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Argentina: Nelsón Castro cruzó con dureza a la ministra de Educación de la Ciudad por el cierre de escuelas nocturnas para adultos

Redacción: Clarín

El periodista mantuvo un tenso debate con Soledad Acuña y calificó de “disparate” y “vergüenza” la decisión del Gobierno porteño.

El periodista Nelson Castro y la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, mantuvieron un fuerte cruce por la decisión del Gobierno porteño de descontinuar el plan de estudios en 14 escuelas nocturnas para jóvenes y adultos que, según la administración de Horacio Rodríguez Larreta, está desactualizado.

«Es un trabajo que venimos haciendo hace varios años para armar una mejor oferta educativa para personas que tienen que terminar la escuela primaria o secundaria. Trabajamos para flexibilizar los planes de estudio para que sean modulares y no graduales”, explicó la funcionaria porteña por Radio Continental.

Y añadió: “Estas escuelas que no están iniciando el año que viene tienen una orientación comercial, con planes de estudio viejos, muy baja matrícula y una tasa de egreso escasa”.

Rápidamente, el periodista la cuestionó. “Es un disparate lo que están haciendo. ¿Por qué no se puede hacer con escuelas abiertas? Conceptualmente, están cerrando escuelas. De la explicación que quiera, pero están cerrando escuelas”, lanzó.

“No tienen estudiantes”, buscó justificar Acuña, pero Castro una vez más salió al cruce: “No importa, que no tenga ahora no quiere decir que no tengan mañana”.

Otro momento tenso fue cuando el periodista le consultó a la ministra si era docente. Y ante la negativa, le retrucó: “Se nota. Solamente alguien que no es docente puede decir lo que usted dice”.

Protestas frente al Comercial N°3 Hipólito Vieytes, en Caballito.

Protestas frente al Comercial N°3 Hipólito Vieytes, en Caballito.

Acuña intentó explicar que el “interés es dar una oferta más realista, que otorgue la opción de terminar a los jóvenes o adultos que no han podido terminar la escuela en otro momento y ahora lo necesitan por un tema laboral”.

Lejos de bajar la tensión, Castro cerró: “Lo que le quiero decir que cualquiera fuera la modalidad, ahora va a haber más alumnos en esos cursos. ¿Por qué no poner la modalidad nueva en los establecimientos que ya funcionan? Esto es una vergüenza”.

Argumentando que su plan de estudios era del año 1974, el Gobierno porteño dispuso la discontinuidad del plan de estudio de los comerciales nocturnos de 4 años. A los actuales alumnos les garantizan la continuidad hasta recibirse, pero ya no se abrirán nuevos cursos 2019.

Los jóvenes –mayores de 16 años- que quieran estudiar comercial deberán optar por alguna de las 121 otras opciones educativas que les ofrece el sistema educativo, 90 de las cuales funcionan a la noche. En las escuelas para adultos porteñas hoy estudian 39.508 estudiantes.

Fuente: https://www.clarin.com/ciudades/nelson-castro-cruzo-dureza-ministra-educacion-ciudad-cierre-escuelas-nocturnas-adultos_0_emFTuC3QF.html

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Entrevista a David Casassas «El trabajo asalariado, en condiciones de desposesión, es incompatible con la libertad republicana»

Por: Dani Domínguez

Apuntes de clase

 

«La renta básica está fuera del lenguaje de los políticos que se están presentando a elecciones porque hacen cálculos cortoplacistas bastante malos», critica el autor.

“Hay una guerra de clase y los ricos la vamos ganando”, decía Warren Buffet. David Casassas, profesor de la Universidad de Barcelona, explica cómo la clase obrera debe levantar la mirada del suelo y reapropiarse de su vida después de la desposesión a la que ha estado sometida históricamente. En su nuevo libro Libertad incondicional. La renta básica en la revolución democrática   (Paidós, 2018) sitúa a la renta básica como condición obligatoria a la hora de poder mirar al frente, de poseer capacidad de negociación… es decir, de tener alguna posibilidad en esa guerra de clase en la que Buffet se sentía ganador. Para Casassas, renta básica significa libertad pero también democracia y por ello responde a las críticas que vienen tanto de derecha como de izquierda.

En ocasiones hablamos de renta básica dando por hecho que el total de la población comprende de qué se habla, pero no siempre es así. ¿Qué es exactamente la renta básica?

La renta básica es una prestación monetaria pagada por las instituciones públicas a todo ciudadano o ciudadana por el mero hecho de serlo y con arreglo a tres grandes principios. El primero es el principio de individualidad, es decir, lo perciben las personas y no los hogares, algo muy importante en clave de género, por ejemplo. También estaría el principio de universalidad, por el cual lo recibiría el conjunto de la población. Finalmente, tenemos el principio de incondicionalidad, lo que significa que la renta básica se percibe con independencia de cualquier circunstancia que acompañe nuestra existencia, como por ejemplo, otras fuentes de ingresos, realización o no de trabajo remunerado… Además, habría una cuarta cuestión y es que, para que la renta básica tenga potencial emancipatorio, debe estar situada por lo menos en el nivel del umbral de la pobreza. Ha de garantizar una existencia en condiciones de dignidad.

Su nuevo libro se titula Libertad incondicional. La renta básica en la revolución democrática . ¿Qué ideal de libertad es el que se propone en el libro? ¿No tenemos libertad en la actualidad?

