Conozca cinco pasos fundamentales que Estados, centros educativos y sociedad en general deben adoptar para promover un mundo sin violencia y con equidad e igualdad de género.
1. Desarrollar políticas públicas sobre igualdad de género y superación de la violencia, desde enfoques intersectoriales y en base a los marcos internacionales, regionales y nacionales de derechos humanos.
2. Aumentar los esfuerzos para una mayor sensibilización alrededor de la igualdad de género a la ciudadanía en general, incluyendo campañas y materiales en lenguajes.
3. Promover la desnaturalización de la violencia de género y la reconstrucción de modelos de feminidad y masculinidad en condiciones de igualdad, hacia la superación de estereotipos sexistas y heteronormados.
4. Cuestionar los contenidos y las malas prácticas mediáticas, proponiendo reglamentaciones para que las violaciones de derechos tengan respuestas y reparaciones, y a la vez se promueva el debate plural y la reflexión sobre la igualdad de género.
5. Promover la igualdad de género y la superación de la violencia de género en y desde la educación, desde la primera infancia hasta la universidad.
Fuente de la reseña: https://redclade.org/noticias/igualdad-de-genero-y-superacion-de-la-violencia-5-puntos-claves-para-la-transformacion/
América del Norte/ Estados Unidos/ 02.06.2019/ Fuente: redclade.org.
En esta fecha simbólica para las personas LGBTI, subrayamos la importancia de abordar la igualdad, la orientación sexual y la identidad de género en la educación, para que los centros educativos sean espacios pacíficos y seguros, donde se realicen los derechos humanos
Hoy, 50 años después que travestis, lesbianas y gays protestaron por primera vez en contra de la violencia y opresión que sufrían, la población LGBTI de América Latina y el Caribe conmemora el día con orgullo y algunos avances: la descriminalización de las personas LGBTI, el reconocimiento por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que las travestis y personas transexuales no poseen trastornos mentales o comportamentales, la legalización de la unión LGBTI en algunos países, y la criminalización de la homofobia en Brasil, entre otros. En la madrugada del 28 de junio de 1969, fue iniciada una protesta en Nueva York que duró seis días, la cual quedó conocida como “Disturbios de Stonewall”. En aquella ocasión, por primera vez en la historia de Estados Unidos, la comunidad LGBTI [Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, Intersexuales] luchó contra un sistema que perseguía a las personas homosexuales, con el beneplácito del gobierno. Desde entonces, el evento ocurrido en el bar gay de nombre “Stonewall Inn”, se considera un marco del movimiento de liberación LGBTI, a partir del cual el activismo por los derechos de esta comunidad ganó repercusión en el debate público y las calles.
Mujeres lesbianas y bisexuales protestan en las calles de São Paulo (Brasil) por derechos, libertad y en contra de las políticas de odio del gobierno brasileño. Foto: Ceia Gomes.
Sin embargo, todavía hay muchos desafíos para la conquista plena de igualdad de derechos. Brasil y México, respectivamente, son los países de la región que más matan personas LGBTI, y en ellos la lucha es por la vida. En lo que se refiere al campo educativo, el avance de grupos ultraconservadores en la región, se ha caracterizado por la acción de movimientos que defienden la prohibición del abordaje de temas relacionados a la educación sexual integral en los centros educativos, tales como la orientación sexual, la igualdad de género y la identidad de género.
En el marco de la conmemoración de los 50 años de Stonewall, la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) destaca la importancia de abordar estos temas en los programas pedagógicos, los currículos, los materiales educativos y las políticas públicas, para que los centros educativos sean espacios pacíficos y seguros, donde se realicen y promuevan los derechos humanos de todas las personas.
La orientación sexual y la identidad de género integran aspectos esenciales de la vida de una persona y los marcos de los derechos humanos consagran su protección, así como el deber de eliminar todas las formas de discriminación y violencia contra las personas LGBTI y de velar para que todas las personas puedan disfrutar de sus derechos en condiciones de igualdad.
A pesar de estos desarrollos, en nuestras sociedades la diversidad sexual se presenta todavía como motivo de exclusión, marginalización, violencia y persecución, debido a la persistencia de construcciones sociales, culturales e ideológicas que alimentan estereotipos y prejuicios negativos contra las personas LGBTI. Es así que muchas de ellas experimentan graves limitaciones, restricciones o exclusiones en el goce de sus derechos, entre otros, el derecho a la libertad, a la igualdad, a la integridad, a la personalidad, a la salud, el derecho a la educación, los derechos de reunión y de expresión.
