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Gigantesco iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados se desprende de la Antártida

Julio del 2017/http://www.ecoportal.net/

 

Un satélite estadounidense confirmó lo que se temía: el desprendimiento de un gigantesco iceberg en la Antártida, equivalente a cuatro veces el tamaño de la ciudad de Los Ángeles.

Gigantesco iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados se desprende de la Antártida

Los investigadores del proyecto MIDAS monitoreaban desde 2014 la región conocida como Larsen C, año en el que detectaron el aceleramiento del desprendimiento del bloque de hielo, que se estima comenzó al menos hace una década.

Se prevé que este desprendimiento no afectará el nivel del mar global porque el bloque ya estaba a flote en el océano, aunque algunos científicos temen que pueda acelerar la desestabilización de la plataforma de hielo, de acuerdo a lo que recoge Infobae.

El iceberg, que se espera se denomine A68, pesa más de un billón de toneladas, según precisó MIDAS, que informó en su comunicado que la ruptura –producida estimativamente entre el 10 y el 12 de julio-  fue detectada por el instrumento satelital Aqua MODIS de la NASA.

En total unos 5.800 kilómetros cuadrados de hielo se separaron de la plataforma, de acuerdo a la información satelital.

“Hemos estado anticipando este evento por meses. Estamos sorprendidos por cuánto demoró a la grieta causar la ruptura”, declaró el profesor Adrian Luckman, investigador líder del grupo.

Este iceberg se convierte entonces en uno de los más grandes de la Antártida: 190 metros de espesor, 1.155 kilómetros cúbicos de hielo y podría rellenar 462 millones de piscinas olímpicas.

Asimismo Luckman afirmó que es difícil predecir el futuro próximo del iceberg, que podría permanecer en una sola pieza, aunque “es más probable que se rompa en fragmentos”.

“Parte del hielo puede permanecer en el área durante décadas, mientras que partes del iceberg pueden derivar hacia el norte en aguas más cálidas”, explicó.

El desprendimiento ha reducido alrededor de un 12 % el tamaño de Larsen C y los científicos advierten de que este fenómeno transformará para siempre el paisaje de esta península antártica.

El hielo es una parte de la península antártica que se ha calentado con mucha celeridad en las últimas décadas, aunque no todos los científicos lo atribuyen directamente al cambio climático.

No obstante, los investigadores del proyecto MIDAS advierten que desde ahora la plataforma de la Antártida queda en una situación muy vulnerable.

Fuente:

http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/Gigantesco-iceberg-de-5.800-kilometros-cuadrados-se-desprende-de-la-Antartida

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/XQZLR4sH7b72oWcQKPnofCK0W-tDoQkRwHOzx7wdVk3EX2brZvea6UrURp2uvYNfCmqj=s85

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Racismo y antirracismo, ¿En que jaula estamos?

Por: Santiago Alba Rico. Cuarto Poder. 14/07/2017

El escritor Helios Fernández Garcés, uno de los más lúcidos y brillantes teóricos del antirracismo decolonial en nuestro país, publicaba hace una semana en Diagonal un artículo con el que pretendía abrir un debate en torno a la insoslayable cuestión del “racismo y la izquierda” en una Europa que cierra fronteras en el exterior, pero que carga desde hace siglos con sus propias fronteras internas. Las líneas que siguen son una tentativa de sumarme a ese debate planteando algunas dudas que –estoy seguro– franquearán nuevas sendas de entendimiento y divergencia en esta necesaria discusión.

En un interesante debate de 1988 recogido en el libro Raza, nación y clase, los marxistas Wallerstein y Balibar diferían sobre la relación de mayor o menor autonomía del racismo respecto del capitalismo y del mercado. Balibar, que asociaba el racismo más bien al nacionalismo, criticaba a los antirracistas que identifican el racismo con la “ausencia de pensamiento”, recordando que, al contrario, el racismo es una forma de pensar y que “cambiar una forma de pensar es lo más difícil que existe”. Wallerstein, por su parte, insistía en la funcionalidad de las diferencias de raza y sexo en el seno de la economia-mundo capitalista y atribuía al universalismo formal el papel de un freno interno que conjuraría el peligro de esos “nihilismos” racistas, del tipo fascista y nazi, que podrían destruir el sistema desde el interior.

El libro de Wallerstein y Balibar mantiene en buena parte su vigencia, pero revela también los límites del pensamiento marxista y las transformaciones –algunas anticipadas por el propio Balibar– que ha experimentado el mundo en los últimos 30 años.

El racismo ya no es “una forma de pensar”. Ya no es una “teoría” y mucho menos una teoría de raíz biologicista, como lo fue en Chamberlain o Gobineau y, desde luego, durante la primera mitad del siglo XX. Nadie “piensa” ya que existan razas ni que determinen nuestra posición social. Nadie “piensa” que los gitanos sean ladrones por naturaleza, los negros menos inteligentes y los moros rijosos y astutos desde la cuna. El grado de destrucción de la Segunda Guerra Mundial, en efecto, dio paso a un “universalismo” piadoso, bajo cuyas plumas se han seguido empollando todas las diferencias, pero lo cierto es que ahora, cuando el universalismo sucumbe definitivamente en una Europa en crisis, varada con el colonialismo dentro, cuando los derechos devienen privilegios, cuando hay que repartirse entre pocos lo que dejan los ricos, no vuelve la “raza”, como cabría esperar, sino que es la cultura la que decide en su lugar entre los buenos y los malos, entre los dignos y los indignos, entre “nosotros” y “ellos”.

