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Sobre el movimiento de Córdoba y la reforma universitaria en Colombia

Aunque desde 1918 las instituciones de educación superior se han transformado y sus estudiantes se han organizado y movilizado, continúa el divorcio con la realidad social.

Por: Silvio EAvendaño C

A partir del movimiento universitario en Córdoba (Argentina), 1918, se bosqueja el movimiento universitario en Colombia. La universidad en la Regeneración, la Misión pedagógica, la Ley 68 de 1935, la restauración conservadora, el Frente Nacional, el decreto 80 de 1980, la universidad en el nuevo siglo. Breve conclusión da fin al escrito.

Antecedentes e inicios de la reforma universitaria en Hispanoamérica

El movimiento estudiantil (1918) en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) comenzó cuando los estudiantes se levantaron contra la elección arbitraria del rector. Tuvieron los estudiantes la ilusión de que su movimiento tendría repercusiones continentales: “se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar muy pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente”.

A menos de un siglo de las luchas contra el coloniaje español, pocos años después de que el poeta Rubén Darío hiciera posible el modernismo, cuando soplaban los vientos de Ariel, obra de José Enrique Rodó, y la presencia del naciente poderío de los Estados Unidos se hacía más arbitraria, como se pudo ver en la en la guerra contra España y la separación de Panamá, los estudiantes presumían: “Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”.

A casi un siglo de vida independiente vale volver la mirada a: M´hijo el dotor, 1903, obra de teatro de Fulgencio Sánchez. El graduado de medicina regresa a provincia, y genera los conflictos entre la tradición y la mentalidad de quien ha estudiado. También es significativa la pregunta de Andrés Bello (1848): ¿estamos condenados todavía a repetir servilmente las lecciones de la ciencia europea sin atrevernos a discutirlas? Discutir las lecciones de la ciencia europea, criticar la realidad propia, y a partir del análisis, ejercitar el espíritu creativo.

El movimiento por la reforma de la universidad se inició en Córdoba en 1918. Justo B. Justo —fundador del partido Socialista, en Argentina— interpeló en la Cámara de los Diputados e Instrucción Pública. Analizó el carácter anacrónico de la enseñanza. Mientras esto ocurría En Córdoba la universidad fue clausurada por los disturbios de los estudiantes. Frente a esto, en Buenos Aires, se nombró como decano a Alejandro Korn, quien planteó: “…queremos ser dueños de nuestros destinos, superar el determinismo mecánico de las leyes físicas, el automatismo inconsciente de los instintos, conquistar nuestra libertad moral y encaminar el gran proceso en su ascensión sin fin hacia los arquetipos”. El movimiento se extendió más allá del país austral. En 1920, el Primer Congreso de Estudiantes se celebra en Perú y se crea la Universidad Popular, interesada en intervenir en todos los conflictos obreros. La enseñanza busca la cultura, la especialización técnica, dirigida hacia las necesidades de cada región. 1921 es la fecha cuando se celebra el Primer Congreso Internacional de Estudiantes. El objeto de lucha es:

I) Formar una nueva humanidad.

II) Abolición de los menos sobre los demás.

III) Dar fin a la explotación del hombre por el hombre y la propiedad.

La juventud aspira a una nueva reorganización social. En Chile, 1922, se publica el Manifiesto de la Federación Universitaria, que plantea: autonomía de la universidad, reforma del sistema docente, revisión de métodos y contenidos de los estudios, extensión universitaria. En Cuba, 1923, se organiza el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. Tienen los estudiantes derechos a elegir a los directores de la vida educativa, asistir libremente a clases, libertad de enseñanza, a exigir sabios educadores. También plantean deberes: divulgar el conocimiento en la sociedad, respetar a los grandes maestros, investigar, sacrificar todo por la verdad moral. El estudiante debe trabajar por el progreso de la sociedad. En 1924 la Misión Pedagógica llega a Colombia. Es de anotar que el mensaje por parte de los estudiantes colombianos fue la denuncia de cómo el gobierno se empeñaba en mantener las instituciones universitarias bajo su control, al margen del pensamiento novedoso, sin material de enseñanza, sin laboratorios, ni bibliotecas, sin gabinetes, sin orientación, sin profesorado y casi sin estudiantes. No había una norma que coordinara el movimiento pedagógico. En la Universidad Nacional no existía espacio para las ciencias sociales, ni las preocupaciones pedagógicas, y todo se reducía a lo que pueda salir en auxilio, un profesional, cuyas miras no vayan más allá de la botica o del escritorio abogadil. Además, la política decide quién puede ser profesor universitario. La universidad permanecía en el sistema nemotécnico, una edad bárbara, sin seminarios.

1925. La Federación de Estudiantes de Asunción manifiesta la necesidad de acercamiento a los estudiantes bolivianos, dado el diferendo de los límites entre Bolivia y Perú. Los estudiantes de la Paz consideran que el conflicto de límites es absurdo. En Cuba: expulsión de estudiantes de la universidad. Intensa agitación porque el gobierno nacional había dado señal de gratitud, “porque los magnates de Washington no se robaron la isla de los Pinos”. Muchos estudiantes cayeron, ensangrentado las calles de la Habana, Mientras, en Uruguay, sale a la luz el Manifiesto: “La reforma educativa necesita actitudes enérgicas. La universidad debe cumplir una función social”. Hacia 1918 quienes podían realizar los estudios de primaria y bachillerato eran muy pocos. Además, quienes concluían los estudios universitarios pertenecían a un estrato privilegiado. Los sectores populares ni podían ni aspiraban a la vida académica. Es significativo que el movimiento estudiantil por la reforma universitaria en 1918 no surgiera en la capital de Argentina, es decir, en una ciudad burguesa, sino que el movimiento por la reforma universitaria se forjó en provincia, en la Universidad Nacional, en Córdoba, ciudad mediterránea del país austral. También llama a la reflexión que ocurría en las universidades de Hispanoamérica y la misma España, para que el movimiento de una ciudad de provincia tuviese acogida por parte del estudiantado hispanoamericanos.

Al dejar de ser parte de las colonias del imperio español Hispanoamérica se dio lugar a la balcanización que, tuvo como resultado una serie de repúblicas endebles, las cuales necesitaron constituir las instituciones y la burocracia estatal. Así, no se puede olvidar que la universidad pública cuando surgió, a partir de la independencia, se centró de manera especial en el estudio del derecho y teología, como cimientos del nuevo Estado, ejemplo de ello fue la Universidad del Cauca. Más, si bien se gestaron las repúblicas hispanoamericanas en los antiguos dominios españoles, la economía de las nacientes repúblicas no se asentó en la primera revolución industrial (carbón mineral-motor de vapor-hierro), industria moderna y el comercio, sino que permanecieron ancladas en las instituciones económicas de la colonia, atravesadas por la agricultura tradicional y la minería.

La rebelión estudiantil se enfrenta en Venezuela al golpe de estado. Juan Vicente Gómez, convertido en dictador (1910), cerró la Universidad Central de Venezuela durante diez años (1912-1922). En el Perú, ante las protestas campesinas, ocasionadas por los abusos de los grandes hacendados, la democracia cayó en una nueva versión del caudillo dictador: Augusto B. Leguía (1919-1930), En el caso de Chile, país supuestamente democrático, la persecución se ensañaba contra los obreros y estudiantes. Haití, desde 1915, permaneció ocupado por las tropas norteamericanas hasta 1944. Colombia vivía el proyecto de la Regeneración y, en 1918, se firmó el contrato con la Tropical Oil Company para la explotación petrolera. La Universidad del Rosario, en manos Monseñor Rafael María Carrasquilla, se empeñaba en la lucha contra el liberalismo y el socialismo. En Argentina, el descontento pendiente por la clausura del internado estudiantil en el Hospital de Clínicas se extendió a todo el sistema universitario. En ese ambiente continental se gesta El Manifiesto a la Juventud Argentina del Comité Pro-Reforma Universitaria de Córdoba: “La juventud de Córdoba, animada por el impulso irresistible del progreso se halla en lucha con su vieja y ruinosa Universidad. No es un acto de conducta irreflexiva de su juventud. Formamos la generación ascendente. Esta universidad pretende moldear nuestros cerebros para los archivos de la universidad”.

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El régimen universitario es cuestionado, a un siglo de la lucha contra el poder colonial, que dio como resultado la balcanización del imperio español en un conjunto de repúblicas. En los años posteriores a la consolidación de las repúblicas hispana, en el siglo XIX, los patricios fundaron universidades públicas, a pesar de la oposición de las universidades privadas, propiedad de las comunidades religiosas.

Un ejemplo de la constitución de centros universidades y colegios: Real Colegio San Francisco (1803), Boyacá, Guanentá, Socorro, Cartagena, Buga, Chiquinquirá. Ejemplo, la Universidad del Cauca, (Popayán) creada el 14 de marzo de 1827. Conforme a la razón del nuevo Estado, los móviles que el gobierno utilizó para cumplir su objetivo (influir sobre el pueblo) serían las siguientes: el primer lugar el bien civil en cuanto la formación de los funcionarios del Estado, cuya tarea es la libertad de juzgar lo justo y lo injusto, conforme a la conducta externa. A su vez los estudios de teología, conducentes a la formación de sacerdotes, para alcanzar una enorme influencia hasta los pensamientos más íntimos del pueblo. Años después se funda la Facultad de medicina (1835) para el bien corporal larga vida y salud. De esta manera, se establecen las Facultades Superiores.

En 1842. Mariano Ospina Rodríguez razona una reforma educativa que tuviese como objetivo la ciencias exactas y naturales, la formación para el trabajo e industria, sin olvidar la religión, la eliminación del utilitarismo en los planes de estudio. En 1850, el presidente José Hilario López hizo realidad el proyecto de la Comisión Corográfica, pero, al mismo tiempo, dio paso atrás, como se puede advertir en: “Suprímanse las universidades. Los edificios, bienes y rentas de que hoy disfrutan se aplicarán para el establecimiento de los colegios nacionales, a excepción del Colegio del Rosario cuyos bienes serán administrados conforme lo decida la Cámara Provinciana de Cundinamarca”.

En 1867 se funda la Universidad Nacional. Más los conflictos en la sociedad daban lugar a una guerra más. Los acontecimientos de 1875 alteraron el orden de la universidad y, así se llegó al cierre de la misma. “Pero vino la guerra de 1876, i la juventud empezó a prestar oído a la tormenta que mugía en los estados, interesándole más los periódicos violentos que incendiaban las pasiones políticas más, que los posibles libros que les hablaban de ciencia i las tareas escolares comenzaron a sufrir i la disciplina a relajarse, i los claustros universitarios a moverse y a agitarse como un mar en incipiente lucha”. La universidad se despobló y de sus mil alumnos muchos “cambiaron el tahalí por la cartuchera”. Bastantes murieron, otros quedaron mutilados y, pocos volvieron a la universidad”. Los cambios a partir de la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, bajo la Regeneración convirtieron la Universidad Nacional en confesional. La Universidad Nacional quedó bajo el control del Estado, perdiendo su limitada autonomía. Cada una de las escuelas fue colocada bajo la dirección de un Ministerio. En esa forma funcionó hasta la reforma de 1935.

