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Chile: Límite de edad de personas con discapacidad en Escuelas Especiales

Límite de edad de personas con discapacidad en Escuelas Especiales

por Carolina Leitao

El pasado 3 de diciembre se conmemoró el Día Mundial de la Discapacidad, fecha que coincidió con el inicio de una nueva versión de la Teletón. Ambos hitos son una invitación a contemplar con esperanza los avances de las últimas décadas, pero, sobre todo, a poner el foco en el enorme trabajo que tenemos por delante para lograr la plena inclusión social de las personas con discapacidad.

En este marco resulta incomprensible la decisión que tomó recientemente el Ministerio de Educación de ordenar que las Escuelas Especiales apliquen el decreto N°332/2011. Este decreto establece los 26 años como límite de edad para que las personas con discapacidad permanezcan en el sistema educacional. Dicha disposición, que lleva 11 años sin entrar vigencia, implica dejar sin una ayuda fundamental a miles de estudiantes y familias que necesitan de los espacios de cuidados, desarrollo socioemocional e inclusión que brindan las Escuelas Especiales.

En el caso de Peñalolén, nuestra Escuela Especial Juan Pablo II tiene 28 estudiantes que, debido al decreto N°332/2011, no podrán ser matriculados el próximo año. Se trata de jóvenes que, gracias a la Escuela, han logrado grandes progresos tanto en sus aprendizajes y habilidades como en su desarrollo socioemocional, y han establecido profundos vínculos afectivos con el personal del establecimiento y con sus compañeras y compañeros. 

Ante esta situación, la Municipalidad de Peñalolén ideó una fórmula para ofrecer una alternativa (de corto plazo) a estas y estos jóvenes y sus familias, que denominamos “Taller Protegido”. Gracias a esta iniciativa, las y los estudiantes que se verán afectados por el decreto podrán participar regularmente en actividades, recibir capacitaciones y formación para la inserción laboral y para favorecer su autonomía.

Por cierto, sabemos que esta medida no soluciona el problema de fondo. Para ello es indispensable que el Estado asuma un rol mucho más activo en la creación de una red de apoyo a las personas con discapacidad, dentro de un Sistema Nacional de Cuidados, con instituciones especializadas y soporte económico y social para las y los cuidadores. De la misma forma, es necesario ampliar la cobertura (en matrícula y años de escolaridad) en materia educativa.

Mientras dichas medias no se implementen, hacemos un llamado al Ministerio de Educación a dejar sin efecto el decreto N°332/2011 ya que, a nuestro juicio, es la mejor forma que tenemos actualmente de garantizar el apoyo que las y los jóvenes con discapacidad y sus familias necesitan, y de seguir avanzando hacia una sociedad verdaderamente inclusiva.

Carolina Leitao, alcaldesa de Peñalolén

 

Fuente de la Información: https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/cartas/2021/12/05/limite-de-edad-de-personas-con-discapacidad-en-escuelas-especiales/

 

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Venezuela: Altersofía una forma “otra”

Altersofía una forma “otra”

“¡viva la diversidad, vivan las diferencias y los matices en nuestra tierra bienamada! ¿No es maravilloso que haya tantas razas y tantos pueblos, tantas lenguas, tantas formas de pensar y concebir el mundo?…”

Hesse (1946)

Autora:

Belkys Celeste García Calderón[1]

Maturín, noviembre 2021

 Introducción:

Existe una marcada tendencia a ver los fenómenos sociales aislados, fragmentados y estáticos, negando las contradicciones que se suscitan en el seno de la realidad, definido por una racionalidad técnico-instrumental para el abordaje de los procesos sociales. A lo largo de estos meses de pandemia y por lo tanto de distanciamiento social como medidas de prevención, hemos estado presentes en diversos debates y reflexiones en torno al papel de la educación y los retos e inquietudes sobre las prácticas pedagógicas e investigativas que se vienen llevando a cabo mucho antes de la crisis sanitaria que vivimos. Cada encuentro ha estado atravesado por interrogantes profundas, que dejan como saldo la necesidad de continuar un recorrido que nos debería llevar a una forma de investigar “otra”, que celebre la diversidad, las diferencias y los encuentros.

Por lo tanto, en este escrito busco presentar algunas ideas en torno a esos planteamientos centrales abordados y algunas reflexiones, inquietudes y cuestionamientos en sobre las prácticas educativas por un lado y las de investigación por otro y los retos que se nos presentan producto de la aprehensión de los elementos teóricos centrales desde la Altersofía y el hacer decolonial, en el abordaje de los procesos sociales, entendiendo y respetando la diversidad y la complejidad de los mismos.

 

Educación e investigación:

La educación tradicional con su enfoque europeo de la modernidad/racionalidad, impuesta por el imperialismo, el capitalismo y el colonialismo, centrada en la fragmentación del conocimiento, la objetividad, lo lógico racional, el dualismo, ha venido cumpliendo su papel “etnocida”, formarnos para ser los “profesionales” (mano de obra calificada, ejército de reserva), necesarios para sostener el sistema capitalista dominante, por lo tanto privilegió la formación de competencia para el hacer técnico-instrumental, y en ese afán dualista, separó lo lógico formal de lo estético-lúdico, desde una perspectiva reduccionista,  es así como el amor, el respeto, el reconocimiento y la valoración del otro, a los otros y con los otros no era posible vislumbrarlo. Se ocupó de anular la posibilidad de la cultura, la ética y desarrollo integral a partir de categorías como el individualismo, por lo tanto cuando irrumpen nuevas propuestas, prácticas o formas, algunas no encontraron más opción que desaparecer, anularse o disminuirse.

Desde la academia se configuró la investigación como un mecanismo de control y dominación, de reproducción, anulación e invisibilización, en la que lo fundamental, era y es, la producción de teorías constitutivas e interpretaciones superiores de la realidad, es decir de los “hechos”, asumiéndose como estructuras superiores, universalizadas, que se son formuladas a partir de los procesos investigación que transcienden la mera observación, por cuanto desde este paradigma positivista, han sido verificadas y comprobadas, entre otras cosas, por lo tanto, los  conceptos se impusieron como “verdad”. Se produce así un distanciamiento ente la ciencia y el saber, se crean condiciones para la producción de conocimientos reproduciendo esquemas y modelos, dejando de lado a las pequeñas experiencias de investigación en las que se producen saberes y conocimientos, en las que se recrea el saber ancestral, originario de los pueblos.

Las investigaciones estuvieron cargas de certezas, se miró el campo de lo social igual que lo natural, sin considerar que eras realidades que requerían ser abordadas de forma diferenciada, empieza a estremecerse, siendo necesario la emergencia de epistemologías inclusivas, por ello ante la crisis de los paradigmas, fueron emergiendo nueva miradas hacia los contexto sociales, en las que se cuestionó la dicotomía, lo objetivo y lo racional, asumiendo el sujeto un rol protagónico, en el que “lo racional y lo emocional no pueden separarse en la actividad investigativa”. Ese paradigma que parte de la idea de que el sujeto investigador a su vez es investigado por la realidad y sus actores, por lo tanto, la objetividad ya deja de ser lo central, y entra en juego lo subjetivo, es decir todo aquello que implica emociones, experiencias, valores también están presentes y a la vez que modifican la realidad son modificadas en el investigador, generan un proceso reflexivo (interno y con los otros con los que comparte la aventura de investigar).

Lo significativo ya no son las generalizaciones, esas que produjeron relaciones  desiguales y excluyentes, lo particular tiene relevancia y es importante como expresión de las dinámicas de las realidades, que en medio de sus contradicciones, antagonismos y complejidades rompe, de-construye y transforma. Se piensa así en la posibilidad de que otros actores claves también producen conocimientos, como por ejemplo los campesinos, los indígenas, los grupos minoritarios y excluidos, aquellos que Fanón llamo los “condenados de la tierras”. La crisis y los desafíos, ponen en evidencia la necesidad de romper con los dispositivos de poder que se identifican y no nos permiten avanzar, es decir, buscar nuevos caminos u horizontes, nuevas formas de interrogar la realidad, para descubrir novedosas maneras de interpretarla, cargada de “verdades” complejas o interculturales, con nuevos sujetos históricos.

