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África y Asia: Aumento del trabajo infantil por la pandemia de Covid-19

Niños y niñas en Ghana, Nepal y Uganda describen jornadas extenuantes y una remuneración insignificante

  • El impacto económico sin precedentes de la pandemia de Covid-19 ha puesto a niños y niñas en una situación de trabajo infantil bajo condiciones peligrosas y de explotación.
  • Muchos niños y niñas creen no tener otra opción más que trabajar para ayudar a sus familias a subsistir, pero el aumento del trabajo infantil no es consecuencia inevitable de la pandemia.
  • Los gobiernos y los donantes deben priorizar las ayudas en efectivo destinadas a las familias para que estas puedan mantener un nivel de vida adecuado sin recurrir al trabajo infantil.

(Nueva York) – El impacto económico sin precedentes que ha tenido la pandemia de Covid-19, combinado con el cierre de escuelas y la asistencia insuficiente por parte de los gobiernos, está empujando a niños y niñas a una situación de trabajo infantil en condiciones peligrosas y de explotación, señaló Human Rights Watch en un informe que se presentó hoy previo al Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora el 12 de junio de 2021. Los gobiernos y los donantes deben priorizar las asignaciones de efectivo destinadas a las familias para proteger los derechos de los niños y niñas a fin de que las familias puedan mantener un nivel de vida adecuado sin recurrir al trabajo infantil.

El informe de 69 páginas, ‘I Must Work to Eat’: Covid-19, Poverty, and Child labor in Ghana, Nepal, and Uganda” (“Tengo que trabajar para comer: Covid-19, pobreza y trabajo infantil en Ghana, Nepal y Uganda”), fue publicado en forma conjunta con la organización Initiative for Social and Economic Rights (ISER) en Uganda y con Friends of the Nation en Ghana. Los investigadores analizaron el aumento del trabajo infantil y la pobreza durante la pandemia de Covid-19 y el impacto que esta tiene en los derechos de los niños y las niñas. Numerosos menores describieron jornadas extenuantes y prolongadas de trabajo a cambio de una remuneración exigua, después de que sus padres perdieran sus empleos o fuentes de ingresos debido a la pandemia y a los confinamientos que se impusieron para contenerla. Muchos describieron condiciones de trabajo riesgosas y algunos señalaron sufrir violencia, acoso y el robo de sus salarios.

Los investigadores entrevistaron a 81 niños y niñas que trabajan, algunos de apenas 8 años, en GhanaNepal y Uganda. Estos niños trabajaban en hornos de ladrillos, fábricas de alfombras, minas de oro,  canteras y en los sectores de pesca y agricultura. Algunos se desempeñaban como mecánicos, conductores de bicitaxis o en la construcción, mientras que otros vendían artículos en las calles.

La gran mayoría de los niños y niñas entrevistados manifestaron que la pandemia y los confinamientos habían repercutido de manera negativa en los ingresos de sus familias. Sus padres perdieron el empleo por el cierre de actividades, no pudieron acceder a mercados por las restricciones al transporte o perdieron clientes por la contracción de la economía. Muchos niños y niñas ingresaron a la fuerza laboral por primera vez para ayudar a mantener a sus familias. Algunos dijeron haber tomado la decisión de trabajar porque sus familias no tenían comida suficiente. Hubo niños que siguieron trabajando incluso después de que la situación mejoró relativamente.

“Empecé a trabajar porque estábamos realmente mal”, dijo una niña de 13 años en Uganda a ISER. “El hambre era demasiada como para quedarnos sentados esperando”.

Algunos niños y niñas contaron haber realizado trabajos que, a todas luces, eran peligrosos. En Uganda y Ghana, los niños que trabajaban en minas refirieron que cargaban bolsas pesadas con minerales, trituraban las piedras con martillos, aspiraban el polvo y los gases de las máquinas procesadoras y manipulaban mercurio tóxico para separar el oro del mineral. En los canteros, algunos niños señalaron haber sufrido lesiones causadas por las piedras que salían disparadas y que incluso se les incrustaban partículas filosas en los ojos. Varios niños mostraron a los investigadores los cortes provocados por herramientas similares a machetes que usaban para despejar los terrenos o por los bordes filosos de las cañas de azúcar. Otros contaron que llevaban cargas pesadas.

En cada uno de estos tres países, más de un tercio de los niños y niñas entrevistados trabajaban al menos diez horas al día, y algunos de ellos todos los días de la semana. Varios niños en Nepal afirmaron que trabajaban 14 horas por día o más en fábricas de alfombras.

En su mayoría, recibían un salario ínfimo. Más de la cuarta parte manifestó que a veces los empleadores retenían los salarios o pagaban menos de lo prometido. En Ghana, un niño de 12 años contó que trabajaba 11 horas al día llevando pescado al mercado, pero le pagaban apenas 2 a 3 cedis por día (USD 0,34 a 0,52). “Hay muchos días que realmente paso hambre”, dijo a Friends of the Nation.

