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Pensamiento computacional más allá de las habilidades STEM

Por: Noelia Hernández.

 

El pensamiento computacional suele definirse como la habilidad para resolver problemas y comunicar ideas aprovechando la potencia de los ordenadores u otros dispositivos con capacidad de cómputo. Una descripción que, en primera instancia y por su propia naturaleza, está directamente relacionada con el entorno informático. Sus beneficios, sin embargo, se extienden a otros ámbitos, incluido el educativo.

El pensamiento computacional en el aula

Aunque su aplicación es incipiente, sí existen iniciativas en este sentido y desde finales del año pasado está disponible el documento ‘Programación, robótica y pensamiento computacional en el aula. Situación en España y propuesta normativa’.

El informe, coordinado por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF), y en cuyo desarrollo han participado tanto representantes educativos de todas las comunidades autónomas como algunas universidades y empresas, es una hoja de ruta sobre cómo incorporar la enseñanza-aprendizaje de estas habilidades a la práctica docente. “El pensamiento computacional puede introducirse transversalmente junto con el desarrollo de cualquiera de las materias o a través de alguna asignatura específica sobre programación o robótica”, nos explica Carlos J. Medina, director del INTEF. Su aplicación difiere, eso sí, dependiendo de la etapa educativa.

Aunque en los primeros cursos de infantil recomienda hacerlo de manera paulatina “debido a los niveles de madurez cognitiva de los niños de estas edades, las denominadas actividades desenchufadas (unplugged), es decir, sin ordenador, junto con el uso de sencillos robots educativos constituyen la puerta de entrada para el desarrollo de esta habilidad”, apunta Medina.

Una vez pasada esta etapa de aprendizaje inicial, y ya en Primaria y el primer ciclo de Secundaria, “posiblemente sea más adecuado dar un enfoque transversal y pasar a trabajar con una asignatura específica en los cursos superiores (segundo ciclo de secundaria y bachillerato)”, añade

Competencias para el desarrollo cognitivo y profesional

La mejora de la concentración, así como el desarrollo de habilidades de secuenciación, son algunas de las capacidades que adquiere el alumnado con la incorporación del pensamiento computacional al currículo escolar desde Infantil. Al menos este es el resultado de algunas de las investigaciones que recoge el documento del INTEF.

Unos objetivos entre los que también se incluye el conocimiento sobre la forma en la que los programas representan información, la compresión y verbalización de los resultados, junto a la capacidad de identificar y corregir errores. Su complejidad va aumentando según se va avanzando en las distintas etapas educativas. “El pensamiento computacional comprende elementos como lógica, algoritmos, abstracción, generalización, automatización o evaluación”, describe el director del INTEF. “Implica enfoques como la ‘descomposición’ de problemas en subproblemas más sencillos, que permiten crear soluciones sencillas, normalmente a través de programación informática, reutilizando soluciones y probando y depurando de forma iterativa”.

Junto a estos conocimientos, también se trabajan habilidades, como el trabajo en equipo, la capacidad de comunicar ideas y la resolución de problemas. Lo que, en palabras de Carlos J. Medina, “se considera que el pensamiento computacional es una de las habilidades clave para la vida de la sociedad en el siglo XXI. Y esto es así para los estudiantes sin importar su futura actividad profesional”.

Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/pensamiento-computacional-mas-alla-de-habilidades-stem/111064.html

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Es hora de pensar en grande frente al desarrollo educativo y científico de Norte de Santander

Por: Jorge Ramírez.

 

Valga decir que Norte de Santander tiene enormes retos en lograr que la educación dentro de su sistema sea de calidad.

Cuando se analizan los factores determinantes de la educación de calidad en Colombia; diversos estudios muestran que la formación docente y la inversión en educación son elementos detonantes de esta.

Los estudios muestran que existen otros  factores asociados a la calidad como la gestión, la planeación y la evaluación integral de instituciones y de programas educativos, aplica para los casos de la gestión del conocimiento y de la información en distintos niveles: primario, secundario y universitario, con el fin de desarrollar contenidos curriculares y extracurriculares pertinentes y de excelencia académica que facilitan que los niños y los jóvenes tengan un desarrollo integral en sus vidas.

Valga decir que Norte de Santander tiene enormes retos en lograr que la educación dentro de su sistema sea de calidad.

Expongo los argumentos.

