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¿Cómo modificar radicalmente la relación teoría-práctica? Mejora de la formación para la docencia (2)

Por: Jaume Carbonell

Algunas medidas muy concretas para superar este divorcio histórico

Como implementación de las reflexiones contenidas en el MIF: Programa de Millora i Innovació en la Formació de Mestres (véase artículo anterior del día  26 de septiembre) se ha abierto un debate con agentes sociales y educativos para proponer algunas acciones estratégicas. Con el propósito de mejorar la competencia docente del futuro se plantean dos objetivos: lograr un  máster universitario como nivel mínimo de formación inicial para el profesorado de la etapa obligatoria y disponer de una estructura de estudios flexible que se adapte a los perfiles que necesita el sistema educativo, para hacer posible un cuerpo único de docentes de educación básica con la capacidad de cambiar de perfil en el marco de una carrera profesional. Así, se plantea que profesores y profesoras de secundaria puedan compartir actividades en primaria y en la ESO, así como diversificar los requisitos de titulación para impartir la docencia en ambas etapas. Todo ello será posible en la medida en que se vayan creando Institutos-Escuela que unifican la enseñanza primaria y secundaria en un único centro público.

Se apuesta por un modelo que prioriza un tronco común formativo en los primeros cursos en contraste con la especialización prematura con tal de facilitar la adquisición de visiones educativas globales compartidas entre el profesorado que ejerce en distintos niveles y áreas, así como las pasarelas entre ambos. Se trata de un paso importante en el avance del cuerpo único de enseñantes, una reivindicación que en un plano más pedagógico planteó ya la Institución libre de Enseñanza (ILE) hace siglo y medio y que distintos sindicatos y grupos políticos han recogido a partir de la premisa de “a igual trabajo, igual salario”. Esta unificación docente evita la jerarquización profesional: “¿Por qué un catedrático de universidad ha de tener más ciencia y reconocimiento que un maestro de párvulos?”, se preguntaba Giner de los Ríos, el alma de la ILE. Esta apuesta por la dignificación incluía procesos formativos similares, diálogo y colaboración entre docentes de cualquier tipo y unificación en las condiciones salariales y de trabajo.

Más en concreto, las mejoras afectan, al menos, a estos cuatro ámbitos:

  1. El practicum. La clave de las prácticas reside en la estrecha colaboración entre la tutoría universitaria y de la escuela, a partir de un plan formativo compartido que se traduce en un acompañamiento intensivo tanto durante el grado como en el transcurso de un posgrado profesionalizador mediante un modelo de docente residente. Para ello se fijan una serie de criterios: selección de centros educativos como centros formadores de prácticas; la existencia de un responsable del plan de formación en cada lugar para garantizar la coordinación pedagógica entre todas las tutorías así como el seguimiento de estudiantes. Para esta figura se contempla una dedicación especial con un complemento retributivo. Este tipo de medidas conllevan un cambio sustantivo en la cultura y organización del centro no universitario, así como una ampliación mínima de las plantillas, pues sin una disponibilidad de tiempo suficiente puede quedarse en mera retórica.
  2. El profesorado universitario. La mejora del practicum está asociado a la mejora de la calidad docente universitaria y del aprendizaje del alumnado, fomentando el trabajo colaborativo, la investigación y las competencias en los distintos ámbitos. ¿Cómo establecer las necesarias sinergias para lograr el necesario acercamiento universidad-escuela? Para ello se piensa en tres tipos de docentes para impartir los grados de Educación Infantil y Primaria. a) Los perfiles académicos típicamente universitarios, actualmente el más habitual sino el único, para ocuparse de las materias teóricas. Se trata de un profesorado con escasa o nula experiencia y relación con el mundo escolar no universitario y que ha hegemonizado una oferta formativa mayoritariamente al margen de las necesidades reales. b) Docentes que combinan una formación académica con una experiencia docente en la escolarización obligatoria y que, por tanto, pueden estar en disposición de conectar la teoría con la práctica. Y c) Docentes que ejercen en la enseñanza infantil, primaria y secundaria pero que dedican un tiempo a la formación inicial, sobre todo en el ámbito del practicum, didácticas y otras cuestiones más pegadas a la práctica escolar. A este perfil se lo denomina profesor vinculado y formaría parte del claustro de la Facultad de Educación. Asimismo se contempla la posibilidad de que el profesorado universitario pueda impartir docencia en etapas obligatorias. Esta deseada trilogía docente exige una revisión radical de los procesos formativos -¿cómo y quiénes forman el profesorado universitario, inicialmente y a lo largo de su carrera profesional?- y de los procesos de selección. Y conlleva también la superación de los departamentos actuales, concebidos como compartimentos estancos, y su sustitución por equipos docentes que impulsan un proyecto educativo global que marque la agenda formativa del futuro profesorado.
  3. Acceso a la profesión. Ya lo decíamos en el artículo anterior: hay que romper con el modelo tradicional de las oposiciones memorísticas y de otro tipo de pruebas que se limitan a cuantificar la cantidad de conocimientos de los aspirantes, arbitrando otro tipo de medidas que valoren la competencia profesional, la experiencia y otro tipo de variables más ligadas al ejercicio de la profesión.
  4. Formación permanente. Esta no se concibe desligada de la formación inicial: sea para seguir un posgrado, participar en una investigación o experimentar una innovación. Todo es un continuo. No obstante, surgen diversos interrogantes. ¿Cuáles son sus finalidades? ¿De qué contenidos se dota? ¿Cómo se lleva a cabo? ¿Quién la imparte y la dinamiza? ¿Cómo se combina la autoformación con la formación externa? ¿En qué tiempos y espacios se realiza? ¿Puede valorarse la eficiencia de las diversas modalidades y estrategias formativas? ¿Qué aportaciones nos han proporcionado el intercambio de experiencias, los seminarios y grupos de trabajo, la formación en el propio centro, la visita comentada a otros centros, las redes virtuales y presenciales, la observación compartida de nuestra propia aula y de otras, el viaje, el diario de clase y otros recursos narrativos, la simple charla informal?  Existe mucha, muchísima experiencia acumulada que circula en varias direcciones. Pero ya va siendo hora de que se proceda a un diagnóstico para averiguar qué cabe priorizar y rechazar: desde la libertad de elección pero también desde el conocimiento sólido y fundamentado.  