Los cierres de escuelas han contribuido a que aumente el trabajo infantil en todo el mundo. La mayoría de los niños y las niñas entrevistados tenían acceso limitado o nulo al aprendizaje a distancia. Algunos habían perdido la posibilidad de comidas gratuitas en la escuela. Había niños que abandonaron la escuela en forma permanente, mientras que otros siguieron trabajando incluso después de que reabrieran las escuelas.

Otros factores significativos que propician el trabajo infantil son la enfermedad, discapacidad o fallecimiento de algún padre. La tasa de muertes por Covid-19 a nivel mundial ha llegado a 3,3 millones, cientos de miles de niños y niñas perdieron a sus padres y muchos podrían verse obligados a trabajar para convertirse en el principal sostén económico de sus familias.

Antes de la pandemia, los países habían conseguido avances notables en la reducción del trabajo infantil. Según la Organización Mundial del Trabajo, la cantidad de niños y niñas que realizan trabajo infantil se redujo en aproximadamente 94 millones entre 2000 y 2016, lo cual supuso una disminución del 38 %. En muchos países que lograron reducir el trabajo infantil, los gobiernos otorgaron asignaciones de efectivo para ayudar a las familias y aligerar la presión que lleva a los niños a trabajar. Sin embargo, 1300 millones de niños y niñas —sobre todo en África y Asia— no están alcanzados por programas de ayudas de efectivo.

Los investigadores se centraron en Ghana, Nepal y Uganda porque han tenido avances considerables en la reducción de la pobreza y el trabajo infantil y, como países “pioneros”, se han comprometido a acelerar los esfuerzos orientados a erradicar el trabajo infantil para 2025, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Sin embargo, están relegados respecto de otros pares en la región en el uso de ayudas en efectivo como respuesta ante la crisis del Covid-19.

En respuesta a la pandemia de Covid-19, la gran mayoría de los países brindan asistencia de emergencia, incluida ayuda en efectivo para familias. No obstante, en muchos casos la asistencia no ha alcanzado a cubrir las necesidades. La mayoría de los programas de ayudas en efectivo son a corto plazo o consistieron en un único pago.

“Para muchas familias con hijos, las asistencia gubernamental en respuesta a la pandemia no ha sido suficiente para protegerlas del trabajo en condiciones peligrosas y de explotación”, afirmó Becker. “En un contexto en el que millones de familias afrontan serias dificultades económicas por la pandemia, las ayudas en efectivo son más importantes que nunca para proteger los derechos de niños y niñas”.

Fuente: https://www.hrw.org/es/news/2021/05/26/aumento-del-trabajo-infantil-por-la-pandemia-de-covid-19

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Reabren escuelas en Katmandú, Nepal

Asia/Nepal/20-12-2020/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com

KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Un empleado médico verifica la temperatura corporal de una estudiante en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Estudiantes portan caretas y mascarillas mientras asisten a una clase en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

 KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Un empleado médico verifica la condición de salud de una estudiante en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

 KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Estudiantes portan caretas y mascarillas mientras asisten a una clase en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

KATMANDU, 11 diciembre, 2020 (Xinhua) — Un empleado médico verifica la temperatura corporal de una estudiante en una escuela en Katmandú, Nepal, el 11 de diciembre de 2020. Las escuelas en distintas municipalidades de Katmandú reabrieron recientemente después de meses de cierre. (Xinhua/Sulav Shrestha)

Fuente e Imagen: http://spanish.xinhuanet.com/photo/2020-12/14/c_139583776.htm

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Crecen las desapariciones de mujeres y niños en Nepal

Asia/Nepal/09 Julio 2020/elpais.com

El país atraviesa una situación crítica relacionada con la trata y tráfico de personas que está dejando una estela de dolor y juventud perdida

Los 1.758 kilómetros de frontera entre Nepal e India, que cientos de miles de ciudadanos de ambos países cruzan sin necesidad de pasaporte o visado, son desde hace tiempo una de las vías de paso más concurridas del mundo en cuanto a tráfico de personas se refiere. Desde el terremoto del año 2015, que se cobró 9.000 vidas y provocó graves perjuicios a las estructuras sociales y económicas de Nepal, la actividad se ha multiplicado, y millares de hombres, mujeres y niños nepalíes atraviesan el confín entre ambos países para desaparecer y no volver más.

Antes del seísmo, anualmente se introducían de forma ilegal entre 10.000 y 15.000 personas (en su mayoría mujeres y niños, unos 12.000 cada año según Unicef) de Nepal a India para emplearlas en la prostitución y el trabajo forzado. Sin embargo, en 2019, la Policía India de Fronteras descubrió que desde 2013 el contrabando de seres humanos había aumentado un 500%. Al parecer, el mortal terremoto fue la causa de este incremento. Una combinación de protección insuficiente de los derechos humanos, temblores de tierra, desigualdad de género, analfabetismo, pobreza y corrupción ha creado las condiciones idóneas para la crisis relacionada con el tráfico de personas que atraviesa el país del Himalaya. Se calcula que, actualmente, asciende como mínimo a 20.000 mujeres y niños al año.

