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El reembolso de los préstamos estudiantiles disminuye en Tailandia

El reembolso de los préstamos estudiantiles disminuye en Tailandia

 

El Fondo de Préstamos Estudiantiles de Tailandia informó de un menor número de prestatarios que reembolsan sus deudas en los últimos tres meses a la espera de la versión modificada de la ley relativa a la reducción de los tipos de interés y las multas por impago.

Según el gestor del fondo, Chainarong Katchapanan, los prestatarios han pagado directamente al fondo 2.070 millones de baht entre el 15 de septiembre y el 30 de noviembre, lo que supone un descenso interanual del 28%. El reembolso total de la deuda por parte de los deudores disminuyó un 12% respecto al mismo periodo del año anterior.

El descenso en las cifras se debe a que los prestatarios esperan aclaraciones sobre una enmienda a la Ley del Fondo de Préstamos Estudiantiles, aprobada por la Cámara de Representantes en septiembre.

La Cámara aprobó un proyecto de enmienda que eximiría a los deudores del fondo de los intereses, las multas por impago y los requisitos del avalista. Sin embargo, cuando llegó al Senado, los legisladores la modificaron para que el fondo cobre un tipo de interés máximo del 1% anual y una multa mensual máxima del 0,5% por pagos atrasados. Está previsto que el Senado presente su versión revisada a la Cámara para que la examine en la sesión de tercera lectura.

La ley actual fija el tipo de interés máximo para los préstamos estudiantiles en el 7,5% anual, y el fondo suele cobrar en torno al 1% para minimizar el efecto financiero sobre los prestatarios.

EL REEMBOLSO TOTAL DE LA DEUDA POR PARTE DE LOS DEUDORES DISMINUYÓ UN 12%

Chainarong afirma además que el fondo no tiene actualmente problemas de liquidez y que concede préstamos por valor de unos 40.000 millones de baht al año. En la actualidad, el fondo ha concedido 697.000 millones de baht a más de 6,2 millones de estudiantes, con una deuda pendiente de 338.000 millones de baht.

 

Fuente de la Información: https://reporteasia.com/cultura/educacion/2022/12/15/reembolso-prestamos-estudiantiles-disminuye-tailandia/

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Ataque de la guardería en Tailandia: la historia de la única niña que sobrevivió

Ataque de la guardería en Tailandia: la historia de la única niña que sobrevivió

Antes, la clase de 11 niños, todos de aproximadamente tres años, había estado ocupada dibujando y escribiendo.

Dos horas más tarde, a la hora de la siesta, el exagente de policía Panya Kamrab irrumpió en la instalación educativa.

Los testigos dijeron que disparó primero a miembros del personal, incluida una maestra que estaba embarazada de ocho meses, antes de entrar a la fuerza en cada una de las tres aulas del jardín infantil.

Mató a todos los amigos de Emmy mientras dormían.

No está claro cómo ella logró sobrevivir. La encontraron despierta, acurrucada junto a los cuerpos de sus compañeros.

No tenía idea de lo que estaba pasando cuando se despertó”, nos dice su abuelo Somsak Srithong, de 59 años, desde la casa de la familia.

“Ella pensó que sus amigos todavía estaban dormidos. Un agente de la policía le cubrió la cara con un paño y se la llevó lejos de toda la sangre”.

Una videollamada

Los rescatistas llevaron a Emmy al segundo piso para protegerla del horror.

Inspeccionaron las otras dos clases, esperando ansiosamente encontrar a otras personas con vida.

Ella es la única niña que sobrevivió a la masacre, ocurrida este jueves, en la provincia de Nong Bua Lamphu.

Fotos de las víctimas en un servicio funerario

NARONG SANGNAK/EPA-EFE/REX

En total murieron 37 personas, 24 eran niños. Ese mismo día, el hombre acabó con las vidas de su esposa y su hijastro.

“Me siento muy agradecido de que haya sobrevivido. La abracé con mucha fuerza cuando la vi por primera vez”, dice Somsak.

La madre de Emmy, Panompai Srithong, tiene 35 años y trabaja en Bangkok los días de semana.

Le habían dicho que todos los niños del centro habían muerto y necesitaba que la convencieran de que su hija seguía viva.

“Finalmente recibí una videollamada con Emmy y me llenó de un alivio bendito”, cuenta.

Esta pequeña localidad está llena de familias en duelo, y durante los primeros días, los abuelos de Emmy lucharon por saber qué decirle.

Hablamos en voz baja mientras juega con sus botas favoritas de Hello Kitty en el jardín.

Sigue preguntando por su mejor amiga, Pattarawut, de tres años, a quien también llamaban Taching. Siempre dormían la siesta juntas con los pies tocándose.

También amaba la guardería y quería ser como sus maestros.

“Su abuela finalmente le dijo que todos sus amigos de la escuela habían muerto, junto con su maestra, y que la guardería estaba cerrada”, dice su madre.