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2018/10/10/como-modificar-radicalmente-la-relacion-teoria-practica-mejora-de-la-formacion-para-la-docencia-2/

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¿A favor de quién y de qué educamos? Educación y significado

Por: Carlos Aldana

Si tenemos la dicha de ser parte de esa comunidad de hombres y mujeres que se dedica a la labor de educar a niños, niñas y jóvenes, no podemos darnos el lujo de que nuestro día a día tenga lugar sin nuestro aporte concreto, sensible y comprometido a favor de los grandes cambios que el mundo necesita.

Pasar nuestra vida por las aulas sin tener muy claro por qué, para qué y desde qué sentires y valores lo hacemos, es desperdiciar la enorme oportunidad de contribuir en el cambio de sensaciones, pensamientos, comportamientos y creencias que las jóvenes generaciones merecen en su educación escolar. Trabajar como profesores sin llamadas íntimas, sin convicciones sobre el aporte político y social de cada una de nuestras acciones docentes, por muy pequeñas que sean, es abandonar el significado de nuestra labor educativa y pedagógica.

Es necesario, urgente e innegociable, que encontremos y fortalezcamos el significado de nuestro compromiso educador. Necesitamos construir un clima y una vivencia educativa con nuestros estudiantes que se basen, profunda y conscientemente, en lo que significa para nosotros el mundo actual, en lo que significa educar, en lo que significa cada acto y recurso que empleamos en esas horas didácticas. En otras palabras, que esa labor por la que nos pagan un salario no represente solo un medio -por muy insuficiente que sea- para sobrevivir materialmente, sino que sea el instrumento más poderoso para sobrevivir emocional y espiritualmente. Para sentir que somos actores políticos en un mundo que se centra en la política partida y tradicional y abandona la naturaleza política de las interacciones con nuestros estudiantes.

Resuena, con plena vigencia, aquella pregunta de Freire que siempre deberá estar en nuestros puntos de partida para encontrarle significado a nuestro ser docente: “¿A favor de quién y de qué educo?”. O dicho en negativo (porque también nos puede ayudar a clarificar nuestras acciones): “¿En contra de quién y de qué educo?”.

Estas preguntas constituyen las ventanas por las que se asoma el significado de nuestra tarea. Todo pequeño acto, todo gran esfuerzo, la calidad de los procesos de aprendizaje que dirigimos, las dificultades a las que nos enfrentamos, las contradicciones con las autoridades educativas, las ingratitudes de padres de familia, la incomprensión misma de ciertos estudiantes, el cansancio, etcétera, todo eso es posible de superar cuando sabemos que lo hacemos con un significado ético y político. Ese significado que se aclara cuando podemos responder a esas interrogantes freireanas.

No puede negarse el riesgo de que nos emocionemos por un tiempo alrededor del significado y luego la realidad concreta, difícil y complicada de nuestro día a día en las aulas nos ahogue de nuevo en un activismo didáctico sin significado. Ese riesgo está allí porque humanamente caemos y retrocedemos. Pero en la medida que sea profunda la búsqueda de todo aquello que le otorga sentido a nuestra labor, en esa medida el riesgo podrá ser minimizado.

Cuando educamos a favor de las transformaciones integrales en nuestras sociedades, también estamos a favor de aquellas poblaciones que más sufren la exclusión, la ignorancia provocada, la negación de una comprensión profunda de su propia realidad. Eso significa que educamos en contra de la manipulación, de la utilización de lo educativo a favor de intereses sectarios, de carácter económico y político, de una falsa globalización que encadena a pueblos a la mirada y el interés de grandes transnacionales.

En realidad, en un mundo como el nuestro, no debiera ser tan difícil encontrarle significado a lo que hacemos como profesores. Porque la realidad difícil y compleja de un mundo injusto siempre se refleja y proyecta en ese microcosmos que es el aula. Es nuestra responsabilidad abandonar la indiferencia ante la negación de la dignidad en aulas. Solo con eso, ya hay un mundo de significado para nuestra labor.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/10/09/a-favor-de-quien-y-de-que-educamos-educacion-y-significado/

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Educar para la igualdad

Por: Lellana García Rodríguez

La violencia no solo se expresa en golpes y ofensas, si se etiqueta a una persona como ignorante o de lento en el aprendizaje también se comete un acto de agresión.

La tendencia a la disminución del castigo físico en América Latina viene acompañada del aumento de los maltratos emocionales: conductas abusivas como miradas, comentarios lascivos y propuestas de contacto sexual, sobre todo contra las niñas y adolescentes.

Se estima que entre las causas de esos fenómenos podrían estar el desequilibrio de poder, el malestar y la ira asociados a la falta de recursos para lidiar con la diversidad de estudiantes y la proliferación de modelos violentos para la solución de conflictos.

Sucede, además, que quien se enfrenta a la dinámica de enseñar no tiene siempre las herramientas pedagógicas para hacerlo, puede encontrarse en plena formación profesional y carece de experiencia para canalizar sus frustraciones.

Un desafío de todos

Aun cuando existen aspectos que limitan el acceso de los infantes a una correcta educación en igualdad, el sistema educativo cubano posee objetivos que contribuyen a la formación de patrones de conductas no discriminatorios.

