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El Paro Docente y la resilencia de la Educación Pública Chilena

Por: Marcos Uribe Andrade

Concedo de antemano que lo que aquí se expresa no es más que una muestra menor de todos los hechos de fondo sobre el tema que se enuncia, pero insinúa la contundencia del problema político de la educación formal en Chile.

Partamos por algunos hechos de la causa:

  1. El Estado subsidiario neoliberal, se define esencialmente por dejar en manos de la dinámica autónoma del mercado, la cobertura de las diferentes esferas de necesidades ciudadanas, incluyendo aquellas que podrían entenderse como derechos garantizables.
  2. Más del 50 %  de la población activa de Chile gana menos de $350.000 y su per cápita familiar no es mayor a $150.000.
  3. Menos de la mitad de la población activa cuenta con un trabajo formal estable y el promedio de ingreso de este sector es de solo $450.000.
  4. El PIB se distribuye en Chile con un nivel de concentración de un aproximado del 28% en el 1% de la población y se ubica entre los países con mayor desigualdad social y económica del mundo.
  5. El 55% del PIB se distribuye en solo el 10% de la población.

Hacer que estos y otros aspectos de la realidad social convivan, determinó el ataque a la educación pública desde diferentes frentes, dado que tanto su estructura como su tradición, contribuían más bien a la resistencia contra las políticas de un capitalismo extremo y no facilitaba la instalación de los cimientos  neoliberales.

La primera línea de ataque, fue la represión, muerte y persecución sistemática del profesorado, formado en la tradición democrática y se suma a ello la desarticulación de su organización gremial.

La segunda línea, se centró en degradar el sistema de preparación de profesores que abastecerían preferentemente el sistema público y se desincentiva el interés por la pedagogía, pauperizando el marco laboral del ejercicio docente.

El tercer frente, fue la generación de un sistema de exclusión, discriminación y lucro, con una oferta de calidad diversificada, asociada a precio y posibilidad de acceso. Ello instaló mecanismos de competencia de mercado en que los establecimientos públicos quedaron en notable desventaja: se refuerza la opción particular-subvencionada, estimulando la fragmentación socio-cultural y económica de la sociedad en su conjunto.

Cuarta línea de ataque: trasformar la educación pública en la fuente principal de abastecimiento de mano de obra para el sistema productivo, con acento en los niveles intermedios e inferiores de la pirámide laboral: los puestos de poder político y económico más relevantes se reservan a la elite.

Quinto factor: diseñar una jornada escolar completa, pensada como guardería,  habilitando un mecanismo asistencialista para la incorporación de los padres al sistema productivo de sobreexplotación laboral. La familia como núcleo de afecto y formación entra en crisis. Se estimula el sobre consumo y endeudamiento.

Sexto: establecer mecanismos de control y castigo, por sobre las políticas de colaboración para el desarrollo de los procesos apuntados a excelencia y niveles de logro. Se presiona la transmisión de un currículo sobreexigido de contenidos, con acento en la competencia y en el instruccionismo y se asocian sistemas de evaluación estandarizantes, focalizados en altos niveles de exigencias sobre contenidos específicos  y se debilita el desarrollo de habilidades criticas, comprensivas, analíticas y constructivas.

Séptimo: se crea un sistema de planificación y diseño de políticas de acción educacional, separado de la participación de los actores directos, con la formación de estamentos tecnocráticos, desvinculados de la realidad en que se desenvuelve la práctica educacional. El esfuerzo se focaliza en generar un soporte para un modelo economicista, orientado a la concentración extrema del capital.

Octavo: se estimula un sistema de oferta mercantil intermedio, en que se segrega a la comunidad en torno a una calidad ilusoria, que apunta fundamentalmente hacia un mecanismo de adquisición de estatus, vía segregación por poder de compra.

Noveno: se diseñan leyes y reglamentos laxos, que generan amplias posibilidades de desvíos de fondos asignados a la educación.

Décimo: se crean sistemas de fiscalización del uso debido de recursos, ineficientes y centrados en burocracia, separados de la incidencia sobre la práctica efectiva del evento pedagógico.

Décimo primero: instalación de la competencia  por sobre las prácticas solidarias, en todos los niveles: entre estudiantes, entre docentes y entre establecimientos.

Décimo segundo: disociación entre acciones orientadas a adoptar los acuerdos internacionales sobre educación para el siglo XXI y las prácticas técnico-pedagógicas, políticas, jurídicas y operacionales de la educación pública real.