Fuente de la noticia: https://redclade.org/noticias/stonewall-la-importancia-de-luchar-por-una-educacion-que-fortalezca-la-diversidad/
Luego de las acciones de incidencia que ha realizado de cara a la Cumbre de Líderes del G20 en el 2018, para defender una educación pública, gratuita e inclusiva, con financiamiento justo y adecuado, la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) sigue actuando para demandar un compromiso de los países más ricos del mundo con la realización de dicho derecho.
Este año, la presidencia del G20, que reúne a las mayores economías del planeta, incluyendo a Argentina, Brasil y México, es de Japón. En este marco, Marcela Browne, integrante de la Fundación SES y de la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE), miembro de la CLADE, fue nombrada para, en el año 2019, asumir la coordinación internacional del Grupo de Trabajo (GT) de Educación del Civil 20 (C20), mecanismo integrado por organizaciones no gubernamentales que lidera la relación de este sector con los gobiernos del G20. Marcela Browne coordinó el GT local sobre Educación, Empleo e Inclusión del C20 en el 2018, llevando a este espacio los planteamientos de CADE, CLADE y Campaña Mundial por la Educación (CME).
Ahora, la coordinación local del GT de Educación del C20 está a cargo de Naoko Shiroya, de Plan Internacional Japón, y cuenta con la participación activa de ASPBAE (Asia South Pacific Association for Basic and Adult Education), red regional hermana de la CLADE y miembro de la CME.
La Cumbre de Líderes del G20 este año se realizó los días 28 y 29 de junio en Osaka, Japón. En preparación para el evento, fueron realizados encuentros oficiales temáticos y debates con la participación de la sociedad civil. En este contexto, CADE, CLADE y ASPBAE han participado en una plataforma virtual de diálogos y dos encuentros presenciales, uno realizado en febrero y otro en abril de este año, siendo ese último la Cumbre del C20, que contó con 9 plenarias, 17 oficinas y 160 exposiciones, además de la participación de 830 organizaciones de sociedad civil de 40 países.
“Participamos en distintos diálogos con líderes del G20 de los grupos temáticos anticorrupción, desarrollo e infraestructura financiera, presentando nuestras recomendaciones sobre financiamiento educativo y señalando la importancia de fortalecer sistemas educativos públicos e inclusivos. Durante la Cumbre del C20, también denunciamos el proceso de privatización y mercantilización de la educación en América Latina y el Caribe, con foco en Argentina”, afirmó Marcela Browne.
En estos documentos, se exponen como principales demandas y recomendaciones:
La garantía de una educación de calidad y a lo largo de la vida, desde la primera infancia, que asegure alfabetización e inclusión digital para todas y todos, así como la promoción de paz, justicia y derechos humanos, desde el respeto a la diversidad de culturas y contextos sociales y la formación, el desarrollo profesional y condiciones laborales adecuadas para las y los docentes.
Una educación para la innovación, que garantice el acceso de poblaciones marginadas y las niñas y adolescentes a campos de la ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemática; el fortalecimiento de la participación de actores clave, especialmente estudiantes y docentes, en el desarrollo de currículos y en la toma de decisiones; y la aplicación de tecnologías accesibles a la educación desde que sean pertinentes a los currículos y contextos de diferentes comunidades y países.
Una educación inclusiva, que supere la violencia y discriminación, y priorice la igualdad de género, especialmente desde currículos que incluyan a los diferentes sexos, orientaciones sexuales e identidades de género, y garanticen una educación sexual integral; que asegure infraestructura, materiales, formación docente y currículos adecuados para la inclusión y participación de personas con discapacidad; y que genere oportunidades educativas para niñas, niños y adolescentes en situación de conflictos, crisis y desastres, sometidas/os a trabajo forzado o en conflicto con la ley.
El aumento de inversiones en los sistemas educativos públicos y la regulación de la actuación del sector privado en la educación, poniendo fin al lucro en este campo y garantizándose al menos 12 años de educación pre-primaria, primaria y secundaria gratuita. Asimismo, el cumplimiento de los compromisos asumidos por los Estados en la Agenda de Educación 2030, con la inversión mínima de 4 a 6% del Producto Interno Bruto (PIB) o de 15 a 20% de sus presupuestos públicos en educación.
