Son menos las niñas que prefieren ingenierías, pero esto no tiene que ver con capacidades innatas sino con los estereotipos que se reproducen
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en México hay paridad educativa en el ámbito universitario, es decir, cinco de cada diez graduados son mujeres, sin embargo, el problema está en la elección de la carrera, pues las mujeres optan más por las que no tienen que ver con Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), lamentó Gabriela Ramos, directora de gabinete del organismo internacional.
“Las mujeres se van a carreras que usualmente nos determina la sociedad y la cultura que son propias para las niñas, carreras que tienen que ver con servicios, con el cuidados de los adultos y los niños, como las ciencias humanas; son menos las niñas que dicen, voy a la ingeniería pero esto no tiene que ver con capacidades innatas, tiene que ver con los estereotipos que todos reproducimos; estereotipos que empiezan con decirle a una niña que es muy bonita y a un niño que es muy fuerte e inteligente; cuando les digas que son bonitas digan gracias, pero además digan que son inteligentes”, señaló la maestra Ramos durante la ceremonia de inauguración de la Semana Nacional de Mentoras por la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas: Sé parte del universo STEM en el Museo de las Ciencias Universum.
La exdirectora del Centro de la OCDE en México para América Latina dijo que de acuerdo con mediciones del organismo internacional, las niñas tienen menos confianza aunque tengan buen desempeño en matemáticas, lo que indica que el entorno social, cultural y familiar transmite menos el nivel de ambición para las niñas: “Lo que queremos con este programa NIÑASTEM PUEDEN, por medio de las mentoras, es demostrarle a todo mundo que las niñas tienen las mismas capacidades, simplemente necesitan creérsela y si eligen una carrera que todos colocan como difícil, sí lo lograrán porque tienen autoconfianza y todas las capacidades, y eso nos va a ayudar a construir un país mucho más incluyente y mucho más justo”.
La directora de gabinete de la OCDE y Sherpa ante el G20 (foro de 19 países más la Unión Europea) agregó: “Tienen que ver con el hecho de que necesitamos conectarnos mejor en el mundo digital, la economía del conocimiento, el desarrollo tecnológico tan vertiginoso, el Internet de las cosas (…). Las nuevas tecnologías requieren que los niños y niñas de México piensen como opción vincularse a las ciencias y la tecnología porque así se van a vincular al futuro, van a abrirse espacios y oportunidades”.
Javier Treviño Cantú, subsecretario de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dijo que el programa NIÑASTEM PUEDEN ya cuenta con una red de mentoras (mujeres destacadas en las disciplinas STEM para que brinden apoyo a las estudiantes a través de talleres, pláticas y programas de mentoría) en ciudades del país, pero la idea es alcanzar la cobertura nacional para lograr una transformación. Comentó que el programa de la SEP, OCDE y Academia Mexicana de Ciencias, presentado en enero pasado, forma parte del nuevo modelo educativo con el que se busca avanzar en una mayor equidad e inclusión. “Una de las intervenciones de la SEP es precisamente este programa de niñas STEM, de tal manera que podamos, como política pública del gobierno, estar estimulando y poder llevar este mensaje a todas la niñas de primarias y secundarias para poderlas entusiasmar con la idea de poder incursionar en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”.
En México, la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) está conformada por 26 millones de niños y jóvenes atendidos por un millón 200 mil maestros en 226 mil escuelas.
Con información del Foro Consultivo Científico y Tecnológico
Los niños saben desbloquear un iPad o subir una foto a Facebook, pero aún no tienen una educación en valores que les enseñe las implicaciones de esos usos
Paula se levanta y camina descalza hasta el salón, trepa hasta el sofá, presiona el botón de inicio de un iPad, pulsa los cuatro números de la contraseña y se conecta a YouTube. Todavía no ha aprendido a leer y solo atina a garabatear su nombre y algunas letras, pero sabe que el icono con la carpeta la lleva hasta los vídeos que ha visto recientemente; allí encuentra decenas de extractos de capítulos deLa patrulla canina y hace scroll hasta encontrar su favorito. Puede desbloquear todos los móviles que hay a su alrededor, enviar mensajes de voz por WhatsApp, entrar en las cuentas de Facebook de sus padres para ver fotografías y acceder a las cuentas de Instagram de sus hermanas.
