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Ponerse en los zapatos de un profesor de colegio público ¿Se le mide?

Por: Semana Educación

Enseña por Colombia tiene abierta la convocatoria hasta el 19 de agosto para profesionales de cualquier parte del país que quieran ser docentes por dos años en poblaciones vulnerables.

La única oportunidad que Gisell García Cruz tenía para ingresar a la universidad era una beca para estudiar administración, contaduría o economía. Pese a que no sentía afinidad por ninguna de las tres carreras, eligió Economía. Era la opción en donde mejor podía hacer énfasis en política social, lo que realmente deseaba.

Gisell cuenta que desde que estaba en el colegio, sintió empatía por los niños que necesitaban de su ayuda. Ingresó a un grupo juvenil y empezó a darles clases y talleres a los que no tenían acceso. Un día, una niña de nueve años no quiso participar de la actividad que Gisell había dejado. Días después se dio cuenta de que esa niña jamás había usado un lápiz. Le contó que ella debía esperar a que sus hermanos terminaran la escuela para que ella pudiera ingresar.  “Eso me tocó mucho, no podía creer que una niña a los nueve años no estaba en la escuela”.

Sorprendentemente, contrario a lo que pasó con las últimas pruebas Pisa, a los educadores colombianos les fue bastante bien en diversos temas, como el nivel de autoconfianza, la pertinencia de su formación inicial y la relación con sus estudiantes.

84 por ciento de los docentes aprendieron pedagogía en su formación inicial (más que el 79 por ciento promedio en los países de la Ocde), 98 por ciento cree que controla bien la disciplina en el aula (frente a 85 por ciento en promedio de la Ocde) y 96 por ciento de los docentes dicen llevarse bien con sus estudiantes.

Esto es llamativo pues Colombia es de los países donde los docentes reciben mayor porcentaje de estudiantes de condiciones socioeconómicas vulnerables. Alrededor de 76% de los docentes de Colombia reportan que trabajan en escuela con una alta concentración de estudiantes vulnerables, frente a un 20% de promedio en toda la encuesta.

 “En escuelas con estas características existen ciertos desafíos en mantener el orden en el aula y existe mayor probabilidad de que haya comportamientos disruptivos dentro del aula. Eso representa ciertos desafíos para el contexto colombiano”, señaló Pablo Fraser, analista de primera infancia y establecimientos escolares de la Ocde.

Por otro lado, hay temas donde todavía le falta mejorar al país, como la equidad de género. A pesar de que la mayoría de profesores son mujeres, solo 37 por ciento de los rectores son del género femenino. En el resto del mundo el desequilibrio es similar, aunque menos pronunciado.

También el país debe invertir más en formación docente. Aunque 9 de cada 10 dice haber realizado algún tipo de capacitación el año pasado, seguimos por debajo del promedio internacional (94 por ciento) y solo 59 por ciento lo hace mediante cursos y seminarios. “La mayoría de profesores se forma a través de libros. Muy pocos en cursos formales”, agregó Figueroa.

Lo interesante en este sentido es que a la gran mayoría de maestros les interesa mucho aumentar sus conocimientos asistiendo a cursos de formación continua. Si pudieran decidir en qué invertir los recursos públicos del sector educativo, 89 por ciento lo haría en esto. Eso comparado a un 81 por ciento que prioriza aumentar los sueldos.

“Esto, sumado a que 90 por ciento de los profesores ya participan en actividades de formación continua,  quiere decir que hay un profesor interesado en su desarrollo, en saber más y aprender más”, indicó Fraser.

En cuanto al tipo de formación que requieren, los maestros colombianos son muy claros en que necesitan más educación en el uso pedagógico de tecnologías de la información (34 por ciento), en enseñar en escenarios multiculturales (45 por ciento) y en educar estudiantes con necesidades especiales de aprendizaje (55 por ciento).

Este último llama la atención pues, después de Brasil, Colombia es el país donde más reportan esta necesidad. Eso podría tener que ver con el decreto 1421, que desde 2017 obliga a todas las escuelas públicas y privadas a recibir a cualquier menor con una discapacidad y adaptar el currículo y las evaluaciones a sus necesidades particulares.

Esto implica una alta demanda de tiempo para el maestro y una gran necesidad de maestros de apoyo. El 68 por ciento de los directores reportan que la calidad en su escuela  se ve obstaculizada por la escasez de docentes capacitados para enseñar a estudiantes con necesidades educativas especiales (en comparación con 32 por ciento en promedio en los 48 países que presentaron la encuesta).

Sobre esto, la ministra de Educación, María Victoria Angulo, expresó: “Los maestros en esta encuesta nos piden que los apoyemos más desde el gobierno con formación para integrar al aula a todos los niños. Para esto, en septiembre tendremos el Foro Mundial de Inclusión de la Unesco en Cali y vamos a socializar una política que hemos venido desarrollando sobre formación de docentes inclusivos, instituciones educativas inclusivas y lineamientos curriculares inclusivos”.

Poco tiempo de enseñanza

Otro resultado importante es el tiempo de clase que emplean los profesores efectivamente enseñando. Este ha bajado en los últimos tres años en casi todos los países encuestados. Es decir que los maestros pasan cada vez más tiempo de clase en labores administrativas y controlando la disciplina de los estudiantes y menos educando en su materia.

En Colombia no hay comparativo histórico, por ser la primera medición, pero el porcentaje de tiempo de clase enseñando es bastante bajo: 75 por ciento, frente a un 78 por ciento en el promedio mundial y un 85 por ciento en los sistemas más exitosos, como Singapur, Japón o Estonia.

