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Hacia una escuela pública fraterna

Por: Julio Rogero

La escuela pública fraterna que queremos será posible si cada uno de nosotros y el movimiento social de transformación de la educación nos tomamos en serio la realización efectiva de la fraternidad en todas su dimensiones.

“No es que cada uno sea único y magnífico, sino que, en soledad y sin espíritu fraterno, cada uno de nosotros es bastante poca cosa, y fraternidad, mutualidad, solidaridad resultan imprescindibles para la supervivencia de la especie humana…” (Marta Sanz en La era de la posverdad)

Muchos defendemos, desde hace tiempo, que una de las revoluciones pendientes más urgentes y necesarias en nuestra sociedad es la revolución de la fraternidad y la generosidad. Entendida como nos dice el diccionario de la lengua: “Amistad o afecto entre hermanos o entre los que se tratan como tales”. La que, desde distintas perspectivas, el cristianismo y la Revolución Francesa intuyeron necesarias para la vida digna de todos los seres humanos. La libertad y la igualdad siempre han sido reivindicadas y llevadas a la práctica política y social de forma, con frecuencia, polarizada e irreconciliable entre ellas. Esa polarización enfrentada se sigue manteniendo en la vida sociopolítica de la sociedad actual. Este tema es de vital importancia en un mundo de guerra y competitividad descarnadas. La revolución de la fraternidad humana debería ser el distintivo de la nueva sociedad que hay que construir hoy como salida a la crisis sistémica que vivimos. Como nos dice Ángel Puyol (2017), es necesario llevar el derecho a la fraternidad a las leyes, porque cuando las leyes de una sociedad democrática recogen e incorporan este derecho se avanza hacia la apuesta real de la humanidad por garantizar los derechos humanos de todos y, sobre todo, de los más débiles. Este derecho exige que los seres humanos se traten entre sí como iguales, como hermanos y hermanas, como seres libres. La fraternidad es la argamasa que da cuerpo y hace posible la libertad y la igualdad juntas, sin polarizaciones. Pero vivir esta metamorfosis requiere que ella vaya impregnando la vida cotidiana, y no hay duda de su dificultad, en una sociedad que nos lleva justo a lo contrario.

Hace mucho tiempo que reflexiono sobre el papel de la fraternidad en la sociedad, con y entre los pueblos, con la vida y la madre tierra, en el sistema educativo… Pero cada día, cuando veo las noticias y cómo evoluciona nuestro mundo y la educación, me doy cuenta de la distancia entre lo que se vive en la vida cotidiana y lo lejano que queda la práctica de la igualdad-equidad, la justicia social, la libertad y la fraternidad. Entonces me invade la tentación del desánimo y de dejarlo para otro día que, posiblemente, nunca acabaría de llegar. Sin embargo, esa perspectiva utópica del querer vivir y convivir de otra manera, radicalmente diferente a la que nos imponen, me lleva a comunicar la necesidad de caminar hacia otra forma de pensar y de ser. Sabemos que no se dará de la noche a la mañana, pero reconocemos que es la dirección en la que hemos de caminar. Así, se hace necesaria una profunda metamorfosis de la convivencia humana para hacer realidad una sociedad fraterna, basada en el “derecho a la fraternidad”. Reivindicar este derecho es poner en el primer plano las carencias en el cumplimiento de los derechos humanos y de la justicia social en nuestras sociedades.

Porque los seres humanos somos “nudos en una red de relaciones” (R. Panikkar, 2008) aspiramos a que en estas se haga dominante la cooperación, la generosidad, el don, la amistad y la fraternidad. La dimensión ética de esta, junto a su dimensión política son las que nos van a llevar a hacer posible que el derecho a la fraternidad se vaya plasmando en las leyes de nuestro ordenamiento jurídico. Este está hoy al servicio de la clase dominante que no quiere renunciar a sus privilegios. Por eso se hace necesario cumplir las expectativas que genera una sociedad progresiva y profundamente democrática con un régimen político construido por todos y al servicio de toda la ciudadanía. Así se podrán eliminar las desigualdades y defender a los más débiles. La fraternidad humana como derecho es la realización de su dimensión política que exige justicia social, equidad y efectivo respeto a la dignidad humana.

Me parece más que razonable que las políticas educativas estén orientadas también por el derecho a la fraternidad, plasmándose como derecho irrenunciable en las leyes y en las estructuras educativas. Es intrínseco y constitutivo del derecho a la educación y de los derechos de la infancia.

Hacer realidad una sociedad fraterna implica la construcción del espacio educativo de la escuela como espacio de vida en fraternidad. La escuela puede ser hoy, desde una visión radicalmente diferente a la dominante, uno de los ámbitos centrales de recuperación y experimentación de la fraternidad humana como ethos, como actitud y como estilo de vida. Entonces la fraternidad se convierte en el componente esencial del cuidado, del tacto y de la experimentación de la ternura y la compasión (pasión por la vida compartida) en la escuela pública del cuidado mutuo. Es el motor de la pasión por el conocimiento descolonizado y puesto al servicio de la comunidad, de lo colectivo y de lo público. Por eso trabajar la fraternidad y el cuidado en su perspectiva global es una exigencia ineludible del cumplimiento político del derecho a la educación y los derechos de la infancia. Es aprender a vivir y convivir en la comprensión del ser del otro en un “nosotros” fraterno. Sabemos que intentarlo es ir contracorriente y vivir la fraternidad hoy solo se puede hacer en las afueras (Esquirol, 2018) y en los márgenes de lo establecido, exigido, planificado, inspeccionado, burocratizado por el poder en los centros educativos públicos. El ideal de la fraternidad es el dinamizador de la rebeldía necesaria para desescolarizar-descolonizar la escuela, para despatriarcalizarla y hacerla profundamente inclusiva.

Así es más que oportuna la metáfora de la escuela como comunidad abarcadora de toda la humanidad y sus diversidades, donde las relaciones fraternas, no exentas de conflictos, se mantienen y construyen cada día, siempre en la perspectiva del buen vivir colectivo, de la atención plena a los más pequeños y más débiles, más allá de los egos y los intereses individuales y privados de tribus y familias interesadas. Eso lo puede hacer la escuela de titularidad pública que, por ser pública, ha adquirido el compromiso de hacer efectivo el derecho de todas a la fraternidad humana y a ser lo más felices posible en ella.

En esa dirección van las propuestas y realidades que hoy se construyen en la vida cotidiana de los centros educativos cuando elaboran planes de inclusión, de convivencia, de compensación educativa y de éxito de todos, de atención a la diversidad y de transformación emancipadora de todo el contenido escolar. Cuando ponen el cuidado del cumplimiento de los derechos de la infancia en el corazón del derecho a la educación.

La escuela pública fraterna que queremos será posible si cada uno de nosotros y el movimiento social de transformación de la educación nos tomamos en serio la realización efectiva de la fraternidad en todas su dimensiones y prioritariamente en su dimensión la política como derecho.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/05/21/hacia-una-escuela-publica-fraterna/

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¿Nuestra mejor apuesta? La Profesión Docente en México: algunos números, problemáticas y retos

Por: ODEJ

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el campo estratégico en modelos y políticas educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

La celebración del “Día del Maestro” nos sirve como pretexto para reflexionar sobre la profesión docente, un tema crucial en este tiempo de incertidumbre electoral, lleno de interrogantes sobre  el rumbo que habrá de tomar el Sistema Educativo Mexicano.

Iniciemos mencionando que en la Recomendación conjunta de la Organización Internacional del Trabajo y la UNESCO relativa a la situación del personal docente se señala que “debería reconocerse que el progreso de la educación depende en gran parte de la formación y de la competencia del profesorado, así como de las cualidades humanas, pedagógicas y profesionales de cada educador” (1966, p. 24). Es por ello que cuando se intenta promover cambios, reformas y mejoras al proceso educativo, invariablemente traemos a la mesa la figura del docente. No obstante, dada la historia y condiciones en las que hoy se ejerce esta profesión, no siempre ha resultado fácil tener a la mano datos que permitan contextualizar y entender de una manera más profunda su situación actual. Y ello es una cuestión clave, pues “elevar la calidad de la educación pasa necesariamente por conocer mejor al magisterio nacional, las condiciones de su formación y las realidades que circundan su desempeño, a fin de poder mejorar sus resultados” (INEE, 2015).

Así pues, el presente texto tiene el propósito de ofrecer información sobre la situación actual de la profesión docente en nuestro país, asumiendo que ésta constituye el elemento clave para cumplir con el derecho a una educación de calidad para todos los niños, niñas y jóvenes mexicanos. Para ello, mencionaremos brevemente algunos datos sobre la historia de la profesión con el fin de entender más adecuadamente cuántos, cómo y quiénes son nuestros docentes, así como algunos de los retos y problemáticas que la envuelven.

Un poco de historia. La docencia en nuestro país posee ciertas características laborales que la diferencian de otras profesiones. Éstas son fruto de un proceso histórico en el que la representación sindical del magisterio ha influido de manera decisiva en el ejercicio de la profesión. De este modo, aspectos como el ingreso, permanencia, promoción, formación y salario se configuraron desde sus orígenes bajo esquemas que fueron entretejiendo relaciones de interdependencia entre el gremio y el gobierno, dotando a los maestros sindicalizados de un poder político y de una enorme influencia y control sobre el Sistema Educativo Mexicano (SEM). Todo ello ha tenido un gran peso a lo largo de los años, permeando, en la manera en la que hoy se conceptualiza y ejerce la docencia.

¿Cuántos son? Hablar del profesorado mexicano remite a un asunto de grandes magnitudes pues una vez que la Constitución Política Mexicana establece la obligatoriedad y gratuidad de la educación primaria (1891), y a medida que se incluye a la educación secundaria (1993), la preescolar (2002) y la media superior (2012), se genera un incremento sostenido del magisterio, al grado que en el año 2012, representaron en promedio 2.5% de toda la fuerza laboral ocupada en México –para los niveles de preescolar, primaria y secundaria- y de 3.5% del total de la Población Económicamente Activa (PEA) -si se añaden los docentes de educación media superior, más personal de apoyo pedagógico- según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2012 (Degante Méndez y Rigel Castro, 2013, p. 2).

Traducido en números, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en su informe “Docentes en México 2015” (INEE, 2015, p. 24) reporta que al inicio del ciclo escolar 2013-2014 contábamos con 1,201,517 docentes agrupados de la siguiente manera:  a) Educación preescolar: 227,356 educadores dando atención a 4.8 millones de niños; b) Educación primaria: 573,238 docentes a cargo de 14.6 millones de estudiantes: y c) Educación secundaria: 400,923 profesores brindando atención a 6.6 millones de jóvenes.

¿Cómo se distribuyen? Los docentes se distribuyen en diversos tipos de servicios: general, indígena y comunitario, más la modalidad del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) para niños y jóvenes de pequeñas comunidades rurales, mestizas e indígenas.

Ahora bien, la mayor parte de los docentes trabaja en escuelas públicas y en zonas urbanas, bajo la modalidad de servicio “general” (en todos los niveles) pues éstas son las que predominan mayoritariamente en nuestro país: 86.4% de escuelas públicas y 13.6% privadas (CEMEABE, 2013). Los servicios indígena y comunitario carecen prácticamente de opciones de tipo privado. De este modo, los maestros indígenas, los de CONAFE y los de telesecundaria, laboran en su mayoría, “en localidades con altos niveles de marginación donde precisamente se ubican las escuelas con mayores carencias de infraestructura y apoyo pedagógico” (INEE, 2015, p. 158). Ahora bien, esta diversificación de los servicios imposibilita que en nuestro país hablemos de un solo tipo de docencia dado que, como hemos visto, existen diferencias muy marcadas: algunos imparten una enseñanza generalista y otros la imparten por asignatura; algunos atienden un solo grupo y otros a varios de manera simultánea; algunos cuentan con apoyos privados y otros no; algunos laboran en zonas rurales o indígenas y otros en urbanas.