Teniendo en cuenta que colegios y universidades han adoptado sistemas de aseguramiento de la calidad en procesos administrativos y en el manejo de los recursos financieros, debe decirse que la educación de calidad no se resume exclusivamente a esto, esta forma unívoca de entender la calidad ha llevado a que el sistema educativo nortesantandereano haya avanzado más rápido en la adopción de “normas ISO de calidad” y en menor medida en educación de calidad en su contenido académico, científico y en innovación.

Por ejemplo en los niveles de educación inicial, primario y secundario existen pocos antecedentes en logros en aseguramiento de la calidad institucional.

Pese a que es función de las secretarias de educación. En tal sentido, los avances están enfocados en el diseño e  implementación de planes de mejoramiento, sin ningún tipo de evaluación externa sobre su pertinencia, impactos o resultados.

Los resultados en aprendizajes en pruebas saber revelan que un pequeño grupo de colegios públicos y privados obtienen resultados superlativos. Mientras que la mayoría de los colegios alcanzan resultados muy regulares o deficientes (ICFES, 2018).

En el caso de la educación superior, ocurre algo parecido, Norte de Santander, cuenta con más de 280 programas universitarios y menos del 10% posee acreditación de calidad.

Mientras que una universidad ha logrado la acreditación institucional, como es el caso de la Universidad Libre a nivel multicampus; el resto se encuentran en proceso de autoevaluación con fines de acreditación, lo cual es un avance. Ahora en  cuanto a la oferta posgradual solo un programa ofertado desde instituciones de educación superior de Norte de Santander posee acreditación de calidad (CNA, 2019).

Esto puede llevar a pensar a los políticos, a los hacedores de política regional, al sector educativo y al sector privado a repensar la política educativa y a vincular los aspectos relacionados con el fomento y el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en cuanto a su contenido estratégico: metas, objetivos, programas y proyectos, así como en lo referente a la orientación y uso de los recursos disponibles del sistema general de regalías que deberían fortalecer los aspectos misionales de los colegios y las universidades. Esto implica que los rubros de inversión en calidad educativa, en formación docente y en investigación son un insumo de la política y no las metas mismas como suele ocurrir.

En consecuencia, los cuerpos colegiados del CUEE y del CODECTI de Norte de Santander no pueden ser solo espacios de contemplación para sus miembros, sino, cuerpos colegiados con capacidad para incidir en la toma decisiones que eviten el uso inadecuado de los recursos públicos. En breve, es hora de pensar en grande frente al desarrollo educativo y científico de la región, ojalá nunca más en el lucro de pocos.

Fuente del artículo: https://www.laopinion.com.co/columna-de-opinion/es-hora-de-pensar-en-grande-frente-al-desarrollo-educativo-y-cientifico-de-norte

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Una oportunidad enorme

Por: Graciela Morgade. 

Una de las escenas más temidas y a la vez mas desafiantes para la práctica de enseñar es enfrentar la pregunta… «Profe (o «seño»), ¿para qué sirve esto?».

En ese instante nos inundan sensaciones contradictorias. Solemos considerar «muy importante» lo que enseñamos y de alguna manera la pregunta es una especie de agravio. Además, en tanto educadorxs, nos parece que la noción de «utilidad» es propia del mercado; y que la educación tiene que brindar desinteresadamente fundamentos generales para formar sujetos críticos que sigan aprendiendo toda la vida, y así abonar un futuro mejor, individual y socialmente.

A la vez, sabemos que «la utilidad» se vincula con frecuencia con «la inmediatez», que es la traducción epocal de una manera de pensar formateada por los caracteres de las redes; o tal vez que es un cuestionamiento general y desafiante desde el hastío que produce la escuela; o tal vez que se vincula con el pesimismo de la mirada frente a un futuro que se ve muy oscuro. Entonces nos vamos amigando con la pregunta y con las, los y les estudiantes que la plantean. Y especulamos con que, por ahí, tendiendo puentes imaginarios y, a veces, exagerando un poco, vamos a demostrar qué útil es ese contenido, captar esa deseada atención y llegar a ese momento mágico de la conversación compartida.

Hay algo de la Educación Sexual Integral que prácticamente invierte la situación. Una anécdota de la vida real: una alumna de primer año le pregunta a la profe de Geografía si «va a enseñar ESI». Frente a la respuesta algo perturbada de la profe (que no tuvo oportunidad de capacitarse en ESI porque la ESI está desfinanciada) de que «esto es Geografia», la alumna arremete con un impecable «pero la ESI es transversal». No es necesario capturar el interés, no es necesario disfrazar la «utilidad» y, al mismo tiempo, tampoco es necesario abandonar nuestra convicción de que abonamos aprendizajes por venir y, menos, un futuro con más igualdad.

