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Las violencias invisibles en la escuela

Por: Julio Rogero

Muchas de las violencias sociales (miedo al otro, situaciones económicas imposibles, competitividad) son asumidas por los centros educativos.

Las nuevas formas de violencia se van haciendo muy significativas en la sociedad actual de la modernidad tardía, dominada por los modelos de vida impuestos por la sociedad neoliberal del capitalismo salvaje. Esas violencias también se viven en la escuela, aunque, quizás, de forma más imperceptible y a menor escala.

Actualmente, nos solemos centrar en las violencias producidas en los conflictos entre iguales, que se muestran de forma explícita dentro del centro educativo y del aula. Son las formas de violencia que provocan situaciones de quiebra de la convivencia: el bullying y el ciberbullying como formas de acoso entre iguales, la violencia de género y las conductas disruptivas en el aula en sus diferentes formas. También se dan situaciones de dominio y sumisión de arriba hacia abajo. Estas formas de violencia son las más visibles, las más tratadas en la bibliografía y en las actividades de formación sobre convivencia, y las que se suelen tener en cuenta en los diferentes planes de convivencia de los centros educativos.

Decíamos en un artículo anterior que hay otras formas de violencia invisibles y silenciosas, propias de la “sociedad capitalista de rendimiento”, que también se reflejan en nuevas formas de hacer y de ser en la escuela.

Hay toda una violencia ejercida por la escuela como institución contra todos sus componentes, pero de forma especial contra el alumnado, cuando no se presta atención a la tensión que estos viven (también contra el profesorado y las familias, aunque son problemáticas diferentes) cada vez con más intensidad. Cuando no son tenidos en cuenta y cuando no se percibe el sufrimiento ante muchas situaciones de poca valoración, de insensibilidad ante lo que viven con frecuencia, tanto dentro como fuera de la escuela. Eso se refleja en un silencio pertinaz del alumnado, en una baja valoración de sí mismos, en otras reacciones de agresividad indiscriminada que manifiestan la situación que vive y que son llamadas de atención ante determinadas situaciones de violencia vivida en la familia, en la escuela, en su relación con los demás y consigo mismos/as, o en su relación con el propio profesorado.

La escuela se centra en lo que obliga al éxito académico, al emprendizaje, al sobreesfuerzo y a la explotación de sí mismo en los aspectos que se exigen para conseguir la excelencia, el mérito y la buena posición en la escala social. Hoy es casi lo único que le importa a la institución escolar neoliberal: los resultados (las evaluaciones-exámenes), el sentimiento de libertad para que nadie se interponga en el éxito y desarrollo personal.

Al alumnado se le propone algo contradictorio. Que aprenda a convivir y a cooperar con los demás y, a la vez, que aprenda a competir contra todos para poder acceder al mercado laboral con garantías de éxito económico y social. El precio por lograr la exigencia de buenos resultados, puede llevar a sufrir problemas de ansiedad, estrés y depresión ante una tarea que, con frecuencia, se muestra titánica ante sus ojos. Así, la escuela ejerce una violencia sutil que va modelando al “sujeto neoliberal de rendimiento” para que, configurado como un ser libre, que elige ser dueño de sí mismo como condición para tener éxito, centre su vida en la obtención de resultados de éxito. De este modo, él será el único responsable y, si fracasa, aunque persevere, es que no se ha esforzado lo suficiente. Hoy se han creado y siguen creciendo las expectativas desmesuradas sobre cada uno de los niños y niñas. Por eso están sometidos a presión constante para que hagan de todo por situarse en los primeros puestos de la escala social en un mundo hiperexigente. La mayor violencia son todos estos muros invisibles que esta sociedad impone a la escuela, de los que con demasiada frecuencia es inconsciente y le hace el juego.

Esto provoca la violencia que sufre, sobre todo, el alumnado de fracaso escolar ya que es estigmatizado como el perdedor en la carrera por el éxito. Es el comienzo de una vida en la que tiene el riesgo de anclarse como fracasado y padecer el “desprecio al perdedor” en la escuela hasta que es suspendido y expulsado, y ya fuera en una sociedad que solo nos propone modelos de éxito económico.

