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Mariano Narodowski: «Si cada clase social va a una escuela diferente, aprendemos entre iguales y no entre distintos»

Argentina / 20 de mayo de 2018 / Autor: José Thomas / Fuente: MDZOL

El profesor del Área de Educación de la Escuela de Gobierno de la UTDT y autor del libro «El Colapso de la Educación» dialogó con José Manuel Thomas en el programa «Uno nunca sabe» en Radio MDZ sobre cómo encarar las problemáticas que atraviesa el sistema educativo en el país.

 

Fuente de la Entrevista:

https://www.mdzol.com/nota/794950-mariano-narodowski-si-cada-clase-social-va-a-una-escuela-diferente-aprendemos-entre-iguales-y-no-entre-distintos/

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Filosofar en la rebelión de los saberes

Venezuela / 20 de mayo de 2018 / Autor: Enrique Contreras Ramírez / Fuente: Aporrea

De allí que la política, dentro del marco de la rebelión de los saberes, en su significado radical, es una reyerta en lo ideológico, político e incluso militar por las formas de organización socio-económica que ha de tener nuestras sociedades, libre de todo tipo de dominación, de relación opresor-oprimido y de cualquier imposición en esa relación de poderes…

Para América Latina, la política debe entenderse, como el espacio rebelde de la imaginación creadora, que debe concentrarse en desconstruir los presupuestos teóricos fundacionales de la dominación eurocentrista en todos los órdenes y poder recuperar lo que para muchos es el paradigma de la «utopía perdida», ante la complejidad de un mundo globalizado que ha intentado aplastar las luchas por la emancipación de nuestra América Latina y de esta manera retomar el horizonte, para elaborar en colectivo una alternativa al actual modelo de dominación, llámese capitalismo o socialismo, fiel expresión de modelos de acumulación imperial que en la actualidad desbastan el planeta y donde los ESTADOS-NACIÖN, son convertidos en ESTADOS CORPORATIVOS, manejados por ese ESTADO PROFUNDO que alimenta el imperio del gran capital.

De allí que la política, dentro del marco de la rebelión de los saberes, en su significado radical, es una reyerta en lo ideológico, político e incluso militar por las formas de organización socio-económica que ha de tener nuestras sociedades, libre de todo tipo de dominación, de relación opresor-oprimido y de cualquier imposición en esa relación de poderes, por lo tanto en esa reyerta tal aspiración se constituye en un objetivo irrenunciable, pues se trata de cómo hacer para que la inmensa mayoría de la población se encuentre en condiciones de igualdad en el más amplio sentido y para tales fines se requiere construir el poder popular en una relación de horizontalidad, para poder salir y no quedar preso de los falsos discursos emancipatorios, de esa izquierda colonizada por el eurocentrismo, que al llegar al poder gobierna en el teatro de la institucionalidad colonial, repitiendo y reproduciendo inclusive de manera más sofisticada el modelo de dominación.

Para los que militan en la «utopía perdida», que no son otros que los resignados, los atrapados, los que militan en la «razón de la derrota», esos que predican que ya no hay nada que hacer por comodidad y que la globalización lo atrapo todo, se encuentran en la telaraña tendida del enemigo que decían combatir y que hoy por su conducta y razones, se constituyen en perversos aliados de los intereses del opresor. En la práctica dejaron de existir para ellos y de manera subalterna y servil funcionan para otros, cercenan su existencia y dejaron de ser seres para sí.

Lo contrario a esta posición, sostenemos que si es posible diseñar una estrategia en colectivo, desde todos los puntos de vista, con todos aquellos sectores que tienen conciencia de la necesidad de emancipar la patria, para desbaratar y erradicar tal dominación. Aquellas personas que no pueden decidir y orientarse por sí mismas no existen, no son; y por lo tanto, la lucha debe conducirse a viabilizar la capacidad de todos, es colectiva, es un compromiso histórico, es libertario. Esto sólo puede lograrse, en un proceso concientizador, que les permita a los seres humanos –tal y como lo plantea Paulo Freire- asumirse como tales.