En el universo liberal, que atraviesa el mundo en el que estamos, sobrevuela siempre la idea de que somos libres porque mantenemos entre nosotros relaciones meramente psicológicas. Si yo prefiero manzanas y tú prefieres peras y yo tengo peras y tú tienes manzanas, podemos intercambiarlas con total libertad. Es así de sencillo. Aquí, pues, no hay relaciones de poder. Del mismo modo, yo tengo aversión al riesgo y tu propensión al riesgo, por eso tú te haces empresario y yo me hago trabajador, porque no me va el frenesí de llevar una empresa y a ti sí. Esto es ideal, porque tus preferencias y las más se complementan y firmamos un contrato libre y voluntario. Esta es la visión liberal del mundo, que es un absoluto sarcasmo porque el mundo está plagado de relaciones de poder.

Ante esto debemos recurrir a la tradición republicana, que lleva de la mano una descripción del mundo mejor que nos dice que el mundo es conflictivo porque en él los recursos son escasos, lo que es fuente de relaciones de poder. Ello nos permite hacernos con una definición de libertad mucho más robusta, más seria y más acorde con lo que hay. Esta definición nos dice que somos libres cuando no tenemos que pedir permiso para vivir de forma cotidiana, es decir, que somos libres cuando vivimos ajenos a la discrecionalidad de otros. Por eso es importante que haya recursos de partida para todos y para todas, para así poder vivir en la empresa sin tener que agachar la mirada cuando estás delante de un jefe, y, si es preciso, para salir de esa empresa. La libertad, pues, implica independencia personal material y simbólicamente fundamentada, lo cual no significa que nos tengamos que convertir en átomos aislados. Sin estas condiciones, no se puede hablar de libertad. Los liberales pueden contar cuentos, pero cualquier análisis mínimamente serio de la libertad nos lleva a afirmar que ser libre es algo distinto a firmar contratos supuestamente voluntarios con total despreocupación con respecto a las condiciones sociales bajo las que los firmamos.

Pero siempre se nos dice que tenemos la libertad de rechazar un trabajo en el caso de que las condiciones no nos parezcan idóneas…

Es una afirmación falsa. Lo sabemos todos. En el capitalismo, repito: en el capitalismo, el trabajo asalariado toma forma como resultado de amplísimos procesos de desposesión de las grandes mayorías sociales que empiezan hace por lo menos cinco siglos y que hoy siguen en funcionamiento y que obligan a muchos y muchas a precipitarnos a los mercados de trabajo a cazar lo que se nos eche… cuando se nos echa.

Todo esto nos lleva a unas asimetrías de poder gigantes. Aristóteles hablaba del trabajo asalariado como una esclavitud a tiempo parcial, en el sentido de que cuando firmamos un contrato de este tipo, precisamente por hacerlo en condiciones de desposesión no podemos aguantar la mirada a la persona que nos contrata para así poder decir y co-determinar cómo queremos realizar ese trabajo. Del mismo modo, tampoco podemos decir, sencillamente, que nos negamos a realizar ese trabajo que nos parece indigno. En este sentido, advertido también por Marx, el trabajo asalariado bajo el capitalismo se convierte en algo muy similar a la esclavitud, con lo que debemos plantearnos si queremos limitarnos a regular esa “esclavitud a tiempo parcial” o si queremos optar por otras alternativas de trabajo y de vida.

Hubo una época en la que la renta básica estuvo en el centro del debate político, pero ahora parece que es un término que se ha alejado del lenguaje político. ¿Por qué?

La renta básica está lejos del lenguaje de los políticos que se están presentando hoy a elecciones porque hacen cálculos cortoplacistas bastante malos (déjame que polemice un poco). Pero la renta básica está en la arena social y política de la mano de otros muchos actores, incluidas ciertas bases de los partidos de esos políticos. Es cierto que tras la irrupción de Podemos oímos estas dos palabras en los medios de comunicación con especial intensidad, pero el avance social de la renta básica venía de mucho más atrás, de antes del 15-M. Hace años que mucha gente trabajadora se dio cuenta de que ni los escombros de la precariedad neoliberal ni la rigidez propia del fordismo pueden conducirnos a una vida deseable, y que tenemos que apropiarnos incondicionalmente de recursos para, a partir de ahí, reapropiarnos de nuestras vidas, de vidas dignas de ser vividas.

Lo que ocurre en la política partidista es que hay estrategas no demasiado avispados -y, aunque no lo parezca, lo digo con respeto, porque soy consciente de la dificultad que su tarea entraña- que tienen la mirada puesta en el corto plazo, lo que los lleva a suponer que a la gente todavía les va a chirriar esta filosofía del “algo a cambio de nada”. Por eso lo esconden en sus programas electorales, aunque sepan que la renta básica es el horizonte. Yo creo que es un gran error y a Andalucía me remito. No podemos estar instalados en la mera resistencia frente al chorreo de la desposesión capitalista, tenemos que pasar a la política de la esperanza, a una política que apunte a la posibilidad de vidas más ordenadas con arreglo a criterios humanos y humanizadores. Y cuando esto se deja por el camino debido a cálculos electorales creo que errados, nos encontramos con que aparece un partido como Vox que dice que quiere reconquistar yo que sé qué, y resulta que la gente va y les vota. Y el caso es que nosotros también aspiramos a reconquistar algo, y mucho más ilusionante: se trata de volvernos a hacer con las vidas robadas, con las vidas dañadas por el paso del rodillo neoliberal y capitalista en general. Pero, por lo visto, no nos atrevemos a decirlo ahora, cuando en el 15-M sí que lo dijimos: de hecho, estaba en el corazón de nuestros sueños. De ahí que la renta básica resonara tanto.