La enorme oportunidad que la ESI representa para multiplicar conversaciones compartidas desde el interés genuino es que los centros de estudiantes de secundario la incluyen entre sus demandas. Saben y quieren saber más, porque sospechan que tiene que ver con sus vidas presentes y con la proyección de sus deseos. Los, las y les estudiantes en formación docente también saben que es nodal y sospechan que con el espacio puntual hoy existente en los profesorados no va a ser suficiente. Y entre les, las y los docentes, de todos los niveles y de todas las modalidades, crece la pregunta de ¿cómo se traduce la ESI en mi práctica cotidiana?

Evidentemente no es necesario buscar argumentos para fundamentar «la utilidad» de la ESI. Lo que sí es necesario hoy es demandar más presupuesto para su implementación. En la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA abrimos una diplomatura de extensión universitaria que en un día tuvo 480 inscripciones. Las universidades, los sindicatos, las organizaciones militantes y los colectivos de docentes nos estamos moviendo, pero no reemplazamos al Estado ausente. El ajuste a la educación pública también afectó a la ESI y por eso la ESI se metió en la campaña.

Fuente de artículo: https://www.pagina12.com.ar/214303-una-oportunidad-enorme

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Teaching degrees miss the mark on reading instruction

By: Pallavi Singhal.

All primary school teaching degrees in Australia are missing fundamental components on teaching children to read, which is leading to as many as one in five students falling behind by year 4.

Only 4 per cent of university units have a specific focus on early reading instruction, while 70 per cent do not mention any of the five key elements of reading instruction that are recognised by the NSW Department of Education, a new analysis of 116 literacy units in 66 degrees at 38 universities across the country has found.

‘I suspect it’s a big factor in why we have a large number of children not meeting reading and writing benchmarks,’ said Jennifer Buckingham, the lead author of a new study.

Nearly one in five students and as many as one in four students in some states and territories didn’t meet the country’s proficient standard for reading by year 4, the results of the latest Progress in International Reading Literacy Study show.

«University education faculties just have not updated their courses to reflect enormous developments in cognitive science and reading research over the last 30 or 40 years,» said Jennifer Buckingham, the lead author of the study and a senior research fellow at literacy instruction provider MultiLit.

«I suspect that’s a big factor in why we have a large number of children not meeting reading and writing benchmarks.

«Principals are saying it takes a few years to catch teachers up who haven’t been given this knowledge base as part of their training.»

However, the head of one education faculty said that universities teach all three components of English that are outlined in the Australian curriculum, which covers reading instruction, and teaching graduates meet Australian Institute for Teaching and School Leadership standards.

«If I showed you all the slides from powerpoints and lectures, you’d find that all those elements of reading instruction are in there, they just don’t always get packaged up exactly like that,» associate head of the school of education at the University of South Australia Sue Nichols said.

«I can tell you that we teach those things categorically. What I’d like to see is more connectivity between schools and teacher education so they can come in and see exactly what we’re doing.»

The new report finds that in some university courses, literacy isn’t taught beyond the second year and that about 9 per cent of teachers graduating in 2018 did not pass the literacy component of a compulsory test introduced by the federal government.

Paul McDermott, principal at Blue Haven Public School on NSW’s Central Coast, said there is an «enormous gap» between university students’ knowledge of reading instruction and the teaching strategies used by top-performing schools.

«It’s not just new teachers, we spend a lot of time training and retraining staff,» he said.

«We’re quite authentic to the research around reading and our results reflect that. [Teachers] are up and running very quickly but it does take them time to catch up to what we do as a school.»

Blue Haven Public has gone from improving student results in NAPLAN reading tests at well below the improvement rate of similar schools between 2012 and 2014 to having significantly above-average gains between 2016 and 2018.

Mr McDermott attributed the improvement to their use of evidence-based reading instruction, including a focus on the five essential elements of phonemic awareness, phonics, fluency, vocabulary and comprehension, which should be taught explicitly according to literacy researchers and the NSW Department of Education’s Centre for Education Statistics and Evaluation.

«They’re taught very little of that at university and a lot of schools out there probably don’t have the systems in place to teach these things,» Mr McDermott said.

«If teachers came in highly trained in the evidence, that would certainly make a massive difference to kids.»

