México / 14 de octubre de 2018 / Autor: Fernando Camacho Servín / Fuente: La Jornada
De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), las universidades que reciben fondos públicos tienen observaciones por más de 14.6 mil millones de pesos en total, la mayoría generadas por anomalías como manejo inadecuado de fondos de jubilación, compra irregular de materiales, fallas en comprobación de gastos o falta de entrega de los trabajos por los cuales firmaron contratos con entidades de gobierno.
En un análisis de cada una de las 55 casas de estudio auditadas por el ente revisor, se pudo verificar que el total de recursos por recuperar o aclarar por todas ellas –en las cuentas públicas de diversos años– es de 14 mil 624.3 millones de pesos.
A inicios de este mes el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunció que su administración está dispuesta a rescatar financieramente a varias universidades públicas estatales donde la falta de recursos ha generado huelgas y falta de condiciones básicas para el estudio, pero demandó que haya rendición de cuentas sobre los motivos que condujeron a esa crisis.
Muchas de las irregularidades detectadas se relacionan con contratos firmados entre las universidades públicas y organismos gubernamentales –como las secretarías de Agricultura (Sagarpa), Desarrollo Social (Sedesol) y Desarrollo Agrario (Sedatu)– para hacer trabajos que los centros educativos subcontrataron con empresas privadas y no se concretaron.
Sin embargo, hay otras observaciones que se refieren a la operación cotidiana de las casas de estudio, en las cuales no hubo un manejo adecuado de los recursos públicos que reciben de la Federación.
Entre las universidades señaladas por haber hecho mal uso de contratos con entidades gubernamentales se encuentra la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, donde se encontraron irregularidades por mil 632.3 millones de pesos, producto de fallas en las cuentas públicas de cuatro años diferentes.
Ejemplo de los malos manejos en que incurrió ese centro educativo es el de los contratos que firmó con la Sedesol por 324 millones 632 mil pesos, para fortalecer la operación del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, los cuales a su vez subcontrató por completo con dos proveedores que no tenían capacidad para ese trabajo y no dieron pruebas de haberlo realizado.
Otro caso es el de la Universidad Autónoma de Zacatecas, que no ha comprobado el uso de 616.3 millones de pesos, entre otras irregularidades, por un convenio de colaboración con la Sagarpa por 219 mil pesos, que comprometía a la casa de estudios a prestar servicios para operar el Programa de Productividad y Competitividad Agroalimentaria, lo cual nunca se efectuó.
No obstante, hay casos de irregularidades en universidades públicas que no tuvieron que ver con contratos firmados con entidades de gobierno. Uno es el de la Autónoma de Nuevo León, que tiene observaciones por 3 mil 819.4 millones de pesos aún sin aclarar, en las cuentas públicas de cuatro años diferentes.
Otras casas de estudio que acumularon señalamientos significativos de la ASF son las universidades autónomas del Carmen (mil 157.7 millones), del Estado de México (795.1 millones), de Chiapas (359.1 millones) y la Autónoma Metropolitana (625.9 millones), además de la Politécnica de Francisco I. Madero (185.8 millones), la Politécnica de Chiapas (249.6 millones) y la Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (mil 95 millones).
Diseñar un nuevo paradigma educativo para el México del Siglo 21 es una tarea para las mejores cabezas del país. Para ser más preciso, para los mejores científicos éticos, democráticos y patrióticos que se puedan encontrar. Se puede complementar ese grupo de diseño con un número de filósofos, pedagogos y artistas de todo tipo. Pero la hegemonía del grupo debe estar inequívocamente en manos de científicos críticos de vanguardia. Porque las innovaciones y aportes a la pedagogía y didáctica vienen hoy día de las neurociencias, la sicología aplicada y las ciencias de la información. Se requiere, en pocas palabras, científicos interdisciplinarios comprometidos con la ética, la nación y la democracia o, en palabras del Libertador Simón Bolívar, gente de “moral y luces”.
El Estado como decisor
Una vez terminada la propuesta, debe haber diálogo público. Sin embargo, la decisión final tiene que ser del Estado como representación institucional de la volonté générale(Rousseau) –legitimada en México por un mandato popular del 53 por ciento– no de intereses particulares de sindicatos, padres de familia, denominaciones religiosas, intereses mercantiles de corporaciones transnacionales, del proto Estado global (OCDE, BM), de proyectos de ganancia de la educación privada o de intereses de dominación ideológica.
