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Entre el libro de texto y la literatura infantil

Por: Victor Montoya 

En la Primera Feria del Libro Infantil y Juvenil realizado en La Paz, en febrero de 2012, una atenta maestra del ciclo primario, que asistió a mi conferencia sobre La violencia en la literatura infantil, me preguntó en tono amable: Qué tipo de literatura se debe aplicar en las escuelas para estimular el habito a la lectura de los niños. Le miré a los ojos y contesté: Todo lo que está al margen de los libros de texto.

En efecto, los libros de texto, que se aplican dentro del sistema educativo, no cuentan historias que les interese a los niños, pues son libros que, en primer lugar, tienen una función didáctica y de enseñanza de conocimientos, que los profesores consideran importantes para el futuro desarrollo intelectual y profesional de los niños.

Sin embargo, los libros que prefieren los pequeños lectores son aquellos que les cuentan historias que tienen la magia de transportarlos a otras dimensiones en las alas de la imaginación, que es una de las facultades que caracteriza a los seres humanos; más todavía, los niños, independientemente de su condición social y racial, tienen derecho a ser tratados con respeto y cariño, pero también tienen derecho a tener acceso a las joyas de la literatura infantil que, además de avivar su fantasía y creatividad, les permite desarrollar su capacidad verbal y resolver sus ataduras emocionales.

Un buen libro de literatura infantil no sólo nutre los conocimientos del niño, sino que también educa su sentido estético, aunque algunos escépticos pongan en duda este precepto avalado desde hace tiempo por escritores, ilustradores, psicólogos y pedagogos.

Los libros infantiles, sin necesidad de caer en el didactismo, cumplen la función de formar a personas que, en su vida futura, tengan instrumentos lógicos, críticos y lingüísticos, que les permita desarrollarse sin muchas dificultades en una sociedad cada vez más competitiva y tecnocrática.

La literatura infantil, como ya lo remarcamos en otras ocasiones, contribuye al enriquecimiento del patrimonio lingüístico del niño, a parte de que estimula su fantasía y capacidad creativa, que es una de las facultades mentales que diferencia a los humanos de los animales primarios. En palabras del lingüista Dámaso Alonso: La literatura infantil contribuye a que el niño penetre en el conocimiento de la lengua, a través del espíritu lúdico de las palabras, las onomatopeyas, el ritmo, la cacofonía, la prosa rítmica y la eufonía (palabras que suenan bien).

Los libros que están escritos a partir de las necesidades emocionales e intelectuales de los niños, serán siempre los que más incidan en su desarrollo integral, en virtud de que los libros infantiles, elaborados con un criterio más lúdico que didáctico, tienen la fuerza de atrapar su atención, estimular su hábito a la lectura, reafirmar su autoestima y moldear su conducta personal.

Ya se sabe que a los niños, por lo general, no les gusta los cuentos y poemas que aparecen en los libros de texto a manera de lecturas extras. Los niños prefieren una literatura que esté exenta de senso-moral (refranes, moralejas y sentencias), libros que les permita zambullirse en su propio mundo cognoscitivo, es decir, libros que expresen sus sentimientos y pensamientos de manera auténtica y recreativa.

Por fortuna, los escritores para jóvenes y niños, en un intento por apartarlos de los libros didácticos y acercarlos al puro placer estético de la recreación literaria, redoblan sus esfuerzos por crear obras que no defrauden a sus lectores, sabiendo que esta literatura no sólo promueve la imaginación y la creatividad, sino que forja el hábito a lectura de quienes serán los futuros grandes lectores de la gran literatura universal.

Los maestros saben, por experiencia propia, que los niños tienen preferencias por los libros que cuentan historias verdaderas, pero que incluyen elementos ficticios, a menudo sobrenaturales; historias contextualizadas en un tiempo y lugar que resultan familiares a los miembros de una comunidad, y que aportan a la narración cierta verosimilitud.

Las leyendas y los cuentos populares que se desarrollan habitualmente en un lugar y tiempo reales, y que los lectores pueden reconocer sin mayores dificultades mientras se internan en las páginas del libro, son siempre los que mejor representan su mundo cognoscitivo, aunque en la trama intervengan personajes y elementos ficticios, a modo de darle un toque de magia a la historia narrada.

En este caso, los libros que contienen narraciones de la tradición oral, transmitidos de generación en generación, son excelentes recursos cuando se los sabe usar de manera adecuada en la escuela y conforme a las necesidades de los niños. No se debe olvidar que, por ejemplo, los cuentos populares, aparte de transmitir una sabiduría acumulada durante siglos, encierran en sus historias, hechas de realidad y fantasía, una serie de recursos terapéuticos que ayudan a los niños a resolver, mediante una catarsis, sus frustraciones, traumas o deseos no cumplidos.

El niño, independientemente de su edad, se hace cómplice de los personajes, las escenas y situaciones que el autor le transmite por medio de la re-creación literaria. El lenguaje plurisignificativo hace que el niño, con su particular intuición, elabore sus propias imágenes visuales de los personajes y los contextos que aparecen en los cuentos, ya sean éstos reales o ficticios. Esto no niega, de ningún modo, que el discurso literario debe ser claro, sencillo y convincente, sobre todo, si se considera que el receptor directo es el niño, quien se forma un mundo de ilusiones apenas ve un libro con un empastado llamativo y salpicado de imágenes que le despiertan la curiosidad por saber qué historias se esconden entre los renglones de los textos.