Otra de las violencias invisibles en la escuela es la insensibilidad manifiesta ante la desigualdad, la pobreza y la marginación heredadas e impuesta a la infancia más necesitada. Son también las víctimas de una violencia, poco tenida en cuenta aunque denunciada por muchos, mantenida sistemáticamente por un sistema educativo que segrega a los débiles y potencia a los fuertes, que selecciona y clasifica para la reproducción social de una sociedad hoy y cada día más injusta y segregadora. Es una violencia ejercida sistemáticamente de forma silenciosa porque los actores de la misma, con frecuencia, no son conscientes de ella. Es la inequidad educativa como violencia, manifestada en muchos de los rasgos que caracterizan la injusticia escolar, plasmada en repeticiones, suspensos, fracaso escolar, absentismo, abandono temprano, falta de apoyos, desinversión, recortes y políticas educativas favorables a las clases altas y medias.

La violencia de la producción de la homogeneización impuesta en las diferentes redes escolares, por mucho que se hable de inclusión en cada una de ellas. Esas redes producen el miedo al otro, al diferente, al distinto. Solo su desaparición puede ser garantía de caminar en la dirección alternativa. También se reavivan otros miedos que nos suelen acompañar a lo largo de nuestras vidas y que son necesarios para que el sistema social dominante perviva: el miedo al propio fracaso, a no estar a la altura de las expectativas sobre uno mismo, la desconfianza y la sospecha que impidan avanzar en la construcción de lo colectivo y lo común desde la diversidad y la singularidad de cada uno. Por eso el miedo hoy es un entorno que también envuelve a la escuela y forma parte del medio que somos y en que vivimos.

A veces la mayor violencia del sistema escolar sobre el alumnado es el ocultamiento que hace de las situaciones conflictivas que vive en el ámbito familiar y en su contexto social. Es ahí donde se dan gran parte de las violencias de las que son víctimas la infancia y la adolescencia: la violencia machista y patriarcal, la angustia y la tensión generada por el paro, la precariedad, el desahucio y las carencias de todo tipo.

A estas violencias sociales y escolares les acompañan también las que se viven desde la familia sobre las expectativas que se crean sobre los hijos e hijas para que se preparen bien para competir y triunfar. No es suficiente ser buenos y competentes, ahora hay que ser excelentes y los mejores.

Estas violencia escolares son un gran desafío para todas las personas que se toman en serio la construcción de una convivencia positiva en el seno de la sociedad y de la escuela. Es necesario seguir analizando las violencias sociales invisibilizadas que llegan a la escuela y ella hace suyas. La consecuencia es que van imponiendo formas de vida sometidas, traumatizadas y doloridas por estas formas de violencia, que se sitúan en el interior de la persona por la presión exterior.

La respuesta de la escuela se está dando ya en positivo en muchas comunidades educativas de convivencia positiva, que comienzan a tener en cuenta estas violencias invisibles y silenciadas, y a tratarlas en un nuevo marco convivencial. Es necesario seguir construyendo una nueva cultura escolar desde la convivencia positiva y pacífica, el respeto profundo a los demás como parte de mí mismo, la acogida, la atención y el cuidado mutuo, capaz de promover nuevas formas de ser, de vivir y convivir.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/01/15/las-violencias-invisibles-la-escuela/

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Los maestros están ante una oportunidad histórica

Por: Pluma Invitada

En la antevíspera de que las 12 campanadas pregonaran “el ‘requiescat’ por el año que ha pasado a formar entre los muertos”, un par de atronadores tuits agitó el avispero político, que seguía zumbando todavía al despuntar 2018. Sin duda el bullicio se mantendrá aún por un rato.

Más que trinos fueron truenos y relámpagos los que salieron de la cuenta de Otto Granados Roldán, Secretario de Educación, con un destinatario muy evidente aunque no mencionado por su nombre. Abundaron reacciones en favor y en contra; algunas al punto de la lambisconería, en el primer caso; en los límites del ridículo, en el segundo. Hubo hasta algún funcionario educativo, paisano de Otto, que osciló entre ambos extremos en sendos tuits. En no pocas ocasiones el insulto desplazó los argumentos.

Desde felicitaciones hasta consejos, “regaños” y exigencias de que pida disculpas cosechó el Secretario, en no pocos medios pero sobre todo en las redes sociales. De hecho, uno de los tuits acumula más de un millar de respuestas, otro tanto de favs o likes, y ha sido retuiteado casi 700 veces. No es el punto citar aquí el contenido de los mensajes y hacer un recuento de los comentarios, pues han tenido abundante difusión.

En Milenio, del que ha sido colaborador frecuente, Granados Roldán había publicado un día antes el artículo “Defender la reforma educativa, una máxima prioridad”. El título sintetiza puntualmente el tema del texto, que, además de reflexiones, despertó algún comentario puntilloso en virtud de la fecha de publicación: 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes.

