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¿Crianza moderna en crisis? el reto de educar en la actualidad

Por: Arturo Fernández

Héctor es el primer hijo de un matrimonio joven, tiene siete años y ha concluido que es feo, ya que nadie lo soporta. Todos los días en vez de esperar a su padre, sentado en el pasillo del colegio como todos los niños, sale a la calle principal de su escuela a jugar al oficial de tránsito, metiéndose entre los autos para intentar hacerlos parar.

En otras dos ocasiones, cuando su padre lo fue a recoger, lo encontró en el bote de basura, intentando pillar algo “interesante”. De inmediato y de un jalón de orejas lo sacó de ahí. El niño no entiende de “buenos modales” y menos quiere escuchar a sus padres.
En clase hace aviones de papel, no acepta hablar con las niñas y se molesta si no se hace lo que él quiere. Incluso, lo trataron de expulsar del colegio hace un par de años, pero al final conmovió a los maestros y logró quedarse.
Pese a todas esas experiencias, él sigue igual. Llora y hace berrinche por todo. Héctor tiene dos hermanos menores (un varón y una mujer), ellos no se tiran al suelo por un capricho, escuchan a sus padres y son niños aplicados en la escuela.
Mauricio e Isabella, son los padres, ellos creen que son los culpables del comportamiento de su hijo, pues cuentan que como fue el primero, estuvieron solos con él por casi cuatro años y lo consentían en todo.
“Siempre tenía lo que quería. Lo alzábamos para dormir desde bebé,  si se antojaba algo se lo comprábamos, pasábamos casi todo el día con él, jugando y atendiéndolo, siempre a su disposición, pero hablándole, porque creíamos que si actuábamos así sería lo mejor”, explica Isabella.
Primero se pensó que el niño tenía un problema de hiperactividad, es decir, un trastorno de la conducta, que lo orillaba a desarrollar una intensa actividad motora, traducida en el moverse continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito.
Sin embargo, luego de algunas revisiones y charlas con psicólogos se llegó a la conclusión de que Héctor había sido muy mimado y no tuvo reglas ni límites claros durante sus primeros años de vida. Esto desencadenó en que asuma tal comportamiento.

Los errores y la educación hoy
Javier Urry, pedagogo y psicólogo, explica que los padres en la actualidad, sobre todo los primerizos, tienen muchas inseguridades y angustias al momento de cuidar y educar a sus hijos. Por lo general, estos problemas son transmitidos a los menores y ocasionan que éstos adquieran comportamientos no deseados. Sobre todo, que se pongan en una posición de dar órdenes en vez de obedecer.
Aclara que no existen fórmulas ni reglas establecidas e infalibles para educar a los niños; sin embargo, identifica algunos errores que son usualmente cometidos y que ocasionan malos hábitos y comportamientos en los menores.
De tal manera, asegura que “la sobreprotección” es uno de ellos. Según dice, los padres asumen muchas tareas de los hijos, estudian con ellos, les disculpan ante el profesor, intervienen antes de verles sufrir las consecuencias de una mala decisión, les dicen constantemente lo que han de hacer, organizan toda la vida familiar a su alrededor a fin de evitarles disgustos.
“Esta sobreprotección resulta muy perniciosa porque forma ciudadanos dependientes y a veces muy tiránicos, porque crecen pensando que el mundo gira a su alrededor, que son los reyes de la casa, no uno más de la familia”, advierte.
Añade que esto además se traduce en personas inseguras, incapaces de tomar decisiones y de enfrentar las dificultades y contratiempos diarios, seres que no saben asumir las consecuencias de sus actos y con problemas de autoestima.
Victoria Gómez es orientadora familiar y explica que otra de las grandes fallas al momento de educar es la “falta de unidad de criterio” entre las figuras de autoridad, ya que si el niño recibe de entrada mensajes contradictorios, es decir, si sus progenitores se desautorizan entre ellos, el menor no sabrá a quién hacer caso y se sentirá perdido, sin referencias claras.
Así, a medida que crezca, aprenderá a utilizar esas discrepancias o diferencias de criterio para hacer lo que quiera. “Siempre es mejor equivocarse juntos que acertar por separado”, añade.
En otro error, cita la falta de continuidad como otro fallo habitual de los padres, quienes se dejan llevar por su estado de ánimo a la hora de educar, de modo que permiten o no determinadas conductas en función de que estén más o menos cansados, contentos o enfadados. “Hay que tener conciencia de que estamos educando siempre, no en momentos concretos”, señala Gómez.
Dice también que otro de los errores continuos en los que muchos padres caen es el de “castigar mal” o poner sanciones desproporcionadas y sin lógica, imponer castigos imposibles, hacer promesas inalcanzables o que no se cumplen.
Si los castigos no se aplican por imposibles o por dejadez, los padres pierden autoridad y transmiten la idea de que sus normas pueden quebrantarse fácilmente. Por eso el psicólogo Julio Fernández recomienda “ser moderado en el castigo y llevarlo a la práctica. En lugar de castigar al adolescente sin salir todo un mes o exigirle que estudie cinco horas diarias, limitarle a una hora la conexión a las redes sociales”.
Finalmente, prometer y no cumplir; las comparaciones entre hermanos; no poner límites ni poner normas mínimas; ser malos ejemplos y estar constantemente negativos, son otros de los errores que también se cometen usualmente en la actualidad.

