Mendoza / 09 de noviembre de 2016 / Fuente: http://www.diariouno.com.ar/
Es en un curso organizado por Fundación YPF junto a la Dirección General de Escuelas.
Mendoza / 09 de noviembre de 2016 / Fuente: http://www.diariouno.com.ar/
Es en un curso organizado por Fundación YPF junto a la Dirección General de Escuelas.
Por: Aram Aharonian
El diálogo entre gobierno y oposición comenzado en Venezuela posterga sine die el referendo revocatorio y el juicio político al presidente Nicolás Maduro y abre un arcoiris de esperanza tendiente a encaminar políticamente la situación del país, garantizar el abastecimiento de alimentos y medicinas a la población, y consensuar una agenda electoral, eliminando la posibilidad del apocalipsis anunciado.
Si uno se remite a la información mediática, pareciera que se trata de un diálogo “obligado” pero sin compromiso con el presente y futuro del país. Pero, de fracasar, los pronósticos no son para nada halagüeños, y la confrontación puede transformarse en formas más complejas, violentas y peligrosas, las que son estimuladas y desestimuladas –a la vez y contradictoriamente- desde el exterior.
Hoy se lo presenta como un proceso más complejo que las negociaciones en Colombia, El Salvador y Guatemala, donde hubo guerras con miles de muertos, pero también existió el convencimiento de que para recibir hay que hacer concesiones. Y por eso, el éxito de este proceso de diálogo dependerá de la voluntad de encontrar puntos comunes y también del uso del lenguaje y el abandono de la persistente guerra de micrófonos, acicateada desde el exterior.
Un sector de la oposición venezolana sustenta su estrategia política en el supuesto de que en el país gobierna una “dictadura” o un “régimen”, que se ha tratado de imponer como imaginario colectivo a través de la prensa hegemónica continental e internacional. Maniqueo el argumento, ya que se trata de un gobierno surgido bajo los mismos mecanismos que le permiten a la oposición elegir gobernantes de municipios y estados y obtener una representación mayoritaria en la unicameral Asamblea Nacional.
No hay posibilidad de diálogo sin el reconocimiento del “otro”. Hay varios sectores de la oposición que no reconocen al bolivarianismo como un adversario político sino como un enemigo a aniquilar. Hoy se ven en la necesidad de re-convertirse en actor político, más allá de su obstinación en derrocar a un gobierno.
Para el “catedrático” chileno Fernando Mires, el objetivo del supuesto diálogo es para el gobierno dividir a la oposición entre dialoguistas y radicales destruyendo así el centro político que “hasta ahora mantiene su hegemonía gracias al liderazgo ejercido dentro y fuera de la Mesa de Unidad Democrática por Jesús Torrealba desde la MUD, Henry Ramos Allup desde la AN, Leopoldo López desde la prisión, y Henrique Capriles en comunicación con la mayoría ciudadana.
Mires señala que diálogo es la palabra mágica que permite a los gobiernos latinoamericanos escurrir el bulto del problema. Al haberse imbricado el propio Vaticano el “régimen” ha logrado neutralizar en parte la abierta oposición ejercida por la Iglesia Católica venezolana y con ello ha obligado a la MUD a participar en el simulacro de diálogo, añade. Argumentos desde el exterior para quienes diálogo es una mala palabra.
El Vaticano y los mediadores coinciden en que Venezuela no puede celebrar elecciones en medio de los desastrosos resultados de su economía, porque supondría, de ganar la oposición, el inicio de un período incierto y de alta probabilidad de violencia. Esa lectura cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Sobre todo, ante la negativa de la oposición de garantizar –de ganar las elecciones- que no se tocarán los beneficios sociales logrados por el chavismo en los últimos tres lustros.
Obviamente, la salida política no dependerá del Vaticano, que quiere darle un voto de confianza a Maduro para que se logre primero la estabilidad de Venezuela, estrategia a la que se suman dos de los mediadores de Unasur: el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el expresidente de Panamá, Martín Torrijos, quienes intentan un acuerdo para lograr que las instituciones recuperen su credibilidad e independencia.
