Por: Fander Falconí
| Francia fue el primer país que sacó una ley en 2015 contra la obsolescencia programada. Esta se define como una estrategia de diseño industrial que obliga al consumidor a comprar un producto nuevo, antes de lo necesario. |
Por: Fander Falconí
| Francia fue el primer país que sacó una ley en 2015 contra la obsolescencia programada. Esta se define como una estrategia de diseño industrial que obliga al consumidor a comprar un producto nuevo, antes de lo necesario. |
Por: Amy Goodman
En el aniversario del nacimiento de Martin Luther King Jr., el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viajó a su club de Golf en West Palm Beach, Florida. Según información, se trata de la 91ª visita de Trump a un club de golf desde que asumió la presidencia. Mientras tanto, en la ciudad de Nueva York, decenas de personas se manifestaron en la iglesia Judson Memorial para exigir la liberación de Jean Montrevil y Ravi Ragbir, recientemente detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Entre los dos, han estado en Estados Unidos un total de casi 60 años.
Ambos son destacados defensores de los derechos de los inmigrantes. No son los únicos a quien el ICE ha estado persiguiendo últimamente, lo que deja entrever que existe un plan concertado del Gobierno de Trump de perseguir a líderes de la comunidad inmigrante de Estados Unidos.
Jean Montrevil nació en Haití y ha vivido en Estados Unidos durante más de 30 años. Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y aún se está recuperando del devastador terremoto de 2010, en el que murieron cientos de miles de personas. Es además uno de los lugares a los que, en una diatriba racista pronunciada hace una semana, Trump calificó de “países de mierda” junto a El Salvador y países de África. El comentario tuvo lugar durante una reunión en la Casa Blanca, en la que Trump estaba discutiendo con senadores acerca de un posible acuerdo legislativo sobre la inmigración. Se informó que Trump preguntó: “¿Por qué tenemos que recibir aquí a todas estas personas de países de mierda?”, y añadió: “¿Para qué queremos más haitianos? Llévenselos”. Trump dijo además que necesitamos más inmigrantes de lugares como Noruega, uno de los países con mayor porcentaje de población blanca en el mundo.
A Jean Montrevil, un conocido líder comunitario de la ciudad de Nueva York, efectivamente se lo llevaron. Hablando desde Haití, Jean nos dijo el miércoles en el programa Democracy Now!,: “Es la primera vez que despierto en Haití después de 32 años”. A continuación nos contó su travesía: “Me deportaron el martes, sin notificar a mi abogado. Simplemente me deportaron. Mi caso aún estaba siendo revisado por la justicia. Fue muy difícil, dos días infernales. …Imagínense estar despierto durante dos días seguidos, sin alimentos, encadenado y sin que me dieran explicación alguna. Y ahora estoy en Haití”.
Durante muchos años Jean ha sido voluntario de New Sanctuary Coalition, un grupo religioso defensor de los derechos de los inmigrantes, que tiene su sede es la iglesia Judson Memorial. Cuando le preguntamos si creía que su trabajo con el grupo había contribuido a su detención y deportación, respondió: “No me arrepiento de la labor que hice con el movimiento Sanctuary, porque nadie sabía lo que el ICE estaba haciendo hasta que lo fundamos.”
Ravi Ragbir es el director ejecutivo de New Sanctuary Coalition. Fue detenido por el ICE el 11 de enero, el mismo día que Trump realizó los comentarios racistas. Ravi está casado con una ciudadana estadounidense y es reconocido a nivel nacional como líder del movimiento por los derechos de los inmigrantes. Al igual que Jean Montrevil, funcionarios del ICE esposaron a Ravi y lo enviaron rápidamente en un avión a una cárcel en Miami.
Desde allí logró dictar su “Carta desde una cárcel de inmigración”, una misiva inspirada en la “Carta desde una cárcel de Birmingham”, escrita por Martin Luther King Jr. en 1963. Uno de los oradores de la manifestación por la liberación de Ravi Ragbir, Rhiya Trivedi, miembro del Comité de Defensa de Ravi, leyó la carta:
“Cada instante fue incierto, excepto por la certeza de que querían que me fuera. En este momento debemos hablar acerca de cambiar el sistema para que nadie tenga que sufrir este tipo de daño, no solo por mí, sino por todas las familias que pueden ser separadas. Hasta que no logremos una reforma debemos derogar la ley que criminaliza a los inmigrantes, que nos trata como menos que seres humanos, solo por un documento”.
