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Ecuador: Jorge Dávila Vásquez: «Por más que tratan de manchar, Correa era un tipo limpio»

Jorge Dávila Vásquez: «Por más que tratan de manchar, Correa era un tipo limpio»

El escritor cuencano es uno de los gigantes referentes de la literatura ecuatoriana contemporánea cuando hay que ponerse los trajes de narrador, poeta, dramaturgo, catedrático universitario, crítico literario y de arte.

El escritor cuencano Jorge Dávila Vázquez es uno de los gigantes referentes de la literatura ecuatoriana contemporánea cuando hay que ponerse los trajes de narrador, poeta, dramaturgo, catedrático universitario, crítico literario y de arte.

Dávila, quien nació un 14 de febrero en 1947, ha acariciado muchos galardones entre los que destacan: el Premio Nacional de la Casa de la Cultura de Quito en 1977 por Los tiempos del olvido y en 1990 por su obra teatral Espejo roto; el Premio Nacional “Eugenio Espejo” (2016) en reconocimiento por su contribución cultural y literaria al país; y una condecoración en grado de Caballero de la Orden de las Palmas Académicas, conferida por el Gobierno de Francia (1995).

Miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua (2012) y jurado en numerosos certámenes literarios, ha sido parte de Ferias Internacionales del Libro en Caracas, Santo Domingo, La Habana, Buenos Aires, Cali y Bogotá́, y en el Salón International du Livre de París.

¿Cómo se construye una atmósfera creativa?
Con paciencia, teniendo una idea, una percepción, evocando unos espacios en los cuales uno ha estado, uno ha vivido. Deseando, anhelando un ámbito en el que uno no ha estado, puede ser el ámbito del sueño justamente. O de manera realista simplemente trasponiendo (…) el realismo actual ya no es el realismo de antes, minucioso, detallista, pero pasando de la realidad algunos datos, un mundo, una atmósfera, un ambiente.

¿Escribe a partir del recuerdo?
Muy rara vez voy a un espacio y digo este espacio va a pasar al libro, al cuento, a la novela, muy raramente. Cuando yo escribí el teatro neoclásico de María Joaquina en la vida en la muerte, es otro teatro, no es el (teatro) Sucre necesariamente. Los telones bordados y todas esas cosas no tienen que ver precisamente con la realidad, porque la realidad es un punto de referencia. Yo diría que, a ratos, es más el teatro Colón de Buenos Aires -que yo no conocía en esa época más que por fotos-, que el teatro Sucre.
También vas mezclando atmósferas que tienen afinidades para construir tu atmósfera literaria.

Si la escritura no depende de la inspiración, sino de la motivación como usted lo ha afirmado en algunas oportunidades, ¿dónde se hallan esos estímulos?
En todas partes. En nuestra conversación, en este sitio (Parque Seminario -Iguanas-), en las evocaciones que estamos haciendo de una composición musical, en el recuerdo que estamos teniendo de los sitios en los que yo he estado, o que yo he descrito, en fin. Todo eso siempre se mira como un punto de partida, La ambientación es un punto de partida, el resto es trabajo.

¿Usted cree que el escritor se hace ante todo?
No, yo creo que nace; yo creo que todos tenemos el don, pero no todos lo desarrollamos. Todos nacemos escritores, pero es en potencia; en acto, digamos, eso ya es cuestión individual, personal.

Jorge Luis Borges planteaba que una hipotética inmortalidad puede ser una condena humana. ¿Qué interpretación tiene acerca de la muerte?
Yo creo que es un proceso natural. Es doloroso. Muy doloroso cuando afecta a seres que amamos. Y eso duele mucho y yo perdí una hija hace 48 años y nunca me he curado. Tenía meses nada más de nacida. Y realmente es una llaga, una llaga palpitante. Mi madre murió hace 27 años, y el dolor por la muerte de ella persiste. Yo tuve amigos, grandes amigos que eran como mis hermanos. Ellos han muerto y pues, también ese dolor me queda. A veces digo, no tengo este dato, no sé esto o no lo otro; voy a llamar a Fulano o a Zutano, pero están muertos. Es dificilísimo llamarles…
Entonces, aunque la muerte sea parte del proceso vital, porque muerte y vida van de la mano, sin embargo causa un profundo dolor en el ser humano. Un profundo dolor que a mi modo de ver la religión puede atenuar, pero no eliminar. Es mi punto de vista, no es muy creyente ni muy religioso, pero yo pienso así. O sea que las creencias atenúan el dolor que provoca la muerte de los seres queridos.
(Las religiones) le consuelan a uno porque le hablan de la otra vida. Yo soy creyente de otra vida, evidentemente.

¿Qué sospecha que hay al otro lado de la vida?
Yo pienso que hay una vida espiritual, una vida que purifica al ser humano de preocupaciones, que une a una gran Providencia, llámese Dios, llámese Padre, llámese como quiera, pero esa no unión, esa otra vida, es una unión con una divinidad.

¿Existe, al modo y manera, como en su obra Espejo Roto?
Sí, yo creo que hay otra vida, pero esa otra vida, para mi modo de ver tiene una característica esencial y es que está libre de preocupaciones. Es una purificación. Es un estado puro del ser y eso le permite, digamos, mirar las cosas, incluso las más duras, las más dolorosas, con una cierta calma.

¿Cómo concebir, por ejemplo, las edades allí? O sea, uno muere, supongamos a los 80 años, otros a los 15, ¿permanece en ese estado?
Es incorpóreo. Es un relacionamiento de ánimas fundamentalmente con su Creador, de acuerdo con la noción cristiana.
Pero yo no creo que haya cambios de edad. Permanecen de alguna manera en un estatus de edad que les permite gozar de esa incorporación, pero que también suprime sus vínculos con lo terrenal. O sea, cuando más se preocupan por los seres de acá, y simplemente suplica por ellos, pero nada más. Si no estaríamos llenos de manifestaciones supranaturales.
Son ideas mías sobre lo supranatural, a lo mejor eso va a molestar a algunos estudiantes y yo no quiero ofender a nadie. O no creyentes también.

¿Existe Dios?
Sí, siempre he sido muy religioso. Una parte importante de mi poesía es de carácter religioso. Para mí es una fuerza suprema la fuerza de Dios. Está en nosotros. Nosotros solo somos manifestaciones de esa divinidad.

Eloy Alfaro decía que él era amigo de Dios, pero no del Papa…
Ahí entra la cuestión religiosa. Ahí no entra la cuestión de convicciones, no entra la cuestión de principios, ni de nada, sino ya entra la cuestión religiosa. En las religiones hay categorías, en el catolicismo puede ser el Papa, pero en otras religiones hay jerarquías peores, heredadas de profetas falsos, de gente que de pronto encontró una especie de forma de inmortalizarse y son sus sucesores los que siguen allí en esa especie de sóleo; siempre hay un jerarca, todas las religiones tienen jerarcas y no son precisamente sus mejores representantes.