Lo que Paula no sabe es que si sube una foto de sus pies o de sus juguetes a la cuenta de su padre, habrá 259 personas que podrán verla, compartirla y comentarla. No sabe que puede quedar flotando en la red, porque el contenido que subimos a la red social es público, y pasa a estar disponible para su uso y distribución. Tampoco sabe que, si su padre tiene activa la geolocalización, cualquiera podrá saber dónde está. A Paula, por el momento, no le hace falta tener conciencia de todo eso porque sus padres están vigilando el traqueteo que da a sus móviles y tabletas. Ella está a punto de cumplir cinco años. A su alrededor, mientras, crecen varias generaciones que, habiendo cumplido los nueve, los 13, los 18 o los 25, tampoco tienen conciencia ni conocimiento sobre la tela de araña que supone la red.
El talento, enfocado más que nunca al avance de la tecnología, carece todavía de una base educativa en valores que cada vez más los expertos instan a establecer.Borja Adsuara es profesor, abogado, consultor, experto en derecho y estrategia digital, autor de uno de los capítulos (Derechos y deberes de los adolescentes en la era digital) deLos nativos digitales no existen (Planeta, 2017) y, sobre todo, padre de tres hijos que se supone que son eso, nativos digitales, —aquellos que han nacido a partir de mediados de los noventa y que saben usar la tecnología, simplemente, porque han nacido con ella—. El término no le parece correcto. «En mi época, los hijos poníamos el VHS a los padres. Cuando eres pequeño tocas todo sin miedo a romperlo. Eso es parte de ese aprendizaje intuitivo, los niños tienen más facilidad para hacer prueba-error y aprender a manejar cualquier aparato».
Saber manipular un dispositivo, conocer de memoria qué pestaña activa cada función o qué entresijos esconde no es lo mismo que saber cómo usarlo, qué implicaciones tiene lo que se hace con él o qué consecuencias. «Es como la diferencia entre saber cómo funciona un coche, dónde tiene las marchas, los intermitentes… y conducir, conocer las señales, las recomendaciones, circular. No es lo mismo». Para el experto, que bromea con la alusión a aquel eslógan publicitario que habla de lo poco que sirve la potencia sin control, el esfuerzo constante enfocado al desarrollo de la tecnología debería ir acompañado de un conocimiento temprano de lo que implica su utilización.
Acompañamiento educativo en el proyecto Mi Colegio Promete, de la Fundación Promete.
Pasaporte hacia el otro lado (de la pantalla)
«¿No tienen que hacer los niños la catequesis para hacer la comunión? Para eso sí, pero para tener un móvil con nueve años no hace falta nada». Apunta Adsuara que el mayor problema de Internet no son los contenidos inadecuados, sino la falta de educación para enfrentarse a ellos. Como en cualquier jungla, también en la urbana y también en la virtual, siempre habrá imágenes, vídeos o discursos más o menos peligrosos. «El WhatsApp, las redes sociales… A según qué edades los niños no están preparados para socializar a través de esos canales. Doy muchas charlas a padres y madres preocupados porque sus hijos sean víctimas en casos de ciberacoso, pero nunca se preguntan si sus hijos pueden ser capaces de ser el acosador».