Muchas de ellas, con la esperanza de obtener un empleo como trabajadoras domésticas en algún país del Golfo, acaban siendo víctimas de la explotación sexual en burdeles de ciudades como Bombay o Nueva Delhi o de otros países. La trata adopta muchas formas distintas. A veces un extraño la droga y la vende; otras, los vecinos la engañan, sus parientes o su marido la venden, o alguien la tienta por Internet con una promesa de matrimonio, una oportunidad de trabajo o un papel en una película de Bollywood justo al otro lado de la frontera.

En palabras del fiscal general de Estados Unidos, Xavier Becerra, la trata, el tráfico de personas o esclavitud moderna «es un delito que incluye forzar u obligar a alguien a trabajar o prestar alguna clase de servicio o a practicar la prostitución. La coacción puede ser sutil o directa, física o psicológica, y puede incluir el empleo de la violencia, las amenazas, las mentiras o la servidumbre por deudas. La explotación de un menor para la prostitución es tráfico humano, tanto si ha intervenido cualquier clase de fuerza, engaño o coerción, como si no. El desplazamiento o el transporte de las víctimas a través de fronteras locales, nacionales o internacionales, no es un requisito para la existencia del comercio de personas».

Pero la sociedad civil de Nepal está tratando de defenderse: todos los días, docenas de vigilantes especializadas, algunas de los cuales son supervivientes de la trata, intentan interceptar y rescatar a las posibles víctimas en los puestos fronterizos para que no sean vendidas desde Nepal a través de la frontera hacia la India. Otras alzan sus voces contra el profundo estigma social que persigue a sus víctimas en sus comunidades.

Fotos, mensajes y descripciones de hombres, mujeres y niños desaparecidos, muchos de ellos posiblemente víctimas del tráfico de personas, llenan un tablón de la comisaría de policía de la frontera entre Nepal e India en la ciudad nepalí de Bhairahawa.
Fotos, mensajes y descripciones de hombres, mujeres y niños desaparecidos, muchos de ellos posiblemente víctimas del tráfico de personas, llenan un tablón de la comisaría de policía de la frontera entre Nepal e India en la ciudad nepalí de Bhairahawa. VIOLETA SANTOS MOURA

El peligro, también en casa

Motivo de alarma es que el peligro también está presente en el propio país e, incluso, en el hogar. Muchas víctimas nunca llegan a cruzar la frontera. Las mujeres y las niñas son llevadas ilegalmente desde las zonas rurales a los centros urbanos de Nepal con la promesa de un empleo. En realidad, al final acaban en Katmandú obligadas a ejercer la prostitución en cientos de restaurantes con espectáculo musical, bares con bailarinas o salones de masaje que sirven de tapadera a burdeles. Según Unicef, solo en el valle de Katmandú, entre 10.000 y 13.000 niñas y mujeres trabajan en el «sector del ocio nocturno», la mayoría de ellas menores de edad. Sin embargo, se cree que los datos disponibles no reflejan con exactitud la magnitud del problema y que los reales probablemente son mucho más altos, ya que las víctimas aprenden a mentir a los trabajadores sociales sobre su edad y su situación por miedo a las represalias de los dueños y los gerentes de los negocios.

La investigación y la información sobre la trata de personas en Nepal se ha centrado sobre todo en el tráfico exterior, es decir, desde Nepal a otros países. No obstante, a raíz del terremoto de 2015 se ha producido un importante repunte de un fenómeno mucho menos conocido: el tráfico interior, en particular desde las zonas rurales a la capital, Katmandú. Debido a ello, Nepal ha pasado de ser considerado «país de origen y tránsito», a entrar también en la categoría de «país de destino» del comercio de personas.

Según el Manual para Responsables Políticos (Handbook for Decision Makers) sobre Tráfico y Explotación en los Sectores del Ocio y el Sexo en Nepal de la organización Terre des Hommes, uno de los informes más completos sobre la trata interior y el negocio del ocio en Nepal, que a menudo se confunde con el negocio de la prostitución, «en general, las niñas y las mujeres son captadas por coetáneas de sus pueblos que ya trabajan en el sector del ocio. La mayoría piensa que, cuando las reclutaron, las engañaron sobre la clase de trabajo. […] Si las víctimas eran menores o la captación de una adulta acabó en prostitución, la persona que la captó y el empresario son culpables de trata de personas tanto en virtud de las leyes nepalíes como internacionales».

No obstante, en el tráfico internacional la industria local del sexo desempeña un papel mayor de lo que podría suponerse. El 60% de las prostituidas declararon que un intermediario se puso en contacto con ellas para ofrecerles ir a India o a otro país a trabajar, atraídas por más promesas. En cambio, al final lo que espera en el extranjero es más explotación. Las niñas y las mujeres son vendidas a proxenetas, y a los hombres, las mujeres y los niños se los suele vender para posteriormente someterlos a trabajos forzados o a la extracción ilegal de órganos en clínicas clandestinas de India. Muchos de ellos desaparecen y no se les vuelve a ver más.