La Clase académica dominante
Un obstáculo fundamental al diseño del nuevo modelo educativo del Siglo 21 para México, de por sí una tarea compleja, es lo que podríamos llamar la clase académica dominante. A nadie que trabaja en la ciencia se le escapa, que el mercado académico, particularmente en las llamadas ciencias sociales, es un mercado oligopólico opaco, controlado por pequeños grupos de caciques, mercaderes y burócratas, que administran las becas, las revistas que dan los puntitos para el tabulador salarial, los boletos para congresos internacionales y los ascensos dentro de las academias. Un peligro fundamental que hay que evitar, por tanto, consiste en convocar a los líderes oligopólicos (figurones) del mercado académico nacional para configurar el equipo de diseño. En otras palabras, hay que superar el difícil problema planteado por Marx en la Tercera Tesis sobre Feuerbach: “¿Quién educa a los educadores?”
El origen de la clase académica
La clase académica dominante en las áreas sociales no es, por supuesto, resultado de los principios de meritocracia o democracia real. No son los Noam Chomsky, Sigmund Freud o Jean Piaget de la educación. No son los innovadores de paradigmas y hazañas científicas. Su poder se deriva de sus relaciones cercanas con los diferentes bloques y burocracias de poder del status quo. La mediocridad de nuestras facultades de ciencias sociales es el resultado inevitable de tal estructura política-educativa, que, por supuesto, no se resuelve con la imposición del modelo empresarial neoliberal. La economía política de una educación funcional y, al mismo tiempo, liberadora, requiere una complejidad mucho mayor a las simplezas, que sostienen el modelo del neoliberalismo y positivismo vulgar.
Evaluación y bolsa de valores
Si se quisiera importar alguna institución del mercado a la educación, sería el equivalente funcional de la bolsa de valores. Esto en aras de la evaluación en tiempo real, del performance measurement y management. La bolsa de valores es, sin duda, la innovación cibernética más eficiente que el capitalismo moderno ha aportado a la crematística de mercado, porque permite el diagnóstico y la intervención correspondiente minuto a minuto sobre las instituciones empresariales, en tiempo real y sin mayor burocracia. La incapacidad del Socialismo del Siglo 20 para diseñar un instrumento de performance measurement y management (medición y mejoramiento de rendimiento) de similar eficacia, constituyó un déficit estructural de la economía centralmente planeada y administrada. Algo semejante sucede en la educación superior hoy día, cuyos instrumentos sirven más para la dominación de los trabajadores mediante un Taylorismo vulgar, que a la evaluación objetiva y formativa.
Ciencias sociales sin Ciencia
Quizás la tragedia mayor en las “ciencias sociales” es, que en muchas facultades no existe una cultura científica real. Con décadas de enseñanza de metodología y epistemología científica en diferentes instituciones de educación superior del país me parece absolutamente legítima la inferencia, de que muchas, si no la mayoría, fallan a su razón de ser. La función analítica de la universidad consiste en producir nuevo conocimiento objetivo y la única manera de hacerlo es mediante el uso del protocolo científico. Es decir, mediante un procedimiento de cinco pasos lógico-dialécticos que permiten la intelección objetiva de la realidad y que, por lo mismo, rigen el quehacer de todas las ciencias empíricas a escala universal. Pero sucede, que la mayoría de los maestros que imparten la materia de metodología en “ciencias sociales” no la dominan. Y, obviamente, no se puede enseñar adecuadamente, lo que no se domina. El resultado de esta deficiencia es que una generación tras otra de estudiantes se gradúa, sin dominar el quehacer básico de su profesión, la investigación. De esta manera, se perpetua la cadena de mediocridad, confusión y eclecticismo vis-a-vis la cultura científica hacia el futuro.
Imperativos formativos del nuevo modelo
La macroestructura del nuevo paradigma de educación mexicana se deriva con claridad de las dos funciones esenciales, que todo sistema educativo nacional debe cumplir: 1. convertir el recién nacido, un ente “perverso polimorfo” en términos de Sigmund Freud, en un sujeto racional y ético capaz de integrarse a los estándares nacionales de comportamiento y, 2. Generar los cuadros de trabajo que requiere la estructura productiva, distributiva y de servicios del país. No tendría sentido, por ejemplo, que un pequeño país agrícola exportador de plátanos, como Honduras, tuviera grandes instalaciones educativas para la formación de astrofísicos. Al igual, para Alemania sería exótico, mantener una gran planta de investigadores para la producción de plátanos. En este sentido, la planta educativa es una función dependiente del papel del país en la división internacional del trabajo.