El buen uso no es un denso manual de instrucciones, sino la capacidad de ponerse en el lugar del otro: «La empatía, la mediación entre afines. Esa es una de las mejores dinámicas que ya se están promoviendo en Europa, y en algunos lugares de España. Puede parecer muy poco tecnológico, pero es imprescindible para todo lo demás». Arguye Adsuara que, mientras que antes se aprendía a base de (metafóricas o a veces literales) tortas en el patio del colegio, y ahí se quedaban, ahora una imprudencia o un error te pueden marcar de por vida, y esa exposición dura 24 horas, la red no cierra. «Niñas de diez u once años que, por quererse integrar en el grupo, comienzan a hacer mana«. Fotos inapropiadas, comentarios inapropiados, vídeos inapropiados. «Ese es el hecho diferencial», asegura Adsuara, «educar en valores como la veracidad o el respeto a los demás, enseñar que lo que para ellos es grabar un audio o grabar un vídeo puede ser un delito contra el honor o la libertad sexual».
Niños en clase de tecnología manejando herramientas y piezas mecánicas en el colegio privado Brains María Lombillo, en Arturo Soria, Madrid.JAIME VILLANUEVA
Dándole vueltas a ese elemento ausente en la explosión tecnológica que vivimos, Anna Flotats y Mònica Roca decidieron crear, en 2015, Pasaporte Digital, una iniciativa para educar en competencias digitales y alfabetización multimedia a alumnos de ESO; para poner esa primera piedra que, en la mayoría de ocasiones, nunca llega a colocarse, y que deja cojo el desarrollo digital de los más pequeños. «Ambas teníamos trabajo, llevábamos ya más de ocho años de experiencia en periodismo, ambas en el ámbito educativo y nos fuimos dando cuenta de que había cambiado la forma de aprender y la de enseñar», explica Flotats. Se pusieron a investigar sobre nuevas tecnologías y soporte digital en la educación. «Había un vacío, sobre todo en Educación Secundaria. Los niños saben usar móviles y tabletas y ordenadores, tienen en casa y en la calle, pero llegan al colegio y hay una vuelta a hace décadas».
Cuenta Flotats que, cuando llegan a una clase con información sobre los alumnos, se asombran mucho: «Que sepamos de qué equipo de fútbol son, dónde estuvieron el fin de semana o si han ido al cine… No son conscientes de que todo lo que cuelgan acaba en la red, accesible para cualquiera». Su experiencia desde que empezaron con estas charlas es que los alumnos de secundaria, en general, hacen un uso de la tecnología instintivo y casi automático: «Hacen cultura del exhibicionismo, no saben acotar búsquedas ni lo que es el big data, no distinguen una fuente fiable de un blog sin actualizar desde hace años, no se imaginan que cada día llenan Internet con datos personales, ni conocen cómo gestionar su privacidad». Dividido en 10 temas, Flotats y Rocaarmaron un temario para llevar hasta las aulas de secundaria las herramientas para hacer un uso crítico, responsable y activo de Internet y todo lo que engloba. «La escuela, que es ese lugar en el que recoges la llave para moverte por el mundo, también debería ser ese donde recoger el pasaporte para vivir en ese otro mundo, el digital», sentencia Flotats.
Dentro y fuera del sistema
Entrar con la suya para salir con la nuestra. Es una máxima jesuita a la que Borja Adsuara recurre para recordar que para llevar esta extensión educativa a ese otro mundo digital también hace falta captar la atención de los alumnos, tengan la edad que tengan. «Yo uso bastante el humor como recurso pedagógico. Si les cuentas algo anecdótico ellos se quedan con el concepto principal a través de ese ejemplo. Memes, vídeos de YouTube… La cuestión es saber escoger el material y tener en cuenta que, según qué contenido sea, puede ser mejor o peor darlo con las nuevas tecnologías o con las tradicionales».
No solo es en las instituciones educativas donde se nota esa carencia. También en la calle. Antonio Vargas, mánager de políticas públicas de Google, apunta al momento de cambio disruptivo que vivimos: «Parece que nos pilla siempre con el pie cambiado por aquello de la velocidad con la que todo evoluciona». El responsable de la multinacional comenta que los colegios, los institutos y las universidades cada vez usan más dispositivos electrónicos, Internet y sus propias redes internas y las nuevas tecnologías y se apoyan en la interconectividad que proporcionan todos esos elementos. «En Google, por ejemplo, tenemos Classroom, una plataforma para que un profesor cree un entorno virtual en el que se pueda conectar toda la clase. Para hacer trabajos en equipo, o incluso para hacer una excursión virtual a un museo».
