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Entender las generaciones

01 de noviembre de 2017 / Fuente: http://pcnpost.com

Por: Francisco Manrique

¿Y porqué te fuiste de tu casa?. Con esta pregunta trataba de iniciar un diálogo con un joven de 16 años, hijo de un conocido mío, con quien me habían recomendado conversar: “Mis padres no me entienden y es imposible evitar que nuestras discusiones terminen en una descalificación o un comentario agresivos hacia mi”. Su respuesta no me sorprendió, pero si me generó un interés, por explorar más  el tema, de las relaciones entre generaciones que forman parte del capital humano de una sociedad.

Ahora movámonos hacia otros escenario: la escuela. No es inusual, que en ese entorno de formación, los maestros se quejen cada vez más porque no entienden a sus alumnos. A su vez, estos encuentren que sus maestros no se conectan con ellos ni los inspiran en el proceso de aprender. Pero este fenómeno también se repite en el entorno de la universidad.

Y si seguimos hacia adelante en el trabajo, esta brecha también se manifiesta  en las altas tasas de desempleo de los jóvenes en todo el mundo. Para las nuevas generaciones hay dificultades crecientes para ingresar a la fuerza laboral, porque se sienten que no encajan y no son valorados por la sociedad.

No sobra anotar que, estas distinciones entre generaciones, no son universales ya que están matizadas por la geografía y la cultura de la comunidad. Es diferente analizar las brechas en el norte de Europa, donde hay una sociedad más desarrollada, que en América Latina, donde cohabitan las tradiciones familiares con las generaciones jóvenes, cada vez más contestarías e irreverentes. En estos contextos, los conflictos son probablemente mayores y difíciles de manejar.

Para comenzar, es importante entender dos aspectos que afectaron las brechas generacionales. Del siglo XIX hacia atrás, la tradición y la religión fueron dos factores de impidieron que hubieran muchos cambios. De hecho, el concepto de darle una clasificación a grupos nacidos en diferentes épocas, es un tema reciente de la Sociologia, y ha sido impulsado por la necesidad del mercadeo, para identificar las características de los consumidores en función de sus hábitos , comportamientos y costumbres.

Otro factor más reciente para tener en cuenta, fue el inmenso impacto que tuvieron las dos guerras mundiales en los cambios generacionales y lo que era la tradición. A partir de 1945, se genera una nueva conciencia entre los jóvenes que nacieron en las siguientes décadas, y que los movió a repudiar lo que sus antecesores valoraban.

A partir de esos años, la formalidad y la tradición, es cambiada por la irreverencia. Se abre una brecha creciente entre padres e hijos. El rock, el hippismo y el pacifismo, son la características de esta nueva ola generacional.

Ahora bien, para buscar entender el porqué hay estas brechas, y como tender puentes entre las diferentes generaciones, vale recordar los grupos que se utilizan para clasificar a las personas en función del año en que nacieron. Cada grupo tiene características diferentes.

Hay cuatro grupos de clasificación a partir de la mitad de la década de lo 40. Los nacidos entre 1943 y 1961 se les denomina los Baby Boomers. Su nombre se deriva del gran crecimiento demográfico que se tuvo en esos años. A los nacidos en las siguientes dos décadas se les denomina la generación X. La generación Y nacieron entre 1982-2001, y hoy estamos hablando de los post milenials nacidos desde el 2002.

Si queremos tender puentes entre estas diferentes generaciones, y así evitar otra causa de fragmentación y conflictos innecesarios en la sociedad, es importante entender mejor lo que caracteriza a cada una y define su visión de la vida.

Lo interesante de esta division arbitraria, es que sirve para evidenciar una realidad. A medida que nos movemos adelante en el tiempo, las nuevas generaciones reflejan los cambios cada vez más rápidos que afectan a la sociedad. Esto se ve traducido en una escala de valores diferente, en unas expectativas y unas metas que van cambiando con los años.

