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La transformación que Duque propone para Ser Pilo Paga

Por: Semana Educación

El gobierno estudia lanzar un programa de becas en las que el Estado ponga una parte y las universidades otra. Del mismo modo, busca fortalecer el presupuesto de las universidades públicas. El objetivo es que más estudiantes puedan acceder a la educación superior.

El programa  Ser Pilo Paga  podría vivir en pocos días una transformación inesperada. Después del anuncio de la ministra de Educación, María Victoria Angulo, sobre la desfinanciación en que encontró esta iniciativa, se creía que la política de becar a los estudiantes menos favorecidos había llegado a su fin. Sin embargo, el presidente Duque entregó un parte de tranquilidad el pasado sábado. Ese día aseguró que mantendría su promesa de campaña de cumplir con los 40.000 jóvenes que lo conforman y además, entregó algunas puntadas de lo que tiene en mente. «Esos muchachos pueden estar tranquilos que van a terminar sus carreras», dijo.

En el Taller Construyendo País, la reunión que el primer mandatario hace cada semana en las regiones, Duque aseguró que existe una necesidad de aumentar más la cobertura de la educación superior. Con esto, el presidente tocaba el corazón a la principal crítica que tuvo el programa bandera de Juan Manuel Santos. Los más duros cuestionamientos se centraron siempre en que este apenas lograba beneficiar a 10.000 estudiantes por año, una cifra muy lejana de las necesidades del país.

El presidente presentó una fórmula diferente para poder becar a los estudiantes.»La cobertura exige que nosotros podamos incluir más universidades públicas en un programa de gratuidad y decirles a las universidades privadas que también pongan», aseguró. En esas dos vías está marcada la nueva propuesta que se presentará en un mes. La idea más que eliminar el programa es extenderlo a otros estudiantes y cambiar el sistema de negociación con los centros académicos.

El problema central de la continuidad de Ser Pilo Paga, tal y como lo diseñó la exministra Gina Parody, es la financiación. Según dijo la ministra de Educación, María Victoria Angulo, en diferentes entrevistas radiales, se necesitan cerca de 2 billones de pesos para financiar a los 39.990 estudiantes que hacen parte de este. Expertos consultados por SEMANA aseguraron que desde antes ya se sabía que el programa era insostenible. Como los jóvenes podían elegir no solo la carrera, sino también la universidad y la ciudad donde querían estudiar, el resultado fue que el 79 por ciento de los muchachos terminaron en las universidades privadas más costosas del país, en las carreras más caras y se concentraron solo en tres ciudades, Bogotá, Medellín y Cali.

El hecho de que universidades privadas como Los Andes, la Javeriana y la Sabana se quedaran con el mayor número de “pilos”, como se les llama a los jóvenes del programa, hizo que esos recursos que el Estado destinaba para ese fin nunca llegaran a las universidades públicas, y también disminuyó el dinero que estas últimas recibían del Estado. El 50 por ciento del presupuesto de la nación terminó en la bolsa de Ser Pilo Paga.

Un modelo que logre integrar tanto a las universidades públicas como a las privadas será la apuesta del nuevo gobierno. Se están estudiando sistemas como los que existen en otros países, en los que el Estado financia un monto, pero las universidades ponen una contrapartida. Gracias a Ser Pilo Paga algunos centros educativos privados recibieron un número muy alto de estudiantes becados por la Nación. En los primeros años, la Universidad de la Salle, la Javeriana y la Universidad del Norte contaban con más de mil alumnos por año. Mientras Los Andes, por ejemplo, cerca de 600 estudiantes, que representaban la tercera parte de todos los que ingresaban allí. Aunque algunas de estas pusieron ayudas para la manutención de los estudiantes, el grueso de los gastos corría por cuenta del Estado.

Otras universidades fueron más cautas y limitaron el número. Algunos rectores consultados por SEMANA sostuvieron que como no había seguridad de que el programa estuviera financiado por muchos años, decidieron ser prudentes para que luego, en caso de que este se acabara, los presupuestos de las instituciones no se afectaran. Los directivos cuentan que cada año el gobierno los llamaba a preguntarles si era posible que la universidad pusiera una parte, pero que esas ayudas nunca se pudieron concretar. «Estos programas se usan en el mundo, pero en Colombia -a diferencia de lo que sucede en otros países- no tuvieron cofinanciación. Si el Estado estaba pagando 40.000 estudiantes, por lo menos se esperaría que las universidades pusieran el 50 por ciento del valor de la matrícula», explica Julián de Zubiría, rector del colegio Alberto Merani.

