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Un falso dilema educativo

Por: Luis Armando González

La situación de crisis suscitada por el coronavirus –que al parecer seguirá presente, aunque con menor virulencia, a lo largo de 2020 — ha puesto en uno de los primeros lugares del debate académico el asunto de lo virtual y presencial en la educación. Y es que la crisis aludida forzó la entrada en vigor de estrategias formativas no presenciales, en prácticamente todos los niveles educativos; en ellas, se recurrió –por lo general de manera improvisada y abrupta— a los distintos recursos ofrecidos por Internet y la telefonía celular: desde las plataformas que permiten realizar videoconferencias grupales, pasando por el correo electrónico y los mensajes en Messenger y WhatsApp, hasta las llamadas telefónicas.

Salvo los procesos educativos diseñados previamente para ser impartidos virtualmente –y que continuaron, y aún continúan, con una lógica previamente establecida—, las actividades docentes que habían sido planeadas según criterios presenciales tuvieron que ser implementadas de manera no presencial. En la práctica, esto generó distintas complicaciones no sólo en razón de la disponibilidad de los recursos tecnológicos (personales o institucionales), sino en razón de las deficiencias en las habilidades técnicas por parte de docentes –no todos, por supuesto— no preparados para atender cursos, materias, seminarios, talleres o grupos de tesis de manera virtual. Aunado a ello, estaban (y siguen estando presentes) dos temas nada secundarios: primero, la pedagogía y la didáctica virtuales son distintas de las presenciales; y segundo, los contenidos (teóricos y metodológicos) presenciales no se trasiegan automáticamente hacia lo no presencial.

Al calor de esas y otras dificultades –que, cabe sospechar, se han tenido en distintos sistemas educativos alrededor del mundo— se fue generando un interesante debate acerca de lo virtual y lo presencial en la educación, debate en el cual se pueden identificar distintas posturas. Una especialmente llamativa consiste en proponer que la educación virtual ha llegado para reemplazar totalmente a la educación presencial, a la que se le reprochan las más variadas fallas y debilidades. Quienes abanderan esta posición, además de ver en lo virtual-tecnológico algo extraordinario para la educación, entienden que las pruebas de ello se encuentran en la actual experiencia en la cual lo presencial fue suspendido drásticamente y las actividades educativas virtuales pudieron ensayarse a plenitud. Hay quienes piensan que se trató de una novedad absoluta, como si antes de la actual situación no se hubiesen impulsado interesantes experiencias formativas virtuales, en las cuales si bien ya se visualizaban sus virtudes –lo virtual tiene ciertamente virtudes—, también se visualizaban sus limitaciones que no son únicamente técnicas o de procedimientos, sino que muchas veces involucran aspectos sustantivos.

En el polo opuesto se sitúan quienes opinan que la educación presencial es irremplazable, y que lo virtual no tiene (o no debe tener) un lugar importante en los procesos educativos que en verdad quieran ser tales. En favor de quienes creen esto está la ya milenaria tradición educativa que se remonta cuando menos a Sócrates y cuyos logros culturales (científicos, filosóficos, literarios) sólo una persona escasamente informada puede poner en duda. Es indiscutible que un nervio de la educación, entendida como un proceso de asimilación crítica de nuevos conocimientos, es el diálogo, la dialéctica, el contraste de ideas y opiniones, en lo cual intervienen la razón y la pasión.

