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El cambio curricular en el Salvador en los años noventa.

Por: Luis Armando González. El Salvador. 25/02/2018

En 1995, la Comisión Nacional de Educación, Ciencia y Desarrollo hizo pública su propuesta de reforma educativa; desde ese momento, se dio impulso a una reforma de la educación cuyos resultados más inquietantes no estaban contemplados, en su totalidad, ni en el contenido del documento elaborado por la Comisión ni, seguramente, en los ideales y propósitos de varios sus integrantes. Asimismo, objetivos importantes, de un fuerte carácter humanista y transformador, plasmados en el citado documento, se quedaron nada más como letra impresa, sin implicaciones en la realidad educativa del país.

A proposito de la reforma educativa salvadoreña de los años noventa es oportuno hacer notar que en algunos documentos, incluso de importancia internacional, se dan datos discutibles acarca de la misma e incluso datos equivocados sobre la historia salvadoreña. Por ejemplo, en el libro Perspectivas sobre la reforma educativa. América Central en el contexto de las políticas de educación en las Américas,  editado por Juan Carlos Navarro, Katherine Taylor,  Andrés Bernasconi y Lewis Tyler (publicado en 2000 por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Instituto de Harvard para el Desarrollo Internacional), se habla de una reforma educativa en 1993, dando a entender que ésta comenzó antes, pero no se hace mención alguna a la Comisión Nacional de Educación, Ciencia y Desarrollo. Se afirma que “ya en 1993 el proceso de reforma educativa manifiesta características creativas y decisiones de mucha visión”(p. 349), lo cual es absolutamente falso, pues esa reforma sólo cobró fuerza a partir de 1995. Asimismo, se menciona en el texto  la “Constitución de 1995”, cuando en El Salvador la Constitución vigente entonces (al igual que ahora) era la de 1983.

Por otra parte, llama la atención que en su balance de las razones que impulsaron las reformas educativas de los años noventa, en Centroamérica, su autor –Juan B. Arrien — apunta una serie de factores que aparecen, de una u otra forma, en la propuesta que la Comisión Nacional de Educación, Ciencia y Desarrollo entregó al Presidente Calderón Sol en 1995.

“La globalización con su impacto positivo o negativo en los aspectos financieros, sociales, políticos, institucionales, ambientales y culturales de la sociedad, y el reto de la inserción de los países de América Central en la competitividad internacional, sin atentar contra las soberanías nacionales.

El impacto de la tecnología y de los patrones de la modernidad.

La necesidad de superar la situación de pobreza y formas de exclusión de amplios sectores de la población.

El compromiso y nuevos paradigmas derivados de las grandes cumbres mundiales organizadas por las Naciones Unidas y centradas en el desarrollo humano sostenible y las exigencias impuestas por las nuevas sensibilidades colectivas como la paz, democracia, derechos humanos, enfoque de género, medio ambiente, etc.

El desgaste de los propios sistemas educativos con limitaciones y déficit importantes en la atención y en los procesos y resultados de aprendizaje.

La convicción generalizada respecto a la educación como factor clave y decisivo del desarrollo político, social, económico y cultural de los países.

El valor del conocimiento, inteligencia y capacidad de aprender como el capital del futuro en una sociedad mundial educadora.

El imperativo de mejorar la equidad, calidad, pertinencia y eficiencia de los sistemas educativos para influir en la equidad social y en el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

La necesidad de generar y ampliar procesos de consensos sociales entre el estado y la sociedad civil, de participación de las comunidades y actores educativos del sector privado, por ejemplo, así como la aplicación de nuevos modelos de gestión descentralizada y protagonismo local” (p. 353).

O sea, en la Propuesta de la Comisión Nacional de Educación, Ciencia y Desarrollo se entretegían ideales de una reforma educativa, con un fuerte carácter humanista, pero también objetivos de una reforma educativa inspirada en el paradigma neoliberal, de contornos difusos en El Salvador de aquel momento, pero ya con un predominio claro en Sur América en donde la reforma económica neoliberal era boyante desde los años ochenta. Para el caso, Chile era en ese entonces el país emblemático del predominio del paradigma neoliberal en los años ochenta, tal como lo destacó Naomi Klein en su libro La doctrina del shock. Pero, además de ello, Chile contribuyó a la difusión de ese paradigma –no sólo para apuntalar procesos de reforma económica, sino también procesos de reforma educativa— en países como El Salvador de los años noventa, cuyos grupos empresariales emergentes –“los ricos más ricos de El Salvador”, los llamó María Dolores Albiac— estaban embelesados con el “milagro” económico chileno. Economistas graduados como Maestros y Doctores, principalmente, aunque no excluisivamente, en  universidades estadounidenses –formados con el rigor del cientificismo neoclásico y embebidos de las creencias y valores del economicismo neoliberal—, se convirtieron, como asesores o investigadores de fundaciones y gremios empresariales, no sólo en los ideólogos de los ricos más ricos, sino en los propagadores furibundos del credo neoliberal.

Así las cosas, no fue extraño que la reforma educativa que se iniciaba en El Salvador a mediados de los años noventa también tuviera como objetivo –un objetivo que quizás no era muy nítido en ese entonces, y que se fue haciendo más claro en la medida que la reforma iba avanzando— responder a las necesidades de los grupos  emergentes de poder económico en la recién iniciada postguerra. Estos últimos tenían el propósito de implementar, ya desde finales de los años ochenta, un modelo económico centrado en los servicios, la industria maquilera y las remesas que, siguiendo las recetas neoliberales probadas en otras países –por ejemplo, en Chile—, poco a poco se fue abriendo paso hasta convertirse, dos décadas después, en el predominante.