¿Quiénes son? De acuerdo con el estudio del INEE anteriormente citado, la planta docente de nuestro país está conformada en su mayoría por mujeres, sobre todo en los primeros niveles del sistema educativo: en preescolar 93%; en primaria, 67%; y en secundaria, 53%. En cambio, en las primarias indígenas y en media superior trabajan más hombres que mujeres (58% y 53%, respectivamente). En su gran mayoría, se han formado en el sistema de las normales pero existen porcentajes importantes de docentes frente a grupo que no cuentan con la licenciatura completa (INEE, 2015, p. 41). Aunque cabe destacar que las generaciones más jóvenes presentan mayor escolaridad que las próximas a jubilarse y se ha incrementado gradualmente el porcentaje de docentes con posgrado, por lo que cabría esperar una mayor profesionalización del sector en los próximos años.

¿Cuánto ganan? Esta pregunta es difícil de responder. La Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la situación del personal docente (1966) establece que la retribución debería relacionarse, por un lado, con la importancia que tiene la función docente para la sociedad y por el otro, con sus responsabilidades, tomando en cuenta que determinados puestos requieren más experiencia, cualificaciones superiores o tareas más amplias. Sin embargo, en nuestro país la retribución económica de los profesores conlleva un intrincado y complejo sistema. Para empezar, el número de categorías y niveles salariales de la mayoría de los docentes de educación básica varía según la entidad federativa. Degante Méndez y Rigel Castro (2013) señalan que durante el 2012 había en promedio 364 categorías de maestros en el país con hasta 8 niveles salariales. Esto se debe a que los salarios se estipulaban mediante las negociaciones entre los sindicatos magisteriales y las autoridades educativas –tanto federales como estatales en un doble acuerdo- generando así, diferencias significativas. Además, explican estos autores, los lineamientos salariales derivados de la carrera magisterial y del sistema escalafonario tradicional ocasionaron que en lugar de servir como un sistema de reconocimiento y estímulo profesional, se convirtieran en un conjunto de recompensas y castigos de tipo administrativo-sindical. Aunado a lo anterior, este ha sido un tema manejado con cierta opacidad dificultando un conocimiento exacto de los montos, ya que no se cuenta con información completa sobre las nóminas. Sin embargo, se estima que el salario promedio puede oscilar entre 11 mil pesos (docentes sin Carrera Magisterial) y hasta 31 mil pesos en el máximo nivel para la Primaria (INEE, 2015, p. 70).

Y en este punto surge un tema de especial preocupación. Las brechas salariales entre los docentes también se acentúan dependiendo del tipo de servicio y son precisamente quienes enseñan en la modalidad “indígena” los que reciben el salario más bajo, independientemente de la edad, la antigüedad o la escolaridad. Además de ello, no resulta atractivo incorporarse a este tipo de escuelas pues son las que presentan peores condiciones de organización, gestión e infraestructura. Los retos profesionales que enfrentan este tipo de profesores requerirían justamente una mayor compensación, una formación específica y un mejor apoyo salarial pues deben realizar su función en un contexto en el que la mayoría de los estudiantes sufren pobreza alimentaria, se ubican en el quintil de menores ingresos y provienen de familias cuyos padres carecen de instrucción, aumentando con ello, las probabilidades de deserción, reprobación y rezago escolar. Así lo reportó el “Índice de Equidad Educativa Indígena”, elaborado por la Secretaría de Educación Pública y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: la población indígena sólo ha logrado 39% de los niveles de escolaridad alcanzados por la población no indígena. Este rezago escolar empieza desde la educación básica pues solamente 51% de los indígenas en edad de haber completado la primaria lo ha logrado, y tan solo 27% en lo que respecta a la secundaria (Índice de Equidad Educativa Indígena: Informe de Resultados para México, sus Estados y Municipios, 2010).

Algunas conclusiones e interrogantes

Después de este recorrido, conviene destacar que a pesar de la importancia de los docentes para el funcionamiento del Sistema Educativo Mexicano, la información sobre ellos no siempre ha estado disponible ni se ha documentado, concentrado y sistematizado de la manera que cabría esperar. El contar hoy con datos más precisos no ha sido tarea fácil pues hasta hace muy poco tiempo era imposible responder a preguntas simples como cuántos docentes, escuelas y niños atendidos existen en el SEM. A través del “Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial” (CEMABE) se sentó un precedente que dejó en evidencia irregularidades como comisionados, aviadores, trásfugas, docentes sin plaza, docentes con más de una plaza, docentes “fantasma”, recursos desviados, etc., dejando en claro la necesidad de una reestructuración profunda de la asignación de plazas docentes, mismas que en su gran mayoría eran entregadas mediante un  sistema de ventas, herencias y negociaciones controladas por los sindicatos. Todo ello, como consecuencia de la historia sindical brevemente esbozada líneas arriba, se fue generando la enorme inequidad dentro del gremio docente. En este contexto, se formuló la Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) que estipuló nuevas reglas de ingreso, promoción, evaluación y permanencia, modificando de manera gradual las relaciones entre las autoridades educativas y el magisterio, pero que también trajo consigo incontables disputas, huelgas, plantones y actos violentos que han dañado severamente el tejido social.

Ahora bien, los datos antes expuestos nos dejan múltiples reflexiones. Los docentes, como pilares fundamentales del cambio educativo, enfrentan grandes desafíos pues como hemos visto ya, se desempeñan en contextos adversos, sin los apoyos técnico-pedagógicos necesarios y sin herramientas suficientes para hacerle frente al rezago escolar. Así lo evidencian los resultados de las diversas pruebas estandarizadas en los que se reitera el alto porcentaje de alumnos con un nivel insuficiente y bajo de aprovechamiento que no hacen más que sacar a la luz los problemas de inequidad y pobreza que aquejan a nuestro país. Como afirma María de Ibarrola (2012, p. 25). “…podríamos decir que el país tiene la escolaridad que corresponde a sus grandes problemas culturales, sociales, económicos y políticos.”

En incontables ocasiones se ha culpado y responsabilizado a los profesores del desastroso panorama educativo. Si bien es cierto que muchos de los señalamientos podrían ser justificados, también hay que asumir que más que generadores del problema, son parte de él, pero al mismo tiempo, son también, un elemento crucial para su solución. Nuestro país continúa desperdiciando su enorme potencial olvidando que ninguna transformación será posible si no parte de los profesores, si no se construye, se alimenta y se impulsa con su participación y convicción. Y para ello es preciso la profesionalización de los docentes. Los resultados de las escuelas normales como espacios formadores no han sido los que cabría esperar y la formación que se ofrece desde otras instancias (UPN y diversas IES) no está articulada ni es suficiente. Mucho ha tenido que ver el desprestigio que actualmente sufre la profesión, dificultando atraer y retener a los mejores perfiles para ejercerla. Por tanto, es preciso re-dignificarla para devolverle su verdadero sentido, que es en esencia la formación de las personas, y no los intereses laborales, políticos, personales o gremiales. Igualmente, implica asumir que “la enseñanza debería considerarse una profesión cuyos miembros prestan un servicio público; esta profesión exige de los educadores no solamente conocimientos profundos adquiridos y mantenidos mediante estudios rigurosos y continuos, sino también un sentido de las responsabilidades personales y colectivas” (Recomendación de la OIT-UNESCO, 1966, p. 9). Y son precisamente estos elementos inherentes a la docencia los que hacen que se le mire como una profesión para la cual es esencial una vocación, una misión que se traduce al servicio.

Por tanto, además de estrategias precisas para el combate a la pobreza y la desigualdad, la reforma más importante en política pública que puede hacer nuestro país para mejorar sus resultados educativos es construir un sistema sólido que permita seleccionar, preparar, desarrollar y evaluar a los mejores docentes para sus escuelas, logrando contar con una planta motivada, eficaz, bien formada, comprometida, autónoma y orgullosa de su profesión.

Quedan muchas preguntas en el aire: ¿Cómo lograr que la profesión docente no sólo permita a quien la elija, una carrera satisfactoria y un nivel de vida digno, sino además, que se reconozca adecuadamente su esfuerzo y desempeño? ¿Cómo generar una formación docente más pertinente y capaz de responder a las diversas necesidades, dadas las condiciones tan distintas en las que se ejerce? ¿Cómo fortalecer, empoderar y apoyar –en todos los sentidos- a los docentes que se desempeñan en las comunidades rurales e indígenas y que son precisamente los que enfrentan las condiciones más adversas y la remuneración más desigual? ¿Cómo generar reformas educativas desde los docentes y no en contra de ellos? Sin duda, la apuesta más importante para el cambio educativo y el desarrollo de nuestro país, son nuestros docentes. Ojalá esta premisa nos vaya orientando para encontrar respuestas a estos interrogantes.

Referencias

De Ibarrola Nicolín, María (2012). “Los grandes problemas del Sistema Educativo Mexicano”, en Perfiles Educativos, vol. XXXIV, número especial. México: IISUE-UNAM

Degante Méndez L.A., y Rigel Castro F.C. (2015) “Mercado Laboral de los Docentes de Educación Básica” presentado en el Segundo Congreso Latinoamericano de Medición y Evaluación Educacional COLME el 13 de marzo de 2015, México.

Índice de Equidad Educativa Indígena (2010) “Informe de Resultados para México, sus Estados y Municipios” del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Disponible en:

http://www.undp.org/content/dam/mexico/docs/Publicaciones/PublicacionesGobernabilidadDemocratica/IndiceEquidadEducativaIndigena/UNDP-MX-DemGov-IEEI-INFORME-DE-RESULTADOS-NACIONAL.pdf

INEE (2015) “Los docentes en México: Informe 2015”. México: Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación:

INEGI-SEP (2013) “Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial” (CEMABE).

OIT-UNESCO (1966). “Recomendación conjunta de la OIT y la UNESCO relativa a la situación del personal docente”. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0016/001604/160495s.pdf

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Colonización del pensamiento venezolano en el siglo XXI a través del discurso audiovisual

Por: Evelyn Yandrri Lugo Paredes

Resumen:

Necesitamos producir nuevos discursos en los medios audiovisuales que respondan a nuestra realidad, que contribuyan con la educación emancipadora para los medios, es decir, interpretando con visión crítica más no reproductora, como lo enseñan sistemas hegemónicos arraigados en las universidades tradicionales latinoamericanas. En este sentido, desde la Universidad Bolivariana de Venezuela, específicamente desde el Programa de Formación de Grado de comunicación social nos enfrentamos día a día al proceso reproductor de los medios audiovisuales, es por ello que orientamos a nuestros triunfadores hacia la liberación de la sociedad en lo cultural, económico, político y social, para ser creadores activos, rompiendo de este modo con la alteridad radical que tanto daño nos ha hecho.

Aunque el paradigma de reproducción de ideas está muy arraigado a nuestra vida por la transculturización convirtiéndose en una realidad inevitable, no es el fin del mundo comenzar de nuevo, hallando el punto de quiebre, investigando e interpretando, construyendo nuevos discursos de la realidad social, bajo una orientación epistemológica de la Hermenéutica, apoyándonos en Michel Foucault, Paulo Freire, Habermas, Dilthey, Pedro Rueda, entre otros.

Antropológicamente la cultura está definida como el conjunto de los elementos que constituyen y conforman la identidad de un grupo, es decir, las imágenes – icónicas y mentales – a través de las cuales una sociedad interpreta el mundo y los mecanismos de reproducción de estas ideas apoyándonos en análisis de contenido y estudios fenomenológicos bajo un paradigma socio-crítico nos encausaremos en este despertar de mentes y fortalecimiento socio-político.

