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Contra los vientos de guerra, propuesta de paz

Por: Franklin González

Hay como un viento de palabras confusas. Una que habla de muerte y de ausencia. Otra que habla del peligro del hambre y la desesperación. Otra que habla de grandes e increíbles derrumbamientos. Otra que hace soplar vientos de guerra. Y otra, la más poderosa de todas, que parece anunciar un tiempo nuevo” (“La voz de Dios”,  de William Ospina).

Difícilmente hoy se encuentre algún incrédulo que siga repitiendo que no hay amenaza de agresión militar contra nuestro país.

El gobierno de Trump está desplegando sus fuerzas navales para producir un bloqueo de las costas venezolanas, y eso es una declaración de guerra. La excusa está basado en un conjunto de acusaciones sin fundamento alguno contra el presidente Maduro

¿Qué buscar la administración Trump con esta decisión?

Primero, desviar la atención sobre la tragedia que vive internamente su país por el Covid-19 y sacar rédito político a pocos meses de las elecciones de Estados Unidos. Vieja y consuetudinaria estrategia política ya desgastada, por su uso infinidades de veces.

Segundo, buscan la rendición incondicional de la revolución bolivariana y de su gobierno. Para eso, acude a todos los medios a su alcance, intentando poner a prueba los sentimientos de sus ciudadanos. Han organizado el mensaje de acuerdo a los factores personales de los destinatarios para confundir, persuadir e influenciar, a sabiendas del poder que tienen hoy los medios de comunicación y las redes sociales sobre su sociedad, donde la mayoría de la gente se queda con la primera “imagen”, esto es, con la primera impresión que se presenta ante ellos, dándoles a esos medios una relevancia y un nivel de confiabilidad, más allá del que realmente tienen.

Y como ciertamente soplan “vientos de guerra” por el Caribe, el presidente Nicolás Maduro Moros, el 05/04/2020, le ha dirigido, acertada y oportunamente, una comunicación al pueblo de Estados Unidos.

Ha dicho el presidente Maduro.

Primero, ha manifestado solidaridad con ese pueblo, el estadounidense, y le ha hecho llegar una denuncia en los siguientes términos:

“Al expresarles mi solidaridad ante este importante desafío histórico y nuestra consternación y dolor por las consecuencias de la pandemia en EEUU, me veo obligado a también alertarles que, mientras el mundo se enfoca en atender la emergencia del Covid-19, el gobierno de Trump, instrumentalizando una vez más las instituciones para alcanzar sus objetivos electorales y basándose en infamias bajo pretexto de la lucha contra las drogas, ha ordenado el despliegue militar más grande de Estados Unidos hacia nuestra región en 30 años, con el fin de amenazar a Venezuela y de llevar a nuestra región a un conflicto bélico costoso, sangriento y de duración indefinida”.

Segundo, le hizo un llamado a ese pueblo “para que ponga freno a esta locura, para que responsabilice a sus gobernantes y los obligue a enfocar su atención y sus recursos en la atención urgente de la pandemia”.

Tercero, ha solicitado el “cese de las amenazas militares, el fin de las sanciones ilegales y el bloqueo que restringe el acceso a insumos humanitarios, tan necesarios hoy en el país”

Cuarto, ha pedido “con el corazón en la mano que no permitan que su país se vea arrastrado, una vez más, a otro conflicto interminable, otro Vietnam u otro Irak, pero esta vez más cerca de casa”.

Quinto, ha reiterado su política de diálogo y de compromiso con la paz: “Nosotros, como dijo una vez nuestro líder Hugo Chávez, compartimos el mismo sueño. El sueño de Martin Luther King es también el sueño de Venezuela y de su gobierno revolucionario. Los invito a luchar juntos por hacer realidad ese sueño. No a la guerra de Estados Unidos contra Venezuela. No más sanciones criminales. Queremos paz”.

Esas palabras del presidente Maduro hacen recordar que no es tiempo de seguir la enseñanzas de Maquiavelo cuando aconsejaba al Príncipe que no adoptara la ética de los ciudadanos, sino más bien momentos para que el ciudadano de EEUU no adopte la “ética” de su Príncipe (Trump), en una decisión que podría generar consecuencias impredecibles.

