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Choque de valores.

«El problema radica en que el modelo monopólico de la educación estatal solo admite un currículo y una manera de educar».

Por: Ian Vasquez.

La ministra de Educación, Marilú Martens, ha dicho que la igualdad de género se incluye en el currículo nacional para promover “el respeto para todos”. Quienes se oponen la acusan de “impregnar una cultura homosexual a la sociedad peruana a través de la niñez y la juventud”, como declaró la abogada Beatriz Mejía. 

Dudo que esa última aseveración sea cierta y me parece bien una agenda educativa que promueve la igualdad de derechos para todos, incluyendo los homosexuales. Pero afirmar, como lo hizo la ministra, que la norma educativa promueve los derechos iguales de todos no puede ser cierto. De allí que las quejas de los críticos cobran legitimidad. 

 El demonio está en los detalles y basta hacer algunas preguntas para ver el problema. ¿Es aceptable que a los niños se les enseñe que es normal tener padres del mismo sexo, o que si un niño declara pertenecer a un género distinto a su sexo, hay que reconocerlo como algo razonable y tratarlo de acuerdo con su declaración? El Ministerio de Educación tendría que decir que sí. Sin embargo, para muchas personas –no me incluyo entre ellas– la respuesta a ambas preguntas es no. Es más, para muchos padres, aceptar que se eduque a sus hijos de esa manera va en contra de su religión. 

Tenemos entonces una situación donde la sociedad reconoce la importancia de la libertad de credo, porque se trata de los valores más fundamentales que puede tener la gente, mientras que el Estado obliga a muchos padres a que sus hijos se eduquen con valores contrarios. Claramente es una violación de los derechos de los padres a criar a sus hijos de acuerdo con sus creencias. El Estado está básicamente declarando que algunas creencias no son legítimas y que hay que usar el dinero público para impartir otros valores. 

Ojo que no estoy diciendo que el Estado debe tratar a distintos grupos de distintas maneras, según sus creencias o religión. Todos, sin importar su religión y sin importar si su sistema de valores nos parece legítimo o no, deben ser tratados de la misma manera bajo la ley. Pero el trato igualitario ante la ley es diferente que la dudosa función estatal de impartir un sistema igualitario de valores a todos los niños. 

El problema radica en que el modelo monopólico de la educación estatal solo admite un currículo y una manera centralizada de educar a los jóvenes. Necesariamente, lo que los políticos y los burócratas deciden en Lima rige para todo el Perú, y necesariamente la enseñanza tiene que imponer un sistema de valores con el que está en desacuerdo un porcentaje de los padres. En un país tan diverso como el Perú, este problema no es menor. En vez de promover la cohesión social, la educación estatal promueve el conflicto. 

La rigidez del monopolio estatal no se limita a crear problemas respecto a temas de género o de religión. Se impone también una uniformidad respecto a ideología, valores morales independientes de la religión, textos y materia educativa, y mucho más. No hay duda de que las escuelas estatales, por ejemplo, han servido para inculcar el nacionalismo entre los jóvenes. Algunos verán eso bien –yo ciertamente no– pero me parece innegable que es el resultado de considerar a la educación pública como una fábrica de crear peruanos. 

No tiene que ser así. La educación puede ser respetuosa de los diversos valores y deseos de todos los peruanos sin vulnerar sus derechos, cosa que desafortunadamente no ocurre ahora. Se debe empezar por respetar la libertad de asociación, un derecho fundamental en cualquier sociedad libre. Eso requiere una reforma educativa que les da más autonomía a las escuelas respecto al currículo y permite que los padres escojan las escuelas en las que quisieran educar a sus hijos. Las escuelas públicas deben competir con las privadas. El uso de créditos impositivos para fomentar la educación privada o un sistema de cupones escolares que las familias puedan usar para financiar los gastos puede ir lejos para mejorar la educación y resolver conflictos sociales. 

Fuente: http://elcomercio.pe/opinion/mirada-de-fondo/choque-valores-ian-vasquez-noticia-1975150

Imagen: http://cde.3.elcomercio.pe/ima/0/1/6/2/5/1625407/base_image.jpg

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Suspenso en la huelga educativa.

Por: Alfonso Ussía.

Detrás del escaso seguimiento de la jornada de huelga educativa celebrada ayer absolutamente minoritario entre el sector docente, subyace el consenso mayoritario de que nos hallamos, una vez más, ante el oportunismo político de una izquierda radical empeñada en hacer fracasar el gran pacto por la Educación que precisa España.