Ambiente político de la universidad en Colombia y Argentina

En “la Atenas Suramericana”, en otras palabras, Bogotá, se padecía de una epidemia de gripe. Se daba inicio a la explotación del río de petróleo que corre por el subsuelo. El hijo de una lavandera, Marco Fidel Suárez, pudo ser presidente (1918) y, trazar la endemia del Respice polen (Mirar al Norte), es decir la dependencia en busca de consolación y guía por parte de los Estados Unidos. El país padecía la Regeneración, que había impuesto a través de la Constitución de 1886, según la cual: “La educación pública será organizada y dirigida en concordancia con la religión”.

Es bastante curiosa la atmósfera que se respiraba en el período 1886-1930. Baldomero Sanín Cano, a finales del Siglo XIX, no llegó a ser profesor universitario en Bogotá; el trabajo que consiguió fue ser superintendente del tranvía, ocupado de la bosta de las mulas. En la Universidad del Rosario, Monseñor Rafael María Carrasquilla era profesor de teología moral, metafísica, historia de la filosofía y filosofía del derecho. Consideraba que “ser liberal en política y católico en religión es imposible”. Ante la pregunta ¿se puede ser a un tiempo liberal y católico? La respuesta de Carrasquilla fue excluyente: “El que es liberal no es un buen católico”. Condenó el pensamiento liberal: la soberanía del pueblo, derrocar por la fuerza al ilegítimo gobernante, la Iglesia sometida al Estado, la separación de la iglesia del Estado y viceversa, la Iglesia libre en el Estado Libre, la libertad de cultos, las libertades de pensamiento, palabra, imprenta y enseñanza, la instrucción pública y obligatoria, el matrimonio civil. Más, la Universidad Libre se aislaba del ambiente dogmático. El Externado tenía como propósito el apartarse del absolutismo y de la supresión de la libertad de enseñanza.

Mientras tanto, al sur del continente, José Ingenieros, el médico, sociólogo y filósofo argentino, en La universidad del provenir, (1920) analizaba los centros de educación superior: “Atrasadas por su ideología, inadaptadas para su función. Son esos los términos precisos del problema. En su casi totalidad, las universidades son inactuales por su espíritu y exóticas por su organización. Las de nuestra América, en particular, han sido instituidas imitando modelos viejos y conservan el rastro de la cultura medieval europea. Justo es reconocer que, en muchas de ellas, las facultades que se destinan a la formación de profesionales están excelentemente organizadas y producen abogados, ingenieros, médicos, etc., cuya preparación es muy completa. Pero lo que ha desaparecido, al mismo tiempo que se han desenvuelto esas excelentes facultades, es la universidad: actualmente no existe una organización de las escuelas especiales de acuerdo con una ideología que sea actual (es decir, científica) y social (es decir, americana)”. De esta manera, las universidades hispanoamericanas se caracterizan por los modelos universitarios caducos. Si bien las facultades se constituyen en la especialización disciplinaria, la universidad no existe como tal, porque no hay formación del hombre ni del ciudadano.

Sobre la universidad colombiana hacia 1925 y la participación estudiantil

Años después ,1925, de haber terminado los estudios de derecho en la Universidad Nacional, Germán Arciniegas, Gabriel Turbay, Jorge Zalamea… miran hacia atrás: “Hemos vivido en la universidad nuestros años preferidos y un profundo desencanto nos agobia cuando pensamos en ella y por fuerza llegamos a convencernos de que toda su armazón y su prosopopeya nos eran extrañas tocándonos vivir en un mundo en donde nuestros ideales no hallaban un reflejo de simpatía. Hemos girado dentro de un sistema que no es el nuestro, que no podría llegar a ser jamás el sistema dentro del cual lográramos desenvolver armoniosamente nuestro pensamiento”. El paso por la universidad fue un mundo opaco porque los “claustros eran ineptos y los profesores antiguos”.

Y es que basta ver lo que ocurría. Germán Arciniegas consideraba: “En la universidad no existía sino una forma de trabajo personal: era la tesis para obtener el grado. Ya ni eso tiene halagos; los trabajos que se escribían resultan muchas veces plagios inescrupulosos y el caso de ver en ellos ideas fuertes y propias es tan raro, que de cien escritos apenas uno resulta de valor. La ceremonia de grado ha venido a convertirse en una pantomima de mal gusto, y no pocos universitarios prefieren pasar en silencio el acto, que en otras circunstancias debería ser oportunidad para defender ideas nobles”.

La reforma universitaria se hacía necesaria para superar la pasividad. ¿Hasta qué punto los estudiantes se interesaban en el gobierno universitario? ¿Sucedía lo que ocurre en el presente? ¿La indiferencia del estudiantado cuajaba en el desinterés por el camino mediocre que debía seguir la universidad? “Y porque no se trata de participar en un consejo de profesores, sino de tomar injerencia directa en las más de las veces y de cooperación en las menos, en el gobierno de la universidad, decimos que la manera como se ha planteado el problema ha traído como corolario, generalmente, el que se limite la cuantía del negocio, en detrimento de la holgada visión en que deben espaciarse las aspiraciones estudiantiles”. Bien vale considerar como uno de los elementos de la reforma universitaria es la participación estudiantil. Más la participación de los estudiantes en los Consejos de Facultad, en el Consejo Académico, o los Consejos Superiores, en general, no pasa de ser representación sin pena ni gloria, dado que quienes son elegidos, en procesos electorales de poca participación estudiantil, terminan en representaciones opacas y sin mayor interés en el gobierno de la universidad.

La reforma universitaria desde sus inicios —1918 en Córdoba (Argentina)— ha girado en la participación estudiantil: Más esa participación supone una actitud crítica que solo puede lograrse mediante un robustecimiento, una exaltación atrevida del sentido crítico que se extravía, se debilita bajo la influencia del sistema nemotécnico, del verbalismo. Mientras que en la Facultad de medicina se estudia desde el común denominador del método experimental, en el caso de la facultad de derecho se pierde en un ingenioso laberinto de silogismos. No en vano se dice que “a los estudiantes de derecho se le quita el código y lloran…”

Anacronismo de la universidad en Hispanoamérica, incluida Colombia

¿Hasta qué punto los planteamientos de los estudiantes de Córdoba (Argentina) tienen vigencia en (2018)? Vale considerar si hubo transformaciones o si la rebelión estudiantil se diluyó en el tiempo. En aquel entonces, en: A la juventud argentina de Córdoba, a los hombres libres de Sud América, escribieron: “Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y —lo que es peor aún— el lugar donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara”.

Vale considerar cómo se llegaba a ser académico. Si se tenían palancas o relación con algún político se daban las condiciones y las posibilidades de ser profesor universitario. Sin especialización y sin los elementos universitarios, como es la formación para transformar la sociedad en el ejercicio ciudadano de la política. Dada la situación quienes se hallaban en el acto pedagógico con los estudiantes se convertían bien pronto en tiranos. Denunciaban los estudiantes de Córdoba como para ser profesor se llegaba a ello sin que existiesen concursos y oposiciones, tampoco se tenía en cuenta el pensar de los estudiantes, mucho menos el conocimiento, quien llegaba a la cátedra no tenía idea de la pedagogía, la cual se suele confundir con el ejercicio de marcador y tablero. Se desconocía que la pedagogía tiene como objetivo la formación del hombre y del ciudadano. Y en la segunda década del siglo XX, los estudiantes condenaban. “Nuestro régimen universitario –aún el más reciente- es anacrónico está fundado sobre una especie de derecho divino del profesor universitario”, que en general se apoya en dos elementos: Primero en la creencia que el conocimiento que trasmite es la verdad. Y a partir de ese convencimiento se levanta el autoritarismo. Como no se ha examinado la creencia, como no se ha asimilado la epistemología -estudio de las teorías científicas- que no son otras cosas que posibilidades, construcciones sometidas a los avances del conocimiento con sus alcances y límites, se cae en la presunción que la ciencia es la verdad.

Más hay que sumar a lo anterior, es decir a la autoridad del profesor que se apoya en la docta seguridad que él posee la verdad. Sin ninguna vergüenza se confunde la ciencia con lo religión. En la religión los creyentes están convencidos de que se posee la verdad, cuestión que no se da en las ciencias.

El desconocimiento de que hay tres momentos del acto pedagógico: cátedra magistral, el seminario que no busca otra cosa que la formación del estudiante, y la síntesis. En el primer momento, el profesor se acerca a las teorías, en el segundo momento se trata del trabajo formativo en el estudiante y, la síntesis que constituye la apropiación de los conceptos Consecuencia de la elección deficiente del profesorado y del ejercicio profesoral autoritario, erigido en la creencia que la verdad la tiene el profesor se producen malestares, que solo pueden atenuarse con “vetos a los profesores, huelgas, paros, protestas violentas, que son indicios de un sistema que no satisface”.

La universidad profesionalizante y el desaliño en las instituciones académicas

La Regeneración (1886-1930), el proyecto de Rafael Núñez y Miguel Antonio, se caracterizó por el espíritu conservador y su lucha contra la modernidad. La Universidad Nacional, se ensombreció por la inestabilidad política y por la desazón social que rodeó el proceso de la Constitución de 1886. Por eso, la Universidad Nacional regresó al control del Estado y, perdió su autonomía y su unidad académica.

En 1924, los estudiantes de la Universidad Nacional consideraban: “Pero he aquí que la nación —sin haber cumplido el deber de una cultura patria y sin practicar los altos estudios— se empeña en sostener, de acuerdo con los gobiernos seccionales, una multitud de escuelas universitarias, libres de todo control, ajenas a toda corriente, sin los elementos para la enseñanza”. No existía una norma que coordinara el movimiento universitario.

A partir de la desventura de los estudios universitarios los estudiantes de la Universidad Nacional pedían la reforma. “Hemos sentido un profundo desencanto al advertir que el más estricto de los criterios profesionales ha negado toda amplitud de la universidad colombiana. No hallan campo en ella las ciencias sociales ni la preocupación filosófica”. Estudiantes y profesores se borran ante el prestigio de los textos, que tienden asimilarse sin revisión alguna. Tampoco hay relación entre las diferentes facultades. El espíritu universitario ha huido. Profesores sin vocación. Los profesores no se nombran por su conocimiento, son nombrados por política. En la elección de las autoridades universitarias no interviene para nada la universidad.