Dos alumnas del colegio Santa Maria de Valencia, en 2016.MÓNICA TORRES
Vargas también apunta a la ingente cantidad de oportunidades que pone la tecnología sobre la mesa y que la educación reglada tiene que ir desarrollando y aprovechando, y enumera a algunos de los proyectos que son espejo de este nuevo camino: «Creamos Genios, una iniciativa junto a Ayuda en Acción para formar a 5.000 estudiantes españoles en informática y programación; con OCUtenemos Vive un Internet más seguro, para un uso más responsable y seguro de las nuevas tecnologías, con una parte específica para niños, padres y centros educativos; también en este sentido, con la Policía Nacional pusimos en marchaEmbajadores de Internet responsable, en el que se formó a 360 escolares que hiciesen ese conocimiento extensivo al resto de sus compañeros; y constantemente trabajamos en campañas de concienciación para el uso de las tecnologías, sobre todo en las generaciones más jóvenes».
También necesitan educación digital aquellos que ya tienen colgado de su pared un título de grado, de posgrado, o que llevan años trabajando. Los cambios constantes, según el responsable de Google, provocan que el mercado descubra una serie de competencias que no encuentra en su población, «así que la población empieza a aprender de manera paralela a lo reglado». En Google pusieron en marcha Actívate, que ya tiene más de 800.000 registros en España, un programa para aprender aquellas competencias sobre big data, computación en la nube, comercio electrónico o márketing digital. «Son habilidades que necesitan las empresas para desarrollar labores que no están incluidas en la formación más habitual».
«No teníamos ni idea de cómo usaban Internet los jóvenes»
Otras grandes compañías tambien vislumbraron hace tiempo aquella ausencia. Algunas pusieron en marcha sus recursos para poner al servicio de la educación el software necesario en el aula, como Microsoft y su hincapié constante en los servicios en la nube como Skype o OneDrive como herramientas para otra forma de impartir clase.
Otras, como Telefónica, empezaron a investigar el uso específico de la red por parte de los jóvenes en 2008. Paula Valle cambió en 2013 la dirección de responsabilidad social corporativa de esa misma empresa para ocuparse de la estrategia del protección al menor en Internet. «Tuve proyectos como Familia Digital, y ahora, desde la Dirección de Sostenibilidad y Negocio Responsable, pongo en marcha iniciativas relacionadas con el uso responsable de la tecnología».
Y lidera Dialogando. La evolución de aquella plataforma, Familia Digital, que fomentaba ese uso consciente entre niños y jóvenes, hacia un contenido más global, también como adultos, en cómo aprendemos y gestionamos todo lo que tiene que ver con la tecnología. «Para ayudar a cualquiera, también padres y educadores, cuando surgen preguntas o dudas sobre el manejo de la red o los dispositivos».
Valle recuerda que el primero de aquellos proyectos en este sentido fue en 2008, a través de una organización con la que comenzaron a investigar en España y América Latina sobre cómo usaban los jóvenes Internet: «Por aquel entonces no teníamos ni idea, no había estudios, no había nada». Desde aquello ha pasado casi una década, y siguen viendo necesario promover ideas y programas relacionados no solo con protección al menor, también bloqueo de contenidos, colaboraciones con sus proveedores directos para que ciertos productos ya incorporen, desde la fábrica, esa preocupación por el menor (como controles parentales de serie en determinados terminales), campañas de sensibilización, paneles de expertos… «Todo para trabajar en esa mentira de lo que se ha llamado nativos digitales. Han nacido con ello, sí, pero no significa que sepan usarlo». Criterio tecnológico y sentido común para vivir online como viven offline.
