Page 1079 of 2502
1 1.077 1.078 1.079 1.080 1.081 2.502

Suicidio adolescente: cómo desarrollar un «semáforo familiar» para entrar en alerta

Por: María Paz Badilla.

Los adolescentes quieren cambiar el mundo, su impulso vital los lleva a ser soñadores y activos. Entonces, ¿por qué hay jóvenes que deciden poner punto final a sus vidas? María Paz Badilla, de Fundación Ideas para la Infancia, nos da algunas claves para estar alertas.

Hace algunos años atrás, la prestigiosa psicóloga María José Rodrigo -quien ha liderado la revolución de la parentalidad positiva en Europa- vino a nuestro país a compartir sus conocimientos con nuestra Fundación. Una de las cosas que recuerdo de esa visita, es que al contarle todo lo que en Chile hacíamos por nuestros niños, ella nos quedó mirando y enfática nos dijo: “Qué botados que tienen en Chile a sus adolescentes”. Y claro, ella de inmediato se dio cuenta que cuando se trata de los jóvenes y el poder abordar sus problemáticas asertivamente, al parecer estamos llegando demasiado tarde.

Así mismo, no es casualidad que hace algún tiempo atrás un grupo de adolescentes a quienes les preguntaba por los desafíos de esta etapa de la vida, me dijeran que lo más difícil era lidiar con la presión que la sociedad ejerce sobre su futuro señalando: “No quieren entender que somos adolescentes hoy, siempre nos ven como un proyecto de personas adultas”.

Así también, daban cuenta de lo difícil de establecer relaciones de confianza con sus pares: “Tienes amigos, pero hay que estar atentos a que no te defrauden”, aludiendo a la presión del tema del bullying y el acoso escolar.

Miedo al rechazo, presión social, estrés, tensión respecto a ser alguien en la vida, necesidad de afecto, bullying, sensación de soledad y malos tratos, son algunos de los factores que hoy ponen en riesgo a nuestros hijos y que nos han llevado a ser, según los índices de la OCDE, el país número 13 en tasas de suicidio. Por otra parte, junto con Corea del Sursomos los únicos dos países del mundo en que las tasas de suicidio infantil y adolescente crecen cada año, en vez de disminuir.Esta es la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 a 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para aquellos de entre 5 a 14 años.

No son cifras de las que podamos sentirnos orgullosos, sin embargo, es necesario que estas estadísticas nos lleven a preguntarnos: ¿cómo podemos detectar a tiempo ese dolor para prestar una ayuda oportuna y dejar de lamentar hechos como estos?

Este es un tema que no debe movilizarnos sólo por nuestros hijos, es necesario entender que es un problema a nivel global. ¡Sí! Hoy muchos de nuestros jóvenes han preferido quitarse la vida antes que vivirla y eso es mucho más que un simple dato estadístico.

Dejar de lado el tabú y verbalizar “suicidio” sin trancas sociales

Es preciso que como sociedad perdamos el miedo a hablar de la depresión y del suicidio adolescente en nuestras familias y empecemos a asumir, tomar conciencia y responsabilidad, de que esta es una problemática que debe trascender los tabúes sociales. ¿Cómo podemos comenzar a asumir esta responsabilidad?

Perdiendo el miedo a hablar sobre el tema, a verbalizar la palabra suicidio sin juicios, ya que aún es un tema tabú y esa cualidad lleva a que se esconda, muchas veces atormentado a los adolescentes en crisis, y no pudiendo contar lo qué les pasa por miedo a dañar a sus seres queridos.

Cuando un tema toma fuerza, ya sea porque aparecen casos que resultan ser mediáticos, por una experiencia cercana o por aparecer en alguna serie de televisión (13 Reasons Why), es preciso pesquisarlo y hacerlo parte de las reflexiones y conversaciones cotidianas, que formarán un criterio social y con esto una conciencia colectiva al respecto. Para prevenir, es necesario crear una comunidad sensible, que priorice temas tan dolorosos como este.

Las conductas suicidas

Según el Ministerio de Sanidad y Política Social de España, se definen cuatro tipos de conductas suicidas:

1. El suicidio frustrado: cuando ha existido la intención de quitarse la vida pero sin los resultados esperados.

2. La amenaza de suicidio: cuando se verbaliza y expresa el deseo de quitarse la vida en situaciones que pueden ser críticas para el adolescente.