Una posible explicación es que los docentes están mucho tiempo de la semana en el aula y poco tiempo planeando la clase. “En sistemas donde el horario de trabajo es muy intensivo, es decir, donde la gran parte del horario semanal el profesor se dedica a estar en clase, no va a tener suficiente tiempo para planificar. Significa que va a perder tiempo en su instrucción. La planificación es fundamental para maximizar el tiempo dentro del aula”, explica Fraser.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/encuesta-talis-2018-apenas-la-tercera-parte-de-los-rectores-son-mujeres/623518

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La hegemonía en el conocimiento: Medios de comunicación y de educación

Por: José María Barroso Tristán

El conocimiento no existe en la nada. Somos los seres humanos quiénes lo creamos, desarrollamos y dejamos constancia de él a través de diferentes canales de comunicación, permitiendo que los saberes descubiertos puedan pervivir a lo largo de la historia y servir como soporte para continuar aumentando nuestro universo epistemológico. No obstante, la vastedad de conocimientos y su variedad de interpretaciones es tan amplia que no existe posibilidad temporal para que la sociedad tenga contacto con todos los conocimientos en su plenitud, por lo que se tiene que discriminar entre ellos cuáles son los más importantes para ser desarrollados y aprendidos por la ciudadanía. Históricamente está selección ha sido realizada por los tres clásicos canales de comunicación del conocimiento, es decir, los medios de comunicación, el sistema educativo y la comunidad (en la que se incluye la familia, la iglesia y el entorno más próximo al individuo). Sin embargo, ¿bajo qué criterios se realiza esta selección?, ¿quiénes son los encargados de realizar esta selección?, ¿qué relación guarda el conocimiento que es expuesto a través de los canales de comunicación con el desarrollo de la sociedad?

Saber es poder. Una manida pero real sentencia, pues durante nuestra experiencia vital vamos adquiriendo conocimientos en base a los cuáles tomamos las decisiones que marcarán el rumbo de nuestras vidas como individuos y el de la sociedad como colectivo. El conocimiento que adquirimos, por tanto, es un elemento fundamental sobre el que nos basamos en el presente para pensar posibles futuros y construir los relatos que delimitarán los campos de acción y sus formas para conseguirlos. El conocimiento posibilita, el desconocimiento imposibilita. Esta es una máxima que tienen muy presente quienes ocupan los espacios de poder político y económico de la sociedad, pues mantener ese poder depende en gran parte de conseguir que el conocimiento que llegue a la población muestre que este sistema es el único válido para el funcionamiento de la sociedad. Controlar el conocimiento equivale a perpetuarse en el poder, en cambio, no tener vías de difusión del conocimiento, o que estas sean marginales, nos empuja a una posición también marginal respecto a la toma de decisiones. Los intereses privados poco tienen que ver con los públicos, por ello es extraño observar que el sector público haya renunciado prácticamente a los diferentes canales de comunicación, dejando, si no todo, por lo menos buena parte, en manos del sector privado. En los medios de comunicación, el sector público apenas cuenta con una parte ínfima del pastel, pero, lo que es más singular, es que en el sistema educativo ha renegado de cualquier posibilidad de disputar su espacio en el campo de lo epistémico. Aunque a priori parezca que el sector público es quién marca las directrices respecto al conocimiento a través de las indicaciones del BOE, en la práctica son las empresas editoriales quienes desarrollan los contenidos y las diferentes interpretaciones que aparecen en ellos, además de marcar las pautas didácticas y metodológicas del sistema educativo a través de los libros escolares. ¿Y a quiénes pertenecen estás editoriales? Siguiendo los datos oficiales de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE), las 24 editoriales que están asociadas bajo sus siglas copan el 90% de la producción de libros escolares no universitarios utilizados en España, a las que, por cierto, parece que no les gusta el mercado libre. Indagando un poco más, aunque a primera vista parezca que existe cierta heterogeneidad en estas 24 editoriales, las 13 con mayores niveles de ventas pertenecen a un conjunto bien definido. Grupos empresariales que, junto a los negocios editoriales, controlan medios de comunicación. Entre estos grupos encontramos a PRISA, Hachette Livre, Apollo Global Management, Pearson PLC y a la Iglesia. Además de esta casualidad de compartir intereses en la educación y en los medios de comunicación, estos grupos, excepto la Iglesia, son financiados por las empresas adalides del sistema neoliberal. A saber: PRISA, financiada por empresas como Telefónica, HSBC, Banco Santander, CaixaBank y fondos de inversión extranjeros, los conocidos como fondos buitre, como Adar Capital o Amber Capital; Hachette Livre, que pertenece al grupo Lagardère, el cual conjuga su interés educativo con una de las mayores empresas armamentísticas de Europa, EADS; Apollo Global Management, que bebe económicamente, entre otras, de Citibank y Goldman Sachs; y, finalmente, Pearson PLC, que cuenta entre sus accionistas a BP, Allianz Seguros o Morgan Stanley.

