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Philippines: Anti-illegal drugs education program in QC schools pushed

Asia/Philippines/12.06.18/By Perfecto Raymundo/Source: www.pna.gov.ph.

MANILA — The Quezon City Council has passed a resolution urging the Quezon City Anti-Drug Abuse Advisory Council (QCADAAC) and the Quezon City Council Committee on Anti-Illegal Drugs to conduct an anti-illegal drugs education program for parents and teachers associations (PTAs) in all public elementary and high schools in the city.

City Council Resolution 7449-2018 authored by Councilor Allan Butch Francisco states that “instructions on drug abuse prevention and control shall be integrated in the elementary, secondary and tertiary curricula of all public and private schools.”

“Student councils and campus organizations in elementary, secondary, and tertiary schools shall include a program for the prevention of drug abuse among students in their activities,” the resolution said.

“Schools have a significant role to play in addressing illegal drug use and abuse among Filipino children and youth through drug education and other prevention programs,” it added.

The Dangerous Drugs Board has identified preventive education programs as a key component of its drug demand reduction-strategy.

The study conducted by the Drug Policy Alliance (DPA) said “the most effective preventive measure against drug abuse among youth are after-school programs and the adoption of a drug education framework.”

DPA is a non-stock, nonprofit organization which promotes drug awareness and prevention.

The QCADAAC and the City Council Committee on Anti-Illegal Drugs have been conducting “Masa Masid,” a drug education program in the barangays (villages) of Quezon City. (PNA)

Source of the article: http://www.pna.gov.ph/articles/1037904

 

 

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Millones de niños afganos carecen de educación por conflictos y pobreza

Afganistán / 10 de junio de 2018 / Autor: Notimex / Fuente: 20 Minutos

El Ministerio de Educación reconoció hoy que casi la mitad de la niñez en Afganistán, principalmente las niñas, carecen de educación escolar debido a conflictos, pobreza, el matrimonio infantil y la discriminación de género.

“La expansión de la violencia ha obligado a muchas escuelas a cerrar, socavando los frágiles avances en la educación de las niñas en un país donde millones nunca han puesto un pie en un salón de clase”, indicó el ministro de Educación, Mirwais Balkhi.

En un seminario para explicar las conclusiones de un estudio, publicado la víspera por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Balkhi dijo que existen «muchas razones» para que los niños afganos no vayan a la escuela.

Según el nuevo informe del Unicef, casi 3.7 millones de niños en este país asiático no pueden recibir educación en la escuela debido a los conflictos en curso, la pobreza extrema, el matrimonio infantil forzado y la discriminación contra las niñas.

“Esto representa que casi la mitad de los niños, entre los siete y 17 años, o el 44.0 por ciento de todos los niños, están fuera de la escuela, y 2.7 millones de ellos son niñas”, dijo el ministro.

El informe, titulado “Iniciativa global sobre niños no escolarizados”, publicado ayer sábado por el organismo de las Naciones Unidas, destacó que esta es la primera vez desde 2002 que la tasa de desescolarización ha aumentado en Afganistán.

Balkhi afirmó que la educación de los niños es el desarrollo más importante en todas las comunidades humanas y la mejor herramienta en la lucha contra la guerra, la pobreza y el desempleo, aunque en Afganistán no sea una realidad.

Según el informe del Unicef, las niñas representan el 60 por ciento de las personas a las que se les niega la educación, lo que las pone en una desventaja particular y agrava la discriminación basada en el género.

“En las provincias más afectadas, como Kandahar, Helmand, Wardak, Paktika, Zabul y Uruzgan, hasta el 85 por ciento de las niñas no van a la escuela”, destacó el documento, según un reporte de la cadena TOLO News.

El estudio señala que el desplazamiento y el matrimonio infantil son otros de los principales obstáculos para la asistencia a las aulas, junto con la falta de docentes, las instalaciones deficientes y la inseguridad en las zonas afectadas por conflictos.

La representante del Unicef en Afganistán, Adele Khodr, denunció en su informe que cuando los niños no están en la escuela, “están en mayor peligro de abuso, explotación y reclutamiento».

“Hacer negocios como siempre no es una opción para Afganistán si queremos cumplir con el derecho a la educación de todos los niños», apuntó Khodr.

Pese a las estadísticas, el Unicef estimó que hay una luz de esperanza para revertir esta situación y que prueba de ello son las bajas tasas de deserción, ya que un 85 por ciento de niños y niñas que comienzan en el primer nivel de educación básica lograron completarlo con calificaciones aprobatorias.

