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Colombia: Educación y competitividad

Por: Pedro Medellín Torres

Un estudio reciente del Foro Económico Mundial concluye que más del sesenta por ciento de los niños que están hoy en el sistema educativo trabajarán en oficios y profesiones que aún no se han creado. Algunos autores consideran que la tecnología va a desplazar al docente y otros – inclusive- se atreven a firmar que muchas universidades van a desaparecer…

Nos preguntamos: ¿cuál y cómo será la educación del futuro?, ¿cuál debe ser la política educativa con miras a ese futuro, en un país con las características de Colombia?
Las nuevas tecnologías han cambiado todo: la escuela, las universidades, el mundo laboral, la política, la cultura, etc. Estos cambios también se han sentido y mucho en los sistemas educativos, al punto que hay quienes dicen que la gente puede aprender sola, a través de todos estos dispositivos: celulares, computadores, tabletas.

Lo cierto es que la educación es un factor fundamental en el desarrollo de cualquier país y que lo que se haga o deje de hacer será determinante en la competitividad de los mismos.
En el caso de Colombia, hay que reconocer que hemos avanzado mucho en las últimas décadas en materia de educación. Tanto en el gobierno del Presidente Uribe, como en el actual, se progresó en materia de cobertura, principalmente. No obstante, nos falta mucho por avanzar en materia de calidad, educación para el trabajo y formación de capital humano.

Un estudio reciente de la firma Mckinsey sobre las famosas pruebas PISA, que se aplicaron a 540.000 estudiantes en 72 países, en las áreas de matemáticas, ciencia, lectura y solución de problemas, ratifica el rezago de América Latina. No tenemos ninguna escuela en el rango de excelente, tampoco ningún alumno; tenemos muy poco porcentaje en el rango de muy bueno, bueno o aceptable y la gran mayoría, cerca del ochenta y el setenta por ciento, respectivamente, de nuestras escuelas y alumnos se ubican en el la situación de rendimiento pobre. La situación es dramática.

En el caso de Colombia hay mejoras en las últimas pruebas. Pero estas son muy pocas. El país tiene que hacer un inmenso esfuerzo por mejorar la calidad de su sistema educativo a todo nivel, desde la pequeña infancia hasta la educación superior; pero –fundamentalmente- en la primaria y el bachillerato. Son cambios a mediano plazo, para poder obtener avances significativos en la calidad de su educación superior.

Por supuesto que el aumento de la inversión pública y privada influye; lo que se haga en tecnología aporta mucho, sin que esta vaya a desplazar al docente. Por el contrario, la calificación de los docentes es factor fundamental en mejorar la calidad. Igualmente, lo que se haga por aumentar el tiempo efectivo de estudio: la jornada única, revisar el tema de los lunes festivos y el tiempo real que los muchachos estudian, en las aulas y fuera de ellas. El bilingüismo es capítulo aparte, aquí también hay un rezago monumental.

Por supuesto, es clave el tema de la ética, los principios y los valores. El sistema educativo en su conjunto tiene un compromiso titánico por formar un nuevo colombiano, ciudadano responsable, transparente y solidario, que rechace la corrupción y el camino del enriquecimiento fácil.

Los retos en la educación vinculan a la sociedad en su conjunto: a los empresarios, a las familias, a los docentes, etc. Sin cambios rápidos y sustanciales en materia de educación el país no logrará ser más competitivo y transparente, para superar ese cáncer de la corrupción que nos carcome.

Fuente: http://elpilon.com.co/educacion-y-competitividad/

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Reflexiones sobre la Nueva Internacional

Por: István Mészáros

István Mészáros (1930-2017) falleció el 1º de octubre

Documento de discusión escrito en 2010, luego de una extensa entrevista con el presidente Chávez

István Mészáros (1930-2017) falleció el 1º de octubre, víctima de un fallo multiorgánico tras sufrir dos accidentes cerebro-vasculares. En 2014 Editorial “Metrópolis” contó con su colaboración al publicar Hugo Chávez y la revolución bolivariana al cumplirse un año de su fallecimiento, que reproducimos en esta oportunidad como homenaje al gran pensador marxista húngaro.

A la memoria del presidente Chávez

1.

En la actualidad, la necesidad de la creación y el éxito de la puesta en marcha de la Nueva Internacional son dolorosamente obvias y urgentes. Los enemigos de un orden reproductivo social históricamente sostenible, que aún hoy ocupan la posición dominante en nuestro mundo cada vez más en peligro, no dudan ni un momento para aprovechar en beneficio de su diseño destructor, con el mayor cinismo e hipocresía. El sistema vigente de toma de decisiones y formación de opinión, los organismos de la comunidad internacional, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para la gran multiplicidad de la prensa nacional e internacional y para los otros medios de comunicación, están bajo su dominio material directo. Esto se ha subrayado en repetidas ocasiones, por los métodos con los que «justifican» sus guerras ilegales en el Medio Oriente y en otras partes, con una vasta red de organismos internacionales y recursos organizativos a su alcance. Al mismo tiempo, los partidarios de una necesaria alternativa socialista están fragmentados y divididos entre sí, en lugar de combinar sus fuerzas a nivel internacional en pos de un enfrentamiento exitoso con sus adversarios.