Por ello, ante el enésimo fiasco de la convocatoria, no es de extrañar que en algunos centros universitarios los piquetes de huelga tuvieran que emplearse con violencia hasta obligar a la intervención de la Policía, en una prueba más de lo que entienden los radicales sobre el ejercicio de la libertad individual.

No es sólo que sus reivindicaciones, a modo de foto fija, estén completamente alejadas de la realidad, sino que el objetivo buscado sólo es compartido por esa pequeña minoría de la sociedad española que entiende la enseñanza pública como vehículo de adoctrinamiento ideológico. No otra cosa se oculta tras el taxativo rechazo a la natural coexistencia de centro públicos y concertados –que siempre presentan más demanda que oferta– y a la libertad de cátedra.

Por otra parte, estamos ante la absurda pretensión de que se derogue la actual legislación –que, por cierto, ha propiciado que España elimine la brecha educativa con los países de la OCDE y reduzca, por primera vez en la historia la tasa de abandono escolar temprano sin que se haya elaborado la ley que debería sustituirla, lo que supondría dejar en el limbo a ocho millones de alumnos y a 680.000 docentes.

Tal despropósito sólo se justifica en la táctica de la doble presión, en la calle y en las instituciones, propugnada por Podemos, para deslegitimar el trabajo de la comisión parlamentaria. Por lo demás, las organizaciones convocantes –todas ellas vinculadas a la izquierda desprecian olímpicamente los hechos para denunciar una situación de recortes en la financiación del sector de la enseñanza que ya no son tales, gracias a la recuperación de la economía española.

Así, se ha elevado la tasa de reposición de funcionarios al 100 por cien, se han reducido los ratios entre el número de alumnos y el de profesores y en el proyecto de Presupuestos para 2017 se contemplan con su financiación correspondiente el aumento de las retribuciones de los docentes, el incremento de la partida de becas y la consolidación del empleo educativo con el objetivo de rebajar las tasas de interinidad al entorno del 10 por ciento.

Con todo, como señalábamos al principio, lo más preocupante es el intento deliberado de hacer fracasar los trabajos de la subcomisión parlamentaria de la que forman parte algunos de los grupos convocantes de la huelga, cuyo éxito significaría un logro fundamental de la democracia española que, hasta el momento, no ha sido capaz de generar una Ley de Educación consensuada por los partidos políticos que esté por encima de intereses y convicciones partidarias. Si desde estas misma páginas hemos defendido que la última ley elaborada por el Gobierno de Mariano Rajoy la Lomce significaba un avance notable sobre la situación anterior y los resultados nos avalan, también creemos que es de la máxima importancia para el futuro de España que algo tan trascendental como es el modelo educativo se elabore desde el mayor consenso político posible.

De ahí que el ataque constante de la izquierda radical, con descalificaciones personales a quienes llevan a cabo las negociaciones, suponga una amenaza mayor para alcanzar el resultado que la mayoría de los ciudadanos desean. Si bien el derecho a la huelga no entra en discusión, sí pueden rechazarse, como en este caso, motivaciones y objetivos que no buscan el interés general.

Fuente: http://www.larazon.es/opinion/editorial/suspenso-en-la-huelga-educativa-GE14679935

Imagen: http://images.eldiario.es/sociedad/escuela-publica-plantea-general-educativa_EDIIMA20170119_0182_4.jpg

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La fondos para investigación universitaria crecen un 43%.

Las universidades públicas advierten que este incremento se debe a la captación de más fondos competitivos y piden «más financiación pública»

Por: Jessica Mouzo Quintans.

La investigación en las universidades catalanas empieza a remontar tras varios años de caída de fondos. Los recursos obtenidos por las instituciones públicas de enseñanza superior para la investigación y la innovación alcanzaron los 266,8 millones de euros en 2015, un 43% más que en 2013. La mejoría, no obstante, se debe, en buena medida, a la captación de fondos competitivos, que supusieron un 72% del montante obtenido, según el Informe de Indicadores de Investigación e Innovación 2016 elaborado por la Asociación Catalana de Universidades Públicas (ACUP). Pese a los brotes verdes, la ACUP advirtió ayer de que es necesaria “más financiación pública”.