Incidencia por mecanismos de financiamiento educativo que fortalezcan los sistemas públicos
Como forma de asegurar recursos para la educación pública y gratuita, las organizaciones de la sociedad civil plantean: que a nivel mundial y en los países se promuevan reformas fiscales hacia sistemas tributarios justos, equitativos y progresivos; y que se amplíe el financiamiento educativo a través de la cooperación bilateral y multilateral, especialmente a través de la Alianza Mundial por la Educación (AME), del fondo “La Educación no Puede Esperar” y del fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur, sin que esto implique en el endeudamiento de los países en desarrollo, ni afecte su soberanía o promueva la privatización de la educación.
“Al G20 y en la AME, defendemos que los recursos de la cooperación internacional no deben ser usados de ninguna manera para apoyar las escuelas privadas o cualquier tipo de mercado lucrativo en la educación”, afirma Camilla Croso, coordinadora general de la CLADE y actualmente una de las representantes de la sociedad civil de países en desarrollo en el Comité Directivo de la AME, al lado de Maria Khan, de ASPBAE.
Fuente de la noticia: https://redclade.org/noticias/cumbre-del-g20-clade-incide-por-compromisos-de-estos-estados-con-el-fortalecimiento-de-los-sistemas-publicos-de-educacion/
América del Sur/ Brasil/ 02.07.2019/ Fuente: peru21.pe.
El presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, completa este lunes sus primeros seis meses de gobierno envuelto en polémicas por sus políticas para la educación y en pie de guerra con estudiantes y sindicatos de profesores.
La educación es el área que más insatisfacción genera ya que más de la mitad de los brasileños desaprueba la gestión del ultraderechista para el sector.
Según una encuesta del Instituto Ibope, un 54 % de los brasileños desaprueba la actuación del Ejecutivo en este campo y el mandatario ya se ha enfrentado a su primera huelga general, convocada por los sindicatos para protestar en contra de los recortes en la educación y la reforma del sistema de pensiones.
Estas son las principales polémicas del presidente brasileño en el campo educativo en sus primeros seis meses de gobierno.
► El 25 de febrero el Ministerio de Educación (MEC) pidió a todas las escuelas brasileñas que filmasen vídeos de los escolares interpretando el himno nacional en ceremonias de homenaje a la bandera en todos los centros educativos. Tras la polémica por la medida, el ministerio rectificó y admitió haber cometido un error.
► En marzo se recortaron 13.700 cargos en universidades federales en todo el país y el presupuesto en educación perdió 5.800 millones de reales (unos 1.526,3 millones de dólares).
► El primer ministro que ejerció la cartera de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, pidió un cambio en los textos académicos para » avalar» el golpe de Estado de 1964 y mencionó al fallecido capo del narcotráfico, Pablo Escobar, como ejemplo de conducta por evitar que los jóvenes consumieran droga en las escuelas.
A las declaraciones polémicas de Vélez Rodríguez se sumaron una serie de disputas internas entre los diferentes grupos de poder del Ministerio que le valieron la destitución. La cartera pasó a ser dirigida por Abraham Weintraub, admirador del filósofo Olavo de Carvalho, un vehemente anticomunista considerado «gurú» del mandatario brasileño.
► Bolsonaro defendió la propuesta de Weintraub que estudia reducir la inversión en las facultades de filosofía y sociología con el objetivo de concentrarse en áreas que generen un retorno inmediato al contribuyente, como veterinaria, ingeniería y medicina.
► Más recortes. El nuevo ministro anuncia una reducción del 30 % en gastos de universidades e institutos federales.
► El 8 de mayo la Coordinación de Perfeccionamiento de Personal de Nivel Superior (Capes) suspendió la concesión de 3.474 becas de investigación consideradas » ociosas«.
► Tras los recortes, Bolsonaro vivió una de las mayores manifestaciones desde que ocupó el cargo y miles de brasileños salieron a las calles de unas 200 ciudades para protestar contra las reducciones de los gastos públicos en la educación.
El ultraderechista calificó a los manifestantes de » idiotas útiles» e «imbéciles» al servicio de «una minoría de aprovechados que componen el núcleo de las universidades públicas«.
► Antes de esa manifestación el Ministerio de Educación publicó una nota en la que alertaba que profesores, funcionarios, padres, alumnos y responsables » no estaban autorizados a divulgar y estimular protestas durante horario y ambiente escolar«.
