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Haití: un país asolado por los desastres naturales y la política

Otro desastre natural ha sumido al país caribeño en una crisis. Pero el hecho de que Haití, en particular, se vea tan afectado repetidamente no se debe solo a su ubicación geográfica.

Después del reciente y grave terremoto en Haití, las autoridades calculan que hay alrededor de 2.000 muertos, 10.000 heridos y 30.000 familias están sin hogar. El terremoto en el suroeste de la península de Tiburón es parte de una larga lista de desastres naturales que han azotado al país en la parte occidental de la isla.

Una larga serie de desastres naturales

«Si observamos el contexto internacional, Haití siempre está en la lista de países de alto riesgo», dice Daniela Simm, directora regional para América Latina de Diakonie-Katastrophenhilfe o Diaconía Apoyo en Emergencias (DKH por sus siglas en alemán), una organización dependiente de la Iglesia Evangélica Alemana. «No son solo terremotos. Muchos huracanes pasan por Haití. Además, el país a menudo se ve afectado por la sequía debido a El Niño», añade.

Uno de los desastres naturales más graves del pasado fue el devastador terremoto de 2010, en el que, según cifras oficiales, 316.000 personas perdieron la vida y un número similar resultó herida. Alrededor de 1,5 millones, aproximadamente el 14 por ciento de la población, se quedaron sin hogar.

Aunque el terremoto de 7.0 en la escala Richter fue algo más débil que el actual, 7.2, los efectos fueron mucho más severos. En aquel momento, el epicentro estuvo cerca del área metropolitana de la capital, Puerto Príncipe, donde vive alrededor de una cuarta parte de los entonces diez millones de haitianos.

Inundaciones en Santo Domingo por las lluvias Inundaciones en Santo Domingo por las lluvias.

Consecuencias nefastas en Haití

En 2016, más de 500 personas perdieron la vida y 35.000 sus hogares por el huracán Matthew. Alrededor de 1,4 millones de personas necesitaron ayuda de emergencia. Teniendo en cuenta los desastres climáticos extremos de 2000 a 2019, Germanwatch incluye a Haití en su Índice de Riesgo Climático Global 2021 en el tercer lugar detrás de la vecina isla de Puerto Rico y Myanmar.

Fuertes tormentas tropicales, algunas de ellas huracanes, azotan a Haití prácticamente todos los años. Incluso hoy, menos de una semana después del más reciente terremoto, la tormenta tropical Grace causa fuertes lluvias en la de por sí devastada region, poniendo aún más en riesgo la vida de muchas personas.

Haití, también una catástrofe política

Pero no es solo la serie de desastres naturales lo que lleva al país de una crisis a otra. Como la mayoría de los países latinoamericanos, Haití ha pasado por sangrientas dictaduras. Pero incluso después del fin del régimen de Duvalier en 1986, el país no ha encontrado aún el camino hacia el Estado de derecho.

Observadores ven el asesinato del presidente Jovenel Moïse, a principios de julio, no como un hecho aislado, sino como resultado de una crisis política interna en curso. De las tres candidaturas a la presidencia interina, prevaleció la del primer ministro designado, Ariel Henry, que aún no había prestado juramento.

En la empresa privada estadounidense Stratfor, especializada en servicios de espionaje, temen que Henry pueda utilizar la crisis humanitaria para consolidar su poder: «Henry probablemente utilizará el terremoto para posponer las elecciones y coordinar la ayuda exterior para que sirva a sus intereses».

Organizaciones humanitarias privadas, explica Simm de Diakonie, hacen todo lo posible para defenderse de la influencia política: «Como organización no gubernamental trabajamos con socios no gubernamentales locales. Es decir, nos coordinamos con agencias gubernamentales como protección civil, pero no financiamos ninguna estructura de gobierno local».

Haitianos paseando bajo la lluvia y junto a casas destruidas por el terremotoTras el grave terremoto llegaron las lluvias de la tormenta tropical Grace

Estado débil que dificulta la ayuda

Haití depende, sin duda, de la ayuda externa. Es el país más pobre al oeste del Atlántico. También se halla a la cola de la región en cuando a educación. En el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, está apenas por encima del nivel de la región del Sahel en África.

Además, el país cuenta con una alta tasa de criminalidad. Según Simm «a menudo nos enfrentamos a la dificultad de transportar suministros de ayuda desde Puerto Príncipe a las regiones, especialmente en el sur, porque la delincuencia de las pandillas hace que ciertas áreas en Puerto Príncipe sean infranqueables».