En ese sentido, debe recordarse una fábula, que según el historiador estadounidense Howard Zinn, en su texto Sobre la Guerra, había sido escrita por el dramaturgo alemán Bertolt Brecht, y que palabras más, palabras menos, dice: “un hombre que vive solo recibe una llamada en la puerta, cuando la abre, encuentra en el umbral el cuerpo poderoso, el rostro cruel del Tirano. El Tirano le pregunta. ¿Aceptas someterte a mí? El hombre no responde. Se hace a su lado. El Tirano entra y se instala en casa del hombre. El hombre le sirve durante años. Un día el Tirano enferma por contaminación de la comida. Muere. El hombre envuelve el cuerpo, abre la puerta, se deshace de él, vuelve a entrar en su casa, cierra la puerta detrás de él, y dice con firmeza. No”.

Recuerde, señor, Trump que la violencia NO es la única forma de poder. Muchas veces es la menos eficiente, aunque realmente es la más cruel, tanto para las víctimas como para los verdugos, como dijo Albert Camus. Vietnam quedó estampado en la historia como evidencia de ello.

La mejor recomendación sería entonces: dejar quieto lo que está quieto.

Fuente: El autor escribe para el Portal Otras Voces en Educación

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Repartición de culpas

Por: Carolina Vásquez Araya

La pandemia nos ha dejado en cueros, por decirlo de alguna manera.

 

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Venezuela: Proyecto de Creación del Sistema de Evaluación, Supervisión Acompañamiento y Acreditación Universitaria (SESA)(1).pdf’

Redacción: Consejo Nacional de Universidades-Venezuela

Introducción
El Sistema de Evaluación, Supervisión, Acompañamiento y Acreditación (SESA) que se presenta, es una estructura conceptual y operativa del órgano con competencia en educación universitaria, en el marco de la transformación universitaria, que articula los procesos de evaluación, supervisión, acompañamiento y acreditación de las instituciones, carreras y programas.
La propuesta del SESA tiene como uno de sus puntos de partida la convicción de que la transformación universitaria debe ser asumida considerando la naturaleza compleja del subsistema que agrupa las Instituciones de Educación Universitaria-IEU. Estas presentan una marcada heterogeneidad, expresada en la diversidad de modalidades y tipos de instituciones universitarias, entre otras que pudieran surgir: Universidades No experimentales, Universidades Experimentales, Universidades Politécnicas Territoriales, Universidades de gestión privada; Institutos y Colegios Universitarios públicos o de gestión privada; Institutos de Altos Estudios e Institutos de Estudios Avanzados.
En esta perspectiva, el SESA aspira configurar y consolidar una cultura de la evaluación basada en un continuo gradual y permanente mejoramiento de calidad de la educación universitaria en sus diversas modalidades. En consecuencia, con una visión diacrónica, pretende poder valorar los avances y logros, y los obstáculos que presenta el subsistema de educación universitaria para promover acciones correctivas que eleven la pertinencia social, económica, territorial, pedagógica, científica tecnológica y cultural de las IEU.
De allí que se asume que la evaluación debe ser participativa, porque en el proceso están comprometidos todas y todos los actores involucrados en el funcionamiento de la educación universitaria. En ese sentido, la participación incluye el diseño, operación y análisis de resultados de la evaluación, para así conducir a una auténtica concienciación con respecto al papel que desempeña cada actor dentro de la institución. Asimismo, partimos de que la evaluación de la educación universitaria es un proceso complejo, que demanda investigaciones analíticas y explicativas a partir de la obtención de información relevante para una adecuada y pertinente toma de decisiones.
En el SESA se han tomado en consideración para la transformación universitaria, las motivaciones locales y nacionales, además de lo que acontece en el contexto internacional. Esto demanda desafíos ingentes, en razón del papel que hoy juega el conocimiento como materia intangible pero clave, para los objetivos estratégicos de nuestro país, los avances de la ciencia, la sostenibilidad del planeta, y la preservación de la cultura nacional, el patrimonio cultural, y la biodiversidad. Los problemas que padecen los pueblos y los países fuera de los centros de poder, siguen aumentando, lo que exige profundizar la mirada sobre las potencialidades que están en las IEU, a partir de las cuales debieran hacerse contribuciones sustantivas y pertinentes en materia de conocimientos y saberes expresados en teorías, métodos, técnicas y tecnologías apropiadas a la comprensión, solución o abatimiento de tales problemas en lo nacional, regional, local y comunal, más aún a la definición de estrategias conducentes a avanzar en la consecución de condiciones de vida digna para nuestros pueblos.