Se acusa a la renta básica de un efecto desincentivador del empleo. Sin embargo, asegura en su libro que “junto a los afectos, los trabajos, en plural, son aquello que pueden dotar a una vida de verdadero sentido”. ¿Qué es exactamente el trabajo? Muchas personas aseguran que si no es remunerado, no es trabajo.

rabajo es cualquier actividad, individual o colectiva, que aporte valor a nuestras vidas, a nuestras sociedades, y que ayude a satisfacer necesidades humanas. Esto incluye multitud de tareas remuneradas y muchas otras que no se remuneran -estoy pensando, muy especialmente, en el trabajo de cuidados, pero también en muchos otros tipos de trabajo voluntario que aportan mucho a la sociedad y a nosotros de forma individual. De entrada, pues, tenemos que abrir la mirada para entender que tipos de trabajo hay muchos. El trabajo va mucho más allá de las actividades remuneradas. Y por cierto, dentro del conjunto del trabajo remunerado, el trabajo asalariado constituye sólo un subconjunto: el trabajo que realizamos en el seno de cooperativas también es trabajo. En definitiva, hemos de seguir insistiendo en que “trabajo” es algo que incluye el trabajo asalariado, pero que puede trascenderlo, y de qué manera.

Luego tenemos el problema de los incentivos, que tú señalas. Y ahí se abre un diálogo tanto con la derecha como con la izquierda. La derecha dice que la renta básica serviría para alimentar a los vagos, que la gente no va a querer trabajar. Y a esa gente hay que decirle que ¡por supuesto que la gente no va a querer hacer los “trabajos de mierda” de los que habla David Graeber!Necesitamos poder rechazar empleos que nos alienan no para tumbarnos a la bartola, sino para poder abrirnos a otros muchos tipos de trabajo que realmente vayan con nosotros. A los liberales debemos recordarles que el capitalismo es un sistema tremendamente ineficiente porque, obligándonos a agarrarnos al primer empleo que se nos ofrece -así funciona la vida de la gente desposeída-, sepulta todos nuestros talentos, nuestras capacidades, nuestro deseo de emprender caminos sentidos como propios.

La izquierda, por su parte, suele decir todo esto de que el trabajo dignifica y nos ayuda a desplegar nuestras identidades. Y yo todo eso lo compro, pero lo compro si nos referimos al trabajo que realmente dignifica, no a cualquier tipo de trabajo. Compañeros de izquierdas, diría yo: ¡por supuesto que este es nuestro proyecto, por supuesto que la autorrealización en el trabajo es el objetivo, pero siempre pudiendo dejar de lado aquellas tareas que para nada dignifican. Decir desde la izquierda que cualquier empleo es mejor que nada, llegar a suponer que el empleo de Deliveroo dignifica porque “hacemos algo” es pegarnos un tiro en el pie. Y no nos quedemos con los casos más bestias. Pensemos también en la universidad, donde la precariedad es constante para tantísima gente. ¿Por qué no vamos a abrir las puertas a dispositivos incondicionales como la renta básica, que nos permiten renegociar las condiciones de estos trabajos que no nos terminan de satisfacer y, si hace falta, que nos permiten también abandonarlos? Yo creo que no hay nada más emancipatorio y más propio de la tradición de la izquierda ilustrada y socialista que este tipo de luchas.

En la presentación del libro bromeabais con los trabajos forzados. Comentabais que la renta básica obligaría a que ciertos trabajos como, por ejemplo, la recogida de basuras se tuviesen que repartir entre los miembros de una comunidad, o a que se pagasen salarios mucho más altos a quien los realizasen. ¿Cómo crees que serían acogidas estas propuestas entre la ciudadanía?

Hablemos de los trabajos desagradables. Cierto es que primero deberíamos determinar cuáles son -no creo que haya un consenso al respecto-, pero asumamos que hay algo que podamos considerar trabajos objetivamente desagradables. La solución propia del capitalismo es bien sencilla. En el capitalismo se desposee a las grandes mayorías sociales, de modo que éstas no tienen más remedio que hacerse cargo de esos trabajos desagradables. Problema resuelto. Es una solución bárbara pero efectiva. Con una renta básica, la cosa cambia mucho. De entrada, mucha gente puede negarse a realizar tales tareas, a no ser que se trate de pocas horas y estén muy bien pagadas. Tendríamos, pues, un efecto alcista de esos salarios, lo cual me parece de lo más deseable. Como bien dices, en la presentación pensábamos un caso extremo: aquel en el que todo el mundo se negara a realizar la tarea en cuestión -una tarea que, además, resultara indispensable para la vida en sociedad- y tampoco hubiera manera de automatizarla. Aquí volveríamos a tener un serio problema, ¡pero bendito problema! Lo prefiero mil veces más a la “solución” capitalista de hoy: como estás desposeído, te jodes y te comes el trabajo desagradable. En este caso que planteábamos, ante la evidencia de que nadie se mostrara dispuesto a realizar voluntariamente el trabajo en cuestión, nos veríamos obligados a abrir grandes procesos democráticos de deliberación societaria sobre el cómo, el dónde y el cuándo del acto consistente en responsabilizarnos todos y todas, sin excepciones, por mucho que vivamos en el barrio de Salamanca o en el de Pedralbes, con respecto a dichas tareas. Yo, sinceramente, no tengo ningún problema con que eso sea así, aunque creo firmemente que difícilmente llegaremos a ese punto: la automatización y la subida de los salarios de esas tareas resolverían la mayor parte del problema.

El World Economic Forum ha anunciado que en los próximos años se perderán 75 millones de empleos debido a la utilización de máquinas y robots. ¿Va a servir esto para pagar esta posible renta básica? ¿De qué forma?

Pagar una renta básica es algo extremadamente sencillo: solo se necesita voluntad política, porque dinero hay, y muchísimo. Dicho esto, la robotización no es necesaria para poder pagar la renta básica. Con las figuras impositivas que hoy tenemos, la renta básica está sufragada. Lo que hay que preguntarse es qué combinación de figuras impositivas se deberían poner en marcha -modelos de financiación puede haber muchos-. Y es cierto que hay gente como [Yanis] Varoufakis que ha propuesto que en un mundo altamente robotizado habría que plantear la necesidad de introducir impuestos a los robots y que una buena parte de los recursos recaudados por esta vía deberían servir para sostener una renta básica o “dividendo social”, como le llama él.

