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El misterioso Chile de Vargas Llosa

El misterioso Chile de Vargas Llosa
Atilio A. Boron

El trágico golpe de Estado en Bolivia me apartó momentáneamente del cuidadoso seguimiento que venía haciendo de la heroica lucha del pueblo chileno por darse una constitución democrática y decididamente pospinochetista y por construir una sociedad justa e igualitaria. Proseguí pese a ello consultando las fuentes y conversando y chateando con muchas compañeras y compañeros de Chile, pero la masacre en curso en Bolivia y la escandalosa defección de una parte significativa de la intelectualidad “progre” de ese país y de Latinoamérica -que con su silencio o con su explícitas declaraciones respaldó el golpe de Estado de los lacayos del imperio- absorbieron gran parte de mi tiempo y de mis energías. Hoy, próximo a cumplirse un mes del inicio de las grandes movilizaciones populares que abrieron para siempre “las grandes alamedas” con las que soñara Salvador Allende retomo ese escrito a medio terminar y que tiene por objeto examinar la perplejidad de la derecha, en la pluma de su vocero mayor, Mario Vargas Llosa, ante el furioso despertar del pueblo chileno[1]. Y, de paso, hacer públicas las dudas que me genera el “acuerdo” logrado, a puertas cerradas entre el Gobierno y la partidocracia, para poner fin a las protestas populares, restablecer la “paz social” (es decir, desmovilizar a la población) y avanzar hacia la creación de una nueva constitución.

En relación al estallido social chileno hay que comenzar señalando su carácter realmente excepcional (por lo inesperado y arrollador) y ante el cual un maestro consumado en el manejo del lenguaje como el novelista peruano se quedó sin palabras, estupefacto, atónito. A la hora de caracterizar lo ocurrido sólo atina a confesar que está en presencia de un hecho misterioso, enigmático, sorprendente. Es comprensible: la súbita toma de conciencia y la extraordinaria movilización de chilenas y chilenos fue un cañonazo político mortal que destruyó los vistosos artificios propagandísticos del “modelo chileno” y del cual Vargas Llosa fue su principal y más eficaz apologista durante décadas. Pero ahora no encuentra palabras para explicar lo que para él es un “enigma sorprendente”. No debería llamarnos la atención tamaña perplejidad cuando se observa el rudimentario instrumental teórico y metodológico del que dispone y que sólo le permite acceder a una comprensión muy superficial de los procesos históricos. A diferencia de los notables recursos con que cuenta para sus ficciones, a la hora de internarse en el análisis de la realidad sus herramientas conceptuales son un revoltijo de los clichés más convencionales del pensamiento burgués, forjados y difundidos masivamente desde la segunda posguerra hasta nuestros días.
Un pensamiento conservador y colonial, fervorosamente capitalista, rabiosamente anticomunista y crítico de cualquier proceso social que se aparte de la defensa irrestricta del orden social burgués o que insinúe una crítica a la sociedad norteamericana, sus instituciones, valores y políticas. Víctima de esta obtusa cosmovisión el capitalismo es concebido como el remate virtuoso de la naturaleza esencialmente egoísta y adquisitiva del ser humano, y por lo tanto someterlo a discusión es tan fútil como insensato sería tratar de persuadir a un pez de que demasiada agua podría ser lesiva para su salud. El imperialismo es una palabra prohibida y su existencia negada apriorísticamente: lo que hay es un mundo globalizado en el cual, al decir de Henry Kissinger, “Honduras depende de las computadoras de Estados Unidos tanto como éste de las bananas hondureñas”. Huelgan los comentarios sobre este célebre aforismo del criminal de guerra. Y de la lucha de clases y su papel como fuerza motriz de la historia no se puede ni hablar, como tampoco se admitiría considerar la naturaleza clasista del Estado. ¿Cómo comprender la realidad sin contar con estas categorías teóricas?
Víctima de estas insanables limitaciones la lectura que el novelista peruano hace de la insurrección popular chilena -que ya se prolonga por cuatro semanas- tenía que resultar lo que fue: una torpe simplificación en donde un pueblo, y no sólo las capas medias como él dice, se rebela y enfrenta un feroz aparato represivo que al momento de escribir estas líneas había ya ocasionado veintitrés muertos. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos de ese país al día de hoy, 17 de Noviembre, los detenidos por los Carabineros ascienden a 6.362 (759 de los cuales son niños o adolescentes), 2.381 heridos de los cuales 866 fueron alcanzados por disparos de perdigones y 407 por arma de fuego no identificada. Se estima que unas 250 personas perdieron un ojo durante los incidentes [2]. Agréguense a lo anterior decenas de desaparecidos, de hombres y mujeres violados por las “fuerzas de seguridad” y el ensañamiento con que los represores les disparaban perdigones y bombas de gases lacrimógenos a la cara y todo esto, supuestamente… ¡porque el “régimen” de Sebastián Piñera había decretado un aumento de 30 pesos (unos 5 centavos de dólares) en la tarifa del metro de Santiago! Revuelta absolutamente desproporcionada ante la nimiedad del factor precipitante y aún más incomprensible en la medida en que Vargas Llosa imagina a Chile como un país “casi” desarrollado, con un elevado ingreso per cápita, una población que disfruta del pleno empleo y que ha sido bendecida por la afluencia de inversiones extranjeras. Todo este cúmulo de bondades se tradujo, según el novelista, en un “desarrollo extraordinario» y un rápido crecimiento del nivel de vida general de la población. ¿Cómo explicar pues este estallido social? Se trata de un “hecho misterioso”, nos dice, que nada tiene que ver con otros acontecimientos que signaron una “catastrófica quincena” en la cual se produjo la derrota de Mauricio Macri y el retorno de Cristina en la política argentina, el “fraude escandaloso en las elecciones bolivianas que permitirán al demagogo Evo Morales eternizarse en el poder” (otra calumnia imperdonable) y, poco antes, las “agitaciones revolucionarias de los indígenas en Ecuador”. Sí se emparenta, en cambio, con la protesta de los “chalecos amarillos” en Francia: una reacción de una sociedad inclusiva pero cuyo Estado no logra impedir el aumento de la desigualdad económica y social. Por eso plantea, erróneamente, que lo de Chile es “una movilización de clases medias” ajena a las rebeliones latinoamericanas protagonizadas por quienes “se sienten excluidos del sistema” (¿no lo están, acaso, con independencia de que adoctrinados por la ideología dominante no caigan en cuenta de ello?). En Chile, continúa el novelista, “nadie está excluido del sistema, aunque, desde luego, la disparidad entre los que tienen y los que apenas comienzan a tener algo sea grande. Pero esta distancia se ha reducido mucho en los últimos años”. Es obvio que la afirmación anterior sólo es concebible en alguien que no tiene la más pálida idea de lo que realmente ha venido ocurriendo en Chile desde el derrocamiento de Salvador Allende hasta nuestros días. Decir que en ese país “nadie está excluido del sistema” revela o bien un notable desconocimiento de los datos más elementales disponibles en infinidad de estudios y publicaciones que retratan con elocuencia los alcances de la exclusión económica y social y del gran aumento de la desigualdad experimentado por Chile, o bien un empecinamiento ideológico que le impide tomar contacto con el mundo real. Excluidos son los millones que no tienen acceso a la salud y la educación públicas o a la seguridad social porque estos antiguos derechos se convirtieron en costosas mercancías gracias a las políticas inauguradas por la dictadura del General Pinochet y profundizadas -¡sí, profundizadas!- por gobiernos como los de la Concertación o de la Nueva Mayoría que el autor de La Casa Verde considera a “de izquierda”. Asegura y se equivoca al decir que “en 29 años de democracia la derecha apenas ha gobernado cinco años y la izquierda -es decir, la Concertación- 24”.