 

Nuevas posturas o miradas:

avo Pereira (2007): Cuentas. Monte Ávila Editores. Venezuela.

Maturana (2010): El sentido de lo Humano. Editorial Granica. Argentina.

Ortiz  A. y Arias L. (2019): AltersAnte las crisis de teorías e ideologías, se plantea como imperativo conocer las realidades y encontrar respuestas cónsonas con los involucrados, es decir, conocer desde, con y para los propios protagonistas, no como interlocutores, o como intérpretes, sino como voceros. Peralta (1995, p.8), adelanta en ese tiempo, reflexiones sobre el quehacer investigativo en lo social desde otra mirada, se interrogó sobre la credibilidad del pueblo común como productor de conocimientos (mediante la sistematización), al respecto señala que:

Meditándolo llegamos a preguntarnos si realmente creíamos que la gente, el pueblo, las comunidades eran lo más importante; si considerábamos que ellos eran, en esencia, fuente de toda riqueza, y que sin su acción y su decisión era inútil plantearse cambios profundos en las relaciones humanas.

Por lo tanto, reitera que:

Respecto de la gente, nosotros intentamos revalorizar su rol y tratarla de otro modo. Entonces para capacitarnos no podemos recurrir a métodos educativos tradicionales, porque ellos están hechos para crear dependencia desde una posición de poder del profesor o maestro hacia su estudiante o alumno.

La interpelación al papel de la educación y la investigación han sido aspectos que han movido la conciencia de muchos investigadores, entre ellos, Fanón, Maturana, Fals Borda, Freire, Boaventura, Dussel, Morín y Bigott, desde donde se ha venido impulsando un pensamiento con otras miradas, otras formas de ser, hacer, vivir y convivir, donde otras formas distintas a la colonial tiene espacio y cabida, cuestionando el hacer colonial y neocolonial, los condenados de la tierra, los estudios decoloniales, estudios culturales, pedagogía de la liberación y educación emancipadora, cobran importancia convirtiéndose en referencia hacia un nuevo modelo de educación.

En las epistemologías del Sur, se plantea un cambio en la mirada para la producción de conocimientos, una percepción a los problemas sociales ya no de forma individual, sino colectivo, por lo que “se considera relevantes la producción y validación de los conocimientos anclados en las experiencias de resistencia de todos los grupos sociales que sistemáticamente han sufrido la injusticia, la opresión y la destrucción causada por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado” (De Sousa, 2018. P. 306).

En este orden de ideas, de luchas, resistencias y resignificaciones, surge la Altersofía, que empieza a adentrarse como una forma “otra”, que no pretende ser un modelo, una imposición, ni propuesta, ni proyecto, sino eso mismo “otra”, que es capaz de coexistir con otras formas que abandona la noción de metodología, epistemología, investigación, educación, en la que se habla la posibilidad de ser, hacer, vivir y convivir desde el “otro” desde una mirada decolonial.

Altersofía una forma “otra”:

La investigación tradicionalmente se configura desde la mirada de la generación de conocimientos en los cuales, el investigador se abroga la autoría, la producción y hasta la forma de interpretación de la realidad, en la que se vio a los otros como fuentes de información para la investigación, en esa mirada, se impone el qué, cómo, cuándo y para qué investigar, por lo tanto la opción ontoepistémica que pareciera estar definida de antemano por el científico, que aborda lo natural y hasta lo social, en una postura objetividad que implicó el alejamiento en la observación de los fenómenos sociales o naturales, con referentes de una necesaria comprobación, validez y universalización del o los comportamientos de dichos fenómenos, quizás la ansias, los deseos y/o convencimientos de generar teorías y “soluciones” no permiten vislumbrar otras alternativas, opciones y caminos.

La Altersofía se niega como propuesta, pues de serlo, actuaría desde la mirada colonial, imponiéndose como un camino, una verdad, un saber. En este sentido, nos preguntamos ¿cómo hacer para llegar a “otros” desde su mismo lugar (este no como espacio geográfico, sino como ser)?, posibles respuestas, a través o desde una relación que se configura desde el otro, con el otro y para el otro, desde la esencia misma de lo humano, eso que llamamos “amor”. Amor humano que la modernidad nos arrebató, encapsuló y secuestró, reemplazándolo por lo racional formal y salta en nuestros corazones y grita que está ahí y quiere lo miremos, respetemos y saquemos a la realidad para caminar juntos en un recorrido que nos invita a explorarle y descubrirle.

Considero que ya no es posible continuar repitiendo esquemas, estructuras que sustituyan la esencia sublime del ser, la estética, lo emocional, urge despertar conciencias, sustituir patrones y reflexionar que queremos y hacia dónde vamos como pueblos. Para cerrar, la realidad nos da muestra que la modernidad requiere con urgencia del amor que como señala Maturana, el que “entrega libertad al construir un mundo con el otro”. E igualmente, como plantea Ortíz (2021) “las culturas y los pueblos diversos necesitamos trabajar juntos con solidaridad y compasión para conservar todo el sistema del que somos inmanencia, un sistema que es la sociedad humana en su residencia planetaria, lo cual nos permitiría a todos ir más allá de la actitud de una tolerancia pasiva y transitar hacia la interrelación activa”.

 

Un viraje decolonial:

Esa visión occidental, eurocéntrica, colonial con sus procesos, estrategias, tácticas y acciones formales, ya han dado muestras de fracturas, en la que se ha destruido hasta la pachamama. Tal Se hace necesario entonces, decolonizar e indisciplinar las ciencias sociales y visibilizar las culturas que fueron subalternizadas por el colonialismo, patriarcal, para ello, se presenta la altersofía, como epistemología ‘otra’ y formas ‘otras’ de conocer y amar.

La relación entre conocimiento y realidad implica que los sujetos construyen, un sentido a sus prácticas y resignificación interpretativa, por lo tanto representan opciones interpretativas pertinentes y necesarias que se expresan en formas de poder, organización y lucha, existen muchas propuestas metodológicas decoloniales, algunas siguen siendo colonizantes y eurocéntricas, critican enfoques, corrientes y paradigmas, que sin embargo no dan el salto epistémico decolonial, como lo expresa Ortiz (2017), así mismo, plantea que la investigación… “no puede verse separada de la vida humana cotidiana. La vida es inicio (primeridad), la investigación es fin (segundidad), y el pensamiento o reflexión es el mediador (terceridad) entre la vida y la investigación”. Así mismo,

La invitación que hace el profesor Ortiz a interrogar sobre cómo hacemos ciencia, cómo investigamos, problematizar y cuestionar nuestras propias prácticas investigativas, nuestras creencias epistémicas, en otras palabras, es una provocación a desobedecer lo impuesto y reconocer otras epistemologías, una opción “otra”, un paradigma “otro”, una vía “otra” a la liberación, una reconfiguración desde el amor, del reconocimiento del otro, de amar, pensar y luego existir, un pensamiento alterativo que “es ontológicamente comunal, teleológicamente decolonial y epistemológicamente situado” (Ortiz, 2019), es el camino en el cual nosotros como investigadores sociales tenemos que empezar a incursionar, atreviéndonos a errar, aprender y desaprender.

Reflexiones finales:

Antes para mí las luchas sociales, la oralidad de los pueblos indígenas, los movimientos campesinos, los pobres, los ignorados, los olvidados, los excluidos, los vi como sobrevivientes, poco a poco he entendido que muchos permanecen como resistencias y/o como estrategia defensiva a la dominación.  Se han tenido que enfrentar a los modelos de educación excluyente, así como a otros actores coloniales, como son los medios de comunicación alienantes, homogeneizadores, automatizadores (autómatas) del libre pensamiento, los cuales cumplen un papel relevante, imponiendo patrones de consumo, de cultura globalizadora, desinformado y fragmentado, que anula e invisibiliza, al servicio del sistema dominante, que arraiga y modela ese individualismo.