La reforma educativa siguió de cerca este afianzamiento de un modelo económico neoliberal, adquiriendo sus rasgos definitorios –desde el economicismo de sus marcos conceptuales, pasando por el practicismo e instrumentalismo de sus métodos de enseñanza/aprendizaje, hasta la identificación de sus objetivos con la formación personas aptas para el consumo y con las destrezas adecuadas para insertarse en el nuevo modelo económico— en paralelo con la consolidación de aquél. La experiencia salvadoreña, por cierto, no constituyó ninguna excepción a lo sucedido en los años ochenta y noventa en América Latina, pues el conjunto de las reformas educativas en la región se dieron en el contexto de la globalización neoliberal. Como anotan Jorge M. Gorostiaga y César G. Tello,

“La reforma – en muchos casos a través de la sanción e implementación de nuevas leyes generales de educación – fue un fenómeno común a casi todos los países latinoamericanos, en un movimiento que proponía los cambios educativos más profundos desde la instauración de los sistemas educativos nacionales de fines del siglo XIX y principios del XX. Estas reformas se produjeron en el marco de procesos de reestructuración neoliberal del Estado y la economía que incluían la apertura al comercio internacional y el fomento de la inversión extranjera, con el apoyo de diferentes organismos internacionales”.

Esos mismos autores destacan la perspectiva  “economicista” de algunas de esas reformas, según la cual la educación debe apuntalar la competitividad económica y la inserción “exitosa” de las economías nacionales en el orden económico mundial. Citan, al respecto, documentos del Banco Mundial (BM) y del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (PREAL) que ilustran este economicismo educativo.

“Una de las principales debilidades de los países de ALC en el mercado mundial actual es la falta de capital humano, lo cual ha limitado severamente su capacidad de dedicarse a la investigación y de introducir innovaciones tecnológicas. Por lo tanto, sus posibilidades de responder al desafío de la competencia internacional dependerán de la rapidez con que puedan diversificar sus economías, actualizar las habilidades de su fuerza laboral actual, y preparar a los niños para adaptarse a las circunstancias económicas cambiantes cuando ingresen al mundo laboral” (Banco Mundial, 1999).

“El Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (PREAL, 2001), enfatiza, en algunos pasajes con un tono dramático, la obligación de ‘avanzar al ritmo de las necesidades de la economía global’. A pesar de que se menciona repetidas veces la importancia de la educación para el fortalecimiento de la democracia y el aumento de la equidad, el acento parece puesto en el desarrollo económico y en la competencia con otros países. Se señala que Latinoamérica no está preparando a sus alumnos para competir en una economía globalizada. Además, se plantea la necesidad de otorgar poder de decisión a las escuelas, con metas de rendimiento y mecanismos de rendición de cuentas establecidos a nivel central, instando a que éstas participen en pruebas estandarizadas internacionales, ya que ‘la competitividad internacional exige que cada país tenga una clara comprensión del rendimiento de los alumnos’”.

Fue esa perspectiva economicista la que permeó a la reforma educativa salvadoreña a medida que la misma se implementaba. En ese proceso, se abandonaron los propósitos humanistas planteados en el documento que le dio origen, en tanto que una filosofía de la educación inspirada en los ideales y objetivos del neoliberalismo terminó por modearle y marcarle sus derroteros. Sólo unos pocos analistas cayeron en la cuenta de la tensión existente entre el humanismo y el neoliberalismo en la Propuesta de la Comisión Nacional de Educación, Ciencia y Desarrollo –con la daba inicio la reforma educativa de los años noventa en El Salvador. Cabe destacar aquí la contribución de Ricardo Ribera, quien en un artículo publicado en 1995 –y titulado precisamente “Entre el humanismo y el neoliberalismo. Análisis político-filosófico del informe de la Comisión Nacional de Educación, Ciencia y Desarrollo” — planteó con lucidez crítica esa tensión. Una tensión que terminó por resolverse, en los 15 años siguientes, a favor del neoliberalismo.

Fotografía: transparenciaactiva

*Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/el-cambio-curricular-en-el-salvador-en-los-anos-noventa/

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Jóvenes en El Salvador: “Vidas frustradas”

El Salvador/Autora: Alina M. Lotti/CubaSí

Crimen, miseria y exclusión social caracterizan la sociedad salvadoreña actual. De ahí el sueño de fundar una nueva universidad pública y gratuita, que beneficie a las grandes masas.

Las estadísticas sobre los jóvenes en El Salvador resultan escalofriantes. Al margen de que cada año alrededor de 50 mil solicitan su ingreso a la universidad y apenas unos seis mil son admitidos, todos los días entre 12 y 15 pierden la vida a causa de la violencia en las calles o por la acción de pandillas criminales.

Ese es el motivo principal de la lucha que desde hace algún tiempo vienen realizando Sabas Clavel Fuentes y Mónica Fernández Rubio para crear una nueva universidad pública, inspirada en la figura del Padre Rutilio Grande, una “apuesta por la prevención de la violencia y el desarrollo equitativo», con énfasis en la formación agropecuaria y agroindustrial como eje del desarrollo productivo.

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Mónica y Sabas, dos impulsores de la nueva universidad encaminada a satisfacer las necesidades en materia educativa de los sectores más pobres de la sociedad salvadoreña. (Foto: Agustín Borrego)

Sabas, profesor jubilado de Matemática y Ciencias Naturales, y Mónica, misionera española quien desde 15 años reside en la nación centroamericana, forman parte del proyecto Una Mesa Común para Todas y Todos, que impulsa la creación de la nueva institución en beneficio del pueblo.

Invitados a participar en el reciente Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2018, ambos llegaron a Cuba con el objetivo de recabar solidaridad internacional, firmar Cartas de Intención con diversas instituciones y así tener la posibilidad de trasladar a El Salvador la experiencia cubana en materia educativa.