Teniendo en cuenta los datos anteriores y entendiendo el sistema educativo como un pilar fundamental de la sociedad para que exista un equilibrio entre los conocimientos de interés público y privado, no es razonable que la difusión del conocimiento a través del sistema escolar esté de forma hegemónica en manos de grupos empresariales. Grupos que, aunque pueda parecer que tienen intereses diversos por sus posiciones de competencia entre ellos, comparten un interés común, el de mantener un sistema económico que les rinde pingües beneficios y evitar alternativas que puedan disputar su hegemonía. No obstante, este sistema tiene como lógica básica el aumento de los beneficios sin tener en consideración más elementos que los propios de la empresa, es decir, el bienestar de las personas no es precisamente uno de sus objetivos, a menos que este sea un efecto secundario del aumento de sus beneficios, pero en ningún caso la finalidad primaria de sus acciones. Bajo esta consigna, el sistema educativo no es para ellos un espacio que tenga un especial interés para el desarrollo de la sociedad hacia la consecución de sus objetivos de igualdad y justicia social. Más bien al contrario. Mediante la conjugación del control de la producción de libros escolares y de los medios de comunicación, seleccionan y sesgan el conocimiento con la finalidad de mantener las condiciones político-económicas que les permiten conseguir sus objetivos, hacer crecer sus beneficios. Sin embargo, cada uno de los canales juega un papel diferente en la tarea de controlar el conocimiento.

La función principal del sistema educativo, en este aspecto, es la de establecer una base común de conocimiento en la población con la que generar un consenso que legitime el mantenimiento del sistema económico-político como el único válido y racional. Para ello, las editoriales educativas, a través del libro escolar, se han establecido como las protagonistas y directoras de los procesos de enseñanza-aprendizaje, siendo responsables de la selección de los conocimientos presentados y de la forma en cómo nos acercamos a él para su aprendizaje. En primer lugar, mediante las indicaciones que realiza el BOE sobre los contenidos, son las editoriales las que deciden qué conocimientos son seleccionados para desarrollar lo marcado por la legislación, con qué profundidad, bajo qué interpretaciones y las relaciones que se establecen entre los contenidos presentados. De esta manera, y teniendo en consideración a sus financiadores, es evidente que las editoriales no van a incluir entre los conocimientos seleccionados aquellos que relacionan al sistema económico y político imperante con las causas de la desigualdad social, los desastres ambientales o, en definitiva, con las injusticias que el sistema produce. Así, elementos como la acumulación histórica del capital en cada vez menos manos, la responsabilidad de las entidades financieras sobre las crisis económicas que se han repetido históricamente y que recaen sobre los bolsillos de los ciudadanos, la incidencia de la producción empresarial sobre el medio ambiente que está produciendo la deforestación y la desertización del planeta a pasos agigantados, o los intereses económicos existentes en los minerales de países eternamente en guerra, no son contenidos que aparecen en las páginas de los libros escolares. Al mismo tiempo, las miradas críticas, alternativas al sistema o los hechos históricos relacionados con la búsqueda de la justicia social son silenciados o infravalorados en los manuales escolares. La continua lucha feminista por la igualdad de las personas, los logros del movimiento obrero como la consecución de la jornada laboral de 40 horas hace ya 130 años o las propuestas ecológicas para buscar un mundo sustentable, sin que estos ejemplos agoten el repertorio de ausencias, no se presentan como contenidos relevantes a ser estudiados dentro del periodo escolar, sesgando el bagaje epistemológico con el que se educa y, por tanto, limitando las posibilidades de pensamiento para la toma de decisiones de los ciudadanos.

Además de la selección del contenido, las editoriales también estructuran la forma en cómo nos relacionamos con el conocimiento. Los libros escolares están desarrollados bajo una perspectiva conceptualista, mediante la cual aprendemos los conocimientos como definiciones sin que estos tengan una relación práctica con el mundo que vivimos fuera de las aulas. De esta forma, las relaciones de causa y consecuencia que existen entre el sistema económico-político vigente y los elementos estudiados no encuentran espacio de representación en sus páginas, siendo invisibilizadas para evitar una comprensión del mundo más allá de los conceptos puros. Concretizando lo dicho, en la escuela, por ejemplo, se estudian todos los tipos de bosques que existen y sus diferentes características, pero estos aprendizajes no vendrán de la mano de las motivaciones económicas existentes para la deforestación de dichos bosques y las consecuencias que ello trae para el bienestar de la población y el planeta. El conocimiento no son solo los hechos en sí y las informaciones al respecto, sino también la forma en cómo los entendemos y en cómo nos acercamos a ellos. Aislar los aprendizajes que realizamos de las causas y consecuencias que contienen es, evidentemente, una decisión política que solamente beneficia a quien tiene algo que ocultar en ello.

