En la última apertura de sesiones del Congreso, el presidente Macri hizo una sola mención a la política educativa. Y eso que hay temas para mencionar. Pero no: el Presidente eligió hacer una sola mención y fue volver a insistirle al Congreso que reforme un artículo de la Ley de Educación: el que prohíbe que el Estado difunda los resultados de las escuelas en las evaluaciones educativas.
Ese artículo, el 97 de la Ley de Educación Nacional (de 2006) establece que “la política de difusión de la información sobre los resultados de las evaluaciones resguardará la identidad de los/as alumnos/as, docentes e instituciones educativas, a fin de evitar cualquier forma de estigmatización”.
El argumento oficial es que este artículo va contra la política de transparencia, y que los padres tienen el derecho de saber cómo están -en términos de resultados- las escuelas a las que mandan a sus hijos, para así poder reclamar en caso de insatisfacción.
Si bien el argumento de la transparencia es atendible, lo cierto es que no hay ninguna experiencia internacional que muestre que este enfoque mejore la calidad educativa. Por el contrario, como los resultados suelen estar asociados al nivel socioeconómico de las familias, en los países que se aplicó aumentó la segregación: chicos ricos se agrupan con chicos ricos y los más pobres con los pobres.
Todo lo contrario a los orígenes y la historia de la educación pública en la Argentina.
El origen de la resistencia
Así y todo, hay tanta resistencia a que avance esta reforma, que -en rigor- es muy difícil que sea aprobada. De hecho, en 2018 Macri también había pedido que el proyecto fuera tratado. Sólo es cuestión de pensar en quiénes se podrían perjudicar con su sanción. Los sindicatos se sienten señalados. Pero, además, están aquellas escuelas pagas que podrían verse obligadas a ajustar sus cuotas a los resultados educativos.
Fuente de la noticia: https://www.clarin.com/opinion/consumidores-educacion_0_tzA3crcAS.html
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Erica Voget y Ber Greco llevan adelante, desde hace seis meses, un proyecto, Memoria Escolar, con el que recorren las escuelas rurales de parajes alejados. Fuera de las grandes ciudades, con sus cámaras y una impresora, buscan retratar a los niños y las niñas de diferentes regiones de Argentina y propiciar la memoria y el recuerdo de su paso por la educación pública. Se plantean, en definitiva, la fotografía escolar como un documento histórico.
La fotografía siempre estuvo asociada a la memoria. Solo que, a principios del siglo XX, el registro de las imágenes se coló también en las aulas: un modo de inmortalizar, quizás, la maestra, el guardapolvo blanco, el pizarrón, las láminas, el patio de la escuela, los alumnos dentro del salón de clases. Dejar, en otras palabras, la imagen –fija, almidonada– del paso por la educación formal. Ahora, sin embargo, donde los diferentes dispositivos y soportes tecnológicos afloran por todas partes, de manera casi paradójica, la memoria escolar aparece en ciertos lugares remotos como un bien escaso, sobre todo en las escuelas de los parajes rurales, alejadas del mundo, del papel y, también, claro, de la imagen.
Fue por todo eso que Erica Voget –37 años, licenciada en Caligrafía por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y con una diplomatura en Investigación y Conservación Fotográfica Documental en la Facultad de Filosofía y Letras también por UBA– y Ber Greco –43 años, diseñador en Comunicación Visual egresado de la Universidad Nacional de La Plata y director de Arte–, fotógrafos, que viven en La Plata, a sesenta kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, se propusieron un proyecto de fotografía documental donde la imagen recupere el valor institucional como un documento social de las propias escuelas.
El comienzo fue en la Escuela El Simbolar y la EPEP N°89 de Punta del Agua, en un paraje olvidado, Las Lomitas, Formosa, rodeado de pantanos, en agosto del año pasado. La experiencia les abrió la puerta hacia otros viajes en las diferentes provincias de la Argentina. El fin era entregarle, en forma gratuita, la fotografía escolar a los niños y las niñas y a los docentes de esas escuelas. “Muchos protagonistas de escuelas rurales no han tenido la oportunidad de tener acceso a material fotográfico que registre su paso por la educación pública. La razón principal son las condiciones de marginalidad en que se desenvuelven muchas de estas escuelas y también la ausencia de iniciativas de personas o instituciones que deseen hacer este trabajo”, dicen los autores.
¿Cómo surgió el proyecto Memoria Escolar? ¿Cuáles fueron las provincias que visitaron y cómo planean continuar con la experiencia?
(Greco) El proyecto radica en hacer un registro y entregar imágenes escolares, individuales y grupales, en forma gratuita, a los niños y las niñas que de otra manera no tienen acceso a estos recuerdos. Uno de nuestros principales objetivos fue revalorizar el paso por la educación pública y gratuita, y la importancia de la etapa escolar en el desarrollo de los chicos.
(Voget) La idea era hacer un trabajo documental y social en las escuelas rurales de los alrededores de la ciudad de La Plata y, rápidamente, nos dimos cuenta que era preciso buscar otros espacios y regiones. El empujón inicial fue, además, la donación de una impresora (que era muy buena y muy cara, en el proyecto original estaba como una opción y se volvió una herramienta fundamental) de una persona que nos incentivó a volar un poco más con este proyecto. Fue, en ese momento, donde decidimos realizar estos viajes de cuatro o cinco jornadas a diferentes provincias.
Retrato Escolar – Jujuy
Las escuelas rurales o de albergue que eligieron para las primeras tomas están en sitios de muy difícil acceso, ¿cómo llevan adelante el proceso de selección de las escuelas? ¿En función de qué criterios?