Las leyendas y los relatos de nuestra cultura, recogidos en las obras de Antonio Díaz Villamil, Antonio Paredes Candia, Jesús Lara, Rigoberto Paredes, Isabel Mesa y Liliana De la Quintana, por citar algunos, constituyen, por antonomasia, una literatura que no sólo es apta para los adultos, sino también para los niños, quienes gozan con estas historias, cuyos argumentos les abren las puertas hacia un mayor conocimiento de nuestros valores culturales y hacia un mundo lleno de sabiduría popular.

Los cuentos provenientes de la tradición oral y la memoria colectiva, no conocen autores ni épocas. Su presencia entre nosotros, luego de haber transitado de boca en boca, se debe a que forman parte del espíritu del pueblo, en cuyo seno se incubaron como valores humanos universales dignos de ser transmitidos a los miembros de una colectividad.

La mayoría de las narraciones de la tradición oral representan el alma de los pueblos que, para sobrevivir a los avatares del tiempo, necesitaron concentrar sus experiencias y vivencias en los renglones de un relato o en los versos de un poema, que nos hablan del pasado, el presente y el futuro de una comunidad que se resiste a sucumbir en los polvos del olvido.

No hay mejor manera de conocer la historia, costumbres y tradiciones de un pueblo que no sea a través de su literatura, donde se concentran sus grandezas, tragedias y esperanzas. La palabra escrita, utilizada en este sentido, cumple una función por demás fundamental, ya que sin ella sería más difícil registrar la memoria colectiva y dejar un testimonio histórico para las generaciones del futuro. En el caso de la literatura se ha usado la palabra escrita como un instrumento para transmitir ideas y sentimientos cotidianos, pero también como un instrumento para crear, incluso con afanes lúdicos y estéticos, una serie de relatos, mitos, leyendas, fábulas, poemas, canciones y cuentos.

Ahora bien, el libro de texto y el interés de los niños por la lectura no siempre han formado una buena mancuerna. El libro de texto, desde que se desarrolló la imprenta de Johann Gutenberg, ha tenido tradicionalmente la función de ser un libro estándar para transmitir conocimientos en cualquiera de las ramas del conocimiento humano, desde la enseñanza básica hasta las academias de profesionalización. En cambio la literatura infantil, desde los albores de su desarrollo, estaba destinada a cumplir otra función distinta a la de los libros de texto, debido a que no tenía otro propósito que despertar la fantasía de los lectores, transmitiéndoles historias reales y ficticias o cuentos de encantos y espantos.

El libro de texto, a diferencia de la literatura infantil, a veces es un obstáculo que se antepone en la interrelación profesor/alumno, y un medio que, en lugar de estimular la actividad creativa del alumno, bloquea los deseos de asimilar nuevos conocimientos. No en vano Beatriz Soria, en su artículo El libro de texto y la educación, nos recuerda: El libro de texto es utilizado como el libro de lectura. El niño es obligado, con la guía del maestro, a leer y releer la lección o responder un cuestionario sobre lo leído. El libro de texto en la escuela primaria lo es todo, y la clase se reduce a la lectura y comentario del libro que, por lo general, es único. Además, incoherente con las aspiraciones, intereses y mundo circundante del niño o el joven. Por otro lado, como si fuera nada, es escrito por los autores -en general- sin criterios definidos; no se valoran las leyes psicológicas del aprendizaje; no está vinculado a la comunidad y sus características lingüísticas, culturales, sociales; ni guarda secuencia en el control del vocabulario para un dominio básico del idioma materno.

La literatura infantil cumple una función mucho más creativa y lúdica, y, por eso mismo, no es casual que los niños ocupan más tiempo en la lectura de estos libros que haciendo los deberes de la escuela. Los libros destinados a los pequeños lectores son una suerte de varitas mágicas que ayudan a superar el tedio de cada día. De ahí que todo escritor e ilustrador, que pretenda llegar a los niños con sus obras de creación, está en el deber de interiorizarse, primero, en el mundo cognoscitivo de los niños y, segundo, está en la obligación de elaborar un material que concite la atención de ellos tanto con la forma como con el contenido.

Si el niño es el receptor principal de los libros infantiles, entonces se sobreentiende que debe comprender la connotación semántica de las palabras y el mensaje que se le quiere transmitir a través de los textos y las ilustraciones. De nada sirve elaborar un mamotreto a nombre de literatura infantil, con letra apretada y menuda, y dibujos de mal gusto, porque a los niños no se les puede engañar como a bobos. Cualquier libro que no sea de su agrado, volará por los aires como ocurre con algunos libros de texto que son engorrosos y pesados como las patas de un muerto.

Fuente: http://victormontoyaescritor.blogspot.com/

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Educar sin levantar la voz. Cómo pasar del grito al diálogo

Por:  Observatorio FAROS Sant Joan de Déu

Como padre, reconocerás que tus hijos te han enervado en más de una ocasión, cuando no obedecen, cuando te ignoran, cuando te contradicen… y que gritarles puede resultar una herramienta de resultado fácil.

Sin embargo, este hábito es poco recomendable si quieres inculcar buenos comportamientos, disciplina a largo plazo y una relación sana en el seno de la familia. El grito no es sólo un método de corto recorrido, sino que, además, puede tener consecuencias indeseables en el desarrollo de tus pequeños.

Los efectos negativos de los gritos son mucho mayores que los escasos beneficios que pueden aportar en momentos puntuales. En consecuencia, tienes que trabajar actitudes y modos de afrontar situaciones complejas para dejar atrás los monólogos en tono de voz elevada dirigidos a tus hijos y poner en práctica diálogos respetuosos con ellos.

