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Sobre una educación glo-local

Uruguay / 30 de septiembre de 2018 / Autor: Renato Opertti / Fuente: El Observador

La educación debe combinar los aspectos propios sin dejar de lado los que están a nivel mundial

En el “Libro Abierto: Propuestas para apoyar el acuerdo educativo” (www.eduy21.org), EDUY21 posiciona el cambio educativo en el marco de una cara tradición del país, que es la de proponer y avanzar en diversos planos del quehacer nacional aprendiendo del mundo. No se trata de un intento burdo o si se quiere ingenuo, de modelización o de replicación, sino de buscar múltiples referencias para fortalecernos con ideas, estrategias y evidencias sobre propuestas de avanzada social y educativa. Ciertamente nuestro país ha evidenciado, a lo largo de su historia, numerosos ejemplos de capacidad de anticiparse a los tiempos sustentado en una visión futurística, transformacional y de progreso individual y colectivo. La construcción del estado de protección social o bienestar es un buen ejemplo.
Las propuestas educativas reflejan miradas más o menos abiertas a lo global y lo local que de alguna manera son indicativas de la identidad de un país. Sin abstraernos de las historias, de sus contextos y circunstancias, lo que sí parecería ser claro es que las propuestas educativas más potentes son aquellas en que se buscan establecer sinergias entre expectativas, caminos y realidades globales y locales. Crecientemente la educación se asume como un fenómeno glo-local superando los falsos dilemas entre propuestas globalizantes y localistas. La educación es pues congeniar una mirada global, plural y propositiva, abierta al mundo, con aterrizajes locales que conecten con las expectativas y necesidades de diversos colectivos (Amadio, Opertti & Tedesco, 2015). Identificamos cuatro características fundamentales de una educación glo-local. La primera de ellas radica en asumir la disrupción planetaria como una formidable ventana de oportunidades para atreverse a forjar un nuevo ciclo de políticas sociales y educativas que puedan recrear la confianza y sostener una sociedad de oportunidades. A grandes rasgos, la disrupción implica una severa interpelación a nuestras maneras tradicionales de tomar decisiones individual y colectivamente en tanto personas, ciudadanos, emprendedores, trabajadores y miembros de la comunidad. Nadie y nada queda sin ser impactado por la disrupción. En particular, en educación, la disrupción cuestiona una visión de sistema educativo con espíritu insular, auto-referenciado, que ve el mundo con sospecha y amenaza, y hace alarde que “ya lo sabemos o lo hicimos”. La consecuencia nefasta es que nada o poco aprendemos de los otros.
Se trata de entender otras culturas y sensibilidades para ensanchar la mirada del mundo
Los sistemas educativos que se aferran a posicionamientos endógenos y se quedan en las zonas de confort del conformismo intelectual, de la intelectualidad orgánica y de lo políticamente correcto, empobrecen el debate intelectual y propositivo, y terminan por dañar las oportunidades de aprendizajes de los alumnos. Inversamente, los sistemas educativos que se atreven y son capaces de reinventarse a partir de miradas abiertas al mundo, sin por eso renegar de sus identidades y/o olvidando sus historias y progresos, logran mejorar las oportunidades para que todos los alumnos puedan aprender. Los ejemplos de varios países asiáticos son por lo demás ilustrativos de no dejar nunca de aprender desprendiéndose de prejuicios. Una segunda característica consiste en rearmar y fortalecer valores universales
que cruzan, enmarcan y protegen a diversidad de sociedades, afiliaciones y tradiciones. Frente a los embates populistas, xenófobos y de nacionalismos exacerbados, importa sobre manera que la educación abrigue una visión cosmopolita que resalte la libertad en su amplio sentido, y que promueva que las personas puedan expresarse sin restricciones o temores a represalias. Asimismo, el cosmopolitismo nos da elementos de referencia para entender mejor a los otros y a los diversos, superando etnocentrismos que se reflejan en los pensamientos, las ideas y los estilos de vida. Nuestro credo civilizatorio occidental se fortalece cuando se intersecta con otros credos compartiendo valores universales que no debieran ser objeto de transacciones o de filtros excesivamente mediados por las culturas nacionales. Como señala Steven Punker (2018), el compromiso con la razón y el cosmopolitismo son rasgos esenciales de las identidades de las personas y de las comunidades.