Usted cree que si la religión no tuviese la promesa de una vida después de la muerte, ¿se derrumbaría como creencia?
Yo pienso que no se sustentaría, porque parte de la fe del creyente es en esa posibilidad de proyectarse hacia la eternidad.

La literatura tiene grandes temas: la muerte, Dios, el amor, ¿cómo usted construye el ideal del amor?
Yo, generalmente, no hablo del amor ideal. Hablo del amor como esta fuerza que mueve al mundo, como esta energía que está en todo ser y que de alguna manera se manifiesta en sus actos, que se manifiesta en sus formas de comportamiento. Y entonces, a partir de allí yo he desarrollado a lo largo de mi vida tanto en la poesía como en las narraciones e incluso en el teatro he desarrollado esta idea del amor como una fuerza motriz y creo firmemente que es eso. Que no hay formas perfectas del amor, no las hay; salvo las que unen al hijo con la madre o con el padre, no hay formas perfectas del amor, porque somos falibles. En ese sentido, ningún amor es perfecto.

Hasta ahora usted sigue estando con su esposa…
Sí, cumplimos 50 años (de matrimonio) en febrero.

¿Y cómo logra mantener el amor?
Primeramente, está una vieja relación que a veces la desgastan los años, pero que se mantiene, que persiste, están los gustos compartidos. Se parte de afinidades, pero en ninguna pareja se da un amor que sea de tal manera incondicional, porque eso ya sería servilismo, sería anulación de la personalidad del otro, y el amor no es anulación de la personalidad, sino enriquecimiento de la personalidad. Lo que ocurre es que a veces ya con los años hay un cierto desgaste, no en la cuestión afectiva, sino en la cuestión de convivencia, cambian los gustos, los caracteres se vuelven un poco más duros tal vez, pero pues yo creo que es el grado más alto de amor que se puede encontrar en una pareja, pero de ninguna manera es perfecto. Somos imperfectos.

¿Existe la fidelidad?
Sí, de hecho, por supuesto. Y para mí consiste fundamentalmente en estar ligado a la otra persona de una manera auténtica, genuina, sin que yo quiera decir que tú dejes de ser humano por eso.

¿Cómo los jóvenes escritores pueden gestionar su carrera literaria en el Ecuador?
Yo creo que es una cuestión de paciencia, de mucha, mucha paciencia.

A diferencia de otros escritores, usted vende muchos ejemplares; otros escritores tienen que gestionar y no lo terminan consiguiendo.
Ahora, en cuanto, digamos, a la supervivencia base de los libros eso no existe. Vivir de los libros no existe. El vender libros, yo soy bastante bueno en esto de la venta de los libros, pero no gracias a mí, sino gracias a las editoriales con las que trabajo. Son en realidad las editoriales las que venden, no yo. Yo hace muchos, muchos años que no vendo libros. Al principio, en estas ediciones domésticas yo vendía los libros. Una edición doméstica es una edición que tú la haces por tu cuenta en la imprenta de la esquina.

Usted llevaba sus textos a la imprenta, ¿cuántas copias sacaba?
Mil, normalmente. No recuerdo de ninguna edición que se me haya quedado, porque no tengo libros de otras épocas, entonces eso demuestra que lo vendí o lo regalé.
Yo soy muy dado a regalar los libros. O sea, los libros que me dan a mí como muestras de las editoriales. Generalmente, yo les doy a mis nietos, a mis amigos cercanos, a mi familia. Yo no guardo los libros. Primeramente, nunca fui buen vendedor, me ayudaron a veces mis parientes, mis amigos lo colocaron en una parte, otra parte.

¿Cómo se dio a conocer?, ¿usted primero llevó los textos a la imprenta?, ¿cómo se empezó a formar la visibilidad de sus obras? Sabemos que es por la forma de escribir, naturalmente, pero más allá de eso, ¿cómo se fue dando notoriedad o eso fue un trabajo que lo hizo netamente la editorial de turno?
Yo hasta el año 1975 no había publicado prácticamente ningún libro. El alcalde de Cuenca -de la época, doctor en Filosofía e Ingeniero, Alejandro Serrano Aguilar- cuyo nombre lleva el estadio (de fútbol) de la ciudad, y que era un hombre absolutamente eminente, en una noche me dijo en una reunión familiar: “Sé que estás escribiendo mucho”, le dije “sí”, “¿por qué no me das algo?”, me respondió. Le di La nueva canción de Eurídice y Orfeo. Le dije: “Alejo, tengo listo un pequeño libro, está el poema, están las ilustraciones, está el prólogo que es como dos veces más grande que el poema; me dijo “dame”, entonces un lunes y quince días después estaba afuera el pequeño libro. Un tiraje de unos, posiblemente unos 300 ejemplares y no queda rastro de él.
Después, en 1976 yo gané el premio Espinosa Pólit con María Joaquina en la vida y en la muerte y se publicó junto con dos libros de cuentos. Y, de hecho, empezó a venderse muy lentamente, yo no puedo decir que soy un best seller ni mucho menos, empezó a venderse muy lentamente, pero a partir de allí siempre se ha vendido. Al principio, cuando yo hacía las pequeñas ediciones me ocupaba yo de la venta, pero después ya nunca más. Ya son muchos, muchos años y ya son las mismas editoriales las que se ocupan de la comercialización de los libros.

¿Es a partir del premio que recibe que usted deja de vender -individualmente- los libros?
No, todavía hay algunos que yo hago, como por ejemplo, algo acerca de los árboles que es mi libro más hermoso. Hago el libro de los sueños que ganó el premio Gallegos Lara. Hago algunas ediciones, no muchas. De esas sí tuve que encargarme de colocar los textos.

¿Cómo hace carrera un escritor con paciencia en Ecuador?
Mira, no queda más remedio que acudir a las instituciones. Las instituciones a veces demoran, a veces te dan largas. Un joven escritor me decía: “No puede ser que esté esperando un año y no me den todavía respuesta por mi libro”. Le dije: “Mira, yo estoy esperando 30 años porque hay una institución que me pidió un libro y no me publicó nunca”. Pasan esas cosas.

¿Qué obras son sus engreídas?
Bueno, yo pienso que aunque yo no hago mucho esfuerzo, pero María Joaquina sigue siendo muy engreída. Voy a cualquier lugar y me habla gente que normalmente no hubiera hablado de ella en otra época -digamos, muy religiosa-, porque María Joaquina es bastante suelta, bastante libre y desde el punto de vista moral puede tener reparos.

Oscar Wilde decía que no existen libros morales o inmorales, los libros están bien o mal escritos…
Así es, así es, pero el tema de lo moral o de lo no moralmente aceptado y universal se da, existe.