Daños limitantes e irreversibles

Educar mediante gritos genera un malestar constante, estrés, problemas de concentración, desmotivación, frustración, rabia, baja autoestima, desatención, etc. Tus hijos responderán de la misma forma y no sólo te gritarán a ti, sino que también lo harán en otros entornos, en la escuela, con los amigos en sus actividades de ocio, etc.

Además, estudios psiquiátricos elaborados en el ámbito norteamericano han demostrado que estas prácticas pueden, incluso, alterar significativamente y para siempre la estructura de los cerebros de los niños.

Alternativas a levantar tu voz

La conexión emocional con tus hijos es fundamental para la disciplina. Por ello, es tan importante cultivar, día a día, a través de pequeños momentos, la complicidad con ellos. Cuando los niños se sienten seguros y amados se encuentran más receptivos al diálogo y a entrar en razón antes de que estalle un conflicto a gritos.

Los expertos proponen a los padres poner en marcha cuatro prácticas positivas para lograr armonía en casa:

  1. Antes de levantar la voz, un respiro.Es recomendable que como padre, te avances al momento de pérdida de control para evitar los gritos. Por ejemplo, saliendo de la zona de conflicto durante breves momentos. Con ello, podrás replantearte la situación, respirar profundamente y calmarte. De esta manera, también enseñarás a tus hijos a gestionar de una forma saludable situaciones de conflicto y a fijar dónde se encuentran los límites de la convivencia.
  2. Habla sobre las emociones. El enfado o la rabia son sentimientos habituales, pero también lo son la alegría, la tristeza, los celos o la frustración. Todas las emociones forman parte de la condición humana y debes enseñar a tus pequeños que son normales, pero que deben ser gestionadas coherentemente y con respeto. Por este motivo, es primordial el diálogo, hablar con tus hijos a menudo de la variedad de sentimientos que pueden experimentar y animarlos a desarrollar actitudes respetuosas tanto para ellos mismos como en sus relaciones con la familia y con amigos.
  3. Dirige el mal comportamiento con calma, pero firmemente. Es normal que los niños se porten mal en algún momento porque forma parte del proceso de su propio crecimiento. Habla con tus hijos firmemente, respetando su dignidad, pero dejando claro que ciertos comportamientos son intolerables. En esta conversación debes poner la mirada a su mismo nivel y estar próximo, incluso cogerles de la mano. Las perspectivas de arriba a abajo o distanciada no ayudan a resolver el enfrentamiento.
  4. Evita las amenazas. Aplicar castigos o amenazas crea en los niños más sentimiento de enfado, resentimiento y, en definitiva, agrava el conflicto. Además, a largo plazo, pueden limitar el desarrollo de las bases de una correcta disciplina. Ambos, castigos y amenazas, humillan y avergüenzan a los pequeños, con lo que generas en ellos sentimientos de inseguridad. De hecho, una alternativa es mostrar a tus hijos las consecuencias positivas de un buen comportamiento.

Beneficios para la personalidad

Aportar serenidad a la resolución de momentos críticos con tus hijos va a ser una clave no sólo en la constitución de su carácter, sino también de su personalidad y su capacidad para afrontar situaciones complejas en todos los ámbitos.

Los gritos pueden aparecer en momentos esporádicos, sin mayor trascendencia y como resultado del empecinamiento de los niños o del estrés y responsabilidades que arrastran los padres. Sin embargo, la práctica habitual de educar elevando la voz, imponiendo situaciones, requiere de un replanteamiento en su totalidad.

El grito es la respuesta rápida, pero como padre debes recapacitar y replantear los conflictos con sosiego y dialogar con tus hijos. La conversación calmada, la escucha activa de todos los argumentos, e incluso, la opción de pedir perdón desde ambas partes, serán imprescindibles para una convivencia más agradable.

Acceso a las fuentes de consulta:

No yelling here! News.com.au. [Fecha de consulta: 14/04/2016]

Loud but not proud. The Guardian. [Fecha de consulta: 14/04/2016]

Claves para educar a tu hijo sin gritar. ABC. [Fecha de consulta: 14/04/2016]

The Long-Lasting Effects of Yelling at Your Kids. Healthline. [Fecha de consulta: 14/04/2016]

A Parental Wake-Up Call: Yelling Doesn’t Help. Parents. [Fecha de consulta: 14/04/2016]

Fuente noticia: http://faros.hsjdbcn.org/es/articulo/educar-sin-levantar-voz-como-pasar-grito-dialogo

Fuente imagen: http://beta.noroeste.com.mx/files/Publicacion/1009478/Foto/original/MOM1-18426.jpg

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El aprendizaje basado en vídeo fomenta la creatividad de los alumnos

Por: Red Educativa Mundial

Los estudios realizados en los distintos países (Reino Unido, Portugal, Suecia, Alemania y España), dentro del marco del proyecto europeo de JuxtaLearn, indican que las actividades que emplean el vídeo como herramienta educativa consiguen que el aprendizaje sea progresivo y reflexivo, a la vez que fomentan la creatividad y curiosidad de los alumnos. En todas las experiencias educativas realizadas con estudiantes de Primaria, Secundaria, Bachillerato y universidad se resalta el poder innovador de este modelo de aprendizaje.

