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‘El mundo está en crisis de aprendizaje’: Banco Mundial

Banco Mundial/ febrero de 2018/Por: Simón Granja Matias /Fuente:http://www.eltiempo.com

Según informe, millones de estudiantes enfrentan problemas por la mala calidad de la educación.

La evidencia lo ha demostrado: la educación de calidad es el motor de la productividad y, por consiguiente, del crecimiento económico de todo país y del mundo. Sin embargo, como advierte el informe sobre el desarrollo mundial 2018 del Banco Mundial, “hay una crisis del aprendizaje en la educación”.

Este informe, que cada año se publica con un enfoque en particular y acorde con las necesidades coyunturales del mundo, se centró en esta ocasión y por primera vez en los 40 años que ha sido publicado en analizar la educación como parte del desarrollo económico.

El documento ‘Aprender para hacer realidad la promesa de la educación’ expone que millones de jóvenes estudiantes de países de ingreso bajo y mediano enfrentan la posibilidad de perder oportunidades y percibir sueldos más bajos en el futuro debido a que la escuela primaria y secundaria no les brindan las herramientas necesarias para prosperar en la vida.

También diferencia dos conceptos: escolarización y aprendizajes. El documento dice que en los últimos años se ha presentado el índice más alto en la historia de la humanidad de escolarización, es decir, cantidad de niños que asisten a una escuela. Sin embargo, esto no es suficiente porque no se está formando bien, y es ahí donde se presenta el mayor problema. Los niños y jóvenes en el mundo no están aprendiendo las competencias básicas como las cognitivas (matemáticas, lenguaje, ciencias, etc.) ni las socioemocionales (inteligencia emocional, tolerancia a la frustración, etc.), ni las competencias para la vida (trabajo en equipo, liderazgo,etc.).

Aunque la crisis que denuncia el organismo en el texto es mundial, hace un especial llamado de atención a América Latina. Según Rafael de Hoyos, economista principal del Departamento de Educación para América Latina del Banco Mundial, “las disparidades que vemos hoy en el sistema educativo en términos de aprendizaje –quién está aprendiendo y quién no– son el mejor predictor de la desigualdad al ingreso que vamos a ver en el futuro”.

Explica que la desigualdad del ingreso es un reto común a todos los países de la región y muy relevante en particular para Colombia. Y según lo que se encontró en el informe, la solución no está, por ejemplo, en generar políticas macroeconómicas. “El gran cambio es darles a todos los niños, sin importar su situación social, las habilidades para que puedan ser productivos el día de mañana. Eso sí genera cambios en las estructuras de la sociedad”, aseguró.

La crisis del aprendizaje tiene tres dimensiones según el estudio. Por un lado, están los resultados de aprendizaje poco satisfactorios. Como se describió anteriormente, el aprendizaje que se supone debería garantizar la escuela. La segunda dimensión son las causas inmediatas. Estas se reflejan en el quiebre de la relación entre la enseñanza y el aprendizaje y se producen de cuatro maneras: los niños no llegan preparados para aprender por malnutrición, enfermedades y difíciles condiciones asociadas a la pobreza; además, estos niños llegan a escuelas en las que los maestros no tienen las competencias ni la motivación para enseñar de manera eficaz; tampoco tienen los insumos adecuados; y, por último, hay mala administración que suele menoscabar la calidad educativa.

Otra dimensión de la crisis es más profunda. Por ejemplo, muchas de las causas son de naturaleza política: “Los políticos actúan para mantener sus posiciones de poder, lo que puede llevarlos a enfocarse en ciertos grupos para obtener ventajas”.

Pero el documento no es solo de problemas, también plantea soluciones. Recomienda medidas de políticas concretas para ayudar a los países en desarrollo a resolver la crisis del aprendizaje: realizar evaluaciones más eficaces de la situación, utilizar la evidencia sobre lo que funciona y lo que no para orientar la toma de decisiones, y movilizar a los distintos sectores de la sociedad para impulsar cambios educativos que promuevan el aprendizaje.

Hoyos afirma que es necesario que toda la sociedad entienda la importancia de la educación: “Es el Estado el responsable de garantizar el derecho de estos niños de aprender bien, pero también son todos los actores relevantes –los medios de comunicación, los empresarios– los que deben estar alineados a exigir educación de calidad”.

Fuente de la Noticia:

http://www.eltiempo.com/vida/educacion/banco-mundial-lanza-alerta-por-mala-calidad-de-la-educacion-181540

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México: Eduardo Backhoff Escudero del INEE afirma que Directores escolares influyen en aprendizaje de los alumnos

América del Norte/Mexico/EducaciónFutura

El consejero presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Eduardo Backhoff Escudero, afirmó que la función del director de escuela influye en el aprendizaje de los alumnos y que su actividad es una pieza clave para incrementar la calidad del servicio educativo.

Por ello, consideró que su gestión debe centrarse en ampliar las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes y que para ello su liderazgo es un componente esencial, así como para el buen funcionamiento de las escuelas.

En su ponencia Liderazgo directivo y expectativas docentes, el titular del INEE dijo que las expectativas y exigencias  de los directores sobre el ejercicio profesional de los maestros  y el logro académico de los estudiantes deben ser altas, y que para ejercer su liderazgo  deben contar con mayor autonomía, pues el Sistema Educativo Nacional se destaca por la falta de ésta en los directores.

En el foro Los retos de la escuela y los retos del aprendizaje: ¿Está preparada la escuela para transformarse?, organizado por el Grupo LOGA, Backhoff Escudero manifestó que ante la compleja naturaleza de su trabajo, la exigencia de la función y la variedad de actividades que realizan, es deseable que los directores reciban una formación específica para desempeñar su cargo y contribuya a su desarrollo profesional, sobre todo si se tiene en cuenta que la expectativa más alta de los docentes es ocupar una plaza de director y de supervisor.