A pesar de ser los habitantes de un mismo planeta, cada grupo generacional tiene una percepción distinta de su realidad y de los problemas económicos, políticos y sociales que los afectan. Como consecuencia, cada generación aborda la búsqueda de las soluciones de manera diferente. Pero hay una tendencia creciente hacia la individualización y menos interés a la búsqueda colectiva de respuestas a los retos comunes. En las generaciones más recientes, esta realidad se ha traducido en comportamientos más  apáticos y egoístas.

El comentario anterior no deja de ser paradójico. Hoy vivimos en un mundo cada vez más interconectado, donde la complejidad de los cambios, invita aceleradamente a comportamientos colaborativos entre las diferentes generaciones que integran una sociedad.

Pero comencemos por la generación de los baby boomers, que nacieron en una época de grandes transformaciones sociales y acontecimientos de gran impacto: la llegada del hombre a la Luna, la guerra de Vietnam, la libertad sexual, la guerra fría, el movimiento feminista, el derecho de los homosexuales, el despertar de la ecología, el uso de la drogas recreativas. Una generación caracterizada por la desconfianza en el gobierno y el pesimismo. Fueron la primera generación de la TV.

Otra característica actual de esta generación, es que  tienen los más altos ingresos en Europa y es el grupo más numeroso en Norte America. Como parte de la tendencia en los cambios demográficos, un número importante de estas personas siguen trabajando, pero otros están en vía de jubilarse o ya lo han hecho.

Según los estudios realizados de las generaciones actuales, esta es la más apegada a la religión, aunque esta pasó a un segundo plano. Para estas personas, el matrimonio heterosexual es el camino para conformar una familia, y son los usuarios más numerosos de los medios de comunicación tradicionales.

“A este grupo pertenece una generación que ha echado fuera del idioma la palabra “envejecer”, porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de hacerlo. Supuestamente debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse.

Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de “cincuenta, sesenta o setenta”, hombres y mujeres, maneja la computadora como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail o un whatsapp.*

Hoy la gente de 50 60 o 65, antes los que a esa edad eran considerados viejos y hoy ya no lo son. Un grupo creciente de ellos están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben.

La gente de 50, 60 y 65 de hoy “celebra el Sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo…hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizás por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI”.

Las generaciones que vienen a continuación tienen un tema en común: un acceso creciente al sistema educativo más calificado, tanto técnico como universitario. Las relaciones padres e hijos sufren una transformación importante por la multiplicación de madres cabeza de familia y las parejas que no se casan. Los antiguos simbolismos son cuestionados, la sexualidad es un tema abierto, y la tecnología se vuelve parte de la vida cotidiana.

El primer grupo de estas nuevas tendencias lo conforman las personas de la generación X,  nacidas entre 1962 y 1982. Fueron la punta de lanza de los grandes cambios tecnológicos de la era digital que ha revolucionado al mundo.

Para la generación X, la familia sigue siendo un valor importante pero se muestran más abiertos a la diversidad sexual, de raza y política. La visión del matrimonio cambia mucho en este grupo. En términos religiosos, son menos devotos y constantes que las generaciones que les antecedieron. A nivel educativo, están más preocupados por su preparación, lo que ha disparado el interés por los estudios de post grado. Son más individualistas y viven un mundo cada vez más globalizado.

En la generación X la mujer se aparta de manera extrema de su modelo tradicional, de esposa y guardiana del hogar exclusivamente, para volcándose al trabajo. Esta tendencia se comienza a equilibrar en la siguiente generación.

A continuación vienen los millenials, o generación Y, nacidos entre 1980-2000. Este grupo ha experimentado más problemas que sus antecesores como consecuencia de los grandes cambios en la sociedad: la disolución de la familia, las altas tasas de divorcio, los hogares donde ambos padres trabajan, madres cabeza de hogar, los cambio en sus relaciones familiares, y un vínculo cada vez más íntimo con la tecnología.Esta generación comienza a nadar como pez en el agua en una oferta creciente de nuevas alternativas tecnológicas: los computadores personales, el teléfono celular, los dispositivos portátiles de música o de video. Estas posibilidades son amplificadas por la aparición del internet en los 90, tecnología que transformó la forma de relacionamiento de los miembros de esta generación y su forma de ver el mundo.