Las cifras son aún más altas para aquellos que comienzan en el nivel secundario, por ello «felicitamos al gobierno de Afganistán por priorizar y declarar el año 2018 como el año de la educación», subrayó Khodr.

«Ahora es el momento de un compromiso renovado, de proporcionar a las niñas y niños las oportunidades de aprendizaje relevantes que necesitan para progresar en la vida y desempeñar un papel positivo en la sociedad», agregó.

El informe del Unicef exige un compromiso continuo por parte del gobierno afgano y grupos de la sociedad civil para abordar la crisis en el aula del país centro asiático.

Fuente de la Noticia:

https://www.20minutos.com.mx/noticia/377396/0/millones-de-ninos-afganos-carecen-de-educacion-por-conflictos-y-pobreza/

Fuente de la Imagen:

http://elmundoeducando.blogspot.com/2015/04/la-educacion-en-afganistan-asia.html

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Chino estadounidenses mantienen liderazgo en conclusión de educación superior en EEUU

China / 10 de junio de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: spanish.china.org

Ahora que están a punto de acabar su último año escolar, los chino estadounidenses mantienen el impulso como uno de los grupos étnicos que más concluye sus estudios de educación superior.

Por ejemplo, de los 4.300 estudiantes que egresaron la semana pasada de Queens College en Nueva York, el nueve por ciento son chino estadounidenses de primera generación y el 21 por ciento son chinos nacidos en Estados Unidos.

La cifra nacional de este año de chino estadounidenses egresados de educación superior aún no se ha calculado, pero las más recientes estadísticas muestran una tendencia al alza.

Alrededor del 26,7 por ciento de los asiáticos en Estados Unidos son chino estadounidenses universitarios y hasta el 28,5 por ciento cuentan con posgrado, indicó en mayo el Buró de Estadísticas de Estados Unidos, el cual añadió que el 23 por ciento de los asiático estadounidenses han obtenido un título universitario o de posgrado.

Los asiático estadounidenses son uno de los grupos étnicos mejor preparados en Estados Unidos. El 53,2 por ciento de ellos con más de 25 años ha obtenido título universitario o superior, lo que supera el nivel nacional de 31,2 por ciento, según el buró.

Wang Xiaochen, de 26 años de edad, se graduó de Queens College después de estudiar ciencias informáticas durante cuatro años. Wang dijo al diario local World Journal que a través de la experiencia en la universidad y en Nueva York, superó los obstáculos lingüísticos y logró su independencia.

Zhao Jiayi obtuvo un título en contabilidad. Su familia inmigró hace más de 40 años de Hong Kong, China, a Estados Unidos. A su madre le dio gusto ver que su hija cumplió su sueño de terminar la educación superior y encontrar un trabajo que le gusta justo después de graduarse.

Li Jianqiang, de 33 años de edad, fue transferido a un colegio comunitario a Queens College para estudiar ciencias informáticas. Después de graduarse fue contratado y sus padres vinieron para compartir su éxito.

Queens ha sido considerado durante mucho tiempo uno de los barrios más diversificados de la ciudad de Nueva York, dado que la mitad de su población son inmigrantes.

El total de asiático estadounidenses supera los 21,4 millones. Los chino estadounidenses encabezan este espectro demográfico con 5,08 millones miembros en total, según el buró.

Fuente de la Noticia:

http://spanish.china.org.cn/science/txt/2018-06/04/content_51628440.htm

Fuente de la Imagen:

http://cctv.cntv.cn/2014/09/17/VIDE1410916324374746.shtml

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El conflicto en Afganistán deja a casi la mitad de la infancia fuera de la escuela

Afganistán/09 de Junio de 2018/El País

Casi cuatro millones de menores de edad no estudian debido al deterioro de la seguridad, la pobreza arraigada y la discriminación, alerta Unicef. El 60% de ellos son niñas