The report recommends that all initial teacher education programs be required to demonstrate that they include evidence-based reading instruction techniques in adequate depth to be accredited, that literacy units be included in every year of teaching courses to «prevent a long gap between study and practice» and that ability to teach reading be included in graduate standards.

Peak body Universities Australia did not respond to requests for comment.

Source of the article: https://www.smh.com.au/education/teaching-degrees-miss-the-mark-on-reading-instruction-20190710-p525ww.html

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La educación es la salida al laberinto argentino

Por: Daniel Ricart.

 El laberinto de crisis y contracrisis económicas, cíclicas y a repetición que sufre la Argentina, se da como consecuencia de que aún no comprendimos que el problema no es económico. El problema de la Argentina es educativo, no es la economía. Si cambia la educación tendremos mejores dirigentes, mejores políticos y mejores economistas que harán lo necesario para que las crisis repetitivas se terminen de una vez por todas. No solo por ello necesitamos un cambio, se necesita también porque si en materia de educación, nada hacemos o si hacemos lo mismo, no podemos esperar resultados distintos. Para modificar la realidad argentina de acá a 20 años hace falta un cambio estructural en educación.

Debemos cambiar sobre dos cuestiones. Por un lado, cómo está organizada la gestión del servicio de educación pública. Por otro lado, la pedagogía y las formas de enseñar y aprender. Argentina y los argentinos tenemos todo para iniciar una nueva etapa y un nuevo debate que haga renacer una NUEVA ESCUELA PÚBLICA. Una escuela con nuevos métodos de pedagógicos, moderna, que forme ciudadanos del mundo. El debate está abierto y entre todos podemos lograrlo. Lo que hay que hacer inmediatamente es: a) Renacionalizar todos los servicios educativos que en la década del 90, el entonces presidente, Carlos Menem, transfirió a las provincias, sin sus respectivas partidas presupuestarias. Lo que derivó lógicamente a que muchos de ellos, dejaron de existir. El Ministerio de Educación de la Nación debe ser jerarquizado, y se debe volver a una Superintendencia Nacional de Enseñanza.

b) Hay que publicar los resultados de la medición de calidad educativa para que toda sociedad pueda conocerla. Facilitará a los padres elegir mejor el colegio de sus hijos, conforme las características de ellos. Además eso nos permitirá saber qué cosas hacemos mal y adónde.

c) Hay que modificar y transparentar el corrupto sistema de distribución de subsidios a los colegios privados. Esos fondos no deben ser entregados a los colegios por las Direcciones de Escuelas provinciales, en manos de caudillos locales que hacen y deshacen a su antojo. Deben ser entregados a los padres en forma de vouchers. Así, las familias pueden pagar con ellos la escuela que elijan.

d) Hay que reformular los contenidos de los profesorados radicalmente. Hace 25 años que las neurociencias, las inteligencias múltiples, el pensamiento visible, la productividad cooperativa, el método de casos, la estimulación temprana de la lectura comprensiva, el creativismo cognitivo, el pensamiento lateral han revolucionado la psicología educacional. Sin embargo, en Argentina, nada de esto ha llegado a las aulas de las escuelas públicas. Un maestro de hace 1950, podría enseñar en cualquier escuela de hoy.

La sociedad argentina debe poner el eje del debate en su lugar y debatir el presente y el futuro, debatir, que educación queremos.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/educacion-salida-laberinto-argentino_0_PqLU21wq-.html

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Educación y cultura frente a la tragedia ambiental

Por: Ángel Pérez.

¿Qué nos pasa a los seres humanos, que conociendo los peligros de la extinción no reaccionamos? De acuerdo con un artículo de la BBC, en el año 2018 en Brasil se deforestaron 1.347.132 hectáreas, Colombia aportó a ese daño ambiental 176.977 hectáreas.

Inhumano, pero cierto, reconocer que la consternación mundial que lograron las imágenes sobre los incendios y la destrucción de la selva amazónica serán olvidadas, en dos o tres meses. Acá al parecer están fracasando los sistemas educativos, la cultura, las ONG, los expertos, medios de comunicación y los gobiernos, que en esencia tienen la responsabilidad de incidir en la creación de un pensamiento crítico en los seres humanos, que sirva de soporte para desarrollar una mayor conciencia social  y ambiental, para que los hechos de Brasil y de otras partes del mundo, que dañan la vida en la tierra, no se repitan y hasta se incrementen cada año.

