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Estudiantes exigen presupuesto para educación en Costa Rica

Costa Rica/14 septiembre 2017/Fuente: Hispantv

Estudiantes de todo el país marcharon en defensa del presupuesto para la educación pública, que podría ser recostado el 2018.

Una movilización nacional de estudiantes de todo el país demanda el presupuesto constitucional del 8 % del producto interno bruto para la educación pública y del 1,5 % para las universidades estatales, sin embargo un acuerdo firmado a puerta cerrada aprobaría recortes para el 2018.

Los estudiantes de la Universidad de Costa Rica marcharon por las calles capitalinas al encuentro del resto de las universidades en la Asamblea Legislativa, para entregar un pliego de peticiones.

Los sonados casos de corrupción en la administración pública y la excesiva evasión fiscal que supera el 8 % se contraponen al mensaje de austeridad que justificaría los recortes.

Esta lucha de los estudiantes por un justo y constitucional 8 del PIB para la educación se mantendrá vigilante de las discusiones que se darán en la comisión de hacendarios durante este mes de septiembre para la aprobación del presupuesto nacional.

Fuente noticia: http://www.hispantv.com/noticias/centroamerica/353305/estudiantes-exigen-presupuesto-educacion-costa-rica

Fuente imagen: http://www.laprensalibre.cr/files/noticias/images/detail/1996207507_01.jpg

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Panamá: Aumenta costo de la educación, transporte y salud

Panamá/14 septiembre 2017/Fuente: Panamá América

Mejorar la calidad educativa de tus hijos, buscar atención médica privada, ya no es una decisión que los ciudadanos puedan tomar a la ligera.

A pesar que el Índice de Precio al Consumidor (IPC) aumentó a penas 1.1% de enero a agosto de 2017, y 0.7% anualmente, la realidad que viven los panameños es otra.

Y es que mejorar la calidad educativa de tus hijos, buscar atención médica privada, ya no es una decisión que los ciudadanos puedan tomar a la ligera.

De acuerdo con datos del IPC, que divulga la Contraloría General de la República aumentaron sectores como la educación 3.6%; transporte 3.1%; salud 2.4%; vivienda, agua, electricidad y gas 2.0%; bienes y servicios diversos 1.2%; restaurantes y hoteles 0.8%; bebidas alcohólicas y tabaco 0.5% y muebles, artículos para el hogar y para la conservación ordinaria del hogar 0.1%.

De acuerdo con los consumidores, en los últimos años el costo de los alimentos, de las casas, la gasolina, alquileres de viviendas y utilidades ha subido.

Fuente: http://www.panamaamerica.com.pa/economia/aumenta-costo-de-la-educacion-transporte-y-salud-1083253

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Reiniciaron sus clases 11 centros de la educación superior cubana

Cuba/14 septiembre 2017/Fuente: Granma

Esta semana reinician sus clases 11 instituciones del país, y otras ocho se prevé comiencen la próxima semana, según información que ofreció a Granma Miriam Alpízar, viceministra del ramo.

Aun cuando todavía se cuantifican los daños provocados por el huracán Irma a los centros de la enseñanza superior, esta semana reinician sus clases 11 instituciones del país, y otras ocho se prevé comiencen la próxima semana, según información que ofreció a Granma Miriam Alpízar, viceministra del ramo.

Entre los centros que inician se encuentran los pertenecientes al municipio especial Isla de la Juventud, Pinar del Río, Santiago de Cuba, Holguín, Granma, Las Tunas y Artemisa. De igual forma, entre hoy y mañana arrancan las universidades de Ciencias Informáticas (UCI), de la Cultura Física y el Deporte Comandante Manuel Fajardo, de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona y la Universidad Tecnológica de La Habana (Cujae).

Las edificaciones que sufrieron las mayores afectaciones son las de Villa Clara, Camagüey y Ciego de Ávila, puntualizó la viceministra, y por tanto todavía no han definido el día que reiniciarán las clases, «aunque siempre sería después del lunes de la semana que viene»; el resto comienza la próxima semana.

Los principales perjuicios hasta el momento están reportados en cubiertas ligeras, carpintería, impermeabilización de techos, el cableado de redes y telefónico, así como otras afectaciones por la caída de árboles, y en el fluido eléctrico y el abastecimiento de agua, dijo Alpízar, al tiempo que ejemplificó con la destrucción en el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, de cuatro naves protegidas, así como ocho hectáreas de cultivos varios.

Con el esfuerzo de los profesores y trabajadores se han creado las condiciones necesarias para iniciar el curso, a partir de la limpieza y la recogida de escombros, sostuvo, mientras los grupos electrógenos han garantizado la elaboración de alimentos, ponderó.

Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2017-09-12/reiniciaron-sus-clases-11-centros-de-la-educacion-superior-cubana-12-09-2017-23-09-45

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Cuba: Intensos esfuerzos en La Habana para reiniciar las clases

La Habana / 13 de septiembre de 2017 / Por: Lázaro Chiang / Fuente: http://www.cuba.cu/

Todas las Direcciones Municipales de Educación en La Habana están activas desde el pasado domingo en labores de recuperación tras los fuertes vientos del Huracán Irma, explicó a Radio Reloj la subdirectora de Educación en la capital, Iris Torres Sotolongo.

Agregó que dirigentes, funcionarios, maestros, profesores y la comunidad tienen indicaciones precisas del Partido y el Gobierno de priorizar las labores de recuperación para iniciar lo antes posible las clases en la provincia.

Comentó la subdirectora de Educación en La Habana que organismos como como Aguas de La Habana, Áreas Verdes y Comunales trabajan sin descanso para quitar los árboles caídos y otros objetos que dañan el acceso a los planteles.

Reiteró que todas las instituciones municipales de educación capitalinas laboran sin descanso para comenzar las clases en el menor tiempo posible.

Fuente noticia: http://www.cuba.cu/educacion/2017-09-12/intensos-esfuerzos-en-la-habana-para-reiniciar-las-clases/37960

Foto: http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2017/09/FAR-La-habana-irma-580×434.jpg

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Costa Rica: Estudiantes universitarios marcharon en defensa del FEES

San José / 13 de septiembre de 2017 / Por: Carlos Arrieta Pérez / Fuente: http://www.elpais.cr

Estudiantes de todas las universidades públicas tomaron la capital desde la mañana de este martes, con intervenciones en la Avenida Central, en la Plaza de la Cultura y en las afueras de la Asamblea Legislativa, exigieron respetar el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).

El estudiantado solicita que el Gobierno de la República y el Congreso, se apeguen al principio constitucional que establece que el 8% del Producto Interno Bruto (PIB) debe ser destinado para la educación, y el 1,5% para la educación superior. Este mandato esta vigente desde el quinto convenio FEES.

El Presupuesto Nacional de la República 2018 fue presentado por el Ministerio de Hacienda semanas atrás, y decreció significativamente en lo que a educación superior respecta. La partida presupuestaria pasó de representar 1,42% del PIB a 1,39% y  el monto contemplado para el 2018 es de ¢496 mil millones.

A eso del medio día, varios integrantes de la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa recibieron a la representación estudiantil, la cual expuso sus preocupaciones y sus molestias con el incumplimiento constitucional.

“Creemos que hace falta escuchar a más actores políticos. Nosotros estamos pidiendo participar en la Comisión y tener más injerencia en la discusión presupuestaria, ya que lo único que estamos pidiendo es que se respete un principio integrado en la Constitución”, manifestó Henry Alfaro del Tecnológico Costarricense (TEC).

Daniela Alpízar, Presidenta de la Federación de la Universidad Nacional (FEUNA), también agregó que están preocupados por las becas y por los proyectos que puedan estar comprometidos debido a la reducción presupuestaria. “El tiempo nos va demostrar si se está cumpliendo con lo que establece la ley, porque no se está dando un aumento que se tenía previsto”, mencionó Alpízar.

Estas reducciones presupuestarias son medidas de austeridad que se han tenido que tomar ante el déficit fiscal que enfrenta el país. El Vicepresidente de la República y jerarca de Hacienda Pública, Helio Fallas, explicó que este año el presupuesto nacional es de ¢9.3 billones y tiene un aumento del 3,2%  con relación al del año anterior. Sin embargo, un 44% (¢4.1 billones) de este presupuesto será financiado con deuda y el resto (¢5.2 billones) se pagará con ingresos corrientes que serán provenientes de la recaudación tributaria.

Fallas dijo a los diputados que las obligaciones constitucionales hicieron crecer este presupuesto, por lo que muchos recursos destinados a otras instituciones no se pudieron destinar por completo; este sería el segundo año que la administración del PAC no logra destinar el 8% del PIB para educación, lo que se refleja en las condiciones de muchos centros educativos alrededor del país.

“Hoy fue el primer acercamiento y aunque no logramos nada, lo consideramos importante. Esto fue una presentación formal y ahora viene la discusión por el fondo, la cual vamos a seguir de cerca y vamos a exigir que se respeten los recursos que deben ser asignados para educación”, expresó Gregory Garro, Presidente de la Federación de la Universidad de Costa Rica (FEUR).

El diputado de Liberación Nacional (PLN), Rolando González, quien también es miembro de la Sub Comisión de Hacendarios que analiza el presupuesto, explicó que no se ha tomado una decisión concreta sobre el presupuesto ni sobre el FEES en específico.