En tanto, al comenzar el 29 de diciembre pasado, el pretensor próximo titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, publicó en El Universal online (supongo que también en la versión impresa) un artículo denominado “Maestro: el gran aliado”, en el cual en largos trazos plantea el programa de educación que se aplicaría en un eventual triunfo de López Obrador.

Por la mañana del mismo 29, Aurelio Nuño, coordinador de la campaña priista del no priista Meade, declaró a Radio Fórmula que López Obrador “no está en sus cabales” sino “francamente desequilibrado” por considerar dialogar con criminales y por “cancelar la posibilidad de un futuro exitoso con una educación de calidad para los niños y jóvenes” al pretender eliminar la RE.

No es la primera vez (y seguramente no será la última) que Nuño se expresa de esa manera. Quizá por eso sus descalificaciones no provocaron reacciones en cadena como sí lo hicieron los tuits del exgobernador de Aguascalientes, quien también apareció ese día en un medio de su estado natal, en una entrevista (quizá grabada) en la que ponderó avances y ventajas de la Reforma Educativa.

Así que en unas horas hubo más pirotecnia, más cohetones que en la noche de San Silvestre.

Con todo ello quedó confirmado que el asunto es crucial por ser la educativa “las más importante y la de mayor calado de todas las reformas” de la actual administración, según lo expresado por el propio Presidente, por Otto Granados y por Nuño en distintas oportunidades. Ello independientemente de que, per se, el tema educativo es fundamental para cualquier nación.

En ese contexto, los trabajadores de la educación tienen un papel de alta relevancia.  Seguro no incurriremos en hipérbole si decimos que serán el fiel de la balanza en las inminentes elecciones, aunque no necesaria y precisamente como grupo compacto y unitario, monolítico como antaño, sino como segmento profesional.

Ya en una colaboración anterior planteamos, para subrayar la importancia de la tarea docente en el desarrollo del país, que es ineludible que los docentes hagamos un análisis sobre el desempeño profesional integral, más allá de la impartición de contenidos.

Considero pertinente insistir al respecto, por que me parece que nunca como ahora los maestros tienen en sus manos el rumbo de la nación. Y no es retórica ni hay metáfora en esta aseveración. De ellos y su decisión depende en gran medida el rumbo del país entero; modificarlo o mantenerlo, creando a corto plazo las condiciones necesarias para, parafraseando a Freire, incidir de mejor manera en las personas que van a cambiar el mundo.

Y es que tan sólo en lo que corresponde al sector oficial y a la educación básica, el SNTE, según sus propios números dados a conocer el 15 de mayo anterior, tiene una membresía de un millón 619 mil 990 agremiados. Datos del INEE cifran en un millón 50 mil 540 el número de docentes. Hay que añadir los maestros de educación media superior, e incluso superior, así como trabajadores administrativos y de apoyo.

Por ahora ni los propios candidatos (perdón, precandidatos) tienen bien definido un proyecto global, en virtud de la limitación consecuencia de las alianzas y de la “ciudadanía” del aspirante priista. No sabemos con claridad si se izquierdizará el PAN o se derecharizará el PRD; lo evidente es que Meade representa el continuismo.

Pero pese a estar entre los extremos del espectro político, suponiendo que todavía hubiera respeto a las ideologías, la coalición que impulsa a López Obrador empieza a dar color. El candidato (dejemos la farsa de los prefijos) ha dicho una y otra vez que, como los jardineros en el béisbol, la Reforma Educativa “va pa atrás”, una promesa que justo le ha granjeado los señalamientos de estar afectado de sus facultades mentales.

La calidad, cómo no, es el objetivo primordial de la propuesta lopezobradorista. Según se puede colegir del escrito de Moctezuma, el proyecto tendría como elemento clave a los docentes, su capacitación y revaloración. Pero también su evaluación.

El siguiente párrafo resume el artículo y de alguna forma el proyecto que dio a conocer el que fuera secretario de Gobernación con Zedillo: “Llegó el momento de la calidad, de lograr acceso total digital, de impulsar el aprendizaje de idiomas, en especial el inglés, de una capacitación pertinente de los maestros y de una evaluación acorde. De educar en artes, destacando la música orquestal y de apasionar a los estudiantes en ciencia y tecnología a través de la robótica”.