Y el espacio privilegiado, durante cientos de años, para ese ejercicio es el espacio ocupado físicamente por los actores principales del proceso educativo (maestros y alumnos): el aula o salón de clases, el auditórium o, como prefería Aristóteles, el jardín de su Liceo. Ciertamente, la educación presencial, dialógica, tiene un largo recorrido histórico, pero no es por eso que se la debe considerar valiosa, pues que algo sea antiguo no lo hace bueno o positivo y, obviamente, tampoco lo nuevo o reciente es, sólo por eso, positivo o bueno. Son los logros los que cuentan; y la educación presencial tiene en su haber los suficientes como para tomarse con reservas las propuestas de su supresión total por mecanismos, estrategias y prácticas educativas virtuales. Los logros de la educación presencial no deben ocultar sus limitaciones o sus posibilidades de mejora; no deben impedir determinar qué áreas de ella pueden ser asumidas y tratadas de una mejor manera por mecanismos y estrategias virtuales. No es cierto que no se tengan pistas sobre esto último: tanto las experiencias previas a la crisis sanitaria como las experiencias suscitadas durante la crisis ofrecen información relevante sobre áreas o ámbitos educativos en los cuales lo virtual puede convertirse en un soporte de primera importancia para lo presencial. Y por supuesto que también las experiencias apuntadas revelan lo que no se puede pedir o esperar de lo virtual en materia educativa. Ni se tiene que ser extremadamente fantasioso con las posibilidades de lo virtual ni excesivamente pesimista o escéptico sobre sus potencialidades.

Lo prudente es sopesar, con honestidad y realistamente, los pros y contras. Por lo apuntado hasta ahora, es claro que la visión antitética de lo virtual y lo presencial en educación nos enfrenta a un falso dilema.

No se trata de elegir entre lo uno y lo otro –de abolir la educación presencial y poner en su lugar una educación virtual; o de cerrar las puertas a lo llegada de modalidades o prácticas virtuales en la educación—, sino de situarse en una postura intermedia, viendo a lo virtual como un buen complemento de unos procesos educativos que no deben renunciar a uno de sus nervios fundamentales: la dialéctica, el diálogo, el contraste y lucha de ideas entre interlocutores que interaccionan físicamente; el tensionamiento racional y pasional que permite la muerte de ideas inservibles y el surgimiento de ideas mejores, y que hasta ahora, después de 2,500 años, no encontrado mejor espacio para su desarrollo que ese espacio en el cual maestro y alumnos se las ven cara a cara. Y es partir de estas dinámicas que se han fraguado y se fraguan habilidades y capacidades investigativas que, tanto en las ciencias naturales como en las ciencias sociales, permiten explorar el mundo natural y social –es decir, plantearse problemas e indagar sobre los mecanismos que los explican— de modo fáctico, no virtual. Esas capacidades y habilidades, asimismo, requieren en gran medida, aunque no en exclusiva, actividades prácticas en el aula y fuera de la misma –por ejemplo, en comunidades, museos, archivos, empresas, mercados, hospitales o laboratorios— que son vitales para la formación de los estudiantes y para el cultivo de un saber que se problematiza sobre la realidad, y no sólo sobre abstracciones mentales matemática o conceptuales.

Esa vitalidad en el conocimiento debe ser –y tiene que ser—potenciada por cualquier recurso, estrategia o práctica, que esté disponible o que sea accesible a los sistemas educativos, en sus distintos niveles. Aunque no sus capacidades más óptimas, la tecnología que permite acceder a recursos educativos virtuales ha llegado a un país como el nuestro. Hay instituciones que están utilizando esos recursos para el desarrollo incluso de cerreras completas al nivel de maestría. Algunas lo han hecho de manera meditada, ponderando bien los objetivos formativos que se persiguen y planeando con suficiente tiempo y meticulosidad los contenidos y las metodologías de enseñanza adecuadas para procesos educativos virtuales. Otras quizás no tanto, aunque esto debería ser objeto de un estudio detallado y profundo.

Lo que aquí se quiere destacar es que, en El Salvador, se tiene (o se va consiguiendo) una buena experiencia en estrategias educativas de carácter virtual que deberían ser tomadas en cuenta, en sus virtudes y en sus limitaciones, a la hora de realizar los ensambles entre los virtual y lo presencial, sin perder de vista que uno de los propósitos irrenunciables de la educación en todos sus niveles, pero especialmente a nivel superior, es formar personas con una concepción bien fundamentada –desde criterios científicos— de la realidad social y natural, lo mismo que con las capacidades y habilidades para explorar-investigar las dinámicas que hacen que las cosas naturales y sociales se comporten de la forma en que lo hacen.

