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Instituciones estructuralmente maltratadoras

Por: Juana M. Sancho

¿Hasta qué punto somos conscientes, o incluso contribuimos, a discursos, políticas educativas y prácticas institucionales o educativas que puedan conllevar y fomentar maltrato institucional aunque sea para un alumno?

Al comienzo de la década de 1990 leí un libro, que una vez más no logro reencontrar, de un autor afroamericano sobre cómo la humillación sistemática que sufrió en la escuela lo convirtió en un resiliente. Y, a la larga, en un escritor de éxito. Otros muchos no han tenido ni tienen tanta suerte.

Aquello me hizo recordar un episodio vivido en mi infancia. En segundo de bachillerato un profesor de matemáticas sacó a la pizarra a mi compañera de pupitre y amiga y, al no contestar como él quería a sus preguntas, le vino a decir que de malas maneras era “tonta”. Sentí una enorme indignación que, aunque muda, se me debió notar ya que me puse a escribir en la libreta sobre lo impresentable que me parecía la conducta del profesor. Él se levantó, me la pidió y me indicó que saliera de clase. Pensé que me llevaría a la dirección, que me expulsarían del instituto, pero no fue así. Lo sorprendente para mí fue que al llegar por la tarde a casa, ¡me lo encontré allí! Hablando con mis padres. ¡Casi me muero! Éramos vecinos de barrio y conocía a mi familia. Lo que les explicó, según me dijeron mis padres, es que no me convenía la amistad con mi compañera de pupitre y gran amiga (lo seguimos siendo). A mí me indignó de nuevo y pensé que quizás era porque vivía “en la otra parte del río”, en “el arrabal”, lejos de nuestras casas del centro.

Como al escritor, esta sensación de humillación y maltrato también me sirvió. Me sirvió para intentar (espero haberlo conseguido) no maltratar a nadie y, en particular al alumnado, por pensar que “no se parece a mí” o que no cumple con mis expectativas. De hecho me ha servido para preguntar a las personas que dicen haber decidido dedicarse a la docencia “porque les gustan los niños”: ¿Y qué hacen con los que no les gustan?

Este tema que nunca ha dejado de preocuparme, nos llevó hace años a plantearnos al grupo de investigación un estudio sobre el papel de los episodios humillantes vividos en la escuela (no de los infringidos por los compañeros sino por los responsables de la institución) en los procesos de éxito y fracaso escolar. Pero al final, no lo hicimos.

Este año, el tema me ha vuelto a encontrar en el Congreso Europeo de Investigación Educativa (ECER 2018) y lo hizo de la mano de Thomas Popkewitz y la colega finlandesa Ina Juva. En la ponencia invitada del primero, con el sugerente título: “La paradoja de la investigación: Las buenas intenciones de la inclusión que excluye y degrada”, fue discutiendo diversas evidencias de cómo las investigaciones y prescripciones educativas estandarizantes y normalizantes habían ido creando un discurso de “lo deseable” que, sistemáticamente dejaba fuera a “lo indeseable”.

Y pensé: “Y parece que todo lo ‘indeseable’ es todo lo que ‘no es como nosotros esperamos o deseamos’”. (‘Vuelta a un tema que me sigue hace décadas’, Sancho, J. M. (2011). En ‘Esperando a los otros’. Cuadernos de Pedagogía, 412, 80-83). En particular me afectó una de sus argumentaciones a la que él llamó: “Sistemas/Cibernética en PISA y la investigación sobre el profesor. De la teoría del equilibrio/eiseequilibrio a las personas y las comunidades: la emergencia de lo normal y lo patológico”. (No he encontrado cómo traducir eiseequilibrio, pero se intuye). A partir de la propuesta de la OCDE de que garantizar que todos los niños se beneficien de una enseñanza de alta calidad no sólo es un fin importante en sí mismo, sino que la evidencia de las evaluaciones internacionales sugiere que un buen funcionamiento del sistema en su conjunto depende de que así sea.

Popkewitz planteó que con las esperanzas vienen los miedos. Miedos en forma amenazas, ya que los emigrantes y los grupos sin capital cultural y habilidades sociales y psicológicas carecen de motivación, y están desconectados, descorazonados o son demasiado pobres para estudiar. Y la pregunta es ¿cómo los acoge la escuela?

Si esta intervención me afectó, la de la colega Ina Juva me puso literalmente ‘los pelos de punta’. Su comunicación titulada: “‘No encontró su lugar en esta escuela’. Reexaminando el papel de los profesores en el acoso escolar en una escuela integral finlandesa. (Publicada en Ethnography and Education, DOI: 10.1080/17457823.2018.1536861) mostró la cara más oscura de ‘idílico’ sistema educativo finlandés.

Presentaron un estudio etnográfico que exploraba la naturaleza compleja del maltrato al mostrar que es mucho más que rasgos de estudiantes individuales. Algo bastante inusual, dado que el maltrato ha sido abordado a menudo como un fenómeno que concierne principalmente a los individuos.

El estudio consistió en el seguimiento de un estudiante y las reacciones de toda la escuela, tanto del profesorado como del alumnado, ante el acoso que venía sufriendo. Esto permitió trazar un mapa de la comprensión de la naturaleza del acoso y cómo el profesorado reacciona ante él. Así como examinar su papel y su comprensión de forma de actuar en el acoso escolar.

Al entender la intimidación como un fenómeno más amplio y no como un mero problema de los individuos, se concentraron en las estructuras y actores que contribuyen a la intimidación. Se preguntaban cómo los docentes, a sabiendas o no, manejan el acoso y lo hacen incluso cuando no son conscientes de que lo están haciendo. En general, el maltrato se conecta con el hecho de nombrar al estudiante intimidado como ‘no normal’ o ‘desviado’. En este caso el estudiante fue categorizado como ‘no normal’ y esto afectó a la forma en que lo trataban los docentes.

La investigación ha mostrado que la manera en que los docentes perciben a los estudiantes influye en la forma en que actúan en un caso de intimidación. Las escenas observadas por las investigadoras dejaron a la audiencia literalmente boquiabierta. Mientras llegaban a la conclusión de que “los profesores, las normas y la cultura escolar desempeñan un papel importante en el maltrato, contribuyendo a él o previniéndolo, y justificándolo o problematizándolo”. Mientras su estudio hacía visible cómo la (no) normalidad está conectada con la intimidación.

Un estudiante que es llamado “no normal” y que se convierte en blanco del maltrato, puede ser ignorado por los docentes. En este caso no solo no intentaron intervenir en el acoso al que lo sometían los compañeros, sino que también participaban en su exclusión, achacándole la culpa por lo que ocurría.

Llegados a este punto me gustaría compartir y lanzar una discusión sobre un interrogante que me produce una gran inquietud. ¿Hasta qué punto somos conscientes, o incluso contribuimos, a discursos, políticas educativas y prácticas institucionales o educativas que puedan conllevar y fomentar maltrato institucional aunque sea para un alumno (también docente)? Porque no hay nada más injusto y deseducativo que la intimidación normalizada en la estructura de los sistemas.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/11/28/instituciones-estructuralmente-maltratadoras/

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Embarazo adolescente: el fracaso de la educación sexual

Por: Julia Alegre Barrientos. 

En Colombia, 6.500 niñas menores de 14 se quedan embarazadas cada año. Sin embargo, todavía hay sectores que debaten la pertinencia de brindar formación sexual en las escuelas.