Nadie “piensa” ya racista y por eso el racismo es más “libre” y más decisivo que nunca. El racismo no es una forma de pensar, sino una forma de mirar, gesticular, afirmar el espacio, decidir sin palabras el destino del otro. Una actitud general que permite, al mismo tiempo, “pensarse” como no racista o, en el caso de la islamofobia, “pensar” categorías de exclusión pretendidamente inscritas en la tradición ilustrada y en los derechos humanos: en el laicismo, por ejemplo, o en el feminismo. Este “racismo sin raza”, que ya anticipaba con inquietud Balibar en 1988, y que ha puesto a la propia izquierda francesa en manos del Frente Nacional, es justamente criticada por Helios Fernández Garcés en su artículo de Diagonal. En la linea del pensamiento decolonial y de los Indigènes de la République, Fernández Garcés reprocha con razón al marxismo esa especie de pensamiento mágico que, a partir de la reducción de todos los conflictos a la “contradicción principal” (la de clase), pretendería voltear el mundo desde un solo punto y con un solo gesto, y ello de tal suerte que, mediante este birlibirloque, no sólo ha acabado por ignorar o menospreciar otros conflictos centrales sino que, a fuerza de ignorarlos, los ha reproducido tanto en el mundo exterior como en sus propias filas. El caso del colonialismo y el racismo (o el del sexismo) son sin duda tan banales como evidentes.

Un mundo “sin pensamiento racista” es, en realidad, un mundo plenamente racista y para combatirlo lo primero que hay que hacer es reflotar el concepto que quieren escamotearnos: hay que sacar del armario “la raza”, reivindicar la “raza”, politizar la “raza” como sujeto e instrumento de lucha. Los racistas no quieren que pronunciemos la palabra: gritémosla; los que nos tratan como “negros” se niegan a llamarnos así: llamémoslos nosotros “blancos” con el mismo desprecio que oculta su silencio cuando no nos llaman “negros”.

Ahora bien. Conviene saber qué es esto de “raza” allí donde estamos de acuerdo en que no tiene ningún fundamento biológico. La raza es una historia en el cuerpo; y una historia, como la del hierro sobre el ganado, de intervención performativa desde un poder desigual. “Clasificar es pensar”, dice Balibar, “y pensar es existir”. El “racismo” está potencialmente activo en el embrión mismo de las relaciones sociales; es inseparable de la existencia humana y, si deviene jerarquizante y destructivo, es porque los cuerpos son objeto no sólo de clasificación, sino de sujeción y dominio. Eso es justamente lo que hay que pensar.

La “raza” es la matriz simbólica de las relaciones de poder desiguales porque, no importa de cuál se trate, todo poder dominante encierra en su propio cuerpo a los dominados. Hay que hablar, pues, de una racialización “natural” del sometido, del subalterno, del excluido, del explotado, y ello hasta tal punto que puede localizarse un elemento “racial” en todas las estructuras de poder económico o cultural: en el patriarcado, la homofobia, el esclavismo o el clasismo. Todas estas formas de dominio han estado íntimamente articuladas en la relación de dominio que la Europa histórica ha ejercido sobre buena parte del resto del mundo: el colonialismo. Fernández Garcés tiene mucha razón en reprochar a la izquierda (más anti-imperialista que anti-colonialista) su silencio o indiferencia, que en el caso de España afecta a un “cuerpo” interno permanentemente racializado: los gitanos.

El colonialismo occidental, por así decirlo, ha encerrado sin salida en el cuerpo de sus víctimas cuatro o cinco formas de sujeción diferentes. Es lógico, por tanto, que un sector militante del pensamiento decolonial interprete la liberación como un restablecimiento de los cuerpos en la primera línea de combate. Al “blanco” lo llamamos “blanco”, porque se cree espiritual, porque se cree bueno, porque se cree menos cuerpo que nosotros; porque olvida, en definitiva, el cuerpo a cuerpo mediante el cual lleva siglos sometiendo a otros pueblos.