Pero quiero remarcar que esta situación de altos niveles de robotización no es necesaria para que se pueda pagar una renta básica. Financiar la renta básica es algo que ya se puede hacer hoy mismo. Otro tema, bien distinto al de los modelos de financiación, es que la destrucción del empleo como resultado de la robotización sea una de las razones por las que habría que poner en marcha la renta básica. Pero insisto en lo de antes: para mí esta no es la razón fundamental para defender la renta básica. El problema realmente de fondo no es que nos estemos quedando sin empleo. El verdadero problema es que el trabajo asalariado, aunque lo haya para todos, en condiciones de desposesión, es incompatible con la libertad republicana.

Ya hicimos un adelanto editorial de su libro en Apuntes de Clase donde explicaba la diferencia entre vivir “de” gorra y vivir “con” la gorra, que era una forma de solidaridad obrera. Las cajas de resistencia eran también otra forma de ayuda entre iguales. ¿Siguen existiendo esos lazos de solidaridad entre la clase obrera o han sido completamente cortados?

El neoliberalismo nació de forma intencional para cortar esos lazos de los que tú bien hablas y, en buena medida, lo ha conseguido. Ahora bien, no fue un trabajo logrado al 100%, y a fenómenos como el 15-M me remito. Las formas de resistencia que han ido surgiendo han sido muchísimas y por eso soy optimista. Es verdad que el golpe ha sido duro, que han acabado con muchos de los elementos de solidaridad que teníamos, pero podemos hacernos con nuevos instrumentos. Sin ir más lejos, creo que la renta básica puede ser uno de los faros que nos hagan ver que nuestras vidas no están en venta y que necesitamos tiempo para nosotros y nosotras, para nuestros proyectos individuales y colectivos.

Sin embargo, una de las críticas a la renta básica viene también por parte de ciertos sectores sindicales que aseguran que provocaría un mayor individualismo y minaría las luchas grupales.

Sí, porque hoy en día, en los mercados laborales actuales, no hay ningún tipo de individualización y la gente en Deliveroo o en un call center están perfectamente unidos, vertebrados y organizados en términos de clase. Nótese la ironía, por supuesto. La izquierda sindical, a la que siento muy próxima, debe darse cuenta de que es prácticamente imposible una individualización mayor de la que tenemos hoy. En resumidas cuentas: necesitamos la lucha colectiva, sin duda -y ahí los sindicatos son cruciales-, pero qué mejor forma de llevarla a cabo que a sabiendas de todos cuantos participamos en ella estamos equipados con un colchón en el que poder caernos vivos, lo que nos ha de permitir aguantar esas luchas, esos pulsos, con mayor eficacia, con mayor contudencia. Los defensores de izquierdas de la renta básica para nada queremos acabar con la solidaridad de clase, todo lo contrario:vemos en la renta básica una palanca de activación de procesos muy prometedores de toma de conciencia de clase. ¿No se trata de armarnos de herramientas para poder deshacernos todos y todas del trabajo que aliena?

“La renta básica es una pieza angular, pero con la renta básica no basta”. ¿Qué más hace falta?

Respondo yo porque me lo preguntas a mí, pero todo esto está en el sentir de los movimientos sociales. En el 15-M se hablaba de dejar a un lado los rescates bancarios y pensar en verdaderos “planes de rescate ciudadano” que pasaban por la articulación de paquetes de medidas en los que hubiera renta incondicional, pero también todos los recursos ligados históricamente al estado del bienestar, unos recursos que debían ser reinterpretados no como dádivas, sino como verdaderos derechos de garantía también incondicional: derecho a la vivienda, a la sanidad, a la educación pública y de calidad, a los cuidados, al transporte, al agua, a la energía… Finalmente, hemos hablado de renta, es decir, de dinero, y también de prestaciones en especie, pero hay que añadir un elemento crucial más: el control de las grandes acumulaciones de poder económico privado. Por mucha renta básica y servicios públicos que tengamos, no podemos adueñarnos de nuestras vidas si la sociedad es un coto privado de caza controlado por cuatro oligarcas.

¿La renta básica consolidaría una democracia real?

Es una pieza fundamental para pensar una democracia efectiva, sí. Del mismo modo que no es posible la libertad sin recursos, tampoco es posible la democracia sin la garantía incondicional de recursos materiales y simbólicos. Necesitamos el poder de negociación que estos recursos dan, que es la clave de todo lo que hemos venido hablando, y necesitamos también el descaro de creer que nuestras vidas son realmente nuestras. Porque lo deberían ser. Democracia no es solo votar cada cuatro años; democracia significa podernos autodeterminar como sujetos políticos, como trabajadores y trabajadoras, como consumidores, como gente que piensa y practica su ocio, como gente que lleva a cabo una vida sexual y reproductiva… Democracia significa todo esto y mucho más, y nada de esto es posible si no contamos con colchones de recursos incondicionalmente garantizados a toda la población.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=250497

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Los puntos claves para entender el acuerdo entre rectores y estudiantes

Por: Semana Educación

La ministra de Educación, María Victoria Angulo, catalogó la decisión como un “gran pacto por la educación”, y en efecto el acuerdo por las universidades es un avance “histórico”. ¿Qué representa este pacto? ¿Qué se quedó por fuera?

El 13 de diciembre el Gobierno Nacional y el movimiento estudiantil firmó, por fin, el tan esperado acuerdo por la educación superior pública. Luego de 64 días de paro nacional y más de un mes y medio de instaurada la mesa de diálogo entre los voceros estudiantiles y los delegados del gobierno, el presidente Iván Duque recibió a los universitarios en Palacio.