3. Las conductas auto-lesivas: que llevan a generarse daño o lesiones a sí mismo.

4. Suicidio consumado: cuando la muerte se concreta.

Se puede comprender que el suicidio como fenómeno tiene diferentes manifestaciones y puede gestarse de forma progresiva, teniendo siempre cualquiera de estas conductas un carácter grave y que debe activarnos a tiempo. “Las conductas suicidas se expresan de menor a mayor gravedad, es decir, ideación, amenaza, intento y por último suicidio consumado”.

Duele el hecho de pensar que una etapa de la vida que se caracteriza por su impulso vital, por alojar ese complejo mesiánico en donde sentimos que somos superpoderosos y soñamos con cambiar el mundo, pueda transformarse en la etapa más aterradora de nuestra vida. Tanto así que prefiramos despedirnos del mundo en que vivimos.

¿Qué podemos hacer los adultos?

En primer lugar, estar atentos y no dar por sentado o normalizar conductas que pueden ser potenciales riesgos para la salud mental de nuestros hijos. Generalmente, toda experiencia de suicidio se vincula a algún trastorno de salud mental, en particular la depresión.

Luego, entender cómo el contexto relacional (con quiénes se vincula) en el que nuestros hijos se desarrollan, tiene un impacto en su bienestar y en favorecer o bien obstaculizar su salud mental.

Y por último, crear comunidad. Estar bien conectados entre padres, familias y colegios para entender mejor el mundo de los adolescentes de hoy. Comprender desde un lugar de empatía y compañía, más que desde el juicio y la imposición de normas.

Semáforo familiar: una metáfora de la prevención

Comprender las causas del suicidio adolescente, no es tarea fácil. La depresión y con esta la decisión de quitarse la vida, resulta ser una problemática que tiene su origen en una combinación de factores tanto a nivel biológico, psicológico, social y contextual. Se da en personas que se encuentran en una condición de vulnerabilidad, generalmente asociada a problemas de salud mental. Esta complejidad hace que sean diferentes las variables o riesgos que puedan potenciar estas conductas.

Desde los adultos, resulta fundamental estar en conocimiento de estos riesgos para detectarlos a tiempo. Para esto, usaremos la metáfora del semáforo y sus tres luces como un mapa que guíe la detección de posibles peligros y oportunidades:

  • Luz roja: para identificar conductas o situaciones de alto riesgo.
  • Luz amarilla: para identificar conductas y situaciones que debemos monitorear.
  • Luz verde: para identificar conductas o situaciones que actúan como fuente de protección.

Mientas más expertos seamos en detectar e identificar la zona de alerta o de monitoreo, antes podremos llegar a prestar apoyo a nuestros jóvenes cuando lo necesiten. Revisemos algunas ideas que pueden ayudarnos a construir nuestro semáforo familiar.

Luz roja: ¡Riesgo! ¡Actúa ya!

En lo individual:

  • Cambios bruscos de ánimo de forma recurrente y/o reactividad emocional o irritabilidad.
  • Baja autoestima.
  • Tendencia a percibir constantemente de forma pesimista y desesperanzada la vida.
  • Baja energía, baja motivación hacia cosas que antes eran divertidas.
  • Altos niveles de estrés, angustia y una baja sensación de autoeficacia para manejar estos estados emocionales.
  • Aislamiento social.
  • Infringirse lesiones o dañar el propio cuerpo.
  • Abuso en el consumo de alcohol y drogas.

En lo familiar:

  • Relaciones familiares hostiles, agresivas, críticas y maltratantes.
  • Falta de comunicación y baja expresión de los afectos familiares.
  • Falta de calidez emocional.
  • Bajos niveles de cohesión familiar.

Respecto del contexto:

  • Crisis o situaciones estresantes que el joven sienta que lo sobrepasan o no puede manejar (cambio de ciudad, muerte de algún familiar, divorcio).
  • Sensación de sobrecarga, estrés o temor relacionado al ámbito social o académico.
  • Bullying o acoso escolar.