La nueva estructura curricular
Tomando en consideración el conjunto de factores subjetivos-objetivos mexicanos, hemisféricos y globales, que forman el eco-sistema en que se reproduce la nación, el punto de partida del nuevo modelo educativo tiene que ser la identidad mexicana. A su comprensión científica, no ensayística o filosófica, seguiría el análisis de las cinco grandes identidades regionales latinoamericanas, con sus subsistemas nacionales y locales. Las condiciones naturales, tecnológicas, sociales e institucionales del país formarían el segundo set de variables que determinarían el nuevo modelo para el Siglo 21. El poder y la situación geo-estratégica de México entrarían en el diseño como tercer conjunto formativo, para determinar los grados de libertad y desarrollo que tiene el país a su disposición. Finalmente, los modelos educativos históricos de la Patria Grande deben estar presentes en la reflexión-construcción y, por supuesto, el debate de los dos grandes paradigmas educativos mundiales: el de Singapur (Japón) o el de Finlandia.
La llave del éxito
Diseñar la nueva estructura educativa es una tarea compleja, pero se puede resolver sin mayores problemas con los conocimientos científicos actuales. La llave del éxito está en la Tercera Tesis sobre Feuerbach. ¿Será el gobierno capaz de escoger las cabezas pensantes que requiere esa tarea trascendental?
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Contar con referentes contribuye a naturalizar la diversidad y a crear escuelas más seguras
La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) se suma a las reivindicaciones con motivo del Día Internacional para Salir del Armario, una fecha que se celebra en Estados Unidos desde 1988(Cooming Out Day) y que la asociación aprovecha para animar a docentes LGTBI a combatir el acoso escolar con su visibilidad.
La expresión popular “salir del armario” hace referencia a la revelación pública y voluntaria de la propia identidad u orientación sexual, un proceso que, a menudo, se ve marcado por un fuerte temor al rechazo. Esa “salida” puede verse facilitada por entornos seguros y libres de discriminación en los que existan referentes LGTBI que visibilicen la diversidad y el enriquecimiento que ésta aporta a la sociedad.
Uno de esos entornos es el escolar, en el que el acoso por LGTBIfobia alcanza cifras escalofriantes. Estudios realizados por entidades pertenecientes a la FELGTB revelan que el bullying a lesbianas, gais y bisexuales lleva al 43% de quienes lo sufren a plantearse el suicidio. Por otra parte, según investigaciones de COGAM en 2015 en la Comunidad de Madrid, el 60% de adolescentes ha presenciado agresiones homofóbicas en su instituto. En Aragón, el informe realizado por la asociación SOMOS en 2017 recoge que un 75% del alumnado LGTBI encuestado afirma tener miedo al rechazo y no sentirse a gusto en clase. Por último, el informe publicado por UNICEF en 2018 denuncia que el 50% del alumnado LGTBI en la etapa de Secundaria ha experimentado bullying o cyberbullying.
Muchas y muchos adolescentes no encuentran en sus centros escolares un espacio seguro en el que vivir su orientación sexual y su identidad o expresión de género libremente. El alumnado se siente solo y desprotegido,al no contar con recursos ni referentes positivos que les ayuden a aceptarse tal y como son.
Es por eso que, desde FELGTB, se anima a docentes LGTBI a hacerse visibles y a convertirse en referentes para combatir el acoso escolar, creando escuelas más seguras. Una iniciativa a la que ya se ha sumado personal docente a través de la grabación de unos vídeos que serán difundidos el próximo jueves a través de redes sociales con el hasthag #DíaSalidadelArmario. “La LGTBIfobia es una lacra que se erradica educando desde las primeras etapas educativas. Hacernos visibles como docentes LGTBI ayuda al alumnado a naturalizar la diversidad y a dar libertad para ser” ha recordado Visi González, coordinadora de Educación de la FELGTB.
“Únicamente alcanzaremos la verdadera igualdad para la infancia y la adolescencia LGTBI en las escuelas e institutos cuando se apruebe la Ley de Igualdad LGTBI, impulsada por FELGTB y con un amplísimo apoyo social, pero continúa estancada en trámite parlamentario en el Congreso de los Diputados” ha lamentado una vez más Uge Sangil, presidenta de FELGTB, cuando ya se ha cumplido un año de la aceptación a trámite de la proposición.