¿A la antigua, lo mejor?
Para Fernando, quien tiene 59 años de edad y es padre de tres hijos- todos profesionales- las familias jóvenes de hoy transitan por un abanico de consejos y estudios sobre cómo educar a los niños, que a su entender, en vez de ayudarlos los confunden.
Dice que le ha tocado ver a muchos hijos de sus familiares y amigos que se levantan tarde de la cama, que hay que llamarlos varias veces para que vayan a desayunar o ir al colegio. “No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos, ayudan a poner orden en su hogar. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo tele o conectados al Internet”, añade.
Uno de los peores defectos que ha visto en los menores y adolescentes de hoy es que “sacan pecho” por sus amigos y viven poniéndoles “defectos” a sus padres, a quienes además los acusan de “sus traumas”. “No hay quién les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo”, explica.
Por todo esto, Fernando cree que los métodos de hoy no son positivos ni buenos para las familias de la actualidad, ya que no forman personas con carácter y los hace desobedientes.
Recuerda que los horarios estrictos eran una regla inquebrantable en su hogar. Habían horas establecidas para levantarse de la cama, desayunar, ir al colegio, retornar de clases, almorzar, hacer las tareas, jugar, ver tele y dormir.
Del mismo modo, era prohibido levantar la voz o cuestionar las decisiones de los padres, puesto que en caso de hacerlo, el castigo no era tan solo una prohibición. De hecho, los chicotazos eran el principal  temor y básicamente era lo que obligaba a los hijos de su época a pensar más de tres veces antes de cometer alguna travesura.
Fernando cuenta que así fue criado y agradece a sus padres por aquello, ya que según dice, gracias a esa forma de educar que asumieron sus padres él pudo ser un hombre de bien, lograr una profesión, pero sobre todo, tuvo un buen modelo a seguir para poder criar y educar a sus tres hijos.
Empero, reconoce que la dureza y restricciones para con sus hijos bajaron de tono, en relación a lo que él tuvo que pasar durante toda su infancia, sin embargo, asegura que siguió el modelo que conocía y por ello, recomienda a las familias de hoy aplicar el mismo.

Un nuevo punto de vista
La tendencia en la educación actual es dejar que los chicos exploren y desarrollen todo su potencial, sin restricciones, para que en un futuro sean adultos exitosos. Muchos padres dejan la educación en manos de los docentes, porque el trabajo y las actividades no les dejan tiempo para ocuparse de los niños, pero se refugian en “estamos tranquilos porque va  una de las mejores escuelas del país”, ¡gran error!
Por otro lado están las viejas enseñanzas, en las cuales las mamás “acosaban” a sus hijos para que cumplieran con sus tareas, revisaban cada aspecto de la vida de sus hijos (sus cuadernos, sus amistades, qué programas ve en la televisión, qué busca en Internet, etc) y los mantenían muy bien guardaditos en su casa para que no se “juntaran” con las malas amistades. Si llegaban a desobedecer se les daban unos buenos chicotazos para que “aprendieran” disciplina.
Para  la psicóloga, Carla Tapia, ni lo uno ni lo otro es lo adecuado. El dejar crecer a los pequeños con tantas libertades, permisos, sin una orientación adecuada ni el fomento de valores, sólo ocasionará que se convierta en un monstruo, pues no conoce de límites, no sabe lo que es el respeto ni por él ni por los demás.
Según afirma, se puede crear un nuevo modelo de educación, al aplicar inteligentemente las viejas usanzas con las actuales. Por ejemplo: estar al pendiente de lo que al pequeño le ocurre en la escuela, revisar sus tareas y trabajos escolares, platicar ¡sin gritar! para saber si se encuentra bien o algo le preocupa.

Cinco debilidades al criar a los niños de hoy

1. Tenemos miedo de nuestros hijos
“Acostumbro hacer una prueba en la que observo cómo los padres sirven el desayuno a sus hijos en la mañana. Si el niño dice: ‘¡quiero la taza rosa, no la azul!’, aunque la madre ya haya vaciado la leche en la azul, la cambia por temor al berrinche”.

2. Hemos bajado las expectativas
“Cuando los niños se portan mal, ya sea en público o en privado, los padres sólo se encogen de hombros, como si dijeran: ‘así son los niños”‘. Te aseguro que no debe ser de esa forma. Los niños son capaces de mucho más de lo que los padres generalmente esperan de ellos en cuanto a sus modales.

3. Hemos perdido las costumbres locales
Hace tiempo se acostumbraba que los maestros y otros padres de familia tuvieran carta abierta para corregir a los niños maleducados. Eran los ojos y oídos de los padres cuando los niños se portaban mal, hoy no aceptan que maestros u otras personas hablen de sus hijos y menos que los corrijan.

4. Nos apoyamos en los atajos
Creo que es maravilloso que los padres tengan todo tipo de aparatos electrónicos para ayudarlos durante los vuelos o los largos recorridos para ir al consultorio del médico. Pero los atajos también pueden ser un terreno resbaladizo.
Ellos deben aprender a entretenerse por su cuenta. Los bebés deben aprender a tranquilizarse solos en lugar de sentarlos en una silla vibradora cada vez que estén de mal humor.

5. Los padres ponen las necesidades de los hijos por encima de las suyas
De manera natural, los padres tienden a cuidar a sus hijos primero, y eso es bueno para la evolución. Pero los padres de ahora han ido muy lejos, sometiendo completamente sus propias necesidades y salud mental a la de sus hijos. Así, es frecuente ver a muchas madres levantarse una y otra vez de la cama para satisfacer los caprichos del niño, o padres que dejan todo y corren de extremo a extremo del zoológico para traer una bebida a su hija.

Fuente: http://www.elpaisonline.com/index.php/2013-01-15-14-16-26/sociedad/item/231687-crianza-moderna-en-crisis-el-reto-de-educar-en-la-actualidad
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Cuando los padres no son equipo: ¿qué hacer cuando hay diferencias en la forma de educar?

Por: Olga Carmona

No se trata de tener razón, sino de poner el amor delante de la necesidad de alimentar el ego.