Entró a la oficina de la orientadora con la cabeza agachada y las manos  pegadas al cuerpo. Saludó como pidiendo perdón al mundo y se sentó. La entrevista se acabó más pronto de lo esperado: Diana*, de 16 años, comenzó a llorar. “Esta situación es demasiado dura”, dijo entre sollozos cuando le tocó hablar de su bebé de año y medio.

Ella es uno de los miles de casos de menores embarazadas que se reportan cada año en el país. Solo en Bogotá, la Secretaría Distrital de Educación (SED) contabilizó el año pasado 2.000 niñas en estado de gestación que asistían a instituciones de educación oficial. El Ministerio de Educación (MEN) estima que en el conjunto del territorio se producen 150.000 nacimientos anuales en madres entre los 15 y los 19 años y 6.500 nacimientos en niñas menores de 14.

“En mi casa no se habla de eso. Yo había escuchado que tener relaciones sexuales dolía, pero no sabía que así se hacían los bebés. Para mí era recocha y juego”, explica Diana sin dejar de llorar. La niña se enteró que esperaba un hijo tras realizarse una radiografía pélvica aquejada de dolores en la cadera. “Después busqué información en internet sobre los embarazos y el sexo porque nadie me hablaba de eso. Si hubiera sabido antes, no estaría en esta situación”.

El tema de las relaciones sexuales se maneja en muchos hogares como algo prohibitivo, señala Jenny Gaona, orientadora distrital. Este silencio informativo “imposibilita que los menores desarrollen una conciencia sobre los riesgos de mantener relaciones sexuales sin protección”, continúa. El colegio se convierte entonces en una de las pocas fuentes de información al respecto.

«Para prevenir hay que conocer»

Diego Carreño es orientador en un colegio distrital al sur de Bogotá. Ahí imparte talleres a niños de entre 14 y 17 años de estratos 1 y 2 a los que inculca nociones sobre educación sexual. “La sexualidad es una parte de la condición humana. Tiene que ver con el conocimiento de uno mismo y de los demás, y se debe hacer un uso responsable de ella. Va más allá de los embarazos, los genitales y las infecciones”, les dice a los 40 jóvenes reunidos en el aula, muchos de ellos con las manos levantadas para intervenir y hacer preguntas.

Una de las grandes críticas que hacen expertos como Carreño a la estrategia de educación sexual que impera en el país desde la Ley General de Educación de 1993 es exactamente esa: que se reduce a la planificación familiar, enfermedades de transmisión sexual y embarazo, pero no se contextualiza ninguno de esos conceptos a la realidad de los jóvenes ni se adecua el mensaje a las diferentes franjas de edad de los menores. Señalan también que se empieza a educar demasiado tarde en estas cuestiones: «estamos perdiendo un tiempo muy valioso para proteger a nuestros niños y empoderarles en el conocimiento de sus derechos humanos».

“El embarazo, por ejemplo, es mucho más complejo. Tiene que ver con la cultura y la situación familiar de los menores. No es una cuestión de ponerse el condón y ya, todo se soluciona. Lleva mucho más implícito, hay unos motivantes, y eso hay que contarlo, pero no se hace”, asegura una fuente de la SED que prefirió que su nombre se protegiese.

Historia de una educación sexual insuficiente

La Ley General de Educación incluyó hace 23 años la obligatoriedad de abordar la educación sexual “de acuerdo con las necesidades psíquicas, físicas y afectivas de los educandos según su edad”. Las falencias en su concepción hicieron necesaria una reformulación desde una perspectiva integral. Así es como en 2006 surgió el Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía (Pescc) del gobierno y del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa).

En 2013 el presidente Juan Manuel Santos sancionó una ley que dio más cobertura al plan de derechos reproductivos: el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el Ejercicio de los Derechos Humanos, Sexuales y Reproductivos y la Prevención. Se concibió como una herramienta para combatir la violencia en las aulas, trazar una ruta para la prevención de embarazos y fortalecer la educación sexual.

Las aspiraciones del gobierno y de la ministra de Educación Gina Parody de incluir una educación sexual obligatoria, inclusiva y con enfoque de género (que no ideología) en los currículos se desvaneció casi de un día para otro a mediados de 2016.

La circulación de unas cartillas elaboradas supuestamente por el Ministerio de Educación y la posterior encuesta del Dane sobre comportamiento sexual (se realiza desde 2006 a menores de 13 años) dieron a los sectores más conservadores de la política y la opinión pública colombiana (como el ex procurador Alejandro Ordóñez y representantes de los credos católicos) la excusa perfecta para declararle la guerra a cualquier política, medida, decreto, iniciativa que incluyera los términos sexualidad y género.

“El Ministerio utiliza unos manuales para adoctrinar a nuestros hijos en la ideología de género, un pretexto  para instrumentalizar el cumplimento de unos deberes y disolver la familia, corromper la niñez y quitarles la pureza”, denunció Ordóñez.

Para alguien que conoce la realidad de los niños en Colombia y la desprotección a la que se les somete por no tener acceso a información sexual pertinente, las declaraciones del ex procurador son “peligrosas, erroneas e incurren en una demagogia partidista e intencionada”, comentó a Semana Educación una fuente de Medicina Legal que en 25 años ha atendido más de 10 mil casos de menores abusados sexualmente. Para él carecer de información sobre sexualidad “es un condicionante de las relaciones sexuales tempranas, el embarazo adolescente, el abuso infantil y la violencia sexual, no al revés”.

La cara visible de un problema que no es aislado

Diana nunca acudió a una clase sobre sexualidad. Tampoco lo hace ahora, pero recibe asesoramiento en el colegio para sacar adelante sus estudios y conciliar su educación con la crianza de su hijo como madre soltera. El padre del pequeño murió a los 16 años en una balacera de pandillas en el sur de Bogotá antes de que el niño naciera.

La joven trata de seguir con su vida estudiantil y sus sueños mientras juega a ser adulta. “A veces no me queda tiempo, no hago las tareas por estar con el bebé cuando se enferma. Pero algún día quiero ser diseñadora de carros”.

Cuando habla sobre su futuro se le ilumina la cara: quiere ganar una beca para irse a estudiar a Alemania, la meca del sector automovilístico. Quizá consiga realizar su sueño, quizá no. Pero es el único momento de la entrevista en el que sonríe.

Fuente del artículo:  https://www.semana.com/educacion/articulo/embarazo-adolescente-en-colombia-educacion-sexual-y-la-ideologia-de-genero/499051

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Educar en la era digital o cómo aprovechar el lado luminoso del presunto enemigo

Por: Olga Carmona. 

Quienes educamos en el siglo XXI, enfrentamos retos que no existían antes, por lo que no hay un histórico, ni referentes que nos marquen el camino a seguir

Es tiempo de regalos, especialmente para nuestros niños y niñas. Según Amazon, los dispositivos electrónicos tuvieron esta pasada Navidad, el principal protagonismo. El Instituto Nacional de Estadística explica que, en España, el 45,2% de los niños y niñas de 11 años ya dispone de teléfono móvil y el 92,4 % de esa edad ya navega por Internet. Pero no hace falta consultar los datos, esta es una realidad que no se le escapa a nadie.

Quienes educamos en el siglo XXI, enfrentamos retos que no existían antes, por lo que no hay un histórico, ni referentes que nos marquen el camino a seguir. Nos movemos a golpe de intuición, dando palos de ciego entre lo que creemos, leemos y nos dicen, siendo nosotros mismos, muchas veces también presas fáciles de las nuevas tecnologías.