El encuentro permitió que las partes llegaran a un consenso final. La ministra de Educación, María Victoria Angulo, catalogó la decisión como “un gran pacto por la educación”. Mientras varios medios plantearon que el avance era un paso “histórico”. Hubo júbilo y satisfacción por parte de todos los implicados y el movimiento estudiantil, en boca de Jennifer Pedraza, una de las líderes de los jóvenes, envió un mensaje a Colombia: “La gran conclusión de este acuerdo es que luchar sí sirve”.

Sin embargo, luego de la emoción y tras conocer el acta completa que contiene los detalles de lo pactado, surgen más preguntas: ¿qué quedó por fuera?, ¿que representa este acuerdo? ¿toca o no el problema de fondo de la educación?

Las respuestas abarcan las claves para mirar con más claridad qué se logró en la mesa de diálogo. Estos son los principales puntos para entender “lo bueno, lo malo y lo feo”, como dijo Fabio Sánchez, uno de los expertos con los que habló Semana Educación.

¿ “Gran pacto por la educación” o un acuerdo financiero?

La mesa de diálogo logró adicionar a las universidades e instituciones técnicas y tecnológicas más de 4,5 billones de pesos durante el cuatrienio Duque. De eso, el centro del acuerdo y la mayor conquista en esta decisión fue el aumento de 1,34 billones de pesos a la base presupuestal de las universidades, y no los temas estructurales que aquejan a los centros de estudio y formación para el trabajo.

Por eso, Natalia Ariza, exviceministra de Educación Superior y economista de la Universidad Nacional, explicó que a sus ojos los problemas de este sector son mucho más profundos y no se solucionan meramente con recursos.

“El acuerdo empieza en un tema de principios, diciendo que es un ‘gran acuerdo’ por la educación superior. Pero no. Es un acuerdo en la parte financiera por las universidades públicas, porque lo que toca de las instituciones técnicas y tecnológicas (ITTU) es apenas algo para darles un contentillo”.

El pedazo del pastel para las ITTU

El acta oficial habla por sí misma. De los 15 puntos acordados, solo 2 hacen referencia directa y única a lo referente a las ITTU: los recursos de financiamiento de las ITTU públicas y el reconocimiento del 100% del descuento por votación.

En el primero, el Ministerio de Educación Nacional (MEN) se compromete a construir en el Plan Nacional de Desarrollo un artículo que “permita la transferencia legal de los recursos del Presupuesto General de la Nación a las ITTU para funcionamiento”. Esto se hará con los voceros de la mesa de diálogo y los representantes de las ITTU.

El segundo trata del descuento por votación con el que el Estado reembolsa un monto de recursos cuando los estudiantes asisten a las urnas. “El MEN se compromete trabajar con el Congreso en un proyecto de ley que busque garantizar el reembolso del 100% del descuento que actualmente se entrega”. Sobre esto Ariza comentó, como dice el enunciado, que esto ya se hacía, pero “sin determinar un porcentaje”. Ahí estaría la novedad.

Sobre el mismo punto se pronunció Carlos Mario Lopera, director del Observatorio de la Universidad Colombiana: “El acuerdo baja la fiebre pero no soluciona la enfermedad. Fue la muestra de un sistema de educación superior público completamente parado más de dos meses para arreglar con dinero anunciado y sin soluciones de fondo”.

Los reparos sobre los recursos logrados en un acuerdo ‘poco histórico’

El logro en términos financieros es, a simple vista, monumental: un movimiento estudiantil que sobresalió con un discurso constante en el escenario público y que logró varios billones para la educación superior pública. Sin embargo, para algunos expertos no fue algo histórico porque en años anteriores ya se han adicionado recursos a las universidades públicas por encima del IPC.

“¿Ayuda a las finanzas o es histórico? Este no es el primer paro y no es la primera vez que se le inyecta capital adicional a las universidades. Al menos una vez cada dos años estas instituciones reciben más puntos por encima del IPC”, recordó la exviceministra Ariza. Es decir, si bien es un avance, no es algo nuevo.

De igual forma pasa con los recursos provenientes del ya mencionado descuento por votación y los 300.000 millones que vendrán de los excedentes de las cooperativas. Son acuerdos hechos encima de leyes ya existentes pero que por algún motivo o no se cumplían y esta vez se les hacen algunas variaciones.

El profesor de la facultad de Economía de la Universidad de los Andes, Fabio Sánchez, dijo que eran positivos varios aspectos consignados en el acuerdo y que sí representan aumentos monetarios para las instituciones de educación superior, sin embargo encontró también reparos.

“El acuerdo solo contempló los recursos que iban a ser destinados a las universidades públicas, pero no se consignó ninguna obligación adicional por parte de estas o ningún acuerdo específico para trabajar en los temas donde hay grandes fallas. Por ejemplo, en el tema de deserción: solo el 50% de los estudiantes llegan a décimo semestre, lo cual constituye una pérdida de los recursos. Otro tema es la duración de las carreras porque por alguna razón los semestres en los claustros públicos duran masomenos 14 semestres y deberían ser de 12”.

Bajo la mirada de Sánchez, se podría decir que quizá el mayor inconveniente del presupuesto es que no estipula compromisos sentidos por parte de los centros de formación, que serán los que administren el caudaloso recurso.

La autonomía universitaria: ¿cruz o beneficio?

La falta de compromiso a la que hizo alusión Sánchez es un tema que puede recaer en uno de los asuntos más cuestionados pero del que no se habló en el acuerdo con el gobierno, la autonomía académica, financiera y administrativa que tienen las universidades públicas.