Cierto que en el actual proceso —como no se dio en otros—, los principios, ideologías y propuestas partidistas se han diluido; las alianzas no son capirotada sino son un amasijo, un mazacote. Más ahora que en oportunidades anteriores, lo que se busca vender es al candidato: que si sabe hablar francés, que si nunca le han comprobado actos de corrupción personales, que si es puro ciudadano…

Así que los maestros, y en general los trabajadores de la educación, están frente a un reto histórico; deberán estar muy atentos para decidir a quién darle su confianza, su apoyo, su voto. Si los maestros son —como deben ser—, líderes sociales, miembros de una familia, está claro que esos cientos de miles de votos que en lo individual representan, se multiplicarán en virtud de su influencia y trabajo, y podrán inclinar la balanza.

De ese tamaño es la fuerza, y sobre todo la responsabilidad.

Recuérdese que “hagia sido como haiga” sido, la “diferiencia” oficial en 2006 fue de 243,934 votos entre Calderón y López Obrador, con porcentajes de 35.91 y 35.29 sobre la votación total. (En un lejano tercer lugar, con 22.03, quedó el priista Roberto Madrazo, quien se agandalló la candidatura, igual que ahora Anaya).

Ojalá que los tuitazos del titular de la SEP tengan consecuencias, y la sacudida que provocaron haga que cada maestro cobre conciencia de las circunstancias actuales y de su valor personal; que valore; que deje el activismo de sofá; que evalúe las propuestas y actúe en conciencia y consecuencia. Esperemos que así lo consideren entre sus propósitos de año nuevo.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-maestros-estan-ante-una-oportunidad-historica/

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De regreso ¿o de retroceso? a la escuela.

Por: Paulo Alvarado.

La publicación del acuerdo 3853-2017 por el Ministerio de Educación, justo a principios de este año, ha causado un revuelo significativo entre docentes, artistas y muchísimas otras personas vinculadas con la música guatemalteca, que han reaccionado con asombro, con incredulidad, con indignación. No es para menos. Producto de una redacción poco afortunada, este documento con validez legal para toda la República de Guatemala hace invisibles los cursos de Formación Musical y de Artes Plásticas en el nivel de Estudios Básicos. Los acuerdos previos —el 178-2009 es el más reciente— no precisamente constituyen dechados de planificación curricular, ni en forma ni en fondo; pero, cuando menos, dejaban a la vista la atribución de algunos períodos semanales de clases dedicadas específicamente a esas dos asignaturas.

Como consecuencia, se logró que las autoridades viceministeriales respondieran con una celeridad inusual a la solicitud del

Foro Latinoamericano de Educación Musical-Sección Guatemala (Fladem), a la que se sumaron numerosos representantes de otras instituciones, con el fin de programar reuniones inmediatas y con carácter de urgencia, para hacer el planteamiento de modificaciones imprescindibles al acuerdo. De estas reuniones se ha obtenido, hasta este momento, el ofrecimiento de la aceptación de las enmiendas primordiales que se proponen y una nueva junta. Aún es necesario que se comprenda y se reconozca que los docentes de artes musicales y visuales deben figurar propiamente en los certificados de aprobación de los alumnos. De hecho, una de las primeras medidas, irreflexivas y facilistas, que tomaron diversos centros educativos privados —como era de esperarse— fue el despido de sus maestros de música. Todo esto ya ha sido divulgado ampliamente en medios y redes sociales durante la pasada semana.

Lo que no es tan del conocimiento general es que –contrario a lo que podría parecer– el Mineduc convocó a diversos especialistas en el 2017 para efectuar un estudio que debía ser parte de la así llamada Reforma Educativa, con un plan piloto y una evaluación a lo largo del 2018. Las conclusiones se entregaron el 15 de diciembre, pero el acuerdo no las refleja. La defensa del Ministerio es una —discutible— optimización de recursos con miras a “mejorar” la calidad de la educación. Lamentablemente, desde anteriores administraciones, con pocas excepciones se ha mantenido la tendencia a disminuir la ya minusvalorada educación musical, en abierta y ridícula contradicción con la realidad de una sociedad que demanda más música y más educación artística. Las evidencias –que no meras opiniones o conjeturas– muestran lo absurdo de semejante propensión: cada vez hay más jóvenes que buscan aprender y desarrollar habilidades musicales, florecen escuelas y academias de música, el capital humano dedicado a la pedagogía musical es mayor que el de cualquier otro arte en el país, emergen más industrias relacionadas con el arte guatemalteco, cada año es notable la cantidad de agrupaciones que surgen… Éstas no son simples especulaciones.