Es increíble la fuerza que tiene la ideología para ofuscar la mente de un intelecto privilegiado como el de nuestro autor y llevarlo a creer que una serie de gobiernos que, repito, mantuvieron y profundizaron las políticas de Pinochet, puedan ser caracterizados como “de izquierda”. Así como no percibe los alcances de la exclusión económica y social existente en Chile y evidente para todos sus habitantes, que por eso salieron en masivas manifestaciones de protesta día tras día, tampoco cae en la cuenta de que gobiernos que privatizaron todo -desde el agua en sus fuentes de origen hasta el litoral chileno pasando por la salud, la educación, la seguridad social y el transporte- y que convirtieron al mercado en el árbitro inapelable de la distribución de la riqueza y que hicieron de su sometimiento a los dictados de la Casa Blanca la estrella polar de su política exterior sólo pueden ser caracterizados como de izquierda por un aficionado. Gobiernos que privatizaron buena parte de la producción del cobre, que estaba en su totalidad en manos del Estado durante el gobierno de Salvador Allende y en la actualidad apenas resta el 31 por ciento; que convirtieron a Chile en uno de los ocho países más desiguales del mundo, compartiendo ese poco honorable lugar con Ruanda; que produjeron un fenomenal endeudamiento de los hogares chilenos obligados a pagar por servicios que antes eran parte constitutiva del contrato social en su condición de ciudadanos. “La mayoría de quienes apoyan la protesta son familias trabajadoras para las cuales la vida se ha vuelto cada vez más cara” –observa un calificado analista de la realidad chilena- “y que deben soportar vivir en barrios inseguros, trasladarse horas en condiciones de ganado para llegar al trabajo, usar créditos de consumo para llegar a fin de mes y hacerse cargo de abuelos con jubilaciones miserables” [3].

Frente a este demoledor diagnóstico el consejo del novelista es tan rotundo como absurdo: redoblar la medicina, aunque esté matando al paciente. Por eso dice que lo peor sería “dar marcha atrás -como piden algunos enloquecidos que quisieran que Chile retrocediera hasta volverse una segunda Venezuela- en sus políticas económicas, sino completar estas y enriquecerlas con reformas en la educación pública, la salud y las pensiones”. ¿Y esto como se lograría? ¿Apelando a la sensibilidad, al altruismo de quienes han saqueado al país y su gente durante medio siglo, súbitamente convertidos en buenas almas democráticas deseosas de establecer la justicia social en la sociedad que ha caído bajo sus garras? ¿Podrán los lamentos y exhortaciones de Vargas Llosa obrar el milagro de ablandar el corazón de quienes conforman el 1 por ciento más rico del país, que se apropia del 26 por ciento del ingreso nacional? La complaciente partidocracia que ha regentado y coparticipado de este saqueo, ¿abrazará ahora la causa de una real democratización de la vida chilena abriendo el paso a una Asamblea Constituyente que siente las bases de un régimen político genuinamente postpinochetista? ¿Y qué decir de los medios hegemónicos, que han venido destilando un veneno paralizante y embotador de las conciencias durante décadas? ¿Se convertirán todos ellos en fervientes demócratas, ansiosos por fundar un orden basado en la recuperación de los derechos ciudadanos y en la desmercantilización de la salud, la educación y la seguridad social, por mencionar tan sólo lo más elemental? Las respuestas son obvias. Pero es preciso tener en cuenta que la gran movilización popular está lejos de haber triunfado por completo. Los reflejos conservadores de una partidocracia que hace décadas usufructúa del poder a su antojo y de un Gobierno y una institucionalidad estatal diseñados para frustrar el protagonismo ciudadano si bien se vieron superados por la crisis fueron capaces en los últimos días de pergeñar una respuesta tramposa que en apariencia recoge el clamor de la calle pero que, en su esencia, contiene un Caballo de Troya que amenaza con frustrar las heroicas jornadas de lucha y hacer que tanta muerte, dolor y vejaciones puedan haber sido en vano. En primer lugar, porque se posterga hasta abril del próximo año una elementalísima consulta popular con dos papeletas (¿quiere usted una nueva constitución? ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la nueva Constitución: Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional?) que podría realizarse en pocas semanas si existiera la voluntad política de recoger el mensaje de las multitudinarias y heteróclitas protestas.

Ante esto varios comentarios: primero, nótese que la expresión “Asamblea Constituyente” es eliminada de la comunicación oficial, y esto no por casualidad. La expresión siempre fue considerada peligrosísima por la dirigencia política chilena desde hace más de un siglo, y lo actuado por el Gobierno de Piñera y sus compinches se inscribe en esa misma tradición. Segundo, que tampoco es casual que se proponga una fórmula “mixta” en donde la “Asamblea Constituyente” podría estar compuesta por partes iguales por representantes del voto popular y por los personeros de la corrupta partidocracia gobernante, causante de la crisis, con lo cual toda tentativa de cambio profundo sería abortada de inmediato; tercero, que para una tan elemental consulta ciudadana deba esperarse nada menos que ¡cinco meses!, haciendo posible que en el intertanto el oficialismo y sus aliados puedan poner en práctica toda clase de tramoyas tendientes a burlar la voluntad popular. Es en razón de lo anterior, así como del hecho de que este arreglo pomposamente bautizado como “Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución” haya sido plasmado de espaldas al pueblo, que el mismo haya sido enfáticamente rechazado por la Unidad Social, entidad que agrupa a más de 200 organizaciones de base que estuvieron en las calles y plazas y cuya voz, previsiblemente, no fue escuchada por el Gobierno y los partidos cómplices de su accionar. Es preciso reconocer, no obstante, que hubo unos pocos partidos o líneas dentro de las fuerzas de izquierda (el Partido Comunista, algunas fracciones del Partido Socialista y del Frente Amplio) que se oponen a ese arreglo y que, por eso mismo, gozan de un reconocimiento social que las otras tiendas políticas no tienen. En el documento que fundamenta su rechazo categórico a aquel engendro “gatopardista”, donde algo cambia para que todo siga igual, la Unidad Social denuncia el “quórum elevado que perpetúa el veto de las minorías; la discriminación de menores de 18 años, protagonistas notables de las luchas; no se contempla mecanismo alguno de participación plurinacional y de paridad de género y, por último, establece un mecanismo de representación y elección que es funcional a los partidos políticos, que han sido responsables de la actual crisis política y social”. Por ello no sorprende el llamado de ese enorme conglomerado de movimientos sociales a proseguir la lucha con huelgas y jornadas de protesta para hacer realidad las consignas que movilizaron durante semanas a millones de chilenas y chilenos. Sin duda que se ha abierto una ventana de oportunidad, que sería imprudente despreciar. Es cierto que lo viejo no termina de morir, aunque su muerte será inevitable más pronto que tarde. El tan afamado “modelo chileno”, alabado por todo el pensamiento neoliberal y sus agentes (FMI, Banco Mundial, los grandes medios de comunicación, una abrumadora mayoría de la colonizada academia, etcétera) como la única vía correcta para salir del desarrollo y la dictadura yace en ruinas y no habrá poder humano capaz de resucitarlo. Resta por ver qué es lo que la creatividad, la conciencia, la capacidad de organización y de lucha de las grandes mayorías nacionales serán capaces de inventar para dejar definitivamente atrás una oscura página de la historia chilena.

[1] “El enigma Chileno”, en El País (Madrid) 3 de Noviembre de 2019.

[2] https://www.lagaceta.com.ar/nota/825316/actualidad/chile-muertos-ya-son-23.html El diario chileno La Nación informa asimismo que Departamento de Ingeniería Civil Mecánica de la Universidad de Chile determinó que el material de los perdigones de Carabineros se compone solo de 20% de caucho y que el resto son minerales o metales de alta dureza, lo que explica la proliferación de lesiones oculares.

[3] Pablo Ortúzar, “¡Quieren todo gratis!” (Diario Financiero), 8 de Noviembre de 2019.

Autor: Atilio Borón

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Entrenar el pensamiento crítico: un arma eficaz para detectar ‘fake news’

Por: Educación 3.0.

Jordi Nomen, profesor de Filosofía en la Escuela Sadako de Barcelona, cree que es muy importante entrenar el pensamiento crítico en clase, puesto que a través de él los estudiantes serán capaces de detectar las ‘fakes news’: informaciones llenas de falacias. Para hacerlo en el aula, propone un juego de investigación.