Luz amarilla: ponle ojo

  • Monitorear uso de redes sociales y su exposición en ellas.
  • Saber qué programas ven en la televisión o a través de internet: no se trata de prohibir sino de acompañar y estar enterados, ya que esto nos da claves para futuras conversaciones con ellos.
  • Nivel de satisfacción personal: indagar respecto a cuán contentos se sienten con su vida.
  • Sentimientos diarios: preguntar todos los días cómo se sienten.
  • Rendimiento en el colegio: estar en constante vinculación con sus profesores y otros apoderados es fundamental, así también conocer sus amigos y amigas.

Luz verde: tu hijo está o se siente protegido

  • Presencia de protocolos de acción en los colegios para abordar el bulliyng y el acoso escolar, que activen una ayuda oportuna.
  • Relaciones de amistad que contribuyen a reforzar la autoestima positiva y la pertenencia social.
  • Relaciones familiares cercanas, afectuosas y donde hay espacio para la expresión de todo tipo de emociones.
  • Comunicación constante.
  • Capacidad reflexiva de los jóvenes respecto de sí mismos y los demás.

Prevenir la depresión y el suicidio adolescente, es una tarea social que nos compete a todos. Tener buenos sistemas de alerta, depende de cuán involucrados e informados estemos para activar un apoyo real a la vida de nuestros jóvenes.

En la Fundación Ideas para la Infancia, hemos desarrollado un programa de trabajo para mejorar la convivencia familiar para padres y madres de adolescentes llamado “Vivir la adolescencia en familia”. A partir de esta experiencia, nos dimos cuenta que los padres tienden a desconectarse de sus habilidades vinculares, para priorizar la relación con sus hijos, las habilidades más formativas que se centran en monitorearlos, orientarlos y supervisarlos. Incluso en algunos casos, dejan de lado el desarrollo de un vínculo afectivo que nutra esa relación. Gracias a este programa, muchos padres ya están trabajando en no dejar de lado estas habilidades, centrales para la práctica de la crianza en este ciclo de la vida de sus hijos.

Fuente del artículo: https://www.eldefinido.cl/actualidad/plazapublica/10087/Suicidio-adolescente-como-desarrollar-un-semaforo-familiar-para-

Comparte este contenido:

¿Qué es lo que debe enseñarse en las escuelas según la Ley de Educación Sexual Integral?

Por: Lucía Martínez.

 

Circulan por redes sociales y WhatsApp mensajes críticos sobre esta ley. Algunos de ellos difunden información falsa que fue desmentida oficialmente y otros son opiniones sobre los contenidos que se dan en estas clases. Acá te contamos de qué se trata esta ley y por qué es importante.

En los últimos días circularon por redes sociales y WhatsApp mensajes críticos sobre la Educación Sexual Integral (ESI) que está prevista por ley en la Argentina, algunos sin firma, otros vinculados con agrupaciones religiosas. Algunos de ellos difunden información falsa y otros son opiniones sobre los contenidos que se dan en estas clases.

Desde la Secretaría de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación nacional señalaron a Chequeado que “es falaz que la ESI presente material pornográfico y que dicte talleres de masturbación como se enuncia en algunos contenidos que circulan por redes sociales”. Además, confirmaron que no recibieron denuncias formales de que hayan existido casos de este tipo en algún establecimiento educativo.

Pero, ¿qué es lo que debe enseñarse en las escuelas según la Ley de ESI? A continuación, todos los detalles.

La ley que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral fue sancionada por el Congreso nacional en 2006. Esta norma establece que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a recibir una educación de este tipo tanto en los establecimientos de gestión estatal como en los de administración privada sin importar la orientación religiosa. Es decir, en todos los jardines de infantes, colegios primarios y secundarios del país.

El Programa tiene en cuenta un concepto amplio de sexualidad que considera “aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”. Entre sus objetivos, la ley aspira a “promover actitudes responsables ante la sexualidad”, “prevenir los problemas relacionados con la salud” y “procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres”, entre otros.

A partir de 2009, el Ministerio de Educación de la Nación elabora y distribuye materiales educativos, cuyos principales ejes son el ejercicio de los derechos, el respeto por la diversidad, el cuidado del cuerpo, la equidad de género y la valoración de la afectividad. Estas líneas se van adaptando a cada etapa educativa y se incluyen de manera transversal en diferentes materias.