Más allá de los costos el programa sí representó una verdadera revolución social para quienes fueron beneficiarios. Por primera vez, miles de jóvenes de los lugares más apartados del país lograron llegar a universidades de elite que sin la estrategia de Ser Pilo Paga, ni siquiera habrían podido soñar. Con esto, se logró reducir la brecha de inequidad, hubo un valor agregado del intercambio cultural y se aumentaron las probabilidades del 30 al 70 por ciento de que jóvenes de escasos recursos llegaran a universidades como Los Andes. Las historias de jóvenes de veredas, muchas golpeadas por el conflicto armado, entrando a estos centros académicos conmovieron al país.

El rector de la Universidad Icesi de Cali, Francisco Piedrahita, asegura que el programa «no es tan costoso como lo pintan» y que su desempeño no puede verse solo en números presupuestales. Agrega que «dejaron que el programa se difamara cuando era un éxito y que sufriera todo tipo de ataques. Lamentablemente el éxito, como en todo, solo se ve con el tiempo. En unos años se sabrá qué significó llevar a la universidad a estos estudiantes».

Sin embargo, para muchos, entrar a la universidad no debería ser un privilegio de los más pilos, sino de muchos más. Francisco Cajiao, exrector de la Universidad Pedagógica y la Universidad Distrital, le dijo a SEMANA: “A mí también me gustaría que fueran a estudiar a Londres a Nueva York, pero tenemos que ver cuántos jóvenes tenemos y cómo repartimos la plata. El programa no podía basarse únicamente en el mérito”. Cajiao agregó que hoy la cobertura en educación superior en Colombia es solo del 35 por ciento, un porcentaje muy bajo en comparación con otros países de América Latina que tienen coberturas del 50 por ciento o más. Entre estos están Chile que ha logrado una cobertura del 87 por ciento.

Según los expertos consultados, para que el país llegue a una cobertura similar necesitaría abrir al menos 600.000 cupos más. Ese cambio, sin embargo, no sucede de la noche a la mañana. Para que una universidad pueda abrir 1.000 cupos necesita renovar su infraestructura y contratar casi que una nueva planta docente. Victoria Elena González Mantilla, docente investigadora de la Universidad Externado de Colombia, le dijo a SEMANA que celebra la decisión del presidente de fortalecer las universidades públicas. Sin embargo, se pregunta ¿cómo lo va a hacer cuando el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, redujo el presupuesto de esta cartera en 33 por ciento? “Genera preocupación es que terminen por no subsidiar al grupo pequeño de estudiosos, y que por otro lado, tampoco se pueda hacer inversión en la universidad pública por los recortes que ha anunciado el gobierno”, agrega.

En cuanto a la idea que los estudiantes paguen una parte del dinero y que las universidades paguen otra, Dustin Tahisin Gomez, docente investigador de varias universidades y estudiante del doctorado en agrociencias de la Universidad de la Salle, explicó que después de terminar la carrera los jóvenes podrían devolver el 50 por ciento de lo que costó su educación para crear una bolsa de recursos para financiar la matrícula de las generaciones. Según él, también será necesario buscar que el sector privado se involucre realmente con la academia.

Lo que viene en las próximas semanas no será fácil. El gobierno comenzará a estudiar modelos y a formular propuestas. En este momento hay un equipo dedicado a este asunto que comienza por definir un nuevo nombre para ese programa. Se ha hablado de llamarlo «Todos somos pilos», pero la fórmula no convence a algunos que sienten que evoca un poco de espejo retrovisor. Se espera que el borrador se presente después de que los bachilleres presenten sus pruebas de Estado.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/ivan-duque-programa-de-educacion-reemplazaria-a-ser-pilo-paga/582553

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Venezuela inicia rehabilitación de escuelas para nuevo curso escolar

América del sur/Venezuela/13 Septiembre 2018/Fuente: Prensa Latina

 El Ministerio de Educación de Venezuela anunció hoy el plan de la rehabilitación de centros escolares para el curso 2018-2019, que comienza el próximo 17 de septiembre en los niveles inicial y primario.
El titular de la cartera, Aristóbulo Istúriz, indicó a la prensa que el programa se centra en planteles afectadas por las lluvias y vincula los esfuerzos del poder popular a través de los consejos comunales.

Para el venidero período lectivo, más de ocho millones 700 mil estudiantes se incorporarán a la educación básica, de los cuales siete millones 200 mil cursarán estudios en el sector público.