Desde mi práctica pedagógica como docente universitaria, tengo como una urgencia entender la relación directa entre la construcción y reproducción de los conocimientos desde una visión del amor desde, con y para el otro. Y en cuanto a mi práctica investigativa ligada a los movimientos sociales, tengo que hacer pertinente la construcción e interpretación de las relaciones de poder en la las cuales se moldean los sujetos desde una relación “otra”. Al tratarse de un proceso complejo, permanentemente se requiere transitar hacia espacios humanizados, en los que la educación y la investigación se correspondan con una visión inclusiva, que de soporte a correlatos para superar los problemas generados por el colonialismo y el capitalismo.

En este sentido, la Altersofía, viene a alumbrar un camino a través o desde una relación que se configura desde el otro, con el otro y para el otro, desde la esencia misma de lo humano, eso que llamamos “amor”. Amor humano que la modernidad nos arrebató, encapsuló y secuestró, reemplazándolo por lo racional formal y salta en nuestros corazones y grita que está ahí y quiere lo miremos, respetemos y saquemos a la realidad para caminar juntos en un recorrido que nos invita a explorarle y descubrirle. Finalmente, “No es posible Decolonizar sin una altersofía armónica y coherente, que responda a las formas otras de sentir, ser y vivir del subalterno” (Ortiz, 2019, p. 95). Por lo que, exorcizar nuestros demonios sobre la práctica educativa, quehacer comunal, investigación, entre otros, requiere de una valiosa energía para enfrentarlos a cualquier costo, aunque pudiera parecer que cansa, me siento motivada a seguir el camino iniciado, en todo momento, y más en estos, en los que se habla de una nueva “normalidad”, la pandemia ha marcado un hito, enfrentémosla como agentes de cambio y transformación.

 

Referencias consultadas:

Bigott (2010): El Educador neocolonizado. Editorial Ipasme. Venezuela.

De Sousa Santos, Boaventura (2018). Introduccción a las Epistemologías del Sur. Publicaciones de CLACSO. Argentina.

Freire Paulo (1973): Política y Educación. Editorial Laboratorio Educativo. Caracas, Venezuela.

Hesse H. (1946). Citado por Gustofía y Hacer Decolonial: epistemología ‘otra’ y formas ‘otras’ de conocer y amar Utopía y Praxis Latinoamericana; año 24, n° 85, 2019, pp. 89-116. Venezuela.

Ortiz (2021): El amor como nuevo paradigma científico para las ciencias sociales y humanas. https://www.soloproposiciones.com/el-amor-como-nuevo-paradigma-cientifico-para-las-ciencias-sociales-y-humanas/

Peralta H. (1995): Cómo hacer para saber qué hacer. Ediciones Churuata. Serie Cuadernos Nº 6.

 

[1] Licenciada en Trabajo Social. Especialista en Investigación Participativa para el Desarrollo Local, Profesora investigadora del Centro de Estudios Sociales y Culturales (CESyC) de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

 

Fuente de la Información: Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación (CII OVE)

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Uruguay: Depresión y soledad, la pandemia de la pandemia

Depresión y soledad, la pandemia de la pandemia

 Aram Aharonian 

En estos tiempos de la covid-19, donde la incertidumbre parece ser la única certeza y el futuro había pasado a llamarse “nueva normalidad” sin que quede muy claro qué significará eso, apareció una nueva variante del coronavirus, bautizada como Omicron y detectada en Sudáfrica , que prendió todas las luces de alarma en el mundo, estremeció los mercados bursátiles y derrumbó los precios de las materias primas industriales.

Las cuarentenas y el distanciamiento social se presentaron desde hace más de año y medio como la mejor arma para enfrentar el virus. Y así, la depresión y la soledad, ya en niveles muy preocupantes, se han disparado con la misma rapidez que el virus.

Durante la primera ola de la pandemia sucedió la activación del “todos juntos” para salir de la peste; después, cuando parecía que se había superado llegó la segunda ola y el impacto psicológico fue importante, por la sensación de que todo lo que se había hecho no había servido de nada. Sin duda, el efecto acumulativo tras más de año y medio, es un peligro, ya que se han disparado mucho los trastornos en personas que no los sufrían y se han agravado los trastornos obsesivos.

Y en esta evolución, el factor económico es “clave”, porque aumentó el desempleo, cayó la seguridad social, el cierre de negocios dejó sin ingreso a familias enteras, crecen las colas de hambre y las ollas populares solidarias. Los sicólogos dicen que son repercusiones que se están empezando a ver ahora, que no aparecen de forma inmediata.

La pandemia no terminó y ya entramos en la cuarta variante. Somos conscientes de que continuará hasta que todos los países accedan a la vacunación masiva, la que impiden las grandes empresas farmacéuticas transnacionales que sólo piensan en la lógica capitalista del lucro. Ahora  emergió una nueva cepa que pone en riesgo el avance logrado hasta ahora en el mundo.

También nos avisa del riesgo de jugar con el miedo con cada variante. La consecuencia es que puede pasar como ocurre en el cuento de Pedro y el lobo y que, de tanto que se diga que una variante es más peligrosa, cuando realmente llegue ya nadie se lo crea.

La nueva variante es efecto del acopio de vacunas de los países ricos y amenaza a Occidente a las puertas del fin de año. Aún se conocen muy pocos datos y habrá que esperar varias semanas para analizarlos y tener conclusiones. Pero de lo que se preocupan los medios hegemónicos es sólo de las caídas bursátiles y de los precios del petróleo. ¿La vida no vale nada, querido Pablo Milanés?

Si bien la variante Delta monopoliza el paisaje internacional de infecciones, una nueva variante, denominada Omicron (B.1.1529), enciende las alarmas de la comunidad científica. Reportada por primera vez el 11 de noviembre en Botsuana, ya fue identificada en Sudáfrica y en países de otros continentes como Hong Kong, Israel y Bélgica. Tiene más de 30 mutaciones en su proteína Spike (S) y se propaga con velocidad en África. Según la OMS, es una variante de preocupación

Macondo II

Miles de personas alrededor del mundo han descubierto durante la crisis del coronavirus que la peste del olvido que castigó a Macondo, el pueblo ficcional de Gabriel García Márquez, es también el relato presente de sus vidas.

Álvaro Santana señalaba en The New York Times que en estos tiempos, cuando parece que vivimos en un Macondo global, muchos acuden a Cien años de soledad como si fuese un libro de profecías para comprender el mundo en el que vivimos y sobre todo en el que viviremos tras la pandemia. Rodrigo García, hijo del escritor, contó en una carta a su padre que no pasa un solo día sin cruzarse con una referencia a la peste del insomnio o alguna de sus variantes.

El confinamiento físico es también para millones una cuarentena emocional. Un doble encierro que a muchos nos ha arrojado a esa soledad que aquejaba a los habitantes de Macondo. Pero ni en los momentos más fatales de la peste, los habitantes de Macondo se quedaron solos. Se reunían. Se contaban historias. Se hacían compañía. Ayudaban a su comunidad. Pero en la peste de Macondo no murió nadie.

Tan antiguas como las pestes son sus efectos sociales. El temor, el miedo que roza y se disfraza de pánico, la desinformación sobre lo que pasa en realidad –tarea de las trasnacionales del terror mediático-, la discriminación hacia los enfermos y quienes los cuidan, la incompetencia de las autoridades para contener la enfermedad, las diversas teorías de la conspiración sobre el origen y la naturaleza de la pandemia…

Pero lo único cierto es que la incertidumbre colectiva crece con el paso de los días, junto al brusco aumento de la pobreza y el hambre aquí y acullá también.

Los expertos advirtieron ya en 2020 sobre el carácter acumulativo de los efectos psicológicos de la pandemia. También sobre la forma en que la salud mental y el estado anímico influyen sobre el sistema inmunológico y sus respuestas. No hay dudas acerca de la relación entre aislamiento social y empobrecimiento de la salud mental

La revista Time se preguntaba si la covid-19 estaba empeorando aún más la epidemia de soledad que ya afectaba a Estados Unidos. Antes de la pandemia, un 60% de los estadounidenses decía experimentar algún grado de soledad: sus consecuencias sobre la salud se han asimilado al efecto de fumar 15 cigarrillos por día.