Hay que señalar a los “blancos”, constituirlos en objeto de conocimiento, encerrarlos también en sus cuerpos. Porque frente a ellos, los “blancos”, están los “no-blancos”, esos a los que Hegel llamaba “negros”, es decir, todos aquellos que se “benefician” de una relación colonial directa o indirecta, incapaces como son de “ningún desarrollo cultural”, tan incapaces que permanecerían eternamente “fuera de la historia” si no lo evitara la intervención “blanca”: “La única conexión esencial entre los negros y los europeos es la esclavitud”, dice el filósofo alemán, y añade a continuación: “La esclavitud ha sido la oportunidad para el aumento del sentimiento humano entre los negros”. La extraordinaria novelista negra Toni Morrison llama “racismo” a las consecuencias que esta “conexión esencial” tuvo para los europeos: “Los volvió locos”, “rompió Europa”, “se deshumanizaron al tiempo que deshumanizaban a los esclavos” y todo eso hizo posible, dice, la Primera y la Segunda Guerras Mundiales como ápices siniestros del horror humano. En términos históricos sabemos que este proceso de racialización del “no-blanco”, asociado a la empresa colonial, implica a partir de la Revolución Francesa la sustitución de la Religión por la Civilización como motor de la conquista.

Ahora bien, el problema de los pensamientos binarios es que son “muy europeos” y “muy izquierdistas” y también lo es, en este sentido, la oposición blanco/noblanco con la que se quiere denunciar y superar la clásica oposición marxista burguesía/proletariado. El rescate del concepto escamoteado de “raza” para combatir el racismo –liberado ahora en el silencio– presenta a mi juicio tres problemas.

El primero, es que hace con los “blancos” lo mismo que hace el marxismo clásico con los “burgueses”: los encierra en una “jaula epistemológica”, que acaba siendo más ontológica que la raza biológica y que pemite muy pocas diferencias internas y, desde luego, ningún “arrepentimiento” lo bastante profundo como para que los “blancos” nos liberemos de nuestra “blanquitud”. Tan blanco es Robespierre, que abolió la esclavitud, como Napoleón, que la restableció, tan blanco es Bartolomé de las Casas o la Escuela de Salamanca como Sepúlveda y Torquemada, tan blanco es Thomas Müntzer y los campesinos rebeldes de 1520 como Lutero y el Emperador, tan blanco Sultan Galiev como Stalin, tan blanca la historiadora ilustrada Florence Gauthier como Sarkozy. Este antirracismo decolonial, en definitiva, no reconoce que, más allá de los gitanos y de los musulmanes, ha habido y puede haber un indigenismo europeo racializado en el interior por la Europa colonial, un “indigenismo” cuyas resistencias mal integradas y a veces recíprocamente pugnaces –mujeres, campesinos, trabajadores, homosexuales, etcétera– no fueron y no siempre son una simple función de reproducción de la Europa colonial y su jaula epistemológica.

El segundo problema es que, el antirracismo racial hace con los no-blancos lo mismo que hace el marxismo clásico con los “proletarios”: los convierte en un Sujeto liberador pastoso, universalmente particular, cuya legitimidad es siempre reactiva y por lo tanto “irresponsable”, un Sujeto al que se perdona todo salvo el “colaboracionismo blanco”, lo que incluye cualquier autocrítica que recoja rastros de la “epistemología blanca”: feminismo, por ejemplo, o laicismo, explotables –es verdad– por la infame “conexión esencial”. La oposición blanco/noblanco oculta o reprime las diferencias entre los no-blancos, a los que se exige que, como los blancos, hablen con una sola voz, so pena de convertirse en “blancos voluntarios”.

El tercero es que, como el marxismo clásico, una vez asentada en una oposición irreconciliable, la reivindicación “racial” se siente tentada por la violencia o tentada a justificar o celebrar cualquier forma de violencia, simbólica o real, dirigida contra los “blancos”. Frente al “primero los blancos” de la ultraderecha europea, el “primero los cuerpos” considera cualquier marca impuesta al cuerpo de los “blancos” como una victoria, y ello venga de donde venga, incluidas las versiones más fanáticas de la religión. Toda violencia “no-blanca” es emancipatoria o, al menos, reveladora de la violencia “blanca” y, en ese sentido, potencialmente decolonial. Se convierte el colonialismo en “contradicción principal”, en sustitución del capitalismo, y se llega al mismo resultado sumario y oscurecedor.

En último lugar y vinculado al punto anterior, la reivindicación “racial” es puramente reactiva, deconstructiva y negativa. Invirtiendo el adagio spinozista, para ella “toda negación es afirmación”. Al igual que el marxismo clásico, no ofrece ningún criterio epistemológico ni ninguna alternativa política. “¿Para qué desmontar si podemos demoler?”, dice un famoso aforismo de Lichtenberg. Ese principio parece a menudo inspirar la militancia anti-blanca. ¿Desde dónde hablan los que hablan desde fuera de la “jaula epistemológica”? ¿Quién decide quién está dentro y quién está fuera? ¿Qué hay en el exterior que deba atraer no ya a los “blancos”, descartados por su blanquitud, ni a los “humanos”, inexistentes en su generalidad, sino a los no-blancos en proceso de liberación?