“Ella solo quiere ir a la escuela cada día. Tenemos que seguir diciéndole que la escuela está cerrada. Es demasiado pequeña para entender el concepto de la muerte”.

Se están llevando a cabo ceremonias funerarias budistas y oraciones por las víctimas en varios templos de la ciudad para marcar el inicio de tres días de duelo.

Mapa satelital de Tailandia

BBC

Aún se desconoce el motivo del ataque, pero la policía dijo que Kamrab fue despedido de su trabajo en junio por consumo de drogas.

Este pequeño pueblo rural en el noreste de Tailandia está tratando de ayudar a las familias angustiadas en su dolor.

Pero muchos también preguntan sobre la amplia disponibilidad de armas letales y el problema de las drogas en el país.

“Los padres preguntan: ‘¿Dónde hay un lugar seguro para sus hijos?‘ Estoy muy triste y ruego que cualquier autoridad fortalezca nuestra seguridad”, suplica el tío de Emmy, Veerachai Srithong.

Fuente de la Información: https://www.prensalibre.com/internacional/bbc-news-mundo-internacional/ataque-de-la-guarderia-en-tailandia-la-historia-de-la-unica-nina-que-sobrevivio/

 

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Tailandia – Paint Protest: Thai Students Mark Teachers’ Day

Paint Protest: Thai Students Mark Teachers’ Day

17 January 2021A protester kneels in front of a heap of stationery and bamboo canes during a «Bad Student» demonstration outside the Ministry of Education in Bangkok on 16 January, 2021, on the occasion of Teachers’ Day in Thailand. (AFP Photo)

Students piled bamboo canes and stationery in front of Thailand’s Ministry of Education and splashed crimson paint on it to protest corporal punishment, one of several protests that took place across the capital on Saturday.

The small demonstration to mark Teachers’ Day was staged by the «Bad Student» group, who have been part of an ongoing youth-led pro-democracy movement that has roiled the kingdom for six months.

The leaderless movement is largely united in its demands for an overhaul to Premier Prayut Chan-o-cha’s government, and for reforms to the monarchy.

But some have also harnessed the protests to highlight their grievances with the status quo – such as the treatment of various marginalised communities, and the education system.

Protest leader Lapanapat Wangpaisit said Saturday the demonstrators wanted to use «Wai Kru Day», or Teachers’ Day, to show the «two sides» of Thailand’s education system.

«There’s a beautiful side and a dark side – a side in which teachers hurt students,» said Lapanapat.

«We want to let the ministry know and fix this problem.»

Thailand’s ultra-conservative education system has long faced criticism for emphasising rote learning, as well as its rigid rules.

Students face severe punishment and public humiliation if they are perceived to be disobedient.

The Bad Student group – whose tactics have earned its members legal threats – are calling for cultural change, a curriculum overhaul, and a relaxation of rules governing everything from hairstyles to skirt lengths.

On Saturday, a female student in a school uniform threw blood-red paint at the ministry’s entrance, which had rulers, scissors, and slender bamboo canes piled high in front of it.

Then she poured the paint on herself, saying it was symbolic of «students’ experience in school», and held up the three-finger salute – a gesture the pro-democracy movement has borrowed from «The Hunger Games» film trilogy.

Mob 16 January

Earlier Saturday, another group gathered at Bangkok’s Victory Monument to unfurl a 112-metre (370-foot) long banner criticising the kingdom’s draconian royal defamation law – which shields Thailand’s monarchy from criticism and is referred to as section 112.

At least two protesters were arrested by police who said the group was violating anti-gathering rules, and the demonstration was dispersed.

But the brief altercation with authorities sent the hashtag «Mob 16 January» trending on Thai Twitter, drawing a flash protest to Bangkok’s Samyan district to call for their comrades’ release.

The three protests came after the national police commissioner on Saturday morning called for a step-up in law enforcement to stop guerrilla demonstrations, saying the police «must not hesitate to use force».

So far, scores of people involved in the movement have been slapped with serious charges like sedition, while more than 40 have been charged under the lese majeste law. – AFP

Fuente de la Información: https://theaseanpost.com/article/paint-protest-thai-students-mark-teachers-day

 

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¿Quiénes son los «Malos Estudiantes» de Tailandia y por qué sus protestas desafían a la monarquía de su país?

Asia/Tailandia/Noviembre 2020/https://rpp.pe/

Alentados por el movimiento pro-democracia que sacude a Tailandia, estos jóvenes organizaron su propio grupo, los «Bad Students» (Malos estudiantes).

Con su simpático flequillo, sus gafas redondas y margaritas pintadas en las uñas, Benjamaporn «Ploy» Nivas no tiene pinta de ser una estudiante rebelde.