¿Qué piensa en relación a los premios de Literatura? Cortázar no recibió premios en vida, ni el Cervantes… ni el Nobel…
Un tipo como él que tiene la misma altura de Borges, exactamente, es tan grande como él.
Lo que pasa con los premios es que son estímulos, ayudan, pero un escritor nunca puede descifrar todo en el premio. A más que hay cosas así, hay premios que le maltratan a uno.

¿En qué sentido?
En el sentido en que a veces, por ejemplo, estás participando en un premio y lo declaran desierto con un argumento de lo más banal, de lo más tonto, de lo más infundado, pasa, pasa, me refiero en general a la posibilidad de que un autor, un texto, estén postulando para algún premio y de alguna manera sean rechazados. A eso me refiero. Y yo creo que para un escritor es muy doloroso que le rechacen su obra de esa manera. Yo soy, como jurado que he sido de innumerables concursos, enemigo de declarar desierto un premio; me parece ofensivo a quienes han participado.
Pero pienso que a veces, también, es medio intencionalmente ofensivo. Yo creo que el jurado declara desierto ese premio intencionalmente.

¿Por qué motivo?
Complejo de superioridad de los jurados, un poco de envidia muchas veces, la envidia es un feo sentimiento, repugnante, pero es un sentimiento que se da entre los escritores, ocurre.

Y eso que está en el ambiente, eso ¿no permite crecer a la literatura nacional?
No, no es para tanto. Todos hemos sufrido problemas de esa naturaleza y los hemos superado.

¿Usted está de acuerdo en que se deben de dar premios económicos o más bien simbólicos, como libros o algo similar?
Yo creo que para un joven autor que postula un premio es muy importante que se le dé un estímulo económico, aunque sea pequeñito. Es muy importante.

¿Por qué no siguió actuando?
Yo creo que no era un mal actor, recibí muy buena crítica y todo pero yo abandoné la actuación para dedicarme completamente a la escritura. Para mí era más factible escribir que actuar, en el sentido de que la cuestión del sostenimiento de la familia me exigía un cierto tiempo también, desde el punto de vista afectivo, exigía también un trabajo más sostenido, entonces me dediqué completamente a la escritura. Precisamente, dejando de lado mi gran pasión, porque el teatro fue mi gran pasión en una época, mucho. No solamente actué, dirigí, escribí, y ahora… escribo.

¿No regresaría a la actuación?
No, estoy muy viejo para ello.

El tema político…
Yo siempre me he mantenido un poco al margen de la política. Y creo que es una cuestión psicológica. Cuando yo tenía tres años mi mamá me entrenó como un monito de circo y me hizo aprender un discurso para un candidato ultraconservador y mi mamá fue conservadora. Entonces, maravilloso, pero su ideología era conservadora. Entonces, fui y di este discurso, no tengo la menor idea, pero me dijo un amigo mío de la época, mayor a mí con unos diez años, que el candidato se acercó y me abrazó. Me aterra.

Su primera actuación de teatro…
Sí, terrible. Y entonces, imagínate yo que no uso terno nunca, enternado, peinado con gomina y todo.

Se sentía incómodo en la formalidad…
Y entonces a partir de ahí creo que nace una especie de rechazo a la cuestión política. Yo me he mantenido con mi corazón a la izquierda siempre, definitivamente. Pero ni estilo militante, ni he sido una opinión que valga la pena tener presente en la cuestión política ni nada de eso.

Jean Paul Sartre decía en El existencialismo es un humanismo que “no elegir también es elegir”. E instaba a los escritores, en general en sus conferencias, a que tomaran partido con la historia. Usted cree en un arte parnasianista, el arte por el arte.
No, yo no creo en el arte por el arte; creo en un arte comprometido con la realidad, comprometido con el ser humano. A mí me interesa más que nada el compromiso con el ser humano. Toda mi producción es un compromiso con el ser humano. Pero yo hice panfleto político cuando yo era un autor joven, un autor teatral joven, hice panfleto político e incluso mi primer premio obtenido aquí en Guayaquil cuando tenía 22 años fue con una obra de corte político. Y después, mi obra más representada, que es Donde comienza el mañana, que es una obra política también. Sino que lentamente fui dejando de lado, digamos, y centrándome más en la cuestión humanística y humana.

Se alejó de la idea del partidismo…
Bueno, nunca estuve afiliado a nada, salvo al IESS, al seguro social, nunca estuve afiliado a nada… La verdad tuve muchos contactos con gente de la izquierda a la cual quiero.

¿Qué lecturas de izquierda lo marcaron?
En la Facultad de Filosofía y Letras en donde yo hice mis estudios, fuimos a un curso muy brillante con un profesor de filosofía que venía de la Universidad de Concepción, y él nos dio Hegel y nos dio Marx, dos cursos extraordinarios y muy bien puestos y entendimos perfectamente de lo que estábamos hablando.

Dialéctica del amo y el esclavo en Hegel, el concepto de plusvalía de Marx, ¿qué es lo que más le conmovió?
Me mueve mucho, digamos, esto de que hay siempre un conflicto de clases, esa idea de que siempre hay un conflicto de clases y que está determinado por lo económico.

El materialismo histórico, la historia está condicionada materialmente… y hay una lucha presente allí…
Sí, yo creo que se da eso.

En esa lucha, ¿cuál es su posición en la historia?
Por los que menos tienen siempre. Por los que son más débiles, por los que son más explotados siempre. Sin llegar al panfleto, pero yo te digo la verdad que ese es mi punto de vista.

¿Qué tal le parecieron los gobiernos del expresidente Rafael Correa?
Yo tuve una cierta simpatía por el gobierno de Correa, me parece que él estaba lleno de buenas intenciones. Hizo obras importantísimas. Creo que la Universidad de las Artes (UARTES), la Universidad Nacional de Educación (UNAE), la Universidad Yachay de la Ciencia, en realidad fueron hermosos sueños que luego, digamos, parece que todo ha contribuido a quererlo destruir, pero no es justo no, no está bien echar lodo contra la obra buena de un gobierno, haya sido como haya sido este gobierno. Él era muy apasionado, a veces se enfrentaba con la gente y creo que seguía enfrentándose (risas), pero evidentemente era un tipo limpio por más que tratan de involucrarlo, por más que tratan de manchar, era un tipo limpio.

¿Usted cree que existe, en efecto, una persecución judicial?
No, o sea, tanto así no, pero de hecho existe una serie de tendencias en distintos partidos sobre todo a tratar de manchar la imagen del antiguo mandatario, a tratar de liquidar su carrera política.

¿Será el hecho de envidiarle que ellos, individualmente, no lograron lo que sí logró Correa?
En ciertos casos es eso. Pero en ciertos casos va más allá, es ideología de grupo, defensa de intereses.

¿Defensa de la banca?
No, defensa de intereses en general. A veces son los banqueros los que están a la cabeza, lastimosamente confiados en que la gente tiene mala memoria. Pero a veces también son simplemente las personalidades de esa vieja y recalcitrante derecha ecuatoriana que aprovechan la menor ocasión para levantar la voz y hacerse notar.