Hace tres años que presentaron en la Asamblea legislativa la propuesta. A pesar de que ya han recogido 40 mil firmas de aprobación, hasta la fecha los diputados no se han pronunciado al respecto.

Al referirse a la situación que vive hoy el país, Sabas explicó que solo un 8,3 % de la población tiene acceso a estudios universitarios y apenas el 2 % de quienes residen en las zonas rurales.

El proyecto anhelado ya tiene nombre: Universidad Nacional Padre Rutilio Grande y apuesta por la prevención de la violencia y la equidad 

Los que ingresan —dijo— lo logran mediante exámenes en la Universidad Estatal de El Salvador (pública), los demás van a las calles, y algunos que cuentan con determinadas facilidades económicas acceden a las privadas.

En El Salvador está el crimen organizado, hay bandas de asesinos. Por eso la importancia de cambiar la mentalidad de los jóvenes, que el neoliberalismo impulsa hacia la guerra. Allá los ricos son injustos, no pagan impuestos, «quizás si lo hicieran no sería necesario andar buscando ayuda».

De ahí la propuesta de fundar otra universidad pública, gratuita, que ofrezca 65 carreras en las facultades de Agricultura y Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales y Humanidades, Ingeniería y Arquitectura, Jurisprudencia, Ciencias Económicas y Arte y Cultura.

“Queremos iniciar con la primera de estas para potenciar la agricultura en las áreas rurales, ya que somos un país eminentemente agrícola y necesitamos profesionales capaces de formar a los campesinos para que cambien la manera arcaica de trabajar la tierra. Hoy la tecnología es atrasada y si preparamos a los jóvenes en este campo entonces la seguridad alimentaria sería una realidad en El Salvador”.

En relación con el nombre que llevará la institución, Mónica subrayó que el Padre Rutilio Grande fue un sacerdote jesuita, quien fuera asesinado en 1977, «muy amigo de Monseñor Romero*. Realmente una persona que marcó el destino de El Salvador, un mártir que posiblemente sea beatificado por el Papa Francisco”.

Comentó el intento de fundar esta entidad educativa, idea que nació en el municipio de Aguilares, situado a unos kilómetros al norte de la capital. “La nueva universidad podría significar un cambio en El Salvador, y resolver problemas históricos que vienen de muy lejos, quizás desde mis bisabuelos, con tanta destrucción y  abuso que tuvo su origen en la época de la conquista y la colonia.

“Desde ahí arrastramos en Latinoamérica una herencia muy negativa, unos paradigmas de abuso en los temas de género, en lo racial y, por supuesto, en lo socio-económico. Por lo tanto, hay que revertir esta situación. Y la educación puede apostar a ese cambio pacífico”.

Comentó que es la segunda ocasión que visita Cuba y siempre le entusiasma la idea. “En un evento como Universidad una aprecia una perspectiva amplia, interesante, hay presencia de todos los continentes y constituye una oportunidad maravillosa para intercambiar experiencias, y fortalecernos mutuamente.

“Aquí recibimos una respuesta solidaria de las universidades cubanas. Nuestro propósito es que cuando se apruebe la ley para fundar la universidad podamos tener el apoyo de las instituciones cubanas, pues se trata de echar a andar desde cero una nueva Casa de Educación Superior. Nos sentimos muy contentos y satisfechos con este acercamiento inicial y nos vamos con la certeza de que Cuba apoyará nuestro sueño”.

Fuente: http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/74131-jovenes-en-el-salvador-%E2%80%9Cvidas-frustradas%E2%80%9D

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Educación y cultura para una sociedad fracturada

Ernesto A. Holder
opinion@laestrella.com.pa

Una de las cosas que entenderemos al final (o al principio de alguna nueva etapa que desconocemos aún) es que la cultura, la memoria y la historia común, y el trabajo constante por aprender de las lecciones que nos han heredado es lo que nos mantendrá de alguna manera unidos; ojalá, enfocados en la construcción de una nueva realidad social que nos beneficie a todos.

Tal como experimentamos en estos momentos y desde hace ya varias décadas, tanto en lo local como a nivel internacional, el deterioro de la condición humana es irreversible desde las perspectivas y con los parámetros generales que se nos imponen. No están funcionado; por más que nos digan que las economías están creciendo o que la expectativa de vida va en aumento: ¿las expectativas de vida de quién?

Algunos nos pintan un mundo mejor, pero no ofrecen igualdad de condiciones sociales para todos. El fanatismo ideológico-religioso que intenta imponer creencias esotéricas al conjunto de la sociedad, lo hace, muchas veces, desde posturas peligrosamente agresivas. No será el dinero lo que nos una. Ese apetito enfermizo por tener más y más de lo que no se puede ni consumir ante la mirada de los que apenas tienen para sobrevivir.

La discusión y análisis del tema sobre la Sociedad Fracturada ( Fractured Society ) tuvo espacio en la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, a finales de enero pasado, en donde el tema fue visto y analizado desde varias perspectivas, incluyendo la educativa, la sociocultural y las amenazas del cambio climático, entre otros.

El joven Parvathi Santhosh, de la organización internacional Global Shapers, sobre las ciudades, y tomando en cuenta lo que en estos últimos años hemos vivido aquí en Panamá, sugirió que: ‘Para crear un futuro compartido en un mundo fracturado, necesitamos activar el potencial sin explotar de los niños y las familias que luchan por tener éxito, reorganizando los sistemas y la infraestructura de la ciudad para que sean más personalizados e interconectados, de modo que cada niño en cada comunidad tenga una oportunidad en un futuro brillante’. El tiempo que pasamos yendo y viniendo, poca oportunidad le concede a los jóvenes y niños para que puedan explorar su creatividad e ingenio en la búsqueda de mejoramiento en las cosas que les inquietan y, por el poco tiempo que pasan juntos, lo más posible es que sus progenitores lo desconocen.