Y, sin embargo, la adolescente de 15 años es una de las figuras destacadas del movimiento estudiantil de los «Bad Students» («Malos Estudiantes»), que ha convocado una nueva manifestación en Bangkok, en la que reclamarán una reforma del ultraconservador sistema escolar tailandés.

«Los estudiantes de secundaria deberían poder pensar por sí mismos y ser ellos mismos», declaró a la AFP Ploy en una concentración anterior.

En Tailandia, los centros escolares imponen reglas muy estrictas para la indumentaria. Las niñas deben llevar el pelo atado en una coleta y retirado con una cinta y los niños, corte militar. Pero ahora, envalentonados por el movimiento prodemocracia que está agitando el reino, los estudiantes de secundaria han empezado a reclamar más libertades.

Sus reclamos afectan a todos los pilares del sistema, desde la renovación de los programas escolares a una flexibilización de las normas, además de más igualdad y el derecho a la libertad de expresión.

En la escuela «nos lavan el cerebro… nos enseñan a no hacer ninguna pregunta, únicamente a memorizar y recitar hechos de cara a los exámenes», afirmó.

Los manuales de historia son especialmente una fuente de discordia en un país que ha vivido una docena de golpes de Estado desde el fin de la monarquía absoluta, en 1932.

Ningún manual escolar recoge acontecimientos como la masacre de estudiantes prodemocracia de los años 1970, y todos se concentran en la vida y obra de los monarcas.

Algunos profesores «están en mi mismo bando, en el bando de la democracia, y me admirarán», explicó Ploy. «Otros quieren el statu quo, esos me odian».

– Desafiar el peligro –

Las manifestaciones prodemocracia de los jóvenes han sacudido Tailandia desde julio y, en su mayor parte, han sido pacíficas.

Sin embargo, el martes, durante una concentración, la policía utilizó cañones de agua y gas lacrimógeno contra los congregados y seis personas fueron heridas de bala.

Pero, a pesar del peligro, «no podemos permitirnos tener miedo, porque no podremos cambiar nada», afirmó Ploy.

Desde agosto, los «Bad Students» exigen la dimisión del ministro de Educación e incluso organizaron un simulacro de su funeral.

«Hace mucho tiempo que se está pidiendo una reforma de las escuelas del reino, pero los avances han sido mínimos», recalcó Pumsaran Tongliemnak, experto del Fondo para una Educación Igualitaria.

Según él, el gobierno tailandés debe mejorar el acceso a la educación y mejorar la calidad de los centros, tanto públicos como privados. «La brecha entre los ricos y los pobres es importante», señaló Pumsaran a la AFP.

En las evaluaciones internacionales, los alumnos tailandeses obtienen puntuaciones inferiores a la media de la OCDE en matemáticas y ciencias.

Se les da especialmente mal la lectura y un informe del Banco Mundial de 2015 apuntaba el «analfabetismo funcional» de los alumnos.

El documento destaca que, sobre todo, los alumnos aprenden de memoria y que los castigos físicos siguen a la orden del día pese a que fueron prohibidos hace poco.

Además, según Ploy, son las chicas las que están encabezando el movimiento, pues son ellas las que sufren más discriminaciones.

«Creo que las chicas y las personas LGTB están reprimidas por el sistema patriarcal en casa y en la escuela. Eso es lo que me empujó a luchar, por mí y por los demás», aseguró.

– «Las escuelas son pequeñas dictaduras» –

Durante una protesta a principios de octubre delante de un centro de secundaria de Bangkok, decenas de chicas ataron sus cintas blancas a la verja del instituto.

Llevaban la cara tapada, así como también su número de identificación escolar, bordado en su uniforme.

Una joven dirigente estudiantil pronunció un encendido discurso desde lo alto de un camión, delante de la escuela, y pidió a los profesores que respetasen a los alumnos, en lugar de «predicar reglas».

Este sentimiento de asfixia lo padeció especialmente Vegas, una estudiante transgénero de 16 años que se vio obligada a cambiar de escuela al ser víctima, según cuenta, de discriminaciones e intimidaciones.

Con instituciones donde está prohibido contestar, prohibido cuestionar a la autoridad y lo importante es perpetuar el sistema, «las escuelas son como pequeñas dictaduras, con todas sus normas», concluye Vegas.

OLA DE PROTESTAS DESDE JULIO

Desde el pasado julio, los manifestantes prodemocráticos han organizado protestas pacíficas casi a diario, muchas de ellas multitudinarias y en las que la Policía ha usado cañones de agua en al menos tres ocasiones.

Los estudiantes exigen una nueva Constitución, ya que la actual fue redactada por la antigua junta militar (2014-2019) liderada por el general Prayut Chan-ocha.

Los estudiantes también piden la dimisión de Prayut, quién revalidó su cargo de primer ministro el año pasado tras unas controvertidas elecciones, y una reducción del poder de los militares, que han tomado el poder en 13 golpes de Estado desde el fin de la monarquía absoluta en 1932.