La Resolución 11 de 2012 del Ministerio de Educación refiere en uno de sus artículos que es responsabilidad del directivo crear las condiciones que garanticen el desarrollo de las capacidades físicas y mentales del alumno.

Aunque no se hace referencia a la violencia, ni tiene integrado un enfoque de género, refiere, en cuanto a la relación con el estudiantado, que existe la obligación de practicar la cortesía y el respeto, y ejemplifica con el uso de un lenguaje correcto sin emplear apodos ofensivos.

Fuente: http://www.radioreloj.cu/es/comentarios/educar-la-igualdad/

 

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Por una educación pública, gratuita y de calidad

Por Reisel Romero Reyes

Este año se cumplieron cien años de la Reforma de Córdoba. El Manifiesto Liminar, dado a conocer el 21 de junio de 1918, evidenciaba las inconformidades y desafíos de los universitarios de aquel entonces:

Nuestro régimen universitario —aún el más reciente— es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando.[1]

De esta forma los jóvenes cordobeses, por intermedio de su federación universitaria, convidaban a los universitarios de todo el continente a iniciar un movimiento de lucha estudiantil que diera cumplimiento a sus demandas. Durante todo un siglo, la autonomía, la cátedra libre, la integración latinoamericana y el cogobierno en las universidades, han sido causas esgrimidas las masas estudiantes.

En los marcos de esta efeméride, Contexto Latinoamericano dialogó con Mirthia Julia Brossard Oris, presidenta de la OCLAE.

La primera pregunta estuvo enfocada a partir de que, en febrero de 2018, el Secretariado General de la OCLAE en el cual estuvieron presentes la mayoría de las organizaciones miembros —suman treinta y seis organizaciones en representación de veintiocho países.

¿Cómo quedó la agenda fijada en febrero?

En este encuentro, analizamos cómo nos íbamos a proyectar en función del centenario de la Reforma de Córdoba, porque ese fue un momento decisivo para la OCLAE, ya que coincidió dicho centenario con la Conferencia Regional de Educación Superior (CRES) que se realizó en Argentina. Para el movimiento estudiantil latinoamericana esta Conferencia fue muy importante pues estuvieron representadas las instituciones de educación superior de todo el continente.

Con respecto al Centenario, pienso que lo más importante es que no se ha reducido únicamente a los jóvenes argentinos miembros de la OCLAE sino que hemos podido lograr una articulación del movimiento estudiantil a nivel continental en torno al tema. Por ejemplo, se han llevado a cabo acciones desde Colombia, Brasil, Panamá, también desde Cuba en el marco del 9no. congreso de nuestra federación. Se puede afirmar que cada organización se está revisando, se está mirando por dentro para ver cómo puede realizar actividades que movilicen a los jóvenes en función de tan importante efeméride.

Hemos vivido en fechas recientes, momentos intensos para el estudiantado latinoamericano…

En el caso de Puerto Rico, el pasado 1ro. de mayo, los estudiantes fueron los primeros que salieron a las calles, debido a las propuestas de la Junta de Control Fiscal acerca de una reducción al presupuesto que se le otorga a la Educación Superior. En Perú se dio una situación compleja desde antes de la Cumbre de las Américas, debido a la posibilidad de que se aprobara una ley de «esclavitud juvenil», según la cual los graduados universitarios podrían ser contratados por un periodo de tres años sin percibir ningún salario, solamente con la promesa de una plaza fija que, en el futuro, no tendría que cumplirse. Todo esto se haría en aras, supuestamente, de la formación profesional de los estudiantes. Por supuesto, semejante injusticia generó un momento de efervescencia en la lucha del movimiento estudiantil peruano, especialmente en la Universidad de San Marcos, en la que se manifestaron y fueron víctimas de la violencia de las fuerzas policiales, que entraron en la Universidad y hasta en las viviendas de los muchachos para reprimirlos y apresarlos.

Durante las recientes elecciones presidenciales en Venezuela y en los sucesos violentos acaecidos en Nicaragua, las organizaciones juveniles de esos países apoyaron decididamente los procesos democráticos y de justicia social impulsados en esos países.

Estas situaciones, generan nuevos desafíos y nuevas reivindicaciones de lucha a lo interno de cada uno de los países y también en la OCLAE en su conjunto. Como organización que agrupa a jóvenes de diversas naciones y que enfrentan diversos contextos, creemos que es un buen momento para que cada organización miembro valore su situación actual, las cosas que se han logrado y las luchas que tenemos que seguir impulsando.

Mencionabas la situación en Perú, ¿cómo participó la OCLAE en el escenario de la Cumbre de las Américas?

La OCLAE participó específicamente en la Cumbre de los Pueblos. Como parte de los espacios que allí se desarrollaron, tuvo lugar un foro juvenil dentro del cual sesionó un taller estudiantil. Yo estuve en ese taller y los resultados fueron muy positivos. Estuvieron presentes jóvenes de Venezuela, Bolivia, Chile, México, Cuba. También tuvieron su espacio los principales líderes del movimiento estudiantil peruano. Cada uno pudo contar las experiencias vividas en sus países y sus banderas de lucha.

Todos los participantes pudimos aprender acerca de las realidades que viven los jóvenes hoy. Creo que la enseñanza más importante que nos llevamos está relacionada con la responsabilidad que tenemos como estudiantes, no solo con los procesos internos de la universidad y demás centros de educación media y superior, sino también con la propia realidad social que vivimos. De igual modo, se resaltó la importancia y la necesidad de mantenernos movilizados y convocados, especialmente en el año del Centenario de la Reforma. Finalmente, participamos en el gran acto de solidaridad entre los pueblos que se realizó como conclusión de la Cumbre.

Perú también fue el escenario de otro combate ideológico, esta vez, ya no como presidenta de la OCLAE sino como representante de la sociedad civil cubana, específicamente representando a la FEU. ¿Deseas compartir algo de esa experiencia?