Una tercera característica pone en el tapete formar en un conjunto de conocimientos y competencias –esto es, responder a desafíos de diverso orden– que no reconocen fronteras y que son necesarios para desempeñarse proactiva y competentemente en la sociedad. Más allá de ideologías y de enfoques educativos, la alfabetización incluyendo lengua materna y extranjeras, matemáticas, programación, así como educación ciudadana, ambiental, financiera y recreativa, es la base para que el alumno pueda progresar cualquiera sea el contexto en que viva. Asimismo, una educación glo-local forma en maneras de pensar, actuar y trabajar que nos permite responder ante desafíos crecientemente inciertos y complejos, y que requieren altas capacidades cognitivas.
Más allá de ideologías y de enfoques educativos, la alfabetización incluyendo lengua materna y extranjeras, matemáticas, programación, así como educación ciudadana, ambiental, financiera y recreativa, es la base para que el alumno pueda progresar cualquiera sea el contexto en que viva.
Si las máquinas de aprendizaje pueden crecientemente descifrar nuestras emociones y aprender habilidades cognitivas que ya no son rutinarias o repetitivas, los seres humanos tenemos que profundizar en nuestras capacidades cognitivas, sostenidas por valores y emociones, para orientar, ordenar y complementarse con las máquinas. Una educación irrelevante a estos propósitos, es un seguro de vida a la pobreza y la marginalidad, y a ser duramente dominado por los algoritmos.
Una cuarta característica de una educación glo-local requiere repensar los contenidos educativos, así como las maneras de enseñar, aprender y evaluar, para que el alumno pueda asumir con determinación y capacidad de incidencia, su condición de ciudadano glo-local. Por un lado, se trata de entender otras culturas y sensibilidades para ensanchar la mirada del mundo desde su propia localización y entorno, así como para preparase para trabajar en ocupaciones y tareas hoy no existentes, y en empatía con otros residiendo a miles de kilómetros. Quizás las respuestas que en el futuro una niña o un niño puedan buscar a nivel local para responder a problemas, yace en dialogar con colegas que han tenido similares
desafíos en otros contextos.
EDUY21 afirma que una de las claves del cambio educativo radica en aprender de la diversidad de experiencias locales que lideran centros educativos, con el objetivo que los sectores más vulnerables de la población tengan posibilidades en la vida más allá de las restricciones de sus contextos. Dichos centros, públicos y privados, no ajustan las propuestas en función de un cúmulo de condicionamientos y de prejuicios sobre los “umbrales de aprendizaje” que podrían lograr determinados “perfiles
de alumnos” sino asumen con determinación y aterrizan localmente enfoques y estrategias que la experiencia mundial, incluyendo la local, señala como efectivas. Por ejemplo, una enseñanza basada en proyectos que motiva a docentes y alumnos a establecer conexiones entre temas y a responder a desafíos con ingenio y creatividad, puede ser encontrada en numerosos centros educativos a lo largo y ancho del
país. Claro, ésta no forma parte del cerno del sistema educativo nacional ya que el mimo no está orientado sustancialmente hacia esos fines.
En suma, una educación glo-local debe tener respuestas, únicas y propias, frente a la disrupción planetaria. Intentarse evadirse de esta situación, sería cometer un acto de suicidio colectivo como país. Como señala Yuval Noah Harari (2018), la gente necesita formarse para “combinar muchos bits de información en una imagen general del mundo”.
Fuente del Artículo:
https://www.elobservador.com.uy/nota/sobre-una-educacion-glo-local-2018921181640
ove/mahv
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Venezuela: Educación Intercultural bilingüe garantiza el derecho a la identidad