En realidad, los enemigos del socialismo están tratando de recolonizar el mundo en nombre de su ideología inhumana y absurda que apunta incluso con los medios más violentos a los países del llamado «eje del mal» (en la retórica beligerante del ex presidente de EE.UU. George W. Bush ), y sin rehuir de la promoción abierta del «imperialismo liberal» (en las palabras del «gurú» del Primer Ministro del Partido Laborista Tony Blair y diplomático de alto rango, posteriormente, Asesor Especial del Jefe de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Xavier Solana, llamado Robert Cooper). Es así como uno de los más influyentes periódicos dominicales británicos, The Observer, presenta a Cooper, autor de un agresivo y altamente publicitado manifiesto de propaganda bélica:

«El experimentado diplomático británico Robert Cooper ayudó a dar forma a las arengas del primer ministro británico, Tony Blair, para un nuevo internacionalismo y una nueva doctrina de intervención humanitaria que ponga límites a la soberanía del Estado. El llamado de Cooper para un nuevo imperialismo liberal y la admisión de la necesidad de un doble estándar en la política exterior han indignado a la izquierda, pero el ensayo [popularizado por The Observer ] ofrece una visión no oficial rara y cándida en la filosofía de la estrategia británica en Afganistán, Irak y más allá.»[1]

De hecho, el artículo de Cooper ofrece una racionalización ideológica característica no sólo de la perniciosa idea detrás de “la estrategia británica en Afganistán e Irak», sino también sobre las raíces de la forma de pensar del dominante imperialismo global y hegemónico de los EE.UU. que juega temerariamente con fuego -potencialmente, incluso con fuego nuclear-. Estos son los principales puntos del terriblemente pretencioso artículo de Robert Cooper, que -a causa de su defensa arrogante de «la necesidad del colonialismo» y de una «intervención humanitaria que limite la soberanía» a través de su renovado «internacionalismo» imperialista- deben ser elocuentemente propagandizados y promovidos reverentemente por la prensa burguesa:

«Si bien los miembros del mundo posmoderno pueden no representar un peligro para los otros, tanto las zonas modernas y pre-modernas plantean amenazas. El reto para el mundo postmoderno es acostumbrarnos a la idea de la doble moral. Entre nosotros, operamos sobre la base de leyes y seguridad cooperativa abierta. Pero cuando se trata de los tipos más antiguos de los Estados fuera del continente postmoderno de Europa, tenemos que volver a los métodos más rudos de una era anterior –fuerza, ataque preventivo, engaño-, lo que sea necesario para hacer frente a aquéllos que todavía viven en el mundo del siglo XIX donde los estados se valían por sí mismos. Entre nosotros, mantenemos la ley, pero cuando operamos en la selva, también hay que utilizar las leyes de la selva. El desafío planteado por el mundo pre-moderno es nuevo. El mundo pre-moderno es un mundo de estados fallidos. (…) Es precisamente a causa de la muerte del imperialismo que estamos viendo el surgimiento del mundo pre-moderno. Imperio e imperialismo son palabras que se han convertido en una forma de abuso en el mundo posmoderno. Hoy en día, no hay poderes coloniales dispuestos a asumir el trabajo, a pesar de las oportunidades, tal vez incluso la necesidad de la colonización es tan grande como lo fue en el siglo XIX. Todas las condiciones para el imperialismo están ahí, pero tanto la oferta como la demanda de imperialismo se han secado. Y es más, los débiles siguen necesitando del fuerte y el fuerte todavía necesita un mundo ordenado. Un mundo en el que la eficiente y bien gobernada exportación de estabilidad y libertad, que está abierto a la inversión y al crecimiento, todo esto parece eminentemente deseable. Lo que se necesita entonces es un nuevo tipo de imperialismo, uno aceptable para un mundo de los derechos humanos y los valores cosmopolitas «.[2][3]

El hecho de que el nivel intelectual de tal «pensamiento estratégico» está al nivel de las proyecciones febriles de un charlatán no hace absolutamente ninguna diferencia en sus entusiastas propagandistas. Para los intereses perversos de la agresiva dominación imperialista se deben elevar todas las «visiones» autoproclamadas de este tipo (denominada con jactancia una «visión real» por su autor) a la altura de la universalmente elogiada sabiduría «democrática«. Al mismo tiempo, los hostiles postulados propagandísticos defendidos por ellos deben ser llamados a constituir la manifestación indiscutible de los «derechos humanos y valores cosmopolitas«. Al igual que el grotesco, pero igualmente agresivo decreto del ex presidente Bill Clinton, que con arrogancia proclamó que «sólo hay una nación necesaria, los Estados Unidos de América».