Lo que no han logrado los mediadores es bajar los decibeles de la guerra de micrófonos. Para sectores de la oposición, el 11 de noviembre deviene en fecha decisiva en torno al éxito o fracaso del diálogo, y afirma que “no son momentos para ceder”, “no están dadas las condiciones” y el “que se haya abierto este diálogo no quiere decir ni de lejos que se va a paralizar la lucha”.
Mientras, desde el oficialismo se señala que “no se puede pretender darle un ultimátum a las conversaciones, a los diálogos y a la paz” y no se aceptan “amenazas” ni “condicionamientos”.
¿Cuál es la finalidad del diálogo?
Muchos son los que apuestan, desde antes de iniciarlo, a su fracaso. No es difícil hacer aflorar las dudas y las vulnerabilidades, en detrimento de la construcción de consensos perdurables. La paz y la violencia no se instauran ni terminan por decreto: hay que construir un camino, un proceso, del que participen no solo los dirigentes sino la sociedad.
El diálogo pareciera una suerte de comodín que toma distintos valores y cumple diversas funciones según convenga políticamente (ya que) la debilidad estructural y coyuntural, con la que el diálogo comienza, afecta los acuerdos y concesiones iniciales, que se desdibujan con la reactivación del sistema de amenazas de parte y parte, señala la socióloga Maryclén Stelling.
Hay frentes de batalla que se deben ir desmontando: el conflicto de poderes entre Ejecutivo y Legislativo, las acciones de calle, el tema el electoral (suspendido hasta nuevo aviso); y el poderoso transmediático.
Los facilitadores
Llaman la atención algunas frases de los facilitadores del diálogo: “Si fracasa el diálogo nacional entre el gobierno venezolano y la oposición, no es el Papa sino el pueblo de Venezuela el que va a perder, porque el camino podría ser el de la sangre”, señaló monseñor Claudio Maria Celli, el enviado del Papa.
Mientras, el subsecretario del Estado de EE-UU., Thomas Shannon, señaló que es impredecible lo que pueda ocurrir en la negociación entre el gobierno y la oposición venezolana. «Al final de cuentas son los venezolanos los que determinarán el éxito o fracaso de todo esto», tras indicar que el proceso está todavía en “una fase crítica y delicada”
¨Pero también toma partido: “En muchos aspectos el gobierno tiene la llave del éxito de este diálogo porque es quien tiene a los presos, controla las organizaciones electorales que toman decisiones sobre las elecciones y es el que tiene que acceder a sentarse con los miembros de la sociedad civil y la oposición para determinar los próximos pasos que Venezuela puede tomar”, condicionó
Samper, por su parte, alertó a las partes a no crear falsas expectativas sobre los resultados en el plazo inicial de valoración de lo acordado hasta el 11 de noviembre y dejó en claro que el diálogo debe ser entendido como fruto del compromiso y voluntad real del gobierno y de la oposición por encontrar caminos de una convivencia democrática.
El diálogo, insistió, está basado en el respeto y reconocimiento mutuo, bajo las premisas de a) confianza en la neutralidad de la tarea y propuestas de los acompañantes, b) Nadie se levanta de la mesa, c) El proceso no será utilizado con fines partidistas., d) Nada está acordado hasta que todo esté acordado, e) Respeto, reconocimiento y convivencia entre las partes, e) La comunicación de los resultados es responsabilidad de los acompañantes, f) Respeto a la soberanía de Venezuela.
Avances reales
Las partes acordaron organizar el trabajo en las siguientes mesas temáticas: 1) Paz, Respeto al Estado de Derecho y a la Soberanía Nacional, coordinada por José Luis Rodríguez Zapatero; 2) Verdad, Justicia, Derechos Humanos, Reparación de Víctimas y Reconciliación, coordinada por el representante del Vaticano; 3) Económico-Social, coordinada por el ex presidente dominicano Leonel Fernández, y 4). Generación de Confianza y Cronograma Electoral, coordinada por el ex mandatario panameño Martín Torrijos.