La prevención del acoso escolar por razones de orientación sexual e identidad o expresión de género será la temática central de las VIII Jornadas de Educación de FELGTB, que cuentan este año con Ben Amics como entidad anfitriona. Las Jornadas, que tendrán lugar en Palma de Mallorca los días 16, 17 y 18 de noviembre, constituyen un espacio para la formación y el debate de las políticas educativas en favor de la diversidad sexual, de género y familiar.
“Tengo una maestría, 16 años de experiencia, dos trabajos adicionales y dono plasma sanguíneo para pagar las facturas. Soy un maestra en América” es la frase que abrió la portada del semanario estadounidense. ¿Cómo es la situación en Colombia?
“Deseo que las personas entiendan todo lo que se necesita para que un salón de clases funcione. La enseñanza es una ciencia y es un arte, y trabajamos muy duro para poder proporcionarle [educación] a nuestros estudiantes. Pero no nos pagan por el trabajo que hacemos. Entro a las 5 a.m. y salgo a las 4 p.m., y generalmente es porque tengo que ir a otro trabajo”. Este es el testimonio de Hope Brown, profesora de Historia de Estados Unidos, en la secundaria Woodford County, en Kentucky, y una de las trece historias que aparecen en la portada de la más reciente edición de la revista estadounidense TIME, dedicada a retratar cómo sobreviven los docentes con sus bajos ingresos y los esfuerzos que hacen para lograr cumplir con su trabajo.
El especial recogió las historias de docentes en Oklahoma, Carolina del Norte, Washington, Virginia, Nueva York, Texas, Los Ángeles y Michigan para hablar de un tema que ha sido coyuntura a lo largo de este año en la educación pública norteamericana: los profesores aman enseñar, pero no les pagan lo suficiente. La controversia se desplegó desde febrero de este año, cuando más de 20,000 maestros marcharon e hicieron huelgas en seis capitolios estatales para exigir aumento en los salarios, pero también beneficios y fondos para la educación pública.
Cómo la historia de Hope Brown, las otras que aparecen en esta portada reflejan la compleja situación de los profesores para sobrevivir. Otro ejemplo es el relato de NaShonda Coocke, profesora de Educación Especial en Carolina del Norte. “He enseñado por casi 20 años. Soy madre soltera, gano alrededor de 69,000 USD (más de 200 millones de pesos) al año, y todavía dependo de mi madre a veces. Solo queremos la cantidad adecuada que nos ayude a pagar nuestras propias facturas, y poder acudir al médico cada vez que necesitemos o nos hagamos cargo del mantenimiento del carro. Mi carro tiene una grieta en el parabrisas hace tres meses porque no puedo pagar el deducible de más de 200 USD en mi seguro del carro. Cuando pago todas mis facturas, no queda nada para ahorrar. Me aterroriza que no tenga nada que aportar a la educación universitaria de mi hija mayor”, expresó Coocke.
Pese a que el salario anual de esta maestra representa una cifra monumental, comparada con el pago que reciben profesores en otros países, el monto no subsana los gastos de su familia, entre varias cosas porque una de sus hijas sufre de autismo y necesita de atención y educación especializada. Los datos presentados por TIME muestran que los cerca de 3,2 millones de maestros de escuelas públicas de tiempo completo (en jardín, primaria y secundaria) están viviendo el peor estancamiento salarial desde 1990, según el Departamento de Educación (DOE, por sus siglas en inglés) de este país. La coyuntura es más bien el resultado de un caldo que viene cultivándose desde hace años.
Según la revista, en 2016 se registró que la remuneración anual promedio de un maestro fue de 38,617 USD (114 millones de pesos), 20% menos que el pago de otras profesiones que requieren un título universitario. Pero esto es solo historia reciente. A mediados de la década de 1800, John Swett, superintendente de instrucción Pública de California, lamentó que el trabajo intelectual de los docentes no fuera “tan bien pago como el del abogado, el médico, el clérigo o el editor”. Dos siglos después, los avances en esta materia son mínimos a los ojos de los maestros.
El tema no es ajeno a la opinión pública. Según una encuesta realizada por USA Today y publicada el 12 de septiembre, cerca del 60% de los estadounidenses reconocen que los profesores son mal pagos. Según TIME, pese que el Estado parece no generar acciones contundentes de apoyo a los maestros y la educación pública, la sociedad responde positivamente frente a sus peticiones. “Incluso en los estados conservadores, muchos votantes respaldaron los aumentos de impuestos para apoyar la educación pública, y llamaron a los legisladores a dejar de recortar los presupuestos escolares. Los fondos estatales para las escuelas públicas cayeron por un precipicio hace 10 años, cuando los estados devastados por la recesión recortaron los presupuestos de educación y recortaron los impuestos”.