Es preciso destacar que, mientras se estaba realizando el foro, se había orquestado todo un teatro para que estuvieran presentes organizaciones que no son reconocidas en Cuba ni en ningún otro lugar del continente, sino que son organizaciones pagadas desde el exterior para tratar de establecer un supuesto diálogo, que es imposible cuando no hay personas legítimas representando a nadie. En ese momento, nuestro principal objetivo fue denunciar estas patrañas, así como las posiciones que había asumido la propia Secretaría de Cumbre de la OEA al permitir que se orquestara todo aquello.

En sentido general, las experiencias que nos dejó ese espacio al movimiento estudiantil es precisamente que logramos articularnos todos los que estábamos reclamando causas justas, como por ejemplo, la paz para Colombia, el derecho a una salida al mar para Bolivia, la soberanía de Venezuela y los intentos de desestabilización en ese país, las propias realidades que tenemos en Cuba con la imposición del bloqueo norteamericano y la presencia de la base naval en Guantánamo.

Simbólicamente demostramos que los jóvenes no tenemos que pedirle a la OEA ni a los gobiernos de nuestros países tres minutos —que era el tiempo que nos habían concedido para expresarnos— para exponer nuestras ideas y nuestras banderas de lucha, sino que tenemos que imponer nuestro derecho a expresarnos con libertad en cualquier espacio en el que estemos, para lograr así que las voces de todos los «sin voz» sean escuchadas.

Con la derrota de algunos gobiernos de izquierda el contexto se torna más difícil y complejo para los estudiantes latinoamericanos y caribeños…

Es cierto que no es igual. Cuando tienes gobiernos progresistas, que incluyen en sus planes de gestión gubernamental muchas de las cuestiones que defendemos, esto aporta mucho a la propia vida de las organizaciones. Sin embargo, yo lo veo en otro sentido: a pesar de que hoy existe una mayoría de gobiernos neoliberales, de derecha, y a pesar de las situaciones que se han generado en muchos países, seguimos teniendo estudiantes que se preocupan por mantenerse convocados y movilizados en sus luchas.

Por ejemplo, en Colombia nuestras organizaciones apoyan el proceso de paz y realizan disímiles convocatorias y actividades dentro y fuera de la Universidad, para apoyar dicho proceso. En Puerto Rico, por ejemplo, todas las movilizaciones que tuvieron lugar en el mes de mayo, fueron convocadas y protagonizadas por nuestras organizaciones y estudiantes. O sea, que si bien para lograr una articulación formal o perceptible, pudiera decirse que ayuda muchísimo tener un gobierno progresista, preocupado por las problemáticas sociales y con agendas compatibles con los intereses de los oprimidos, también es cierto que cuando los gobiernos le dan la espalda a sus estudiantes y a sus luchas, esto termina por fomentar y cimentar dentro de los estudiantes el deseo de transformar las cosas.

No creo que el efecto haya sido directamente proporcional. La OCLAE y las organizaciones que la integran, lejos de debilitarse a partir de los golpes que ha recibido la izquierda en Latinoamérica, se fortalece cada día. En Bolivia, donde los muchachos están dándolo todo por defender las conquistas alcanzadas durante el gobierno de Evo; en Venezuela, donde la federación está apoyando al gobierno democrático y bolivariano de Nicolás Maduro; en las causas de todos los estudiantes del continente, allí está más viva que nunca la OCLAE.

En el contexto que hoy vive la región, con una presencia mayor de gobiernos de derecha, defensores de la idea de que la educación sea considerada un bien transable, una mercancía —considerada así incluso por el Banco Mundial—, es vital tener una organización fuerte y unida. Aunque pudiera parecer difícil, confiamos en que podemos alcanzar esa meta. Nos respaldan más de cincuenta años de historia, en los cuales hemos sabido conciliar esa diversidad de posiciones y mantener banderas y causas comunes, que es lo más importante.

¿Cuáles serían entonces los retos más urgentes?

Los principales obstáculos que tiene hoy la OCLAE están asociados a la derechización, el neoliberalismo y la política cada vez más agresiva hacia la región por parte de Estados Unidos, que ha retomado la doctrina Monroe y sus políticas anexionistas. En ese contexto, es preciso mantener el espíritu antiimperialista de nuestra organización, luchar por nuevas reivindicaciones en materia de educación —pública, gratuita, de calidad— y contra la mercantilización de la enseñanza, y reconocer el papel de la universidad como ente de transformación social.

Nosotros reconocemos que en el marco de la OCLAE y a lo interno de las propias federaciones y organizaciones miembros hay diversas tendencias y afiliaciones políticas y pluralidad de criterios. Yo creo que precisamente ahí radica la grandeza, en seguir siendo una organización unida en torno a principios que son comunes, teniendo en cuenta esa pluralidad, pero sin perder la esencia de lo que somos.

Uno de los retos que tenemos como organización es seguir manteniéndonos unidos dentro de la diversidad y la pluralidad política y de criterios que existen a lo interno. Tenemos la premisa de que nuestros principios fundacionales serán respetados en todo momento. Más allá de cualquier tendencia o pluralidad de criterios, nos definen el antiimperialismo, la defensa de la educación pública, gratuita y de calidad, la defensa de la soberanía de los pueblos; principios de lucha que no son para nada negociables.

[1] Fragmento del Manifiesto Liminar citado en La revolución se hace en la calle(Ocean Sur, 2016).

Fuente del artículo: http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/09/28/por-una-educacion-publica-gratuita-y-de-calidad/#.W7EUsXtKjIU

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Maestras cubanas y su obra creadora

Por: Marta Denis Valle
Con una hermosa tradición y notables logros en décadas pasadas, merecedores de honrosas distinciones, las docentes cubanas se caracterizan hoy por su alta calificación y desempeño frente al aula y en cargos de gran responsabilidad.