¿Qué le parece Eduardo Galeano?
Yo he tenido siempre una gran admiración por él, es decir, escribir con un sentido profundamente político como lo hizo él y escribir con tanta calidad es muy raro.

¿Qué obras son las que más le gustan?
Para mí, Las venas abiertas de América Latina. Aunque yo no cito tal o cual obra, sus textos en general a mí me parecieron conmovedores, bellamente escritos, poéticos, intensos y mira él mantuvo siempre su posición, eso es bien importante.

Es raro estar tan comprometido y coherente.
Así es.

¿Qué piensa de los movimientos feministas de los últimos tiempos en el Ecuador?
Yo soy una persona muy respetuosa de la figura de la mujer, incluso algunos, algunas autoras sobre todo, han afirmado que mi literatura es la literatura que más alto deja la figura de la mujer en el Ecuador. Normalmente, partiendo de mi viejo poema La nueva canción de Orfeo y Eurídice, la imagen de la mujer está en primer lugar, luego con María Joaquina, y con los cuentos de las criaturas de la noche, con relatos mil, siempre, la mujer está siempre en primer plano. Yo respeto muchísimo a la mujer luchadora, a la mujer que trabaja por la causa de su familia, de sus hijos, y que tiene una ideología. Yo te decía que mi madre fue una mujer absolutamente ejemplar, ella tenía su ideología de derecha y era absolutamente respetable.

¿Eso le generó algunas fricciones con ella?
No, nunca; nunca, nunca. Supimos mantener las cosas muy delicadas, muy sutilmente. Nunca nos enfrentamos con mamá por causa de esto, por nada mismo. Nuestra relación fue perfecta. Yo sabía exactamente lo que ella pensaba. Yo creo que ella intuía lo que yo pensaba.

Por otra parte, finalmente, en la sociedad existen personas que no están muy dadas a leer, ¿cómo se cambia ese comportamiento cultural?
Lo que pasa es que el primer taller de lectura tendría que ser la familia. Pero a veces la familia no está en capacidad de iniciar al niño en la lectura. Entonces queda la escuela. Y a veces, la escuela tampoco es muy eficiente. Pero la mente cada vez se supera más y más eso, cada vez los maestros leen más. Es admirable, por ejemplo, aquí entre los maestros guayaquileños cómo leen, es una cosa impresionante, realmente impresionante.

¿Usted cree que el campo de batalla está en la escuela?
Sí, en la escuela.

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/opinion/Jorge-Davila-Vasquez-Por-mas-que-tratan-de-manchar-Correa-era-un-tipo-limpio-20200702-0042.html

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Chile: Revuelo por despido de profesora tras filtrarse audio donde explica el agobio laboral que sufren los docentes

Revuelo por despido de profesora tras filtrarse audio donde explica el agobio laboral que sufren los docentes

Profesora del Colegio Mayflower fue despedida tras filtración de un audio donde relata la realidad que viven miles de docentes a nivel nacional por la vuelta presencial a clases.

Tras la insistencia de diferentes personeros del Gobierno, especialmente por parte del Ministro de educación para realizar el retorno a clases, muchos colegios comenzaron su año educativo, lo que tuvo como consecuencia que, durante esta jornada inicial, al menos 50 colegios debieron suspender sus actividades presenciales por casos de covid-19 al interior de los establecimientos. A la situación de contagios, se le suma la precariedad de insumos y condiciones necesarias para que los alumnos ingresen a clases, quienes junto a sus familias no han sido ni siquiera vacunados para combatir el covid-19.

Un ejemplo de este «agobio laboral» se pudo apreciar esta semana ya que se filtró un audio de una profesora que trabajaba en el colegio Mayflower de Santiago, en la comuna de Lo Barnechea. Este audio de WhatsApp cuenta el agobio y estrés laboral que están sufriendo las y los docentes día a día para poder realizar sus clases. En este caso, la profesora cuenta la situación que se vive en las aulas y especialmente en el desarrollo de las clases hibridas, teniendo que hacer clases a los alumnos que están en la sala y al mismo tiempo a los niños y niñas que están en la casa.

Así mismo expresa no sólo el estrés hacia ella, sino que demuestra la situación que viven los alumnos, donde tienen que pasar todo el día en los colegios, teniendo jornadas extenuantes, los que en la mayoría de los casos comienza a las 8:00 de la mañana y terminan a las 15:30 de la tarde o más.

Tras estas declaraciones, la docente fue despedida del colegio, solo por el hecho de contar la situación que viven miles de profesores a nivel nacional. Esta situación generó diversas reacciones en apoyo de las colegas:

«SOLIDARIZAMOS CON LA COLEGA QUE HA EXPRESADO LO QUE HEMOS SUFRIDO LAS Y LOS DOCENTES» El audio difundido solo muestra las dificultades que ha sufrido el profesorado en tiempos de pandemia. Nuestra solidaridad con la colega.

Mientras el MINEDUC, los sostenedores y directores imponen sistemas de trabajo, somos las y los trabajadores de la educación quienes vivimos el agobio y la precarización.

Que el denunciar las condiciones en la cual miles de profesores se encuentran hoy en día, con clases híbridas u online, no sea motivo de despido.

Es necesario que las propias comunidades educativas decidan con respecto al retorno de los estudiantes a las aulas de manera presencial, ó en la continuación de las clases virtuales, a los horarios de trabajo, sumándole la falta de insumos, donde en la gran mayoría de los establecimientos no existen condiciones sanitarias óptimas que permitan entregar seguridad en este contexto.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.cl/Revuelo-por-despido-de-profesora-tras-filtrarse-audio-donde-explica-el-agobio-laboral-que-sufren

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Estallidos o levantamientos

Estallidos o levantamientos

Por Raúl Zibechi

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Sobre el poder permanente en la Argentina

Sobre el poder permanente en la Argentina

Atilio Borón

El politólogo Atilio Boron, quien para analizar la vida política del país estudia con disciplina espartana los editoriales de la prensa hegemónica, le responde en esta suerte de carta a Jorge Fernández Díaz, quien publicó en el diario La Nación del 7 de marzo del corriente, el artículo “Quedarse con todo y para siempre”, título que para Borón evoca la expresión alemana «für ewig», desconociendo que lo único permanente en la Argentina, salvo breves experiencias políticas, es la inmensa concentración de poder que conforman los poderes mediático y judicial unidos a la plutocracia vernácula.