Descriptores: Colonización del Pensamiento venezolano, Discurso Audiovisual decolonial, , transformación socio-política, paz comunicacional.

Claves de Interpretación con Visión Crítica en la herencia cultural de la industria mediática

 

Reflexiones epistemológicas: La modernidad y sus rupturas

 La epistemología se identifica no sólo con la filosofía de la ciencia, sino de igual modo con la crítica metodológica de la ciencia en la medida en que tal crítica tiende a formular racional y sistemáticamente las condiciones de validez, los requisitos metodológicos de los juicios asumidos por los científicos; la epistemología pretende reconstruir racionalmente el concepto de conocimiento científico.

Son infinitas las formas de interpretar la epistemología y responde a un cambio en cada momento histórico de la investigación, para Habermas: la creencia, inspirada por la ciencia moderna, en el progreso infinito del conocimiento y el avance infinito hacia la mejoría social y moral. El proyecto de modernidad formulado en el siglo XVIII por los filósofos de la ilustración consistió en sus esfuerzos para desarrollar una ciencia objetiva, una moralidad y leyes universales y un arte autónomo acorde con su lógica interna (Habermas y la teoría crítica 1982) http://www.unavarra.es/puresoc/pdfs/tesis/alustiz/02A-Capitulo_Tercero.pdf

Por su parte, Cassirer sostiene que el poder de la razón humana no consiste en romper los límites del mundo de la experiencia para facilitarnos una salida hacia el mundo de la transcendencia, sino enseñarnos a recorrer con toda seguridad este mundo empírico, a habitarlo cómodamente, la razón se define mucho menos como una posesión que como una forma de adquisición (la filosofía de las luces: 1990)

La concepción epistemológica internalista de las ciencias empíricas enfatiza la importancia del discurso metodológico entendido como el proceso del conocimiento científico. El discurso metodológico cuyo fin apunta al mismo tiempo a caracterizar conceptos y fenómenos y a construir sus posibles representaciones, se define como un discurso auto analítico. Desde el enfoque internalista el conocimiento científico pretende actuar constantemente sobre sí mismo: por un lado examinar las maneras como actúa el sujeto epistémico y por otro lado, analizar las características de la realidad ideal y fáctica. Asumen la reconstrucción lógica de las teorías científicas, que no toma en cuenta los procesos de descubrimiento científico, sino la concepción hermenéutica de la ciencia. Se separa el análisis lógico de la ciencias, de sus análisis históricos y por ende de toda consideración psico-sociológica.

El gran paradigma de occidente sigue causando estragos en nuestra sociedad, separando el sujeto del objeto. Determinando así una doble visión del mundo. Por un lado como lo expresa Morin un mundo de objetos sometidos a observaciones, experimentaciones, manipulaciones y por la otra, un mundo de sujetos que se plantean problemas de existencia, comunicación, consciencia, destino. De modo que dos universos se disputan nuestras sociedades, nuestras vidas, nuestros espíritus; se reparten el terreno pero se excluyen mutuamente. Entre fantasmas y apariencias se diluye un devenir de la vida, donde encerrado en una burbuja del nudo gordiano se traza el curso de la historia occidental que se sigue extendiendo pese a las rupturas paradigmáticas desde hace siglos hasta nuestros días. El desarrollo, la técnica, el capitalismo, la industria, la burocracia en la vida urbana se establecieron principios de organización de la ciencia, de la economía, de la sociedad y de los principios de organización Estado-Nación que responden a un sistema sumergido en relaciones de poder y de condiciones materiales.

La ciencia es en sí misma poder de apresamiento y de manipulación. El poder de la ciencia se realiza en la experimentación, pero la tendencia a separar y dividir los conocimientos lo hace diabólico. Por ello la importancia de revolucionar el paradigma, modificando los núcleos de organizaciones, adquiridos por valores preconcebidos. Hay que transformar el modo de pensamiento, del mundo pensado, cambiando creencias del ser y del universo, retomando la geo-historia del mundo, sus valores, su identidad, su cultura propia de su geo-espacio, no inoculada por otros territorios ajenos a su ser.

Poder-saber es un binomio que en su momento en la historia se ha mantenido como el conocimiento útil de la ciencia al servicio de una nueva moral de la productividad, amparada en la ciencia de la libertad, exigía nuevas pautas de regulación social y nuevos espacios de socialización abiertos a la legitimación del saber, he aquí el dilema en el que aun están nuestras universidades y sociedades, se hace urgente el llamado a la emancipación, razón y educación, ante la abrumante élite ilustrada que formuló y aun está vigente un discurso pedagógico, progreso y disciplina, proyecto de modernidad con el cual se pago el precio de la hegemonía, tradicional y racional, para obtener mayor control de mentes, manipulando y domesticando a una sociedad presa de la hipnosis mediática.

¿Cómo hemos sido y somos constituidos? lo que hay que interrogar no es la conciencia del sujeto que piensa, que habla, que siente, que hace, que desea, sino las condiciones que hacen posible que los sujetos, individual y colectivamente, piensen lo que piensan, diga lo que dicen, sientan lo que sienten, hagan lo que hacen, deseen lo que desean.

Desarrollar nuevos lenguajes que dé cuenta de los complejos procesos del sistema-mundo capitalista patriarcal moderno-colonial sin depender del viejo lenguaje heredado de las ciencias sociales decimonónicas, desprendiéndonos de los discursos son ámbitos derivados de los procesos de acumulación capitalistas.

Las Ciencias Sociales siguen bajo la lupa de la razón eurocéntrica en las disciplinas y ramas vinculadas al arte y la imagen detalla una amplia genealogía construida sobre la base de los desarrollos del mundo grecolatino, la tradición judeo-cristiana, el pensamiento ilustrado y la crítica posmoderna.

Esta tradición, trasmitida a partir de la historia universal del arte, la estética y las teorías disciplinarias del arte, permanece hasta la actualidad incuestionada y sigue siendo el centro de organización de los programas de las carreras de Bellas Artes y Artes Visuales.

El desprendimiento epistemológico y la apertura decolonial que plantea Walter Mignolo habla justamente del hecho de cuestionar las categorías eurocéntricas con las que nos formamos como profesionales dentro de las disciplinas de la imagen, con la finalidad de poder articular un pensamiento que habilite un lugar de enunciación para aquellos sujetos e historias que han sido silenciados por el eurocentrismo.

Este pensamiento liberador, por un lado, ya no puede corresponderse con las disciplinas del arte y la imagen, sino que, a partir de un enfoque inter y transdisciplinar hermenéutico, abordaría la propia constitución de estos campos del saber articulados al surgimiento de la modernidad-colonialidad.

En capitalismo global no hay lógicas autónomas ni una sola lógica determinante en última instancia existen procesos complejos, heterogéneos y múltiples con diferentes temporalidades dentro de un solo sistema mundo de larga duración, es dominación.

“La ciencia y la tecnología han venido a revelar las dos caras de un proceso histórico en que los intereses militares y los intereses económicos van convergiendo hasta casi ser idénticos” (Boaventura, 1978). Siendo estas relaciones formuladas en un dominio especifico aspirando al dominio social.

Cabe destacar, que los teóricos adscritos al pensamiento decolonial sostienen que el Sur es aquí entendido como aquella singular metáfora que identifica al sufrimiento que ha padecido el ser humano bajo el sistema capitalista globalizado. El conocer desde el sur es un título claro que invita a profundizar gruesas cuestiones epistémicas aquí involucradas, y que permite ir más allá del conocer para proponer una nueva cultura política emancipatoria.

Este es el explícito propósito investigativo declarado por De Sousa: “Mi interés por aprender del Sur, encarnó mi objetivo de reinventar una emancipación social yendo más allá de la teoría crítica producida en el norte y de la práctica social y política a la cual ellos se suscriben”.

Aprender de las experiencias sociales de la periferia abre ciertamente el pensar mucho más allá de lo que se ha considerado como realidad social en la tradición científica y filosófica europea. Dichas tradiciones son identificadas por De Sousa como parte de una razón indolente, en tanto ellas no reconocen suficientemente la experiencia social de los pueblos, e implícitamente presuponen teorías que desperdician la vasta experiencia humana. Esta indolencia se la cuestiona por cuatro rasgos principales: su carácter impotente (no se puede hacer nada frente a una necesidad concebida como exterior a ella misma), arrogante (totaliza desvalorizando la experiencia que nos rodea), metonímico (reduce el mundo a través de una reducción del orden del presente) y proléptico (concibe el futuro a partir de un tiempo lineal monocultural). Cada uno de estos rasgos impone constrictores a la comprensión de la realidad social misma. Aquí cabe considerar la noción de lo que se denomina en el texto una “sociología de las ausencias”. Esta sociología cabe entenderla como aquélla que revela la diversidad y la multiplicidad de las experiencias inherentes a las prácticas sociales y las hace creíbles, en contraposición, a la credibilidad exclusivista de las prácticas de la globalización hegemónica. Estos presupuestos implican considerar, en el ejercicio de las ciencias sociales, otra noción mucho más compleja de la realidad social. En sus propias palabras: “Se trata de una versión amplia del realismo, que incluye las realidades ausentes por la vía del silenciamiento, de la supresión y de la marginalización, esto es las realidades que son activamente producidas como no existentes”.

Las investigaciones por De Sousa, presupone un problema relevante para las ciencias sociales en la actualidad: ¿por qué se ha vuelto tan difícil construir una teoría crítica en tiempos de globalización hegemónica? y la respuesta que esboza, es que tal dificultad se juega en una incomprensión de las tesis del posmodernismo en ciencia social. Proponer una nueva teoría crítica que permita reinventar una emancipación social podría ser la salida para el pensamiento latinoamericano.

Decolonizando saberes en una humanidad deshumanizada

 

La importancia de la lucha de clases como agente de transformación de la sociedad, entre las leyes de desarrollo histórico de la realidad de la humanidad de Marx, adicional a la crítica descarnada al capitalismo. Sostiene que no hay sociedad nueva si hay clases sociales, esto lo vivimos en Venezuela como una transición hacia el socialismos, el cual es boicoteado por vicios y viejas patrañas que inciden no solo en nuestra realidad sino en todo el mundo por la lucha del poder, dominación y control, en este caso se pretende captar la realidad como práctica humana más no como objeto.

El determinismo marxista no es un determinismo mecanicista, sino «estaría más cerca del llamado «equilibrio puntuado» – proceso de evolución de las especies, no gradual sino con rupturas, regresiones y pausas – y de las leyes que dan cuenta de relaciones no lineales» indica Marta Harnecker, por lo que abre un espacio para la acción humana y la lucha política. Asimismo, insiste que los aportes de Marx no es un dogma de fé, sino hay que actualizarlos con nuevas investigaciones y nuevos conceptos que den cuenta de las nuevas realidades.

Decoloniedad es un proceso de resignificación a largo plazo que no se puede reducir a un acontecimiento jurídico-político (Grosfoguel, 2005) mientras que el pensamiento Heterárquico: todos los niveles ejercen algún grado de influencia mutua en diferentes aspectos particulares y atendiendo a coyunturas históricas especificas. La integración de elementos disfuncionales al sistema jamás es completa es parcial.

Es importante destacar que los cambios sociales no son resultados de los cambios en la economía, en las relaciones de propiedad, las estructuras, las leyes y las instituciones; son inherentes a la actividad socio-transformadora integral de los sujetos.

