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Discapacidad y Educación Superior

Por: Pluma Invitada

La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), es una institución educativa consciente de la riqueza que existe en la diversidad de su población estudiantil. Por ello ha emprendido diferentes acciones, convertidas en programas, para su adecuada atención.

Dentro de la diversidad detectada, en esta ocasión se trata de visibilizar al subgrupo de alumnos con discapacidad yendo más allá de lo que aparentemente reflejan los datos.

Se parte del análisis del seguimiento académico de los alumnos que se inscribieron en el semestre 2017.3 cuyo número asciende a 807.

Como datos generales se señala que:

  • 205 apenas eran de nuevo ingreso a licenciatura y 14 a algún posgrado; el resto, formaba o formó parte de generaciones anteriores.
  • 435 son mujeres y 372, hombres.
  • El grupo de edad predominante, al momento de ingreso a la universidad, es el de 18 a 24 años, observándose presencia de 15 alumnos de 31 años o más, inclusive un caso de 56 años.
  • 514 estudian en sus lugares de origen y 293 tuvieron que trasladarse de su cuidad de origen para continuar estudiando.
  • Cuatro alumnos son de alguna comunidad indígena
  • El registro en estudio, indica que el ingreso de estudiantes con estas características ha ido en incremento año con año, teniendo mayor crecimiento en las generaciones 2016.3 (186) y 2017.3 (205), en relación a las anteriores que tenían entre uno y 94 alumnos.

Para darle mayor objetividad a estos datos, se describe en forma general la distribución geográfica en que se organizan la UAT y el estado de Tamaulipas. De esta forma podemos apreciar tanto el dato de procedencia del alumno como su ubicación geográfica, ya en su calidad de estudiante.

Mientras la primera tiene presencia en 14 municipios del Estado y  se encuentra dispersa en tres grandes zonas: norte, centro y sur, el estado de Tamaulipas está dividido convencionalmente en seis regiones: Fronteriza, Valle de San Fernando, Centro, Sur, Mante y Altiplano. Además, se agrega el dato relativo a alumnos procedentes de otros estados de la República Mexicana así como de otro país.

Al relacionar estos datos con la población estudiantil en estudio, encontramos que atendiendo a la distribución que tiene la UAT de sus facultades y unidades académicas en el estado, la zona centro presenta mayor número de alumnos con discapacidad seguida de las zonas sur y norte. En las zonas norte y centro predomina el tipo de discapacidad visual y, en la zona sur, la auditiva. Vista esta información por regiones del estado de Tamaulipas, la región Sur es la que tiene mayor número de alumnos con discapacidad seguida de las regiones Centro, Fronteriza, otros estados, Mante, Altiplano y, Valle de San Fernando.

Analizando retrospectivamente las generaciones presentes en este estudio, se halló que hasta el momento, se han quedado en el camino un total de 38 alumnos que intentaron superarse vía educación universitaria y no lo lograron; 34 de ellos causaron baja voluntaria y cuatro, baja por sistema.  Aquí resulta necesario preguntarnos, ¿en algún momento la institución notó la ausencia de estos alumnos? Y si la notó ¿conoció las causas que originaron esta situación?, ¿en qué acciones de mejora se reflejó la información obtenida?

Si fijamos nuestra atención en la generación más reciente (2017.3), con no poca preocupación se observa que de los 205 que ingresaron a alguna licenciatura,  15 de ellos ya no se inscribieron en el siguiente semestre por lo que se les identifica como deserción por baja voluntaria ya que, académicamente, podrían haber continuado estudiando. De ellos, nueve cuentan con discapacidad visual, tres con discapacidad de lenguaje, dos con física/motriz y, uno con psicosocial.

A continuación se describe lo encontrado en cuatro apartados que se consideran claves para analizar el desempeño o comportamiento académico.

Discapacidad y situación escolar

En la población de referencia, se ha identificado que 78 alumnos ya concluyeron sus estudios, 64 de manera oportuna y 14 con rezago. Asimismo, que 691 siguen estudiando y, que 38 dejaron de estudiar.

De los 78 que ya egresaron, se ha detectado que sólo 14 han continuado estudiando alguna especialidad (3), maestría (10), o bien, maestría y doctorado (1).

Se encontró relación significativa entre egreso oportuno y las facultades de Comercio y Administración Tampico, Derecho y Ciencias Sociales Tampico y Victoria así como la de Enfermería Victoria; asimismo, entre egreso con rezago y las facultades de Comercio y Administración y Derecho y Ciencias Sociales, las dos de Victoria. En cuanto a deserción por baja voluntaria, se encontró relación significativa con las facultades de: Comercio y Administración y Derecho y Ciencias Sociales, ambas de Victoria. No existe relación significativa entre egreso y deserción con el resto de facultades.

Discapacidad y aprovechamiento académico

Se observa que al momento de ingresar a la universidad, 575 alumnos tenían promedio superior a ocho y, 224 inferior a ocho (no se cuenta con este dato de ocho alumnos). Para el primer año de estudios estos números se modifican de la siguiente manera: 549 tienen promedios superiores a ocho, 189 entre seis y ocho y, 69 lograron promedio menor a seis, es decir reprobatorio.

Este comportamiento nos indica que un 8.55% de la población inicial, está teniendo problemas al término del primer año y por lo tanto, son susceptibles de desertar de sus estudios. Lo que implica que hay que centrar la atención en ellos para apoyarlos a reconocer y superar las diversas situaciones académicas, administrativas o de otra índole, que les estén creando ese estado.

Discapacidad, Traslado, Deserción y Egreso

En diferentes espacios se ha señalado el peso que tiene la variable traslado en el desempeño académico de los alumnos; y, el análisis efectuado en el subgrupo de discapacidad, reafirma este dicho al encontrar relación significativa entre deserción voluntaria, discapacidades (auditiva y de lenguaje) y, traslado de ciudad, para realizar estudios universitarios. De la misma forma, se detecta relación significativa entre deserción por sistema, discapacidad (psicosocial) y traslado.

En cuanto al egreso se identifica relación significativa entre egreso con rezago y discapacidades intelectual y psicosocial. Con egreso oportuno no hay relación significativa.