Por todo esto, mientras avanza el año escolar, la oleada de protestas de los profesores también continua. Washington es uno en el que varios profesores están de nuevo en las calles, y en Virginia se está organizando una posible huelga estatal. Con estos actos, los profesores piden a gritos el financiamiento que desde hace años está en el limbo de la legislación estadounidense. Es una pelea que por ahora no acabará porque, al final, más allá de los salarios, lo que está en juego es la calidad educativa de los millones de niños norteamericanos.
TIME lo hace de nuevo
No es la primera vez que TIME se pronuncia sobre las necesidades de los docentes en Estados Unidos. En 2014 una de sus portadas se tituló Manzanas Podridas con el siguiente sumario: es casi imposible despedir a un mal profesor. Algunos millonarios encontraron, quizá, la forma de cambiar eso. La historia de esa vez hablaba de un esfuerzo por parte de reformistas escolares para reducir la protección laboral de los profesores y, por lo mismo, el poder de los sindicatos.
A diferencia de la publicada el 13 de septiembre, la edición de 2014 desató fuertes críticas por parte de los profesores y todo un movimiento público en el que los docentes desaprobaron la decisión editorial. “Suficiente es suficiente. Una portada que sugiera que los profesores deben ser aplastados está completamente mal” dijo una de las voceras de los docentes. La medida no solo generó furia en el cuerpo docente de ese país, sino que los llevo a recoger 100.000 firmas para que la revista se disculpara por las insinuaciones de esa edición.
Y otra edición en 2008 también hizo referencia al tema de los profesores poco cualificados para impartir sus clases. Cómo Arreglar los Colegios Americanos fue el título que acompañó un sumario en el que se mencionó a Michelle Rhee, la cabeza de las escuelas distritales de Washington de la época, como la mujer que podría transformar la educación pública y sacar a los profesores malos. Si bien la controversia que generó esta portada hace 10 años no pasó a mayores, hace parte de las incursiones del medio por tratar los temas educativos y darles la relevancia que merecen en la agenda pública.
La situación en Colombia
Aunque los alegatos de los profesores estadounidenses respecto a su salario responden a una situación particular de su país por los pocos avances que ha habido para llegar a una legislación que los cobije en términos económicos y que les otorgue beneficios por su labor, la realidad de esta profesión no es tan diferente de la de otros lugares del mundo, incluido Colombia.
Colombia, por ejemplo, cuenta con un denominado “escalafón docente” que estima el pago de los maestros dependiendo de factores como la experiencia, el nivel de estudios y las publicaciones realizadas en medios especializados. Los salarios de los profesores colombianos están entre 1’500.000 y 7’163.444, según el decreto 316 de 2018. Y los maestros cuyo salario depende del estatuto de 1979, es decir los profes más antiguos, ganan entre 2’790.000 y 3’750.000 al mes.
Por las condiciones económicas y el costo de vida de cada país, la realidad de los profesores colombianos es bastante diferente a la de los estadounidenses. En Colombia si un profesor hoy gana el salario máximo (para ello necesita tener más de 15 años de experiencia, maestría y doctorado), devengaría alrededor de 84 millones anuales, 30 millones menos que lo que ganaba al año un profesor estadounidense mal pago en 2016. En Estados Unidos, por supuesto, el costo de vida es más alto que en Colombia.
Aunque el salario de los profesores ha crecido en los últimos años, voceros del sector afirman que todavía no es proporcional ni equivale el trabajo que ejercen los docentes. Por ejemplo, a Carlos Enrique Rivas, presidente de Fecode, los salarios que reciben los profesores le parecen un sinsentido.
“Nosotros con el gobierno hicimos un acuerdo para una nivelación salarial que debe completarse el próximo año. Pero es que los salarios nuestros son muy bajos, si se tiene en cuenta que acá hay maestros que tienen licenciatura, especialización, maestría y doctorado. Acá se encuentran maestros que tienen 40 años de experiencia, especialización, maestría, doctorado y se están ganando 3’700.000 pesos. No alcanzan a ser más de 200 pertenecientes al estatuto 2.277 que se ganen 7’163.000 pesos. Por esto, si bien sí es un avance la nivelación salarial, nosotros creemos que los maestros merecen salarios proporcionales a los títulos obtenidos. No tiene sentido que un profesor pague 80 o 90 millones en una maestría y no tenga como recuperar la inversión en su formación”, expresa Rivas.