Vivimos en un constante debate interpelándonos dentro del paradigma que rige nuestro conocimiento. Sumergidos en esta crisis existencial respondemos a saberes instalados que aun dominan y prevalecen en nuestro ser, lo que a su vez nos lleva a un horizonte de perspectivas teóricas que prevalecen por concepciones preconcebidas y que si no le hacemos el frente y las develamos nuestro conocimiento sigue regido por el pensamiento euro céntrico. Cada país vive una realidad y el nuestro no escapa de la historia de la colonización del conocimiento así como toda la América Latina y el Caribe. Esta revisión reflexiva de saberes nos permite profundizar ante saberes instalados con los cuales iremos rompiendo a medida que asumamos posiciones.

Asimismo las categorías: Colonización del Pensamiento venezolano y Decolonizar el Discurso Audiovisual, – como vías claves para hallar la transformación socio-política y paz comunicacional – , que analizamos nos permiten tener una clara perspectiva en nuestra investigación, apoyándonos con diversos autores que nos brindan un panorama del mundo, su historia y su realidad.

Colonización del pensamiento

El equilibrio radica en las reglas sociales que buscan satisfacer la identidad de una nueva función”.

 

 

Para Dussel las categorías de análisis no son absolutas ni abstractas, sino coagulaciones de la experiencia existencial o formas sociales de vida, que nos conlleva a pre-concepciones, ciertos esquemas conceptuales o modos de dar sentido al mundo. Como nos relacionamos, se generan vías particulares con personas y cosas.

Por ejemplo, si no hay un cambio radical educativo del conocimiento del pensamiento, para romper con la modernidad; la educación sigue impactada por la pasmosa lentitud con la que se asumen los cambios ante las nuevas realidades, ya que la educación es un brazo articulador del sistema político, al igual que las iglesias, medios de comunicación y la familia, yacen institucionalizadas.

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El trayecto escolar implica paradójicamente que con tanta caducidad en los saberes, es el único chance que tiene la sociedad para cambiar, pues se pone en discusión la calidad de dos actores – estudiantes y docentes-. Donde la formación y cultura son vitales para este cambio crítico para obtener saberes distintos, articulados a una sociedad más humana, descolonizando la ciencia y la educación, colonizando saberes, a su vez el grupo familiar juega un papel primordial en cuanto a valores preconcebidos y saberes, por lo que se deberá acudir a la reconstrucción de momentos históricos para develar las mentiras inoculadas durante décadas y siglos a través del bombardeo mediático. Imponiéndose la verdad a través de las relaciones de poder, bajo la existencia de la universalidad.

Apoyándonos en Carlos Skliar, la educación- institución-medios, es un acto de ofrecer, es aquello que se ofrece y no aquello que se impone o se pide de los demás, de los otros. Asimismo la necesidad de repensar la educación- institución-medios como un dar, un dar a conocer, un dar a ver, un dar a pensar, un dar a narrar, un dar a imaginar, un dar a sentir, etc. Por otro lado, la idea de intentar y desear ser otras cosas aparte de lo que ya somos o estamos siendo, constituye ni más ni menos que la médula del acto institucionalizado: si la educación o medios consisten en sólo reforzar y fijar lo que ya era y/o lo que soy, o si consiste en que debo abandonar lo que estoy siendo, entonces la educación o medios no tienen razón de ser. Y por último, y en dependencia con la idea anterior, desear ser otras cosas no significa de modo alguno dejar de ser lo que somos, pues ese es el punto de partida para que otras experiencias, otros saberes, otras percepciones, tengan lugar en educación-y en la debida percepción de los medios de comunicación social.

En qué consiste una liberación pedagógica, en la toma de conciencia por parte del maestro de ser parte de una cultura dominadora, por lo que se hace urgente en los actuales momentos del siglo XXI la necesidad de abrirse a un mundo nuevo, y ser capaz de desaprender – aprendiendo, descubriendo que existen otros saberes.

Hallar el punto de quiebre en el control de la estructura y de contenidos en las instituciones (medios- educación) ya que responden al sistema capitalista, por lo que estamos en el deber de romper con la hipnosis e impulsar el pensamiento crítico, con el fin de reforzar valores, rescatar nuestra identidad y cultura Latinoamericana, porque Venezuela se respeta.

Por ello nos tenemos que interpelar a diario: ¿estamos condenados a la modernidad? ¿Podemos distanciarnos de ella y romper de raíz?, todo dependerá del cambio radical que le imprimamos a nuestro propio conocimiento-pensamiento, colonizado desde nuestro nacimiento por los sistemas y paradigmas que prevalecen.

La cultura ha de ser tratada como un sedimento geológico, acumulaciones de capas de sentidos, como lo dice Dussel. Iniciando el descubrimiento y la recuperación de la simbología de la cultura en América Latina, que generaría en sus investigaciones las capas de sentido acumuladas por los siglos de una experiencia existencial latinoamericana única. De Paul Ricoeur precursor en fenomenología, Dussel aprendió a interpretar el sentido con la cristalización de los actos.

En este sentido axiológicamente debemos reaccionar, comprendiendo fervientemente la noción de elección del ser humano en un mundo mejor que lucha por el bien común por los valores morales, éticos, sociales, estéticos y espirituales, a través de la teoría del valor, cultivando lo socialista en tiempos abrumadoramente globalizados.

En una oportunidad Salvador Allende expresó: “Caminamos hacia el socialismo no por amor académico a un cuerpo doctrinario. Nos impulsa la energía de nuestro pueblo que sabe el imperativo ineludible de vencer el atraso y siente al régimen socialista como el único que se ofrece a las naciones modernas para reconstruirse racionalmente en libertad, autonomía y dignidad. Vamos al socialismo por el rechazo voluntario, a través del voto popular, del sistema capitalista y dependiente cuyo saldo es una sociedad crudamente desigualitaria, estratificada en clases antagónicas, deformada por la injusticia social y degradada por el deterioro de las bases mismas de la solidaridad humana”.

Toda revolución social radical, desde abajo, tiene como centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una sociedad concreta en un momento histórico determinado; de ahí que sea imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y profundidad multidimensional e intercultural. Esta complejidad del proceso es parte sustantiva, característica de las revoluciones desde abajo, creadas y protagonizadas por los pueblos. Tales son las revoluciones sociales del siglo XXI.

Decolonizar el Discurso Audiovisual

Socialismo sin Libertad es Esclavitud; Libertad sin Socialismo es Barbarie”.

Mijail Bakunin

 

Bajo una perspectiva semiótica, la imagen deja de ser considerada como símbolo de contenidos mentales para pasar a considerar como todo significado informativo, esto lo señala REY (1992:24) comunicación mixta fusión entre texto e imagen. Según Gauthier (1986) en sus estudios sostiene que la perspectiva lineal impuesta desde Europa Occidental frente a Oriente, se impone como forma determinada de la profundidad realista a la par que triunfaba el espíritu racionalista y científico, feudalismo sustituido por capitalismo. Dice que la imagen es un sistema cerrado convencional que simula el mundo en contradicción con las teorías, que indican que las imágenes no reproducen si sustituyen la realidad, sino que dan una serie de elementos para que el receptor pueda llevar a cabo su particular interpretación a la realidad.

La pretensión de realismo hay que situarla en un momento de ascenso de la burguesía apasionada por los éxitos científicos que la imagen remite ante todo asimisma, pero no quiere decir que nada tenga que ver con lo real, sino al menos que mantiene relaciones ambiguas, dice Gauthier.

Por su parte, el estudio semiótico de la ideología que propone Umberto Eco sobre la teoría de los signos “la estructura ausente”, plantea que la ideología unida a las manifestaciones audiovisuales se oculta la parcialidad dentro de un discurso determinado, pasándose de la persuasión al fraude, a una posición ideológica. El bombardeo mediático produce infinitas interpretaciones sobre el cerebro del ser humano, he aquí donde interviene el olvido y este a su vez produce falta de conciencia.

Según Eco, representar icónicamente un objeto es transcribir convenciones gráficas, propiedades culturales de orden óptico y perceptivo. De orden ontológico, buscan sus cualidades esenciales que se le atribuyen a los objetos y de orden convencional, es decir, el modo acostumbrado de representar objetos.

En otro orden de ideas según Teun Van Dijk (2005) vale la pena interpelar la ideología y el proceso del discurso, en este sentido se han definido las ideologías como creencias fundamentales que subyacen en las representaciones sociales compartidas por tipos específicos de grupos sociales. Estas representaciones son a su vez la base del discurso y de otras prácticas sociales. También se ha supuesto que las ideologías son principalmente expresadas y adquiridas a través del discurso, esto es, por interacción comunicativa hablada o escrita. Cuando los miembros de un grupo explican, motivan o legitiman sus acciones (grupales), lo hacen típicamente en términos de discurso ideológico.

Sin embargo, una cosa es presumir que las ideologías están ‘en la base’ del discurso, y muy otra proporcionar una teoría detallada de los reales procesos (cognoscitivos) involucra dos en la producción o la comprensión de tal discurso ‘prejuiciado’. De hecho, ¿cuán exactamente ‘conocemos’ un discurso racista, sexista, o neoliberal cuando lo leemos o escuchamos? Para contestar esta pregunta, de nuevo enfatiza que algunas suposiciones básicas, en parte arraigadas en la teoría contemporánea de procesos discursivos de la psicología cognoscitiva, y en parte basadas en nuevas hipótesis que extienden tal teoría.

Es por ello como apunta Maurice Brinton, que la transformación socio-política necesaria para la construcción del socialismo sólo puede ser un acto colectivo y consciente de la inmensa mayoría.

La política en la filosofía es tomada como la primera en el momento central de la ética, es visto como el más radical y concreto ejercicio de la vida humana. En nuestra actualidad la miseria norteamericana ha impuesto a la humanidad del sur, horizontes plagados de atractivos fuera de sus fronteras, dejando a sus países ricos en recursos y prósperos, en pobres de pensamiento siendo su único destino, el ser aplastados por la miseria, junto a la destrucción ecológica- violencia devastadora (que se evidencia desde el bombardeo mediático). En este sentido, el colonialismo europeo hoy desplegado como capitalismo tardío, por las transnacionales y la política financiera internacional, busca destruir irracionalmente el planeta y sumir a la mayoría de la humanidad en una pobreza creciente.

La política en el sentido noble y serio del término debe construir firmes “diques”- espacios políticos, sostenibles en un largo plazo, para evitar el suicidio colectivo de la humanidad, lo que exige un nuevo concepto de lo político.

La tradición del desarrollo científico nos ha conducido por su sendero plagado de objetividades, donde a su vez se acoplan el control y el dominio, este carácter paradigmático marca un estilo de vida mediante un sistema-mundo, el cual ha reinado durante siglos instaurándose en nuestras vidas hasta los actuales momentos.

La ciencia moderna es disyuntiva, se separa, pero siempre hay un método analítico que es el encargado de desmembrar un pensamiento verdadero para CONTROLAR tanto a la naturaleza como a la vida. Es lo que se conoce como la performatividad del conocimiento – útil e inútiles- este es el que produce mercancía que busca controlar y obtener ganancias. Y es el circulo vicioso en el que todos hemos transitado y una vez que decolonizamos el saber y colonizamos nuevos saberes, entramos en la etapa de el darnos cuenta todo lo que han hecho con la historia y con nuestras vidas, la otredad.

Lo superficial y el reduccionismo del pensamiento, se aprecia, en la expresión de las ideas, siendo la sociedad presa hasta de sentir por sí mismos, ya que el paradigma positivista del imperio controla todo el ámbito colectivo de una cultura. Por ello, primero debemos indagar en la concepción del mundo para adentrarnos en los cambios para transformar, bajo una visión socio-crítica de la cotidianidad vamos a saber que paradigma rige nuestros pensamientos, comportamientos y actos, y es notable resaltar que el paradigma lo conforma una comunidad de personas que se reúnen y atienden una filosofía, la cual se va extendiendo hasta los rincones más recónditos del mundo, transmitidos desde la cúpula educativa aupada por los medios de comunicación, la manera de hacer frente a este juego permanente de robo de identidad es al no negarnos a conocer nuestra historia, de dónde venimos y hacia dónde vamos, la tarea urgente que tenemos es la de decolonizar el saber y colonizar nuevos saberes, asumiendo posición crítica ante nuestras realidades.