En una sociedad tecnológica y compleja es necesario enseñar a los estudiantes a pensar por sí mismos de manera crítica, autónoma y creativa. Solo así aprenderán a adaptarse a los cambios y a transformar la actualidad de manera pacífica y respetuosa democráticamente. por ello, es muy importante entrenar el pensamiento crítico desde las aulas.

En el futuro necesitarán habilidades para operar con los conocimientos disponibles y para que sepan comprometerse en construir un mundo mejor.

El sociólogo Zygmunt Bauman ha caracterizado nuestra época como un ‘tiempo líquido’ (flexible y cambiante), frente a otros tiempos pasados más ‘sólidos’. Explicó que las estructuras sociales no permanecen en el tiempo, dejándonos enfrentados a un mundo sin referencias seguras en el que reina la incertidumbre. En medio de todo este proceso, es necesario educar con sentimiento y sabiendo que lo que necesita la sociedad son ciudadanos críticos que sean capaces de liderar una transformación social hacia un mundo más libre y justo.

Evitando las falacias

Para entrenar el pensamiento crítico es necesario enseñar a los estudiantes a esquivar las falacias: esas ideas que adoptan la apariencia de argumento y que inducen a afirmar o negar una idea que no está justificada de forma correcta y que aparecen en forma de ‘fake news’ en los medios de comunicación y las redes sociales. Esta figura forma parte de la lógica informal: la que forma parte del discurso persuasivo. Pero, para entenderlas mejor, presento algunos ejemplos que a menudo se quieren hacer aparecer como argumentos persuasivos en el discurso de los medios y, habitualmente, generan mucho impacto en la opinión pública.

Entrenar el pensamiento crítico

Para entrenar el pensamiento crítico es necesario enseñar a los estudiantes a esquivar y diferenciar las falacias: ideas que adoptan la apariencia de argumento que inducen a afirmar o negar una idea no justificada de manera correcta. Aparecen diariamente en los medios de comunicación y en las redes sociales en forma de ‘fakes news’ y tienden a crear mucho impacto en la opinión pública y a guiarla en una determinada dirección. Por ello, es necesario que se dedique parte del tiempo de la educación a analizar de forma consciente los medios y las redes sociales. Algunos ejemplos muy comunes que llevamos interiorizados es cuando se apela a la tradición o a la mayoría para analizar los pros y los contras de una determinada medida. O cuando se recurre a la amenaza, el miedo o la lástima en lugar de a la fortaleza de la opinión.

Para conocer, identificar y desmontar las falacias propongo un juego basado en la investigación que se puede llevar a cabo en el aula: el docente leerá la siguiente historia en la que se cuentan unos hechos y se hacen interpretaciones sobre ellos. ¿Serán capaces los estudiantes de reconocer los errores en los que se ha caído?

La muerte de Jonas Porter

Aquel chico, Jonás Porter, había muerto. Lo había encontrado el portero de la finca hacía cinco días. Eran las ocho y media de la mañana y había estado lloviendo con cierta intensidad durante toda la noche. Era obvio que lo habían trasladado al callejón porque su ropa no estaba húmeda.

Entrenar el pensamiento crítico

Ahora, una semana después, la detective del caso, la astuta Rebeca Marit, se encontraba reunida con el equipo de investigación para determinar todas las circunstancias e hipótesis que habían ido sucediendo a lo largo de la semana transcurrida.

La detective Rebeca Marit escuchaba atentamente qué tenía que decir cada uno de los presentes y tenía una libreta abierta ante sí, mientras su rostro expresaba preocupación.

El primero en tomar la palabra fue el detective Bastos, que formalmente dijo:

-Rebeca, creo que está claro que el Jonás murió en un accidente. Yo siempre digo que los chicos jóvenes, hoy en día, no miran a derecha ni izquierda cuando cruzan la calle. Posiblemente alguien se lo cargó y, asustado por la situación, lo puso en el coche y lo abandonó en la calle de atrás de la finca.

La detective Sandra Cornglas tomó la palabra:

– Juan, no estoy nada de acuerdo contigo. No hay ninguna prueba que no permita afirmar que se trata de una venganza.

Cuando lo encontramos, la ropa no estaba arrugada. Esto demuestra que no fue un accidente.

Enfadado, el jefe de detectives, Samuel Pecó, gritó, dirigiéndose a Sandra:

-Sandra, sabes muy bien que yo soy tu jefe y no puedo soportar que hagas estas suposiciones infantiles. Si la línea de investigación es accidente, tú te callas.  Hay muchos otros detectives que quieren trabajar en esta unidad. Me entiendes, ¿verdad?

Rebeca trató de poner orden en una discusión que parecía alterar a todos por momentos:

-Va chicos, no estamos para enfadarnos aquí. Por favor, me gustaría escuchar los puntos de vista de los que no han hablado.

El sargento Pomodoro habló:

-Como sabéis, en estos casos, nuestro mítico comandante Pardo, que en el cielo esté, siempre decía lo mismo, si no hay herida, no puede haber asesinato. Y aquí, que yo sepa no hay herida. Para mí, no hay duda posible. Se suicidó.

La detective Odete cauda afirmó, segura:

-Para mí está claro como el agua. Jonás vivía en un barrio agresivo y los barrios agresivos terminan creando personas agresivas. La hipótesis de la venganza se aguanta sola.

El recién llegado, el joven Pedro Rodès sintió que tenía que decir algo, para no desmerecer frente a los demás:

– De hecho, a pesar de ser mi primer caso, hace rato que me pregunto cuando empezó con la droga Jonás.

– ¿Quién ha dicho que consumía droga? – remachó Rebeca

– Nadie -dijo Pedro- pero yo he pensado que en un barrio como el suyo, eso debía ser la mar de normal. Un asesinato por drogas, en esta zona no sería sorprendente.

Intervino un extraño, que había venido de la comisaría central, un tal Ríos no sé cuántos:

-Mirad, ya sé que no soy de aquí pero mientras estamos hablando podemos estar facilitando que un asesino múltiple vuelva a actuar; quién sabe si ésta no ha sido su primera víctima.

Era el turno del más viejo del grupo, el teniente Omalla, que estaba a punto de jubilarse:

– Para mí esto no tiene ningún secreto, hay un muerto y no se ha muerto solo, alguien lo ha matado y ese alguien debe ser quien el asesino.

Es probable que Lidia Falcone se hubiera estado reservando para el final cuando decidió que había llegado su momento:

-Mirad chicos, está claro. El hecho de que no lleve el vestido mojado nos hace pensar que fue asesinado lejos de aquí. He comprobado el tiempo. A unos cien kilómetros, no ha llovido en toda la noche. E igualmente, si venía de lejos a estas horas es que algo tenía que esconder. Al menos hay, os lo digo yo, algún asunto de drogas.

El más tímido, Iago Bertran, decidió que no podía permanecer en silencio:

-He decidido quedarme el último porque mi juventud me autoriza a escuchar. Para mí está claro que Jonás murió pacíficamente. La ropa que no está arrugada; es la excepción en los casos de asesinato.

Las soluciones al acertijo están recopiladas en este cuadro:

 

Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/entrenar-el-pensamiento-critico-un-arma-eficaz-para-detectar-fake-news/116683.html

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Seeking paradigm shift in education

THE discussions to reform the education system are endless and, for too long, the need to change public debate has diverged, leading us into “dark alleys” which we cannot come out of.

Author David Price says the conversation on reforming the education system is fuelled by the idea of recreating the golden age of schooling, even as we head towards a radically different future.

Meanwhile, societal and technological changes, the kind never before witnessed, demand us to rethink every aspect of our lives.

The problem stems from the fact that we are not ready to bring the discussion forward on how schools should help children prepare for the future and what the education system can do for them. For that, we do not need more road maps but rather a paradigm shift that will change the direction of education.

When politicians state their commitments towards education, they usually talk about execonomic growth and job creation. If children work hard and are clever enough, they will land good jobs.

There is no doubt that education can improve the socio-economic status of the poor as it opens up a world of opportunities and employment for them.

But what we want are real reforms in our education system and amend flaws that have caused the quality of our education to deteriorate.

I would like to make some suggestions on how to bring about real changes:

FIRST, learning should not be about exams.