    • Unos 3,7 millones de niños y niñas en Afganistán, casi la mitad de la población de entre 7 y 17 años, están fuera de la escuela, según el estudio ‘Iniciativa mundial sobre niños fuera de la escuela: Afganistán’, publicado el pasado domingo. El conflicto, el empeoramiento de la situación de seguridad en todo el país, la pobreza y la discriminación contra las niñas son los factores a la base del aumento del número de pequeños que no asisten a la escuela por primera vez desde 2002. Las niñas representan el 60% de la población no escolarizada. Este porcentaje sube hasta el 85% en provincias como Kandahar, Helmand, Wardak, Paktika, Zabul y Uruzgan. 
    • Farida, de 40 años, enseña en un centro de aprendizaje acelerado en Jalalabad, en el este de Afganistán. Está decidida a hacer que las niñas vuelvan a estudiar y ha pasado horas convenciendo a los padres. Más de 176.000 menores de edad acceden a la educación comunitaria en Afganistán, que les brinda oportunidades de estudiar más cerca de sus hogares y, en algunos casos, en sus mismos hogares.
      Farida, de 40 años, enseña en un centro de aprendizaje acelerado en Jalalabad, en el este de Afganistán. Está decidida a hacer que las niñas vuelvan a estudiar y ha pasado horas convenciendo a los padres. Más de 176.000 menores de edad acceden a la educación comunitaria en Afganistán, que les brinda oportunidades de estudiar más cerca de sus hogares y, en algunos casos, en sus mismos hogares. 
    • Marhaba, de 15 años, asiste a una clase de costura en un centro de formación profesional en la ciudad de Jalalabad (Afganistán). Dejó la escuela después del segundo grado, cuando tenía ocho años y la familia se mudó a las afueras de Kabul, donde su padre trabajaba fabricando ladrillos. "Me sentí triste, perdida, porque no había escuela a la que asistir. Pero estaba feliz de que mi papá tuviera un empleo", explica. Marhaba comenzó a trabajar junto a él en la fábrica. Ahora gana un poco de dinero vendiendo ropa y algunas artesanías.
      Marhaba, de 15 años, asiste a una clase de costura en un centro de formación profesional en la ciudad de Jalalabad (Afganistán). Dejó la escuela después del segundo grado, cuando tenía ocho años y la familia se mudó a las afueras de Kabul, donde su padre trabajaba fabricando ladrillos. «Me sentí triste, perdida, porque no había escuela a la que asistir. Pero estaba feliz de que mi papá tuviera un empleo», explica. Marhaba comenzó a trabajar junto a él en la fábrica. Ahora gana un poco de dinero vendiendo ropa y algunas artesanías. 
    • Zahra, de 15 años, regresó a Afganistán desde Pakistán hace dos años. Solo completó el primer grado en la escuela antes de abandonar los estudios para ayudar en casa, pero ahora asiste a clases de aprendizaje acelerado en Jalalabad, en el este del país, para tratar de recuperar los años perdidos. "Quiero ser periodista porque quiero visitar a personas vulnerables y escucharlas y tomar notas", cuenta.
      Zahra, de 15 años, regresó a Afganistán desde Pakistán hace dos años. Solo completó el primer grado en la escuela antes de abandonar los estudios para ayudar en casa, pero ahora asiste a clases de aprendizaje acelerado en Jalalabad, en el este del país, para tratar de recuperar los años perdidos. «Quiero ser periodista porque quiero visitar a personas vulnerables y escucharlas y tomar notas», cuenta. 
    • Algunas niñas estudian bajo una tienda que recibe el apoyo de Unicef en las afueras de Jalalabad, en el este de Afganistán. La mayoría de las alumnas ha sido desplazada por el conflicto al menos una vez. El estudio de Unicef también arroja algunos datos positivos. Las tasas de deserción escolar, por ejemplo, son bajas, ya que el 85% de los niños y niñas que comienzan la escuela primaria terminan el último grado, mientras que el 94% de los niños y el 90% de las niñas que comienzan la secundaria inferior también completan el ciclo.
      Algunas niñas estudian bajo una tienda que recibe el apoyo de Unicef en las afueras de Jalalabad, en el este de Afganistán. La mayoría de las alumnas ha sido desplazada por el conflicto al menos una vez. El estudio de Unicef también arroja algunos datos positivos. Las tasas de deserción escolar, por ejemplo, son bajas, ya que el 85% de los niños y niñas que comienzan la escuela primaria terminan el último grado, mientras que el 94% de los niños y el 90% de las niñas que comienzan la secundaria inferior también completan el ciclo. 
    • La falta de infraestructura, incluidos baños, instalaciones para el lavado de manos y agua potable segura, es una de las razones por las que las niñas a menudo no asisten a la escuela.
      La falta de infraestructura, incluidos baños, instalaciones para el lavado de manos y agua potable segura, es una de las razones por las que las niñas a menudo no asisten a la escuela. 
  • Sharak e Muhajireen es una aldea en el distrito de Nili, en la provincia de Daikundi (Afganistán), donde viven casi 200 familias. Muchas de las jóvenes casadas o que tienen una edad superior a la de ir a la escuela se han inscrito en el Centro de Aprendizaje Acelerado de Unicef. Una de las mujeres del pueblo, Surayaa Hussaini, ha ofrecido espacio en su casa para dar clase. En esta foto, las estudiantes, que traen consigo a los hijos, juegan a voleibol o se sientan juntas durante el almuerzo.
    7Sharak e Muhajireen es una aldea en el distrito de Nili, en la provincia de Daikundi (Afganistán), donde viven casi 200 familias. Muchas de las jóvenes casadas o que tienen una edad superior a la de ir a la escuela se han inscrito en el Centro de Aprendizaje Acelerado de Unicef. Una de las mujeres del pueblo, Surayaa Hussaini, ha ofrecido espacio en su casa para dar clase. En esta foto, las estudiantes, que traen consigo a los hijos, juegan a voleibol o se sientan juntas durante el almuerzo.

    Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/06/01/album/1527852289_462081.html#foto_gal_7

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En Bangladesh, Taiwán y Egipto puedes ir a la cárcel por copiar

Bangladesh/09 de Junio de 2018/Crónica Global

Los estudiantes chinos se enfrentan a estrictos controles de seguridad en el ‘gaokao’, el examen de selectividad más duro del mundo

En España, el alumno que sea sospechoso de copiar puede ser expulsado del examen, del centro o verse obligado a presentarse a la siguiente convocatoria de la selectividad, pero en otros países esta falta puede incluso llevar al estudiante a la cárcel.

BangladeshChinaTaiwán y Egipto son algunos ejemplos de estados en los que hacer trampas en las pruebas académicas está tipificado como delito y aquellos que sean “pillados” se enfrentan tanto a sanciones económicas como a años de reclusión y antecedentes de por vida.

Penas de hasta 10 años de cárcel

La república bangladesí es una de los países pioneros en tipificar como delitolas trampas en los exámenes. Aquellas personas mayores de 15 años que sean sorprendidos copiando, modificando notas o filtrando preguntas de exámenes se enfrentan a entre cinco y 10 años de cárcel. Esta sanción, además, también puede ser aplicada a la persona que ayuda a la infracción.

En Egipto, esta falta se castiga con entre dos y siete años de cárcel, el mismo máximo temporal que se aplica en Taiwán y en China. En el país africano, se tipifica como delito imprimir, publicar, retransmitir o difundir las preguntas o respuestas de exámenes y, además del presidio, los infractores deben pagar una multa que puede llegar a alcanzar los 45.000 euros.

El examen más duro del mundo

El gaokao es el examen al que se enfrentan 9,75 millones de estudianteschinos este año, la cifra más alta de los últimos ocho años. Superarlo es requisito previo para entrar en casi todas las instituciones de educaciónsuperior y las aptitudes que se demuestren condicionarán la calidad de la enseñanza posterior. Es una especie de selectividad.

La prueba dura dos días, sus contenidos se consideran “secreto de estado” (de ahí la pena de cárcel a quien trafique con ellos) y se realiza entre estrictas medidas de seguridad: incluso la policía y el ejército se movilizan para que el examen se desarrolle con la mayor honestidad posible.

Ambiente de máxima concentración

Para potenciar la concentración de los jóvenes y evitar distracciones, se hacen cambios de rutas de autobuses, cortes de calles e incluso se prohíbe utilizar el claxon en las inmediaciones del examen.

Estas medidas podrían parecer estrictas pero no son baladíes: para muchos ciudadanos de la República Popular, aprobar y entrar en la universidad supone salir de la pobreza y de una vida en el campo.

Fuente: https://cronicaglobal.elespanol.com/vida/bangladesh-china-taiwan-egipto-carcel-copiar-examen_147389_102.html

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Unicef: La mitad de los niños afganos no van a la escuela debido a los combates y la discriminación

Afganistán/09 de Junio de 2018/Actualidad.RT

Unos 3,7 millones de niños de entre 7 y 17 años están privados de su derecho a la educación en Afganistán.