Diana Patricia Echavarría es profesora hace 20 años y comparte la visión del presidente de Fecode. Ella está en el escalafón 3C con maestría y está en desacuerdo con lo que ella y los del gremio ganan. «Me parece que nuestro salario no es acorde, no tanto por lo que hacemos, sino por la resposabilidad social que tenemos de formar a los jòvenes. No se nos reconoce en términos económicos nuestra profesión: nosotros nos pasamos toda la vida estudiando y por más que nos cualificamos, no alcanzamos a devengar lo que otros profesionales ganan. Y esas nivelaciones salariales se pactan al calor de un paro, por eso en este momento no sé que tanto se vayan a cumplir los términos de esa nivelación que se concretó con el gobierno pasado».
Carolina Meza, directora de Empresarios por la Educación, comparte la apreciación de que la remuneración de los profesores es baja para el mercado. Sin embargo, dice que el problema se debe mirar desde una perspectiva macro. «Se puede analizar desde diferentes maneras. Una de ellas es considerar el salario de enganche de los maestros. Ese salario inicial es más bajo versus el ingreso de ingenieros, arquitectos, médicos y científicos sociales y naturales. Pero la mayor diferencia de los sueldos según profesiones es el aumento: el salario de estos otros empleos crece con lo años mucho más de lo que crece el de los maestros. Además, la cantidad que pueden devengar tiene un tope máximo, que de por sí es bajo y que pueden alcanzar pocos docentes».
Como dijo Meza, el tema apunta a una cuestión de calidad en la educación: el salario es una de las variables determinantes para que las personas entren a la profesión. Entonces, en la medida en que no se aseguren este tipo de condiciones laborales, una profesión como la docencia será menos atractiva para los profesionales cualificados del mercado. A la par, hay más razones para que el sector y la sociedad en general demande salarios acordes al trabajo. «Va en la misma línea de lo que muestra la revista Time en su portada y es que uno quiere que los maestros se puedan concentrar completamente en su trabajo y no que estén preocupados por sus deudas o que tengan dos trabajos para poder vivir. Es muy fuerte e influye a que los niños no aprendan lo que deben aprender» dice Meza.
Sin embargo, Meza también argumenta que para entender la compleja realidad de los salarios docentes en Colombia, el análisis debe abordarse, desde lo macro:no somos un país rico. «No somos como Finlandia, nuestra riqueza no es tanta. Creo que debemos avanzar en la discusión y que los salarios de los docentes sean más altos. Pero el tema es ¿cómo hacemos para destinar más recursos del Estado para la educación?».
De 2017 a 2018 se incrementó en 1% la inversión en el rubro educación: Colombia pasó de destinar 35,4 billones de pesos a asignar 37,4 billones. De ese presupuesto, alrededor del 80% va para pagarle a los maestros y es, después del de Defensa, el sector económico social con mayor inversión. Todos estos números expresan que la tarea con la educación sí se está haciendo, pero no va a cambiar de un día para otro y, menos, satisfacer las necesidades de los docentes de inmediato.
La nivelación salarial y la inversión nacional solo resuelven uno de los varios problemas que enfrenta la educación pública en Colombia. Es un avance pues intenta que los profesores tengan un mayor nivel adquisitivo y mejores condiciones económicas. Sin embargo, es una discusión abierta y el camino todavía es largo en este país.
El Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo, mejor conocido como FONE, comenzó a funcionar en enero de 2015. Esto, después de que en enero de 2013, el Congreso de la Unión, aprobara diversas reformas a la Ley de Coordinación Fiscal mediante las cuales, se creó un mecanismo para el pago del personal educativo federalizado a nivel nacional.
Para el logro de este propósito, durante el año 2014, la Federación y los gobiernos estatales, “conciliaron” las plazas que les fueron transferidas en el año 1992, como parte de la llamada “descentralización” administrativa que se derivó del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB). Esto, en términos sencillos qué significa, que la Federación no tenía ni la menor idea de dónde estaban los maestros, es decir, cuáles eran los centros de trabajo en los que estaban asignados en cada una de las entidades de la República Mexicana. Asunto nada menor si consideramos que, desde hace más de dos décadas (aunque son más, muchas más), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, no sabían a quién le estaban pagando y cómo le estaban pagando. Imagínese usted tremendo caos en el que las propias autoridades educativas y gubernamentales metieron al magisterio, claro está, por los vicios, tráfico de influencias, corruptelas y demás linduras en las que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a través de sus líderes, sacaron el mayor provecho.