(Greco) Lo que buscamos es hacer un registro de la labor de las escuelas que están en el fondo de cada provincia, las más alejadas, en regiones inhóspitas. No nos interesan las escuelas que están al costado de una ruta. Por eso buscamos que sean escuelas de difícil acceso, alejadas de las ciudades, donde haya pocos alumnos. Sería imposible retratar a cuarenta niños en dos jornadas de trabajo. Ahora, por ejemplo, nos escribieron desde Catamarca, donde los chicos van a la escuela a lomo de mula durante cuatro horas. En Neuquén nos pasó que estábamos en un paraje a seis horas de la capital de la provincia y nos hablaron de otra escuela en la Cordillera, donde los chicos van veinte días a clases y descansan diez, y no pudimos por falta de movilidad: aún quedaban cuatro horas más de viaje. Esas son las experiencias que nos interesa retratar con este trabajo, en un registro de esas ruralidades más duras. De hecho, esperamos la llegada del invierno, en algunos distritos, para mostrar la crudeza de ir a clases con la nieve.
(Voget) Sí, solo buscamos jardines y primarias, y que es un trabajo en el que vamos experimentando por diferentes situaciones. No es lo mismo una escuela de media jornada, un paraje rural, alejado, que las escuelas albergue donde los chicos se quedan a dormir y comer por toda la jornada. En esos casos hasta retratamos a los docentes, las cocineras, el portero. Nos convocaron desde Santa Fe, también, para retratar las escuelas de las islas, en el Litoral. Nos interesa la variedad de experiencias y registros: desde las escuelas donde asisten chicos de pueblos originarios hasta una colonia alemana en Entre Ríos o los menonitas de La Pampa.
Las cocineras de escuelas rurales – Abra Colorada, Jujuy
¿Cómo se plantean los recorridos por cada paraje?
(Greco) Les presentamos el proyecto, de manera directa, a las autoridades de las escuelas rurales. En principio, buscamos algún contacto con las escuelas o con los docentes, no seguimos los caminos institucionales y burocráticos habituales. El registro documental que hacemos abarca desde las fotos individuales de cada niño hasta las grupales, donde buscamos que también se dé cuenta del entorno donde está enclavada esa escuela. En algunos casos hasta tratamos de hacer los recorridos que transitan los niños en el camino hacia las escuelas, hablamos con sus padres, visitamos sus viviendas, a la forma de ensayo documental. Nos quedamos, al menos, un par de jornadas completas en cada escuela. La impresora, que siempre nos acompaña, nos permite regalar en ese momento o, en la jornada siguiente, todas las imágenes. Es un momento mágico: la mayor parte de esos niños o niñas nunca tuvo una foto en papel en sus manos.
La fotografía escolar como un documento histórico, tal como la plantean estos autores, es potente, arrasadora. No nombra la pobreza y, sin embargo, está latente, en esos parajes desheredados, donde el Estado está ausente. En el proyecto, después de la experiencia en Punta del Agua (a sesenta kilómetros de Las Lomitas y cinco horas de la capital de Formosa); le siguieron Chocoite (a sesenta kilómetros de La Quiaca), Abra Colorada y La Ciénaga, en Jujuy; la Escuela N°222 “Dionisio Morán”, en Los Chañares, a cuarenta kilómetros de Merlo y doce de la Ruta 23, en San Luis; en Colipilli, en la Comunidad Huayquillan, a sesenta kilómetros de la Ruta Nacional N°40, en Chos Malal, Neuquén.
“El fin es que la fotografía genere un recuerdo, y se convierta en un producto iconográfico que permanezca en espacios del recuerdo familiar o institucional, y que en consecuencia influya en la construcción de una memoria escolar tanto individual como colectiva, ya que los recuerdos reafirman la identidad, crean una mayor autodefinición y un sentido de pertenencia con las raíces, convirtiéndola en un certificado de presencia, inseparable de la memoria. El paso de los niños por la edad escolar, es una marca en su desarrollo. Las amistades, la vestimenta, los juegos, sus maestros, el espacio físico de la institución, marcan una época vital de su crecimiento, por ello creemos que documentar esta etapa es tan necesario como importante”, dicen.
Nico. Ensayo Documental Casa _ Escuela. Punta del Agua, Formosa 4
Ahora, para 2019, preparan diferentes recorridos: en un principio, en marzo, a Tucumán. En los meses siguientes planean sumar Entre Ríos, Catamarca, Chaco y Santa Fe. El sueño: seguir por diferentes regiones de América latina. El financiamiento del proyecto está a cargo de la gestión de los propios fotógrafos, que reciben fondos para la impresión de las copias, las carpetas que dejan a los niños y las niñas en las escuelas, los útiles escolares o libros que cargan en sus mochilas para llevar de regalo además de la Nikon 810 y la Sony, y cuatro lentes (un 85 y otro 55, fijos, y dos zoom, 24/70 y 70/200 milímetros).
Las imágenes escolares son una tradición en las escuelas de Argentina, que perdura desde el siglo pasado. ¿Hicieron, previamente, algún trabajo genealógico en relación a esta práctica?
(Greco) No, no encontramos mucho material en relación con esta práctica. Solo pensamos que era un proyecto para dos años, por todas las provincias de Argentina: una por mes. Nos pusimos a investigar y cuando vimos escuelas rurales en otras regiones empezamos a pensar en América latina, África o Asia.
(Voget) Solo encontramos un estudio sobre Fotografía en las Escuelas en la Argentina. No encontramos más que las historias orales, familiares, que recuerdan las imágenes de la escolaridad de nuestros abuelos o nuestros padres, la propia infancia, pero no mucho más y siempre centrado en las escuelas urbanas. En la ruralidad se complica mucho más el acceso, porque quizás no conviene que un fotógrafo circule por una escuela donde hay cinco, ocho o diez alumnos, que queda a tres horas de viaje y donde puede hacer muy pocas imágenes. Es una labor que implica tanto esfuerzo que quizás hasta económicamente ni le conviene como soporte.
Foto Grupal, Chocoite, Jujuy
¿Tienen conocimiento sobre qué ocurre con estas prácticas en otros países?
(Greco) En un momento nos topamos con un fotógrafo inglés que trabaja con retratos de adolescentes en escuelas secundarias de todo el mundo. Es un ensayo documental, muy interesante, dentro de las aulas, pero sin la formación tradicional que conocemos aquí en el registro de las escuelas locales.