La propuesta de reforma por parte de los estudiantes se concretó en seis puntos. Una primera preocupación es la independencia, es decir, que la universidad sea dueña de sus propios recursos, que pueda orientarse en cualquier instante, de acuerdo con las sugestiones de la ciencia y de la vida. Un segundo elemento de reforma: “Quizá hoy se trabaje, pero se da al trabajo una orientación equivoca y absurda, y nosotros nos rebelamos contra el esfuerzo estéril”. Aprender de memoria era el objetivo central. A continuación, plantearon los estudiantes: la universidad social, es decir la relación entre la universidad y la sociedad, en concordancia con dos puntos: por medio de las cátedras y de la extensión. “Aquí solo existe una escuela llamada de derecho y ciencias políticas. Pero dentro de la pobreza de su plan, no cabe mucho de lo que ya hoy resulta esencial para el ciclo de los estudios universitarios”. Un cuarto punto de la reforma esperaba conseguir un mejor gobierno de la universidad. Se aguardaba la organización hecha a base de consejos de profesores y consejos de estudiantes, “que obraran de acuerdo para dictar leyes comunes y con independencia al tratarse de cuestiones particulares, sería la más apropiada para regir los destinos universitarios”. El quinto punto de la reforma está dado por cátedras, funcionamiento de seminarios, cursos especiales, bibliotecas y que; la carrera del magisterio exista sobre las bases que aseguren el porvenir y, den acceso a cuantos sean dignos de tener una silla en la universidad. Y un último punto, la universidad que esté de acuerdo con el año de 1924, hoy, y mañana con el 1925. “Que no sea un simple rodaje administrativo, sino un organismo dinámico. Abierto y útil: que por la elevación de sus propósitos y por el ejemplo de una organización moderna, dé la idea de algo superior, digno de ser mirado con respeto”.

Los enfrentamientos en Hispanoamérica y los estudiantes asesinados en Colombia

La agitación estudiantil en 1928 se encontraba viva. En Venezuela, Juan Vicente Gómez se hizo dictador entre 1908-1935. La Federación de Estudiantes presidida por Raúl Leoni, Pío Tamayo se manifiesta en contra de la dictadura. Rómulo Betancourt: “Pobre pueblo olvidado de Dios y crucificado de angustias republicanas”. Hasta entonces no se había escuchado el discurso jacobinista en contra de la dictadura de Gómez. Más pronto los estudiantes se encontraron en prisión, con grillos de setenta libras, mientras la agitación estudiantil prendía en Mérida, Valencia y Maracaibo. Se descubre una conspiración estudiantil y militar que intenta tomar el Palacio. Ante el fracaso viene la persecución y el destierro. Los estudiantes, conocidos como la Generación del 28, firman un documento solicitando la libertad para los compañeros detenidos. Más terminan condenados a trabajos forzados. Rómulo Betancourt, Andrés Eloy Blanco, Raúl Leoni, Miguel Otero Silva fueron enviados a la colonia Ariara, donde se construía un tramo de la carretera. Allí cumplieron trabajos forzados. En Bolivia hubo “masacre estudiantil” Huelga de los estudiantes de derecho, en Uruguay, que dura un año. Estudiantes muertos en Cuba, con cierre de la universidad. Solidaridad de los estudiantes argentinos con los venezolanos. En el Colegio Nacional en Asunción —Paraguay— hay tres meses de huelga. “Hora es ya que alcemos nuestra voz pidiendo lo que hace rato han conseguido los demás estudiantes de América: la Reforma”.

En Colombia, en 1927 hubo represión contra la huelga de los trabajadores de la Tropical, en 1928, los trabajadores de las Bananeras fueron a la huelga y… masacrados. El ejército colombiano, comandado por el general Cortés Vargas, disparó sobre los trabajadores, pues el gobierno se puso a favor de la United Fruit Company. El 7 de junio de 1929, cuando la hegemonía conservadora hacia aguas, luego de 44 años en el poder hubo movilización de los estudiantes en Bogotá. Por entonces, el presidente se debatía en su peor crisis, dado lo que había sucedido en la Costa. Los estudiantes de la Universidad Nacional organizaron la marcha de protesta contra la “rosca”, conformada por políticos, ministros, alcaldes que, con el apoyo del presidente, se caracterizaban por la “corrupción”, en otras palabras, por la apropiación de los fondos públicos, además del nepotismo. Cuando avanzaba la manifestación por el Palacio de la Carrera —hoy Palacio de Nariño— los estudiantes fueron hostigados por la policía. Luego, vino la ráfaga de fuego. Víctima de las balas oficiales cayó Gustavo Pérez Bravo, estudiante de cuarto año de derecho. El día siguiente, el cortejo fúnebre recorrió el “camellón central” hacia el Cementerio Central. La amargura de tal hecho se recuerda cada año. Así, el 8 y 9 de junio de 1954, en tiempos de Gustavo Rojas Pinilla, en la presidencia, el ejército disparó sobre los estudiantes, varios perecieron.

Sobre la refundación de la Universidad Nacional en Colombia.

Ernst Rothlisberger, docente desde 1886, describe la universidad, fundada por la ley orgánica de la reforma universitaria en 1867. La filosofía que se forjó: el positivismo. Las facultades con las cuales abrió la Universidad Nacional: Escuela de Literatura y Filosofía, la Escuela de Derecho o de Jurisprudencia, la Escuela de Ciencias Naturales y la Escuela de Medicina (No existía la Facultad de Teología, dado que los sacerdotes se formaban en los Seminarios.) “Así funcionaba la universidad. Víctimas más tarde, de la reacción que siguió a la revolución de 1885, fue “reorganizada” dentro de un espíritu muy diferente”.

Desde 1886, el radicalismo de los fundadores de la Universidad Nacional quedó a un lado, luego, la universidad se convirtió en una institución confesional, al servicio del partido de gobierno. En 1924, en el Mensaje de la juventud a los miembros de la Misión Pedagógica, se lee. “En primer término, hemos sentido un profundo desencanto al advertir que el más estricto sentido de los criterios profesionales ha negado toda amplitud a la Universidad Colombiana. No hallan campo en ella las ciencias sociales ni la preocupación filosófica”. Además, no hay autonomía en el nombramiento de los profesores; respecto a la elección de las directivas de la universidad, no interviene para nada la universidad, pues se depende del poder político. En el Segundo Congreso nacional de Estudiantes (1924) se pedía la redención de la universidad colombiana: “Las agitaciones rudimentarias que han surgido en el seno de esta universidad y en el mismo congreso que vosotros integráis, prueban cómo la juventud no ha podido encontrar en los altos institutos nacionales nada que colme ni sus anhelos, ni sus afanes, ni sus esperanzas”. Germán Arciniegas (1924) consideraba la reforma universitaria como un deber. “En su obra más íntima, los estudiantes deben dar una nueva “arquitectura” a la universidad…Hay que penetrar, y hacer dentro de cada estudiante, el proceso y la filosofía de la Universidad y llevarlo de la contemplación a la acción y hacerlo autor, darle autoridad y colocarlo en el demos frente a la democracia, esto es hacer del estudiante el estudiante”. A la universidad le queda muy bien lo que dice su estatuto general sobre su razón de ser: “contribuir a la unidad nacional, en su condición de centro de vida intelectual y cultural, abierto a todas las corrientes de pensamiento y a todos los actores sociales, étnicos, regionales y locales”.

La gran depresión de 1930 puso fin a la sucesión de gobiernos conservadores. Llegó entonces el gobierno liberal, que orientó el país hacia la industrialización. Colombia comenzaba a dejar atrás el país rural. Bajo la presión de los hechos y el movimiento estudiantil, inspirado en los estudiantes de Córdoba se produjo la reforma universitaria. La ley 68 de 1935 reorganiza la Universidad Nacional, dado que hace posible la autonomía académica y administrativa, negada desde la Regeneración. La universidad establece los consejos directivos, profesionaliza al profesor universitario al erigir la dedicación exclusiva e, instituye los concursos para ser docente. También instaura el examen de admisión para los estudiantes.

Para el gobierno liberal, la autonomía de la universidad no era un problema. “La autonomía debía ser relativa y centrada en la libertad de cátedra, siendo la enseñanza un ámbito en el cual el Estado no intervendría. Sin embargo, en el ámbito del gobierno de la universidad, su autonomía absoluta era “imposible”: […] es cierto que la universidad necesita de una autonomía relativa que le permita vivir y crecer dentro de su propio ambiente y dentro de las circunstancias especialísimas de orden fiscal. “En materia de enseñanza, la educación humana es de importancia capital, y ni la inteligencia, ni la voluntad, ni la imaginación creadora, ni la preparación de maestros y discípulos son cosas sobre las cuales puede legislar el Congreso de la República”.

A partir de la Reforma de 1935 y en los sucesivos gobiernos, el tradicional esquema de profesiones compuesto de medicina, derecho e ingeniería fue ampliado a nuevas actividades técnicas y científicas. Se crearon entonces nuevas facultades: química, arquitectura, veterinaria, agronomía, economía, administración, filosofía, etc., a las cuales se agregaron algunos institutos de investigación como el de ciencias naturales. También hubo cambios en los métodos de enseñanza y, se elevó el nivel del contenido científico de la misma. Hubo estímulo por la investigación. La reforma de 1935 introdujo el profesorado de dedicación exclusiva, es decir el verdadero profesor de carrera.

La reforma de 1935 centralizó las facultades en un solo campus (antes eran una colección de escuelas distribuidas por toda la ciudad). Se compraron los terrenos donde funciona la Ciudad Universitaria. “Llegaron de Alemania, invitados por el gobierno nacional, el pedagogo Fritz Karsen, experto en asuntos universitarios, y el arquitecto Leopoldo Rother, quien ayudó a definir la estructura académica integral, sintetizada en un esquema general en forma de elipse”, la cual encierra el búho que irradia cada una de las cinco grandes divisiones académicas y sus respectivas dependencias”.

Por otra parte, a partir de 1935 se fundan universidades privadas: Pontificia Universidad Bolivariana, Universidad de los Andes (1948), Universidad Julio Arboleda (1984); también universidades públicas como Universidad del Atlántico (1940), Universidad Industrial de Santander (1948), etc

La universidad colombiana y la reconservatización del país

De 1946 a 1957 se buscó la “reconservatización del país”. Los avances de la República liberal (1930-1946) había que anularlos. Así, la Normal Superior fue clausurada (1951), acusada de ser la causante de la crisis nacional, promiscuidad y perversión de la juventud por la educación mixta y comunista del proyecto normalista de la República Liberal. Virginia Gutiérrez de Pineda manifestó que en: “El Siglo [periódico de propiedad del presidente Laureano Gómez] se escribía que nosotras éramos promiscuas solo porque en la Escuela Normal Superior hombres y mujeres estudiaban juntos”. En lugar de ello se dispuso la Universidad Pedagógica con sede en Tunja, bajo la rectoría del alemán Julius Sieber y, la Escuela Normal Pedagógica Femenina (Universidad Pedagógica), con sede en Bogotá, dirigida por Francisca Radke.