¿Qué si el pase de lista FONE debe mantenerse porque con ello se asegura el control de la nómina magisterial a nivel nacional? Es una pregunta que tiene sentido y, cuya respuesta, parece encontrar viabilidad si lo que se pretende es eliminar ese juego perverso del que los aviadores y maestros “fantasma” que laboran en el Sistema Educativo Mexicano (SEM), han sacado muy buen provecho. Vaya, el asunto es sencillo, si un maestro o maestra diariamente pasa lista a sus alumnos, ¿por qué los maestros no pueden ser “sujetos” a esta disposición administrativa?
Desde mi punto de vista, el pase de lista cumple un propósito y ese lo tenemos claro, lo malo o lo pésimo de este asunto, es la serie de “barbaridades y atropellos” administrativos que en cada una de las entidades se vive o, más bien, viven los maestros una vez que se notifica que se realizará el pase de lista. Me explico.
El pase de lista FONE le significa al maestro, una pérdida de tiempo en el más amplio sentido de la palabra. Así de simple y así de complejo; y es que mire usted, en estos días en los que, a los trabajadores de la educación de todos los niveles educativos, les fue solicitada “cierta” documentación para que la entregaran a sus respectivas autoridades educativas de sus escuelas, después de hacerlo a dichos maestros, se les pidió que firmaran un formato o plantilla de personal en la que se asentaba ese pase de lista, mismo que aseguraba su asignación a determinado centro escolar. Ese es el propósito del pase de lista: la firma de un documento por el docente, avalado por sus autoridades, en el que a través de diversas evidencias (documentales) se confirma la asignación de un maestro a cierto centro de trabajo.
Menuda situación es esta; sin embargo, si usted piensa que el asunto es sencillo y que tal vez estoy exagerando en el uso de mis adjetivos calificativos, permítame un momento. Le explicaré, en pocas palabras, lo que vive un docente para conseguir la documentación requerida: un verdadero martirio. Y es un verdadero martirio porque para tramitar los documentos solicitados, tiene que acudir a diferentes instancias gubernamentales, a veces, alejadas o muy alejadas de sus centros de trabajo o de sus hogares, lo cual significa ausentarse de sus escuelas, lo que los lleva a solicitar un permiso económico porque, de no hacerlo, corren el peligro de tener una “falta” administrativa por no cumplir con lo que la propia autoridad (en sus diferentes niveles) les solicita. Les pongo un claro ejemplo de ello y, cuya evidencia la tengo en mano, en el momento que escribo estas líneas.
En el Estado de Morelos, el director de Personal y Relaciones Laborales del Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), les solicitó, vía oficio fechado el 24 de septiembre de este año, a los responsables de los diferentes niveles educativos, la entrega de la documentación escaneada e impresa del personal (docente) que no fue identificado en los centros de trabajo y que los mismos responsables de esos centros así los reportaron vía Plataforma de la Auditoría Superior de la Federación (ASF): a) formato único de personal (que justifique en qué centro de trabajo está asignado en el ejercicio 2017); b) nombramiento (que justifique en qué centro de trabajo está asignado en el ejercicio 2017); c) oficio de presentación; d) INE (credencial de elector del responsable del centro de trabajo y del personal observado); e) lista de asistencia del 01 de enero al 31 de diciembre de 2017 (que justifique los días laborados en el ejercicio 2017). De esta forma, el oficio que refiero, culmina con una advertencia que, desde mi perspectiva, me parece de los más agresiva: “…en caso de no cumplir en tiempo y forma lo solicitado, la Auditoría Superior de la Federación, podrá presentar una observación resarcitoria de la cantidad pagada del ejercicio fiscal 2017”.
¿Se imagina usted lo que tendrá que hacer el o la docente para conseguir la documentación que su autoridad inmediata le está solicitando de la noche a la mañana? Permisos económicos, pago de copias y escaneo (si es que no tiene el equipo) de los documentos, transporte, gasolina, etcétera, etcétera, etcétera; pero, lo que me parece peor: el que tenga que ausentarse de su grupo y todo porque sus autoridades locales no tienen ni han desarrollo un sistema que les permita “eficientar” este proceso con la finalidad de que los profesores no se retiren de su aula por este tipo de cuestiones administrativas.