¿De qué manera se realiza el financiamiento de los viajes y las producciones fotográficas que quedan como recuerdo en las escuelas?
(Greco) Nos procuramos también el financiamiento y la llegada a esos espacios: en algunos sitios fue por donaciones, otras por sindicatos o el mismo gobierno de la provincia. Nos interesa, en 2019, viajar a Cuba, por ejemplo, para retratar la ruralidad y sus escuelas, porque tienen una tradición muy importante, pero todavía no conseguimos el dinero para este emprendimiento.
(Voget) En el caso de las carpetas de cartón donde colocar las imágenes (con el logo del proyecto) para regalárselas a los chicos, por ejemplo, una empresa nos donó una gran cantidad que nos queda de back up para muchas de estas experiencias. El papel (que además es importado) lo conseguimos a precio de costo en La Plata y entregamos una copia a cada alumno de 15 por 22 centímetros. Lo mismo a los directores de la escuela y a sus maestros en el caso de las grupales. Los útiles a veces sacamos de las propias donaciones para comprarlos y llevarles a los niños. En un primer momento llevábamos ropa pero era agotador llevar tanta carga y nos cobran sobrequipaje en los aeropuertos. En Formosa nos pasó que no tenían lápices y por eso arrancamos también por llevar útiles: se vuelven locos con las reglas, las gomas de colores, los cuadernos.
Los Chañares – Excursión
¿Por qué el registro de las escuelas rurales y públicas?
(Greco) Porque antes de empezar este trabajo estábamos convencidos que la educación pública fomenta la igualdad entre los chicos. Después que arrancamos el proyecto nos convencimos aún más de esto. Es decir, conocimos, a partir de esta experiencia, el caso de alumnos en las escuelas rurales albergue que los viernes no quieren regresar a sus casas. ¿Por qué? Porque en algunas familias durante los sábados y domingos los obligan a trabajar en el campo, a varear animales por más de doce horas, a volver a su casa con la piel curtida por el sol, y llegar el lunes a las escuelas muy cansados y sin ganas de nada. Son muy pocos los que pueden acceder, después, a las escuelas secundarias en las grandes ciudades y, por caso, menos a una universidad. Eso nos dio la certeza que sin la educación pública estos chicos no tendrán otros futuros posibles.
¿Cómo es el registro de las fotografía? ¿Qué métodos utilizan? ¿Y qué dicen los chicos cuando ven las fotografías impresas en el papel?
(Greco) Yo creo que dentro del aula somos fantasmas. Tratamos de no hacer ruido, de pasar completamente desapercibidos. Hasta le quité el sonido del obturador a mi cámara. Nos han ofrecido hasta enlaces con otras organizaciones que hacen experiencias muy parecidas pero nos parece que le quitamos intimidad al momento del registro si vamos con más fotógrafos o más cámaras dentro de las escuelas. Le propusimos hacer entrevistas o un diario de viaje a una amiga, que es periodista, pero tampoco pudimos conciliar todavía esos espacios.
(Voget) Las fotografías son siempre con luz natural, en blanco y negro. Usamos la luz de las ventanas, el rebote, frente al pizarrón. Es una foto fija, clásica. La foto grupal, en cambio, tratamos de hacerla en el contexto de la escuela. Es decir, mostrar de alguna manera el paisaje donde está ubicada, la región, para marcar las diferentes geografías de nuestro país. Las grupales son las más interesantes: algunas cuentan toda una escuela en una sola foto.
¿De qué modo creen que se concilia lo educativo con la imagen y, desde ya, con la memoria?
(Greco) Nos interesa, claro, transmitir el amor por la Fotografía. Les contamos un poco cómo funciona una cámara de fotos, el revelado, el rebote y las luces, montamos un pequeño laboratorio en la escuela. Si tenemos tiempo, sobre todo en las escuelas albergue, les mostramos todo el sistema de impresión de las copias. Se quedan con los ojos bien abiertos viendo cómo se coloca el papel, qué fotos salen primero. En Formosa, por ejemplo, hicimos un resumen de las imágenes del día, sin editar, y las proyectamos sobre la pantalla todos reunidos en el comedor con los alumnos, los docentes, las auxiliares, los cocineros. En algunos casos, como después nos invitaron a sus viviendas, las vimos colgadas, en un marco, en el espacio principal de la casa. Fue un gran orgullo compartir ese momento. Fue como confirmar la importancia del recuerdo y la memoria en el papel, el valor la educación a partir de una imagen: esa impronta que nos deja el paso por la escuela pública y gratuita.
“LA EDUCACIÓN EMOCIONAL nace de lo que se vive: de la relación entre cada maestro y sus alumnos, siempre inclasificable; de las amistades entre los niños; de las historias que los aterrorizan o los conmueven; de la satisfacción de haber hecho un dibujo que expresa algo que desconocían(…). Ante todo, del placer, la concentración y la excitación del juego.” -Elisa Martín Ortega, profesora de literatura en la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Madrid.
La educación emocional entró a la escuela, ¿cómo guiarla?
El arte es la experiencia viva. Y el color, en el arte y en el juego, es una de las mejores puertas de entrada para gestionar las emociones. El color está ligado a las emociones, y color y emoción hoy son ejes de trabajo imprescindibles en estos tiempos hiper acelerados en los que las emociones están tan en auge.
Experiencias positivas: creando con creadores
Un ejemplo del arte y el color como experiencia inspiradora: a fines del año pasado, en Valencia, España, los alumnos de Salvador Ferrer Alemany eligieron la obra del artista letonio Mark Rothko para que los chicos pudieran conocer los detalles de sus pinturas y aprender a expresar sus sentimientos a partir del arte plástico.
La experiencia, que abarcó a todos los niveles educativos, cruzó a diferentes disciplinas del programa escolar y logró con mucho éxito que los alumnos pudieran entender, apreciar y trabajar su sensibilidad sensorial, estética y emocional.