Es que, por último, no son los políticos corruptos, los burócratas incompetentes, los empresarios egoístas, ni el crimen organizado, ni los propagandistas místicos, ni los aprovechados de ocasión, quienes sacan ni han sacado la cara por Guatemala. Son los artistas, los creadores, los pensadores, quienes verdaderamente le dan razón de ser a este país. Vamos, pues, de regreso a clases; pero no en retroceso, sino con la mira puesta en lo más valioso que tiene esta nación, sin mezquindad, sin insensatez. Esperamos que ahora se dé un paso firme, hacia el futuro.

Fuente: http://www.prensalibre.com/opinion/opinion/de-regreso-o-de-retroceso-a-la-escuela

Imagen: http://santillanausa.com/punto-de-encuentro/wp-content/uploads/2016/08/HiRes-1024×676.jpg

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Lo que los medios ocultan cuando solo le hablan del cambio climático

Por: Silvia Ribeiro

«La manera en que describimos un problema determina el tipo de respuestas que se plantean». La devastación ambiental que caracteriza nuestro tiempo no tiene precedente en la historia del planeta ni las culturas. Los problemas ambientales son graves, con fuertes y desiguales impactos sociales y el cambio climático – escribe la investigadora Silvia Ribeiro – es uno de los principales.

La devastación ambiental que caracteriza nuestro tiempo no tiene precedente en la historia del planeta ni las culturas. Ha habido civilizaciones que han provocado desastres ambientales, pero nunca antes se habían mundializado, desequilibrando los propios flujos y sistemas naturales que sostienen la vida en el planeta. El capitalismo y su civilización petrolera, el modelo de producción y consumo industrial y basado en combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) provocó este desastre en poco tiempo, acelerado en las últimas décadas.

Los problemas ambientales son graves, con fuertes y desiguales impactos sociales y el cambio climático es uno de los principales. Pero no son causados por toda la humanidad. Más que la era del antropoceno, como algunos la llaman, vivimos la era de la plutocracia, donde todo se define para que los muy pocos ricos y poderosos del mundo puedan mantener y aumentar sus ganancias, a costa de todo y todos los demás. Esta absurda injusticia social, económica, ambiental, política, requiere de muchas armas para mantenerse y una de ellas es la guerra conceptual. Inventar conceptos que oculten las causas y características de la realidad, que desvíen la atención de la necesidad de cambios reales y profundos y mejor aún, que sirvan para hacer nuevos negocios a partir de las crisis.

En este contexto, el ensayo La métrica del carbono: ¿el CO2 como medida de todas las cosas?, de Camila Moreno, Daniel Speich y Lili Fuhr, editado recientemente por la Fundación Heinrich Böll, es un aporte importante. (http://mx.boell.org/es/metrica-del-carbono)

Muestra cómo ante la convergencia de graves crisis ambientales locales, regionales y globales, junto a las crisis económicas y financieras, se echa un fuerte foco de luz sobre el cambio climático –que Nicholas Stern llamó la mayor falla de mercado que el mundo ha atestiguado, al tiempo que se posiciona las unidades de CO2 (dióxido de carbono) como medida para definir tanto la gravedad del problema. Así, otros temas quedan en la oscuridad del contraste de ese rayo de luz y todo se reduce a contar emisiones de CO2 a la atmósfera. Las autoras no dejan duda de que el cambio climático es real y grave, pero cuestionan ¿es más importante y más urgente que la pérdida de biodiversidad, la degradación del suelo cultivable, el agotamiento del agua dulce? ¿Acaso es posible considerar cada uno de estos fenómenos como algo independiente y separado de los otros? La manera en que describimos y enmarcamos un problema, determina en gran medida el tipo de soluciones y respuestas que podemos considerar, plantean.

Justamente debido a la gravedad de la crisis ambiental, tenemos que evitar el epistemicidio ecológico en curso que reduce la óptica, elimina conocimientos y destruye alternativas.

Aunque se sabe bien cuáles son las causas del cambio climático, y los principales rubros industriales que lo provocan: alrededor de 80 por ciento se debe a la explotación y generación de energía, al sistema alimentario agroindustrial y al crecimiento urbano (construcción, transporte), basados en el uso y quema de petróleo, gas y carbón. Todo esto emite CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) como metano y óxido nitroso.

Se sabe también que lo necesario son reducciones reales, en su fuente y en la demanda, de todos esos gases y cambiar lo que las originan. Y se sabe que existen alternativas reales, diversas, descentralizadas y viables; quizá el ejemplo más fuerte es que 70 por ciento de la humanidad se alimenta de agricultura campesina y agreocológica, pescadores artesanales y huertas urbanas, que no son los que emiten gases de efecto invernadero.