Discapacidad y estudio de idiomas

De los 807 alumnos en estudio, 241 se han inscrito en algún curso de idiomas (inglés, francés, alemán y japonés) y de éstos sólo 71 (29.47%) continúan estudiando; uno (0.41%) terminó los niveles correspondientes y 169 (70.12%) causaron baja voluntaria o simplemente no se inscribieron en el siguiente semestre.

Dentro de la población total se identificaron cuatro alumnos con discapacidad que proceden de una comunidad indígena o hablan alguna lengua indígena; al respecto se observa que dos no se han inscrito a cursos de idioma adicional (discapacidad física/motriz e intelectual) y dos sí lo hicieron (discapacidad auditiva y psicosocial); sin embargo, éstos últimos sólo se inscribieron pero no presentaron sus asignaturas. Vale la pena destacar que quien tiene discapacidad psicosocial, dejó de estudiar a pesar de que mediante examen de ubicación se le consideró apto para inscribirse en un nivel de inglés avanzado. Se encontró relación altamente significativa entre las discapacidades intelectual y psicosocial y, alumnos que proceden de una comunidad indígena.

Los resultados que se están reportando, han generado una serie de inquietudes que nos llevan a aspirar a desarrollar un trabajo a un nivel más profundo pero también de manera interinstitucional. El tema de discapacidad requiere de una mirada más amplia que sólo el saber si tienen alguna discapacidad y de qué tipo.

En el artículo “La otra cara de la deserción” (publicado en Campus Milenio en mayo 2016) señalé como elemento de análisis para estudiar y comprender mejor el fenómeno de la deserción, la identificación de por lo menos tres grupos: baja por sistema, baja por causas extrínsecas, baja por causas intrínsecas. También, que después de un minucioso análisis llegué a la conclusión de que el área de oportunidad real para intervenir institucionalmente, es el grupo de alumnos que académicamente tiene las condiciones para proseguir pero que deserta por causas extrínsecas a él, como puede ser la economía familiar aunado a que proceden de municipios diferentes al lugar en que estudian (traslado).

Ahora, al realizar este acercamiento con el subgrupo de discapacidad, veo la necesidad de incorporar un elemento más en apoyo a la inclusión y equidad con que se debe conducir toda institución educativa: la honestidad o ética profesional.

Me explico: Mientras hay alumnos que, presentando alguna discapacidad, logran culminar sus estudios universitarios, otros desertan principalmente, porque no pueden desarrollar en el plano académico. Entre los primeros, probablemente hay casos en que se trata de discapacidades muy leves o quizá, adquiridas, lo cual no les impide desarrollar intelectualmente; entre los segundos, es probable que algunos se incorporen al ambiente universitario en un intento de superar las limitaciones que tienen; sin embargo, al analizar su historial académico se puede observar que por lo regular se dan de baja sin siquiera haber presentado alguna asignatura o, habiendo presentado y obtenido notas bajas en alguna de las asignatura en que se inscribieron. ¿Es acaso que, en aras de la inclusión, se les da la oportunidad de ingresar, pensando en que de todas formas van a desistir, pero ya se cumplió con recibirlos?, ¿qué impactos genera esta práctica?

Preguntarnos de manera profesional y honesta, si estamos preparados, como institución, para atender como corresponde a personas con alguna discapacidad; sopesar las implicaciones de recibir o no recibir en nuestras aulas a alumnos con esta característica, que les impida desempeñarse académicamente en forma adecuada, requiere de un nivel supremo de participación interinstitucional, sensibilidad y compromiso, toda vez que es un tema tanto delicado, como controvertido.

   Considero que siempre es preferible no alimentar falsas esperanzas a individuos y familias que luego puedan tener un efecto boomerang al revertirse y transformarse en una frustración mayor; para evitarlo, debemos contar con equipos profesionales que definan con toda claridad los perfiles de ingreso susceptibles de tener acceso a educación superior y a los que se les deba brindar una opción distinta. Si bien es un derecho el poder acceder a la educación en general, es también ineludible atenderlos de acuerdo a sus limitaciones; no sólo permitirles el acceso a la educación universitaria. A la postre, esto no es garantía ni sinónimo de inclusión, tampoco de equidad ni de responsabilidad social.

Identificar oportunamente los subgrupos estudiantiles, permitirá a las instituciones educativas definir las mejores condiciones para atenderlos. Este subgrupo, el de discapacidad, ofrece la oportunidad de darle la importancia que tiene al hecho de actuar con un interés genuino en el desarrollo del otro, transformándolo en acciones viables para su beneficio individual y social. No obstante, su cualidad multifactorial sugiere que la Universidad no debe realizar esta tarea en forma aislada, sino que debe propiciar la convergencia de capacidades de recursos humanos y materiales de instituciones afines.

En este marco, la UAT se está esforzando en: visibilizar una realidad ignorada o poco explorada por la mayoría de las Instituciones de Educación Superior; atender la doble cara de la desigualdad que viven los alumnos con discapacidad y de procedencia indígena, a consecuencia de la discriminación, exclusión y racismo que se genera en su entorno; afrontar, desde la pedagogía y de manera interinstitucional, la problemática en cuestión.

Esta apertura, autocrítica y propuesta con base en realidades… es lo que nos distingue como Universidades.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/discapacidad-y-educacion-superior/

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El mayor informe sobre el acoso sexual en la ciencia de EE UU revela un abuso sistemático

América del norte/Estados Unidos/14 Junio 2018/Fuente: El país

Las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina publican el estudio que revela que más de la mitad de las mujeres en esas áreas sufren algún tipo de acoso

Sus amigos, aquellos que no tenían nada que ver con la medicina, no se lo podían creer. “¿Me estás tomando el pelo o qué?”, le preguntaron. Sin embargo, compañeros y personal de la facultad donde trabajaba, lo que le pidieron fue dejarlo pasar: “Si informas de esto no te va a ir bien. No quieres armar un escándalo”. Esta mujer, miembro de una facultad de Medicina en Estados Unidos, sabía que sus compañeros de la institución tenían razón, pero también era consciente de que lo que había ocurrido, y seguía ocurriendo, era demasiado: “No debería tener que estar preparándome para ser violada cuando voy a trabajar”.