***

Mi pretensión de analizar la vida política argentina me impone penosos sacrificios. Por ejemplo, tener que estudiar –no sólo leer: estudiar- las notas editoriales de la prensa hegemónica de este país los fines de semana, especialmente los domingos. Hegemónica, aclaro, no por su calidad periodística sino por el antidemocrático control oligopólico que ejercen sobre el espacio comunicacional. Se trata de una labor insalubre pero necesaria y la  realizo con disciplina espartana. Me permite comprender cuáles son las “ideas fuerza” que movilizan a la derecha, sus estrategias de persuasión de masas e identificar a los blancos de sus cada vez más extremistas enunciaciones.  Pocas veces escribí artículos criticando a los autores de aquellos ardientes libelos y, por supuesto, en ningún caso obtuve respuesta. El negacionismo u ocultamiento de toda crítica es una constante en el universo ideológico de la derecha. Aún cuando ocasionalmente señalara al destinatario de mi crítica con nombre y apellido y, en un caso, demostrara diez errores fácticos contenidos en su supuesto análisis -que, como casi siempre, es una pieza de propaganda- la respuesta invariable fue, y será, un sepulcral silencio. La derecha aborrece el diálogo y no acepta debates. Lo suyo es la imposición, la prepotencia. [1]

En este caso me permitiré hacer públicos algunos comentarios sobre la nota titulada “Quedarse con todo y para siempre”, que Jorge Fernández Díaz publicara en La Nación el 7 de marzo del corriente año.[2]  Pese a estar habituado a los bombásticos titulares o los zócalos televisivos que la “prensa seria” de este país utiliza para mantener a la población en vilo, y de ser posible aterrorizada, confieso que en esta ocasión sentí un leve escalofrío. ¿Quedarse con todo?, y además, “para siempre.” La frase me sobresaltó porque evocó la expresión alemana «für ewig», usual en los tiempos en que Hitler proclamaba el comienzo del milenio para la raza arialo que significaría que aquel desgraciado suceso, ese “quedarse con todo”, sería eterno, un irresistible cataclismo  político que arrasaría con las instituciones de la república y la democracia instaurando en su lugar un nebuloso “despotismo electivo.”

Alarmado, me adentré en la lectura del texto y observé que pocas líneas más abajo aparecían varias referencias al recientemente fallecido Pepe Nun. Guardo una gratitud muy grande con él porque fue quien en un inolvidable almuerzo junto a Torcuato Di Tella en el Club Universitario de Buenos Aires, me recomendó enfáticamente que leyera a un autor para mí por entonces desconocido: Antonio Gramsci. Yo poseía una suerte de instinto crítico pero mi formación teórica era, a los diecinueve años, muy elemental. Detestaba a la oligarquía argentina y sus aliados por su prepotencia y su soberbia; por el desprecio que habían sufrido mis padres inmigrantes y porque en tres veranos sucesivos había recorrido buena parte del Noroeste argentino y comprobado el daño que esa clase había hecho y seguía haciendo al país. Pero adolecía de un instrumental analítico adecuado. En el almuerzo seguía, como hipnotizado, el  animado intercambio entre Pepe y Torcuato sobre el “empate catastrófico” de la Argentina y sus consecuencias. En un momento, Pepe advirtió mi desconcierto para decirme: “Gramsci, leé a Gramsci. Está todo allí.” Torcuato asintió y les hice caso. Gracias a ellos me interné en un camino que terminaría convirtiéndome en un intelectual marxista. Volviendo a Nun, tuve la suerte de ser su colega en la FLACSO/México desde finales de los años setentas y hasta 1983, y además  vecino casa por medio cuando ambos vivíamos en Tlalpan, en el Sur de la Ciudad de México. Retornados al país mantuvimos un frecuente contacto durante varios años conversando casi siempre sobre uno de los temas que más nos preocupaba: la difícil –todavía inconclusa- “transición democrática” de la Argentina.

Es por esa familiaridad con su pensamiento que noté que pese a las constantes referencias a Nun, la línea argumental de Fernández Díaz se apartaba considerablemente de la de mi amigo. Pepe hizo críticas muy duras en contra del kirchnerismo en los últimos años de su vida, pero jamás dejó de señalar que el problema fundamental de la Argentina no eran los pobres sino los ricos. Fiel a esa viga maestra de su pensamiento, realizó notables trabajos para demostrar cómo éstos, con su insaciable voracidad, son los principales responsables de la decadencia argentina y cómo se enriquecieron al compás de la degradación nacional y el empobrecimiento de su población. En una nota publicada en La Nación hace unos diez años, Nun reconstruyó la conversación mantenida con un amigo (casualmente también un novelista, cuyo nombre preservó en el anonimato).  Allí cuenta que, café mediante, “me preguntó si yo de veras pensaba que no había gente en el país que logró amasar una gran fortuna gracias a su esfuerzo, sin violar las leyes y creando fuentes de trabajo. Le respondí que sería un necio si lo negase, pero que no era ésa la gente a la cual me refería, sino al número muy considerable de ricos que eluden y evaden impuestos, que son partícipes necesarios de abundantes casos de corrupción y que encabezan una monumental fuga de capitales del mercado doméstico (unos 70.000 millones de dólares en los últimos cinco años, según estimó Roberto Lavagna).”[3]  Pepe se extiende luego en un detallado  análisis de la inequidad tributaria argentina y concluye que “desde hace más de treinta años el país pasó del régimen fiscal razonablemente progresivo que instaló el primer peronismo (y desmanteló después la última dictadura militar) a otro claramente regresivo, que es el que nos rige hasta ahora, dejando a salvo la importante corrección positiva que introdujeron las retenciones.” Analiza también los horrores contenidos en la aplicación del impuesto a las ganancias, que al recaer sobre las empresas más que sobre las personas (a diferencia de lo que ocurre en Europa) tiene un impacto regresivo porque aquellas trasladan esa erogación tributaria a sus precios. En la Argentina, decía, el 70 % de lo que se recauda lo pagan las empresas…  y además “las rentas financieras de las personas están exentas.” Para Pepe era claro que el país estaba en manos de una plutocracia rapaz e inescrupulosa. Y que el régimen tributario, lamentablemente aún en vigor, reproducía sin cesar tan desgraciada situación.

Lo anterior echa por tierra una afirmación crucial de la nota de Fernández Díaz (compartida por todos los analistas de derecha)  cuando descarta “el cuento según el cual ella (cuando dice “ella” es CFK, por supuesto, no Lilita Carrió o Patricia Bullrich) y sus bravos patriotas rentados luchan contra ‘el poder permanente’, cuando lo único permanente en las últimas décadas ha sido el peronismo, y también que son víctimas de los ‘poderes concentrados’, sarasa que reemplaza la vetusta “sinarquía internacional”. Aquí los poderes los detentan los kirchneristas,  y están concentrados en quedarse con todo y para siempre.”