Esa reflexión (que debemos tomar unos minutos para internamente examinar) nos lleva a lo que Sarah Al Charif sustentó: ‘Necesitamos educar a nuestros hijos sobre la empatía, necesitamos integrarlo en nuestros sistemas educativos. La empatía es la respuesta para construir la cooperación en un mundo fracturado hoy y en el futuro’. Tomen nota de la creciente impaciencia y poco espacio que le damos al otro para que se equivoque. La chispa violenta en las calles ante la imprudencia de algún semejante, enciende las reacciones más enérgicas, so pretexto de la defensa del espacio y el derecho individual, téngase la razón o no.

Como tercer ejemplo, me hago eco de lo expuesto en Davos por el joven Umair Pervez, de la empresa Calgary Hub, quien muy atinadamente señala que: ‘Como regla general, debemos preguntarnos: ¿esta decisión mejorará el mundo para las generaciones futuras? Si una decisión no pasa esta simple prueba, probablemente sea hora de reconsiderarla’. Esta sencilla pregunta aplica para YA. Que nos veamos parte de una sociedad en peligro… que enseñemos a nuestros jóvenes a pensar de manera colectiva y abandonar las mezquindades individualistas.

Por donde miramos, aquí, en esta sociedad fracturada nuestra, el futuro no se ve muy bien y muy pocas son las señales de que los que trabajan conscientemente por el bien común, tenga el camino despejado para lograr sus objetivos.

Para los que toman decisiones y conducen las cosas del Estado, desde el Gobierno o la empresa privada, las señales que emergen de Davos apuntan a otras responsabilidades para que podamos corregir los problemas existentes y allanar el camino hacia el futuro. Para los que no lo saben y/o prestan atención, en Davos también se reúnen algunos de los líderes culturales más importantes del mundo. Su misión es la de dar forma y sentido a la realidad en el marco de visualizar el bienestar futuro. Tomen nota, que por allí es la cosa.

Fuente del Artículo:

http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/educacion-cultura-para-sociedad-fracturada/24049136

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Puerto Rico: Incierto el futuro de la educación Montessori

Puerto Rico/ 27 de febrero de 2018/Por Javier Colón Dávila y Ricardo Cortés Chico/Fuente: https://www.elnuevodia.com

Padres de estudiantes de esta corriente quieren que se proteja en el Departamento de Educación y la propuesta reforma educativa.

Un grupo de padres de estudiantes que cursan estudios en escuelas públicas de la corriente Montessori pidieron ayer que la autonomía de esta filosofía educativa se proteja dentro del Departamento de Educación (DE) y en la propuesta reforma educativa.

En una conferencia de prensa frente a una de estas escuelas, la elemental Luis Llorens Torres del residencial del mismo nombre, los padres enumeraron una serie de virtudes de estas escuelas. Reclamaron que en estos planteles no hay deserción escolar, ni hay incidentes graves de violencia. Resaltaron que la matrícula ha aumentado en los pasados tres años en 16% y que, actualmente, hay listas de espera de estudiantes porque los espacios no son suficientes.

“Pedimos a ustedes que mantengan la SAEM (Secretaría Auxiliar de Escuelas Montessori) dentro del Departamento de Educación con representación en las regiones educativas o LEA (Local Education Agency)”, lee un comunicado divulgado por el grupo al atender a los medios.

“Lo que solicitamos es que se hable del tema, que se nos incluya a nosotros, que se respete la autonomía que hemos logrado con la SAEM, que es un ejemplo de gobernanza y tiene el peritaje para darle continuidad al currículo Montessori”, dijo Daliana Suárez, madre de la escuela Juan Ponce de León, en Guaynabo.

“Hemos escuchado a la secretaria utilizar las escuelas Montessori como un modelo de charter que trabajaría en Puerto Rico, atribuyéndole al INE (Instituto de Nueva Escuela) convertirse en un operador de escuelas charter. El INE no es un operador charter y no están interesados en serlo. Deseamos continuar con el acompañamiento y con el asesoramiento (del INE)”.

A los padres les preocupa que algunas o todas las 44 escuelas Montessori en el sistema público se conviertan en escuelas charter, lo que consideran que arriesgaría el acceso de los niños de la comunidad cercana al plantel porque se alterarían los requisitos de admisión. También han surgido dudas en cuanto a los estudiantes de educación especial de las escuelas Montessori, que, en estos planteles, forman parte del currículo regular.

“Queremos mantenernos como escuelas Montessori. Las escuelas Montessori han demostrado ser de mucho beneficio para nuestros niños”, dijo Damaris Rondón, madre de un alumno de la Llorens Torres.

“En las Montessori, (los estudiantes de educación especial) están en la corriente regular. Ha sido un éxito. Han desarrollado su individualidad, y cambiar ese método es echar atrás el avance con esos niños”, dijo, por su parte, Rosa Echevarría, también madre de la escuela Luis Llorens Torres.

La secretaria de Educación, Julia Keleher, dijo ayer que, entre los planes actuales, no está eliminar la SAEM, pero no descartó que, en un futuro cercano, pueda reconsiderarse la permanencia de esta oficina que se creó el cuatrienio pasado mediante una carta circular.

La SAEM se encarga de implementar en las escuelas públicas del país el modelo Montessori, un método educativo que se basa en las necesidades del estudiante y cultiva su independencia, creatividad e iniciativa dentro de una cultura de paz.

“No se contempló, no se está considerando”, dijo Keleher en entrevista con El Nuevo Día cuando se le preguntó si se eliminará la SAEM como parte de la reforma educativa que impulsa el gobierno de turno y que evalúa la Legislatura.