Décimo tercero: inconsistencia en la continuidad de estudios superiores para los segmentos de menores ingresos de la sociedad, que representa más del 50% de la población y falta de planificación en relación con las necesidades reales del mercado. Se facilita la creación de ofertas centradas en lucro institucional y endeudamiento de los estudiantes. Falta de correspondencia entre el estatus teórico de educación superior y el producto real del proceso.

Entre otros factores, estas claras evidencias de la intencionalidad del Estado en la pauperización y reinstrumentalización de la educación pública, son parte de una fórmula que propendió el desarrollo de la educación particular-subvencionada y particular pagada, y en que lo público solo significó atender el “indeseable saldo social” que no presenta condiciones de interés para los capitales que invierten en dicho sector, que desde la lógica del neoliberalismo,  es solo un nicho de necesidades que define oportunidades de negocios frente a una demanda, del mismo modo como hace con todo aquello que, en modelos de otra índole ideológica, se garantizan como derechos.

A comienzos del presente siglo ya se generaban indicadores claros de que dicho cóctel estatal para minimizar la cantidad y calidad de la educación pública, avanzaba con efectividad en la estructura de la educación formal en chile.

A esta realidad se vinculaba también la oferta de la educación particular-subvencionada, que en su mayoría no presenta mayores diferencias esenciales de fondo con la educación pública, y en su parte más gruesa sólo habilita un nicho de beneficios económicos para sostenedores estimulados por el lucro y profundiza la híper fragmentación social, que hoy tibiamente se  trata de corregir a través de la ley de inclusión educacional, en medio de un nuevo ataque de control estricto del pensamiento neoliberal anidado en los poderes del Estado.

Durante la segunda década de este siglo, en Chile, los estudios técnicos alertaban de que la educación pública quedaría reducida a un 30 % de todo el sistema formal de educación. Al 2017, las estadísticas ya mostraban las siguientes correspondencias:

MATRÍCULA DE EDUCACIÓN BÁSICA REGULAR NIÑOS, NIÑAS Y JÓVENES, PERIODO 2017: 38% educación pública.

MATRÍCULA DE EDUCACIÓN MEDIA REGULAR JÓVENES, PERIODO 2017  35% Educación pública.

Lo anterior en contraste con el hecho que en 1980, el 72 % de la educación formal de básica y media, era de dominio fiscal, solo el 18,9 % particular-subvencionada y 9,1%  particular-pagada.

Es importante tomar en cuenta que lo que hoy se comprende como el universo de la educación particular-subvencionada, corresponde al producto de la descomposición de la educación pública y en este sentido, este sector particular, opera fundamentalmente bajo la misma tutela curricular de la educación pública. Ello -por su parte- evidencia que subyace en el espíritu del Estado una rigurosa visión bipolar de clase, que solo se diluye en la inconciencia y el imaginario del campo popular, que percibe con imperfección el fondo dicitómico de una educación particular pagada, contra un degradé de un mismo y amplio arco social, descompuesto en la manipulación de su división estratégica, a fin de sostener un modelo de profunda desigualdad de oportunidades.

Es de un valor  fundamental que  la sociedad chilena; que todos los trabajadores, los estudiantes y especialmente todos los profesores, comprendan que la fragmentación socio-económica de la educación, no puede fragmentar la conciencia de clase de los trabajadores de la educación.

Los trabajadores de la educación vinculados al denominado mundo particular-subvencionado se integran hoy progresivamente a la carrera docente. Ello reafirma un fundamento material común para más del 90% de  los docentes y hace más clara la necesidad de que este segmento se sume a la lucha activa del sector, en función de recuperar su rol, su estatus, su dignidad y el proceso de  educación formal para los fines de nuestra  construcción histórica, así como para frenar la inédita desintegración social, que nos conduce a indicadores psicosociales patológicos, que nos destacan, de manera lamentable, en el concierto mundial: hablamos del presente y del futuro de nuestros hijos y toda nuestra descendencia.

NO HAY QUE PERDER DE VISTA QUE alrededor de un 75%  del profesorado, en su mayoría aquel que vive condiciones de mayor indefensión, bajo el régimen de contrata en el sector municipalizado, y bajo el código del trabajo, en el sector particular- subvencionado, aún no se suma activamente a esta cruzada por la educación para todos los chilenos. Esta es la misma naturaleza de fuerza laboral que la que hoy se levanta, pero su circunstancia, su conciencia y sus herramientas de organización precarias, aún le mantiene desmovilizada.

Tal vez una de las mayores ganancias que puede arrojar este paro nacional, para la justa causa de la docencia y la educación en Chile, y que sólo depende de los propios trabajadores en conflicto, tiene que ver, principalmente, con la condición de toma de conciencia del mismo magisterio nacional y la decisión de fortalecer con real decisión sus herramientas principales de lucha: su unidad y su organización gremial.