Podemos encontrar voces presuntamente expertas, que abogan por una especie de regreso a la era del ábaco, recomendando exiliar de la vida de nuestros hijos cualquier dispositivo digital al mismo tiempo que otras voces, tan expertas como las anteriores, plantean que todo el monte es orégano y que, dado que son nativos digitales, no debemos poner puertas al campo.

Un estudio llevado a cabo por la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale en 2009 (es decir, que tiene ya 10 años) señaló que ya en aquel momento la exposición a nuevas tecnologías era de 45 horas por semana: televisión, videojuegos, móviles, etc.…). No es difícil intuir que en 10 años se hayan incrementado considerablemente las horas de exposición y uso de “pantallas”, hasta el punto de que ya hablamos de Adicción a Nuevas Tecnologías, aparecen términos como nomofobia para definir por ejemplo la adicción al móvil, ciberbullying (acoso a través del móvil y la red), phubbing ( sentirte ignorado por pareja, familia o amigos porque están absortos en sus móviles, o fomo (miedo a perderse algo en las redes sociales o a quedar excluido de un evento).

La pregunta que surge es si realmente estamos ante una pandemia a escala planetaria o por el contrario solamente es el natural y repetitivo miedo que la humanidad ha sentido ante el avance tecnológico. En todo caso y con la información disponible no queda más alternativa que gestionarlo con nuestros hijos y con nosotros mismos. Ignorar una realidad no la hace desaparecer y muy al contrario, suele terminar haciéndose más lesiva. Gestionar es la palabra, tirar del sentido común, tender al equilibrio y aprovechar el lado luminoso del presunto enemigo.

Es cierto, nuestros hijos son nativos digitales, pero nosotros no. Por ello, no disponemos de brújula que nos guíe por un territorio del que aún no hay mapa, y nuestros hijos por su parte, no disponen de herramientas que les apoyen a hacer una gestión equilibrada de los recursos tecnológicos disponibles en la era que les ha tocado vivir.

La pregunta que surge es si realmente estamos ante una pandemia a escala planetaria o por el contrario solamente es el natural y repetitivo miedo que la humanidad ha sentido ante el avance tecnológico

Algunos de los indicadores de que nuestros niños y jóvenes están haciendo un uso tóxico o adictivo los marca la Asociación Americana de Psiquiatría:

  • Privarse de sueño (<5 horas) para estar conectado a la red, a la que se dedica tiempos de conexión anormalmente altos.
  • Descuidar otras actividades importantes como el contacto y el compartir con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.
  • Recibir quejas en relación con el uso de la red de alguien cercano, como los padres o los hermanos, sin prestarles atención o negando el uso desmedido.
  • Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta. e. Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo, y perder la noción del tiempo.
  • Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o manejando un videojuego.
  • Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento escolar o laboral.
  • Sentir euforia y activación anómalas cuando se está delante de la computadora. De este modo, conectarse al ordenador al llegar a casa, o al levantarse y ser lo último que se hace antes de acostarse, así como reducir el tiempo de las tareas cotidianas tales como comer, dormir, estudiar o charlar con la familia, configuran el perfil de un adicto a Internet.

Para la gestión equilibrada de las nuevas tecnologías y la prevención de comportamientos adictivos, sugerimos:

  • Informar a nuestros hijos acerca de los riesgos que supone la exposición ilimitada a pantallas en un cerebro en desarrollo, usando un lenguaje adaptado a cada edad.
  • Con esa información comprendida, negociar el tiempo (diario, semanal… ) que nos parece (a todos) adecuado.
  • Es imprescindible que asuman el compromiso de lo pactado ya que es mucho más importante educar en el valor ético del compromiso que un exceso de horas de pantalla.
  • Dado que el tiempo ha sido pactado y tenemos su compromiso de que sea respetado, no estaremos vigilando si lo cumplen o no: ellos trabajan un valor y nosotros otro: la confianza.
  • Si inicialmente no lo logran, pero hacen avances, reforzaremos estos nuevos intentos de autorregulación y de respeto a la palabra dada,
  • Coherencia por nuestra parte: no abriremos la posibilidad de usar pantallas cuando nos viene bien a nosotros fuera del tiempo pactado.
  • No uses las “pantallas” como refuerzo ni como castigo. Les están dando una categoría de “valor deseable” lo que las hace más atractivas.
  • No demonices a la herramienta: depende de su uso que sea útil o tóxico; por ejemplo, muchos niños tienen muy desarrollada la inteligencia viso espacial o su estilo de aprendizaje es visual. La pantalla puede ser un vehículo perfecto para el aprendizaje en este tipo de niños.
  • Es importante seleccionar el tipo de juego, adecuado a la edad y que aporte algún tipo de enriquecimiento. Sobra decir que los juegos violentos o con contenido no sincronizado con la edad del niño están fuera de la ecuación.
  • Incorporar su uso como una herramienta más de aprendizaje, también académico: para hacer presentaciones, investigar…).
  • El niño o niña no debe estar en una habitación de la casa sin la supervisión de un adulto, siempre es mejor que esté donde se encuentre alguno de los padres.
  • Juega con él. Métete en su mundo, conoce a tu hijo a través de lo que le gusta y úsalo como una estrategia más de vinculación y disfrute. Desde ese lugar, podrás proponer juegos o actividades diferentes y tienes más posibilidades de ser escuchado y seguido en tu propuesta.
  • Establece filtros y controles parentales. Los psicólogos estamos viendo muchos padres alarmados porque sus hijos han tenido acceso a la pornografía antes de los 8 años.
    •  Respeta la edad marcada para cada red social. Si no tiene la edad, no la tiene. Toca esperar.
    •  Estar muy atentos a con quien se relacionan de manera virtual. Si has establecido una relación de confianza donde no eres percibido como el espía y tu hijo siente que juegas en su mismo equipo, es altamente probable que te lo cuenten.
    •  Dedica tiempo a tu hijo, llévalo contigo a las tareas cotidianas, inclúyelo en la medida de lo posible en las conversaciones, proponle actividades alternativas que impliquen tu presencia: ir a la compra, cocinar, jugar a un juego de mesa…
    •  No tengas la televisión encendida en la casa como si fuera la nevera. Se encenderá para su uso concreto en momentos determinados, no como ruido de fondo. Selecciona contenidos que podáis compartir y aprovecha para hablarles sobre la publicidad y sus mentiras y propósitos manipuladores.
    •  Potencia las relaciones sociales reales: estimula que vengan niños a casa, que tus hijos queden con otros niños, etc.…
    •  Obviamente, nada de esto tiene ningún efecto si vives mirando tu propio móvil.

El lado oscuro del abuso de las nuevas tecnologías implica entre otras limitaciones:

  •  Un déficit de habilidades sociales.
  •  Aislamiento
  •  Distorsiones cognitivas
  •  Sobrecarga sensorial o hiperestimulación.
  •  Desequilibrio entre los diferentes aspectos del desarrollo evolutivo.
  •  Inhibición social.
  •  Pobre tolerancia a la frustración y al autocontrol.