Inmediatamente después de su detención, se suscitó una protesta frente al edificio federal del ICE en Manhattan. Mientras se llevaban a Ravi en una ambulancia, 18 personas –entre ellas miembros del ayuntamiento de la ciudad de Nueva York– fueron detenidas mientras intentaban impedir pacíficamente que la ambulancia avanzara. Ravi fue trasladado al Centro de Detención Krome en Florida y podría ser deportado a Trinidad y Tabago, de donde es originario, aunque después de las protestas públicas y una impugnación judicial, el ICE informó a sus abogados que enviarían a Ravi a un centro de detención en la zona de la Ciudad de Nueva York.
Esto está ocurriendo en todo el país. Colorado es el estado que tiene más refugiados internos en el país. Sandra López, una mexicana con tres hijos, ha vivido en Estados Unidos durante 20 años y desde octubre se encuentra en la iglesia Unitaria de Carbondale, Colorado. Ingrid Encalada Latorre volvió a Denver, una ciudad santuario, también en octubre. El día en que Ravi fue detenido, el ICE también detuvo al esposo de Ingrid, Eliseo Jurado.
En Seattle, el ICE envió un “aviso de comparecencia” a Maru Mora Villalpando, que ha vivido en Estados Unidos durante 25 años y dirige la organización Northwest Detention Center Resistance.
Maru nos dijo en el programa Democracy Now!: “El ICE realmente nos está enviando el mensaje de que abandonemos toda actividad política, de que abandonemos nuestro activismo”. Sin embargo, como demuestra la gran presión ejercida en el Congreso para proteger a los 800.000 jóvenes inmigrantes conocidos como “soñadores” que viven en Estados Unidos, el movimiento dedicado a defender los derechos de los inmigrantes es cada vez más fuerte y multitudinario; está creciendo y resistiendo ante las deportaciones masivas y el racismo del presidente Trump y sus seguidores.
© 2018 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
Fuente: http://www.democracynow.org/es/2018/1/19/aunque_salga_a_perseguir_a_sus
Por: Raúl Zibechi
Garabombo está convencido que es invisible. Cuando le reclama al patrón de la hacienda o acude a tramitar una demanda ante las autoridades, no le hablan, no lo miran. No lo pueden ver.
Al comienzo no me di cuenta. Creí que no era mi turno. Ustedes saben cómo viven las autoridades: siempre distraídas. Pasaban sin mirarme. Yo me decía «siguen ocupados», pero a la segunda semana comencé a sospechar y un día que el subprefecto Valerio estaba solo me presenté. ¡No me vio! Hablé largo rato. Ni siquiera alzó los ojos
, escribe Manuel Scorza en el segundo de los cinco libros que componen La guerra silenciosa, titulado La historia de Garabombo el invisible”.
Los campesinos pobres como Garabombo, sólo se hacen visibles cuando se levantan contra los poderosos. En la prisión me curé de mi enfermedad. Yo nunca he tenido mejor escuela que la cárcel. Oyendo las discusiones de los políticos se aprende
, explica Garabombo a los comuneros al salir en libertad.
La historia que relata Scorza sintetiza de algún modo lo que Immanuel Wallerstein bautizó como revolución mundial de 1968
. Por muchas razones fue un parteaguas en la historia reciente, transformó el sistema-mundo anunciando el comienzo del declive de la hegemonía estadunidense y del sistema capitalista. Hay cuatro aspectos que quisiera destacar, con énfasis en cómo el 68 desarticuló las estrategias de los movimientos antisistémicos.
La primera y la segunda las explica Wallerstein en sus trabajos. Se resumen en que 1968 fue una lucha contra la hegemonía de Estados Unidos y también contra las promesas incumplidas de las revoluciones socialistas y nacionalistas. La ofensiva vietnamita del Tet, durante casi todo el año, mostró los límites del más poderoso aparato militar del mundo y fue el comienzo de la primera derrota del Pentágono.