As a lecturer, I am always asked by students during the exam period whether “is it going to be a test because if it’s not, I don’t want to waste my time”.

I don’t blame them as I also asked the same question when I was a student. It is the system that placed examination results as important determinants of a student’s progress to higher education, as well as occupational opportunities.

Such a system, as Guy Claxton argued, “is designed so that a substantial proportion of youngsters are condemned to fail — through no fault of their own”.

The bad news is that exam grades are becoming irrelevant.

Nowadays, international corporations are no longer interested in exam grades. They are asking for applicants’ talent, network and portfolio.

We often cite the Finnish education system as a success story for not having many tests, apart from an exam at the end of the senior year in high school.

Schools in Finland do not have standardised examinations and their school curriculum is different from other countries.

Perhaps it is time we emphasised character building such as good values and attitudes, enhanced creative thinking skills and developed an interest in reading, and move away from an exam-oriented education system.

Studies show that there is a strong link between a child’s leisure reading and academic performance and career readiness.

SECOND , formulate a long-term vision for education.

Apart from the role of education in lifting people out of poverty, we need a long-term vision and paradigm shift in the teaching and learning processes to prepare the younger generation for the future.

The world is changing rapidly, hence our education system must transform too.

What and how we teach our children today will determine the values, beliefs and attitudes, as well as the skills, of tomorrow’s citizens. Creating a school culture that is based on reflection and learning is important.

Incorporating a creative thinking course at an early age into the curriculum could also help.

THIRD, more emphasis should be given to producing quality teachers.

There is a broad agreement among educationists that no matter what type of reform strategies we pursue, the quality of an education system rests on the quality of teachers.

We need to adopt policies to attract, prepare, support, reward, retain and advance high-quality teachers.

In rural areas, especially, more efforts are needed to attract and retain qualified teachers by providing basic necessities and
incentives in the form of allowance, salary increment and housing.

FOURTH, there is a need to globalise the education system.

In line with the increasingly interconnected digital world, towards which we are heading, our education system should go global.

If we combine our assets with the world’s best practices, we can develop a world-class education system for our children and grandchildren.

Some universities offer twinning programmes that allow students to study a portion of their course in Malaysia, and transfer to an institution in another country to complete their studies. Such programmes should be intensified.

An ICEF Monitor annual report states that “internationally mobile students are likely to gain employment compared with those who have not studied abroad”.

The time is right to move the education system forward and start a conversation on how the system can help our children to prepare for a fast-changing world.

Source of the article: https://www.nst.com.my/opinion/columnists/2019/11/539871/seeking-paradigm-shift-education

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Educación en seguridad informática: ¿debería incluirse en la educación formal?

Por: Juan Manuel Harán. 

 

La educación formal es clave en el proceso de inserción a la sociedad de las nuevas generaciones. En este sentido, el sistema educativo de cada país procura brindarles a los ciudadanos no solo los conocimientos académicos elementales, sino también ayudarlos a desarrollar las habilidades para enfrentar la vida teniendo en cuenta los desafíos de una época. Teniendo en cuenta que contar con esas habilidades es importante para los integrantes de una sociedad, la educación en seguridad informática, dado el rol que ocupa la tecnología en los tiempos actuales -y futuros-, también lo es. Por lo tanto, bien podría formar parte de la lista de habilidades esenciales para enfrentar los desafíos de la vida.

Por esta razón, como parte de la serie sobre educación en seguridad informática que estamos publicando cada lunes de noviembre en conmemoración del Antimalware Day 2019, decidimos consultar a organizaciones de distintos países que tienen un rol activo en la educación sobre temas relacionados con la seguridad en Internet para conocer su opinión acerca de si consideran que los niños y jóvenes salen de la educación formal con las habilidades necesarias para hacer frente a los desafíos que supone la seguridad informática; si creen que existe falta de visión acerca de la importancia que tiene la educación en seguridad digital para los ciudadanos del mundo actual; si la educación formal obligatoria debería abordar algunos de los diferentes temas que conforman a la seguridad y si consideran que los docentes de estas etapas de la educación están preparados para hacerle frente a esta tarea.

¿Los niños y los jóvenes finalizan la educación primaria y secundaria con las habilidades suficientes para hacer frente a los desafíos que supone la seguridad informática?

Según la descripción del proyecto “Promoción de la Seguridad Informática en el ámbito escolar” de la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina, los jóvenes que no son conscientes de los riesgos que trae la excesiva publicación de fotografías, comentarios sensibles e información privada en las redes sociales; ni asocian estas prácticas a problemas que muchas veces afectan los afectan, como es el grooming, sexting, ciberbullying, y el phishing.

Sin embargo, tal como explican los creadores de este proyecto que capacita a estudiantes de educación secundaria para que dicten talleres sobre seguridad informática en escuelas, el crecimiento de estas problemáticas ha generado la necesidad de que padres e instituciones educativas soliciten información y capacitación sobre estos temas, así como sobre protección de datos, identidad digital y robo de información, criptografía básica, uso indebido de las redes o prevención de ataques a través de la web.

Con el objetivo de conocer otras opiniones, consultamos a instituciones de distintos países para que, según sus realidades, nos den su opinión sobre la educación en seguridad en entornos digitales.

En países como Argentina y México, fuentes consultadas coinciden al opinar que los niños y adolescentes no egresan con las habilidades suficientes en seguridad informática. En México, por ejemplo, “la teoría y la práctica que les proporciona a niños y adolescentes en las escuelas puedfe llegar a ser insuficiente. En la educación básica y media superior, los temarios en ocasiones contemplan computación o informática, pero sin abordar a fondo temas relacionados a la seguridad de la información”, opinan desde el Equipo de Respuesta a Incidentes de Seguridad en Cómputo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM-CERT). “Así como se les enseña a los niños temas de prevención en sismos, de la misma manera se debería educar sobre el uso responsable de las tecnologías de información”, agregan.

En Argentina, desde Argentina Cibersegura, Asociación Civil que realiza actividades de concientización y educación sobre seguridad en entornos digitales, coinciden en que los alumnos no egresan con las habilidades suficientes y explican que esto puede tener varios motivos. “Por un lado, porque al pertenecer al área informática y no existir en el diseño curricular escolar obligatorio de todo el país esa asignatura, queda sujeto a que cada instituto decida si quiere impartir clases de informática o no. Además, las carreras docentes no están actualizadas para formar a los futuros formadores en competencias digitales y en seguridad en particular. Por último, porque el foco muchas veces está puesto en contenidos que se consideran son lo que necesitan las futuras generaciones, como es el caso de programación o la robótica, y se deja de lado la formación de personas que sepan ser, hacer y convivir en Internet”, explican desde la ONG.

En países como Inglaterra se realizaron cambios en la currícula que deberán adoptar de manera obligatoria las escuelas de aquel país y que entrarán en vigencia a partir de septiembre de 2020. Dichas modificaciones, descritas como “Educación en relaciones”, contemplan la educación en seguridad en línea e incluso han elaborado una guía dirigida a las escuelas para enseñar cómo estar protegido en el mundo digital. Sin embargo, especialistas consideran que solo con un cambio curricular es probable que no sea suficiente. Desde la organización sin fines de lucro con base en Inglaterra, Internet Matters, Claire Levens opina que “si bien los cambios en la currícula son bienvenidos, además de que deben ser financiados adecuadamente, los mismos deben venir acompañados por el nivel adecuado de capacitación docente, y en el caso de Inglaterra, a menos que algo cambie para proporcionar fondos y capacitación, es difícil ver cómo estos cambios por sí solos pueden llegar a ser suficientes”.

Falta de visión acerca de la importancia que tiene la educación en ciberseguridad

Es común que nos cueste tomar real dimensión de una problemática presente hasta que nos afecta directamente o a un ser cercano. Las fuentes consultadas coinciden al opinar que existe una falta de visión sobre la importancia que tiene la educación en estos temas. “Los ciudadanos pueden estar enfocados en hacer uso de la tecnología, pero sin ser conscientes, por ejemplo, de que la información personal o de la organización puede ser expuesta o que alguien puede hacer mal uso de la misma. Esto hace que no se preocupen por aprender sobre seguridad hasta que son víctimas de un ataque”, explican desde UNAM-CERT. “Muchas veces la seguridad de la información e informática se ve como un costo y no como una inversión, lo que hace que no se destinen recursos para prepararse ante estos temas, cuando en realidad invertir en educación podría representar un ahorro al evitar el impacto que puede provocar un ciberataque”, agregan desde la institución mexicana.