La vida social es un aula sin muros. Hay coyunturas en que lo que acontece fuera de la escuela tiene un impacto tal en el aprendizaje que, aunque contradictorio con lo que se estipula como proyecto educativo, arrasa con lo programado y genera un sedimento duro y duradero en la comprensión del país: sobre todo, en las normas acordadas para las relaciones entre los ciudadanos y con las instituciones. Lo que se dice en la escuela, entonces, es materia necesaria para aprobar los exámenes, y a ese horizonte se reduce. Luego de la prueba se diluye.
La experiencia vivida, o conocida, fuera de sus linderos, tiene mayor fuerza en lo que se aprende para la vida, para aprender a aprehender lo que sucede e, incluso, como convicción que tiende a lo inmutable: así es, y será así, sin remedio.
Las elecciones del 4 de junio, los hechos de meses previos y los días siguientes, fueron parte de la información cotidiana que recibieron muchos estudiantes de todos los grados, y la población en general. Si los que vivimos en el país, casi todos, pasamos al menos unos años, o están hoy, inscritos en alguna escuela, recibimos una educación que, según el artículo 3º constitucional, entre otras características (laica, gratuita, obligatoria), ha de estar orientada por el criterio de impulsar la democracia: “considerando a la democracia no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.
En el “Modelo Educativo para la educación obligatoria: educar para la libertad y la creatividad” que impulsa la actual administración, uno de los nes propuestos señala que el egresado: “Se oriente y actúe a partir de valores, se comporte éticamente y conviva de manera armónica; conozca y respete la ley; deenda el Estado de Derecho, la democracia y los derechos humanos…”. El contraste entre lo dicho y los hechos es enorme: las palabras, los libros de texto, lo expuesto por los docentes se estrella contra miles de anuncios espectaculares huecos (la mayoría, además, esperpénticos), “spots” a mansalva, anodinos, la distribución de tarjetas para depositar, luego de contar los votos en la casilla, un dinero en caso que ganase El candidato.
La compra de credenciales de elector, el inmenso caudal de dinero público, extra al autorizado, para “operar” el voto en el terreno, oculto a los registros, invisible a las facturas, en efectivo y efectivo para no dejar rastro con el cual probar su abundante presencia e indudable inuencia. Los que propusieron la Reforma Educativa y el Nuevo Modelo, supuestos garantes comprometidos con la democracia y la libertad, echaron “su resto” para ganar las elecciones, sobre todo en el Estado de México. Y ese resto es, más allá de lo material, muy cuantioso, el escasísimo capital moral que, quizá, les quedaba: qué penoso verlos —imaginarlos— en la esta de Los Pinos esa noche, celebrando un triunfo inmerecido, comprado
La autoridad pide que el que acusa aporte pruebas, para que jurídicamente proceda el análisis. Son corruptos, no tontos: aprovechan resquicios de la ley, simulan, y jamás expedirán un recibo, con membrete, para que lo rme quien recibe los centavos. El consejero pide que se aporte lo imposible. Algún caso menor en las actas, ciertos errores que no cambian las tendencias si habrá, pero la ingeniería de una elección de Estado o, mejor dicho, de una imposición antidemocrática del gobierno, el peor fraude, no puede demostrarse, aunque haya sido palmario.
El daño educativo es grave: no orienta a los que mandan ni la ley ni el modelo educativo: sí su ambición, esa que se asoma en la sonrisa socarrona, repleta de cinismo. ¿Qué autoridad educativa puede tener quien carece de ética? Ninguna. Es vana su gloria.
El profesor José Ángel Olvera Guevara de 30 años y originario de Tula, Tamaulipas, nunca se imaginó la responsabilidad que conllevaría realizar su labor como docente al recibir su primera orden de servicio en Nuevo Laredo al estar al frente de una escuela unitaria y ser el único responsable del plantel.
“Cuando presenté mi examen de docencia y me asignaron a esta ciudad, no me esperaba que me tocara una primaria unitaria, pues yo estuve en una escuela rural con el mismo sistema, pero eso no fue lo que me sorprendió, sino estar al frente de la escuela sin ayuda de otro maestro o más personal, pero aquí hace ocho años trabajo con los niños de todos los grados”, dijo el maestro.