Esta generación se caracteriza por tener acceso permanente a la información. Les gusta desafiar lo establecido. Buscan el balance entre la vida y el trabajo. Son confiados y autosuficientes. Le dan mucha importancia a la cultura del lugar de trabajo.

Otra característica de esta generación es el valor de la libertad, la independencia, la inclusión, la diversidad y una mayor conciencia sobre el planeta y multiculturalidad. En la Gen Y, la mujer al ver las distorsiones de sus madres por asumir un rol más masculino, tiende a equilibrar más el rol que tiene de mama y ejecutiva. Pero además, aumenta la demanda de un trato igualitario con el hombre, quien tiene que aceptar cada vez más este proceso hacia la igualdad de géneros. Por ejemplo, un rol cada vez más activo en las labores del hogar.

Y ahora viene la generación Z nacida desde el 2001. Para este grupo la información está al alcance de un click y esperan la gratificación instantánea.  Nacieron con las nuevas tecnologías en sus manos, por lo que desde muy pequeños, las utilizan para romper las fronteras nacionales y culturales, usando las redes sociales.

Esta generación es independiente, les gusta la variedad, tienen personalidad propia, pero también son individualistas y les cuesta trabajo comunicarse y empatizar.

Ahora bien, si lo anterior sirve para ilustrar el porque hay cada vez más dificultad para el encuentro entre padres e hijos, maestros y alumnos, y jefes y subordinados. Es un momento en la historia donde convergen cuatro generaciones muy diversas en términos de su concepción del mundo y del trabajo. El lograr entenderlas y acercarlas implica conocer sus motivaciones y valores. Los entornos en que crecieron cada una son diferentes lo que define su actitud y visión del mundo, de la autoridad y la responsabilidad.

El conocer esta realidad, permite aprovechar la diversidad de estas generaciones en términos de actitudes, comportamientos, hábitos y expectativas, lo que facilita enriquecer las ideas y las oportunidades. Y el intercambio aumenta la posibilidad de cambio, que cada generación le aporta a la cultura, pero también puede evitar los conflictos y los malos entendidos.

Por todo lo anterior, es relevante hacerse algunas preguntas. ¿Es necesario buscar transformar las dinámicas conflictivas y tender puentes para cerrar las brechas entre las diferentes generaciones?. ¿Puede un generación ignorar los aportes de las otras generaciones sin pagar un alto costo de oportunidad?

El tema es tan apasionante que buscaré aportar en el siguiente blog para contestar estas y otras preguntas que ayuden a la reflexión. Tengo la sensación de que es un problema que afecta a mucha gente, pero que poco se trata de manera abierta y constructiva.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/francisco-manrique-entender-las-generaciones/

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El morbo evaluativo

Por Marcela Isaías

Operativo Enseñar. Las trabajadoras y trabajadores de la educación están sistemáticamente siendo puestos bajo sospecha de idoneidad profesional por parte del gobierno nacional.

Las evaluaciones, los exámenes o las pruebas existen y han existido siempre. Evaluar lo que se enseña y aprende es parte del trabajo de todos los días de maestros y profesoras. También de los sistemas educativos.

Sin embargo, desde diciembre de 2015 al presente, las escuelas —mejor dicho las trabajadoras y los trabajadores de la educación— están sistemáticamente siendo puestos bajo sospecha de idoneidad profesional por parte del gobierno nacional. Las pruebas estandarizadas que impulsa el Ministerio de Educación de la Nación contribuyen a esa idea: aportan datos para ránkings, titulares apocalípticos y ofrecen un disfrute bien morbo de lo que las pantallas de antemano -sí, incluso antes de saberse los resultados- se encargan de contar: «¡Qué mal que está la educación!».

Tremenda y desigual tarea les queda a los educadores: mostrar que la educación, sus escuelas, estudiantes y su trabajo no son parte de un show mediático, que se mira y escucha como se hace con Mirtha y Susana cuando opinan sobre cualquier tema con total soltura e impunidad.