El proyecto lo han liderado investigadores del Laboratorio de Tecnologías de la Información en la Educación (LITE) de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), en España, que han realizado distintas experiencias educativas en diversos países, donde más de 2000 alumnos de distintos niveles educativos han estado involucrados en actividades basadas en el aprendizaje a través de la creación de vídeos. Los detalles se han publicado en la revista IEEE Transactions on Learning Technologies.

El equipo ha desarrollado ClipIt, una red educativa diseñada específicamente para el aprendizaje basado en vídeo, aunque puede ser usada con cualquier tipo de contenido educativo. A través de esta plataforma, los alumnos son los creadores de los propios vídeos y se convierten en revisores del material educativo de sus compañeros. De esta forma, toman un papel protagonista en su proceso de aprendizaje y fomentan su creatividad mientras usan tecnologías educativas.

“El profesor les propone una serie conceptos relacionados con alguna de las asignaturas para que realicen el vídeo, incluyendo el guión, preparación de materiales previos, fase de grabación y edición”, explica Estefanía Martín, investigadora del grupo LITE, quien añade: “Este proceso reflexivo que tiene lugar en un contexto de aprendizaje entre iguales hace que los alumnos comenten en un ambiente seguro su opinión acerca de los vídeos producidos por sus compañeros, aportando ideas de mejora a los mismos y detectando inconsistencias en su propio aprendizaje”.

Los investigadores concluyen en este proyecto que el rol activo del alumno en el proceso de aprendizaje genera una actividad docente mucho más activa y creativa. Entre los métodos docentes innovadores empleados destacan el flipped classroom (donde el alumno es el creador de los vídeos para explicar a sus compañeros conceptos relacionados con la asignatura que ayudan a mejorar su comprensión), el blended learning (que integra metodologías presenciales y virtuales), la revisión entre iguales o el mobile learning (donde los estudiantes trabajan desde distintos dispositivos, como mesas multicontacto, tabletas, ordenadores y dispositivos móviles).

Aparte del feedback obtenido por los participantes de estas experiencias educativas, este proyecto recoge una comparativa entre los aspectos positivos y negativos más importantes encontrados en los diferentes países en función de la tecnología. Según las opiniones y valoraciones de los estudiantes, el hecho de tener que explicar un concepto concreto hace que tengan que adquirir conocimientos de una forma profunda para poder transmitírselo a sus compañeros. Además, los alumnos han destacado la importancia de la colaboración y el trabajo en equipo a diferentes niveles, así como el carácter lúdico y creativo de la experiencia educativa.

Los investigadores también han analizado las interacciones entre los estudiantes y el contenido de los comentarios vertidos en la plataforma mediante la combinación de técnicas de análisis de redes sociales (SNA, en inglés). Los resultados han puesto de manifiesto que los grupos con mayor compromiso con la actividad fueron los más generosos en cuanto a la realimentación que otorgaron a otros grupos y a las valoraciones emitidas. También se han encontrado diferencias entre los usuarios dependiendo de alguna característica de su perfil, como el género o la edad.

“Hemos observado que las mujeres están más interesadas en recomendaciones basadas en los contenidos y comentarios incluidos por sus contactos, mientras que los hombres prefieren que las sugerencias se hagan en base sólo a contenidos relacionados con los suyos propios”, destaca la investigadora de la URJC.

En cuanto a la edad, los usuarios más jóvenes valoran más los trending topics, frente a los estudiantes con mayor edad, que dan más importancia a lo que sucede en su red social más cercana y a los comentarios de sus contactos. Además, los investigadores también han observado diferencias entre los alumnos con experiencia laboral y los que no la tienen, puesto que aquéllos que tienen experiencia previa valoran mucho su tiempo disponible y dan prioridad a aquellas sugerencias relacionadas con sus intereses y objetivos de aprendizaje. (Fuente: URJC).

Fuente: http://www.redem.org/el-aprendizaje-basado-en-video-fomenta-la-creatividad-de-los-alumnos/

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Pertenencia e identidad en la institución escolar

Por: Teresa Cassará Giudici

La escuela, además de ser un centro de formación académica, constituye también un espacio afectivo desde el cual los niños/as y jóvenes se forman como personas. En los primeros años de escolaridad y la etapa adolescente el sentirse parte de un todo, el percibir apoyo de los docentes y de sus padres, el comprobar que se es valorado, involucra tanto a los alumnos como a los propios docentes, dado que profundiza y fortalece el espíritu de pertenencia propiciando un ambiente apto para el desarrollo de ideas, acciones y actitudes.

La identidad no surge de forma “espontánea”. Por el contrario, se trata de una construcción que los miembros de la comunidad realizan a partir de la cultura que poseen, en un contexto social determinado y a partir de una participación comprometida. Dicha participación es un vehículo para el desarrollo de sentimientos de pertenencia. Si bien no hay fórmulas únicas para lograr una adecuada creación de vínculos entre los miembros de una institución educativa, habida cuenta de las diferencias personales, sí hay criterios basados en idearios que se consideran básicos.

Lo emocional como punto de partida motivacional

El factor emocional en este proceso de identificación y, dado el carácter de importancia en la construcción del espíritu de pertenencia, se encuentra condicionado por múltiples variables. Algunas de ellas son la etapa escolar en la que se encuentran los alumnos/as, el contexto familiar-social, el bagaje cultural…

Los primeros años de escolaridad se hallan atravesados por una gran carga emocional, mientras que durante la adolescencia más que emocional es racional, pues se encuentra atravesada por intereses, motivaciones, integración en grupos heterogéneos, etc. propios de la etapa.