La pareja la forman dos personas que tienen biografías, personalidades, maneras de ver el mundo muy diferentes. Parece lógico pensar que cuando se decide iniciar un proyecto común de trascendencia vital, como es formar una familia y ocuparse del desarrollo y cuidado de los hijos, tienen la suficiente compatibilidad como para que ese proyecto sea viable y en él quepa y predomine como una prioridad la tarea de educar a un ser humano vulnerable, indefenso y necesitado de referentes tanto como de alimento y ternura. Sin embargo, y por desgracia, esto solo ocurre en la minoría de las familias. No tenemos ni idea de lo que significa tener un hijo antes de tenerlo y el aterrizaje que ambos miembros de la pareja hacen en la mater-paternidad es poco predecible. Y así, nos encontramos con que nuestra pareja, con la que hasta ese momento todo parecía fluir, no está de acuerdo en muchas de las cosas que atañen a la educación de los hijos, lo cual genera distancia afectiva, desencuentros, soledades y mucha frustración. Es sin duda, uno de los desafíos más difíciles de gestionar, pero también una oportunidad enorme de crecimiento y aprendizaje si lo hacemos desde la humildad y la empatía.

Dado que no podemos cambiar la historia de cada cual, ni tampoco cómo fuimos maternados, lo que sí podemos hacer es tratar de mirar hacia adelante, teniendo presente lo que nos jugamos y siendo capaces, sobre todo, de negociar, entendiendo que los dos estamos aprendiendo, que educar a un hijo es la tarea más difícil que encararemos a lo largo de nuestra vida y que los procesos de toma de conciencia y de aprendizaje de cada persona tienen una velocidad diferente. Se trata de ver al otro como un compañero, un cómplice, un apoyo y no como un enemigo. Partimos de dos premisas básicas que no debemos perder de vista: ambos padres amáis por encima de todo a vuestros hijos y no queréis dañarlos, y que tú elegiste a la otra persona y la consideras honesta y con capacidad de aprender.

Con todo esto por delante, algunas sugerencias para facilitar la cotidianidad serían:

  • No corrijas ni des charlas magistrales sobre cómo deben hacerse las cosas al otro, ni delante de los niños, ni detrás. No hay verdades absolutas, ni porque lo diga un libro ni porque así lo hacía tu padre o madre.
  • No tomes decisiones sobre la marcha. Posponlo hasta hablar con el otro y tratar de alcanzar acuerdos, por mínimos que estos sean. Siempre hay lugares comunes y lo inteligente es poner el foco en lo que nos une, no en lo que nos separa.
  • Maneja las expectativas y aléjate de la perfección. No existe y, menos aún, a la hora de educar. La idea es hacer las cosas de la mejor manera posible, que no será óptima ni perfecta, pero será tu mejor jugada. Revisa, no te conformes y trata de hacerlo mejor mañana.
  • Todos tenemos limitaciones. Hablarlas, saber cuáles son las de tu pareja y las tuyas a la hora de educar, conduce a saber en qué momento debe intervenir cada cual.
  • Ponernos límites, de la misma manera que se los ponemos a los hijos.Dejar explícitamente claro cuáles son las acciones no tolerables por el otro y qué fronteras no se pueden traspasar.
  • Es fundamental no ver al niño como el causante de los problemas, idealizando la vida anterior a la llegada de los hijos, subrayando las dificultades y no la riqueza y oportunidad emocional de esta nueva etapa.
  • Confía en tu pareja. Hay muchas maneras diferentes de educar y salvo aquellas que incluyen maltrato físico o psíquico, no se ha descrito en psicología que un determinado estilo de crianza produzca un resultado inequívoco. Por suerte, no existe el determinismo, solo la influencia.
  • Ayuda a tu hijo a que entienda que mamá y papá hacen algunas cosas de manera diferente y trata de realzar lo positivo del otro y no enfatizar sus zonas oscuras. La prioridad es el niño, no nosotros. Y debemos hacer todo lo posible para que crezca con la mejor versión de sus padres, aún conociendo sus limitaciones.
  • Hablad de ello, de vez en cuando, de forma serena, no como reacción a un desencuentro o una bronca. Quedad para hablarlo en un contexto diferente del propio hogar, sin niños, con inteligencia, buscando acuerdos, recordando lo que os une y la importancia de ser lo más coherentes y coincidentes posible.
  • Evitad la polarización, la vieja historia del “poli bueno y poli malo”. El niño nos tiene que ver como equipo, no como posibilidades individuales de conseguir algo. Es negocio para él a corto plazo, pero abre una grieta que se ensancha con el tiempo y luego ya no se puede saltar.

Es imprescindible entender que no se trata de “tener razón”, ni de ser el “que más sabe de esto”, tampoco de confirmar lo “equivocado que está el otro”. Se trata de poner el amor por encima de nuestra biografía y de nuestra necesidad de alimentar el ego. Se trata de ponerse en el lugar de los hijos y darnos cuenta de que nos están mirando. El mundo es filtrado a través de nosotros. Aprenderán a relacionarse según nos relacionemos entre nosotros y con ellos, aprenderán a negociar según seamos capaces nosotros de incorporar esta herramienta esencial en nuestra cotidianidad, aprenderán a respetar si viven con respeto, en definitiva, construirán una imagen de sí mismos y de los otros con lo que seamos capaces de ofrecerles.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/26/mamas_papas/1474885387_313660.html

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Maestro refugiado y voluntario da un paso para llenar los vacíos en la educación del campamento

Por: ACNUR

Alnur Burtel puede ser un hombre mayor ahora, pero aún recuerda cómo lo inspiraron sus profesores de la universidad a vivir una buena vida y estudiar mucho para tener un futuro mejor.