El acierto de la posición de Fernández Garcés y de la tradición decolonial de la que se reclama heredero es innegable a la hora de criticar a la izquierda clásica y de recordar que, puesto que la batalla se juega cada vez más en el cuerpo a cuerpo del relato identitario, es necesario liberarse desde ahí. Pero permítaseme acabar descendiendo a la caricatura a fin de evidenciar las aporías del anrirracismo racial mediante una reducción al absurdo. Soy hombre, soy blanco y soy burgués. ¿Qué hago con esto? Si no tiene remedio, si estoy atrapado en esa triple condición como en una “jaula espistemológica” y, al mismo tiempo, soy o me creo bueno, lo único que puedo hacer es “repartirme la historia” con las mujeres, los “negros” y los “proletarios”: “nosotros” hemos dominado durante miles de años, ahora hay que dejar que dominen “ellos” el mismo tiempo. ¿Puedo ser algo más que un blanco “bueno”? ¿Se puede ser algo más que un “no-blanco” cargado de razón? ¿Se es sólo “blanco” o “negro” como la izquierda clásica quería que sólo hubiera burgueses o proletarios o cierto feminismo pretende que sólo hay hombres o mujeres? ¿O hay algún punto desde el que podamos mejorar objetivamente el mundo sin “reparto” de la injusticia ontologizada?

Cualquier lector de Kant sabe que la Razón, que es solo un esquema incapaz de proporcionarse sus propios contenidos, no puede ser colonial o racista o europea sin dejar de ser razonable; y que sólo es racista y europea y machista cuando se extralimita, es decir, cuando no se somete a sus propios límites. El colonialismo “blanco” es, si se quiere, la razón fuera de sus fronteras: la sinrazón. Al mismo tiempo, como bien explica Luis Alegre Zahonero en su libro El lugar de los poetas, cualquier lector de Kant sabe también que todas aquellos dilemas que no puede resolver la razón –que son innumerables– los debe resolver el “juicio” y no el indigenismo o la raza o la religión. Es a ese “juicio”, precario y siempre rozado por el mundo, a lo que yo llamo “civilización”, de manera provocativa, en el artículo que cita Helios Fernández Garcés en el suyo. Conozco muy bien, y he escrito largamente sobre ello, el uso que el colonialismo ha hecho de ese término con el fin de “teologizar” la conquista colonial. Pero es que la conquista colonial es lo contrario de la civilización, concepto que hay que pensar más bien, como hace Toni Domenech, frente a la práctica de la “domesticación”: la conversión –es decir– de ciertos grupos humanos en animales domésticos. No me parece un negocio rentable rescatar la “raza” y entregar a los colonizadores, los machistas, los racistas y los homófobos  “la civilización”. Si es colonialismo no es civilización; si es machismo no es civilización, si es racismo y homofobia no es civilización. Todo eso es, sí, barbarie domesticadora.

De acuerdo: no sabemos muy bien lo que es la civilización, pues está en construccion y porque hay que construirla con juicio y por lo tanto con cautela máxima y siempre al borde del abismo, pero sí sabemos, en cambio, lo que es la barbarie: la esclavitud, el patriarcado, la jerarquización sexual o racial del mundo, la persecución religiosa (ya sea laica o teocrática). Tirar a la basura los logros civilizatorios, que son los del Derecho y los de los derechos cuidadosos, sólo puede acelerar el concreto proceso de domesticación y barbarie global abierto por el colonialismo europeo hace siglos y agravado en las últimas décadas por el neoliberalismo. Necesitamos, pues, un antirracismo “juicioso” que rompa con el racismo escamoteado de la izquierda y su mágica “contradicción principal”, pero también con la lógica claustral de la jaula epistemológica y su cortocircuito sin salida. Necesitamos, sí, un antirracismo “juicioso” que explore con prudencia colectiva un frágil “afuera” común de todas las jaulas, epistémicas, sociales y políticas.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/ideas/2017/03/25/racismo-y-antirracismo-en-que-jaula-estamos/

Fotografía: Los Replicantes

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CLACSO en Cuba – Convocatoria abierta para participar de la I Escuela de Posgrado: «Más allá del decenio de los pueblos afrodescendientes»

América del Sur/Buenos Aires/CLACSO

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), los Grupos de Trabajo CLACSO Afrodescendencias y Propuestas Contrahegemónicas y Epistemologías del Sur, convocan a estudiantes de maestría y doctorado, responsables de políticas públicas, referentes y activistas de organizaciones afrodescendientes a participar en la Primera Escuela Internacional de Posgrado Más allá del decenio de los pueblos afrodescendientes, a realizarse en La Habana, Cuba, del 10 al 13 de octubre del 2017.

La Red de Posgrados de CLACSO, los Grupos de Trabajo Afrodescendencias y Propuestas Contrahegemónicas y Epistemologías del Sur articulan el trabajo de investigadores, investigadoras y programas de posgrados universitarios de diversos países iberoamericanos y del Caribe, con el fin de fortalecer y enriquecer la formación en el área.