Es comprensible, por supuesto, el mismo espíritu imperialista desnudo se materializa en la amenaza crudamente expresada contra Pakistán por Richard Armitage, el subsecretario de Estado norteamericano en el momento de la presidencia de George W. Bush, según ha informado en una entrevista en vivo por televisión en Washington en 2006 transmitida nada menos que al Jefe de Estado de Pakistán en aquel momento, el general Musharraf, quien recibió la amenaza. Según la amenaza de Armitage, Pakistán sería «bombardeado hasta llevarlo hasta la Edad de Piedra» (sin duda gracias a los buenos servicios del poder destructivo indispensable de armas nucleares) a menos que el Gobierno de Musharraf obedeciese plenamente las órdenes de los Estados Unidos en relación a la guerra en Afganistán.

De la misma manera, otro alto «pensador estratégico» de la Administración de los Estados Unidos, Thomas Barnett, -Investigador Estratégico Senior en el US Naval War College en Newport, Rhodes Island- pontifica en su libro que:

«La visión estratégica de los Estados Unidos necesita centrarse en hacer crecer el número de estados que reconozcan un conjunto estable de normas relativas a la guerra y la paz. (…) Los Estados Unidos, pienso, tiene la responsabilidad de usar su enorme poder para hacer que la globalización sea verdaderamente global. De otro modo, partes de la humanidad serán condenadas a un estado marginal que eventualmente los define como enemigos. Y una vez que los Estados Unidos los nombra enemigos, invariablemente habrá guerra contra ellos, desatando la muerte y la destrucción. Esto no es una asimilación forzada, declama Barnett, ni la extensión del Imperio, sino que es la expansión de la libertad«.[4]

Por otra parte, las consecuencias brutales de esta «visión estratégica de la libertad en expansión» se explican en una entrevista concedida por el mismo Thomas Barnett a la revista Esquirede esta forma abiertamente agresiva y cínica: «¿Qué significa este nuevo enfoque para esta nación y el mundo en el largo plazo? Quiero ser muy claro al respecto: los chicos nunca volverán a casa. Estados Unidos no abandonará el Medio Oriente hasta que el Medio Oriente se una al mundo. Es así de simple. Sin salida, significa sin estrategia de salida«.

Naturalmente, es totalmente irrelevante cuál de los dos partidos conforma el gobierno de los EE. UU. en relación al cinismo y la hipocresía habituales con las que se justifican los crímenes de guerra cometidos agresivamente para el consumo del público. Los presidentes y candidatos a la presidencia de ese país declararon solemnemente como una regla, en rigurosa conformidad al derecho internacional, que en sus emprendimientos bélicos no se tolerará ninguna presión tendiente al “cambio de régimen”, sabiendo muy bien que un “cambio de régimen” es exactamente -en interés del imperialismo hegemónico global de su propio estado- el verdadero objetivo de sus constantes y renovadas aventuras de guerra.

Un ejemplo bastante obvio al respecto, fue el caso del candidato a presidente demócrata y ex vicepresidente Al Gore, quien aseguró a su electorado en 2002, con untuosa hipocresía, que apoyaba sin reservas la guerra contra Irak porque ésta no significaría «un cambio de régimen», pero sí «el desarme de un régimen que poseía armas de destrucción masiva». Las supuestas «armas de destrucción masiva», como todos sabemos, no existían, pero el objetivo cínicamente negado de «un cambio de régimen» fue despiadadamente afirmado en la guerra librada en este país, causando la muerte de cientos de miles de personas.

Nadie debería sorprenderse, entonces, de las políticas totalmente cínicas e hipócritas a las que son forzados los órganos de toma de decisiones internacionales en nuestros días por los presidentes y primeros ministros occidentales como ya lo hemos presenciado dolorosamente en el pasado. La engañosa justificación de la guerra contra Libia es un ejemplo evidente al respecto. Los presidentes y primeros ministros de las «democracias» occidentales parecen suponer, en plena sintonía con su cinismo proclamado, un «doble estándar en la política exterior»que siempre se puede imponer a la población de sus países y al resto del mundo la degradación ya existente de la ley y de la política internacionales en virtud de su dominación actual de las relaciones de poder establecidas y los organismos correspondientes de la toma de decisiones a nivel internacional y la opinión pública.

2.

Sin dudas, de esta manera los enemigos del socialismo -que ponen en peligro la supervivencia de toda la humanidad con sus imprudentes aventuras bélicas- están tratando de anular todo el progreso histórico logrado hasta la actualidad. Lo hacen con el fin de perpetuar su llamado «imperialismo liberal» y la dominación total de los países menos poderosos militarmente «desatando muerte y destrucción». Ellos se empeñan en perseguir tales objetivos ya ni siquiera bajo la modalidad de las amenazas de «ataques preventivos» anteriores, sino por medio de «ataques pre-preventivos”, ahora defendidos abiertamente y de carácter totalmente arbitrario, destinados a ser librados contra quienquiera que deseen atacar en el nombre de los «derechos humanos y los valores cosmopolitas» y la pretendida «expansión de la democracia y la libertad» instalada por sus «intervenciones humanitarias».