La escasez o falta de capacitación en la materia, propicia que la experiencia en la función directiva se convierta en el principal recurso formativo de los directores de muchos países, señaló ante maestros y directivos de escuelas reunidos en este evento.

Resaltó que el trabajo de los directores debe tener una visión más amplia y no sólo dedicarse a la atención de los requerimientos administrativos, que lo caracterizan, e informó que instancias internacionales recomiendan a México incrementar la autonomía de las escuelas y desarrollar un liderazgo compartido en ellas.

Backhoff Escudero dio a conocer que, de acuerdo con una encuesta realizada por el INEE, los docentes en México piensan que las principales causas por las que un estudiante no aprende son de índole familiar (falta de apoyo) y personal (falta de interés), pero  nunca mencionan a la gestión escolar ni a las prácticas pedagógicas como causas del bajo aprovechamiento académico de los alumnos.

Ante esta situación, destacó que los maestros deben considerar que la calidad de su práctica pedagógica es el componente de mayor peso en el aprovechamiento académico de sus estudiantes.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/directores-escolares-influyen-en-aprendizaje-de-los-alumnos-inee/

Imagen de archivo OVE

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Sin Cultura y Ciencias Sociales no se puede llegar a una Agenda de Desarrollo: Entrevista a Nuria Sanz, Directora de la Oficina de la UNESCO en México

UNESCO – México / Autor: Servicio de Prensa / Fuente: UNESCO

En ocasión de su visita a Cuba para hacer entrega del Premio “UNESCO-UNAM Jaime Torres Bodet de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes” a la Casa de las Américas, la Directora de la Oficina de la UNESCO en México, Sra. Nuria Sanz, ofreció una entrevista en exclusiva al Portal de la Cultura de América Latina y el Caribe, que nos complace compartir con nuestros lectores.

Casa de las Américas es la primera institución en recibir el Premio “UNESCO-UNAM Jaime Torres Bodet en las ciencias sociales, humanidades y artes”. ¿Qué la convierte en merecedora de este galardón?

Yo creo que hoy hay muchas cosas que celebrar, pero me parece que lo más importante es la celebración de un reencuentro, y cuando yo pensaba en Cuba y en Torres Bodet, hice un ejercicio de volver al libro de los 70 años que habíamos publicado hace poco más de año y medio y empecé a interesarme en cuál había sido la inspiración que junta en un momento muy delicado durante la Segunda Guerra Mundial a México y a Cuba, y la relación que se establece entre los dos países es una relación fraternal e intelectual.

En París, la ocupación nazi había hecho que la agencia, la plataforma de cooperación intelectual en el mundo estuviera pasando el peor de sus momentos. Es precisamente Alfonso Reyes, junto a algunos intelectuales cubanos, quien trae la discusión de cómo América se puede posicionar frente a la ocupación nazi y a la imposibilidad de la cooperación intelectual en Europa. Quieren traer a América una sede de esa institución, y la sede se pensó que fuese Cuba. Y la persona que más apoyó esa idea fue Alfonso Reyes, de la mano de Torres Bodet. Esto ocurre en el año 1941.

Estoy segura que, si Alfonso Reyes y si Torres Bodet nos están viendo -que estoy segura que nos están viendo y escuchando desde alguna parte-, estarían absolutamente encantados de pensar hasta dónde y hasta cuánto de lejos llegó ese primer instinto de cooperación.

En el año 1945, antes de la formación de la UNESCO, cuando Torres Bodet y los intelectuales cubanos se reúnen en el Reino Unido, en la primera reunión que sería el germen de la UNESCO, es Torres Bodet quien recuerda la voluntad cubana de que la cooperación intelectual en el mundo no cayera, no muriera, y es quien agradece a Cuba en un momento fundamental y fundacional de nuestra institución por haber mantenido, pues, muchas cosas, por haber mantenido los entretien, que eran esas importantes conversaciones de intelectuales que juntan al mundo del exilio español, que traen a Bosch Gimpera, que traen a María Zambrano y que vienen a trabajar por los mejores intelectuales cubanos y mexicanos. Y yo creo que eso es lo que hoy celebramos.

Así que a mí me llena de emoción pensar que la historia no se queda en los archivos, sino que se sigue convirtiendo en realidad y, sin dudas, creo que vamos a encontrar muchas posibilidades de establecer una relación bilateral tan bonita como la que se remonta a aquellas más de siete décadas.

Por otro lado, pienso que el Premio lo trabajamos mucho desde la Oficina de la UNESCO en México con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Y todo tuvo que ver también con una muy buena interlocución entre el Rector, el profesor José Narro, estoy hablando del año 2013, 2014, y nuestra Directora General, en aquel entonces Irina Bokova, en su visita a México.

Ahí se firmó un acuerdo, la UNAM inaugura varias Cátedras UNESCO, pero se identifica la oportunidad de que se sigan reforzando los lazos internacionales en la UNESCO a través de un reconocimiento, un premio internacional, pero no otro premio internacional: no por la paz, no por la creación en sí misma, no por la voluntad literaria, sino para algo que ha mantenido siempre unidos los intereses de Cuba y de México en el seno de la Organización y que tiene que ver con las Humanidades y las Ciencias Sociales. Yo creo que no hay países que hayan defendido más las Ciencias Sociales en la UNESCO que Cuba y que México. Y creo que en esta ocasión también el Premio de nuevo las vuelve a convocar.

Desde esa primera decisión nos ponemos a trabajar, y en el año 2014 llevamos adelante los requisitos imprescindibles: el estudio de factibilidad, hablar con los expertos latinoamericanos, juntar a la Academia, juntar a los doctorandos y establecer todo nuestro diálogo con París para identificar cuál sería la singularidad de este Premio, singularidad que queda avalada por el reconocimiento del Consejo Ejecutivo, a finales del 2014, de que debe haber un premio internacional Jaime Torres Bodet, como único Director General latino en el seno de la institución, pero inspirado, sobre todo, en el reconocimiento a una labor individual, a una labor colectiva, institucional, a favor de las Ciencias Sociales, de las Humanidades y de las Artes.