En la etapa inicial, obligatoria entre los tres y los cinco años, a través de distintos juegos en el aula se propician “hábitos de cuidado de uno mismo, de los y las demás”, “la expresión de sentimientos y emociones” y “la construcción de valores de convivencia”, según detalla el material didáctico elaborado por el Ministerio de Educación.

Se trabaja algo muy importante que es la conciencia sobre la propia intimidad y la noción de que nadie tiene que tocarles las partes íntimas a los niños y niñas salvo en alguna situación de higiene específica”, explicó a ChequeadoEleonor Faur, doctora en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) e investigadora de relaciones de género, familias y políticas públicas. Y, además, agregó: “En la medida en que los chicos vayan identificando que tienen derecho a su intimidad y que cualquier contacto o propuesta que les incomoda pueden señalarla, también se está trabajando en prevención del abuso”.

Por su parte, durante la primaria, los contenidos se enfocan en el conocimiento de los derechos vinculados con el respeto por los demás y la convivencia; el respeto por la diversidad a través de la identificación de prejuicios vinculados al género; y el reconocimiento de distintos modos de vida, como las distintas organizaciones familiares.

A su vez, en el contexto de la pubertad, la ESI propicia “el conocimiento sobre los cambios del cuerpo humano y la identificación de sus partes íntimas en el marco de la promoción de hábitos de cuidado de uno mismo, de los demás y de la salud en general”.

Por último, en la secundaria se enseña sobre “la sexualidad humana desde la perspectiva científica”, con información sobre los órganos sexuales y su funcionamiento, la salud sexual y el embarazo; y también desde su vínculo con la afectividad y los diferentes sistemas de valores y creencias.

Además, entre otros contenidos, las actividades buscan reconocer y reflexionar sobre “situaciones de violencia en las relaciones interpersonales, específicamente afectivas y sexuales”; y dar a conocer “los derechos de las diversidades sexuales y de la responsabilidad del Estado frente a situaciones de discriminación y violación de derechos”.

“Los contenidos de la ESI se van adaptando al ciclo de vida, por eso es muy importante empezar a trabajarlos desde la infancia. Cuando entramos recién en el nivel secundario con algunos de estos contenidos muchas veces llegamos tarde. Ya sea para prevenir alguna situación de violencia o abuso, o para desarmar algunos estereotipos. Sobre todo, cuando llegamos tarde postergamos el sufrimiento de los chicos cuando viven situaciones que vulneran sus derechos”, explicó Faur.

Desde su creación, la efectiva implementación del Programa de Educación Sexual ha enfrentado varias barreras: problemas presupuestarios y falta de capacitación docente, como explicamos en esta notay también la resistencia cultural de distintos grupos y sectores a llevar estos contenidos a las aulas.

Días atrás, en un plenario de comisiones en la Cámara de Diputados de la Nación, obtuvo dictamen un proyecto de reforma de la ESI que busca reforzar la obligatoriedad de que estos contenidos sean impartidos en las escuelas de todo el país, además de que siempre sean laicos y científicos. Entre otros puntos, ordena declarar la ley de “orden público” y elimina la posibilidad de que cada escuela adapte los contenidos a su “ideario institucional”.

Fuente del artículo: https://chequeado.com/el-explicador/que-es-lo-que-debe-ensenarse-en-las-escuelas-segun-la-ley-de-educacion-sexual-integral/

Comparte este contenido:

Por una formación docente para maestros y maestras del siglo XXI (2)

Por: Luis Bonilla-Molina. 

 

La formación docente (inicial y continua) no escapa a los problemas que se evidencian en el sistema educativo. Por ello, defensor como he sido de una educación pública, gratuita, popular, científica, laica y de calidad, presento un conjunto de ideas para el debate sobre la transformación de la formación docente. Bienvenido el debate

 

                                   Los centros de formación docente como laboratorios de ciencias humanas 

Uno de los grandes problemas de la formación docente reside en el hecho que basa su accionar sobre la premisa de la vocación y no parte de la consideración que el futuro docente es un científico social. Al subrayar la importancia de la voluntad sobre la formación, ocultan que el docente como científico es una construcción social contingente y en permanente cambio; es decir que el científico social se hace de manera continua.