Si desde el sistema educativo la hegemonía epistemológica busca controlar la base común de conocimientos de la sociedad, desde los medios de comunicación realiza, por un lado, la selección de los temas que van a ser puestos en discusión para la opinión pública y, por otro, marca los límites de las perspectivas y discursos que son aceptables al respecto de las cuestiones tratadas. Respecto a los temas que son seleccionados para ser discutidos, los medios de comunicación siguen la misma lógica que las editoriales escolares. Es decir, exaltar los elementos positivos del sistema imperante y silenciar sus elementos negativos, al mismo tiempo que hace lo contrario con las alternativas y/o críticas al sistema, o sea, ignorar o menospreciar sus elementos positivos y engrandecer sus factores perjudiciales. Para ello, una técnica muy común es la de convertir noticias fundamentales que muestran la perversión del sistema en anécdotas, a la par que transformar hechos superfluos de sus enemigos en temas mainstream, reiterándolos en el tiempo y en el espacio mediático, y focalizando la discusión pública. Bajo esta lógica, hemos visto como ha pasado de puntillas por los medios de comunicación la ocultación por parte de Pfizer de que uno de sus medicamentos podría reducir el alzhéimer o la trama creada entre empresarios, medios de comunicación y el Estado para conspirar contra partidos políticos, mientras que ofrecían semanas de informaciónsobre cómo uno de los políticos de los partidos contra los que conspiraron se bebió dos coca-colas o meses sobre una supuesta financiación ilegal del mismo partido. Noticia, esta, creada por la trama nombrada anteriormente y desestimada por la justicia en varias ocasiones. Los grupos de comunicación marcan la agenda pública sobre los temas a ser tratados, pero para conseguirlo no solo hacen falta las noticias, sino también los periodistas, en su gran mayoría tertulianos de medios afines a la ideología sustentada, que aportan interpretaciones alineadas al interés privado y que generan una sensación de que sus opiniones representan al sentido común. Es importante resaltar que, al igual que en el caso específico de las editoriales educativas, en el mundo de la comunicación existen multitud de periódicos, radios o canales de televisión, sin embargo, la mayoría de estas están concentradas en pocas empresas, como el Grupo Planeta, Mediaset y Vocento. De esta manera crean una apariencia de diversidad en la información, cuando la realidad es que los canales de comunicación que se muestran como más neoliberales o como más sociales, como podrían ser el periódico La Razón y la cadena televisiva La Sexta respectivamente, pertenecen al mismo grupo empresarial, Grupo Planeta. Este falso aspecto de diversidad es empleado para, a través de los periodistas y los diferentes canales, situar los límites de hasta dónde pueden ser discutidas las informaciones establecidas por ellos mismos como las importantes para ser debatidas en la sociedad. Todo lo que sobrepase los extremos marcados por los grupos de comunicación será considerado como irracional o intranscendentes al salirse del sentido común establecido por los periodistas.

La hegemonía en los canales de comunicación les permite escoger los referentes de importancia en los diferentes sectores de la sociedad. Por ejemplo, en la economía, el PIB o las indicaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional juegan un papel fundamental y no lo son tanto las tasas de pobreza u otros indicadores económicos más sociales. De la misma manera, en la educación todo gira en torno a los resultados obtenidos en PISA y no sobre el aprendizaje en sí o las propuestas de reforma educativa elaboradas por la comunidad docente. Marcar los centros de gravedad respecto a lo discutido es un poder que consigue desvirtuar toda temática trabajada, ya que la selección de referentes y centrar el debate en sus interpretaciones influye sobre el pensamiento de la población a través de la presencia o ausencia de determinados conocimientos, y es únicamente sobre el conocimiento hecho patente sobre el que se puede reflexionar a la hora de la toma de decisiones. De esta forma, las reclamaciones de la sociedad que no lleguen a estar presente en los medios de comunicación como tema discutido supondrá que permanecerán en la marginalidad y fuera del debate público.

El poder toma decisiones sin presentarse a las elecciones apoyado por el control que ejerce sobre el conocimiento que adoptamos como válido para el periodo educacional de la población y el que nos acompaña durante toda la vida a través de los medios de comunicación. A través de ambos, sistema educativo y medios de comunicación, el poder recorta el conocimiento y lo muestra bajo un patrón ideológico con el que va conformando un tejido de verdadessubjetivas que han sido sesgadas por los intereses de grupos que poco tienen que ver con los de los ciudadanos. Recorta el acceso al conocimiento, limitando las posibilidades de razonar sobre los problemas sociales existentes al invisibilizar hechos que son fundamentales para poder comprender la raíz de esos problemas.

Generar los conocimientos que nos lleven a alcanzar la justicia social en el mundo es una tarea muy importante, pero de nada servirán mientras estos no tengan los canales de comunicación lo suficientemente potentes para que sean conocidos por la mayoría en la población. Las diferentes interpretaciones acerca de los hechos y los conocimientos necesitan tener su digno espacio de representación mediática para que se conviertan en temas de reflexión y discusión pública, y para que encuentren actores sociales capaces de llevar a cabo acciones de relevancia social. Sin embargo, cuando estas ideas chocan con los intereses de los poderes hegemónicos, estos los omitirán de las agendas de los medios de comunicación mainstream. Los mismos medios que, hoy en día, son los únicos capaces de informar a toda la población.

Por ello, entendemos que es necesario pensar en la construcción de organizaciones públicas autónomas, financiadas por el Estado pero independientes respecto a la injerencia de partidos y organizaciones políticas, para que velen por la producción de canales de comunicación del conocimiento potentes, capaces de llegar a toda la población y que contengan un marcado sentido social. Organizaciones públicas que ejerzan de editoriales escolares para la producción de una base común de saberes para la población, que tengan como principal interés la mejora de la sociedad y que permitan poner las bases para iniciar el camino hacia la justicia social. Y, al mismo tiempo, que los medios de comunicación públicos se hagan independientes del partido de gobierno de turno, que conformen equipos de periodistas autónomos capaces de marcar una agenda de discusión pública centrada en los problemas de los ciudadanos y sus posibles soluciones, y que no bailen al son de los intereses económicos que rigen el funcionamiento de la sociedad hoy en día. Una sociedad democrática no puede permitir seguir estando bajo los designios de una oligarquía que ejerce monopolio sobre las principales vías de conocimiento de la sociedad, pues el campo del conocimiento sobre el que nos basamos para tomar las decisiones políticas está compuesto únicamente por una serie de saberes subjetivos que favorecen la consecución de su principal objetivo: la pervivencia de un sistema que aumenta sus beneficios, aunque sea a costa de las personas y del planeta.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/la-hegemonia-en-el-conocimiento-medios-de-comunicacion-y-de-educacion-2/

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Política de equidad educativa para contextos rurales

Por: Pluma Invitada

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el Campo Estratégico en Modelos y Políticas Educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

Cenobio Popoca Ochoa

Benemérita Escuela Nacional de Maestros

Paola Arteaga Martínez

Doctorante en el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados

Red  Temática de Investigación en Educación Rural

La reciente modificación al artículo 3º constitucional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 15 de mayo de 2019, adopta el enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva, a fin de garantizar que las personas, niños, jóvenes y adultos, ejerzan su pleno derecho a la educación (DOF, 2019).

