarios, porque sin ella, muchos de estos 70 niños no comerían, o estarían solos en sus casas, mientras sus padres y madres trabajan.
La escuela no siempre consigue que los niños se hospeden; a veces, cuando el hambre aprieta, o la ignorancia se ensaña, los niños salen a cortar caña. Incrédulo le pregunto a la maestra y directora de primaria que me lo cuenta en el aula de preescolar, yo en la única silla para adultos, ella en la sillita para estudiantes: “¿Los niños de seis o siete años también van al corte de caña?”. “También”, reafirma. Y me reta: “¡Pregúnteles a los niños y todos ya fueron alguna vez!”.
Fotografía: Juan Carlos Yáñez
En México, según las cifras más recientes del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, hay 326 mil niños y jóvenes hijos de trabajadores agrícolas migrantes, pero solo 49 mil van a la escuela, a escuelas precarias, materialmente pobres, con una pedagogía pobre y con resultados no siempre alentadores respecto al currículum, pero con maestras comprometidas como Alejandra y Claudia, Tita y Karen.
Muchas veces leí a Pablo Gentili en un paisaje que se me grabó en la piel hace varios años: para millones de niños en América Latina, la experiencia de la infancia es la vivencia del hambre. Hoy puedo ampliarlo: para estos niños migrantes, para miles de niños en México, la experiencia de la infancia es la vivencia del trabajo y el hambre.
Esa fría mañana, cuando ya el sol calentaba un poco los cuerpos, los niños, algunos sin abrigo, jugaban afuera de las aulas; separé a Jesús Manuel, uno de los más altos y fuertes, con bigote ya visible en su piel tostada. Quería entrevistarlo. Empecé y al instante nos vimos rodeados.
Fotografía: Juan Carlos Yáñez
-¿Te gusta la escuela?
-Sí.
-¿Por qué te gusta la escuela?
Otra voz intenta responder, calla, y Jesús Manuel contesta:
-Porque aquí juegan todos los niños.
-De las materias, ¿qué te gusta?
-Todas.
Le insisto, -¿cuál te gusta más?:
-Matemáticas.
-¿Por qué matemáticas?
No contesta. Sonríe nervioso y se esconde entre sus compañeros, más pequeños, los abraza como pidiendo tregua. Lo entiendo y abro la pregunta al grupo.
-¿Hasta dónde piensan estudiar?
Dudo de la claridad de la pregunta y se les explico: ¿quieren terminar la primaria, luego ir a la secundaria, llegar a la universidad? En la multitud una voz masculina responde: yo no. Jesús Manuel dice que quiere ir a la universidad.
-¿Qué te gustaría estudiar?
Silencio. Cambio la pregunta: -¿Qué te gustaría ser de grande?
Él y otros niños se enganchan. “Bombero”, dice Jesús Manuel. Le pregunto a otro niño: “Policía”. Se llama Bryan y entra el quite de su amigo. Otros niños dicen lo mismo, quieren ser policías. Uno más quiere ser vigilante en la cárcel. Policías, a eso aspiran. Jesús Manuel se arrepiente: ya quiere ser policía, como sus amigos.
-¿Por qué quieren ser policías?
-Porque los policías atrapan a los ladrones, dice uno pequeñito.
En el grupo sobresale una niña, Rosa. Ella no espera la pregunta, valiente y segura habla: “Yo voy a ser estudiante pa’ todas las escuelas”. Quiere ser licenciada (abogada, en el habla popular). Es la única niña que se acerca al grupo de amigos de Jesús Manuel, la única que se atreve es, tal vez, la única que logre cumplir sus sueños de ser licenciada.
Fotografía: Juan Carlos Yáñez
Imagen y Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/02/07/suenos-de-ninos-migrantes-mexicanos/
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