Ahora, en el campamento de refugiados en Etiopía, en el que vive desde 2011, el hombre de 71 años busca ser una guía similar para los jóvenes sudaneses que también están allí. Es un lugar donde la inspiración y la motivación pueden ser un bien escaso.

“La educación es un instrumento para la vida y el desarrollo”, dice Burtel, desde su Centro de Lenguaje en el campamento en Sherkole, Etiopía. Él construyó el pequeño centro educativo de una habitación, y enseña inglés y cívica a refugiados adolescentes y adultos jóvenes que no han tenido educación o capacitación vocal apropiadas.

“La educación es un instrumento para la vida y el desarrollo”.

“Los refugiados jóvenes están desperdiciando sus vidas, sin hacer nada”, añadió. “Es momento de terminar con este problema. Estas personas jóvenes con el futuro de nuestros países”.

En Sudán, Burtel enseñaba inglés en una secundaria local y en la Universidad de Omdurman. “Pensé, alimentemos sus mentes. Si tengo éxito cambiando la vida de solo una persona, eso ya hará una diferencia”.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ayuda con la administración del campamento Sherkole, donde vive Burtel junto con más de 11.200 personas, en su mayoría refugiados de Sudán, hace su mejor esfuerzo para brindar tanta educación como le es posible, pero los recursos escasean. El llamamiento del ACNUR para Etiopía solo ha recibido 35% de los fondos, con un faltante de $181 millones de dólares, significando que la educación queda atrás de prioridades como brindarle a los refugiados albergue, alimento, y atención médica.

Alnur Burtel frente a la clase donde enseña a jóvenes refugiados. © ACNUR/Diana Diaz

Es aquí donde voluntarios comprometidos como Burtel son cruciales para llenar estos vacíos. Él y otros dos refugiados voluntarios enseñan inglés y cívica, transparencia, ley y lo que a Burdel le gusta llamar “coexistencia pacífica” a 130 estudiantes. El ACNUR y la agencia del Gobierno de Etiopía para los refugiados, les han dado dos pizarras y tizas.

Burtel es de Kauda, una ciudad en las montañas Nuba en la región Kordofan en Sudán, donde el conflicto se volvió a desencadenar entre los rebeldes y fuerzas gubernamentales en 2011. El día que él y su esposa huyeron, en junio de 2011, fue “el día que las personas de Nuban fueron asesinadas en masa”, recuerda, con lágrimas en sus ojos. Sus dos tíos fueron asesinados y su hogar fue destruido.

 “Dejé todo atrás, excepto mi conocimiento”, dice Burtel. “Tengo el sueño de desarrollar servicios educativos para jóvenes. Los aliento a que aprendan los unos de los otros. Eso les ayuda a aumentar su autoestima. Tengo muchos estudiantes brillantes que solo necesitan un poco de confianza”.

“Tengo muchos estudiantes brillantes que solo necesitan un poco de confianza”.

El Centro de Aprendizaje tan solo ha estado abierto desde enero de 2016, pero los estudiantes de Burtel ya reconocen el impacto de sus lecciones y se sienten comprometidos para aprender más.

“Antes no entendía completamente la importancia del estudio”, dice Emoel Yakub, refugiado sudanés de 27 años. “Con Alnur no solo estoy aprendiendo a hablar inglés, ahora entiendo por qué tenemos que respetarnos. Estamos mejorando y somos más responsables para poder tener oportunidades de un mejor futuro”.

Yakub y otros graduados del Centro de Estudio Light ahora usan lo que Burtel les enseñó, y ellos mismos están enseñando inglés a niños refugiados en el campamento.

Sirak Sileshi, asociado de protección en Sherkole, elogia a Burtel por añadir estas valiosas lecciones al curriculum básico de idioma.

Alnur Burtel enseña en una clase de bambú, la que él llamó «Centre de idioma Luz, donde los jóvenes refugiados tienen acceso a aprendizaje de idiomas y educación cívia. © ACNUR/Diana Diaz

“Alnur inspira a los refugiados a perseguir sus sueños a través de la educación, mientras que les devuelve el sentido de normalidad a sus vidas”, dice Sileshi. “Debido a las limitantes de presupuesto, el ACNUR y nuestros socios no siempre pueden ofrecer educación secundaria o de idioma para los refugiados. Nosotros dependemos de voluntarios como Alnur para que los jóvenes puedan desarrollar al máximo su potencial, para recuperar sus esperanzas en la vida y preparase para soluciones duraderas en la búsqueda de vidas productivas”.

Los cinco hijos adultos de Burtel, de edades entre los 21 y los 35 años, estudiaron en Kenia gracias a programas de becas. Ellos están preparados para desarrollarse en carreras como enseñanza, enfermería y trabajo para el desarrollo.

Los jóvenes refugiados representan cerca de un 15% de la población en Sherkole y a menudo están en riesgo de violencia y de involucrarse en mecanismos de sobrevivencia peligrosos. Alnur espera poder alentar a una generación completa de jóvenes en el campamento a desarrollar las habilidades para encontrar trabajos cuando vuelvan a sus hogares.

“Espero que los jóvenes puedan transmitir los mensajes de tolerancia para que la paz acoja nuestros turbulentos países”, dice. “La educación no es solo una solución, pero es el inicio de la juventud para contribuir con sus comunidades”.

Fuente: http://www.acnur.org/noticias/noticia/maestro-refugiado-y-voluntario-da-un-paso-para-llenar-los-vacios-en-la-educacion-del-campamento/

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En educación, un país con aplazos

Por: Ricardo Roa

Una sociedad que no se interesa por la calidad de su educación no tiene porvenir. Le espera más pobreza, más desigualdad, más inseguridad. Nuestra educación pública está en crisis. O peor todavía: muchos de los que deberían trabajar para revertir la crisis tienen una mirada estrábica.