En pandemia, un trabajo de Social Pro determinó que un tercio de los estadounidenses, en todos los grupos etarios, se sentía más solo que antes de la llegada del coronavirus. Entre los más afectados figuraba el segmento de 24 a 39 años: el 34% decía padecer esta sensación siempre o frecuentemente, mientras que un 47% lo hacía algunas veces.

Ministerio de la Soledad

El aislamiento y su agudización por el Covid-19 tienen en alerta a varios países, entre ellos Reino Unido y Japón que  han puesto en marcha dos dependencias gubernamentales para atender lo que pronostican será la próxima pandemia a enfrentar en el mundo: la soledad. Es que en pleno confinamiento para evitar contagios de Covid-19, aumentó la tasa de suicidios, principalmente en mujeres solas.

Para los adultos mayores, ser considerados como grupo de riesgo durante la pandemia tuvo un gran impacto: debieron adaptar sus rutinas, limitar sus contactos, dejar trabajos y ocupaciones y, en muchos casos, someterse al aislamiento.

El Ministerio de la Soledad no es un invento japonés: el Reino Unido ya creó esta cartera en el 2018, bajo el gobierno de Theresa May. Fue una forma de reconocer que el aislamiento social de las personas se estaba convirtiendo en un grave problema de salud pública.

Fue en febrero de 2021 que Japón creó su primer Ministerio para la Soledad, con la encomienda de atender de manera urgente una situación que, de acuerdo con sus datos, provocó que 21 mil personas se quitaran la vida en 2020. Japón es punta de lanza de diversos procesos sociales, como la desazón provocada por el capitalismo (acentuada por la pandemia que se vive) y que la obra del pintor Tetsuya Ishida describió en toda su crudeza.

Ishida nació en junio de 1973 y murió a los 32 años, en 2005, en un accidente de tren que posiblemente fue un suicidio. Durante una década, el joven artista pintó lo que consideraba escenas de la vida cotidiana: un Japón atrapado en la desolación de la vida moderna y las exigencias del capitalismo salvaje.

Estos tiempos de pandemia nos invitan a superar el humanismo construido sobre la deshumanización de la mayoría y la explotación de la naturaleza. El mundo será diferente, tras la pandemia. ¿Comenzará otra colonización cultural? Los estados, tras el parate, carecerán de recursos y deberán decidir entre pagar deudas o alimentar a sus ciudadanos. El presente –y sobre todo el futuro próximo- será de desempleo masivo y hambre, de depresión y soledad.

Hoy la desesperanza, el temor, la soledad,  se han mudado también a los murales de América Lapobre, donde se describe en colores el sentir de nuestros pueblos.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/depresion-y-soledad-la-pandemia-de-la-pandemia/

 

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Chile: Profesora que mezcla matemática y astronomía es la ganadora del Global Teacher Prize Chile 2021

Profesora que mezcla matemática y astronomía es la ganadora del Global Teacher Prize Chile 2021

Maritza Arias logró el reconocimiento docente por su destacado rol profesional en la localidad de Vicuña. A través de la matemática y la observación astronómica, otorga una oportunidad de aprendizaje única a sus estudiantes.

Con más de 15 años de experiencia como docente de Matemática, Arias se ha especializado en la divulgación científica y astronómica en Vicuña, zona ubicada en la región de Coquimbo conocida internacionalmente por tener uno de los mejores cielos para la observación astronómica.

En ese entorno, y trabajando desde 2014 en el Colegio Leonardo Da Vinci, ha buscado que la astronomía se convierta en el centro de su enseñanza combinando de esta forma preguntas sobre el universo con el talento innato con los números. ¡Por eso y mucho más, es la ganadora de la sexta edición del Global Teacher Prize Chile!

“Lo más importante  de este reconocimiento es que me permite mostrar mi labor. Me gusta dar a conocer el trabajo en matemática y también de divulgación en distintas organizaciones, no sólo en mi colegio. He trabajado fuertemente en eso, para tratar de ser un aporte y apoyar de distintas maneras a otros profesores”, comentó la nueva ganadora del Global Teacher Prize Chile, quien además recibió 10 mil dólares por este reconocimiento.»

Este reconocimiento busca, desde 2016, reconocer el rol profesional, esfuerzo y dedicación de miles de profesores del país y este año, la ceremonia de premiación se realizó en el Patio de las Comunicaciones de Televisión Nacional de Chile (TVN), con la animación de Carola Escobar y Gonzalo Ramírez.

Maritza busca el desarrollo integral de sus estudiantes

Para Maritza es clave tratar que la Matemática no sea vista de forma abstracta y que sus estudiantes terminen diciendo: “No es difícil y es entretenida”. Hasta la fecha ha logrado que sus estudiantes terminen participando en diversas actividades de la Corporación de Turismo de Valle del Elqui, otros están trabajando en diversas empresas de astroturismo y ya tiene unos alumnos han decidido que quieren estudiar Astronomía.

«Trabajamos en un contexto con 90% de vulnerabilidad, así que lograr esos resultados y esa motivación significa mucho. Verlos que hacen como yo, que estudian para conseguir sus propias respuestas sobre el Universo, me emociona”, dice Maritza.

Todo ese trabajo, dentro y fuera de las aulas, ha motivado a sus estudiantes a trabajar de acuerdo a sus desempeños e intereses, entendiendo el valor que tiene conseguir las respuestas de tantas preguntas gracias a sus esfuerzos. Además de apreciar que la observación astronómica definitivamente puede dar muchas respuestas sobre la vida.

¡Esta docente retrata muy bien la labor docente!

 

Fuente de la Información: https://eligeeducar.cl/historias-docentes/profesora-que-mezcla-matematica-y-astronomia-es-la-ganadora-del-global-teacher-prize-chile-2021/

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La educación se derrumba y quienes nos gobiernan miran para otro lado

Por: Razón y revolución

La pandemia trajo la peor crisis educativa, de eso no hay dudas. El punto es evaluar el cuadro de situación del sistema educativo. De eso depende el futuro de nuestros niños y niñas. Quienes nos gobiernan dicen que se vienen tiempos de reparar los daños. Pero empiezan mal, porque no tenemos un buen diagnóstico de dónde estamos parados.

Recién el 25 de octubre el Ministerio de Educación de la Nación lanzó una encuesta para saber cómo y qué se aprendió en los dos últimos años. En ese cuestionario papel, que será completado por 38 mil alumnos y alumnas de sexto grado, se les preguntará sobre la frecuencia con que se les envió tareas, cómo fue la comunicación con sus docentes, las formas de evaluación, las actividades que realizaron por materias y cómo les gustaría que fuera la escuela finalizada la pandemia. Una encuesta similar se hizo hace casi un año, pero preguntándoles a las mujeres acompañantes del alumnado, docentes y directivos. ¿Los resultados? Parece que para mediados de 2022. No se los nota muy apurados por reparar el daño…

Este último trimestre, a lo largo y ancho del país, llegan a las escuelas planillas y más planillas donde les piden a las escuelas que den cuenta qué hicieron ante situaciones de desvinculación de estudiantes. Y que se debe favorecer el proceso de promoción 2021/2022. En criollo: que el alumno pase y después… y después vemos. No parece que así se corrija el daño.

El resto del mundo debate aumentar paquetes de estímulo (que incluye, claro, el financiamiento) para tomar “medidas para recuperar la pérdida de aprendizaje” y para campañas de (re)matriculación y apoyo específico a los alumnos que corren el riesgo de no volver a la escuela. En Argentina si hablamos de “los que viven en la pobreza” hablamos de la mitad de la población y las mujeres la mitad de la humanidad. Solo con eso tenemos suficiente como para arrancar.