Redacción: Radio Mundial

Este miércoles se conmemoró el Día Internacional de la Educación Intercultural Bilingüe, iniciativa que surge para el reconocimiento de la lengua e identidad de los pueblos indígenas.

En Venezuela y en el resto de América Latina se comenzó a abordar este tema desde los años 70 del siglo pasado.

Inicialmente, el proyecto de educación intercultural bilingüe tuvo muchas críticas debido a que se pretendía castellanizar a las comunidades indígenas, sobre las cuales se busca imponer el modelo cultural predominante en la región.

Gradualmente, se fueron introduciendo cambios en la aplicación de este concepto dentro de la educación pública.

En el caso particular de Venezuela, luego de la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, se hizo reconocimiento al derecho de los pueblos a su identidad, lengua y manifestaciones culturales propias.

De allí que la nación suramericana se convirtió en pionera en esta materia, al ofrecer espacios para la formación en sus propios idiomas a las comunidades de las 44 etnias indígenas que cohabitan en suelo patrio.

La educación intercultural bilingüe permite mantener viva la lengua y las culturas ancestrales, lo que a su vez ayuda a que los niños y niñas adquieran mayores conocimientos ya que es más fácil para ellos el aprendizaje en la lengua que mejor comprenden.

Fuente: http://www.radiomundial.com.ve/article/educaci%C3%B3n-intercultural-biling%C3%BCe-garantiza-el-derecho-la-identidad

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Primer encuentro de educación abierta pedirá la elaboración de un plan nacional en la materia

 

El último día de agenda del seminario por los diez años del Programa de Entornos Virtuales de Aprendizaje (ProEVA) de la Universidad de la República (Udelar) marcó la realización del primer Encuentro Nacional de Educación Abierta. De ese ámbito salió una propuesta de declaración, que desde el lunes será sometida a consulta pública, tras su publicación en el sitio web del ProEVA. En el texto se recuerda una definición de Recursos Educativos Abiertos (REA) de un foro de la UNESCO de 2002, que los define como “materiales de enseñanza, aprendizaje e investigación en cualquier soporte, digital o de otro tipo, que sean de dominio público o que hayan sido publicados con una licencia abierta que permita el acceso gratuito a esos materiales, así como su uso, adaptación y redistribución por otros sin ninguna restricción o con restricciones limitadas”.

Además, se menciona que en el segundo Congreso Mundial de REA de la UNESCO, en 2017, se estableció un plan de acción con cinco líneas. En primer lugar, el plan señala la necesidad de “desarrollar la capacidad de los usuarios para encontrar, reutilizar, crear y compartir REA, además de “contextualizarlos” y enfrentar problemas lingüísticos y culturales que puedan surgir de su uso. El documento también señala que se debe “garantizar el acceso inclusivo y equitativo a los REA de calidad y “desarrollar modelos de sostenibilidad” y “entornos de políticas de apoyo”.

En el texto que se elaboró en el encuentro se considera que la educación pública uruguaya invierte en la generación de cursos en línea y diversas publicaciones académicas. No obstante, se afirma que “esta inversión se traduce en la producción de numerosos recursos educativos que a pesar de ser materiales que se crean para el bien público y con el dinero de todos, generalmente no pueden ser utilizados de forma eficaz por quienes los pagaron”, situación que debería cambiar, según señalan.

En particular, se plantea que si bien en primaria y secundaria se intentó mejorar el acceso a estos materiales a través de la compra de derechos de lectura de libros digitales, sus “restricciones en el uso” hacen que esta modalidad no permita “la correcta apropiación de los materiales por parte de estudiantes y docentes”, ya que no pueden leerlos en cualquier dispositivo o imprimirlos. Además, la propuesta de declaración señala que esa solución no contempla la posibilidad de contextualización, adaptación y reuso de los materiales. Por lo tanto, evalúan que “los usuarios continúan accediendo a los materiales través de otros medios, no siempre legales”.

En el caso de la educación superior, “donde los costos de los libros de texto son asumidos directamente por los estudiantes, los altos precios obligan a los estudiantes a omitir los materiales necesarios, alterar su curso de estudios o incluso abandonarlos”, se afirma. En base a un relevamiento hecho en 2012, se sostiene que una parte importante de los estudiantes de la Udelar no puede acceder a textos obligatorios y baja obras de la web sin los permisos correspondientes, mientras que la mayoría fotocopia partes de libros.

Para adelante

En el encuentro se entendió que si bien en Uruguay existen diferentes colectivos que impulsan la educación abierta y la elaboración y publicación de REA, como el Núcleo de REA y Accesibles de la Udelar, el Repositorio de REA de Plan Ceibal, la Red de REA del Departamento de Plan Ceibal, el Consejo de Formación en Educación y el Portal Uruguay Educa, se trata de “iniciativas desarticuladas y de bajo alcance”. En la propuesta de declaración se afirma que dicho impacto seguirá siendo residual hasta que “no se tome el tema como una política pública, se analice efectivamente cuál es la situación actual del gasto público en materiales de estudio y se defina una estrategia global”.

Además de nombrar algunas políticas de REA y educación abierta en otros países del mundo, se reclama que el Sistema Nacional de Educación Pública (SNEP) adopte políticas concretas al respecto. Para ello, se propone la creación de un grupo de trabajo de educación abierta con investigadores, autoridades y representantes de todos los niveles de la educación uruguaya; la elaboración de un diagnóstico en el que se releve y sistematice el actual gasto público en materiales de estudio, se analicen la normativa y las políticas de publicación existentes, además de sistematizar los llamados o programas de entrega de materiales educativos y la realización de un mapeo de repositorios actuales y en construcción; también se reclama por la modificación de la ley de derechos de autor “en favor de la educación”, de forma de lograr “reglas razonables y cumplibles”, al mismo tiempo que se otorgue seguridad jurídica y se permita la reutilización de materiales ya disponibles en la web.

En suma, se propone la elaboración de una guía de REA y publicaciones abiertas para instituciones de la educación pública que incluya “recomendaciones de políticas de publicación, llamados o licitaciones para creación de contenidos y una guía para la aceptación de donaciones de acervo patrimonial”. Finalmente, se plantea que se podría comenzar por actividades piloto, como la creación de un programa nacional de libros de texto abiertos o la implementación de un programa de alfabetización en derechos de autor y educación abierta. Dicho programa estaría dirigido a autoridades, docentes y bibliotecas de todo el SNEP y se basaría en la metodología del proyecto Copyright Literacy de la London City University. “No se trata de enseñar cómo evitar el plagio y la piratería, sino de educar en buenas prácticas de uso del material con todos los derechos reservados, así como creación de reuso, adaptación y aprovechamiento del potencial de los REA”, especifica la propuesta de declaración.