Mujeres representan el 81,9 por ciento de los profesores, maestros y científicos de este país.

Esto se corresponde al hecho de ocupar el 60,5 por ciento de los graduados de la educación superior y el 67,2 por ciento de los técnicos y profesionales, y permanentemente se empeñan en la constante elevación de su formación integral.

La más reciente promoción llevó el pasado agosto a la Doctora en Ciencias Osana Molerio Pérez, al cargo de rectora de la Universidad Central Marta Abreu, de central provincia cubana de Villaclara.

La antes decana de la Facultad de Psicología de ese centro de estudios superiores, es autora de una metodología para el diagnóstico y atención psicológica de pacientes con hipertensión arterial esencial y de otras investigaciones.

Tomemos, en primer término como referencia, el resultado de los últimos comicios legislativos, efectuados el 11 de marzo de 2018, en que de los 605 miembros elegidos, 322 mujeres constituyen el 53,22 por ciento de los integrantes del Parlamento cubano, algo sin precedentes.

Entre esas diputadas de la IX Legislatura un grupo de ellas, destacadas educadoras, ocupan importantes responsabilidades:

Alicia Roberta Alonso Becerra (61 años, Doctora en Ciencias Técnicas), rectora de la Universidad Tecnológica de La Habana.

Arelys Falcón Hernández (49 años, especialista de Segundo Grado en Medicina Intensiva y Emergencias), rectora de la Universidad de Ciencias Médicas de la provincia de Cienfuegos.

Leyda Finalé de la Cruz (54 años, Ingeniera Industrial), rectora de la Universidad de la provincia de Matanzas.

Miriam Nicado García (58 años, Doctora en Ciencias Matemáticas y Profesora Titular), rectora de la Universidad de las Ciencias Informáticas.

Aurora del Carmen Ramos de las Heras (54 años, Máster en Ciencias de la Dirección), rectora de la Universidad de la oriental provincia de Las Tunas.

Diana Sedal Yanes (45 años), rectora de la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba), antes decana de la Facultad de Ciencias Sociales de ese alto centro de estudios.

Adianez Taboada Zamora (49 años, investigadora y profesora), rectora de la Universidad Agraria de la Habana.

Otras diputadas son maestras frente al aula y en labores de dirección:

Norguis Caballero Rojas (44 años, Licenciada en Educación Primaria), directora de una escuela en la localidad de San Serapio, provincia de Camagüey.

Marcy Reinoso Torres (51 años), profesora y directora del Instituto Politécnico Ángel Ramírez Pedroso, de Pinar del Rio.

Caridad Acosta Acosta (46 años), maestra de escuela primaria rural, en la provincia de Pinar del Río.

Yulkanne Babastro Marrón (40 años, Máster en Ciencias de la Educación), profesora de informática en la Ciudad Escolar 26 de Julio (antiguo Cuartel Moncada), en Santiago de Cuba.

Sannia Esquivel Romero (47 años, Máster en Ciencias de la Educación), maestra en la escuela primaria Carlos Manuel de Céspedes, Santiago de Cuba.

Maricela Figueredo Rosales (37 años, Licenciada en Informática), maestra de la Escuela Primaria Jesús Figueredo Pantoja, ubicada en la ciudad de Yara, provincia Granma.

Marisol Iznaga Morfa (52 años, Máster en Ciencias de la Educación), profesora de Educación Física en la Escuela Secundaria Básica Urbana Rigoberto Balsinde, ciudad de Palmira, provincia de Cienfuegos.

Glennis López Mojena (39 años, Licenciada en Informática), maestra de la Escuela Primaria Juan Matos Fonseca, en la provincia Granma.

Miriela Lugo Iglesia (39 años), profesora de inglés en un seminternado ubicado en Sierra de Cubitas, provincia de Camagüey.

Idalmis Rosa Mendoza del Toro (47 años, Máster en Ciencias de la Educación), profesora de la sede universitaria de Baraguá, municipio ubicado al sureste de la provincia de Ciego de Ávila.

Ommeris Trápaga Amaro (44 años, Licenciada en Derecho y Doctora en Ciencias Políticas), profesora del Instituto Superior del Ministerio del Interior.

Dalia Aguilar González (45 años), metodóloga de la Enseñanza Primaria, en la Dirección de Educación del Municipio Venezuela, Ciego de Ávila.

Yuleydis Cruz Betancourt (48 años, maestra de enseñanza primaria y directora); promovida a metodóloga de la Dirección Municipal de Educación de Manatí, municipio ubicado al noroeste de la oriental provincia de Las Tunas.

Sara Iris Rodríguez Ramírez (46 años), profesora de español-literatura en un politécnico y un instituto preuniversitario; promovida a metodóloga de esas asignaturas en la Dirección municipal de Educación de Las Tunas.

NOTABLES MAESTRAS DEL SIGLO XX CUBANO

La humilde escuelita cubana, huérfana de abundantes recursos económicos oficiales, nunca careció del talento y dedicación de maestras siempre recordadas por sus alumnos en los 60 años de vida republicana bajo la tutela neocolonial de Washington.

Este es el caso de Dulce María Borrero (1883-1945) y María Luisa Dolz (1854-1928); la primera poetisa, bibliógrafa y notable pedagoga, y la segunda, maestra de primaria elemental y superior; y Doctora en Ciencias Naturales.

Cuando triunfó la Revolución, en 1959, un grupo importante de maestras y profesoras en ejercicio pusieron sus conocimientos al servicio de la nueva Cuba, así como los 10 mil maestros desempleados, en su mayoría del discriminado sexo femenino.

Asumieron con entusiasmo asesorar la Campaña Nacional de Alfabetización, realizada en 1961 por alrededor de 100 mil brigadistas, estudiantes casi niños, muchos de los cuales abrazaron el magisterio para siempre.