El ser es histórico y si es histórico el sujeto no puede verse como un objeto por estar vinculado, hermanado a ese proceso ontocreador de razonar, de interpretar, de comprender, de entender y de pensar para tomar decisiones. El ser humano en su existencia se encuentra definido por una temporalidad, además de poseer una cosmogonía política, cosmogonía política que a muchos les permite visualizar la relación dominante-dominado.

FORMAR PERSONAS PENSANTES

Si el ser humano tiene estas capacidades como sujeto histórico, razón tendría nuestro Simón Rodríguez al señalar que los latinoamericanos podemos inventar nuestra propia existencia, nuestro propio modelo de sociedad y dejar de imitar modelos extranjeros ajustados a otras tierras, de otros continentes que en nada se parecen a lo que realmente somos y divorciados totalmente de nuestras realidades, donde el eurocentrismo ha jugado su papel dominante y que rechazara Simón Rodríguez al rebelarse frente al viejo orden colonial que impuso la subalternidad en el marco de la servidumbre.

Dentro de esa rebelión de los saberes, se encontraba para Simón la necesidad de formar personas pensantes, que comprendieran e interpretaran las realidades de una sociedad que para ese entonces respondía y hoy sigue respondiendo a los intereses del colonialismo de turno, que no han permitido la emancipación de nuestros pueblos, que no ha permitido desarrollar a plenitud las capacidades humanas de nuestra gente, de desarrollarse con identidad propia y que ha enajenado con su pensamiento la conducta de los latinoamericanos al hacernos pensar como ellos y no como nosotros.

Simón Rodríguez, produce la ruptura del pensamiento colonialista, con el pensamiento libertario que coloca la posibilidad real de la emancipación de nuestros pueblos, es el pensamiento sometido por el colonialismo el que se rebela en épocas de independencia con Bolívar, es el pensamiento que se alza con Zamora, es ese pensamiento que se sigue anidando en los pobres del campo y la ciudad en su subconsciente, esperando el momento propicio para rebelarse en teoría practica contra el opresor.

Se trata de una batalla entre los saberes, entre el opresor y el oprimido, entre modelos de sociedad en el marco de un juego político donde se quiere seguir imponiendo la dominación y el sometimiento frente a la rebelión y la defensa en la búsqueda de un modelo socio-económico que no tenga que ver con las viejas civilizaciones, llámese socialismo o capitalismo, para poder inventar una sociedad con verdaderos horizontes de humanización.

Hay necesidad entonces de rescatar nuestros saberes sometidos y a partir de los mismos, elaborar un corpus que en el plano de nuestro espacio latinoamericano, no pierda la perspectiva de la necesidad de reivindicar nuestra identidad guardada en nuestra propia historia, historia llena de luchas que en el fondo abrazan la esperanza de un mañana mejor.

Fuente del Artículo:

https://www.aporrea.org/actualidad/a253823.html

Fuente de la Imagen:

https://www.alfabetizaciondigital.redem.org/relacion-entre-filosofia-y-educacion-notas-para-repensar-el-quehacer-docente/

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Darwin, los monos y la Reforma Educativa

El pequeño mono me mira…

¡Quisiera decirme algo

que se le olvida!

José Juan Tablada

Por: Miguel Ángel Rodríguez

Leo con fruición la rebeldía fesibuqera de Alberto Arnaut, que en esta ocasión nos alerta sobre la ideología evolucionista, darwinista de José Antonio Meade y escribe:

“El candidato presidencial José Antonio Meade defiende y equipara la evaluación de las maestras y maestros a “un proceso darwiniano de selección natural”. Los docentes que “no evolucionen” o que “no se sometan” -agrega- se “irán quedando fuera conforme a la ley”. No dijo cuál ley. Tal vez Mead estaba pensando la Ley de Herodes o en la Ley General del Servicio Profesional Docente. Da lo mismo. Ambas son igualmente darwinianas.