Natalia Ariza lo explicó con un ejemplo: “Esto es como decir que una persona vive en la casa de sus papás y a los 18 años nadie puede decirle nada acerca de su vida, ni pueden ponerle reglas y es quien toma las decisiones, a pesar de que los padres la siguen financiando”.

Para ella, eso pasa con las universidades. Entre los problemas estructurales está justamente el financiar sin contar con una instancia que vele porque las instituciones tengan regulaciones o parámetros para el uso de la plata.

“Las IES públicas al ser autónomas no reportan cuántos docentes tienen, ni cómo están sus programas. No hay planeación. Entre los problemas de fondo está saber ellas cómo definen sus gastos, inversiones y capacidad de cobertura. Y pese a eso, el Ministerio de Hacienda es el que debe garantizarles el presupuesto”, dijo Ariza.

Sobre esto también opinó el director del Observatorio de la Universidad Colombiana. Lopera cuestionó esta situación porque “nadie sabe si realmente lo que se dará es lo que se necesita, porque ni el sistema ni el gobierno se atreve a pedir rendición de cuentas de las universidades”.

Es decir, la distribución de los recursos no se ahonda de forma explícita en el acuerdo y es importante porque luego de conseguir los recursos el siguiente paso es decidir cuánto le va a llegar a cada institución.

“Esta sería una oportunidad para que el país empiece a equilibrar la asignación por estudiante, porque las universidades oficiales de mayor reconocimiento ganan hasta 3 veces más por estudiante que las pequeñas universidades regionales”, explicó Martínez.

¿Triunfo para Colciencias?

En la reuniones participó también Diego Fernando Hernández, director de la entidad. En un principio para Colciencias los estudiantes pedían adicionar a su presupuesto 700.000 millones. En este acuerdo se pactó la entrega de 500.000 millones: 250.000 para fomentar las becas de excelencia del programa “Doctoral del Bicentenario”, y el resto para proyectos de inversión para fortalecimiento institucional y de investigación de las instituciones de educación superior.

¿Con este acuerdo ganará la ciencia y la tecnología en el cuatrienio Duque? Es positivo tener una cartera más robusta, pero la destinación sigue siendo una piedra en el zapato.

Por un lado, esto le preocupa al profesor Sánchez porque “para ciencia y tecnología es demasiado grande y no creo que las universidades tengan la capacidad de desarrollar los recursos”.

Y por el otro, a Carlos Mario Lopera le preocupa la nueva inversión para becas. “La mayor parte del presupuesto de Colciencias se va para doctorados. Pero esto termina siendo un beneficio particular y no está amarrado a un proyecto concreto sobre cuál es la investigación que necesita el país y en qué áreas”.

***

La voz de los expertos habla de un análisis sobre lo pactado y del futuro que el nuevo presupuesto le augura a la educación superior. Sin embargo, el acuerdo no tocó los problemas profundos de la educación: la inequidad, la falta de acceso a la educación, el modelo educativo y una reforma completa a la ley 30 de 1992, temas que ni siquiera quedaron en el tintero.

Y los estudiantes lo saben. “Lo que entendemos es que en un paro se garantizan y son posibles ganar algunas cosas, incluso apostarle a apretar mucho más los artículos 86 y 87 de la ley 30. Pero tenemos claro que no tenemos la capacidad y las condiciones para establecer una reforma a la educación que sea como nosotros la queremos”, dijo Diego Cortés, asesor de los estudiantes y miembro de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles (Acrees).

Por ahora, 2019 será un año en el que —según el movimiento estudiantil— se pondrán en marcha el acuerdo y nuevas movilizaciones sociales, pues esta conquista es solo una que soluciona los problemas universitarios en mediano plazo.

Así mismo, en palabras de Cortés, no se quiere abrir la caja de pandora de las reformas que necesita la educación, pues “podemos correr el riesgo de abrir la puerta para hacer todas las reformas que este gobierno quiera y que sean en contravía de ese acuerdo de financiación que conseguimos y del concepto de educación que tenemos”.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/los-puntos-claves-para-entender-el-acuerdo-entre-rectores-y-estudiantes/595193

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La primera librería bogotana dedicada a la escritura femenina

América del sur/Colombia/23 Diciembre 2018/Fuente: Radionika

En el norte de la capital colombiana hay un pequeño espacio enfocado en saldar la deuda histórica que existe con las mujeres en el ámbito literario.

Hace algunos días hubo un gran revuelo en el mundo literario a causa de la aparente falta de espacios para visibilizar a las mujeres escritoras en el país. Bajo el intercambio cultural del año Colombia-Francia, el pasado 15 de noviembre se llevó a cabo en la Bibliothèque de l‘Arsenal de París la presentación de 12 escritores colombianos junto a sus obras. Los seleccionados fueron William Ospina, Juan Cárdenas, Sinar Alvarado, Pablo Montoya, Octavio Escobar Giraldo, Luis Noriega, Jorge Franco, José Zuleta Ortiz, Juan Álvarez Jorge Aristizábal Gáfaro.

Previo al evento, cuando apenas se conoció la selección de los representantes, la cual fue anunciada por el Ministerio de Cultura, se despertó cierto revuelo al considerarse excluyente con el género femenino. Las mujeres escritoras alzaron su voz para reflejar su estado de indignación por no encontrar ninguna representante femenina dentro del listado. Bajo el lema “Colombia tiene escritoras” se intentó hacer un llamado para mostrar que también hay obras relevantes y de calidad escritas por mujeres en el país, las cuales también merecen ser mostradas en el exterior.

No se trata de tornar el tema en una lucha en contra de los hombres, ni pasar a hablar de feminismo o machismo, NO. Se trata de entender el talento que existe en el país frente a la literatura o en general el mundo de las letras, que está lleno de matices y miradas diversas las cuales permiten entender la realidad desde distintos sujetos sin discriminar su género, pero es necesario decir que se deben visibilizar quizá en mayor medida esos talentos diversos para romper las barreras que han existido durante siglos frente a la igualdad de condiciones.