Entre otras acciones, los trabajos prevén la reparación de la Escuela Bolivariana Cruz del Valle Rodríguez, en el estado de Bolívar, así como labores de limpieza en planteles de todos los municipios del estado de Aragua.

De igual forma, incluyen la construcción de un nuevo módulo educativo en el liceo Esteban Gil Borges, en el Distrito Capital, y la rehabilitación del Centro de Educación Inicial El Remanso, ubicado en el estado de Miranda.

En recientes declaraciones a la prensa, fuentes del sector informaron que para la venidera etapa se inaugurarán unas 120 instituciones en la nación suramericana entre los meses de septiembre y noviembre.

Además, se anunció la entrega de al menos cuatro millones de mochilas con útiles escolares, libros de la Colección Bicentenario, computadoras portátiles y los uniformes necesarios.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=209423&SEO=venezuela-inicia-rehabilitacion-de-escuelas-para-nuevo-curso-escolar
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Libro: Infancias y juventudes en el escenario latinoamericano y caribeño actual

Por CLACSO

Este libro nace con la intención de construir una agenda de temas centrales en torno a las infancias y las juventudes en un contexto político particular como el contemporáneo.

Las múltiples colaboraciones que reúne esta obra colectiva apuntan a reconstruir los principales rasgos y consecuencias de un contexto regional de cambios y mutaciones, identificando las especificidades de cada país al mismo tiempo que detectando puntos comunes. Invitamos a las y los lectores a sumergirse en la interesante trama de los capítulos que integran esta compilación y que apuntan a establecer reflexiones y análisis para intervenir en el debate público y político por medio de lecturas críticas comprometidas con la realidad de América Latina y el Caribe.

Las autoras y los autores son personas dedicadas a la investigación científica, académica y a la docencia, pero que también desarrollan diversos modos de activismo social y político. Los trabajos de este libro se postulan como un aporte político al debate y al diálogo sobre la situación de niños, niñas y jóvenes que ayude a construir agendas, a definir temas urgentes y a desplegar más y nuevos debates para la transformación de sus realidades.

Link para descarga del libro: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/contador/sumar_pdf.php?id_libro=1436

Fuente de la reseña: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=1436&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1329

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América Latina amenazada con retroceder

Por: Frei Betto.

En ningún otro continente hay, en las últimas tres décadas, cambios tan significativos como en América Latina y el Caribe.  Son grandes los desafíos que se presentan en los 33 países, con 600 millones de habitantes.

Después del fracaso del TLCAN (Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, y Chile como asociado), y el rechazo de la propuesta del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) por la mayoría de los países del Continente, éste inició su recorrido por un camino propio.  América Latina y el Caribe alcanzaron, al fin, su mayoría de edad.

Muchos factores contribuyeron a este avance.  Primero, la resistencia de la Revolución Cubana, que no sucumbió frente a las agresiones de EEUU ni como consecuencia de la caída del Muro de Berlín y del fracaso de la Unión Soviética.

Vino luego el rechazo electoral a los candidatos que encarnaban la propuesta neoliberal y la victoria de aquellos identificados con las demandas populares, en especial de los más pobres: Chávez, Daniel Ortega, Lula, Bachelet, Kirchner, Mujica, Correa, Morales, etc.  Varios organismos fueron creados para fortalecer la integración continental: Alba, Celac, Telesur, Unasur, Caricom, Aladi, Parlatino, Sica, etc.

Muchas dificultades, sin embargo, se configuran en el horizonte.  En esta economía globalizada y hegemonizada por el capitalismo neoliberal, la crisis de monedas fuertes, como el dólar y el euro, afecta negativamente a los países del continente.  Aunque hay avances en el combate a la pobreza extrema, aún hoy la región alberga millones de miserables; los salarios pagados a los trabajadores son bajos frente a los costos inflacionarios de las necesidades vitales; la desigualdad social crece vertiginosamente (de los 15 países más desiguales del mundo, 10 se encuentran en el Continente).

En Europa, donde la crisis económica desempleó a más de 30 millones de personas, la mayoría jóvenes, ya no hay una izquierda capaz de proponer alternativas.  El Muro de Berlín se derrumbó sobre la cabeza de partidos y militantes de izquierda, casi todos cooptados por el neoliberalismo.  Y ahora, los atentados terroristas refuerzan la xenofobia, la política de puertas cerradas a los refugiados, y los partidos de derecha que defienden una “Europa para los europeos” y un Estado policial.