Un rayo de esperanza en el caos

Haití también mostró sus debilidades en las fases de reconstrucción. Dos años después del terremoto de 2011, la organización de ayuda Oxfam informó que más de medio millón de personas tuvieron que dormir en tiendas de campaña, porque seguían sin hogar.

Simm cree que es gratificante ver los frutos del propio trabajo. En Camp-Perrin, uno de los lugares más afectados por el reciente terremoto, la Diakonie ha apoyado la construcción de casas a prueba de huracanes y terremotos tras el huracán Matthew en 2016: «Ahora hemos visto que, en primer lugar, las casas siguen en pie y no tienen grietas. Y, además, han brindado refugio a otras familias cuyas casas han sido destruidas o dañadas”.

Fuente: https://www.dw.com/es/hait%C3%AD-un-pa%C3%ADs-asolado-por-los-desastres-naturales-y-la-pol%C3%ADtica/a-58900566

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Puerto Rico: Representante pide a Pierluisi a posponer inicio de clases presenciales en el sur

América Central/Puerto Rico/20-08-2021/Autor(a) y Fuente: www.metro.pr

La petición la hizo el representante por el Distrito 23, José Rivera Madera.

El representante por el Distrito 23, José Rivera Madera, instó al gobernador Pedro Pierluisi, posponer el inicio de clases presenciales en al menos tres de los cuatro municipios que representa debido a la falta de “planteles en estado aceptable”.

Rivera Madera, quien en el pasado ha sido una figura vocal al exigir atención para las escuelas del sur por parte del gobierno central explicó que, “‘solo el municipio de Yauco tiene cinco planteles que podríamos decir están aptos para recibir estudiantes y personal, pero en los demás pueblos la situación es muy diferente”.

“Como es posible que se pretenda reanudar clases presenciales en municipios cuyos planteles aún se encuentra a medio restaurar con los riesgos de seguridad que esto acarrea. Peor aún, se pretende utilizar salones para integrar grupos completos lo que es altamente preocupante pues provocará hacinamiento, por lo que se dificultará cumplir con los estándares básicos y las medias correctas de prevención e implementación de protocolos”, alertó Rivera Madera.

Según explicó el legislador en el caso de Guayanilla, la escuela Gloria Borrero, que es una de las identificadas para reanudar clases presenciales, fue dispuesta el pasado fin de semana para albergar refugiados y la propia directora del plantel alertó sobre las deficiencias de la misma para recibir estudiantes.

“En enero nuestra prioridad fue solicitar al gobernador y a la entonces designada secretaria del Departamento de Educación (DE), Elba Aponte que visitarán y dieran prioridad a las escuelas de los municipios que fueron seriamente afectados por los terremotos. En abril, en el mensaje de estado, tras nuestra manifestación de que las escuelas del sur aún no habían sido atendidas, el gobernador dijo públicamente que estarían listas en verano. El pasado mes de junio vaticinamos que no sería posible el inicio de clases presenciales porque los trabajos de reconstrucción y reparaciones en las escuelas estaban atrasados. Hoy el
Tiempo, los padres y facultada nos dan la razón”, sostuvo.

El legislador quien representa los municipios de Yauco, Guayanilla, Peñuelas y Ponce, manifestó que, Pierluisi ha demostrado no tener sus prioridades claras al recordar que cuando el secretario de Educación Federal, doctor Miguel Cardona visitó la isla, “el gobernador no coordinó visitar la región sur en compañía del funcionario federal, desaprovechando una gran oportunidad de lograr un compromiso por parte de esta agencia”.

“Sinceramente no hemos visto ni una sola acción proactiva por parte del gobernador para asistir las escuelas del sur lo que es indicativo del fracaso de la pasada y esta administración, -que es son la misma- en atender y desarrollar planes efectivos para rescatar la educación de nuestro país”, sentenció Rivera Madera.

Fuente e Imagen: https://www.metro.pr/pr/noticias/2021/08/18/representante-pide-a-pierluisi-a-posponer-inicio-de-clases-presenciales-en-el-sur.html

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El Salvador: Realizan seminario sobre educación, género y sexualidad en colegio de religiosas salesianas

América Central/El Salvador/20-08-2021/Autor(a): L. Martínez/Fuente: www.elsalvador.com

Fundación religiosa considera necesaria la educación sexual y de género.