Desde la racionalidad humana y el sentido mínimo de supervivencia pregunto: ¿Cómo aceptamos y elegimos gobiernos locos como los de Trump y Bolsonaro? Ellos con una agenda populista y con apoyo de empresarios, partidos políticos y de pequeños agricultores, en campaña actuaron sin asco para hacerse elegir, anunciaron que una vez asumieran la presidencia se dedicarían desde el Estado a favorecer el desarrollo económico, a pesar que este causará daño a la conservación del medioambiente y a la preservación de la tierra.

De alguna manera con la elección de mandatarios como Trump y Bolsonaro la sociedad terminó decidiendo en favor de: talar árboles; usar energías contaminantes de manera indiscriminada; ampliar cultivos y áreas para ganadería; extraer minerales sin cuidado y sin las reparaciones respectivas; así como de otras acciones productivas o económicas que afectan los equilibrios naturales y la vida en la tierra. En su afán por promover el desarrollo económico, para estos gobiernos son un obstáculo las normas y las instituciones encargadas de preservar y proteger el medioambiente. En el documento de la BBC, antes citado, se sostiene que quienes apoyaron a Bolsonaro “creen que es muy grande el área protegida de la región del Amazonas y que el personal de medioambiente tiene demasiada influencia”.

Al analizar la forma como los medios de comunicación en Colombia informaron sobre los incendios y la destrucción de la selva amazónica se puede deducir que para la mayoría de los colombianos éste es un problema lejano, de Brasil. Un estudio, elaborado por la Cepal y Parques Nacionales, sostiene que Colombia participa con “476.000 km2 de la región amazónica, lo que representa el 6,4 % del total del bioma amazónico y el 41,8% del territorio nacional”. Además, sus habitantes son pobres, un 45,8 % de los hogares en la región presentan necesidades básicas insatisfechas, muy superior al promedio nacional (27,7 %).

Colombia hace parte de la región amazónica y también ayuda a su destrucción. Es cierto se requiere una acción universal para salvar y proteger ese pulmón del mundo. Sin embargo, el país debería tener un mayor compromiso con los habitantes de dicha región, en el territorio nacional, ellos deben ser los cuidadores naturales de la selva, se requiere mejorar sus condiciones de vida, avanzar en su formación y pagarles para que se encarguen de su conservación.

También el país debe reconocer que se requiere un cambio estructural frente a la destrucción de la tierra, tenemos que poner nuestra parte, un sistema educativo proclive en términos de Michael Sandel a crear buenos seres humanos, donde en una época muy polarizada y de engaños, se imponga una base social más dispuesta para una política del bien común, es decir de la vida humana y la naturaleza. No es una tarea fácil, los intereses económicos y políticos en este caso no coinciden.

El país requiere una nueva cancillería que defienda intereses nacionales, regionales y universales, vinculados al medioambiente, eso es nuevo y debe ser esencial para que los ciudadanos elijan, a futuro, propuestas políticas. Colombia es un Estado débil frente a los objetivos de las empresas trasnacionales, de las arbitrariedades de gobiernos vinculados a grandes intereses económicos y aún de empresarios nacionales, para no mencionar el narcotráfico, culpable de que en Colombia existan más de 200.000 hectáreas dedicadas al cultivo de coca.

No todo está perdido, un ejemplo, en el segundo encuentro cultural y educativo realizado en Honda, Tolima, denominado: La Magdalena Fest, que tiene el propósito de dar a conocer y salvar el rio Magdalena, directivos de la CAR mostraron los esfuerzos realizados para que las aguas del el rio Bogotá dejen de contaminar, proceso que terminará en 2026.

Lo que ocurre en Honda es extraordinario, autoridades, pescadores, comerciantes, cultivadores, educadores, académicos, estudiantes y gente de la cultura local y nacional discuten durante dos días alrededor de un festival sobre cómo ver, oír, saborear, sentir y sanar el río, para ello se utiliza el museo, música, imágenes, videos y se habla de la gastronomía, entre otras acciones, siempre alrededor del rio Magdalena. Educación y cultura unidos para salvar el río, allá empezaron en el 2018, ¿cuándo iniciarán acciones los departamentos y municipios ubicados en la región amazónica para salvar la selva?

Fuente del artículo: https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/educacion-y-cultura-frente-a-la-tragedia-ambiental-por-angel-perez/275992

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Ética y la inteligencia emocional

Por:  Manuel Alberto Navarro Benítez.

Vivimos en una sociedad que, a costa de los [1]personajes que hacen hincapié sobre un número en una boleta como símbolo absoluto de inteligencia, llevan consecuencias directas e indirectas al educando, sus emociones, y su contexto, cegándolo a veces de por vida, de la infinidad de espacios donde él o ella pueda destacar.