En relación a este punto, la UNESCO está a la izquierda del gobierno de los Fernández porque no solo destina apenas $5000 pesos para cada alumno que dejó la escuela sino también porque mientras el organismo internacional propone “Considerar la introducción de medidas fiscales extraordinarias para aumentar los recursos financieros del sistema educativo a corto plazo” acá presenciamos recortes: ¿hay que recordar que el presupuesto 2021 no tuvo ninguna asignación especial para atender la pandemia?

“Las netbooks son un derecho”, dice Perczyk. ¿Se acuerdan de que hacían falta por lo menos cuatro millones y medio de dispositivos a repartir? Según el anuncio del Volvé a la Escuela, es decir, uno de los programas “reparadores” se repartieron 540 mil netbooks en 2021 y se repartirán 1 millón en 2022 para el nivel secundario. Con su ritmo si tenemos mucha suerte la próxima pandemia nos encuentre conectados y tal vez con algunos datos sobre cómo nos fue en este tiempo.

Un análisis socialista de los problemas de la educación requiere no mirar a otro lado. Hay que reparar, tienen razón. Y eso necesita un diagnóstico que no pueden desarrollar quienes son los culpables de la degradación educativa que la pandemia vino a profundizar. El problema reside en que eso que ese quiere reparar, no tiene arreglo: el capitalismo. Una sociedad degradada produce una educación degradada.

Fuente de la información e imagen:  https://razonyrevolucion.org

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El salario de los profesores en Venezuela es de máximo 11 dólares

El Observatorio de Universidades (OBU) de Venezuela denunció este sábado que el salario máximo de un profesor universitario en el país caribeño es de 11 dólares por mes y el salario mínimo es de alrededor 7 dólares.

«El salario máximo va en algunos países desde 2.000 dólares hasta 7.000 dólares en Chile, en Venezuela es de 11 dólares», refirió la organización en su cuenta de Twitter.

El OBU indicó que el salario mínimo de los profesores universitarios en países como Panamá, Ecuador y Costa Rica supera los 1.000 dólares por mes, mientras en Venezuela es de alrededor 7 dólares.

Añadió que en la nación caribeña la «precaria situación salarial» de los profesores universitarios se «agudiza», porque el «salario mínimo de un profesor no supera los 0,25 dólares por día».

«Los estándares internacionales de la ONU y la Línea Internacional de Pobreza, indican que quienes ganen menos de 1,9 dólares diarios se encuentran en una situación de pobreza extrema», advirtió.

El Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), entidad independiente que agrupa a varios analistas económicos, informó el pasado 8 de noviembre que, en octubre, la canasta de alimentos de divisas alcanzó su máximo histórico de 343,75 dólares para una familia de cinco personas, con una variación del 12,77 % con respecto al mes anterior, cuando se ubicó en 304,83 dólares.

«Así, el acceso a la canasta alimentaria según el sueldo mínimo fue del 0,69 %, mientras el salario mínimo se mantuvo en 7 bolívares (1,5 dólares)», apostilló.

La inflación de octubre pasado, de acuerdo al OVF, se ubicó en 8,1 %, la interanual se ubicó en 1.258 % y la acumulada en 576,3 %.

Fuente: https://www.el-carabobeno.com/el-salario-de-los-profesores-en-venezuela-es-de-maximo-11-dolares/

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Reportaje: La obstinada memoria. Uruguay

Encontrarte con ellos: un acercamiento desde el arte a los detenidos desaparecidos de Uruguay.

Mary fue detenida por hombres armados vestidos de particular. Uno de ellos, corpulento y morochón, dijo: “Esta es mía, está requerida en Uruguay”. El día anterior a su secuestro Mary había ido a la oficina de Migraciones para hacer el trámite que le permitiera obtener la radicación definitiva en Argentina y declaró su domicilio.

Amelia cursaba un embarazo cuando fue detenida. Trabajaba en la editorial Mundo Libro. Sus gritos se escuchaban en la tortura de La Tablada. Hallazgo de restos: sin datos a la fecha.

Gustavo y Graciela estaban casados y tenían un hijo. Un grupo de alrededor de nueve hombres armados entró violentamente en su domicilio tanto por el frente —tras romper el candado del portón— como por el techo —al que llegaron por un taller ubicado en la misma manzana—. Frente a la casa se estacionó un automóvil que manejaba un soldado del Ejército argentino con ropa de civil, que fue reconocido por el dueño de un bar cercano. El niño de dos años, Nicolás, fue dejado en manos de una vecina, con un bolso con ropa.

Un grupo de agentes vestidos de civil y armados que se trasladaban en cuatro autos Ford Falcon ingresó a la casa de Carlos, quien estaba catalogado como “trotskista”. Saquearon y cerraron la casa. Un vecino quiso mirar y fue amenazado.

Retrato de Juan Manuel Brieba, por Pablo Conde.
Retrato de Juan Manuel Brieba, por Pablo Conde.

Foto: Alessandro Maradei

Guillermo trabajaba en una imprenta en Pompeya, en Buenos Aires. Militares y policías llegaron en camiones, rodearon la manzana y lo detuvieron. Ese 22 de diciembre de 1977 Pablo, su hijo de cinco años, cruzó el río con la intención de festejar su cumpleaños con el padre. “Mis viejos estaban separados y yo iba a visitarlo a Buenos Aires. Fui dos veces. En la tercera iba a ir a pasar el día de mi cumpleaños. Fui con mi abuela en el Vapor de la Carrera, el 22 de diciembre, el día que lo agarraron. Casi llegué en ese mismo momento. Pisé el puerto a las diez de la mañana y dos horas antes lo habían agarrado. No se sabía nada de él. Fuimos a hoteles, nos movíamos de hotel a hotel todos los días, por las dudas. Mis abuelos no estaban en todo el día porque querían averiguar algo. A los cuatro o cinco días nos volvimos. Me rechinó, hasta me enojé, porque era el día de mi cumpleaños. Iba esperando su sonrisa”, cuenta Pablo ante el silencio enorme de su casa. El retrato de su padre es uno de los 197 cuadros que se hicieron en el marco de Encontrarte con ellos.

La muestra

Para aproximarse con el arte a la lucha por verdad y justicia, a la problemática de la desaparición forzada de tantos uruguayos; para cumplir con una de las condiciones formales del arte: que el individuo se exprese, pero también por el compromiso con la sociedad y para continuar denunciando la situación más allá de banderas y banderismos; para despertar sensibilidades, para reunir información y colaborar con la memoria colectiva ante la impotencia de no poder marchar el 20 de mayo de 2020. Entre otras razones, por eso nació Encontrarte con ellos, un proyecto que nucleó a casi 200 artistas con la consigna de que cada uno de ellos hiciera una obra plástica acerca de uno de los 197 detenidos desaparecidos.

Federico Veiga y Damián Ibarguren fueron los responsables del proyecto. Cuando pensaron qué hacer ante la suspensión de la Marcha del Silencio por la pandemia de covid-19, lo primero que se le ocurrió a Federico fue que él y Damián pintaran todos los cuadros. “Era una locura, no hubiera sido posible”, coinciden un año y medio después, y recalcan la importancia del trabajo colectivo y del compromiso de los artistas expositores.

Traslado de los 197 cuadros de Ciudad Vieja al museo Blanes.
Traslado de los 197 cuadros de Ciudad Vieja al museo Blanes.

Foto: Alessandro Maradei

A fines de mayo de 2020 Ibarguren y Veiga se reunieron con Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos para plantearles la idea y contaron con su apoyo. De ahí en adelante empezaron a trabajar en la quijotada de encontrar artistas para los 197 detenidos desaparecidos. Hubo entrevistas, artistas invitados, artistas que se acercaron, artistas que llenaron la solicitud del llamado abierto al público, y la raíz fue tomando forma de enredadera. Hubo a quienes se les asignó un nombre para trabajar, algún familiar de detenido desaparecido postuló a alguien y, casi a la inversa, artistas se propusieron para pintar a un detenido desaparecido específico. Cuando la lista se completó el siguiente paso fue darles herramientas a los creadores para trabajar la vida de la persona desaparecida, para rendirle homenaje a esa vida.