Estas imágenes arrojan luz sobre los orígenes y el coste del floreciente negocio del tráfico de personas, que mueve 150.000 millones de dólares anuales en el mundo, y en el que las mujeres y las niñas representan el 71% de las víctimas. Nepal es uno de sus filones más lucrativos. Solo desde el país del Himalaya, cada día son llevadas ilegalmente a India un mínimo de 54 niñas y mujeres.

En una época en que la Organización Mundial del Trabajo de Naciones Unidas advierte de que hay más de 40 millones de esclavos en el mundo, más que en cualquier otra época de la historia, esto representa tan solo una pequeña parte del precio que este mercado clandestino de seres humanos se ha cobrado en Nepal.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/07/02/planeta_futuro/1593693931_311801.html

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Nepal establece clases obligatorias de yoga en las escuelas

Asia/Nepal/19 Marzo 2020/ensegundos.com.pa

Un grupo de adolescentes nepalíes en el internado Bagmati estaban sentados con las piernas cruzadas, las palmas de las manos hacia arriba y los ojos cerrados, y se hundían en el suelo con cada respiración.

Un instructor comenzó a guiar a los estudiantes a través de la meditación y ejercicios físicos vigorosos, y culminaron con una serie de parados de cabeza y sosteniéndose con los hombros.

“El yoga me ha ayudado mucho a cuidar de mí mismo”, dijo Abhiyan Bhatta, de 15 años, quien contó que luchó con problemas de rodilla durante años antes de inscribirse a las clases de yoga en la escuela de Katmandú, la capital de Nepal. “He curado mi dolor”.

Era una clase optativa, pero el yoga pronto será más que una actividad extracurricular en Nepal. El próximo mes, cuando comience el nuevo ciclo académico, este pequeño país del Himalaya se convertirá en el primero del mundo en hacer de esta disciplina una asignatura obligatoria a nivel nacional.

Cientos de miles de estudiantes de primaria y secundaria se inscribirán a un nuevo curso semanal de yoga. Además de matemáticas, ciencias, el idioma nepalí e inglés, el plan de estudios actualizado enseñará a los estudiantes la historia del pensamiento yóguico, junto con lecciones sobre el ayurveda y la naturopatía, un tipo de medicina alternativa que promueve la autocuración.

“El yoga es nuestra ciencia antigua”, dijo Giriraj Mani Pokhrel, ministro de Educación de Nepal, en una entrevista. “Queremos que los estudiantes lo aprendan y creemos que este es el momento adecuado”.

Los programas escolares de yoga se han puesto de moda en todo el mundo. En Estados Unidos, cientos de escuelas públicas dedican tiempo para que los estudiantes practiquen técnicas de respiración profunda y ejercicios de reducción de estrés. En India, nación vecina de Nepal y cuna del yoga, algunas universidades y escuelas gubernamentales ya exigen a los estudiantes que tomen estos cursos, aunque no es una política nacional.

Pero el nuevo requisito del yoga en Nepal ha suscitado críticas en una región donde dicho ejercicio se considera imbuido de un significado religioso e ideológico, y cada vez más entrelazado con el auge del nacionalismo hindú.

Los grupos musulmanes se han resistido a entonar el “om”, un sonido sagrado en el hinduismo, o a realizar el saludo al sol, pues argumentan que viola la naturaleza monoteísta del islam.

En India, donde el gobierno del primer ministro Narendra Modi ha impulsado un programa político que da prioridad al hinduismo, los saludos al sol y los cantos en sánscrito son características habituales de los ejercicios de estilo militar que realizan los grupos nacionalistas hindúes. Las shakhas diarias, como se conocen los ejercicios, fueron diseñadas para nutrir una “conciencia nacional” de toda India.

La extrema derecha aún no ha logrado afianzarse de manera similar en Nepal, una democracia laica con una gran mayoría hindú. Nepal está ubicado entre India y China, que a menudo están en desacuerdo, y la diplomacia es difícil.

Aunque Nepal tradicionalmente ha sido cercano a India, en los últimos años, los inversores chinos han inyectado millones de dólares al país. Bajo el mandato del primer ministro Khadga Prasad Sharma Oli, Nepal ha dejado de depender de India, a pesar de los estrechos vínculos culturales y religiosos.

Aun así, los activistas musulmanes de Nepal dijeron que protestarían contra el curso obligatorio de yoga si se exigía a los estudiantes que hicieran el saludo al sol, una secuencia de 12 poses dedicadas al dios hindú Surya, que según los funcionarios del gobierno formaba parte del nuevo plan de estudios. Y los administradores de las escuelas dijeron que todavía estaban tratando de averiguar cómo funcionaría el curso en la práctica.

Mencionaron que el país está escaso de instructores de yoga calificados y que el gobierno no consultó a los profesores antes de anunciar la nueva clase, que sustituirá las actividades físicas y los juegos como “esconder el pañuelo”.

“Hacer obligatoria cualquier cosa que se relacione con una religión en particular va en contra del espíritu de la Constitución”, dijo Nazrul Hussein, expresidente de la Federación Musulmana de Nepal. “No podemos hacer el saludo al sol y no deben vincular la religión con la salud”.