En 1945, se funda el Instituto de Filosofía, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. Según Rafael Gutiérrez Girardot: “El Instituto de Filosofía…sembró un germen que hubiera florecido si los destinos del país no hubieran seguido el viejo, retardatario y frívolo ritmo que restauró el doctor Laureano Gómez, quien restableció el supuesto tomismo sin percatarse, naturalmente, de que con ese dogmatismo le prestaba poco servicio a Tomás de Aquino. Esta restauración no solo interrumpió el proceso de asimilación de la filosofía contemporánea en Colombia, sino desfiguró y con ello destruyó el programa bastante unitario que habían trazado los fundadores del Instituto”.

En 1953, tuvo lugar el Congreso Nacional Universitario en Medellín, con impulso netamente católico. El evento alcanzó un fin político: la creación de la FUC, según los lineamientos de Laureano Gómez, enfocados a la formación del católico perfecto. “En una de sus primeras manifestaciones, la federación respaldo el servicio militar obligatorio”. Más, el 13 de junio de 1953 dio golpe militar Gustavo Rojas Pinilla. En el mundo universitario el escepticismo cundió acerca de las bondades democráticas de la presencia militar en el poder.

La universidad pública retrocedió y, durante el gobierno militar (1953-1957) fue intervenida y, prácticamente derogado el estatuto orgánico de 1935. A raíz de los asesinatos de estudiantes, acaecidos el 8 y 9 de junio de 1954, Rojas Pinilla llamó por teléfono al rector, de la Universidad Nacional, Abel Naranjo Villegas: “Dígame una cosa, doctor Naranjo; al fin ¿cuántas fueron las bajas del 8 y 9 de junio?”. Naranjo Villegas respondió: “En el estricto sentido del vocablo, no hubo una sola baja, señor presidente. Bajas hay cuando se enfrentan dos contingentes armados para librar una batalla. Pero lo que hubo aquellos días fue, primero el asesinato de un estudiante inerme, y al día siguiente la masacre a mansalva de trece muchachos cuyas únicas armas eran los libros y banderas que portaban en su pacífica marcha hacia la casa presidencial”. Fue destituido el rector y, en lugar de él, se nombró a un militar.

A partir de los graves acontecimientos de 1954 se consolidó la FEC, que se opuso a Rojas y participó en las jornadas de mayo de 1957, con la caída del militar. Los estudiantes fortalecieron la FEC por encima de la FUC. Asumieron la postura de los estudiantes de Córdoba, en 1918. Establecieron la lucha por la autonomía académica, administrativa y financiera de la universidad, junto con las libertades universitarias: investigación, libertad de cátedra, y la orientación nacional de la universidad.

Fin de la violencia liberal-conservadora y el Frente Nacional

La creación del Frente Nacional (1958) origina el distanciamiento de los universitarios frente a los partidos liberal y conservador. A lo largo de la década del sesenta, uno de los temas fue la autonomía universitaria: el gobierno de las universidades, mediante órganos integrados por los estudiantes y profesores, dado que las universidades no se encontraban en manos de los docentes y de los alumnos, fueran academias oficiales, departamentales, privadas religiosas y privadas seculares.

En el año (1960) la intervención directa del Arzobispo de Popayán llevó a la destitución y nombramiento del rector de la Universidad del Cauca. No se puede olvidar que para ese entonces la Iglesia tenía un representante en las universidades oficiales, dada la vigencia del Concordato de 1887. La Iglesia supervisaba la educación en lo relativo a la fe y a la moral cristiana. En el año de 1961, los estudiantes de la Universidad de Antioquia pedían el cogobierno y, bien pronto la universidad fue militarizada. En 1962, los estudiantes de la Universidad Nacional se solidarizaron con la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja después de los abusos cometidos por la fuerza militar…

La Federación Universitaria Nacional (FUN) fue creada por 17 universidades (1963), y agrupó a diversas organizaciones. En el arco comprendido entre 1964-1969 “la politización (estimulada por la Revolución Cubana), la oposición al régimen durante los primeros años del Frente Nacional, así como las posiciones anti-imperialistas asumidas por el Movimiento Estudiantil” delimitaron el tipo de reivindicaciones que condujeron a la radicalización. La FUN apoyó las iniciativas de Camilo Torres Restrepo. La llegada de Carlos Lleras Restrepo a la presidencia llevó a la represión estudiantil. En agosto de 1966 es militarizada la ciudad de Medellín, por encontrarse la Universidad de Antioquia en huelga. Y, con el incidente del presidente y John D. Rockefeller, en la Universidad Nacional, (Bogotá) se disolvieron los organismos de representación estudiantil, y se dio fin a la extraterritorialidad de la U.

Una de las discrepancias se dio por la propuesta de reforma universitaria, el Plan Básico (1967), que buscaba ‘tecnificar’ la universidad, adecuándola a la esfera económica del país, arrinconando las humanidades y la cultura, pues “el pensamiento crítico no es importante en la educación para el crecimiento económico”. La reforma universitaria, que venía de fuera, de las universidades estadounidenses y, bajo la supervisión de organismos financieros norteamericanos, hizo que los estudiantes se revelasen contra la injerencia en la educación. Rechazaron tal intervención como forma de penetración imperialista.

Con el Frente Nacional la condición de un sector del estudiantado se radicalizó. Los grupos más activos del estudiantado consideraron que se debía caminar hacia el socialismo, para lo cual había que dejar el reformismo y convertirse en revolucionario. No es de extrañar que los estudiantes en torno a la lucha por la autonomía y el anti-imperialismo llegasen a la huelga a los paros, al enfrentamiento con la fuerza disponible…y al “cierre de universidades”. La continuidad de las manifestaciones, enfrentamientos, brotes de violencia de las luchas estudiantiles fueron perdiendo su atractivo y respaldo popular. Con ello el prestigio de las universidades oficiales decayó y, en el horizonte se fue configurando la conveniencia y el crecimiento de la universidad privada.

En el último período del Frente Nacional (1970-1974) el movimiento estudiantil entró en crisis en 1971, cuando intentó volver a la FUN. Una vez más está presente el Manifiesto de Córdoba (1918). en el movimiento estudiantil en los años setenta que ha luchado por la autonomía universitaria como forma de gobierno, cuestión que implica la independencia política y administrativa en relación con el Estado; libertad de cátedra e investigación; democratización de la educación mediante la gratuidad; participación de los estudiantes en los distintos órganos de dirección de la universidad: elección de los docentes través de concursos de oposición de carácter público.

Los años finales de los sesenta se irradiaron con el Mayo del 68. El movimiento estudiantil comenzó en marzo, en Nanterre, y poco a poco, se extendió por las calles de París en la alianza entre estudiantes, trabajadores. Además, la guerra de Vietnam, el asesinato del Che Guevara (1967), la revolución cubana, la Masacre de Tlatelolco (1968-México), la Conferencia de Medellín por parte del Celam, la Primavera de Praga y su represión crearon una atmósfera de lucha en todo el planeta.

El movimiento estudiantil enarbolaba (1971) el Programa Mínimo: Abolición en los Consejos Superiores universitarios los gremios y la Iglesia; cumplimiento del 15% del presupuesto mínimo de la educación para la universidad nacional; comisión de 3 estudiantes y 3 profesores y un representante del Ministerio de Educación para estudiar el carácter rector de la Universidad Nacional, liquidación del Icfes, financiación estatal y adecuada educación superior. Los estudiantes veían con preocupación los préstamos otorgados por instituciones internacionales, BID; buscaban investigación financiada exclusivamente por la nación; retiro definitivo y ruptura de la Fundación para Educación Superior de la Universidad del Valle; legalización del derecho a crear organizaciones gremiales de cualquier tipo.

El Programa Mínimo se erigía sobre la democratización de las estructuras de poder vía Consejos Superiores, la financiación estatal de la universidad pública, Propuesta de ley orgánica para las universidades, revisión de la acción de las agencias norteamericanas operantes en el país, demanda de destitución del rector de la Universidad del Valle y exigencia de la reapertura de Sociología en la Universidad Javeriana, supresión del Icfes.

La universidad hacia los años setenta del siglo y final del siglo XX

En medio de una manifestación en Cali, el 26 de febrero de 1971, murieron siete estudiantes, además de los heridos. Hubo toque de queda en Medellín el 3 de marzo. Manifestaciones en Manizales, Bucaramanga Bogotá, Medellín… Un muerto en Medellín y otro en Popayán.

Un proyecto de reforma universitaria referente a la autonomía se presentó (1971). El sistema quedaba centralizado de un Consejo Nacional Universitario. Los rectores seguían siendo nombrados por el Presidente de la República y los profesores serían clasificados como empleados públicos. Pero se continuó con la tendencia tecnócrata. El Ministro Luis Carlos Galán Sarmiento buscó dar más presencia a estudiantes y profesores y disminuir los elementos externos. Pero los estudiantes no aceptaron. Luego vendría el cogobierno. La protesta autodenominada Movimiento 4 de marzo. El inconformismo siguió (1973) y vino la expulsión de estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional. Cierre de universidades públicas, expulsión de estudiantes, ingreso de estudiantes a grupos guerrilleros.

El 6 de septiembre de 1978, se decretó el Estatuto de Seguridad Nacional, en el gobierno de Julio César Turbay Ayala, que afectó al movimiento estudiantil, “Su propósito es defender las instituciones democráticas, hoy asediadas por serios peligros, y defender a los asociados de toda clase de acechanzas para lograr una patria donde se viva en paz, sin sobresaltos, con toda clase de seguridades para la vida y el trabajo” En el gobierno de Julio César Turbay Ayala, permaneció en Estado de Sitio , militarización de la vida nacional, otorgamiento de funciones judiciales a las Fuerzas Militares, violación de los derechos humanos, principalmente referidos a detenciones masivas y arbitrarias, torturas…que padecieron muchos estudiantes.

El decreto 80 de 1980 promulgado en el gobierno de Turbay Ayala planteó: “Una reorganización de los saberes según la modalidad de la educación superior, se estableció la formación media profesional, la formación tecnológica, la universitaria y la formación avanzada. Y se definieron tipos de instituciones: intermedias, profesionales, técnicas y universitarias. Hubo reconocimiento a la importancia de generación de conocimientos, la adecuación de tecnologías y la educación permanente como objetivos de la educación superior; reconocimiento de la importancia de la investigación en la educación superior y de la pertinencia de ligar docencia e investigación (todavía no le extensión).

Además, se hace de la investigación el fundamento mismo de la educación superior (solo que para el desarrollo específico de la dimensión investigativa hubo que esperar a la Ley 30 de 1992); se logró una diferenciación entre disciplinas definidas por su perspectiva cognitiva y profesiones y su necesaria implicación instrumental, por lo cual se intentó conciliar la universidad napoleónica (profesiones) con la universidad humboldtiana (disciplinas).