Les corresponde a los centros de formación docente en el siglo XXI formar a los científicos sociales que irán a las aulas. Ello implica una revolución cognitiva colectiva en los formadores de formadores que tienen que verse a sí mismos como cientistas sociales. Esto no es una simple definición sin implicaciones en la praxis.

Repensar estas dinámicas obligan a revalorar los procesos educativos que ocurren en las aulas, en las escuelas. En consecuencia, los centros de formación docente pasarían a ser lugares de encuentro temporal y dinámico para los y las maestras y maestros investigadores que han desarrollado experiencias innovadoras, sistematizado las dinámicas del aula y han construido una relación dialéctica entre teoría-praxis-reflexión-teoría-praxis, quienes por un periodo determinado serían los formadores de formadores antes de volver a sus aulas. No se trata de auto formación, sino de acción pedagógica investigativa permanente, que tiene la oportunidad de compartir con los futuros maestros y maestras lo aprendido. Estaríamos hablando de la formación de formadores como un momento (de dos a cinco años) de la carrera profesional de los y las maestros y maestras. En ese sentido, la formación docente pasa a ser parte imbricada de la carrera docente y no una externalidad de una élite del magisterio.

En consecuencia, los directores y autoridades de los centros de formación docente tendrían que ser aquellos que han mostrado capacidad de liderazgo para la conformación de equipos de investigación y reflexión docente, quienes saben enseñar a coordinar equipos de trabajo e investigación en las aulas y, asumen el liderazgo de los centros de formación docente durante un tiempo determinado antes de volver a sus planteles, no como visitantes, sino como el investigador que retorna a su lugar natural de trabajo, después de un periodo nunca mayor a los cinco año

Fuente del artículo: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2019/04/14/por-una-formacion-docente-para-maestros-y-maestras-del-siglo-xxi-2/

Comparte este contenido:

The culture war over ‘LGBT lessons’ is based on distortion. Here are the facts

By: .

 

If you are the parent of a school-aged child, you’ve probably heard that “primary sex ed” will be mandatory from September. Even if you aren’t a parent, you’ve likely heard of No Outsiders, the “LGBT curriculum” that has sparked protests by a number of Muslim parents at Parkfield community school in Birmingham, resulting in hundreds of children being withdrawn.

No Outsiders has been suspended, but the protests have spread throughout Birmingham and to Manchester, with hundreds more parents threatening to withdraw their children from schools. Two weeks ago, BBC Question Time brought this conflict to the nation at large by asking: “Is it morally right that five-year-old children learn about LGBTQ+ issues in school?”

The discussion has turned into a full-on culture war, with religious communities pitted against education experts. But this didn’t need to happen.

As one of the founders of a charity combating gender stereotypes at primary school – and aiming for all faiths, races and backgrounds to be able to access our message – I have followed these stories closely. And I have winced as those framing the debate have muddled up and sensationalised the conversation to the point that no one could blame parents for feeling confused about what their children will be learning.

So, let’s take a step back and get clear on what we’re actually talking about. No Outsiders teaches primary school pupils to celebrate diversity – including of race, religion, and sexual orientation. In other words, it teaches children to respect differences protected by the Equality Act. It is not a “LGBT curriculum”. It also isn’t what is being mandated for primary schools – it is one programme created by one teacher in Birmingham, which has been voluntarily taught by some schools.

Next, there is no mandatory “primary sex ed”. Parliament voted to approve a new primary school subject called “relationships education”, and there isn’t a bit of sex in it. The key teachings are about the importance of friendships, family and other relationships, as well as how to stay safe. This could just have easily have been called “life skills”.

But it wasn’t. It was grouped in with relationships and sex education (RSE) for secondary school pupils, which meant people started referring to “primary sex ed”. It’s also been conflated with No Outsiders, which much of the media has shorthanded as ‘LGBT lessons’. What is coming next year is now, to many, “pro-LGBT sex education for five-year-olds”, and of course this is a hard sell to some religious communities. I know my progressive but devout Muslim father would be reluctant to get on board with that.

Let me be clear – I am in favour of teaching our kids that diversity of sexuality is an asset to our society. But to a five-year-old, that means knowing that different types of families exist, can be caring and deserve respect. This is all that’s required by the new guidance, and I don’t think you would have gotten a heated national debate over that line. In fact, many schools already teach this as part of their duty to promote the British values of tolerance and individual liberty.