Luego de la consulta pública del texto, se publicará la declaración final del encuentro.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2018/9/primer-encuentro-de-educacion-abierta-pedira-la-elaboracion-de-un-plan-nacional-en-la-materia/

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Entrevista a Buckingham: “La educación sólo puede ser una parte de la respuesta a los desafíos de los medios digitales”

Por Leticia Castro

El experto en alfabetización digital habló sobre el rol de la educación en el mundo de las noticias falsas

Para David Buckingham hay un panorama claro: las noticias falsas, el bullying o el ciberacoso son algunos de los síntomas de los tiempos digitales, producidos en gran parte por los medios de comunicación, incluidas las redes sociales. Los gobiernos no pueden regular a los gigantes como Facebook o Google, entonces pasan la responsabilidad de ser una persona crítica a los ciudadanos y, en cuanto eso ocurre, se tiende a señalar a la educación: los docentes “salvadores” van a instruir a las futuras generaciones en alfabetización digital y no habrá problemas.

El inglés, experto en medios, educación y juventud, llegó a Uruguay invitado por Plan Ceibal, como parte del ciclo Repensar la educación para un futuro en construcción, y expuso sobre los peligros de cargar al sistema educativo con toda la responsabilidad, sin que los gobiernos y los medios asuman su rol. Después de su conferencia conversó con la diaria sobre cómo la educación asume el desafío y se prepara para el futuro, pero insistió en que “la educación sólo puede ser una parte de la respuesta a los desafíos que plantean los medios digitales”.

La cultura digital es parte de la vida de los niños fuera de la escuela. ¿Cómo pueden las escuelas ser parte de ese mundo?

Es muy importante que las escuelas trabajen para reducir la brecha entre lo que pasa fuera y dentro de la institución, porque de otra manera el peligro es que la escuela parezca irrelevante. De hecho, creo que para muchos chicos esa es la verdad: a menudo, la educación parece un ritual, algo que tienes que hacer pero en lo que no te involucras. De todas maneras, no creo que esa brecha disminuya simplemente si las escuelas reconocen los conocimientos que traen los niños desde afuera; deberían construir sobre lo que los niños saben. Este mundo de redes sociales es un buen ejemplo: hay cosas que los niños saben y los profesores no, pero los profesores tienen conocimientos de los que los niños carecen, y tiene que haber una forma de acercar esos conocimientos.

¿Cuál es la mayor dificultad de aprender y enseñar en esta área?

La mayor dificultad es que todo está cambiando, todo el tiempo. Publiqué un libro en 2003 sobre la educación en medios y ahora es historia antigua. Las cosas cambian tan rápidamente que siempre hay algo nuevo; es por eso que debemos entender que no se trata solamente de saber cuál es la última tecnología, sino tener un conjunto de conceptos y principios que den estructura a lo que se enseña. Cuando hablamos de los conceptos básicos de la educación en medios hablamos de cuatro puntos: lenguaje, representación, producción y audiencia; podemos analizarlos en los diarios, pero también en las redes sociales. Debemos tener esos principios estructurantes y también ser flexibles, para ir cambiando a medida que la realidad cambie.

El sistema educativo se adapta lentamente a esos cambios…

Lo hace muy lentamente. Ese es el problema. Siempre está el peligro de que vayamos al salón y enseñemos sobre la televisión, cuando en realidad ya no es tan importante para ellos. Creo que los docentes necesitan ir formándose permanentemente para incorporar los cambios.

¿Creés que estamos más preocupados por las habilidades digitales como herramientas que por la alfabetización digital?

Sí, y creo que eso es un problema. Parece que cuando hablamos de alfabetización es hablar de cómo se hace algo. No hay contenido. Se aprende a hacer una página web o un Power Point, pero no hay contenido, y muchas veces lo que pasa es que todas las preguntas importantes –¿cómo los medios representan el mundo?, ¿cómo los medios trabajan en la industria?, ¿qué intereses están persiguiendo cuando informan?– terminan siendo ignoradas. Se discute muy poco sobre las implicaciones culturales, sociales y económicas del mundo digital.

El acceso a la información genera oportunidades para desarrollar el pensamiento crítico. ¿Cómo se hace?