La Fundación Pro Educación Laura Vicuña (Funelavi) llevó a cabo este lunes el Seminario “Sexualidad, género y educación”, el cual fue impartido por el doctor Antonio Daniel García Rojas, director del departamento de Pedagogía de la Universidad de Huelva y experto en sexualidad, educación sexual, género, igualdad de género y violencia de género. El seminario fue impartido en las instalaciones del Colegio María Auxiliadora de San Salvador a alumnas, docentes y padres de familia.

“Nos encontramos en una sociedad cambiante donde consideramos que la escuela tiene que adaptarse a dichos cambios. Preocupadas por dicha realidad, hemos visto la posibilidad de implementar una formación en nuestros colegios sobre sexualidad y género”, dijo la presidenta de la fundación Sor María Antonieta Salguero Ábrego.

El doctor García Rojas considera necesario tener claro “la distinción fundamental que existe para las ciencias sociales entre sexo y género, debido a que a menudo se utilizan los dos términos indistintamente y, de forma errónea, como sinónimos”.

El académico afirmó que, independientemente del enfoque teórico que se adopte, “existe un común acuerdo en que el sexo de las personas pertenece al ámbito de la biología y es fruto de las diferencias anatómicas, cromosómicas y hormonales entre mujeres y hombres, mientras que el género se construye socialmente y hace referencia a lo que se considera femenino o masculino, tratándose de una concepción susceptible de variar según el lugar y el momento”.

Esto influye en los comportamientos y actitudes que la sociedad espera de las personas. Por lo que García Rojas considera que la educación sexual desde edades tempranas, es “el único medio para erradicar la desigualdad de género y la violencia de género”.

Foto cortesía Colegio María Auxiliadora de San Salvador

El seminario ha sido impartido en todos los colegios de las Hijas de María Auxiliadora en Guatemala, Honduras y El Salvador. En cada colegio, durante tres semanas, han recibido el seminario las alumnas, en la mañana, y los docentes y familiares en la tarde. El programa finalizará en El Salvador el sábado 27 de agosto. El seminario ha sido impartido a 350 docentes y más de 1000 alumnas.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/educacion-sexual-violencia-de-genero/869502/2021/
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Guatemala: una historia de violencia

Por: Marcelo Colussi 

La violencia hace parte sustancial de la historia del país, y no se ve cómo encontrarle reales caminos para su superación.

Periodista: Dicen que usted mató a una persona en México.

Candidato presidencial: No una. ¡Dos! Si eso hice por defender a mi familia, ¿qué no haría por defender a mi patria?

Esas declaraciones sirvieron para que ese candidato ganara las elecciones presidenciales en el 2000.

¿Cultura de violencia?

La historia de Guatemala como Estado-nación moderno, desde la llegada de los conquistadores españoles a la fecha, está marcada brutalmente por distintas formas de violencia. Los más de cinco siglos transcurridos desde el contacto de los pueblos mayas con los invasores españoles terminaron generando una sociedad absolutamente asimétrica. En la misma, los descendientes de los conquistadores y las clases dominantes vernáculas que fueron desarrollándose, mantuvieron hasta la fecha enormes y desiguales beneficios sobre los pueblos originarios. Con el tiempo, esas irritantes diferencias no sólo no se achicaron, sino que se mantuvieron e incluso se agrandaron, haciendo del país uno de los más desiguales en el mundo, donde la renta nacional está más inequitativamente repartida. Esas enormes asimetrías estructurales se ampararon en un despiadado racismo.

La matriz de relación político-cultural que se fue imponiendo para todas las vinculaciones humanas –no sólo las económicas– estuvo dada por el autoritarismo (una de las tantas formas de la violencia). Así, las relaciones étnicas, las de género, las generacionales y, en general, las distintas modalidades de tratamiento entre grupos y/o individuos, están atravesadas por patrones verticalistas, autoritarios. Violentos, en definitiva. Quien manda, según esta ya asimilada cultura, tiene derecho de mandar sin atenuantes; y quien obedece, obedece sin mayores cuestionamientos.

Esa cultura autoritaria fue dando como resultado una particular forma de apreciar la vida del otro subestimado. De esa forma, desde el ejercicio de poderes siempre marcadamente asimétricos, la integridad física y psicológica del otro subestimado, el otro «inferior», quedó a merced del superior, lo cual estableció una matriz de impunidad generalizada: el dominador puede hacer casi lo que desea con el dominado o, al menos, puede imponerle sus criterios con total naturalidad, porque la normalidad aceptada es obedecer sin protestar.