La virulencia de la expresión no es suficiente para ocultar el equívoco historiográfico de su razonamiento. En este país existe una elite de poder, para utilizar la expresión de C. Wright Mills, que ha dominado e impuesto su ley desde el fondo de la historia. Yrigoyen, Perón, durante un corto tiempo el alfonsinismo y luego el kirchnerismo, fueron breves paréntesis que apenas si atenuaron el prolongado dominio de la plutocracia vernácula. Y digo plutocracia porque ese conglomerado de súper-ricos no merece el nombre de burguesía. Ésta fue una clase -y lo digo en pasado porque con la internacionalización del capital está en extinción en casi todo el mundo-  que producía, acumulaba capital, se enriquecía pero tenía un proyecto de nación, elitista, no-democrático, pero proyecto al fin. Los grupos que conforman la oligarquía actual en la Argentina tienen como propósito excluyente saquear las riquezas del país, hacer negocios con superganancias aseguradas gracias a la ayuda de los gobiernos, fugar sus divisas lo antes posible y pasar el resto de sus vidas disfrutando de ese dinero mal habido en Miami o alguna otra ciudad del primer mundo. No sólo un “capitalismo de amigos”; más que nada un capitalismo parasitario. La fuga de capitales a la cual Nun aludía en su nota, se reprodujo exponencialmente bajo el macrismo contando con la insólita protección del gobierno, la prensa hegemónica, el aval “académico” de los corruptos gurúes de la City porteña, la “distracción” de jueces y fiscales (preocupados por descubrir dos PIBs que según ellos y la prensa, Cristina habría enterrado en la Patagonia) y los aplausos de los grandes empresarios y la derecha, beneficiarios principales de este atraco.

La tesis de Fernández Díaz se apoya en un error: la identificación entre gobierno y poder, la creencia de que  acceder al gobierno es lo mismo que conquistar el poder. Ignora el ABC que cualquier estudiante de ciencia política aprende la primera semana de clases. Sí, hubo intentos de algunos gobiernos para modificar esa desmesurada concentración de la riqueza y el poder, pero esos conatos fueron débiles, o intermitentes, o mal concebidos y en todo caso fueron derrotados por la reacción. Don Hipólito, “el General”, Alfonsín, Néstor y Cristina gobernaron con el favor de grandes mayorías electorales e intentaron recortar en parte las aristas más escandalosas de la prepotencia del capital, con sus  lujos y privilegios y, en el reverso de la medalla, la pobreza y miseria de las mayorías. Pese a sus empeños, aquellos gobiernos lograron afectar, apenas parcialmente y por poco tiempo, los intereses de los miembros de la nomenklatura oligárquica, conspicuos evasores de impuestos y “sacadólares”,  y que los multimedios de LaNación y Clarín defendieron a capa y espada durante décadas. Además, ese poder fue mutando y robusteciéndose mediante un doble proceso: por una parte, concentrando la riqueza en una minoría cada vez más insignificante desde el punto de vista estadístico –el famoso 1 % de los súper-ricos- pero poderosísima en términos económicos y financieros;  y, por la otra, gracias a su entrelazamiento con dos nuevos y potentes socios: los medios de comunicación y un Poder Judicial corrupto y politizado, con capacidad de neutralizar las amenazas que pudiera provenir del Ejecutivo y el Legislativo y de burlar, llegado el caso, las preferencias de las mayorías electorales. En esta perversa división de funciones el dispositivo mediático es decisivo para las tareas de “dirección intelectual y moral” señaladas por Antonio Gramsci para la manipulación de conciencias y corazones;  para satanizar adversarios y endiosar aliados apelando a las “fake news”, la tergiversación de noticias  y el blindaje informativo. En una palabra, como hace toda mafia, brindando “protección” mediática a los delitos de la plutocracia. La literatura sobre este tema  en Estados Unidos y Europa es inmensa, y también ha crecido mucho en Latinoamérica. El segundo, el Poder Judicial, se encarga de disciplinar a la sociedad, vigilar y castigar a los indeseables, como diría Foucault, y sacar del juego político a los inconformes y revoltosos que desafían el orden social vigente. Sus actos confieren “veracidad” a las mentiras de los medios gracias a la creencia, ampliamente difundida, sobre la imparcialidad de la  justicia. No es un dato menor que estas dos inmensas concentraciones de poder, el mediático y el judicial, estén completamente al margen de cualquier tipo de control democrático. Son poderes fácticos, incontrolados e incontrolables, que han unido sus destinos con la plutocracia. La famosa “rendición de cuentas”, la accountability, que deben realizar los gobiernos ante la sociedad, no se aplica en el caso de los medios y el Poder Judicial. Y esto les confiere un poderío inexpugnable.

No sorprende que el predominio de esta constelación de poder  haya crecido hasta límites inimaginables en las últimas décadas. Hubo tres hitos significativos en esta trayectoria: la dictadura cívico-militar, la década menemista y el macrismo. Fue bajo estos tres regímenes que el predominio de la clase dominante se volvió agobiante y arrasador; acabando con la democracia, como durante la dictadura genocida;  o vaciando de contenidos al proyecto democrático bajo el menemismo y el macrismo. Esto, Fernández Díaz, es lo “único permanente” que hay en la Argentina; el resto, como dice usted, es “sarasa”. Por eso decía Pepe que los dueños de la riqueza destruyeron “el régimen fiscal razonablemente progresivo que instaló el primer peronismo”. Y esos gobiernos,  incluyendo el kirchnerista, fueron incapaces de resistir la feroz arremetida  del gran empresariado nacional y extranjero, de sus lobbies y organizaciones corporativas;  de los  grandes medios de “desinformación y confusión de masas”, y un Poder Judicial que le puso el sello de la legalidad a este desdichado itinerario.

En su artículo usted cita unas expresiones de Pepe que lo retratan como un fuerte crítico del kirchnerismo. Y lo fue, sin duda alguna, como también lo fue del menemismo y mucho más de la dictadura. Pero tan siniestra como usted la pinta no debe haber sido la experiencia política del kirchnerismo para que Nun haya sido, durante  cinco años, entre 2004 y 2009, Secretario de Cultura de Néstor y de Cristina Fernández. No pudo hacer todo lo que quiso, por las restricciones presupuestarias y, concedo, las interminables “internas” dentro del elenco gobernante, lo cual es una constante en la vida política de todos los países, no sólo el nuestro. Pero que yo sepa no utilizó expresiones como las suyas para descalificar a Cristina, aunque en los últimos años fue muy crítico de ella y del kirchnerismo, y nunca cayó en el insulto o el sarcasmo, cosa a la cual usted se ha vuelto tan aficionado que ya parece ser un vicio. Epítetos o insultos nunca sirven para validar un argumento. Recuerde la célebre frase de don Miguel de Unamuno a los fascistas españoles: “vencerán pero no convencerán”.  Usted y sus colegas vencen (por ahora) en la desigual batalla de ideas porque están parados sobre inmensos aparatos propagandísticos, pero no convencen. Sólo reavivan el odio de los que ya están convencidos reproduciendo mil veces  sus mentiras. ¿Recuerda lo que hace poco decían sobre la vacuna Sputnik V, que era un veneno? ¿Cuántas veces los “perioperadores” de los grandes medios lo repitieron, con voz engolada y cara muy seria, en la prensa gráfica, en la radio, en la televisión, en las redes sociales? ¿Qué lograron con esa mentira? Incitar el odio y la furia en contra de un gobierno acusado de querer envenenar a la población. Una mentira gigantesca y siniestra, pensada para consolidar  la fidelidad y el fanatismo de un cierto contingente electoral con vistas a las próximas elecciones. Y ahora, que la gente se pelea por ser vacunada con la Sputnik V, ese pseudo-periodismo instala otro tema y sigue mintiendo. El repertorio es interminable. Volviendo a Unamuno; ¿convencerán? ¿A cuántos, y por cuánto tiempo? Este año lo sabremos.