Pero las propuestas dominantes –de instituciones y gobiernos– no son éstas, sino otras principalmente basadas en mercados de carbono y altas tecnologías que permitirían supuestamente seguir emitiendo GEI como siempre, pero compensarlos absorbiendo el carbono emitido y almacenándolo en fondos geológicos, es decir, formas de geoingeniería.

La propuesta de compensación (offset en inglés) se viene desarrollando hace años, asociada a los esquemas de pagos por servicios ambientales, por biodiversidad, etcétera, componentes esenciales de la llamada economía verde. Se trata de justificar la destrucción en un lugar, mientras en otro otros se supone la compensan con algún pago, como si fuera lo mismo dejar sin bosques o agua a un pueblo entero en un país o región, porque hay una comunidad que los cuida y en otro. Esos pagos generan bonos, instrumentos financieros especulativos que son comerciados en mercados secundarios.

Ahora, para que todo pueda ser medido en unidades de CO2, todos los gases se traducen a la abstracción de “CO2 equivalente”, sin considerar si se trata de gases emitidos por una trasnacional minera que devasta ecosistemas y pueblos, por la quema de un bosque o el estiércol de algunos animales de un pastor. El concepto de que lo necesario son cero emisiones netas, no reales sino compensadas, completa esta operación (http://tinyurl.com/jssokpr). De esta forma, la economía del carbono podría englobar todos los rubros anteriores, para convertirse en la nueva moneda de cambio, que justifica la contaminación y produce ganancias para quienes la causan.

No solamente se pierden de vista las causas del cambio climático, también de esta forma se simplifica burdamente la consideración de los otros graves problemas ambientales y las interacciones entre todos ellos y se eliminan del campo de análisis y acción los impactos sociales, el sistema que los provoca y las verdaderas soluciones.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Fuente: La Jornada

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La idea de justicia en el acceso a la universidad

Por: Ignacio Mantilla

Nuestras expectativas, propósitos y retos se renuevan al iniciar un nuevo año. Esto es común entre la mayoría de las personas, pero existe un grupo, principalmente de jóvenes, para quienes sus propósitos en 2018 serán decisivos en sus vidas. Me refiero a quienes este año buscarán un cupo en la universidad, una tarea que debería ser más fácil, sin traumatismos. Pero desafortunadamente se ha convertido en una auténtica competencia por quedarse con el “premio” de ser admitido a la institución preferida y así poder iniciar la carrera soñada.

En Colombia, la dificultad para conseguir el cupo se ha convertido en un tema de permanente debate general, abordado desde diferentes visiones y en múltiples escenarios, que por fortuna toca en muchos casos el fondo de los problemas de nuestro sistema de educación.

En efecto, se discute sobre casi todas las variables que atormentan a los jóvenes que quieren ingresar a la universidad y a sus familias, entre ellas los elevados costos de las matrículas en las universidades privadas, la dificultad de obtener un cupo en una universidad pública, los proyectos de ley que podrían buscar establecer el crédito contingente al ingreso como solución para costear una carrera, el papel del Gobierno a través del Ministerio de Educación, el rol del Icetex, la opción de estudiar en el exterior frente a la imposibilidad de hacerlo en Colombia, la importancia de estudiar en una universidad acreditada en el estándar de alta calidad, las bondades y defectos de programas como Ser Pilo Paga, etc.

A estos temas se suman los debates internos que sostenemos quienes ejercemos como directivos en los centros de educación superior, sobre la pertinencia de nuestros procesos de admisión. En la Universidad Nacional, por ejemplo, permanentemente se discute sobre la conveniencia de mantener el actual examen de admisión como el filtro más importante. Especialmente, si el resultado de esta prueba debe ser el único criterio para poder elegir una carrera determinada.

Como se observa, son muchas las aristas y las decisiones intermedias, muchas de influencias externas, que finalmente se deben tener en cuenta para tomar la mejor decisión que definirá la vida profesional de los jóvenes colombianos que este año iniciarán o intentarán iniciar una carrera en Colombia o el exterior.

Al reflexionar sobre este tema, encuentro un extraordinario paralelo con la maravillosa ilustración que hace Amartya Sen, premio Nobel de Economía, en su obra monumental llamada La idea de la justicia. Se trata de determinar quién, de un grupo de tres niños, es el merecedor de una única flauta que ellos se disputan. Sen aprovecha este ejemplo para preguntarse si hay una solución única, verdaderamente imparcial, en una sociedad llamada “perfectamente justa”.

La primera niña del grupo, Ana, reclama la flauta para ella, argumentando que es la única de los tres que sabe tocarla, como lo confirman los otros dos. Refuerza su argumento quejándose de lo injusto que sería no entregar la flauta a la persona que sí puede sacar provecho del instrumento.

