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Las matemáticas ayudan a comprender la inteligencia colectiva

Por: Yaiza Martínez

Una nueva herramienta revela el efecto de los sesgos individuales y de la información social en la “sabiduría de los grupos”

La inteligencia colectiva funciona y afecta a nuestra vida y comportamientos a muchos niveles, pero está condicionada por factores como el sesgo individual y la información social, según una nueva herramienta matemática creada por investigadores norteamericanos. El hallazgo puede ayudar a entender mejor los patrones que subyacen a la “sabiduría de las multitudes”.

En el año 1907, el estadista Sir Francis Galton, de 85 años, acudió a una Feria de Ganado en Plymouth, al sudeste de Inglaterra. En ella se celebraba un concurso que consistía en adivinar cuánto pesaba un buey. Unas 800 personas habían participado, y a Galton se le ocurrió ir apuntando las apuestas de todas ellas. Cuando calculó la media, el resultado fue sorprendentemente cercano a la realidad: era de 1.197 libras. El peso real del buey, de 1.198 libras.

Por tanto, aunque las conjeturas individuales variaban enormemente, la media total resultó ser sorprendentemente precisa. Cuando Galton publicó sus resultados, introdujo en la sociedad la teoría de la inteligencia colectiva, también conocida como «sabiduría de los grupos».

Desde entonces, se ha seguido profundizando en este concepto. Por ejemplo, en 2004 lo trató el periodista norteamericano James Surowiecki en un libro (Cien mejor que uno), en el que se presentaban numerosos casos estudiados en distintos campos del saber, principalmente economía y psicología, que demostraban que las decisiones colectivas son a menudo mejores que las que podrían haber sido tomadas por un solo individuo.

El efecto de la información social 

¿Qué condiciona esta inteligencia colectiva? Para tratar de averiguar este punto, recientemente, un investigador de la Universidad de Harvard llamado, Albert Kao y su colaborador del Santa Fe Institute(EEUU), Andrew Berdhal, han examinado los efectos en el resultado final de las estimaciones comunes de factores como el sesgo individual o el intercambio de información con otros. Lo han hecho con una novedosa herramienta matemática.

En la investigación participaron más de 800 voluntarios a los que se les pidió que adivinaran el número de chicles que había en un frasco. Esta cantidad variaba en diversos órdenes de magnitud de 54 a más de 27.000, informa el Santa Fe Institute en un comunicado. Además, a los participantes se les ofrecieron detalles falsos sobre las suposiciones de otras personas, y se les permitió cambiar su estimación a la luz de esa información.

Kao y Berdhal descubrieron así varias cosas interesantes. En primer lugar, que aunque las estimaciones variaban considerablemente, eran muy predecibles: la gente tendía a señalar números más pequeños que el valor real y a asignar una cantidad mayor a tarros más grandes.

En segundo lugar, se constató que la información social juega un papel en la sabiduría colectiva. Sobre todo, influían en las estimaciones de los participantes aquellas que eran más altas que las propias. Conjeturas inferiores en cantidad a las de cada individuo eran desechadas con mayor frecuencia.

Según los investigadores, sus hallazgos ayudan a entender mejor ciertos patrones que subyacen a la sabiduría de las multitudes.

Las mujeres como garantía 

Otro aspecto de la inteligencia colectiva que ha sido analizado estos últimos años es el de su funcionamiento en el trabajo en equipo.En 2010, un estudio del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) de Estados Unidos, demostró que el rendimiento de la inteligencia colectiva en un grupo de trabajo depende de la “sensibilidad social” de los miembros del equipo, entendida como tal la capacidad de ser flexibles en la asignación de ocupaciones y de hacer partícipes a todos los miembros en la resolución de desafíos.

En la investigación se reveló, por otra parte, que la presencia de mujeres en los grupos resulta fundamental para que se dé un rendimiento colectivo óptimo: la tendencia a cooperar eficientemente está relacionada con el número de mujeres presentes en cada equipo de trabajo, porque estas normalmente muestran una mayor sensibilidad social.

En este este estudio, la inteligencia colectiva fue calculada con medidas normalmente aplicadas a la inteligencia individual mensurable.  Asimismo, los científicos equiparon a los participantes con dispositivos electrónicos portátiles que registraron los patrones de conversación de los grupos.