However, the fury provoked by No Outsiders and RSE shows us just how polarising anything related to sex is, which is why it’s really unhelpful that this topic was sexed up unnecessarily.

Well-organised forces looking for a fight have bolstered the recent protests, and there was blatant homophobia on display that shouldn’t be indulged. However, it wasn’t inevitable that the agitators would get such traction. The language initially used by those setting the terms – the government, media and education sector – mattered. Now the genie is largely out of the bottle. Schools across the country will have a harder time implementing the new guidance among communities that are dead set against it, but perhaps stand to benefit from it most.

Let’s remember why this is important: children need to know how people should treat each other so they understand consent later in life. Children need the tools to develop stable emotional bonds they can lean on for support. Children need to respect different types of families so fewer kids get bullied.

Confidence and tolerance aren’t just for the progressive middle classes. Next time, let’s think more about how we frame the debate for those families inclined to be sceptical – and let’s not take the culture-war bait.

 Janeen Hayat is a teacher and co-founder of You Be You, a charity working to combat gender stereotypes in primary schools

Source of the article: https://www.theguardian.com/commentisfree/2019/apr/12/culture-war-lgbt-lessons-relationship-education

Comparte este contenido:

La alegría de aprender

Por: Nelsa Curbelo.

 

Me puse como tarea tratar de que una adolescente guste de la filosofía, la biología, la historia, los acontecimientos sociales, la química y las matemáticas. Es decir, lo que se supone que debe aprender en su paso por el bachillerato. Y como estoy convencida de que el aprender no debe ser una penitencia sino un deleite, debe estar arraigado en la vida y debe dar un sentido a sus preguntas e inquietudes, me sumergí en algunos de sus libros de texto para comprenderlos y conversar sobre sus contenidos.

De entrada desisto de las matemáticas, creo que debo comenzar con textos de octavo de básica más o menos para ponerme al día.

También dejé de lado rápidamente los textos de la filosofía, me pareció mejor que leyera El mundo de Sofía, de Gaarder, una novela sobre la historia de la filosofía, que nos permitió tardes enteras de preguntas, risas, inquietudes y misterio. Yo suelo subrayar, escribir, poner comentarios de colores en las páginas de cuanto libro leo, ella le pone papeles pegados, donde escribe frases que le impactan o sus comentarios. Así encontré, por ejemplo: la creación es una locura. Hay cosas que la razón no explica. Los artistas son clones de Dios. “En una pequeña charca cálida nació la vida” Darwin. “La vida es el día que no acaba jamás”. Las matemáticas tienen que ver con Dios… ¿Qué es la física cuántica? Pero hubo una frase que me impactó. “Todo está relacionado”.

En las notas de exámenes no le fue muy bien, pero descubrió ejes fundamentales para su vida…

Llegó el turno del libro de texto de segundo de bachillerato de Biología. El ADN, la esencia de la vida fue la unidad que más me interesaba profundizar y pretendía que también le interesara a ella, pero se perdió en “el ácido desoxirribonucleico que se encuentra formado por una base nitrogenada, timina, adenina, citosina, guanina, que se complementa para dar origen a un grupo fosfato”… que después de algunos avatares contiene la información genética de todas las especies y hacen que estas se perpetúen, mientras que el ARN (que cambió un ingrediente del ADN) transmite la herencia… Me declaré incapaz, y en lugar de memorizar nombres imposibles que se aprenden para un examen y luego se olvidan a menos que escoja ser médico, comencé a preguntar, ¿por qué los hermanos con los mismos padres y madres son diferentes entre sí? ¿Por qué a veces se nace con discapacidades y otros sacamos la lotería de nacer más o menos con todo en su lugar? ¿Por qué nacen gemelos? ¿Qué es la fecundación in vitro? ¿Pueden las parejas homosexuales tener hijos? ¿Cuándo comienza la vida? ¿La sola mezcla de células es ya vida? Si las células de nuestro cuerpo nacen y mueren, ¿cómo seguimos siendo los mismos? ¿Qué es lo que mantiene nuestra identidad? ¿Quiénes realmente somos? ¿Tienen alma o espíritu o algo semejante los animales? ¿Y las plantas, ya se sabe que se comunican entre ellas, también tienen eso que llamamos “alma”? Y comenzamos a mezclar biología, química, filosofía, ética, matemáticas, política, historia, lenguas y cultura. Lo que nos pareció genial fue saber que cuando un segmento de cromosoma de un chimpancé dio un giro de 180 grados y se unió de otra manera, ahí aparecimos los humanos. Así que un desobediente, que hizo algo que no debía hacer, es nuestro origen más remoto… De qué sacar consecuencias… Resultado: la vida es una belleza, un milagro, todos estamos relacionados… Y es inesperada…