El trabajo, que consistió en una instalación central sobre la obra del artista y actividades en paralelo, creció mucho más al interactuar con contenidos del área de música y de Inglés, que se sumó a través del vocabulario específico sobre emociones, colores y sentimientos.
Fue un descubrimiento, un paso acertado, y una buena manera de plantear la educación emocional entre los distintos grados. Los chicos de Primaria estuvieron entre los que más disfrutaron y hasta se sumaron con clases de arte y de dibujo en las que pudieron crear estímulos sensoriales como una celebrada tanda de “botellas de la calma” que realizaron juntos en un taller. Un buen ejemplo de trabajo colectivo, creativo, pleno de ideas, colores y vivencias constructivas.
Sí: “El monstruo de colores”, el hermoso y poderoso libro de la española Anna Llenas, es favorito de muchas maestras y de muchas familias que buscan una buena historia y un buen cuento para trabajar las emociones. El libro presenta las emociones y les asigna colores: la alegría es el amarillo, el enfado/enojo es el rojo, la tristeza es el azul, el miedo es negro y la calma es verde.
¡Compartimos propuestas “monstruosas” para hacer en el aula!
La historia de Ana Llenas y el recurso del monstruo de colores permiten crear juegos interactivos donde las témperas, los lápices y marcadores, y hasta las plastilinas y las masas se vuelven absolutos protagonistas de propuestas para los chicos, por ejemplo…
1…
En el armado de un emocionómetro de pared (para que los chicos marquen allí cómo se sienten día a día).
2…
En los colores de diferentes pictogramas que puedan elegir para contar si están alegres, tristes, enojados, con miedo, tranquilos o incluso enamorados.
¡…3!
En un juego de lío de bolas de colores, hechas con masas y dispuestas en recipientes para que los chicos, en un ejercicio de psicomotricidad, puedan “pescarlas” y ordenarlas en recipientes.
¿Trabajás con “El monstruo de colores” con tus alumnos? ¿Tenés otros libros favoritos para presentar las emociones? ¡Contanos en los comentarios!
Maped presenta las masas emociones. ¿Cómo te sientes hoy?
Las masas EMOCIONES forman parte de la familia de Maped Creativ, una nueva línea de productos pensados y creados para que los chicos tengan las manos llenas de aventuras y ganas de crear y para que puedan tomar distancia del ocio frente a las pantallas y aprender a expresar sus emociones armando sus propios juguetes y disfrutando del juego lúdico.
El doble set de masas EMOCIONES es una novedosa alternativa para expandir y expresar la creatividad mediante el juego, estimulando el aprendizaje y previniendo el bullying a través de la educación emocional.
Basada en la colorterapia, la presentación incluye ocho colores, cada uno relacionado a una emoción: el azul lleva una carita triste, el amarillo una feliz, el verde brillante está “cool”, el rojo está “enojado”, el verde clásico es “relajado”, el rosa está “enamorado”, el violeta está “asustado” y el naranja se siente “divertido”.
También te recomendamos: El libro de la tristeza, del autor chileno Gabriel Ebensperger. Un bellísimo y delicado libro con mil colores sobre la imaginación como transformadora de los sentimientos.
“El juego infantil, la expresión a través de la imaginación o el dibujo, la reacción sincera de un niño ante una historia que le ofrece símbolos significativos para él, nuestra atención al modo en que habla o a su rostro en un momento particular, es el único modo de ayudarlo a tomar conciencia de lo que siente”. -Elisa Martín Ortega
También puede interesarte:
En nuestro especial Back to School 2019, Paz Tamburrini, Maritchu Seitún y Sofía Chas van en la misma línea y comparten experiencias y conceptos que reafirman los lazos entre el arte y el dibujo como lenguaje poderoso, entre los juegos y los cuentos como aliados de la creatividad y entre la paciencia y la compañía -estar cerca, estar atentos- para que los chicos puedan ponerle nombre a lo que les pasa. >> leé las notas y entrevistas haciendo click aquí >>
Fuente de la reseña: http://ar.blog.maped.com/educacion-emocional-en-el-jardin-como-trabajarla/
En febrero de 2019 se conoció una nueva edición del NMC Horizon Report, un informe publicado regularmente desde hace más de 10 años, que tiene como único fin alertar sobre la adopción de tecnologías educativas por parte del sistema universitario en el mundo. Como cada año, pasó inadvertido en nuestro país, así que aquí van algunas observaciones.
El informe plantea importantes desarrollos en tecnologías educativas en un horizonte de corto plazo por parte del sistema universitario, haciendo especial énfasis en dos: el aprendizaje móvil o remoto, y las tecnologías de análisis de datos. En el primer caso, indica que el aprendizaje móvil ya no se centra directamente en las aplicaciones, sino en la conectividad y la conveniencia, con la expectativa de que las experiencias de aprendizaje incluyan contenido apto para dispositivos móviles, sincronización multidispositivo y acceso desde cualquier lugar y en cualquier momento. A medida que los dispositivos móviles se vuelvan más poderosos y asequibles en cualquier lugar del mundo, las posibilidades de generar experiencias de aprendizaje se irán convirtiendo en ilimitadas. El mayor uso de la realidad aumentada, la realidad virtual y la realidad mixta permitirá que el aprendizaje móvil sea más activo y colaborativo, y en especial más atractivo para los estudiantes.
Para el caso de las tecnologías de análisis de datos, más allá de los análisis estáticos y descriptivos del progreso de aprendizaje de los estudiantes y de sus calificaciones, las capacidades analíticas comprenden sistemas y datos dinámicos, conectados, predictivos y personalizados. Las instituciones deben desarrollar estas capacidades analíticas avanzadas a través de un proyecto institucional innovador, apoyado en equipos de trabajo altamente calificados, y equipados para comprender y compartir eficazmente flujos densos y complejos de datos. El buen análisis realizado es un esfuerzo intensivo en tiempo y recursos humanos para cualquier institución, pero si se ejecuta y se mantiene con éxito, puede transformar las instituciones y enriquecer profundamente las experiencias educativas de los estudiantes y de sus docentes.