Sin embargo, algo puede que comience a cambiar. El Gobierno intenta extender la escolaridad preescolar, lo que está muy bien aunque aún no hayan dicho nada sobre el modelo pedagógico. Tampoco debiera olvidar el atraso gigante que hay con la doble escolaridad. Y en Buenos Aires comenzarán a tomarse en serio las evaluaciones y los alumnos podrán ser reprobados: la demagogia pedagógica es un infantilismo que sólo conduce al fracaso.

A la medida del activismo estudiantil, el populismo kirchnerista sancionó un derecho irrestricto a la universidad que acaba de ser suspendido por la Justicia. El proyecto dormía en el Senado y de un día para otro lo despertaron para impulsar la campaña de Scioli. Puro oportunismo.

Nada define mejor a esa ley que sus fundamentos. Allí hay elogios al por mayor al sistema en Venezuela y en Cuba y sesudas interpretaciones sobre los peligros que corren nuestras universidades por la ideología neoliberal.

La ley fue impugnada por una universidad en manos peronistas, La Matanza, porque afecta su autonomía y porque no tiene recursos para atender a una masa de estudiantes que carecen de un nivel mínimo para emprender una carrera de grado.

¿Qué país en el mundo y con nuestro nivel de pobreza permite que el acceso a la universidad sea libre y gratuito? El fracaso de esta estrategia lo paga toda la sociedad. Y el costo es altísimo. No hay estímulos para el estudio y da lo mismo aprobar que no aprobar.

El ingreso es una discusión ochentista. Hoy el problema no es el ingreso. El problema es el egreso: sólo uno de cada 100 que empieza la primaria termina la universidad. Y los pobres cuyos hijos no llegan a la universidad deben pagar igual los impuestos para sostener instituciones de una calidad dudosa.

Progresistas en el discurso y conservadores en la práctica, los gremios docentes son incapaces de aceptar evaluaciones y de trabajar en base a ellas para mejorar los resultados. Lo único que dice esta resistencia es que temen cualquier cambio. Nada que hacer por ahí.

Si seguimos aplicando las mismas fórmulas no vamos a tener un resultado diferente. Esos parches improvisados han dejado escuelas empobrecidas y universidades decadentes, con tasas de egresados que son las más bajas de América latina.

Fuente: http://www.clarin.com/opinion/educacion-pais-aplazos_0_1576042393.html

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Modelo Educativo, ¿poco ruido, muchas nueces?

Por: Abelardo carro Navas

Hace unos días, en este mismo espacio, tuve la oportunidad de dar mi punto de vista sobre el Modelo Educativo que fue presentado pomposamente por el Secretario de Educación, Aurelio Nuño. Como usted podrá corroborar, mis ideas llevaban por título “Modelo Educativo: mucho ruido, pocas nueces”, puesto que a partir de esta pequeña frase, intenté concretar lo que desde mi perspectiva contiene el modelo que refiero: pocas nueces.nuño inee

Como es normal, el texto fue objeto de varios comentarios que, en lo personal, agradezco en demasía, porque de alguna forma me permiten reflexionar sobre cada uno de los argumentos que empleo para explicar lo que considero merece explicación y bueno, dada la posibilidad que tenemos para seguir comentando sobre el documento que elaboraron algunos “genios” en la Secretaría de Educación Pública (SEP), abordaré en esta ocasión tres ideas, intentando nuevamente, argumentar un poco más al respecto para que haya claridad en las mismas.

En primer lugar, me gustaría señalar que este espacio no es suficiente para abordar todos y cada uno de los aspectos que integran los documentos: Los fines de la educación en el siglo XXI, El modelo educativo 2016, y Propuesta curricular para la educación obligatoria 2016. Así lo señalé hace días y así lo vuelvo a reiterar aunque, esta limitante, no restringe el que podamos plantear una serie de inquietudes producto de una reflexión que emana de la lectura de los citados textos.

En segundo lugar, considero que no es un exceso ni una exageración afirmar que el Nuevo Modelo Educativo contiene “pocas nueces pero si mucho ruido”, aseveración que me parece harto pertinente destacar. ¿Por qué? Porque de los aciertos y las fallas en el o los documentos, y que varios especialistas, investigadores, colegas y profesores hemos señalado, se ha abierto la posibilidad de hacer una crítica con fundamento y sin el hígado de por medio. Digo, para eso se puso a consideración del público o… ¿será que si alguien realiza un comentario a los contenidos y a sus líneas “pedagógicas” es porque está en contra de lo que dicta el gobierno y los genios? Como sabemos, criticar no es malo, lo malo es hacerlo sin conocimiento de causa y, por la experiencia que varios tenemos en ello, es que podemos fijar una postura sobre esto. En este sentido, es que recomiendo revisar el texto publicado en esta misma página cuyo título alude a lo que estoy hablando “Develando el lado obscuro del nuevo modelo educativo: la imprecisión de sus argumentos pedagógicos” de Marisol Silva Laya, o el“Modelo Educativo: bondades y contradicciones” de Pedro Flores Crespo, para darse cuenta de que hay conocedores en la materia y que podemos argumentar sobre éste y otros asuntos.

En tercer lugar, referí la página 51 del documento Modelo Educativo 2016, para argumentar sobre las complejidades de una realidad en nuestro país y que dificulta el proceso de enseñanza y aprendizaje: la pobreza y pobreza extrema que viven millones y millones de mexicanos. Es lógico que el currículum, a través de su implementación, pretenda mejorar las condiciones de vida de las personas pero, me gustaría saber: ¿cómo es que andan los niveles de empleo y desempleo en México?, ¿cuáles son los índices de deserción escolar e incorporación al mercado informal de niños y jóvenes en edad escolar? Vaya, ¿cuántos mexicanos se encuentran en ese sector de pobreza y pobreza extrema? Hay de realidades a realidades, y estos datos no se pueden tapar con un dedo – aunque el INEGI haya querido hacerlo –. Aceptar que el maestro tiene que lidiar con factores que no son propios de su desempeño, es aceptar que hay aspectos del proceso educativo que inciden en el aprovechamiento del alumno. ¿Para qué teorizar sobre el aprendizaje social cuando la realidad está superando esa teoría?