Este es solo uno de las decenas de testimonios que recoge el informe Acoso sexual en las mujeres: clima, cultura y consecuencias en las Academias de Ciencia, Ingeniería y Medicinaque las tres instituciones estadounidenses publicaron el pasado martes. Es el análisis más exhaustivo sobre este tema hasta la fecha, trabajado durante más de dos años y basado en centenares de estudios, entrevistas, estadísticas e informes que se remontan y avanzan desde la década de los ochenta. Sus conclusiones no hacen más que apuntalar una realidad que cada vez es más visible y menos sorprendente: más de la mitad de las mujeres en esos tres ámbitos, y a todos los niveles (alumnas y profesoras), han sufrido algún tipo de acoso, laboral o sexual o ambos, abusos, agresiones sexuales, desprecio o menosprecio profesional y personal durante su formación o el ejercicio de su profesión.

“A pesar de que cada vez hay más mujeres en los campos científicos, asumiendo responsabilidades y liderando investigaciones, los datos indican que esto pasa demasiado a menudo”, comentaba el pasado martes Marcia McNutt, la presidenta de la Academia Nacional de Ciencias, que aseguró que esta “cultura” provoca una devastación clara en las mujeres, a nivel personal y profesional, y en su salud física y psíquica. “Es, además, una pérdida tremenda de los recursos humanos que tenemos, de potencial, de talento y de inversión en ese talento”. Con un agravante, que las políticas y los protocolos actuales para controlar esta situación no dan signos de funcionar y las consecuencias suelen ser el freno a las carreras profesionales de las mujeres o incluso el abandono.

Para la presidenta, el informe ha sido publicado en el momento justo, después de que el movimiento Me Too haya roto con el oscurantismo y el silencio de millones de mujeres en el mundo y se haya generado un movimiento global y creciente de toma de conciencia y rechazo a esta violación constante de sus cuerpos, sus aptitudes y sus voluntades. Frente a esto, la respuesta de las instituciones es contundente: cambiar no solo es urgente sino imprescindible. Y para ese cambio, apuntó McNutt, las academias y las organizaciones públicas y privadas deben crear un clima totalmente distinto que logre evitar ese acoso desde el primer indicio: “Nuestro informe ofrece soluciones específicas para los distintos espacios, para poder reducir o eliminar ese acoso. Es necesaria una cultura basada en la diversidad, la inclusión y el respeto”. Algo que, por el momento, no ocurre.

Una de las infografías que la Academia ha preparado para resumir algunas de las recomendaciones que apuntan en el informe.ampliar foto
Una de las infografías que la Academia ha preparado para resumir algunas de las recomendaciones que apuntan en el informe.

El investigador Kevin Swartout, de la Universidad Estatal de Georgia, fue el encargado de armar el puzzle con los datos de los sistemas de la Universidad de Texas, a los que se añadieron después los de la Universidad Estatal de Pensilvania para tener una visión más amplia; una base de más de 10.000 estudiantes de grado y posgrado y profesorado que reveló un comportamiento constante de acoso por parte de los docentes o el personal. “Alrededor del 20% de las estudiantes de ciencias (grado y posgrado) lo sufrieron, más de una cuarta parte de las estudiantes de ingeniería y más del 40% de estudiantes de medicina”, apunta el informe en referencia a la encuesta de la institución texana. “En Pensilvania se realizó una encuesta similar con resultados parecidos: el 33% de las estudiantes de grado, el 43% de las de posgrado y el 50% de las de medicina”.

Aunque no se han conseguido cifras determinantes en torno a grupos minoritarios, el informe apunta a que las mujeres que pertenecen a colectivos LGTBIQ o son de raza negra son objetivos más habituales que cualquier otra mujer blanca y heterosexual; y añade otros datos de encuestas que revelan los mismos porcentajes e incide en que no debería suponer una sorpresa. “Los empleados de instituciones académicas tienen la segunda tasa más alta de acoso sexual [en Estados Unidos] con el 58% (los militares se posicionan en primer lugar con el 69%)”.

Las encuestas fueron completadas con cuarenta entrevistas a profesionales de todos los campos, de distintas edades y a distintos niveles. Alrededor de la mitad denunció algún tipo de acoso físico, sin embargo, el psíquico también despunta como una importante arista a limar. “La mayoría de ellos están degradando a la mujer, encerrándola en el lugar de trabajo, menospreciándola frente a otros colegas, diciéndole que no es tan capaz como otros, o hablando mal de ellas al resto… No es solo tocar o invadir sexualmente, sino más bien a nivel intelectual. Intentan hacer esos juegos mentales para que no puedas defenderte físicamente”, apunta una profesora asistente de Ingeniería en el estudio.

Comentarios sexistas, bromas constantes y alusiones que degradan o humillan a las mujeres en el ámbito personal o profesional aparecían una y otra vez en la recogida de información. Apuntan a cuatro aspectos que se dan en esos lugares de trabajo como algunas de las causas de estas actitudes: “La dependencia de los asesores y mentores para el avance profesional; el sistema de meritocracia que no tiene en cuenta la disminución en la productividad como resultado del acoso sexual; la cultura machista en algunos campos; y la red informal de comunicaciones, a través de la cual se difunden rumores y acusaciones dentro y a través de programas y campos especializados”. Y añadieron cinco factores que podrían explicar, en parte, este acoso generalizado: la percepción de tolerancia hacia estas actitudes, una mayoría de hombres en este entorno, la férrea jerarquía —que además suele concentrar mucho poder en muy pocos nombres—, sin la educación ni las herramientas para luchar contra esto, y un mal enfoque de las leyes que regulan el acoso en las instituciones.

El estudio explica que, demasiado a menudo, la interpretación judicial de esas leyes incentiva a las instituciones a crear políticas que se centran más en un cumplimiento simbólico de esa legislación y a evitar la responsabilidad que a prevenir el acoso. Es decir, normas que acaban protegiendo a quien perpreta el acoso y no a la víctima. Algo que queda definido como “desalentador”. “Al mismo tiempo que se invierten mucho dinero y energía en atraer y retener a las mujeres en estos campos, a menudo son intimidadas o expulsadas de su carrera. Incluso cuando se quedan, su capacidad para contribuir y avanzar puede verse limitada como consecuencia del acoso sexual, ya sea de forma directa, por el acoso ambiental en el entorno en su departamento, programa o disciplina, por las represalias o porque son tratadas como traidoras después de informar formalmente el acoso”.