En la fracción II, inciso e) de dicho artículo, se indica que el Estado debe brindar una educación equitativa, a fin de combatir las desigualdades socioeconómicas en el acceso, el tránsito y la permanencia en los servicios educativos. Para ello, según se indica ahí mismo, se desarrollarán acciones educativas que mejoren las condiciones de los educandos que viven alta marginación.

Resulta de gran relevancia el establecimiento del marco normativo en las leyes secundarias y el ejercicio de una política educativa en favor de la equidad educativa, frente a las desigualdades que afectan todos los ámbitos de la vida social en nuestro país y que excluyen a la población en desventaja socioeconómica de oportunidades y bienestar. Las desigualdades asociadas al territorio es una de las principales aristas que es necesario visibilizar y tratar en el plano jurídico.

Históricamente, en nuestro país, existen brechas de desigualdad educativa en territorios rurales y urbanos.

Casi la mitad de las escuelas de educación básica en México se ubican en contextos rurales, muchas de las cuales son de organización multigrado, es decir, aquéllas donde el o los docentes atienden a varios grados escolares de manera simultánea en el mismo grupo. Asimismo, en estos territorios prevalecen los tipos de servicio de educación indígena, educación comunitaria del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), escuelas para hijas/os de jornaleros agrícolas migrantes y telesecundarias. Estos centros educativos atienden a poco más de 6.3 millones de niños, niñas y adolescentes (NNA), quienes en un 80% viven en localidades rurales con alto y muy alto grado de marginación (INEE, 2019a). Esta misma situación sucede con los telebachilleratos comunitarios y estatales, que representan una de las pocas opciones educativas para que jóvenes de estos contextos accedan a la educación media superior (Guzmán, 2018). La realidad es que esta población tiene mayores dificultades para el ingreso, la permanencia y el egreso del sistema educativo. Por ejemplo, en educación básica, 17% de NNA de zonas rurales no asisten a la escuela, en comparación con 13.5% de zonas urbanas. Estas desigualdades se acrecientan con la población indígena y las/os hijas/os de familias jornaleras agrícolas migrantes (INEE, 2019a, Mendoza, 2017, Rojas, 2018).

A su vez, el abandono escolar es casi el doble en escuelas rurales que en las urbanas. De igual manera, en zonas rurales hay menor probabilidad que NNA concluyan la educación básica, 78.9% en localidades rurales frente a 90.8% en zonas urbanas. En el caso de educación media superior, 34.7% de los jóvenes entre 20 a 24 años de zonas rurales egresan de este nivel educativo y 60.1% en zonas urbanas (INEE, 2019b).

Sin soslayar los debates y cuestionamientos a los instrumentos y procesos de la evaluación del nivel de logro educativo, de acuerdo con el Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA) 2018, 67% de los estudiantes de 6º de primaria de escuelas rurales alcanzó el nivel I, el más bajo, frente al 47% de escuelas urbanas (INEE, 2019a).[1]

A pesar de la relevancia social de estas escuelas para brindar opciones que abonen a revetir las desigualdades educativas, son planteles que trabajan en condiciones de mayor precariedad institucional, considerando que:

  • Cuentan con limitados recursos en infraestructura, equipamiento y material educativo. Por ejemplo, en educación básica, 72% de estas escuelas no tiene drenaje, 33% no cuenta con agua potable y 8% no tiene energía eléctrica (INEE, 2019a).
  • Son nulos o limitados los programas de formación docente, así como de acompañamiento pedagógico para una atención pertinente que considere la diversidad sociocultural y lingüística que prevalece en estos centros educativos, así como sus condiciones de movilidad y vulnerabilidad socioeconómica.
  • Faltan mayores incentivos y condiciones laborales para los docentes quienes, en muchos casos, no cuentan con una contratación formal.
  • Son limitadas las adecuaciones curriculares o de programas educativos de acuerdo con los tipos de servicio educativo.
  • Hace falta una política educativa sistemática, sostenida, incluyente y con equidad hacia estas poblaciones, acompañada de una política social que combata la pobreza y desigualdad. (INEE 2017, 2019a, 2019b; Guzmán, 2018; Mendoza, 2017; Rojas, 2018).

Ante este escenario, es necesario reforzar los instrumentos normativos contenidos en las leyes secundarias, principalmente en el Capítulo III de la Equidad de la Educación de la Ley General de Educación, en conjunción con el ejercicio de una política educativa que garantice el acceso, el tránsito, la permanencia y el logro educativo de niños/as y jóvenes en escuelas de contextos rurales. En este tenor se enuncian las siguientes propuestas:

  1. Desarrollar una política integral de atención para las escuelas rurales con base en un enfoque de derechos humanos, garantizando que sus estudiantes reciban una educación pertinente y relevante en el lugar de residencia. Debe ser una política de equidad en atención, apoyos y programas, orientada por la inclusión y la interculturalidad y articulada con un trabajo interinstitucional e intersectorial.
  2. Fortalecer los servicios educativos de mayor presencia en los contextos rurales: CONAFE, educación indígena, escuelas multigrado, telesecundarias y telebachilleratos en cuanto a condiciones presupuestales, infraestructura y equipo, condiciones institucionales de operación, cantidad, cualificación y desarrollo profesional de los docentes, a fin de lograr el cumplimiento del derecho de estas comunidades a una educación pertinente, integral, inclusiva y que favorezca el logro de aprendizajes centrales.
  3. Asignar un presupuesto con base en el principio de equidad, a fin de atender de manera prioritaria las necesidades específicas de los niveles, modalidades y servicios educativos de los territorios rurales con mayor vulnerabilidad en acceso, tránsito, permanencia y logro educativo. Para ello se apoyará en un sistema de información e indicadores educativos regional que permita identificar condiciones en infraestructura y recursos, personal docente y resultados educativos, así como establecer prioridades de atención, como un criterio de los programas con reglas de operación.
  4. Desarrollar propuestas y modelos pedagógicos pertinentes, contextualizados específicamente para atender la diversidad sociocultural existente en los territorios rurales, y la organización multigrado de muchas de las escuelas del contexto rural. Ello en concurrencia de la autoridad educativa federal, las autoridades educativas locales, docentes, investigadores y actores sociales involucrados en el tema.
  5. Promover, con base en las previsiones presupuestales y de manera gradual, una estructura ocupacional con figuras itinerantes que apoyen a escuelas rurales y multigrado en gestión escolar: director itinerante o equivalente, asesores técnicos, personal de educación especial, educación física, artes, actividades productivas, lenguas originarias, lengua extranjera, todo para fortalecer el trabajo docente y el aprendizaje de los niños y adolescentes.
  6. Impulsar, de manera gradual, un programa de estímulos económicos que favorezca el arraigo docente –permanencia durante ciclos escolares completos–, sobre todo en regiones de alta movilidad. Así también la ampliación de la jornada escolar.
  7. Fortalecer centros de maestros, en coordinación con áreas de la secretaría de educación federal y de las entidades, así como de las escuelas normales, Universidad Pedagógica Nacional (UPN) e instituciones de educación superior para la formación inicial y el desarrollo profesional de docentes, asesores, directivos que laboran en territorios rurales, a fin de mejorar las competencias profesionales para una atención educativa pertinente a las necesidades de niños, niñas y jóvenes de contextos rurales.
  8. En coordinación entre las autoridades educativas de los tres órdenes de gobierno, desarrollar acciones que favorezcan el tránsito educativo de los niños y jóvenes por los distintos niveles educativos como alimentación, becas y transporte, entre otros apoyos.
  9. Impulsar acciones integrales e interinstitucionales locales que atiendan, además de lo educativo, aspectos como alimentación, salud, cultura, deporte en las regiones rurales, con énfasis en las zonas aisladas.
  10. Asegurar que, en educación básica, particularmente en preescolar y primaria, los niños, niñas y jóvenes reciban el servicio educativo en su lugar de residencia, lo que contribuye al fortalecimiento del tejido social, la vinculación escuela-comunidad y la valoración de la identidad.

Referencias

Diario Oficial de la Federación (DOF) (2019, 15 de mayo). Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de los artículos 3o., 31 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia educativa. México. Recuperado de: https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5560457&fecha=15/05/2019

Díaz-Barriga, A. (2017). De la evaluación individual a una evaluación social-integrada: La institución educativa, su unidad. En Díaz-Barriga, A. (Coord.). Docencia y evaluación en la Reforma Educativa 2013 (pp.327-364)México: Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Guzmán, C. (2018). Avances y Dificultades en la Implementación del Marco Curricular Común. Telebachillerato estatal, educación media superior a distancia y telebachillerato comunitario. México: Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE).

INEE (2017). Proyecto Nacional de Evaluación y Mejora Educativa de Escuelas Multigrado (PRONAEME). México: INEE.

INEE (2019a). Directrices para mejorar la educación multigrado. México: INEE.

INEE (2019b). La educación obligatoria en México. Informe 2019. México: INEE.

Mendoza Zuany, G. (2017). Evaluación de la política educativa dirigida a la población indígena en educación básica. México: INEE.

Navas, M., Alcaraz, N. y Sola, M. (2017). Evaluación y pruebas estandarizadas: Una reflexión sobre el sentido, utilidad y efectos de estas pruebas en el campo educativo. Revista Iberoamericana de Evaluación Educativa, 10(1), 51-67.

Rojas, T. (2018). Organismos internacionales y acciones gubernamentales para
la protección de los derechos de niños migrantes agrícolas. En, Rodríguez, C. y Rojas, T. (Coords.). Migración interna, infancia y derecho a la educación: aproximaciones interdisciplinarias, actores y propuestas de políticas públicas (pp. 43-73). México: Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

[1] Entre las principales críticas en torno a las pruebas está su validez en contextos socioculturalmente diversos; privilegiar la enseñanza de las disciplinas que se evalúan en detrimento de una formación integral, así como subsumir la acción y los procesos de formación a la habilitación y entrenamiento de los educandos para contestar este tipo de pruebas (Díaz-Barriga, 2017; Navas, Alcaraz y Sola, 2017).

Fuente: http://www.educacionfutura.org/politica-de-equidad-educativa-para-contextos-rurales/

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Uso, abuso y reúso de los libros de texto gratuitos

Por: Miguel Ángel Pérez

Por un nuevo formato de distribución y uso de los libros de texto gratuitos

En este año 2019 se cumplen 60 años de la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), muchos mexicanos y mexicanas fuimos alfabetizados y nuestra primera puerta con la cultura fue a través de los libros de texto que cada año nos obsequiaba la SEP. De primero a sexto de primaria por área o asignatura después se sumó el preescolar y en los últimos años se ha incorporado la educación secundaria.