“Crítico” es un palabra peligrosa. Siempre hay un elemento de yo y ellos: yo soy crítico y esta persona, que no está de acuerdo, no lo es. Hay un problema en definir qué es crítico. La mayoría de las personas está de acuerdo con que es necesario el pensamiento crítico, pero ¿qué significa? Yo he intentado definirlo últimamente: en parte es algo obvio, que los profesores ya saben, no es solamente encontrar información, es saber evaluarla, reflexionar sobre la evidencia y la retórica que la gente usa para argumentar, pensar sobre la lógica que tiene la discusión. Una de las cosas que intentamos hacer es un marco de referencia para el pensamiento crítico, para que no sea una vaga buena intención necesitamos que sea algo específico. Para eso, debemos aislar a los medios de su contexto habitual y analizarlos como objetos extraños, y esto es difícil porque el contexto de los medios es la vida del día a día.

Estamos acostumbrados a hablar de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), pero preferís hablar de medios digitales. ¿Por qué hacés esa distinción?

A las compañías como Facebook, Google y Apple me gusta llamarlas medios digitales; son medios, no tecnología. Creo que hablar de tecnología implica la idea de que son esencialmente máquinas, como si fueran herramientas que harán alguna tarea, y a menudo eso significa que pensamos sobre ellas de una forma neutral, como si sólo hicieran un trabajo para nosotros. Cuando llamamos a algo medio, nos preguntamos cómo es que esto media el mundo, cómo representa el mundo para nosotros. Si miramos las redes sociales, tal como un periódico, representan el mundo de una forma particular. Si yo en Twitter escribo sobre algo que vi, también estoy representando el mundo, no estoy simplemente reflejando, entonces estas plataformas deben ser consideradas como medios, no son sólo herramientas.

En tu libro Más allá de la tecnología (2007) mencionabas la comercialización de las tecnologías educativas como algo preocupante. Ahora que dejaron de ser tan incipientes, ¿es algo que todavía preocupa?

Creo que sí, aunque de alguna forma cambió. Cuando escribí el libro fui a una feria tecnológica y la gente estaba vendiendo computadoras y software, vendían productos que luego los docentes comprarían. Ahora creo que estamos en un mundo diferente, porque este modelo de negocio de las redes sociales está invadiendo la educación. Compañías como Google apuntan a la educación porque es un gran mercado, y lo es porque tiene una enorme cantidad de datos [big data]. La educación es una ubicación muy útil para aterrizar. El negocio siguen siendo los productos, pero también tiene mucho que ver con reunir y vender información sobre los estudiantes de las escuelas. Además, saben que los profesores no necesariamente entienden sobre esto, los docentes son vulnerables a los atractivos del mercado: les dicen que les van a dar todas estas maravillosas herramientas y todo gratis, y en realidad ellos están obteniendo sus datos.

¿Cómo se puede prevenir esta situación?

Es muy difícil. Lo que hemos visto en Reino Unido en los últimos 20 años es que el sistema educativo se volvió parte del mercado. Hay escuelas que, como si fueran centros comerciales, compiten por los clientes, que son los padres, no los niños. En Uruguay las instituciones están bajo un sistema nacional, y eso les da poder, porque están juntos, se unen. Cuando hay escuelas independientes, como pasa en Reino Unido, empiezan a competir sobre cuál tiene el software de Google o los lentes de Facebook, las escuelas individualmente son bastante débiles; sin embargo, las escuelas juntas son más fuertes. Si Facebook tiene que negociar con todo el sistema –de, por ejemplo, 400 escuelas–, es un problema. Creo que ustedes tienen mucha más protección, deberían aprovecharlo.

Fuente de la entrevista: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2018/9/buckingham-la-educacion-solo-puede-ser-una-parte-de-la-respuesta-a-los-desafios-de-los-medios-digitales/

 

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The Monster Project Allies: Uruguay convierte dibujos de niños en obras digitales de artistas profesionales

Por Leticia Castro

Uruguay es el primer país de Latinoamérica que participa en el proyecto

Con The Monster Project Allies: Uruguay, los dibujos de crayola o témpera de los niños se convertirán en obras diseñadas por artistas profesionales. Uruguay es el primer país de Latinoamérica en el que aterriza esta iniciativa estadounidense. La idea es que los maestros de primer a tercer año de cualquier escuela –pública o privada– del país postulen a sus clases para participar en el desafío, ya que sólo un grupo será seleccionado; esos niños podrán dibujar, de la forma que quieran, un escenario donde aparezca la mejor versión de un monstruo que puedan imaginar. Después, artistas nacionales se inspirarán en las obras de los más pequeños para crear sus propias piezas siguiendo el estilo que los caracteriza.

El proyecto llega de la mano de Uruguay Computer Graphic(UY!CG), una organización sin fines de lucro que se encarga, desde 2011, de acompañar y potenciar el crecimiento de la industria de los gráficos virtuales en Uruguay. Desde organizan realizan un evento anual, pero este año decidieron ir por más y generar varias actividades relacionadas con el tema, según comentó a la diariaMatías de los Campos, uno de los coorganizadores de UY!CG. Entre esas actividades idearon el proyecto en su versión nacional; con la licencia original aplicarán el mismo proceso que en Estados Unidos pero con niños uruguayos.