En la primera semana se han estado reuniendo tres de las cuatro comisiones de trabajo designadas. Ernesto Samper, secretario general de Unasur, señaló que están “construyendo espacios de confianza para avanzar en temas fundamentales”. Se trata de un proceso difícil, espinoso, frágil, quebradizo, pero de una trascendencia que en ocasiones parecen olvidar algunos.
El Vaticano salta al ruedo
A mediados de septiembre se hizo pública una carta en la que monseñor Pietro Parolín, secretario de Estado del Vaticano, aceptaba la oferta de Unasur, la organización regional que facilita el diálogo, de sumarse a las conversaciones como mediador, tras una petición especial de la oposición, sin fuerzas para la recolección de las firmas de la segunda etapa del referéndum revocatorio.
Henrique Capriles, dos veces derrotado candidato presidencial de la oposición, denunció el 24 fde octubre un golpe de Estado en Venezuela, anunció que la Asamblea –de mayoría opositora- iniciaría un juicio político a Maduro e instó a los venezolanos a acudir, en una marcha, hasta el Palacio de Miraflores, la sede presidencial, la que fracasó. Fue el detonante (¿esperado?) para que el vaticano pusiera manos a la obra.
El 25 de octubre, el nuncio en Caracas, Aldo Giordano, se reunió con el secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática, Chúo Torrealba y los representantes de Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular. Este último grupo sigue creyendo que la violencia callejera llevará a la negociación política, y no participa del diálogo. El Vaticano dio a conoc er un comunicado para que la oposición superara sus diferencias y señaló que era al menos descortés reclamar la presencia de un enviado del Papa Francisco para luego no acudir a la cita.
El lunes siguiente, el enviado del Papa, monseñor Claudio Maria Celli, pidió a la oposición que suspendiera el proyectado juicio político al Presidente Nicolás Maduro y que desviaran la anunciada marcha hacia el palacio de Miraflores prevista para el jueves. La oposición aceptó a cambio de que el Gobierno excarcelara a seis presos.
Sin embargo, los llamados del Vaticano no encuentran eco en el arzobispado venezolano ni en la jesuita Universidad Católica Andrés Bello, convertida en punta de lanza de la oposición.
Las dudas de la oposición
Sin lugar a duda, hay disidencias políticas al interior del bolivarianismo y sectores que combaten al gobierno con tanta o más fiereza que a la oposición: exministros de Chávez, grupos de izquierda radical y trotskista, generales y altos oficiales en retiro (chavistas) que no vacilaron en apoyar al referéndum revocatorio de Maduro. No todo el chavismo apoya a Maduro, pero, obviamente, menos aún a la MUD
En 18 años de gobiernos bolivarianos se llevaron a cabo 18 elecciones, pese a lo que el chavismo ha estado bajo permanente sospecha antidemocrática por parte del poder mediático hegemónico. Además, en reacción a las continuas derrotas electorales, la oposición ha reaccionado organizando acciones desestabilizadoras como el golpe cívico-militar en el 2002, el paro petrolero en 2002-2003 y las más recientes medidas de desestabilización con “guarimbas” callejeras desde 2014.
Con la prioridad económica establecida (garantizar el abastecimiento de alimentos y medicinas) el referéndum revocatorio o el juicio político a Maduro ya lucen un asunto del pasado y hoy la oposición duda sobre lograr un acuerdo político que permita, a través de una enmienda constitucional, adelantar las elecciones generales para finales de 2017. O sea, un año más de gobierno para Maduro.
La oposición tiene experiencias que ponen en duda su poderío real (y no el virtual, que es inmensamente mayor, sobre todo en el exterior) y recuerda que en 2003, tras el golpe de Estado frustrado al presidente Hugo Chávez –con el apoyo, entonces, de la OEA- se instaló una mesa de diálogo, que allanó el camino para un referéndum revocatorio de su mandato. En ese año, Chávez redobló sus exitosos programas sociales y elección tras elección gobernó con altísima popularidad hasta el día de su muerte.