En los países de Celac, la histórica dependencia de sus economías al mercado externo da indicios de una crisis que tiende a agravarse.  Los índices de crecimiento del PIB caen; la inflación resurge; y se agravan la desindustrialización y el éxodo rural con la consiguiente expansión del latifundio.

El ‘pobretariado’

No basta con tener discursos y políticas progresistas si no encuentran correspondencia y adecuación en los programas económicos.  Y nuestras economías siguen bajo presión de países metropolitanos; de organismos completamente controlados por los dueños del sistema (FMI, Banco Mundial, OCDE, etc.); de un sistema de tarifas, en particular del precio de los alimentos, intrínsecamente injusto, y según el cual los beneficios privados del mercado tienen más importancia que la vida de las personas.

El Banco Mundial (BM) alerta que 241 millones de latinoamericanos pueden caer en la pobreza.  Es lo que Bauman llamó precarización y yo, ‘pobretariado’.  Estos 241 millones ni son pobres, ni pueden ser considerados de clase media.  Y constituyen el 38% de la población del continente, en la que se consideran pobres todos los que se ven obligados a sobrevivir con menos de 4 dólares al día.

Hoy, la mitad de la población adulta de América Latina vive del trabajo informal, debido a la crisis económica que afecta a países emergentes como Brasil, México, Argentina y Venezuela.

Desde que los españoles y los portugueses llegaron a nuestra tierra natal, la economía continental depende de la exportación de productos primarios, hoy conocidos como materias primas.  Sin embargo, los grandes importadores, como China y Europa Occidental, dan señales de declive.

Hoy, se consideran pobres, en América Latina, 167 millones de personas, y 71 millones son miserables (sobreviven con un máximo de US $ 1 por día).  En Brasil, la miseria ya alcanza el 12% de la población, y se agrava por el ajuste fiscal del gobierno golpista de Temer, que afecta a las políticas sociales e inhibe el crecimiento del PIB.

Todos los gobiernos progresistas que hoy se congregan en la Celac, saben que fueron elegidos por los movimientos sociales y por los segmentos más pobres que constituyen la mayoría de la población.  Sin embargo, ¿hay un efectivo trabajo de organizar los segmentos populares? ¿Los movimientos sociales son protagonistas de políticas de gobiernos o meros beneficiarios de programas de carácter asistencialista y no emancipatorio de combate a la pobreza?

¿Cómo los gobiernos democráticos populares de América Latina tratan a los segmentos de la población beneficiados por las políticas sociales? ¿Hay un empeño de intensa alfabetización política de la población o se disemina una mentalidad consumista?

Individualismo y el conservadurismo

Es innegable que el nivel de exclusión y miseria causado por el neoliberalismo exige medidas urgentes que no escapan al mero asistencialismo.  Sin embargo, tal asistencialismo se restringe al acceso a beneficios personales (bono financiero, escuela, atención médica, crédito facilitado, dotación de productos básicos, etc.), sin que haya complementación con procesos pedagógicos de formación y organización políticas.

Se crean, así, reductos electorales, sin adhesión a un proyecto político alternativo al capitalismo.  Se dan beneficios sin suscitar esperanza.  Se promueve el acceso al consumo, sin propiciar el surgimiento de nuevos protagonistas sociales y políticos.  Y lo que es más grave: sin percibir que, en el seno del actual sistema consumista, cuyas mercancías reciclables están impregnadas de fetiche que valoran al consumidor y no al ciudadano.  El capitalismo post neoliberal introduce “valores” – como la competitividad y la mercantilización de todos los aspectos de la vida y de la naturaleza, reforzando el individualismo y el conservadurismo.

Nuestros gobiernos progresistas, en sus múltiples contradicciones, critican al capitalismo financiero y al mismo tiempo promueven la bancarización de los segmentos más pobres, a través de tarjetas de acceso a beneficios monetarios, a pensiones y salarios, y de la facilidad de crédito, a pesar de la dificultad de pagar los intereses y la liquidación de las deudas.

El peligro es fortalecer, en el imaginario social, la idea de que el capitalismo es perenne (“La historia acabó”, proclamó Francis Fukuyama), y que sin él no puede haber proceso verdaderamente democrático y civilizatorio.  Lo que significa demonizar y excluir, aunque por la fuerza, todos los que no aceptan esa “obviedad” son considerados terroristas, enemigos de la democracia, subversivos o fundamentalistas.