La posibilidad de crear vínculos en la escuela desde la dimensión afectiva-emocional genera reconocimiento propio y de los otros. Esto implica apego y adhesión al grupo de pertenencia, una variable indispensable que incide exponencialmente en el proceso educativo. Al identificarse con otros, compartir roles, reconocer actitudes, el estudiante se vuelve capaz de identificarse él mismo, de adquirir una identidad subjetivamente coherente y plausible.

Resulta pertinente reconocer que la autopercepción en los niños/as o jóvenes, que en su contexto educativo vivencia son signos y rasgos que brindan identidad cultural a sus integrantes y constituye un punto de partida en la adhesión a su comunidad. Ellos son parte de esa comunidad y, si se les brinda la posibilidad de participar e interactuar, pueden no solo pertenecer, sino también “ser referentes” en ese contexto. Componentes y variables que influyen en la “valorización de sí mismo” y, en consecuencia, en la calidad de su proceso de aprendizaje.

La creación de un clima institucional favorable resulta central, pues incide en el comportamiento y en los resultados de los alumnos en su proceso de formación. Desde esta perspectiva un auténtico desafío docente apunta al logro de una convivencia sustentada a través del diálogo, el debate, el respeto, la reflexión… Aún en las diferencias y sin imponer mecánicamente, sino generando una opción válida al internalizar vínculos de pertenencia e identidad.

Los siguientes cuadros dan cuenta, sintéticamente, de algunos componentes básicos esenciales en la construcción de la cultura organizacional de la escuela y de su clima institucional.

El proponer estrategias pedagógico-didácticas que otorguen los elementos indispensables para construir categorías nocionales que promuevan la convivencia cotidiana en la comunidad escolar respalda la posibilidad de alcanzar estas intenciones educativas.

Si bien no existen fórmulas únicas, pues cada institución en su contexto temporo-espacial-social es una unidad en la diversidad, hay enfoques, criterios y requisitos que se consideran básicos para fomentar un clima institucional que permitan vivenciar una percepción positiva de la comunidad.

Desde la dimensión institucional-pedagógica y entendiendo las mismas como ejes desde donde pensar la importancia de promover en la institución escolar el “sentido y espíritu de pertenencia” se sugieren a continuación, sintéticamente, algunas actitudes, componentes y variables que promueven vínculos relevantes que permiten abordar la problemática de fomento de un clima institucional favorable entre los miembros de una comunidad educativa.

¿Qué valores fomentar para que los miembros de la comunidad educativa se consideren parte de ella?

  1. Respeto por las iniciativas individuales.
  2. Participación respetando las diferencias.
  3. Autonomía personal.
  4. Libertad con responsabilidad.
  5. Práctica del trabajo común como eje enriquecedor en las relaciones interpersonales.
  6. Sensibilidad respecto del contexto interno.
  7. Fomento de prácticas colectivas de trabajo.
  8. Actitud de servicio frente a la problemática del entorno de la comunidad local.

El implementar un Proyecto Educativo Integral resulta una valiosa estrategia de trabajo cooperativo e implica conocer las metas de la comunidad educativa desde dos vertientes.

  • En primera instancia respetar su construcción cultural, hábitos, acciones, relación con el contexto local…
  • En segunda instancia participar, involucrarse individual y grupalmente proponiendo y compartiendo soluciones.

A modo  de síntesis

Lo explicitado, tal como se planteó, no agota el abanico de posibilidades que cada institución posee en esta construcción en su propio contexto. El reflexionar para mejorar la convivencia entre los adultos de la institución escolar cumple un rol central pues, nuestros alumnos/as son perceptivos de la red de relaciones que los integrantes de la comunidad educativa tejen.

El clima institucional influye en la forma en que se percibe el ambiente que  rodea a sus miembros constituyendo el reflejo de los valores éticos, espirituales, académicos, culturales , sociales…básicos de la institución, sea pública o privada, e incide en la construcción del espíritu de pertenencia e identidad.

Fuente: http://blog.tiching.com/pertenencia-e-identidad-en-la-institucion-escolar/

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La evaluación docente en Chile

Por: 

Recientemente se publicó el informe La evaluación docente en Chile, cuyos autores son académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile; institución que forma parte del equipo Asesor Técnico Independiente del sistema de evaluación docente chileno. Después de ocho años de implementación de la evaluación docente en el país sudamericano, los autores se propusieron sistematizar y dar a conocer su experiencia en la materia. Sin duda, este informe es de gran relevancia tanto para México, como para los países que pretenden desarrollar sistemas semejantes.

En consecuencia, me propongo sintetizar algunos de los elementos claves del informe que, seguramente, servirán para que la sociedad mexicana tenga un punto de vista externo para juzgar la pertinencia, o no, de la evaluación docente que se propone en la reforma educativa. Desde la óptica chilena, la evaluación del desempeño docente (de aquí en adelante, ED) marcó una frontera importante, a partir del siglo XXI, en las políticas para mejorar el ejercicio de la profesión de los maestros.

La ED presenta grandes desafíos conceptuales, técnicos y logísticos para que pueda cumplir con sus propósitos. Por una parte, se requiere diseñar un marco conceptual donde se de na puntualmente lo que se entiende por un buen docente. Por otra parte, es necesario desarrollar una variedad de instrumentos de medición para determinar, de manera válida y con able, el nivel de desempeño de los profesores, así como lograr que la comunidad educativa perciba dicha evaluación como pertinente, equitativa y justa. Finalmente, es imperativo implementar sistemas informativos para devolver los resultados de la ED de manera oportuna a los docentes, los directivos y el sistema educativo en general. A continuación, resumo cinco características esenciales del sistema chileno de ED.