La demanda más audaz es la reforma de la monarquía para reducir el poder del rey Vajiralorgkorn, lo que está creando fricciones con los sectores más conservadores de Tailandia, que protagonizado algunos enfrentamientos con los manifestantes antigubernamentales.

Fuente: https://rpp.pe/mundo/actualidad/quienes-son-los-malos-estudiantes-de-tailandia-y-por-que-sus-protestas-desafian-a-la-monarquia-de-su-pais-noticia-1305617

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Tailandia: Students Climb Monument, Rappers Target Monarchy

Students Climb Monument, Rappers Target Monarchy

A part of the Democracy Monument is draped with a large white sheet with messages from pro-democracy protesters during an anti-government rally in Bangkok on 14 November, 2020. (AFP Photo)

Thai pro-democracy protesters scaled a Bangkok monument Saturday night to unfurl a giant banner scribbled with anti-government slogans, and a Thai hip hop group took aim at the monarchy with their new song.

The kingdom has for months experienced massive student-led demonstrations demanding a new constitution, changes to how the royal family operates and for Prime Minister Prayut Chan-o-cha –who rose to power in a 2014 coup – to resign.

Several thousand people turned out for a carnival-themed rally dubbed «Mob Fest» at the Democracy Monument, a major intersection in Bangkok.

In the afternoon, high school students and other demonstrators wrote in marker pens and spray-painted messages on giant white sheets.

«You have been stealing my bright future,» one message said. «Democracy will win.»

Bangkok graphic designer Pearl, 25, watched as a group of protesters used ladders to climb up the three-metre (nine-foot) high central turret of the Democracy Monument, as musicians played a drum beat.

«This is a symbolic act of free speech,» she said.

Protesters sang a Thai version of Les Miserables «Do You Hear the People Sing?» and the crowd raised their hands in three-finger salutes – a pop culture reference to the «Hunger Games» movies.

Earlier they turned their backs and did the same gesture as the royal motorcade drove past.

King Maha Vajiralongkorn and Queen Suthida were en route to open a new train line elsewhere in the city – with thousands of royalist supporters wearing yellow turning out to show support.

Rapping For Reform

Thai hip-hop sensation Rap Against Dictatorship debuted their latest song ‘Reform’ in front of a live audience at the protest on Saturday night.

The group released the music video clip on Friday, which has already garnered 1.4 million views on YouTube and was shot at previous rallies.

The counter-culture music icons have long irked Thai authorities and two band members, Dechathorn Bamrungmuang «HockHacker» and Thanayut Na Ayutthaya «Eleven Finger», were arrested and charged with sedition in August, but later released on bail.

“You feast on our taxes so we ceased to be mute. No, we ain’t gonna grovel, here’s our three-finger salute,» the band raps in their new song.

Dechathorn said the song was inspired by the government’s lack of response to the protest movement and failure to act on its demands.

«Yes, I am afraid of being arrested again – that’s why the words of the song have come from the protest mob,» Dechathorn said.

«We are raising questions rather than just cursing the government in this song,» Nutthapong «Liberate P» Srimuong said, adding he hopes it brings the reform agenda to a broader audience.

Monks Defy Protest Ban

Thailand’s National Office of Buddhism this week issued an order barring monks and novices from attending mass protests, but that didn’t stop two monks from taking to the stage.

«The leaders of Buddhism have warned if we participate, they will take our titles and chase us out of the religion. They should do that to the Lord Buddha too,» one monk told the crowd.

«I’m right to use my orange robes as a shield for the people.»

Earlier angry high school students calling themselves the Bad Student movement rallied outside the Thai education ministry before marching to join the main rally.

They want Education Minister Nataphol Teepsuwan to resign and staged a fake funeral for him.

«He has failed to reform the education system so he is dead to us,» Anna 15, said, as she put flowers into a wooden coffin, next to a picture of the minister.

The students are calling for an overhaul of the school system, curriculum, strict rules, dress codes and standardised haircuts.

Thai authorities deployed 8,000 police to patrol Saturday’s protest.

Police used a water cannon against demonstrators at a rally last Sunday. It was only the second time such tactics were used. – AFP

Fuente de la Información: https://theaseanpost.com/article/students-climb-monument-rappers-target-monarchy

 

 

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Escolares elevan el tono como parte del movimiento de protestas de Tailandia

Asia/Tailandia/Noviembre 2020/lavanguardia.com

El grupo de escolares tailandeses «Bad Students», parte del amplio movimiento que exige desde hace meses reformas democráticas en el país, elevó este viernes el tono y llamó a intensificar la presión contra el Gobierno con sus propias demandas, como el fin de la estricta disciplina en las aulas.

El ministro de Educación, Nataphol Teepsuwan, «conoce todas nuestras peticiones, pero ha fallado en cumplirlas», recriminaron hoy los líderes de la plataforma escolar en una rueda de prensa en las inmediaciones del Monumento para la Democracia en Bangkok.