Casi cuatro millones de escolares en Afganistán no pueden asistir a clase debido a problemas de seguridad y pobreza, así como por la discriminación contra las niñas existente en el país, ha revelado un nuevo informe de la Iniciativa Global para Niños No Escolarizados del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés).

Niños con rifles asisten a una manifestación hutí, en Saná, capital de Yemen, durante el 2016.

El 60 % de los 3,7 millones de menores de entre 7 y 17 años privados de su derecho a la educación en el país son niñas que tienen «una desventaja particular» debida a la discriminación de género. La peor situación se registra actualmente en las provincias de Kandahar, Helmand, Wardak, Paktika, Zabul y Uruzgan, donde hasta el 85 % de las niñas no asisten a la escuela.

La falta de seguridad en las zonas de conflicto y el desplazamiento de familias debido a los combates se mencionaron como los principales motivos que contribuyeron al primer aumento en la tasa de desescolarización en Afganistán desde 2002, ha explicado Unicef. Las malas instalaciones educativas y la falta de maestras también generan preocupación. Los autores del informe han instado a las autoridades afganas a garantizar entornos de aprendizaje seguros, capacitar a más profesorado y mejorar la pedagogía, así como alentar la educación temprana y el aprendizaje a distancia.

Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/274262-unisef-ninos-afganos-escuela-discriminacion

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El examen más duro del mundo: viaje al pueblo chino donde estudian 16 horas al día

China/09 de Junio de 2018/El Confidencial

Cada año deja imágenes impactantes, como la de los estudiantes de Hubei con catéteres para inyectarse aminoácidos intravenosos. Así se prepara el «gaokao», el examen más duro del mundo

Las calles aledañas al Instituto de Maotanchang están tiznadas por el polvo rosado que dejan las barras de incienso al consumirse. Un grupo de mujeres enciende una mecha, une con serenidad las manos, agacha la cabeza, cierra los ojos y recita unas bendiciones. A solo unos días del “gaokao”, la prueba de acceso a la universidad en China, en este pueblo, célebre por su estricta institución educativa, las madres rezan porque el esfuerzo de estos años haya merecido la pena. Sus hijos llevan recluidos en esta escuela tres años -los que no aprueban a la primera, cuatro-. Estudian 16 horas al día cada día de la semana. Llegó la prueba definitiva.

Cada 7 y 8 de junio, 9,75 millones de estudiantes chinos -el equivalente a toda la población de Finlandia y Croacia juntas- compiten, durante dos días, por una plaza en las mejores universidades del país. Solo unos puntos sentencian quienes acudirán a centros de excelencia y quienes a las mediocres. No es baladí en un país en el que existen 3.000 universidades y solo nueve entre las 200 primeras del ranking de Shanghái.

Para millones de familias chinas conseguir que su hijo estudie una carrera es la única manera de escapar de la pobreza e invierten toda su energía y ahorros para lograrlo. Muchos prueban suerte en Maotanchang.

“Llevamos 13 años preparándonos. He tenido una vida dura pero tengo una buena familia, me han dado educación». Saca el cuaderno y escribe en inglés: “DREAM (sueño)»

El instituto, en un recóndito pueblo en las montañas de Anhui, está ubicado lo bastante lejos de cualquier distracción. Solo un minibús, abarrotado de agricultores y madres, lo conecta con la ciudad más próxima, Lu’an, a 68 kilómetros. Entre el rugido de los camiones, la carretera sortea estanques de loto, huertos, tractores, relucientes invernaderos y encharcados campos de arroz salpicados por espaldas encorvadas de las que asoman sombreros cónicos de caña.

Si en China hay municipios especializados en la fabricación de árboles de Navidad o cremalleras, Maotanchang vive en torno a los 20.000 estudiantes que se preparan para el “gaokao”.

Una hilera humeante de puestos de salchichas, tortitas y verduras aguarda ansiosa los escasos recreos de los alumnos. A las 17:05 exactas, una avalancha de adolescentes exhaustos abandonan la escuela y compran comida. Visten uniforme. Un chándal azul y blanco con unas letras en la espalda que rezan en inglés: I believe it I do it(Lo creo, lo hago). No pueden entretenerse. Apenas tienen 15 minutos.