La resistencia popular a la invasión rusa de Checoslovaquia (agosto de 1968) y la Revolución Cultural en China, lanzada por Mao en 1966 con su célebre dazibao (cartelón) Bombardead el Cuartel General
, mostraron los agudos problemas que aquejaban al campo socialista. A esas alturas era evidente que algo andaba muy mal en los países que habían hecho la revolución y que no todo se podía resolver con la toma del poder estatal.
La tercera cuestión se relaciona precisamente con la irrupción de los de más abajo, de los ninguneados, de los naides, las minorías o como se quiera llamar a esa inmensa humanidad marginalizada hasta ese momento: indios, negros, mujeres y jóvenes de los sectores populares, que conforman la inmensa mayoría de nuestro continente. La revolución de 1968 fue protagonizada por las camadas más oprimidas de las sociedades, las que no tenían cabida ni siquiera en los sindicatos y en los partidos de izquierda y nacionalistas, que eran los principales movimientos antisistémicos de la época.
Para ser escuchados debieron crear nuevas organizaciones, desbordar los marcos establecidos, pronunciar en cada lugar sus Ya Basta, sufrir la indiferencia o la persecución de los que, supuestamente, los debían defender, como los sindicatos y los partidos de izquierda que, salvo excepciones, se colocaron del lado del orden y del poder.
En un breve periodo que podemos situar entre fines de la década de 1960 y fines de la de 1970, aparecieron las principales fuerzas que jugarían un papel destacado en las luchas posteriores, hasta el día de hoy. El zapatismo, como sabemos, es hijo de aquellos años abigarrados. Pero también el grueso de los movimientos indígenas de América Latina, desde los mapuche y los nasa de Colombia hasta los kataristas de Bolivia y los mayas guatemaltecos.
Los campesinos sin tierra de Brasil que formaron el MST, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari) que será la columna vertebral de la Conaie, son todas hijas de ese tremendo ciclo de luchas y fueron las encargadas de deslegitimar el neoliberalismo en los 90. Y muchas más que es imposible enumerar en este espacio, incluyendo las barriadas populares autoconstruidas por los de abajo en las periferias urbanas.
Fuera de dudas, la revolución de 1968 modificó el mapa de los movimientos antisistémicos, al punto que ya no existe centralidad de una clase (obreros industriales), ni de un tipo de organización (centralismo democrático), sino una pluralidad de sujetos colectivos y de formas variopintas de coordinación.
La cuarta cuestión es quizá la más importante. La irrupción del sótano desbordó la vieja estrategia de dos pasos
, como dice Wallerstein, consistente en tomar el poder para luego cambiar el mundo. Fue la estrategia de la que se dotaron los movimientos del siglo XIX, que triunfó desde 1917 en varios países. Sin embargo, el sociólogo estadunidense nos dice que 1968 es incluso más importante que la revolución rusa.
Crea las condiciones para ensayar nuevas estrategias. En su opinión, vertida en conferencias de 1988, deberían pasar dos décadas para que nacieran esas nuevas estrategias. Hoy podemos decir que nuevas estrategias están en marcha, impulsadas por las juntas de buen gobierno y un puñado de experiencias en la región.
Por último, algo que nos afecta en particular a los varones de izquierdas, adultos, blancos, heterosexuales y educados: ¿qué aprendimos en este medio siglo? ¿Estamos dispuestos a hacernos a un lado, a no pasar de la cocina en los grandes eventos, como nos dicen las mujeres zapatistas que convocan el encuentro del 8 de marzo? ¿Cómo hacemos cuando nos paran los pies las mujeres, las indias y negras de los movimientos?
Duele en el ego, ¿cierto? Molesta que los y las del sótano nos den órdenes, nos marquen los límites. Bien. Es la revolución, es el empoderamiento de las y los invisibles que nos muestran lo que aún cargamos de racismo y de machismo. ¿Podemos seguir considerándonos de izquierda si no aceptamos estos nuevos poderes de abajo? Esos poderes que nos dicen cuiden su ego, muchachos
.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/01/19/opinion/017a1pol
Si, como decía Bismarck, “nunca se miente tanto como antes de las elecciones”, entonces la reforma educativa mexicana, que de todas las que ha realizado la Administración Peña Nieto es la mejor evaluada, estará en grave riesgo si su continuidad se ve amenazada como parte del mercadeo electoral que sucederá en los próximos meses. Dicho con claridad: frenarla o, peor aún, revertirla, sería un abuso inmoral y grosero en contra de los niños de México.