Primero, busca que la evaluación contribuya al mejoramiento continuo de la profesión, para garantizar que los estudiantes logren aprendizajes de calidad y los docentes reciban información valiosa para su crecimiento pedagógico. La intención de la ED es formativa, ya que representa la mejor oportunidad para que el profesor identifique sus fortalezas y los aspectos en que puede mejorar. Por esta razón, todos los docentes tienen la obligación de evaluarse al menos una vez cada cuatro años

Segundo, pretende evaluar lo que es inherente a la función docente. Es decir, la calidad de la enseñanza, a partir de los dominios y criterios que se establecen en el Marco para la Buena Enseñanza (marco conceptual chileno), que se comunican clara y anticipadamente al profesor. Se pretende que dicha evaluación considere el contexto social y las condiciones escolares-laborales en que se desenvuelve el docente. La ED no considera los resultados de aprendizaje de los estudiantes ni sus responsabilidades administrativas.

Tercero, la ED se califica en cuatro niveles: Destacada, Competente, Básica e Insatisfactoria. Quienes obtienen los dos primeros niveles tienen acceso prioritario a oportunidades de desarrollo profesional (cursos, seminarios, estancias en el extranjero). Los profesores con el nivel Básico o Insatisfactorio disponen de planes de superación profesional gratuitos destinados a superar sus debilidades. El docente con un resultado Insatisfactorio debe evaluarse un año después. Si en su segunda evaluación no mejora de nivel, deberá dejar un año su función frente a grupo para trabajar en un Plan de Superación Profesional (con el apoyo de un tutor) y realizará una tercera evaluación. En caso de mantener el nivel de Insatisfactorio abandonará el sistema educativo.evaluacion-extraordinaria-guerrero

Cuarto, la ED contempla cuatro instrumentos:

1) Autoevaluación, cuyo propósito es que el docente reflexione sobre su práctica pedagógica y valore su propio desempeño profesional;

2) Entrevista por un evaluador par, que realiza un docente de aula (del mismo nivel y modalidad educativa), en la cual se consulta al profesor evaluado acerca de sus prácticas escolares;

3) Informe de Referencia de Terceros, que llevan a cabo el Director y el Jefe de la Unidad Técnico Profesional de la escuela, quienes emiten, por separado, su evaluación; y,

4) Portafolio de desempeño pedagógico, donde se recoge evidencia de las mejores prácticas pedagógicas del docente, mediante productos escritos y la video grabación de una clase. La corrección de las evidencias del Portafolio debe ser realizada por profesores correctores del mismo nivel y modalidad educativa.

Quinto, la información de los cuatro instrumentos se ingresa en un sistema computacional que recoge los puntajes y calcula el nivel de desempeño global de cada docente, generando un reporte de resultados que es revisado por la Comisión Comunal de Evaluación. Dicha comisión se pronuncia colegiadamente sobre este resultado, a la luz de la información contextual proporcionada por el propio docente, el evaluador par, el Director y el Jefe Técnico.

Sin duda alguna, el sistema de evaluación del desempeño docente chileno debe haber contribuido a que los resultados de aprendizaje de este país, en los estudios internacionales (ej. PISA), sean consistentemente los mejores de Latinoamérica. México debe ser capaz de aprender de esta experiencia de evaluación docente y no dudar de la urgente necesidad de contar con un mejor sistema educativo que asegure el máximo logro de aprendizaje de todos los estudiantes, tal y como se establece en la Constitución.

Consejero del Instituto Nacional de Evaluación para la Educación (INEE).

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-evaluacion-docente-en-chile/

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Talento TI, una oportunidad para TI

21 de septiembre de 2016 / Por: César Viloria Nuñez / Fuente: http://pcnpost.com/

En estos días, cuando empiezan las épocas de inscripciones en las universidades, algunos futuros estudiantes universitarios tienen muy claro qué quieren estudiar, otros están un poco indecisos entre 2 o 3 programas académicos y algunos otros solo saben qué no quieren estudiar.

Uno de los criterios de selección que tienen los estudiantes para la escogencia de la carrera profesional es obviamente que les guste el perfil profesional de la carrera a tomar. Otro es que sus habilidades y destrezas estén acordes a los conocimientos en los que debe profundizar en esta profesión. También un criterio es la facilidad de vincularse al mundo laboral, ya sea empleándose a una empresa o emprendiendo un negocio propio. Lastimosamente, por último, pero en algunos casos frustrando los sueños del estudiante, se encuentran sus posibilidades económicas para estudiar esta carrera en alguna universidad.

Hoy en día, cada vez hay más amantes de la tecnología, que sueñan con ser los creadores de las futuras herramientas digitales y que ven en Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Bill Gates, entre otros, referentes de lo que es darle al mundo la oportunidad de mejorar el nivel de vida a través de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones.

Además, en el caso específico de nuestro país y nuestra región, los estudiantes que vienen graduándose del colegio tienen claro las oportunidades laborales que tienen los profesionales de carreras relacionadas con las TIC, tales como Ing. Electrónica, Ing. De Sistemas, entre otras, no solo por la gran demanda que ha venido teniendo la industria del sector y que cada vez más va a seguir creciendo, sino porque la masificación de las TIC, no solo como herramientas de consumo, sino también como herramientas productivas, ha permitido que se faciliten las oportunidades de crear pequeñas empresas que rápidamente van creciendo, convirtiendo los pequeños emprendedores en empresarios exitosos.