Y la verdad es que nos pusimos muy contentos: hacerlo desde México, casi cuando se cumplían los 70 años, y poder llevar a buen término una iniciativa mexicana-latinoamericana-mundial, es algo muy positivo.

Y que en esta ocasión se quede en Casa, en la región, nos llena de satisfacción.

El Premio, y esto es algo que hemos trabajado mucho en la oficina en México, tiene que ver con una confirmación: no se puede llegar a una Agenda de Desarrollo de las Naciones Unidas sin ponderar el valor y el significado que tienen las Ciencias Sociales, que nos tienen que hacer saber qué preguntas tiene que formular la Ciencia, cómo tienen que asumirse en términos de participación social, cuál es el papel de la Antropología y de la Sociología, como en el programa MOST, pero mucho más allá de cifras y de estadísticas, y que devuelva el papel de la Antropología a la forma medular de hacer relación multilateral en la UNESCO.

Eso es absolutamente fundamental, y está en la esencia del Premio Jaime Torres Bodet, en la esencia de la Casa como el lugar donde las culturas dialogan, donde han dialogado durante décadas, cualquiera que fuera la condición política de relación entre los Estados, y que han sabido dar todo el peso específico a la Cultura como lenguaje de la relación internacional en una especie de pensar mejor todos juntos en español. Creo que hay muy pocos espacios donde se piensa ahora mismo en nuestra lengua.

De hecho, ojalá que el Premio valore también esfuerzos por comunidades que piensan en castellano la Filosofía, que piensan en castellano la Ciencia y que no se someten solo a los monopolios científicos que generalmente se producen y se escriben en otro idioma que no es el español.

¿Qué importancia concede Ud. a instituciones como Casa de las Américas y la UNAM en el fortalecimiento del papel de la cultura como vehículo para el desarrollo sostenible?

En la UNESCO siempre trabajamos con la convicción de que la Cultura es el capital que equipara a todas las comunidades culturales en el mundo y la que es más proclive y capaz de crear un diálogo transversal.

Nuestra institución ha sido una institución que tiene que volver también a sus archivos, que tiene que volver a los años en los que se engendraron las ideas, como el origen de casa y como esa perspectiva en lo universal y esa confianza en lo universal que tenía Torres Bodet.

Yo creo que alguien como Torres Bodet pensó, mucho antes de que lo dijéramos en ningún documento de Naciones Unidas, que la Cultura era la única forma de generar desarrollo, y un desarrollo conforme a la dignidad de los pueblos.

Si ahora mismo hiciésemos una lectura -yo confieso que alguna ya la he hecho- de sus prólogos, de sus artículos, de sus interlocuciones en las Conferencias Generales de la UNESCO entre 1948 y 1952, nos daríamos cuenta de que no hay mucho más que escribir, de que allí está todo dicho. El problema es llevarlo a la práctica. Y llevamos 70 años intentándolo.

Creo que volver a esos archivos y a esas palabras no es hacer arqueología, creo que es encontrar las razones para seguir luchando, después de 70 años, por una convicción, que es esa convicción originaria y genérica de nuestra Organización. Y hay que lucharlo mucho más.

El hecho de que la Agenda de Desarrollo de las Naciones Unidas no tenga un Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), ¡ni uno solo!, cuyo sujeto sea la Cultura, eso es preocupante. Es preocupante porque sabemos que no tenemos todos los socios en casa, ni que son suficientes los amigos de la Cultura en las grandes reuniones de ECOSOC o en los paneles de alto nivel.

Pienso que UNESCO tiene que trabajar, como decimos en muchas ocasiones, por un ODS que sea el número cero. Y ese número cero que nos hemos inventado se llama Cultura.

Y yo creo que el premio Torres Bodet es extraordinariamente importante para hacer valer la importancia de la Ciencia Social, de las Humanidades y del Arte, no como lo anecdótico del desarrollo, sino como aquello que debe de servir de columna vertebral a cualquier acción de cooperación y a cualquier acción que piense el desarrollo de los pueblos no como un crecimiento económico, sino como el desarrollo digno de su forma de identidad; la Cultura entendida como eso que te levanta por las mañanas y que te hace tomar decisiones bien importantes.

Y pienso que sí, que el Premio es verdaderamente importante para informar a la opinión pública de nuestra seguridad y nuestro convencimiento de que la Cultura no es un sector, que la Cultura es el sujeto de la frase cuando estamos hablando en términos de desarrollo humano, íntegro y, sobre todo, un desarrollo basado en la capacidad de interlocución, en el respeto y en formas de tolerancia activa, que se defienden con la práctica.

¿Cuáles deben ser, en su opinión, las relaciones entre las ciencias sociales, las humanidades y las artes con las políticas públicas para gestar transformaciones sociales en línea con los principios que defiende la UNESCO?

Una de las cuestiones que al menos a mí más me interesa del trabajo de las Oficinas Regionales, Nacionales o las Oficinas Clúster, creo que lo más interesante es lo que nos permite a la UNESCO salir del ámbito de competencia de las Convenciones.

Las Convenciones son importantísimas, las Convenciones son necesarias, pero no son suficientes. Los equipos de la Secretaría de la UNESCO que se dedican a las Convenciones hacen un trabajo impecable. Es el trabajo estructurante para la Organización.

Pero lo más importante para nosotros creo que es ese trabajo que anima todo aquello que no es reconocido por una convención, todo aquello que genera un caldo de cultivo a la discusión social, un acercamiento a aquellos que no se sientan en una delegación del país, que no son maestros, o que no son científicos, que es gente de la calle.

¿Qué es lo que nosotros podemos hacer fuera de las Convenciones, y que este Premio también inspira?

Por ejemplo, en México hemos abordado un proyecto que me parece fundamental, que es cómo declinar hoy el ejercicio de los derechos culturales.