Lima / 10 de noviembre de 2016 / Fuente: http://www.andina.com.pe/
El ministro de Educación, Jaime Saavedra Chanduví, inspeccionará las actividades que han permitido que la institución educativa intercultural bilingüe Comunidad Shipiba, en la zona de Cantagallo, se convierta en un lugar seguro para más de 500 niños y niñas.
Por: Rosa María Torres
Para Edgar
«Yo soy profesor de secundaria, pero me pusieron en primaria, quien sabe por qué motivos. La cosa es que el director de frente me mandó a primer grado. Yo era nuevo, llegaba recién de la Sierra, todo eso debe haber influido.
Mi primer día de clases en primer grado fue algo terrible. Quería salir volando. No sabía nada, estaba en la luna.
Me mandaron a capacitarme. Fui y me gustó. Desde el primer día me gustó. Aprendí muchas cosas y con eso que aprendí les fui llevando a mis niños.
Enseñar en primer grado es bien difícil. Mucha gente cree que es fácil, porque es con niños pequeños, porque no saben nada. Pero no es así; ahora soy de los que creo que enseñar en primer grado es inclusive más difícil que enseñar en la secundaria. Pero tiene enormes compensaciones. El gusto es cuando los niños le muestran a uno su cariño y su afecto. Las niñitas me dan un beso, los niños me dan la mano al entrar y al salir. En la secundaria muchas veces ni le saludan a uno.
Yo pensé que era como un castigo que me hubieran mandado aquí. Ahora pienso diferente. Me gusta ser profesor de primer grado».
Esto me cuenta Egdar, profesor, joven, peruano, en una escuela pública de la ciudad de Lima. Su confesión, fresca y espontánea, me alegra el día.
Porque no es esto lo que escucha uno frecuentemente por el mundo. Un mundo en el que ser profesor de primer grado equivale a ubicarse en la escala más baja de los respetos, el salario, las oportunidades, los apoyos materiales y humanos.
Mezcla de ignorancia y de desprecio hacia los niños, se ha construido la idea de que enseñar en primer grado es asunto sencillo – asunto de niños – no requerido ni de calificación ni de experiencia. No obstante, el primer grado constituye la puerta de entrada al sistema escolar y a la lectura y la escritura como objetos de enseñanza y aprendizaje sistemático. Profunda ignorancia e incoherencia han convertido al primer grado en el reducto por excelencia de la repetición escolar, y a millones de recién llegados en repitentes, «lentos», «tontos» y hasta «ineducables».
El testimonio de Edgar me recuerda en el acto una memorable reunión en la que tuve oportunidad de participar en Nepal. Cerca de veinte directores de escuelas primarias de Natanpurwa, una zona rural del país, planteaban con preocupación el hecho de que ningún profesor quería enseñar en primer grado. El supervisor, quien coordinaba la reunión, intervino con lo que él consideraba la solución al problema: «Deben decir a los profesores de primer grado que no se descorazonen pues no van a quedarse allí para siempre». A lo que siguió una interesantísima discusión acerca de las razones por las cuales los profesores prefieren la secundaria a la primaria (el salario es dos veces mayor) y los niveles superiores de la primaria a los inferiores (en estos últimos la enseñanza es más difícil). Al mismo tiempo, la mayoría opinó que es más difícil enseñar en la secundaria que en la primaria, pues se requiere tener más conocimientos, lo que justificaría los salarios más altos. Se cerraba así el círculo vicioso y la imposibilidad de resolver el problema de la falta de maestros, y de maestros bien formados, en los primeros grados.
Edgar, profesor de secundaria, fue enviado al primer grado – según él mismo percibe – por castigo, por nuevo, por recién llegado, por ser de la Sierra. Con castigo o sin él, la mayoría de maestros y maestras se inician en el primer grado, considerado el lugar obvio y propicio para empezar la carrera, aprender y ganar experiencia, equivocarse sin que nadie lo perciba o pida cuentas. Los niños de primer grado son al fin y al cabo los más pequeños de todo el sistema escolar, conejillos de Indias con los que se puede improvisar y experimentar.