“No soy tan irresponsable de decirles que alcanzaremos un acuerdo para aumentar los recursos, pero hasta el momento no se ha definido nada. Este presupuesto se apega a una realidad fiscal, una complicada realidad que está golpeando la economía costarricense”, indicó.

Por su parte, el diputado y candidato presidencial del Frente Amplio (FA), Edgardo Araya, dijo que su partido seguirá luchando por defender la educación, tal y como se ha hecho en ocasiones anteriores.

“Aún en momentos de crisis lo último que se debe recortar es la educación. No podemos permitir que no se cumpla ese mandato constitucional, sabemos cual es la situación de Costa Rica, pero hay maneras de mover dineros en pro de la educación. La crisis fiscal no la causaron los estudiantes ni los funcionarios públicos, la causaron los grandes evasores. A espaldas de los estudiantes se dio una negociación sobre el FEES y eso nos parece lamentable, desde el Frente Amplio vamos a seguir en la lucha”, aseveró Araya Sibaja.

Los estudiantes fueron respaldados durante la marcha por algunos diputados y sindicalistas, quienes acusan a los rectores universitarios por haber aceptado la rebaja en el presupuesto de este año.

Cabe mencionar que el retor de la UCR, Henning Jensen y Alberto Salom de la UNA, cancelaron las evaluaciones y todas las clases entre 8:00am y 1:00pm, con el fin de que los estudiantes y docentes pudieran participar en la marcha de este martes. En el caso de las sedes que no pertenecen al Gran Área Metropolitana (GAM), los horarios pueden varias por el tiempo de traslado.

Fuente noticia: http://www.elpais.cr/2017/09/12/estudiantes-universitarios-marcharon-en-defensa-del-fees/

Foto: http://4.bp.blogspot.com/_Zy5ieQ7uGMY/TGshTiucN6I/AAAAAAAADPw/v24O-muGBGE/s1600/Marcha_San_Pedro_54_ago_10.jpg

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Reseña de “Toussaint L’Ouverture. La Revolución haitiana”

Por:Jesús Aller

Reseña de “Toussaint L’Ouverture. La Revolución haitiana”
El libro presenta una antología de textos de y sobre Toussaint L’Ouverture, padre de la revolución haitiana, la primera y más importante de las protagonizadas por esclavos negros en toda la historia. La edición es de Nick Nesbitt y la introducción corre a cargo del expresidente haitiano Jean-Bertrand Aristide, que sufrió también en sus carnes en 2004 el castigo por haber tomado la opción por los pobres en su gobierno y haberse opuesto a las directrices imperiales. La obra apareció en inglés en 2008 (Verso) y en versión castellana en 2013 (Akal, trad. de Alfredo Brotons Muñoz).

Toussaint era hijo de un príncipe africano llevado a las Antillas como esclavo y nació en 1739, o 1745 según otras fuentes, en la plantación de Bréda, próxima a Cap Haitian, la segunda ciudad de Haití. La cronología detallada que se aporta en el libro muestra la complejidad del proceso revolucionario que se desencadena en la Hispaniola a partir de 1791 como una secuela de lo ocurrido en la metrópoli. Toussaint, que desde 1776 era un hombre libre y propietario de esclavos, hace suya entonces la lucha por la emancipación y alcanza pronto un papel protagonista. Ha de enfrentarse primero a los franceses, pero cuando estos, en 1794, conceden derechos a los negros, se une a ellos contra los españoles. Tras la victoria, entre 1795 y 1799, su influencia es decisiva en la reorganización del país.

Las tensiones con la metrópoli no hacen más que aumentar en estos años, y en 1802 un ejército francés desembarca en la isla para tomar el control de la situación. Toussaint es deportado, y fallece el 7 de abril de 1803 en Fort de Joux, en el Jura, mientras en su tierra los antiguos esclavos que no querían volver a serlo se enfrentaban a los franceses y lograban proclamar el 1 de enero de 1804 la primera república negra de la historia. Duró ésta sólo hasta octubre de 1806, pero permanece y brilla como un hito indeleble en la crónica de las luchas por la emancipación, rayo de luz desde las entrañas del infierno americano donde centenares de millones de seres humanos fueron esclavizados.

Aristide nos presenta en su introducción a Toussaint como un auténtico hombre libre, empeñado en conquistar la libertad para todos a los que se les niega. La raíz cristiana de su pensamiento hace que, según él, pueda considerársele un precedente de la opción por los pobres de la teología de la liberación, e insiste en que su mensaje tiene más relevancia que nunca en este momento en que los estragos del colonialismo se recrudecen en un neoliberalismo desbocado. Aristide concluye proponiendo medidas concretas, como la abolición de la deuda, que serían necesarias para paliar la postración económica de Haití, resultado de siglos de explotación y rapiña.