Y al final, en términos de gestión de procesos y de políticas públicas se reestructuró el Instituto Colombiano de Educación Superior (Icfes) y se dio una valoración al fomento de la ciencia y la tecnología. En términos de gestión administrativa se definieron claramente las funciones del Rector y de los Consejos Superiores Universitarios como respuesta a la democratización del Programa Mínimo”.

Desfinanciación de la universidad, el Movimiento estudiantil, MANE

A partir del año 2000 comienza la desfinanciación de la universidad pública. El Estado insiste en aumentar la cobertura de las universidades, sin reconocer lo dineros adicionales para el cubrimiento de la demanda educativa. La Misión de los Sabios, en 1994 mostró cómo en Colombia el número de investigadores y científicos es bajo. La educación avanzada se volvió prioritaria. Otro componente fue la oleada de la acreditación. El referente de la calidad se vuelve un tema central en las universidades que, no obtenerla se convierte en la no fiabilidad, en otros términos, la pérdida de confianza en las dinámicas de una institución de o de un programa.

Se añade el proceso de la lógica mercantil, llamada por Renán Vega, la universidad de la ignorancia, pues la universidad se ha convertido en una “fábrica de diplomas”. No interesa entonces el conocimiento, que se rige por la lentitud propia de la reflexión y del pensamiento, sino que predomina la razón instrumental de la productividad académica cuantitativa que todo lo mide y lo reduce a cifras. A su vez la universidad se transforma en una casta de burócratas e investigadores encaminadas a la lógica mercantil, la competencia que se manifiesta en las revistas indexadas y clasificadas. Se cae en una universidad anti-ilustrada ceñida a la lógica mercantil. A lo que se debe añadir la tendencia tradicional a la endogamia, el nepotismo, donde los concursos y convocatoria de profesores se caracterizan porque se hacen para elegir al ya elegido.

La transformación de la educación superior en “mercancía educativa” es un objetivo y horizonte para entender la globalización. El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (Gats), en 2000, trazó el camino:

1) Las ofertas transfronterizas (consiste en la provisión transnacional del servicio sin que haya movimiento físico del consumidor).

2) El consumo en el extranjero (consiste en la provisión del servicio través del movimiento transnacional del consumidor).

3) Presencia comercial (consiste en que el productor privado de educación superior establece sucursales en el extranjero con el fin de vender sus servicios).

4) Presencia de personal (consiste en la deslocalización temporal en el extranjero de proveedores de servicios en determinados países, sean ellos profesionales o investigadores).

El proyecto de reforma de ley 112 de 2011, presentado por el gobierno pretendió formar un hombre pragmático y empresarial, es decir la universidad al servicio de la empresa y del capital privado. Frente a esto los estudiantes de las 32 universidades públicas y de universidades privadas, iniciaron el movimiento para que se retirara el proyecto de ley del Congreso de la República, por ser inconsulto y, porque sigue en el camino de la privatización, que consiste en que las universidades públicas se acojan a la lógica de los negocios. La autonomía, la financiación de la universidad y los derechos pecuniarios de los estudiantes fueron el caballito de batalla. Frente a la propuesta de reforma del gobierno, el estudiantado se organizó, quizá como una nostalgia de los hechos de 1971 y del Programa Mínimo, en La Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE). Mientras el gobierno pretende convertir a la educación en una empresa con ánimo de lucro, alianza público-privada.

Frente a la propuesta de la MANE, la propuesta del Ser Pilo Paga

Los estudiantes bosquejaron un camino diferente: “Nuestro objetivo es que, a diferencia de la anterior iniciativa que desconoció a la gran mayoría de estamentos de las instituciones de educación superior, así como a los sectores sociales del país, podamos desarrollar una propuesta que nos represente e involucre de manera seria y responsable. Ese es el propósito central del movimiento estudiantil colombiano que se expresa hoy en la MANE, su mayor referente de unidad política”. Los estudios universitarios no pueden concebirse como un negocio, cuyo objetivo sea s obtener un título mercantil; tampoco en que el estudiante al terminar los estudios se encuentre “endeudado”, mucho más es un espacio donde las oportunidades laborales no son factibles.

Y, como no se llevó a cabo la reforma de la educación superior, tal como la había planteado el proyecto del gobierno, entonces se elaboró el proyecto Ser Pilo Paga, (2015) según el cual al estudiante “se le da un crédito condonable, para que estudie en una institución de Educación Superior acreditada en alta calidad o en proceso de renovación”. Cuestión grave ya que la mayoría de las universidades públicas no llegan a estar dentro de la excelencia, dado que no existen las condiciones para que las universidades públicas se caractericen por su excelencia. Así, con el cuento de la “libertad” del estudiante, para estudiar en la universidad que desee, dio paso a que el Estado invierte la mayoría de los recursos públicos en la educación privada”. La contrapropuesta es que el programa Ser Pilo paga debe reformarse, es decir, que se permita que los estudiantes con altos desempeños académicos puedan escoger las universidades en las que quieran estudiar, siempre y cuando sean públicas. El Programa ser Pilo Paga ha generado la transferencia masiva de recursos del sector público al sector privado, además su cobertura es mínima.

A modo de conclusión. Problemas actuales

Si se cierne, a través del tamiz de la historia, desde el movimiento de Córdoba (1918) que miraba la universidad como una universidad profesionalizante de castas y sin contacto con la realidad, emergen a través del tiempo puntos problemáticos de los centros de educación superior, en la atmósfera de la globalización, de las revoluciones tecnológicas, y de agotamiento de recursos. La autonomía es un tema que ha permanecido desde el movimiento de los estudiantes de Córdoba, tema que tiene su asiento en las universidades públicas, dado que las universidades confesionales, privadas, o aristócratas no están interesadas en que los estudiantes estén en la dirección de esas instituciones. Las condiciones de la reforma señalaban los puntos críticos de la autonomía administrativa, financiera y pedagógica. Es significativo en las universidades públicas la pasividad del estudiantado frente a la dirección de la universidad, con ello el abandono del claustro, dado que. existe la mentalidad que a la universidad se va a conseguir un título que, haga posible conseguir un trabajo.

A su vez, en el caso de las universidades públicas, bien de la nación, de los departamentos, departamentales, distritales o de los municipios no han logrado establecer, ni están interesadas, en establecer la red universitaria, que haga posible la movilidad de estudiantes, profesores, etc. Tampoco se puede olvidar el ahogo presupuestal al que están sometidas las universidades públicas. Es significativo también lo que sucede con las cátedras, dado que ser profesor universitario no hay mayor exigencia. En cuanto al conocimiento, es necesaria la formación de científicos dadas las realidades del trópico. A su vez, se necesita la formación de científicos sociales que establezcan las relaciones del individuo, la sociedad civil y el Estado.

Hay que decir que la mayoría de las universidades forman profesionales. Es cierto que hay interés por la trasmisión del conocimiento, pero no hay interés en la creación del mismo, como tampoco en enseñar a pensar. Continúa el divorcio existe entre la realidad social y la universidad. Por último, la competencia entre la universidad pública y la universidad privada señala cÓmo no hay educación de calidad. La universidad estatal se ve continuamente cuestionada por la politización, hecho que no ocurre en la universidad privada. Suele decirse que la universidad pública forma “trabajadores”, mientras que la universidad privada forma “dirigentes”. No se puede olvidar que la esencia de la universidad privada es el particularismo, en otras palabras, la ideología según la cual lo esencial en la sociedad es pertenecer a determinada clase que permita pagar una matrícula alta.

Bibliografía

Argumentos 14/15/16717. Universidad y sociedad. Rubén Jaramillo Vélez. Bogotá Editorial Argumentos,1986.

Avendaño, Silvio. Sobre la Universidad. Revista Utopía. Nro 35. Popayán. I semestre, 2012.

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La reforma universitaria. (1918-1930) Editorial Ayacucho Compilación, Prólogo: Notas y Cronología Dardo Cúneo Caracas. Venezuela. (sf).

Frankl Víctor. Espíritu y camino de Hispanoamérica. Bogotá. 1953. “El problema de las esencias históricas a la luz del tomismo”. Ideas y valores Nro 9-10. Bogotá. 1954.

Gutiérrez Girardot, Rafael. Universidad y cultura EN Hispanoamérica: Imágenes y perspectivas. Bogotá. Editorial Temis. 1989.

Jaramillo Uribe, Jaime. Esquema histórico de la Universidad Colombiana. En: La personalidad histórica de Colombia. (1977) Bogotá. Instituto Colombiano de Cultura.

Molina, Gerardo. Cincuenta años de insurrección. Enfoque Internacional Nro 5. Año X, mayo de 1968.

Rojas Cristancho, Juan Sebastián. Esbozo para na historia del movimiento estudiantil universitario colombiano:21 años de lucha y resistencia ante la consolidación del neoliberalismo. Bogotá. Aspu. 2017

Rama Germán. La autonomía en la universidad colombiana. Eco. Nro 122. Junio 1970.

*Fuente: https://www.las2orillas.co/sobre-el-movimiento-de-cordoba-y-la-reforma-universitaria-en-colombia/

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La imaginación desobediente

Por: Gabriela Jauregui

Nos anuncian que el gran arrecife de coral ha muerto, que las capas de hielo polares se derriten a un ritmo sin precedente, el presidente de una de las potencias mundiales tiene un dedo en el gatillo nuclear y el otro tecleando en Twitter su política exterior; en México, específicamente, nos enteramos de que las compañías mineras contaminan los ríos y violentan a las poblaciones que se les oponen, que estudiantes desaparecen y siguen desapareciendo, no dejamos de leer acerca de los millones y millones de pesos que han desviado entre algunos gobernadores impunes, y vivimos con rabia y terror cotidiano al escuchar que asesinan a siete mujeres al día. En pocas palabras, estamos sumergidos, si no es que hundidos, en una crisis.

Aquí surgen varias publicaciones que buscan, desde el pensamiento crítico, pensar la situación que atravesamos. Pero si crisis y crítica tienen la misma raíz, cómo hacer para no quedarnos en el mismo círculo retórico; es decir, tratando de salir del problema desde la raíz misma, con el riesgo de quedarnos allí: criticando sin proponer. Me parece que, además del pensamiento crítico, hay algunas publicaciones que hacen llamado a la imaginación, y este me parece el giro de tuerca necesario para no quedarnos estancados en el pesimismo que suele caracterizar mucha de la crítica política, sobre todo en año electoral. La imaginación es lo que requerimos para escribir y posicionarnos desde la esperanza, algo que va más allá del pesimismo de siempre o del optimismo estúpido.