Se trata de un flagrante intento de revertir el curso de desarrollo histórico en el siglo pasado, que demostró el carácter contradictorio e insostenible de la destructiva expansión del capital monopólico imperialista en nuestro planeta forzado hasta sus límites, y que socava las condiciones más elementales de nuestra supervivencia ecológica mediante el despilfarro criminal de materias primas del mundo y de los recursos humanos y por la destrucción sin sentido de la propia naturaleza. Por otra parte, mientras que en las primeras etapas del desarrollo capitalista, el orden reproductivo establecido podía reconstituir su normalidad operativa a través de sus crisis coyunturales, asociadas a la liquidación periódica de capitales improductivos, en las últimas cuatro o cinco décadas, el sistema capitalista devino incorregiblemente derrochador y se hundió en una crisis estructural cada vez más profunda.

Entonces, el aumento de la destructividad de la que somos testigos bajo ningún punto de vista se trata de una coincidencia histórica pasajera, ni es la aberración corregible de algunos responsables de políticas equivocadas y sus «asesores visionarios”. Por el contrario, es el corolario fatal de nuestro tiempo, que surge incontenible de la profunda crisis estructural de nuestro históricamente insostenible orden social reproductivo.

Esta es la razón de porqué los representantes económicos y políticos del sistema capitalista deben recurrir a la imposición de cada vez más devastación, tanto en el dominio de la vida material -en la destructiva economía productiva y en el fraudulento y aventurero mundo de las finanzas, así como mediante la explotación hasta un punto de no retorno de los recursos naturales vitales del planeta y exterminando irresponsablemente innumerables especies vivas necesarias para mantener el necesario equilibrio ecológico de la naturaleza- junto con el catastróficamente derrochador campo militar, y haciendo todo lo posible con la vana esperanza de resolver (o al menos, mantener de forma indefinida bajo su control), la crisis estructural del sistema establecido.

Sin embargo, la triste realidad del asunto es que la única manera viable de resolver con éxito y de manera duradera la extendida crisis estructural de nuestro peligroso orden productivo es la institución y puesta en funcionamiento de un orden social reproductivo radicalmente diferente e históricamente sustentable. Por una vez un sistema productivo global alcanza los límites de su viabilidad estructural determinada históricamente y demuestra a las claras su creciente derroche y destructividad en todos los planos de intercambio social. Como lo demuestra el «capital globalizado» en nuestro tiempo, no hay otra manera de superar las determinaciones estructurales potencialmente destructivas de un sistema de este tipo, que no sea la adopción de una estructura fundamentalmente diferente para la reproducción de la vida social. Para la más profunda crisis estructural de un orden social integral de reproducción se requiere, inevitablemente, de la institución de un cambio estructural adecuado.

Durante la larga fase ascendente del desarrollo histórico del capital el proceso necesario de expansión capitalista y la acumulación se podían efectuar sin demasiadas alteraciones. Esta situación comenzó a cambiar de forma significativa con la aparición de la fase descendente del sistema de desarrollo en Europa, un par de décadas antes de la mitad del siglo XIX. En ese momento, el antagonista del capital hegemónico, el trabajo, apareció en el escenario histórico con sus propias reivindicaciones como el sujeto activo de un orden alternativo cualitativamente diferente de la reproducción de la vida social, empezando a hacer valer sus reclamos en la forma de acción organizada.

La temprana formación y organización de este movimiento coincidirá con el estallido de la mayor crisis económica y social y los consiguientes levantamientos revolucionarios de la década de 1840 en distintas partes de Europa. Este proceso se asocia necesariamente con una vital articulación internacional de las demandas de los obreros para el establecimiento de un orden social reproductivo hegemónico alternativo como, a partir de ese momento y en adelante, se expone claramente en el Manifiesto Comunista escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, a petición de sus compañeros de la Liga Comunista fundada en 1847. Respecto del estructuralmente arraigado orden reproductivo del capital, que tiende irresistiblemente hacia su ampliación y la integración global, sólo se podría superar con éxito a través de la alternativa hegemónica del mismo modo en todo el mundo para la autoafirmación del trabajo en una «nueva forma histórica». Mientras, el joven Marx y Engels habían caracterizado en el Manifiesto Comunista cómo las crisis de su tiempo se hacían cada vez más graves:

“ Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes. Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo en todos los países. (…) En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento y autarquía de las regiones y naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. (…) Las relaciones burguesas de producción y de cambio, las relaciones burguesas de propiedad, toda esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir como por encanto tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros. (…) Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno. ¿Cómo vence la burguesía esta crisis? De una parte, con la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, con la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿De qué modo lo hace, pues? Preparando crisis más extensas y violentas y disminuyendo los medios para prevenirlas.[5]

Sin embargo, la Liga Comunista para la que fue escrito este visionario Manifiesto sobreviviría muy poco tiempo. Debido a la feroz persecución, al encarcelamiento de sus adherentes y por ser organizacionalmente débil en Alemania, tuvo que ser disuelta por los miembros restantes cinco años después de su fundación, en 1852. Como es comprensible, se hizo evidente que sólo una poderosa organización internacional de la clase trabajadora podía mantener su posición en contra de la embestida del orden dominante, que se esperaba también en el futuro. Así la necesidad de una constitución organizacionalmente sostenible y para la correspondiente orientación estratégica combativa de un movimiento internacional de este tipo apareció en la agenda histórica en la década de 1850 y se mantuvo desde ese momento como el reto ineludible para las sucesivas generaciones de los antagonistas hegemónicos del capital.