Más allá del valor de la educación y su incidencia directa para prevenir ataques y que los ciudadanos estén preparados para saber qué hacer ante situaciones que busquen afectarlos de alguna manera, como vimos en otro artículo de la serie en el que pusimos el foco sobre la formación de los profesionales en seguridad informática, ante la escasez y la demanda que existe de profesionales capacitados en este campo, la educación en edades tempranas puede colaborar también para que más jóvenes descubran en el campo de la seguridad un área de interés para desarrollarse en el futuro.

¿Debería la educación en seguridad informática formar parte de la educación formal?

Como vimos anteriormente, temas como la seguridad en línea, que están dentro del paraguas de la seguridad informática, fueron incluidos en la currícula obligatoria de Inglaterra para el próximo año. Según nos explican desde Argentina Cibersegura, en España también se han planteado establecer la educación de estos temas en edades tempranas. En este sentido, la ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales que entró en vigencia en dicho país en diciembre del 2018, surge a partir de la necesidad de adaptar el ordenamiento jurídico español al Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés) e incluye en uno de sus capítulos el tema de los derechos de la era digital y hace referencia al abordaje de la educación digital desde edades tempranas.

De esta manera, el artículo establece que el sistema educativo debe garantizar la inserción del alumnado en la sociedad digital y el aprendizaje de los medios digitales para que sea seguro y respetuoso con la intimidad personal y la protección de datos personales, contemplando también las situaciones que pueden surgir a partir del uso inadecuado de las TIC, fundamentalmente situaciones de violencia en la red, además de que deberá brindar al profesorado la formación necesaria.

Tomando como referencia el ejemplo de España, desde la ONG consideran que la educación en seguridad debería estar incluido en la currícula obligatoria, ya que “el objetivo de la escuela sigue siendo formar ciudadanos, y la dimensión digital no puede ser dejada de lado hoy día”, comentaron. En esta misma línea, desde el UNAM-CERT coinciden en que “se deberían de abordar los temas de prevención en seguridad de la información dirigido a usuarios finales de manera obligatoria en la educación básica y media superior debido a que vivimos en un mundo virtual e interconectado, sin necesidad de tener que contar con conocimientos especializados en tecnologías, lo importante es que los estudiantes puedan entender cómo funcionan las TI y sus riesgos asociados, ya que a partir de esto podrían protegerlas, protegerse mejor a sí mismos y a los que los rodean”, explican.

¿Están los docentes preparados para esta tarea?

Si bien desde hace un tiempo hay docentes que hacen uso de tecnologías colaborativas para sus cursos en un intento de aprovechar los recursos de estos tiempos para hacer más atractivas las clases para los alumnos, esto no quiere decir que estén capacitados para abordar el tema de la seguridad en Internet, así como otros temas relacionados a la seguridad informática.

En México, según un estudio realizado en 2017 por la  Asociación Nacional de Instituciones de Educación Superior (ANUIES), “solo el 32% de las Instituciones de Educación Superior (IES) brinda capacitación a su comunidad sobre políticas y buenas prácticas de seguridad ante amenazas y sobre medidas preventivas de seguridad de la información, y el 51% de las IES proporciona sensibilización en seguridad de la información al capital humano de su comunidad, lo que denota que el sistema educativo no ha logrado consolidar sus esfuerzos en materia de ciberseguridad”, opinan desde UNAM-CERT.

Desde Internet Matters, Levens dijo que no de manera rotunda, aunque agregó que “debemos ser conscientes de que a las escuelas se les pide que hagan muchas cosas, y probablemente la seguridad en línea no es una de sus prioridades”.

“Trabajamos permanente con docentes y en nuestra experiencia podemos decir que tanto los sistemas educativos actuales como los docentes que lo componen no cuentan con la preparación suficiente para afrontar tal tarea”, opinan desde la ONG Argentina Cibersegura. “Cantidad de docentes y estudiantes de profesorado que se enteran de muchas cuestiones a través de las charlas que ofrece Argentina Cibersegura, comienzan poco a poco a tomar conocimiento de estos temas. Además de ello, no se sienten seguros para abordar temas relacionados a la seguridad digital en el aula. Todos descansan en que debe enseñarlo un profesor de informática, y esa figura ni siquiera existe en la mayoría de las escuelas”, agregaron.

 

En el mundo ya existen iniciativas para capacitar a docentes que trabajan en edades tempranas de la educación con conocimientos y herramientas en el campo de la ciberseguridad con el objetivo de aportarle a las próximas generaciones las herramientas necesarias para hacerle frente a los desafíos que supone la seguridad de la información. En países como Estados Unidos, organismos como el United States Department of Homeland Security (DHS) cuenta con el Cybersecurity Education Training Assistance Program (CETAP). En Massachusetts, por ejemplo, la Universidad de Clark desarrolló en 2016 un programa para el sistema de escuelas públicas de Shrewsbury en el mismo estado con el objetivo de educar a los más pequeños como ciudadanos tecnológicos y capacitarlos acerca de los riesgos a los que está expuesta la tecnología que utilizamos y nuestra información. Si bien queda mucho por hacer, poco a poco se está haciendo más evidente la importancia de la educación en seguridad informática.

Fuente del artículo: https://www.welivesecurity.com/la-es/2019/11/18/educacion-seguridad-informatica-deberia-incluirse-educacion-formal/

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Una contundente huelga general mostró que la rebelión popular continúa en Chile

Por: Pablo Torres. 

Desde muy temprano se sucedieron cientos de cortes en rutas, calles y con cientos de barricadas en todo el país, donde se expresó la unidad de trabajadores, jóvenes y pobladores. La huelga se hizo sentir en diversos sectores productivos, y masivas movilizaciones de norte a sur. Al momento de cerrar esta nota acontecen diversas manifestaciones y enfrentamientos y a la noche se convocan cacerolazos y cortes.

La jornada de “huelga general” convocada por Mesa de Unidad Social (CUT, No+AFP, Confech, portuarios, etc.) fue un importante pronunciamiento obrero, juvenil y popular, con jornadas de combates y cortes, masivas movilizaciones y paros productivos, que nuevamente puso al gobierno a la defensiva y abrió la alarma de los “mercados” y la gran burguesía, con elementos de «revuelta» que sobre todo en regiones y en la periferia de Santiago se mantienen, con unidad de jóvenes, pobladores y trabajadores.

Ante los cientos de cortes de rutas, bloqueos de calle y paralizaciones, el “mercado” dio la señal de alarma con el precio del dólar saltando sobre los $800 apenas abría la bolsa (que ha perdido un 14% de valor en los activos locales durante el último mes), y se encendieron las preocupaciones por la continuidad de las jornadas de protesta iniciadas el 18 de octubre. La jornada de hoy ha constituido una gran derrota política de «congreso constituyente» de Piñera, rechazado por las calles.

Una gran manifestación de lucha obrera, popular y juvenil se vivió el día de hoy con amplias movilizaciones de masas en todas las ciudades y regiones. El paro productivo, parcial, donde los portuarios fueron el sector más resuelto con la paralización del 95% de los puertos y arrastró sectores mineros, junto a la paralización casi total de salud, educación y trabajadores públicos y municipales, no fue total sobre todo producto de las cúpulas burocráticas que no se la jugaron por paralizar en áreas estratégicas del transporte público, aeropuertos, industrias o pasos fronterizos así como en áreas como forestales. Sin embargo, los cortes y movilizaciones impidieron que el transporte público terrestre e interurbano se desarrollara con normalidad, todo lo contrario.