Comenzaré en definir la ética por dos de mis autores favoritos:

“La ética es la práctica de reflexionar sobre lo que vamos a hacer y los motivos por los que vamos a hacerlo” (Savater, 2012, pág. 14).

“Toda la Ética se basa en ser consciente de las consecuencias de las acciones” (Goleman & Senge, 2016, pág. 67).

Donde concuerdo ampliamente que la formación del educando y el papel del docente sobre la ética debe llevarse seriamente y a más profundidad en nuestro día a día, logrando “formar personas autónomas e independientes”. (Savater, 2012, pág. 36).

Además, del gran olvido sobre la ética y lo emocional en la educación,donde podemos apreciar que, más allá de una inteligencia cognitiva, en la inteligencia emocional, es muy importante tomar en cuenta la ética y la actitud para llevarla a cabo con éxito. “el buen trabajo requiere entusiasmo, ética y excelencia” (Goleman & Senge, 2016, pág. 18).

Es necesario, un gran desarrollo de la autoconciencia como partícipes de la educación con todos los que interactuamos y más, con los educandos cuando les inculcamos sobre el importantísimo papel que tiene cada uno en la vida “los nuevos descubrimientos parecen indicar el modo en que las regiones cerebrales relacionadas con la autoconciencia nos ayudan a aplicar la ética y a tomar decisiones en general” (Goleman, 2013, pág. 17).

Ahora bien, necesitamos empezar a interpolar en los temas ético-emocionales; la reflexión crítica sobre sus aplicaciones en qué momento puede llegar a ser una política pública de cambio social y educativo, concientizando porqué impacta en nosotros, promoviendo la autoconciencia de sus actos a nivel personal e interpersonal, sobre la aplicación y respeto en las diversas jerarquías de los personajes en la educación.

Impulsando y motivando a la investigación a nuestros personajes en fuentes verídicas para entender el impacto en la sociedad actual y futura “el interés es necesario para que los estudiantes mantengan la atención y logren una adecuada aprehensión de los conocimientos” (Frías, 2000, pág. 21), aterrizando y rompiendo lo absoluto de la inteligencia cognitiva de su posicionamiento social, como nos maneja el jurista y filósofo Hans Kelsen, realizar casos prácticos, lúdicos, reales que granjeen su atención y dejar atrás todos aquellos modos tradicionales. “del pensamiento crítico en el aula es que en el salón de clases se incluyan problemas relacionados con el mundo real, y que no sólo se recurra a ejercicios artificiales” (Frías, 2000, pág. 23).

Y, si bien puede haber cierta resistencia por parte de algunos personajes, los que entendemos esto y queremos un cambio, debemos mostrar iniciativa en este campo que no se ha desarrollado y se ha infravalorado sobre las demás materias por lo que debe contar con “un  manejo democrático de los puntos de vista; mostrar ‘coraje intelectual’ para soportar la resistencia de los estudiantes al cambio; tomar riesgos, experimentar, ser humilde, resistirse a la arrogancia y demostrar claridad” (Frías, 2000, pág. 29).

Continuando con la importancia, me es menester enfatizar que a veces no estamos dando ejemplo en la calle, en la casa, en un proceso administrativo, en la misma escuela y, recodemos muy bien que todos nos ven y a veces por una acción les recordarán siempre como dice Savater “todas mis decisiones dejan huella en mí mismo antes de dejarla en el mundo que me rodea” (1998, pág. 117).

Una calificación tendrá su debida relevancia, pero el verdadero tesoro es el aprendizaje que dejas en cada acción, y éste no lleva ningún número.

 

Bibliografía
Frías, B. (2000). Pensamiento crítico y creativo. Trillas.

Goleman, D. (2013). El cerebro y la inteligencia emocional: Nuevos descubrimientos. Barcelona, España: Ediciones B, S. A.

Goleman, D., & Senge, P. (2016). Triple focus: Un nuevo planteamiento de la educación. Barcelona, España: Ediciones B, S. A.

Savater, F. (1998). Ética para amador. Barcelona, España: Ariel. S. A.

Savater, F. (2012). Ética de urgencia. Barcelona, España: Grupo Planeta.

[1]Por personaje entenderemos a los participantes de la educación: institución, educando, docente, padres de familia, etcétera.

Fuente del artículo: http://www.educacionfutura.org/etica-y-la-inteligencia-emocional/

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