Fuente del documento: https://www.elciudadano.com/educacion/educacion-chile/06/21/

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Black education decline

New York Mayor Bill de Blasio says that the city’s specialized high schools have a diversity problem. He’s joined by New York City Schools Chancellor Richard A. Carranza, educators, students and community leaders who want to fix the diversity problem. I bet you can easily guess what they will do to «improve» the racial mix of students (aka diversity). If you guessed they would propose eliminating the Specialized High Schools Admissions Test as the sole criterion for admissions, go to the head of the class. The Specialized High Schools Admissions Test is an examination that is administered to New York City’s eighth- and ninth-grade students. By state law, it is used to determine admission to all but one of the city’s nine specialized high schools.

It’s taken as axiomatic that the relatively few blacks admitted to these high-powered schools is somehow tied to racial discrimination. In a June 2, 2018, «Chalkbeat» article (https://tinyurl.com/y64delc3), de Blasio writes: «The problem is clear. Eight of our most renowned high schools – including Stuyvesant High School, Bronx High School of Science and Brooklyn Technical High School – rely on a single, high-stakes exam. The Specialized High School Admissions Test isn’t just flawed – it’s a roadblock to justice, progress and academic excellence.»

Let’s look at a bit of history to raise some questions about the mayor’s diversity hypothesis. Dr. Thomas Sowell provides some interesting statistics about Stuyvesant High School in his book «Wealth, Poverty and Politics.» He reports that, «In 1938, the proportion of blacks attending Stuyvesant High School, a specialized school, was almost as high as the proportion of blacks in the population of New York City.» Since then, it has spiraled downward. In 1979, blacks were 12.9% of students at Stuyvesant, falling to 4.8% in 1995. By 2012, The New York Times reported that blacks were 1.2% of the student body.

What explains the decline? None of the usual explanations for racial disparities make sense. In other words, would one want to argue that there was less racial discrimination in 1938? Or, argue that in 1938 the «legacy of slavery» had not taken effect whereby now it is in full bloom? Genetic or environmental arguments cannot explain why blacks of an earlier generation were able to meet the demanding mental test standards to get into an elite high school. Socioeconomic conditions for blacks have improved dramatically since 1938. The only other plausible reason for the decline in academic achievement is that there has been a change in black culture. It doesn’t take much to reach this conclusion. Simply look at school behavior today versus yesteryear.

An Education Week article reported that in the 2015-16 school year, «5.8% of the nation’s 3.8 million teachers were physically attacked by a student.» The Justice Department’s Bureau of Justice Statistics and the Department of Education’s National Center for Education Statistics show that in the 2011-12 academic year, there were a record 209,800 primary- and secondary-school teachers who reported being physically attacked by a student. Nationally, an average of 1,175 teachers and staff were physically attacked, including being knocked out, each day of that school year.

In the city of Baltimore, each school day in 2010, an average of four teachers and staff were assaulted. A National Center for Education Statistics study found that 18% of the nation’s schools accounted for 75% of the reported incidents of violence and 6.6% accounted for half of all reported incidents. These are schools with predominantly black student populations. It’s not only assaults on teachers but cursing and disorderly conduct that are the standard fare in so many predominantly black schools.

Here are questions that might be asked of de Blasio and others who want to «fix the diversity problem» at New York’s specialized schools: What has the triumph of egalitarian and diversity principles done for the rest of New York’s school system? Are their academic achievement scores better than students at New York’s specialized schools? The most important question for black parents: What has been allowed to happen to cripple black academic excellence?

Source of the article: https://www.theitem.com/stories/black-education-decline,329045

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Las únicas cosas importantes pasan en Educación Infantil

Por: Adrián Cordellat.

 

Alessandro Baricco suele aludir cuando habla de su infancia a una conversación que mantuvo con Amélie Nothomb. Asegura Baricco que la prolífica escritora belga le dijo que las únicas cosas importantes nos pasan en los primeros años de vida y que todo lo demás es un epílogo. Para el escritor italiano esta reflexión es exagerada, aunque reconoce que también cree que las impresiones de los primeros años son fundamentales. “Puede que no hagamos otra cosa que volver ahí”, afirmaba en una entrevista publicada hace unos meses en Jot Down.

Durante la última semana he pensado de forma recurrente en la frase de Nothomb. Concretamente desde que en la reunión de fin de curso tomé conciencia de que mi hija cerraba el 21 de junio una etapa irrepetible, la de la Educación Infantil. Otro puente vital dinamitado que viene a corroborar que el periodista Patxo Unzueta tenía razón cuando señaló la que en su opinión era “la tragedia más definitiva de la condición humana”: la imposibilidad de volver atrás.