Los funcionarios nepalíes señalaron que el gobierno que cambió el plan de estudios está dirigido por el Partido Comunista de Nepal, no por hindúes de línea dura. Señalaron que solo los estudiantes de cuarto a octavo grado tendrían que tomar la clase de yoga y agregaron que su objetivo era promover un estilo de vida activo. Los estudiantes mayores pueden tomar el curso como una materia optativa.

Ganesh Bhattarai, director del Centro de Desarrollo del Plan de Estudios de Nepal, el organismo gubernamental que diseñó la clase, afirmó que esta no pretendía favorecer a ninguna religión en particular. Entonar el “om” no es parte del curso y los estudiantes pueden saltarse el saludo al sol si se sienten incómodos, dijo.

“Este curso es para la educación universal”, sostuvo. “El contenido en contra de cualquier religión se omite”.

Algunos estudiantes dijeron que estaban listos para esta nueva adición a su jornada escolar.

Cuando la lección de yoga terminó en el internado Bagmati, los 30 estudiantes se ajustaron sus uniformes, garabatearon en sus cuadernos y se ataron los zapatos.

“Estoy muy emocionada por esta clase”, expresó Shristi Tamang, una estudiante de 14 años. “El yoga es el arte de vivir”.

Fuente: https://ensegundos.com.pa/2020/03/18/nepal-establece-clases-obligatorias-de-yoga-en-las-escuelas/

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Nepal: Defender al más débil a través de la educación y la cultura en la búsqueda de un mundo más igualitario

Redacción: El Faro

La Asociación Tierra, Agua y Sol defiende los derechos de los más débiles ayudándoles a conseguir una mejor calidad de vida, que exista la Libertad, la Paz y la Igualdad para todos y así conseguir un mundo mejor.

Tierra, Agua y Sol es una asociación sin ánimo de lucro, formada por personas de diferentes edades, sexos, culturas, conocimientos y experiencias, que nace de la comprensión de que se ha de fomentar una nueva actitud en la sociedad, más íntima, que tenga como fin y origen la interrelación entre los pueblos, entre las mujeres, los hombres y los niños y niñas de todas las culturas y rincones del mundo.

«Desde que empezamos nuestra andadura hace nueve años, nuestro propósito siempre ha sido defender los derechos de los más débiles, para así poder conseguir un mundo donde realmente exista la Libertad, la Paz y la Igualdad. Sabemos que no podemos cambiar el mundo entero, pero estamos convencidos de que podemos cambiar la vida de muchas personas, y eso nos hace felices. Así lo hemos hecho ya a lo largo de este tiempo, y creemos que podemos llegar a más», señalan desde la asociación.

TRABAJO DE EMPODERAMIENTO CON MUJERES Y NIÑAS (Foto: Asociación Tierra…)

Desde un principio, decidieron centrarse en labores educativas. Creen que a través de una buena educación se puede ampliar las oportunidades de muchas personas y conseguir mayores posibilidades para las nuevas generaciones. Por ello, sus acciones van principalmente destinadas a la educación de niños y niñas.

También se enfocan en el empoderamiento de las mujeres, persiguiendo un papel cada vez más activo en los diferentes ámbitos sociales.

Su labor se centra principalmente en Nepal, aunque «colaboramos en proyectos locales orientados a la educación en Perú, Cuba y Tanzania. Los proyectos son llevados a cabo con la colaboración de las personas que viven en la región, instituciones internacionales y/o locales, así como voluntarios/as», subrayan.

La asociación está centrada en luchar por mejorar la educación y la calidad de vida de las personas, pero respetando ante todo su cultura y costumbres. «No somos una organización rígida que exporte ideas preconcebidas, nuestra intención es crear vínculos, con el fin de poder enseñar y aprender los unos de los otros».

UNA DE LAS VOLUNTARIAS JUNTO CON MUJERES EN UNA DE LAS AULAS (Foto: Asociación Tierra…)

Objetivos principales:

1.- Sensibilizar y promover de manera integral a zonas en vías de desarrollo, con especial atención a las mujeres y la infancia.

2.- Promover el voluntariado social entre la juventud y demás miembros de la comunidad, tanto a nivel local como internacional, con el fin de contribuir a un mundo más solidario y justo y a la formación de personas comprometidas.

3.- Favorecer la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, a través de la promoción, de la participación y la presencia de la mujer en la vida política, económica, cultural y social.

4.- Promover el bienestar social en los colectivos más desfavorecidos de la sociedad, destacando el ámbito de la mujer.

5.-Concienciar y promover en desarrollo sostenible en las distintas comunidades sociales, educando sobre la conservación de los ecosistemas locales.

«Hace ya algo más de nueve años, en Nepal, unimos nuestras fuerzas. Desde entonces, gracias a gente como tú, que se interesa por hacer un mundo más justo, hemos conseguido llevar a cabo el proyecto más importante de nuestra vida como asociación: La casa de acogida para niñas Smriti House, en el barrio tibetano de Kathmandú», indican desde la asociación Tierra, Agua y Sol, ubicada en la avenida Divina Pastora 7, portal 6-3ºC de Granada capital.