Instituciones organizadoras:

• Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
• Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas
• Grupo de Trabajo CLACSO Afrodescendencias y propuestas contrahegemónicas
• Grupo de Trabajo CLACSO Epistemologías del Sur

Instituciones y organizaciones colaboradoras:

• Universidad de La Habana, Cuba
• Universidad Nacional de San Martín, Argentina
• Universidad de Buenos Aires, Argentina
• Universidad de Caldas, Colombia
• Universidad Javeriana, Colombia
• Universidad de Oviedo, España
• Universidad Federal de Rio de Janeiro, Brasil
• Centro de Estudios sobre Juventud, Cuba
• Facultad de las Artes, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de Yaoundé, Camerún.
• Instituto de Investigaciones Afrolatino americanas de la Universidad de Harvard, Estados Unidos
• Asociación de Estudios Americanos del Principado de Asturias, España
• Centro Internacional de Formación y Desarrollo, Colombia
• Programa Sur-Sur de CLACSO
• Grupo de Trabajo Familia, género y sexualidades de CLACSO
• Red Barrial Afrodescendiente, Cuba
• Agrupación Xango, Argentina
• Articulación Regional Afrodescendiente de América Latina y el Caribe
• Red de Mujeres Afrodescendientes
• Centro Nacional de Educación Sexual, Cuba
Acceder al sistema de inscripción

Fuente: http://www.clacso.org.ar/concursos_convocatorias/concursos_convocatorias_detalle_principales.php?id_convocatorias=88

 

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Panamá: Advierten colapso de la educación pública

Docentes denuncian que hay silencio en el Gobierno frente al problema que producirá en el sector particular el aumento salarial a educadores.

Centroamérica/Panamá/panamaamerica.com.p

El sistema de educación pública no estaría preparado para recibir a más de 40 mil estudiantes de los colegios particulares, los cuales emigrarían al sector oficial producto de los aumentos en las anualidades y matrículas a partir del 2018.

Ello luego de que el Ministerio de Educación (Meduca) anunciara ayer el segundo pago del aumento de 300 dólares para los docentes, directores y supervisores regionales.

Se trata de unos 43 mil 919 docentes que serán beneficiados a partir de esta quincena, como parte de la promesa de tres aumentos acordados en el gobierno pasado y que totalizan 900 dólares.

Aunque esto ha obligado a los colegios particulares a equiparar el pago de su cuerpo docente y con ello se ha previsto que, en el 2018, más de la mitad de los colegios privados realizarán aumentos al tener que equipar los salarios, tal como ocurre en 2017.

Como resultado, padres de familia y dirigentes gremiales coinciden en que, en este momento, el sistema público no tiene las estructuras ni la capacidad para albergar una oleada de estudiantes.

Tras esto, sectores de la sociedad y figuras como el analista político Juan Carlos Tapia han cuestionado si «el Ministerio de Educación está preparado para recibir a 40 mil nuevos estudiantes de las escuelas privadas en las públicas, eso se ve venir».

Sin embargo, Eleazar Gómez, de la Confederación de Padres de Familia de la República de Panamá, señaló que «no están preparados para recibir a esos estudiantes, que son hijos de panameños».

«Nosotros exigimos que deben incrementar los salones, la infraestructura y mejoras para que nuestras escuelas oficiales estén en la condición de recibir a todos esos estudiantes», afirmó.

No obstante, estos aumentos han presionado al sector particular que, para igualar los salarios de sus docentes, ha debido aumentar, solo en las mensualidades del 2017, de 350 a 500 dólares en comparación con el año anterior.

Al respecto, Antonio Castillo, representante de la Unión Panameña de Trabajadores de Centros de Educación Particular, señaló que, a raíz del aumento que debió realizarse desde el 2014, se va a generar un problema, y por ello se ha solicitado una reunión de alto nivel con el Gobierno y dueños de colegios particulares.

Castillo explicó en RPC Radio que no se quiere el cierre de los colegios y la quiebra de ninguna empresa de panameños porque eso lleva a favorecer a las grandes transnacionales de la educación.

«Hay un silencio de parte del Gobierno Nacional frente al aumento a los docentes y no podemos esperar a que ocurra crisis», ripostó el educador.

Incluso asegura que estos colegios gradúan y brindan toda la colegiatura a estudiantes, que luego van al extranjero, sin tener nada que ver con el Meduca, por lo cual no deben desparecer.

Ante esto, padres de familia recomiendan hacer un estudio sobre qué centros tendrán mayor demanda en el 2018 y a cuáles colegios serán remitidos los miles de estudiantes.

También reiteraron la necesidad de mejorar la calidad educativa y construir más salones, pues se está hablando de 40 mil nuevos estudiantes.

Colegios deben evitar demandas y anunciar aumento seis meses antes

En el 2017, 25 colegios de la ciudad capital reportaron alzas en sus matrículas, es decir, un 49% de los centros de enseñanza presentaron incrementos, según un informe de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco).

No obstante, para llevar a cabo este paso, el plantel debe convocar a los padres de familia a través de las asociaciones o delegados de cada salón e informar sobre el incremento de los precios del plantel seis meses antes del periodo de matrícula del próximo año, informó la Acodeco.

Agregó a través de uno de sus representantes que de no llegarse a un acuerdo en una segunda reunión, el centro educativo puede tomar la decisión.

El plantel que incumpla con el proceso, no podrá realizar el aumento, y se puede denunciar ante la Autoridad del Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco). “La falta de coordinación ha ameritado la suspensión del aumento y demandas para los colegios”, advirtió un vocero.