Mientras tanto, en otro proceso de evaluación, todo parece indicar que el propio Meade, será reprobado y -para usar sus mismos términos- también se quedará fuera. O para decirlo en la nueva jerga educativa: Meade resultará “no idóneo” o “insuficiente”, entre otras muchísimas razones, por defender una evaluación darwiniana que su coordinador de campaña, Aurelio Nuño, intentó imponer al magisterio a sangre y fuego…

Además, al igual que lo hizo Nuño cuando era titular de la SEP, Meade ofreció diálogo al SNTE y a la CNTE. Pero el diálogo sería sobre cualquier cosa menos sobre el marco jurídico darwinista que insiste en defender. En otras palabras: habrá diálogo con las maestras y maestros, pero no sobre la Ley que los ha humillado y que arrasó con sus derechos y su estabilidad laboral…

Así cómo…”

Es el Foro 10 por la educación que promueve Mexicanos Primero A.C. y un grupo de asociaciones civiles -me cuesta llamarlas de esa manera- vinculadas con el presupuesto educativo sexenal. Son preguntas que por el tono y la generalidad resultan muy cómodas para salirse por peteneras y hasta para hacer florituras grandilocuentes.

No vi a los representantes de la sociedad civil preguntando por las condiciones de vida de los niños indígenas y afrodescendientes de México, ni por las venta y tráfico de plazas docentes en los estados de todos el país, ni de las escuelas incompletas, ni del millón cien mil estudiantes que abandonan la escuela anualmente por hambre, ni de evaluar a las burocracias educativas de los estados y la federación y, mucho menos, de la Estafa Maestra, recientemente galardonada con el premio José Ortega y Gasset 2018 a la mejor investigación periodística.

¿No es raro, por decir lo menos, que Mexicanos Primero, del mismo empresario que Mexicanos por la corrupción A. C- una de las empresas galardonada por destapar una cloaca de más de 7 mil millones de pesos del presupuesto público- hubiera desaprovechado la oportunidad de interrogar al candidato por su participación en el mega fraude que involucró a universidades y tecnológicos públicos? Arribo a una temprana conclusión, el Foro 10 por la Educación era un anzuelo envenenado para pescar al Peje.

Sin saber aún a dónde conducen los puntos suspensivos de Alberto Arnaut, decido seguir la pregunta sobre ¿cuál ley? es la que fundamenta las aseveraciones de Meade en torno a las evaluaciones de los profesores y los estudiantes mexicanos.

¿Cuál ley? -se pregunta Arnaut. Y se responde sembrando un campo fértil para la reflexión humanista. Nos dice en pocas líneas que la reforma educativa de Nuño y de Meade necesita de un “marco jurídico darwinista” que funcione a través de una “evaluación darwinista”. Nada más claro. Los fuertes viven los débiles mueren. Ni hay nada ni nadie que pueda evitar ese destino fatal. Me concentro en la tesis biologista de Meade.

Nadie debe olvidar que la mayoría de las guerras de la humanidad llevaban el escudo de la ley darwinista en las banderas de guerra. Es el credo que, llevado al extremo, cree devotamente en la supremacía de la “sangre” y de la “raza”. Esos fueron, para la amargura existencial de Martin Heidegger, quien por un momento imaginó ser el pensador del nuevo Estado alemán, los verdaderos fundamentos del genocida holocausto nazi del siglo XX, fundamentos que no eran filosóficos sino pretendidamente científicos.

La ley natural, que justifica la existencia de un orden natural necesariamente injusto, inamovible y eterno, es el fundamento de la filosofía política más inhumana y excluyente del planeta. Son los cimientos del estado de excepción y la nuda vida.

La ley de vida y muerte debe cumplirse fatalmente, tal y como se cumple la ley de la riqueza y de la pobreza descubierta por el premio Noble de economía, Joseph Stiglitz: “el 90% de los que nacen pobres, mueren pobres por inteligentes y trabajadores que sean y el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, por idiotas y haraganes que sean. Por ello, deducimos que “el mérito” no tiene ningún valor.”

Y uno se queda fijo en la conclusión del economista: el mérito no tiene ningún valor. O sea que vivimos en medio de la más cruel y darwinista ley natural, porque sin importar cuánta voluntad inviertas en la autoafirmación, en tus posibilidades de ser, de todas maneras estás condenado a no ser, a no poder ser más que otro ladrillo en la pared (another brick on the wall). Un mundo de humanos desechables, entrenados para no sentir la necesidd de ser, domesticados hasta besar la mano de quien los azota.