Cada uno de los textos de Toussaint, o relacionados con él, que se recogen en el libro viene precedido de una explicación de Nick Nesbitt. Leyéndolos conocemos su primera proclamación pública el 29 de agosto de 1793, cuando anuncia la adopción del nombre L’Ouverture (Abertura hacia la libertad) así como algunas piezas de la correspondencia en la que reivindica siempre el final de la esclavitud al tiempo que se ve obligado a hacer equilibrios entre sus inestables aliados. Toussaint asume de corazón los ideales de la República Francesa cuando esta se compromete contra la trata, y define su objetivo político como una colonia con plantaciones eficientes en las que la esclavitud no existiera y todos recibieran un salario. Ha de entenderse sin embargo que para muchos trabajadores estos planes no resultaran demasiado diferentes de la oprobiosa situación anterior.

En 1997, la deriva reaccionaria en Francia hace que en una vibrante carta al Directorio, Toussaint se rebele contra las amenazas que se ciernen: “Hemos sabido cómo afrontar el peligro para obtener nuestra libertad y sabremos cómo afrontar la muerte para conservarla.” En 1999, el Primer Cónsul Bonaparte trata de apaciguar los ánimos en una meliflua misiva, y en 1801, se redacta, a iniciativa de Toussaint, la primera constitución haitiana, también reproducida en el libro, que francamente conservadora y autoritaria en algunos aspectos, tiene sin embargo el mérito de ser la primera en Occidente que reconoce el derecho ilimitado y universal a no ser esclavizado. No fue esta bien recibida en París y en mayo de 1802, el ya emperador Bonaparte reinstaura la esclavitud en las colonias.

El libro recoge también documentos que nos aproximan al Toussaint más autoritario, como su proclama de noviembre de 1801 en la que defiende el trabajo de los niños en las plantaciones y arremete contra los que se niegan a integrarse en ellas: “Desde la revolución, hombres perversos les han dicho que la libertad es el derecho a permanecer ocioso y a seguir solamente sus caprichos. Tal doctrina no podrían dejar de aceptarla hombres malvados, ladrones y asesinos. Es hora de arremeter contra los hombres empedernidos que persisten en tales ideas.” Las opiniones expresadas por Napoleón en Santa Elena ponen de manifiesto lo cerca que estuvo de ratificar la obra de Toussaint. Sin embargo, rehusó hacerlo y hubo de enfrentarse a una táctica de guerrillas y tierra quemada en la que fue derrotado.

Toussaint insiste en todos sus textos en que considera la Revolución haitiana como expresión de una lucha por la emancipación que había de ser universal, inmediata y sin matices, y debe reconocérsele el mérito de izar esta bandera en una época en que en el mundo atlántico no existía ningún modelo para tal reivindicación. No obstante, ha de señalarse que su plan económico para la colonia, respetuoso en extremo de las sacrosantas propiedad y productividad del capitalismo de aquel momento, no dejaba de ser afrentoso. Prisionero de las contradicciones de su tiempo, Toussaint, más allá de su genio militar o su talento político, nos interpela hoy con una personalidad fascinante que se revela a cada paso en sus escritos: “Sufro cada vez que no consigo evitar el mal”.

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

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¿Quién gobierna América?

Por: James Petras

La élite del poder en tiempos de Trump

Introducción

En los últimos meses varios sectores políticos, económicos y militares en competencia –ligados a distintos grupos ideológicos y étnicos– han surgido claramente en los centros de poder.

Podemos identificar algunas claves de la competencia y direcciones entrelazadas de la elite del poder:

  1. Neoliberales [free marketers], con la presencia omnipresente del grupo «Israel First».
  2. Capitalistas nacionales, vinculados a los ideólogos de derecha.
  3. Generales,  vinculados a la seguridad nacional y al aparato del Pentágono, así como a la industria de defensa.
  4. Elites empresariales, vinculadas al capital global.

Este ensayo intenta definir a los poderosos, evaluar su rango de poder y su impacto.

La elite del poder económico: el grupo “Israel-First” y los CEOs2 de Wall Street

El grupo “Israel First” domina las principales posiciones económicas y políticas dentro del régimen de Trump y, curiosamente, está entre los opositores más vociferantes de la Administración. Estos incluyen: la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, así como su vicepresidente, Stanley Fischer, ciudadano israelí y exgobernador (sic) del Banco de Israel.