Fuente: https://www.elfaromotril.es/2019/11/20/defender-al-mas-debil-a-traves-de-la-educacion-y-la-cultura-en-la-busqueda-de-un-mundo-mas-igualitario/

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Transformar la alfabetización: Formar a los administradores de los centros de aprendizaje comunitarios en Nepal

¿Puede leer este artículo? Si responde Sí, usted no forma parte del 14% de la población mundial que no ha sido alfabetizada. Si no sabe leer ni escribir, no podrá participar plenamente en la vida de la sociedad, su salud y nutrición se verán afectadas y tendrá acceso a un número limitado de posibilidades de empleo, algo que dificulta salir de la pobreza.

 “Para poder instruirse es necesario estar alfabetizado”

En Nepal, solo el 66% de la población de cinco años de edad o más ha sido alfabetizada. La situación es aún peor en lo relativo a las niñas y las mujeres, cuya tasa de alfabetización es del 57% (CBS 2011). Los Centros de Aprendizaje Comunitarios (CLC, por sus siglas en inglés) de Nepal son esenciales en la lucha contra el analfabetismo, ya que muchas comunidades viven en lugares remotos y de difícil acceso. En general, estos centros han sido creados por los residentes locales y funcionan fuera del sistema de educación formal, al proporcionar oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida y de liderazgo a las comunidades marginadas cuyo acceso a la educación es limitado o nulo.

El Programa de Desarrollo de Capacidades para la Educación (CapED) de la UNESCO, apoya el papel rector que desempeñan los CLC en Nepal. Por conducto de estos, el Programa tiene como objetivo sensibilizar a las personas sobre las cuestiones relativas a los ODS, reforzar la coordinación con los gobiernos locales en el marco de la descentralización de la educación y permitir que adquieran las competencias necesarias en la gestión y recaudación de fondos. El programa también se ocupa de ampliar la red de los CLC como plataforma para intercambiar las prácticas idóneas y de promoción de la inclusión en las actividades comunitarias.

Este año, en colaboración con el Centro de Desarrollo de Educación y Recursos Humanos (CEHRD) y el PNUD, y por conducto del CapED, la UNESCO ha formado ya a 33 administradores de CLC (de los cuales más de la mitad son mujeres) en 16 distritos. La formación abordó las cuestiones relativas a la mundialización de los recursos, las tecnologías de la información y la comunicación, la gestión de las redes sociales, la elaboración de informes y de propuestas. Asimismo, dio la oportunidad para que los participantes reflexionen acerca de las funciones y los mecanismos de un CLC, así como de aprender a partir de las experiencias de los demás.

Purna Prasad Bhattarai, uno de las participantes en la formación, proveniente del CLC Hangdewa, declaró: “Creíamos que el papel que desempeñan los CLC se limitaba exclusivamente a proporcionar cursos de alfabetización y a impartir las competencias que generan ingresos, pero después de haber escuchado cómo funcionan los otros CLC me doy cuenta de que desempeñan diferentes funciones en la comunidad.”

“Hemos trabajado mucho en nuestra región, pero carecemos de la documentación adecuada sobre nuestras actividades. Ahora, soy consciente de la importancia de la documentación y de la manera en que los medios de comunicación pueden ampliar nuestras actividades”, añadió Krishna Kumari Bishwakarma, quien preside un CLC.

Khadak Gautam, presidente de otro CLC, declaró que “solo la educación puede cambiar el nivel de vida de las personas” y explicó que “para instruirse hay que estar alfabetizado”.

Según el Sr. Choodamani Poudel, vicedirector del CEHRD, 51 de los 77 distritos de Nepal se declararon alfabetizados y los CLC desempeñaron en ellos el papel más importante para lograr este objetivo.

Para mantener este ímpetu, el programa CapED creó una red de CLC en las redes sociales que estimula el intercambio continuo de información entre los diferentes centros. El Programa organizó también una sesión de formación sobre las TIC con miras a dotar a los participantes de las competencias necesarias para la utilización de la plataforma e incitarlos a promover sus actividades mediante las redes sociales.

Se han previsto otros ocho talleres de los CLC durante el 2019, en cooperación con el PNUD. Estas sesiones reforzarán aún más el intercambio de conocimientos y experiencias entre los CLC, y mejorarán la comprensión del aprendizaje a lo largo de toda la vida, algo que es esencial para la consecución del ODS 4.

El CapED en Nepal: Apoyar la alfabetización y el aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos gracias a mejores políticas y a servicios educativos no formales, haciendo hincapié fundamentalmente en las mujeres y las niñas.

Fuente de la Información: https://es.unesco.org/news/transformar-alfabetizacion-formar-administradores-centros-aprendizaje-comunitarios-nepal

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“Supe que no podía seguir callada más tiempo”: conoce a las mujeres que luchan contra la violencia sexual en Nepal

Asia/Nepal/20 Febrero 2019/Fuente: Amnistía Internacional

Es la temporada de premios en Hollywood, y ha pasado un año desde que una ceremonia de los Oscar dominada por #MeToo convirtiera el acoso sexual en tema de conversación en todo el mundo. La crítica estará pendiente para ver qué ha cambiado, en su caso, en la industria del cine desde que estalló el escándalo de Harvey Weinstein.