Declarado de interés por el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), The Monster Project Allies: Uruguay busca ofrecerles a los maestros una excusa para introducir un poco más de arte en sus clases. El grupo que resulte seleccionado participará en un taller a cargo de los coorganizdores de UY!CG: “Se va a dar una pequeña clase de arte, en la que se estimula mucho al niño para sacar las ideas preconcebidas a la hora de dibujar; si no, dibujan cosas que ya conocen. Se cuenta qué es el arte y cómo se trabaja de eso”, detalló De los Campos, y agregó: “Es demostrar que sus ideas son importantes y es genial poder mostrarles lo que los artistas crearon a partir de su dibujo”. Los niños podrán explorar libremente la consigna y luego verán que son la inspiración para artistas que trabajan de dibujar, reafirmando la idea que el arte es una profesión legítima.

De los Campos aseguró que la restricción etaria es simplemente para que el niño no sea tan chico como para dibujar algo muy ingenuo, ni tan grande como para hacer algo demasiado detallado o copia de imágenes que ya hayan visto en películas. Por cada niño que dibuje va a haber un artista que lo reinterprete, ya sean 16 niños o 35, depende de la clase seleccionada: “Cada artista elige el dibujo que él crea conveniente para desarrollar su impronta. A partir de la elección tienen un mes para desarrollar su versión del dibujo del niño. Después volvemos a la clase y les entregamos a los niños ambos dibujos, el del artista y el suyo. El 24 de noviembre, en el evento anual de UY!CG, vamos a pasar un video de la entrega, se van a exponer los dibujos impresos y también los vamos a mostrar de forma digital”, explicó.

Fuente de la reseña: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2018/9/the-monster-project-allies-uruguay-convierte-dibujos-de-ninos-en-obras-digitales-de-artistas-profesionales/

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La Sociedad Uruguaya de Historia de la Educación ante el cambio curricular en formación en educación

Por la Diaria

“Hacer pues, perspectiva histórica, no es hundirse en un proceso ya muerto sino buscar en muchos aspectos, las raíces de la realidad presente. […] Menospreciar el pasado por resultar ahora una etapa superada, no sólo implica desconocimiento de valores reales, sino además un injusto olvido de lo que constituye la fundamentación de las posiciones actuales, que nada tienen por cierto de definitiva”.

Julio Castro, El banco fijo y la mesa colectiva

Actualmente la formación de los educadores se encuentra en discusión. Para la Sociedad Uruguaya de Historia de la Educación (SUHE) constituye una buena noticia. Como profesores e investigadores somos conscientes de la historicidad de los procesos educativos. Esto significa que una república requiere reflexionar acerca del ajuste entre el proyecto de sociedad y los medios que se propone para realizarlo, en cada momento histórico. Cada generación, como dice Hannah Arendt, debe volver siempre a pensar cómo lograr el punto justo que hace posible que el proceso de transmisión de la cultura no se interrumpa. Esto es lo que garantiza la posibilidad de que una sociedad perdure en el tiempo, enfrentando las fuerzas de disolución que en el presente se han vuelto mucho más fuertes.

Sin embargo, algunas alertas han hecho que la SUHE se manifieste. En el marco del proceso de modificación de los planes de estudio de Formación en Educación, la desaparición de Historia de la Educación como unidad curricular es motivo de preocupación. Historia de la Educación ha formado parte del currículum de la formación docente en nuestro país por más de 100 años. La posibilidad actual de que sea sustituida como asignatura de la carrera de magisterio nos mueve a la reflexión sobre la razón de ser de esta asignatura.

Pertinencia de la Historia de la Educación para la formación en educación

¿Por qué incluir Historia de la Educación en la formación de profesionales de la educación? Esta asignatura tiene un rol eminentemente formativo, porque proporciona al futuro profesor, maestro o educador social los elementos para construir una identidad profesional por medio del conocimiento de los procesos históricos que han dado origen al oficio de educar. La importancia de esta disciplina en la formación de los educadores fue señalada con acierto por Adriana Puiggrós, quien plantea la responsabilidad particular de los profesores de Historia de la Educación en un contexto en que los vínculos intergeneracionales están fragilizados: “El caso de los profesores de Historia de la Educación es probablemente límite, ya que de ellos depende que los futuros educadores sean capaces de recoger ese hilo del tiempo/acontecimiento que teje su identidad”. (Volver a educar, 1995: 64-65).