El movimiento, formado por jóvenes en edad escolar y que en septiembre se manifestó con gran afluencia frente al Ministerio de Educación, convocó una nueva protesta el 21 de noviembre «para elevar el tono» frente a los problemas educativos.

Entre las demandas de los escolares también se encuentran la revocación de normas anacrónicas como la de vestir uniforme o cortes de pelo obligatorios; además de exigir medidas para combatir el acoso escolar, entre otras.

Los escolares también piden la dimisión del ministro, a quien califican de «irrespetuoso» e «inmaduro», si continúa sin cumplir con los cambios que solicitan.

Los jóvenes apuntan que durante la nueva ola de manifestaciones no solo abordarán cuestiones del sistema educativo que les atañen sino que darán un paso al frente y tratarán también otros aspectos de la política tailandesa, incluido el primer ministro, Prayut Chan-ocha, por nombrar al responsable de la cartera de Educación.

«Si la política es buena, tendremos una educación buena y equitativa y accesible para todos», mantiene el movimiento escolar.

Desde julio se registran a lo largo del país manifestaciones multitudinarias contra el Gobierno de Prayut, el general al frente del golpe de Estado de 2014 y que logró mantenerse como primer ministro de manera cuestionable durante las elecciones celebradas el año pasado.

Las protestas, encabezadas por grupos universitarios, exigen la dimisión de Prayut y que se redacte una nueva Constitución, ya que la actual fue concebida por la antigua junta militar (2014-2019), así como reducir la influencia del Ejército en la política tailandesa.

La demanda más audaz y controvertida es la reforma que pretende reducir el poder de la monarquía, un tema tabú hasta hace poco por el gran respeto que ha inspirado la institución y la ley de lesa majestad, que prevé penas de hasta 15 años de cárcel para quien critique a la corona.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/politica/20201106/49263082514/escolares-elevan-el-tono-como-parte-del-movimiento-de-protestas-de-tailandia.html

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Una historia de violencia en la frontera entre Tailandia y Myanmar

Asia/Noviembre 2020/elpais.com

La vida de Sandar es la de miles de mujeres víctimas de malos tratos, que durante la pandemia se han intensificado. Ella, además, es inmigrante irregular, lo que impide que reciba más ayuda, y el estigma social en una cultura conservadora, la ata a su maltratador