3.

Naturalmente, las «crisis más extensas y más violentas» que se anticipaban en el Manifiesto Comunista se desplegaron en las zonas capitalistas más desarrolladas de Europa, como Francia e Inglaterra. En consecuencia, se produjo una gran tentación de generalizar acerca de las posibilidades de una transformación revolucionaria sobre esa base. Efectivamente, algunos de los enunciados del propio Marx apuntaron en esa dirección en medio de las crisis financieras que se desarrollan en la segunda mitad de la década de 1850.

Sin embargo, a modo de reflexión autocrítica en términos de las perspectivas de desarrollo histórico de más largo plazo, podemos leer estas palabras en una de las cartas seminalmente importantes de Marx a Engels:

«(…) La tarea histórica de la sociedad burguesa es el establecimiento del mercado mundial, al menos en sus líneas básicas, y un modo de producción que descansa sobre su base. Desde que el mundo es redondo, parece que esto se ha logrado con la colonización de California y Australia y con la anexión de China y Japón. Para nosotros, la pregunta difícil es la siguiente: ¿La revolución en el continente [europeo] es inminente y su carácter será a la vez socialista? ¿No sería necesariamente aplastada en este pequeño rincón del mundo, ya que en un terreno mucho más amplio del desarrollo de la sociedad burguesa está todavía en ascenso?[6]

En este espíritu crítico tan aleccionador, dos cuestiones fundamentales debían quedar claramente definidas relativas a la orientación estratégica del movimiento emancipatorio de la clase obrera: un movimiento que a la luz de la dolorosa experiencia histórica de su pasado reciente (sufrido a través de la derrota de la Liga Comunista) tuvo que ser reconstituido sobre una base lo más amplia posible compatible con su carácter combativo vitalmente necesario.

La primera cuestión en este sentido fue el objetivo general sin concesiones del propio movimiento socialista organizado, previendo la superación radical del sistema reproductivo del capitalen su totalidad, en abierta oposición al espontaneísmo propio del sindicalismo -para asegurarse contra todo maximalismo sectario a fondo legítimo, pero lejos de ser exclusivo-, y su tendencia a privilegiar preocupación por la mejora de los salarios únicamente. Este punto fue subrayado con fuerza en un importante discurso pronunciado por Marx en 1865 ante un público de clase trabajadora de la recientemente creada «Asociación Internacional de los Trabajadores» en estos términos:

“Los sindicatos trabajan bien como centros de resistencia contra las usurpaciones del capital. Fracasan, en algunos casos, por usar poco inteligentemente su fuerza. Pero, en general, fracasan por limitarse a una guerra de guerrillas contra los efectos del sistema existente, en vez de esforzarse, al mismo tiempo, por cambiarlo, en vez de emplear sus fuerzas organizadas como palanca para la emancipación final de la clase obrera; es decir, para la abolición definitiva del sistema del trabajo asalariado.”[7]

En este sentido, el primer objetivo general estratégico del movimiento de masas organizado tenía que ser la institución de un cambio estructural radical en el modo establecido de la reproducción social toda, y no sólo la mejora, más o menos circunstancial y potencialmente divisoria, de las condiciones materiales y culturales de existencia de los miembros de la clase obrera en algunos países o regiones particulares, que sólo podía ser una lucha contra los efectos de la invasión del capital al nivel de vida de los trabajadores, dejando sus fundamentos causales necesarios sin modificación alguna.

El segundo principio estratégico fundamental era igualmente importante. Se trata de la necesidad de una orientación totalmente internacional y la solidaridad de la estructura organizativa prevista en sí. Para el éxito a largo plazo de los objetivos emancipatorios que se persiguen -definidos como la «abolición definitiva del sistema de salarios» contra el despliegue global del poder del capital- realmente se dependía de la capacidad del trabajo para igualar el poderío de su adversario de clase, a través de su propia acción internacional militante conscientemente coordinada en todas partes. De lo contrario, los éxitos parciales obtenidos en algunas áreas limitadas podrían ser, tarde o temprano, revertidos e incluso anulados por el poder del capital internacional que tiende hacia su ampliación e integración global.