Paradigmáticamente hablando

Métodos por área de conocimiento

Emmanuel Levimas filosofo y escritor judío (1906-1995) produjo en Dussel una desorientación subversiva, desafiando todas sus pre-concepciones. Percibiendo la metodología única y propia más apropiada para América Latina método denominado analéctico o anadialéctico se deriva de la raíz griega (ana- más allá), adopta como punto de partida la transcendencia absoluta del otro. El otro no es una sombra, sino está más allá del horizonte de lo ya experimentado y comprendido. El método del auto reflejo y auto-proyección de lo mismo es la dialéctica, pero es guerra del yo por autoafirmarse en y a través del otro, por arrebatar al otro eso que se convierte en una inasimilable alteridad. El horizonte de la comprensión y existencia del yo es una totalidad. La dialéctica es la producción de la totalidad. Debemos pensar, oír, ver, sentir y saborear el mundo desde el punto de vista del otro (este es el momento analéctico) condicionado por la humildad.

Para Boaventura De Sousa, la crisis de la teoría crítica moderna tiene que ver con un cambio de paradigma de la sociedad en que vivimos, que se puede resumir de la siguiente manera: “No existe un principio único de transformación social. Asimismo no existen agentes históricos ni tampoco una forma única de dominación. Los rostros de la dominación y de la opresión son múltiples, también deben ser diversas las formas y los agentes de resistencia a ellos. Más que una teoría común, lo que se requiere es una teoría de la traducción capaz de hacer mutuamente inteligibles las diferentes luchas, permitiendo de esta manera que los actores colectivos se expresen sobre las opresiones a las que hacen resistencia y las aspiraciones que los movilizan”.

Lo que implica que conocer es siempre un reconocer al otro como sujeto de conocimiento, progresando en el sentido de elevar al otro del estatuto de objeto al estatuto de sujeto. Esta idea del conocimiento como reconocimiento es la que denominará De Sousa solidaridad. “En cuanto al principio de solidaridad, lo concibo como el principio rector y como el producto siempre incompleto de conocimiento y de la acción normativa”. Este nuevo paradigma social radica, entonces, en el principio bastante amplio de reconocimiento del otro como igual, reconocimiento recíproco que no es nada distinto del moderno principio de solidaridad. Esto tiene tres implicancias principales: 1) el otro sólo puede ser conocido si se lo acepta como un creador de conocimiento; 2) es preciso construir una teoría de la traducción y de una hermenéutica diatópica como necesidad, aspiración y práctica para que una cultura pueda hacerse inteligible a otra; 3) hay que centrar la tensión entre la acción conformista y la acción rebelde.

En segundo lugar, para De Sousa se trata de avanzar hoy en un cierto universalismo negativo que posibilite establecer una teoría de la traducción -que vaya más allá de una teoría general de la emancipación social-, y que posibilite establecer vasos comunicantes entre diferentes conocimientos, saberes y prácticas generadas por los plurales movimientos sociales anti-hegemónicos. En otras palabras, se trata de ayudar a crear inteligibilidad recíproca entre las experiencias del mundo, tanto las disponibles como las posibles, reveladas por las dos formas sociológicas indicadas: la de las ausencias y la de las emergencias. Como lo dice explícitamente el mismo De Sousa: “El trabajo de la traducción apunta a transformar la inconmensurabilidad en diferencia, una diferencia capaz de hacer posible la inteligibilidad recíproca entre los diferentes proyectos de emancipación social, sin que ninguno pueda subordinar en general o absorber a cualquier otro”. Este importante trabajo de traducción contiene varios trabajos específicos, por ejemplo, asumir una hermenéutica diatópica, es decir precisando aquellos lugares donde se pueden encontrar las culturas; y, delimitar las formas de traducir las prácticas sociales y sus agentes. Pero aparte de estos ejercicios generales, tal teorización requiere definir muy precisamente las condiciones y procedimientos de traducción que implica responder entre otras a las cuestiones siguientes: ¿Qué traducir?, ¿Entre qué?, ¿Quién traduce?, ¿Cuándo traducir?, ¿Con qué objetivos traducir?. En este punto la traducción se transforma en un dispositivo clave para establecer una inteligibilidad mutua entre diferentes luchas e identidades de los pueblos.

El pensar latinoamericano no imita sino con dignidad nuestro ser distinto, como un gesto supremamente moral “sin dominar ni conquistar”-sino de crear patria y liberar a los oprimidos, sostiene Enrique Dussel. Desde la alteridad surge un nuevo pensar no ya dialéctico sino analéctico, haciendo frente a la filosofía contemporánea y post-imperial, sería el surgimiento de la filosofía de la liberación de manos de las naciones podres del globo. Descubrir la vocación del pensar real que no sucede si no se compromete con la realidad del pueblo histórico, siendo esta la única realidad que nos ha sido dada para ser vivida, de no ser así es un pensar “sofistico” y culpable de la solidarización con el estate quo.

Es da gran importancia y lo sostiene Michel Foucault que el epísteme, es lo que alimenta y genera las formas del saber, nutre las diversas concepciones, como condiciones de posibilidad para configurar el pensamiento en un tiempo variable desde el pensamiento occidental.

Regidos por modelos mecánicos cientifícistas para controlar conciencias, partiendo de una visión dicotómica de la realidad, dejando como herencia la hegemonía del poder, la cual aun prevalece bajo la hipnosis del bombardeo mediático controlando mentes, decidiendo comportamientos y la manera de pensar de cada uno de nosotros a través de la ideología del consumo manejados por un sistema-mundo que intenta controlar y seguir instalado en nuestros pensamientos, pero es parte de nosotros el de cultivar la conciencia crítica y darnos cuenta como develar un sin número de mentiras a las cuales hemos sido expuestos. Es importante destacar que nuestra investigación pretende decolonizar el pensamiento venezolano, colonizando nuevos saberes, a través de la transformación sociopolítica para que prevalezca la paz comunicacional.

No es un secreto para nadie que el paradigma positivistas ha prevalecido en nuestra historia, dominando y aun en expansión, fragmentando el pensamiento y al ser humano, privilegiando al pensamiento disciplinar, objetivo, la razón por encima del humanismo de lo real, lo ético, lo político, se excluye lo valorativo, se mutila el conocimiento de saber integral, porque aun está instalado por sus relaciones de poder en el sistema-mundo.

Los Métodos en ciencias sociales, deben deslindarse de modelos positivistas-estructurados, buscar una Visión cualitativa, donde participen los actores sociales, y se desprenda una comprensión de una realidad bajo una visión dinámica desde la subjetividad. Todo método tiene tras de sí una teoría y este a su vez un paradigma, presente en todos los ámbitos del saber, que controla la investigación. Cualquier modelo que sigamos lleva un mensaje un sentido y así actuamos, por esto esta perspectiva epistemológica está bien marcada en el ámbito socio crítico de la investigación anadialéctica, dialéctica y decolonial.

Ahora bien en la modernidad otra de las ideas fuerzas es la historia, donde prevalece la utopía en revolución del pensamiento crítico, pero él mismo es limitado por su visión separada de la realidad, razón por la cual que cada historia tiene su especificidad histórica. Por otro lado se habla de desarrollo y éste en inconsciente -colectivo no existe-, de cual bienestar social se habla cuando persiste en los actuales momentos en nuestra realidad otros escenarios manipulados.

En este sentido, nuestro aporte colectivo tiene una intencionalidad a la realidad subjetiva, rompiendo constantemente con la hegemonía cognitiva de la modernidad prevista en el siglo XIX y XX, la cual en nuestro ahora colapsa a ratos, porque somos seres pensantes y sensibles, enfrentados a duras realidades y en búsqueda de nuevos horizontes que señalan el PODER POPULAR como un cambio hacia la transformación social, superando la lógica instrumental y excluyente, dando paso a la lógica dialéctica que convoca a movimientos sociales y rompe con la dicotomía y que una, en vez de separar en la realidad. Cabe destacar que este pensamiento tiene una vigencia en el contexto actual, donde se critica a los procesos de colonización, el desmontaje de los funcionamientos del control del capitalismo… observándose de cerca la noticia como mercancía, en este escenario de la globalización… sin confundir la integración y unión con ésta la cual pretende el dominio, control y neoliberalismo, como la hegemonía del paradigma occidental donde ha estado regida la televisión desde su accionar en la masificación.

Las experiencias de luchas sociales en América Latina, son aportes valiosos a una evaluación crítica de lo que ha sido la experiencia política de la «izquierda real latinoamericana». Por lo que, hay que repensar la acción política transformadora en América Latina en estrecha relación, con la gran vitalidad y combatividad que manifiestan nuestros movimientos sociales, acompañados de los desafíos que nos plantea el socialismo en el siglo XXI, para reconstruir una teoría crítica radical, sin reduccionismos del pensamiento ni reformas, solo la consciencia social es el camino para la reconstrucción y transformación cultural y socio-política.

Por ello, en esta constante lucha del pensamiento se vislumbra un modo de pensar distinto que supere el positivismo y el paradigma occidental. Del constante movimiento se desprende la lucha contra un sistema instrumental y excluyente que nos agobia y nos lleva a la reflexión de que otro modo de vida es posible así como el modo de producción que evoque hacia la CULTURA COLECTIVA, enriquecida de FORMACIÓN SOCIO-POLÍTICA Y ÉTICA.

Apunta en uno de sus escritos Vladímir Lenín, que: “La revolución socialista no es un acto único, ni una única batalla en un frente aislado, sino toda una época de agudos conflictos de clases, una larga serie de batallas en todos los frentes, es decir, batallas alrededor de todos los problemas de la economía y de la política, que sólo pueden culminar con la expropiación de la burguesía. Sería por completo erróneo pensar que la lucha por la democracia pueda distraer al proletariado de la revolución socialista, o relegarla, posponerla, etc. Por el contrario: así como es imposible un socialismo victorioso que no realice la democracia total, un proletariado que no libre una lucha revolucionaria general y consecuente por la democracia, no puede prepararse para la victoria sobre la burguesía”.

La burguesía no sólo se mantiene por la violencia, sino también a causa de la inconsciencia, la rutina, la ignorancia y la falta de organización de las masas, sostiene Lenín.

El pensamiento dialéctico materialista y el decolonial y la epistemología del sur, son alternativas que surgen para avanzar en procesos de conocimientos distintos al paradigma occidental, evidenciándose en la política actual, buscan la transformación para nuestros pueblos, invocando al conocimiento e interés social transformador. En este proceso de descolonizar nuestro pensamiento y nuestra cultura, plagada y reprogramada al consumo y estereotipos que pretenden un modo de conocimiento sumiso y dócil ante el control de mentes para conducirnos al camino del capitalismo salvaje, irrespetando identidades siendo nosotros otros ajenos a nuestros propios pueblos.

Parafraseando a Carl Marx en uno de sus postulados, “es él ser social lo que determina la consciencia y son las condiciones materiales de vida que determinan lo político- ideológico y ético”… esto nos convoca a concebir la realidad humana como proceso, porque no es estática es dinámica y están transformándose constantemente, redefiniéndose la realidad por el efecto de la lucha de clases, vigente en nuestro contexto actual, por ello urge el despertar colectivo de mentes, donde prevalezca la armonía entre el decir y el hacer, la cual es una perspectiva a la que el contexto nos convoca con una visión transformadora de la realidad y solo en la práctica social humana podremos demostrar nuestros conocimientos si es verdadero o falso, porque todo está en constante movimiento y son los hombres los que hacen las circunstancias.