“Nunca jamás se ha dicho que se va a eliminar”, dijo la secretaria, quien, cuando este diario reiteró la pregunta sobre si desaparecerá la secretaría auxiliar, reconoció que esa posibilidad no queda del todo descartada.

“Junto con todo lo demás, está sujeto a cambios en uno o dos años. El Departamento se expone a todos los cambios”, indicó Keleher horas después de la conferencia de prensa de los padres.

En el proyecto de reforma educativa, no se menciona a las escuelas Montessori, y esto ha provocado preocupación entre sus comunidades escolares.

Ayer, en la entrevista con Keleher, la titular de la agencia dijo que no entendía cuál era la preocupación y recordó que, en reuniones con el personal de estas escuelas, le han dicho que no quieren convertirse en escuelas charter.

Keleher dijo a El Nuevo Día recientemente que su visión, que no está recogida en el proyecto de ley, es que el INE, que asesora a estas escuelas y las ayuda a buscar equipo educativo, administre algunas o todas las escuelas públicas Montessori. La directora ejecutiva del INE, Ana María García Blanco, ha dicho que la voluntad de la comunidad escolar es, en cambio, mantenerse bajo el SAEM.

Keleher sostuvo que, para convertir una escuela en charter, se tiene que consultar a la comunidad escolar y la entidad privada interesada.

“Lo he presentado como una opción, no hay un mandato”, aseguró Keleher, quien, sin embargo, rechazó consignar en el proyecto de ley una prohibición a que las Montessori puedan convertirse en escuelas charter.

“Quizás, en algún futuro, vengan con la idea de que quieran serlo. No sé por qué buscamos tanto detalle. Si no quieren, pues no quieren”, dijo Keleher.

Keleher habla con padres

La reforma educativa que propone la administración del gobernador Ricardo Rosselló Nevares también fue el tema de discusión en una actividad en el residencial Jardines de Country Club en Río Piedras, en la que participó la secretaria Keleher.

En el encuentro con padres de estudiantes del sistema público de enseñanza, la funcionaria esbozó las razones que motivan la propuesta que, entre otras cosas, daría paso a establecer escuelas charter, instituciones que, aunque son financiadas principalmente por el gobierno, las administran entidades privadas.

Keleher hizo hincapié en la merma de estudiantes que desde hace más de 10 años se registra en el sistema de educación pública. El huracán María contribuyó su parte al problema y, de unos 345,000 estudiantes que había antes del ciclón, ahora hay 319,000. Se trata de una reducciónde 7.5% en apenas unos meses. Sin embargo, la cantidad de maestros en el sistema permanece igual.

“En el condado de Miami-Dade (en Florida) ellos tienen más estudiantes y menos maestros que nosotros. Ahora mismo, nosotros tenemos 1,113 escuelas y Miami tiene 305. Algo anda mal aquí. Uno no necesita ser un genio para darse cuenta de que los números no cuadran”, dijo la funcionaria durante la reunión.

Indicó que, en teoría, el Departamento invierte en promedio $7,246 por cada estudiante. No obstante, en algunas escuelas, la inversión por estudiante es en realidad de unos $3,000. Con esto resaltó las desigualdades dentro de la agencia.

Con la reforma, sostuvo, se tendría como meta que la inversión real por estudiante, sin contar los gastos administrativos, ronde los $6,482. Para esto, sin embargo, se tendría que reducir a 800 la cantidad de planteles, consolidar regiones y distritos, y sacar los recursos del nivel intermedio administrativo para asignarlos a las escuelas.

“El Departamento tiene más personal que el que se necesita. Pero, con esos mismos recursos, puedo permitir que el estudiante tenga más opciones”, dijo Keleher.

Para lograr esa redistribución de los recursos, indicó, el Departamento necesita mayor flexibilidad en el manejo del personal, especialmente en lo que respecta a la asignación de tareas y traslados.

La funcionaria sostuvo que el sistema, como está conceptualizado actualmente, responde más a los intereses de los maestros que de los estudiantes, y lo atribuyó en parte a que los padres no han exigido de manera activa que mejore el sistema público de enseñanza.

“Lo que tenemos ahora son reglamentos y reglas que no están orientados a los intereses de los niños. Los derechos del trabajador no deberían ser a costa de lo que les conviene a los niños. Yo necesito el poder de manejar los recursos humanos de manera que un padre no tenga que decir que falta el maestro de noveno de su escuela”, dijo Keleher.

Para motivar la integración de los padres, planifican cambiar el concepto de los consejos escolares y requerir que se hagan asambleas en las que se invite toda la comunidad escolar en las que los padres tengan voto en la toma de decisiones.

http://www.elnuevodia.com/videos/keleherseexpresasobrelaoposicionaloscambioseneducacion-video-245468

Fuente de la Noticia:

https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/inciertoelfuturodelaeducacionmontessori-2401222/

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Entrevista a la educadora Lidia Turner: Pedagogía de la ternura, la que enseña a los niños a confiar en sí mismos

Lidia Turner Martí es una pedagoga cubana con tantos títulos y trayectoria académica en su haber que demandaría varias líneas presentarla. Sin embargo, tiene una habilidad que la diferencia de inmediato de otros pensadores de la educación: logra decir de la manera más simple y emotiva las reflexiones más profundas. Habla así de escuchar a los niños y jóvenes, de dar lugar a la creatividad en las aulas y de algo más hermoso todavía: de la pedagogía de la ternura.

Doctora en ciencias pedagógicas, profesora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (Cuba) y autora de numerosos libros y publicaciones, Lidia Turner Martí pasó por Rosario en la semana en que la ciudad le rindió un homenaje al Che en el 85º aniversario de su nacimiento, con una serie de actividades organizadas por el Centro de Estudios Latinoamericanos Ernesto Che Guevara (Celche).