Cuando los países decidan contradecir este estado de cosas, asignando los mejores profesores a los primeros grados, no como castigo sino como premio a su calidad docente, con los incentivos profesionales y salariales del caso, la revolución educativa habrá dado un paso firme, mucho más firme y duradero que las pequeñas reformas que picotean por aquí y por allá sin consecuencias. Con solo adoptar esta medida bajarían las abultadas tasas de repetición que ahogan a los sistemas escolares y mejorarían sustancialmente la felicidad y los aprendizajes infantiles.
Fuente: http://otra-educacion.blogspot.com/2015/04/me-gusta-ser-profesor-de-primer-grado.html
Venezuela / www.vtv.gob.ve / 9 de Novienbre.
Caracas, 07 de noviembre de 2016.- “La educación, la salud, la recreación y la cultura han sido la fórmula bolivariana en Guaicaipuro para formar al nuevo hombre y mujer al servicio de la patria”, destacó Francisco Garcés, a propósito del Festival de Teatro Los Teques que se lleva a cabo en la ciudad capital mirandina.
La información la ofreció el alcalde del municipio Guaicaipuro durante una entrevista en el programa Zurda Konducta, donde también invitó a la colectividad a disfrutar de la magia del circo en la carpa dispuesta en las inmediaciones del Complejo Socialista del Deporte y la Recreación Profesor Frank Gil, en la que diferentes artistas de más de ocho estados del país expondrán su talento como acróbatas, payasos y malabaristas.
Igualmente, se refirió a dos nuevas modalidades para la tercera edición del festival, se trata del Eje Estudiantil y el Eje Obrero para consolidar la Revolución Cultural, donde las agrupaciones utilizarán el teatro como una herramienta para fortalecerse y crecer.
“Este año tendremos un Eje Estudiantil donde los mismos grupos estudiantes se presentan en distintas escuelas y es parte de ese crecimiento cultural”, afirmó el alcalde, al tiempo que destacó el trabajo que desarrolla el movimiento obrero donde “trabajadores de la Alcaldía, de otras instituciones, inclusive fábricas formaron su teatro y ya se están presentando”.
Destacó Garcés la importancia de la jornada cultural al considerarse como el segundo más grande de Venezuela, después del Festival de Caracas por la cantidad de agrupaciones participantes. Este año cuenta con la puesta en escena de 77 agrupaciones teatrales quienes realizarán 110 presentaciones.
“Esta tercera edición tiene como génesis el talento de Guaicaipuro. En el municipio hay una cartera de talentos, expresiones artísticas, que necesitaban un escenario propio dónde presentarse y dónde crecer”, manifestó.
En ese sentido, acotó que esa necesidad de expresar y disfrutar el lado artístico de los tequeños ha llevado a su despacho a elaborar planes y programas en cuanto a la expansión en la ejecución de las agrupaciones teatrales y la recuperación de las infraestructuras culturales de la ciudad.
Fuente:http://vtv.gob.ve/francisco-garces-educacion-salud-recreacion-y-cultura-son-la-formula-para-formar-nuevos-ciudadanos-al-servicio-de-la-patria/
Bolivia / www.radiorebelde.cu / 9 de Noviembre de 2016
La creación de la Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM, es una de las decisiones más importantes tomadas por el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, destacó la ministra de Salud de Bolivia, Ariana Campero.
Refiere Radio Habana Cuba que la doctora, egresada de ese centro de estudios, ofreció declaraciones a Prensa Latina en ocasión de un conversatorio realizado este fin de semana con la directora del Centro Nacional de Educación Sexual, CENESEX, de Cuba, Mariela Castro, y el jefe del equipo de asesoría jurídica de esa entidad, Manuel Vásquez Seijido.
La titular boliviana de Salud envió al comandante Fidel y al presidente Raúl Castro un álbum de fotografías del trabajo que realizan en lugares intrincados de la geografía de ese país médicos bolivianos y cubanos insertados en el programa Mi Salud.