La pregunta es cómo (de qué manera) determinadas estrategias formativas virtuales pueden contribuir a una educación integral y de calidad. Y, complementado con ello, la otra pregunta es cómo lo virtual puede ayudar a corregir, mejorar o potenciar lo que se hace en las estrategias educativas presenciales. De alguna manera, fue la pregunta que se hicieron los investigadores del CERN, a cuya cabeza estaba el físico Tim Berners-Lee, cuando decidieron crear la WEB: se trataba facilitar, entre los físicos, el intercambio de ideas, artículos, documentos, resultados de experimentos mediante una red ágil de comunicación e intercambio de información. A estas alturas, las potencialidades y eficacias de la WEB para distintas actividades educativas y de investigación son indiscutibles. El reto es hacer, en cada país y sistema educativo particulares, el mejor ensamble entre los recursos virtuales disponibles (o que se puedan diseñar) en Internet (que es algo más amplio que la WEB) y las estrategias educativas presenciales de forma tal que, en lugar de la anulación o exclusión de uno de las dos instancias, se logre una integración provechosa entre ambas.

Como en el presente, y visto desde El Salvador, es lo presencial lo predominante, lo virtual debería irse definiendo, e implementando, a partir de aquello que requiera mejora, o incluso supresión, en ese ámbito. Pero no a tientas ni a ciegas, o usando criterios de rentabilidad o de ahorro, sino teniendo en mente el objetivo de lograr una educación integral, en lo científico, lo técnico y lo humano. Si sucediera lo contrario, es decir, si fuera lo virtual lo predominante en educación, lo recomendable sería buscar en lo presencial recursos de apoyo, corrección o mejora. Pero no es el caso. Así que es lo virtual lo que debe contribuir a mejorar la educación presencial. En cada nivel educativo deben hacerse los análisis y estudios que indiquen los modos en los que se apoyo puede ser más eficaz y oportuno; y es que lo que puede ser potable y viable en educación superior (en algunas carreras, materias, seminarios, trabajos de investigación o debates teóricos o metodológicos) puede ser inviable o ineficaz, por ejemplo, en educación básica. Lo contrario también es cierto: lo viable y potable en educación básica (o en bachillerato) puede no serlo en educación superior.

En fin, lo que debería promoverse, en educación, es una articulación potenciadora de los virtual en lo presencial, y no un reemplazo total de lo presencial por lo virtual o un blindaje de lo presencial ante lo virtual. Hay quienes están trabajando, con seriedad y profesionalismo, en lograr esa articulación potenciadora. Hacen gala de sentido común, criterio racional y equilibrio en el juicio. Los hay también quienes están atrapados en las garras de la desmesura en su apreciación de lo virtual, y que están dispuestos a hacer todo lo que esté a su alcance por hacer que la educación presencial deje de existir. Si llegaran a salirse con la suya –nunca se sabe— lo más probable es que la formación integral de las personas (una formación de naturaleza crítica, reflexiva, fundamentada científicamente, investigativa, racional y pasional) se resentiría tremendamente. Y es que, en definitiva, lo virtual, por definición, no puede dar a las personas las vivencias, las experiencias, los tensionamientos y los desafíos que ofrecen las interacciones sociales efectivas, dentro y fuera del aula, y los problemas reales naturales y sociales. Sin esas vivencias, experiencias, tensionamientos y desafíos (no virtuales, sino reales porque tienen su raíz en las interacciones que las personas tienen con la realidad natural y social) no hay educación propiamente dicha, sino un remedo “virtual” de la misma.

San Salvador, 6 de septiembre de 2020

Fotografía: Fundación Telefónica Ecuador.

Fuente e Imagen: https://insurgenciamagisterial.com/un-falso-dilema-educativo/

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Nueva jornada de tensiones en capital de Haití

Nuevas tensiones entre manifestantes y policías protagonizaron hoy estudiantes como parte de una jornada de protestas, que en las últimas semanas reclaman maestros en las aulas.
Las fuerzas del orden público dispersaron una movilización que pretendió honrar al presidente del Colegio de Abogados asesinado, Monferrier Dorval, con una ofrenda floral en su residencia situada en las inmediaciones de la casa presidencial.Con gases lacrimógenos la policía frustró las protestas, mientras los alumnos se defendieron con piedras y botellas.