Pese a las cúpulas burocráticas de Unidad Social aunque usen un lenguaje «combativo» buscan usar este gran pronunciamiento como un gesto de “presión” para una negociación en el régimen y alianzas con la «oposición»concertacionista, no para fortalecer esta enorme fuerza para echar abajo, como plantean desde diversos sectores como el Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta o como han levantado en alto los trabajadores del hospital Barros Luco.

Con cientos de cortes y barricadas inician la jornada de huelga general en todo el país

Desde las 06:00 de la mañana que se empezaron a desarrollar masivos y cientos de cortes y bloqueos en todo el país. La Ruta 5 estuvo cortada por barricadas de norte a sur: Pozo Almonte (Tarapacá), La Calera (Valparaíso), Purranque (Los Lagos), Pargua (Los Lagos), fueron algunos de los puntos cortados.

En Santiago fueron decenas los puntos de cortes y barricadas. En Plaza de Maipú se congregaron desde temprano cientos manifestantes cortando el tránsito y marchando. También en Vespucio y Santa Rosa eran cientos. La Ruta 5 Norte, estuvo cortada en ambas calzadas por barricadas en el sector de Llay Llay. En la Autopista del Sol altura Malloco cientos cortaron en varios puntos paralizando el tránsito. En Estación Central, pobladores de Ukamau cortaron la Alameda y fueron reprimidos por la policía. También hicieron otro corte en departamental con avenida Melipilla. En Gran Avenida desde las 09 am cientos de trabajadores del Barros Luco y hospitales de zona sur, junto a estudiantes, cortaron las calles y se movilizaron hacia La Moneda. En El Monte hubo cortes de ruta y bloqueos de camiones. En Salvador con Grecia, comuna de Ñuñoa también se observaron barricadas. También en Avenida Irarrázaval con Diagonal Oriente, cercanía metro Villa Frei. En Cerro Navia, hubo cortes a las afueras de las estaciones del Transantiago correspondientes al troncal 5, afectando los servicios de micros 506, 506e, 506v, 507, 507c, 510, 516, 511 y 519.

En Antofagasta hubo decenas de cortes en la ciudad, también en Calama, y decenas de bloqueos afuera de las varias minas. En la avenida Salvador Allende cientos de jóvenes y trabajadores cortaron y bloquearon la ruta hacia Calama con barricadas, y el ánimo de lucha incluso hizo caer una gran señalética y cámaras de seguridad de la policía.

En Valparaíso desde las 07 am se sucedieron las barricadas y cortes, como en avenida España, altura Caleta Portales y en otros varios puntos de la ciudad. En La Calera también se sucedieron cortes y bloqueos. En la Ruta 68, camiones bloquearon la pista en dirección a Valparaíso a la altura de El Noviciado. Un grupo de personas atacó los automóviles de los senadores de la UDI, Iván Moreira y Víctor Pérez Varela que viajaban por la ruta 60 CH entre La Calera y Santiago.

En el Gran Concepción también se repitieron las escenas arriba mencionados. Bloqueos y cortes en la Costanera entre Talcahuano y Concepción; también en la Plaza Acevedo; barricadas en el cerro de Talcahuano en la población Brisas del Mar a Centinela; corte de ruta El Laurel-Patagual–Lota con árboles cortados y cruzados en la carretera; algunos cientos de manifestantes protestan frente a cárcel El Manzano; barricadas en Coronel; barricadas en la ruta que une Concepción y Penco. También estuvo cortado el camino en Puente Perales de Talcahuano donde se concentraron cientos de obreros de Asmar.

En Aysén manifestantes cortaron el tránsito en el puente Carlos Ibáñez del Campo en Puerto Aysén (escenario de agudos enfrentamientos el 2012 en la rebelión de Aysén). En la región de Los Lagos hay cortes de ruta a la altura del peaje Purranque en la Ruta 5 Sur, y barricadas en el sector de Francke frente a la empresa Soprole, también en la Carretera Austral, a la altura de Chamiza.

En Iquique barricadas y cortes se realizaron en más de 5 puntos de la ciudad durante la mañana. En Copiapó un gran corte de la Ruta 5 norte a la altura de Chañaral provocó gran congestión de más de 5 kilómetros. En Los Ríos, Valdivia, trabajadores de la empresa Socoepa realizaron un bloqueo parcial a la altura del kilómetro 858 de la Ruta 5 Sur, en la comuna de Paillaco. En diversas ciudades mas como Arica, Punta Arenas, Puerto Montt y Temuco se vivió la misma imagen con decenas de cortes y bloqueos de caminos y carreteras.

Tras los cientos de cortes, movilizaciones masivas de unidad de trabajadores, jóvenes, pobladores y organizaciones sociales

En Santiago se movilizaron más de 300.000 trabajadores, junto jóvenes y pobladores que se reunieron en La Alameda y se intentaron movilizar hacia La Moneda, siendo reprimidos por la policía. Trabajadores públicos y municipales, honorarios, contratas y de planta; profesores y asistentes de la educación se movilizaron. También se hicieron presentes de algunas industrias, trabajadores de Correos Chile y estatales.

En Valparaíso 40.000 personas marcharon por la ciudad, con la unidad de portuarios que salieron masivamente, trabajadores del metro de la ciudad, estudiantes, jóvenes y pobladores, junto a profesores, asistentes de la educación, trabajadores públicos y movilizados. En Temuco más de 30.000 personas marcharon por la ciudad, uniéndose los trabajadores y jóvenes con el pueblo mapuche, una tónica de las diversas movilizaciones. También en Angol se manifestó el sector público, profesores, funcionarios de la salud pública y otros trabajadores de diversas áreas. En Lonquimay paralizaron liceos, hospitales y consultorios junto a jóvenes y trabajadores públicos.

En Concepción cinco marchas distintas se dieron en las diversas comunas, con los portuarios a la cabeza en lugares como Talcahuano o Lirquén, junto a obreros de Asmar y se habla de unas 200.000 personas movilizadas. Trabajadores de Correos de Chile se manifiestan en avenida O’Higgins. Durante la tarde se sucedieron enfrentamientos y un incendio en el edificio de la Gobernación Provincial de Concepción.

En Punta Arenas fueron más de 10.000 personas por las calles céntricas, con mineros de la Mina Invierno, trabajadores de salud, educación, servicios públicos, jardines infantiles, obreros de Asmar, trabajadoras de Integra y del Sename, trabajadores de la empresa portuaria austral. En Puerto Natales sindicatos de trabajadores de Unimarc cerraron dos supermercados. En La Serena más de 10.000 personas marcharon por el centro. En Arica cerca de 10.000 personas marcharon, y algunos cientos de manifestantes increparon a soldados en el regimiento Arica.

El paro productivo y el rol de las burocracias

Donde más fuerte se hizo sentir el paro general fue en docentes, asistentes de la educación, trabajadores de Integra y Ajunji, trabajadores públicos (honorarios, contrata y planta) y municipales, trabajadores de la salud de consultorios y hospitales. En el sector privado, la clave fue la paralización del 95% de los puertos del país según la Unión Portuaria, que a la vez se movilizaron a nivel nacional como en Concepción, Talcahuano, Valparaíso, Arica, Iquique y Antofagasta.

En la minería llegan informaciones contradictorias. Donde más se desarrolló al parecer fue en minera Los Bronces donde detuvieron 100% de la producción, así como Mina Invierto en Punta Arenas, y en El Peñón se paralizó por completo. En la ciudad y campamento Minero de El Salvador se movilizaron con marchas. Otros sectores mineros se movilizaron en Antofagasta. La ciudad de Los Andes también se movilizó con cortes en Andina. También en Rancagua. En minera Escondida y Codelco hubo cortes y bloqueos.

Desde la Federación Minera de Chile (FMC) -que agrupa a 15 sindicatos de la minería privada con 8 mil trabajadores- ratificaron su apoyo al movimiento pero “cada sindicato base tiene libertad para definir y coordinar sus acciones específicas” señalaron.

Trabajadores de la construcción del Hospital de Curicó se tomaron la Ruta 5 a la altura de esa ciudad, y en otras ciudades se vieron sindicatos movilizados.