El análisis de todos los datos reveló que el grado de inteligencia colectiva de los equipos de trabajo supuso entre un 30 y un 40% de diferencia en la capacidad de rendimiento de éstos.

Jugadores de fútbol versus moléculas

Otro aspecto sorprendente que se ha analizado de la inteligencia colectiva es su espontaneidad en el caso de los movimientos coordinados de  grupos humanos para un fin común, como ganar un partido de fútbol.  Esta cuestión la han estudiado hace poco en la Universidad de Connecticut (UCONN, EEUU).

Más concretamente, los científicos analizaron en términos de la física la coordinación espontánea e inteligente de movimientos de los jugadores de fútbol de un equipo. Desde esta perspectiva, esta inteligencia colectiva responde a la necesidad de promover una reducción del gasto de energía del sistema (en este caso, el equipo), esto es, para aprovechar al máximo el rendimiento.

Curiosamente, esta propensión a la reducción de energía se da en sistemas no vivos (¿serán inteligentes?) Por ejemplo, cuando pequeñas moléculas de una sustancia llamada benzoquinona flotan en la superficie de un charco de agua tienden a agruparse, incluso si inicialmente se han esparcido de manera aleatoria por su superficie.  Las moléculas funcionan de este modo por la misma razón que los futbolistas en el campo: para reducir el gasto energético.

Tipos y estudio

Este último estudio estaría enmarcado en la inteligencia colectiva de coordinación del comportamiento. En el libro de James Surowiecki antes mencionado, se señalaba que este tipo de sabiduría común puede afectar –más allá del fútbol- a otros aspectos de nuestra vida, como el tráfico o el flujo de asistencia a restaurantes populares.

La investigación sobre el trabajo en equipo, entraría en el tipo de inteligencia colectiva “de cooperación”, también definida por Surowiecki, que consiste en la formación de redes sociales para fines específicos.

Pero en realidad los campos y niveles desde los que se puede analizar y tipificar la inteligencia colectiva son muchos. Desde la sociología hasta las ciencias de la computación, y desde las sociedades humanas hasta las bacterias, las plantas o los insectos (no debemos olvidar que los trabajos del entomólogo William Morton Wheeler, nacido en 1865, estarían entre las bases del concepto, pues en ellos se constató cómo los individuos independientes pueden llegar a funcionar casi como un solo organismo).

En resumidas cuentas, parece que la inteligencia humana individual sí marca una diferencia con respecto a los individuos de otras especies, pero que nuestra inteligencia colectiva responde a patrones compartidos con otros organismos, e incluso con sistemas no vivos, como las moléculas.  De nuevo la ciencia nos da una lección de humildad.

Referencia bibliográfica:

Albert B. Kao, Andrew M. Berdahl, Andrew T. Hartnett, Matthew J. Lutz, Joseph B. Bak-Coleman, Christos C. Ioannou, Xingli Giam, Iain D. Couzin. Counteracting estimation bias and social influence to improve the wisdom of crowdsJournal of the Royal Society Interface (2018). DOI: 10.1098/rsif.2018.0130.
Fuente: https://www.tendencias21.net/Las-matematicas-ayudan-a-comprender-la-inteligencia-colectiva_a44535.html
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AMLO y el poder real

Por: Carlos Fazio

EL primero de julio,   millones de mexicanos salieron a votar, y si no hubo un fraude de Estado monumental, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) será el próximo presidente de la República. De no ocurrir nada extraordinario en el periodo de transición, el primero de diciembre próximo AMLO deberá asumir el gobierno. Pero en ese lapso, y aún más allá del mediano plazo, el poder seguirá estando en manos de la clase capitalista ­trasnacional.

Es previsible, también, que a partir de este 2 de julio, el bloque de poder (la plutonomía, Citigroup dixit), incluidos sus medios hegemónicos (Televisa y Tv Azteca, de Azcárraga y Salinas Pliego, ambos megamillonarios de la lista Forbes), y sus operadores en las estructuras gubernamentales (el Congreso, el aparato judicial, etcétera), escalarán la insurgencia plutocrática buscando ampliar sus privilegios y garantizar sus intereses de clase, y para seguir potenciando la correlación de fuerzas en su favor.