Lastimosamente, muchos de estos bachilleres que sueñan con convertirse en grandes ingenieros del mundo digital, tienen muchas dificultades para ingresar a un programa universitario por motivos económicos y se ven obligados a renunciar a su sueño.

La buena noticia, es que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones, ha lanzado nuevamente la convocatoria Talento TI, en la que ofrece créditos condonables para aquellos estudiantes que cursen programas académicos relacionados con las tecnologías de la información.

Gracias a este programa, los estudiantes tienen la oportunidad de estudiar sin ningún costo carreras como Ingeniería Electrónica, de Sistemas, y algunas más que se encuentran en este enlace.

Las condiciones para la condonación son simples: mantener un promedio académico responsable, culminar el programa académico obteniendo el título profesional y desarrollar en su proyecto de grado alguna aplicación que le sea de utilidad a alguna entidad pública.

De esta manera, aprovecho este artículo para invitar a todos aquellos que por algún motivo, sobretodo económico, no han podido ingresar a estudiar en la universidad, a que no dejen pasar esta gran oportunidad de convertirse en los excelentes profesionales del sector TIC que la industria necesita.

También, si conoces algún familiar, amigo, conocido o cualquier persona que sepas que tiene ese sueño de ser profesional TIC y no ha podido iniciar sus estudios, infórmale de esta convocatoria e invítalo a participar!

Fuente artículo: http://pcnpost.com/cesar-viloria-talento-ti-una-oportunidad-para-ti/

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Fortalecimiento de capacidades en la gestión de bosques desde la perspectiva del pensamiento complejo

21 de septiembre de 2016 / Por: Rodrigo Arce Rojas / Fuente: http://pcnpost.com/

Para que podamos forjar un programa de fortalecimiento de capacidades pertinente de la gestión de bosques tenemos que superar una visión simplista, reduccionista y determinista de la realidad forestal.

Edgar Morin (1999) en su obra “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” nos dice que el conocimiento de la realidad está afectada por una serie de errores mentales, intelectuales, de la razón y las cegueras paradigmáticas. El autor nos señala que para superar estos sesgos debemos tener en cuenta el contexto, lo global (las relaciones entre el todo y las partes), lo multidimensional y lo complejo.

Afirma Morin (1999): “El conocimiento pertinente debe enfrentar la complejidad. Complexus, significa lo que está tejido junto; en efecto, hay complejidad cuando son inseparables los elementos diferentes que constituyen un todo (como el económico, el político, el sociológico, el psicológico, el afectivo, el mitológico) y que existe un tejido interdependiente, interactivo e inter-retroactivo entre el objeto de conocimiento y su contexto, las partes y el todo, el todo y las partes, las partes entre ellas. Por esto, la complejidad es la unión entre la unidad y la multiplicidad. Los desarrollos propios a nuestra era planetaria nos enfrentan cada vez más y de manera cada vez más ineluctable a los desafíos de la complejidad”.

Todos estos elementos esbozados por Morin son totalmente pertinentes a la gestión de bosques reconocido como un sistema complejo. Las ciencias de la complejidad estudian fenómenos, sistemas o comportamientos de complejidad creciente; esto es, fenómenos y sistemas que aprenden y se adaptan, y que, en el filo del caos o bien, lo que es equivalente, lejos del equilibrio, responden a la flecha del tiempo de la termodinámica del no-equilibrio (Nicholis & Prigogine 1994; citado por Maldonado, 2014).

Abordar el diseño y la implementación de Programas de Fortalecimiento de Capacidades en la Gestión Forestal implica por tanto tomar en cuenta los enfoques del pensamiento complejo concebido como el pensamiento que trata con la incertidumbre y es capaz de concebir la organización. Es el pensamiento apto para unir, contextualizar, globalizar pero al mismo tiempo para reconocer lo singular, individual y concreto (Arancibia, 2010).

Partamos de reconocer por ejemplo los dilemas o disyuntivas que frecuentemente se presentan en la gestión de bosques. Así podemos reconocer los siguientes pares que aparecen frecuentemente como contradictorios o asimétricos: conservación-producción; madera- no maderables; bienes-servicios ecosistémicos; económico-social; económico-ambiental, entre otros. Antes que verlo como campos de polarización o de sesgos ideológicos es más pertinente verlos como campos integrados, sinérgicos.

Existe una alta sociodiversidad en torno al bosque, porque, como sabemos, la alta diversidad biológica forestal que caracteriza a nuestros ecosistemas forestales tiene una correspondencia con una alta diversidad cultural. La definición de actores de un programa de fortalecimiento de capacidades de gestión de bosques debe desplegar este amplio abanico de actores y no simplificar categorías. No solo estamos hablando de una amplia diversidad de cosmovisiones y valoraciones sino también de percepciones. Asumir que todos los actores tienen los mismos entendimientos sobre lo que implica el bosque es muy simplista. Tal vez el desconocimiento de esta realidad haya ocasionado que muchos problemas forestales existentes no hayan podido ser abordados en su real magnitud.

Las posiciones (discursos y narrativas) que toman los actores dependen de los paradigmas, cosmovisiones, imaginarios, representaciones que tienen los actores sobre los bosques. Ahora bien estos campos paradigmáticos varían según el actor, si son hombre, mujeres, jóvenes o niños. Corresponde a un programa de fortalecimiento de capacidades de gestión de bosques darse la licencia para explorar todo este universo de posibilidades y no quedarse con el recurso simple de lo que nos indica el statu quo.