Jared Kushner, el yerno del presidente Trump y un judío ortodoxo, actúa como su principal asesor en asuntos de Medio Oriente. Kushner, un magnate inmobiliario de Nueva Jersey, se estableció como el archienemigo de los nacionalistas económicos en el círculo interno de Trump. Apoya todo el poder israelí y la toma de tierras en el Medio Oriente y trabaja en estrecha colaboración con David Friedman, Embajador de EE.UU. en Israel (y fanático partidario de los asentamientos judíos ilegales) y Jason Greenblatt, representante especial para las negociaciones internacionales. Con tres Israel-First’ers determinando la política de Medio Oriente, no hay ningún contrapeso.

El Secretario del Tesoro es Steven Mnuchin, exejecutivo de Goldman Sachs, quien lidera el ala del mercado libre neoliberal del sector de Wall Street dentro del régimen de Trump. Gary Cohn, un influyente de Wall Street desde hace mucho tiempo, encabeza el Consejo Económico Nacional. Forman los principales asesores de negocios y lideran la coalición neoliberal, anti-nacionalista, comprometida a socavar las políticas económicas nacionalistas de Trump.

Una voz influyente en la oficina del Fiscal General es Rod Rosenstein, quien nombró a Robert Mueller como el investigador en Jefe, lo que llevó a la eliminación de los nacionalistas de la Administración Trump.

El hada madrina del equipo antinacionalista Mnuchin-Cohn es Lloyd Blankfein, presidente de Goldman Sachs. Los tres “Israel-First-banqueros” están encabezando la lucha para desregular el sector bancario, que había devastado la economía, conduciendo al colapso del 2008 y llevando a juicio hipotecario a millones de propietarios y empresas estadounidenses.

La élite del mercado libre “Israel First” se extiende por todo el espectro político, incluyendo a los demócratas en el Congreso, dirigidos por el líder de la minoría del Senado, Charles Schumer y el jefe demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara Adam Schiff. Los “Israel First” del Partido Demócrata se ha aliado con sus hermanos neoliberales en la búsqueda de investigaciones y campañas en los medios masivos de comunicación contra los nacionalistas económicos de Trump y su eventual purga de la Administración.

La elite del poder militar: los generales

La élite del poder militar ha tomado el relevo del presidente electo en la toma de decisiones importantes. Donde una vez los poderes de la guerra descansaban en el Presidente y el Congreso, hoy una colección de fanáticos militaristas hace y ejecuta la política militar, decide las zonas de guerra y presiona para una mayor militarización de la policía doméstica. Trump ha delegado decisiones cruciales sobre lo que él llama cariñosamente «mis generales» mientras sigue evadiendo acusaciones de corrupción y racismo.

Trump nombró a un general de cuatro estrellas, James “Perro loco” Mattis –quien lideró la guerra en Afganistán e Irak-, como Secretario de Defensa. Mattis (cuyas «glorias» militares incluyeron el bombardeo de una gran fiesta de bodas en Irak) está liderando la campaña para intensificar la intervención militar estadounidense en Afganistán –una guerra y ocupación que Trump había condenado abiertamente durante su campaña. Como Secretario de Defensa, el general “Perro loco” empujó al desanimado Trump a anunciar un aumento de las tropas terrestres y los ataques aéreos estadounidenses por todo Afganistán. Fiel a su muy divulgado nom-de-guerre, el general es un rabioso defensor de un ataque nuclear contra Corea del Norte.

El Teniente General H.R. McMaster (un general activo de tres estrellas y defensor de la prolongación de las guerras en Medio Oriente y Afganistán) se convirtió en consejero de Seguridad Nacional después de la purga del aliado de Trump, el Teniente General Michael Flynn, quien se opuso a la campaña de confrontación y sanciones contra Rusia y China. McMaster ha sido el instrumento en la eliminación de “nacionalistas” de la Administración Trump y se une al general “Perro Loco” Mattis para presionar una mayor acumulación de tropas estadounidenses en Afganistán.

El Teniente General John Kelly (Marine retirado), otro veterano de guerra de Irak y entusiasta del cambio de régimen en Medio Oriente, fue nombrado Jefe de Gabinete de la Casa Blanca tras la expulsión de Reince Priebus.

La troika de tres generales en la Administración comparte con los asesores neoliberales del Israel-First de Trump, Stephen Miller y Jared Kushner, una profunda hostilidad hacia Irán y apoya plenamente la exigencia del Primer Ministro israelí Netanyahu de que el Acuerdo Nuclear de 2015 con Teherán sea desechado.

La dirección militar de Trump garantiza que el gasto en guerras en el extranjero no se verá afectado por recortes presupuestarios, recesiones o incluso desastres nacionales.

Los “generales”, los neoliberales del Israel-First y la élite del Partido Demócrata dirigen la lucha contra los nacionalistas económicos y han logrado asegurar que el imperio militar y económico de la Era Obama se mantendrá en su lugar e incluso se expandirá.