En el norte de Bogotá, exactamente en la Calle 56 # 6-33, hay una casa que resalta de las demás por su curiosa fachada muy al estilo inglés. En ella hay un pequeño espacio que se ha preocupado por la problemática de las mujeres en el ámbito de las letras: La librería de mujeres: El telar de las palabras, la cual funciona con la intención de visibilizar a las mujeres poetas, ensayistas, investigadoras, artistas y escritoras en general. María Isabel Martínez junto a otras mujeres decidieron fundar un espacio donde las mujeres pudieran encontrar y tejer sus propias palabras bajo el supuesto de que existe una deuda histórica con las mujeres en este campo.

“Históricamente las mujeres no eran reconocidas. En siglos anteriores a este, no existía un reconocimiento de las mujeres escritoras, los hombres eran los que ocupaban y tenían este oficio, que además era muy valorado. Se creaban espacios de análisis, reflexión y discusión entre ellos y eran muy pocas las mujeres que podían estar en el mundo literario. Muchas mujeres empezaron a escribir pero como no eran reconocidas para poder ser editadas y leídas debían publicar bajo seudónimos masculinos, tenían que usar ese método para tener realmente un lugar en la cultura”, afirma María Isabel Martínez.

Dentro de la librería se puede encontrar todo tipo de literatura, ensayos, poesía, cuentos y demás libros escritos por mujeres, la mayoría de ellas jóvenes y emergentes en el mundo literario. Con poco más de año y medio de creación, este espacio es el único en el país dedicado en específico a la visibilización de las mujeres y surge después de que María Isabel inició a leer libros escritos por mujeres y notó que dentro de las librerías tradicionales difícilmente estos ubican un papel relevante.

“La idea de la librería surge como producto de las varias lecturas que he hecho como feminista. Después de leer muchos autores comencé a leer autoras latinoamericanas, europeas y me empezó a fascinar la literatura, la poesía y los ensayos que hacían ellas, pero entonces me di cuenta que todas esas obras no estaban en primer plano en las librerías y allí vi la necesidad de resaltar eso, promocionar a las mujeres escritoras y de hacer el reconocimiento a las mismas”, expresa.

Aunque generalmente las librerías se dedican a la distribución de libros, El telar de las palabras adicionalmente ha abierto otro espacio para que se interactúe y se tejan las letras en círculo. Se trata de un grupo de lectoras que se desarrolla los viernes cada 15 días y allí los asistentes pueden discutir, analizar y meditar un libro en colectividad.

“A veces uno lee individualmente un libro y no tiene con quien dialogarlo, comentarlo, un libro te llena de preguntas y que te satisface cada vez que lo lees, entonces queda en el aire, el círculo de lectoras busca cumplir ese fin”, concluye Martínez.

Aunque actualmente sea difícil intentar mantener un proyecto como el de María Isabel, ya sea por la falta de apoyo, el costos de los libros, la falta de lectura y los libros virtuales, la librería se visualiza no solo como un espacio para adquirir libros sino también como un lugar para interactuar y conocer el mundo de las letras desde otros contextos y realidades.

Invitados a escaparse un día de la rutina y visitar La librería de mujeres: El telar de las palabras.

¿Cuál es su escritora colombiana favorita?

Fuente: https://www.radionica.rocks/comics-y-libros/la-primera-libreria-bogotana-dedicada-a-la-escritura-femenina?fbclid=IwAR35QQvIN49aUps292j1qO75-P4oVcCackeykKo1bRQo0I06lXZxpVr_I9A

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Mineduc aplicará siete programas para salvar colegios “insuficientes”

Por: Carlos Said. 


El Ministerio de Educación (Mineduc) comenzó a tomar medidas para salvar a los 396 colegios que quedaron en la categoría de “insuficiente”, según la clasificación de la Agencia de Calidad de la Educación, por lo que arriesgan cerrar si no mejoran su desempeño.

El plan de apoyo será definido este mes y contempla la aplicación interconectada de siete programas ministeriales, para entregar herramientas pedagógicas “con énfasis en aquellas escuelas que han permanecido en la categoría Insuficiente en los últimos años”.

Entre estos planes está “Primero Lee”, que incentivará la lectura en niños de primero básico de 190 colegios; el “Suma y Sigue”, que entregará capacidades a docentes para la enseñanza de Matemática, beneficiando a 150 escuelas, y la “Formación en lecto-escritura”, que es un curso de perfeccionamiento para mil profesores.

También están los programas “Araucanía Aprende”, que incentivará la lectura en niños de 300 colegios “insuficiente” o “medio-bajo” de esa región; un curso de especialización para 1.300 profesores de Ciencias Naturales; y un plan de formación de liderazgo en contextos vulnerables, que será impartido por centros educativos.

El Mineduc informó que la aplicación de estas iniciativas se hará en cuatro fases, comenzando con la caracterización de las escuelas en riesgo de cierre, a través de una ficha con resultados de aprendizaje y de convivencia escolar, que servirá para que los directores “puedan tener un diagnóstico integral de su escuela”.

Entre diciembre y enero, el ministerio elaborará una “trayectoria de mejoramiento escolar”, que será la hoja de ruta del plan y tendrá un foco “en aquellas áreas que requieren mayor trabajo”.

En enero, la cartera asignará una estrategia de apoyo a cada colegio, que combinará los siete programas, para desarrollar “habilidades y capacidades de los docentes y directivos”. Y luego habrá una fase de acompañamiento a las escuelas durante todo 2019.