Tengo claro que el currículo es algo deseable, una aspiración a lograr y no tengo problema en ello; pero, ¿cómo se espera que los jóvenes que terminan sus estudios en el nivel medio superior de enseñanza dominen el idioma inglés si no hay maestros suficientes para lograr este propósito, por ejemplo? Desearlo es bueno, lo malo es la realidad en la que nos encontramos. Por ello, considero que señalar realidades no significa estar en contra de las aspiraciones de los seres humanos, ¿qué pasaría si en lugar de proponer modelos se atiende lo que debe atenderse como la insuficiencia de maestros? Ahí tenemos la educación preescolar y su obligatoriedad. Veamos cuál ha sido su resultado.modelo_educativo

En conclusión, considero que hacer una crítica constructiva que nos permita dilucidar que algo puede mejorar, es harto pertinente si es que en verdad queremos que la educación en nuestro país cambie. Los foros, las consultas, los escenarios en los que se pueden debatir los distintos puntos de la “Reforma Educativa” y del “Modelo Educativo”, son indispensables; lo errado aquí es que en dos meses no se podrá dialogar lo suficiente para encontrar una vía que permita a los docentes, especialistas e investigadores, formular propuestas que sean acordes a las necesidades y/o demandas como las que planteo.

¿Para qué apresurar un proceso de consulta si lo que se busca es una mejora sustancial en la educación en México? Desde mi perspectiva, el ruido no necesariamente indica que hay buenas nueces, creo, eso lo sabemos… ¿estará dispuesta la SEP y su flamante Secretario a darle prioridad a las nueces más que a lo que se difunde en los medios?

Fuente: http://www.educacionfutura.org/modelo-educativo-poco-ruido-muchas-nueces/

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Colombia todavía puede lograr la paz

Por: Juan Manuel Karg

Por estrecho margen se impuso el NO a los acuerdos de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC EP. El resultado del plebiscito tiene varias lecturas simultáneas, que abordaremos a continuación:

1) Las víctimas votaron por el SI. En aquellos lugares donde más fuerte se ha sentido el conflicto armado que vive Colombia hace más de cinco décadas, el SI tuvo destacada performance electoral. En Bojayá, Chocó, se impusó por 96% a 4%. En Caloto, Cauca, 73% a 27%. En San Vicente del Caguán, Caquetá, por 63% a 37%. En Miraflores, Guavire, 85% a 15%. Y así podríamos seguir enumerando. Los grandes centros urbanos, como Medellín y Bucaramanga, optaron por encabezar la votación del NO, que igualmente tuvo un resultado adverso en la capital Bogotá.

2) Uribe y Pastrana ganaron con una campaña de prejuicios y tergiversaciones. Una y otra vez venimos afirmando que la asimetría comunicacional a favor de los sectores conservadores es bien evidente en nuestras sociedades. Y en estos momentos se siente con más fuerza. El guerrerista Uribe ideó algunos slogans que, a fuerza de repetición, calaron hondo en un sector medio-urbano de la población colombiana: “No le entreguemos el país a las FARC” y “Colombia no puede convertirse en Venezuela”. Inocularon miedo con el día después de la votación, amparados en un conglomerado mediático que permitió una divulgación transversal de esos preconceptos.

3) La abstención favoreció al NO. Las encuestas de las últimas s100emanas, a diferencia de las aparecidas meses atrás, hablaban de un voto mayoritario a favor del SI. Es de presuponer, entonces, que un sector que manifestaba su apoyo al acuerdo no fue a votar pensando que el resultado ya estaba encaminado, consolidado. Cierto triunfalismo prematuro, visto y considerando los extensos apoyos internacionales al acuerdo de paz, que daba sentado que era evidente que el SI se impondría. Los sectores conservadores, en cambio, movilizaron todas sus estructuras a la hora de la votación, especialmente en grandes centros urbanos. Ahí estuvo la diferencia: la derecha capitalizó la abstención, que en términos estadísticos no fue diferente a la media en elecciones presidenciales.

4) Pese al NO, madurez política en las declaraciones tanto de Santos como de las FARC EP. Si Uribe esperaba que, tras los resultados adversos, alguno de los principales promotores del SI comience una escalada discursiva, se equivocó. «Al pueblo colombiano que sueña con la paz que cuente con nosotros» sintetizaron las FARC en un comunicado leído por Timochenko desde La Habana. Juan Manuel Santos, amén de convocar a todos los sectores políticos del país a Nariño, envío a Cuba a sus jefes negociadores y sentenció que “no nos vamos a rendir. Vamos a seguir buscando la paz. Y la vamos a conseguir con más fortaleza”. Ambos ratificaron que el cese bilateral al fuego sigue vigente.

5) ¿Asamblea Nacional Constituyente? El rechazo al acuerdo abre paso a otra vía que nunca fue descartada por las FARC EP: la Asamblea Nacional Constituyente. La defensora de DDHH y ex senadora colombiana, Piedad Córdoba Ruiz, la pidió al conocer los resultados. A Santos le vendría a tono con su idea de convocar a un gran diálogo nacional tras la elección. ¿Qué dirá el uribismo al respecto? ¿Aceptará la idea de una Constituyente en caso que también se integre allí la discusión sobre la justicia, eje exijido por ese sector?