El martes, en un corro improvisado de padres, le dije a la profesora de mi hija que es una afortunada por disfrutar de esta etapa de los niños, esa en la que pasan las únicas cosas importantes. Qué responsabilidad también, añadí. Ella lo sabe, porque es testigo privilegiado de la explosión expansiva que se produce durante estos tres años de Educación Infantil. Puede que sea la etapa vital de mayor y más evidente desarrollo. Luego seguimos creciendo y adquiriendo habilidades y conocimientos, nos brotan pelos por el cuerpo, maduramos y envejecemos, pero ya no a la velocidad a la que todo se produce en la primera infancia.

Dejamos a nuestra hija en el colegio con dos años y once meses. Apenas hablaba bien aún. Era una bebé. Tres años después sabe leer, escribir y contar. Y todo lo ha aprendido a través del juego, sin necesidad de sentarse en una mesa a rellenar fichas como si fuese un autómata. Por eso elegimos su colegio. Porque en él hay profesoras y profesores que, pese a las limitaciones, la alta ratio de alumnos y las diferencias de criterio que puedan surgir con los padres, cada día se empeñan y se esfuerzan por demostrar que otra forma de enseñar es posible y que el juego es una herramienta única y por desgracia infrautilizada para el aprendizaje. En la reunión de fin de curso, por cierto, una madre de un compañero de nuestra hija se hizo una pregunta bellísima: “Muchas veces me cuestiono si este colegio lo elegimos para nuestros hijos o para nosotros”. Nadie supo contestársela. Quizás porque nadie tiene una respuesta clara. O sí, pero esa respuesta nos haría parecer demasiado egoístas.

Decía que mi hija entró al colegio siendo una bebé. Hoy es una niña de cinco años y medio que espera ansiosa poder tachar una nueva efeméride en su particular biografía: la caída del primer diente. En eso, en que ya es una niña, pensaba ayer cuando después de recogerla la veía cruzar despreocupada la puerta que separa los pasillos de Infantil y de Primaria. Arriba, clavado en la pared, juraría haber visto un cartel con una flecha en dirección a Primaria en el que me pareció leer la palabra “epílogo”.

Fuente  del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/06/19/mamas_papas/1560954361_793549.html

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Ecología para niños. Libro infantil digital para educación ambiental. Pdf gratis

México / 23 de junio de 2019 / Autor: Yolanda Martínez Mendoza, María Esmeralda Martínez y Patricia Concepción Zendejas Mora / Fuente: Lea Gratis

Libro digital escrito para ser leído por los niños y niñas. En sus páginas, los pequeños lectores podrán encontrar temas de mucho interés y actualidad, para aprender acerca de educación ambiental:

  • Los problemas ambientales que tiene nuestro planeta
  • Acciones que pueden realizar y que ayudan a mantener limpios el entorno y medio ambiente
Este material contiene variados dibujos para colorear y otras actividades para que los niños se sensibilicen con este tema.

DESCARGAR LIBRO INFANTIL «ECOLOGÍA PARA NIÑOS»:

Fuente de la Reseña:
https://leagratis.blogspot.com/2019/06/ecologia-para-ninos-libro-infantil.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter
ove/mahv
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¿Cuál es el secreto de los grandes maestros?

Colombia / 23 de junio de 2019 / Autor: Julián de Zubiría Zamper / Fuente: Semana

Cada año la Fundación Compartir elige un Gran Maestro y tres ilustres. Partiendo del estudio que realizó como jurado del concurso, el pedagogo Julián De Zubiría reflexiona sobre las características comunes a ellos y propone convertir a los elegidos durante las dos décadas anteriores en maestros de docentes.

Por veinte años consecutivos la Fundación Compartir ha elegido al mejor maestro del país. Es una oportunidad para rendir homenaje a docentes que, haciéndole el quite a dificultades generadas por el contexto familiar en el que viven sus estudiantes, a la violencia que azota estas regiones y a las condiciones de infraestructura y dotación de las instituciones educativas, con enorme esfuerzo logran transformar las vidas de sus muchachos. Al hacerlo impulsan procesos de movilidad social en estos territorios.

Lo primero que hay que llamar la atención es que son pocos los maestros que transforman para siempre la vida de los jóvenes bajo su orientación. Cuando se le otorgó a Albert Camus el Premio Nobel de Literatura, evocó al profesor que le enseñó a leer. Cuando lo he preguntado en seminarios, me han respondido que entre tres y siete docentes han impactado sus vidas, lo cual es muy poco respecto del alto número de docentes que hoy en día intervienen en la vida de un joven. Pero también es cierto que todos los recordamos con inmenso cariño. A partir de las reflexiones que hice luego de haber estudiado las propuestas de quienes aspiraban al título de Gran Maestro en Colombia, quisiera destacar algunas de sus características principales. Hay que tener en cuenta que, en 2019, 1.074 profes aspiraron al premio.