Los derechos culturales eran algo así como los derechos de tercera división. Primero los grandes derechos humanos, después los derechos económicos, sociales, y luego los culturales. O sea, somos como en el fútbol, los de la tercera división.

Pero, en el fondo, pienso que nuestra Organización ha dado ya buena cuenta de que tenemos que seguir haciéndolo, también fuera de las Convenciones, en proyectos que pongan en ejercicio los derechos culturales.

Y son derechos culturales para los derechos humanos. Y es volver a la Declaración de Friburgo. Y es decir que no hay un ejercicio pleno de los derechos humanos que no tenga en cuenta, casi como condición de partida, el ejercicio de los derechos culturales. Y que hay ejercicio de derechos culturales en todo el resto de los derechos humanos, en todo el resto del articulado.

Es decir, que hay que leer esa Convención también culturalmente. Y no estoy entrando en el terreno del relativismo cultural, ni del respeto a la diferencia, no, pero sí en que la manera cultural de leer y de acercarse a esos principios es importante.

Y, al menos también desde México, fuera del ambiente de las Convenciones, pero abonando a la voluntad de esas Convenciones, hemos desarrollado, por ejemplo, algún proyecto de derechos culturales que tiene que ver con la migración.

Consideramos que la migración es el gran tema, es el tema transversal por antonomasia. Díganme si una política educativa, una política de derechos humanos, una política científica para Ciencias Sociales no tiene que ver con la migración. No hay un fenómeno cultural, político, mayor que la migración en el mundo.

Y también pensamos que el caso de México, por la geografía, es mucho más crítico, porque la frontera sur es la frontera de toda América y parte de Africa, y la frontera norte es una enorme deuda social mundial.

Y así estamos operando, en pensar cómo entender cuál es el ejercicio de los derechos culturales para el que entra en México, para el que sale de México, para el que vuelve a México. Es decir, como país de recepción, de tránsito y de retorno, cuál es el ejercicio de esos derechos culturales: los lingüísticos en el colegio, los derechos educativos de las graduaciones, cuando la gente vuelve, cómo se inserta; qué va a pasar con los miles de dreamers, ¿hay algunas condiciones para acoger ese conocimiento?; qué está pasando, por ejemplo, en el lenguaje de denuncia, comprometido y nuestros trabajos con los artistas en la frontera.

En Ciudad Juárez acabamos de hacer una instalación que ha consistido en 5,000 hormas de zapato, que han cruzado con banderas la frontera y es el resultado de una asociación entre los museos de Ciudad Juárez, artistas mexicanos y los conservadores de los museos de El Paso, en Estados Unidos. Es como dejar que la huella no desaparezca, hacer una huella permanente gracias a esta instalación.

Son formas de denuncia no silenciosa, porque en el fondo son mensajes muy claros y formas de constatación de esa dificultad, de ese obstáculo, convertidos en una manera de creación y en una forma de hacernos pensar y de llegar sin palabras a una de las lastras y las lacras sociales más difíciles de combatir en el mundo.

Este Premio, la Ciencia Social y el ejercicio de los derechos culturales es algo que uniría a todas las Convenciones de la UNESCO, pero hay que ejercitarlo con distintas metodologías, con distintos actores; hay que generar conciencia, hay que contar lo que hacemos, hay que escribir mucho sobre el tema.

Migración y Cultura es un gran tema, sobre el que no se ha escrito tanto, y mucho menos Migración, Cultura y Relaciones Multilaterales. Creo que la UNESCO es el lugar desde donde hacerlo y pienso que en América lo podemos hacer con muchísima dedicación y, sobre todo, muchísimo conocimiento de causa.

Yo creo que, si no lo hace la UNESCO, no estoy segura de que haya ninguna otra agencia de Naciones Unidas que lo pueda trabajar, si bien es cierto que estamos colaborando con todas las alianzas posibles en el tema de Migración con ONU, pero creo que ese contenido de cultura, de diversidad, de respeto y de creatividad, para hablar de uno de los problemas más acuciantes en el mundo, es una condición de éxito, porque es una condición de partida fundamental.

Pienso que es así como hay que explorar cada vez más las posibilidades que da el Premio, generar condiciones académicas que permitan el intercambio de información, que permitan pensar proyectos conjuntamente y espero que después de la premiación haya algunas ideas que junten a Casa, como gran institución, con la UNAM, que es una de las grandes universidades en el mundo, que cuenta con más de 300,000 habitantes, estudiantes: díganme cuántos países de universitarios hay en el mundo, ese es un país de universitarios.

La producción de conocimiento, el número de publicaciones, las relaciones internacionales de esta universidad y las ganas que tiene esta universidad de ser UNESCO por encima de todo, creo que pueden propiciar una relación académica y social muy bonita entre ambas instituciones.

Notas:

Jaime Torres Bodet (Ciudad de México, 17 de abril de 1902-13 de mayo de 1974): Poeta, novelista, ensayista y diplomático mexicano, quien fue también uno de los miembros fundadores de la UNESCO y Director General de la Organización de 1948 a 1952.

Alfonso Reyes (Monterrey, 1889 – Ciudad de México, 1959): Gran humanista, poeta, ensayista, narrador, diplomático y pensador mexicano. Presidió en noviembre de 1941 la Plática de La Habana, encuentro que reunió a personalidades de gran relieve de Europa y América, con posterioridad a la Segunda Conferencia Americana de Comisiones Nacionales de Cooperación Intelectual, con el tema central “América ante la Crisis Mundial”.

Entretien: Término del idioma francés con que fueron conocidas las pláticas, conversaciones entre intelectuales con el objetivo de enfrentar la crisis cultural provocada por la Segunda Guerra Mundial.

Pedro Bosch Gimpera (Barcelona, 22 de marzo de 1891 – Ciudad de México, 9 de octubre de 1974): Arqueólogo, antropólogo, historiador, profesor y político, maestro formador de varias generaciones y creador de instituciones, cuya vida constituye un patrimonio valioso para la ciencia, la historia y la cultura que une a los pueblos de Cataluña y México.