La Reforma Universitaria de 1962 contó con profesoras extraordinarias en las ramas humanísticas como Vicentina Antuña (1909-1993), Mirta Aguirre (1912-1980), Rosario Novoa (1905-2002), Hortensia Pichardo (1904-2001), Dulce María Escalona (1901-1976) y Estrella Rey (1921-2008), entre otras.

Fueron seguidas por jóvenes talentosas, entre ellas Isabel Monal (1931), María del Carmen Barcia (1939), Daysi Rivero (1939) y muchas más hasta el presente.

A Sarah Isalgué (1894-1989) y su esposo Salvador Massip (1891-1978), eminentes geógrafos y educadores, se debe El Atlas Nacional de Cuba, obra que revolucionó los métodos de aprendizaje del conocimiento geográfico del país.

Leonela Inés Relys Díaz (1947-2015), una joven alfabetizara en 1961, creó el método cubano ‘Yo, sí puedo’, un programa para poner fin al analfabetismo, el cual se aplica en numerosos países.

De la cantera del año 1961 brotaron cientos de educadoras como María Teresa Ferrer Machado (1947), maestra de primaria, terapeuta en la Especialidad de Retraso Mental, Licenciada en Pedagogía-Psicología y Doctora en Ciencias Pedagógicas.

Para esa diputada de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional (2008-2013) y entonces Miembro del Consejo de Estado, una de las distinciones que más apreció es ‘Profesora tiza de oro’, otorgada por la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Fue vanguardia nacional durante nueve años.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=215045&SEO=maestras-cubanas-y-su-obra-creadora
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Ideología y Educación: Alfabetizaciones Obligatorias

Por: Estella Acosta Pérez

Nada es aséptico en educación. En los conocimientos, comportamientos, normas y valores va latente una ideología.

Vigencia de la ideología neoliberal

La batalla ideológica, puede ser irrelevante para algunos modelos de análisis, pero en mi humilde opinión constituye, al menos, una de las mayores dificultades para combatir el neoliberalismo imperante

Después de unos años de sequía en ciertos debates, se percibe una cierta recuperación de algunas ideas claves para la batalla ideológica contra el neoliberalismo. En particular, son muy interesantes los análisis sobre la clase social, la base material o las manifestaciones culturales, las expresiones políticas o las reflexiones críticas sobre el poder autoritario o las perspectivas de la democracia y la justicia social. Desde mi punto de vista, desde el área a la que me dedico, y en particular por la relación trabajo–educación, me parece relevante incorporar la influencia y el poder de la ideología dominante, hegemónica sin lugar a dudas, reproducida a través de poderosos medios audiovisuales e instrumentos masivamente utilizados por la población.

La batalla ideológica, puede ser irrelevante para algunos modelos de análisis, pero en mi humilde opinión constituye, al menos, una de las mayores dificultades para combatir el neoliberalismo imperante. En estos momentos confluyen algunas variables, determinismos aparte, cuya influencia en última instancia va definiendo comportamientos favorables a las pautas básicas de la ideología dominante: individualismo, excesivo valor de una falsa libertad o falso poder de decisión (para consumir), importancia excesiva de posesiones valoradas con jerarquías irrelevantes para el desarrollo humano y social (éxito, fama, moda, imagen, tipos de placeres, etc.)  Si a eso le sumamos la ignorancia absoluta sobre aspectos prioritarios para la vida o la sociedad, despreocupación máxima por los verdaderos problemas que sufren los seres humanos o desconocimiento total de los orígenes de las peores situaciones vividas, la reproducción del modelo hegemónico está garantizada.

Porque, precisamente, el papel de la ideología dominante es ocultar las deficiencias del sistema, reducir en apariencia el origen de los problemas sociales en el poder económico, oscureciendo las contradicciones de clase, encumbrar los valores que determinan la acción para contrarrestar las opciones alternativas. Con unos procedimientos nada conscientes, que llevan implícita una carta de naturaleza, lo “normal”, lo “natural”, “siempre ha sido así”, para que se vean como positivas todas las acciones que favorecen la reproducción de la cultura, la forma de vida, los modelos de empleo, etc. Algunas de esas manifestaciones de la ideología dominante son vitales para el desarrollo del modelo capitalista que promueve el neoliberalismo.

Si a todo ello le sumamos unas condiciones de vida y de trabajo sepultadas en la incertidumbre, en la precariedad, en las escasas perspectivas de futuro, la fuerza de trabajo se convierte en presa fácil para implantar modelos del sálvese quien pueda característicos del neo-taylorismo imperante. Si desde muchas manifestaciones culturales, programas televisivos, desde el deporte o las noticias, se ensalzan las acciones individuales, se realizan cerrojazos informativos sobre las acciones colectivas organizadas, se premian los éxitos en temas irrelevantes, se da excesiva cobertura a las acciones espontáneas y espectaculares, las formas y las reacciones se corresponderán con esas pautas. Si la inmediatez es la norma, la política se transforma en espectáculo, con debates crispados, artificiales, maniqueos, no es posible una mínima reflexión crítica con matices, que obliguen a repensar, a profundizar.