En el centro de la ciudad, universitarios y estudiantes de escuelas públicas reeditaron una movilización que demandó profesores en las aulas, un mes después del reinicio del curso escolar.

‘Ya perdimos clases por la pandemia y ahora llevamos un mes sin que nadie vaya al aula’, dijo uno de los alumnos.

Por su parte, sindicatos de profesores insisten en no reincorporarse a las escuelas hasta que se complete el pago de sus honorarios atrasados y las autoridades accedan a un ajuste salarial, tras depreciación de la moneda nacional y la creciente inflación.

La víspera, en el marco de las protestas de los estudiantes, manifestantes y simpatizantes atacaron el colegio Canadá-Haitiano, lo que obligó a la institución a cerrar sus puertas. A inicios de esta semana, el ministro de Educación, Pierre Josué Argenor Cadet, condenó otras agresiones contra los liceos Friz Pierre Louis, Normalien y Roger Anglade, y pidió que no utilizaran a los jóvenes con fines políticos.

Sugirió que agendas ocultas fomentan la violencia y catalogó de inadmisible que individuos manipulen y sigan atacando a los centros, violando sistemáticamente el derecho a la educación y el respeto a los demás.

En las últimas semanas alumnos de las escuelas públicas se manifestaron en varias ciudades con reclamos.

Fuente: http://www.elpais.cr/2020/09/10/nueva-jornada-de-tensiones-en-capital-de-haiti/

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El Salvador: Las mujeres de San Julián enfrentan el hambre y desigualdad con huertos caseros

El Salvador permaneció bajo cuarentena obligatoria durante tres meses. El gobierno de Nayib Bukele prometió que abastecería de alimentos a todas las familias afectadas económicamente por las medidas para contener la propagación de la COVID-19; pero en muchas zonas la ayuda nunca llegó. Una de esas zonas está en San Julián, Sonsonate, donde las mujeres lograron sobrevivir al hambre y sostener a sus familias gracias a la comida que ellas mismas cultivan. Contaron a GatoEncerrado que al verse encerradas en cuarentena, sin la posibilidad de salir a ganarse el sustento diario y sin transporte público para movilizarse a los mercados, las mujeres se metieron en cuerpo y mente a trabajar en sus huertos caseros.

Estas mujeres, apoyadas por organizaciones como la Unidad Ecológica Salvadoreña (Unes), son la prueba de que los huertos caseros son la alternativa viable y necesaria para sobrevivir a la crisis económica y a la agudización de la desigualdad que dejará el impacto de la pandemia por COVID-19. Economistas han señalado que las medidas gubernamentales ante la pandemia en El Salvador dejará a más de cien mil personas sin empleo y que la desigualdad incrementará.

Uno de los informes más recientes de Oxfam, titulado «¿Quién paga la cuenta?«, señala que el impacto de la pandemia es tan grave que los países de América Latina y el Caribe (incluido El Salvador) tendrán un retroceso económico de 15 años. El informe también explica que entre los más golpeados están los más vulnerables y pobres de la región, pero no los ricos y multimillonarios. Entre los más vulnerables, como suele ocurrir en las crisis, están las mujeres. Por eso, la experiencia de mujeres que cultivan sus huertos caseros, como en San Julián, es valiosa para plantearse como una alternativa ante la crisis y desigualdad, según Jennifer Guzmán de Unes.

El informe de Oxfam también detalla que mientras los más vulnerables y pobres tienen que recurrir a medidas extremas para sobrevivir ante los impactos económicos de la pandemia, hay ricos que en medio de la crisis sanitaria se han hecho más ricos. Oxfam logró determinar, por ejemplo, que desde que iniciaron los confinamientos en la región hay ocho nuevos multimillonarios con un patrimonio mayor a los mil millones de dólares. Mientras tanto, hay mujeres en zonas como San Julián que lo único que tienen es su huerto casero.

María Avilés contó a GatoEncerrado que lleva 25 años cultivando su huerto casero. En tiempos de pandemia, crisis y vacas flacas, su huerto ha sido lo único que ha logrado sostener a su familia. Foto/Emerson Flores.