Pero el movimiento #MeToo ha tenido efectos mucho más allá de Los Ángeles. Lejos del centro de atención, hay muchas mujeres extraordinarias que luchan contra el sexismo, el acoso y la violencia, y hacen frente a la discriminación y al estigma en su búsqueda del cambio.

Punjita, Rashmila y Ashmita, tres activistas de Nepal, encarnan este espíritu de determinación.

En julio de 2018, una colegiala de 13 años llamada Nirmala Pant fue violada y asesinada en el distrito nepalí de Kanchanpur. Este crimen brutal y la ausencia de una investigación efectiva por parte de las autoridades desencadenó una oleada de protestas en todo el país. Mientras tanto, dos mujeres acusaban al ex alcalde de Katmandú de acoso sexual, lo que inspiró a otras a contar sus historias.

Punjita, Rashmila y Ashmita explican aquí por qué es tan importante hablar del acoso y de la violencia, y por qué Nepal necesita un movimiento #MeToo.

Punjita Pradhan es cofundadora de Utkarsha Nepal, que apoya a víctimas de violencia sexual

“Las protestas tras el asesinato de Nirmala hicieron que los medios de comunicación dijeran que Nepal tenía su ‘momento #MeToo’. Aunque hay paralelismos con los movimientos globales, algunos de los problemas en los que trabajo son específicos de Nepal, que es uno de los países más pobres del mundo. Por ejemplo, hay miles de niños y niñas en Nepal que viven y trabajan en la calle y que son especialmente vulnerables a los abusos sexuales. Estos niños y niñas no pueden contar con que las autoridades vayan a protegerlos.

“Aunque Nepal tiene leyes contra la violencia y el acoso por motivos de género, se denuncian muy pocos casos. Estos casos suelen terminar con un acuerdo extrajudicial, pero las víctimas siguen teniendo que lidiar de por vida con el estigma. Culpar a la víctima sigue siendo la repuesta automática de muchas personas en Nepal.

“Se supone que hay una pena mínima de seis meses de cárcel por violencia en el ámbito familiar o abusos sexuales, pero en realidad los perpetradores suelen salir en libertad después de una sola noche. Así que, incluso si la víctima denuncia un caso, no hay nada que garantice su seguridad después.

“Yo trabajaba como periodista y sufrí acoso sexual por parte de la policía, el ejército y mis colegas, experiencias que —me di cuenta— compartimos muchas mujeres. Una amiga me contó una historia que no pude olvidar. En su barrio había una mujer que se había casado hacía poco y a la que manoseaba constantemente su nuevo cuñado. No quería denunciarlo: tenía miedo de que se rompiera su matrimonio, de que la culparan a ella de incitar a ese hombre y de tener que vivir toda la vida con la vergüenza.

“Historias como esta me impulsaron a dejar mi trabajo de periodista y poner en marcha Utkarsha Nepal. Nuestra meta es crear conciencia sobre el acoso y los abusos sexuales y eliminar el estigma. Muy pocas personas en Nepal están dispuestas a hablar abiertamente de estos problemas. Trabajamos en escuelas y universidades promoviendo conocimientos sobre el consentimiento mutuo y unos límites personales sanos. También ofrecemos asistencia psicológica, curación y apoyo jurídico a las víctimas.

En mi experiencia como terapeuta, he visto que muchas mujeres con depresión o ansiedad han sufrido abusos sexuales al menos una vez y, por lo general, múltiples veces en su vida. Cuando no hay justicia, su trauma se prolonga.

“Es importante que incluyamos a los hombres también en este debate. Los hombres que han experimentado abusos sexuales podrían ser más proclives a abusar a su vez de otras personas. Esta es una de las razones por las que es esencial que las víctimas sientan que tienen a alguien con quien hablar.

“Ha habido recientemente algunas mejoras en cuanto a conciencia y es genial que estas conversaciones estén saliendo a la luz, especialmente con mujeres que cuentan públicamente sus experiencias con hombres conocidos. Pero queda mucho por hacer. En noviembre, un ministro del gobierno citó a los editores de cinco periódicos estatales y les ordenó que no publicasen ninguna crítica a la respuesta del gobierno al asesinato de Nirmala Pant. El gobierno sigue teniendo mucho miedo de hablar de estos temas”.

Rashmila Prajapati trabajaba para el ayuntamiento de Katmandú. Ahora gestiona una ONG que lucha contra la violencia sexual y enseña defensa personal a mujeres y niñas.

“En octubre de 2003, recibí una carta de mi empleador, la Alcaldía de Katmandú, diciendo que me rescindían el contrato. No me dieron ninguna explicación, a pesar de que llevaba seis años trabajando allí. En los siguientes días, empezaron a aparecer artículos en los diarios locales y nacionales que decían que me habían despedido por corrupción. Fueron momentos terribles.