Tres estudiantes durante la breve pausa para la comida en Maotanchang. (L.G. Ajofrín)
Tres estudiantes durante la breve pausa para la comida en Maotanchang. (L.G. Ajofrín)

“Nos levantamos a las 6, la primera clase es las 7 de la mañana y la última a las 11 de la noche”, admite, tímido, en inglés, un joven de gafas redondas, mientras apura un té helado en una de las cafeterías que han emergido frente al instituto. En la calle principal, hay establecimientos de comida rápida, tiendas de libros de texto, farmacias y puestos de incienso. Uno de sus compañeros dice que cuando pase el examen quiere ver películas, otro dormir, otra comer mucha carne. En las calles colindantes, se apilan pequeños talleres, con maquinas de coser y mujeres, más mujeres.

La mayoría de estudiantes de Maotanchang se traslada al pueblo con su madre. Para costearse la estancia, muchas de ellas trabajan en los talleres de costura. El auge de la escuela ha disparado el precio del alojamiento en el pueblo. Un apartamento minúsculo asciende a los 20.000 yuanes por semestre (unos 450 euros mensuales, lo mismo o más que en algunas de las grandes ciudades chinas). Huafang Chen trabaja en un hotel para financiar los estudios de su hija Weiting Sun, de 19 años. Proceden de Shanghái. Se han mudado al municipio las dos. El padre trabaja en una empresa de construcción en la ciudad. Aprovechan los ratos que tienen juntas los domingos (tres horas) y las noches previas al examen, cuando los estudiantes salen para lanzar linternas al cielo y pedir que les ilumine.

El insólito número de mujeres en este municipio chino también provoca imágenes llamativas. Como por las tardes, cuando decenas de ellas se reúnen en una plaza junto al río, encienden un altavoz a todo volumen y bailan. El “baile de la plaza” (“guǎngchǎng wǔ»), como se conoce al grupo de personas que se reúnen en los parques de China para bailar, aquí congrega a multitudes.

En China, no solo la vida de los jóvenes gira entorno al “gaokao”, también la de sus padres.

Tantas universidades como Starbucks

“Céntrate en el proceso, no en las consecuencias; el proceso se puede cambiar pero las consecuencias no”. Es el consejo que el padre de Zhon Zheng Ting le da a sus hijo de 18 años, a pocos días de una de las pruebas más importante de su vida.

A Zhon le gustaría ser profesor de Química e investigar. “Lo sé desde los 16 años, cuando conocí a una profesora de la que aprendí mucho, no solo de las asignaturas sino de la vida. Ella me aconsejó que estudiara Química”, explica el joven, en un inglés que pronuncia con esmero. Viste camiseta blanca, pantalón de chándal, mochila y un cuaderno para apuntar las palabras que no entiende de la entrevista. De la Química, le apasionan “algunos fenómenos”: “Por ejemplo cuando pones NA (sodio) en agua, es sorprendente”. Dice que en su escuela solo realizan experimentos sencillos “pero sé que hay universidades en las que hacen muchos experimentos, por eso también quiero entrar en una buena”, aclara, sonriente, mientras bebe su cappuccino.

Zhon Zheng estudia de lunes a viernes interno en un instituto de Shanghái. Los domingos los dedica a las Matemáticas. (L.G. Ajofrín)
Zhon Zheng estudia de lunes a viernes interno en un instituto de Shanghái. Los domingos los dedica a las Matemáticas. (L.G. Ajofrín)

La entrevista tienen lugar días antes del examen, en uno de los más de 600 Starbucks de Shanghái. En la tierra del té se abre una cafetería de esta cadena cada 15 horas; ya hay 3.000. Puede servir como indicador económico que en China ya hay la misma colosal cifra de Starbucks que de universidades –abren un nuevo centro cada semana-. Zhon ha elegido este lugar porque se encuentra al lado de la academia extraescolar -conocidas como “Bǔxí bān”- en la que prepara Inglés los sábados. De lunes a viernes, estudia interno en un instituto de Shanghái. Los domingos los dedica a las Matemáticas. Después de la entrevista, le queda otra clase. Cuando no estudia, juega el baloncesto y ve películas.

El examen más estricto del mundo

El “gaokao” examina tres asignaturas obligatorias: Matemáticas, Chino y Lengua extranjera y una optativa de Ciencias o Humanidades. Dura dos días. Puntúa en una escala de 750 puntos. Incluye ejercicios tipo test, completar espacios en blanco y ensayos. En 2017, pidieron a los estudiantes que escribieran un texto de al menos 800 palabras sobre una conversación entre científicos de “cómo hubiera reaccionadoThomas Edison ante el teléfono móvil si apareciera en el siglo XXI?”, recuerda la revista ‘That’s Beijing’.