Por eso, entre otros estudios, el de Vicki J. Magley en 2002, Hacer frente al acoso sexual: reconceptualizar la resistencia de las mujeres, descubrió —con una base de datos de más de 15.000 mujeres— que con frecuencia las respuestas eran ignorar o intentar apaciguar al acosador. Rara vez lo enfrentaban y siempre intentaban mantener una buena relación con él. “Por ejemplo, el 74,3% de las mujeres en uno de los siete conjuntos de datos analizados por Magley evitaron a su autor, el 72,8% se separó psicológicamente de la situación, el 69,9% por ciento soportó la situación sin intentar resolver el problema y el 29,5% intentó calmar a su perpetrador inventando una excusa para explicar su comportamiento”.

La historia de siempre. Culpabilización, miedo a no ser creídas en un primer momento y al descrédito posterior, y a ser vapuleadas, maltratadas o a soportar venganzas después; algo que refleja bien el testimonio de una investigadora en medicina que, tras haber sufrido varios tipos de acoso laboral y sexual, acabó informando al director de su programa, que dejó el asunto en manos del jefe de la institución en cuestión; fue él quien le dijo que le recordaba a su exmujer —»a la que todos sabíamos que odiaba”, anota en el informe la médica—, y que si lloraba menos tal vez tendría más amigos. “A partir de ahí, la calificación que hacía de mi trabajo simplemente se fue cuesta abajo”.

El iceberg del acoso.
El iceberg del acoso.

Algo incomprensible a todos los niveles. Décadas de investigación han demostrado cómo ganan en calidad la industria y la investigación cuando su fuerza laboral es diversa. “Este acoso continuo tiene consecuencias para el avance del bienestar económico y social del país y su salud pública en general”, sentencia el estudio.

El panorama plantea una serie de cambios profundos, estructurales, que según la Academia deben ser tenidos en cuenta desde ya y que han concentrado en 15 recomendaciones no solo para su propia organización, sino para otras agencias federales y políticas para que ese viraje hacia un mundo más inclusivo pueda llegar a todos los rincones. Entre esas recomendaciones está abordar de forma directa el acoso sexual e ir más allá del mero cumplimiento de las leyes para cambiar desde la raíz la cultura y el clima en esas instituciones; generar ambientes más diversos, inclusivos y respetuosos; mejorar la transparencia y la responsabilidad en todos los niveles; rebajar al máximo esas relaciones jerárquicas tóxicas que se dan entre las alumnas y el profesorado, con un poder tremendamente concentrado y que sobrevuela el futuro de las estudiantes; dar siempre apoyo a la víctima; o comenzar investigaciones que puedan seguir dando luz a esta realidad e iniciar cambios legislativos y políticos para paliarla.

Muchos detalles y consejos repartidos en las más de 300 páginas de este trabajo que comenzó a prepararse hace más de dos años, cuando el Comité de Mujeres en Ciencia, Ingeniería y Medicina propuso que se creara un grupo especial para analizar el pasado y el presente del acoso sexual en sus áreas, qué impacto produce y sentar las bases para su prevención y erradicación en el entorno académico. Científicos, ingenieros, médicos, expertos en el tema, juristas y psicólogos se pusieron entonces a recopilar y desmenuzar la literatura existente. Y, aunque se radiografiaron también a sí mismos, olvidaron uno de los engranajes de su propia maquinaria.

Parte de la comunidad científica, sobre todo mujeres, han apuntado hacia la ironía de la publicación de este informe cuando entre sus propias filas hay científicos que renuncian o son despedidos tras ser acusados por estas conductas pero mantienen su pertenencia a la Academia. Como el cazador de planetas Geoff Marcy, que dimitió de su puesto en Berkeley (California) en octubre de 2015; el neurocientífico Thomas Jessell, que fue despedido de la Universidad de Columbia el pasado abril; o Inder M. Verma, el biólogo molecular que está de “permiso”· en el Instituto Salk de Estudios Biológicos donde llevaba trabajando desde los setenta y que renunció el pasado 1 de mayo como editor de la revista Actas de la Ciencia, de la propia institución, después de que la publicación Science denunciase que varias mujeres —cinco científicas veteranas y tres más jóvenes— lo habían acusado por abusos sexuales, que el biólogo habría llevado a cabo durante décadas.

Pero hay más. La científica de la Universidad Estatal de Michigan Julie Libarkin, que creó el pasado 4 de junio una plataforma web para denunciar el acoso en su área, MeTooSTEM, lleva desde los años ochenta engrosando una base de datos sobre acoso sexual que acumula más de 650 casos; la revisión de The Washington Post de esos nombres, apunta a que hay hasta cinco hombres sancionados por acoso sexual que siguen siendo miembros de las Academias Nacionales estadounidenses, y tres que todavía forman parte de investigaciones con subvención pública. Solo como apunte, la Academia Nacional de Ciencias, creada por el Congreso de Estados Unidos en 1863, tiene como académico medio a un señor blanco de más de 70 años; los nuevos entran elegidos por los miembros actuales y sus cargos son vitalicios. Pase lo que pase.

En mayo, la profesora asistente de neurología en la Universidad de Vanderbilt BethAnn McLaughlin, inició una petición en Change.org para exigir a las academias que destituyan a sus miembros si han sido condenados por acoso sexual o laboral o agresiones, algo que ahora mismo, por sus propios estatutos, varados en algún punto del siglo XX, es imposible. Los presidentes de las tres academias aludieron al asunto a finales del pasado mayo y aseguraron que habían comenzado a tratar el tema de los “estándares de conducta profesional para la membresía”. Otras instituciones, como la Sociedad Astronómica Americana o la Unión Geofísica Americana, ya han cambiado, por estos mismos motivos, sus políticas de expulsión. Tal vez las Academias Nacionales también deberían empezar por ahí.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/06/13/ciencia/1528899877_715296.html

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El éxito del modelo educativo en Canadá, donde los profesores no se eligen en oposiciones

Por: Ana Torres Menárguez

Los directores de centro tienen un rol esencial en el diseño de los programas académicos en uno de los países del ‘top 10’ en PISA

En algunas provincias de Canadá, como Ontario, a los profesores se les contrata en función de las necesidades del colegio. No hay oposiciones, son los directores de los centros los que determinan cuántos docentes necesitan cada curso y para qué asignaturas. Si después de dar una clase ante un comité de expertos y de pasar una entrevista personal son elegidos, se les contrata y pasan a ser funcionarios. Durante los dos primeros años, el director del colegio revisará su trabajo y, si se ajusta a los estándares, volverá a enfrentarse a ese control cada cinco años. A los 54 años de edad, ese profesor podrá jubilarse y su pensión será una de las más altas del cuerpo de funcionarios de Ontario, unos 48.000 dólares canadienses al año (31.600 euros). El salario medio de un profesor en esa provincia, cuya capital es Toronto, es de 80.000 dólares al año (52.750 euros).