“Yo sabía el motivo real por el que perdí mi empleo. Unos años antes me había resistido a reiteradas avances sexuales de mi jefe. Éste insinuaba una y otra vez que me ascenderían si estaba a solas con él. Intentó tomarme de la mano y tocarme de formas que no me gustaron. Le dije directamente que eso no iba a pasar y poco después terminó su mandato. Pero cuando se reincorporó en 2003, una de las primeras cosas que hizo fue despedirme.

“Cuando me despidieron, mis amistades me sugirieron que emprendiera actuaciones judiciales, pero yo no estaba segura de que iba a obtener justicia. No había entonces ninguna ley contra el acoso sexual y mi acosador era lo bastante poderoso como para crear ‘pruebas falsas’ de mi corrupción a pesar de que yo era inocente. Así que me callé. Durante quince años.

“Entonces, en 2018, leí un estado en Facebook: una periodista denunciaba acoso sexual por el mismo hombre. Supe que no podía seguir callada más tiempo. Así que conté mi historia en Facebook. Quería demostrar que las víctimas de acoso no carecen de voz.

«Mi publicación se difundió ampliamente en las redes sociales y salió en todos los periódicos al día siguiente. Incluso entonces, hubo personas poderosas que trataron de encubrir a mi acosador y de mostrarme como una mentirosa. El hombre al que acusé de acoso, que ocupaba un cargo muy poderoso, amenazó con demandarme y repitió las acusaciones de corrupción contra mí. Él ya no está en el cargo, pero no se trata de un solo hombre. Nepal tiene muchos depredadores en serie que abusan de su poder y de sus cargos durante años. Entre ellos hay políticos, burócratas, actores, escritores, empresarios y otros. Ya es hora de que los pongamos en evidencia.

“En cierto modo tuve suerte. Pude resistirme a las insinuaciones de ese hombre porque la posición económica de mi familia era fuerte y tenía otras opciones de trabajo: daba clases en la universidad. Pero no dejaba de pensar en las mujeres que no tenían opciones como las mías. Por eso en 2012 cofundé una organización llamada Women Empowerment Nepal, que trabaja contra la violencia sexual y enseña defensa personal a mujeres y niñas.

“Hemos trabajado con expertos y expertas en artes marciales de fama internacional y todos nuestros instructores e instructoras son cinturones negros. La defensa personal no consiste en luchar, sino en infundir confianza en una misma. Hasta ahora hemos enseñado a más de 3.000 mujeres y niñas. Además de las tácticas físicas, ayudamos a las mujeres a identificar riesgos y les enseñamos las leyes y sus derechos.

Nuestra meta es hacer que las mujeres crean que pueden y deben defenderse del acoso y la violencia sexuales. Las participantes suelen ser tímidas al principio, pero desde luego avanzan.

“Aunque no pude luchar contra la injusticia que sufrí yo entonces, estoy decidida a alzar mi voz contra la violencia sexual ahora. Quiero contribuir a crear una sociedad que sea segura y libre para todas las personas”.

Ashmita Sapkota es responsable de campañas en Amnistía Internacional Nepal, que trabaja para educar a mujeres de todo el país sobre sus derechos

“A través de nuestras campañas sobre la violencia contra las mujeres y nuestro programa de educación en derechos humanos, Amnistía Nepal sensibiliza sobre el acoso sexual y la violencia de género.

“Algunas personas que viven en grandes ciudades conocen el movimiento global #MeToo, pero la inmensa mayoría de las mujeres de las zonas rurales —que son las que más riesgo corren de sufrir acoso y abusos— no conocen estas conversaciones.

“Hay muchas dificultades a la hora de hablar de estos problemas en el contexto nepalí. El acoso sexual no se toma en serio, lo que significa que las mujeres no tienen mucha fe en el sistema de justicia y son reticentes a hablar. Además, muchos de los perpetradores son personas poderosas, lo que lo hace aún más difícil y significa que a menudo se termina culpando y estigmatizando a las víctimas.

“Ha habido algunos cambios positivos recientes. Ha habido muestras públicas de solidaridad, tanto de hombres como de mujeres, con las mujeres valientes que han hablado.

“Pero para que haya una auténtica igualdad de género en Nepal, necesitamos empoderar a las mujeres económica y socialmente. Tenemos que luchar contra la mentalidad patriarcal de nuestro país que considera que las mujeres son inferiores a los hombres, y eso significa educar tanto a los hombres como a las mujeres.

“Es muy importante que las mujeres estén en la vanguardia de las conversaciones sobre estos asuntos. Somos quienes mejor conocemos los problemas y dificultades que causa la discriminación, y esa es la razón por la que animo a las mujeres de Nepal a que se impliquen en el activismo de derechos humanos. Es difícil, por supuesto, pero hasta un cambio pequeño nos da esperanza y satisfacción”.

Imagen tomada de: https://neu-cdn-amnesty-org-prd.azureedge.net/cache/2/a/4/6/6/f/2a466fd58c72a3a180f2a0e8fb11def1e82ae256.jpg

Fuente: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/01/i-knew-i-couldnt-stay-silent-anymore-meet-the-women-fighting-sexual-violence-in-nepal/

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