Esta lógica se refuerza cuando, en campañas electorales, los candidatos de izquierda acentúan, enfáticamente, con la confianza en el mercado, la atracción de inversiones extranjeras, la garantía de que los empresarios y banqueros traerán mayores ganancias, etc.

¿Hacia reformas estructurales?

Por un siglo la lógica de la izquierda latinoamericana jamás se enfrentó a la idea de superar el capitalismo por etapas.  Este es un dato nuevo, que exige mucho análisis para implementar políticas que impidan que los actuales procesos democráticos populares sean revertidos por el gran capital y por sus representantes políticos de derecha.

Este desafío no puede depender sólo de los gobiernos.  Se extiende a los movimientos sociales y a los partidos progresistas que, cuanto antes, necesitan actuar como “intelectuales orgánicos”, socializando el debate sobre avances y contradicciones, dificultades y propuestas, para ensanchar siempre más el imaginario centrado en la liberación del pueblo y en la conquista de un modelo de sociedad post-capitalista, verdaderamente emancipatorio.

La cabeza piensa donde pisan los pies.  Nuestros gobiernos progresistas corren el serio riesgo de verse sucumbidos por la contradicción entre política de izquierda y economía de derecha, si no movilizan al pueblo para implementar reformas estructurales.  Y el principio del violín, que se aferra con la izquierda y se toca con la derecha…

Como decía Onelio Cardozo, las personas tienen “hambre de pan y de belleza”.  La primera es saciable; la segunda, inagotable.  Eso significa que el deseo humano, que es infinito, sólo dejará de ser rehén del consumismo y del hedonismo –tentáculos del neoliberalismo– si ha saciado su hambre de belleza, o sea, de sentido de existencia.

Esto no se alcanza apenas con más frijoles en el plato y más dinero en el bolsillo.  Será un sí, si existe una formación capaz de imprimir en cada ciudadano y ciudadana, la convicción de que vale la pena vivir y morir para que todos tengan vida, y vida en abundancia, como dijo Jesús (Juan 10, 10).  (Traducción CEAAL).

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/193879

Fotografía: Alai

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Sandra Pineda: Una cucuteña promueve la educación para la paz

Por La Opinión

Después de terminar  su bachillerato en la Normal María Auxiliadora de Cúcuta, Sandra Pineda viajó a Europa. Estudió en universidades de Inglaterra y Suiza y obtuvo títulos en Relaciones Internacionales, Comunicación y Resolución de conflictos, en lo cual se ha especializado. Visita su ciudad natal cada año y en su reciente viaje habló de sus proyectos.

¿Qué representan para usted sus últimos estudios realizados en la Universidad de Suiza?

Estos estudios de doctorado de la universidad de Zúrich son resultado de mi interés en contribuir desde una perspectiva pedagógica a la paz de Colombia.  Encuentro que la investigación pedagógica en el área de educación para la paz está aun en una etapa prematura que debe ampliarse y madurar hacia una forma integral e interdisciplinaria. Dado que nos acostumbramos a vivir violentamente y hemos perdido la nación del valor de la vida, desconocemos que significa convivir. Por ejemplo, el entendimiento de lo que es paz desde una perspectiva interior es fundamental, y mi pregunta es: ¿ha reflexionado cada colombiano sobre lo que es la paz para sí mismo en forma individual? ¿Qué es para mí vivir en paz? ¿Cómo mi percepción paz afecta al otro?  ¿Cómo construyo paz cada día? Estas preguntas son claves, pues las respuestas hacen parte de las interacciones interpersonales. Mi investigación es una mirada profunda que busca ir al fondo y explorar la forma cómo piensan y sienten las personas cuando tienen un conflicto y cómo se comportan al resolverlo. ¿Pues cómo vamos a construir y promover estrategias de paz si no investigamos y estamos informados sobre lo que las personas piensan y sienten cuando están encaradas en un conflicto? Los resultados de mi investigación realizada con niños y jóvenes colombianos muestran que contrario a la violencia la paz es una aspiración y un deseo profundo en las relaciones interpersonales, particularmente cuando se tiene un conflicto con un amigo. Sin embargo, en la práctica los estudiantes reconocen que en muchos casos han usado y usarán la agresión verbal y física cuando sea necesario como manera de solucionar el conflicto. Por tanto, los resultados descubren aquí una contrariedad o brecha entre lo que el estudiante piensa que es la conducta apropiada y lo que hace a la hora de resolver un conflicto. Observo que el niño y el joven saben cognitivamente qué hacer, pero no saben cómo conducirse en el momento de enfrentarse con un conflicto.