La ministra de Educación, Marcela Cubillos, explica que “el trabajo se hará con cada escuela, dentro de las salas de clases, ayudando a profesores que trabajan en situaciones muy adversas y fortaleciendo el liderazgo de los directores. Más que hablar de un número de escuelas insuficientes, tenemos que pensar en niños, con nombre y apellido, que no se nos pueden seguir quedando atrás”.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/nacional/noticia/mineduc-aplicara-siete-programas-salvar-colegios-insuficientes/446599/
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El desafío de «reaprender»

Por: Jorge Grünberg.

La inteligencia artificial cambiará profundamente las formas de producción en los próximos años. Ningún país podrá mantenerse al margen de estos cambios globales cuyos efectos sociales son trascendentes.

Un antecedente de estos cambios es la revolución informática de fines del siglo pasado que combinada con la globalización produjo una reducción masiva de puestos de trabajo en la producción industrial. La disminución de la industria textil uruguaya, entre otras, es un ejemplo del costo y de la inevitabilidad de estos cambios sistémicos. Muchas personas que trabajaban en fábricas y talleres encontraron nuevos trabajos en el turismo, el comercio o en el sector público, entre otros. Pero muchos de esos puestos son menos estables o peor remunerados. También se crearon puestos de trabajo creativos y bien remunerados en el entretenimiento, la consultoría o la tecnología por ejemplo, pero con requerimientos de conocimientos inalcanzables para muchos de los que trabajaban en fábricas desempeñando tareas manuales y repetitivas.

Esta «brecha de destrezas» impidió a muchas personas reinsertarse en esos nuevos puestos de trabajo con mayores requisitos de conocimientos técnicos y habilidades interpersonales. Nuestro país no fue exitoso en proveer los mecanismos para brindar estos aprendizajes en tiempo y forma. La tasa de graduación de secundaria, la cantidad de graduados universitarios, la equidad de acceso a la educación superior, el rendimiento de los alumnos uruguayos en las pruebas internacionales, la reducida cantidad de posgraduados, entre otros indicadores, están estancados desde hace décadas en relación a los de países comparables al nuestro.

En los próximos años la inteligencia artificial permitirá automatizar cada vez más tareas. Algunos empleos desaparecerán, como sucedió con los conductores de carruajes, faroleros o ascensoristas y como puede suceder en el futuro con choferes, cajeros o telefonistas.

Muchas profesiones no desaparecerán pero cambiarán sus formas de trabajo regularmente y en períodos cada vez más cortos debido al continuo cambio tecnológico. Los profesionales tendrán que «reaprender» continuamente y de la velocidad y calidad con que reaprendan dependerán sus oportunidades laborales. El actual paradigma formativo («aprendo luego aplico») basado en aprender el 75% de lo necesario para la vida profesional en el 25% inicial de la vida ya no será funcional.

La actividad profesional y el aprendizaje se desarrollarán cada vez más en paralelo creando un nuevo paradigma formativo de «aprendo y aplico, aplico y aprendo». Crear, internalizar y aplicar conocimiento serán mecanismos integrados, inseparables y que se retroalimentarán mutuamente. Los ciudadanos que no puedan acceder a mecanismos de reaprendizaje constante estarán en serio riesgo de exclusión económica y social.

Crear estos mecanismos de reaprendizaje social es el gran desafío en el siglo XXI. Requiere diseñar sistemas dinámicos, capaces de renovar constantemente sus contenidos y que sean accesibles económica y logísticamente a ciudadanos de distintas edades y ocupaciones, que en su mayoría deberán reaprender mientras trabajan. En este nuevo mundo el conocimiento no residirá solo en universidades y bibliotecas. Los mecanismos sociales de reaprendizaje tendrán que brindar acceso a mentores, repositorios digitales, redes de pares, conocimiento experiencial en los lugares de trabajo, medios de comunicación y otras fuentes.

En el siglo XIX nuestro país adoptó como mecanismo principal de aprendizaje social la gratuidad. Este mecanismo cumplió un rol importante en la consolidación de la democracia uruguaya pero no será funcional por sí solo en la próxima etapa por varias razones.

Una de esas razones es que ni los posgrados ni la actualización profesional son gratuitos y son los componentes principales del reaprendizaje. Otra razón es que la gratuidad uruguaya se basa exclusivamente en la provisión estatal y ningún estado puede abarcar las innumerables fuentes de conocimiento de un mundo de innovaciones constantes. El conocimiento en esta nueva sociedad será un bien público pero no estatal. Los nuevos mecanismos de reaprendizaje social no podrán ser gratuitos en el sentido que conocemos pero tampoco restringidos a la capacidad de pago de cada ciudadano.

Las empresas deberán concebir el aprendizaje continuo como parte de la relación laboral brindando tiempo y oportunidades de reciclaje a sus funcionarios. Cada ciudadano podría tener una «cuenta de aprendizaje» como parte de su seguridad social con la cual podría financiar sus reaprendizajes a lo largo de su vida profesional.

En el largo plazo los procesos de reaprendizaje tendrán que ser cada vez más personalizados ya que cada ciudadano estará en una coyuntura diferente en cuanto a los conocimientos que dispone y aquellos que necesita. Deberán ser diseñados como «reaprendizajes de precisión» adaptados a cada individuo en sus estilos de aprendizaje, historial cognitivo, aspectos de personalidad, redes sociales de apoyo y quizás en el futuro características genéticas o neurológicas.

Imaginar un nuevo mecanismo social de aprendizaje y reaprendizaje requiere imaginación, una consciencia realista de los enormes costos de la omisión y un consenso social capaz de sacudir dogmas y atavismos. Ese es nuestro gran desafío para el futuro próximo.

Fuente del artículo: https://www.elpais.com.uy/opinion/columnistas/jorge-grunberg/desafio-reaprender.html

 

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