Más allá del ruido de las campañas, el proceso electoral transcurrió bajo el signo de la militarización y la paramilitarización de vastos espacios de la geografía nacional, y de una guerra social de exterminio (necropolítica) que elevó los grados de violencia homicida a límites nunca vistos en el México moderno, similares a los de un país en guerra (naturalizándose en vísperas de los comicios el asesinato de candidatos a cargos de elección ­popular).

Como recordó Gilberto López y Rivas en La Jornada, ese conflicto armado no reconocido es la dimensión represiva de lo que William I. Robinson denomina acumulación militarizada, cuya finalidad es la ocupación y recolonización integral de vastos territorios rurales y urbanos para el saqueo y despojo de los recursos geoestratégicos, mediante una violencia exponencial y de espectro completo que es característica de la actual configuración del capitalismo; el conflicto y la represión como medio de acumulación de la ­plutonomía.

Para ello la clase dominante hizo aprobar la Ley de Seguridad Interior. Y está latente, para su ratificación en el Senado, la iniciativa de Diputados de quitar el fuero al presidente de la República; la denominada estrategia de lawfare aplicada a Dilma Rousseff y Lula da Silva en Brasil, que implica el uso de la ley como arma para perseguir y destruir a un adversario político por la vía parlamentaria y/o judicial; una variable de los golpes suaves de manufactura estadunidense que podría revertirse contra AMLO.

Al respecto, y más allá de su giro hacia el centro y el rediseño de su programa de transición reformista −capitalista, democrático y nacional, con grandes concesiones al bloque de poder dominante−, la llegada de López Obrador al gobierno pudiera implicar, en principio, una ralentización o respiro (Galeano dixit) a la tendencia del mentado fin de ciclo progresista y restauración de la derecha neoliberal en América Latina.

El impulso de una nueva forma de Estado social, sin ruptura frontal con el Consenso de Washington, significará, no obstante, un cambio en la correlación de fuerzas regionales y tendrá tremendo impacto en los pueblos latinoamericanos. Por ello no es para nada inocente –o simplemente centrada en la profundización de las políticas de cambio de régimen en Venezuela y Nicaragua− la reciente gira neomonroísta del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, por Brasil, Ecuador y Guatemala.

Cabe recordar el inusualmente crítico editorial del Washington Post del 18 de junio, que asumió como suficientemente creíbles los nexos de colaboradores cercanos de López Obrador con los gobiernos de Cuba y Venezuela, y las declaraciones del senador republicano John McCain, tildando a AMLO como un posible presidente izquierdista antiestadunidense y las del actual jefe de gabinete de la administración Trump, general (retirado) John Kelly, quien afirmó que López Obrador no sería bueno para Estados Unidos ni para México.

Según asesores de política exterior de AMLO, ante Washington, su gobierno antepondrá la defensa a ultranza de la soberanía nacional; revisará el marco de la cooperación policial, militar y de seguridad (DEA, CIA, ICI, Pentágono, etcétera), y bajo la premisa de que la migración no es un crimen, incrementará la protección de los connacionales irregulares, como si fuera una procuraduría ante los tribunales de Estados Unidos. También revisará los contratos petroleros y de obra pública. Lo que sin duda traerá fuertes confrontaciones con la Casa Blanca y la plutocracia internacional.

Como dice Ilán Semo, en México la Presidencia de la República encierra potencialidades simbólicas insospechadas; una suerte de carisma institucional. No importa quién la ocupe, incluso a un inepto (pensemos en Vicente Fox), el cargo le trasmite un aura: es el Presidente. Tras la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana, AMLO quiere trascender a la historia como el hombre de la cuarta transformación. Pero para ello se necesita un cambio de régimen e impulsar grandes saltos en la conciencia política de los sectores populares; sin un pueblo organizado y movilizado tras un proyecto de cambio radical y profundo, no hay carisma que alcance.

*Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/02/opinion/027a1pol

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The case for restricting hate speech

For: Laura Beth Nielse

As a sociologist and legal scholar, I struggle to explain the boundaries of free speech to undergraduates. Despite the 1st Amendment—I tell my students—local, state, and federal laws limit all kinds of speech. We regulate advertising, obscenity, slander, libel, and inciting lawless action to name just a few. My students nod along until we get to racist and sexist speech. Some can’t grasp why, if we restrict so many forms of speech, we don’t also restrict hate speech. Why, for example, did the Supreme Court on Monday rule that the trademark office cannot reject “disparaging” applications—like a request from an Oregon band to trademark “the Slants” as in Asian “slant eyes.”

The typical answer is that judges must balance benefits and harms. If judges are asked to compare the harm of restricting speech – a cherished core constitutional value – to the harm of hurt feelings, judges will rightly choose to protect free expression. But perhaps it’s nonsense to characterize the nature of the harm as nothing more than an emotional scratch; that’s a reflection of the deep inequalities in our society, and one that demonstrates a profound misunderstanding of how hate speech affects its targets.

Legally, we tell members of traditionally disadvantaged groups that they must live with hate speech except under very limited circumstances. The KKK can parade down Main Street. People can’t falsely yell fire in a theater but can yell the N-word at a person of color. College women are told that a crowd of frat boys chanting “no means yes and yes means anal” is something they must tolerate in the name of (someone else’s) freedom.

Consider also the protections afforded to soldiers’ families in the case of Westboro Baptist anti-gay demonstrations. When the Supreme Court in 2011 upheld that church’s right to stage offensive protetsts at veterans’ funerals, Congress passed the Honoring America’s Veterans’ Act, which prohibits any protests 300 to 500 feet around such funerals. (The statute made no mention of protecting LGBTQ funeral attendees from hate speech, just soldiers’ families).

So soldiers’ families, shoppers and workers are protected from troubling speech. People of color, women walking down public streets or just living in their dorm on a college campus are not. The only way to justify this disparity is to argue that commuters asked for money on the way to work experience a tangible harm, while women catcalled and worse on the way to work do not — as if being the target of a request for change is worse than being racially disparaged by a stranger.

In fact, empirical data suggest that frequent verbal harassment can lead to various negative consequences. Racist hate speech has been linked to cigarette smoking, high blood pressure, anxiety, depression and post-traumatic stress disorder, and requires complex coping strategies. Exposure to racial slurs also diminishes academic performance. Women subjected to sexualized speech may develop a phenomenon of “self-objectification,” which is associated with eating disorders.

These negative physical and mental health outcomes — which embody the historical roots of race and gender oppression — mean that hate speech is not “just speech.” Hate speech is doing something. It results in tangible harms that are serious in and of themselves and that collectively amount to the harm of subordination. The harm of perpetuating discrimination. The harm of creating inequality.

Many readers will find this line of thinking repellent. They will insist that protecting hate speech is consistent with and even central to our founding principles. They will argue that regulating hate speech would amount to a serious break from our tradition. They will trivialize the harms that social science research undeniably associates with being the target of hate speech, and call people seeking recognition of these affronts “snowflakes.”

But these free-speech absolutists must at least acknowledge two facts. First, the right to speak already is far from absolute. Second, they are asking disadvantaged members of our society to shoulder a heavy burden with serious consequences. Because we are “free” to be hateful, members of traditionally marginalized groups suffer.

Fuente: http://www.hoylosangeles.com/g00/latimesespanol/hoyla-el-argumento-para-restringir-el-discurso-de-odio-20170621-story.html?i10c.referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.co.ve%2F

 

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EEUU: Trump ‘to scrap’ college racial bias policy

By: bbc.com/04-07-2018

The Trump administration is set to roll back the Obama-era policies promoting diversity in universities, known as affirmative action, US media report.

US Attorney General Jeff Sessions revoked 24 guidance documents on Tuesday, many involving race in schools and affirmative action recommendations.

It comes as Harvard University faces a discrimination lawsuit alleging it limits admissions for Asian-Americans.

In 2016, the US Supreme Court had ruled in favour of affirmative action.

Supreme Court Justice Anthony Kennedy, who wrote the 2016 opinion, announced his retirement from the top US court last month.

His departure gives President Donald Trump a chance to appoint a justice who more closely matches the administration’s views on taking race into account in college admissions.

The Trump administration is expected to tell schools not to consider race in the admissions process, discontinuing the policy former President Barack Obama adopted to promote more diversity at colleges and high schools.