Solo que esa comprensión no entra en las evaluaciones que se hacen en los colegios.

Fuente del artículo: https://www.eluniverso.com/opinion/2019/04/10/nota/7277696/alegria-aprender#cxrecs_s

Comparte este contenido:

El furor por los discursos de las neurociencias

Por: Carina V. Kaplan.

 

En los últimos tiempos, todo se explica por las funciones cerebrales: el amor, la autoestima, el éxito o fracaso escolar

El furor por el discurso de las neurociencias es evidente. Si entramos a una librería observaremos que hay una mesa repleta de libros dedicados a las funciones cerebrales y a las emociones desde ciertos enfoques de las denominadas neurociencias; algunos de ellos más de corte científico y otros de sentido común. En los últimos tiempos, todo se explica por las funciones cerebrales: el amor, el enojo, la autoestima, el voto, el éxito o fracaso escolar.

Hay una suerte de retorno al cerebro. Nadie puede poner en duda las importantes contribuciones científicas de las neurociencias a nuestras vidas. Sin embargo, sí se pueden poner en cuestión ciertos usos mercantilizados de sus conceptos. Por ejemplo, cuando se distingue entre cerebros de pobres y cerebros de ricos. Es falso que la pobreza se aloje en el cerebro o en los genes; sin embargo, estamos plagados de discursos racistas que proclaman que la desigualdad es natural y que hay quienes nacen superiores en contraste con la inferioridad de otros (mujeres, indígenas, negros, pobres).

En lugar de referirse a la subjetividad, los discursos de la neuromanía prefieren hablar del cerebro que ama, el cerebro que piensa, el cerebro que aprende. Y entonces es legítimo preguntarse: ¿Qué oculta este fanatismo por el cerebro y los genes? ¿Por qué nos seduce tanto la ideología neoliberal del cerebro? ¿A qué responde este giro semántico que reduce al sujeto a su cerebro? ¿Por qué ese afán de explicar lo social por el dictado de la biología?

El racismo biologicista nos hace creer que el orden social es reflejo de la biología. Esta mirada conservadora de la desigualdad humana no es nueva. Hace siglos que el discurso ideológico (fabricado con el ropaje academicista) nos quiere imponer la creencia sobre la inferioridad de ciertos individuos y grupos. Pensemos en la creaneometría (medición de cráneos) del siglo XIX como expresión del neodarwinismo social que sirvió de base para clasificar a la humanidad en varias «razas» diferentes y jerarquizadas. En su obra El origen del hombre Darwin se refiere a las «razas humanas» distinguiéndolas entre las «civilizadas» y las «salvajes», apelando a una supuesta correlación existente entre tamaño del cerebro y facultades mentales. Darwin afirma que la creencia de que existe en el hombre alguna estrecha relación entre el tamaño del cerebro y el desarrollo de las facultades intelectuales se apoya en la comparación de los cráneos de las razas salvajes y las razas civilizadas, de los pueblos antiguos y modernos, y por la analogía de toda la serie de vertebrados» (1). El biólogo e historiador de la ciencia Stephen Gould, en su fantástica obra La falsa medida del hombre estudió las tesis craneométricas de varios autores y mostró que se habían manipulado datos y rellenado los cráneos para justificar sus nociones precientíficas sobre las diferencias raciales.

Precisamente, la ideología del cerebro y de los genes refuerza el efecto cuna al escindir el orden biológico del orden sociocultural; por lo cual auto-responsabiliza a los individuos por sus batallas ganadas o perdidas.