Para Puiggrós, la Historia de la Educación es un campo que permite al educador encontrar los fundamentos que sostienen su identidad en el tiempo. La posibilidad de hacer que el proceso de transmisión de la cultura tenga lugar requiere de educadores que encuentren en el pasado las huellas de un oficio que otros antes se propusieron. Esto permite recuperar el sentido de una forma de hacer que, aunque cambia, mantiene un elemento central a lo largo del tiempo que le da sentido. Sin esta forma de anclar históricamente la formación de un educador, este queda librado a las influencia de las mismas fuerzas que se han desencadenado en el mundo que amenazan con disgregar la singularidad de cada sociedad.

Por otro lado, Historia de la Educación tiene la importante función de formar conciencia histórica sobre la realidad educativa. La educación del pasado se manifiesta en las “novedades” que vamos construyendo de continuo. Las viejas formas se revelan en el acontecer presente. Es Historia de la Educación la única disciplina que permite aprehender el desarrollo de las políticas educativas en su relación con la articulación entre Estado y sociedad en el devenir histórico. No es una mera curiosidad arqueológica, sino una herramienta esclarecedora de las cuestiones educacionales del presente que permite pensar cómo los recursos del pasado pueden utilizarse en el presente para provocar los cambios en la educación que se esperan.

Para Henri Marrou, amplía nuestra perspectiva y nos despoja del sentimiento de ingenua suficiencia; para John Dewey, es la clave para entender los fenómenos presentes. Estudiar la educación del pasado habilita a comprender la realidad educativa presente como construcción y como sedimentación de la acción de muchas generaciones de docentes. Para los educadores significa la posibilidad de comprender mejor la escuela en la que trabajan, la organización de la educación a la que están sujetos. Contribuye entonces a la formación del pensamiento crítico del educador sobre su práctica y sobre el contexto dentro del cual ejerce su acción como docente. Supone esto una potente herramienta para el cambio, para pensarnos colectivamente y discutir qué queremos ser a partir de la comprensión de por qué somos como somos. No se trata tanto de encontrar recetas replicables, sino de comprender las relaciones entre los problemas que enfrentamos en la educación con los problemas que han vivido otros en otros tiempos y lugares.

Un campo en crecimiento en riesgo de ser excluido

El cambio curricular se plantea además en un momento en que la Historia de la Educación viene ganado espacios en nuestro país. En el 2016 la SUHE organizó el primer Congreso de Historia de la Educación Uruguaya, en el que se presentaron más de 100 ponencias, muchas de ellas producto de investigaciones realizadas por docentes. A principios de este año fuimos sede del Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación, al que asistieron más de 800 colegas de todo el continente, de España y de Portugal. Las publicaciones se multiplican. Nuevos temas son abordados, viejos temas se revisitan desde nuevas perspectivas. A nivel internacional, la Historia de la Educación es un campo en desarrollo en los grandes centros de investigación. Esa expansión ha sido concomitante con la renovación de la disciplina, que ha pasado de un paradigma tradicional que la identificaba con la historia de los grandes pensadores sobre la educación a un nuevo paradigma caracterizado por el análisis sociohistórico y la perspectiva de la historia total. En América Latina, el desarrollo de los estudios de Historia de la Educación se manifiesta en la multiplicación de investigaciones sobre un variado conjunto de problemas que incluyen desde la política educativa al análisis de símbolos y discursos educativos, en la integración de nuevas perspectivas teóricas y metodológicas, en la formación de sociedades y en una actividad creciente de congresos y publicaciones. En los programas universitarios de formación de docentes en América, Europa y Estados Unidos, la Historia de la Educación constituye una disciplina institucionalizada, tanto en el nivel de grado como en el de posgrado.

No parece razonable privar a los educadores en formación de nuestro país del contacto con este campo que produce conocimiento sobre la educación y sobre los propios docentes. Su exclusión del currículum de Formación en Educación podría tener además un efecto desfavorable en el desarrollo del campo a nivel nacional, dejando a la Historia de la Educación con cada vez menos espacios donde pueda ser pensada y debatida. En una futura Universidad de la Educación, la Historia de la Educación podría ser un fértil campo de investigación.

La Historia de la Educación que queremos para nuestros docentes y educadores

El cambio curricular es una oportunidad para discutir qué Historia de la Educación queremos para la formación en educación. Esta no puede consistir en una mera presentación de las doctrinas pedagógicas de pensadores –nacionales o extranjeros–. Es preciso considerar también las prácticas educativas, que pueden o no corresponderse con las doctrinas antedichas: las instituciones, la cultura escolar, los programas, los métodos pedagógicos, la formación de los educadores, los recursos económicos, etcétera. Deberían estudiarse no sólo las propuestas hegemónicas, sino también los proyectos y experiencias alternativas o truncas que se consideren relevantes y potentes para la reflexión. Sería deseable que se otorgara un mayor espacio al estudio de la educación uruguaya y latinoamericana. Tanto el pensamiento educacional como las realizaciones que lo expresen deben estar adecuadamente contextualizados en el panorama político, económico y social de cada período estudiado, tanto de nuestro país como de la región. Otra posibilidad de cambio es diseñar historias de la educación diversificadas, adaptadas al perfil de cada carrera, como ya se ha propuesto en Educación Social. Sería positivo resignificarla para ponerla a dialogar en forma más fluida con la formación específica, rever periodizaciones y enfoques historiográficos.