En un horizonte de 3 a 5 años de adopción aparecen tendencias vinculadas con realidad mixta e inteligencia artificial, mencionadas anteriormente, y más allá de los 5 años aparecen los conceptos de blockchain y asistentes virtuales. Tal vez todo esto suene a ciencia ficción para algunas universidades, pero son conceptos que están a la vuelta de la esquina, comenzando a adoptarse masivamente en otras industrias más amigadas con el cambio tecnológico y con la época.
Frente a este panorama, no debería sorprender que el informe marque como tendencias de largo plazo de la universidad tanto repensar la forma interna de funcionamiento, su propio ADN, como desagregar los títulos en módulos más breves, permitiendo el diseño de trayectos formativos más diversos y a medida. Las instituciones ya están recogiendo el guante de una demanda de aprendizaje centrada en los estudiantes más que en los docentes, las currículas o los órganos reguladores, forzando a redefinir el rol de los profesores y los asesores académicos más como guías y facilitadores que como tenedores primarios de saberes. Los enfoques para los programas de nuevos grados y áreas de estudio, vinculados a la dinámica del mundo laboral, incluyendo el aumento de nuevas formas de estudios interdisciplinarios, señala que las instituciones deben proporcionar a los estudiantes experiencias que conecten diferentes disciplinas con naturalidad. Para ello, no solo resulta imperioso el desagregado de las titulaciones y las diplomaturas en módulos más breves y ‘manipulables’ de contenido, con el fin de habilitar organizaciones de contenido a medida, sino también establecer alianzas con proveedores externos, en especial con aquellos que ofrecen cursos abiertos en línea. Las instituciones que desarrollan alianzas con proveedores de cursos en línea, indica el informe, favorecen la creación de una gran variedad de opciones para que los estudiantes estén a cargo de sus propios diseños de rutas de aprendizaje.
En las tendencias de corto y mediano plazo, el informe proyecta a las universidades naturalizando una cultura de innovación, aumentando el énfasis en la medición de los impactos en el aprendizaje de cada formato y propuesta académica, y rediseñando los espacios de aprendizaje, favoreciendo propuestas académicas que combinen con armonía lo virtual y lo presencial. Son pasos obligados si se desea repensar la organización interna de las instituciones, generando una nueva ingeniería de titulaciones.
Frente a este panorama desafiante, acuciante ya en el corto plazo, y hackeado por las tecnologías madre de la cuarta revolución industrial, el informe llama a las universidades a comprometerse en lo inmediato con la fluidez digital. Esta es definida como la capacidad de aprovechar las herramientas y las plataformas digitales para comunicarse críticamente, diseñar creativamente, tomar decisiones informadas y resolver problemas complejos a la vez que anticipar otros nuevos. El mero mantenimiento de una alfabetización digital básica para alumnos y profesores, que podría suponer el acceso en red a información primaria, ya no es suficiente para respaldar las complejas necesidades de una sociedad digital que cocrea en red. Las soluciones de aprendizaje se diseñan e implementan utilizando tecnologías cada vez más sofisticadas, lo que crea la necesidad de que los estudiantes adquieran nuevas habilidades para interactuar de manera productiva y eficaz con esas herramientas. Las universidades no solo deben respaldar los usos de herramientas y recursos digitales por parte de todos los miembros de la organización, sino también aprovechar sus tecnologías estratégicas de manera que apoyen el pensamiento crítico y la solución de problemas complejos.
Al leer el informe me invade un pensamiento y preocupación. ¡Qué lejos estamos en Argentina de estos debates! ¡Qué territorio tan empinado ofrecen las nuevas tecnologías al mundo de las universidades! ¡Qué ajenos se sienten estos desafíos, dilemas y demandas! Si al menos tuviésemos conocimiento del lugar, ámbito o grupo en donde se discuten estas posibles adopciones a nivel sistémico, podríamos hacer aportes. O, aunque sea, nos informaríamos. O, de mínima, no nos preocuparíamos.
La nueva edición del NMC Horizon Report, publicada recientemente, nos vuelve a mostrar la razón principal por la cual nuestro país no posee ninguna universidad entre las cien universidades más innovadores del mundo, según el ranking de Reuters, y casi ninguna entre las quinientas universidades más prestigiosas del mundo, según los seis rankings bibliométricos que miden el prestigio académico. En la medida en que el país no genera una agenda para la educación superior y la sostenga en el tiempo, la magia no ocurrirá. Las universidades, en el largo plazo, reproducen y refuerzan la cultura de un país. Si no nos embarcamos en un nuevo y desafiante viaje universitario, nuestras instituciones de educación superior solo serán actores de cabotaje que reproducirán una cultura mayoritariamente mediocre. Duele sentirlo, duele escribirlo.
Fuente del artículo: https://www.infobae.com/opinion/2019/04/03/la-innovacion-en-las-aulas-universitarias-no-llego-a-la-argentina/
América del Sur/ Argentina/ 08.04.2019/ Fuente: www.diariopanorama.com.
Recién hace 12 años se empezó a instruirlos sobre el hecho a los alumnos. La educación es gratuita y obligatoria.
Desde hace 12 años, la guerra de Malvinas está presente en las escuelas de Puerto Argentino. No sucedía esto en los años que siguieron al enfrentamiento, cuando los maestros isleños se aferraban a los libros de texto británicos adoptados por el diseño curricular que se imparte en Gran Bretaña, que incluían historias desde los Vikingos hasta la II Guerra Mundial, pero casi nada decían del conflicto del Atlántico Sur.
Basta con ver el manual de historia utilizado por aquellos docentes. En el libro «A history of the XX Century», de Brynn O´Callaghan, apenas se pueden leer seis líneas en la página 145 sobre la guerra de Malvinas.
La incorporación de contenidos que enseñan «los sucesos de 1982», como le llaman los profesores de historia en las islas, fue producto de una demanda de los padres que fueron niños durante la guerra. De alguna manera, fue la comunidad la que llevó el tratamiento de la guerra a las escuelas.