Fuente: http://www.panamaamerica.com.pa/tema-del-dia/advierten-colapso-de-la-educacion-publica-1076771

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Guatemala: Al menos un millón de jóvenes no tienen acceso a la educación

Centroamerica/Guatemala/lahora.gt

Un estudio presentado hoy por la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), la Gran Campaña Nacional por la Educación (GCNPE) y el Observatorio Nacional de la Calidad Educativa (ONCE), señala que alrededor de 1 millón de adolescentes no asisten a las escuelas.

_Nac4_3bRepresentantes de las organizaciones informaron que esta estadística queda plasmada en el nivel de cobertura educativa que se ha registrado en los distintos grados académicos, en los cuales se destacan una considerable baja en los niveles de primaria, básico y diversificado.

Según el estudio, durante el 2015 se tuvo una cobertura de 47.8 por ciento en el nivel preprimario mientras que en el nivel primario fue del 80.4 por ciento. Sin embargo, en básicos y diversificado, los porcentajes descienden hasta el 45.9 por ciento y 24 por ciento, respectivamente.

El documento indica que las causas de que los jóvenes no se inscriban en los establecimientos educativos son los aspectos económicos, debido a que en muchos casos los adolescentes deben buscar un empleo desde temprana edad.

Gabriela de Búrbano, coordinadora de la GCNPE, dijo que los adolescentes que no estudian ni trabajan están propensos a incorporarse a grupos delictivos, con el objeto de conseguir recursos para su subsistencia de manera fácil.

“Por su falta de interés también pueden perseguir algún ideal que no sea el más correcto porque no tienen una formación, por lo que vemos a muchos jóvenes implicados en actos delictivos”, indicó de Búrbano.

BAJA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN

De acuerdo a la Ley Nacional de Educación, emitida en 1991, Guatemala debe invertir al menos el 7 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) en el tema de la educación, la cual es una cifra recomendada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Sin embargo, las cifras de inversión educativa en Guatemala son bajas, apenas el 2.9 por ciento del PIB, siendo la más baja de toda Centroamérica, según el análisis de ASIES.

Marda Oliva de Muralles, coordinadora del ONCE, dijo que este aspecto tiene mucho que ver con los temas de recaudación tributaria, además de la buena voluntad del Congreso de la República.

CALIDAD EDUCATIVA

Por otro lado De Búrbano explicó que la inversión en este rubro se debe traducir en calidad educativa, una educación que cumpla con lo que requiere la sociedad, algo en lo que la población también se debe involucrar.

Por su parte De Muralles señaló que para mejorar la calidad educativa en el país se debe mejorar la infraestructura de los establecimientos educativos, así como el equipamiento, la función administrativa de las direcciones de educación y la formación de los catedráticos.

Fuente: http://lahora.gt/estudio-al-menos-millon-jovenes-no-tienen-acceso-la-educacion/#prettyPhoto

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Cuba: Entre ciencia y educación ambiental

Cuba/Julio de 2017/Autor: Orfilio Peláez/Fuente: Granma

Más allá de su visible misión de exhibir organismos marinos vivos, promover y elevar el conocimiento y la cultura de la población acerca del necesario desarrollo sostenible de nuestras zonas costeras y mares, el Acuario Nacional se define hoy como una entidad especializada en la investigación científica.

Desde su apertura al público el 23 de enero de 1960, el Acuario Nacional devino en uno de los sitios marcados en la preferencia de varias generaciones de cubanos, que lo convirtieron en punto focal de los paseos familiares hasta la actualidad.

En el transcurso de estos 57 años más de 30 millones de visitantes recorrieron sus instalaciones y pudieron acercarse al fascinante mundo del mar mediante la observación de numerosas especies y el disfrute de atractivos espectáculos, entre ellos los protagonizados por delfines y la simpática foca Silvia (realmente era un león marino), sin duda el animal más carismático de los mostrados en el lugar en cualquier época.

Más allá de su visible misión de exhibir organismos marinos vivos, promover y elevar el conocimiento y la cultura de la población acerca del necesario desarrollo sostenible de nuestras zonas costeras y mares, incluido el cuidado, conservación y uso racional de los recursos marinos, el Acuario se define hoy igualmente como una entidad especializada en la investigación científica.

Para cumplir con los objetivos enunciados, cuenta con un colectivo conformado por 258 trabajadores (131 son mujeres), donde figuran 17 investigadores categorizados y profesionales en Biología marina, Oceanología, Medicina veterinaria, práctica de buceo, además de técnicos en diferentes disciplinas.

RECUENTO NECESARIO

Siguiendo lo expresado públicamente en más de una ocasión por Fidel de que junto con su misión educativa y recreativa, el Acuario debía ser también ante todo un centro científico, a partir de mediados de la década de los 90 del pasado siglo la entidad emprendió un conjunto de estudios encaminados a concretar dicho propósito.