  • Sandar (nombre ficticio) tiene 28 años. Es una emigrante birmana sin documentación que vive en Mae Sot, en la frontera entre Tailandia y Myanmar. Lleva 11 años en una relación de maltrato. Su marido le pega y abusa sexualmente de ella. La situación familiar empeoró desde el brote de covid-19. Como su marido se quedó sin trabajo, discutían constantemente por el dinero. Sandar es una de los aproximadamente 200.000 emigrantes birmanos que viven en la región de Mae Sot. Muchos de ellos carecen de documentación y trabajan en condiciones precarias. Desde que estalló la pandemia no tienen trabajo ni apoyo del Gobierno tailandés, y tampoco la posibilidad de volver a Myanmar debido al cierre de las fronteras. Según cálculos de ONU Mujeres, en algunos países los casos de violencia doméstica han aumentado un 30%. La organización califica el fenómeno de "pandemia en la sombra".
    1Sandar (nombre ficticio) tiene 28 años. Es una emigrante birmana sin documentación que vive en Mae Sot, en la frontera entre Tailandia y Myanmar. Lleva 11 años en una relación de maltrato. Su marido le pega y abusa sexualmente de ella. La situación familiar empeoró desde el brote de covid-19. Como su marido se quedó sin trabajo, discutían constantemente por el dinero. Sandar es una de los aproximadamente 200.000 emigrantes birmanos que viven en la región de Mae Sot. Muchos de ellos carecen de documentación y trabajan en condiciones precarias. Desde que estalló la pandemia no tienen trabajo ni apoyo del Gobierno tailandés, y tampoco la posibilidad de volver a Myanmar debido al cierre de las fronteras. Según cálculos de ONU Mujeres, en algunos países los casos de violencia doméstica han aumentado un 30%. La organización califica el fenómeno de «pandemia en la sombra».
  • Una vista del barrio donde vive Sandar, en las afueras de Mae Sot. Sandar procede de Mawlamiyaing, una ciudad birmana situada a 130 kilómetros de Mae Sot. La joven entró ilegalmente en Tailandia cuando tenía 15 años. La larga frontera de la zona de Mae Sot, en la que los dos países están separados solamente por un río, la convierte en el lugar perfecto para que los birmanos entren ilegalmente en Tailandia. En los últimos tiempos, las autoridades tailandesas han intensificado los controles fronterizos debido al aumento del número de casos de covid-19 en Myanmar. Mae Sot es una zona principalmente rural. Muchos emigrantes birmanos están empleados en la agricultura, y a menudo cobran menos del salario mínimo. Con ocasión del Día Internacional de la Mujer Rural el pasado 15 de octubre, ONU Mujeres subrayó este año "la urgente necesidad de fomentar la capacidad de resistencia de las mujeres rurales tras la covid-19 reforzando su bienestar y unos medios de vida sostenibles con el fin de 'reconstruir mejor".
    2Una vista del barrio donde vive Sandar, en las afueras de Mae Sot. Sandar procede de Mawlamiyaing, una ciudad birmana situada a 130 kilómetros de Mae Sot. La joven entró ilegalmente en Tailandia cuando tenía 15 años. La larga frontera de la zona de Mae Sot, en la que los dos países están separados solamente por un río, la convierte en el lugar perfecto para que los birmanos entren ilegalmente en Tailandia. En los últimos tiempos, las autoridades tailandesas han intensificado los controles fronterizos debido al aumento del número de casos de covid-19 en Myanmar. Mae Sot es una zona principalmente rural. Muchos emigrantes birmanos están empleados en la agricultura, y a menudo cobran menos del salario mínimo. Con ocasión del Día Internacional de la Mujer Rural el pasado 15 de octubre, ONU Mujeres subrayó este año «la urgente necesidad de fomentar la capacidad de resistencia de las mujeres rurales tras la covid-19 reforzando su bienestar y unos medios de vida sostenibles con el fin de ‘reconstruir mejor».
  • Los hijos de Sandar, de nueve y tres años, juegan en la calle delante de su casa. Sandar ha sufrido toda su vida malos tratos en el ámbito familiar. Su tía, que la alojó a su llegada a Tailandia, le pegaba continuamente. "Me golpeaba con cables", cuenta la joven, que nunca fue al hospital ni llamó a la policía. "No sabía a dónde ir. No hablaba tailandés. Además, mi tía me encerraba en casa, así que no podía salir". Sandar se casó a los dos años de llegar a Tailandia. Tenía 17. Según la ONU, menos del 40% de las mujeres víctimas de violencia física en el ámbito doméstico busca ayuda.
    3Los hijos de Sandar, de nueve y tres años, juegan en la calle delante de su casa. Sandar ha sufrido toda su vida malos tratos en el ámbito familiar. Su tía, que la alojó a su llegada a Tailandia, le pegaba continuamente. «Me golpeaba con cables», cuenta la joven, que nunca fue al hospital ni llamó a la policía. «No sabía a dónde ir. No hablaba tailandés. Además, mi tía me encerraba en casa, así que no podía salir». Sandar se casó a los dos años de llegar a Tailandia. Tenía 17. Según la ONU, menos del 40% de las mujeres víctimas de violencia física en el ámbito doméstico busca ayuda.