La elite económica-nacionalista

El principal estratega e ideólogo de los aliados económico-nacionalistas de Trump en la Casa Blanca fue Steve Bannon. Había sido el arquitecto político principal y el asesor de Trump durante la campaña electoral. Bannon ideó una campaña electoral que favoreciera las manufacturas nacionales y a los trabajadores estadounidenses contra Wall Street y las corporaciones multinacionales neoliberales. Desarrolló el ataque de Trump contra los tratados comerciales mundiales, que había llevado a la exportación de capital y la devastación de la mano de obra manufacturera estadounidense.

Igualmente significativo, Bannon elaboró la temprana oposición pública trumpista a la intervención de 15 años, y trillones de dólares, en Afganistán y aún las más costosas series de guerras en Medio Oriente favoreciendo a los Israel-First, incluida la actual guerra mercenaria para derrocar el gobierno secular nacionalista de Siria.

A los ocho meses de la administración de Trump, las fuerzas combinadas de la élite económica y militar del libre mercado, los líderes del Partido Demócrata, los militaristas abiertos del Partido Republicano y sus aliados en los medios masivos de comunicación lograron purgar a Bannon –marginando a su masiva base de apoyo de su agenda “America First”nacionalista económicamente y anti-régimen.

La «alianza» anti-Trump ahora tendrá como objetivo a los pocos nacionalistas económicos que quedan en la Administración. Estos incluyen: el director de la CIA Mike Pompeo, quien favorece el proteccionismo debilitando los acuerdos comerciales de Asia y el TLCAN, y Peter Navarro, presidente del Consejo de Comercio de la Casa Blanca. Pompeo y Navarro se enfrentan a la fuerte oposición ascendente de la neoliberal troika sionista que ahora domina el régimen de Trump. También, al Secretario de Comercio, Wilbur Ross, millonario y exdirector de Rothschild Inc., quien se alió con Bannon en las amenazas de imponer cuotas de importación para hacer frente al enorme déficit comercial de Estados Unidos con China y la Unión Europea.

Otro aliado de Bannon es el representante comercial estadounidense Robert Lighthizer, exanalista militar y de inteligencia con vínculos con el portal informativo Breitbart. Es un fuerte opositor de los globalizadores neoliberales dentro y fuera del régimen de Trump.

«Asesor Senior» y escritor de discursos de Trump, Stephen Miller promueve activamente la prohibición de viajar a los musulmanes y restricciones más severas a la inmigración. Miller representa el ala de Bannon dentro de la fanática cohorte pro-Israelí de Trump.

Sebastian Gorka, ayudante adjunto de Trump en asuntos militares y de inteligencia, era más un ideólogo que un analista, que escribió para Breitbart y dirigió la oficina tras las faldas de Bannon. Justo después de expulsar a Bannon, los “generales” purgaron a Gorka a principios de agosto por acusaciones de “antisemitismo”.

Quien permanezca entre los nacionalistas económicos de Trump permanecerá significativamente sin influencia debido la pérdida de Steve Bannon, que había proporcionado liderazgo y dirección. Sin embargo, la mayoría tiene antecedentes sociales y económicos que también los vinculan a la élite del poder militar en algunos asuntos y con los neoliberales pro-israelíes en otros. A pesar de ello, sus creencias básicas habían sido moldeadas y definidas por Bannon.

La elite del poder empresarial

El CEO de Exon Mobile, Rex Tillerson, Secretario de Estado de Trump y el exgobernador de Texas, Rick Perry, Secretario de Energía, lideran la élite empresarial. La élite empresarial asociada con la manufactura y la industria estadounidenses tiene poca influencia directa en la política interior o exterior. Mientras siguen a los neoliberales de Wall Street en política interior, están subordinados a la élite militar en política exterior y no están aliados con el núcleo ideológico de Steve Bannon.

La élite empresarial de Trump, que no tiene ningún vínculo con los nacionalistas económicos en su régimen, brinda una cara más amistosa a los aliados y adversarios económicos de ultramar.

Análisis y conclusión

La élite del poder atraviesa las filiaciones partidistas, las ramas del gobierno y las estrategias económicas. No se limita al Partido Republicano o al Demócrata. Incluye neoliberales, algunos nacionalistas económicos, agentes de poder de Wall Street y militaristas. Todos compiten y luchan por el poder, la riqueza y el dominio dentro de esta Administración. La correlación de fuerzas es volátil, cambiando rápidamente en cortos períodos de tiempo –lo que refleja la falta de cohesión y coherencia en el régimen de Trump.

Nunca la élite de poder estadounidense ha estado sometida a tan monumentales cambios en la composición y dirección durante el primer año de un nuevo régimen.