Los fondos competitivos los investigadores se presentan con un proyecto a una convocatoria y se disputan la partida con otros participantes han dado aliento a la investigación de las universidades catalanas, donde solo el 28% de los recursos obtenidos son no competitivos partidas públicas directas, donaciones, mecenas, etc.. “Las universidades públicas catalanas experimentaron una mejora considerable en los fondos recibidos, rompiendo con la tendencia descendente de los últimos años. Esto supone un avance para la investigación y la innovación de Cataluña”, reza el informe de la ACUP. La captación de fondos competitivos ha aumentado un 60%, pasando de 121 millones en 2013 a 193 en 2015.

El secretario de Universidades e Investigación, Arcadi Navarro, tildó de “espectacular” el avance de la investigación de las universidades y aseguró que “con el esfuerzo de todos hemos hecho que nuestras universidades sean mucho mejor”. Sin embargo, el rector de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y presidente de la ACUP, Jaume Casals, advirtió de que la buena marcha de la investigación “no significa que la situación de las universidades sea más saludable”. “Tanto el gobierno catalán como el español deberían establecer prioridades que favoreciesen más la investigación. El desarrollo del conocimiento está fuera de las agendas políticas en este momento”, criticó Casals.

Producción científica

Pese a que la inversión no es la deseada por las propias instituciones Casals dijo que lo óptimo sería dedicar el 1,2% del PIB y ahora se destina menos de la mitad, los resultados de las universidades catalanas en términos de producción científica siguen al alza. Cuatro instituciones catalanas están a la cabeza en el ranquin de impacto y producción científica de las universidades españolas.

La media de publicaciones por investigador en Cataluña se situó en 1,37, un 71% más que la media de los científicos de las otras universidades españolas. Además, las instituciones catalanas presentaron 96 solicitudes de patentes prioritarias, una cifra que supone un 14% más que en 2013 y se sitúa en los niveles del año 2009. Las tesis doctorales defendidas también aumentaron un 31% con respecto al curso 2010-2011.

“Las universidades catalanas generaron en 2014 el 24% de los ingresos por actividades de transferencia de conocimiento en relación con el total de las universidades del Estado español”, concluye el informe.

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/03/09/catalunya/1489086696_753929.html

Imagen: http://ep01.epimg.net/politica/imagenes/2016/10/12/actualidad/1476294927_504324_1476295671_noticia_normal.jpg

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¿Hablamos de educación o de lo nuestro?

Ahora, con un gobierno en minoría, está por ver si la oposición busca un acuerdo de largo plazo o solo sustituir la agenda ajena por la propia.

Por: Mariano Fernandez Enguita.

El sistema educativo afronta a corto plazo retos de profundas consecuencias a medio y largo, en concreto la adaptación a un nuevo entorno global, digital, posindustrial, multicultural y altamente incierto, todo lo contrario de los pilares en que se fundó y del horizonte para el que se diseñó. Por si fuera poco, España arrastra hace mucho la losa de altísimas tasas de repetición, fracaso y abandono prematuro y, hace no tanto, la reducción sustancial del gasto público, que llegó a caer un 20 % por alumno. Esta crítica situación demanda una respuesta elaborada, ambiciosa y de amplio respaldo, lo que se ha dado en llamar un pacto por la educación, pero no está claro que progresemos en ello.

Cuando la crisis llevó al gobierno a los conservadores, recortaron, en parte porque había que recortar (no empezaron ellos), pero sobre todo avanzaron su agenda: segregación temprana frente al fracaso, control administrativo vía reválidas, mayor estratificación interna del sistema y ofensiva ideológica. Ahora, con un gobierno en minoría, está por ver si la oposición busca un acuerdo de largo plazo o solo sustituir la agenda ajena por la propia.

La huelga resulta más que explicable y comprensible ante este fondo, pero parece más pegada a una agenda particular que a las necesidades de todos. Por un lado, no le falta razón al ministro cuando afirma que para derogar una ley hay que tener otra, y esto no va a ser fácil. Por otro, se antoja miope revertir los recortes para volver a más de lo mismo. Más contrataciones y oposiciones amortiguarán el problema del empleo, pero no solucionarán ningún problema educativo de fondo. Más becas beneficiarán a esos cuatro de cada diez jóvenes que acceden a la universidad, pero no a los otros seis. Los insiders (docentes y universitarios) han impuesto su agenda a los outsiders (el público, los no universitarios).