Estas matrices autoritarias y violentas marcaron también los rasgos distintivos con que se organizó y se desenvolvió el Estado durante varios siglos. El Estado, lejos de ser una instancia destinada a armonizar las relaciones entre los distintos grupos sociales, fue una prolongación del dominio de las clases dominantes. Durante siglos funcionó con patrones racistas, excluyentes de las grandes mayorías, capitalino y desinteresado del interior del país, y sumamente deficiente en su función de llevar servicios y satisfactores que aseguraran el bien común para la totalidad de la población. En general el Estado estuvo puesto al servicio y beneficio solo de un determinado grupo de poder.

La falta de canales de expresión democrática para las grandes mayorías, su exclusión histórica y la insatisfacción dominante en las mismas, pasada la corta experiencia en que se intentó un nuevo modelo de sociedad entre 1944 y 1954, sumado a la represión violenta de que fue objeto desde siempre, pero más aún luego de ese período específico de mediados del siglo pasado, desató reacciones de violencia armada desde grupos populares como modos de respuesta a una situación que no encontraba espacios políticos. Terminada oficialmente la guerra interna en 1996, salvo algunos cambios puntuales bien acotados (por ejemplo: una mayor presencia maya en la agenda nacional, muy pequeña aún, pero mayor que en años atrás, o una discusión abierta sobre la crónica violencia de género, igualmente muy pequeña aún, pero mayor que en años atrás también), las causas estructurales de violencia y exclusión político-económica persisten.

Las poblaciones perciben, imaginan y procesan las violencias según circunstancias históricas concretas. Los imaginarios colectivos de violencia, por tanto, cambian en el tiempo, se reconfiguran. En la sociedad guatemalteca ha sido una constante el autoritarismo, el verticalismo patriarcal y el desprecio del otro diferente (siempre en la óptica de que quien desprecia es el que detenta una mayor cuota de poder). A través de los años, ese cambio fue grande, rápido, pero no dejó de presentar matrices comunes: la violencia no asusta, no conmueve, sino que está enraizada como hecho cultural. El conflicto armado y la militarización que se vivieron por casi cuatro décadas potenciaron la violencia a niveles y alarmantes en prácticamente todos los espacios de la vida nacional.

La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada en muy buena medida por acontecimientos político-ideológicos que reproducían las matrices globales con que se movía la sociedad. Durante años Guatemala vivió y sufrió la Guerra Fría. La confrontación entre dos modos de vida (capitalismo y socialismo) se tradujo internamente en una lucha que no fue sólo ideológica sino que tuvo consecuencias materiales espantosas.

El «combate al comunismo» de la Guerra Fría viene marcando los diversos espacios públicos de la sociedad desde mediados del siglo pasado. Durante la época del gobierno revolucionario de Juan José Arévalo-Jacobo Arbenz, el imaginario de violencia dominante estuvo dado por esa pugna ideológica: comunismo-anticomunismo, articulada con la Guerra Fría que dominaba el panorama internacional. De todos modos, la violencia no era la preocupación dominante en el colectivo, en ninguna de sus expresiones. La lucha ideológica, que se transformó rápidamente en enfrentamiento político, derivando luego en acción militar abierta (obviamente, violenta por definición) fue una constante animada desde los sectores de poder que veían perder sus privilegios.

Caído el gobierno de Jacobo Arbenz, el imaginario de violencia que prevaleció estuvo ligado directamente a la militarización de la sociedad: con acciones militares concretas en la zona rural (el altiplano de presencia maya), con guerra sucia en la capital y las principales ciudades, con desaparición forzada de personas y hechos de tortura selectiva. La violencia, para estas cuatro décadas, estuvo ligada directamente al campo político, y por extensión: militar. Otras formas de violencia no dejaron marcas significativas en los imaginarios. La violencia delincuencial no contaba como problema. La cuestión que marcó el período era cómo sobrevivir en ese mar de tanta violencia: o evitarla no «metiéndose en nada» o, para quienes tenían algún nivel de compromiso político, cómo sortear la masividad de esa violencia que no dejaba alternativas.

Desde firmada la paz, y de allí en forma creciente hasta nuestros días, el imaginario social de la violencia liga ésta en forma casi exclusiva con la delincuencia. Producto de acciones mediáticas que, deliberadamente o no, ponen la violencia delincuencial como el principal problema de la sociedad, la población, en su amplia mayoría, identifica violencia con esta nueva «plaga» que pareciera atacar todo, sin distinciones de clase, de etnias, de género, etáreas. No es exagerado decir, a modo de síntesis de este nuevo imaginario, que la percepción generalizada afirma resueltamente que «la delincuencia nos tiene de rodillas». Esa violencia vivida como algo sin límites, omnipresente, mucho más dañina aún que la experimentada en los años de militarización y conflicto armado abierto, tiene como actores a nuevos personajes sociales: el crimen organizado, el narcotráfico, las pandillas juveniles (maras). En alguna medida, la delincuencia se une a pobreza, con lo que ésta es fácilmente criminalizable.