En el museo Blanes

Cuadros de 80 centímetros por un metro son cuadros grandes. ¿Usted se imagina dónde meter casi 200 obras de ese tamaño? El museo Juan Manuel Blanes cayó como anillo al dedo y ahí está la exposición Encontrarte con ellos, aunque se hizo en conjunto con el Museo de la Memoria. La muestra se inauguró el 18 de noviembre y estará hasta enero. Después, la idea es que los cuadros vayan a las ciudades o los pueblos donde nació cada desaparecido.

Cristina Bausero, directora del Blanes, consideró fundamental que la exposición fuera armada en un museo público, para que todo el mundo pueda acceder a ella. “Pongamos sobre la mesa, desde el arte y la cultura, esta problemática y mostrémosla a todos los uruguayos”, dice, y agrega: “Por otro lado, se trata de una exposición muy rica, con obras en el plano, obras que abordan el espacio; vi figurativistas y vi obras absolutamente abstractas. Hay diferentes artistas, diferentes lenguajes, diferentes interpretaciones del arte, diferentes modos de representar al desaparecido desde distintos lugares, muy heterogéneos, y eso está bueno porque los desaparecidos no son una masa, hay una heterogeneidad. Estar expresado de esta manera es importante, personaliza, te aproxima al individuo”, concluyó.

Hay que lograr visualizar, entender lo que es la muestra. Sí, es verdad, es la muestra más grande sobre un mismo tema que se haya expuesto en Uruguay y eso la transforma en una cosa muy, muy grande: 197 artistas, cada quien con su particularidad, cada cual con su mundo personal complejo, y complejo en relación con la sociedad que ningunea espacios —y todavía más cuando venimos de dos años en los que han sido totalmente ninguneados—. Da la sensación de que Encontrarte con ellos trabaja en dos planos: el de recuperar a los artistas y el de recuperar la memoria de los desaparecidos. El arte como herramienta de la sociedad para apropiarse de un tema, el del pasado reciente, y darle nuevas formas de denuncia, nuevos lenguajes. Un pincel o un poema, como aquel de Miguel Hernández, para escarbar la tierra con los dientes, apartar la tierra parte a parte, a dentelladas secas y calientes, minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte. Las letras, el teatro, la fotografía, otra infinidad de manifestaciones al servicio de una búsqueda que aún duele, arte emblemático como el de la margarita, símbolo de Madres y Familiares que germinó después de un llamado público en 1983 y que hoy es lo que es.

Damián Ibarguren y Federico Veiga.
Damián Ibarguren y Federico Veiga.

Foto: Alessandro Maradei

“Cada manifestación abre puertas, le habla a una parte de las sensibilidades, abarca más públicos”, comenta mirando fijo pero con gestos cálidos Ángeles Michelena, integrante de Madres y Familiares. “Este tema tiene muchísimas décadas, el Estado ha sido básicamente renuente u omiso y, más allá de los distintos momentos, existen zonas oscuras a las que no se puede llegar. Entonces, sumar voluntades actúa sobre eso, como para revertirlo”, dice, y agrega, sobre lo hecho por Encontrarte con ellos: “Trabaja la imagen, el rostro, la memoria. Apela a recoger eso en un gesto, en una escena, en una pincelada. Trayéndolos los reconstruye. Para mí es clarísimo con Cachito, Ruben Prieto [quien era su compañero, desaparecido en 1976]. La artista que lo tomó buscó, nos entrevistó, fue a archivos fotográficos y encontró. Le dio la expresión en la foto y colocó en el cuadro el tema de la paternidad. Eso colabora con la figura del desaparecido porque también para él ser papá fue importante. Y hay algo en el cuadro que dice que fue importante”.

Pablo Sobrino con el cuadro que pintó de su papá, Guillermo Sobrino, detenido desaparecido.
Pablo Sobrino con el cuadro que pintó de su papá, Guillermo Sobrino, detenido desaparecido.

Foto: Alessandro Maradei

Lo importante

La obra que pintó Jenni Churi se llama “Las manos de papá”. Jenni investigó, leyó notas y entrevistó, conversó ideas. “Me junté con Ángeles en un café y me contó la historia. Fui metiendo su historia en mi cabeza. Ella me movió pila de cosas. Me tocó que Victoria fuera bebita cuando el padre desapareció. Y no pude separar eso de mi historia, porque perdí a mi padre siendo niña. Ángeles me contó una frase que él repetía siempre: ‘Para nosotros llegar a viejos va a ser una casualidad o una deshonra’, y pensé partir desde ahí, porque era fuerte. Pero después no, volví a lo que a mí me tocó, que era la relación padre-madre-hija”, cuenta Churi. Conmueve ver el cuadro en que el padre sostiene a su hija con sus manos, Victoria alzada por Cachito para revalidar que ese momento existió, que él la tocó, que en algún momento se tuvieron, fueron, “tenían en sus manos los trocitos de cosas que querían”, diría Mario Benedetti.

Pablo Sobrino dibujó a su padre, Guillermo. Lo hizo con la sonrisa que esperaba encontrar cuando bajara del barco. También están en el óleo las manos estampadas de sus dos hijas y una carta escrita de su puño y letra por Guillermo.

“La tenía desde 2003 y no la había leído nunca. La encontró mi vieja dentro de unos papeles. La escribió mi viejo unos meses antes de que lo agarraran. Me había mandado la carta y el libro de cuentos El bichito de luz sin luz. Mi vieja en su momento me dio el libro, pero la carta no porque no leía. Quedó guardada. Así como me la trajo la metí en un sobre y la guardé, no la leí. Sentía que si lo hacía era lo último que tenía de mi viejo, que no había más nada después. Pero eso, a su vez, me metía en el lugar de hijo de desaparecido infeliz, que si no soy infeliz por ser hijo de desaparecido está todo mal. Hice este cuadro para sacarme de ese lugar. Cuando leí la carta me di cuenta de que no tenía que estar en ese lugar. Primero pensé hacer un cuadro en blanco y con la carta en el medio, nada más. Después dije ‘demasiado minimalista’, y además hay más cosas ahí. No hubo otra opción, se cayó de maduro que la carta iba. El valor tiene que ser la carta original, que escribió mi viejo. Es transferir eso”.

Ángeles Michelena en su casa.
Ángeles Michelena en su casa.

Foto: Alessandro Maradei

Pablo, que además es el realizador del documental en el que se podrá ver todo el recorrido de Encontrarte con ellos, habló de lo terapéutico que le resultó participar en el proyecto como pintor. “Hace un año atrás no podía tener esta conversación, estaría moqueando. Ahora estoy normal. Lo hice, un día me cayó la ficha, leí la carta tres o cuatro meses atrás [se emociona], la puse ahí, lo pinté y fue liberador, completamente liberador. Y es interesante todo eso. Esta muestra tiene eso: le da un valor que va más allá de un cuadro. Ese es el valor del arte para mí. El Guernica no es un cuadro, es una expresión histórica. El arte no puede ser una cosa que ponés en el living para que te hagan juego los colores. Un cuadro debe tener un valor histórico, político y social que afecte a las personas de determinadas maneras”, dice.

Sería imposible contar todas las historias, pero hay que detenerse en los cuadros. Observarlos, sentir los trazos rumiando las ausencias, las soledades. Tenían la sonrisa, tenían los gestos, existieron, hay que devolver esa imagen; apreciar la ternura, la áspera tristeza; ver la construcción, en definitiva, y eso que parece lo más importante: la creación de algo que no está.

Jenni Churi junto a su retrato de Ruben Prieto.
Jenni Churi junto a su retrato de Ruben Prieto.

Foto: Alessandro Maradei

Nunca más

Hay que tirarle la oreja a la democracia que tiene miedo de recordar. Hay que levantar las manos cuando la regresión de los derechos es notoria. No hay nada más justificado que el derecho a la verdad y a la justicia. Son banderas que flamean, pero también derechos, derechos que están para cumplirse.