Pero, también tiene un lado luminoso cuando son utilizadas con sentido común y equilibrio:

  •  Potencian el aprendizaje y pueden hacerlo más atractivo.
  •  Es otro vehículo más de comunicación.
  •  Las posibilidades de investigar y aprender acerca de algo son ilimitadas.
  •  Estimula la habilidad para la toma de decisiones y resolución de problemas.
  •  Aumenta la creatividad en algunas áreas.
  •  Existen programas específicos para el desarrollo de la memoria, el cálculo mental, la atención, etc.
  •  Es una herramienta que los padres pueden usar de forma selectiva, decidiendo a qué contenidos exponer a sus hijos y a cuáles no.
  •  Las pedagogías más vanguardistas, tales como el aprendizaje inductivo o el flipped classroom, incorporan a las nuevas tecnologías como herramientas indispensables. Y es ahí hacia donde todo apunta que se dirige el futuro de nuestros hijos.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2018/12/28/mamas_papas/1545984716_407266.html

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The Fleecing of Millennials

By: David Leonhardt.

Their incomes are flat. Their wealth is down. And Washington is aggravating future threats.

For Americans under the age of 40, the 21st century has resembled one long recession.

I realize that may sound like an exaggeration, given that the economy has now been growing for almost a decade. But the truth is that younger Americans have not benefited much.

Look at incomes, for starters. People between the ages of 25 and 34 were earning slightly less in 2017 than people in that same age group had been in 2000:

Why is this happening? The main reason is a lack of economic dynamism. Not as many new companies have been forming since 2000 — for reasons that experts don’t totally understand — and existing companies have been expanding at a slower rate. (The pace of job cuts has also fallen, which is why the unemployment rate has stayed low.) Rather than starting new projects, companies are sitting on big piles of cash or distributing it to their shareholders.

This loss of dynamism hurts millennials and the younger Generation Z, even as baby boomers are often doing O.K. Because the layoff rate has declined since 2000, most older workers have been able to hold on to their jobs. For those who are retired, their income — through a combination of Social Security and 401(k)’s — still outpaces inflation on average.

But many younger workers are struggling to launch themselves into good-paying careers. They then lack the money to buy a first home or begin investing in the stock market. Yes, older workers face their own challenges, like age discrimination. Over all, though, the generational gap in both income and wealth is growing.

Given these trends, you’d think the government would be trying to help the young. But it’s not. If anything, federal and state policy is going in the other direction. Medicare and Social Security have been spared from cuts. Programs that benefit younger workers and families have not.

The biggest example is higher education. Over the past decade, states have cut college funding by an average of 16 percent per student. It’s a shocking form of economic myopia. In response, tuition has risen, and students have taken on more debt. Worst of all, many students attend colleges with high dropout rates and end up with debt but no degree.

And as badly as the government is treating the young today, the future looks even more ominous.

First, the national debt, while manageable now, is on pace to soar. The primary cause is the cost of health care: Most Americans receive far more in Medicare benefits than they paid in Medicare taxes. The Trump tax cut also plays a role. It is increasing the debt — and it mostly benefits older, affluent households.

Second, the warming planet is likely to cause terrible damage and bring huge costs.

Young Americans favor aggressive action, now, to slow climate change. But the Republican Party — which wins elections with strong support from older voters — has vetoed any such action. As a result, greenhouse gases keep spewing into the atmosphere, and the climate crisis is likely to be far worse than it needs to be. Today’s young Americans will be left to suffer the consequences and bear the costs.

Last week, one of those young Americans — somebody who qualifiesas an older millennial — announced that he was running for president: the 37-year-old mayor of South Bend, Ind., Pete Buttigieg. A Navy veteran and Rhodes scholar who’s been praised by Barack Obama, Buttigieg (“BOOT-edge-edge”) is a rising star in Democratic politics. But of course he is a long shot to win the nomination. He is the mayor of a moderate-size city, after all.

And yet I think his candidacy is important, because it has the potential to influence the entire campaign. Buttigieg kicked off his run by talking about “intergenerational justice” and made clear that he would focus sharply on the future. After we spoke on Friday, I looked at my notes and discovered he hadn’t said “Trump” once.

During our conversation, I asked him how he hoped to win over older Americans — who, to their credit, vote at much higher rates than the young — and he told me an intriguing story. When he first ran for mayor of South Bend in 2011, he had the money to conduct only one poll. In it, his team asked voters how they would feel about having such a young mayor. The group most likely to see it as an advantage were the oldest voters.

“Many of the people who respond most positively to a moral message about the future are older people,” he said. “The American story is one of making sure that each generation is better off than the last. I don’t want my generation to be the first not to enjoy that. But I also think older generations don’t want to be the ones to cause that.”

There are some unavoidable trade-offs between the young and the old: A dollar spent on Medicare is unavailable for universal pre-K. But the country’s biggest economic problems aren’t about hordes of greedy old people profiting off the young. They’re about an economy that showers much of its bounty on the already affluent, at the expense of most Americans — and of our future. The young pay the biggest price for these inequities.

That’s a vital subject for the 2020 campaign, whoever the leading candidates end up being.

Source of article: https://www.nytimes.com/2019/01/27/opinion/buttigieg-2020-millennials.html?rref=collection%2Ftimestopic%2FEducation&action=click&contentCollection=opinion&region=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=7&pgtype=collection

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Seis propuestas para cambiar la realidad educativa

Por: Edgardo Zablotsky.

 

La Argentina vive una real crisis educativa, no tiene sentido negarlo. He aquí seis propuestas que le permitirían al Gobierno tomar la iniciativa frente a una crisis que ha heredado y tiene la responsabilidad de revertir.

Es necesario que la sociedad internalice la emergencia educativa, la primera propuesta está dirigida en dicha dirección. Las evaluaciones son la llave del reino, pero los resultados a nivel de escuela deben ser de conocimiento público. Por ello es imprescindible, tal como lo solicitó nuevamente el Presidente al Congreso, modificar el artículo 97 de la ley 26206, que establece: «La política de difusión de la información sobre los resultados de las evaluaciones resguardará la identidad de las (…) instituciones educativas, a fin de evitar cualquier forma de estigmatización».

¿Estigmatización? Por supuesto se debe preservar la identidad de los alumnos y los docentes, pero no así de las instituciones educativas. Modificar el artículo 97 despertaría a los padres, les haría ver la realidad, los haría reaccionar. Su indignación le daría al Gobierno el apoyo para enfrentar a los sindicatos docentes, los más acérrimos defensores del statu quo.

La segunda propuesta se encuentra dirigida a permitir algo aparentemente tan elemental como que los niños puedan concurrir a la escuela. Frente a la utilización indiscriminada del paro como elemento de presión sindical, la educación debe transformarse en un servicio público. Hace ya varios años, en 2014, al enfrentar la administración de Daniel Scioli una larga secuencia de paros, el vicegobernador Gabriel Mariotto planteó una iniciativa similar; en 2017 también lo hizo Guillermo Castello, diputado provincial de Cambiemos. Una ley que transforme a la educación en un servicio público esencial defendería el derecho de los más débiles, nuestros niños, quienes no pueden tomar medidas de fuerza para hacerlo.

En 1995 Steve Jobs expresó en una entrevista realizada por el Smithsonian Institution: «Yo no creo en la igualdad de resultados, pero realmente creo en la igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades para mí más que nada significa una gran educación». El Uruguay cuenta con una legislación consistente con esta apreciación; replicarla en nuestro país constituye la tercera propuesta.

Veamos brevemente el modo en que la legislación uruguaya facilita el funcionamiento de escuelas gratuitas de gestión privada, que se financian con aportes de empresas o particulares, no reciben ninguna subvención del Estado y brindan educación secundaria a adolescentes que viven por debajo de la línea de pobreza, alcanzando excelentes resultados académicos.