En su huerto, María Avilés siembra frutas y vegetales, pero en todo el proceso, según dijo, no utiliza químicos. Esto con el fin de garantizar que el alimento que llega a su mesa sea orgánico, sin preservantes artificiales. Foto/Emerson Flores.

«Muchas mujeres han tenido los beneficios de su propio empoderamiendo, ya que ahora ellas se visualizan a sí mismas como proveedoras de su hogar», aseguró Jennifer Guzmán, técnica territorial de la Unidad Ecológica Salvadoreña (Unes). Esta organización acompaña y apoya a las mujeres de San Julián, para que sigan cultivando en los huertos caseros. Por el momento, según Guzmán, la Unes tienen 35 iniciativas agroecológicas en la zona, junto al Comité Ambiental de San Julián.

En estos 25 años, María Avilés ha logrado ampliar su huerto. Gracias a su trabajo, no solo provee alimento a su familia, sino que su huerto también le da para vender en mercados y regalar alimento a sus vecinas. La crisis provocada por la pandemia le afectó menos, debido a que ella misma cultiva su comida: «Si yo quiero un tomate o mora, solo voy y la corto», explicó. Foto/Emerson Flores.

«Para mí es importante tener mi huerto, porque lo tengo cerca, lo tengo saludable. Yo sé lo que estoy consumiendo y sé que no lleva químicos», mencionó María Avilés, mientras mostraba su huerto. Foto/Emerson Flores.

Angélica María Monroy recibió un diplomado en Ciudad Mujer, en el que aprendió a cultivar sus propios alimentos. Hace más de un año empezó a recibir capacitaciones con la Unes y así empezó su huerto casero. Foto/Emerson Flores.

Angélica Monroy asegura que tener su huerto en casa le ayudó ante las dificultades económicas provocadas debido a la pandemia por las medidas que tomó el gobierno para evitar la propagación de COVID-19. Foto/Emerson Flores.

Angélica Monroy explicó que en su huerto siembra tomate, chile, cebolla, cebollines y maíz. Su esposo y uno de sus nietos le apoyan en el cultivo y cuidado de su huerto. Foto/Emerson Flores.

Sonia Esperanza Huezo también tiene su huerto, en el que cultiva maíz, yuca, hierba buena, espinaca y otro tipo de semillas que sirven para la alimentación de ella, su esposo y sus dos hijos. Foto/Emerson Flores.

«Esto es bueno, porque nos ayudamos y ya no gastamos dinero para salir a comprar comida. A mi esposo yo le enseñé a cultivar, ahora él es el que cultiva la milpa», dijo Sonia Huezo. Foto/Emerson Flores.

septiembre 10, 2020

 Fuente: https://gatoencerrado.news/2020/09/09/las-mujeres-de-san-julian-enfrentan-el-hambre-y-desigualdad-con-huertos-caseros/

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Haití: Policía reprime manifestación estudiantil contra la violencia y la inseguridad

Por: Prensa Latina

Nueva jornada de tensiones en capital de Haití

Nuevas tensiones entre manifestantes y policías protagonizaron este jueves estudiantes como parte de una jornada de protestas, que en las últimas semanas reclaman maestros en las aulas.

Las fuerzas del orden público dispersaron una movilización que pretendió honrar al presidente del Colegio de Abogados asesinado, Monferrier Dorval, con una ofrenda floral en su residencia situada en las inmediaciones de la casa presidencial.

Con gases lacrimógenos la policía frustró las protestas, mientras los alumnos se defendieron con piedras y botellas.

En el centro de la ciudad, universitarios y estudiantes de escuelas públicas reeditaron una movilización que demandó profesores en las aulas, un mes después del reinicio del curso escolar.

‘Ya perdimos clases por la pandemia y ahora llevamos un mes sin que nadie vaya al aula’, dijo uno de los alumnos.

Por su parte, sindicatos de profesores insisten en no reincorporarse a las escuelas hasta que se complete el pago de sus honorarios atrasados y las autoridades accedan a un ajuste salarial, tras depreciación de la moneda nacional y la creciente inflación.