Alfabetizaciones

La alfabetización de la población ha sido un objetivo clave en muchas sociedades para asumir cambios y desarrollo económico y social

No pretendo dar ninguna receta, ni pienso que lo que voy a exponer sea la única alternativa, pero creo que puede contribuir en parte a neutralizar el poder de la ideología neoliberal. Al menos considerar alguna opción de contrarrestar ese poder, como muchas otras veces en la historia de la humanidad, a través de la educación.  No pienso que se pueda cambiar el mundo ni hacer la revolución desde la educación, pero tampoco comparto el determinismo de la estructura económica o la jurídico-política ni el dominio absoluto de la ideología dominante. Además, pienso en la educación como práctica social, no sólo en su variante institucional del sistema educativo. (1)

En muchos momentos se ha considerado la importancia de formar a la ciudadanía para sostener los modelos sociales democráticos, no vamos a citar ni a hacer academia, porque es fácil reconocer la necesidad de disponer de un cierto nivel de conocimientos o como mínimo salir de la ignorancia, para participar de alguna forma en la vida social. La alfabetización de la población ha sido un objetivo clave en muchas sociedades para asumir cambios y desarrollo económico y social, desde el mismo capitalismo industrial incipiente en Gran Bretaña o desde la Revolución burguesa en Francia, hasta la Revolución cubana se plantearon la necesidad de universalizar las herramientas básicas de lectoescritura o matemática.

Desde hace tiempo, algunos pensadores de las ciencias de la educación, como J.C. Tedesco (2) proponen objetivos educativos que abarcan otras alfabetizaciones. La alfabetización digital ya está de moda, incluso como demanda empresarial o visualizada como relevante para evitar la exclusión por razones de edad o nivel de estudios. No deja de ser formar en una herramienta, evidentemente imprescindible para funcionar en las sociedades actuales, superar la segmentación de la población, pero que no garantiza una ciudadanía crítica que pretendemos. La alfabetización científica comienza a entreverse, aunque como cantera de futuras “vocaciones” hacia las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). En nuestro caso, la alfabetización científica debería cumplir una función específica que permita a la población menos formada no ser caldo de cultivo de manipulaciones, consumo irresponsable, o mantenimiento de “creencias” o falsedades sobre nuestro mundo. La educación científica ha sido siempre una aspiración de las fuerzas progresistas, contra la ignorancia que facilita el sostenimiento del poder religioso, político o simplemente comercial. En este caso sería muy importante la reflexión sobre el sentido de determinados conocimientos (qué hace falta saber), sobre la influencia del método de aprendizaje (no es lo mismo memorizar datos que experimentar) o sobre los modelos de difusión para la población adulta (¿soporíficos documentales?).

No obstante, lo más complejo sería incorporar la alfabetización subjetiva. Empieza a despuntar la importancia de la educación emocional, en algunos casos ligada a la inteligencia que le da una apariencia menos peligrosa. Hasta ahora estos ámbitos se limitaban a enseñar pautas de conducta, normas, valores, algunas veces en determinados temas como mera información. Pero es evidente la influencia de internet y la televisión para la mayoría de las emociones y valores. El feminismo ya ha advertido de la educación sexual por medio de la producción de imágenes pornográficas, como la única educación recibida en la adolescencia masculina. Todavía habría dificultades para una educación sexual más allá del funcionamiento del aparato reproductor, la prevención de embarazos o de enfermedades de transmisión sexual. Porque ligada a las emociones implicaría incluir temas más conflictivos: aborto, mundo LGTBI, etc. Tampoco significa que toda la responsabilidad se deposite en la escuela, pero pueden aparecer dudas sobre la idoneidad de algunos programas o  las posibilidades de la familia para llevar adelante algunas cuestiones o sobre las prioridades, que estarán teñidas de ideología (religiosa muchas veces).

La educación emocional que se desarrolla en la familia sería la base clave, por lo cual las diferentes instituciones sociales y los medios de comunicación deberían ejercer un mayor compromiso, una mayor complicidad con el sistema educativo para conseguir una alfabetización subjetiva alejada de los valores que transmiten el cine, internet o la televisión con programaciones ligadas a la competitividad, la fama, el consumo, en suma el individualismo y la libertad sin principios. Pero, sobre todo, la publicidad apela a emociones y valores porque pretende influir precisamente sobre los deseos. Algunas parecen neutrales, apelando a las bondades del objeto que venden, pero hay otras que sin ningún rubor reproducen emociones o valores denigrantes o perniciosos. Una empieza diciendo “hago lo que me da la gana”, otra corrompe a un árbitro de fútbol infantil con un jamón y demasiadas siguen reproduciendo el modelo femenino que combatimos. Sería toda una investigación desmenuzar otras, pero es indudable el modelo que proponen.

Ni la alfabetización subjetiva ni la científica están entre las prioridades intencionadas de las instituciones, incluida la familia. Se educa de hecho en las emociones, se reciben de hecho las influencias de los medios, en algunos casos existen algunos propósitos al respecto. Todo ello sin reflexión crítica para saber qué sentido le damos a algunas experiencias educativas, sin plantearse seriamente un cambio de modelo de interacciones personales o sociales. Porque el otro riesgo, muchas veces con medidas bien intencionadas, es la psicologización de los problemas sociales que vuelve a transformar en individuales los conflictos de origen social. Al menos, elijamos la duda ante ciertas propuestas de competencias “personales” o interpersonales que están planteando ciertos gurús de recursos humanos, para el futuro del empleo. (3)

Nada es aséptico en educación o formación, en los conocimientos, en los comportamientos o en las normas y valores, va latente una ideología. Habría que comprometerse a la reflexión crítica y a proponer alternativas que puedan contrarrestar el dominio de la ideología del poder. Es necesario profundizar, detenerse a fundamentar las propuestas, con visión estratégica, sin urgencias ni consignas. Son urgentes la financiación, la derogación de las barbaridades de la LOMCE, conseguir un sistema educativo de calidad con equidad, y tantas otras medidas eficaces. Pero si no se realiza en paralelo la apuesta por una fundamentación pausada de las prioridades ideológicas, el futuro seguirá siendo neoliberal, desigual y precario, para las clases trabajadoras.