María Zambrano (Vélez-Málaga, 22 de abril de 1904 – Madrid, 6 de febrero de 1991): Pensadora, filósofa y ensayista española. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1981 y el Premio Cervantes en 1988.

Dr. José Narro Robles: Académico, médico y político mexicano. Profesor titular con más de 35 años de antigüedad en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que se desempeñó como Secretario General, como Director de la Facultad de Medicina y, entre 2007 y 2015, como Rector. Es el Secretario (Ministro) de Salud de México desde 2016.

Programa Gestión de las Transformaciones Sociales (MOST): Programa científico intergubernamental de la UNESCO para las ciencias sociales. Trabaja con los gobiernos, las comunidades de ciencias sociales y humanas, y las sociedades civiles para mejorar las conexiones entre conocimiento y acción, que son claves para el cambio social positivo. En los marcos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, MOST contribuye a la erradicación de la pobreza y al desarrollo, así como al logro de las Prioridades Globales de la UNESCO.

Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible: Plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia. Tiene un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cada uno de ellos con metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.

Convenciones de la UNESCO en el ámbito de la Cultura: Instrumentos de carácter normativo en materia de cultura, aprobados por la Conferencia General. Son 7: Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales (2005), Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (2003), Convención sobre la protección del patrimonio cultural subacuático (2001), Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural (1972), Convención Universal sobre Derecho de Autor (1971), Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales (1970) y Convención para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado (1954).

Declaración de Friburgo: En mayo de 2007, la UNESCO reunió al denominado Grupo de Friburgo, que definió y enumeró los derechos culturales en la llamada Declaración de Friburgo. Es uno de los instrumentos clave para los derechos culturales, que reúne estos derechos que ya están incorporados de forma dispersa en numerosos instrumentos internacionales. En ella se explicita que estos derechos son esenciales para la dignidad humana y parte fundamental de los derechos humanos.

Dreamers: Palabra de la lengua inglesa que significa soñadores, con la que se conoce a aquellos inmigrantes indocumentados que llegaron a los Estados Unidos (EE. UU.) cuando eran niños, quienes fueron beneficiados por el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), creado por el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU, el 15 de junio de 2012, bajo el gobierno de Barack Obama.

Fuente de la Entrevista:

http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/sin_cultura_y_ciencias_sociales_no_se_puede_llegar_a_una_age/#.Wn0SY5k3YHY.twitter

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Reclaiming the Radical Critique of Education

By Eva-Maria Swidler

The left has a long history of critiquing not just the content of schooling, but the very concepts and institutions foundational to formal education. Sometimes incompatible but sometimes complementary, radical arguments have marched along side by side over the centuries. Some claimed that the working classes deserved open access to elite education, others that what schools taught was actually nothing more than indoctrination in service to elites and that schools needed a total overhaul in content, while yet others argued that the concepts of school and teacher were in themselves tools for indoctrination and disempowerment and should be abolished. Sometimes one person would adopt more than one, even all, of the above views, depending on the situation or moment. Sometimes radicals just argued the principles among themselves. But there were loud voices for every one of these ideas, as well as many in between and beyond.

That glorious noise of radical discussion on education has been becoming more and more monophonic since the 1960s and 70s.

As the social services we could expect the state to provide vanished one by one in the wake of elimination of welfare as we know it, radicalism seems to have been in retreat, circling the wagons to protect liberal concepts, institutions and processes that were previously subject to sometimes withering critiques. Emma Goldman’s slogan «If voting changed anything, they’d make it illegal» used to be found on T shirts and bumperstickers; now those who used to scoff at electoral politics pour their efforts into undoing gerrymandered districts or fighting voter ID laws. Net neutrality campaigns, defending such no-brainer basics as anti-monopolism and free speech, absorb activists who might otherwise have been paying attention to the Congressional January re-authorization of another 6 years of the government surveillance of Americans. Providing immigrants with housing and legal support has far too often displaced the analysis of and resistance to the foreign policy that brings immigrants to our shores.

Without challenging the importance of defending our shrinking services and rights, I believe that we should wonder and worry: are our larger visions at risk of being eclipsed or even bankrupted by the immediate daily, weekly or monthly struggles we are engaged in to defend the most minimal standards? What happens to our thoughts and our conversations when we are preoccupied defending the very institutions and systems that we recently categorized as bourgeois liberalism? Are we maintaining our deeper and more radical critiques, essential to offering real alternatives to capitalism?

Education is a case in point. The coverage of public schools in Baltimore left without heat during a recent cold snap was abundant in the mainstream press, but also in the independent and left media—as it should be. Articles about test scores gaps or about unequal school funding are easy to find as well. But it’s been a long time since we’ve seen anything like the paradigm-shifting conversations and proposals for education that flourished on the left several decades ago.

In the second half of the twentieth century, thanks to a combination of the G. I. Bill and the civil rights and women’s movements, the academic disciplines opened at least partially to working class students, to racial and ethnic minorities, and to women. Radical intellectuals grew up through the academic ranks, and in the 1960s turned their critical eyes to educational institutions and compulsory schooling. The mainstream view of education as an always-benign, universal good that simply needed to be made equally available to all was shattered.

The radical critique of education is longstanding; Thorstein Veblen and Sinclair Lewis wrote acidly on schooling at the start of the 20th century, but were preceded by Tolstoy in the 19th, William Blake’s plaintive poem «The Schoolboy» in 18th century, and on. Nevertheless, the second half of the last century provided a boom in radical critiques that is worth remembering and resurrecting.