Su financiación es posible gracias al artículo 78 de la ley 18.083/2006 y su modificación, el artículo 269 de la ley 18.834/2011 (sintetizado): «Las donaciones que las empresas contribuyentes del Impuesto a las Rentas e Impuesto al Patrimonio realicen a las entidades que se indican en el artículo siguiente (ejemplo: instituciones privadas cuyo objeto sea la educación primaria o secundaria que atiendan a las poblaciones más carenciadas) gozarán del siguiente beneficio: el 75% de las sumas se imputará como pago a cuenta de los tributos mencionados. El 25% restante podrá ser imputado a los efectos fiscales como gasto de la empresa».

Una legislación como la uruguaya permitiría demostrar que es factible incrementar la exigencia y el rendimiento académico, reduciendo a la vez la deserción, aun en contextos sociales claramente desfavorables. ¿No es una razón suficiente para replicarla?

Veamos la cuarta de las propuestas. Es bien sabido que Argentina es un caso tristemente célebre, ya que carece de cualquier sistema de evaluación del nivel de los conocimientos de los estudiantes secundarios antes de ingresar a la universidad. Como señala Alieto Guadagni, no se conoce en el mundo una ley universitaria como la 27204, que prohíbe cualquier tipo de examen para estimular un ingreso de estudiantes bien preparados a la universidad. Esta estipula: «Todos los alumnos que aprueban la enseñanza secundaria pueden ingresar de manera libre e irrestricta a la enseñanza de grado en el nivel de educación superior».

En la Argentina es habitual ingresar a nuestras universidades con escasa preparación y sin esfuerzo alguno. Por supuesto, el fracaso es previsible. La evaluación al final del secundario se lleva a cabo en todo país que el lector imagine. ¿Puede el resto del mundo estar tan equivocado? Es claro que no.

La modificación de la ley 27204 evitaría estafar a miles de jóvenes que pierden valiosos años de sus vidas realizando estudios que nunca habrán de concluir, en lugar de prepararse para insertarse exitosamente en el mercado laboral.

Este hecho motiva la quinta de las propuestas: enfrentar la crisis del desempleo de nuestros jóvenes mediante el llamado sistema de educación dual, proveniente de Alemania. En el sistema dual el estudiante pasa muchas horas adquiriendo experiencia laboral en empresas, aun antes de su graduación de la escuela secundaria. Conforme transcurren los años, el estudiante incrementa el tiempo en la empresa y reduce el tiempo en la escuela. Una adaptación del sistema dual a nuestra realidad ayudaría no tan solo a incorporar a la sociedad productiva a miles de potenciales ni ni, sino que también les facilitaría que adquiriesen el capital humano que les permita desarrollarse exitosamente.

La última propuesta no se enfoca en la educación de los niños sino en la de millones de adultos beneficiarios de planes sociales. Los planes no deben ser considerados un derecho, sino, por el contrario, un castigo: la cronificación de la pobreza. ¿Cómo reinsertarlos en la sociedad? Juan Pablo II lo sugirió hace ya muchos años: «Esta posibilidad se realiza solo si el trabajador alcanza cierto grado de educación, cultura y capacitación laboral».

En 2018 el Gobierno de Mauricio Macri dio un importante paso en la dirección correcta al reemplazar tres programas por un nuevo plan denominado «Haciendo Futuro», que cuenta con dos ejes centrales: Educación Formal Obligatoria, mediante la cual los beneficiarios deberán finalizar sus estudios secundarios y Formación Integral, que los capacitará a través de cursos y prácticas profesionales.

Es imprescindible generalizarlo. Exigir que todo beneficiario, de cualquier plan social, deba cumplir con requisitos similares a los fines de hacerse acreedor al subsidio facilitaría su reinserción en la sociedad productiva. Nadie, en condiciones de trabajar, debería acceder al subsidio de no cumplir con este requisito. De lo contrario, la Argentina va camino a convertirse en una sociedad de clases donde una élite educada mantiene a una clase permanente de desempleados. Un escenario fiscalmente insostenible y éticamente reprochable.

Seis propuestas, algunas muy sencillas de implementar, otras más atrevidas. Llevar a cabo algunas de ellas le permitiría al Gobierno de Mauricio Macri comenzar a revertir una crisis educativa que amenaza con destruir el futuro de nuestro país. Ojalá esta nota contribuya a abrir un sano debate, nuestros chicos se lo merecen.

Fuente del artículo: https://www.infobae.com/opinion/2019/04/12/seis-propuestas-para-cambiar-la-realidad-educativa/

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Desestructuralismo: para construir la nueva educación #31Mar

Por: Juan José Ostériz.

Científicos, educadores y políticos cuestionaron los supuestos prevalecientes de su época, tales como Galileo, Copérnico, Einstein, Newton, Unamuno, Drucker, Steve Job, Graham Bell, Derridá, etc,… entre otros;

  • Cumplieron su misión para abarcar fenómenos que antes nadie había tomado en cuenta,
  • Prestaron atención a las anomalías y trataron de comprender el mecanismo que las explicaran.
  • Descubrieron algo que no encajaba dentro del paradigma, no encajaba dentro de los patrones, ni dentro de la teoría, lo que los obligó a cuestionar el método que estaban utilizando.
  • Se movieron a ampliar o cambiar la teoría para incorporar  la situación excepcional.

El desestructuralismo

La mejor forma de resolver lo señalado anteriormente para conseguir un objetivo, es emplear la metodología que inmortalizó, desde el famoso Mayo de 1968, el filósofo post-estructuralista Jacques Derrida que, 42 años después desempolvé de los cursos de formación social que realicé en mis años de adolescente y profundicé desde el 2007, consistente en:

•          “Desestructurar o desmontar algo que ha sido edificado, no con ánimo de destruirlo, sino para comprobar cómo ha sido hecho y qué bueno o mediocre ha producido, asumiendo la imposibilidad que tienen la filosofía y las ideologías para analizar la realidad estructurada:

“Contribuir en la formación de estructuras cognitivas desde la infancia, pero, a su vez, en la formación universitaria, se induzca en el ser humano una desestructuración de su pensamiento, revisando, no tan sólo el entorno venezolano y sus relaciones ideológicas externas, cuanto la manera de extraer lo bueno y lo mejor de esos hechos y sus resultados, y transformar lo mal hecho en bueno por hacer, así como mejorar lo bueno realizado.”

Y respecto a la “implosión” de las innovaciones y tecnologías disruptivas:estudiarlas, entenderlas, tener en cada universidad un equipo multidisciplinario estudiándolas y apoyando a las autoridades universitarias y decanales. Preveer el beneficio que pueden dar a la nueva educación, para construir un nuevo sistema educativo desde la universidad hacia los otros niveles.

Frases célebres sobre Innovación y Creatividad

La innovación es considerada por varios autores como: una de las claves del éxito empresarial -sobre todo-  gracias a que se convierte en una fuente de ventaja competitiva sostenible  y, según un reciente estudio de IBM, la creatividad es la cualidad de Liderazgo más importante para los próximos 5 años.

Con base en estas dos premisas podemos concluir que la innovación y creatividad son factores clave de competitividad y liderazgo para lograr destacar nuestras empresas e instituciones… pero…

¿Qué piensan los grandes innovadores sobre estos conceptos?