Descarga en: Proyecto de Creación del Sistema de Evaluación, Supervisión, Acompañamiento y Acreditación Universitaria (SESA)(1)

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Ecuador: La pandemia ha revelado la crisis del neoliberalismo (Vídeo)

Presenta: Youtube/TeleSUR

En entrevista para teleSUR la activista de derechos humanos, Patricia Sánchez, comenta sobre la crisis sanitaria que a traviesa Ecuador por la pandemia del Covid-19, en donde existe ausencia de información oficial y con cifras maquilladas. La pandemia ha revelado la crisis del sistema neoliberal en el que el sistema público de salud ha sido incapaz de afrontar la situación. teleSUR.

https://youtu.be/w9cVkhwzA14

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=w9cVkhwzA14

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Violencia de género en Chile aumenta un 70% durante cuarentena

Redacción: TeleSUR

El Gobierno chileno prepara un grupo de medidas para ampliar la red de apoyo a mujeres víctimas de violencia de género desde las instancias gubernamentales y empresariales.

El Ministerio de la Mujer y Equidad de Género en Chile, reportó este lunes, un aumento del 70 por ciento en las llamadas realizadas por mujeres a una línea telefónica de orientación sobre violencia intrafamiliar, durante el primer fin de semana bajo cuarentena decretado en el país a raíz de la crisis sanitaria generada por el coronavirus.

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Corte en Chile falló contra militares presos por violar DD.HH.

La información salió a la luz como parte de un estudio entregado por la ministra de la cartera, Carolina Cuevas, quien implementó un plan de contingencia que contemplaba un reforzamiento especial en los turnos del Fono Orientación 1455, para proteger a las mujeres que reportaran ser objetos de violencia intrafamiliar.

El fin de semana antes de la cuarentena, se recibieron 532 llamados, mientras que en igual periodo, una semana después, la cifra ascendió a 907. “Este aumento significativo de las llamadas es también un reflejo de que hay una necesidad de pedir orientación y ayuda en tiempos donde las mujeres estamos más tiempo en nuestras casas, posiblemente con nuestras parejas», explicó Cuevas.

https://twitter.com/RNchile/status/1247306068239306753

Por su parte, el Ministerio Público informó que, si bien las denuncias de violencia intrafamiliar han disminuido un 18 por ciento respecto a marzo pasado, las denuncias de femicidios han aumentado un 200 por ciento en el mismo periodo de tiempo.

El Gobierno chileno prepara otras medidas para ampliar la red de apoyo a mujeres víctimas de violencia de género, como la coordinación con organismos públicos para resguardar la atención en periodos de emergencia, incrementar la capacidad de las casas de acogida y un servicio de mensajería, vía SMS o WhatsApp, para que las mujeres puedan comunicarse de manera «silenciosa» que se pondrá en práctica en las semanas siguientes.

https://twitter.com/MinMujeryEG/status/1247308350901141510/photo/1

«Hemos reforzado turnos del 1455, Fono Orientación en Violencia Contra la Mujer, y estamos elaborando mecanismos de comunicación silenciosa para las que no puedan llamarnos, como es whatsapp y mensaje de texto”.

De igual forma, Cuevas se reunió con el presidente del gremio patronal Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Juan Sutil, para abordar el impacto de la crisis sanitaria en las trabajadoras. La ministra solicitó que las empresas den apoyo formal a las mujeres en materia de prevención de la violencia intrafamiliar e incorporen el tema dentro de sus políticas permanentes.

Al respecto, un grupo de legisladoras y organizaciones feministas de Chile enviaron una carta al presidente, Sebastián Piñera, pidiéndole reforzar las medidas para prevenir la violencia, prohibir venta de alcohol que puedan ser detonadores de hechos violentos, como crear grupos de acción inmediata y establecer estrategias de denuncia a través de páginas web, farmacias o supermercados. La diputada y presidenta de Convergencia Social, Gael Yeomans, apuntó a tomar medidas adicionales que permitan a las víctimas de violencia de género romper la cuarentena, en caso de necesitar ayuda.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/violencia-genero-chile-aumenta-durante-cuarentena-20200406-0052.html

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Pesadillas futuristas: ¿fin de la «forma-sindicato»?

Por: Néstor Kohan

(Una simple experiencia personal en la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires)

“El futuro ya llegó. Llegó como vos no lo esperabas”. Así de simple. Los Redondos se adelantaron.

En medio de la pandemia del coronavirus (COVID-19), estamos inmersos en una película futurista. Pero no en un sillón acolchonado frente a una pantalla 3D sino como protagonistas involuntarios de la vida real y cotidiana. La calle vacía. No le puedo dar la mano a mis amigos. ¡Cuidado con compartir un mate! Si me acerco para abrazar o besar a un ser querido, pega un saltito hacia atrás con rostro temeroso. “El 70 u 80 % de la población mundial se contagiará indefectiblemente”. ¿Me estarán vendiendo, una vez más, un viejo televisor blanco y negro? No, unas médicas amigas (especialistas) me aseguran que el contagio es… INEXORABLE.