La víspera, en el marco de las protestas de los estudiantes, manifestantes y simpatizantes atacaron el colegio Canadá-Haitiano, lo que obligó a la institución a cerrar sus puertas. A inicios de esta semana, el ministro de Educación, Pierre Josué Argenor Cadet, condenó otras agresiones contra los liceos Friz Pierre Louis, Normalien y Roger Anglade, y pidió que no utilizaran a los jóvenes con fines políticos.

Sugirió que agendas ocultas fomentan la violencia y catalogó de inadmisible que individuos manipulen y sigan atacando a los centros, violando sistemáticamente el derecho a la educación y el respeto a los demás.

En las últimas semanas alumnos de las escuelas públicas se manifestaron en varias ciudades con reclamos similares, mientras otros se unieron a las movilizaciones de maestros.

Prensa Latina

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Guatemala: El gran problema por no ir a párvulos

Cuando yo estudié, la división educativa para los niños era párvulos, primaria y secundaria. La primera palabra de este listado significa ‘pequeño’, ‘inocente, cándido y sin malicia’. Por eso se le daba la verdadera importancia, al usar un término tan humano, pero ahora su sustituto ‘primaria’ de alguna forma no incluye la emotividad tan necesaria en el noble trabajo de las maestras encargadas de ese básico y fundamental nivel educativo. Una causa, a mi juicio, es la actual existencia de ‘trabajadores de la educación’, porque lleva implícita además la idea de considerar a la tarea de los educadores sólo como un ‘trabajo’ y no como una vocación. Debido a esa necesaria cualidad, casi todos los adultos recuerdan con cariño a su maestra parvularia.

La actual pandemia ha sido una aún más grande tragedia para el futuro de quienes en esa etapa primera de su vida escolar no podrán recibir esas clases convertidas en juegos para preparar a la mente, a la psicomotricidad, a comenzar a alistarse inconscientemente, debido a su inocencia, para permitir a su cerebro recibir y absorber mejor los conocimientos iniciales. Las autoridades educativas guatemaltecas desde hace muchos años no pueden o no quieren entender la importancia de contar frijolitos, por dar un ejemplo simple. Se suman muchos padres de familia y maestros. Las escuelas parvularias no han aumentado con el incremento poblacional, y a las maestras ingratamente no se les acredita por trabajar en este valioso momento de la vida del educando.

Según los números oficiales del ministerio respectivo, publicados ayer por Prensa Libre, los párvulos son casi medio millón en las escuelas públicas y casi 600,000 al sumarles los de colegios privados, pero como se ignora cuántos niños entre cinco y siete años hay, tampoco se puede saber con seguridad su número verdadero y sólo se conoce la deserción escolar a causa de la mala situación económica de los padres, factor presente en los nacionales y los privados, a lo cual se une la necesidad del uso de computadoras para la educación a distancia, dicho sea de paso un requisito convertido en factor de complicación al trabajo con niños de tan corta edad, y un aumento real en los padres de familia, agitador sobre todo si hay otros hijos de diversas edades.

En números simples, cuatro de cada diez niños abandonaron las escuelas parvularias. No se puede dejar de señalar el efecto nefasto en todo el magisterio por la dirigencia sindical de alguien como Joviel Acevedo, cuya principal motivación es obtener beneficios gracias a las sucias alianzas, tácitas o financiadas, con los politiqueros de siempre, ahora convertidos en símbolos del atraso nacional. Es imposible lograr el avance donde los ciudadanos han sido educados por un magisterio del sector público muy ajeno al existente durante la ya olvidada revolución de octubre de 1944. Es necesario mencionar esta fecha, hace sólo 86 años, para permitir a los guatemaltecos de hoy comprender cómo actuaron sus abuelos, bisabuelos e incluso tatarabuelos.