Esto mismo apunta el doble filo de la otra gran reivindicación: que el pacto no sea (solo) político sino social. Debe hablar la sociedad, y sería una gran ocasión para la democracia deliberativa, pero cuidado con que la voz de la comunidad escolar no vaya a ser del profesorado en vez las familias, los buenos alumnos en vez de los malos y los lobbies en vez de la sociedad. Veamos la huelga, que ni es el problema ni será la solución, como una buena instantánea del paisaje.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/03/09/opinion/1489071196_206990.html

Imagen: http://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2017/03/09/opinion/1489071196_206990_1489071381_noticia_normal.jpg

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Nuevo modelo educativo: poder y simbolismo

Carlos Ornelas

Como lo discuten autores de varias perspectivas, el control de los símbolos es muy importante para el ejercicio del poder político. Los gobernantes sagaces utilizan parábolas para acrecentar la credibilidad de su acción y, en consecuencia, desplegar su autoridad con mayores márgenes de certidumbre.

Al comienzo del sexenio parecía que el presidente Peña Nieto era un maestro en fabricar y procesar símbolos políticos. Las alegorías que construyó en torno a la educación le funcionaron por un tiempo. En actos y piezas retóricas se notaba su afán de acrecentar ante la ciudadanía el valor de la Reforma Educativa. Propuso asuntos que inundaron la plaza pública, sus acciones protocolarias tenían como propósito —más o menos explícito— proteger a su proyecto de la crítica y conseguir que las enmiendas legales se coronaran en plazo breve.

En ciertos actos bien concertados, el simbolismo le ayudó a levantar la imagen de un presidente con una vocación de poder tan grande que, incluso, sería capaz de restaurar la república imperial priista. Eran los tiempos de ascensión.

Después de su discurso del 1 de diciembre de 2012, en el que anunció reformas estructurales, vino la presentación del Pacto por México, nada menos que en el Castillo de Chapultepec. El Presidente, escoltado por los líderes del Partido Acción Nacional y del Partido de la Revolución Democrática, la presencia del gabinete, los gobernadores, dirigentes de empresarios, trabajadores y representantes de organizaciones civiles, devinieron iconografías que reiteraban el emblema del poder.

Esas apariencias se replicaron el 10 de diciembre en el Museo Nacional de Antropología, cuando anunció que al día siguiente enviaría al Congreso una iniciativa de reforma constitucional y el 25 de febrero de 2013, al momento de firmar el decreto de enmienda a los artículos 3 y 73 de la Constitución.

Esas alegorías ponían al Presidente como el actor central, con cualidades superiores y don de mando, como un profeta armado, diría Maquiavelo, trama que encontró un referente empírico de contundencia: la detención de Elba Esther Gordillo.

Las acciones subsecuentes ya no tuvieron el fausto de las primeras. En parte porque el gobierno no utilizó contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación la misma energía que empleó contra la corriente de la señora Gordillo; eso le restó credibilidad. En parte porque quizá nadie del entorno cercano al Presidente pensó en la renovación de los símbolos. Las ceremonias eran reiterativas, formatos rígidos, ya sin la presencia de los líderes de partidos de oposición. El preciosismo de las primeras ceremonias se acartonó y la presencia del Presidente decayó.

Sospecho que el ritual de la presentación del nuevo modelo educativo será formal con el fin de significar la importancia de la reforma. La ceremonia será mañana en el Palacio Nacional. De nuevo, se reunirá a la República, quizá con algunas ausencias notables. No obstante, los bonos del Presidente van a la baja, ya no parece un profeta bien equipado; al contrario, es una pieza que muchos quieren cazar. Son tiempos de descenso en su popularidad.

La presentación del modelo se retrasó en demasía. El poder del Presidente es frágil y esa lasitud se le abonará al modelo; y, aunque quizá contenga elementos de valía, de antemano sus críticos ya lo descalificaron por completo.

Estoy convencido de que los símbolos del poder ya no serán tan efectivos como al comienzo del sexenio. Ayotzinapa, Tlatlaya, Nochixtlán y la ineficacia en la lucha contra la corrupción pintan a Peña Nieto como un presidente indeciso y tímido.

El modelo nace a destiempo y con un déficit de credibilidad. Sin embargo, es probable que ofrezca luces sobre lo que será posible hacer en el plazo breve.

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Nuevo modelo educativo: poder y simbolismo

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El reloj educativo del sexenio

Manuel Gil Antón

Educación Futura

Cuando se presente el nuevo modelo educativo, el lunes 13 de marzo en Palacio Nacional, habrán pasado mil 533 días desde el inicio de la presente administración. Este sexenio cuenta con 2 mil 191 en total, de tal suerte que se dará a conocer una vez trascurrido 70% del tiempo disponible.