► Los sindicatos brasileños convocaron el 14 de junio a la primera huelga general desde que el ultraderechista llegó al poder para protestar contra la reforma al sistema de jubilaciones y los recortes en la educación propuestos por el gobierno.
Unos 45 millones de trabajadores se adhirieron a la huelga y participaron en protestas en los 27 estados del país.
Wagner Romão, portavoz del Observatorio del conocimiento, un conjunto de sindicatos que representa a los docentes de las universidades públicas brasileñas, explicó a EFE que los recortes propuestos por Bolsonaro también fueron apoyados en otros gobiernos pero el principal problema es que «lo que defiende el Ejecutivo va en contra de los moldes de educación que la propia constitución brasileña establece«.
» El mayor problema sobre el gobierno de Bolsonaro es que está claramente en contra de toda perspectiva de construcción de una educación nacional y también de la constitución«, subrayó.
Fuente de la noticia: https://peru21.pe/mundo/brasil-jair-bolsonaro-cumple-seis-meses-educacion-pie-guerra-nndc-487683
América del Sur/ Brasil/ 01.07.2019/ Fuente: www.clarin.com.
El presidente Jair Bolsonaro no cree en el valor del aprendizaje.
Según el presidente Jair Bolsonaro, la educación brasileña deja mucho qué desear. “Todo se va cada vez más en picada”, dijo en mayo a periodistas durante un viaje a Dallas. “Queremos salvar la educación”.
Este parecería un comentario razonable si Bolsonaro estuviera anunciando, por ejemplo, un nuevo plan de educación o un aumento sustancial en el gasto para las escuelas públicas. Pero en lugar de ello estaba aludiendo a un “congelamiento” de 1,5 mil millones de dólares al presupuesto para educación en Brasil (el gobierno insiste en llamarlo así, en vez del recorte que es; en teoría, los fondos quedarán disponibles cuando mejore la economía). Estos recortes representan el 30 por ciento de los presupuestos discrecionales —que cubren pagos de servicios, becas, limpieza, mantenimiento y seguridad, entre otras cosas— para todas las universidades federales.
Los recortes podrían tener impactos concretos muy pronto. Una de las universidades más antiguas del país, la Universidad Federal de Paraná, tiene un plazo de sólo 100 días antes de que se vea obligada a cerrar sus puertas porque no puede pagar el agua ni la electricidad. El gobierno también suspendió todas las subvenciones futuras para investigación a nivel maestría y doctorado.
El recorte no se limita a la educación superior: el financiamiento para secundarios, educación primaria e incluso jardines de infantes también se ha visto muy afectado.
Pero la situación es más extrema para las universidades federales, que en las últimas décadas se han ganado un lugar respetable dentro de la educación brasileña al ofrecer cursos de alta calidad sin costo para más de un millón de estudiantes. En otras palabras, el primer paso en el plan de rescate de Bolsonaro es lanzar a unos cuantos sobrevivientes por la borda.
Sin embargo, ese es tan sólo un ejemplo de la lógica absurda del presidente. En la misma ocasión en Dallas, se le preguntó a Bolsonaro sobre las decenas de miles de brasileños, muchos de ellos estudiantes, que se habían reunido para protestar contra los recortes a la educación. Los llamó “imbéciles e idiotas útiles”, agregando que no tenían nada en la cabeza. “Si les preguntan cuál es la fórmula del agua, no la saben”.
Esto lo dice un hombre que alguna vez confesó nunca haber leído una novela en su vida (para ser justos, esto lo comentó en una entrevista hace veintinueve años, después de ser electo al Congreso). Este mismo hombre también declaró, después de su visita al monumento conmemorativo oficial del Holocausto en Israel, que el nazismo era un movimiento de izquierda, pues el Partido Nazi tenía la palabra “socialista” en su nombre.
Para Bolsonaro, como para muchos líderes políticos de la actualidad, un “imbécil” es cualquier pensador poco práctico. Dentro de este grupo se encuentran toda clase de idealistas —socialistas, ambientalistas, pacifistas— y también aquellas personas con ocupaciones que no producen nada tangible o rentable, como los profesores de Humanidades o los artistas.
Dicho y hecho, en abril Bolsonaro tuiteó que el gobierno estaba considerando retirar el financiamiento público a los cursos de filosofía y sociología. En cambio, iba a concentrar su gasto en áreas que crean “ganancias inmediatas para los contribuyentes”, como veterinaria, ingeniería y medicina.