En transportes se resintió toda la jornada producto de los cortes, bloqueos y barricadas. Sin embargo, las direcciones sindicales se negaron a llamar al paro masivamente en el metro (que funcionó salvo 4 estaciones, con normalidades), asimismo en el Transantiago y en los aeropuertos (que funcionaron con relativa normalidad salvo con marchas internas de funcionarios públicos). En el metro llamaron a marchar pero sin paro, o sea, no garantizaron la actividad de los trabajadores junto a la rebelión. El Transantiago producto de las marchas y cortes, decidió cortar el servicio desde las 17:00 horas, lo mismo el metro. Donde se paralizó completo el servicio de metro fue en Valparaíso, de la empresa Merval, y se paralizaron transporte interprovincial en Talagante y Peñaflor.

En el comercio los cortes, bloqueos y marchas fueron los que impidieron una apertura normal, más que el paro que no fue convocado por los grandes gremios. Así Unimarc, Cencosud, Jumbo y Santa Isabel, como en Falabella y Ripley, abrieron con normalidad y fueron cerrando a medida que avanzaba el día por disturbios. Sin embargo, son cientos de miles las y los trabajadores que quieren movilizarse pero sus dirigentes no llaman ni a paro ni a movilización real. Los sindicatos grandes como SIL o Walmart, no llamaron a paralizar. En ENAP (petróleo) paralizaron áreas administrativas en Concón y Concepción, no obstante trabajaron las áreas de taller y mantención, aunque con demora en la entrada de turnos por cortes cercanos. Aunque no hubo paro, sí hubo una marcha en las inmediaciones de las refinerías.

Hace falta un plan de lucha para avanzar a una verdadera huelga general para echar a Piñera e imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que ponga fin a todo este régimen

El llamado a huelga general por parte de Mesa de Unidad Social fue uno de los pronunciamientos más grandes del último tiempo, y que permitió unificar a la juventud con sectores del movimiento obrero y pobladores. Esta unidad es clave para poder mantener la fuerza de las calles y avanzar a un plan lucha que culmine en una gran huelga general para echar a Piñera y a todo este régimen anti-popular, heredero de la dictadura.

Sin embargo, sus dirigentes no quieren esto. No solo no convocaron a ninguna medida de fuerza posterior con un plan de lucha ascendente, como sería una huelga activa y con movilización de 48 horas para preparar una gran huelga general para echar abajo al gobierno de Piñera.

Su plan, es presionar para un “diálogo sin exclusiones” con el gobierno asesino, y ahora que anunció un proceso “constituyente”, presionar para que se abra a una “Asamblea Constituyente” que sin embargo sería sobre estas viejas instituciones como el repudiado Congreso. Dicen que el gobierno “debe escuchar”, pero este gobierno ya mostró que es ciego, sordo y mudo con las movilizaciones.

Mientras hablan lenguaje más “combativo”, usan el paro y las marchas masivas, para presionar por un diálogo con el gobierno y una negociación con el viejo régimen. Es el mismo camino del PC y FA, que buscan un “plebiscito” convocado por el viejo Congreso de multimillonarios al servicio de las grandes empresas. Y ahora han sacado un comunicado de unidad con los viejos partidos de la Concertación para llevar a cabo ese camino, con los mismos que durante 30 años han profundizado las herencias de la dictadura.

Como ha mostrado hoy, hay mucha fuerza para ir por más, y sacar a este gobierno y a este régimen e imponer una Constituyente verdaderamente democrática, Libre y Soberana, sin ´Piñera ni este congreso para que sea el pueblo quien realmente decida. Para ello, es necesario preparar un plan de lucha con Huelgas ascendentes, y dejar de preparar todo “desde arriba” convocando a asambleas en lugares de trabajo, comités y coordinadoras para unificar la lucha contra el gobierno y el régimen. Está planteado avanzar a una verdadera huelga general activa, con continuidad, cortes y movilización, que ponga sobre las cuerdas al gobierno y a los empresarios.

Fuente del artículo: http://www.laizquierdadiario.com/Una-contundente-huelga-general-mostro-que-la-rebelion-popular-continua-en-Chile

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El odio al indio

 

El fascismo, el odio racial, no sólo es la expresión de una revolución fallida sino, paradójicamente también en sociedades postcoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada.

Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder.

En el caso de Santa Cruz organizan hordas motorizadas 4×4 con garrote en mano a escarmentar a los indios, a quienes llaman “collas”, que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que “hay que matar collas”, y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera la golpean, amenazan y conminan a irse de su territorio. En Cochabamba organizan convoyes para imponer su supremacía racial en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargan -como si fuera un destacamento de caballería- sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de béisbol, cadenas, granadas de gas; algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su víctima preferida; agarran a una alcaldesa de una población campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla, y cuando se dan cuenta de que son filmadas deciden echarle pintura roja simbolizando lo que harán con su sangre.

En La Paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa. En el fondo les temen, pero también las desprecian. Más tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo y, con él, a todos estos indios que osaron construir democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos, arrastran la Wiphala, la bandera indígena, la escupen, la pisan la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este símbolo de los indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en él.

El odio racial es el lenguaje político de esta clase media tradicional. De nada sirven sus títulos académicos, viajes y fe porque, al final, todo se diluye ante el abolengo. En el fondo, la estirpe imaginada es más fuerte y parece adherida al lenguaje espontáneo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida.

Todo explotó el domingo 20, cuando Evo Morales ganó las elecciones con más de 10 puntos de distancia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51% de los votos. Fue la señal que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas: desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas políticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo había ganado nuevamente pero ya no tenía el 60% del electorado; estaba más débil y había que ir sobre él. El perdedor no reconoció su derrota. La OEA habló de “elecciones limpias” pero de una victoria menguada y pidió segunda vuelta, aconsejando ir en contra de la Constitución, que establece que si un candidato tiene más del 40% de los votos y más de 10% de votos sobre el segundo es el candidato electo. Y la clase media se lanzó a la cacería de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron 5 de los 9 órganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decretó un paro cívico que articuló a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramificándose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desató el terror.

Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y líderes políticos del partido de gobierno. Hasta el propio domicilio privado del presidente fue saqueado; en otros lugares las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se había desatado una dilatada noche de cuchillos largos, y el fascismo asomaba las orejas.

Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, indígenas y pobladores urbanos -y el balance de la correlación de fuerzas se estaba inclinando hacia el lado de las fuerzas populares- vino el motín policial.

Los policías habían mostrado durante semanas una gran indolencia e ineptitud para proteger a la gente humilde cuando era golpeada y perseguida por bandas fascistoides. Pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostraron una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes había que contener a los hijos de la clase media y, supuestamente, no tenían capacidad; sin embargo ahora, que se trataba de reprimir a indios revoltosos, el despliegue, la prepotencia y la saña represiva fueron monumentales. Lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles, ni siquiera durante el primer golpe de Estado cívico del 2008. Y ahora, en plena convulsión y sin que nosotros les preguntáramos nada, plantearon que no tenían elementos antidisturbios, que apenas tenían 8 balas por integrante y que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial. No obstante, no dudaron en pedir/imponer al presidente Evo su renuncia rompiendo el orden constitucional. Hicieron lo posible para intentar secuestrarlo cuando se dirigía y estaba en el Chapare; y cuando se consumó el golpe salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, asesinar a campesinos. Y todo ello sin ningún decreto presidencial. Para proteger al indio se requería decreto. Para reprimir y matar indios sólo bastaba obedecer lo que el odio racial y clasista ordenaba. Y en sólo 5 días ya hay más de 18 muertos, 120 heridos de bala. Por supuesto, todos ellos indígenas.

La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo, llevándola a abrazar un fascismo racializado y centrado en el indio como enemigo?¿Cómo hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y a las FF. AA. y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral?

Ha sido el rechazo a la igualdad, es decir, el rechazo a los fundamentos mismos de una democracia sustancial.