La transición se desprenderá del desenlace, avance y radicalización, que requiere de la acción política consciente, organizada y articulada a una orientación estratégica socialista. Fortaleza en la construcción de poder político-cultural popular desde abajo, su organización política, impulsado por la participación democrática de los pueblos, que orienten y contribuyan a los procesos de lucha y transformación que nacen en los ámbitos comunitarios locales, tal es el caso de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y Ley Plan de la Patria 2013-2019. Se trata de ir definiendo colectivamente un proyecto alternativo capaz de imprimirle una direccionalidad común a la diversidad de procesos de resistencias, luchas y construcciones de vías de sobrevivencia sectoriales que se desarrollan aparentemente aislados entre sí.

Esto alimenta el proceso de autoconstitución de los actores sociopolíticos en actor colectivo del cambio (sujeto histórico), constructor de su hegemonía (su poder político, cultural y social) sobre nuevas bases, es decir, encarnando a la sociedad superadora del capitalismo y de su lógica de funcionamiento, en la medida que se la va construyendo en las prácticas alternativas del presente.

Al hablar de geo-territorialidad nos adentramos al pensamiento decolonial que convoca a la ruptura con el eurocentrismo con esa hegemonía cognitiva, el cual viene gestándose desde la segunda mitad del siglo XX y este contribuye en el modo de ver nuestras realidades de América Latina y el Caribe, diferencia geo-políticas y otras formas de ver nuestra realidad, partiendo desde el espíteme como reinvención del conocimiento y la emancipación social.

La negación de la simultaneidad epistémica es la coexistencia en el tiempo y el espacio de diferentes formas de producir conocimiento crea un doble mecanismo ideológico. Por eso, el compromiso con la sociedad con la realidad y la intencionalidad ético-político es mucho más exigente en estos momentos históricos, ya que se están gestando nuevas experiencias desarrolladas en América Latina. Donde se consolidan realidades concretas, nuestras propias específidades, y se da la posibilidad de abrir nuevos horizontes

En tal sentido, muchos pensadores y escritores del pensamiento crítico – dialéctico- decolonial plantean que la búsqueda de nuevos paradigmas –fortalecida por los nuevos caminos y horizontes políticos que existen hoy en el continente-, reclama repensar la transición hacia la nueva sociedad desde nuevas bases y premisas: las de la construcción del poder, los sujetos y el proyecto alternativo desde abajo, desde el presente y desde el interior del capitalismo, desarrollando la participación democrática integral de la ciudadanía en todos los ámbitos de la vida social y capacitándolos para ello, impulsando la transformación cultural de los pueblos hacia su autoconstitución en actor político colectivo, sujeto revolucionario.

Toda revolución social radical -desde abajo- tiene como centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una sociedad concreta en un momento histórico determinado; de ahí que sea imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y profundidad multidimensional e intercultural.

Análisis Crítico del Discurso y del Pensamiento como Método de Investigación ante la sociedad industrial mediática

 

Los capitalistas siempre han llamado “libertad” a la libertad de lucro para los ricos y a la libertad de morirse de hambre para los trabajadores. Los capitalistas llaman libertad de expresión a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la llamada opinión pública. Lenin

 

Sostiene Teun Van Dijk, que las ideologías son los fundamentos de las actitudes de grupo y otras creencias, y así también del control ‘parcial’ de prejuiciados modelos mentales personales que sustentan la producción del discurso ideológico. Esta teoría no sólo da cuenta de las maneras como se producen y se entienden los discursos ideológicos, sino también cómo las ideologías mismas son discursivamente producidas por los grupos y adquiridas por sus miembros. Se enfatiza que las ideologías no sólo son expresadas por el discurso –y de allí que no debe reducirse tampoco al discurso- sino también pueden expresarse y representarse por otras prácticas sociales. Sin embargo, la adquisición y legitimación ideológica, y en general las opiniones ideológicas son usualmente discursivas, El conocimiento cultural general se presupone y es aceptado por todos los grupos ideológicamente diferentes. Cuando las ideologías son proyectadas sobre el discurso, se expresan típicamente en términos de sus propias estructuras subyacentes, tales como la polarización entre la descripción positiva del grupo endógeno y la descripción negativa del grupo exógeno. Esto puede tener lugar no sólo explícitamente por medios proposicionales (los temas, los significados, etc.), sino también por muchas otras manipulaciones discursivas que dan o quitan énfasis a Nuestras/Sus Cosas Buenas/Malas, como los titulares y la posición, las estructuras sonoras y visuales, la lexicalización, la estructura sintáctica, los movimientos semánticos como los negadores, y una cantidad de figuras retóricas y movimientos argumentativos.

Así, en todos los niveles del texto y del habla podemos observar la influencia del ‘pre -juicio’ ideológico de los modelos mentales y las representaciones sociales subyacentes basadas en las ideologías. Se advierte sin embargo que no todas las estructuras del discurso son controladas ideológicamente, y que ninguna estructura del discurso tiene sólo funciones ideológicas. Todo depende del contexto, definido aquí como los modelos mentales subjetivos (que pueden ellos mismos ser ideológicos) que representan propiedades relevantes de situaciones comunicativas).

 

Por su parte, Eliseo Verón (2001), desde su análisis en su libro: El cuerpo de la Imagen; indica que los medios hegemónicos están al servicio de un fin: la comunicación. Esta ideología representacional acompaña la localización de lo que llamaría la sociedad industrial mediática. UNA SOCIEDAD MEDIÁTICA ES UNA SOCIEDAD DONDE LOS MEDIOS SE INSTALAN: se considera que estos representan sus mil facetas, constituyen así una clase de espejo (más o menos deformante) donde la sociedad industrial se refleja y por el cual se comunica y es lo que vivimos día tras día.

Lo esencial de este imaginario es que marca una frontera entre un orden que es el de lo “real” de la sociedad (su historia, sus prácticas, sus instituciones, sus recursos, sus conflictos, su cultura) y otro orden, que es el de la representación, de la re-producción y que progresivamente han tomado a su cargo los medios. Este orden de la re-presentación no se limita, por supuesto, a una discursividad descriptivo-referencial; en la prolongación de la novela del siglo XIX, el cine se constituye, en su historia a través de la apropiación del universo de la ficción.

Porque la sociedad mediática, en la aceleración de ese proceso que hemos llamado la revolución de las tecnologías de la comunicación, cambia, todavía sin saberlo, de naturaleza; se vuelve poco a poco una sociedad mediatizada. Ahora bien, la mediatización de la sociedad industrial mediática hace estallar la frontera entre lo real de la sociedad y sus representaciones. Y lo que se comienza a sospechar es que los medios no son solamente dispositivos de reproducción de real al que copian más o menos correctamente, sino más bien dispositivos de producción de sentido.

Una sociedad en vías de mediatización es aquella donde el funcionamiento de las instituciones, de las prácticas, de los conflictos, de la cultura, comienza a estructurarse en relación directa con la existencia de los medios. Un ejemplo; en eso que llamo la democracia audiovisual avanzada, una campaña electoral no es un proceso ajeno, en tanto tal, a los medios (forma parte digamos, del campo de lo político) y que los medios se limitaría a reflejar, a re-producir, mejor o peor: una campaña electoral está cada vez más pensada, organizada, dosificada en función de la televisión.

El resultado de un tal proceso de mediatización seria la transferencia total de las prácticas colectivas al universo de los medios; la vida privada-cotidiana definida, por diferencia, como el conjunto de los campos significantes no mediatizados. Es claro que un proceso de mediatización de las prácticas colectivas está en marcha y que por ese hecho, la pantalla chica se ha vuelto uno de los lugares fundamentales de producción de espacios imaginarios de la ciudad, y esta última no vista como espacio urbano, sino construido en lo imaginario de las líneas de la pantalla catódica.

Por otra parte, la ciudad es una entidad del imaginario político y el proceso que nos interesa concierne muy particularmente al sistema político; la mediatización es particularmente sensible en el dominio del aparato del estado y de sus ceremoniales. Antaño, el poder buscaba apropiarse del espacio urbano y dejar en él su marca bajo la forma de monumentos; hoy en día es él tele-espacio lo que se ha convertido en su obsesión.

De la escritura al contacto

Explica Verón de la teoría peirciana; el orden del símbolo, que predomina en la actividad lingüística. El orden de lo icónico, que es el que preside el funcionamiento de la imagen, de la representación figurativa por semejanza que se llama frecuentemente el orden de la analogía y el orden de los fenómenos indiciales del índice (Peirce 1978)

Un reenvió significante de naturaleza indicial siempre como decía Peirce, un vinculo existencial; el humo es el índice del fuego. El orden indicial funciona por consiguiente, siempre por contigüidad, es por esto que podemos llamarlo, también, el orden de los fenómenos metonímicos.

Si estos tres modelos son modalidades de funcionamiento significante y no tipos de signos, es porque se trata de una cuestión de predominio relativo y no de presencia o ausencia; hay iconismo e indicialidad en el tecnológico. Por lo tanto, el concepto de medio es para mí un concepto sociológico, que no puede ser caracterizado solamente a partir de un soporte tecnológico. La definición de un medio debe tener en cuenta, a la vez, las condiciones de producción (entre las que se encuentran el dispositivo tecnológico) y las condiciones de recepción. Los procedimientos técnicos que están en juego en la televisión para el gran público y en su dispositivo de video para la vigilancia son los mismos: la primera es un medio en el sentido indicado y el segundo no lo es.

En segundo lugar esta televisión para el gran público se ha instalado en las sociedades industriales haciendo de la información un genero mayor y de los directo su modalidad discursiva fundamental. La historia de la televisión para el gran público es sus articulaciones fuertes, es la de los discursos sobre la sociedad de los acontecimientos (actualidad política, economía, del tiempo libre, de los deportes, etc) y del privilegio acordado al directo como paradigma del modo de apropiación de lo real por el discurso.

El espacio de la información

Para Eliseo Verón el ancestro del noticiero de televisión fueron las actualidades cinematográficas, que acompañaban la proyección de películas en las salas de cine y construidas con el modelo documental: montaje de imágenes sobre diferentes asuntos concernientes a los acontecimientos nacionales e internacionales, organizados en capítulos presentados por paneles escritos y comentados por una voz en off. El conductor se puso hacer gestos a matizar las expresiones de su rostro. El espacio del contacto había nacido y con el eje alrededor del cual todo el discurso vendría a construirse para encontrar su credibilidad.

Esta evolución ha consistido en otorgar un privilegio creciente a la enunciación sobre el enunciado. Grandes periodistas contribuyeron a la formación y a la estabilización de este dispositivo de enunciación (dándose relación instaurada del conductor enunciador y destinatario, proponiendo un lugar de complementariedad- el que sabe informa yo que no se me informo). En los años 70 fue Roger Gicquel quien lo llevo hasta la forma más perfecta. Tenía plena consciencia de la importancia de este hecho y lo expreso en tv. Lo importante es como restituimos nuestras dudas, si el publico comprende nuestras dudas, comprende también aquello que podemos afirmar, nuestra credibilidad consiste en expresar nuestras dudas, eso que no podemos saber y por lo tanto lo que sabemos adquiere entonces valor. En este dispositivo el saber descansa sobre el no saber: es porque él me transmite sus dudas que yo le tengo confianza. Haciendo simetría su relación con el destinatario, el enunciador construye su credibilidad. Lo que está en juego en el contacto es el acercamiento o el alejamiento, la confianza o la desconfianza. En el fondo lo esencial no es tanto lo que me dice o las imágenes que me muestra (que recibo frecuentemente de una manera distraída), lo esencial es que el este allí en el lugar de la cita todas las noches y que me mire a los ojos.