Esta distopía, argentina pero también mundial (¿generada artificialmente como guerra biológica para dirimir conflictos comerciales y someter a enemigos díscolos como China e Irán?), se escapó de las manos. Frankenstein nunca fue obediente ante sus creadores. El panorama actual superó ampliamente la colección de relatos imaginarios sobre un futuro sombrío y apocalíptico que recopiló y comentó F. Jameson en su enciclopédico y abrumador libro (Fredric Jameson [2005] (2009): Arqueologías del futuro. El deseo llamado utopía y otras aproximaciones de ciencia ficción. Madrid, Akal).

En ese contexto tan inesperado, ¿tendrán por fin razón los preconizadores del «fin del trabajo» (Jeremy Rifkin), el «agotamiento de la política» (Daniel Bell), el ocaso de los «grandes relatos» (Jean-François Lyotard), el «fin de la historia» (Francis Fukuyama), la opacidad de la «forma-sindicato» (Toni Negri)? ¿Habremos llegado acaso al fin del capitalismo senil?

Estas breves líneas no tienen una finalidad teórica. No aspiran a refutar tesis ni a postular nuevas hipótesis. Son muchísimo más modestas. Pero sencillamente descreo de todos esos apocalipsis cuasi bíblicos. Las armas biológicas ya se habían utilizado anteriormente en los conflictos sociales. Ahora se subió la apuesta, sin duda. Estamos en otra escala. Pero ni desapareció el Mercado como regulador social ni falleció la lógica de la acumulación ni se esfumaron los intereses privados. Puede ser muy simplón, pero basta ir al supermercado o a la farmacia y la «inexistencia» del alcohol en gel o los sobreprecios de los remedios (como el jabón quirúrgico) nos traen abruptamente a la realidad.

Sin pretensiones teóricas entonces. Sin aparato crítico. Sin bibliografía exhaustiva. Estas breves líneas pretenden tan sólo agradecer. Y lo hacen desde un humilde lugar personal. Esos mismos que no gozan de buena prensa en las ciencias sociales. No pretendo aquí reflotar el oxidado, vetusto e inoperante «individualismo metodológico» (la versión «cool» de las «robinsonadas» de las que solía reírse el viejo Karl Marx).

Pido únicamente permiso para contar una simple experiencia y en consonancia, agradecer. Tan sólo eso. La palabra diabólica es: cáncer. Y por si no alcanzara, una cirujana me agregó una segunda: metástasis. Demoledor. Pero calma. Respirar hondo y preguntarse, como un muchacho llamado Lenin: ¿qué hacer? El endocrinólogo («es el mejor», «confiá en él», «es el que más sabe en Argentina», todo el mundo me repetía mientras hacía fila en el hospital) trató de apaciguar. «No te morís de forma inmediata. Tranquilo. Pero tampoco podés esperar más de cuatro meses», me recalcó, rodeado de su equipo.

Bueno. Y ahí comenzó una interminable seguidilla de análisis, filas, turnos, colas, números y horas y horas de espera. Por suerte podía llevarme conmigo una biblioteca en la mochila para no desesperarme. Pero el tiempo pasaba. Y las autorizaciones de los principales pedidos médicos para la intervención eran rechazadas. De nuevo la disyuntiva: ¿qué hacer? Varias médicas me decían: «lo importante es no estresarse». Pero el reloj corría y las agujas no se detienen. El calendario avanzaba. ¡Y eso que todavía no había comenzado el coronavirus!

Como la mayoría de la gente común, apelé a lo que mejor conozco. «El que no llora, no mama». Quien no reclama y no lucha, no consigue nada. A lo largo de toda mi vida aprendí que quien no da la pelea, está perdido desde el inicio. Por eso paré la pelota, di un paso al costado en la fila hospitalaria y me comuniqué con mi sindicato, la AGD-UBA (Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires), asociación a la que pertenezco –por decisión propia, no compulsivamente– hace unas décadas (tengo el Nro. 569 de afiliado). Le escribí a la compañera Fabiola Ferro, delegada de mi lugar de trabajo. Le explico brevemente la situación apremiante en la que me encuentro. Me contestó al instante. ¡Y eso que eran vacaciones! Cerrada la Facultad, cerrada la UBA, nadie en el sindicato, pero me contestó. Todo lo contrario de cómo se comportaría un sindicato burocrático (de esos que te afilian compulsivamente, con la complicidad gerencial de las máximas autoridades, y sólo les interesa tu aporte mensual).