Los últimos 14 años de gobierno de los movimientos sociales han tenido como principal característica el proceso de igualación social, la reducción abrupta de la extrema pobreza (de 38 al 15%), la ampliación de derechos para todos (acceso universal a la salud, a educación y a protección social), la indianización del Estado (más del 50% de los funcionarios de la administración pública tienen una identidad indígena, nueva narrativa nacional en torno al tronco indígena), la reducción de las desigualdades económicas (caída de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres); es decir, la sistemática democratización de la riqueza, del acceso a los bienes públicos, a las oportunidades y al poder estatal. La economía ha crecido de 9.000 millones de dólares a 42.000, ampliándose el mercado y el ahorro interno, lo que ha permitido a mucha gente tener su casa propia y mejorar su actividad laboral.

Pero esto dio lugar a que en una década el porcentaje de personas de la llamada “clase media”, medida en ingresos, haya pasado del 35% al 60%, la mayor parte proveniente de sectores populares, indígenas. Se trata de un proceso de democratización de los bienes sociales mediante la construcción de igualdad material pero que, inevitablemente, ha llevado a una rápida devaluación de los capitales económicos, educativos y políticos poseídos por las clases medias tradicionales. Si antes un apellido notable o el monopolio de los saberes legítimos o el conjunto de vínculos parentales propios de las clases medias tradicionales les permitía acceder a puestos en la administración pública, obtener créditos, licitaciones de obras o becas, hoy la cantidad de personas que pugnan por el mismo puesto u oportunidad no sólo se ha duplicado -reduciendo a la mitad las posibilidades de acceder a esos bienes- sino que, además, los “arribistas”, la nueva clase media de origen popular indígena, tiene un conjunto de nuevos capitales (idioma indígena, vínculos sindicales) de mayor valor y reconocimiento estatal para pugnar por los bienes públicos disponibles.

Se trata, por tanto, de un desplome de lo que era una característica de la sociedad colonial: la etnicidad como capital, es decir, del fundamento imaginado de la superioridad histórica de la clase media por sobre las clases subalternas porque aquí, en Bolivia, la clase social sólo es comprensible y se visibiliza bajo la forma de jerarquías raciales. El que los hijos de esta clase media hayan sido la fuerza de choque de la insurgencia reaccionaria es el grito violento de una nueva generación que ve cómo la herencia del apellido y la piel se desvanece ante la fuerza de la democratización de bienes. Así, aunque enarbolen banderas de la democracia entendida como voto, en realidad se han sublevado contra la democracia entendida como igualación y distribución de riquezas. Por eso el desborde de odio, el derroche de violencia; porque la supremacía racial es algo que no se racionaliza, se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel. De ahí que el fascismo no sólo sea la expresión de una revolución fallida sino, paradójicamente también en sociedades postcoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada.

Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de alrededor de una veintena de muertos asesinados a bala, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho para salvaguardar la democracia. Pero en realidad saben que lo que han hecho es proteger el privilegio de casta y apellido.

El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que, detrás de cada mediocre liberal, se agazapa un consumado golpista.

Fuente del artículo: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=262565

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Haití, el país que necesita volver a sonreír

Por: Olga Regueira. 

 

Haití; bello país, lleno de buena gente, obligado a permanecer en estado de emergencia constante. Ahora vuelve a estar sumido en una gravísima crisis económica, política y social.

Vamos al contexto. En Haití la inflación mensual es de casi un 20% y pareciera no haber consenso político para crear gobierno (prueba de ellos es que van siete meses sin ratificar a un primer ministro). Como consecuencia, según la auditoría del Tribunal de Cuentas, 15 exministros y actuales funcionarios; así como la empresa AgriTrans, dirigida por Jovenel Moïse antes de ser presidente, estuvieron involucrados en la malversación de casi cuatro mil millones de dólares estadounidenses, originados de un préstamo del programa de PetroCaribe.

A ello se suma la devaluación de la moneda con respecto al dólar estadounidense, la mala gestión en el aprovisionamiento de combustible y el aumento de la actividad vandálica de grupos armados. Todo esto ha provocado que, desde hace más de un año, los episodios de manifestaciones violentas, cortes de carreteras y periodos de encierro en los domicilios sean recurrentes cada dos o tres meses, y últimamente casi a diario.

Se viven días complicados y difíciles, que están pasando factura al país. A la fecha las consecuencias inmediatas son 17 personas muertas, 189 personas heridas, la mayoría por bala. Además, se ha registrado un aumento exponencial de actos violentos e inseguridad ciudadana; la imposibilidad de acceso a los productos y servicios básicos (agua potable, gas, sanidad, educación), por no hablar de las pérdidas materiales por el pillaje de bienes tanto de instituciones privadas, como públicas.

La inseguridad y la escacez de servicios básicos son algunas de las consecuencias a la actual crisis.
La inseguridad y la escacez de servicios básicos son algunas de las consecuencias a la actual crisis. AMÉRICA SOLIDARIA

La capital, Puerto Príncipe, se convirtió ya hace tiempo en una ciudad difícil, dura y contaminada, pero en la que siempre será más fácil encontrar lo necesario respecto de otras localidades. En las zonas rurales, así como en el resto de ciudades, además de manifestaciones iguales o más violentas, están sufriendo un desabastecimiento general provocado por el estado de inseguridad en el que estamos inmersos, que impide el transporte y distribución de mercancías por los constantes cortes de carreteras (frutas, verduras, combustible, agua potable, papel del baño).

Estos cortes a veces son para todos. Otras para los que no quieren o pueden pagar el laissez-passer (cuota obligada determinada por las personas que cortan la carretera, la mayoría de las veces fuertemente armadas) para poder atravesar la barricada en cuestión. En ocasiones son capaces de hacer parar un camión, quedarse con la mercancía y atravesarlo en la vía para impedir el paso del resto de vehículos.

En las manos de los agricultores se están pudriendo las frutas y verduras preparadas para vender y que no pueden ya comer, esperando que en algún momento del día puedan ser distribuidas para así, cubrir necesidades básicas como el colegio de sus hijos e hijas, que llevan casi dos meses cerrados y amenazados por grupos armados. La mayor parte del profesorado cobra por horas lectivas, sus manos están vacías. Mientras, al resto de la población se les agrandan los huecos que ya tenían en el vientre y el corazón.

El desabastecimiento aumenta y los agricultores no logran conseguir dinero suficiente para mantener a sus familias
El desabastecimiento aumenta y los agricultores no logran conseguir dinero suficiente para mantener a sus familias AMÉRICA SOLIDARIA

Los famosos daños colaterales existentes en todos los conflictos van a hacer que Haití vuelva a romper las reventadas listas de los más pobres, indefensos y vulnerados. Los más graves efectos caerán de nuevo sobre los niños y niñas de este país que se quedan sin comer, sin aprender, sin sistema sanitario y con una dolorosa desesperanza en el futuro.

Citando una de las conclusiones de un breve informe presentado por OCHA (Office for the Coordination of Humanitarian Affairs) el 2 de octubre, podemos constatar lo siguiente: “La protección infantil, es una preocupación importante. Los servicios sociales básicos, como salud y educación, están interrumpidos en todo el país, dejando además a todos los niños, niñas y adolescentes, en riesgo de ser abusados o reclutados por pandillas. Miles de niños y niñas están seriamente afectados por la escasez de productos básicos”. Esta preocupación es compartida por otras muchas organizaciones de la sociedad civil, como América Solidaria, que trabajan apoyando la lucha por una sociedad más justa en Haití. El riesgo de crisis humanitaria del que algunas instituciones hablan, para nosotros ha dejado de ser «riesgo».

Diversas instituciones han manifestado la preocupación ante la vulnerabilidad de los niños y niñas debido a la violencia que los rodea.
Diversas instituciones han manifestado la preocupación ante la vulnerabilidad de los niños y niñas debido a la violencia que los rodea. AMÉRICA SOLIDARIA

Pero Haití; bello país, lleno de buena gente, sigue luchando para encontrar el país que quiere, el país que desea. Durante estos días decenas de miles de personas, pacíficamente, reivindican, claman y reclaman justicia. Haití lo conforma quienes creen que en la educación está el poder de la transformación y quienes buscan una vida digna. Son ellos y ellas, cientos de miles, quienes hacen de Haití un pueblo fuerte y valiente. Que se cura las heridas a base de humor, amor y solidaridad mutua.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/11/07/3500_millones/1573140937_827908.html

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