Durante la presidencia de Obama, Wall Street y el Pentágono compartieron cómodamente el poder con los multimillonarios del Silicon Valley y con la élite de los medios masivos de comunicación. Estaban unidos en la búsqueda de una estrategia imperialista «globalista», acentuando múltiples teatros de guerra y tratados multilaterales de libre comercio, que estaban en el proceso de reducir a millones de obreros estadounidenses a la esclavitud permanente.

Con la inauguración del Presidente Trump, esta élite del poder enfrentó desafíos y la emergencia de una nueva configuración estratégica, que buscó cambios drásticos en la política económica y militar de Estados Unidos.

El arquitecto de campaña y estratega del Trump, Steve Bannon, buscó desplazar a la élite económica y militar global con su alianza de nacionalistas económicos, obreros manufactureros y elites de negocios proteccionistas. Bannon presionó para una ruptura importante con la política de Obama, de múltiples guerras permanentes, para expandir el mercado interno. Propuso el retiro de las tropas y el fin de las operaciones militares de Estados Unidos en Afganistán, Siria e Irak, al tiempo que aumentó una combinación de presión económica, política y militar sobre China. Trató de poner fin a las sanciones y enfrentamientos contra Moscú y crear vínculos económicos entre los gigantes productores de energía en Estados Unidos y Rusia.

Mientras Bannon era inicialmente el principal estratega de la Casa Blanca, rápidamente se encontró, cara a cara, con poderosos rivales dentro del régimen, ardientes globalistas Demócratas y Republicanos y especialmente neoliberales sionistas quienes maniobraron sistemáticamente para ganar posiciones económicas y políticas, estratégicas dentro del régimen. En lugar de ser una plataforma coherente desde la cual formular una nueva estrategia económica radical, la Administración Trump se convirtió en un «terreno de lucha» caótico y vicioso. La estrategia económica de Bannon apenas estaba comenzando a emerger de la tierra.

Los medios masivos de comunicación y los agentes del aparato estatal, vinculados a la estrategia de guerra permanente de Obama, primero atacaron la propuesta de reconciliación económica de Trump con Rusia. Para evadir cualquier “descalificación”, fabricaron la conspiración rusa de espías y manipulación de elecciones. Sus primeros tiros exitosos fueron disparados contra el Teniente General Michael Flynn, aliado de Bannon y principal defensor para revertir la política de Obama/Clinton de enfrentamiento militar con Rusia. Flynn fue rápidamente destruido y amenazado abiertamente con ser procesado como un «agente Ruso» en la histeria provocada, que se asemejaba a los días del senador Joseph McCarthy.

Los puestos económicos clave en el régimen de Trump se dividieron entre los neoliberales Israel-First y los nacionalistas económicos. El presidente Trump, “El negociador”, trató de enganchar a los sionistas neoliberales, afiliados a Wall Street, con la clase obrera vinculada a la base electoral trumpista, formulado nuevas relaciones con la Unión Europea y China, lo que favorecería a la manufactura estadounidense. Dadas las diferencias irreconciliables entre esas fuerzas, el ingenuo «pacto de clase» de Trump debilitó a Bannon, socavó su liderazgo y destruyó su estrategia económica nacionalista.

Mientras Bannon había conseguido varios nombramientos económicos importantes, los neoliberales sionistas socavaron su autoridad. La cohorte Fischer-Mnuchin-Cohn estableció con éxito una agenda competitiva.

Toda la élite del Congreso de ambos partidos se unió para paralizar la agenda de Trump-Bannon. Las gigantescas corporaciones de los medios masivos de comunicación sirvieron como un megáfono histérico y cargado de rumores para los fanáticos investigadores del Congreso y del FBI que magnificaban cada sutileza de las relaciones del gobierno norteamericano de Trump con Rusia en busca de conspiración. La combinación Estado-Congreso y el aparato de los medios de comunicación aplastaron a la masiva base electoral de Banon, desorganizada y desprevenida, que había elegido a Trump.

Completamente derrotado, el desdentado Presidente Trump se retiró en busca desesperada de una nueva configuración de poder, delegando sus operaciones diarias a «sus generales». El Presidente civil electo de los Estados Unidos abrazó la búsqueda de sus generales, de una nueva alianza militar-globalista y la escalada de las amenazas militares contra Corea del Norte, incluyendo a Rusia y China. Afganistán fue inmediatamente blanco de una intervención ampliada.

Trump reemplazó eficazmente la estrategia económica nacionalista de Bannon con un reanimado enfoque militar de guerras múltiples de Obama.