Estas creencias les hacen muy mal a la escuela ya que reafirman ideas prejuiciosas de que hay quien «no nació para aprender» o «no le da la cabeza para el estudio» o «no está hecho para la universidad». La educación es precisamente una práctica cultural que intenta romper el vínculo entre origen social (y cualquieras otras condiciones del sujeto) y destino. Los educadores tomamos el punto de partida de nuestros estudiantes no como veredictos condenatorios sino como desafíos de enseñanza. La escuela puede cambiar destinos.

Dicho esto, es necesario meterse comprometidamente en el debate sobre el efecto del discurso de la neuromanía que se traslada acríticamente al campo educativo. No podemos pensar a nuestros estudiantes exclusivamente como cerebros que aprenden. No somos mentes sin tiempo epocal sino sujetos existenciales en camino de nuestra humanización. Donde las emociones también son aprendidas y producen lazo social.

Para quienes buscamos como utopía la justicia educativa, lo central es analizar las condiciones de posibilidad desigual que tienen nuestras infancias y juventudes para transitar su escolarización. El problema de la desigualdad en las trayectorias y logros escolares no radican en el cerebro ni en los genes de la familia. Si hay diferencias de aprendizajes en la escuela, no se deben a cuestiones innatas que el individuo ya trae por naturaleza, sea desde su composición neurológica cerebral o bien desde su casa. La desigualdad educativa remite a desigualdad en la estructura de oportunidades, que es donde hay que poner la lupa y el horizonte. La ideología neoliberal del cerebro nos distrae del camino.

Fuente del artículo: https://www.lacapital.com.ar/educacion/el-furor-los-discursos-las-neurociencias-n1748521.html

Comparte este contenido:

La educación en la globalización del siglo XXI

Por: Juan Varilias.

 

Uno de los problemas críticos en que necesitamos soluciones de aplicación y resultados inmediatos es la educación. Bajo un enfoque tradicional, una reforma educativa que empieza desde la educación inicial y avanza hacia la educación superior tarda no menos de 10 años. El avance ha sido lento respecto de la velocidad con que cambia la demanda de trabajo de las empresas.

Es conocido que nuestra manufactura se hace menos competitiva porque tenemos una mano de obra cada vez más cara respecto a países de Oriente. Por lo tanto, necesita redefinirse yendo hacia procesos más intensivos en maquinaria. Lamentablemente, el sistema educativo no proporciona la mano de obra que necesita la nueva industria.

La otra cara de este problema la sufren los jóvenes. Estadísticas recientes reportan que, de los ocho millones de jóvenes que hay en el Perú, solo 4.6 millones están trabajando y, de ellos, 3.5 millones tienen trabajos informales.

El objetivo prioritario número 5 de la Política de Competitividad y Productividad propone crear las condiciones para un mercado laboral dinámico y competitivo para la generación de empleo digno. Y el responsable de establecer los lineamientos del plan de competitividad en éste ámbito es el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo.

La pregunta que surge es: ¿la solución del problema del empleo en el Perú descansa solamente en la legislación laboral?

El mandato de la política nacional es un empleo digno, pero este objetivo descansa en el de la competitividad. Y la competitividad, a su vez, descansa en la posibilidad de formar al trabajador que la empresa necesita.

El desafío se vuelve aún más complejo y difícil al considerar que la cuarta revolución industrial está provocando la desaparición de varias profesiones y la aparición de otras nuevas que aún no alcanzamos a definir con precisión.

En este difícil escenario, la lógica nos dice que debemos provocar una relación mucho más cercana entre los centros de formación y las empresas, mediante programas de capacitación que se ajusten de manera versátil a la evolución de los procesos productivos.

Dentro de esta estrategia, la educación dual es una solución interesante sobre la cual deberíamos trabajar intensamente y de manera creativa. Llevar los centros de educación superior a la empresa o llevar las empresas a los centros de educación son opciones que deberían ser habilitadas pronto para lograr una reforma rápida y efectiva del sistema educativo.

Hay varios países observadores de la Alianza del Pacífico que están dispuestos a compartir con nosotros este modelo educativo. Alemania y Suiza son, quizás, los mejores ejemplos.

Fuente del artículo: https://www.expreso.com.pe/opinion/juan-varilias/la-educacion-en-la-globalizacion-del-siglo-xxi/

Comparte este contenido:
Page 1079 of 2502
1 1.077 1.078 1.079 1.080 1.081 2.502