La entrevista se da luego de una larga jornada para esta educadora —que pisa los 80— de encuentros, presentaciones de libros y charlas con jóvenes y maestros. Nada le impide ser generosa con el tiempo y hablar de qué se trata eso de unir educación y ternura en un libro, del momento fantástico que vive Latinoamérica para que los educadores se encuentren en un gran movimiento, y de paso de compartir alguna anécdota de su oficio docente.

—Además de un libro de su autoría, ¿a qué más llama «pedagogía de la ternura»?

—Hemos llamado así a la base de la pedagogía martiana. Es decir, desde hace años estamos investigando, analizando, todas las obras de José Martí (escritor y patriota cubano) para extraer de ahí su teoría. El escribió pero no publicó un libro sobre teoría pedagógica. Las ideas fundamentales de su pensamiento están en cómo trabajar con un ser humano al que estamos educando, para que pueda sacar lo mejor de sí en su proceso de formación. Esa es la síntesis. Estamos probando su obra en la práctica, con niños, en las clases, con maestros o en actividades entre escolares de América latina. La respuesta es la que nos dice si es correcta, si realmente es la que nos da su fruto.

—¿Qué encontraron en común esas pruebas y ensayos sobre la pedagogía de la ternura?

—Lo común es que los niños, los adolescentes y jóvenes tienen tantas potencialidades que pueden desarrollar y que muchas veces pasan por la escuela y no las desarrollan. En este último libro que estamos editando sobre «Educación y ternura», destinado a los docentes y padres, decimos que hay una obra importante que hacer y es la de trabajar bien con los niños todas sus posibilidades. Otra cosa que es común aquí es que los dejemos hacer. Es decir, que si piensan algo, que lo escriban; si quieren decir algo, que lo digan. Es la única manera de ayudar a su desarrollo pleno. Y algo muy importante que es acostumbrar a los niños a que confíen en sus posibilidades. Pensemos en esta clasificación, que a veces hacemos, de aventajados o no aventajados, del que sabe o no sabe. Por el contrario, esta pedagogía va dirigida a la confianza del ser humano en sí mismo, desde las primeras edades; eso le da una gran fortaleza para avanzar en la vida. Hemos tomado también el pensamiento de avanzada de Latinoamérica, donde tenemos tantos grandes pedagogos.

—¿De alguna manera propone recuperar el pensamiento latinoamericano en materia de pedagogía?

—Claro, en una charla reciente mencioné a uno muy importante: Simón Rodríguez. Hay que conocerlo, pero también tenemos que unirles otros tantos como Gabriela Mistral o el mismo Maestro Iglesias. En Cuba, estamos investigando y analizando sus aportes a la educación, porque es con ellos con quienes se enriquece. Y ese es el movimiento que debemos desarrollar: tomar nuestra visión pedagógica progresista y enriquecerla con la actual.

—Y de los maestros actuales, ¿qué rescata?

—El espíritu de innovación. Martí decía que en los maestros «crear» era la palabra de los jóvenes, igual que buscar cosas nuevas, nuevas formas y siempre innovar. Pero también eso lo dijo Simón Rodríguez con su «inventamos o erramos». Es decir, esa idea debe darse con la creatividad, el niño y el maestro. Simón Rodríguez afirmaba que hay que enseñar a los niños a ser preguntones porque si no lo son se pueden convertir en estúpidos, en charlatanes que repiten lo que les dicen. Eso hoy tiene una vigencia tremenda. Creo que la pedagogía actual está en tomar al niño, al adolescente no como objeto, sino como un sujeto que actúa, que aprende y al que hay que escuchar. La demanda de la educación actual pasa porque aprendan por sí mismos, que no aprendan sólo porque les enseñan sino que puedan apropiarse de formas para aprender.

—Latinoamérica está viviendo un momento muy interesante de cambios políticos, con Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay y la Argentina, entre otros países. ¿Cómo formar un movimiento pedagógico que los aproveche?

—Este momento es muy importante para la unidad de los educadores. Existe una organización que se creó en «Pedagogía 90» (congreso internacional) a solicitud de varios países y que es la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe (Aelac), que ahora debe cobrar mucha más vida porque tenemos las condiciones para eso. Hay que dialogar, discutir, pasarnos experiencias de un país a otro. Esas son las primeras cosas que nos debemos los educadores. Es un momento ideal para ganar en intercambio.

—¿Qué la unió a la educación?

—Cuando estudiaba yo no pensaba en ser maestra. Llegué a dar clases por una necesidad. En esa época si no trabajaba no podía estudiar (antes de la Revolución). Por ahí llegué a la docencia, trabajando en una escuela con niños de primero y segundo grados. Pero después que se ha trabajado con niños ya no los puedes dejar. Soy de las que piensa que la vocación no nace con la gente, sino que se hace con la práctica. Ya hace 40 años que enseño en la Universidad de Ciencias Pedagógicas de La Habana y no lo dejaría por nada. Uno siente el gusto de compartir, de influir sobre todo en los jóvenes.

—Si tuviera que elegir una anécdota que la haya unido a la educación, ¿con cuál se quedaría?

—Tengo un montón. Pero si tuviera que elegir, diría que una de las grandes emociones de mi vida fue y es que cada vez que estoy en lugares diferentes, en la propia Cuba o en el extranjero, y que puedo tener alguna dificultad o problema que resolver, el que me ha salvado en ese momento es un antiguo alumno. Es verdad que llevo como 60 años dando clases, pero hay momentos que estoy en un lugar, que no sé que hacer y es ahí cuando alguien me dice: «Profesora, ¿le pasa algo?» o surge esa pregunta: «Profesora, ¿usted se acuerda de mí?». También me ha ocurrido estar en un aeropuerto y que alguien se me acerque y me diga: «Yo fui su alumno». Cuando eso ocurre, a un maestro le reafirma lo grande que es su labor. Volvería a ser docente, maestra si tuviera que escogerlo. Porque es con el vínculo con el ser humano y con la comunicación con lo que uno puede ayudar. Me parece que esa es la alegría que sienten los educadores.