Jorge Fernández Díaz entró a la Academia Argentina de Letras

Retomo el hilo luego de esta breve digresión. Un buen escritor de novelas policiales como usted –campo que definitivamente es el suyo, no así el análisis político en donde es apenas un modesto principiante- debería abstenerse de utilizar hasta el hartazgo expresiones difamatorias como “la Pasionaria del Calafate”, la “Arquitecta egipcia”, o la “Emperatriz de la calle Juncal.” Esta ingeniosidad facilonga puede ser aceptable en un grupo de WhatsApp de adolescentes, pero para un periódico cuyo fundador definió su función, la de ser “tribuna de doctrina”, la apelación a ese tipo de caracterizaciones revela el fracaso del proyecto fundacional del diario y, además, una cierta pobreza del pensamiento. Debo decirle que la Pasionaria original, la entrañable Dolores Ibárruri, lo habría abofeteado sin piedad al terminar de leer cada una de sus notas dominicales, cargadas como están de odio, de machismo y de un insoportable servilismo en relación a los dueños del poder. Por lo tanto, y por respeto a los centenares de miles que murieron en la Guerra Civil española, sería bueno que usted dejara ya de utilizar la imagen de la Pasionaria para sus diatribas contra Cristina Fernández. Entre otras cosas porque, si hoy viviera, Dolores estaría del otro lado de la barricada, nunca de su lado. Y además, usted debería saber que el primer paso de un femicidio es la agresión simbólica de la que es víctima una mujer. Los psicólogos y psicoanalistas han acumulado suficientes antecedentes para demostrar que las palabras no sólo comunican ideas o sentimientos sino que también tienen efectos prácticos, concretos. La violencia simbólica, algo que usted y sus colegas practican a diario con fruición en contra de Cristina, es el primer acto de una secuencia que suele ser seguida con la agresión física y, en algunos casos, el asesinato de la mujer. Usted la acusa de “matonismo y bullying”, pero el periodismo de guerra, del cual La Nación y Clarín son sus naves insignia, practican ambas cosas de modo irresponsable y con total impunidad. No es lo mismo decir que una persona tiene una postura política inapropiada, inaceptable, autoritaria, pongamos el caso, que decir que ese personaje es un “matón.” Cuando se califica de ese modo a Cristina, o a cualquier protagonista de la vida política argentina, se corre el riesgo de que se abra la caja de Pandora y antes de llegar al fondo, donde reposa la esperanza, lo más probable es que encuentre una Browning de 9 milímetros. Tenga en cuenta que ni usted ni sus colegas podrán hacerse los desentendidos si alguno de sus lectores, oyentes o televidentes, envenenado por la constante demonización de la que hacen objeto, un día de estos se arroje sobre esta suprema encarnación del mal que para usted y sus colegas es Cristina, y pretenda hacer justicia con mano propia.

Otro tema: disfruto de la lectura de sus novelas. Ya lo dije; eso es lo suyo, más allá que me disgustó cómo resolvió la trama de El Puñal, pero eso no le quita méritos a la obra. No tome a mal cuando dije que en temas de análisis político usted es un “modesto principiante “.  Alguien como usted, que habla del “risible verso del lawfare”, es o bien una persona que desconoce ciertas cuestiones básicas de la ciencia política o, para usar sus propias palabras, un publicista “rentado”, un amanuense que escribe lo que le ordenan.  Prefiero que sea lo primero: un desconocimiento de la literatura de un campo que claramente no es el suyo. Le sugiero, por eso, que haga una rápida visita a Amazon y busque libros sobre Lawfare, sólo en inglés, para evitar que aparezcan gentes latinoamericanas que para usted podrían ser sospechosas de “populismo”, “kirchnerismo” o vaya a saber que otra plaga.  Yo hice un pequeño sondeo antes de escribir estas líneas y encontré quince libros –repito, sólo en inglés, dejando afuera textos en castellano o portugués- en una primera y rápida búsqueda. Además me topé con referencias al Lawfare Institute, cuya ceremonia inaugural tuvo lugar en la  University of London el 5 de Diciembre del 2017, y una mención del blog especial sobre Lawfare patrocinado por la  Brookings Institution, organismo radicado en Washington y que para evitar confusión entre sus tan mal informados o prejuiciosos lectores, aclaro que no fue creado por la Cámpora o por órdenes de Cristina. Por lo tanto, lo que usted llama este “risible verso” resulta que es un poquito más que eso y lo convertiría en un hazmerreír mundial si tuviese la mala idea de ir a dictar alguna conferencia en una universidad de los Estados Unidos o Europa y saliera con esa frasecita. Un periodista tiene una misión sagrada: ilustrar a sus lectores y no embrutecerlos con afirmaciones como esas.

La verdad es que su columna daría pie a un largo ensayo sobre sus numerosos errores de análisis y sus excesos de lenguaje. Su defensa de una corrupta Justicia Federal y de personajes del bajo fondo que fungen y medran como jueces y fiscales (usted y sus lectores saben muy bien a quienes me estoy refiriendo) es incomprensible e imperdonable; lo mismo su alucinación acerca de la inminente conformación de “un esquema de partido único” en un país que, grieta mediante, está partido en dos y en donde el único partido único de verdad es el de los medios, que acaparan con malas artes la casi totalidad de la audiencia. Su aquiescencia y la de sus colegas ante tamaña monstruosidad jurídica como lo es la instalación de una “Mesa Judicial” en la Casa Rosada no es menos sorprendente, sobre todo porque usted y los mal llamados “periodistas independientes” no escriben un párrafo sin citar a Montesquieu, la Constitución de Estados Unidos con sus “pesos y contrapesos” y alabar las virtudes de la división de poderes. También lo es la complacencia que mostraron cuando Mauricio Macri tuvo la anti-republicana osadía de pretender designar dos jueces de la Corte Suprema por decreto. Pero parece que todas estas reglas no se aplican a la hora de hablar de los gobiernos amigos; son de aplicación exclusiva para los adversarios. También fastidia a amplios sectores de la ciudadanía la “protección mediática” que se le ha brindado a los negociados y corruptelas del gobierno de Macri, una sucesión de gigantescos escándalos sobre los cuales, un hombre como usted, tan imaginativo a la hora de pergeñar frases hirientes y altisonantes, permanece en un desconcertante silencio. Un consejo: reserve estos fuegos de artificio verbales para sus novelas policiales, para Remil y sus amigotes. Dedíquese a eso, que es lo que sabe hacer muy bien. Y recuerde que la ciencia política es una ciencia, que como lo recordaba siempre Pepe, tiene 2.500 años de historia. Una ciencia, no un palabrerío.