¿Ese conocimiento cómo lo aplicará en Colombia?

Concretamente, mi investigación aporta elementos de base que son fundamentales para la promoción y desarrollo de conductas pro-sociales y pacíficas.  Confirmo la importancia de reconocer que siempre vamos a tener conflictos  interpersonales y la clave es ‘como’ decidimos resolverlos. Propongo tres componentes esenciales para la reducción de violencia en este modelo: la toma de perspectiva, las competencias de la negociación y la promoción de la educación para la paz. Estos componentes deben ser sostenidos por valores de verdad, justicia, respeto y perdón.

¿Cómo ve el acuerdo de paz con las Farc?

El acuerdo de paz es absolutamente un paso positivo. La ausencia de una pedagogía respetuosa, informativa y accesible para que todos los colombianos entendieran el proceso y el acuerdo no fue la más apropiada. La negociación y los convenios pactados ya es otra pregunta que aun continua y debe aclararse y que debe manejarse con un gran sentido de responsabilidad, respeto y justicia imparcial que de satisfacción a los diferentes actores, particularmente a aquellos que aún siguen sin vindicación. El perdón: un aspecto muy importante desde el punto de vista moral que aún se percibe es el hecho de que los colombianos aún no están convencidos del arrepentimiento genuino de las Farc y demás infractores. Hay manifestación de resentimiento de las víctimas y otros sectores. Esto conlleva a la continuidad de relaciones conflictivas. Como expresaron unos niños de 7 años que entrevisté para mi trabajo de investigación “ese es no es un perdón verdadero tiene que ser de corazón… no se puede pedir perdón y seguir peleando una y otra vez”. Así mismo El Premio Nobel de Paz Desmond Tuto afirma que sin “perdón no hay futuro”. Tutu aquí nos muestra cómo avanzar con honestidad y compasión tomando perspectiva del otro. Podemos aprender que para construir una nueva Colombia más humana recordemos que Dios valora absolutamente toda la vida humana y que el perdón es un correctivo necesario para la paz y la armonía social.  Pienso que Colombia como país debe incluir un proceso de perdón intencional y genuino que incluye arrepentimiento en forma de reparación, cambio de conducta,  compasión y hablar la verdad particularmente ahora que se inician los juicios buscando esclarecer lo sucedido y la veracidad de la violencia perpetrada durante estos 60 años de guerra.

¿Le interesa participar en la política colombiana?

Si tengo interés en servir para provocar transformación social.

¿En Europa cuál es la imagen de Colombia?

El  interés en Colombia crece,  pues es un país con muchas oportunidades para el turismo y a nivel de inversión. Claro,  va a tomar tiempo cambiar la mala fama asociada con la violencia, drogas y corrupción.

¿Cuál es su percepción de Cúcuta?

La criminalidad es muy alta, la infraestructura vial está muy deteriorada, la economía estancada y mucha inseguridad en general.  El problema migratorio afecta negativamente la estabilidad y tranquilidad de la ciudad. Quiero ver a Cúcuta próspera, autosuficiente económicamente, menos pobreza e injusticia  social, una ciudad segura, alegre y con paz en las calles. La cultura y mentalidad de mi ciudad requiere un profundo cambio de paradigmas negativos y empezar a explorar nuevos paradigmas positivos.

¿De los problemas que tiene Cúcuta, cuáles le preocupan más?

La violencia, la pobreza, la corrupción y la migración. Aun así, observo que la gente empieza a despertar por un cambio.

¿Qué extraña de su ciudad natal en Europa?

La familia, los amigos, mi herencia nortesantandereana. La comida. Somos privilegiados con tanta diversidad.

¿En qué nuevos proyectos trabaja?