En el libro de 2018 para preparar Inglés -que hemos adquirido en Maotanchang- hay textos sobre el “Lenguaje corporal”, “El Sentido de humor inglés”, “Los parques”, “Los científicos”, “El Arte”, “Los Poemas” o “Una vida saludable”. Un error en una pregunta puede echar por tierra años de trabajo.

El curso previo al examen es decisivo. Existe mucha presión. Cada año deja imágenes impactantes, como la de los estudiantes del instituto Xiaogan No. 1 de Hubei, que en 2012 subieron a Internet fotos de la clase, con mesas abarrotadas de libros y catéteres para inyectarse aminoácidos intravenosos y recuperar la energía sin perder ni un segundo.

“Llevamos 13 años preparándonos para este examen -continúa Zhong- es muy importante, puede cambiar la vida de mucha gente”. “Si saco una buena nota, entraré en una buena universidad y tendré más oportunidades que otros estudiantes”. Dice que su padre le ha motivado mucho, es conductor. “Hemos tenido una vida dura pero tengo una buena familia, no sé cómo explicarlo…”, titubea. “Me han dado una buena educación. Es suficiente. En definitiva… -saca el cuaderno y escribe en inglés: “DREAM” (sueño)-”.

EDUARD FERNÁNDEZ. PEKÍN

“Europa cree en el talento, China en el trabajo”

“En Occidente se cree en el talento; en China, que cada niño puedo lograrlo con trabajo duro”, sentencia a El Confidencial, la periodista Leonora Chu, autora del libro ‘Little Soldiers’ (Soldaditos), en el que analiza el sistema educativo chino desde su doble perspectiva (Oriente/Occidente), como hija de inmigrantes chinos que ha pasado casi toda su vida en Norteamérica y ahora como madre de un niño nacido en Norteamérica, de padre norteamericano, que ingresa en una escuela pública china, tras mudarse a Shanghái. Insiste en que “sacamos conclusiones demasiado rápidas” sobre un sistema tan grande y complejo: “Si lees los titulares de los periódicos, están muy polarizados: ‘La educación china es terrible’ o ‘la educación china es genial; deberíamos hacer como ellos”, continúa. En China estudian 260 millones de jóvenes y dan clase 15 millones de profesores, según la OCDE.

Paradójicamente, en el año 2000, cuando Chu, su marido y si hijo se mudaron a Shanghái, China debutaba en la evaluación internacional sobre competencias de la OCDE entre niños de 15 años, PISA. Lo hacía representado por Shanghái con sorprendentes resultados y liderando todas las materias: 613 puntos en Matemáticas (el siguiente en la lista, Singapur, obtuvo 573, muy lejos de España con 484 o Estados Unidos, con 481); 580 en Ciencias (el siguiente en las lista, Hong Kong, obtuvo 555 puntos, lejos de los 497 de EEUU y 496 de España) y 570 en habilidad lectora (el siguiente, Hong Kong consiguió 545 y EEUU y España, 498 y 488, respectivamente).

Estudiantes gritan durante una convocatoria antes del gaokao, en un instituto de Anyang, en la provincia china de Henan. (Reuters)
Estudiantes gritan durante una convocatoria antes del gaokao, en un instituto de Anyang, en la provincia china de Henan. (Reuters)

“¿Cree que los rankings que comparan países tan distintos están cambiando la forma en la que entendemos la educación y convirtiéndola en una competición?”, preguntamos a la autora de ‘Little Soldiers’. “No sé si trata tanto de que la OCDE está haciendo esos rankings o de que la gente quiere eso. Ocurre lo mismo con las noticias y periódicos respondiendo a lo que quiere la audiencia. Lo que creo que no ayuda es que la gente use estos rankings para decir qué sistema es mejor, porque si lo analizamos, la realidad es mucho más compleja. Finlandia es un país desarrollado de cinco millones de habitantes, y China es un país en desarrollo, con 1.300 millones de personas, en el que hace 50 o 60 años, cuatro de cada cinco ciudadanos no sabía leer. ¿De verdad puedes compararlos? Creo que estas evaluaciones pueden ofrecer información útil dependiendo de cómo las uses, si lo haces de una manera constructiva”, asegura.