Para terminar, queremos insistir en que no será posible una mejora de nuestra educación si se ignora el rico patrimonio de experiencias e ideas del pasado educacional y su potencialidad para pensar el futuro.

Fuente del artículo: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2018/9/la-sociedad-uruguaya-de-historia-de-la-educacion-ante-el-cambio-curricular-en-formacion-en-educacion/

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Infancias libres: un libro para abordar la educación sexual integral

Por La Diaria

Militantes feministas argentinas plantean actividades y dinámicas para todo público.

Introducir la educación en géneros no siempre es fácil. Eso lo tienen claro las argentinas Nadia Fink y Cecilia Merchán, autoras del libro Infancias libres: talleres y actividades para educación en géneros, de las editoriales Chirimbote (que publicó la serie Antiprincesas) y Las Juanas. El objetivo del libro, que se presentó el lunes 20 en Montevideo, es ofrecer a los adultos responsables de niños una guía para generar preguntas disparadoras y dinámicas de talleres que sirvan para introducir la formación sexual integral a la vida de los más jóvenes. A partir de la gran repercusión del movimiento #NiUnaMenos en Argentina, las autoras consideraron que era el momento de “profundizar y abordar el tema de lo que pasa en las infancias, entender cómo se van asentando los estereotipos de género desde que nacemos en adelante”, comentó a la diariaMerchán, en su paso por la capital uruguaya.

Para las autoras, enfocarse en la infancia es “muy importante, porque es donde se empieza a socializar y se empieza a marcar en las personas el camino que deberían seguir”. Desde jóvenes, aseguran, a los niños se les marca con qué jugar o qué leer: “Las mujeres aparecemos en la literatura como las princesas a ser rescatadas por un príncipe, princesas que son absolutamente pasivas, que en general se tienen que enfrentar a otras mujeres que son malas. Revisar esto en las infancias es fundamental, porque si nos dicen de niñas que somos nosotras las que debemos jugar con las muñecas y a los varones no los dejan, después es lógico que en nuestra adultez seamos las mujeres quienes cuidemos a nuestro hijo y los hombres no”, puntualizó Merchán.

Durante su camino como militante de los feminismos populares Merchán ha dado muchos talleres y cursos. Acumuló, con el tiempo, un bagaje de prácticas y actividades que a su entender deberían ser compartidas. Todo lo que se presenta en el libro está “súper probado por un montón de talleristas de nuestro país y está pensado para que cualquier persona pueda desde elaborar una pregunta hasta coordinarlos”. En la propuesta parten de ciertos conceptos de la educación popular, como la pedagogía de la pregunta: “No vamos creyendo que sabemos todo y que los demás no saben nada, sino que nos preguntamos cosas, aprendemos todo el tiempo”. Para la autora “el libro tiene en su interior todo lo que hace falta para generar un taller y desde ahí pensar y repensar nuestras propias construcciones y estereotipos de género. No es, para nada, un libro para personas expertas”, resumió.

A mis hijos no los tocan

La educación sexual ha sido terreno de disputa últimamente. Para Merchán es “fundamental” que se pueda avanzar en la implementación de las conquistas legales en las políticas públicas; la autora comentó que ante el rechazo de algunos grupos, quienes defienden la educación sexual integral deben apoyarse en las leyes y convenios internacionales que contemplan y garantizan la diversidad en los seres humanos e impulsan su cuidado y promoción dentro del sistema escolar.

Sobre grupos como “A mis hijos no los tocan”, que se han posicionado –entre otras cosas– en contra de la Guía de educación sexual que se aplica en la educación primaria uruguaya, Merchán comentó que “no aceptan avanzar tal como lo está haciendo la sociedad, son grupos reaccionarios, porque reaccionan ante la ampliación de derechos y lo seguirán haciendo”. Ante esto propone dar una respuesta contundente y asegura que de ninguna manera se puede dejar de lado los programas de educación sexual en el ámbito formal.

Según la autora, la educación formal es un terreno muy rico para trabajar la educación sexual en el amplio espectro que la compone, ya que no se limita a una formación sobre reproducción. A su entender, “toda educación es sexual”, y en materias tan diversas y clásicas como matemática o historia es posible trabajar componentes que inviten a reflexionar sobre el rol que tienen hombres y mujeres en la sociedad; sobre todo, lo que se busca es que dentro de la educación formal se eliminen actividades estereotipadas para hombres y mujeres.

Fuente de la reseña:  https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2018/8/infancias-libres-un-libro-para-abordar-la-educacion-sexual-integral/

 

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