En mi familia puedo contar más de una docena de maestras de primaria, pero el tema del magisterio parvulario me llega profundo. Mi madre, una querida amiga cercana a ella, así como las maestras del claustro de la escuelita, mi hermana, mi cuñada-hermana, así como sus compañeras en el claustro son parte del imaginario de los más lejanos y más cercanos. Ahora lo hace una muy querida sobrina, en condiciones distintas a causa del coronavirus. Para mí, un aula de párvulos es un lugar de niños inocentes, sonrientes, dibujando con crayones, aprendiendo a recortar, cantando canciones sencillas. Por eso cuando me entero de la trágica y obligada deserción de estos parvulitos por la negra realidad actual, me lleno de dolor, tristeza y rabia.

Fuente: https://noticiasporelmundo.com/centro-america/el-gran-problema-por-no-ir-a-parvulos-noticias-guatemala/

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Dominicana por reducir tasa de analfabetismo en adultos

Centroamérica/República Dominicana/10 septiembre 2020/prensa-latina.cu

La dirección de Proyectos Estratégicos y Programas Especiales de la Presidencia dominicana, anunció hoy que actualizará el Programa de Alfabetización de Adultos, para reducir la tasa de analfabetismo a un cinco por ciento.

En el marco de la celebración del Día Internacional de la Alfabetización, el subdirector de la mencionada dirección, William Lockward, afirmó que para llegar al cinco por ciento, al menos 35 mil personas deben alfabetizarse en el resto de año.

Manifestó que tiene instrucciones del presidente, Luis Abinader, de cumplir este objetivo-meta y ampliar su alcance en el menor tiempo posible.

Asimismo, expresó que la pandemia de la Covid-19 motiva al aprovechamiento de la tecnología de la información y el conocimiento para actualizar y renovar el programa de alfabetización.

Lockward añadió que la tasa nacional de analfabetismo de personas mayores de 15 años se sitúa en la actualidad en un 5,5 por ciento, cifra que representa 406 mil personas que no saben leer ni escribir.

Por último, expresó que adaptaron los contenidos y la metodología del Plan Nacional de Alfabetización a formatos radiales y audiovisuales para las redes sociales, radio y televisión, para así continuar el proceso de enseñanza guardando los protocolos sanitarios.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en el mundo existen 773 millones de adultos y jóvenes que carecen de competencias básicas en lectoescritura.

De ahí la importancia de hacer de este día, establecido en 1966, un momento de reflexión y análisis el cual permita a los diferentes países asumir políticas educativas encaminadas a potenciar la enseñanza a los seres humanos relegados.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=395149&SEO=dominicana-por-reducir-tasa-de-analfabetismo-en-adultos
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El Salvador: Gremio de colegios privados reporta la deserción de 44,000 alumnos de sus aulas

América Central/El Salvador/Autor(a): Susana Joma/Fuente: www.elsalvador.com

No descartan que el número de alumnos que se retirará aumente porque hay un porcentaje de ellos que no está atendiendo actividades académicas y sus padres no contestan las llamadas del personal del centro educativo.

Los colegios privados cerrarán el año lectivo en la segunda semana de noviembre, esto tras una jornada complicada por la pandemia y en la que dicho sector resiente la deserción de 44,000 estudiantes, según datos brindados por la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES).

Javier Hernández Amaya, presidente de la ACPES, afirmó ayer que ese sector aglutina a 220,000 alumnos y hoy en día lidian con un 20 % de deserción escolar pura, según una encuesta que realizaron a finales de julio entre 230 colegios del país.

Hernández Amaya dijo que se trata de un porcentaje de estudiantes cuyos padres los han retirado de los centros educativos, pero no para trasladarlos a otra institución privada ni pública, es decir se quedan sin estudiar.

Según indicó, un 50 % de escolares sí está respondiendo al proceso educativo virtual de forma eficiente y sus padres siguen cancelando, por lo cual terminarán el año lectivo en tiempo. “El comportamiento de la deserción es lamentable para el país, porque eso es descapitalizar académicamente al país, porque es una inversión irrecuperable en estos estudiantes”, señaló.

Sostuvo que la cifra de desertores puede incrementar puesto que hay un 30 % de alumnos que no responde a la actividad educativa virtual, sus padres no están pagando a pesar de que se les han dado alternativas para cancelar cuotas, se les cita y no llegan a los centros de enseñanza, tampoco contestan mensajes a sus celulares ni han manifestado si sus hijos continuarán o no.