Y uno puede ver a cabalidad cómo la ley darwinista del sistema económico se cumple en el México de nuestros niños en llamas. Y no la develó un orate trasnochado como yo sino el prestigiado y empresarial Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

El reporte de investigación El México del 2018 destinado a estudiar la movilidad social para el bienestar, concluye: “La situación de la movilidad social en Mexico se resume de la siguiente manera: quienes nacen pobres se quedan pobres y quienes nacen ricos se quedan ricos”.

La ley natural funciona en favor de los menos, de los cada vez más grandes y fuertes, contra los cada vez más pequeños y débiles, es una ley natural vigente en nuestro país.

¿Qué imagen representar con esas frías estadísticas?

El retrato es un mundo cerrado, sin espacios para el claro, una aldea global escolástica, ordenada de acuerdo a un orden natural, donde la riqueza y la pobreza están atadas a un destino divino: la ley natural. Un fundamento que escribe el destino de los mexicanos desde hace más de 30 años. ¿Continuamos por donde vamos?

Y pienso en la mal infamada Reforma Educativa que enfrentó, con el ejército y la policía federal, las resistencias magisteriales michoacanas a las evaluaciones estandarizadas. Yo lo vi, nadie me lo dijo.

Una acción de violencia política afiliada a la idea del ogro filantrópico, pues en el fondo subyace la generosa intención, de parte del Estado, de que a los mexicanos hay que “obligarlos a ser libres”. La antípoda, por cierto, del pensamiento liberal, pienso en John Stuart Mill que nos advirtió contra la tiranía de los gobernantes.

Y pienso que Mexicanos Primero A.C., un grupo empresarial obsesionado con la idea de que medir es reformar la educación, comparte el mismo credo darwinista que Meade, pues Claudio X, González también estudió y se formó, como Meade, en los Estados Unidos. Ellos comparten un estribillo facilón, de corte positivista, en el que la verdad es la seguridad de la certeza, que reza así: “lo que no se puede medir no se puede transformar”.

Y sin embargo, señores positivistas del siglo XXI, la pobreza de los mexicanos se ha medido mil veces y se siente en las arterias y el corazón del campo y las ciudades, y las investigaciones más creíbles coinciden en el infierno de lo mismo y, sin embargo, pese a todo, es una obviedad, está frente a nosotros, que nada cambia, ni ha cambiado. Sólo la miseria parece ser eterna.

Por ello, por la evidente falsedad de su verdad objetiva, no voy ahora a ponerme pesado y hablar de fenomenología hermenéutica y del cuidado del ser ni de las subjetividades y las emociones como vehículo comprensivo e interpretativo de las relaciones humanas. No voy a citar a Nietzsche, ni a Weber, ni a Heidegger, ni a Focuault, ni a Agamben, ni a Byung Chul Han para rebatir la rancia ley darwinista que lleva en su frente inquisitoria la idea de que sólo merecen y son dignos de vivir los más naturalmente idóneos.

Sería en vano hablar del cuidado de sí mismo, del cuidado del ser, de la autosuperación, del vivir con propiedad, nada de lo anterior medible en términos objetivos. Sería inútil.

Una vez lo intenté en una mesa organizada por la Universidad Iberomericana de Puebla, frente a una Consejera del INEE hablé del cuidado del ser como posible fundamento filosófico de las comunidades escolares y recibí en respuesta la autoritaria mueca del poder. No hay lugar, ni pizca de filosofía en la ciencia de la mayoría de los especialistas del órgano autónomo responsable de las evaluaciones al magisterio mexicano.

Por ello no pueden dar cuenta de lo esencial del ser humano, porque su credo es darwinista no tienen entendederas para lo trascendente. ¿Cómo medir el amor, la solidaridad, el compromiso, la bondad, la paciencia, el desafío magisterial de enseñar a leer y a escribir a niños y niñas que sobreviven en la más desamparada miseria?

¿Cómo medir la dignidad del gremio magisterial que resiste la embestida darwinista?

Creo que el mensaje del CEEY, entre empresarios hay más confianza, debiera contribuir a morigerar la violencia contra los profesores y los niños indígenas y afrodescendientes de México que están en la mira de Mexicanos Primero A.C.

Después de todo, ¿qué pervertido placer puede haber en someter a la niñez y la adolescencia pobres del país a la tortura psicológica de los exámenes estandarizados?