Con más aciertos que errores, hay estrategias pedagógicas -no de márketing- para saber cómo se avanza o no en los aprendizajes. O bien se puede cumplir con la ley de educación nacional que contempla estas pruebas del sistema pero con la participación de todos en su diseño y aplicación (ley 26.206, capítulo III, Información y evaluación del sistema educativo). Tal como se hizo años anteriores con los operativos nacionales de evaluación (ONE).

La intención de las pruebas nacionales que se aplicarán hoy y la semana que viene en todo el país no es educativa. Tiene la decisión de atar los resultados a premios y castigos. Los premios serán diplomas y fotos para las redes sociales, y a la larga algún que otro «plus» salarial. Y los castigos, menos recursos, menos salarios y hasta ajustes en los puestos de trabajo.

El Operativo Enseñar -que se implementa hoy-, destinado a quienes están en los últimos años de los profesorados, se presenta como la prueba que quiere saber cómo egresan los futuros docentes. Pero entonces, ¿para qué estuvieron cuatro años en un profesorado, estudiando y siendo evaluados por profesores calificados? ¿Qué valor puede tener esta evaluación preparada en los despachos porteños? Hasta un funcionario provincial de primera línea reconoció en una nota reciente («Polémicas por el Operativo Enseñar«, del sábado 28 de octubre pasado) que Santa Fe no tuvo ni tiene ninguna participación en este operativo. «¿Qué rol cumple en el Operativo Enseñar el ministerio santafesino?» le preguntó La Capital al secretario de Educación, Oscar Di Paolo, a lo que contestó: «Ninguno. Ni siquiera hemos intervenido en la elaboración de la prueba estandarizada, ni en la logística. Nosotros no somos actores que tomen definiciones en este proceso. Se trata de una política del gobierno nacional».

Profesores del nivel superior, estudiantes y gremios recuerdan todo el tiempo que ningún docente se opone a la evaluación, sencillamente porque es parte de su trabajo. Vale recordar que uno de los logros de ese examen continuo y permanente fue elevar los años del plan de estudio de los profesorados de nivel inicial y primario. A partir de 2006, también por la ley de educación nacional, se extendieron de tres a cuatro años.

La historia de las educadoras y los educadores santafesinos también hacen memoria de los debates en este terreno. Todos recuerdan a la gran Rosita Ziperovich, defensora de la educación pública; y quien cuando ejercía su función de supervisora con gran exigencia y autoridad pedagógica, lo primero que hacía era escuchar, mirar, hablar, intercambiar ideas, llamar a la discusión y la reflexión, y siempre aprender junto a las maestras.

Los operativos de evaluación nacionales que se aplican por estos días lejos de motivar a una mejor enseñanza y aprendizajes tienen el mismo fin que en los años noventa: precarizar el trabajo docente, domesticar y doblegar a aquel magisterio que promueva el pensamiento crítico.

Fuente Artículo: http://www.lacapital.com.ar/opinion/el-morbo-evaluativo-n1497971.html

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Audio: Programa Educación XXI (28/10/2017)

México / 1 de noviembre de 2017 / Autor: @Educacion_XXI  / Fuente: WRadio

Sobre los avances y desafíos de la Reforma Educativa conversamos con y Gilberto Guevara de

Link para descargar el programa en formato mp3:

http://play.wradio.com.mx/download/audio/?audiourl=http%3A%2F%2Fwrmx02.epimg.net%2Fplay%2Faudios%2F2017%2F10%2F28%2Fw_radio_educacionxxi_20171028_090000_100000.mp3&audioname=Educaci%C3%B3n%20XXI%20%2828%2F10%2F2017%29

Fuente: 

http://play.wradio.com.mx/audio/w_radio_educacionxxi_20171028_090000_100000/

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‘Trapeando’ contra el bullying

Por:  Liliana Arroyo

La música es un canal directo a la emoción al alcance de todos y es importante trasladar el mensaje de que prevenir el acoso está en cada pequeño acto del día a día, aunque sintamos que no nos afecta directamente.