Existen muchos elementos que participan en la realidad educativa: Chu habla del ‘hukou’, el registro de los ciudadanos chinos por el lugar de nacimiento que dificulta que residan, estudien o trabajen en otros sitios, especialmente si han nacido en las zonas rurales. “Si hubiese un equivalente en Estados Unidos, a mí me habrían obligado a los 15 años a mudarme a mi lugar de nacimiento, en Filadelfia, para asistir al instituto, aunque no conociera a nadie en la ciudad”, explica. “Más que eso, los exámenes de acceso varían en contenido dependiendo de dónde se hacen y las universidades adjudican más vacantes a algunas provincias”, añade.

El «gaokao» es la herencia del «jinshi», una especie de oposición imperial. La competencia era feroz pero aprobarlo implicaba entrar a formar parte de la burocracia

En su libro, Chu también se refiere a las graves diferencias entre el campo y la ciudad, a veces con niños que se crían solos porque los padres trabajan en condiciones míseras a kilómetros de distancia (el documental ‘Down from the Mountains’, ganador del World Press Photo de 2018, narra su historia). Se calcula que unos 9 millones de niños de las zonas rurales de China viven solos o al cuidado de otros familiares. O a la feroz competitividad y las muchas horas de estudio, extraescolares y deberes de niños sin infancia son otros de los retos que el vasto sistema educativo chino tiene pendiente.

Dice Chu que “podemos fijarnos en eso y criticarlo o aprender de lo bueno”. En su caso, prefiere lo segundo: “Yo me quedo con que aquí el trabajo duro compensa en clase”. “En Occidente existe una mayor tendencia a creer en los talentos y que esos talentos juegan su papel en las asignaturas académicas; en China, en general, no se cree eso, lo que quiere decir que cada niño que emprende el viaje educativo realmente cree que puede lograrlo con trabajo duro”, aclara. “O el respeto que se tiene por los profesores y por la educación en China; no tiene parangón”.

En cuanto a los retos del sistema educativo chino, Chu admite que “la presión es muy alta, los niños pasan tantas horas estudiando, ese es un hecho, todo el mundo lo sabe, pero cuando tratas de reducir esa presión tienes que buscar otra manera de seleccionar: ¿evaluaciones, cartas de recomendación…?”.

Estudiantes la tarde antes del 'gaokao' en un instituto de Handan, en la provincia de Hebei. (Reuters)
Estudiantes la tarde antes del ‘gaokao’ en un instituto de Handan, en la provincia de Hebei. (Reuters)

El legado de la oposición imperial

Las vidas que giran en torno a un examen, en China no son un fenómeno reciente. El “gaokao” fue instaurado en 1952, se suspendió en 1966 durante la Revolución Cultural -que envió a los jóvenes a las comunas rurales- y se recuperó en 1977. Pero la cultura del examen en esta parte del mundo es milenaria. El profesor Kai-ming Cheng, catedrático de Educación en la Universidad de Hong Kong y anterior decano de Educación, usa el término “culturas palillos” para referirse a todos los países que comparten dos características: comen con palillos y durante siglos se enfrentaron al examen imperial: Corea, China continental, Hong Kong, Japón, Taiwán, Macao y Vietnam.

Hoy, el «gaokao» es, en parte, la herencia del «jinshi», “la madre de todos los exámenes”, como lo denomina la autora de ‘Little Soldiers’, una especie de oposición imperial que existió en China -y después en otros países de Asia oriental- desde el siglo VII d.C hasta comienzos del siglo XX (durante unos 1.300 años) al que cualquier varón, sin importar su origen, se podía presentar. La competencia era feroz pero aprobarlo implicaba entrar a formar parte de la burocracia imperial y cambiar tu destino y el de toda la familia. Aquello hizo calar a fondo la meritocracia pero también asentó la idea de que enseñanza y examen iban de la mano. Chu alude a un refrán popular: “En China se dice que se valora al que ‘chiku’ (come amargo)”.

El día decisivo: exámenes vigilados con drones

Cada 7 y 8 de junio, el «gaokao» se convierte en un evento multitudinario que congrega a millones de padres frente a las puertas de los centros donde se celebra la decisiva prueba. Cada año se perfeccionan las medidas para evitar trampas como el reconocimiento facial y de huellas digitales, drones o dispositivos para bloquear la señal de los teléfonos móvilessegún la agencia Reuters. La suerte está echada… Los resultados se conocerán el 23 de junio.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-06-07/viaje-al-pueblo-chino-donde-estudian-16-horas-al-dia_1574814/

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