En primer lugar, todos son líderes sociales. Los maestros que más se destacan en el país, movilizan a las comunidades en las que viven, visitan y dialogan con frecuencia con los padres de sus estudiantes e investigan a profundidad sus contextos. Todos ellos asumen como si fueran propios algunos de los problemas ambientales, tecnológicos o sociales en sus regiones e involucran a sus estudiantes en la investigación de dichas problemáticas. Lo claro es que, trabajan con la comunidad, la investigan, e intentan implementar algunas soluciones. Hacen exactamente lo contrario a lo que pretendía el senador Edward Rodríguez del Centro Democrático al intentar prohibir la libertad de cátedra. Ellos son ejemplo vivo de la más amplia libertad para investigar, reflexionar, pensar, hablar y cuestionar. Es más, asumen la libertad y la autonomía como la bandera en sus procesos formativos. El ejemplo más claro de ello es Carlos Enrique Arias, ganador del Premio a Mejor Maestro, quien logró que 94% de los egresados de su Institución Educativa en Montelíbano, ingresaran a la educación superior, cuando antes solo lo hacía el 20%. De esta manera, la educación estimula la movilidad social y permite a los jóvenes superar el círculo vicioso de la miseria. Tarea que debe valorarse aún más, si se tiene en cuenta que han estudiado en medio de las balas de todos los actores que han participado en el cruento conflicto armado vivido en Córdoba desde hace varias décadas.

Lo más triste es que dado el indiscutible liderazgo social alcanzado por los docentes, han sido blanco de estigmatización, persecución y amenazas por parte de los grupos políticos que tienen el control regional sobre la población, la tierra y la riqueza. Con frecuencia, fueron declarados objetivo militar por los paramilitares. Es así, como un muy reciente informe de la Fundación Compartirsobre la educación rural incluye un dato escalofriante: 1.579 maestros han sido asesinados durante el conflicto armado. Muchos de ellos, sin duda, fueron excepcionales docentes que dieron su vida por la educación. El liderazgo social de los maestros, los ha convertido en un objetivo político, cuando no militar, de sus contradictores.

La pasión es la segunda característica que encuentro en los docentes excepcionales. Todos gozan enseñando y agregan horas de acompañamiento a las que les exige su contrato. Su compromiso es ilimitado con los niños, los jóvenes y el entorno. Preparan minuciosamente sus clases y sus salidas de campo. Los grandes docentes sienten –como solía decir Freire-, que están cambiando a las personas que cambiarán el mundo. Hay mucho de mística en su tarea diaria. Se sienten misioneros de un cambio social. La esperanza, el entusiasmo y el sueño de vivir en un mundo mejor, los anima en su labor cotidiana.

La pasión –como el llanto-, se contagia, y por ello, los estudiantes se nutren de ella. Beben del compromiso de estos maestros y terminan dedicando varias horas a la lectura y la investigación. Bajo el liderazgo de un líder transformador, los estudiantes trabajan motivados y en equipo, ya que las tareas que les señalan, les resultan altamente pertinentes para sus vidas y para el contexto en el que viven.

La tercera característica, siempre la he encontrado presente en los estudios nacionales e internacionales sobre el tema. Los buenos maestros no se limitan a enseñar; sino que generan preguntas, impulsan debates y promueven la reflexión. Los maestros excepcionales enseñan a pensar y a leer de manera crítica. Eso halló Bain estudiando a los docentes excepcionales en las universidades en Estados Unidos. Eso mismo concluyó Sandra García, profesora de la Universidad de los Andes, estudiando las características comunes de los ganadores en los veinte años del concurso. Y una vez más, lo he vuelto a encontrar al estudiar los proyectos de los mejores docentes en Colombia que aspiraban a ganar el Premio Compartir en 2019. Son docentes que enfrentan a los estudiantes a problemas contextuales, los cuales hay que comprender, interpretar y resolver. Al hacerlo, les enseñan a pensar, leer y convivir. Son docentes que han transformado el modelo pedagógico tradicional por otro más reflexivo, dialogante y contextualizado, el cual, impacta de manera estructural el desarrollo de sus estudiantes.