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Nicaragua: Educación reduce informalidad

Centroamérica / Nicaragua / 26.02.2018 / Fuente: www.elnuevodiario.com.ni.

lgunos países de Centroamérica y República  Dominicana (CARD) tienen mayor predisposición a las repercusiones de la informalidad laboral. “Factores como la composición sectorial y rigideces del sector formal, parecen ser determinantes importantes de la economía subterránea”, señaló el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el informe “Crecimiento Inclusivo: Retos y oportunidades para Centroamérica y República Dominicana”.

El BID realizó estimaciones para determinar los efectos de cinco características del mercado laboral en la informalidad de los países de la región. Tres de ellas están relacionadas con la composición de la Población Económicamente Activa (PEA): porcentaje de la PEA con educación secundaria, porcentaje de la PEA agrícola, porcentaje de la PEA joven. Las restantes se refieren al salario mínimo real y al porcentaje de mujeres ocupadas.

En todas las economías de la región  las variaciones en la proporción de la PEA con educación secundaria tiene un efecto reductor en la informalidad, hasta en un 22.6%, como el caso de Panamá. En cambio, las variaciones de la proporción de la PEA agrícola produce incrementos en la informalidad, el máximo reportado es 22.5% en Nicaragua.

En Nicaragua el efecto de la PEA con educación secundaria  se cuantifica en 11.1%.  En  Costa Rica, El Salvador y República Dominicana los resultados son 18.9%, 19.6% y 22.4%, respectivamente. Mientras que Honduras registra un 11.3% y Guatemala un 9.2%.

Las variaciones en la PEA agrícola modificarían al alza en la informalidad de Guatemala y Honduras por encima del 20%, 22% y 21.9%, respectivamente. En El Salvador el efecto sería de  16.1%, en Panamá 13.8%, República Dominicana 13.6% y Costa rica experimentaría las alteraciones más pequeñas equivalente al 9.4%.

La ruralidad y el enfoque en productos no sofisticados como los del sector agrícola, son factores que comparten varios países de la región que se caracterizan por altas tasas de informalidad, como Guatemala, Honduras y Nicaragua, expone el economista  del BID y coautor del estudio, Jordi Prat.

“Hay muchos factores que son comunes y otros específicos del país. En la región hay muchos factores comunes en los países que tienen mayor grado de informalidad como: alta ruralidad, normalmente hace que el país tenga actividades relacionadas a la agricultura que por su naturaleza son informales”, indicó.

El economista también advierte que el desarrollo de actividades con bajo valor agregado lleva a la informalidad a un ciclo de largo plazo.

“Muchas veces esas actividades (del sector agrícola) no son muy sofisticadas y a veces llegan a nivel de subsistencia lo cual hace que haya un círculo vicioso en el largo plazo porque están haciendo algo que no es muy sofisticado, que no tiene alta productividad, entonces los ingresos de ese sector son bajos y se queda en la informalidad” precisa Prat.

El BID precisa que el mayor reto para ampliar el capital humano (que permite un crecimiento inclusivo) es “la educación secundaria. – El BID precisa que el mayor reto para ampliar el capital humano (que permite un crecimiento inclusivo) es “la educación secundaria. –

En las economías con niveles educativos bajos y desarrollo de actividades con poco valor agregado es la combinación que propicia la proliferación de la informalidad. Pues las actividades de sectores no sofisticados son las únicas que pueden absorber a la población con reducido capital humano.

“Los bajos  niveles de educación también generan informalidad porque resulta que hay población con bajo capital humano y al surgir estas actividades de bajo valor agregado, y que estas personas puedan realizarlas provocan el alto nivel de informalidad”, puntualizó Prat

“Los bajos niveles de educación habrían obligado a gran parte de la población a trabajar en el sector informal. Aproximadamente el 62% de los trabajadores centroamericanos participan en el mercado informal, mucho mayor al 46% que se observa en el resto de América Latina”, reza el informe.

Entre los hallazgos del estudio sobresalen las deficiencias educativas, especialmente en educación secundaria. En este grado educativo se presentan las tasas más altas de deserción escolar porque los jóvenes deciden abandonar los estudios para buscar un trabajo.

La informalidad definida en el texto hace referencia a la parte de la economía que no paga impuestos ni cargas sociales.– La informalidad definida en el texto hace referencia a la parte de la economía que no paga impuestos ni cargas sociales. –

El BID precisa que el mayor reto para ampliar el capital humano (que permite un crecimiento inclusivo) es “la educación secundaria. Solo una parte de los jóvenes centroamericanos es capaz de finalizar ese nivel”, indica el texto.

“La educación tiene un vínculo estrecho con el mercado laboral para lograr una menor deserción escolar. Al parecer, los jóvenes de CARD no están percibiendo las ventajas de permanecer en el sistema educativo y es que, en muchos casos, concluyen los estudios y no encuentran trabajo. Se debe entonces impulsar iniciativas, como la educación técnica, la dual, los programas de pasantías, entre otros, que vinculen mejor la educación que reciben los jóvenes con la demanda laboral de las empresas”, recomienda el BID en el texto.

Ingresos limitados

La informalidad definida en el texto hace referencia a la parte de la economía que no paga impuestos ni cargas sociales (seguridad social) y que tiene muy limitada información. Este mal afecta la recaudación tributaria y los ingresos personales, puesto que las actividades realizadas en este sector son de bajo valor agregado y las personas tiene poco capital humano.