El dirigente de la ACPES manifestó que el riesgo de que ese otro porcentaje de alumnos deserte es grande, porque en este momento el personal de los colegios ni siquiera puede hacerles visitas domiciliares para ofrecerles a ellos y a sus padres el plan no presencial, no virtual de estudios, que ellos han diseñado para ayudarles. En este se provee de material impreso al estudiante y al finalizar octubre se presente al colegio para rendir una evaluación sumativa.

Hernández Amaya sostuvo que los colegios tienen alternativas para que los padres que han caído en mora puedan cancelar y no obliguen a sus hijos a desertar. “Por ejemplo el estudiante que tiene una mora de todo el año por ejemplo se le han hecho planes de pago en que paguen cuotas sin intereses de mora, divididas en lo que faltan de meses del año escolar.

“Para todo este tipo de situaciones el colegio tienen alternativas (académicas y de pago) para poder incorporarse al sistema y poder salir adelante en este año escolar”, insistió.

La deserción según indicó también pone en vilo la operación de los colegios, sobre todo los pequeños, que tienen poca población y dependen mucho de las cuotas escolares.

El presidente de la ACPES también informó que este año las graduaciones de Parvularia y bachillerato las llevarán a cabo de manera no presencial, como las han realizado los colegios biculturales.

No obstante, aclaró que este es un tema cosmético, voluntario y se llevará adelante toda vez los padres de familia lo soliciten como símbolo de finalización de un ciclo, pero también aquellos que no quieran participar en ello no están obligados.

Pendientes de incentivos del gobierno

Con respecto al cierre de los colegios, Hernández Amaya sostuvo, que de diez instituciones que habían confirmado solo cinco de San Salvador mantienen la decisión de cierre y estos ya lo anunciaron a sus comunidades educativas.

Detalló que de los cien centros que a finales de julio manifestaron tener intención de finalizar sus operaciones muchos han dejado de hacerlo, esto luego de que el gobierno, tras una publicación hecha en este periódico, les ofreciera incentivos.

El presidente de la ACPES precisó que en una capacitación que recibieron de parte de Bandesal, del Ministerio de Educación y Ministerio de Economía les informaron que había oportunidad para que los colegios optaran a capital de trabajo y al subsidio del 50 % de planilla por los últimos cuatro meses del año.

“Esta noticia llevó a tener alguna esperanza en estos colegios privados y han disminuido el número de colegios que piensan cerrar el 2020. Sin embargo, como no se han materializado este proceso sino que ha quedado, por el momento en un ofrecimiento, no podemos decir si esa cifra se va aumentar o se va a mantener de colegios a cerrar”, indicó.

Subrayó que es importante que se concrete el acceso a esos recursos ofrecidos por el gobierno de cara a la significativa inversión que los colegios tendrán que hacer cuando en el 2021 las autoridades de Educación y Salud den luz para volver a la modalidad presencial.

“Los colegios declaramos que dependemos de la disponibilidad de los recursos ofrecidos por el gobierno como capital de trabajo vía los préstamos de BANDESAL, tomando en cuenta el comportamiento de cuentas incobrables de la empresa educativa privada ha llegado a niveles insospechables”, indicó.

Hernández Amaya informó que para cuando llegue el momento han propuesto un retorno escalonada y selectiva de estudiantes y personal administrativo a los centros educativos privados, esto implica que los que primeros que vuelvan sean los menos vulnerables.

“También estamos proponiendo que el ciclo escolar 2021 se divida en cuatro periodos y que cada
periodo tenga una escalonada incorporación al sistema presencial. Como el año escolar tiene 40 semanas, las primeras diez semanas sean cien por ciento virtual, las segundas diez semanas sean el 20 % presencial, las terceras diez semanas sea el 40 % presencial y las últimas diez semanas sea el 70 % presencial”, indicó.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/desercion-escolar-colegios-privados-ministerio-de-educacion-el-salvador-coronavirus-pandemia/748926/2020/

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