La transformación de la posición del enunciador frente a lo que enuncia acerca en el dispositivo moderno, le enunciador al destinatario: instaurando una relación con la actualidad que es comparable con aquella que el destinatario tiene con la actualidad, el enunciador moderno crea una simetría con el destinatario

Por esta mediatización, la puesta en discurso de la actualidad está fundada sobre la puesta en contacto entre dos cuerpos que se producen en el espacio imaginario del piso; la credibilidad del discurso que así se produce depende enteramente de la reverberación de un cuerpo significante.

Espacios de lo político

En el espacio televisivo del contacto, los periodistas son los grandes maestros y los gerentes: son ellos quienes tienen el derecho natural de mirarme a los ojos. Esta es la razón por la que una campaña electoral en la tv es siempre la ocasión de negociaciones, a menudo complejas a veces difíciles, entre enunciadores que juegan juegos de discurso diferentes: los periodistas y los políticos. Estas negociaciones tienen que ver precisamente con el acceso al contacto con el telespectador. En la construcción de su imagen de candidato, la destreza que el político es capaz de exhibir en el curso de esas negociaciones es tan importante como el programa que propone a los electores.

Un aspecto fundamental de la mediatización de los políticos deriva entonces del hecho de que la estrategia política que se ejercía antaño esencialmente en el dominio de los simbólicos es decir del lenguaje, está obligada hoy en día a abrirse camino a través de la red de la metonimia, en busca del buen contacto. La mediatización de lo político, dicho de otro modo fuerza a este último a traducirse en códigos indiciales: en consecuencia, la estrategia política se convierte en una estrategia de dominio de las configuraciones espaciales del imaginario televisivo y la puesta en espacio de las grandes emisiones políticas en un en juego crucial

La tv tiene que ver esencialmente con la dimensión visual del contacto y pone en juego el cuerpo como lugar de producción semiótica. El análisis esta focalizado en la comunicación política y en la compleja negociación que la tv implica entre los periodistas, profesionales de la información y los candidatos asociados al sistema político; poniendo en evidencia la relación entre política y democracia, como interrogante teórico.

 

 

Por otra parte, la perspectiva metodológica, guarda estrecha relación con la hermenéutica y la fenomenología, partiendo de un análisis documental, para posteriormente comparar elementos visuales que nos darán resultados fidedignos en esta investigación doctoral enmarcado en las ciencias sociales.

El método básico de toda ciencia es la observación de los datos o hechos y la interpretación de su significado. La observación y la interpretación son inseparables: resulta inconcebible que una se obtenga en total aislamiento de la otra.

Por ello nos hemos apoyado en el profesor Pedro Rueda, especialista en el área metodológica, el nos expresa en su libro EL MÉTODO HERMENÉUTICO DIALÉCTICO UNA ESTRATEGIA PARA LAS CIENCIAS DE LA CONDUCTA Toda ciencia trata de desarrollar técnicas especiales para efectuar observaciones sistemáticas y garantizar la interpretación. De esta forma la credibilidad de los resultados de una investigación dependerá del nivel de precisión terminológica, de su rigor metodológico (adecuación del método al objeto), de la sistematización con que se presente todo el proceso y la actitud crítica que la acompañe.

Es un hecho que la ciencia tradicional -junto con sus objetivos, métodos de investigación y criterios de validación- no satisfacen los requerimientos y la crítica de la epistemología actual, pues contiene errores en su adecuación al alto nivel de complejidad de toda realidad específicamente humana y social. Esta ciencia adoptó un enfoque cuya lógica subyacente se centra en el método empírico-experimental, cuyo tipo ideal es el experimento, y destaca la aleatoriedad, el aislamiento de variables y la comparación entre grupos y eventos. El enfoque opcional que aquí se ofrece, es la investigación estructural, hermenéutico-dialéctico, cuyo diseño trata de descubrir las estructuras y los sistemas dinámicos que dan razón de los eventos observados.

La hermenéutica tiene como misión descubrir los significados de las cosas, interpretar lo mejor posible las palabras, los escritos, los textos, la conducta humana gestual y las actitudes comunitarias, así como cualquier acto u obra, pero conservando su singularidad en el contexto de que forma parte.

Para realizar esta interpretación, la hermenéutica, concretiza y cristaliza de algún modo esos «trozos de vida» o «eventos existenciales’,. Hoy día la hermenéutica es imprescindible, ya que no sólo puede describir e interpretar los textos e historias de vida, sino que los avances tecnológicos le permite registrar y conservar «en vivo» tanto la riquísima y expresiva variedad de imágenes visuales de las acciones y conductas humanas como el individual y personal acento y timbre auditivos.

Esto hace posible, en muchos casos, repetir las observaciones cuantas veces sea necesario, y analizar la expresión, los movimientos, el tiempo y la explicación; sabemos que una buena observación y análisis son indispensables para obtener una correcta interpretación de los hechos.

De este conjunto de posibles realidades se desprende las muchísimas contribuciones que han hecho y algunos siguen haciendo -autores como: Scheiermacher, Dilthey, Heidegger, Gadamer, Ricoeur -por sólo citar los más renombrados pensadores europeos-; y, en Venezuela tenemos a Miguel Martínez, Alejandro Moreno, Franklin Machado, Ramón Santaella Yagres, Armando Rojas, Ramón A. Tovar, Rafael Carrillo R., Mauro Rodríguez Mourelo, y, muchísimos otros innumerables docentes e investigadores venezolanos y de América Latina..

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

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Van Dijk, Teun. Universitat Autónoma de Barcelona. Barcelona, España

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Verón, Eliseo. El cuerpo reencontrado. Biblioteca virtual Universal: editorial del Cardo Universidad de Buenos Aires, Argentina. 2003.

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La pesadilla del plástico “Cuando China despierte… el mundo temblará”

Por: Fander Falconí 

“Cuando China despierte… el mundo temblará” es el título de un libro de 1973, escrito por el político francés Alain Peyrefitte. En los 45 años que han pasado desde entonces, China no solo ha despertado sino que también ha causado preocupaciones a Europa y Estados Unidos. En 2018, sin embargo, el mundo ya está temblando.

Desde hace varios años, China se convirtió en uno de los mayores productores de todo tipo de bienes (por ende es el mayor contaminador global: emite el 28% del total de las emisiones de dióxido de carbono, según datos del Banco Mundial). Para exportarlos necesitaba empaques baratos. Entonces comenzó a importar basura para reciclarla y quedarse con materiales para empaques. De paso, obtenía ciertos elementos indispensables para sus industrias, como cobre. Tanto Europa como Estados Unidos estaban gustosos de proveer basura a China. Así los países ricos del Norte se libraban de un problema y hasta recibían un pequeño pago.

Al vender basura a China, los países ricos se libraban del odioso plástico, invento “práctico” que se convirtió en el material Frankenstein de Occidente. Por su composición, el plástico no es biodegradable. Y su reciclado es una pesadilla. El 90% de los metales se recicla, del plástico solo se recicla el 10%. Eso se debe a que los 20 diferentes tipos que existen no se mezclan con facilidad. Eso lo saben los empresarios. (“Basura de plástico: ¿por qué es tan difícil su reciclaje?” Proexpansión, 2015-05-26, Perú).

Empezó la pesadilla del plástico. La BBC de Londres lo anuncia el 8 de enero de 2018. Según Naciones Unidas, en 2017 China importó más de siete millones de toneladas de desechos plásticos de Europa, Estados Unidos y Japón: el 70% de todo el plástico desechado del mundo.

plásticos, contaminación, reciclaje, basura, agua, capitalismo

China notificó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que a partir de marzo de 2018 prohibiría las importaciones de 24 categorías de material reciclable y desechos sólidos, incluidos los plásticos. Ahora la OMC pide a China que postergue la prohibición. El año pasado, Estados Unidos exportó a China 1.400.000 toneladas de desechos plásticos. Y no es que solo China importe basura, la India también lo hace, sino que China ha sido hasta hoy el primer importador de basura en el mundo, con gran diferencia sobre los otros.

Hay dos alternativas, alternativa solución “parche” y la racional. La primera es la del capitalismo salvaje que no quiere gastar mucho en la transición. Esta ya está buscando cambiar de comprador, buscando a otros países de Asia oriental, incluso podrían pensar en algún país de Latinoamérica. Puede que hasta ofrezcan gratis la basura a algunos países africanos, todo es posible. Si no queda otra solución, hasta podrían pagar para que reciban la basura. En otros artículos, he recordado el terrible “memorando Lawrence Summers”, mediante el cual, con una lógica neoliberal, Summers recomendaba colocar los residuos tóxicos en los países que tienen menor ingreso por habitante, ¡por que éstos tienen una menor expectativa de vida!

La solución racional y amigable con el ambiente es empezar a disminuir la producción de los países ricos (hay todo un debate y planteamiento global sobre el decrecimiento económico), la producción de plásticos y encontrar soluciones creativas para reciclar los desechos plásticos. El transporte de esos desechos no solo es costoso, sino que causa más daños ambientales. Por lo mismo, hay que tratar de reciclar localmente la basura. A nivel individual, sin embargo, hasta las personas preocupadas por el medio, seguirán comprando botellas plásticas de agua.

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Cómo conseguir que la investigación educativa impacte en la práctica de los profesores.

Por: Haylen Perines. Aula Magna 2.0. 23/05/2018

Instituto interdisciplinario de de Ciencia y Tecnología. Universidad de La Serena. Chile

Muchas veces la investigación y la práctica educativa avanzan por caminos radicalmente distintos, antagónicos, casi irreconciliables: ambos se enfrentan a una compleja relación que incide en el trabajo de los profesores no-universitarios y de la escuela en su conjunto.

Los investigadores y los agentes educativos (como directores y docentes) tienen diferentes expectativas de la investigación: quienes trabajan en las escuelas buscan nuevas soluciones a los problemas concretos que los aquejan, mientras que los investigadores buscan generar y publicar nuevos conocimientos. Por esa razón, desde el artículo de Kaestle (1993) hasta aportaciones más recientes (Murillo y Perines, 2017) varios  autores han cuestionado el impacto real de la investigación en la educación y su insuficiente contribución para que esta supere sus dificultades y optimice sus procesos.

Podríamos resumir en seis las causas principales de la crisis de la investigación en relación a sus repercusiones en la práctica docente.

  1. La lucha de intereses entre la política y la investigación educativa: superar la esquiva vinculación de los resultados de investigación con la práctica docente requiere una cooperación entre investigadores y políticos que no siempre es fácil de lograr. Quizás en los últimos años haya mejorado algo la relación entre la investigación y la política debido al interés mutuo por escuchar sus demandas y necesidades. Sin embargo, sigue siendo un desafío necesario de enfrentar a través de sinergias de colaboración más sistematizadas y prolongadas en el tiempo.
  2. La escasa formación en investigación de los futuros docentes: debido a la diversidad de contextos institucionales, la investigación no se establece como una norma básica de preparación profesional, por lo que el lugar que ocupa en el currículo suele depender de las decisiones internas de cada institución.
  3. La explicación “simplista” de la transferencia de los conocimientos a la práctica docente: es un grave desacierto plantear las relaciones entre la investigación educativa y la práctica de los profesores desde modelos explicativos tradicionales, basados en el esquema simplista investigación-difusión-desarrollo-implantación, que supone que todo sucede de un modo mecánico y unidireccional: se investiga, se difunde, se realizan acciones concretas y eso genera automáticamente una buena práctica educativa.

Los esfuerzos de producción y uso del conocimiento deben centrarse en que los agentes educativos, como directivos y docentes, accedan a la información que proporciona la investigación con la misma facilidad que lo hacen los investigadores. El conocimiento es realmente transferido cuando los estudios y artículos son leídos, evaluados y examinados por todos los que participan en las decisiones educativas.