¿Qué sentido tiene repetirles año tras año que ellos no son, ni existen ni tienen derecho a elegir una vida digna?

¿O acaso detrás de “la filosofía” de que “lo que no se pude medir no se puede transfomar” no es posible vislumbrar las garras de la bestia rubia que trata de demostrar científicamente la superioridad de unas razas sobre otras?

En suma, me resulta inverosímil, en pleno siglo XXI, escuchar el rosario de barbaridades evolucionistas que un doctorado de Yale es capaz de decir en tan breve espacio de tiempo.

Pero si uno para mientes en la enorme cantidad de mexicanos perviviendo en condiciones de extrema pobreza, la mayoría de ellos indígenas y afrodescendientes, que se mueren o migran del país, corresponden con los objetivos de una mirada darwinista de la economía. Y es imposible no pensar que Meade ha sido por 17 años secretario de Estado y no cualquier secretario sino el de economía. Estamos de cara al cerebro económico del PRI y del PAN de los últimos tres sexenios.

Es el mismo ideario darwinista de Televisa y Mexicanos Primero A.C que se puede traducir, si los dejamos, en una limpia genética de los maestros y los estudiantes de México!

Antes era una sospecha casi confirmada, ahora tenemos la confesión de los fundamentos y principios políticos del candidato José Antonio Meade.

Como es sabido, contra las verdades darwinistas no hay mejor argumento que las verdades del arte y de la poesía. Por eso tomé el poema del mono amnésico de José Juan Tablada, pues el primate no recuerda, cuando nos mira, si somos su pasado o somos su futuro.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/darwin-los-monos-y-la-reforma-educativa/

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Los olvidados de la ciencia

Por: Montero Glez

Hay científicos que han seguido los mismos pasos, alcanzado las mismas teorías, no sólo en la misma época sino también en la misma cultura

No hay casualidades, sino destinos, dejaría escrito Ernesto Sabato en una de sus novelas. Si tomamos al pie de la letra tal sentencia y con ella identificamos la realidad de la vida con la realidad de la literatura, nos encontraremos con científicos cuyos destinos han coincidido. Siguiendo los mismos pasos han alcanzado las mismas teorías, no sólo en la misma época sino también en la misma cultura.

No hay casualidades, sino destinos, dejaría escrito Ernesto Sabato en una de sus novelas

Sin ir más lejos, cuando Galileo, desde Florencia, ajustó su ojo al telescopio y descubrió cuatro objetos luminosos girando alrededor de Júpiter, otro astrónomo de nombre Simon Mayr cuyo apodo era Marius, los estaba viendo de igual manera desde Alemania aunque sus resultados científicos los hiciera públicos, cuatro años después, en un tratado de investigación que saldría a la luz bajo el título Mundus Iovialis.

La reacción de Galileo ante dicha obra fue de denuncia, acusando a Marius de plagio en su libro Il Saggiatore. Sin embargo, Marius no sólo había investigado de manera independiente los mismos cielos que Galileo, sino que fue más ajustado que Galileo en lo que se refiere a la inclinación del plano de trayectoria de los satélites de Júpiter, argumentando de una manera precisa las diferencias de latitud. Además, Marius constató que la luminosidad de dichos satélites era variable según los periodos.

Alfred Russell Wallace es el gran olvidado de la teoría de la evolución

La polémica que mantuvieron ambos científicos se solucionaría años después, bautizando a las cuatro lunas de Júpiter como lunas de Galileo cuyos nombres se corresponderían con los nombres propuestos por Marius, es decir: Europa, Io, Calixto y Ganímedes. De esta manera, con decisión salomónica, la ciencia rinde tributo al hombre que pasa desapercibido cada vez que se nombra la teoría heliocéntrica.

Otra teoría que fue concebida por partida doble y también de manera independiente, fue la teoría de la evolución. En este caso, el destino de Darwin viene unido al del naturalista inglés Alfred Russell Wallace, que es el gran olvidado de la teoría de la evolución. Para que no caiga en el olvido, aquí van unas breves notas que arrancan cuando Wallace llegó a Manaos, con 25 años.