La «Asociación Internacional de Trabajadores», que se hizo conocida en la historia de la clase obrera como la Primera Internacional, fue fundada en 1864 en el espíritu de estos objetivos estratégicos fundamentales estrechamente interconectados. Esta organización mantuvo una sólida reputación durante toda una década de existencia, en comparación con la relativamente efímera y mucho menos influyente Liga Comunista. Sin embargo, el continuo ascenso histórico del capital en ese «terreno mucho más amplio», según lo subrayado por Marx en su carta citada anteriormente a Engels, jugó también en contra de esta organización internacional mucho más amplia de los trabajadores. De hecho, tal como había advertido Marx, la revolución del 1871 también conocida como Comuna de París fue «aplastada en un pequeño rincón europeo del mundo», reprimida sangrientamente por las fuerzas brutales de la clase dominante del orden. De modo que así quedó absolutamente claro que todos los intentos de una transformación revolucionaria de la sociedad pueden esperar la misma ferocidad de respuesta que los partidarios de la Comuna tuvieron que padecer en Francia.

Esta dimensión de la relación de fuerzas internacional entre la creciente ascendencia imperialista a favor del capital a nivel mundial y las desfavorecidas organizaciones del trabajo fue una de las principales razones por las que la orientación estratégica internacional, absolutamente necesaria, del movimiento obrero sufrió una gran derrota histórica con la desaparición de la Primera Internacional. Este giro de los acontecimientos en contra del avance del movimiento de la clase obrera internacional es tanto más problemático en vista del hecho de que en términos históricos generales, el sistema capitalista hacia la mitad del siglo XIX ya había entrado en la fase descendente de su desarrollo como sistema productivo.

En su fase ascendente el sistema capitalista estaba afirmando con éxito sus logros productivos sobre la base de su dinamismo expansivo interno, aún sin el imperativo de un empuje monopólico-imperialista de los países capitalistas más avanzados para asegurar militarmente la dominación mundial. Sin embargo, mediante la irreversible circunstancia histórica de entrar en la fase productiva descendente, el capitalismo devino inseparable de una necesidad cada vez intensa de extensión monopólica-militarista y sobreextendiendo sus límites estructurales, tendiendo a su debido tiempo en el plano productivo interno hacia el establecimiento y la criminal puesta en operación de una «industria armamentista permanente», junto con las guerras necesariamente asociadas con ella.

De hecho, mucho antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, Rosa Luxemburgo identificó claramente la naturaleza de este fatídico desarrollo monopólico – imperialista en el plano de la producción destructiva escribiendo en su libro La acumulación del capital sobre el papel de la producción militar masiva que:

«El capital mismo, en última instancia, controla este movimiento automático y rítmico de la producción militar a través del Parlamento y una prensa cuya función es moldear la llamada ‘opinión pública’. Por eso, este particular empleo de la acumulación capitalista parece en principio capaz de una expansión infinita».[8]

En otro sentido, la utilización cada vez más ineficiente de energía, recursos vitales y materiales estratégicos llevaba consigo no sólo la articulación cada vez más destructiva de la autoafirmación del capital y sus determinaciones estructurales sobre el plano militar (con el Parlamento manipulando a la «opinión pública» que ni siquiera cuestionaba y, mucho menos, regulado apropiadamente), sino también con respecto al avance cada vez más destructivo de la expansión del capital sobre la naturaleza. Irónico pero de ninguna manera sorprendente, este giro regresivo del desarrollo histórico del capitalismo como tal, también llevaba consigo algunas negativas consecuencias amargas para la organización internacional del trabajo.

De hecho, en esta nueva articulación del sistema capitalista en el último tercio del siglo XIX, con su fase imperialista-monopólica inseparable de su extendida supremacía mundial, se abrió una nueva modalidad de dinamismo expansivo (más antagónica y, en última instancia, insostenible) en el gigantesco beneficio de un puñado de países imperialistas privilegiados, posponiendo así el «momento de la verdad» que acompaña la incontenible crisis estructural del sistema en nuestro propio tiempo. Este tipo de desarrollo imperialista-monopólico inevitablemente dio un gran impulso a la posibilidad de la expansión y acumulación militarista del capital. No importa cuán grande fuera el precio, tenía que ser pagado en su momento para la destrucción constante y la intensificación de la nueva dinámica expansiva. En efecto, el dinamismo de los monopolios apuntalados en la industria militar tuvo que asumir la forma de dos guerras mundiales devastadoras, así como la total aniquilación de la humanidad implícita en una posible tercera guerra mundial, además del peligro de destrucción en curso de la naturaleza que se hizo evidente -hasta por las peores apologistas- de un modo innegable en la segunda mitad del siglo XX.