En el programa Mi Salud, creado hace tres años, e inspirado en la experiencia del Médico de la Familia en Cuba, llega actualmente a 306 de los 339 municipios del país y en el laboran más de dos mil galenos, entre ellos egresados de la ELAM, una escuela creada en La Habana a raíz del desastre provocado en Centroamérica y el Caribe por los huracanes Mitch y George, en 1998.
La ministra agradeció la visita de la directora y del asesor jurídico del CENESEX, con quienes abordaron temas sobre la salud sexual y reproductiva, así como los derechos de las mujeres y de la población LGBTI.
Señaló la doctora Campero que los representantes cubanos ofrecieron talleres en los ministerios de Salud, Justicia y Educación y visitaron junto al presidente de Bolivia, Evo Morales, el Trópico de Cochabamba para conocer el trabajo realizado con la juventud en el ámbito deportivo.

Fuente: http://www.radiorebelde.cu/noticia/destacan-bolivia-trascendencia-escuela-latinoamericana-medicina-20161107/
América del Sur/Venezuela/09 Noviembre 2016/Prensa OVE
En el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) inició la III Conferencias CLACSO Venezuela, con el Foro “Retos de las Ciencias Sociales y Humanidades en América Latina y el Caribe” con la participación de Pablo Gentili Secretario Ejecutivo de CLACSO, Leticia Salomón Miembro del Comité Directivo de CLACSO, Luis Bonilla Director del CIM, Alba Carosio Coordinadora Red CLACSO Venezuela.
Las III Conferencias CLACSO Venezuela, propicia jornadas de reflexión abordando temas relacionados con las ciencias sociales y humanidades, a través de 36 actividades que incluirán paneles temáticos, foros y paneles centrales sobre: política, economía, sociología, educación, políticas públicas, arte y salud desde eñ 8 al 11 de Noviembre en los espacios del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG).
Durante el foro, Luis Bonilla Director del CIM, propuso 10 tensiones de las ciencias sociales en la actualidad, destacando que el primer y gran investigador social en Venezuela fue Hugo Chávez, “quien no partió de los ritos tradicionales de la investigación social, sino que hizo investigación para la acción y la transformación social
Una de las tensiones a destacar, por Luis Bonilla es la necesidad de darle relevancia, al pensamiento propio, porque en 17 años de proceso bolivariano, se ha ido produciendo una teoría, que permite profundizar las trasformaciones sociales y políticas.
Otras de la tensiones, es la necesidad de pensar el papel de las universidades en los procesos de transformación y emancipación social en la ultima década en América Latina. “Universidades que deben estar ancladas a las realidades territoriales, con la capacidad de abrir y cerrar programas de acuerdo a las necesidades y demandas de la propia transformación social”, expresó.
Así mismo Bonilla, señaló que en el 2018 se cumplen 100 años de la Reforma Universitaria de Córdoba y 50 años de la renovación universitaria venezolana y es propicio pensar seriamente el papel que deben jugar las universidades y los centros de investigación para mantener y profundizar las conquistas logradas por los pueblos en las últimas décadas.
Por su parte Pablo Gentili, Secretario Ejecutivo de CLACSO, destacó 10 retos y tensiones de las ciencias sociales, entre lo que destacó, darle priorizar a la “despatriarcalización de las ciencias sociales”, donde las luchas feministas no sólo generan nuevos horizontes de sentido, sino nuevos posicionamientos en la producción de conocimientos.
Además puntualizó sobre la “desoligarquización de las universidades y las ciencias sociales”, en vista que éstas han servido para mantener la dominación por parte de las oligarquías en la región y es necesario ponerlas ya y de una vez por todas la servicio de los pueblos.
Por último Gentili, recalcó la importancia de repensar el llamado “pensamiento social crítico”, ya que, el pensamiento social es crítico por sí mismo, contraviniendo al pensamiento social conservador, que se ha utilizado y ejercido para la dominación de las oligarquías contra los pueblo.
Alba Carosio y Leticia Salomón, coincidieron en la necesidad de poner en tensión las ciencias sociales y humanidades, así como el papel de las universidades en estos tiempos de procesos de emancipación en la última década en la región. Partiendo que el papel de las universidades es primordial para construir horizontes de sentido.