¿No decía Nuño que el docente se dedicaría única y exclusivamente a lo didáctico y pedagógico?
Cierto es, que en las entidades del país se vive un verdadero desorden administrativo. Cierto es, que la federación no ha puesto orden en cada uno de los estados. Cierto es, que ni a las autoridades educativas de la federación y a las de los estados, se les ha fincado una responsabilidad administrativa por el uso que le han dado a las plazas, claves presupuestales, asignación de centros de trabajo, etcétera, etcétera, etcétera.
Sr. López Obrador, sí, el pase de lista FONE es viable, no obstante, urge desterrar la corrupción en cada una de las Secretarías de Educación y, urge que cada una de esas Secretarías se inserte en procesos de simplificación administrativa para que operen con eficiencia, eficacia y TRANSPARENCIA en el más amplio sentido de la palabra.
Con negritas:
¿Sabe usted cuántos profesores aún viven en el limbo laboral-administrativo-jurídico porque sus autoridades no han realizado los trámites para que sus plazas sean “conciliadas” ante la Federación y la SHCP?
Las experiencias personales no sólo afectan al desarrollo neuronal, sino también a la cognición
El entorno ejerce una influencia genética en la inteligencia de las personas, de la misma forma que lo hace la pobreza o la constitución física: las experiencias personales no sólo afectan al desarrollo neuronal, sino también a la cognición.
os cambios epigenéticos inducidos por el medio ambiente en nuestro material genético tienen un mayor impacto en la inteligencia de lo que se pensaba anteriormente, ha descubierto una investigación de la Universidad Charité de Berlin, cuyos resultados se publican en la revista Translational Psychiatry.
Esta investigación ha confirmado que existe un vínculo entre las diferencias en el rendimiento de la prueba de Cociente Intelectual (CI) y la actividad de ciertos genes: las modificaciones en la estructura de un gen específico tienen un impacto negativo en el rendimiento de las pruebas individuales.
El estrés y las experiencias adversas son ejemplos de factores ambientales que pueden afectar a la actividad de los genes, lo que lleva a cambios estructurales en nuestro material genético (genoma).
Estos «cambios epigenéticos» permiten que el genoma humano se adapte a su entorno, consiguiendo así que este ADN modificado se transmita a la próxima generación de células, así como a la información que determina si, y en qué condiciones, un gen particular es o no activado.
Este estudio, dirigido por el Dr. Jakob Kaminski, comparó los resultados de las pruebas de CI de cerca de 1.500 adolescentes con las modificaciones epigenéticas de los jóvenes. El estudio se centró en testar genes que son importantes en la transmisión de señales basada en la dopamina, un mensajero químico (neurotransmisor) del sistema nervioso central.
La dopamina juega un papel importante en el sistema de recompensa del cerebro y es crucial para modular el impulso y la motivación de una persona. Los investigadores pudieron demostrar un vínculo entre la regulación epigenética de la dopamina y el rendimiento en el test CI de un individuo.
De esta forma comprobaron que no sólo las experiencias personales y relacionales afectan al desarrollo neuronal, sino que también influyen en los mecanismos genéticos implicados en procesos complejos, como es el caso de la inteligencia.
Menos materia gris
Los resultados de este trabajo pusieron de manifiesto que la materia gris del cuerpo estriado es menos densa en las personas que tienen un gen específico modificado, respecto de las personas que no tienen esta alteración genética. El cuerpo estriado tiene un papel importante en las funciones cognitivas a través del núcleo caudado.
Aunque un cambio epigenético por sí solo no alcanza a transformar la evolución de una persona, especialmente en lo que respecta a su nivel intelectual, esta investigación ha comprobado que desempeña un papel importante en la evolución de las funciones cognitivas.
“La epigenética se suma así al rango de factores que contribuyen a los resultados en los test de inteligencia, de la misma forma que lo hacen la pobreza y la constitución genética”, explica Kaminski en un comunicado.
Y añade: “en este estudio hemos podido constatar cómo las diferencias individuales en los resultados de los test de inteligencia están relacionados con los cambios genéticos y con las diferencias en la actividad cerebral, ambas influidas por el entorno”.
Los investigadores esperan realizar estudios más profundos para determinar el alcance de los efectos ambientales y de las modificaciones neurobiológicas inducidas, sobre el rendimiento de la prueba de CI.
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