En todos los casos, el imaginario de violencia apunta a que «yo nunca soy el violento» (la violencia nunca se reconoce en primera persona), pero sí lo son otros grupos: durante la revolución del 44, según el punto de vista elegido, los violentos son o los «inditos que querían mandar y los comunistas de Arbenz que los agitaban», o los sectores conservadores que finalmente desataron la contrarrevolución con apoyo estadounidense. Durante los años de militarización, el imaginario dominante de violencia ligaba la misma a la figura del «delincuente subversivo que quería trastocar los valores de patria, familia, dios y propiedad privada» o, por otro lado, al Estado contrainsurgente, capaz de cometer cualquier acto, por más ilegal que fuera. Finalmente, en los años del post-conflicto, años que se van construyendo para el imaginario social como más violentos aún que los de la guerra interna, la violencia queda ligada a la delincuencia, y en buena medida a jóvenes pobres, provenientes de los sectores urbanos más excluidos: las maras. La violencia delincuencial es masiva, está en todas partes y a cualquiera le puede tocar. En ese sentido, puede tornar la vida cotidiana una verdadera pesadilla. En general, como imaginario muy desarrollado, una forma de afrontar todo esto es la salida punitiva: más armas, más seguridad, más alambradas, más casas amuralladas, desconfianza, no participación en nada más allá de lo estrictamente necesario, aprobación de la pena de muerte, asentimiento de los linchamientos. La sensación dominante es de miedo y parálisis ante la situación, y ninguna de estas conductas violentas contra el «otro indeseable» se reconoce como violenta.

La pandemia de COVID-19 que se ha instalado desde el 2020 no altera sustancialmente nada. En todo caso deja al desnudo –una vez más– la verdadera dinámica de la sociedad: una minoría que «se salva», pudiendo ir a vacunarse fuera del país (a Estados Unidos básicamente) y con acceso a sistemas privados de salud, con una más que minúscula oligarquía que sigue siendo el auténtico factor de poder financiando a la clase política que saca leyes a su medida, junto a sectores de nuevos ricos surgidos en los últimos años de represión contrainsurgente aunados a negocios de dudosa reputación (narcoactividad, contrabando, contratistas de Estado), sobre la base de una extendida masa paupérrima de trabajadores varios, pueblos originarios, asalariados y sub-asalariados, que continúa teniendo como una de sus pocas salidas el marchar a Estados Unidos en condición irregular. Pese a esa pandemia, la delincuencia callejera no ha bajado; disminuyó en el primer año de confinamiento, habiendo vuelto a subir en el 2021.

Como conclusión: la violencia hace parte sustancial de la historia del país, y no se ve cómo encontrarle reales caminos para su superación.

Fuente e imagen: https://www.alainet.org
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Honduras: Centros educativos iniciarán clases semipresenciales de forma gradual.

Hondudiario 

Los centros educativos públicos estarán iniciando el retorno gradual a clases semipresenciales el próximo 26 de agosto.

El ministro de Educación Arnaldo Bueso, manifestó que el proceso de retorno a clases semipresenciales será gradual, tanto para centros gubernamentales como no gubernamentales.

El funcionario indicó que el regreso a las aulas será de manera paulatina debido a que hay que seguir todo un proceso que incluye vacunación y medidas de bioseguridad.

Bueso agregó que los maestros ya cuentan con la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus, y esperan a que llegue la fecha de la segunda dosis para un retorno a clases semipresenciales de forma gradual.

“El 26 de agosto es la fecha para que los centros educativos gubernamentales inicien; que de igual forma no significa que el mismo 26 todos arranquen va a ser un proceso gradual”, sostuvo.

Algunos de los centros educativos que van a iniciar clases semipresenciales están en Choloma, Comayagua, San Pedro Sula, Distrito Central, La Ceiba y Copán Ruinas.