Supongo que cada generación tiene su crisis y esta es la nuestra

Como apunta Rebecca Solnit, autora y editora de pensamiento filoso y matizado, “la esperanza se ubica en la premisa de que no sabemos qué pasará y que en el espacio de la incertidumbre hay holgura para actuar. Cuando reconoces la incertidumbre, reconoces que puedes influenciar los resultados —tú solo o en concierto con una docena o varios millones más de personas—. La esperanza abraza lo desconocido y lo que no puede llegar a conocerse, una alternativa a los pesimistas y a los optimistas. Los optimistas piensan que todo estará bien sin que haga falta involucrarse; los pesimistas se posicionan desde el lado opuesto; ambos se eximen de actuar. Es la creencia de que lo que hacemos importa, aun si el cuándo y el cómo importe y a quién y qué impactará no es algo que podamos saber de antemano. Tal vez no lo sabremos después tampoco, pero importa de igual forma…”.

Los políticos viven, justamente, en el eterno presente de la falta de imaginación y de esperanza, y nos venden en cambio programas baratos para ahoritita. Nuestra labor como autores, siento, está en buscar hablar desde fuera del poder, adentrarnos en la imaginación desobediente. No serán solamente entonces los politólogos o analistas de la coyuntura quienes escriban los textos más interesantes, sino historiadores, abogados, artistas, lingüistas, narradores, poetas, como lo demuestran los autores antologados en El futuro es hoy: ideas radicales para México, colección de ensayos a la cual me invitaron y a la cual acepté enviar un texto, no sólo porque los compiladores, Humberto Beck y Rafael Lemus, me parecen autores y editores interesantes de mi generación (Beck recién publicó un importante libro sobre Iván Illich), sino además porque su invitación me pareció clave: justamente pensar el futuro, es decir, necesariamente posicionarnos ante lo desconocido (el territorio de la esperanza, de la posibilidad), o, como decían ellos, apelar a la imaginación política, una suerte de oxímoron que me pareció esencial explorar.

2018: año electoral, pero también año que marca ya medio siglo cumplido desde las sublevaciones estudiantiles de 1968. ¿Qué futuro imaginaban esos estudiantes? Seguramente no el que vivimos hoy. O en algunas cosas tal vez sí. Las cosas no siempre han sido iguales, y no siguen iguales desde ese entonces. Será que las semillas que se plantaron afloren ahora. O que las que plantemos ahora, algún día devendrán bosque.

Fuente: https://elpais.com/cultura/2018/03/29/babelia/1522312892_464495.html

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La visión sobre el aprendizaje de Rodolfo Llinás

Por: Semana Educación

El sistema educativo del país ha rechazado por años las reformas que Rodolfo Llinás, uno de los padres de la neurofisiología, le haría a las escuelas. A sus 83 años vuelve a Colombia para hablar sobre su visión de aprendizaje en la Cumbre Líderes por la Educación.

En Colombia es el científico más importante que ha tenido el país; en el mundo, el doctor Rodolfo Llinás, quien revolucionó la neurociencia moderna. Es médico cirujano, graduado de la Pontificia Universidad Javeriana y neurofisiólogo de la Universidad Nacional de Australia, pero podría ser otra cosa: un rebelde, un idealista, un niño.

Tiene 83 años y dice estar buscando la forma de evitar la vejez estudiando el sistema de los calamares, que por cierto son muy útiles para la neurociencia porque sus fibras nerviosas son tan grandes que pueden observarse casi a simple vista. Este año se jubiló como director del Departamento de Neurofisiología en la Universidad de Nueva York, en donde recibió el título de university profesor que le permitía dictar cualquier cátedra.

Es polifacético, una característica que lo diferencia de los demás científicos. Cree que es porque tiene una apertura del conocimiento muy criollo. “Esa vaina de jalarle a todo es muy colombiano. Un inglés nunca lo haría”, dijo en una entrevista reciente. Es que Llinás no para. Después de entregar a la ciencia sus grandes aportes sobre cómo se comunican las neuronas y sobre su “personalidad”, se salió de su laboratorio y de la investigación básica para plantear teorías que siempre han abordado los filósofos: qué es la consciencia, qué es el yo. Y brilla, a pesar de sus detractores, pues esa búsqueda ha terminado en cientos de reconocimientos y en la publicación del libro El cerebro y el yo.

Cada vez que viene a Colombia –últimamente lo está haciendo con más frecuencia– le preguntan sobre qué debería pasar para que mejore nuestra educación, y Llinás, con un poco de frustración, asegura: “Lo dije hace muchos años y no me hicieron caso”. Pasó en 1993, cuando le pidió al expresidente César Gaviria que crearan la Comisión de Sabios, un colectivo de cerebros que presentó un plan de lo que debería reformarse en el sistema educativo colombiano. Ese plan nunca se aplicó.

Ocurrió cuando, por su cuenta, armó un programa educativo con el fin de que las escuelas tuvieran las herramientas para hacer de la educación un proceso divertido y de aprendizaje en contexto, pero fue una quimera. Sin embargo, el lugar donde recibieron sus aportes sin mayor reparo fue Maloka. Para Pablo Correa, periodista de El Espectador y autor de la biografía Rodolfo Llinás: la pregunta difícil, “Maloka concretó parte de sus ideas y de sus planteamientos educativos porque es un sitio en el que la educación se da de manera divertida, en contexto, provocadora y mostrando las cosas”.

A pesar de los rechazos del sistema, Llinás cree que están pasando cosas interesantes en Colombia, por eso regresa. Esta vez estará en la Cumbre Líderes por la Educación, celebrando los cinco años del evento más importante del sector. Respecto a su ponencia, dice que no será caritativo a la hora de criticar el modelo educativo colombiano, ya que, como él mismo dice, la educación como está no le sirve a nadie. “Es mucho el tiempo que las personas invierten y el producto es malísimo, no es digerible. La gente recuerda el 18% de lo que estudió porque no tiene contexto”, le dijo a Semana Educación.

Imagen: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2018/8/25/580790_1.jpg

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/rodolfo-llinas-habla-de-la-educacion-en-la-cumbre-lideres-por-la-educacion-2018/580793

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La violencia de género en las escuelas

Por María Elena Naddeo

En el marco de las tomas de colegios realizadas contra la reforma educativa “Escuelas del futuro” el año pasado, estudiantes de las escuelas secundarias participaron de una mediación alentada por el Defensor del Pueblo, Alejandro Amor.

Fueron jornadas de largas horas de debate, en las cuales cientos de estudiantes reiteraron importantes reclamos: ser escuchados frente a las modificaciones curriculares, evitar todo tipo de medidas represivas y de presencia intimidatoria de policías en las escuelas, pronta aplicación de la Ley de Educación Sexual integral y la elaboración de un protocolo de violencia de género en las escuelas.

Los argumentos para fundar los dos últimos reclamos impactaron por su contundencia y crudo realismo. Relatos de abusos sexuales y acosos verbales entre estudiantes de una misma escuela, de un mismo curso escolar, fueron denunciados por alumnas de varios establecimientos. Una joven de 5º año manifestó que debía convivir en el mismo curso escolar con quien la había abusado, que nadie escuchaba su reclamo.

Nos constituimos en las escuelas, hablamos con los directivos, con los equipo de orientación, con las y los estudiantes. Las respuestas institucionales dieron cuenta de la carencia de una perspectiva que incorpore la violencia de género en las relaciones interpersonales como un problema importante para abordar y prevenir. Respuestas que intentaban deslindar responsabilidades porque los abusos suelen ocurrir en bailes o reuniones fuera del establecimiento aunque los involucrados compartieran el aula cotidianamente. Otros directivos, preocupados por las distintas  situaciones denunciadas, reconocían no tener elementos suficientes para trabajar adecuadamente el tema.

Por ello elaboramos un proyecto de Protocolo de intervención ante las consultas y denuncias de las estudiantes de escuelas secundarias y terciarias atravesadas por distintos tipos de violencia. Incorporamos en la normativa escolar específica los contenidos de la Ley Nacional 26485 y sus concordantes de la CABA, a fin de identificar y reconocer las distintas formas de violencia que anidan en las prácticas habituales, y abordamos también a pedido de otros establecimientos y especialistas de la Defensoría y del Ministerio de Educación, la legislación antidiscriminatoria frente a situaciones de violencia o acoso hacia los y las alumnas del colectivo LGBT. Debatimos cada artículo con numerosos delegados y delegadas de los centros de estudiantes.

Dicho protocolo –modificado y consensuado con el propio Ministerio de Educación, el Consejo de los derechos de niñas, niños y adolescentes, la Subsecretaría de Derechos Humanos y la Dirección General de la Mujer del Ministerio de Desarrollo social– constituye una herramienta fundamental para incorporar las dimensiones de género y diversidad en el sistema educativo, para la detección y prevención temprana de situaciones de violencia entre pares.

Su puesta en marcha requiere de los integrantes de la comunidad educativa y de los organismos de infancia un fuerte compromiso por involucrarse, por escuchar a las víctimas, por intentar soluciones reparadoras de las conductas crueles o violentas, nuevas y renovadas prácticas de los y las profesionales de los equipos de orientación y de los Consejos de Convivencia.

La tarea a encarar en lo inmediato será la capacitación de los equipos de conducción de cada establecimiento educativo, así como del conjunto de la comunidad, docentes y estudiantes. El Protocolo nos obliga a encararlo con absoluta celeridad.

Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/128309-la-violencia-de-genero-en-las-escuelas

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The great academy schools scandal

By Sonia Sodha 

Kinsley Academy may officially be less than three years old, but its redbrick buildings stand as a reminder that there has been a primary school here, serving this rural, former mining community in West Yorkshire, for well over 100 years. Jade Garfitt didn’t hesitate to send her son, aged five, to the school: Kinsley born and bred, she felt she’d got an excellent education there herself.

But since he started she has become increasingly concerned. “He’s received one piece of homework this academic year,” she tells me over a cup of tea in the community cafe across the road. “He’s only done PE once since November. At one point, his class went two weeks without having their reading books changed. If you tried to say, ‘Look, there’s issues here’, you’d be shooed away.”

She says her son was for months taught by a revolving door of supply teachers. “They never introduced themselves. We never knew their name. The children were really unsettled, crying, not wanting to go to school.”

Kinsley is part of a wave of schools that have converted into academies – state-funded but independent of local authority control. In 2015, it left the auspices of Wakefield council to become Kinsley Academy, joining one of the hundreds of charitable companies the government calls “multi-academy trusts”, which between them run thousands of schools across England. This is a key plank of the government’s schools strategy under which high-performing schools in each trust help the struggling ones improve.

But in Kinsley, the reverse has happened. Lauded by Ofsted a few months before it joined the Wakefield City Academies Trust, Kinsley has seen standards plummet to well below the national average. “I’ve had to go to teachers to ask for homework. I’ve had to argue with them to change my son’s reading books. I’ve taught him all his times tables at home,” Sarah Jones, who has two children at the school, tells me.

Jade and Sarah are just two of thousands of parents in West Yorkshire affected by a large-scale educational failure, whose ripples have been felt far beyond Kinsley. In fact, their worries are being echoed across England amid growing concern that something may be seriously amiss with the government’s academies experiment.