What does rescinding the policy mean?

Academic affirmative action – known as positive action in the UK- which involves favouring minorities during the admissions process in order to promote campus diversity, has long proved controversial in the US.

The lawsuit against Harvard currently filed by the Students for Fair Admissions alleges that the college holds Asian-American applicants to an unfairly high admissions standard.

The Justice Department is also currently investigating Harvard over racial discrimination allegations.

In April, it called for the public disclosure of the Ivy League college’s admissions practices.

Harvard argues it «does not discriminate against applicants from any group, including Asian-Americans».

Asian-Americans currently make up 22.2% of students admitted to Harvard,according to the university website.

Jeff Sessions
Image copyrightREUTERS
Image captionThe US attorney general revoked several affirmative action guidances

Under President Barack Obama, the Departments of Justice and Education issued guidelines for universities to promote diversity on campuses.

«Learning environments comprised of students from diverse backgrounds provide an enhanced educational experience for individual students,» the guidance reads.

«By choosing to create this kind of rich academic environment, educational institutions help students sharpen their critical thinking and analytical skills.»

The guidance features ways to encourage diversity, including granting admission preferences to students from certain schools based on demographics and considering a student’s race «among other factors in its admissions procedures».

The Obama-era policy replaced the Bush-era view that discouraged affirmative action.

The Bush-era guidance had been removed from the government website during the Obama administration, but it has since reappeared.

Education Secretary Betsy DeVos told the Associated Press she would not debate or discuss the matter of race and college admissions.

«I think this has been a question before the courts and the courts have opined,» Ms DeVos said.

But according to a Pew Research Center study, 71% of Americans surveyed in October 2017 have a positive view of affirmative action.

Gate at Harvard UniversityImage copyrightREUTERS
Image captionHarvard University has one of the lowest admissions rates, accepting less than 6% of applicants

What is affirmative action in US colleges?

Affirmative action, or the idea that disadvantaged groups should receive preferential treatment, first appeared in President John F Kennedy’s 1961 executive order on federal contractor hiring.

It took shape during the height of the civil rights movement, when President Lyndon Johnson signed a similar executive order in 1965 requiring government contractors to take steps to hire more minorities.

Colleges and universities began using those same guidelines in their admissions process, but affirmative action soon prompted intense debate in the decades following, with several cases appearing before the US Supreme Court.

The high court has outlawed using racial quotas, but has allowed colleges and universities to continue considering race in admitting students.

Critics rail against it as «reverse discrimination», but proponents contend it is necessary to ensure diversity in education and employment.

*Fuente: https://www.bbc.com/news/world-us-canada-44703874

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México: AMLO y sus propuestas en materia educativa

América del Norte/México/03.07.18./Fuente: www.educacionfutura.org.

El virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha insistido durante toda su campaña que, de llegar a la presidencia, realizaría cambios importantes en materia educativa.

Entre estos cambios, destacan la cancelación de la reforma educativa, respeto a los derechos del magisterio, ampliación de los programas de becas y una mayor cobertura educativa.

Adicionalmente, habría anunciado al presidente de Fundación Azteca, Esteban Moctezuma, como el siguiente titular de la Secretaría de Educación Pública.

Ante ello, el pasado 12 de mayo, en Guelatao, Oaxaca, Obrador dio a conocer un decálogo educativo ante miembros del magisterio, donde se comprometió a atender los siguientes puntos:

  1. Fortalecer la educación pública, gratuita y de calidad en todos los niveles escolares, bajo la premisa de que la educación no es un privilegio, es un derecho del pueblo.
  2. Habrá alimentación en todas las escuelas de educación básica de las zonas pobres y marginadas del país.
  3. Todos los estudiantes de preparatoria o nivel medio superior, obtendrán una beca mensual para evitar la deserción escolar.
  4. Los estudiantes de familias de escasos recursos que estudien en universidades y escuelas medio superior obtendrán una beca de 2 mil 400 pesos mensuales. No habrá rechazados. 100 por ciento de inscripción a todos los jóvenes de universidades.
  5. Será prioritario fortalecer a las escuelas normales y a la Universidad Pedagógica Nacional para actualizar métodos de enseñanza y aprendizaje y mejorar la calidad de la educación.
  6. Se cancelará la mal llamada reforma educativa. Haremos uso de las facultades del Ejecutivo para detener como aquí de ha planeado las afectaciones laborales y administrativas al magisterio nacional. Habrá justicia para todos los afectados por la imposición de la mal llamada reforma educativa. Habrá justicia para cesados injustamente, para presos políticos y víctimas de la violencia.  Enviar desde el inicio del gobierno, las iniciativas de reformas a las leyes que vulneran la dignidad y los derechos de los maestros de México.
  7. Elaborar conjuntamente con los maestros, padres de familia, con pedagogos, especialistas, un plan educativo que mejore de verdad, en realidad, la calidad de la enseñanza sin afectar los derechos laborales del magisterio. Nunca más una reforma educativa sin el magisterio.
  8. Se respetará la independencia y autonomía de los trabajadores de la educación en México. El gobierno no intervendrá en la vida interna de sus organizaciones para garantizar una plena democracia sindical.
  9. Las propuestas alternativas de educación que cada entidad ha impulsado, que cada entidad federativa ha impulsado, como el Plan para la Transformación del Estado de Oaxaca (PTEO), y en especial se apoyará la educación indígena respetando y preservando las lenguas, las tradiciones, costumbres, el medio ambiente y la organización social comunitario.
  10. Se suspenderán las cuotas que pagan los padres de familia para el mantenimiento de las escuelas, y el gobierno destinará de manera directa recursos con estos propósitos a los consejos escolares de participación social. No hay presupuesto para el mantenimiento de las escuelas. Por eso se cobran cuotas. Ya no se van a cobrar las cuotas a padres de familia para el mantenimiento de las escuelas.

Fuente de la noticia: http://www.educacionfutura.org/amlo-y-sus-propuestas-en-materia-de-educacion/

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Acuerdo o plan: el magisterio de nuevo

Por Carlos Ornelas

Sólo algún error catastrófico, dicen quienes comentan las encuestas, puede impedir que Andrés Manuel López Obrador pierda las elecciones del 1 de julio. Ése tendría que ser de él, sus contrincantes no le encuentran el flanco débil. Las coaliciones adversarias apuestan a que el gran porcentaje de voto indeciso sea antiAMLO y voten por su candidato. Wishful thinking, apuntan los que saben inglés

Los vaticinios, pienso, son correctos, aunque tal vez la ventaja de AMLO no sea tan amplia. Hoy, es casi seguro que él será el próximo presidente de México. Por lo tanto, hay que tomarse en serio sus declaraciones, así como las de las personas que designó para ejercer en su gabinete. Aunque, supongo, los planteamientos más serenos —los que no buscan el voto— vendrán después de las elecciones. Por lo pronto, tanto AMLO como Esteban Moctezuma Barragán —futuro secretario de Educación Pública, si se cumplen los pronósticos— persiguen el sufragio de los maestros. AMLO, con una defensa cerrada de la CNTE y del magisterio en general con un grito de guerra; EMB, con mensajes edificantes, pero sin obviar la crítica a la Reforma Educativa.

En su cierre de campaña en Oaxaca, territorio de la CNTE, en su discurso, AMLO reiteró que cancelará la “mal llamada Reforma Educativa”. También, como en sus tres decálogos sobre educación, se comprometió a poner en marcha un verdadero plan —ya no una auténtica reforma— para mejorar la calidad de la enseñanza sin afectar los derechos de los trabajadores de la educación. Pero ya abajo del templete, según el reportaje de Ernesto Núñez, el candidato de Morena señaló: “Lo voy a decir, con todo respeto, con toda mi buena fe, y sin ofenderlos, pero el periódico Reforma, desde que empezó la imposición de la llamada Reforma Educativa, se convirtió en un medio hostil a los maestros y, en más de una ocasión, han calumniado a los maestros” (17/05/2018).

Cierto, algunos encabezados de Reforma pintan mal a los maestros que hacen paros, toman carreteras y casetas de peaje, incendian edificios públicos, bloquean y saquean comercios y camiones de carga, pero en sus reportajes los deslindan del resto del magisterio. Aunque AMLO lo haya dicho con todo respeto, el tono levanta temores entre editores, reporteros y articulistas. Espero —y de veras hago votos por ello— que sean palabras de campaña y no presagio de una línea de censura a la libertad de expresión.