Pero volviendo al desarrollo de los trabajadores en el momento de la Primera Internacional, el segundo factor histórico importante que lleva consigo una gran desventaja a la originalmente prevista constitución del antagonismo histórico al capital como un movimiento internacional de masas, son sus tentaciones e ilusiones en contraste con la solidaridad socialista combativa esencial entre los miembros nacionales del movimiento, fue el surgimiento de los partidos políticos de la clase obrera electoralmente más influyentes en unos cuantos países monopólicos-imperialistas potencialmente más exitosos. La prueba documental más dolorosa y reveladora al respecto es la Crítica del Programa de Gotha de Marx que proféticamente anticipa las consecuencias profundamente negativas derivadas de la reorientación oportunista del movimiento socialdemócrata alemán, en el momento de la unificación del ala izquierda de los «Eisenacheanos»[9] y los, cada vez más, acomodaticios “Lasalleanos” socialdemócratas. En cuanto a los lasalleanos, como dieron a entender las palabras de sospecha expresadas por Marx en una etapa anterior: estaban «probablemente en el entendimiento secreto con Bismarck»[10], el imperialista «Canciller de Hierro» de Alemania. Este «entendimiento» impío fue, efectivamente revelado medio siglo más tarde por la grave evidencia de la correspondencia de Lassalle con Bismarck, que fuera publicada recién en 1928.

Como se supo a través de esta correspondencia, Lassalle envió a Bismarck los Estatutos de la Asociación General de los Trabajadores Alemanes -una organización que él dirigía en secreto- y añade a estos documentos sus comentarios traicioneros: «Los Estatutos lo convencerán claramente que la verdad es que la clase obrera siente una inclinación instintiva hacia una dictadura, si se puede primero persuadir de que la dictadura se ejercerá en su interés, y lo mucho que, a pesar de todos los puntos de vista republicanos -o más bien, precisamente a causa de ellos- por lo que estarían inclinados, como le dije hace poco, a considerar a la Corona, en oposición al egoísmo de la sociedad burguesa, como representante natural de la dictadura social, si la Corona por su parte jamás podría tomar una determinación -ciertamente muy improbable- a dar un paso en falso en una línea verdaderamente revolucionaria y conduciendo desde la monarquía las órdenes privilegiadas hacia una monarquía social y revolucionaria del pueblo.»[11]

Sin saber nada en concreto sobre este diseño secreto pergeñado por Lassalle para vender a los trabajadores socialdemócratas a la (aspirante a la expansión imperialista, por lo tanto, en búsqueda del apoyo de la clase trabajadora) dictadura de clase enemiga respaldada rápidamente e, incluso, idealizada por Lassalle, Marx trata al hacedor de la unificación socialdemócrata con el mayor recelo. Su devastadora Crítica del Programa de Gotha -que por razones internas del partido sería mantenida bajo llaves por la cúpula del partido unificado durante dieciséis años, y publicada mucho después de la muerte de Marx, como resultado de la sola insistencia en voz alta de Engels- señala del modo más claro posible el carácter funesto del ilusorio callejón sin salida electoral emprendido por el movimiento socialdemócrata a finales de la década de 1870. Engels remarcó también en el momento de la mordaz disputa sobre El Programa de Gotha en su correspondencia con Augusto Bebel de 1875, que la unificación oportunista de las dos alas del futuro partido socialdemócrata trajo aparejadas consecuencias de largo alcance según: «el principio de que el movimiento obrero es un movimiento internacional está, para todos los designios y propósitos, completamente desautorizado.«[12]

La clamorosa confirmación de este diagnóstico justificadamente condenatorio por parte de Marx y Engels fue suministrada trágicamente por el mismo partido socialdemócrata frente al estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando el partido se puso, sin ninguna reserva, del lado de la desastrosa aventura imperialista de su país. También, por todos los desarrollos históricos desplegados posteriormente, incluyendo el colapso de la socialdemócrata República de Weimar y el revanchismo catastrófico de movimiento liderado por Hitler -apoyado electoralmente por la mayoría de la población alemana- que arrastró a Alemania en la aún más destructiva Segunda Guerra Mundial que lo que el mundo tendría que soportar en la Primera, la socialdemocracia no podía desvincularse de su cubierta nacionalista, imponiendo así también sus propios grilletes al movimiento de la clase trabajadora internacional bajo su continuada influencia electoral.

4.

De esta forma, los tempranos intentos de establecer una organización internacional combativa de la clase obrera, terminaron en una grave decepción histórica.

Los problemas internos de la Primera Internacional -a pesar del hecho de que todavía estaba bajo la incansable dedicación intelectual y el liderazgo político de Marx- fueron acrecentándose más pronunciadamente en los últimos años de la década de 1860. Eso resultó en que, para 1872, Marx fue forzado a trasladar su centro de organización a Nueva York, en un hecho decepcionante, para intentar preservar su fuerte orientación internacional y su misma existencia.