Según datos de Save the Children, prácticamente un 10% de adolescentes han vivido algún episodio de acoso o ciberacoso. O lo que es lo mismo, una media de 2 o 3 por cada clase de 25 estudiantes. Con la llegada de las nuevas tecnologías se multiplican las oportunidades de agredir a distancia y de forma imperceptible.

Sea en el patio, en el aula o por WhatsApp, el acoso siempre remite a una situación de abuso de poder. Tiene que ver con una transgresión de los límites del respeto de alguien dominante (que no fuerte) sobre alguien dominado (que no necesariamente débil). A menudo se utiliza la jerga de acosadores y víctimas, pero ante determinadas carencias emocionales, no está claro hasta qué punto hay víctimas en ambos lados, aunque tengan necesidades y consecuencias diferentes.

Hablamos por tanto de una dinámica de relación, un lenguaje y actitudes determinadas más allá del acto esporádico o puntual. Por eso es imprescindible visibilizar y prevenir el acoso antes de que se instale como rutina. Porque es un síntoma de alguna otra cosa que forja autoestimas minadas y desajustes no resueltos. Ante todo hay que tomar consciencia de las múltiples formas –visibles e invisibles, sutiles o evidentes– que puede tomar el acoso. Para denunciarlo hace falta reconocerlo, y luego es necesario vencer la sensación de vacío y soledad que generan los abusos. En la comunidad educativa existe una gran preocupación por el acoso y por la falta de herramientas para educar en la prevención.

Esta encrucijada llevó a Xiula a crear un trap contra el bullying. El grupo de animación infantil barcelonés cuenta con educadores que ven el acoso en su día a día y con músicos que creen en las melodías como herramientas de transformación social. Rikki González, uno de los componentes nos cuenta de dónde surgió la idea: “Como educadores veíamos que era un tema necesario, cada día aparecen nuevos casos y hay una demanda social para hablar alto y claro. En los centros donde trabajamos vemos a diario casos de niños y niñas afectados”.

La pieza permite visibilizar, sentir y describir qué es el acoso desde el punto de vista de la persona agredida, recorren las sensaciones y emociones de desasosiego a la vez que cantan la incomprensión del entorno y lo que le dirían a la persona que les está generando sufrimiento. Un canto al respeto y de ahí su título RISPECT, jugando con la pronuncia inglesa.

Escogieron el trap, una fusión entre el rap, el hip hop y los ritmos urbanos, por varios motivos: el primero por la trayectoria experimental del grupo creando canciones pedagógicas de estilos muy diversos y escapando de las melodías infantiles tradicionales. El segundo porque es un género “que veíamos que los chavales escuchan muchísimo…”. Pero también para darle un vuelco: “… siempre con letras oscuras, sobre violencia, sexismo o consumismo exagerado. Decidimos darle una vuelta, nos pasamos semanas escuchando trap… es realmente potente, muy directo, te hace mover por dentro y por fuera”.

Nos cuentan que lo genial no es crear la canción y sus miles de visualizaciones, sino que hay docentes que realmente la están usando en clase, trabajan con los alumnos la letra, debaten el sentido e, incluso, han recibido mensajes de agradecimiento de jóvenes que han sufrido este tipo de maltrato diciendo que se sentían muy reflejados.

Este track sigue la estela de otras iniciativas musicales como el rap de Khari, que se volvió viral por ser una canción escrita para explicarle a su propia hija cómo reaccionar ante los insultos. Otro éxito reciente es el del grupo Mediaset y sus 12 causas, aliándose con el rapero Langui para buscar valientes que se enfrentaran al bullying.