En su artículo del 15 de junio en El Universal, EMB usó una inflexión distinta, una epístola de aliento a los maestros, aunque pone a todos en el mismo saco, no hace diferencias entre los maestros cumplidos y los que escogen la violencia para expresar sus demandas. La oferta que hace Esteban Moctezuma es pareja.

En su parte medular, EMB asienta: […] lo primero que se tiene que hacer en el próximo gobierno es revalorar a las maestras y a los maestros de México… Empoderarlos como lo que son: la columna vertebral del sistema educativo”. Luego lamenta la caída en la matrícula de las escuelas normales y que se haya acelerado la jubilación. Al final, reitera, “la primera tarea del próximo gobierno en materia educativa es entusiasmar al magisterio, es empoderarlo como una profesión respetable y respetada”.

La tesis de EMB es que el nuevo plan educativo debe hacerse en consulta y con un “acuerdo” entre gobierno y maestros. EMB era subsecretario de Planeación y Coordinación de la SEP en 1992, fue el encargado de las negociaciones con la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para llegar al Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica. Tiene experiencia y sabe que el SNTE —cualquiera de sus facciones— no cede en nada sin obtener ganancias concretas, legítimas o no.

Sospecho —aunque de corazón espero equivocarme— que cuando AMLO y EMB hablan de acuerdo, pactos o consultas con los maestros, piensan en los jefes de las facciones de un sindicato corporativo; incluso, AMLO habla de unificación de los liderazgos y se comprometió con el grupo de la señora Gordillo a restablecer la carrera sindical. En otras palabras, regresarles privilegios que este gobierno clausuró.

No sé cuál vaya a ser al final la política educativa del eventual gobierno de AMLO. Muchas de sus propuestas programáticas son ambiguas —hasta habla de voucherso bonos educativos—, pero estoy convencido de que, si regresa prerrogativas a las camarillas que controlan la vida del sindicato, él no gobernará en la educación.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/acuerdo-o-plan-el-magisterio-de-nuevo/1246700

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México: Que la educación incluya la problemática nacional

América del Norte/México/Por Armando Cobián Lafont/03.07.18/Fuente: www.noticiasdelsoldelalaguna.com.mx.

Torreón, Coahuila.- El diputado federal por Coahuila, José Refugio Sandoval Rodríguez presentó un punto de acuerdo en donde solicita que la Secretaría de Educación Pública incluya dentro de sus planes de estudio una asignatura que trate la problemática nacional y lo que se refiere al Plan Nacional de Desarrollo, lo que sin duda redundará en los niños y jóvenes a tener una mayor conciencia de lo que ocurre en el país y sus posibles soluciones.

Sandoval Rodríguez, presentó ante el pleno de la Comisión Permanente una iniciativa que tiene por objeto que la Secretaría de Educación Pública desarrolle programas de estudio prioritarios de conformidad con el Plan Nacional de Desarrollo.

El legislador federal explicó que “es necesario que la educación en México se enfoque en dar a conocer los problemas actuales y sus probables soluciones, con el fin de preparar a nuestros niños y jóvenes para enfrentar los nuevos retos globales.”

“Algunos de estos temas prioritarios son nutrición, medio ambiente, desarrollo sustentable, cambio climático, protección civil, entre otros, cuyas oportunidades laborales no se limitan al territorio mexicano, sino que están abiertas a cualquier parte del planeta”, puntualizó.

La iniciativa especifica que los temas prioritarios deberán incluir es el plan de estudios vigente en al menos 4 horas a la semana en todos los niveles de educación básica y media superior, con la finalidad de que los estudiantes centren en sus procesos internos, la relevancia de estas materias y sean participantes activos en atender las problemáticas actuales de nuestro país.

“Para lograr que los educandos cuenten con la mejor formación en las nuevas materias, es necesario que la Secretaría de Educación Pública cuente con perfiles especializados para su impartición”, finalizó Refugio Sandoval

Fuente de la noticia: https://www.noticiasdelsoldelalaguna.com.mx/local/que-la-educacion-incluya-la-problematica-nacional

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