La primaria Niños Héroes ubicada en la colonia Claudette al norponiente de la ciudad, es una primaria unitaria de tiempo completo, sistema que se caracteriza por tener un número reducido de alumnado, que recibe la atención de un solo docente, sin embargo, el profesor José Ángel ya no se da abasto con los más de 45 alumnos de los diferentes grados que tiene a su cargo.
“Una de las necesidades que más tenemos es la falta de maestros, yo me hago cargo de los niños desde primero a sexto año y es difícil porque la mayoría no contaba con el preescolar, he tenido que enseñarles a los niños más pequeños hasta como agarrar un lápiz durante los ocho años y al mismo tiempo enseñarles a los más grandes”, señaló.
POR FIN UN APOYO
“Hasta hace poco ya contamos con una maestra de apoyo que es la que se encarga de enseñarles lo de preescolar”, aseguró.
“Tampoco contamos con intendente por lo que aquí le hacemos de todo; limpiamos, pintamos y arreglamos la escuela como podemos y a veces los niños les gusta ayudarme con estas actividades y el día de hoy, gracias a una solicitud Servicios Públicos Primarios nos apoyó a limpiar los jardines, pues salen muchos animales ponzoñosos al estar el río cerca y ojalá y que no sea la única vez que nos ayuden”, expresó.
SIN DÍAS LIBRES
El joven maestro ha tenido que dejar su vida personal a un lado, ya que al ser el único maestro que funge como director, conserje y hasta vigilante no tiene tiempo de distraerse en otras actividades en su tiempo libre ya que los días de descanso los ocupa en organizar y preparar la documentación y administración de la primaria.
“Entro a trabajar antes de las ocho de la mañana y hasta las seis de la tarde, ya que es una escuela de tiempo completo, dejo de dar clases a las cuatro, pero tengo que quedarme para gestionar la documentación y administración de la escuela por lo cual a veces debo quedarme aquí día y noche y hasta los fines de semana, no me da tiempo para nada más”, sostuvo el profesor mil usos.
SIEMBRAN PARA EL COMEDOR ESCOLAR
Una de las actividades que en lo personal le gusta realizar al maestro de la primaria Niños Héroes, es la siembra, por lo que también los alumnos han aprendido a sembrar y cosechar para consumo de ellos.
“A los niños les gusta mucho la cosecha hasta se pelean por su matas de sandía, y han sembrado tomate, rábano, acelga y repollo mismas que hemos cosechado para llevar al comedor de la primaria y consumirlo y seguiremos haciéndolo ya que a los niños les gusta”, expresó.
El profesor José Ángel Olvera recalcó que aun cuando la situación se ha complicado al tener tantas responsabilidades, su función como maestro en esta primaria no la dejará por ningún motivo aun cuando la carga de trabajo sea demasiado pesada, porque la misión de enseñar a los niños la hace por gusto y pasión.
Paraguay acogerá la cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe de la CEPAL, que se realizará entre el 27 y el 30 de junio en Asunción.
La Conferencia, organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Gobierno de Paraguay, a través del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Durante la Conferencia, la CEPAL presentará el documento de posición Derechos de las personas mayores. Retos para la interdependencia y autonomía elaborado por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) – División de Población, del organismo regional de las Naciones Unidas.
El documento, que servirá de base para los debates que se realizarán en la reunión, documenta los principales avances, limitaciones y desafíos para el ejercicio de los derechos humanos de las personas mayores en la región y en el mundo.
Durante la Conferencia los delegados identificarán además las acciones clave a implementar durante los próximos cinco años, específicamente aquellas que permitan reforzar las capacidades nacionales para responder a los principales desafíos y temas emergentes con relación a las personas mayores.