Para poder hacerlo, los mismos docentes se vuelven más reflexivos, más autónomos y más críticos de sí mismos y del contexto. Al fin y al cabo, “nadie da lo que no tiene”. Ellos tienen de sobra la independencia y la autonomía que buscan fortalecer en sus estudiantes. Han reflexionado previamente sobre sus prácticas, una y otra vez las han evaluado e investigado. Bain concluye que los muy buenos docentes identifican los obstáculos a los que se enfrentarán sus estudiantes. En términos más técnicos, diríamos que los docentes excepcionales, tienen muy buenos niveles de metacognición sobre sus prácticas educativas. Por oposición, los docentes tradicionales, no se detienen a pensar para qué enseñan lo que enseñan, ni qué hicieron mal en dicho proceso. Dada la falta de reflexión, con el paso de los años, estos últimos se vuelven, cada vez, peores docentes, ya que, no aprehenden de su experiencia.

La cuarta y última característica que encontré en los docentes excepcionales es que retan a sus estudiantes, les exigen, les ponen problemas complejos para resolver. Al mismo tiempo, siempre les ponen andamios para que puedan resolverlos. Con estos docentes, los estudiantes trabajan mucho más: leen, piensan y se esfuerzan, ya que sienten que vale la pena hacerlo.

Ningún Ministerio de Educación logrará mejorar la calidad, si no cuenta con maestros apasionados, que hayan abandonado los modelos tradicionales y que enseñen a pensar y leer de manera crítica. Ninguno. El problema grave es que la gran mayoría de docentes de Colombia no son como ellos. Tienen excelente actitud y han llegado a la docencia por vocación, pero no tuvieron la formación adecuada para desarrollar las competencias que pretenden lograr en sus estudiantes. Les falta formación, autonomía, trabajo en equipo, lectura y pensamiento crítico. Es especialmente triste para mí decirlo, pero los docentes que están saliendo de las facultades de educación, presentan los niveles más bajos en lectura crítica y razonamiento numérico, entre todos los egresados de la educación superior. Es una triste realidad que tendremos que enfrentar de manera creativa y autocrítica, si en verdad queremos brindarles a las próximas generaciones la educación que necesitan ellos y la nación, para avanzar en el desarrollo humano.

Solo cuando el país se decida a transformar las Normales y las Facultades de educación, podremos pensar en mejorar la calidad de la educación. Esta meta no fue incluida en el Plan de Desarrollo del actual gobierno. Por tanto, es poco lo que podemos esperar al respecto durante los próximos tres años. La Fundación Compartir ya propuso priorizar la formación. Esa una propuesta muy pertinente, pero permanece engavetada. Aun así, se quedó corta en algo esencial: el país necesita fortalecer la formación in situ, necesita garantizar que haya reuniones de docentes semanales que cuenten con equipos de calidad de las secretarías para que las apoyen. De lo contrario, nunca cambiaremos el currículo fragmentado que hoy domina la educación, nunca superaremos un modelo pedagógico centrado en la trasmisión de informaciones y nunca consolidaremos en los docentes las competencias que ellos tendrán que desarrollar en sus estudiantes.

Maestras como Adriana González están llevando a pensar a jóvenes que la ciencia si debe ser cosa de mujeres. Maestras como Esmeralda Ortiz están recuperando la historia ancestral de la población afrodescendiente en Jumbo. Maestros como Adilson Barahona está generando preguntas científicas y tecnológicas altamente permitentes a jóvenes de la población de Sandoná en Nariño. Todos ellos deberían ser un referente para la formación de futuros docentes en Colombia. Debería el MEN retirarlos de sus aulas y convertirlos en maestros de docentes. Al fin y al cabo, nada mejor que ser formado por un maestro excepcional. Si lo hacemos, multiplicaremos por todo el país, la pasión, el compromiso, la lectura y el pensamiento crítico, que a ellos les sobra.

Fuente del Artículo:

https://www.semana.com/opinion/articulo/cual-es-el-secreto-de-los-grandes-maestros-columna-de-julian-de-zubiria-samper/620031

Fuente de la Imagen:

https://uniandes.edu.co/es/noticias/premios-y-reconocimientos/profesor-cordobes-ganador-de-premio-compartir-2019

ove/mahv

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Libro: Perspectivas decoloniales sobre la educación (PDF)

Brasil – España / Coordinadores: Alessandro de Melo, Iván de Jesús Espinosa Torres, Leticia Pons Bonals y José Ignacio Rivas Flores / Fuente: Researchgate

Este libro tiene la intención de provocar el diálogo y debate acerca de los retos que enfrenta la educación hoy día, tomando en cuenta las miradas de un grupo de autores que, a pesar de la distancia, comparten un interés común por resarcir el papel activo y crítico de quienes fungen como formadores en las escuelas de nivel básico, las universidades, las familias y las comunidades. En este sentido, la educación se entiende como un proceso dialógico y humanizante que se aleja de currículos estandarizados y busca promover procesos incluyentes que contribuyan a la construcción de una pedagogía más justa y equitativa.