La música es un canal directo a la emoción al alcance de todos y es importante trasladar el mensaje de que prevenir el acoso está en cada pequeño acto del día a día, aunque sintamos que no nos afecta directamente. Hay que dejar de pensar en términos de acosadores y acosados, porque un entorno de testigos mudos les convierte en cómplices necesarios. La reflexión y el acompañamiento deben ser la tónica antes y después de la agresión, a poder ser hasta que los implicados comprendan y gestionen la situación. Cualquier protocolo de prevención debe contar con alertas de detección para docentes y adultos pero también con herramientas para la intervención por parte de los iguales: son los que están en la primera línea del conflicto y en ellos reside el poder de reforzar dinámicas abusivas o dejarlas en evidencia. Los raps y los traps están servidos, pueden ser herramientas o simplemente un punto de partida común para el debate. Lo importante es que sirvan como excusa para no darle más cancha al acoso.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/31/trapeando-contra-el-bullying/

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Presentan Libro «La educación en el Perú: Una mirada a sus indicadores»

Perú / 1 de noviembre de 2017 / Autor: Gobierno Regional Cajamarca / Fuente: Youtube

Publicado el 30 oct. 2017
PRESENTAN LIBRO «LA EDUCACIÓN EN EL PERÚ: UNA MIRADA A SUS INDICADORES» Documento académico contiene los datos más actuales de la educación cajamarquina. En horas de la mañana, el licenciado Yone Asenjo Calderón, director de la DRE presentó de manera oficial el libro “La Educación en el Perú: Una mirada a sus indicadores”, cuyo autor el joven magister Segundo Campos Morales, planificador de la Dirección Regional de Educación. De la breve ceremonia participaron los directores de las 13 Ugeles de la región Cajamarca, así como personalidades del sector educación quienes recibieron con entusiasmo el escrito educativo. En palabras de Yone Asenjo la importancia de este ejemplar está en la “evidencia empírica de investigaciones realizadas por autores de renombre, así como la sistematización y análisis de un listado de indicadores educativos a nivel del mundo, Latinoamericano y particularmente en el Perú”. El libro se divide en cuatro capítulos, en cada uno de ellos el autor aborda diferentes temas que ayudan a comprender la importancia de los indicadores educativos. Además, cuestiona algunos de ellos por considerarlos desactualizados o contradictorios. Entre los datos numéricos que recoge esta obra y que son vitales para comprender la educación cajamarquina en el escenario de educación nacional y mundial, están la cantidad de: alumnos, docentes, personal administrativo, infraestructura, presupuestos, salarios, gasto de educación por alumno, resultados de evaluaciones, tasa de retorno a la educación, etc.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=YiGHFRaERWE
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La educación en México (Video)

México / 1 de noviembre de 2017 / Autor: El Semanario Sin Límites / Fuente: Youtube

Publicado el 30 oct. 2017
Es bajo el contexto de transformación de la educación nacional, que el Instituto de la Mexicanidad ha organizado la sexta jornada Ciencia, tecnología y educación del ciclo Hacer México. El cual tuvo cabida el 26 de octubre en las instalaciones de Casa Lamm.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=WJOn03ISuy4
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Cerrar la brecha de género educativa.

Son 130 los millones de niñas que no van a la escuela en todo el mundo, aunque sabemos ya que invertir en su potencial es una apuesta segura para mejorarlo.

Por: Julia Gillard.

Aishetu Mahmoudu Hama, una joven de Níger, nunca estuvo segura de si podría terminar la escuela primaria. “Estudiar era difícil”, recuerda. “Nos sentábamos en el suelo, sobre una esterilla algunas veces, otras directamente sobre la tierra”. A pesar de los obstáculos, Aishetu perseveró, y ahora, a los 23 años, estudia en la universidad. Lo hace porque sabe que sin educación, sus únicas opciones serían probablemente cuidar animales, labrar la tierra, casarse y tener muchos hijos. Sencillamente, no tendría oportunidad de hacer otras cosas.

Hace unos días se celebró el Día Internacional de la Niña y Aishetu es prueba viviente de cómo la educación puede cambiar sus vidas y la de las personas de su entorno. Pero las dificultades que ella superó también nos recuerdan que todavía hay demasiadas para las que la educación sigue siendo inalcanzable. Hay un dato terrible: aunque la cantidad de niñas que no van a la escuela se redujo un 40% desde 2000, todavía son 130 millones. Esto ayuda a explicar por qué a las mujeres les cuesta más que a los hombres hallar trabajo significativo y bien remunerado, y por qué la proporción de mujeres en la fuerza laboral mundial sigue siendo menor a la de los hombres.