La idea es crear un programa Integral de Educación para la Paz para reducir violencia y promover conductas pro-sociales. Un programa transformador,  eje central del sistema educativo colombiano. Diseñado por nosotros y para nosotros comprendiendo una clara fundamentación y filosofía que explique el por qué de la educación para la paz en Colombia, que tiene claro el ‘qué’ de los contenidos que se van a enseñar, el ‘cómo’ se va a hacer. ¿Cuáles resultados esperamos obtener? ¿Quiénes lo van a hacer? ¿Los maestros y expertos que preparación académica tienen sobre lo que van a modelar y enseñar y como lo van a hacer? ¿Moralmente qué tanto creen y que tan convencidos están con la causa de encumbrar un nuevo legado de colombianos comprometidos con la bandera de la paz?. Propongo una educación para la paz con fundamentos cruciales de diálogo, respeto y empoderamiento de profesores, estudiantes y padres de familia para reducción de violencia escolar y transformación del carácter, expresado en interacciones pro-sociales que promueven paz en las escuelas y colegios y familias y comunidades. Estas interacciones se centran en una estrategia de negociación de los conflictos donde los estudiantes se hacen responsables de sus acciones al crear el conflicto y para solucionarlo. Así mismo ellos son empoderados para encontrar estrategias apropiadas en el manejo de la negociación del conflicto y remediarlo en una forma donde idealmente los actores involucrados quedan satisfechos con la solución, es decir,  esto es una estrategia de “gana-gana”.

Opuesto a un modelo reactivo que trabaja la violencia escolar punitivamente este es un modelo proactivo y constructivo que va al fondo del individuo para ayudarle a conocerse a través de un proceso de reflexión en la forma cómo piensa y siente cuando entra en un desacuerdo. Para ello uso la metodología socrática  de hacer preguntas  con resultados notables y asumo la perspectiva de dialogo Buberiano donde abordamos las conversaciones desde una posición de iguales. Por ejemplo, maestros y estudiantes, padres e hijos, adultos y niños somos iguales en esencia, en esto todos están de acuerdo pero son raros los que lo ponen en práctica pues es desafiante.

Fuente de la entrevista: https://www.laopinion.com.co/cucuta/una-cucutena-promueve-la-educacion-para-la-paz-161653#OP

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Filosofía de la UBA se prepara para la asamblea interestudiantil

América del Sur/Argentina/11.09.18/Fuente: laizquierdadiario.com.

En medio de la semana de toma, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA se prepara para la gran asamblea de este jueves a las 18 hs. en Plaza de Mayo, el centro político del país

En la última asamblea del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA (CEFyL), se votó continuar la toma de la Facultad hasta el Viernes donde una nueva asamblea resolverá la continuidad de la medida.

La asamblea del CEFyL votó participar de la asamblea interestudiantil convocada para este Jueves a las 18 hs. en Plaza de Mayo donde confluirán estudiantes universitarios de distintas facultades así como secundarios y terciarios, para votar un plan de lucha frente al ataque del Gobierno y el FMI al conjunto de la educación pública.

Brenda Hamilton, presidenta del CEFyL y militante de En Clave Roja (PTS + Independientes) sostuvo que «queremos ser miles en la asamblea del Jueves para impulsar un plan de lucha conjunto de toda la comunidad educativa fmque enfrentamos los planes de ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI. Porque nos dicen que no hay plata para educación pero destinan millones de dólares por día a los intereses de la deuda pública.»

«Por eso, estudiantes de todo el país decimos que queremos plata para educación y no para la deuda que es la verdadera sangría del déficit fiscal del que tanto le gusta hablar a este Gobierno de empresarios especuladores», agregó Hamilton.

«Desde En Clave Roja propondremos a la asamblea participar de un corte en el Obelisco el Miércoles a las 8 hs. para confluir con los trabajadores como los del Astillero Río Santiago que también vienen enfrentando el ajuste del macrismo. Queremos poner en pie la fuerza de la unión entre estudiantes y trabajadores que en la historia de nuestro país ha llegado a protagonizar hechos como el Cordobazo, tirando abajo ministros de Economía y dictaduras militares», apuntó la presidenta del CEFyL.

La facultad ubicada en Puan 480 ya se pronunció, asamblea mediante, a impulsar el corte del próximo Miércoles en conjunto a sectores de trabajadores en lucha. El plan de ajuste recae no solo en educación, sino que es un saqueo abierto al pueblo trabajador encabezado por el FMI y Macri, en conjunto con peronistas y radicales en el Congreso, las burocracias atornilladas en los sindicatos, y los rectores universitarios y agrupaciones estudiantiles en nuestras facultades.

A pesar de ello, los estudiantes vienen expresando su fuerza y predisposición a luchar para vencer a lo largo y ancho del país, organizándose en asambleas, comisiones de base y tomas de facultades.