Los resultados condujeron al registro de alrededor de 40 especies nuevas para aguas cubanas y la ciencia, el sostenido incremento del número de especies en las colecciones, la determinación de áreas de blanqueamiento de corales y la introducción de nuevas técnicas de manejo y atención de mamíferos marinos, bajo condiciones controladas.

Otros aportes de interés radican en haber ampliado el conocimiento referido a la abundancia de ejemplares del delfín Tursiops truncatus en los mares de nuestro archipiélago, que incluye el monitoreo sistemático de los parámetros clínico veterinarios, y lograr la reproducción en cautiverio y exhibición de especies amenazadas. Tal es el caso del popularmente conocido Caballito de Mar.

Según indicó a Granma la Máster en Ciencias María de los Ángeles Serrano Jerez, directora del Acuario Nacional, la institución acomete en la actualidad tres proyectos investigativos primordiales. Ellos son Dinámica de arrecifes de corales sometidos a diferentes grados de severidad ambiental, Ecología de las especies invasoras marinas en Cuba: Pez León y Mejillón Verde, y Estudio y caracterización de las poblaciones de delfines Tursiops truncatus en su medio natural.

«Recientemente presentamos un proyecto de restauración de arrecifes de coral a la Comunidad de Estados del Caribe, que ya fue aprobado y está en fase de coordinación. Asimismo trazamos un conjunto de investigaciones referidas al rescate de corales con el Acuario de la Florida, que pronto empezará a ejecutarse», aseveró.

«Toda labor científica del centro responde a los postulados contenidos en la Estrategia Ambiental Nacional, en particular los referidos a la protección de los ecosistemas marinos y el empleo sostenible de su rica biodiversidad. Hoy exhibe un total de 350 especies y 2 500 ejemplares».

Igualmente atesora desde el 2004 la colección de corales pétreos cubanos, considerada una de las más grandes y significativas de la región del Caribe por su alto grado de conservación y elevada cantidad de muestras.

Vale mencionar que algunos de sus especialistas participaron en la recién concluida expedición científica conjunta Cuba-Estados Unidos, que a bordo del buque de investigación Walton Smith, de la Universidad Atlántica de Florida, recorrió 1 430 millas náuticas a lo largo de la costa norte y sur de nuestro país.

Merecedor del Premio Nacional de Medio Ambiente en el 2002, el centro mantiene dentro de sus prioridades la de acoger diferentes programas de educación ambiental que faciliten poner el conocimiento marino al alcance de cualquier persona que participe en ellos.

No menos relevante es que junto con la atención sistemática brindada a estudiantes de escuelas primarias y secundarias a través de visitas programadas, el Acuario organiza cada año las ya habituales jornadas científicas infantiles y los talleres de verano, eventos caracterizados por la afluencia de niños y adolescentes.

Tan meritoria labor científica y educativa contrasta con el marcado deterioro de no pocas de sus áreas de exhibiciones como las peceras circulares, estanques y otras instalaciones, provocadas por el paso de los años sin recibir mantenimiento y los efectos de varios eventos meteorológicos extremos.

Incluso algunas de las inversiones previstas en el programa de ampliación y remodelación de la entidad, aprobado a principios del primer decenio del presente siglo, estuvieron paralizadas durante mucho tiempo por causas no siempre fundamentadas en problemas objetivos.

Para beneplácito de sus trabajadores y el numeroso público que lo visita diariamente, hace unos meses se reiniciaron las faenas constructivas en obras que contemplan el futuro Centro de Biodiversidad Marina y el nuevo restaurante de autoservicio, con capacidad para 400 personas sentadas, aseveró María de los Ángeles.

Concluirlas con la calidad debida, sin chapucerías y en el plazo establecido no solo mejorará las condiciones generales del Acuario, será también un homenaje a la memoria del líder histórico de la Revolución, su promotor más entusiasta y visionario defensor de la protección del medio ambiente en Cuba y el mundo.

Fuente: http://www.granma.cu/ciencia/2017-07-07/entre-ciencia-y-educacion-ambiental-07-07-2017-18-07-13

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Vacaciones

Por: Graziella Pogolotti

Entre el final de un curso y el comienzo del siguiente, se produce un breve parpadeo en que se rompen las rutinas establecidas. La muchachada sale a la calle con el propósito de disfrutar el tiempo libre. Por hábito y tradición, la temporada se asocia a la playa, la fiesta, con el actual añadido de las opciones del mundo digital. En razón de los recursos disponibles, no todos tienen igual acceso a esas oportunidades y, por lo demás, ninguna de ellas logra de por sí satisfacer todas las expectativas de edades en las que sobra la energía. El ámbito de la cultura ofrece otras posibilidades para llenar, de manera productiva, un lapso de breves semanas. Así lo demuestran las extensas carteleras que aparecen en nuestros periódicos. Como tantos otros, en este caso se intersecan la realidad objetiva y el poderoso universo de la subjetividad. La capacidad de emplear con provecho las oportunidades a nuestro alcance depende de un entrenamiento adquirido y de una divulgación estimulante y orientadora.