Aun con distintas versiones desde el año de 1959 a la fecha, es famosa la portada inaugurada en la década de los sesenta de la Patria, que hoy regresa de forma retro a ilustrar la primera plana de los libros de texto.

A lo largo de los años cada gobierno y cada reforma le daba su toque particular, los libros de texto han servido como vehículo para dar una visión unificadora y una identidad nacional que servía para definirnos y para distinguirnos como mexicanos.

En estos momentos el gobierno de la Cuarta Transformación trabaja a marchas forzadas para imprimir y poder distribuir los miles y millones de ejemplares que deberán llegar a los niños y niñas en edad escolar en todo el país.

Los libros de texto gratuitos han cambiado, de ser verdaderos manuales y portadores de cultura escrita, hoy se han convertido en capsularios de todo, se han hecho más gráficos menos informativos, continúan con la visión unificadora y lo más lamentable se han convertido en materiales desechables. Todavía en los ochenta incluso en la década de los noventa, muchas escuelas sobre todo del medio rural dependían de la llegada de los libros de texto, el plan y programa de estudio estaba supeditado al manejo de los libros oficiales, las copias, los cuestionarios, el manejo y traslado de información y las casi únicas fuentes de consulta fueron hegemonizadas en el uso y hasta cierto punto abuso de los libros de texto.

Hoy a partir del internet y del galopante avance tecnológico, que nos ha permitido contar con dispositivos electrónicos de manejo, consulta y uso de información, los libros de texto exigen un nuevo formato. Ya no es posible editar en papel tantos miles y millones de ejemplares de libros y sobre todo cuando al final del ciclo escolar dichos materiales terminan en el reciclado o en el carretón de la basura.

Un manejo de una alternativa complementaria seria combinar el material gráfico (impreso en papel) con la distribución de tabletas electrónicos en donde vengan cargadas todos los materiales que se usarán en el ciclo escolar correspondiente, con guías de estudio e incluso con una terminal de internet para generar y recuperar las respuestas de los estudiantes. Los libros de texto en versión electrónica deberán presentarse de modo de juego o con diversos video-juegos en donde el estudiante puede regresar a corregir los errores y puedan aprender jugando.

Es necesario desideologizar la edición, distribución y uso de los libros de texto y de todo el material didáctico que se genere desde la SEP, el principio de pluralidad implica el estar abiertos a nuevas versiones de la realidad educativa en donde sean los escolares y los responsables de generar sus propias conclusiones.

Es necesario pensar en la creación de nuevos formatos de producción editorial que contribuyan sobre todo a facilitar aprendizajes, cuidando en todo momento la cultura y la identidad de nuestro país. Es necesario prepáranos a dar un gran salto en las formas de concebir y de practicar la educación con una mirada hacia el futuro.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/uso-abuso-y-reuso-de-los-libros-de-texto-gratuitos/

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Oratoria, la asignatura pendiente

Por: Regina de Miguel.

¿Sabías que la manera en la que se comunican los estudiantes está íntimamente relacionada con sus resultados académicos? La oratoria tiene muchos beneficios tanto a nivel personal como de currículo pero, sin embargo, se echa de menos una mayor presencia en las aulas.

¿Tus estudiantes se sienten cómodos cuando tienen que hablar para el resto de la clase? ¿Cómo es su discurso? ¿Se programan actividades grupales o individuales en las que tengan que hablar en público? En muchos casos, la respuesta es negativa. Y es que  se echa de menos una mayor presencia de la oratoria en las aulas, a pesar de sus beneficios tanto a nivel personal como de currículo.

Dificultad para respirar, taquicardia, sudoración, tensión muscular, voz entrecortada, temblor… Estos síntomas son habituales entre las personas que lo pasan mal cuando hay que hablar en público. De hecho, una encuesta de la organización Toastmasters reveló que un 67% de los españoles se ponía nervioso habitualmente en situaciones de este tipo, un 32% afirmó sentirse así de manera ocasional y sólo un 1% respondió que nunca.

Oratoria, la asignatura pendiente

Muchos estudiantes, en este sentido, no son ajenos a este sufrimiento cuando (por ejemplo) tienen que exponer un trabajo al resto de la clase o dirigirse a sus compañeros –siguiendo indicaciones del profesor-, cuando deben argumentar una idea o resolver un problema en voz alta; de ahí que una buena oratoria resulte fundamental y con ella el vocabulario con el que se expresa una persona, su tono de voz o la postura que adopta el cuerpo durante el discurso.

Oratoria y educación

Una de las personas que ha dedicado gran parte de su vida profesional a defender la presencia de la oratoria en las aulas es Neil Mercer. Doctorado en psicolingüística por la Universidad de Leicester (Inglaterra) y profesor emérito de Educación en la Universidad de Cambridgesus investigaciones han explorado el papel que desempeña el diálogo en la educación y desarrollo del razonamiento en los niños.

Opina que la forma en la que hablan y se expresan los estudiantes (incluidas las conversaciones en el hogar) influye en sus resultados académicos. Para Mercer, la interacción social y la actividad colaborativa en el aula representan una valiosa oportunidad para el aprendizaje y que la práctica de la oratoria en este contexto debe orientarse a la cooperación, explicación de ideas y escucha a los demás.

asignatura oratoria

Neil Mercer, que ha sido asesor en los gobiernos de Singapur y Gales para llevar la oratoria al currículo escolar, es también director del centro de estudios Oracy Cambridge. El trabajo que allí desarrolla junto a su equipo de expertos se centra, entre otros objetivos, en concienciar sobre la importancia de una comunicación oral efectiva y las formas en que se puede enseñar y aprender. Esto les ha permitido desarrollar diversos métodos para enseñar oratoria y evaluar el progreso que logra el alumnado.