El sistema educativo en Malvinas
La educación en las islas es gratuita y obligatoria. El sistema educativo funciona con tres escuelas: la «The Infant and Junior School» que enseña a niños de 4 a 11 años; la «The Falkland Islands Community School,» que tiene alumnos de 11 a 16 años, y una pequeña escuela primaria en la RAF Mount Pleasant, que sirve principalmente para los hijos de los miembros de las Fuerzas Armadas Británicas.
Además, un grupo de profesores itinerantes enseñan en escuelas rurales. Los alumnos de poblaciones alejadas pueden alojarse en un albergue que funciona en el pueblo.
El gobierno de las islas financia becas en Inglaterra para adolescentes que busquen una especialización y becas universitarias, siempre en el Reino Unido.
La guerra en las escuelas locales
Ante la falta de una bibliografía oficial, las autoridades de las islas idearon dictar una aproximación a los contenidos de la guerra de Malvinas organizando charlas con exsoldados británicos que participaron en los enfrentamientos y con visitas guiadas a los campos de batalla, como Monte Longdon o Tumbledown. Luego de las recorridas, los alumnos deben entregar un trabajo final enfocado en los aspectos sociales y militares.
En la escuela secundaria, además, tienen incorporada la materia «historia local», que incluye los sucesos de la guerra.
«Trabajamos para proporcionar un plan de estudios equilibrado, particularmente en términos de la historia y la geografía local, lo que permite a los niños aprender acerca de su propia comunidad», respondió el Departamento de Comunicación de las Islas.
Las autoridades agregaron: «A los estudiantes más jóvenes se les enseña sobre el rostro cambiante de las Islas y les proponemos entrevistar a la población local sobre la vida en las islas, que incluye compartir recuerdos y la comprensión de las razones detrás de los monumentos, no solo en relación con el conflicto de 1982, sino de guerras anteriores. Mientras que a los niños mayores se les enseña acerca de 1982 en un contexto internacional guiados por una cronología de los acontecimientos equilibrada, donde se ven las consecuencias inmediatas y a largo plazo».
Un dato curioso: la escuela secundaria cuenta con una importante biblioteca con más de 20.000 libros. Pero allí solo se puede leer un texto argentino: Kamchatka, de Marcelo Figueras.
Las autoridades educativas remarcan que «todos los estudiantes tienen acceso al museo local, que tiene galerías que cubren las esferas sociales, marítima y de la historia natural, así como la guerra de 1982 y el patrimonio de la Antártida».
El museo virtual tiene incorporada una carpeta titulada «1982» donde hay material didáctico, fotográfico y analítico sobre la guerra.
Además, muestra una cronología del conflicto que comienza el 16 de marzo de 1982 de esta manera: «Trabajadores argentinos de chatarra, contratados para desmantelar una estación ballenera en desuso, aterrizan en Leith, Georgia del Sur y levantan la bandera argentina».
Luego describe una serie de sucesos diplomáticos y militares donde destacan que las Naciones Unidas condenaron la «invasión» argentina el 7 de abril de 1982, el fracaso de la misión de paz del Secretario de Estado de los EEUU, Alexander Haig, y los primeros enfrentamientos armados del 1 de mayo. Todo culmina el 14 de junio, cuando el general Menéndez firma la rendición ante el general Jeremy Moore.
Un texto antecede la cronología y remarca, hacia el final, que «protegidos por una fuerte guarnición, los habitantes de las Islas Falkland ahora disfrutan de una mayor seguridad y riqueza bajo el gobierno de su elección. Por mucho tiempo más».
Un libro, un audiovisual, una época
A los alumnos también se les sugiere leer «Waking up to War» (Despertar a la Guerra), un libro autobiográfico escrito por Lisa Watson, exeditora del Penguins News, un semanario de 20 páginas que se publica los viernes y es conocido como el único periódico que se edita en las islas.
Watson nació en 1969 y tenía 13 años cuando se desató la guerra. En su obra describe cómo vivió los sucesos en primera persona.
En 2012, un grupo de locales creó un material audiovisual de 20 minutos donde cuentan los hechos de la guerra. Construyen su relato a partir de sus propias historias cuando la guerra atravesó su niñez. El vídeo está a disposición de las escuelas y de las familias.
El español en las islas
La segunda lengua que se enseña en las escuelas isleñas es el español, elegido por la propia comunidad, atenta al turismo, y a la necesidad que impone la ubicación geográfica.
Pocos recuerdan que dos maestras argentinas trabajaron entre 1975 y 1982 enseñando español en las islas producto de un acuerdo con las autoridades locales. Épocas en las que Líneas Aéreas del Estado (LADE) volaba semanalmente a las islas y tenía una oficina comercial en Puerto Argentino.
Actualmente la profesora de español de «The Falkland Islands Community School,» es una docente llamada Rebecca, que nació en las islas, pero vivió 30 años en el territorio argentino.
Fuente de la noticia: https://www.diariopanorama.com/noticia/316557/como-se-ensena-guerra-malvinas-escuelas-islas
Argentina / 7 de abril de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Infobae
Lucian Alonso dirige el programa que busca convertir el aula en un espacio de construcción del saber. Es una alianza entre la Vicaría Episcopal de Educación, la Fundación Telefónica y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), que cuestiona la enseñanza actual y apunta a preparar a los chicos, desde hoy, para la sociedad que van encontrar dentro de quince años.
Luciana Alonso líder del proyecto Eutopía sostiene con convicción seis puntos que no va más en la escuela:
1. «La clase tradicional, basada en la idea de reproducción del conocimiento. Tenemos que lograr que el alumno se haga preguntas poderosas, que lo movilicen». 2. «Creer que los alumnos aprenden porque los docentes hablamos. Nuestras propuestas de enseñanza deben ser desafiantes, despertar curiosidad y ansias de búsqueda». 3. «La centralidad en el profesor. ¡El centro es el alumno, tiene que poder implicarse!». 4. «Que el aula sea un espacio aburrido y los chicos padezcan. ¡La educación tiene que ser emocionalmente convocante!». 5. «Que pueda faltar, porque ‘total no me pierdo nada’. Lo que pasa en clase tiene que ser tan fuerte que el ausente sienta que se lo perdió». 6. «Que sólo importen los resultados. Y no digo no mirarlos, porque hablan de la eficiencia de la escuela, pero nuestros alumnos son mucho más que una nota. La escuela debe ayudar a los jóvenes a desarrollar sus talentos y descubrir sus proyectos de vida, entre otras cosas».
Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid). Ahora se encuentra al frente de un equipo que ya trabaja en dieciséis escuelas de distintos barrios de la Capital Federal.
Se le iluminan los ojos cuando habla del aula, porque no la ve como un ámbito limitado, sino como un espacio de aprendizaje colaborativo. Luciana Alonso estudió Psicopedagogía en la Universidad del Salvador e hizo un Master en Educación y Tecnología en la UNED (Madrid), pero lo más importante que le dejó su formación académica es intentar despejar un interrogante que la desvela: «Los chicos que hoy empiezan sala de dos y van a terminar su educación básica en 2035, ¿con qué sociedad se van a encontrar?». Ella misma esboza la respuesta:
«Los sociólogos predicen que van a trabajar en profesiones que aún no conocemos. No podemos pedirles que repitan modelos. Sería una estafa. Tenemos que promover la capacidad de adaptación a esos cambios». De eso, contará, se trata Eutopía, el programa que dirige y busca revolucionar la educación en la Argentina. Un proyecto ambicioso cuyo nombre, de raíz griega, significa «un buen lugar». Y hacia ese sueño va.
«Es una alianza institucional entre la Vicaría Episcopal de Educación, la Fundación Telefónica y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Lo que hagamos hoy será la escuela de mañana. Empezamos a transformarla ahora para que tenga impacto social», explica Alonso. Éste es el tercer año de Eutopía. De acuerdo al cronograma previsto para este modelo, los dispositivos diseñados por directivos, docentes, alumnos y padres durante los últimos dos años, ya están llegando a los chicos.
Todo comenzó en 2017, cuando se invitó a las escuelas de la Ciudad que quisieran participar del proyecto. Hubo capacitaciones para directivos y docentes, con especialistas en pedagogía de nuestro país y el mundo. Para esta primera etapa se seleccionaron 16 escuelas, procurando que toda la Ciudad de Buenos Aires estuviera representada (figuran desde la María Madre del Pueblo, que funciona en la Villa 1-11-14, hasta el colegio San Tarsicio, de Palermo) y que hubiera diversidad de proyectos educativos (con instituciones que sólo tienen nivel medio y otras que reciben alumnos desde sala de dos hasta quinto año). «La comunidad escolar se sintió muy implicada», cuenta Alonso.
«Hay algo innegable, y es que estamos respondiendo a una necesidad. Todos nos damos cuenta de que la escuela, así como está, no va más. Y nosotros, en vez de quejarnos, preferimos transformarla», remarca.
La primera etapa fue con los directivos, que convocaron a los docentes y más tarde a los alumnos. «Lo que hicimos fue compartir con ellos un sueño. Tuvimos jornadas de mejora educativa –seis a lo largo del año–, en las que hablamos de hackear la escuela. Trabajamos en diversas líneas: empatizar, idear, definir, prototipar y testear. Pensamos con ellos cómo íbamos a construir esta Eutopía. ¿Qué llevó a los docentes a comprometerse? El hecho de que tenga sentido su tarea», explica Alonso.
«Salimos de la zona de confort y ya no hay retorno. Esto que estamos haciendo es tan necesario como desafiante. No podemos quedarnos de brazos cruzados, sin accionar. ¡Tenemos que hacer algo! Enseñarles desde un lugar de testimonio que hay cosas que podemos cambiar para transformar el mundo», se emociona.
“Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave”
Aurora Lucero, psicóloga y asesora pedagógica del colegio San José, de Villa del Parque, coincide con ella: «Es urgente la transformación, especialmente en educación media, por los cambios que se dan en el mundo. La escuela se convirtió en un dispositivo para socializar y acreditar. Con Eutopía le devolvemos la capacidad de ser un espacio de creación de conocimiento».
Ambas son conscientes de que el camino no es fácil: en el transcurso de los últimos dos años se enfrentaron con cuestionamientos por parte de padres, docentes y alumnos.
«Cuando estamos en la zona de confort –a pesar de las incomodidades que encontremos allí–, tendemos a resistirnos a lo nuevo. Incluso los alumnos: siempre vieron el conocimiento como algo que les era dado, que aprendían y luego reproducían. Los modelos de Eutopía implican construir conocimiento, confrontar. La búsqueda de la verdad y la justicia social son dos valores clave. Respetar al otro, abrirse a la diversidad, valorar las diferencias, son aspectos fundamentales. Tenemos que hacer un espacio que dé lugar a dudas, a educar gente crítica, sin renunciar al conocimiento. Debemos encarar las cosas desde la ciencia, escuchar qué dicen los diversos actores sociales y tener argumentos que permitan dar cuenta de por qué pensamos esto. No hagamos opinología barata: promovamos el pensamiento crítico», sostiene. Santiago Cabrera, rector del colegio San José, entiende que el valor de Eutopía reside en que en lugar de imponer un modelo, los protaognistas deben analizar su entorno, imaginar mejores escenarios y trabajar para construirlos.
«A diferencia de otros proyectos, que bajan modificaciones desde el Ministerio, éste da herramientas a las escuelas para ver qué cambio necesitan», dice, al tiempo que explica que en su establecimiento se está llevando a cabo un modelo en el que los alumnos de los dos cuartos años (uno con orientación en Economía y el otro en Ciencias Sociales) interactúan en dos materias de cada especialidad, y comenta que los docentes de las mismas ya están armando proyectos fuera del dispositivo.
«Entre los profesores hay un clima como de cierta primavera, la sensación de que todo se puede hacer. Tenemos otros siete proyectos en marcha y una apertura a entrecruzar asignaturas», se entusiasma.