Some historians were skeptical that publicly funded and compulsory schools were a benefit provided by a newly benign state interested in the welfare of its people, and instead connected the spread of compulsory education with projects of nation building, the need for willing military conscripts, and the rise of the universal franchise, or right to vote. As governments were forced by democratic movements to admit more and more of the populace into the electorate, they realized that they needed to train, inculcate, and tame the citizens that they would now allow to have a voice in elections. Mandatory attendance at government schools provided a handy tool to create a sense of national belonging and thereby legitimize the state, as well as offering a chance to instruct youngsters in government-friendly civics, American history, and Western Civ (a course initially invented in the wake of dismay at the ideological state of U.S. soldiers in World War 1).

Heterodox economists began to wonder how compulsory schooling interacted with the labor force, identifying the industrial discipline of public schools, right down to the factory-like bells that move children from one room to another, as preparing and sculpting children for the life of an obedient worker. They scrutinized the educational curriculum and concluded that schooling was aimed at producing skills that employers, rather than citizens, parents or students, wanted. They assessed what the educational trade calls «the custodial function of the schools», what we might call school-as-daycare, as an important means for the state to free up care-taking parents for incorporation into the capitalist workforce.

Social commentators discussed the ideological importance of a universally available educational structure. They remarked that if capitalist societies want to offer a viable meritocratic myth that class mobility is possible for all, through hard work and innate abilities, the existence of public schools is essential «proof» that there is a level playing field; with universal access to education, it can be claimed that the best and brightest of any group clearly do have the chance to rise to the top, if they are truly worthy. And when the vast majority of people land, as they inevitably do, in low social circumstances, public schools provide critical ideological validation; they are the foundation for the claim that everyone has had a fair shot at success and society is merely sorting citizens into the social classes they «deserve», as evidenced by their school performance. If class mobility proves to be minimal, the blame can then be conveniently laid at the feet of poor schools, not structures of power. Demonstrating the success of this strategy, endless battles over educational policy currently substitute for discussions of economic equality: poor kids end up in jobs that pay less than a living wage? Increase educational standards and re-write the core curriculum!

Cultural theorists framed institutional education as cultural imperialism, both within the U.S. and abroad. Here at home, pedagogues argued that community self-determination and self-sufficiency were undermined as the school system taught poor and working class pupils to disdain their own cultures and social networks, and to instead strive to talk, think, and live like their teachers. Overseas, a vigorous analysis of American foreign «aid» interpreted formerly unassailable ventures such as building schools as the forcible export of a colonizing culture, set on undermining the non-capitalist ways and knowledge in the global South. Iconoclasts like Ivan Illich even argued that teaching was inherently a «disabling profession», premised on sapping agency and initiative from the populace, and proposing alternate models based on self-sufficiency and mutual aid.

Progressives’ radical ideas about education weren’t just theoretical, they were practical and applied, too. Putting their intellectual ideas to work, teachers and educational theorists of the 60s and 70s with a wide range of leftist political views explored alternative pedagogies and educational structures as a necessary part and parcel of progressive politics in general, following in the footsteps of the anarchist Modern Schools, the workers’ colleges, and many other alternative institutions of the early 20th century. (For more, see chapter 84 of the fascinating 1924 book The Goslings: A Study of the American Schools by Upton Sinclair, digitized here..) They reckoned that if education as-it-was reflected and served the hierarchical social order, then they needed to teach differently if they wanted to create a new world. College professors asked students to create the course syllabi their classes would follow. Democratic schools built assemblies of staff, students, and parents which would set schools’ policies and make important decisions. Teachers eschewed lecturing, competition, and grades in favor of discussions and portfolios. Some of the most heterodox educational rebels opted out of school altogether, creating the homeschooling, unschooling, and deschooling movements.

But since the start of the retreat of the welfare state, radical critiques of education have waned. In fact, to confess nowadays that you are a radical whose children don’t go to school is to risk being called an elitist or a privatizer. Venture a remark that, as institutions of the government, public schools have as their raison d’etre the massification of the working classes, and you will be accused of supporting charter schools’ anti-union tactics. Note that universal pre-schools, touted as a people’s agenda, remove cultural reproduction from communities and hand over toddlers to curricula built by bourgeois bureaucrats, enforced by the economic conscription of poor parents out of the household and into the workforce, and you are branded a reactionary.

It seems that the radical vision for education has shrunken to advocating for better funding and equipment for a system whose inherent mission is to create compliant citizens and a docile workforce.

It’s more than time to resurrect the old, bolder set of radical questions and ideas. If the left abandons an open debate on the nature of institutional education, there will be very few people left discussing how our children fare at the hands of state indoctrination, or how cultural hegemony is built from a tender age.

Of course we need to be clear that the pursuit of a radical critique of institutionalized education is not implicitly lending support to school vouchers or to for-profit charters. Questioning schooling doesn’t mean that we are engaged in defunding public education systems, or that we are part of the attack on teachers’ unions. It means only exactly what it says: that we are pursuing a deep and critical examination of an essential reproductive institution of capitalism, because we are the only ones who will do it.

But let’s take heart. Resurrecting and revitalizing the radical challenge to schooling as we know it doesn’t have to be a negative proposition. Our forebears have provided us with plentiful alternative models and histories to draw on; in fact, many of these models continue and flourish today, uncelebrated by the mainstream left. We have free schools and democratic schools, including some which serve large proportions of poor children. We have organizations of African American homeschoolers and feminist unschoolers. India supports a vibrant alternative education movement linked with the concept of swaraj or self-rule, while Mexico’s indigenous people have a network of autonomous and self-directed «unitierras», described as places for «learning in small groups how to construct autonomous ways of life, socially just, environmentally sensible and economically feasible». We don’t need to reinvent the visionary alternative to institutionalized education, we just need to reconnect the socialist conversation with all those people who have been keeping that vision alive.

The left calls vigorously for universal, single payer health care, and yet also describes the deeply problematic nature of conventional medicine which that health insurance would give us access to. We campaign for regulated and subsidized prescription prices, yet simultaneously point out the extent to which pharmaceutical companies have created self-serving medical research that leads to the over-prescription of the very medicines we want subsidized. We push for free maternity clinics, while also attacking the patriarchal and racist shape of the obstetrical care those clinics provide. We have shown repeatedly that we are able to offer fundamental challenges to institutions, while still supporting the social access to basic services those institutions enable. Now we need to get past the idea that it is impossible to entertain and discuss a range of challenges to state-run and compulsory schooling while also fighting for free, equitable, universal access to humane and meaningful education for those who want or need it.