Pongamos las cosas en una perspectiva justa. Aunque podemos ya cuantificar algunos de sus avances concretos, los mayores éxitos de esta reforma educativa se irán registrando en los próximos años en la medida en que, como sucede en todos los países que las han emprendido, su instrumentación siga con igual o mayor energía que la mostrada hasta ahora y eso depende de una constelación de actores porque al final del día la educación es un bien público y corresponde preservarla como tal.
La historia de la política educativa refleja una acumulación de esfuerzos colectivos orientados por décadas a la inclusión de un mayor número de mexicanos. Por muchos años, México vivió, en materia educativa, entre la simulación, la inercia y la frustración. Se escolarizaba, pero no se educaba. Los arreglos políticos desplazaron la calidad. El clientelismo sustituyó al mérito. Los intereses corporativos suplantaron el interés público. La simulación se volvió lo normal. Se otorgaron grados, pero no formación para la vida, que es lo que se espera de una educación verdadera. Se sabían alternativas y soluciones, pero se descartaron por su complejidad política y técnica. Varios Gobiernos tal vez quisieron —pero no pudieron o no supieron— impulsar una reforma a fondo porque no tuvieron el apoyo o la voluntad política necesaria o se toparon con lógicas que rehuyeron el natural conflicto o simplemente eligieron la comodidad de la inercia. Diversos factores explican desde luego este paisaje, pero, al mismo tiempo, dentro de una coyuntura excepcionalmente fértil en la política mexicana, fueron el fundamento de la actual reforma, que de varios modos era una reforma inevitable.
Desde el punto de vista político, el nuevo Gobierno, inaugurado en 2012, sabía que la exigencia de una mejoría en la calidad educativa se había posicionado de manera muy influyente en la agenda pública y que impulsar un proceso de transformaciones en el sector pasaba necesariamente por establecer una nueva correlación de fuerzas en la gestión del sistema, en donde el Estado recuperara su autoridad y liderazgo. Además, se habían creado incentivos políticos importantes en la medida en que era necesario transmitir la sensación de que la Administración entrante sabía y podía tomar decisiones complejas, entre otras razones porque esto le permitiría ganar, diría Weber, una amplia legitimidad, como en efecto sucedió. Y desde el ángulo educativo, dada la visibilidad que había cobrado el tema, el Gobierno tenía que ofrecer una verdadera reforma para no caer en la trampa de una mera declaración de intenciones con la vaga promesa de mejorar la educación, como pasó sobre todo en los dos Gobiernos previos (2000-2012). Es decir, impulsar una reforma educativa, con sobradas, documentadas y justificadas razones, era un imperativo para cualquier Gobierno que quisiera despertar esperanza y conquistar apoyos. Hoy, según el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), dos de cada tres mexicanos aprueban la reforma, su nivel más alto desde mediados de 2014.
La primera fortaleza de la reforma educativa, sin duda, es haber tenido a su favor el consenso de los partidos políticos más grandes de México. Si bien en otras reformas estructurales las diferencias introdujeron matices, en lo educativo se presentó desde el principio un compromiso común con la urgencia de mejorar las cosas. Las fuerzas políticas y buena parte de la opinión pública entendieron que hacer de México un país competitivo en el contexto de la globalización y la economía del conocimiento del siglo XXI, pasa necesariamente por establecer mecanismos de igualdad de oportunidades para toda la población a través de una educación de gran calidad.
Si se asegura una educación de calidad a mediano plazo, la lucha por la equidad registrará una de sus mayores victorias pues, sin importar el origen social del que procedan, los estudiantes mexicanos tendrán mejores condiciones para alcanzar el éxito profesional y la movilidad social y económica. Y ésta será la segunda fortaleza de la reforma. Para ello no bastan buenos maestros y buenas escuelas, sino también buenos contenidos. Allí reside el corazón del Nuevo Modelo Educativo, cuyo sentido profundo es favorecer, mediante la adquisición de los aprendizajes clave, la integración de un sistema educativo más sensible tanto a las innovaciones que se registran en los procesos cognitivos y curriculares como a la diversidad y riqueza étnica, cultural y lingüística de México.