Quien concluye es Alonso: «Educamos para lo incierto. No debemos temer las preguntas de los alumnos; muchas veces, las respuestas están en construcción. Tenemos que darles herramientas para que puedan reinventarse tantas veces como sea necesario«.
Argentina / 7 de abril de 2019 / Autor: Daniela Leiva Seisdedos / Fuente: INED21
La educación es un derecho y un deber
La educación es para todos: NO podemos permitirnos contar con ‘fábricas de derechos’, para unos pocos; y ‘factorías de analfabetismo’ para miles y miles.
La educación es una garantía de la que se tienen que ocupar –principalmente los estados– porque es un derecho universal que nació en las primeras escuelas que datan de hace más de 2.000 años a. de C., en Sumeria, cuna de la civilización y, hoy, cuna de la barbarie porque así somos los humanos.
Si no hay derecho pleno a la #educación, no hay demás derechos. La educación empodera a otros derechos, los hace crecer, es un derecho que nace en la generosidad, ella hace que se conozcan otros derechos y el conocimiento se da solo por la educación es simple pero es complejo. La educación es puro altruismo ya que niega la posibilidad de la dominación, de la exclusión.
La #educación
es un derecho que nace en la generosidad
Sigo educando porque tengo esperanzas, pero creo que nuestra educación es excluyente y a la vez nos incluye; la educación, últimamente, nos escandaliza. La función de la educación es ser salvaguarda de los más simples valores humanos; puesto que la mayoría de los males de la sociedad tiene su origen en la crisis educativa. Esto es, a menos educación más pobreza, más amplia se hace la brecha. ¿La solución? Una educación de calidad puede ayudar a construir una sociedad más justa y democrática.
Al igual que todos los derechos humanos, el derecho de educación es universal e inalienable, pero, en nuestros días, no es universal; y aliena, porque nos volvemos locos, más bestias por no reparar en que la educación es lo esencial en la vida del hombre. De modo que, hoy en día, la educación no llega a todos y además crea desigualdades.
LOS QUE SOMOS DOCENTES
La misión irrenunciable de los que somos docentes es que la educación llegue a todos. En 1990, la comunidad internacional se reunió en Jomtien, Tailandia, en ocasión de la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, para afirmar su compromiso de lograr la educación universal, pasaron casi 30 años de esto ¿y cuánto hemos avanzado? La educación ¿es para todos?, ¿se ha eliminado la disparidad entre los géneros en materia de educación?, ¿hay convicción de que la política pública educativa estable puede forjar un cambio radical?
En los últimos tiempos, se ha evidenciado un aumento de fracasos escolares en los estudiantes de educación secundaria en muchos países; entre ellos, mi país, Argentina. ¿Cómo se manifiesta? Con un alto porcentaje de desaprobación de exámenes, materias previas, bajas calificaciones, ausentismo, aburrimiento por el desfasaje entre lo que se ve en las aulas y los que se resuelven en los escritorios de nuestras autoridades, etc.
Los colegios son entidades colaboradoras en la labor educativa, pero nunca pueden sustituir a los padres en esta responsabilidad; los padres dicen que sus hijos son grandes y se olvidan de acompañarlos en esta etapa que –además– tiene «un condimento extra», la adolescencia.
Todos los docentes sabemos que la no aprobación o repitencia no es una solución, pero aplazarlos no es mirar para otro lado. La alfabetización no es solamente aprender a leer y a escribir; es también aprender a comunicarse, a pensar, a entender los mensajes que transmiten esos escritos, es SABER DEFENDERSE.
Un chico no alfabetizado es un chico aislado, pero soy de las que sostiene que el alumno que pasa sin saber de año, después sufre mayores dificultades y que la promoción directa es un facilismo en gran parte. La educación incluye el pleno desarrollo y la dignidad de cada persona, y si hacemos esto no le damos dignidad.
La desidia como política de estado no es beneficiosa para la libertad de pensamiento. El problema es que está presente en todos los ámbitos: salud, educación, seguridad, etc.
En algunos sectores tiene mayores incidencias, aunque siempre trae problemas con el entorno.
En educación, estamos mandando chicos analfabetos funcionales a la Universidad.
La UBA objeta a los chicos porque no pueden leer un manual instructivo y creó un taller para alumnos, para que supieran cómo comprender textos, y los años escolares anteriores. ¿Qué pasó?
Ni hablar de las universidades técnicas: no pueden comprender los textos porque les falta lenguaje, no saben buscar palabras en el diccionario.
La educación se debe universalizar, pero esto no significa que no restemos derecho a aprender con una buena calidad educativa, eso es el verdadero derecho a la educación.
¿Quién se hace responsable de la debacle educativa en nuestros países? Solo los docentes, solo los padres, solos los funcionarios, ¿quién?…
¿Qué pasó antes? ¿Por qué no hacemos una autocrítica de lo que se vivió educativamente?
El problema es que se piensa a los países como compartimentos estanco de manera egoísta; por lo tanto, no se puede lograr un debate sobre la estructura educativa. La educación no es una manifestacióncuantificable y demagógica.
La educación siempre tiene que ser un desafío que crezca, ver que las fronteras del pensamientos se derriben y creceremos todos, porque la meta es la de formar ciudadanos críticos. Tenemos que generar una argumentación que asigne valor a la educación; es clave en el empoderamiento de la ciudadanía.
Gregorio Klimovsky fue un epistemólogo argentino y en su obra «Las desventuras del Conocimiento Científico», señalaba en el prólogo que Platón exigía tres cosas para que el «conocimiento»fuera considerado como tal conocimiento: ‘creencia’, ‘verdad’ y ‘prueba’.
Yo sostengo creencia en una mejor educación para todos, verdad como resultado de que una buena educación tiene como consecuencia menos pobres, y pruebamás libertad de pensamiento y menos brecha entre los educandos. Con una educación completa, de calidad en todo sentido evitaremos la dictadura del pensamiento único y uniforme.
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