A través de su prédica de muchos años, Eusebio Leal nos enseñó a descubrir la belleza de la ciudad que habitamos. No lo hizo tan solo a través de la educación. Aprendimos con él que toda aventura del conocimiento pasa también por el corazón. Es la motivación lo que garantiza la eficacia de la mejor pedagogía. Es la que se abre al disfrute del mundo que nos rodea, reafirma identidades y sentido de pertenencia. Incita al cuidado de lo nuestro.

El sistemático trabajo de restauración ha preservado la ciudad vieja como la joya de la corona. Síntesis de un acumulado arquitectónico secular, La Habana tiene otros territorios que merecen ser redescubiertos y preservados. El conjunto caracteriza la singularidad de un entorno urbano, disfrutable, no solo para visitantes de otros países, sino también para todos aquellos que viven en nuestro archipiélago. Sin embargo, por razones históricas, la mayor densidad de las instituciones culturales se concentra en la zona del litoral. En los bordes de la ciudad colonial, se encuentra un conjunto museístico de primera importancia, tanto desde el punto de vista histórico como artístico. Pocas cuadras separan las instalaciones dedicadas al arte universal, al cubano, el Museo de la Revolución, complementados por el Museo de la Música, en pleno proceso de restauración. Pocos se atreven a franquear sus puertas, inhibidos por la falta de preparación para interpretar el significado de las obras allí expuestas. El Vedado concentra buena parte de la vida teatral y el Pabellón Cuba opera como un centro de atracción volcado hacia un comercio artístico vinculado con las demandas de la cotidianeidad. Son muchos los que esperan las vacaciones para desconectar. Se me ocurre otra fórmula, es el momento de reconectar con todo aquello que hemos postergado en el andar de la rutina cotidiana. Es la oportunidad de oxigenarse y crecer, la vía para beber en las fuentes espirituales de la eterna juventud y redescubrir en nosotros y en nuestro entorno los referentes culturales de los que todos, muchas veces sin saberlo, somos portadores. Es también la vía que podemos encontrar para compartir espacios con nuestros hijos.

Para lograr esos propósitos, hay que renovar el vínculo entre los factores subjetivos y los de orden objetivo.

Aprender a vacacionar forma parte de un aprender a vivir que se siembra desde las primeras edades, en la familia, en las instituciones de enseñanza y de cultura, en el barrio, en los medios de comunicación. Constituye el núcleo generador de un sistema de valores que habrá de acompañarnos siempre. Induce a un despertar de curiosidades que habrán de saciarse por vía del conocimiento y mediante el afinamiento de la sensibilidad. Sentimos a veces la tentación de evadir un contexto lacerante, marcado por las cicatrices de la lucha por la supervivencia, por un acrecentarse de tendencias individualistas y por un debilitarse de la solidaridad básica. Ante esas señales preocupantes se impone preservar el tejido social que se ha ido conformando en un largo proceso histórico. La cultura es depositaria de ese legado y su cristalización se reconoce en la obra de nuestros escritores y artistas; también ellos son forjadores de la nación. Sus imágenes y palabras permanecen resguardadas en nuestras bibliotecas y museos. Habrá de corresponder al trabajo mancomunado en la base de la escuela y las instituciones culturales el rescate y la revitalización de esas fuentes.

La breve etapa vacacional nos regala un tiempo precioso para meditar sobre los desafíos de nuestra realidad. En el lugar donde vivo, me llegan rumores de la calle. En mi entorno, el paisaje se modifica. En este municipio costero se percibe con fuerza la presencia de la iniciativa privada en restaurantes y en la reparación de casas que habrán de acoger a los turistas. A sol y sereno, los peatones esperan un vehículo que a veces no se detendrá en la parada. Por su dimensión, La Habana se constituye en muestrario de las contradicciones latentes en nuestro acontecer. Su territorio costero recibirá siempre el más fuerte impacto turístico. Allí se concentran también nuestras instituciones emblemáticas, la vida de la cultura y las mayores posibilidades de recreación. Pero nuestros 15 municipios albergan potencialidades que pueden florecer mediante iniciativas de desarrollo local. Cada uno de ellos tiene un peso demográfico que sobrepasa el de muchas ciudades del país y, en distribución desigual, preserva bienes patrimoniales dignos de rescate. En el Cotorro industrial, con cierto anacrónico aire campestre subsiste la Santa María del Rosario colonial. Hacia el sur, en Arroyo Naranjo, en el Hurón Azul, la mística casa del pintor Carlos Enríquez, allí donde se congregaban los escritores y artistas en los 40 del pasado siglo, perdura un precioso mural con sus sensuales bañistas. La Habana puede ser una ciudad pluricéntrica. La reanimación progresiva de sus municipios contribuirá al autorreconocimiento y a la reafirmación identitaria de sus habitantes, y ofrecerá, en el barrio, sin necesidad de difíciles desplazamientos, la posibilidad concreta de un vacacionar productivo. De esta manera, se fortalece también la conciencia ciudadana. Para repensar la ciudad, hay que convocar a la inteligencia y despertar, en la conciencia de todos, un amor latente y adormecido.

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2017-07-09/vacaciones-09-07-2017-21-07-18

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