El libro inicia con el capítulo Re-instituyendo la investigación como transformadora. Descolonizar la investigación educativa escrito por José Ignacio Rivas Flores, investigador de la Universidad de Málaga, España, en el que propone la investigación educativa desde una posición ideológica, política, cultural y pedagógica opuesta al proyecto de desarrollo hegemónico neoliberal. Rivas invita a participar, en la reconstrucción de esta práctica social, a todos los involucrados en el proceso de indagación, todos los que estén dispuestos a comprometerse con la generación de “otros modos de construcción académica que rompan con la dinámica suicida a la que estamos abocados por la política de mercado”, entre los que se encuentran las redes de resistencia y oposición, la participación en foros públicos de discusión y debate crítico sobre los procesos socio-políticos y académicos, así como el establecimiento de vínculos de los académicos con grupos y comunidades.

En esta búsqueda por recuperar los espacios de toma de decisión que hemos perdido los docentes, investigadores y grupos sociales se propone el establecimiento de puentes de comunicación y la cimentación de nuevas trincheras que nos permitan luchar por la equidad, la libertad y la justicia. Es en este sentido que Iván de Jesús Espinosa Torres, investigador del Instituto de Estudios de Posgrado de Chiapas, México, escribe el capítulo El giro educativo epistemológico: pedagogía(s) decolonial(es) y dimensión intercultural-afectiva. Espinosa devela los límites que puede presentar el pensamiento crítico si obvia la presencia de los afectos y sentimientos como mediadores de la relación pedagógica que se veri ca en contextos marcados por la diversidad cultural. Para responder a la pregunta “¿cómo lograr que la pedagogía crítica cobre sentido crítico y transformador en espacios posmodernos y diversos?” propone centrar el análisis en las relaciones de dominación cuya impronta colonial se mantiene a través del control ejercido, a través de las escuelas, sobre grupos sociales estigmatizados, marginados y/o vulnerables.

La transformación de estas relaciones situadas en contextos escolares regionales encuentra en la dimensión intercultural-afectiva una posibilidad, en tanto detonante de una praxis pedagógica que atiende a las pautas culturales y a los intereses políticos, éticos y económicos que manifiestan estos grupos sociales. Continuando la reflexión sobre los límites de la pedagogía crítica para atender realidades que escapan del pensamiento eurocéntrico, Alessandro de Melo, Alysson Eduardo de Carvalho Aquino y Rafael Gomes Cavalcante, desde la Universidade Estadual do Centro-Oeste, en Brasil, discuten algunos fundamentos de la vertiente denominada Pedagogia-Histórico-Crítica (PHC), así como las repercusiones políticas y pedagógicas que ha tenido esta al reproducir una mirada acrítica, universal y “objetiva” de la teoría social. En el capítulo Descolonizar a pedagogía crítica: uma crítica à pedagogia histórico-crítica, los autores plantean que la construcción de una pedagogía crítica decolonial inicia con el reconocimiento de que no existe una única fórmula revolucionaria ni existen condiciones y sujetos de nidos a priori para encabezarla.

En este sentido, el cambio revolucionario es resultado de un proyecto abierto a la diversidad que no puede ser encasillado en una teoría preestablecida que además se aleja de la historia y cultura de los pueblos que quieren ser liberados. Un proyecto revolucionario de carácter decolonial parte del fundamento ontológico de la diversidad de formas de socialización, de vida y trabajo, así como de rutas por construir para alcanzar el pleno desarrollo de las potencialidades humanas. Los siguientes dos capítulos se centran en el desarrollo de algunas categorías que enriquecen el pensamiento decolonial. Desde la maestría en Estudios Culturales de la Universidad Autónoma de Chiapas, México, Leticia Pons Bonals aborda el campo de los estudios culturales latinoamericanos como lugar de encuentro del género con el pensamiento decolonial.

En el capítulo El “género” en el pensamiento decolonial. Una apuesta desde el campo de los estudios culturales latinoamericanos la autora hace referencia en particular a la academia que trabaja en torno a programas de posgrados relacionados con los estudios culturales, destacando el carácter inter y transdisciplinario que asumen y que hace posible resignificar el género a la luz de las relaciones que entreteje con otras variables culturales. En el trabajo se descubre el potencial transformador de la academia para incidir en la construcción de nuevos modos de generación de conocimientos que cuestionan el dominio del pensamiento eurocéntrico y la perspectiva androcéntrica. Por su parte, Pablo Cortés González, integrante del grupo de investigación Profesorado, Cultura e Institución Educativa (Procie), con sede en la Universidad de Málaga, España, profundiza en el significado que asume la resiliencia en la educación, entendida en tres vertientes: como praxis biológica, praxis bio-política y praxis educativa; a partir de las cuales se desencadena el pensamiento crítico y la configuración identitaria de grupos socialmente vulnerables.