Asimismo, se presentarán las conclusiones principales y la determinación de las esferas de acción prioritaria para la elaboración de un instrumento de derechos de las personas mayores en las Naciones Unidas y la implementación de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
Acreditación de periodistas
Se invita a los periodistas a cubrir toda la reunión. Para solicitar acreditación por favor escribir al correo prensamsalud@gmail.com
Qué: Cuarta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores.
Expertos de América Latina y el Caribe inauguraron reunión regional sobre medición y estadísticas de discapacidad en apoyo a la Agenda 2030 y el Programa Mundial de Censos de Población y Vivienda de 2020.
La invisibilidad estadística de la población con discapacidad es un reflejo de su marginación y exclusión y constituye una barrera para garantizar su pleno ejercicio de derechos, afirmaron expertos reunidos en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Santiago, Chile.
En la inauguración de la Reunión sobre medición y estadísticas de la discapacidad en apoyo la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y al Programa Mundial de Censos de Población y Vivienda de 2020, los expertos regionales subrayaron que es imprescindible contar con datos que permitan conocer la realidad sobre la situación de las personas con discapacidad, con miras a promover su inclusión.
En el inicio de los trabajos, que se extenderán hasta el jueves 22 de junio, intervinieron Simone Cecchini, Oficial a Cargo de la División de Desarrollo Social de la CEPAL y Margaret Mbogoni, Estadística Senior de la División de Estadísticas de Naciones Unidas. Se contó asimismo con la presencia del Director del Servicio Nacional de la Discapacidad de Chile, Daniel Concha.
Durante su intervención, el especialista de la CEPAL destacó que la discapacidad es mucho más que una condición de salud, entendida desde su contexto social es una experiencia de la diferencia. Sin embargo -expresó-, que desafortunadamente, con frecuencia es también una experiencia de exclusión y de marginación.
Recordó que el Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, instrumento ampliamente ratificado por los países de la región, señala que contar con herramientas capaces de recolectar datos estadísticos con fiabilidad, que permitan conocer la situación socioeconómica de las personas con discapacidad, es una obligación y es indispensable para monitorear su cumplimiento y construir políticas públicas que conduzcan a reducir la discriminación y promover la integración y la igualdad de oportunidades.
El funcionario del organismo regional aseveró que lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad en todas las esferas de nuestras sociedades es un compromiso impostergable y subrayó que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible presenta una oportunidad inédita para avanzar en esta senda.
Simone Cecchini precisó que las personas con discapacidad están explícitamente mencionadas en siete metas de la agenda global relacionadas con la educación, el trabajo decente, la desigualdad, ciudades y comunidades sostenibles y alianzas para lograr los objetivos. Además, varias metas con enfoque universalista son de particular relevancia para los desafíos, carencias, riesgos y discriminaciones que sufren las personas con discapacidad en América Latina y el Caribe en materia de salud, igualdad de género, capacitación y educación técnica, y violencia.
La reunión regional inaugurada hoy recopilará experiencias nacionales, incluyendo desafíos enfrentados y lecciones aprendidas, sobre los enfoques adoptados para medir la población con discapacidad durante los censos nacionales de 2010. Brindará también la oportunidad de iniciar un debate sobre la manera de avanzar hacia la recopilación de datos sobre discapacidad para el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Se espera que la reunión sea además un catalizador para la cooperación intra-regional encaminada a mejorar la capacidad nacional en la medición de la discapacidad y la calidad de los datos para los ODS.
Amèrica del Norte/Mexico/Boletín de prensa REDLAMYC
En el marco de la 47 Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que se realiza en Cancún, México; REDLAMYC Red Latinoamericana y caribeña por la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, hizo un llamado a los Estados miembro a actuar para frenar los altos índices de violencia que viven niñas, niños y adolescentes en la región.
Respecto a la situación que se vive en el Estado de Venezuela indicó que es urgente que el estado permita ayuda humanitaria con alimentos y medicinas para niñas, niños y adolescentes. Especialmente aquellos alejados de las zonas urbanas y los integrantes de grupos altamente excluidos.