Para peor, incluso allí donde hubo un veloz progreso educativo de las niñas, esto no ha venido acompañado de mejoras similares en la situación laboral de las mujeres. Según un estudio publicado en 2015 por el Foro Económico Mundial, “pese a que hay más mujeres que hombres matriculadas en la universidad en 97 países, estas solo representan la mayoría de los trabajadores cualificados en 68 países y la mayoría de líderes en cuatro”.

Divergencias de género como estas son un importante problema generacional para las empresas, grandes o pequeñas, que en todo el mundo ya tienen problemas para hallar suficiente personal cualificado para sus cada vez más automatizados procesos de trabajo. El año pasado, la Comisión Internacional sobre la Financiación de Oportunidades para la Educación Mundial informó que casi el 40% de los empleadores tienen dificultades para encontrar trabajadores con las habilidades adecuadas.

Como las maestras que la inspiraron para aprender, Aishetu quiere ser un modelo de rol para otras chicas

Las empresas que invierten en países de menos ingresos también necesitan que los trabajadores estén sanos, algo en lo que la educación de las madres cuenta. Las madres educadas y sus familias tienden a tener mejor salud que las otras. De hecho, una investigación muestra que si todas las mujeres en edad de tener hijos terminaran la escuela secundaria, cada año se evitarían unas 350 000 muertes de niños de hasta cinco años.

De modo que las empresas que invierten en países en desarrollo y emergentes donde se concentra la mayoría de las niñas no escolarizadas tienen motivos para ayudarlas a obtener la educación que se merecen. Con mejoras en sus resultados educativos es probable que muchas más sigan las carreras técnicas de alto nivel que demanda el mercado laboral.

La proporción de las ayudas al desarrollo que se destina a educación se redujo en los últimos seis años

Para llevar a 130 millones de niñas más a la escuela, hay que superar una variedad de barreras persistentes. En muchos países, su educación no se considera importante, porque se espera que trabajen solamente en casa o en la granja familiar. El matrimonio infantil, el abuso sexual, la falta de instalaciones sanitarias para las menstruantes y las crisis humanitarias son solo algunos de los factores que hacen que terminar la escuela sea más difícil para ellas en comparación con los niños. A lo que se suman problemas como los aranceles y las dificultades de traslado, sobre todo en áreas remotas.

Incluso eliminando estos obstáculos culturales, políticos y geográficos, los países más ricos tendrán que comprometer muchos más recursos a la educación de las niñas en las economías en desarrollo que lo que ha sido hasta ahora. Aunque parezca mentira, la proporción de las ayudas al desarrollo que se destina a educación se redujo en los últimos seis años, y ahora es menor que en 2010. Los países donantes deben invertir esta tendencia lo antes posible.

En los últimos quince años, la Alianza Mundial para la Educación (AME) ha sido uno de los principales catalizadores de la educación de las niñas. Gracias a la financiación provista por la AME, entre 2002 y 2014 hubo 38 millones más inscritas en la escuela primaria en países en desarrollo.

Para continuar ese progreso, la AME está organizando con los gobiernos de Senegal y de Francia un congreso de donantes, que tendrá lugar el 8 de febrero de 2018 en Dakar. Llamamos a los donantes de todo el mundo a ayudarnos a alcanzar dos mil millones de dólares anuales en 2020. Con fondos suficientes, la AME podrá colaborar con la educación de 870 millones de niños en más de 80 países, y ayudar a los países en desarrollo a crear sistemas educativos que den a niñas como Aishetu la oportunidad de hacer realidad su potencial.

Las niñas y mujeres empoderadas por la educación pueden crear un mundo mejor (y ya lo están haciendo). Invertir en su potencial es una apuesta segura.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/10/23/planeta_futuro/1508775132_101591.html

Imagen: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2017/10/23/planeta_futuro/1508775132_101591_1508775607_noticia_normal.jpg

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