If we can’t, we’re giving up our children and our communities without a fight.

This piece was reprinted by Truthout with permission or license. It may not be reproduced in any form without permission or license from the source.

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Entrevista: Bill y Melinda Gates combatirán la pobreza en Estados Unidos

Por The Associated Press

Redirigirán su labor filantrópica porque les preocupa la visión del mundo de “Estados Unidos primero” que defiende Donald Trump.

Bill y Melinda Gateslos filántropos más importantes del mundo, están redirigiendo su labor en Estados Unidos para combatir lo que consideran sus resultados poco satisfactorios en las escuelas, la creciente desigualdad en el país y un presidente con el que están más en desacuerdo que con cualquier de sus predecesores.

En una entrevista con The Associated Press, la pareja dijo que les preocupa la visión del mundo de “Estados Unidos primero” que defiende Donald Trump. Se sabe que tienen diferencias con el presidente y con el Partido Republicano al que pertenece en cuestiones como la ayuda al exterior, los impuestos y las protecciones para jóvenes inmigrantes sin permiso de residencia.

Los Gates dijeron estar investigando los factores de la pobreza en Estados Unidos con las que no habían trabajado a nivel nacional, como el desempleo, la raza, la vivienda, la salud mental, el encarcelamiento y el abuso de sustancias.

“En Estados Unidos no estamos viendo la movilidad para salir de la pobreza que existía antes”, señaló Melinda Gates.

La Fundación Bill y Melinda Gatesestudia estos temas y aún no tiene planes de iniciativas concretas, aunque ha hecho trabajos relacionados en su estado natal, Washington, a una escala mucho menor. La institución financió el año pasado una beca para el Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas para buscar medidas estatales y federales que puedan reducir la pobreza.

Ha pasado una década desde que el cofundador de Microsoft, que llegó a ser el hombre más rico del mundo, hizo la transición de gigante de la tecnología a filántropo. Dijo haber tenido dos reuniones con Trump, en las que hablaron de innovación en la educación, energía y salud, incluidas las vacunas, con las que Trump ha sido escéptico.

“En las dos ocasiones pude hablar sobre el milagro de las vacunas y en qué sentido son algo bueno”, señaló Bill Gates.

Melinda Gates, que dejó su empleo en Microsoft para criar a los tres hijos de la pareja antes de centrarse a tiempo completo en la fundación, ha asumido un papel público más destacado en los últimos meses. Criticó el comportamiento de Trump, afirmando que el presidente tiene una responsabilidad de ser un buen modelo de conducta cuando habla y tuitea, y que sus ataques verbales no tienen lugar en el discurso público.

“Solo hay que ir a Twitter para ver los comentarios desdeñosos que hace una y otra y otra vez sobre las mujeres y las minorías”, dijo Melinda Gates. “Simplemente no creo en eso. No es el mundo que yo veo”.

La estrategia de su fundación ha cambiado todo el mundo de la filantropía. Se les ha criticado por dar instrucciones sobre cómo debe gastarse el dinero y después esperar pruebas tangibles de que su inversión funciona.

En torno al 75% de los recursos de la organización se dedican a salud y desarrollo global. Bill Gates señaló que estaba especialmente orgulloso de sus esfuerzos por erradicar la polio y reducir la mortalidad infantil.

Sin embargo, admitió que no ha tenido tanto nivel de éxito en Estados Unidos con su estrategia de buscar la igualdad a través de reformas educativas. Las iniciativas educativas en Estados Unidos están en un distante segundo puesto en las prioridades en financiación del grupo, pero los 450 millones de dólares que dedica al año convierten a la Fundación en la principal financiadora de reformas escolares en el país.

Han sido grandes defensores de las escuelas concertadas y defendido la creación de sistemas de evaluación de los maestros, así como un modelo de escuelas más pequeñas. Estas reformas no cambiaron de forma drástica los resultados escolares, pero hicieron a los Gates muy impopulares en algunas comunidades.

Christopher Lubienski, experto en política educativa que estudia la filantropía, elogió la sinceridad de la pareja pero señaló que la estrategia general de su fundación implica que seguirá influyendo de forma sistemática en reformas educativas.

Lubienski, que dijo no haber solicitado ni recibido dinero de los Gates, también señaló que al centrarse en la pobreza, los Gates abordan el problema del que nadie habla cuando se trata de éxito escolar.

“Se trata de un problema mucho mayor, más caro de combatir y con más complicaciones políticas que simplemente cambiar la estructura de las escuelas”, dijo Lubienski.

La pareja dijo que tomará un rumbo menos prescriptivo en este campo financiando sus iniciativas a través de una red regional de escuelas, que dependerá más de educadores a nivel local. También pretenden respaldar el desarrollo de un nuevo currículo y escuelas concertadas para alumnos con necesidades especiales.

Fuente de la Entrevista:

https://www.elnuevodia.com/noticias/eeuu/nota/billymelindagatescombatiranlapobrezaenestadosunidos-2398321/

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UNICEF: Seguridad en Internet

UNICEF/ 13 de febrero de 2018/Fuente: https://www.unicef.org

Estás en línea y te encuentras con algo que te incomoda o te preocupa. O te enteras de que alguien está acosando a un amigo tuyo de la escuela y no sabes qué hacer. O tal vez, los mensajes que recibes pasan de amistosos a amenazantes.