La delegada inmediatamente me comunicó con la compañera Ileana Celotto, que tiene una responsabilidad mayor en el sindicato. Sin conocernos, ella también me devolvió los mensajes, incluso sin estar en Buenos Aires. Se ocupó, «se movió», no lo cajoneó como suele pasar en una institución burocrática. Todo esto parece que ocurrió hace tres siglos… antes del coronavirus. Pero fue hace apenas poquitos meses.

La representante de la AGD me consiguió entonces una reunión para destrabar las autorizaciones para operarme. No estaba en juego, lo sé perfectamente, el programa bolchevique de la revolución mundial. No se jugaba al todo o nada el socialismo a escala internacional. Nada de eso. No me confundo. Pero un cáncer no se hace esperar. Esta enfermedad tiene una crueldad que genera, como mínimo, respeto.  Porque es inflexible y taxativa.

Sólo se trataba de algo sin mayores implicancias políticas. La vida de un trabajador docente de la UBA, que para el sistema no vale nada. No nos engañemos. Aún habiendo intentado ayudar a leer, estudiar e investigar a varios miles de estudiantes, aún habiendo aportado varias décadas de mi salario, sin autorización…, no había operación. Y sin operación para extirpar el cáncer a tiempo… buena suerte y hasta luego. Que pase el que sigue. Pero no fue así. El sindicato AGD intervino. Me apoyó.

Creo humildemente que yo no estaba solicitando nada exótico. Sólo lo que me corresponde. Y la AGD me apoyó. (En el balance personal –pues en las situaciones límites suelen emerger meditaciones de este tipo– no me arrepiento de haber sido fiel y leal a todas las luchas sindicales durante décadas, apostando la mayoría de las veces por paros activos para no vaciar la UBA, desde carpas en la calle hasta clases públicas y cortes de avenida. En su momento en nuestra cátedra de teoría crítica latinoamericana compramos un megáfono propio para esas clases en el rectorado, en las avenidas o donde sea; megáfono que finalmente se dio por vencido y dejó de funcionar).

Lo concreto, terrenal y simple: pude operarme, en medio de la pandemia del coronavirus, gracias a la intervención de la AGD ( con la enorme ayuda de toda la clase trabajadora del Hospital de Clínicas, hospital universitario público que brinda salud pública… ¡gente sin igual!… a quienes agradezco en otra carta).

El futuro sigue abierto. Pero la pelea siempre hay que darla.

Por eso cuando escucho o leo análisis tan banales, superficiales, improvisados, que siguiendo la moda del momento dan por finiquitada «la forma-sindical» como si fuera un objeto vetusto de museo, sin pararse a pensar o reflexionar dos minutos, siento un poco de bronca y otro poco de pena.

Pero no todo está perdido. Por eso quiero terminar esta carta AGRADECIENDO LA SOLIDARIDAD DE LA AGD, sindicato de la clase trabajadora docente de la Universidad de Buenos Aires. Universidad pública, gratuita, laica, masiva y con pretensiones de calidad.

Fuente: https://www.lahaine.org/mundo.php/pesadillas-futuristas-ifin-de-la

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Fernando Pereira, Cecodap-Venezuela: No estamos preparados para la educación a distancia

Redacción: Noticiero Digital

El fundador de Cecodap, Fernando Pereira, mostró este miércoles estar de acuerdo con la decisión del Ejecutivo Nacional de suspender las actividades en las aulas de clases, hasta nuevo aviso, sin embargo, aseguró que el país no está «preparado» para afrontar la educación a distancia.

«Consideramos que la prioridad en estos momentos es mantener la salud del niño y eso no lo discutimos, no obstante, no estamos preparados para una situación de este tipo, para afrontar la educación a distancia. Ya veníamos con una educación en emergencia y esto no nos tamo en buenas condiciones. Teníamos ya docentes que faltaban a clases, que no están graduados, por lo tanto, esto requiere, ciertamente, un esfuerzo adicional de parte de la sociedad, de docentes y de la familia», dijo Pereira en entrevista para Noticias en Vivo.

El profesor afirmó que 40 % de la población no tiene acceso a Internet, por lo que insiste en que «no estamos en condiciones para llevar adelante este proceso de manera eficiente».

Recalcó además que los padres tampoco están en condiciones de afrontar tal reto, «en estos momentos muchas familias están preocupadas por gestionar la sobrevivencia», concluyó.

Fuente: https://www.noticierodigital.com/2020/04/fernando-pereira-cecodap-no-estamos-preparados-para-afrontar-la-educacion-a-distancia/

 

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