Una tercera fortaleza de la reforma es profundizar un ambiente de apropiación y pertenencia del espacio por donde circula el espíritu de la educación. La escuela es patrimonio solo de la comunidad, es decir, de los alumnos y los padres de familia, que son, o deben ser, los beneficiarios principales del resultado educativo. Para ello, será necesario darles más poder, por medio de acciones que doten de recursos directos a la escuela, que aumenten su capacidad de supervisión, control y decisión de lo que allí pasa y que promuevan la autonomía curricular, entre otras cosas.
Al final del día, se trata de que la educación sea verdaderamente una hazaña colectiva en donde cuentan desde luego los alumnos, la autoridad, los maestros y los padres de familia, pero que también incluye, como escribió Victoria Camps, dejar “de lado las diferencias partidistas e implicar a toda la sociedad, y buscar la estabilidad educativa que permita avanzar sin sobresaltos y retrocesos”.
Una cuarta fortaleza de la reforma educativa es haber dado origen al Servicio Profesional Docente, con el objetivo principal de establecer un sistema orgánico que promueva la formación, selección, actualización y evaluación del personal docente, en el que hasta ahora han participado poco más de 1,2 millones de profesores. Con ello, se institucionaliza un sistema transparente, basado en el mérito, la capacidad, el desempeño y el esfuerzo de los docentes para que impartan una enseñanza de mayor calidad. Los nuevos integrantes de la planta magisterial, como de hecho ya se observa en muchos casos, gradualmente tendrán un perfil académico mejor preparado para satisfacer las necesidades educativas de los alumnos en el siglo XXI y encontrarán en este nuevo espacio, donde ellos y solo ellos y su capacidad cuentan, no solo un sólido factor de satisfacción profesional y laboral, sino también una función que le dote de sentido a su misión como personas y como educadores.
Y una fortaleza más es haber sentado las bases de un nuevo sistema de gobernanza en la educación mexicana. Es claro que el mayor soporte es el andamiaje constitucional y legal de la propia reforma, lo que le da no sólo un robusto sostén jurídico sino también un evidente peso institucional. Pero ¿basta con ello? No. Esa arquitectura es condición necesaria pero no suficiente y hará falta que el próximo Gobierno mexicano invierta toda la energía, claridad y decisión política que haga falta para profundizar su instrumentación.
La reforma constituye el paso más importante en la historia de la política educativa mexicana de las últimas cinco décadas y el tiempo permitirá dimensionar con precisión y objetividad la profundidad de la transformación emprendida en estos años. Es, también, un hecho político en la medida en que subyace en ella la convicción de que estar en favor de la reforma es estar del lado de los niños mexicanos y de su derecho a una educación de calidad y a una vida mejor.
Texto publicado originalmente en El País https://elpais.com/internacional/2018/01/20/mexico/1516403582_958621.html
Fuente del Artículo:
En medios académicos es poco común hablar de la relación entre educación y violencia desde las vivencias cotidianas, pero el contexto nos empuja a indagar hasta encontrar las voces que relaten el horror. Este ejercicio es particularmente interesante si intentamos narrar la realidad educativa en países con profundos problemas de violencia como México, donde podemos conocer a docentes de Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Chiapas o Veracruz, y charlar sobre temas educativos, como la Reforma Educativa, la evaluación docente u otros temas más pedagógicos de su trabajo escolar. Pero de pronto, sin comentar el tema, sin incentivar las opiniones, la violencia vivida se dibuja en los discursos de maestrxs que laboran en territorios donde se vive bajo el terror, en contextos de verdaderas guerras, que aunque son declaradas como “guerras contra el narco”, cobran tantas víctimas civiles como en países con conflictos bélicos declarados, como la guerra impuesta por el capital en Siria, en el lejano Medio Oriente [1].
Este texto intenta servir como provocación para escuchar las experiencias de lxs profesores en contextos de guerra. Nuestro objetivo es compartir las dificultades concretas que encuentran lxs maestrxs en su trabajo cotidiano, ante escenarios diversos de violencia. Buscamos contribuir a romper el mito de que la educación es como un producto fabricado en serie, en el cual se supone que la educación tiene que ser completamente igual a lo largo y ancho del país, tanto en una escuela rural como en una urbana, olvidando que cuando se asume esta posición, se ignora la diversidad de los contextos, sus complicaciones, sus historias particulares, las problemáticas locales y regionales.