El escenario descrito resume una de las principales diferencias con respecto a España: la forma en la que se selecciona al profesorado. Canadá se encuentra entre los 10 países del mundo mejor posicionados en el informe PISA, el estudio elaborado por la OCDE en diferentes países que mide el rendimiento académico de los estudiantes en matemáticas, ciencia y comprensión lectora. España ocupa la posición 31 y en dos de las competencias está por debajo de la media del resto de países de la OCDE.

En Ontario, donde el 94% de los alumnos están matriculados en centros públicos, cuando los estudiantes cumplen 14 años pueden elegir las asignaturas que más les interesan y crear su propio itinerario. Además, pueden escoger entre tres niveles de dificultad para cada una de esas materias: académico (que les permite acceder a la Universidad), applied level (que les conduce al al llamado college) o locally developed (pensado para una rápida incorporación al mercado laboral). La educación obligatoria es hasta los 16 años.

«Nuestro sistema no es academicista; no se basa en memorizar contenidos de libros de texto, sino en la aplicación práctica», explica Bruce Rodrigues, ministro de Educación de Ontario, que concentra el 40% de la población total de Canadá. La igualdad es una de las prioridades del programa educativo en un país en el que el 22% de los habitantes no nacieron en Canadá. «Tenemos muy presente a colectivos como el LGTBI y modificamos los programas en función de las características de los habitantes de las diferentes zonas», señala Rodrigues.

Pone un ejemplo: si hay un grupo importante de niños inmigrantes que no han vivido en países en los que había jardines en las casas, se elimina ese tipo de contenido de los enunciados o preguntas de los ejercicios de clase. «Estamos identificando las nuevas narrativas que usan los alumnos; ahí está la innovación», asegura el ministro. Su gabinete está participando de forma «muy activa» en la nueva medición de competencias lanzada por PISA para 2018, la denominada competencia global, un nuevo cuestionario que analizará el pensamiento crítico, la capacidad de interactuar con respeto, la empatía, la comprensión de los conflictos mundiales o el conocimiento intercultural de los estudiantes de 15 años.

Rodrigues comenzó su carrera profesional como profesor de matemáticas y confía plenamente en la capacidad de los directores y de los llamados school boards (comités escolares) para diseñar los programas académicos y contratar al profesorado. ¿Cómo pueden estar seguros de que el proceso es justo y transparente? «Todos los profesores tienen que colegiarse y tenemos un cuerpo regulador que lo gestiona. Los directores supervisan que su forma de dar clase es la correcta y, si no cumplen, pueden ser despedidos», detalla Rodrigues.

El presupuesto que el Ministerio de Educación de Ontario ha destinado a educación infantil, primaria y secundaria en el curso 2017-2018 es de 17.900 millones de euros, frente a los 3.250 millones que se llevan las universidades y los colleges (centros de educación superior con un enfoque más práctico que las universidades). En 2017, el Ministerio de Educación español destinó 2.525 millones de euros a Educación, a lo que se sumaron los 36.900 millones aportados por las comunidades autónomas.

Marta Velasco en el instituto Don Mills de Toronto.
Marta Velasco en el instituto Don Mills de Toronto.

Todd Bushell es el director del instituto público Don Mills Collegiate Institute, en Toronto. «Ponemos el foco en el pensamiento crítico, la información está en Internet», cuenta mientras recorre algunas de las aulas más innovadoras del centro, como la de arte y diseño gráfico o la de green industries (sobre el cambio climático). Una de las claves del sistema educativo canadiense es que las habilidades emocionales forman parte de la evaluación. «Medimos los hábitos de trabajo, el auto control, la responsabilidad, la organización, la colaboración y la iniciativa propia. Son los indicadores del éxito en la vida adulta del alumno», precisa.

Ese instituto tiene 90 estudiantes internacionales. La madrileña Marta Velasco es una de ellas. Llegó en agosto para cursar un año de intercambio. Tiene 16 años y estudia en el colegio concertado Gredo San Diego, en Guadarrama. Está en primero de bachillerato. «La principal diferencia con España es que aquí te autorregulas. Tengo el móvil encima de la mesa y yo decido si tengo una llamada urgente que atender». Le llama la atención que casi todos sus compañeros trabajan en el parque de atracciones los fines de semana. «En España todo es tomar apuntes. Aquí las cosas se consensúan, el profesor nos pregunta qué día nos parece bien entregar. No hay tanta disciplina».

Cuenta que las matemáticas se le dan fatal, pero que este curso ha escogido la modalidad intermedia y está avanzando a buen ritmo. Tiene derecho (legislación de Canadá), antropología o parenting (crianza en español), una asignatura en la que enseñan el proceso de embarazo, la igualdad en la crianza y en la que se llevan un robot con forma de bebé a casa durante cuatro días. La matrícula para estudiantes internacionales cuesta 14.000 dólares al año (unos 9.200 euros), a lo que se suman unos 1.200 de alojamiento en una familia al mes (unos 780 euros).

A ella le ayudó a tramitar su estancia la consultoría de educación The Lemon Tree Education, con sede en Madrid. Gestionan los intercambios de unos 200 estudiantes españoles al año, el 70% viaja a Canadá. «La mayoría se marchan en cuarto de la ESO, pero depende de la madurez del alumno», indica Rubén Castillo, cofundador de la empresa. Analizan cada caso: miden las expectativas del estudiante, sus notas o su experiencia más complicada, entre otras cuestiones. Trabajan con un gabinete externo de psicólogos. Cubren las 10 provincias de Canadá y sus honorarios alcanzan los 3.000 euros. «Desde el punto de vista académico, Canadá es uno de los países más avanzados del mundo. Su visión del respeto a los demás es esencial y eso se transmite muy bien en los colegios. Los alumnos regresan transformados», precisa Castillo. La Fundación Amancio Ortega ofrece 500 becas al año para que estudiantes españoles de cuarto de ESO puedan ir un año gratis.