Decidido a descubrir lugares poco explorados, se sirvió de una canoa para navegar el Amazonas hasta el cauce del Río Negro donde se sorprendió ante las diferencias entre especies vecinas de mariposas; un asombro que le llevaría a considerar que algunas especies se habían desarrollado de manera distinta. Tal y como nos dejó escrito, intuyó que existía “alguna frontera que determinase el ámbito de cada especie, alguna peculiaridad externa que marcase la línea que cada una de ellas no puede cruzar”. Al igual que Darwin, el naturalista Alfred Wallace regresaría de los trópicos convencido de que las especies relacionadas divergen a partir de un linaje común. Pero la coincidencia más azarosa vendría con otra lectura, la del clérigo inglés Thomas Robert Malthus que, con un estilo pesimista, señaló en su obra Ensayo sobre el principio de la población (1798) que la población se multiplicaba más rápidamente que la comida.

El destino se disfraza de casualidad para concebir la vida como una fábula

A partir de la citada lectura, Darwin se da cuenta de que tiene una teoría con la que trabajar pues si era cierto lo que aseguraba de Malthus, de que la población aumentaba en progresión geométrica mientras que la comida aumentaba en progresión aritmética, entonces la naturaleza actúa como una fuerza selectiva, matando a los débiles y creando especies nuevas a partir de los supervivientes que mejor consigan adaptarse a su medio. Años después de que Darwin empezase a trabajar en su casa con el chispazo malthussiano, a muchas millas de distancia, en las islas Molucas, Alfred Wallace cae enfermo y en su noche febril, entre delirios y sudores fríos, le viene a la mente el libro que leyó hace tiempo y que revelaba la teoría que en aquellos momentos experimentaba en su propio cuerpo y que decía que los más fuertes escapan de las enfermedades y que sólo los más adaptados logran sobrevivir. Con dicha revelación, Alfred Wallace convierte dudas en certezas.

De esta manera, sin estar sujeto a cálculo alguno, el objeto de la teoría de la evolución fue concebido dos veces de manera independiente por dos naturalistas que vivieron la misma época. Lo que nos lleva a suponer que, en ciertos casos, el destino se disfraza de casualidad para concebir la vida como una fábula.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/05/15/ciencia/1526369752_416734.html

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Esquivando la cordura: Es con los desobedientes en los que la escuela se hace más escuela

Marco Fidel Gómez Londoño

La profesión de maestro nunca ha sido fácil, y menos en una sociedad confundida por la violencia y obnubilada por discursos facilistas en los que las balas, más que la educación, se han considerado como medios válidos y efectivos para construir país.

Sobrecoge que algunos sigan creyendo que la mejor manera para hacer de este país un mejor vividero es dando palos y crucificando a todo aquel que lo “merezca”, a pesar de todos los muertos y de las víctimas que a lo largo y ancho del territorio ha dejado tan brutal proyecto. Sin embargo, y a pesar de los vaivenes sociopolíticos, que además de muertes, siembran pobreza a conveniencia, también hay proyectos movilizados por maestros que dan cuenta de la potencia que guarda la educación para la transformación digna de las sociedades y de las personas.

Conocí uno de esos maestros que creen en ese proyecto ambicioso vinculado a la vida, y cuya evidencia se manifiesta en su misma trayectoria existencial. Este maestro sugiere cambiar autoritarismo por democracia, vigilancia por acompañamiento y distanciamiento por afecto; sugerencias que ha intentado concretar en sus acciones educativas. A la sabiduría encarnada en su historia de vida quise abrirle paso, por eso lo invité a un curso de posgrado para que compartiera con los estudiantes sus vivencias, logros y fracasos, y lo que él considera debería ser la educación y la escuela.

Su lento hablar se conjuga con una prosa y dicción inmejorable. Una voz descansada acompasa el aguacero que cae sobre la ciudad y que los vidrios del salón parecen celebrar.

Comienza diciendo que en la escuela debe ponerse el semáforo en verde con mayor atención, ya que el rojo se pone en demasía para limitar, obstruir y censurar; hay allí, en el escenario escolar, una pretendida y pasmosa quietud que puede sosegar al más vivaz de los vivaces. El verde, insiste, es movimiento y vida, nutre de placer a unos niños ávidos de saber y de esperanza, y que la primera debe ir unida a la segunda -dice con dejo de certeza- pues una escuela sin saber no es escuela, y mucho menos sin esperanza. La esperanza, para decirlo con Ernst Bloch: “no representa la última palabra para la frustración. Y por eso lleva en sí siempre el contenido intencional: hay todavía salvación…en el horizonte”. Ese horizonte que, a mi juicio, aguardamos en nuestro país.