Cordialmente.

Referencias:

[1] Por ejemplo, “Morales Solá, o la mentira como pasión”,  https://www.pagina12.com.ar/241236-morales-sola-o-la-mentira-como-pasion , 11 de Enero del 2020.

[2] Puede leerse en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/quedarse-con-todo-y-para-siempre-nid06032021/

[3] “Otra perspectiva para abordar el desafío de la pobreza. ¿Y si el problema son los ricos?”, 8 de septiembre de 2011, accesible en https://www.lanacion.com.ar/opinion/y-si-el-problema-son-los-ricos-nid1404256/

Fuente: https://lateclaenerevista.com/sobre-el-poder-permanente-en-la-argentina-por-atilio-boron/

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/sobre-el-poder-permanente-en-la-argentina/

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Detienen a 62 personas en nuevas protestas en Chile

América del Sur/Chile/14-03-2021/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

Año y medio después de iniciadas las protestas contra el gobierno de Piñera, Chile se prepara para la Constituyente.

En medio de los efectos mediáticos de la retirada de la estatua del general Manuel Baquedano en la plaza que lleva su nombre, rebautizada como Plaza Dignidad por los manifestantes desde hace dieciocho meses, tuvo lugar una nueva protesta este viernes la cual se saldó con al menos 62 personas detenidas.

La jornada estuvo marcada por desórdenes y enfrentamientos entre Carabineros (Policía chilena) y los manifestantes, luego que la policía uniformada se presentara con un amplio contingente, con la cual coparon el sector de Plaza Baquedano, desde donde se retiró el monumento al general del mismo nombre.

Estas manifestaciones las cuales tienen lugar cada viernes en la rebautizada Plaza Dignidad derivan en desórdenes e incidentes entre algunas personas y carabineros, las cuales se extienden a las calles y zonas aledañas, como el barrio Lastarria, Bellas Artes y el Parque Forestal.

El balance de la jornada, según el reporte de la policía uniformada, es de 62 detenidos por desórdenes en la vía pública y 13 funcionarios de carabineros lesionados.

Los manifestantes recordaron esta semana el año y medio de inicio de las protestas, en el cual, reclaman que no han cambiado cuestiones que resultan esenciales para ellos como: la renuncia de Piñera a la jefatura del Estado, la existencia de presos políticos, los muertos de la pandemia de Covid-19, los muertos y mutilados por la represión estatal,  entre otras demandas.

El próximo 11 de abril, Chile elegirá a asambleístas para una convención constituyente la cual debe redactar una Constitución que ponga fin a la cartamagna heredada de la tiranía de Pinochet y que ha sido uno de los principales reclamos de la ciudadanía en las manifestaciones.

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/chile-protestas-detenciones-carabineros-20210313-0011.html

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Las medidas en la mayoría de países son iguales, por ejemplo Bosnia y Serbia determinaron reducir los estudiantes por curso. Foto: AP

Chicos de 5 provincias tendrán menos clases que las reglamentarias: cómo está San Juan. Argentina:

América del Sur/Argentina/14-03-2021/Autor(a) y Fuente: www.diariodecuyo.com.ar

La Ley 25.864 establece que las jornadas educativas deben ser 180 por año, pero hay casos en los que no se cumple.

Con sistema dual (clases presenciales y virtuales intercaladas), la mayoría de las provincias adaptaron el sistema educativo a la pandemia en el inicio del ciclo lectivo 2021. Sin embargo, hay algunos distritos en los que los chicos no tendrán los 180 de jornadas educativas establecidas por la Ley 25.864 que rige desde 2003.

Según los datos surgidos del informe “¿Los calendarios escolares provinciales prevén 180 días de clase en 2021?”, del Observatorio de Argentinos por la Educación, que fue publicado por el medio TN y analiza los días de clase programados oficialmente por los ministerios de cada jurisdicción; los alumnos de las escuelas primarias de Catamarca, La Rioja, La Pampa, Santiago del Estero y Chaco tendrán menos días de clases que los obligatorios.

De acuerdo con el relevamiento, la suma de feriados nacionales, provinciales y vacaciones les impide a esas cinco provincias alcanzar el objetivo que exige la normativa vigente.

En este contexto, cuál es la situación de San Juan. El informe indica que en la provincia superaría las jornadas previstas, ya que alcanzará 184 jornadas con dictado de clases. Esto la ubica en el medio de la tabla nacional.

Las provincias con menos y más días de clases

El informe determinó que, los alumnos de Catamarca tendrán 178 días de clase; los de La Rioja y La Pampa, 177; los de Santiago del Estero 173 y los de Chaco 171.

Del otro lado de la balanza se ubican los distritos que prevén una cantidad de jornadas educativas superior al mínimo establecido por ley. La lista la encabeza la Ciudad de Buenos Aires, con 196 días de clase, y le siguen Jujuy, con 190; Tierra del Fuego, con 189; la provincia de Buenos Aires, con 188; y San Luis, con 187.

Fuente: https://www.diariodecuyo.com.ar/sanjuan/Chicos-de-5-provincias-tendran-menos-clases-que-las-reglamentarias-como-esta-San-Juan-20210313-0015.html

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Indígenas amazónicos toman estación de oleoducto en Perú

América del Sur/Perú/14-03-2021/Autor(a) y Fuente: www.prensa-latina.cu

Indígenas amazónicos tomaron una estación del Oleoducto Norperuano y retuvieron a 10 trabajadores para exigir atención a demandas sociales, informó hoy la empresa estatal Petroperú, a cargo de la instalación.

La ocupación comenzó ayer cuando un centenar de pobladores de la comunidad Fernando Rosas ingresaron a la estación ubicada en la provincia de Datem del Marañón, en la noramazónica región de Loreto.
El informe precisó que los retenidos son cuatro trabajadores de la estación y seis contratistas; mientras los nativos advirtieron que el Gobierno debe abstenerse de enviar a la Policía a retomar el lugar y reclamaron en vez de ello la llegada de una comisión estatal de alto nivel, a tratar sus exigencias.

Petroperú sostiene que la toma plantea el riesgo de contagio de Covid-19 entre indígenas y retenidos y exhortó a los ocupantes a deponer su actitud.

La empresa aseguró que las demandas de servicios básicos y remediación de daños ambientales están consideradas en un programa de cierre de brechas sociales, pero los nativos sostienen que en los hechos el Estado no los atiende.

msm/mrs

Fuente e Imgen: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=435844&SEO=indigenas-amazonicos-toman-estacion-de-oleoducto-en-peru
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