Wakefield City Academies Trust was in 2015 named a “top-performing” academy sponsor by Nicky Morgan, then education secretary, and handed a £500,000 slice of a £5m fund to improve schools in the north of England. Since then, things have gone awry. The trust has sunk to the bottom of the league tables to become one of the lowest-performing academy chains in the country. And it has been plagued by question marks over its finances.

In July 2016, the Education Funding Agency investigated the trust. Its draft report, leaked to the TES, found that its interim chief executive, the businessman Mike Ramsay, had paid himself £82,000 over a three-month period. It concluded that the trust was in an “extremely vulnerable position as a result of inadequate governance, leadership and overall financial management”. Later that year, it was reported that the trust had paid almost £440,000 to IT and admin companies owned by Ramsay and his daughter.

The trust was nevertheless allowed to carry on. Then, in September last year, it suddenly announced it would be looking for new sponsors for all 21 of its schools – but not before it had transferred more than £1.5m of reserves from its schools to its central coffers, entirely permissible in the current system. Some of this was funds raised by parents. It’s not clear whether any of this money will be left when the trust winds up, or whether those schools will see it again.

Kinsley Academy a member of the Wakefield City Academies Trust, West Yorkshire.
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 Kinsley Academy a member of the Wakefield City Academies Trust, West Yorkshire. Photograph: Gary Calton for the Observer

“The collapse of Wakefield City Academies Trust has sent shockwaves through our area,” says the local Labour MP Jon Trickett, who has for months been seeking answers from the government. “For many parents, it has been disturbing to find that their children’s futures could be threatened by the recklessness of people with very limited educational experience.”

Wakefield City is one in a series of high-profile failures of trusts forced to give up all their schools. The magazine Schools Week reported just last week that Bright Tribe, the trust with the lowest-performing secondary schools in the country, would also be closing and handing back its 10 schools.

Are these failures the inevitable consequence of a quasi-market system, predicated on the idea of takeovers? Or a sign of something deeply rotten at the heart of the government’s flagship education policy?

Academies have been a jewel in the education policy crown for both Labour and Conservative governments in the past 25 years. According to Professor Becky Francis, director of the Institute of Education at University College London, Labour’s academies programme was “focused on the revitalisation of schooling as an engine of social mobility in deprived areas”. She says the idea of bringing in business and philanthropic sponsors – including big names such as the London-based French financier Arpad Busson – “not just for money but for expertise” was controversial from the start.

But although the Labour government hugely talked up its academies programme, there were only around 200 of them – 1% of all English schools – by the time it left office in 2010. It was Michael Gove, the incoming Conservative education secretary, who put turbo boosters under the policy. By the time he left the job in 2014, the number had rocketed to almost six in 10 secondary schools, and one in five primaries.

What drove this? Not the evidence, according to Francis. Even as the explosion was taking off, “the DfE’s own evidence showed there was hardly any difference in outcomes between academies and local authority schools, once you controlled for their pupil intakes,” she says. She puts it down to “a strong ideological dislike of local authority influence, and a faith in autonomy and marketisation”.

The first academy chains were born out of the Labour government’s effort to introduce more stability into the system when it realised that there were significant risks to setting up independent, state-funded schools. They were embraced by the coalition government for similar reasons.

Mark Lehain, interim director of New Schools Network, is a champion of this model. “In Bedford, where I used to teach, there were failing local authority schools left to fail generation after generation of kids,” he says. For him, a big advantage of academy chains is that you can remove a school from a failing trust and give it to one better placed to turn it around.

There’s also an intuitive advantage to the chains: if someone is running one school brilliantly, isn’t it a waste not to get them involved in running more? “If you’ve got a school that’s functioning well you can develop a group of schools that can learn and build from that,” says Sam Freedman, a former special adviser to Gove.

That’s the theory. The problem is that it hasn’t quite happened like that in practice. There have been several studies in the past few years that have invariably reached similar conclusions: there doesn’t appear to be an inherent benefit to a school being run by an academy chain instead of a local authority. “There are a handful of trusts achieving amazing things, but a much longer tail of trusts performing really poorly,” says Francis. Her analysis shows six in 10 academy chains have below-average attainment for children from disadvantaged backgrounds.

What’s gone wrong? “I think there was certainly a mistake in the early days of the coalition, where we let so many schools convert at once, and allowed some chains to build too fast and unsustainably,” Freedman says of his time at the DfE. According to the Commons public accounts committee, there were simply too few checks on schools wanting to become academies: the government rejected just 13 out of more than 2,000 applications in three years. Trusts haven’t had to prove themselves before taking on new schools in difficult straits: Wakefield City Academies Trust took over 14 schools in special measures in under three years. “There was a period after 2011 where the academy system felt like the wild west, with big personalities coming in and changing things with little educational justification,” says Francis.

Some of those personalities took big financial liberties, paying themselves far in excess of what a local authority head could earn, and spending taxpayer cash on services provided by companies linked to themselves or family members.

President Barack Obama and David Cameron at Ark Globe Academy in south London, 2011.
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 President Barack Obama and David Cameron at Ark Globe Academy in south London, 2011. Photograph: WPA Pool/Getty Images

“In the case of Wakefield City Academies Trust, related-party transactions look like a convenient way to sidestep laws that prevent people profiting from schools,” says Trickett. “If the reports of financial problems at other chains are true, the government may find its plans to give trusts millions to expand have the effect of pouring water into a leaky bucket.”

Once a school joins a trust, there’s no going back: its reserves and buildings are absorbed into the legal entity of the trust. “If a school thinks it is getting poor services from its academy trust, there isn’t much it can do about it,” says Laura McInerney, former editor of Schools Week.

The only way out is in the case of serious failure. But that can take a long time to get noticed. Parents are often the first to spot it, but it can be hard for them to be heard. Even MPs can meet a wall of silence. “A culture of secrecy prevailed,” says Trickett. “The letters I wrote to the trust elicited wholly inadequate responses.”

Even when failure is eventually recognised, finding a trust to take over struggling schools can be difficult. The government has no power to compel trusts to take over schools. Lots of these schools will also have serious financial problems, whether as a result of mismanagement, falling pupil rolls, or long-running unmanageable PFI contracts. This makes them an unattractive proposition to other trusts, who themselves have to stay afloat at a time when schools funding is getting tighter.

But takeover regardless remains the main school improvement game in town: since 2016, the government has required all schools rated “inadequate” to become academies. The pipeline of schools in limbo is growing: over six in 10 rated inadequate by Ofsted in 2016-17 had not opened as an academy nine months later.

The takeover process is overseen by eight regional school commissioners. “Parents have no right to a consultation on who should sponsor their school, let alone any kind of veto or vote,” says McInerney. “The meetings where decisions are made are secretive, with only the barest of minutes.”

Potential conflicts of interest abound within opaque, interconnected circles: the Conservative peer Lord Nash was for years a schools minister while chairing an academy chain accountable to the government department he helped to run.

It is hard to avoid the conclusion that an incredible amount of time and energy – not to mention at least £745m, according to the National Audit Office – has been invested in a huge reorganisation that has delivered patchy benefits at best. “I fear this exclusive focus on structures has led to policymakers taking their eye off the ball in relation to the most important element of the education system, quality of teaching,” says Francis.

There are plenty of fixes on the table. McInerney thinks there should be a clampdown on high pay, a lock on school assets, and that local authorities should be able to spin out their own academy trusts. Others have suggested banning related-party transactions. The question is whether Theresa May’s government has the inclination or bandwidth to do any of this against the backdrop of Brexit.

As the summer holidays begin in Kinsley, Jade and Sarah tell me they are hopeful things will improve now that their children’s school has transferred from Wakefield City Academies Trust to a new trust. But could it all happen again somewhere else?

“No lessons have been learned,” says Laura McInerney. “Pressure is still being put on academy chains that are too small and fragile to take on board tricky schools. There are no consequences for people who flout financial regulations. It’s not a case of whether there’ll be further collapses, but simply of when and where.”

Trusts that failed the test

Ever since Tony Blair opened England’s first academy, the Business Academy Bexley, in 2002, these schools have been the Marmite proposition in education: loved by some, hated by others. It was under a Tory education secretary, Michael Gove, that their numbers really took off. In 2015, David Cameron, then prime minister, told his party conference that he wanted every school in England to be an academy by 2020. But the past two years have been marked by a series of high-profile failures.

July 2016

The Lilac Sky Schools Academy Trust is forced to give up its nine schools. Its accounts reveal that it used public funding to pay consultants more than £1,000 a day even as it was drawing on emergency public funding to ensure classrooms could open with basic equipment and furniture.

March 2017

The Education Fellowship trust, founded by Sir Ewan Harper, a key influencer of Tony Blair’s academies policy, says that it will be giving up its 12 schools. The move follows a series of damning Ofsted judgments and serious financial problems.

November 2017

The Wakefield City Academies Trust makes a shock announcement that it would be is pulling out of all 21 of its schools, having been plagued by questions over its finances. Revelations include the payment of more than £400,000 for services to companies connected with its chief executive and his daughter.

January 2018

The Perry Beeches Academy Trust, which David Cameron once praised as “a real success story”, says it will hand over its five schools after reports of financial mismanagement. The trust paid an additional salary of £120,000 over two years to its former chief executive on top of his £80,000 annual salary.

Source of the article: https://www.theguardian.com/education/2018/jul/22/academy-schools-scandal-failing-trusts

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“Los efectos del maltrato son más graves y duraderos en niños con autismo”

Por: Carolina García

Un niño de ocho años con trastorno del espectro del autismo y que cursa Primaria ha sido presuntamente maltratado por dos de sus profesoras y una auxiliar de enfermería de su colegio, el centro de Educación Especial Ramón y Cajal de Getafe, según ha informado la cadena Ser. Las tres personas están siendo investigadas, después de que los padres colocaran un dispositivo de grabación entre la ropa del niño y pudieran registrar momentos de su rutina escolar, en los que las docentes le amenazaban con tirarle agua por encima, pincharle en el culo o se burlaban de su forma de hablar, según se oye en el audio. Ante estos hechos, los padres decidieron denunciar. Sostienen que el niño no había dado muestras de agresividad hasta que llegó a este centro. Las tres trabajadoras han justificado su comportamiento, basándose en el protocolo de actuación del mismo.

Los niños con autismo son más vulnerables que otros menores. Cabe recordar que el trastorno del espectro del autismo se caracteriza por hacer referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, dando lugar, a las personas que lo padecen, a sufrir dificultades en la comunicación e interacción con los demás, así como en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta de la persona que lo presenta. Una de las opciones educativas que tienen los padres de niños con autismo es escolarizarlos en centros de educación inclusiva, lugares que tienen como objetivo atender las necesidades de aprendizaje de todos los niños con especial énfasis en aquellos que son más vulnerables a la marginalidad y la exclusión social, entre otros.