Fortalecer capacidades en la gestión de bosques debe superar enfoques que privilegian únicamente lo racional. Las personas somos entes biopsicosociales por lo tanto integrales y que dialogamos con los sistemas en los cuales nos inscribimos. Metafóricamente podríamos afirmar que existe la necesidad “de aprender con todo el cuerpo” que grafica la necesidad de tomar más en cuenta lo emocional, lo lúdico, lo intuitivo.

Por supuesto que los aportes de las ciencias forestales son valiosos pero la complejidad de los ecosistemas forestales no nos reduce a las ciencias forestales sino a las múltiples disciplinas existentes. Esto es entendible si es que reconocemos que el bosque es un sistema en el que se conjugan realidades ecológicas, sociales, institucionales, políticas, psicológicas, entre otras. Pero además, como se ha venido insistiendo, implica también la capacidad de reforzar los enfoques y prácticas interdisciplinarias y transdisciplinarias.

Pero no solo se trata de tomar en cuenta los aportes de las ciencias formales, además es importante considerar los aportes de los conocimientos y saberes tradicionales, incorporar los mitos, las leyendas, la poesía. No se trata de una perspectiva de diversificación metodológica de adorno o de entretenimiento.

Se trata de valorar todo el universo de significaciones de todos los actores, se trata de una perspectiva intercultural de respeto y de comprensión de motivaciones y sentidos. Por ello es que el diálogo intercultural, la igualdad y la equidad de género, son enfoques consustanciales a los programas de fortalecimiento de capacidades en la gestión inclusiva de los bosques.

Estas diversas perspectivas nos permitirán ampliar nuestra mirada sobre lo que significa la buena gestión del patrimonio forestal. Como señala  Bennett-Curry (2015) del CIFOR: “Una creciente comunidad de académicos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones intergubernamentales y grupos de base están llamando la atención sobre la necesidad de pensar más allá de las grandes extensiones de bosques primarios, ampliando las competencias de los bosques de conservación a paisajes ‘degradados’, como las áreas de frontera forestal/agrícola, donde existen numerosos bosques fragmentados y utilizados selectivamente”. Es una invitación para ver más allá de lo evidente.

Un gran reto para los capacitadores forestales y para los participantes (hombres y mujeres) de los procesos de capacitación forestal es desarrollar capacidades para el pensamiento sistémico. Ello implica saber mirar la totalidad, la integralidad de un campo determinado afinando a la vez la capacidad de valorar las interacciones, interrelaciones y las estructuras sin perder el valor de los elementos que componen el sistema.

El pensamiento sistémico permite evitar el reduccionismo y la fragmentación sin llegar al extremo de la superficialidad. Reconoce el valor del análisis elemental pero no se queda en ese plano, sino que busca articular las mutuas influencias e interrelaciones al interior de los sistemas dinámicos. De esa manera se supera visiones sesgadas que no logran recuperar la complejidad de las interrelaciones y que nos impiden tratar apropiadamente una determinada realidad. Desarrollar un pensamiento sistémico requiere mucha apertura mental y osadía para revisar y cuestionar patrones mentales limitantes. Este es un principio básico para abordar la complejidad propia de nuestros tiempos.

Concluyo compartiendo una nota sobre la necesidad de abrir la mirada y el sentir sobre los bosques:

“Sobre aforismos, decires y sentires forestales:

Dice el dicho “no mirar el árbol sino el bosque”. Reconociendo la sabiduría de los dichos populares, podríamos generar otra perspectiva y decir “miro el árbol porque miro el bosque”, o también decir “porque miro al bosque miro al árbol”. Pero de repente ampliamos la perspectiva y no nos quedamos solo con la mirada y decimos que además de mirar al bosque, hay que oírlo, hay que escucharlo, hay que sentirlo; o mejor dicho, hay que ser árbol, hay que ser bosque. No es que yo solo mire al árbol o el bosque como algo diferente, aparte y distante sino que sentimos con el bosque, lloramos con el bosque, reímos con el bosque, amamos como el bosque. Reconocida la unidad perdida entonces habremos recuperado la sacralidad cósmica y será una sola vibración, un solo palpitar, la más hermosa melodía que se desprende de tu sonrisa plena” (Arce, 2016a).


Bibliografía revisada:

Arancibia, M. (2010). Pensamiento complejo. Philosophica.

Arce, R. (2016a). (16 de enero). “Sobre aforismos, decires y sentires forestales”.

Arce, R. (2016b). Los diversos entendimientos sobre lo ambiental.

Arce, R. (2016c). El reto de la aplicación de los enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios en la gestión de los bosques.

Arce, R. (2016d). Las trampas del pensamiento para la gestión socioambiental.

Arce, R. (2011). Paradigmas y bosques.

Bennett-Curry, A. (2015). ¿Pueden los pequeños agricultores conservar bosques en la Amazonía? CIFOR.

Maldonado, C. (2014). ¿Qué es un sistema complejo?” Rev. Colomb. Filos. Cienc. 14.29 (2014): 71-93.

Morin, Edgar. (1999): Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.

París: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Traducción de Mercedes Vallejo-Gómez, Profesora de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín-Colombia con la contribución de Nelson Vallejo-Gómez y Françoise Girard.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/rodrigo-arce-fortalecimiento-de-capacidades-en-la-gestion-de-bosques-desde-la-perspectiva-del-pensamiento-complejo/

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