Es interesante trasladar el periodo sexenal a una escala de 24 horas: 91 días equivalen a una hora, y 1.52 días a un minuto. Con base en esta conversión, se puede apreciar mejor el ritmo con el que fue conducida la reforma educativa. Arrancaron de prisa: el Presidente envía la iniciativa correspondiente al Congreso a 7 minutos de iniciada su gerencia en Los Pinos. El legislativo aprueba, no discute, la reforma constitucional en el minuto 14.

La modificación obtiene anuencia acrítica de más de la mitad de las legislaturas estatales faltando un cuarto para la primera hora y, al acabalar los primeros 56 minutos, se decreta y aparece en el Diario Oficial de la Federación. No había dado ni la una de la mañana en el reloj. Las leyes secundarias (General de Educación, Instituto de Evaluación Educativa y la del Servicio Profesional Docente) terminan su trámite 275 días después, a las 3 de la madrugada. El andamiaje jurídico, listo, en 180 minutos. A partir de ese momento, habrán trascurrido 14 horas y 21 minutos, más de la mitad del tiempo sexenal, para que, a las 17:21 horas de esta analogía, se dé a conocer el tan anunciado modelo nuevo para la educación en México, mismo que entrará en vigor al iniciar el ciclo escolar 2018-2019, esto es, a un poco más de 15 minutos para las 11 de la noche, muy cerca de las elecciones.

Una hora y cuarto después, en 4 meses, se irán a su casa. No pasará ni la mitad de un ciclo escolar completo bajo su responsabilidad. El que venga atrás, que arree. La RAE dice que este refrán “indica que alguien, que ha salvado ya circunstancias difíciles, se desentiende de los peligros o daños que las mismas circunstancias pueden tener para los demás”.

No se puede enunciar mejor lo que habrá de suceder. En esas largas 14 horas, sin contar con un horizonte pedagógico de referencia (que se anunciará indispensable e inédito), se “evaluó” a mansalva a 800 mil personas. ¿Cómo? Es imposible evaluar sin parámetros válidos, y máxime si se están construyendo, pero eso no fue importante. En realidad, lo que se hizo fue medir lo que es medible, sin contar con elementos para aproximarse a lo valioso.

En palabras del secretario Nuño: se “sometieron”. De eso se trataba: someter al magisterio a pésimos exámenes, malas conclusiones y peores consecuencias. Lo educativo de la reforma se presentará ya bien entrada la noche del sexenio, e iniciará su aplicación cuando estén haciendo las maletas. Es clásico que cada presidente quiera hacer su reforma educativa. Y diga que es necesaria sin hacer un análisis de las normas y procedimientos anteriores. Ahora que egresa la primera generación que estudió bajo la Reforma Integral para la Educación Básica, no se analizan sus avances o límites: se hará pasar, de nuevo y como nuevo, el ritornelo de lo viejo.

¿Cuántos años llevamos diciendo que lo importante es aprender a aprender? Decenas. ¿Es novedoso enunciar que lo que importa es formar ciudadanos? En lo absoluto. El discurso dirá que la consulta fue “sin precedentes”: ¿no lo han dicho siempre? Y que el modelo y sus programas aseguran educación de excelencia para todos. Lo mismo, pero con agravante: ahora se anunciará, además de la retórica antigua como recién parida, un modelo de cuyas consecuencias no se harán cargo: tendrán ya un pie en el estribo. Como decíamos los de mi edad al subirnos al camión sin dinero: el de atrás paga. Y vaya si el costo será alto, al creer que reformar es simularlo, y disfrutar, como legítimo, el aplauso de los súbditos en Palacio.

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El reloj educativo del sexenio

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Huertos escolares: educación y nutrición

Lucía Muñoz

Ecoportal

Los dos primeros Objetivos de Desarrollo del Milenio son erradicar la pobreza y el hambre y lograr una enseñanza primaria universal. Para lograrlo es fundamental el adecuado desarrollo de los niños y de los que serán sus medios de vida, lo que pasa por darles una educación y nutrición adecuadas.

La FAO sostiene que los huertos escolares son una plataforma de aprendizaje muy útil para mejorar la educación y la nutrición infantil y, a la vez, fomentan la conservación del medio ambiente y el bienestar social, físico y mental de toda la comunidad educativa.

La necesidad de crear huertos escolares y sus objetivos

En los países industrializados, la agricultura intensiva y los actuales hábitos alimentarios tienen cada vez más efectos nocivos para nuestra salud y para el medio ambiente, mientras que muchos países subdesarrollados no poseen los medios y la formación suficiente para conseguir una agricultura capaz de dar de comer a todas las personas de forma suficiente y segura.