    El hijo mayor de Sandar juega con un arma de juguete. Sandar recuerda que su marido empezó a maltratarla nada más casarse. "Me pegaba y me daba patadas cuando volvía del trabajo", cuenta. "Me acusaba de que no cocinaba o no limpiaba". A raíz de la llegada de la covid-19, el hombre se volvió más violento, "sobre todo por el dinero". Antes de la pandemia tampoco había tenido trabajo fijo, pero durante el cierre perdió su empleo en una huevería. Las emigrantes birmanas en Tailandia ya formaban un grupo de alto riesgo antes de la covid-19, pero con la pandemia su vida se ha vuelto más difícil. Durante el confinamiento, las víctimas de violencia doméstica se encontraron encerradas en casa con su maltratador, con menos posibilidades de pedir ayuda, y escasos o ningún ingreso.
    4 El hijo mayor de Sandar juega con un arma de juguete. Sandar recuerda que su marido empezó a maltratarla nada más casarse. «Me pegaba y me daba patadas cuando volvía del trabajo», cuenta. «Me acusaba de que no cocinaba o no limpiaba». A raíz de la llegada de la covid-19, el hombre se volvió más violento, «sobre todo por el dinero». Antes de la pandemia tampoco había tenido trabajo fijo, pero durante el cierre perdió su empleo en una huevería. Las emigrantes birmanas en Tailandia ya formaban un grupo de alto riesgo antes de la covid-19, pero con la pandemia su vida se ha vuelto más difícil. Durante el confinamiento, las víctimas de violencia doméstica se encontraron encerradas en casa con su maltratador, con menos posibilidades de pedir ayuda, y escasos o ningún ingreso.
    El hijo pequeño de Sandar juega con un arma de juguete disfrazado de Supermán. En 2018, Sandar buscó ayuda por primera vez y se puso en contacto con las trabajadoras del Freedom Restoration Project [Proyecto Restauración de la Libertad], que ofrece refugio y apoyo a las víctimas de violencia doméstica en la región de Mae Sot. Gracias a su ayuda, varias mujeres consiguieron escapar de su situación de maltrato. Otras, como Sandar, mantienen la relación con su maltratador, pero en el centro han encontrado un espacio en el que están a salvo, al menos durante unas horas. "Las mujeres que vienen al centro son víctimas de violencia física, psicológica y sexual", explica Watcharapon 'Sia' Kukaewkasem, fundadora y directora del proyecto. "En Tailandia y en Myanmar la violencia doméstica es muy habitual. Tanto que la gente la considera normal".
    5El hijo pequeño de Sandar juega con un arma de juguete disfrazado de Supermán. En 2018, Sandar buscó ayuda por primera vez y se puso en contacto con las trabajadoras del Freedom Restoration Project [Proyecto Restauración de la Libertad], que ofrece refugio y apoyo a las víctimas de violencia doméstica en la región de Mae Sot. Gracias a su ayuda, varias mujeres consiguieron escapar de su situación de maltrato. Otras, como Sandar, mantienen la relación con su maltratador, pero en el centro han encontrado un espacio en el que están a salvo, al menos durante unas horas. «Las mujeres que vienen al centro son víctimas de violencia física, psicológica y sexual», explica Watcharapon ‘Sia’ Kukaewkasem, fundadora y directora del proyecto. «En Tailandia y en Myanmar la violencia doméstica es muy habitual. Tanto que la gente la considera normal».
    Sandar se pinta los labios antes de salir hacia el centro de detención de Mae Sot a visitar a su marido, detenido hace poco por posesión de drogas. Es la tercera vez que lo detienen. Las dos primeras fueron por consumo de drogas, pero en esta ocasión la policía le encontró varias pastillas de yaba. También conocido como "la droga de la locura", el yaba es una combinación de metanfetamina y otros estimulantes muy popular en el sudeste de Asia. Ahora que su marido está encerrado, Sandar tiene que encontrar un trabajo para alimentar a sus dos hijos. "Cuando está fuera, no quiere que trabaje", explica. Mientras su marido está detenido, ella trabaja como limpiadora o vendiendo verdura en la calle, pero no gana lo suficiente ni recibe ayuda del Gobierno tailandés. "¿Quién va a ayudarnos?", se lamenta. "No tenemos documentos". ONU Mujeres calcula que las mujeres que trabajan en la economía sumergida en Tailandia verán reducidos sus ingresos en un 80% debido a la crisis de la covid-19.
    6Sandar se pinta los labios antes de salir hacia el centro de detención de Mae Sot a visitar a su marido, detenido hace poco por posesión de drogas. Es la tercera vez que lo detienen. Las dos primeras fueron por consumo de drogas, pero en esta ocasión la policía le encontró varias pastillas de yaba. También conocido como «la droga de la locura», el yaba es una combinación de metanfetamina y otros estimulantes muy popular en el sudeste de Asia. Ahora que su marido está encerrado, Sandar tiene que encontrar un trabajo para alimentar a sus dos hijos. «Cuando está fuera, no quiere que trabaje», explica. Mientras su marido está detenido, ella trabaja como limpiadora o vendiendo verdura en la calle, pero no gana lo suficiente ni recibe ayuda del Gobierno tailandés. «¿Quién va a ayudarnos?», se lamenta. «No tenemos documentos». ONU Mujeres calcula que las mujeres que trabajan en la economía sumergida en Tailandia verán reducidos sus ingresos en un 80% debido a la crisis de la covid-19.