El régimen de Trump volvió a lanzar los ataques de Estados Unidos contra Afganistán y Siria –superando el uso por parte de Obama de ataques de drones contra presuntos militantes musulmanes. Intensificó las sanciones contra Rusia e Irán, abrazó la guerra de Arabia Saudita contra el pueblo de Yemen y puso toda la política de Medio Oriente en manos de su asesor político, el ultra sionista Jared Kushner (magnate inmobiliario y yerno) y el embajador de Estados Unidos en Israel David Friedman.

El retiro de Trump se convirtió en una derrota grotesca. Los generales abrazaron a los sionistas neoliberales en el Tesoro y a los militaristas globales del Congreso. El director de Comunicación Anthony Scaramucci fue despedido. El Jefe del Gabinete de Trump, John Kelly, purgó a Steve Bannon. Sebastian Gorka fue expulsado.

Los ocho meses de lucha interna entre los nacionalistas económicos y los neoliberales han terminado: La alianza sionista-globalista con los generales de Trump ahora dominan a la elite de poder.

Trump está desesperado por adaptarse a la nueva configuración, aliada de sus propios adversarios en el Congreso y los medios masivos de comunicación rabiosamente anti-Trump.

Habiendo casi diezmado a los nacionalistas económicos de Trump y su programa, la elite de poder montó entonces una serie de acontecimientos magnificados por los medios que se centraban en un golpe local en Charlottesville, Virginia, entre «supremacistas blancos» y «antifascistas». Después de que la confrontación condujera a la muerte y al daño, los medios utilizaron el intento inepto de Trump de culpar a ambos bandos como prueba de los vínculos del presidente con los neonazis y el KKK. Los neoliberales y los sionistas, dentro de la administración Trump y sus consejos empresariales, se unieron al ataque contra el presidente, denunciando su incapacidad de culpar de inmediato y unilateralmente a los extremistas de derecha por la violencia.

Trump está recurriendo a los sectores de negocios y a la élite del Congreso en un intento desesperado por mantener un apoyo a través de promesas de decretar masivos recortes de impuestos y desregular todo el sector privado.

La cuestión decisiva ya no se refería a una política u otra, ni siquiera a una estrategia. Trump ya había perdido en todas las batallas. La «solución final» al problema de la elección de Donald Trump está avanzando paso a paso –su destitución [impeachment] y posible detención por todos y cada uno de los medios.

Lo que el auge y la destrucción del nacionalismo económico en la “persona” de Donald Trump nos dice es que el sistema político estadounidense no puede tolerar ninguna reforma capitalista que pueda amenazar a la élite imperialista globalista.

Los escritores y activistas solían pensar que sólo los regímenes socialistas elegidos democráticamente serían el blanco del coup d’état sistemático. Hoy en día las fronteras políticas son mucho más restrictivas. Apelar al «nacionalismo económico«, completamente dentro del sistema capitalista, y buscar los acuerdos comerciales acorde a ello, es invitar a ataques políticos salvajes, inventos de conspiraciones y relevos militares internos que terminan en «cambio de régimen».

La purga hecha por la élite militarista-globalista contra los nacionalistas económicos y anti-militaristas fue apoyada por toda la izquierda de los Estados Unidos, salvo algunas notables excepciones. Por primera vez en la historia, la izquierda se convirtió en un arma organizativa pro-guerra, pro-Wall Street, pro-derecha sionista en la campaña para derrocar al presidente Trump. Más aún, movimientos y líderes locales, funcionarios sindicales, políticos de derechos civiles y de inmigración, liberales y socialdemócratas se han unido en la lucha por restaurar lo peor de todos los mundos: la política Clinton-Bush-Obama/Clinton de guerras múltiples permanentes, incrementando las confrontaciones con Rusia, China, Irán y Venezuela y la desregulación de la economía estadounidense por parte de Trump y recortes fiscales masivos para los grandes negocios.

Hemos recorrido un largo camino: desde las elecciones hasta las purgas y de los acuerdos de paz hasta las investigaciones policiales. Los nacionalistas económicos de hoy son etiquetados como «fascistas»; y los trabajadores excluidos son ¡»los deplorables»!

Los estadounidenses tienen mucho que aprender y desaprender. Nuestra ventaja estratégica puede residir en el hecho de que la vida política en los Estados Unidos no puede empeorar –realmente hemos tocado fondo y (salvo una guerra nuclear) sólo podemos mirar hacia arriba.

Notas:

1 Traducción libre del artículo de James Petras, “Who Rules America? The Power Elite in the Time of Trump”, publicado el 5 de septiembre de 2017 en http://petras.lahaine.org/?p=2153.

2 CEO es el acrónimo en inglés de Chief Ecutive Officer, designa a la persona con la máxima autoridad de la gestión en alguna empresa, administración, organización o institución.

Traducciones libres del Centro de Estudios, Documentación y Análisis Materialista (CEDAM)

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Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231424

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