Algunos avances de una investigación narrativa sobre Resiliencia y Creatividad (ReCREA) en la que colaboran mujeres resilientes que demandan ser reconocidas; lo que permite entender que la resiliencia educativa no se limita a la adaptación al medio, sino se expresa como cuestionamiento a ese medio en el que “se actúa y se reacciona ante y a través de la adversidad”. La escuela es concebida como un espacio privilegiado para reproducir relaciones de poder y formas de dominación, pero también como alternativa para inducir nuevas formas de organización y acción social. De manera especial tres capítulos del libro se centran en esta institución y ofrecen estas diversas miradas sobre ella. El primero de ellos, escrito por Carolina Yelicich, La dirección escolar colonizada: el mundo empresarial en la escuela, denuncia las formas en las que la dirección escolar se adecua a las ideas de mercado. Analiza “la presencia de lógicas administrativas burocráticas mixturadas con lógicas empresariales en las prácticas de los directivos de centros educativos” ubicándose en dos realidades sociales, la ciudad de Córdoba, Argentina y en la ciudad de Málaga, España. Sostiene que la denominada Nueva Gestión Pública (NGP) es una herramienta que ha facilitado la penetración de las lógicas de mercado en los sistemas administrativos tradicionales de las escuelas y cómo la mixtura de esas dos lógicas se traduce en prácticas mercantilistas y privatizantes de la educación. Siguiendo la línea decolonizadora en las escuelas, Analía E. Leite Méndez, en el capítulo que lleva por título Familia y escuela: estado de las relaciones y nuevas identidades, realiza una revisión crítica de diversos trabajos que abordan las relaciones entre escuela y familia, con la finalidad de construir “un diálogo fructífero e igualitario en términos freirianos”.

Frente a la existencia de un discurso hegemónico que aleja al profesorado, los equipos directivos y la administración escolar de la comunidad educativa, la autora propone pensar en otras miradas que recuperen la “diversidad de significados, vivencias y compromisos que los diferentes colectivos ponen en juego”. Y en el capítulo colectivo, Intervención socioeducativa en las escuelas con población gitana. Una perspectiva decolonial, escrito por María Jesús Márquez García, Daniela Padua Arcos, María Esther Prados Megías encontramos una experiencia en la que la que se propone un proceso socioeducativo mediador dialógico que lleve a pensar en una escuela para la comunidad. La propuesta de las autoras se sostiene en experiencias de trabajo implementadas en Andalucía, España, con la comunidad gitana a través de “mediadores/as en las fronteras entre los barrios y la institución educativa […] dando pasos que les lleva a colaborar en proyectos educativo decolonizadores para recuperar la acción y participación con la comunidad”. La parte final del libro incluye dos capítulos que despliegan la apuesta educativa decolonizadora fuera de las aulas escolares, hacia el trabajo comunitario y de activismo social. El primero de ellos se intitula Juegos de los pueblos inga y kamentsa putumayo Colombia, una lectura para la cultura ancestral y el buen vivir de la autoría de Pablo Andrés Tisoy Tandioy.

Uno de los propósitos de este trabajo es contribuir al diálogo entre conocimientos “científicos” y saberes comunitarios abordando la motricidad y los juegos como factores de representación y fortalecimiento de los rasgos culturales de los pueblos inga y kamentsa asentados en Colombia. Gente de Baladre escriben, desde el ámbito del trabajo social comprometido con la acción sociopolítica cotidiana, el texto Más de 30 años de luchas contra el empobrecimiento, la precariedad y la exclusión social: trayectoria y estrategias de la Coordinación Baladre. Esta organización social “representa un camino de búsquedas en el desarrollo de relaciones humanas, iniciativas y herramientas para la tarea vital de cuestionar la realidad que nos rodea, denunciarla públicamente, recomponer el tejido social en el territorio, sobrevivir, y todo ello para lograr que el derecho a una vida digna sea un derecho para todas las personas”.

Link para la descarga:

Perspectivas_decoloniales_sobre_la_educacion

Fuente de la Reseña:

https://www.researchgate.net/publication/333719034_Perspectivas_decoloniales_sobre_la_educacion

ove/mahv

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