Precisamente, uno de los trabajos realizados en este centro quiso comprobar hasta qué punto una buena expresión oral influye o no en las notas que un alumno obtiene en las asignaturas de ciencias. Para esta investigación, se diseñó un programa de enseñanza experimental que contó con la participación de varios estudiantes de escuelas primarias británicas. Los resultados demostraron que las actividades basadas en la conversación pueden desempeñar una función útil en el desarrollo del razonamiento y la comprensión científica.

Los beneficios de la oratoria

En el caso de España, su presencia en las aulas sigue siendo mínima a pesar de los beneficios que se consiguen. Por ejemplo, proporciona una mayor confianza en la persona al perder el temor de hablar para los demás, ayuda en la gestión de las emociones, se mejoran las habilidades sociales y pensamiento crítico, se trabajan los valores de la tolerancia y empatía, ayuda en el desarrollo de las habilidades de liderazgo

asignatura oratoria

Situado en Alicante, el centro Lope de Vega International School creó en enero de 2016 el Club de Debate y Oratoria como actividad extra-académica. Incluso existe un Concurso Nacional de Oratoria que este año celebrará su sexta edición y en el que pueden participar estudiantes de 12 a 18 años.

Por otro lado, os invitamos a echar un vistazo a la entrada Juegos para enseñar a los alumnos a hablar en público propuesta por la especialista en innovación educativa y comunicación digital Rocío López.

Fuente del artículo: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/oratoria-asignatura-pendiente/76943.html

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El problema de la educación actual. (Video)

Colombia / Autor: Revista Semana / Fuente: Youtube

Este psiquiatra y educador señala que esta institución está hecha para otro ser humano pero no para los niños de hoy y por eso es fuente de muchas de las problemáticas sociales, desde el matoneo hasta la falta de creatividad. “La escuela no es democrática sino que sigue siendo la misma institución vertical, jerárquica y represiva que planteó la revolución industrial”.

Fuente: https://youtu.be/uxPswHrfn-s
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La postura hegemónica de un solo país ha convertido a las Américas en territorio hostil – Extraños en casa propia

La política exterior de Estados Unidos es clara y contundente: a partir de su frontera sur, todo lo que se mueve debe responder a sus normas y disposiciones. Para ello, ha permeado los sistemas políticos de tal modo que no hay una sola elección de gobernantes ajena a su voluntad ni un movimiento independentista que escape a sus amenazas e intervenciones. Y cuando lo hay, viene el golpe de mazo para destruir de raíz cualquier intento de disidencia. Por ello no debe extrañar la decisión unilateral –porque la debilidad de ciertos Estados lo permite- de convertir a Guatemala, un país centroamericano empobrecido al extremo por la corrupción y desprovisto de salud institucional, en un gran ghetto para evitar el ingreso de población migrante en su territorio.

Fácil. Solo bastó un puñetazo sobre la Constitución de un país dependiente y la sumisión de gobernantes poco iluminados para hacer realidad la peor de las pesadillas humanitarias. Sin embargo, estas movidas del Departamento de Estado no son nada nuevo. Desde hace más de 100 años ese país se ha destacado por ejercer una política internacional depredadora sobre naciones menos agresivas, en cada rincón del planeta. Esto le ha permitido no solo acumular riqueza sino también ejercer un dominio ilegítimo sobre los sistemas políticos de otros países propiciando y financiando ejércitos paralelos, dictaduras y golpes de Estado con el único propósito de consolidar su influencia y garantizar los privilegios de sus monopolios industriales y financieros.

Los resultados están a la vista. Sin embargo, a pesar de ello no falta quien, deslumbrado por los oropeles de un capitalismo mal entendido y peor practicado, luchan dentro de sus países por defender la soberanía de uno más poderoso y menos solidario. ¿Cuál ha sido el resultado? Dependencia económica, racismo, exclusión de grandes sectores de la población, pobreza extrema y una carrera estéril hacia un desarrollo que –en esas condiciones- jamás se alcanzará.

América Latina ya está en vías de convertirse en territorio hostil para los latinoamericanos. Naciones que en tiempos pasados fueron refugio de migrantes europeos y asiáticos, hoy ven con desprecio y rechazo a sus propios hermanos quienes, azotados por la violencia y la falta de oportunidades en sus países de origen –tal como los europeos a mediados del siglo pasado- buscan refugio en otras tierras, pero dentro de su mismo continente. De hecho, las actitudes xenófobas y las restricciones migratorias se han multiplicado como espejo de las políticas racistas de la Casa Blanca y hoy, quien es pobre y necesitado, es un extranjero indeseable en su propia casa.

¿En dónde ha quedado la mística de Simón Bolívar, el Libertador, quien soñaba con una América libre y soberana pero, sobre todo, unida? ¿Cómo ha sido posible transformar a países democráticos en despachos de compañías multinacionales y encomenderos de un Estado que propicia su destrucción corrompiendo sus estructuras políticas y administrativas? Las actitudes racistas y excluyentes contra poblaciones autóctonas, uno de nuestros grandes males, se han extendido como mancha de aceite hacia la población más pobre y desprotegida convirtiendo a los países en territorio hostil para quienes nacieron en ellos, privándola de los recursos básicos de supervivencia y quitándole lo más valioso para cualquier ciudadano del mundo: su sentido de pertenencia.

Autor: Carolina Vásquez Araya – Rebelión

Fuente de la Información: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=259070

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