Manifestaciones artísticas han existido muchas, muchísimas. Y seguirán, porque el compromiso de un sector de la población es grande. Sin embargo, salvo hechos puntuales, en los que a través de la Fiscalía Especializada se han logrado procesamientos a pesar de los pesares, la mayoría de los detenidos desaparecidos de Uruguay siguen ausentes. Entender el “nunca más” es entender que no puede volver a ocurrir. En esa dirección y desde el pie nacen todas las manifestaciones que tratan de poner el tema arriba de la mesa, y arriba de la mesa, y arriba de la mesa.

Cristina Bausero, directora del museo Blanes.
Cristina Bausero, directora del museo Blanes.

Foto: Alessandro Maradei

Los cuadros en la pared reclaman. Sin banderas políticas, reclaman. Señalan la complicidad del Estado, porque no hay una investigación dura, fuerte. Quieren a sus familiares, insisten. Cada obra de arte como eco de las exigencias históricas: que se encuentren los restos y que enjuicien a los culpables. Ahí hay algo para resolver porque si no, tal vez mañana o pasado, la historia se repetirá con ese o con otros derechos. Algo que no se resuelve queda como degradando la conciencia de la sociedad.

Basta de los quistes en centros de poder que hacen que la cosa no camine, que han logrado que los familiares, muchos de ellos ancianos y otros que no están, hayan ido convenciéndose de que no van a encontrar nada. Seguirán insistiendo, eso siempre. Aunque el tiempo conspire, continuarán construyendo la esperanza, esperanza que trasciende lo individual.

Y pregunto: son muchos años, es un montón de tiempo, ¿cómo no vamos a entender a madres y padres, a hermanos, a quienes no pudieron cerrar la historia, a quienes no tienen una tumba para llorar?

Descarga de las obras en el museo Blanes.
Descarga de las obras en el museo Blanes.

Foto: Alessandro Maradei

“La esperanza de las madres, aquella del primer tiempo, era que los iban a encontrar. Esa esperanza se perdió. Pero esto trasciende lo filial. Sobre ellos se cometió un crimen horrible, que se sigue reproduciendo en la medida en que no aparecen los restos. Técnicamente no podés decir que están muertos, siguen estando ahí. Pero en realidad, lo que importa, es que es una práctica que si queda impune, puede repetirse. Y otra cosa: hay que rescatar la lucha de quiénes fueron, se los tiene que recordar por quiénes fueron. Porque tuvo sentido la lucha que desarrollaron, más allá de que con el diario del lunes se juzguen equivocaciones. En ese sentido histórico tuvo sentido y ese sentido histórico hay que rescatarlo”, afirma Ángeles sin perder la sonrisa.

Autora: Popi Martínez Gomensoro.
Autora: Popi Martínez Gomensoro.

Foto: Alessandro Maradei

Se buscó que un mismo artista trabajara los grupos familiares que desaparecieron juntos.