Tal desdén por las humanidades es un error craso. Si alguien necesita cursos básicos de retórica y filosofía, es el presidente, quien, frente a los reporteros, parece incapaz de cumplir los más mínimos estándares de razonamiento.
A menudo, responde sus preguntas con perogrulladas sin ton ni son, de manera tan confusa como quien está leyendo un apuntador electrónico borroso y lejano. Luego, invoca un pasaje de la Biblia (“Y conocerán la verdad y la verdad os hará libres” es una de sus favoritas) o algún dato fuera de lugar que no tiene casi nada qué ver con el tema a tratar (el que el Estado de Texas no recaude impuesto sobre la renta es repetitivo). Si todo lo demás no funciona, desacredita la pregunta, al medio informativo e incluso al periodista.
Uno podría preguntarse, ¿cuál es la formación de este hombre? En 1977, Bolsonaro se graduó de la Academia Militar das Agulhas Negras, la cual ofrece una “sólida formación en ciencias exactas, con un grado de complejidad similar al de un título de Ingeniería”, de acuerdo con una página de su biografía en el sitio oficial del gobierno.
Sin embargo, el plan de estudios actual de la academia, según una tesis reciente de maestría, no incluye cursos de física ni cálculo. Lo que sí incluye son muchas horas de filosofía, sociología, derecho, geopolítica, psicología e historia militar. Cuando critica a las humanidades, el presidente socava las disciplinas integrales de su propia educación en las ciencias militares.
Jair Bolsonaro prefiere realzar la capacitación práctica que recibió en la academia por encima de esas inútiles clases de ética o todas esas tonterías del derecho penal militar. En una transmisión de Facebook Live de abril, Bolsonaro alabó un curso de reparación de heladeras y televisores que tomó como teniente del Ejército hace décadas. “Si practicara esa profesión en la actualidad, ganaría más, mucho más, que la gente con un título universitario”.
El ministro de Educación estuvo de acuerdo y agregó que la meta principal del gobierno es impartir las habilidades básicas a los niños, como lectura, escritura y aritmética.
Luego enseñarán una actividad que pueda generar ingresos para el estudiante y su familia.
Basta de filosofía, sciología, literatura y las humanidades. ¿Quién necesita el razonamiento cuando, sin él, nuestros hijos aún pueden llegar a ser los futuros presidentes de Brasil?
Fuente de la noticia: https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/educacion-brasil-ataque_0_qy-q-2cjML.html
América del sur/Brasil/27 Junio 2019/Fuente: El país
Dani, una activista para la preservación de la jungla brasileña, es la protagonista del segundo capítulo de la serie ‘Rainforest Defenders’, que presenta el retrato de cinco líderes que defienden su territorio
Dani es una joven activista riberina de 21 años. Pero, para convertirse en lo que hoy es, ha realizado un difícil y valeroso ejercicio de búsqueda de identidad que no se entiende sin comprender el contexto en que tuvo lugar.
Muchas de las comunidades que habitan las riberas del río Tapajós, como en tantos otros asentamientos a lo largo de la inmensa cuenca amazónica brasileña, se definen como riberinas, y engloban la diversidad étnica de sus pobladores, fruto del mestizaje entre indígenas, afro-descendientes y blancos de origen europeo, sobre todo ibérico, en múltiples cruces interétnicos a lo largo del tiempo.
Actualmente, definirse como indígena es una cuestión de autoafirmación, pero en muchas comunidades a lo largo de este caudaloso afluente del río Amazonas, la mezcla es tan antigua y dinámica que puede resultar imposible escoger una etnia a la que afiliarse.
Pero cuando el territorio está amenazado por mineras, madereros, el agronegocio y por la apropiación de tierras no tituladas, muchas comunidades han hecho ese ejercicio de autoafirmación y autodemarcación del territorio, demostrando que ocupan esos lugares desde un tiempo suficiente como para reclamar su propiedad al Estado. Conseguir su titulación es la única garantía para evitar ser expulsados de ellas; normalmente, por propietarios de negocios que explotan los abundantes recursos naturales que alberga la región.
Otra vía efectiva para la protección de poblaciones en estos territorios ha sido la declaración de Reservas de Conservación, sean estas permanentes (como las Reservas Biológicas o Parques), o Reservas de Usos Sostenibles, como las reservas extractivistas (Resex) o las Florestas Nacionales (Flona).