Los expertos consultados coinciden en la mala praxis de los profesionales de este centro de Getafe, a pesar de reconocer que la información con la que se cuenta es parcial.  «No sabemos qué ocurrió antes ni después». «Pero el hecho en sí está mal hecho», explica por teléfono Luís Pérez de la Maza, patrono de Aucavi, centro especializado en TEA también asentado en esta población. «Las diferencias entre nuestro centro y el Ramón Cajal, son dos. La primera es que el nuestro es concertado y nos permite contar con autonomía para elegir a los profesionales que trabajan en él, los cuales, según las cualidades de cada niño, van adaptando su formación de forma continua. La segunda diferencia es que estamos especializados en niños TEA».

Por su parte, el investigador de la Universidad de Valencia y hermano de una persona con autismo, Gerardo Herrera, argumenta que, en su opinión, estos centros de educación especial deberían dar garantías a las familias de que los menores TEA van a tener apoyo, aportando profesionales cualificados. Normalmente, en los centros que trabajan con niños con autismo se aplican programas TEACCH (Treatment and Education of Autistic and Related Communication Handicapped Children). «Procedente de Carolina del Norte, este método puede ser un buen aliado a la hora de potenciar y mejorar la comunicación de los niños con autismo. Suelen ser muy sencillos de usar, muy atractivos visualmente y hay muchos sistemas, por ejemplo, como el uso de pictogramas o de una agenda donde se marcan las actividades diarias», explica Herrera.

«Siempre encontramos ejemplos buenos y malos de profesionalidad en estos centros. Pero esta vez ha sido una muy mala práctica desde el punto de vista del trato humano», argumenta. «Es muy grave lo que han hecho. Yo sacaría al niño directamente del colegio. No es la primera vez que ocurren este tipo de casos así, por desgracia».

Herrera expone que los menores con TEA con discapacidad intelectual tienen cinco posibilidades a la hora de su escolarización en España. La primera es la Educación Especial Generalista, que es lo que ocurre en el centro Ramón y Cajal de Getafe donde han ocurrido los hechos. «En estos centros, tienen cabida distintas discapacidades. Aún así, deberían contar con profesores especialistas en autismo»,reitera el experto. Luego existe también la Educación Específica del Autismo, las aulas TEA en el sistema público, las denominadas Aulas estables en la privada y la escolarización en aula ordinaria.

Para Ruth Vidriales, responsable de Asesoramiento de Autismo España, el centro ideal para un niño con autismo es aquel que mejor se adapte a las necesidades de cada alumno con TEA y cuente con los recursos y apoyos necesarios para responder a las necesidades individuales de cada alumno, porque «el TEA abarca un amplio espectro de características y necesidades, y se presenta en cada persona de manera diferente». Además, incide en la importancia de la relación y colaboración entre padres y profesores para prevenir estas posibles situaciones de maltrato. «Hay que intensificar», prosigue, «el trabajo en equipo entre la familia y el centro educativo, para que ambas partes puedan compartir estrategias que favorezcan el correcto desarrollo del menor y mejoren su calidad de vida. El apoyo y la ayuda entre ambas partes es esencial. Y, sobre todo, que todos nos esforcemos para que casos como este no vuelvan a repetirse», añade la experta.

Consecuencias del maltrato para un niño con autismo

Las personas con autismo y con discapacidad en general, pueden ser más vulnerables, pero vulnerabilidad no significa determinación. Esto quiere decir que no son las características propias del TEA (asociadas fundamentalmente a dificultades en el ámbito social y comunicativo) las que determinan el acoso o el maltrato. Los niños y niñas con TEA son, ante todo, niños que comparten intereses y disfrutan de la compañía de sus amigos como los demás. «Pero, en muchas ocasiones, son percibidos como diferentes, convirtiéndose en objeto de burlas, acoso o maltrato por parte de sus compañeros o, incluso, de sus profesores. Es el grupo, el contexto social, el que convierte la diferencia en motivo de maltrato», explica Vidriales.

«El problema de la burla o el maltrato hacia estas personas viene de una sociedad que no empatiza con ellas, que no se pone en su lugar ni se para a pensar en sus necesidades e intereses. Y ese desconocimiento lleva solo a centrarse en las cosas en las que presentan dificultades, y no dejan ver las capacidades y habilidades que tienen las personas con TEA», sostiene Vidriales. Esto hace que sea muy fácil que se conviertan en objeto de burlas por parte de otros niños y niñas, dejándoles fuera de juegos, o no invitándoles a cumpleaños: «Simplemente, porque los niños con TEA son percibidos como diferentes, porque sienten y viven de otra manera».

Las situaciones de acoso escolar o maltrato acarrean consecuencias muy perjudiciales para los menores, tanto para su desarrollo cognitivo como socioemocional. «En el caso de los niños con TEA, las consecuencias que padecen son similares, pero los efectos son más graves y más duraderos, traduciéndose en problemas de aprendizaje (por el miedo a ir al centro educativo), dificultades sociales (disminuyen las relaciones sociales) o malestar emocional (aumenta el riesgo de sufrir problemas de salud mental), entre otros», termina la experta.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/04/18/mamas_papas/1524046832_516106.html

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La ineficiencia de la desigualdad

Por: Juan J. Paz-y-Miño Cepeda
Desde la visión de la elite empresarial hegemónica en Ecuador, la economía nacional debe orientarse por los estímulos al sector productivo, a fin de favorecer las inversiones privadas, bajo un marco de rentabilidad atrayente. Consideran que es necesario liberar mercados, celebrar tratados de libre comercio, pero, sobre todo, achicar el tamaño del Estado, a través de distintas vías: reducir el gasto público, no aumentar la deuda externa, eliminar o reducir impuestos, salvaguardias o subsidios, privatizaciones, reducción de la burocracia. Suman a todo ello la urgencia de cambiar las leyes laborales, porque consideran que la “excesiva” regulación afecta su competitividad. Solo así, aseguran, habrá trabajo y se generará riqueza. Es la visión más conservadora, tradicional, rentista y hasta oligárquica. Lo mismo planteaban en la década de los 80 y de los 90.

Esa visión campea en el presente, no solo porque se ha impuesto en los medios de comunicación privados y en los públicos, sino porque ha sido acogida por el gobierno de Lenín Moreno como eje de su conducta económica.

La justificación para que Ecuador siga el rumbo actual es que el gobierno de Rafael Correa (2007-2017) despilfarró, malgastó, hizo obras gigantescas con sobre precios, endeudó al país, creó un “sistema” de corrupción generalizado y engañó con las cifras, porque la mesa “no estaba servida”.

Suponiendo que así haya ocurrido -algo que no resiste un examen académico y crítico, aunque se impone la charlatanería en una serie de editoriales, opiniones y hasta en artículos de libros que hablan de “el gran fraude”-, la economía bien pudo seguir el camino trazado por la Constitución de 2008, pudo tomar otras alternativas como las planteadas por diversos foros de profesores universitarios y académicos, o bien pudo hacer caso a los estudios internacionales de la Comisión Económica para América Latina (Cepal); pero lo que menos debió ocurrir es seguir la senda exclusiva de los intereses empresariales privados, como signo de supuesta modernidad.

Destaco a la Cepal, porque sus estudios tienen la visión latinoamericanista y radicalmente distinta a las visiones imperiales del FMI o del BM, cuyas recetas en la región, a través del neoliberalismo alentado desde el pasado, siempre han resultado nefastas para nuestros países, como puede comprobarlo el mismo Ecuador, con 16 Cartas de Intención entre 1983-2003, que solo agravaron las condiciones de vida, trabajo, institucionalidad y gobernabilidad en el país.

Entre tantos estudios realizados por la Cepal resalto el reciente La ineficiencia de la desigualdad (2018, en: https://bit.ly/2KjOVWi). La institución reconoce que en América Latina la tendencia a la mejor distribución del ingreso se estancó en el último trienio y que la región continúa como la más inequitativa del mundo. Destaca, en forma contundente, con cifras y análisis, que la desigualdad tiene impactos negativos sobre la productividad, la fiscalidad, la sostenibilidad ambiental y la mayor o menor penetración de la sociedad del conocimiento: “Dicho de otra manera, la desigualdad es ineficiente, es un obstáculo al crecimiento, el desarrollo y la sostenibilidad”, afirma.

Mientras la tradición económica consideraba que eficiencia e igualdad se contraponían, hoy está claro que la pobreza es ineficiente. La igualdad favorece la demanda efectiva y presiona sobre la oferta de bienes y servicios. Más aún, el Estado juega el rol fundamental en la redistribución de la riqueza, de modo que los países que cuentan con mayores capacidades estatales y aplican impuestos más altos tienen mejores indicadores económicos y sociales.

Para la Cepal igualmente está claro que en América Latina y el Caribe “persisten privilegios tributarios que se concretan en exenciones, evasión y bajo impuesto a la renta”. En la región la carga tributaria promedio es la mitad del promedio de 15 países de la Unión Europea, y esta diferencia se concentra en el impuesto a la renta personal.

De acuerdo con la última información disponible -señala Cepal-, “la tasa de evasión media del IVA se sitúa en el 27,8%, con diferencias entre los países. Por un lado, se encuentra el Uruguay, con la tasa de evasión más baja de la región; luego, hay un grupo de países que exhiben tasas cercanas o superiores al 20%, pero inferiores al 30% (varios de América del Sur y México), y, por último, hay otro grupo cuyos valores superan el 30% (los de Centroamérica, el ECUADOR y el Paraguay). Las estimaciones de la evasión al impuesto sobre la renta son mucho más elevadas: el promedio de la región alcanza casi el 50% (47,5%). En un extremo están Costa Rica, el ECUADOR, Guatemala y la República Dominicana (con tasas cercanas al 65%) y, en el otro, el Brasil, Chile y México, con valores significativamente menores (entre el 28% y el 31%)”.

Estas cifras no sirven para nada en el Ecuador actual. La “Ley de Fomento Productivo…” recientemente aprobada, así como las medidas y políticas de gobierno, parten de la visión que una elite empresarial tiene sobre la economía nacional y los impuestos, pero no se fundamentan en estudios académicos y técnicos al respecto, como el de Cepal, al que hago referencia.

En el país se ha hecho todo lo contrario de lo que debe hacerse en América Latina. Porque es necesario cobrar impuestos a los evasores, encarcelar a los grandes estafadores tributarios, aumentar impuestos a los ricos (utilidades, patrimonios, herencias, entre otros) y fortalecer las capacidades estatales sin achicar al Estado, sino, por el contrario, aumentando su poder e imperio para lograr que brinde servicios de calidad (educación, medicina, seguridad social, pensiones, que requieren cada vez más de mayores ingresos para el Estado); y, especialmente, para que hegemonicen los intereses públicos y nacionales sobre los privados y rentistas.

Blog del autor: Historia y Presente

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