    Una vista de la calle desde la casa de Sandar, en las afueras de Mae Sot. En Tailandia existe una línea telefónica para denunciar la violencia doméstica. Sin embargo, hace cinco años el Gobierno pasó de destinarla a los casos de violencia contra las mujeres y los niños (así como a los de tráfico de personas, trabajo infantil y embarazo adolescente) a cualquier problema social, como señala un informe de la Fundación Henrich Böll. Según ese mismo estudio, durante el cierre de marzo y abril, el teléfono de asistencia recibió una avalancha de más de 28.000 llamadas, más del doble que en el mismo periodo del año anterior. La mayoría, sin embargo, eran quejas o consultas sobre la asistencia social y las ayudas económicas del Gobierno. Eso hizo aún más difícil para las víctimas de violencia doméstica acceder a la línea.
    7Una vista de la calle desde la casa de Sandar, en las afueras de Mae Sot. En Tailandia existe una línea telefónica para denunciar la violencia doméstica. Sin embargo, hace cinco años el Gobierno pasó de destinarla a los casos de violencia contra las mujeres y los niños (así como a los de tráfico de personas, trabajo infantil y embarazo adolescente) a cualquier problema social, como señala un informe de la Fundación Henrich Böll. Según ese mismo estudio, durante el cierre de marzo y abril, el teléfono de asistencia recibió una avalancha de más de 28.000 llamadas, más del doble que en el mismo periodo del año anterior. La mayoría, sin embargo, eran quejas o consultas sobre la asistencia social y las ayudas económicas del Gobierno. Eso hizo aún más difícil para las víctimas de violencia doméstica acceder a la línea.
    Sandar lava verduras en su casa antes de cocinarlas. Tiene que preparar la comida para su marido y llevársela al centro de detención. Confiesa que se siente incapaz de divorciarse. Teme la estigmatización social, que en una comunidad musulmana conservadora puede ser fuerte. "Pienso en mis hijos", se justifica. "A lo mejor, después de dejarlo tendría otro marido. Entonces la gente diría que tengo dos maridos y que los niños deberían estar con su madre y con su padre". Según un informe de la Fundación Heinrich Böll, en Tailandia las actitudes sociales constituyen un obstáculo importante para que las mujeres denuncien la violencia. Como en muchos países del mundo, a menudo la violencia doméstica se considera un asunto privado y es habitual pensar que la culpa es de la víctima, y no del maltratador. Para algunas mujeres, reconocer el maltrato equivale a reconocer que han fracasado en su matrimonio.
    8Sandar lava verduras en su casa antes de cocinarlas. Tiene que preparar la comida para su marido y llevársela al centro de detención. Confiesa que se siente incapaz de divorciarse. Teme la estigmatización social, que en una comunidad musulmana conservadora puede ser fuerte. «Pienso en mis hijos», se justifica. «A lo mejor, después de dejarlo tendría otro marido. Entonces la gente diría que tengo dos maridos y que los niños deberían estar con su madre y con su padre». Según un informe de la Fundación Heinrich Böll, en Tailandia las actitudes sociales constituyen un obstáculo importante para que las mujeres denuncien la violencia. Como en muchos países del mundo, a menudo la violencia doméstica se considera un asunto privado y es habitual pensar que la culpa es de la víctima, y no del maltratador. Para algunas mujeres, reconocer el maltrato equivale a reconocer que han fracasado en su matrimonio.
    Sandar monta en bicicleta con su hijo pequeño disfrazado de Superman. Se dirigen al centro de detención de Mae Sot a visitar al marido apresado por posesión de drogas.
    9 Sandar monta en bicicleta con su hijo pequeño disfrazado de Superman. Se dirigen al centro de detención de Mae Sot a visitar al marido apresado por posesión de drogas.
    Sandar pone 'thanaka' a su hijo menor en la cara antes de salir. El 'thanaka' es una pasta cosmética de color blanco amarillento hecha a base de corteza molida que las mujeres birmanas suelen emplear para suavizar la piel y protegerla del sol.
    10Sandar pone ‘thanaka’ a su hijo menor en la cara antes de salir. El ‘thanaka’ es una pasta cosmética de color blanco amarillento hecha a base de corteza molida que las mujeres birmanas suelen emplear para suavizar la piel y protegerla del sol.
    El hijo mayor de Sandar, de nueve años, corre por un campo cercano a su casa, en las afueras de Mae Sot. El niño se queda en casa mientras su madre y su hermano menor van al centro de detención. El Proyecto Restauración de la Libertad organiza clases de crianza para enseñar métodos educativos alternativos a las víctimas de violencia doméstica. "Les enseñamos que hay otras maneras [de educar a los hijos] que no son gritar y pegar", explica Watcharapon 'Sia' Kukaewkasem, fundadora y directora del proyecto. "Cuando hablamos de violencia doméstica no nos referimos solo a la que ejerce la pareja, sino también a la de los padres contra los hijos. [...] Intentamos prevenirla".
    11El hijo mayor de Sandar, de nueve años, corre por un campo cercano a su casa, en las afueras de Mae Sot. El niño se queda en casa mientras su madre y su hermano menor van al centro de detención. El Proyecto Restauración de la Libertad organiza clases de crianza para enseñar métodos educativos alternativos a las víctimas de violencia doméstica. «Les enseñamos que hay otras maneras [de educar a los hijos] que no son gritar y pegar», explica Watcharapon ‘Sia’ Kukaewkasem, fundadora y directora del proyecto. «Cuando hablamos de violencia doméstica no nos referimos solo a la que ejerce la pareja, sino también a la de los padres contra los hijos. […] Intentamos prevenirla»El hijo pequeño de Sandar, de tres años, espera a su madre sentado en la bicicleta vestido con un traje de Superman. Van al centro de detención de Mae Sot a visitar a su padre. "Me gustaría que mis hijos no tuviesen que trabajar tanto como yo", dice Sandar. "Me gustaría que estudiasen y fuesen médicos o contables".
    12El hijo pequeño de Sandar, de tres años, espera a su madre sentado en la bicicleta vestido con un traje de Superman. Van al centro de detención de Mae Sot a visitar a su padre. «Me gustaría que mis hijos no tuviesen que trabajar tanto como yo», dice Sandar. «Me gustaría que estudiasen y fuesen médicos o contables».

    Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/10/26/album/1603717461_363685.html#foto_gal_7

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