Las acotaciones van acompañadas de fragmentos poéticos. Son poemas de sus estudiantes a los que él les concede el valor del milagro: escritos en la adversidad, en el aturdimiento del no. Siente orgullo de lo que los jóvenes escritores han hecho de sí mismos y de lo que él ha podido aportar, y lejos de cualquier pretensión ególatra reconoce que el maestro, en tanto asume su condición,  puede iluminar a sus estudiantes para que descubran sus capacidades y su misma vida. Un requisito indiscutible del oficio. Continúa hablando de los logros de sus estudiantes más que de los propios – estos últimos son de valor personal, mientras que los primeros revelan la función social de su profesión –en tanto asume que esos logros se forjaron en un fino barco a pesar del naufragio social que les tocó. El brillo en sus ojos se enlaza con el sol que anuncia la retirada del agua. Escampa.

La profesión, nos recuerda Óscar- sí, así se llama nuestro maestro-  se hace concreta en el ascenso del otro, pero es desde la adversidad en la que se hace manifiesta su esencia, pues desde ese lugar incómodo se esculpe el diamante. Queremos seguir escuchando. Agrega que por quince años consecutivos se ha impreso igual número de libros en los que están contenidos las creaciones escriturales de los estudiantes y cuyos autores  desobedientes. Acomoda un poco los lentes que lleva puestos; nosotros nos miramos con sospecha, pero con disimulo. Entonces nos confía con alegría que fue por un estudiante desobediente en el que su proyecto magisterial tomó mayor relevancia.

El desobediente es un paria que es despachado de la escuela pues, en su ideal aséptico, no tiene cabida. Ni su cuerpo ni su vida caben allí. No puede caber pues “una manzana podrida daña las buenas” y el paria, en esa traslación biologicista, en esa canasta de frutas, ya sabe amargo. Es con los desobedientes, reconoce el maestro, en los que la escuela se hace más escuela, en ellos se pueden encontrar las maneras pedagógicas para la transformación de los sujetos.

¿No es esa una de las tareas de la escuela? El desobediente no es una manzana podrida, sino aquel que responde de manera alternativa a diferentes situaciones, y si el maestro ve en él un sujeto y no un virus, entonces habrá mucho por descubrir y la esencia de la profesión, aquella que ya indicó es luz en medio de la oscuridad, construirá esperanza. El semáforo en verde para los desobedientes que les permita su reconocimiento en el saber, que les dé un lugar, ya no en un cesto sino en la vida, que les dé contenido y horizonte.

Luego de la charla, con la misma suavidad inicial, se levanta de su silla y se despide de cada uno de los estudiantes. Me despido también de él. Una semana después escribo a su correo electrónico para agradecer por su compañía y en una línea me responde: Seguiremos esquivando la cordura. Salud.

Esa línea del maestro trae a mi memoria un texto de William Ospina en el que casi como petición escribe: “Nunca como en esta época fue tan necesario pedir lo imposible”. Y pedir lo imposible -aquello que no es, pero que puede ser- implica, en el orden educativo y social,  comenzar a construirlo de diferentes maneras para hacer del mundo un mejor lugar con mejores personas. Hay formas ya agotadas que no son viables, que excluyen, que alejan, que segregan, y de eso, en nuestra Colombia, ya hemos sido protagonistas y testigos por muchos años.

Hay maestros que en muchos lugares están haciendo lo “imposible”, que esquivan la cordura, que ponen el semáforo en verde, pero que la inercia burocrática y los modos tradicionales, anquilosados y cómodos parecen invisibilizarlos. Aun así, perseveran, pues en la escuela son ellos quienes hacen de lo imposible posible, y que transforman lo “podrido” en vida.

A la memoria de Óscar Henao Mejía, constructor de lo imposible.

Fuente: https://laorejaroja.com/esquivando-la-cordura/

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