Entre todos podemos conseguir que los huertos escolares tengan un papel significativo en la lucha contra estos problemas que amenazan a la sociedad actual: la inseguridad alimentaria y el cambio climático.

Para ello es necesario promover hábitos que mejoren la salud, como una alimentación más saludable, y una educación nutricional, agrícola y ambiental que conciencie a los niños de la necesidad de cambiar las cosas,  ya que de ellos dependen las futuras acciones y medidas para erradicar estos problemas.

Los objetivos de los huertos escolares deben estar encaminados a dar respuesta a estos problemas y necesidades. Según la FAO y otros organismos nacionales e internacionales deben ser los siguientes:

  • Mejorar la calidad de educación mediante una pedagogía más dinámica que incluya planes de estudio multidisciplinares que combinen conocimientos teóricos, prácticos y técnicas de subsistencia.
  • Afianzar habilidades prácticas en agricultura y en horticultura mediante la creación y mantenimiento de huertos familiares.
  • Impartir una enseñanza activa vinculando la horticultura tanto al juego y al esparcimiento, como a otras materias como las matemáticas, la biología, la lectura y la escritura.
  • Impartir enseñanzas prácticas sobre nutrición que fomenten la producción y consumo de alimentos saludables y un estilo de vida sano.
  • Aumentar el acceso a la educación atrayendo a las familias a escuelas que traten temas que afecten a su vida cotidiana.
  • Incrementar la calidad nutricional de los alimentos que ingieren los niños y reducir el número de niños malnutridos o con una alimentación inadecuada.
  • Mejorar la actitud y los conocimientos de los niños respecto a la agricultura y la vida rural.
  • Educar en la sensibilidad ambiental contribuyendo a la sostenibilidad del planeta mediante la inclusión de una formación medioambiental y ecológica.
  • Ofrecer a los alumnos un instrumento de supervivencia o apoyo a la economía familiar para épocas de escasez de alimentos o dificultades económicas.
  • Especialmente en países subdesarrollados, aumentar la asistencia escolar y, en muchos hogares, compensar la ausencia de los padres en cuanto a la transferencia de conocimientos necesarios para el desarrollo vital de niños y jóvenes.
  • Promover el oportunidades de generación de ingresos.
  • En las ciudades, mejorar el entorno urbano y la sostenibilidad.

Beneficios de los huertos escolares

Muchos de ellos están relacionados con los objetivos que se pretenden alcanzar, pero otros muchos son beneficios añadidos que surgen como consecuencia del desarrollo de la actividad agraria en las escuelas. Los huertos escolares:

  • Son beneficiosos para el aprendizaje: “Escucho y olvido, veo y recuerdo, hago y entiendo” (Confucio, 551-479 aC).
  • Fomentan el conocimiento de variedades de frutas y hortalizas que eran desconocidas para los niños y/o sus familias.
  • Proporcionan un lugar para adquirir conocimientos relacionados con la naturaleza, la agricultura y la nutrición.
  • Mejoran la dieta y son una fuente de alimentación sana, natural y variada, importante para el desarrollo físico y mental de los niños.
  • Ayudan a luchar contra problemas relacionados con la alimentación infantil: obesidad, desnutrición…
  • Representan un espacio para el disfrute y el esparcimiento dentro de la escuela.
  • Fomentan aptitudes empresariales.
  • Mejoran el entorno y  la sostenibilidad de las ciudades.
  • Contribuyen a la regeneración y conservación del medio ambiente y sus recursos.
  • Favorecen el desarrollo socioeconómico.
  • Son una importante herramienta social ya que en ellos tiene lugar el trabajo en equipo de los niños y niñas de los grupos de clase, así como su interacción con profesores y familias desarrollando valores éticos de convivencia, participación y colaboración.
  • Aumenta las relaciones entre el ser humano y la naturaleza.
  •  Refuerzan el conocimieto de materias básicas como la lectura, la escritura, la biología o las matemáticas.
  • Mejoran la inteligencia de los niños.

Estos son sólo algunos de los beneficios que los huertos escolares pueden representar para la vida de los niños y del resto de la comunidad educativa.

Ecoportal.net

Agro Huerto

http://www.agrohuerto.com/

Fuente del Artículo:

http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Educacion-Ambiental/Huertos-escolares-educacion-y-nutricion

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