(1) “Si bien la educación es fundamental para la movilidad social, los jóvenes no necesariamente logran superar el grado de educación de sus padres. Un análisis de 32 países en el marco de la encuesta de la OIT sobre la transición de la escuela al trabajo (encuesta SWTS) mostró que solo el 37 por ciento de los jóvenes trabajadores alcanzaron un grado de educación superior al de sus padres, mientras que aproximadamente el 48 por ciento alcanzó el mismo nivel” Informe inicial El futuro del trabajo.OIT

(2) Directo de la Oficina de educación de la UNESCO con Mayor Zaragoza en los noventa, Ministro de educación de Argentina, Director del Instituto de la UNESCO, asesor de múltiples ministerio en Aca. Latina y África y profesor universitario hasta su fallecimiento en 2017

(3) Acosta Pérez, E (2017): Una digitalización justa y equitativa. www.asociacionisegoria.org Documentos.

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/ideologia-educacion-alfabetizaciones-obligatorias/20181005173937156254.html

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¿El minimum minimorum de la educación en México?

Por Eduardo Backhoff

En el caso de la educación, los países del primer mundo, también llamados industrializados, pueden pensar en contar con escuelas de lujo.

Ahora que próximamente iniciará AMLO un nuevo gobierno, que ha prometido resolver de manera contundente los principales problemas que padece nuestro país, entre los que se encuentra la baja calidad de la educación –que ha sido ampliamente documentada en todos los estudios internacionales y nacionales que evalúan el aprendizaje de los estudiantes–, es importante poner los pies en la tierra y exigir que el nuevo gobierno garantice al menos construir un piso mínimo e indispensable para que el Estado pueda ofrecer servicios educativos, si no de alta calidad, al menos decorosos para todos los niños y jóvenes de la población mexicana en edad de cursar la educación obligatoria.

Como dice el dicho “ofrecer no empobrece, lo que aniquila es dar”. Por ello los candidatos siempre ofrecen lo que no pueden dar y después se justifican con diversos argumentos. Últimamente, AMLO ha dicho que no se podrán ver realizadas todas sus promesas de campaña debido a que “el país está en bancarrota”. Independientemente, de si quiso decir que teníamos un quebranto económico o uno moral (según Lorenzo Meyer), lo importante es no perder de vista que todos los servicios que el Estado está obligado a proporcionar a la ciudadanía deben de contar con condiciones mínimas o básicas que permitan a la ciudadanía utilizar servicios decorosos que satisfagan sus necesidades primarias.

 

En el caso de la educación, los países del primer mundo, también llamados industrializados, pueden pensar en contar con escuelas de lujo. Es decir, con edificios elegantemente construidos, con material pedagógico nuevo, con personal docente y administrativo de sobra, con canchas deportivas variadas, laboratorios de ciencia y talleres de artes, con computadoras para cada maestro y estudiante, con conexión a Internet de alta velocidad, etcétera.

 

Sin embargo, los llamados países emergentes o de mediana economía, como es el caso de México, deben aspirar a construir este piso básico de la educación, al que le llamo el “mínimo minimorum”. Este piso no nos permitirá ser competitivos en las evaluaciones internacionales de aprendizaje, toda vez que nuestra base social padece de muchos rezagos educativos, lo que nos pone en desventaja respecto a las sociedades cuyos ciudadanos no tienen poblaciones analfabetas o con graves retrasos escolares. Sin embargo, el “mínimo minimorum” sí nos podrá asegurar que TODOS los escolares cuenten con las CONDICIONES MATERIALES SUFICIENTES y las OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE indispensables para poder aprender lo básico del currículo nacional. Y cuando digo lo básico, me refiero a la base de conocimiento mismo, es decir, que los estudiantes: sepan comprender lo que leen y a expresarse oralmente y por escrito; puedan resolver problemas básicos de matemáticas, conozcan lo estrictamente esencial de las ciencias sociales y naturales, y que puedan aplicar lo aprendido a la vida real.

 

Este piso básico, a mi manera de ver, consiste en lo siguiente: 1) atender al 100% de los niños y jóvenes en edad de asistir a la educación obligatoria y retenerlos dentro de las escuelas, 2) lograr que todos los profesionales de la educación obligatoria tengan una excelente formación inicial y continua, que les permita dominar lo disciplinario y lo pedagógico, 3) asegurar que los normalistas y especialistas en educación mejor preparados sean quienes ingresen al sistema educativo, 4) cumplir con la normalidad mínima en el total de escuelas, lo que implica cumplir con 100% del calendario escolar, y que los docentes lleguen temprano a clases, permanezcan en sus aulas y utilicen herramientas pedagógicas modernas, 5) contar con supervisores y directores, que actúen con independencia gremial, y cuya principal función sea la de apoyar a que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades para aprender, 6) tener un currículo de educación básica con pocos contenidos, que permita dominarlos a profundidad y que esté orientado a la adquisición de habilidades de razonamiento y de solución de problemas, 7) asegurar que todos los centros educativos tengan la infraestructura, el equipamiento y los materiales pedagógicos elementales y funcionales y 8) lograr incorporar a los padres de familia en la educación de sus hijos y a la sociedad civil en la toma de decisiones de los centros escolares. Por supuesto, esta lista se puede extender más, pero es suficiente para entender a lo que me refiero con un mínimum minimorum de la educación.

 

Si bien éste es un piso mínimo para la educación, es necesario advertir que, en una sociedad desigual, también se requiere tener políticas educativas compensatorias que favorezcan la equidad. Es decir, que las poblaciones más desprotegidas y vulnerables tengan mejores condiciones escolares que aquellos que la vida les ha favorecido social y económicamente por distintas razones. Solo así, podremos aspirar a contar con un sistema educativo decoroso, del cual nos sintamos orgullosos todos los mexicanos. Creo que no es pedir demasiado y es bastante realista. ¿Lo podrá cumplir el gobierno de AMLO?

Fuente del artículo: https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/10/04/el-minimum-minimorum-de-la-educacion-en-mexico

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