En su mensaje, Juan Martín Pérez García, Secretario Ejecutivo de esta red de redes destacó que la violencia generalizada representa uno de los mayores problemas en América Latina y el Caribe[1], algunas de sus expresiones son la violencia intrafamiliar y sexual, la migración forzada, las desapariciones forzadas, la trata de personas, la corrupción, la impunidad.
Señaló la migración infantil como una de las preocupaciones ya quecondición migratoria coloca en una posición de vulnerabilidad a niñas, niños y adolescentes que enfrentan múltiples riesgos como: robo, secuestro, abuso sexual, homicidio, tráfico de órganos, explotación sexual y laboral.
Reconoció que, si bien se han dado avances en el ámbito legislativo con los Sistemas Nacionales de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes estos “no han alcanzado a tener ni el presupuesto, ni la fuerza política para lograr sus cometidos de ahí que queremos animarles a que puedan colocar esfuerzo importante en ello.”
Por otro lado, frente a las políticas de seguridad se estima que en América Latina y el Caribe más de dos millones de niñas, niños y adolescentes tienen a su madre, padre privado de libertad, por ello, viven en una situación de vulnerabilidad que debe ser atendida por los Estados.
Otro de los retos es brindar atención y servicios de calidad a la primera infancia. De acuerdo con Pérez García “muchos estudios que nos dan cuenta del valor tan importante que tiene apoyar el desarrollo de niños y niñas en los primeros mil días de vida y desafortunadamente no es algo que esté presente en nuestra región.”
Otra de las crisis esta vinculada al abandono escolar, ejemplo de la gravedad de la situación es que más de la mitad de los adolescentes de 17 años de edad están fuera de la escuela. Ello requiere, garantizar trayectorias completas y exitosas, y no únicamente el acceso o la cobertura. De lo contrario “condenamos a este segmento de la población a trabajos precarios y a heredar la pobreza.”
Entre los graves retrocesos en la región están los procesos de reforma para reducir la edad de imputabilidad penal e incrementar las penas de privación de la libertad para las y los adolescentes en conflicto con la ley[2]. Es necesario frenar la criminalización de las y los adolescentes y de manera particular aquellos que son más pobres. Los sistemas de justicia para las y los adolescentes deben ser preponderantemente socio–educativos, resocializadores y promotores de una cultura de respeto a los derechos.
Es indispensable avanzar en la promoción de los derechos de niñas, niños y adolescentes y hacer el tránsito y el cambio cultural. Los niños no son propiedad de las familias, no son propiedad de las comunidades, son ciudadanos y ciudadanas que requieren el reconocimiento y la escucha de todas y todos los Estados.
Finalmente se invitó a fortalecer el rol que tienen el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, particularmente la Comisión Interamericana y su Relatoría de Derechos de la Niñez y al Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes; así como a animar para que la Asamblea escuche la voz de niños, niñas y adolescentes de forma directa ya que esta es la mejor forma de reconocerlos como ciudadanas y ciudadanos.
[1] La tasa de homicidios asciende a 21,6 por cada 100.000 personas de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL 2014
[2] A finales de 2010, en Panamá se aprobó una reforma al sistema de justicia juvenil que disminuyó la edad de imputabilidad penal de 14 a 12 años de edad, y en Costa Rica otra que permite la aplicación del derecho penal de adultos, a partir de los 15 años de edad. Brasil presentó este año el proyecto de ley proyecto ley PEC nº 171/1993 sobre «Iimputabilidade penal do menor». Los gobiernos de Honduras y Argentina también han colocado el tema de bajar la edad penal. En relación con las penas máximas, en El Salvador se incrementó de 7 a 15 años la medida de internamiento. En la República Dominicana, las y los adolescentes entre los 13 y 15 años de edad pueden ser sancionados con 3 y 10 años de prisión, y en edades de 16 a 17 años, entre 5 y 15 años de reclusión. Asimismo, en la actualidad hay proyectos similares en los órganos legislativos de Brasil, Colombia y Venezuela.
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