LOS COLLEGE, UNA VÍA PARA ENCONTRAR UN TRABAJO CUALIFICADO PARA LOS ESPAÑOLES

Ana Paredes en Toronto.
Ana Paredes en Toronto.

Ana Paredes tiene 27 años y hace dos dejó su puesto de docente investigador en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Burgos. Graduada en ingeniería de edificación, cobraba unos 500 euros al mes. «Vivía en casa de madre y no veía futuro a medio plazo; mi única opción era aguantar unos 10 años en esa situación y ver si conseguía la plaza», cuenta. Tras dos meses en Toronto mejorando su inglés, tomó la decisión de cambiar de país. Se matriculó en un college (centro de estudios superiores con un nivel inferior a la Universidad) en un grado de Excelencia en los Negocios, un programa de seis meses con prácticas remuneradas de otros seis meses.

Ahora está trabajando en la empresa de software donde realizó las prácticas, Black Wak, en el servicio de atención al cliente. La tasa de desempleo en Canadá es del 5% y la juvenil del 10%. Eso fue lo que le atrajo. «Es importante que los graduados universitarios sepan que no es fácil encontrar trabajo de lo suyo; hay que empezar desde abajo». Al llegar intentó que la contrataran como ingeniera, pero en todas las compañías le preguntaban si tenía experiencia en empresas canadienses. Su sueldo le permite llegar a final de mes y pagar el alquiler de una habitación por 700 dólares al mes. Ahora está tramitando la residencia permanente, que en Canadá se puede solicitar tras 12 meses de trabajo.

Los college se han convertido en una de las opciones más asequibles para los estudiantes internacionales que quieren instalarse en Canadá. El precio de matrícula de los grados universitarios ronda los 30.000 dólares al año y el de los másteres los 40.000, mientras que el coste medio de los diplomas en los college va desde los 6.600 a los 22.000 dólares al año (entre los 4.300 y 14.400 euros). En Canadá hay un total de 150 colleges y de los 113.000 estudiantes internacionales matriculados en 2016, 230 fueron españoles, según datos de la embajada. Entre los requisitos de acceso, tener el título de Bachilleratoun y una puntuación de, al menos, un 6.5 en el IELTS.

«Nuestra marca no es tan conocida como la de Estados Unidos, pero ahora con la era Trump y el Brexit prevemos un aumento en las solicitudes de acceso» explica Ryan Guest, director de George Brown, un college público de Toronto. De los 29.000 estudiantes de ese centro, 4.900 son internacionales.

La española Alejandra López, de 30 años, no terminó su carrera de Económicas en la Complutense para mudarse a Canadá. Estudió Negocios y Recursos Humanos en George Brown, un diploma de dos años que le costó 14.000 dólares. «La gran diferencia con la Universidad es que es muy práctico. Además la ley te permite trabajar 20 horas a la semana mientras estudias», cuenta. El salario mínimo en Canadá es de 14 dólares la hora. Lleva un mes buscando trabajo. «No creo que tarde mucho, el mercado se mueve rápido».

El de Santiago Uzal, de 31 años, es un caso de éxito. Llegó a Toronto con un nivel muy bajo de inglés y tras cinco años en el país tiene un puesto de manager para Europa en la empresa de idiomas ILAC, una de las más potentes del país. «La mayoría de españoles llegan con la mentalidad de la titulitis, pensando que por tener un grado el mercado les va a absorber. Pero aquí es todo networking, necesitas una puerta de acceso que, muchas veces, está por debajo de tu nivel», señala.

Él tenía estudios de Formación Profesional, que compaginaba con campañas de incendios como bombero forestal en Galicia. «No veía futuro es España, al final te cansas de los trabajos temporales. En Canadá puedes escalar en la empresa». Él lleva cinco años en ILAC, donde realizó el curso de inglés y obtuvo su primer empleo como monitor de estudiantes internacionales. Lo compaginaba con un trabajo de camarero en un restaurante brasileño. Ya ha conseguido la residencia permanente. «Me puedo beneficiar de las mismas ayudas que los canadienses, salvo el derecho a voto. No tengo ninguna intención de volver a España».

Fuente: https://elpais.com/economia/2018/05/28/actualidad/1527526183_441482.html

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Canadá aboga por mayores acciones para erradicar trabajo infantil

América del norte/Canadá/14 Junio 2018/Fuente: Prensa Latina

Canadá demandó incrementar las acciones globales para garantizar a niñas y niños una infancia saludable con pleno acceso a educación segura, de calidad, inclusiva y equitativa al celebrarse hoy el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

De igual forma, el gobierno del primer ministro Justin Trudeau exhortó a que los menores que viven incluso en situaciones de desastres naturales o conflictos armados, lleven una vida libre de violencia, explotación y abuso.

Así subrayó una declaración firmada por los ministros de Empleo, Desarrollo Laboral y Trabajo, Patty Hajdu; de Comercio Internacional, François-Philippe Champagne; y de Desarrollo Internacional y La Francofonía, Marie-Claude Bibeau.

El texto recordó que Ottawa respalda la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluida la promoción del crecimiento económico sostenido e inclusivo y el trabajo decente para todos, donde se incluye la erradicación del trabajo infantil en todas sus formas para 2025.

Precisó que hace un año, Canadá ratificó las ocho convenciones fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) consideradas fundamentales para garantizar los derechos humanos básicos en el lugar de trabajo.

Dos de ellos, apuntaron, subrayan el compromiso nacional de erradicar el trabajo infantil: eliminar las peores formas de trabajo infantil sin perder el objetivo a largo plazo de la abolición efectiva del trabajo infantil y establecer una edad mínima para que los niños puedan ser legalmente empleados o trabajar de otro modo.

Asimismo, el documento pidió a las empresas canadienses en todo el mundo adoptar prácticas comerciales responsables que defiendan los derechos de los niños y prevengan, mitiguen y erradiquen el trabajo infantil.

Datos de la OIT confirman que 152 millones de niños en todo el mundo son víctimas de trabajo infantil y casi la mitad -73 millones-, de ellos laboran en situaciones peligrosas.