El NO en Colombia deja diversas inquietudes, pero también algunas certezas. La madurez política de los actores implicados en el acuerdo de paz es una luz en medio de la oscuridad, que incluso hace que el propio Uribe no pueda salir exultante ante el veredicto de las urnas. Los próximos días (y semanas) serán claves para ver como se encarrilla la búsqueda de poner fin al conflicto armado más largo que aún tiene nuestro continente. Colombia todavía puede lograr la paz.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217548

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La formación del Docente-Investigador : ¿una política pública de la región?

María Margarita Galindo *

Las instituciones de Educación Superior están obligadas a formar profesionales que respondan a las exigencias que demanda la sociedad para su desarrollo y transformación, a partir de la generación de nuevos conocimientos, siendo la investigación el medio idóneo para producir el conocimiento transformador requerido.

De acuerdo con Padrón (2009), la investigación debe ser entendida “…como aquella clase de procesos de producción de conocimiento científico y tecnológico” (p. 1); la cual, tal como lo señala Rodríguez (2009), debemos asumirla “como forma de vida que posibilita la construcción, elaboración y producción del conocimiento” (p. 27).

Ahora bien ¿cómo ser investigadores y cómo aprender a investigar en la Universidad?, dos interrogantes con una respuesta en común, la investigación solo se aprende cuando se toma conciencia y se comprende lo que este proceso significa, y es al Estado, a través de las instituciones de Educación Superior, en su condición de instituciones de formación profesional, a quienes les corresponde la responsabilidad de formar investigadores, para lo cual requieren contar con docentes-investigadores, profesores que asuman la investigación como parte de su quehacer como docentes.

Para lograr una mejor comprensión de lo que aquí se plantea debemos puntualizar que un docente investigador es aquel que fundamenta su práctica en aula a partir de sus propias investigaciones, que convierte su aula en su mayor laboratorio para constatar lo que investiga; en tal sentido, Pírela y Prieto (2006) señalan:

Los docentes como investigadores deben desarrollar las competencias, con énfasis en el dominio de los términos, procesos y teorías del campo de la investigación, fundamentadas en el razonamiento científico, que le permita abordar de manera crítica la realidad, construir mapas cognoscitivos y valorativos que expliquen la misma, utilizar la capacidad de análisis y síntesis, juicio crítico, motivación al logro, entre otros, para generar de esta forma nuevos conocimientos (p. 121).

De modo que constituye un requerimiento la formación permanente del docente en y para la investigación, lo que implica capacitarlo en el dominio de los elementos (filosóficos, epistémicos y ontológicos) propios de la investigación, siendo la Universidad el principal escenario de referencia para dar respuestas a las exigencias de dicha formación.

A tenor de lo señalado, la investigación, como política de estado, debe ser promovida desde los primeros niveles del sistema educativo por lo que todo maestro o profesor debe ser un docente-investigador, y su acción se debe sentir en todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo.

En otro orden de ideas, Maggiolo y Perozo (2007) afirman que:

El término políticas públicas (PP), se asocia de inmediato con asuntos del gobierno y sistemas políticos o como actividades de las instituciones públicas, que van dirigidas a tener una influencia determinada sobre la vida de los ciudadanos; para considerarse como pública tiene que haber sido generada, o al menos procesada, en el marco de los procedimientos, instituciones y organizaciones gubernamentales.

Partiendo de lo citado, las líneas gruesas de las políticas públicas se construyen a partir del proyecto de país que se prefigura en la Carta Magna de toda Nación, y que posteriormente son desarrolladas en mayor detalle y amplitud en las leyes orgánicas, reglamentos y otros elementos normativos, para atender las demandas y necesidades de la población, que van desde lo social, lo económico, lo educativo, y la salud, entre otras.

Ahora bien, con base a lo señalado, ¿Existen políticas públicas en desarrollo orientadas a la formación de docentes-investigadores en Latinoamérica?

Para dar respuesta, en primer lugar es necesario presentar una breve indagación de la existencia de políticas públicas orientadas a la formación de docentes-investigadores en las Constituciones Políticas o Nacionales de algunos países latinoamericanos, como Venezuela, Colombia y México, para constatar lo que señalan al respecto.

En el caso venezolano, la Constitución Nacional (1999) señala en el artículo 109 que

El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, estudiantas, egresados y egresadas de la comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación.

Este artículo resulta esclarecedor cuando, amparado en el principio de “autonomía universitaria”, el Estado concede la responsabilidad tácita a las Instituciones de Educación Superior de la formación del recurso humano desde y para la investigación.

Por otra parte, el artículo 3 de la Ley de Universidades (1970) específica el alcance de la actividad formativa al indicar que:

Las Universidades deben realizar una función rectora en la educación, la cultura y la ciencia. Para cumplir esta misión, sus actividades se dirigirán a crear, asimilar y difundir el saber mediante la investigación y la enseñanza; a completar la formación integral iniciada en los ciclos educacionales anteriores; y a formar los equipos profesionales y técnicos que necesita la Nación para su desarrollo y progreso.

Por otra parte, la Constitución Política de Colombia (1991) en su artículo 68 expresa que “El Estado garantiza las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra…”; y en el artículo 69 señala que “…El Estado fortalecerá la investigación científica en las universidades oficiales y privadas y ofrecerá las condiciones especiales para su desarrollo”; por otra parte, en la Ley 30 del 28 de diciembre de 1992 (Ley que organiza el servicio público de educación superior), en el artículo 38 indica que “Las funciones del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (ICFES), son…Fomentar la preparación de docentes, investigadores, directivos y administradores de la Educación Superior”.

Se puede apreciar que la legislación colombiana resulta ser más explícita en la materia en referencia, ya que por una parte involucra a las universidades privadas, y por la otra, cuenta con un Instituto específico, como es el ICFES, para asumir la función formativa del docente-investigador.