A continuación comparto 20 frases célebres que resumen la concepción de grandes lideres empresariales, respecto a innovar, generar ideas y crear instituciones s.XXI:

1.-“La prueba de una innovación no es su novedad, ni su contenido cientifico, ni el ingenio de la idea… es su éxito en el mercado”. – Peter Drucker

2.-“La innovación no tiene nada que ver con cuantos dólares has invertido en I+D. Cuando Apple apareció con el Mac, IBM gastaba al menos 100 veces más en I+D. No es un tema de cantidades, sino de la gente que posees, cómo les guías y cuánto obtienes”. – Steve Jobs

3.-“La innovación no va ligada a la perfección. Innova y lanza, después tu entorno te ayudará a perfeccionar”. – Bernardo Hernandez.

4.-“Si le hubiera preguntado a la gente qué querían, me habrían dicho que un caballo más rápido”. – Henry Ford

5.-“La innovación constante es la única forma de mantenerse competitivo, porque ninguna ventaja es sostenible en el largo plazo”. – Jorge González Moore.

6.-“Cuando el ritmo de cambios dentro de la empresa es superado por el ritmo de cambios fuera, el final está cerca”. – Jack Welch

7.-“Innovar es encontrar nuevos o mejorados usos a los recursos de que ya disponemos”. – Peter Drucker

8.-“Lo que conduce y mueve al mundo no son las máquinas sino las ideas“. – Victor Hugo

9.-“Allí donde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida.” – Marcel Proust

10.-“Lo esencial de la creatividad es no tener miedo a fracasar”. – Edwin H. Land

11.-“Nunca andes por el camino trazado, pues te conducirá únicamente hacia donde los otros fueron”. – Graham Bell

12.-“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Albert Einstein

13.-“Todo acto de creación es en primer lugar un acto de destrucción“. Pablo Picasso

14.-“Creatividad es pensar nuevas ideas. Innovación es hacer cosas nuevas“. – Th. Levitt

15.-“La acción no debe ser una reacción sino una creación”. – Mao Tse-Tung

16.-“No es posible resolver hoy, con las soluciones de ayer”. – Roger Van Oech

17.-“El éxito de una empresa y/o institución  consiste en tener la capacidad de redefinir constantemente las reglas del juego“. – Alberto Knapp, The Cocktail

18.-“Una idea no es ni más ni menos que una nueva combinación de viejos elementos”. – James Webb Young

19.-“No es que sea inteligente, sólo me quedo con el problema más tiempo” – Einstein

20.-“No os quedéis estancados. Todo, absolutamente todo, se puede mejorar. Nadie sabe en qué dirección, o en qué sentido, pero si continuas quejándote y conformándote, te será muy difícil ser innovador o creativo”. – Guy Kawasaski

Si tomamos conciencia lograremos una masa crítica de personas que compartan una misma experiencia, ésta será verdad para la nueva Venezuela; Estado Federal Descentralizado en lo Político, Social, Económico, Educativo, Judicial, Productivo, etc, con Autonomía en cada Estado y Municipio del País y un Gobierno central dedicado a lo que la Constituyente Originaria le exija en sus funciones específicas de la Política General, las Fuerzas Armadas y las Relaciones Internacionales, propuestas por el Proyecto de los Gochos.

¡Ojalá estas ideas de experimentados autores contribuyan en la formación de estructuras cognitivas en la formación universitaria pero, que a su vez, se imponga desde la infancia! ¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Estás dispuesto(a) a desestructurar tu forma de pensar y actuar?. Recuerda siempre: “Innovar no es pensar en hacer algo… es hacerlo“.

 

 

Fuente del artículo: https://www.elimpulso.com/2019/03/31/opinion-desestructuralismo-para-construir-la-nueva-educacion-31mar/

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Educación sexual: los chicos piden más horas y ampliar los contenidos

Por: Guadalupe Rodríguez.

 

Es ley desde hace 13 años, pero su aplicación es muy irregular; algunas escuelas lograron tener buenas prácticas e incluso detectaron casos de abuso sexual; en la foto, alumnos de 4° año de la EES N°139, de San Justo, pintaron un mural con las conclusiones de un taller anual de ESI Crédito: Gentileza

En la Argentina, recibir Educación Sexual Integral (ESI) es un derecho avalado por la Ley Nº 26.150 y los alumnos lo saben. Por eso, cada vez que pueden, lo reclaman y expresan sobre qué les interesa hablar.

«Tuvimos un taller en 2° año, pero en 3° y 4° año, nada. Al ser adolescentes todos empezamos a experimentar cosas sobre la sexualidad. Me parece importantísimo que aprendamos lo que sucede y las consecuencias, tanto buenas como malas», dice Gala, de 17 años, que va al colegio porteño Martín Buber. Como ella, son muchos los chicos que piden tener más horas de ESI y que sea transversal a todas las materias.

Una de las preguntas realizadas a los estudiantes en el dispositivo de evaluación nacional Aprender 2017 fue cuáles temas querían que se brindaran en la escuela secundaria y el 80% respondió que necesitaban más contenidos de ESI. A partir de esta respuesta, para la versión 2018 de las pruebas, el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología decidió indagar e incorporó preguntas específicas sobre el alcance y la aplicación de la temática.

Según los resultados, el 98% de los directivos consultados declaran que en su escuela se trabaja la Ley de Educación Sexual Integral; el 99% de los docentes manifiesta usar materiales para abordar los contenidos en clase y el 72% asegura que recibió capacitación sobre el tema.

«Una cosa son los datos que surgen cuando se les pregunta a directivos y docentes, pero cuando se los interroga a los alumnos surgen otros muy distintos», advierte Mercedes Miguel, Secretaria de Innovación y Calidad Educativa.

Según los resultados, el 98% de los directivos consultados declaran que en su escuela se trabaja la Ley de Educación Sexual Integral; el 99% de los docentes manifiesta usar materiales para abordar los contenidos en clase y el 72% asegura que recibió capacitación sobre el tema

Cuando en Aprender 2018 se les preguntó a los alumnos qué vieron en el aula, el 86% respondió que tuvieron alguna clase sobre el cuidado del cuerpo y la salud, el 79% dijo que hablaron sobre el buen trato en la escuela, el 78% de los derechos de niñas, niños y adolescentes; y el 76% de los cambios del cuerpo. Sin embargo, en temas de mayor complejidad disminuyen considerablemente la cantidad de respuestas. Por ejemplo, solo el 43% mencionó que hablaron acerca de métodos de prevención del embarazo y enfermedades de transmisión sexual, y el 37% sobre cómo evitar un abuso sexual.

El año pasado se generó un debate y cuestionamiento de algunos sectores y padres sobre la enseñanza de ESI, bajo la idea de que se imponen contenidos no apropiados y que se «hipersexualiza» a los niños. Sin embargo, Miguel señala: «Estos temas son de altísima relevancia. Necesitamos que los adultos más comprometidos con el tema se den vuelta con toda esa información que reciben y generen un momento de aprendizaje con lo que los adolescentes necesitan saber: cómo prevenir enfermedades, cómo evitar el embarazo no deseado sabiendo los efectos negativos que tiene en una mujer para su trayectoria social, productiva y académica; cómo reconocer que alguien te está pidiendo hacer algo que no corresponde». De hecho, en muchas escuelas del país se detectaron posibles casos de abuso sexual gracias a lo discutido en clase.