Estar conectado tiene muchísimas cosas buenas, pero existe una tendencia a hacer un uso inadecuado y excesivo de internet y son los jóvenes los que están pagando las consecuencias.
¿Cómo podemos lograr que internet sea un lugar más seguro para todos? Estas son algunas ideas que ya puedes llevar a cabo:
  • Comparte estos videos para difundir el mensaje de la seguridad en internet y logra que tus amigos hablen del tema.
  • Comparte con nosotros tus consejos para garantizar la seguridad en línea. Nosotros compartiremos los mejores con el resto del mundo.
  •  Revisa tus ajustes y tus contraseñas: ¿tu contraseña es 12345? ¿La has compartido con algún amigo? ¿Quién puede ver lo que publicas en línea? ¿Cuándo fue la última vez que revisaste tus ajustes de privacidad?
  • Y recuerda, ¡esto empieza por ti! No difundas rumores ni compartas historias o fotos que puedan hacer daño o avergonzar a otra persona. Lo que a una persona puede parecerle una broma inofensiva, a otra podría herirla profundamente.
Unámonos para eliminar la violencia en línea. #ENDviolence.
 Participa
  • Descarga estos consejos para garantizar tu seguridad en línea, y compártelos con tus amigos o con tu clase.
  • Comparte estos videos para difundir el mensaje y logra que tus amigos hablen del tema.

  • Escribe una entrada de blog sobre la seguridad en internet en La Juventud Opina.

 

Piensa antes de aceptar

Antes de aceptar una petición de amistad, deberías mirar el perfil de la persona y tratar de averiguar quién es. Recuerda: hay personas que, a veces, se hacen pasar por alguien que no son, y es difícil saber si nos están diciendo la verdad.

¿Tienen amigos en común? ¿Son de la misma ciudad? No te sientas obligado a aceptar peticiones de amistad extrañas. Comprueba tus ajustes de privacidad para que la gente que no conoces no pueda ver la información que no quieras que vean.

Piensa antes de enviar

No difundas rumores ni compartas historias o fotos que puedan hacer daño o avergonzar a alguien. Lo que podría parecer una broma inofensiva puede herir profundamente a otros.

Piensa dos veces antes de hacer clic en “enviar”, especialmente si estás molesto o enfadado. Cuando ya has compartido un mensaje, una foto o un video, es difícil controlar lo que pueda pasar. Hacer como que no ha ocurrido es prácticamente imposible.

Y recuerda que tienes derecho a la privacidad, al igual que los demás. No está bien acceder a la cuenta de otra persona ni utilizar su teléfono sin su permiso.

Piensa antes de compartir

Puedes cambiar los ajustes de privacidad de tus plataformas de redes sociales para tener más control sobre quién ve tu información, así como todas las ubicaciones en las que te has registrado.

Piensa con cuidado qué compartes y con quién. No compartas información personal, como por ejemplo tu dirección, tu número de teléfono o los detalles de tu cuenta bancaria. Y, lo más importante, ¡no compartas tus contraseñas!

Si tus ajustes de privacidad no son seguros, cualquiera puede acceder a tu información.

 

Denuncia

Si ves algo que te molesta o te hace sentir mal en las redes sociales, puedes denunciarlo. En muchas plataformas de redes sociales puedes denunciar una foto o una publicación específica si va en contra de las normas de la comunidad. La mayoría de plataformas de redes sociales te permiten “bloquear” a una persona para que tú no puedas ver el contenido de su perfil y ellos no puedan contactar contigo ni enviarte mensajes.

Denunciar abusos / páginas de seguridad:

Facebook

Twitter

Instagram

YouTube

Snapchat

WhatsApp

WeChat

Kik

Tumblr

YikYak

Comparte tus temores

Si estás preocupado por tu seguridad o por algo que te ha pasado en línea, habla inmediatamente con un adulto de confianza. También puedes visitar Child Helpline International para buscar ayuda en tu país. Muchos países cuentan con una línea de ayuda a la que puedes llamar sin coste para hablar con alguien de forma anónima.

Descarga estos consejos para garantizar tu seguridad en línea. Puedes imprimirlos y compartirlos con tu profesor y tus compañeros. La seguridad en línea es una responsabilidad de todos. Juntos podemos eliminar la violencia en línea. #ENDViolence.

Fuente de la Guía:
https://www.unicef.org/spanish/online-safety/
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México: La Secretaría de Educación implementa Programa de Prevención de Adicciones

México/13 de febrero de 2018/Fuente: http://coahuila.gob.mx

Por instrucción del Gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, se lleva a cabo el Programa de Prevención de Adicciones en todo el nivel básico y medio superior de Coahuila, mismo que se efectúa a través del Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE).

En conjunto con la infraestructura de la Secretaría de Educación (SE), autoridades educativas, directivos escolares, maestros y padres de familia, se tiene una cobertura total en el nivel de primaria, secundaria y preparatoria.

El titular de la Dirección Estatal del PNCE, Felipe de Jesús Esquivel Juárez, expuso que brindan capacitaciones por medio de talleres en los que manejan la autoestima, control de emociones, reglas y límites en la familia y la resolución de conflictos.

“Hemos tenido una muy buena aceptación por parte de la comunidad escolar, lo que ha dado como resultado una baja en las incidencias de violencia o que los alumnos opten por las adicciones”, declaró.

Refirió que la mayor sensibilización con los estudiantes y los padres de familia se logra a través de las conferencias que se dan en cada una de las instituciones educativas, donde es importante crear conciencia acerca de esta problemática de salud.

“Hemos encontrado que los factores principales para que un estudiante caiga en esta situación es el contexto en que se desenvuelven, o que los padres no tienen la atención adecuada u oportuna y optan por poner atención a otras cosas como las drogas”, declaró.

Por último, informó que trabajan de manera transversal con la Secretaría de Salud con el objetivo de prevenir que niños y jóvenes sean presas de las adicciones, y en caso de que algún estudiante lo necesite, que sea canalizado para su oportuna atención.

Fuente de la Noticia:

http://coahuila.gob.mx/noticias/index/la-secretaria-de-educacion-implementa-programa-de-prevencion-de-adicciones-12-02-18

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