Los infantes son más vulnerables al riesgo que los adultos. Hay que tomar medidas urgentes para que ningún menor de 18 años tenga que desempeñar un trabajo peligroso, enfatizó este martes el director general de la OIT, Guy Ryder.

Entre 2012 y 2016, dijo, apenas disminuyó el número de niños trabajadores entre cinco y 11 años, y significó que al contrario aumentó el trabajo peligroso entre los menores más jóvenes y vulnerables.

El titular recordó que en los Convenios sobre la edad mínima de 1973, y sobre las peores formas de trabajo infantil de 1999, insta a los gobiernos, -en consulta con los interlocutores sociales-, a establecer listados nacionales de trabajos peligrosos prohibidos para los niños y a que garanticen su aplicación y cumplimiento efectivo

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=186683&SEO=canada-aboga-por-mayores-acciones-para-erradicar-trabajo-infantil
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México: Éstas son las propuestas de educación de los candidatos presidenciales

América del Norte/ México/ 13.06.2018/ Fuente: www.forbes.com.mx.

La permanencia de la Reforma Educativa, promulgada en febrero de 2013, ha sido uno de los temas más comentados durante las campañas políticas, tanto para atacar por los supuestos planes de revertirla como para señalar las fallas del gobierno federal en brindar educación de calidad.

Sin embargo, han sido pocas ocasiones en los que el tema se ha abordado para hablar de propuestas concretas.

Durante el tercer y último debate presidencial de estas campañas, se pondrá el tema en la mesa, por lo que será el escenario ideal para abundar en las propuestas que incluyen las plataformas políticas de cada uno de los candidatos.

Dos de los siete Compromisos por la Nación de José Antonio Meade, candidato presidencial por la coalición todos por México, están enfocados en la educación.

En Educación de Excelencia para tus Hijos el candidato propone aumentar de 25,000 a 100,000 escuelas de tiempo completo, reconocer el esfuerzo de los buenos maestros con aumento real de su salario base y dar impulso al arte y la cultura en las escuelas.

En tanto que en el eje enfocado en la Educación, Trabajo o Negocio Propio para todos los jóvenes apunta a garantizar la cobertura universal de preparatoria; aumentar el número de becas para estudiar en el extranjero, otorgar créditos accesibles para los jóvenes emprendedores, apoyar el modelo educativo dual y generar más fuentes de trabajo.

A través del portal que integra su Proyecto de Nación de Andrés Manuel López Obrador, apunta a que la Educación y propone generalizar la gratuidad en todos los niveles educativos y establecer un programa educativo y de estímulos laborales para mayores de 15 años que no han concluido educación básica.

Asimismo incorporar universidades públicas y privadas a jóvenes que deseen estudiar y cuenten con certificado de estudios de media superior.

En “Inclusión de la juventud”, Proyecto 18, apunta a integrar a 150,000 jóvenes que actualmente están excluidos del Subsistema de Educación Media Superior para que concluyan el bachillerato, además de preparar a los jóvenes para que continúen sus estudios superiores o encuentren trabajo.

Para logarlo afirma que se integrarán 5,000 docentes y se brindará una beca anual de 29,000 pesos por alumno.

Reconocer la autonomía a las universidades privadas que han alcanzado altos estándares de desempeño, es otra de las propuestas en materia educativa del proyecto de AMLO.

Las propuestas en torno a la educación de Ricardo Anaya son cuatro, y se enfoca en “poner acento en la capacitación y en la formación de los docentes, para que cuenten con herramientas suficientes y mejorar la calidad educativa”.

En ese sentido el candidato Por México al Frente propone adecuar el modelo de estímulos a los docentes que se traduzca en profesionalización; y utilizar herramientas estadísticas para monitorear el aprendizaje de los alumnos y el impacto de la inversión en docentes.

La reforma a las escuelas Normales “Para que formen a los futuros maestros en las competencias necesarias para el aprendizaje de los niños y jóvenes” y la implementación del enfoque en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en el nuevo modelo educativo; son otra de las propuestas del candidato.

En tanto que de las 30 propuestas que conforman la plataforma política de Jaime Rodríguez, tres están enfocadas en materia educativa.

La primera propuesta es crear preparatorias gratuitas “con educación enfocada en valores y disciplina”, la segunda, impulsar la Universidad Ciudadana, que incluiría estudios superiores gratis y por Internet, y la tercera propuesta se enfoca en otorgar transporte gratuito a los estudiantes a cambio de horas de servicio social.

Fuente de la noticia: https://www.forbes.com.mx/estas-son-las-propuestas-de-educacion-de-los-candidatos-presidenciales

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Traducirán a lenguas nativas perdón por escuelas indígenas en Canadá

América del Norte/Canadá/13 Junio 2018/Fuente: Prensa Latina

La ministra de Asuntos Indígenas, Carolyn Bennett, afirmó hoy que traducir a siete idiomas originarios la disculpa oficial con los sobrevivientes de las escuelas residenciales en Canadá resulta un nuevo paso en el proceso de reconciliación nacional.

El 10 de junio de 2008, la Cámara de los Comunes analizó un histórico documento en el que el entonces primer ministro Stephen Harper (2006-2015) pidió perdón en nombre del gobierno federal por uno de los más oscuros capítulos de la historia del país, los pensionados para niños indígenas, el último de los cuales cerró sus puertas en 1996.

La disculpa se ha traducido a siete idiomas para su distribución y publicación en el sitio web Verdad y Reconciliación. Los idiomas son: Mohawk, Plains Cree, Western Ojibway, Mi’kmaq, Inuktitut, Dene y Algonquin, precisó la funcionaria.

Además, Bennett anunció que los videos educativos sobre dichos acontecimientos también estarán listos para su uso en las escuelas a partir de septiembre, algo que calificó de otro pequeño paso en el camino hacia la reconciliación.

Es importante que los indígenas escuchen estas palabras en sus propios idiomas. También ayudará a continuar la educación sobre el legado destructivo de las escuelas residenciales y ayudará a promover los idiomas que tantos estudiantes y familias perdieron como resultado de estas experiencias pasadas, argumentó.

La titular de Asuntos Indígenas reconoció que persisten los efectos de tal trauma, lo cual ha llevado a una serie de problemas en las comunidades indígenas, desde la adicción al alcohol y las drogas hasta las altas tasas de encarcelamiento.