Fuente de la noticia: http://laizquierdadiario.com/Filosofia-de-la-UBA-se-prepara-para-la-asamblea-interestudiantil

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El cambio en la educación

Por El País

El FA ha exhibido una triste orfandad de ideas. Todas sus elaboraciones se han reducido a suponer que la educación uruguaya se mejoraba simplemente gastando más plata y dando participación a los sindicatos

Para que un proceso de cambio educativo pueda ser exitoso, tienen que conjugarse tres factores. El primero es un buen diseño de reforma, es decir, un modelo alternativo razonablemente bien pensado, que marque la meta hacia la que queremos ir. El segundo factor es contar con los alineamientos políticos que den sustento al esfuerzo. Esto implica contar con un respaldo parlamentario que se sostenga en el tiempo y con la cooperación de otras áreas del Estado esenciales para lograr el cambio (típicamente, el Ministerio de Economía). El tercer factor es tener capacidad de gestión, es decir, contar con los recursos humanos y tecnológicos que permitan manejar las tuercas y tornillos de la compleja burocracia educativa.

Esta fue una de las ideas presentadas por el peruano Jaime Saavedra en el panel sobre reforma educativa realizado el viernes pasado, como parte de las celebraciones de los cien años de este diario. Saavedra fue ministro de Educación en su país, y lideró una de las reformas más exitosas que se realizaron en América Latina en los últimos años. Hoy es algo así como el «ministro de Educación» del Banco Mundial, con lo que su responsabilidad ha pasado a ser planetaria.

La actividad contó también con la participación de Gabriel Sánchez Zinny, ministro de Educación de la Provincia de Buenos Aires, y de dos panelistas uruguayos: Renato Opertti y Adriana Aristimuño. La coordinación estuvo a cargo de nuestro columnista Pablo da Silveira.

La triple condición marcada por Saavedra surge de su extensa experiencia en el terreno de la reforma educativa. Y es interesante servirse de ella para analizar el presente y el futuro de la enseñanza en nuestro país.

¿Por qué los gobiernos del Frente Amplio no han conseguido mejorar nuestra enseñanza en casi quince años de gestión? Si se repasa la lista propuesta por Saavedra, parece claro que la segunda condición se cumple ampliamente: el Frente Amplio tuvo mayoría parlamentaria propia todos estos años y un pleno dominio del aparato estatal. De hecho, al eliminar toda representación de la oposición en el Codicen (es decir, en el directorio de ANEP, ese inmenso ente autónomo que gobierna la enseñanza) puede afirmarse que tuvo el monopolio del poder formal. Como si esto no alcanzara, se benefició también de una sólida alianza estratégica con ese importante poder fáctico que son los sindicatos.

¿Por qué, entonces, no hubo cambios? Porque faltaron, y siguen faltando, las otras dos patas del trípode.

Pese a que se presentaban como los que más sabían de educación, los partidos de la izquierda gobernante han exhibido una triste orfandad de ideas. Todas sus elaboraciones se reducían a suponer que la educación uruguaya iba a mejorar si se gastaba más plata y se daba participación a los sindicatos. Los hechos se encargaron de mostrar que esos supuestos eran falsos, pero la izquierda sigue sin sacar las debidas conclusiones. La prueba es que, cuando cree hablar de educación, enseguida empieza a hablar de dinero y de poder.

Además de ideas, a la izquierda le faltó capacidad de gestión. La estructura estatal en general, y la burocracia educativa en particular, se llenaron de comisarios políticos y de académicos de medio pelo, buenos para elaborar discursos pretenciosos y confusos, pero malos para lograr que las cosas pasen. A eso se suma el colapso del principio de autoridad y la casi total desaparición de cualquier forma de responsabilidad sobre los resultados. No ha habido capacidad de gestión, se han ignorado reglas, se han destruido procedimientos. Eso pasa con la seguridad pública y también con la educación. Después de todo, manejar el Estado resultó ser bastante más difícil de lo que la izquierda suponía.

¿Y qué ocurre con la oposición? Todos los partidos opositores cuentan con especialistas que están al tanto del debate educativo más reciente y han mostrado ser capaces de articular propuestas sólidas. La proximidad de muchos de ellos con Eduy21 refuerza esta capacidad. Asimismo, los partidos de oposición comparten una cultura que valora la capacidad de gestión, que defiende el principio de autoridad y no tiene miedo a evaluar resultados. Es decir: los partidos de oposición tienen casi todo lo que le ha faltado a la izquierda.

El gran desafío para la oposición será lograr lo que el Frente Amplio tuvo desde el primer día: construir una coalición para el cambio educativo que dé apoyo parlamentario y estabilidad política a un proceso que será largo y trabajoso.

Fuente del artículo: https://www.elpais.com.uy/opinion/editorial/cambio-educacion.html

 

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