En una Flona se ubica la comunidad de Prainha, hoy dividida entre Prahina I y Prainha II. El haber alejado la amenaza exterior a través de la protección relativa que proporciona el vivir dentro de una Floresta Nacional, le permite a la comunidad centrarse en cuestiones internas como la que les ha llevado a constituirse en dos comunidades diferenciadas.
Vista aérea de las plantaciones de soja en el linde del área reconocido como Floresta Nacional en el bajo Tapajós, donde vive Dani.PABLO ALBARENGA
Detalle de una de las plantaciones de soja junto a la Flona donde vive Dani.PABLO ALBARENGA
En Prainha II es donde vive Dani, una valerosa joven que ha realizado un intenso ejercicio de búsqueda de identidad que la llevó al reconocimiento de que es homosexual, lo que escondió durante largo tiempo, reprimida por su familia, la comunidad y también la iglesia.
Para Dani, realizar este ejercicio de reconocimiento dentro de la comunidad resultó prácticamente imposible durante demasiado tiempo. A la importante presencia de iglesias evangelistas de tinte conservador, expandidas con suma eficacia por todo Brasil (en el caso de Prainha II, se trata de la Iglesia Adventista del Séptimo Día), se suman estructuras culturales tradicionales donde la sexualidad está firmemente controlada y explorar cualquier vía alternativa resulta prácticamente inviable. El reparto de roles entre géneros es asimétrico y el control del vínculo sexual y reproductivo a través del matrimonio, muy férreo. En este entorno, la violencia y el abuso sexual es un fenómeno frecuente entre familias y comunidades, donde queda soterrado por el silencio y la ocultación.
En este marco, el viaje de Dani, víctima ella misma de violencia sexual, ha sido muy difícil. Pero a través de su implicación en un colectivo de jóvenes activistas, coordinado por la asociación de jóvenes ambientalistas Engajamundo, ha encontrado el espacio de libertad para expresar libremente su homosexualidad. Reconocerse públicamente como miembro de la comunidad LGTB+ se convirtió en un factor de empoderamiento y en una vía para su compromiso con esta y otras causas importantes para la comunidad.
“Mis luchas aquí no son pocas”, cuenta Dani. “Primeramente, por la preservación del área de conservación de la que forma parte la Flona en la que vivimos, que está rodeada de sojeiros[cultivadores industriales de soja]. Por todas partes nos llega la polución de los agrotóxicos y el avance del gran sojeiro, que ya amenaza a varias comunidades vecinas. Poder vivir en este área maravillosa y protegerla, esta es la primera lucha”.
“Pero yo estoy implicada en otra lucha”, continua con determinación. «Por la sexualidad, un tema que no es abordado en las comunidades, ni en la escuela, ni en las familias. Aquí era imposible asumir por mis propios medios el hecho de ser lesbiana. Por suerte pude hacerlo través de un ejercicio donde exploramos otras formas de lucha y pude traer esta discusión a la escuela donde yo estudié a los 16 y 17 años. Fue el periodo en el que sufrí más. Sufrí en las comunidades, sufrí en la escuela, sufrí en la familia”.
“Hasta hace poco tiempo, me sentía una persona incapaz, me sentía una basura, la verdad”, dice Dani con la emoción que trae el recuerdo del sufrimiento. “Yo sentía que no era nadie, parecía un saco abandonado. No era nadie, pero nadie, la verdad”.
Dani y algunos amigos posan para un retrato en el margen del río Tapajós tras finalizar una actividad reivindicativa de los derechos LGBT+.PABLO ALBARENGA
Poder pasar de la represión, la frustración, la depresión y los intentos de suicidio al orgullo de reconocerse fue un paso determinante en la vida de Dani, hoy convertida en militante de la causa LGBT+. “El hecho de que pueda golpearme en el pecho y decirme que yo soy una inspiración para otros, es un orgullo. El que un joven dijese el otro día: ‘Yo voy hacer lo que hizo Dani’. Eso fue un privilegio muy grande para mí. Una felicidad”.
Para esta joven menuda, pero desafiante, el vínculo entre la lucha por la sexualidad y la causa ambientalista de defensa del territorio está muy claro. Ambas luchas son muy duras en estas comunidades del bajo Tapajós: “Si tengo la fuerza para combatir los prejuicios ante la sexualidad, tendré la fuerza necesaria para combatir la invasión de las grandes explotaciones de soja que devoran la floresta, que retan a las comunidades y que rodean nuestra Flona, amenazando con asfixiarla”.