Igualmente, al revisar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1917), se observa en el apartado V del artículo 3, que “…el Estado promoverá y atenderá todos los tipos y modalidades educativos -incluyendo la educación inicial y a la educación superior- necesarios para el desarrollo de la nación, apoyará la investigación científica y tecnológica, y alentará el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura”; asimismo, en su apartado VII del mismo artículo expresa que “Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, … realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura …, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas”.

Aun cuando este artículo no resulta clarificador en lo que se refiere a la formación del docente-investigador, en Ley General de Educación (1993) encontramos que el artículo 7 indica que:

La educación que impartan el Estado, sus organismos descentralizados y los particulares con autorización o con reconocimiento de validez oficial de estudios tendrá, además de los fines establecidos en el segundo párrafo del artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los siguientes: … VII.- Fomentar actitudes que estimulen la investigación y la innovación científicas y tecnológicas, así como su comprensión, aplicación y uso responsables.

Se puede entender que dentro del “fomento de actitudes que estimulen la investigación” se encuentra la formación del docente-investigador; sin embargo, al estar cargado de subjetividad su implementación se convierte en condición de posibilidad de la autoridad universitaria.

Si algo tienen en común los modelos educativos latinoamericanos es que la investigación es una actividad exclusiva del sector Universitario, las políticas públicas declaradas en estas naciones expresan en líneas generales que la investigación es función indeclinable del ámbito de la Educación Superior; asimismo, estas políticas públicas reconocen la necesidad de apoyar y fomentar la investigación pero no se aprecia claramente la formación de docentes-investigadores como una política clave y fundamental para el desarrollo que declaran y aspiran alcanzar.

Nuestras universidades deberían contar con programas específicos para la formación de docentes-investigadores, preparados no solo en el dominio de un área del conocimiento sino capacitados realmente para hacer investigación en dicha área y que conlleve a enriquecer su acción docente.

En atención a lo expuesto, se observa carencia de claras políticas públicas en materia de formación de docentes-investigadores. Aun cuando algunas universidades han formulado programas de formación de sus docentes, son pocos los programas consolidados orientados a la formación de docentes-investigadores.

Lo anterior no implica el desconocimiento de la existencia de docentes-investigadores, cuya actividad académica se nutre a partir del producto de la investigación que realiza, pero si el reconocimiento de docentes exclusivos dadores de clases, atados al aula sin hacer investigaciones.
Es urgente que la región reflexione sobre la necesidad de conectar la docencia y la investigación y no separarlas, es indispensable reconocer los procesos de formación de docentes-investigadores, que se diseñen programas de formación en investigación de carácter obligatorio.

Investigar no es trasmitir datos producidos por otros, investigar es acudir a la búsqueda de la verdad desde la racionalidad critica y la formación de docentes-investigadores debe estar fundamentada dentro de esa concepción.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999). [Documento en línea]. Disponible: http://unefm.edu.ve/web/motor_constitucion/constitucion.pdf [Consulta: 2016, agosto 15]

Constitución Política de la República de Colombia (1991) [Documento en línea]. Disponible: http://www.registraduria.gov.co/IMG/pdf/constitucio-politica-colombia-1991.pdf [Consulta: 2016, agosto 15]

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1917) Diario Oficial de la Federación 5 de febrero de 1917. Ultima reforma del DOF 29 de enero de 2016. [Documento en línea]. Disponible: HYPERLINK «http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/htm/1.htm»http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/htm/1.htm [Consulta: 2016, agosto 15]

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Ley de Universidades. (1970). Gaceta Oficial de la República de Venezuela, 1.429 (Extraordinario). Septiembre 8, Caracas.

Ley General de Educación de los Estados Unidos Mexicanos (1993). [Documento en línea] Disponible: https://www.sep.gob.mx/work/models/sep1/Resource/558c2c24-0b12-4676-ad90-8ab78086b184/ley_general_educacion.pdf [Consulta: 2016, agosto 15]

Maggiolo, I. y Perozo Maggiolo, J. (2007). Políticas públicas: proceso de concertación Estado-Sociedad. Revista Venezolana de Gerencia, 12(39), 373-392. [Documento en línea] Disponible: HYPERLINK «http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-99842007000300004&lng=es&tlng=es»http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-99842007000300004&lng=es&tlng=es. [Consulta: 2016, agosto 15]

Padrón, J. (2009). Obstáculos para una investigación social orientada al desarrollo. Seminario nacional de ciencias sociales. [Documento en línea]. Disponible: HYPERLINK «http://www.ucla.edu.ve/viacadem/redine/jornadas/CarpetaConferencistas/ResumenConversatorioDrJPadron_UCLA2008.pdf»http://www.ucla.edu.ve/viacadem/redine/jornadas/CarpetaConferencistas/ResumenConversatorioDrJPadron_UCLA2008.pdf [Consulta: 2016, Abril 16]

Pírela de Farria, L. y Prieto de Alizo, L. (2006). Perfil de competencias del docente en la función de investigador y su relación con la producción intelectual. Opción, vol. 22, núm. 50, 2006, pp. 159-17

Rodríguez, Y. (2009) La formación de docentes investigadores: lineamientos pedagógicos para su inserción en los currículos. Revista TEORÍA Y PRAXIS INVESTIGATIVA, Volumen 4 – No. 1, Enero – Junio 2009 Centro de Investigación y Desarrollo • CID / Fundación Universitaria de Área Andina

 

* María Margarita Galindo
correo de contacto:mariagalindo2008@hotmail.com

La autora forma parte del Doctorado Latinoaméricano en Educación: Políticas públicas y profesión docente.

Fuente de la imagen: https://escritoradebolsillo.files.wordpress.com/2015/06/librosss.jpg

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