 

https://hondudiario.com/covid-19/centros-educativos-iniciaran-clases-semipresenciales-de-forma-gradual-reitera-educacion/

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Haití: Aumenta el número de muertos por el terremoto

Fuentes: Página/12

El número de muertos en el poderoso terremoto de Haití se disparó a casi 1.300 el domingo mientras cuadrillas excavaban desesperadamente en edificios derrumbados en busca de sobrevivientes.

«La cantidad de personas muertas por el terremoto subió a 1.297 el 15 de agosto», dijo el servicio que poco antes había reportado 724 decesos. También actualizó a más de 5.700 la cantidad heridos que era de 2.800.

Tras una angustiosa noche de réplicas, máquinas pesadas, camiones y retroexcavadoras se dedicaron a trasladar losas de cemento de los edificios derrumbados en la localidad de Los Cayos, cerca del epicentro del terremoto.

El sismo de magnitud 7,2 se produjo el sábado a las 8.29 (12.29 GMT) a unos 160 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe. De la casa de dos plantas de Marcel François, en Los Cayos, solo quedan ruinas. «Es por gracia de Dios y también gracias a mi teléfono que estoy vivo, porque pude avisar a la gente de fuera dónde me encontraba», dijo a la AFP el joven de 30 años. Su hermano menor, Job, y los vecinos pasaron más de tres horas sacándolo de los escombros sin más herramientas que sus brazos. «Iba en el autobús al trabajo cuando ocurrió el terremoto. Pude localizar a Marcel por teléfono, pero me dijo ‘ven a salvarme, estoy bajo el cemento’», cuenta Job François.

Tras ser rescatado de entre los bloques de hormigón y los muebles rotos, con heridas en la cabeza, Marcel François fue trasladado inmediatamente al hospital en estado de shock, ya que no tenía noticias de su hija de 10 meses, que seguía atrapada entre las ruinas.

«Pensé que mi hija estaba muerta. Cuando llegué al hospital estaba llorando, estaba resignado», cuenta, conmovido, este hombre de 30 años. Gracias al trabajo en equipo de los residentes y de su tío, la pequeña Ruth Marlee Alliyah François fue sacada de la casa cuatro horas después del terremoto.

Marcel y Job François esperan que los equipos profesionales les ayuden el domingo por la mañana a sacar de entre los escombros el cuerpo sin vida de su inquilina, una mujer de 27 años que vivía en la planta baja de la residencia y que murió a los pocos minutos del terremoto.

Rescates bloqueados

Los esfuerzos para ayudar a las víctimas podrían verse obstaculizados a medida que se acerca la tormenta tropical Grace, con la posibilidad de que se produzcan lluvias torrenciales e inundaciones, según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.

El Ministerio de Salud envió personal y medicamentos a la península del suroeste, pero la logística de emergencia también se ve comprometida por la inseguridad que asola Haití desde hace meses. La única carretera que une la capital con la mitad sur atraviesa en poco más de dos kilómetros el barrio pobre de Martissant, que está bajo el control de bandas armadas desde principios de junio, impidiendo la libre circulación. Los pocos hospitales de las zonas afectadas tienen dificultades para prestar atención de urgencia. El papa Francisco expresó el domingo su «solidaridad» con el pueblo de Haití, diciendo que esperaba que la comunidad internacional se implicara en su favor. Muchos países, como Estados Unidos, República Dominicana, México y Ecuador, ya han ofrecido su ayuda enviando personal, raciones de emergencia y equipos médicos. El primer ministro Ariel Henry, que declaró el sábado el estado de emergencia durante un mes en los cuatro departamentos afectados por la catástrofe, agradeció el domingo a la comunidad internacional. «Queremos dar una respuesta más adecuada que en 2010 tras el terremoto. Toda la ayuda que venga del exterior debe ser coordinada por la Dirección de Protección Civil», exigió el jefe del gobierno, al tiempo que llamó a sus conciudadanos a la «unidad nacional». «Olvidemos nuestras rencillas», abogó.

El país más pobre de América aún guarda en la memoria el terremoto de magnitud 7 del 12 de enero de 2010, que dejó gran parte de Puerto Príncipe y las ciudades cercanas en ruinas polvorientas. Más de 200.000 personas murieron y otras 300.000 resultaron heridas, mientras un millón y medio de haitianos se quedaron sin hogar. Los esfuerzos del país por recuperarse de la catástrofe se vieron frenados por la grave inestabilidad política. Once años después, la isla sigue sumida en una aguda crisis sociopolítica, agravada por el asesinato del presidente Jovenel Moise el mes pasado.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/361800-haiti-aumenta-el-numero-de-muertos-por-el-terremoto

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