Por eso los relatos caminan en el vaivén de ser docentes de educación básica y saber cómo reaccionar ante una balacera donde la escuela queda en medio; saber cómo actuar para cuidar a tu grupo de una amenaza armada; enfrentar la crisis desatada por la desaparición o el asesinato de una alumna; el secuestro de un colega e incluso cómo atender una población escolar dedicada al narcotráfico, donde es evidente la presencia del Estado como promotor de las injusticias, la corrupción y la impunidad. Estos ejemplos de vida son totalmente ignorados en la maquinaria infinita de la evaluación docente [2], donde al profesor se le exige enmarcarse bajo criterios definidos y estandarizados de cómo ser maestrx y cómo hacer educación para mantenerlos en una eterna incertidumbre social y laboral.
En este sentido, lxs maestrxs están framed según la Reforma Educativa. Bajo los argumentos que expone la feminista Judith Butler (2010) en su obra “Marcos de guerra. Las vidas lloradas”, estar framed significa que los sujetos (en este caso, los docentes) están siendo sometidos por acusaciones falsas y son objeto de engaños, porque están enmarcadoscon el título de culpables (de la crisis de la educación, por ejemplo). El Estado, sus políticas públicas y los medios de paga operan para que ese engaño se convierta en un criterio de verdad mediante procesos de subjetivación: “Si alguien es framed, sobre la acción de esa persona se construye un marco tal que el estatus de culpabilidad de esa persona se convierte en la conclusión inevitable del espectador. Una manera determinada de organizar y presentar una acción conduce a una conclusión interpretativa sobre el acto como tal” [3] nos dice Butler en su texto.
Basta encender la televisión o revisar cualquier medio de desinformación para darse cuenta que los marcos en que colocan al magisterio democrático por medio de etiquetas y homogeneizaciones, son construidos como verdades para el público basadas en mentiras, invenciones y descalificaciones (muchas veces clasistas y racistas), aunque rayen en lo absurdo [4]. Sin embargo, esos marcos también tienen contradicciones, y una de ellas es que nunca representan la totalidad de lo que en verdad podemos observar y escuchar, es decir, ese marco determina lo que podemos ver, porque nos vende una ilusión cerrada que nos perturba, pero siempre podemos romper con el marco para poder ver más allá.
Lo que pretendemos es que esa memoria de maestrxs, ahora hecha palabra, salga de los marcos de guerra, rompa el contexto y visibilice un mundo de abajo, un mundo donde no hay héroes ni villanos, pero sí hay dolor, muerte e injusticia. Y cuando esa palabra sale de los marcos, es cuando “se dan las condiciones apropiadas para el asombro, el escándalo, la revulsión, la admiración o el descubrimiento, según la manera como el contenido queda enmarcado por un tiempo y un lugar cambiantes” [5], tal como nos recuerda la socióloga norteamericana.
En este aspecto radica la importancia de difundir, desde la vivencia, los relatos de educación y violencia de maestrxs, porque fuera del confinamiento de los marcos a los que nos someten, generamos una especie de evasión y, aunque al conocer estas historias no podríamos transformar la realidad de golpe, ni juzgar a los culpables, “ni, por supuesto, invertir el curso de una guerra, si ofrecen las condiciones necesarias para evadirse de la aceptación cotidiana de la guerra y para un horror y un escándalo más generalizados que apoyen y fomenten llamamientos a la justicia y al fin de la violencia” [6]. Y a eso aspiramos, a encontrar oídos atentos que estén dispuestos a rebelarse y actuar, a poner en duda las verdades que desde arriba nos venden, a oponerse a ser exterminados por una guerra que es solución para ellos, pero es problema para nosotros, a decir ¡No, las cosas no son así!