El año pasado se generó un debate y cuestionamiento de algunos sectores y padres sobre la enseñanza de ESI, bajo la idea de que se imponen contenidos no apropiados y que se «hipersexualiza» a los niños

Más allá de Biología

Una de las barreras que más cuesta atravesar es sacar la enseñanza de la ESI del dominio de la Biología e incorporarla de manera transversal en distintas asignaturas. Si bien la ley es clara y dice que hay que trabajar todos los ejes y abordar también los derechos sexuales y reproductivos, la valoración de la diversidad, los roles de mujeres y varones, según los jóvenes esto no se cumple.

«Los chicos reciben algunas horas, mínimas, y algunos contenidos muy biologicistas. Entonces cuando vamos a dar los talleres, lo primero que nos dicen es que no les volvamos a hablar del ciclo reproductivo femenino y masculino. En cambio, preguntan sobre el placer, qué es la frigidez y otras cosas que tienen que ver más con su presente y no tanto con la genitalidad», cuenta Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), una ONG que lleva años trabajando junto a las escuelas en este aspecto.

Grupo de estudiantes de la Escuela Secundaria N° 14, de La Plata, que crearon su propio manual de Educación Sexual Integral.
Grupo de estudiantes de la Escuela Secundaria N° 14, de La Plata, que crearon su propio manual de Educación Sexual Integral. Crédito: Gentileza

Este recorte en los contenidos fue lo que impulsó a un grupo de estudiantes de la Escuela Secundaria Nº 14 Carlos Vergara, de La Plata, a desarrollar y publicar ¿Dónde está mi ESI?, su propio manual de Educación Sexual Integral. «Creemos que la Ley Nº 26.150 no se implementa de manera total en las escuelas de todo el país, o solo se tiene en cuenta la parte biológica-reproductiva, más no una visión que necesita estar enfocada en la perspectiva de género», escriben los estudiantes en la introducción. Son 180 páginas que recorren los ejes de la ley complementados con fragmentos de cuentos y canciones, recomendaciones de películas, preguntas para abrir discusiones y artículos periodísticos.

Los chicos reciben algunas horas, mínimas, y algunos contenidos muy biologicistas. Nos dicen que no les volvamos a hablar del ciclo reproductivo femenino y masculino. Preguntan por el placer

Mabel Bianco (Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer)

«Los jóvenes tienen inquietudes y preguntas, y lo más importante es que les habiliten la palabra. Muchas veces los adultos se recuestan en que los chicos saben un montón y que por eso no necesitan clases de ESI. Este es un error enorme, la información no está completa y sobre todo lo que no hay son espacios de conversación. Es clave permitir la circulación de la palabra para hablar también de lo que se siente», advierte Eleonor Faur, parte del equipo de investigación de «Escuelas que enseñan ESI», un relevamiento llevado a cabo junto a Unicef en 20 colegios de la Argentina que implementan correctamente la ley (ver aparte).

Acompañar a los docentes

Según Bianco, las capacitaciones online a los docentes no llegan a darles las verdaderas herramientas, es una comunicación unidireccional donde no hay posibilidades de discutir, entrar en detalle o sacarse dudas, y esto hace que no se sientan seguros para tratar ciertos temas frente a la clase. En este punto, distintas ONG como FEIM son de gran ayuda, porque trabajan junto al docente, planifican con ellos los contenidos y los acompañan en la presentación.

Organizaciones como FEIM trabajan junto a los docentes en los contenidos y brindan talleres.
Organizaciones como FEIM trabajan junto a los docentes en los contenidos y brindan talleres. Crédito: Gentileza

El año pasado, frente a la disparidad en la percepción de los contenidos entre los adultos y los jóvenes, el Ministerio de Educación aprobó la Resolución Nº 340/18 que no solo crea los núcleos prioritarios para el nivel inicial, primario y secundario sino también equipos ESI por escuela. Para monitorear la implementación, firmaron un convenio con Unicef y conformaron la Mesa Federal de Educación Sexual Integral que está integrada por referentes de ESI de cada provincia.

«Ponerse al hombre la ESI es algo más que cumplir una ley, es abrir un espacio para que las chicas y los chicos sean más felices, para que no tengan relaciones que no sean consentidas, para que no se apresuren. Muchas veces se piensa que cuando hay ESI las relaciones empiezan antes y lo que dice la evidencia internacional es que es todo lo contrario, comienzan después porque se dan a partir de decisiones fundamentadas», concluye Faur.

La voz de los alumnos

«Me parece buena, pero son pocas horas»

ESI en mi escuela se ve de una a dos veces por año, depende del grupo y cómo se comporten en la charla. Los talleres suelen durar una hora y media, son guiados pero los chicos pueden ir preguntando cosas y se va hablando lo que a nosotros nos interesa. Vengo teniendo ESI desde primaria y te hablan según lo que sería apropiado aprender para la edad que tengas. El año pasado me aportó un montón el taller que tuvimos, me gustaría que haya más, me parece muy poco uno solo en el año

Valentina, 15 años, 5° año, escuela católica, Ramos Mejía

«Hacemos proyectos anuales y proponemos temas»

Trabajamos con talleres, por lo menos dos anuales, y cada materia tiene un proyecto individual extra. La escuela también participa de un proyecto anual de ESI, el año pasado se hizo un mural. Los temas los proponemos los alumnos, según las dudas que tengamos. Nos sirve porque nos enseña sobre algún tema de sexualidad que no conozcamos, métodos de prevención e igualdad de género. Me parece que es importante saber todo lo posible para prevenir algún problema o enfermedad.

Gonzalo, 15 año, 4° año, EES N°63, Villa Luzuriaga

El año pasado, los alumnos de 4° año de la EES N° 63, de Villa Luzuriaga, trabajaron en un taller anual junto a su profesora de Biología, expusieron un trabajo en un encuentro interescolar y pintaron un mural.
El año pasado, los alumnos de 4° año de la EES N° 63, de Villa Luzuriaga, trabajaron en un taller anual junto a su profesora de Biología, expusieron un trabajo en un encuentro interescolar y pintaron un mural. Crédito: Gentileza

«Nos explicaron qué era el abuso»

En el cole la psicopedagoga viene cada 15 días al aula y nos da ESI. Vimos las diferencias entre una mujer y un hombre, cómo nos desarrollamos y cómo se hacen los bebés. No me da vergüenza el tema pero mucho no participo. Usamos láminas y empezamos en 4° grado con estas clases. Me gustaría aprender sobre las diferentes elecciones de las personas y una vez hablamos de que en la calle tenemos que estar atentos a lo que nos dicen los adultos y si hay algo raro, no hacerles caso.

Simona, 10 años, 5° grado, NEA 2000, CABA

«Es superútil porque nos enseña cómo cuidarnos»

Había tres profes de Espacios de Definición Institucional (EDI) hasta el año pasado y este año les sacaron las horas. Ellas daban contenidos de ESI en este espacio. Los temas que vimos fueron anticonceptivos, género, identidades, sexo, etc. En Biología también vimos aparato reproductor. Es superútil porque nos enseñan cómo cuidarnos a la hora de tener relaciones y acerca de nuestros derechos. Aprendo, aunque gran parte lo sabía de los talleres de primaria, pero ahora los temas se profundizan.

Fermín, 16 años, 4° año, escuela Julio Cortázar, CABA

«No todos pueden hablar estos temas en sus casas»

No trabajamos mucho ESI en la escuela. Una vez vino a hablar alguien, creo que una ginecóloga. Cada tanto sale el tema entre los alumnos. Nunca hablamos de los métodos anticonceptivos, la charla siempre es más científica, explicada desde la Biología. Me parece muy importante que se dé ESI en el colegio porque no todos lo pueden hablar en sus casas, con sus familias. La única vez que vinieron aprendí cosas que me aportaron mucho. Supuestamente este año vamos a hablar sobre trata de personas.