Para Dani, ambas causas están íntimamente ligadas entre sí. “Porque yo soy ahora una resistente”, dice. “Si resistí la represión de mi sexualidad, resistiré la invasión de mi territorio por parte de los sojeiros. Esto lo tengo claro”.
Este vínculo entre existir y resistir es común entre los jóvenes activistas, ya sean riberinos, indígenas o afrodescendientes, a lo largo del río y en el interior de la selva.
Dani lava su ropa en la comunidad de Prainha II, donde vive, dentro de la reserva Floresta Nacional de Tapajós, Pará, Brasil.PABLO ALBARENGA
Dani se muestra muy lúcida en la descripción del proceso de concienciación de estas comunidades amazónicas, alejadas de los núcleos urbanos y relativamente aisladas, autónomas en su funcionamiento. Tanto frente a las amenazas de invasión del territorio y contra el medio ambiente, como ante sus sistemas sociales cerrados, que están dominados por estructuras tradicionales que vienen de lejos.
Pero entre todas las amenazas descritas y percibidas, Dani es consciente de que la mayor de todas ellas proviene de la coyuntura política derivada de la elección, en noviembre de 2018, del nuevo presidente del país, Jair Bolsonaro: “Hoy en día, lo que da miedo es el momento político que está viviendo Brasil. Ahora mismo, yo tengo miedo de salir de casa por culpa de algunas personas, por culpa del prejuicio dominante. Yo puedo salir de casa un día y puedo no volver. Yo puedo salir de casa andando y regresar en una silla de ruedas. Este es mi mayor miedo”.
Bolsonaro ha manifestado claramente su intención de frenar a los activistas porque son ellos los que levantan la conciencia sobre los enormes daños que la economía depredadora y la deforestación masiva vienen causando en áreas enormes de la Amazonia; y que, ahora que los hacenderos, los ruralistas y las grandes empresas sienten que cuentan con carta blanca al amparo del nuevo gobierno, pueden causar el mayor de los desastres.
Bolsonaro tiene también claro que acabar con los activistas que defienden sus derechos, ya sea como pueblos originarios, cuya arma es su autoafirmación indígena, o a través de la defensa de su afrodescendencia, o de la causa LGTB+, es acabar con el germen de toda resistencia a un proyecto destructor. Sucesos recientes de agresión a personas LGTB+ en las calles de ciudades brasileñas, como ha sido el caso de Luana Trans en Santarém, están generando una atmósfera de violencia contra estos colectivos muy peligrosa, haciendo que el miedo gane espacio a la vez que las libertades se están viendo reducidas aceleradamente.
Antes de participar en acciones con los demás activistas de la región, Dani, en la soledad de su desamparo, había entrado en una dinámica de autodestrucción muy peligrosa. Verse reconocida es lo que ahora le da una fuerza indomable que proyecta, no solo en la lucha contra la homofobia, sino también contra el racismo y contra la violencia sexual, que vienen a sumarse a la causa medioambiental frente a las amenazas del agronegocio.
La obsesión de Bolsonaro por combatir a estos activistas les da precisamente toda la razón para persistir en su lucha, más que nunca: sin su valerosa acción en el territorio, la homofobia, el racismo, la violencia de género, la violencia contra las minorías y la economía depredadora sin escrúpulos no tendrían límite alguno. Dani está aquí para recordárnoslo.
Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/06/06/planeta_futuro/1559827900_555093_1559830626_sumario_normal.jpg
Tres millones de personas participaron ayer en San Pablo del primer desfile del Orgullo LGBT de la gestión del presidente Jair Bolsonaro, a sólo diez días del fallo de la Corte Suprema de Justicia que tipificó a la homofobia como un delito penal equiparable al racismo. La masividad de la marcha es una reacción destacada en un país que hace menos de un año votó a un presidente como Bolsonaro, que ha dicho aun durante la campaña que “sería incapaz de amar a un hijo homosexual” y de ser así que preferiría que “muera en un accidente a que aparezca con un hombre con bigote por ahí”. A lo largo de la semana, la presidenta de la Asociación del Orgullo LGBT, Cláudia Regina García, predijo que la gente saldría a las calles y los gobernantes entenderían que “nadie va a volver a casa, al armario o a las ‘senzalas’”, como se denominaban a los antiguos alojamientos de esclavos en Brasil.
Fuente de la imagen: https://kaosenlared.net/brasil-orgullo-lgbt-en-la-cara-de-bolsonaro-video/
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!