Artistas Desaparecidos
Abdala, Javier Castro Pérez, Julio Gerardo
Abdala, Pedro Rodríguez Rodríguez, Julio Oscar César
Aguirre, José Arpino Vega, José
Aguirregaray Darré, Lucía Carretero Cárdenas, María del Rosario
Agus Rúcula Grinspón Pavón, Mónica Sofía
Logares Manfrini, Claudio Ernesto
Agustoni, Nacho Fontela Alonso, Alberto Mariano
Ákite González Fernández, Nelson Wilfredo
Alonso, Mario Bonavita Espínola, Carlos
Álvarez, Claudio Artigas Nilo, María Asunción
Moyano Santander, Alfredo
Álvarez, Frugoni Castro Huerga, María Antonia
Martínez Suárez, José Mario
Alza, Antonio Caitano Malgor, José Enrique
An Luppi Mazzone, Mary Norma
Andrade, Víctor Raina González, Carlos Alberto
Arnaud, Federico Aguirre, María Rosa
Amartí Garreiro Martínez, María Elsa
Villaflor Gómez, Raimundo Aníbal
Baldovino, Gustavo Bentancour Roth, Rutilo Dardo
Ballini Hueso Carlos Grisonas Andrijauskaite, Victoria Lucía
Julien Cáceres, Mario Roger
Becerra, Laura Pérez Silveira, Eduardo
Bejar, Leandro Arigón Castell, Luis Eduardo
Bello, Rubén Borelli Cattáneo, Raúl Edgardo
Bera, Daniel Arce Viera, Gustavo Raúl
Berrueta, Daniel Cruz Bonfiglio, Mario Jorge
Bielli Roves, Pablo Casco Gelphi, Yolanda Iris
D´Elía Pallares, Julio César
Bogni, Ángelo Callaba Píriz, José Pedro
Bracho, Cristina Gándara Castromán, Elba Lucía
Brener, Emi Tassino Asteazú, Oscar
Bruzzone, Gabriel Gámbaro Nuñez, Raúl
Bustamante, Leandro Miranda Pérez, Fernando
Bustelo, Álvaro Alfaro Vázquez, Daniel Pedro
Bustelo, Andrea Sanjurjo Casal, Amelia
Butler, Lucas Tejera Llovet, Raúl Néstor
Calicchio, Ricardo Arcos Latorre, Ariel
Calistro, Oscar Prieto González, Rubén
Camacho, Diego Quiñones, Modesto
Cánepa, Edgardo González González, Luis Eduardo
Car Lee Basualdo Noguera, Graciela Noemí
Goycoechea Camacho, Gustavo Alejandro María
Caraballo, Andrea Hobbas Bellusci, Lourdes
Caracola, Valentina Bentancour Roth, Rutilo Dardo
Cardoso, Cisel Carvalho Scanavino, Luis Alberto
Cardozo, Eduardo Arocena da Silva Guimaraes, Marcos Basilio
Carrier Pujol, Lucas Méndez Donadio, José Hugo
Ceciro Lezama González, Rafael Laudelino
Cejas, Carlos Rodríguez de Bessio, Blanca Margarita
Cestau, Verónica Corchs Laviña, Alberto
Lerena Costa, Elena Paulina
Chaparrón, Mario Vera De León Scanziani, Juan Alberto
Cheirasco, Gabriela Barrientos Sagastibelza, Carolina
Carneiro da Fontoura, Juvelino Andrés
Churi Prieto González, Rubén
Clara Sena Rodríguez, Olivar Lauro
Conde, Pablo Brieba Llandertal, Juan Manuel
Corbo, Fernando Pedreira Brum, Jorge
Cousillas, Diego Pelúa Pereira, José Luis
Pelúa Pereira, Martín Isabelino
Pereira Gasagoite, Renée
Crespo Silva, Jimmy Queiró Uzal, Washington Domingo
Cuesta Canosa, Gustavo Cháves Sosa, Ubagésner
Dalton, Pedro Rodríguez Liberto, Félix Antonio
De la Mano, David Barboza Irrazábal, José Luis
De León Latorre, Gabriel Liberoff Peisajovich, Manuel
De León, Noel Epelbaum Slotopolsky, Claudio
Epelbaum Slotopolsky, Lila
De Souza, Cecilia Arce Viera, Gustavo Raúl
Del Pup Vanni Claudio – DURIK Lema Aguiar, Miguel Ángel
Del Rio, Nelson Camacho Osoria, Luis Alberto
Díaz, Cintia García Iruretagoyena, María Claudia
Drandich, Victoria Gelpi Cáceres, Leonardo Germán
Draper, Lucía Scópice Rijo, Norma Mary
Eca Mariño, Verónica Paitta Cardozo, Antonio Omar
Elhordoy, Magdalena Goncalvez Busconi, Jorge Felisberto
Falcón Suárez, Juan Ernesto Modernell, Carlos Alberto
Faral, Santiago Arévalo Arispe, Carlos Pablo
Faruelo, Jorge Escudero Mattos, Julio Lorenzo
Felcman, Mariana Wurm Mallines, Wilhelm
Fernández, Gustavo Hernández Hobbas, Washington Fernando
Fernández, Henry Cram Rodríguez, Washington
Trías Hernández, Cecilia Susana
Fitz Licuado Hernández Hobbas, Beatriz Lourdes
Flores, Edgardo Cubas Simones, Omar Nelson
Flores, Karina Quinteros Almeida, Elena Cándida
Freire Goycoechea, Javier Basualdo Noguera, Graciela Noemí
Goycoechea Camacho, Gustavo Alejandro María
Frizzera, Brenda Montes de Oca Domenech, Otermín Laureano
Gago, Paola Goñi Martínez, Darío Gilberto
Galarce, Gisel Gelpi Cáceres, Leonardo Germán
Genta, Gustavo García Kieffer, Manuel Eduardo
Giaconi, Mauro Duarte Luján, León Gualberto
Giraldez Pallarés, José María Castagno Luzardo, Aníbal Ramón
Gómez, Darío De Gouveia Gallo, Graciela Susana
Michelena Bastarrica, José Enrique
Gómez Haedo, Magdalena Gersberg Dreifus, Esther
González, María Inés Povaschuk Galeazzo, Juan Antonio
González, Marcelo Errandonea Salvia, Juan Pablo
González, Paloma Moreno Malugani, Miguel Angel
GRC Lezama González, Rafael Laudelino
Guajardo, Araceli Gadea Galán, Nelsa Zulema
Hermida, Santiago López López, Arazatí Ramón
Hogue Mazzuchi Frantchéz, Winston César
Ibarguren Gauthier, Damián Anglet de León, Beatriz Alicia
Martínez Horminoguez, Jorge Hugo
Severo Barreto, Ary Héctor
Severo Barreto, Carlos Baldomiro
Severo Barreto, Marta Beatriz
Ibarra, Marcos Bleier Horovitz, Eduardo
Ifrán, Guillermo Maidana Bentín, Félix
Jauge, Gustavo Castro Pintos, Roberto Waldemar
Juancho Art Cacciavilliani Caligari, Hugo Enrique
Juras Kebrar Trinidad Espinosa, Líver Eduardo
Lastreto Prieto, Alberto Soba Fernández, Adalberto Waldemar
Lattanzio, Aníbal Dergan Jorge, Natalio Abdala
Lattanzio, Juan Rodríguez Mercader, Carlos Alfredo
Ledesma, Noelia Gelós Bonilla, Horacio
Lejtreger, Raquel y Rafael Recagno Ibarburu, Juan Pablo
López Cleffi, Javier Correa Rodríguez, Julio Gerardo
Lucas, Kiara Lucas López, Enrique Joaquín
Maderna, María Sofia Ortiz Piasoli, Félix Sebastián
Márquez, Yarii Díaz de Cárdenas, Fernando Rafael Santiago
Mar Rosado Chegenián Rodríguez, Segundo
Da Silveira Chiappino, Graciela Teresa
Martínez Gomensoro, Popi Gomensoro Josman, Hugo Ernesto
Masi, Diego Martínez Santoro, Luis Fernando
Mastromatteo, Juan Delpino Baubeta, Júpiter Neo
me_quedo_grabado Keim Lledó, Josefina Modesta
Morales von Pieverling, Juan Miguel
Medina, Marcos Benarroyo Pencu, Mónica
Melluso, Marcelo Sosa Valdéz, Luján Alcides
Melo Gonzalez, Valentina Soca, Juan Américo
Méndez, Daniela Blanco Valiente, Ricardo Alfonso
Méndez, Mariana Zuazu Maio, María Nieves
Mendizábal, Marcelo Barreto Capelli, Raúl
Mendizábal, Martín Arévalo Arispe, Carlos Pablo
Mendoza Pintor Cabezudo Pérez, Carlos Federico
Menéndez, Vital Paciello Martínez, Asdrúbal
Mirandetti, Glauco Santana Escotto, Nelson Rodolfo
Mokek Filipazzi Rossini, Rafaela Giuliana
Morales, Manuel Machado, Humberto Modesto
More Pagardoy Saquieres, Enrique Julio
Murro González, Federico Cubas Simones, Omar Nelson
Musso, Carlos Mato Fagián, Miguel Ángel
N. N. Erhardt Chizzola Cano, Eduardro Efraín
Nario, Graciela Cendán Almada, Juan Angel
NatBella Hernández Machado, Carlos Julián
Noe Cor Altman Levy, Blanca Haydée
Núñez, Alinda Arnone Hernández, Bernardo
Olivera, Álvaro Ibarbia Corassi, María Angélica
Insausti Tironi, Juan Carlos
Olivera, Carmen Mato Fagián, Miguel Ángel
Olmedo, Inés Stroman Curbelo, Adolfo Isabelino
Ombú Melo Cuesta, Nebio Ariel
Orpi, Renzo O´Neil Velázquez, Heber Eduardo
Pardiñas, Gabriel Río Casas, Miguel Ángel
Patrone, Virginia Castagnetto da Rosa, Héctor
Pelayo, José Camacho Osoria, Luis Alberto
Pelu Ayala Alvez, Abel Adan
Pereyra Gallo, Ernestina Degregorio Marconi, Oscar Ruben
Pérez, Varinia Burgueño Pereira, Ada Margaret
Pez, Pablo Bosco Muñoz, Alfredo Fernando
Piñeirúa, Fer Gomensoro Josman, Roberto Julio
Píriz, Marcelo (Artista Espacial) Candia Correa, Francisco Edgardo
Plas Álvarez, Leticia Mechoso Méndez, Alberto Cecilio
Porley Rando Ferreira, Francisco
Reyes Correa, Paola Fernández Amarillo, Juan Guillermo
Rodesh Osorio Yamuni, Pablo Horacio
Rodríguez, Natalia Urtasun Terra, José Luis
Romanelli, Romina Olivera Cancela, Raúl Pedro
Romero Bellizzi Bellizzi, Andrés Humberto Domingo
Ruth con Teache Castillo Lima, Atalivas
Saccone, Elena Díaz de Cárdenas, Fernando Rafael Santiago
Sandleris, Analía Altamirano Alza, Ricardo
Santana Camargo, Sebastián Benassi de Franco, María Catalina
Santángelo, Andrés Arocena Linn, Ignacio
Santino Micheff Jara, Juan Micho
Savas Potenza Ferreira, José Agustín
Scagliola, Pablo Miranda Feleintor, Urano
Scotti, Luis Cabrera Prates, Ary
Secco, Felipe Bentancour Garín, Walner Ademir
Serra, Natalie Serra Silvera, Helios Hermógenes
Seveso, Carlos Silveira Gramont, María Rosa
Sibrú, Sofia Gómez Rosano, Célica Elida
Simeonof, Katerina Camiou Minoli, María Mercedes
Sirer, Cristina Fernández Fernández, Julio César
Sobrino, Pablo Sobrino Berardi, Guillermo Manuel
Suárez, Andrea García Calcagno, Germán Nelson
Suárez Gómez, Natalia Cantero Freire, Edison Oscar
Tabares Gatti Antuña, Gerardo Francisco
Gatti Casals, Adriana
Tacho Fernández Lanzani, Elsa Haydée
Gallo Castro, Eduardo
Sanz Fernández, Aída Celia
Talamas, Mónica Guaz Porley, Carlos Gabriel
Tesitae Cabrera Prates, Ary
Theic Licuado Hernández Rodríguez, Jorge
Tianzas Giordano Cortazzo, Héctor Orlando
Tiscornia, Ju Islas Gatti, María Emilia
Zaffaroni Castilla, Jorge Roberto
Tunda Prada Baliñas Arias, Oscar José
Umbre, Federico Dossetti Techeira, Edmundo Sabino
García Ramos, Ileana Sara María
Vaillant, Anaís Rodríguez Sanabria, Ever
Vaucheret, Federico Inzaurralde Melgar, Gustavo Edison
Veiga, Federico Barrios Fernández, Washington Javier
Vignolo, Cecilia Del Fabro de Bernardis, Eduardro José María
Villalba, Diego Silva Iribarnegaray, Kléber

Fuente: https://ladiaria.com.uy/lento/articulo/2021/12/la-obstinada-memoria/

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