Bob, el segundo niño del grupo, dice que él debe tener la flauta porque es el más pobre. A diferencia de los otros dos, no tiene ningún juguete.

Carla, la tercera niña, reclama el instrumento musical, pues fue ella quien estuvo trabajando duramente durante meses para fabricar la flauta con sus propias manos, lo cual es confirmado por Ana y Bob, y ahora, al terminar su trabajo, dos usurpadores quieren aprovecharse de su labor y arrebatarle la flauta.

El argumento de Ana es un pensamiento económico, basado en la utilidad que se puede derivar del bien. El de Bob es un argumento que antepone como esencial la condición de igualdad, independientemente de las capacidades o el trabajo. Y el argumento de Carla se basa en la teoría según la cual los bienes deben ser de quien trabaja para tenerlos.

Ahora bien, supongamos que la flauta es el cupo en una misma universidad para estudiar la carrera de Medicina. Sólo hay un cupo y, aunque los resultados en las pruebas de admisión de los tres jóvenes son similares, hay elementos y condiciones de justicia que pueden ayudar a decidir cuál de los tres aspirantes debe ser el admitido.

Ante el comité de admisiones de la universidad, Andrea expone sus argumentos: ella es la única de los tres que tiene un buen nivel de inglés, obtuvo el mayor puntaje de los tres en las pruebas Saber 11, siempre ha querido estudiar Medicina y tiene claro, incluso, cuál especialidad haría en un posgrado futuro. Fue la mejor estudiante de su colegio y de los tres es quien mayor vocación tiene para la medicina, por lo tanto, ofrece la garantía de haber elegido correctamente la carrera. Es quien mejor uso podría darle a la flauta.

Bernardo es beneficiario del programa Ser Pilo Paga, el primer miembro de su familia que puede estudiar en una universidad. Además, es el más pobre de los tres. Cuando supo que tenía esa oportunidad, se decidió por Medicina.

Catalina ha trabajado desde muy pequeña para poder terminar su bachillerato y sostener a dos hermanos. También ahorró toda su vida para pagarse una carrera. Es una chica brillante. Es la mayor de los tres y el semestre pasado le negaron el cupo.

Ante esta situación, ¿cuál sería la decisión justa? ¿Cuál de los tres aspirantes debe tener el cupo para iniciar los estudios de Medicina?

Son diversas las visiones, conceptos y teorías que han surgido sobre la justicia, desde Aristóteles, pasando por Marx y John Rawls, hasta Amartya Sen, pero, mientras en Colombia se siga fabricando sólo una flauta para tres, será difícil decidir qué es lo justo en la disputa por un único instrumento.

La Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos, otorgó el doctorado honoris causa a Amartya Sen. Esperamos poder discutir estas contradicciones de nuestra realidad social y económica este año, cuando reciba esta distinción.

Fuente: https://www.elespectador.com/opinion/la-idea-de-justicia-en-el-acceso-la-universidad-columna-733103

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El trabajo colaborativo: informe de la OCDE

Por: Universia

La empatía y saber razonar en equipo son actitudes valoradas por la OCDE en relación a la calidad de la educación colaborativa.

  • La OCDE analiza las capacidades de trabajo en equipo de jóvenes de 52 países.
  • Factores como su actitud colaborativa, las actividades extraescolares que realizan y su condición social son tenidos en cuenta en el estudio.
  • En un mundo en el que la competitividad ha tomado un matiz global, el desarrollo de competencias desde Primaria es muy importante para acceder a mejores oportunidades laborables.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico ha presentado un informe sobre la situación de la educación a nivel mundial. En esta ocasión, la evaluación también ha incluido el trabajo en equipo.

La razón de incluir este nuevo factor se debe a que las competencias sociales son, cada vez, más tenidas en cuenta en la formación de los futuros profesionales. El trabajo colaborativo en el entorno familiar, en el escolar y en la comunidad son necesarios para paliar los problemas de la actual era digital y las diferencias sociales que ha podido causar.

Estas son algunas de las conclusiones que se extraen del informe y que marcarán la tendencia del sistema educativo:

  • Los estudiantes con mejores habilidades para la lectura y las matemáticas suelen ser muy activos en la resolución de problemas en equipo: su predisposición al razonamiento e interpretación de la información ayudan a desarrollar el trabajo en común.
  • Las chicas, a nivel mundial, presentan mejores habilidades para las tareas colaborativa y consigue una probabilidad media del 1,6 de éxito en la resolución de problemas, frente al género masculino. Este dato quizás es de los que más haya variado, porque hasta el 2012 eran los chicos los que siempre obtenían mejores resultados en las pruebas de resolución de problemas.