Buscamos que esa palabra de quien directamente está allá, en el territorio, jugándose la vida por su profesión; poniendo el cuerpo frente a los problemas para sacar adelante a un grupo de niñas y niños por medio de la educación; aquel educador popular que se vincula con la comunidad buscando el bien común; docentes que buscan alternativas educativas en sus espacios, sean ahora reconocidas porque existen, porque viven. Con esto, queremos ayudar a quitar el velo con que se cubren los marcos de guerra, los cuales no nos dejan ver más allá, porque “cuando se vienen abajo estos marcos que gobiernan la reconocibilidad relativa y diferencial de las vidas -como parte del mecanismo mismo de su circulación-, resulta posible aprehender algo sobre lo que -o sobre quien- está viviendo, aunque por regla general no sea reconocido como una vida” [7]. Esa historia de vida de maestrxs con rostro que no se venden, no se rinden, no claudican, es la que les invitamos a conocer.
Si eres maestrx y tienes alguna historia o anécdota sobre educación y violencia que quieras escribir y publicar, contáctanos en: alberto.colinh@gmail.com
Fotografía: Facebook. Sin Autor visible.
Referencias:
[1] “México alcanzó los niveles de violencia de un país en guerra abierta: IISS”, publicado en Revista Proceso. Disponible en: http://www.proceso.com.mx/485739/mexico-alcanzo-los-niveles-violencia-pais-en-guerra-abierta-iiss
[2] González, Roberto, Rivera, Lucia y Guerra, Marcelino (2017), “La evaluación de desempeño no es punitiva, es peor”, publicado en Insurgencia Magisterial. Disponible en: http://insurgenciamagisterial.com/la-evaluacion-de-desempeno-no-es-punitiva-es-peor/
[3] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 23.
[4] Hernández Navarro, Luis (2015), “Magisterio: el montaje de los peloneados”, publicado en La Jornada. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2015/07/14/opinion/015a2pol
[5] En el texto al que hacemos referencia, la autora utiliza el ejemplo de la publicación de las fotografías que evidenciaron la tortura ejercida por militares estadounidenses a presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib en 2004. Lo que trata de decirnos es que la difusión de esas fotografías permitió romper el marco de la cárcel como institución ideal para aplicar el castigo a los culpables, lo que expandió en el mundo la imagen real de los abusos del ejército estadounidense ante victimas en un contexto de guerra.
[6] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 27.
[7] Butler, Judith (2010), Marcos de guerra. Las vidas lloradas, Editorial Paidós, México, p. 28.
Fuente del Artículo:
Maestros bajo fuego: Relatos de maestros que trabajan en territorios en guerra.
El conocido Informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) se ha convertido en los últimos años en un referente dentro del ámbito de la educación. Y es que es la manera que tienen muchos países de conocer en qué momento se encuentra la suya y si es necesario tomar medidas para mejorarla. Un informe que ha hecho que, junto a otras como la finlandesa, la educación danesa se haya convertido en un ejemplo de calidad en todo el mundo.
¿Quieres conocerla a fondo para saber qué ofrece? Sigue leyendo. Te lo contamos todo a continuación:
Lo primero que hay que saber acerca de la educación danesa es que cuenta con un sistema educativo sustentado en tres etapas fundamentales:
Por supuesto, tampoco hay que pasar por alto que es una educación gratuita, de alta calidad y de nueve años de enseñanza obligatoria.

Si importante es conocer la estructura de la educación en Dinamarca también lo es descubrir sus pilares fundamentales. En este caso, el fin más importante que persigue es el de proporcionar a la mayor cantidad de los alumnos una formación reglada y oficial que les permita acceder a estudios superiores o a ocupaciones específicas.
De la misma manera, en relación al objetivo anterior, también está el que pretende conseguir que exista la mayor coordinación y coherencia posible entre lo que es el sector laboral y el sistema de educación.
No menos relevante es que se pretende que los estudiantes no solo consigan una serie de conocimientos académicos sino que desarrollen sus habilidades y capacidades en áreas tales como la comunicación.
Como hemos expuesto al principio del artículo, la educación danesa se ha convertido en un referente mundial tras los datos positivos que consigue en el Informe PISA. ¿Por qué está considerada tan excelente? Por cuestiones tales como estas:

Además de todos los aspectos indicados, hay otra serie de cuestiones sobre la educación danesa que merece la pena tener en cuenta:
Fuente del Artículo:
https://okdiario.com/bebes/2018/01/21/educacion-danesa-1721089