Uno de los mecanismos para mejorar la transferencia de los saberes es la “transformación” de los conocimientos que provienen de los estudios en herramientas más cercanas a la realidad de las escuelas, lo que generaría un mayor interés de directores y profesores en la investigación. Eso implicaría, en primer lugar, un análisis del vocabulario que emplean los estudios, ya que uno de los aspectos que aleja a los profesores de los artículos es el lenguaje que utilizan para comunicar sus resultados.

  1. La desvalorización de los saberes de los docentes: los investigadores centran su atención en el conocimiento formal que generan, sin considerar las experiencias y la forma de relacionarse con el mundo que tienen los docentes. Sin embargo, sólo si la investigación es capaz de reconocer, valorar y aprender de los saberes producidos por los profesores logrará desarrollar trabajos que despierten su interés por conocerlos y aplicarlos. El desafío para lograr que los profesores se sientan más cercanos a la investigación educativa está en observar el escenario en el que el docente construye su profesión, con sus limitaciones, fortalezas y experiencias: se necesita una mirada mucho más profunda sobre su trabajo.
  2. La desconfianza hacia los artículos de investigación: muchos docentes, cuando leen un artículo, sólo centran su lectura en los resultados y no en las ideas y evidencias que se exponen en la revisión teórica y en la metodología. Para ellos, una idea es más creíble cuando está relacionada con su experiencia, por tanto buscan datos concretos y útiles en el apartado de los hallazgos.

Docentes e investigadores tienen distintas maneras de evaluar las ideas de artículos científicos y diferentes formas de incorporar la información de estos a su bagaje de conocimientos. Para los investigadores, la credibilidad de un artículo depende de la evidencia empírica y objetiva que presenta. En cambio, para los profesores un artículo tendrá mayor credibilidad si se relaciona con la realidad de su aula.

  1. Los criterios de evaluación de la investigación en España: las investigaciones están condicionadas por ciertos elementos de prestigio y ascenso que permiten a los investigadores promover su carrera pero que, al mismo tiempo, generan una barrera con los intereses del profesorado. Los investigadores se centran y se esfuerzan en publicar artículos JCR para obtener los anhelados sexenios, por lo que impactar en la práctica educativa o ser leído por los profesores no está precisamente entre sus prioridades. Probablemente tienen la buena intención de escribir artículos que tengan una utilidad en la práctica, pero también son conscientes de que su actividad investigadora está siendo evaluada de acuerdo a determinados parámetros, e intentan acercarse a ellos.

Superar todas estas dificultades que atraviesa la investigación educativa, y, por consiguiente, “sacarla” de su momento crítico, implica la realización de esfuerzos en una serie de aspectos fundamentales que son imprescindibles.

  1. Cambios en los programas de formación inicial y permanente de los profesores: la preparación de los docentes en temas de investigación es escasa no sólo en los programas de magisterio, sino también en las capacitaciones que se llevan a cabo dentro de sus respectivas escuelas. Esto genera que los profesores simplemente no conozcan la investigación educativa, por lo que es casi entendible que la rechacen. No es fácil aceptar la información proveniente de formas académicas que no forman parte de las enseñanzas que han recibido, y aún menos de su rutina diaria. Por ende, los programas deben dar más espacio a la investigación en sus asignaturas y los cursos de formación permanente deben incluir aspectos de ella entre sus contenidos. Es verdaderamente real la necesidad de una preparación investigadora en los futuros docentes: si estos logran implicarse con la investigación de manera responsable, informada y persistente en el tiempo, pueden ampliar sus puntos de vista en la búsqueda de mejores soluciones a los problemas de su práctica.
  1. Cambios en los modelos tradicionales de transferencia de los conocimientos: la transferencia actual de los conocimientos utiliza formas bastante rígidas y poco flexibles para comunicarse. El conocimiento debe “movilizarse”, salir, difundirse, generar debate, tener consecuencias y repercusiones en la práctica educativa. En este sentido resulta interesante mencionar un concepto relativamente actual que ha ido tomando forma en el contexto internacional: el Knowledge Movilization, que intenta superar la distancia entre la producción de conocimientos, sus repercusiones prácticas y la política. Por otra parte, los investigadores debemos hacer mayores esfuerzos para modificar la forma en la que nos relacionamos con los profesores. Por ejemplo, cuando nos acercamos a una escuela a realizar un trabajo de campo obtenemos los datos que buscamos y posteriormente enviamos un informe al centro en el que describimos los resultados, pero eso no es suficiente para generar instancias comunicativas; lo que hace falta es que los investigadores nos acerquemos a los docentes de una forma más cotidiana y simétrica, en la que narremos los hallazgos obtenidos y los discutamos con ellos.
  1. Cambios en los criterios de evaluación de la actividad investigadora: es obvio que el trabajo de los investigadores educativos debe ser evaluado. Sin embargo, para que los investigadores no nos encerremos exclusivamente en la publicación en revistas JCR (que los profesores jamás van a leer), la administración educativa debe promover cambios en la forma de evaluar. También deberían ser bien valoradas otras iniciativas, por ejemplo, la realización de investigación-acción con los docentes o la publicación en revistas de difusión. No se trata de renunciar a las revistas que exigen artículos de calidad, porque estas publicaciones son importantes y necesarias, lo que se debe hacer es diversificar los criterios con los que se evalúa lo que hacemos.

Las líneas de investigación que pueden surgir a partir de esa investigación pueden incluir estudios empíricos centrados en lo que piensan los docentes acerca de la investigación o en cómo observan esta realidad los propios investigadores. Contar con ambos puntos de vista sería muy valioso para seguir construyendo puentes comunicativos entre ellos. El objetivo final es que los investigadores no estemos escribiendo para una ‘academia’ reducida y exclusiva, que nada tiene que ver con la realidad de las aulas.

*Fuente: https://cuedespyd.hypotheses.org/3541

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Luces y sombras de la situación femenina global

Por: Paulino Betancourt Figueroa

A veces ni siquiera las mostramos a la luz. Si nacen, no las enviamos a la escuela. Y si van a la escuela a menudo se retrasan ante sus hermanos. Entonces no les permitimos trabajar, pero aun cuando lo hacen, estamos dispuestos a pagarles menos de lo que reconocemos a los hombres por el mismo trabajo. Una vez que logran ingresar al mundo laboral, incluso con una excelente capacitación y calificaciones importantes, apenas llegan a la cima, tanto en empresas como en universidades. Esta es la realidad que enfrentan millones de mujeres alrededor del mundo.

En las últimas décadas la situación ha mejorado en general, pero todavía en el 2018, no hemos construido un mundo en igualdad de condiciones para las mujeres. A nivel mundial, hay regiones donde la discriminación contra la mujer tiene implicaciones dramáticas. Bien sea el caso de China o India, donde por diferentes razones, la política de un solo hijo en China y la estructura social de la familia en la India, ha generado desequilibrios demográficos insostenibles. Como dice Mónica Das Gupta: “… en los últimos años se ha dado un cambio de tendencia, entre los nacidos en 2010 en China y el noroeste de la India donde había 100 mujeres por cada 120 hombres”, mientras la proporción en América Latina es más igualitaria, de 100 mujeres por cada 105 hombres, aproximadamente.

Por lo tanto, en algunas regiones del mundo, el camino de las mujeres ha estado obstaculizado desde su nacimiento. Aunque la universalidad de la educación ha estado entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas y pese a décadas de compromisos e inversiones, como los del movimiento global “Educación para Todos”, promovido en el 2000, entre otros por Unicef, Unesco y el Banco Mundial. Mucho se ha hecho sobre el seguimiento mundial de la educación en el 2016 de la Unesco, pudiendo hablarse de “progresos genuinos en la igualdad de género en la educación primaria y secundaria”. Sin embargo, queda mucho por hacer: según un artículo publicado en el 2015 sobre “Género y Educación” por las investigadoras sociales Supriya Baily, de la Universidad George Mason y Halla Holmarsdottir, de la Universidad de Oslo: “el problema existe incluso en los países más ricos y avanzados, donde las mujeres todavía se sienten poco alentadas a emprender estudios científicos, que se encuentran entre los que garantizan las mejores oportunidades de empleo”.

Y no se trata solo del acceso a la educación primaria, a menudo denegada especialmente en África. Las desigualdades de género, en resumen, siguen siendo un problema a escala mundial, incluso si adquieren matices diferentes en contextos sociales, económicos y culturales. Tal vez debido a esta diversidad, es difícil tomar medidas efectivas a escala mundial para facilitar la transición a una significativa igualdad de género.

¿Y sobre nosotros? Mirando el contexto de la ciencia y la universidad, para un país que no brilla por el reconocimiento y su aplicación, el panorama es mucho más alentador de lo que cabría esperar. Como se puede ver en la infografía, en comparación con Colombia, México, Argentina o Brasil, Venezuela es el único país donde el número de mujeres que ha recibido doctorado es más alto que el de los hombres. E incluso en términos de la desigualdad salarial del personal académico, nos encontramos en una situación mucho más igualitaria que los demás países.

Si miramos los valores absolutos, en las universidades venezolanas, las mujeres aún son menos del 30 por ciento entre la plantilla profesoral, mientras que han superado el 50 por ciento entre los Titulares. Pero este es quizás también un efecto de su entrada más reciente en la carrera académica. Vale la pena indicar que en la actualidad las aulas en nuestras universidades muestran un mayor número de estudiantes femeninas en carreras científicas e ingenieriles.

Solo con el paso de los años podremos ver si la brecha se reduce. Una mayor igualdad de género se puede lograr con una combinación de voluntad política y estrategias basadas en elementos concretos. Las mujeres y los hombres del futuro se beneficiarán de una sociedad más justa.

 Fuente: http://efectococuyo.com/opinion/luces-y-sombras-de-la-situacion-femenina-global

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La universidad y la investigación social

Por: Juan J. Paz y Miño C.

En un artículo anterior (http://bit.ly/2AcQ8gJ) me referí, de manera general, a los avances en la educación superior logrados durante la última década, y sobre todo a los frenos que igualmente se acumularon y que hoy afectan a la docencia y a la investigación, víctimas de papeles, informes, evaluaciones, seguimientos y actividades que burocratizan la vida universitaria y además agobian el trabajo docente.

De persistir esta situación, precisamente la docencia y la investigación, que son el eje de la actividad de los profesores universitarios, no tendrán perspectivas de desarrollo y progreso, a pesar de las líricas declaraciones sobre la necesidad de la ciencia, de la innovación o de la producción académica.

En materia de investigación subsisten algunos dogmas. El mayor ocurre en el campo de las ciencias sociales. La moda intelectual de medir sus avances por el número de artículos publicados en revistas indexadas (que, en muchos casos, son verdaderos negocios) afecta a las ciencias sociales latinoamericanas. Pero su impacto no está en los “journals”, sino en la legitimidad e influencia que los libros y artículos alcanzan en la sociedad, la educación, la cultura y la política. Las ciencias sociales no pueden tener el mismo tratamiento que tienen las ciencias médicas o las naturales.

No se descarta las revistas especializadas, que pueden ser interesantes por las temáticas concretas. Sin embargo, en el campo de la historia hay otra consideración: el conocimiento, la innovación, el resultado académico vienen del trabajo acumulado con la revisión de fuentes en archivos a los que inevitablemente hay que consultar, en una paciente actividad de búsqueda y selección.

La Asamblea Nacional, responsable de la elaboración de la nueva Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) debe afrontar con seriedad y responsabilidad la generación del ambiente adecuado para el avance de la investigación en la universidad ecuatoriana, sobre la que hoy pesan los sistemas de supervisión burocratizado basados en las “normas de calidad”.

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Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección:http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/la-universidad-y-la-investigacion-social

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