         La empatía o la reacción ante problemas ajenos son cuestiones que las chicas desarrollan mejor en edades más tempranas.

  • Los estudiantes que practican deporte tienen actitudes más positivas ante los trabajos en equipo y se muestran más dispuestos a colaborar. En el extremo opuesto, se encuentran los jóvenes que dedican mucho tiempo a los videojuegos y que presentan menos destrezas para conseguir un fin común.
  • Los estudiantes que asisten a centros que se caracterizan por la multiculturalidad de los jóvenes, tienden a relacionarse mejor y se desenvuelven con soltura en ambientes de cooperación. La condición social y procedencia no afectan a los resultados, en ambientes integradores y heterogéneos.
  • Las escuelas que incentivan las actividades sociales y proyectos inclusivos desarrollan mejores competencias para reducir el acoso escolar.
  • China es de los países donde los alumnos consiguen mejores puntuaciones en las materias de matemáticas, ciencia y comprensión lectora. Pero, a pesar de su soltura en la comprensión y el razonamiento lógico, al trabajar en equipo consiguen peores resultados frente a países con alumnos menos preparados.
  • Japón, Corea, Singapur, Finlandia, Estonia, EEUU y Canadá son los países con las calificaciones más altas en las pruebas de resolución de problemas en equipo.

En conclusión, y según la tendencia global del aprendizaje y del mercado laboral, los jóvenes con iniciativa y predisposición a resolver conflictos en equipo, tendrán perfiles más atractivos para conseguir trabajo.

Fuente: http://noticias.universia.net.co/cultura/noticia/2017/12/21/1156997/trabajo-colaborativo-informe-ocde.html

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La educación expande formas y respuestas como legado cultural

Autor: Profelandia

La educación como una herramienta de cambio social no se restringe a la formación en las aulas, sino que expande sus formas y respuestas como legado cultural, coincidieron en definir especialistas reunidos en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La doctora Flora Botton Beja, investigadora de El Colegio de México, afirmó que el Confucionismo es una doctrina filosófica basada en el pensamiento de quien a partir de preceptos morales –armonía, altruismo y consideración a los demás– logró sentar las bases que hicieron de China una potencia mundial en materia de enseñanza.

Para Confucio la educación forja la felicidad, ya que de ella dependen el autoperfeccionamiento y el camino hacia el éxito a través de la virtud, que conduce a una política que no busca recompensas materiales ni extraterrenales, sino la satisfacción y la paz de estar bien consigo mismo.

Al intervenir en el Coloquio Internacional El significado de la filosofía en la educación, refirió que Confucio, quien dedicó la mayor parte de su vida a impartir mas de 70 tipos de enseñanza, también defendió un modelo pedagógico al alcance de todos e intentó desaparecer las diferencias de clase para caminar hacia un sistema más justo de vida, asegurando que lo único que diferencia al ser humano es su buen obrar y su capacidad de autosuperación.

Durante la mesa La filosofía en China, India e Iberoamérica, la doctora Botton Beja consideró que la instrucción constituye un instrumento de cambio social y político, que exige crear una política educativa que permita a las personas el desarrollo moral, intelectual y físico para volverse un Junzi, hombre ideal o caballero con conciencia, educación y cultura.

El doctor Benjamín Preciado Solís, también académico de El Colegio de México, abordó el gran legado cultural y filosófico de la India, que entre otros conceptos aportó el de ciencia vitalista; es decir, aquella que se debe a la esfera biológica, racional, espiritual y social, por lo que busca con ahínco el constante autoexamen.

Para los hindúes existen tres fines últimos de la vida que se traducen en tres palabras sanscritas, la primera es el Dharma o conjunto de leyes universales a la vida e inherentes al humano que pretenden en todo momento una vida organizada en torno a valores.

La segunda es el Artha o implementación de la acción para conseguir objetivos y en tercer lugar está el Tharmao grado último de satisfacción, sostuvo el especialista en civilizaciones del sur de Asia.

En esta filosofía se pretende el equilibro y la armonía de diversas fuerzas que confluyen en el individuo y la sociedad, por lo que criticó que en la actualidad la vida se esté privilegiando por el Artha, es decir, por acciones que conducen a la ganancia con beneficios individualistas.

Fuente del Artículo:

La educación expande formas y respuestas como legado cultural

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