“La informalidad erosiona las bases imponibles, tanto de impuestos como del sector social, resultando en un círculo vicioso que podría derivar en un incremento de los impuestos en el sector formal que, a su vez, podría incentivar a otros actores a dejar la formalidad, debilitando los acuerdos colectivos económicos y sociales”, advierte el estudio.

Fuente de la noticia: https://www.elnuevodiario.com.ni/economia/456894-educacion-reduce-informalida

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El Salvador: Resultados de la PAES cambiarán al mejorar el proceso educativo

Centroamérica /EL Salvador / 26.02.2018 / Fuente: www.laprensagrafica.com.

Los resultados de la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media (PAES) no han presentado mejoras significativas en casi una década, sino más bien se mantienen estáticos y pareciera que el sistema educativo sale reprobado; por lo que diputados miembros de la comisión de cultura y educación de la Asamblea Legislativa consideran que no habrá cambios, si no se hacen mejoras en al sistema.

En 2017, un total de 81,016 estudiantes de bachillerato se sometieron a la prueba y el promedio nacional fue 5.36, apenas 10 centésimas mayor al resultado de 2016, que fue de 5.26.

Diputados que participaron en el foro de LA PRENSA GRÁFICA consideran que es importante apostarle a la formación docente y trabajar desde la educación inicial para tener resultados diferentes.

“Está pasando eso, principalmente, por la deficiencia en el traslado de conocimientos a los estudiantes. Deben de haber docentes más comprometidos en la formación del estudiante. Yo sé que hay buenos docentes, yo sé que hay docentes que se esfuerzan, docentes que se actualizan, docentes que están analizando día con día el tema educativo, para actualizarse; pero también hay docentes que no”, dijo Mario Tenorio, diputado por el partido GANA.

Más que pensar en una medida técnica para cambiar el rumbo de los resultados de la PAES, se tendría que ver la formación docente y la motivación que se le da al estudiante. “Es decir, vamos a ver mejores resultados en la prueba PAES si el entorno sobre el cual el estudiante se forma es un entorno apto, es un entorno al menos básico para que este reciba su formación”, agregó.

Incluso es de la idea de que se debe evaluar si es necesario eliminar la prueba como requisito de graduación de bachillerato, como es actualmente.

La prueba se aplica desde 1997, cuando se obtuvo un promedio de 6.1, el siguiente año el resultado fue de 6.4 y se mantiene como el promedio más alto en los 20 años de aplicarse. De 2013 a 2017 ha oscilado entre 5.2 y 5.3.

Para el diputado Omar Cuéllar, del FMLN, el bajo resultado es un problema del sistema educativo y recordó que antes de 2009 se aplicaba una curva que aumentaba un punto a los resultados. “Necesitamos fortalecer las áreas de Ciencias Naturales, las áreas de Matemáticas. Pero eso significa tener condiciones apropiadas para irnos desarrollando”, dijo.

Otro de los aspectos de la prueba es que los resultados difieren entre las instituciones públicas y las privadas, estas últimas generalmente con mejor promedio.

“Yo quisiera expresar que se está rompiendo el mito de que siempre las instituciones privadas salen mejores que las instituciones públicas. Hemos tenido un avance importantísimo en el departamento de La Unión, en donde hubo uno de los mejores promedios en los últimos tres años”, añadió el legislador del partido oficial.

Educación inicial

En algo en que lo que coinciden los legisladores es que para mejorar los resultados de bachillerato en el futuro se debe trabajar en la educación desde los primeros años de la infancia.

“Es en la etapa donde adquieren las normas, cómo asimilan esos conocimientos nuestros niños en la etapa inicial”, dijo Lucía Ayala de León, diputada del partido ARENA y secretaria de la comisión de cultura y educación.

El sistema educativo habría atendido ya a 22,000 niños y niñas de cero a tres años y a 240,000 en parvularia, que sería un aumento de 5 % la cobertura en ese nivel con respecto a 2009.

No obstante, para la parlamentaria de ARENA también hace falta reformar las leyes de educación para garantizar que los estudiantes avancen de nivel educativo solo si han adquirido las competencias respectivas.

“En muchos centros educativos de educación pública no exigen el kínder, la preparatoria no la exigen, llegan a primer grado sin saber leer y escribir. Y es por ello que vemos estos resultados en la PAES, que la verdad son lamentables, porque quedamos reprobados, no llegamos ni al 6”, añadió De León.

En este aspecto, Tenorio indicó que se necesita modernizar las leyes General de Educación, de la Carrera Docente y la de Educación Superior, que fueron creadas en 1994.

“A esas leyes solo se le han ido estableciendo reformas. Ahí se encuentra el tan traído y llevado Artículo 18 de la Ley de la Carrera Docente, que es el que establece la forma de seleccionar a los docentes para que ingresen al sistema educativo nacional y que ha sido objeto de largas discusiones”, sostuvo.

Abordar las reformas a los cuerpos normativos quiere, a su juicio, una discusión más sería. “Yo siempre pienso que la educación no debe de tener un color político o no debe de tener bandera política. La educación es un compromiso de todos”, agregó Tenorio.

Por otro lado, sobre la idea de generar una política pública que permita al Gobierno comprar cupo a instituciones privadas para ampliar la cobertura, que fue una inquietud expresada por un miembro de la Asociación de Colegios Privados, los tres legisladores consideran que no es viable.

Indicaron que es el Estado el garante de brindar la educación a la niñez. Lo que proponen es un sistema de becas y avanzar en la gratuidad en la Universidad de El Salvador (UES) para los que provienen de colegios privados.

Fuente de la noticia: https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Resultados-de-la-PAES-cambiaran-al-mejorar-el-proceso-educativo-20180223-0138.html

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