Por su parte Evelyn Korkmaz, sobreviviente de la escuela residencial St. Anne en Albany, Ontario, dijo que el gobierno tiene la obligación de mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas.

A su juicio, no hay excusa para que no haya agua potable, las viviendas estén infestadas de moho, exista mala atención médica y se mantengan altas tasas de suicidio en las reservas.

Es una vergüenza. Debemos, como pueblos indígenas y como canadienses, dar un paso al frente y trabajar juntos para mejorar las vidas de los pueblos originarios, sostuvo Korkmaz.

Desde finales del siglo XIX y hasta casi las postrimerías del XX, más de 150 mil menores de comunidades nativas fueron arrancados de sus familias y enviados a pensionados, en su gran mayoría dirigidos por comunidades religiosas, a fin de adquirir las costumbres y prácticas de los blancos.

Unos tres mil 200 niños murieron, la gran mayoría antes de 1940, debido a enfermedades como la tuberculosis, según el informe presentado en 2015 por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

Las condiciones sanitarias eran tan malsanas que el índice de mortalidad allí era cinco veces más elevado que en el resto de la población. El informe de la Comisión califica lo sucedido de genocidio cultural.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=186375&SEO=traduciran-a-lenguas-nativas-perdon-por-escuelas-indigenas-en-canada
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10 (More) Reasons Why the U.S. Education System Is Failing

By Matthew Lynch

We must grapple with digital equity, year-round schooling, gender parity in STEM, and more.

A couple of years ago, I wrote a post for my Education Futures opinion blog on edweek.org, entitled “10 Reasons the U.S. Education System Is Failing.” I listed 10 problems and issues that prevent the U.S. education system from living up to its potential. Even years later, my list—which addressed economic shortfalls, gender and racial disparities, parent engagement, and more—still periodically shows up as one of edweek.org’s top-read blog posts of the day.

Because of this sustained interest from readers, Education Week’s opinion editors thought it would be interesting to revisit this list, and I wholeheartedly agreed. Most of the reasons that I listed still ring true, so I am adding 10 additional emerging problems and issues with our education system.

Without further ado, let’s get started.

—Getty

1. In this digital age, we need to rethink literacy. Historically, literacy referred to print texts, but it’s becoming increasingly complex as we transition to a digital age. To accommodate this generational shift, educators need to start adopting a curriculum that covers digital literacy. Beyond basic reading and writing, students should be able to use technology to conduct research and make their own judgments about what they read. Without these skills, students will be left behind in our digital age.

2. The way we currently assess students is not working. The current testing system does not accurately measure the progress of individual students. In our digital age, we should be searching for testing options that can implement technology, gather information, and account for the differences among students who take the assessments. The initial cost outlay could be substantial, but we owe it to our students to create a fair testing system to help deliver brighter minds for the future.

3. We do a poor job of educating boys of color. Black and Latino boys have consistently been misunderstood in America’s schools. Their behavior, learning styles, and social skills are often misconstrued as problems. Until this situation is remedied, boys of color will continue to slip through the cracks. They have higher dropout, poverty, and incarceration rates than their peers. Perhaps the education system is partly to blame.

4. We continue to retain and socially promote students. The U.S. education system retains students at astronomical rates. The cost is outlandish, likely exceeding $12 billion annually, according to a 2012 estimate from The Brookings Institution, even though research shows that holding children back has little effect on their academic achievement. On the other hand, social promotion also poses a problem, as students will struggle to meet academic standards without extraordinary intervention. To end social promotion and retention, we must move from a graded classroom approach to a multi-age approach. Multi-age classrooms let students learn at an individualized pace, working to reach their full potential in their own time.

«The result is that wealthy students end up ahead, creating another barrier for schools with high poverty rates.»

5. Anti-intellectualism and academic disengagement are running rampant. In this digital age, students are accustomed to instant gratification. In response, school districts water down academic standards to keep students on an equal footing, but the result is academic disengagement. Traditional education is undermined by this growing anti-intellectualism. Today’s students are less inclined to pursue academic achievement if it offers no direct relevance in their daily lives.

6. We need more year-round schools. Most schools in America maintain the antiquated system of granting students the summer off, even though the economic justifications for such a schedule no longer exist. Unfortunately, the solid evidence that a switch to year-round schooling would improve our academic system is ignored because it’s too challenging to make a change. Teachers and policymakers alike would have to agree to switch up the status quo to accommodate this drastic shift in scheduling.

7. We are not able to consistently produce quality teachers. A child’s education is highly dependent upon the instruction they receive. The reality is straightforward: Not all teachers entering the classroom have enough training and experience to foster student learning. A strong teacher is an invaluable classroom tool, but we have yet to discover what it takes to produce strong educators with any degree of consistency.

8. We are not doing enough to foster digital equity. In the modern age, technology is an essential part of the world and academics. Students from wealthier backgrounds have greater access to the internet and technology in general than their impoverished counterparts. The result is that wealthy students end up ahead, creating another barrier for schools with high poverty rates. Digital equity could eliminate this gap and provide a more level playing field.

9. We are not doing enough to get girls involved with STEM. Despite Beyoncé’s declaration that girls run the world, there are still plenty of academic fields where females are underrepresented. The booming STEM industry is primarily male-dominated, with few opportunities for young girls to join. The issue is not a lack of interest but a lack of encouragement for girls to enter these fields or study the subjects at school. We must find new ways to promote STEM subjects to girls and help them foster a love for the mechanical and chemical.

10. Teacher-preparation programs don’t teach neuroscience. Most teacher-preparation programs focus exclusively on education instead of providing a more holistic view. Truly great educators need to understand neuroscience to grasp how the brain and nervous system work fully. It would fortify educators if they had a better understanding of how the brain learns new information and how strong neural pathways are formed. Even the most basic understanding of neuroscience could influence and improve the way teachers perform in the classroom.

The underachievement of the U.S. education system is not the result of one problem. It is a confluence of issues that undercut the cultural importance of education equity and broad-based intellect. To achieve better results, we must put aside partisan politics and petty policy disagreements and try to improve our schools, no matter what. I am overjoyed that my last piece has resonated with my readers, and I hope this installment will also strike a chord. Now, let’s get to work.

Source:

https://www.edweek.org/ew/articles/2018/01/29/10-more-reasons-why-the-us-education.html

 

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