Julieta, 15 años, 3° año, Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, CABA

«No nos dieron materiales ni cuadernillos»

Vimos el cuerpo humano, los cambios de niño a adulto. Los temas los deciden los profes. En Artes Visuales hicimos un trabajo sobre las mujeres y armamos unas láminas para el aula con los distintos tipos de familias. Nunca nos dieron material aparte ni cuadernillos sobre estos temas, siempre los hicimos nosotros. Me gustaría saber sobre el uso del preservativo que no vimos. ESI es muy útil, porque mirá si vos quedás embarazada y no sabés qué hacer. Aprendo bastante.

Maite, 9 años, 5° grado, Mariano Acosta, CABA

«Hablamos de los cambios en el cuerpo, es aburrido»

Empezamos en 5º grado con estas charlas que se dan como cinco por año. Tuvimos un buzón en el aula durante 15 días y ahí podíamos ir poniendo preguntas anónimas. Mayormente hablamos sobre los cambios del cuerpo. Tenemos un espacio que se llama Tutoría donde se tratan temas como el maltrato, la violencia de género, la identidad sexual. Todavía no nos hablaron de cómo cuidarnos en las relaciones sexuales. La verdad que las charlas son un poco aburridas.

Oliverio, 12 años, 7° grado, NEA 2000, CABA

«Creo que es útil para cuando sea más grande»

Trabajamos las partes del cuerpo y el lenguaje inclusivo con los maestros. El año pasado empezamos a hablar del tema porque un compañero encontró un condón y a partir de ahí nos hablaron. Con la profe de Lengua y con la de Sociales hicimos un afiche con los cuerpos de un hombre y una mujer. Este año la profe de Naturales nos dijo que vamos a trabajar ESI. No me da vergüenza hacer preguntas, porque quiero saber. Me parece útil para cuando sea más grande. Por ahora, lo que vimos ya lo sabía.

Pedro, 11 años, 6° grado, Mariano Acosta, CABA

«No nos dan los talleres, hay debates de alumnos»

Actualmente en el colegio no tenemos ESI, solo tuvimos un taller en 2° año y una materia que se llama Educación para la Salud que hablaba de muchos temas, y uno fue educación sexual. Sería muy útil tenerla ahora y bien implementada, es muy necesaria. Estaría bueno que la dieran todos los años y enfocada para cada edad. Tres veces al año hay jornadas con un montón de charlas y algunas tienen una perspectiva de género. Las organizamos nosotros, los debates son entre las y los alumnos.

Amparo, 17 años, 5° año, Nacional Buenos Aires, CABA

«Aprendí a no contagiarme enfermedades»

Mi escuela trabajó ESI de una manera bastante particular. Antes la llamaban Orientación sexual, y se hablaba de anticonceptivos y procreación. Después en 2018, el consejo estudiantil le propuso al rector tener ESI. El colegio lo aprobó y vinieron distintos especialistas. Se presentaba un tópico y dentro de eso hacíamos preguntas. Gracias a eso aprendí a no contagiarme enfermedades, cómo tratarlas en el caso que pase algo o cómo cuidar a la otra persona. Se aprende bastante.

Facundo, 17 años, 5° año, escuela Lange Ley, CABA

Escuelas que tuvieron buenas prácticas

En Formosa, los directivos de la escuela Pablo Pizzurno les piden a los docentes que desarrollen al menos un contenido de educación sexual por semana. En el colegio Hipólito Yrigoyen de Mendoza se llevó a cabo un proyecto conjunto entre la maestra de 7º grado y el profesor de Informática para abordar el tema del ciberbullying, y en los patios y pasillos se observan afiches que hacen evidente que los distintos grados trabajan sobre contenidos de ESI.

Entre las estrategias que desarrolla la escuela cordobesa Páez Molina, cuentan con contenidos sobre abuso infantil a lo largo de los distintos grados de primaria y esta especial atención a la temática les permite detectar casos y aplicar un protocolo. En un colegio de Neuquén, tener una niña trans en el alumnado motivó la búsqueda de materiales para trabajar la transexualidad, uno de los ejes de ESI. En una escuela de San Pedro de Jujuy, la maestra de séptimo grado y el maestro se sexto formaron una pareja pedagógica para trabajar todos los viernes ESI con ambos grupos. Una docente de Alto Comedero, en Jujuy, aprovechó la «Maratón de lectura», para trabajar poesías referidas a la igualdad de género.

Estos hechos surgen de una investigación que hicieron Unicef y el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología para saber en qué medida la ESI está llegando a las escuelas argentinas. Visitaron 10 escuelas estatales primarias y 10 secundarias en cinco provincias del país (Córdoba, Jujuy, Mendoza, Formosa y Neuquén) donde existe un proyecto sostenido de ESI.

La conclusión a la que llegaron es que el éxito depende de la frecuencia y la sistematicidad con las que se abordan los contenidos. En todas estas escuelas la ESI es parte del Proyecto Educativo Institucional (PEI), atraviesa las distintas materias, muchas veces los directivos asumen el desafío, pero también son los maestros quienes impulsan la implementación; complementan los materiales del Ministerio de Educación con otros recursos, realizan acciones con las familias y entienden que el trabajo se potencia cuando se realiza desde una visión de género.

¿Qué contenidos propone el Ministerio de Educación?

Nivel inicial

Vocabulario para nombrar los órganos genitales; gestación y nacimiento; diversidad de familias; concepto y cuidado de la intimidad; decir «no» frente a interacciones inadecuadas con otros

Primaria

Cambios en la pubertad; equidad de género; métodos anticonceptivos; vulneración de derechos, abuso sexual y violencia de género, prevención del grooming, entre otros

Secundaria

Embarazo no intencional, métodos anticonceptivos y prevención de infecciones de transmisión sexual; marcos legales para el acceso a los servicios de salud; violencia, acoso, abuso y maltrato

Un programa que busca prevenir el embarazo adolescente

Uno de los puntos fundamentales de abordaje de la ESI tanto desde el Gobierno, las ONG y los especialistas es prevenir el embarazo no intencional en la adolescencia, la mayoría consecuencia de abuso sexual, que propicia el abandono escolar y dificulta la futura inserción laboral de las chicas.

Por esta razón los distintos ministerios vienen trabajando en el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA) que busca vincular a las escuelas con los centros de salud.

Según datos del Plan ENIA, 91.600 adolescentes y 2500 niñas menores de 15 años tuvieron un hijo o hija en 2016, lo cual representa el 13,4% de los nacimientos anuales. En los últimos cinco años este porcentaje se mantuvo estable alrededor del 15%.

Además, siete de cada 10 embarazos en adolescentes de entre 15 y 19 años no son intencionales; y en menores de 15, asciende a ocho de cada 10, la mayoría por abuso sexual. La maternidad temprana es la causa por la que el 30% de las jóvenes abandonan el secundario.

Según la socióloga Eleonor Faur, las investigaciones de todo el mundo muestran que incorporar una mirada de género es la clave para una educación sexual que tenga buenos resultados en relación con los derechos y la prevención de violencias y embarazos no intencionales.

Fuente del artículo: https://www.lanacion.com.ar/comunidad/educacion-sexual-chicos-piden-mas-horas-ampliar-nid2235684?utm_medium=Echobox&utm_source=Facebook#Echobox=1554810646

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