Sin embargo, la cambiante fuerza centrífuga de los movimientos nacionales y la escalada de las naciones más imperialistas, a las cuales las organizaciones particulares estaban vinculadas, demostraron que era demasiado para soportar. Este curso fue, por supuesto, gravemente afectado por la brutal represión militar de la Comuna de Paris en 1871, a la que el Canciller Otto von Bismarck, contribuyó de la manera más cruel. En medio de la batalla de la Comuna por sobrevivir, lanzó contra los comuneros, a los prisioneros de guerra franceses capturados por su ejército, proporcionando de ese modo, un devastador material político y militar, prueba de la solidaridad de clase burguesa. Y ahí no se detuvo. Durante los años 1871-72, el canciller Bismarck trabajó en el establecimiento de una acción internacional en contra de los movimientos revolucionarios de la clase trabajadora. En octubre de 1873 sus esfuerzos fueron exitosamente implementados a través de la formación de la Liga de los Tres Imperios: Alemania, Rusia y Austria-Hungría, con un objetivo unificador consciente de tomar acciones comunesante la posibilidad de “Disturbios Europeos” causados por la clase trabajadora de cualquier país. Así es cómo Bismarck “descubrió” el traicionero plan de Lassalle de una dictadura militar para ser instituida y ejecutada en beneficio de las clases trabajadoras”, en conjunto con la Monarquía, como la proyectada “representación natural de la dictadura social”.

No es sorprendente, entonces, que la Primera Internacional se haya desintegrado como resultado de las intensas presiones y contradicciones que prevalecían entre sus partes constituyentes, gracias al gran número de signos de alza recibidos por el capital en el último tercio del siglo diecinueve, a través de la apertura de su fase monopólico-imperialista de desarrollo. Lamentablemente, en ese sentido, la experiencia de la Primera Internacional, a pesar de la dedicación heroica de partidarios combativos, demostró ser un movimiento prematuro en términos históricos, bajo las condiciones dadas en gran parte del mundo, de desarrollo de la sociedad burguesa todavía en ascenso. Esta circunstancia, ayudó a superar las grandes crisis financieras de 1850 y 1860, redefiniendo la relación de las fuerzas por un largo período histórico a favor de la perversa expansión del capital, independientemente de cuán problemático -de hecho, en vista de sus sucesivas guerras mundiales globales y la destructiva usurpación de la naturaleza, mucho más que problemático- fuera ese ascenso fuera.

Naturalmente, la socialdemócrata Segunda Internacional que luego emergió de la unificación de los Eisenacheanos y los Lasalleanos no podía estar remotamente más lejos del ideal que una vez fue, una organización internacional combativa de la clase obrera. Por otra parte, demostró la fatídica inadecuación de esa organización, de la que se esperaba la afirmación de una alternativa hegemónica de los trabajadores al capital, justo en el estallido de la Primera Guerra Mundial, a través de la total capitulación hacia los intereses de la clase imperialista dominante.

A la luz de esta amarga experiencia, la implosión provocada por la capitulación de la Segunda Internacional, la Tercera Internacional se constituyó bajo la guía de Lenin, al terminar la Primera Guerra Mundial, y por un tiempo, prometió una radical reorientación estratégica del movimiento socialista internacional.

Sin embargo, no mucho tiempo después de la muerte de Lenin, también la esperanza que acompañaba a la Tercera Internacional fue una decepción total, ya que esa organización se transformó en un flexible instrumento de las políticas del Estado estalinista, y como resultado esperado, se disolvió. Ni siquiera la Cuarta Internacional, pudo remediar la situación. Probó que iba a ser incapaz de estar a la altura del designio original de Marx de constituir un combativo movimiento de masas de la clase obrera internacional, a pesar de las expectativas de su fundador y sostenedores. La fragmentación y división fueron moneda corriente en las organizaciones políticas radicales, militando erróneamente en contra de la esperanza de ganar influencia. Con respecto a los partidos alguna vez asociados a la Tercera Internacional, el triste hecho histórico es que, precisamente, algunos de los más grandes en los países capitalistas occidentales -como los partidos comunistas italiano y francés- se transformaron dentro del acomodaticio marco del sistema parlamentario, en típicas formaciones políticas neoliberales y, por ello, en pilares del orden establecido.

5.

Hoy las condiciones son muy distintas, no solo en un sentido negativo, mostrando la intensificación de los peligros para la supervivencia de la humanidad, tanto en el plano militar como en el ecológico, sino también en un lejano y negligente camino también para lo mejor.

Para estar seguro, la temprana destructividad que experimentamos hoy, -manifestada a través de las interminables guerras por el imperialismo hegemónico global (idealizadas por sus “visionarios” apologistas diciendo que: “nuestros muchachos nunca regresarán a casa”, porque necesitamos al “nuevo imperialismo de los derechos humanos y los valores cosmopolitas”, mientras sus criminales de guerra líderes políticos, se recompensan con el Premio Nobel de la Paz) a través de la destrucción de la naturaleza sin sentido- representa un potencialmente más agudo peligro nunca visto en la historia humana y, por supuesto, esto trae una necesaria respuesta combativa de parte de un históricamente sostenible movimiento de masas. Al mismo tiempo, sin embargo, el sistema capitalista tradicional pospone el “momento de la verdad” -exportando sus problemas y contradicciones al terreno de su ascendencia formalmente disponible en aquella “gran parte del mundo, en vez del pequeño lugar de Europa”- siguiendo su curso histórico. No es simplemente que la destructividad nunca la resolvió -y nunca podría resolverla- por sí misma. Principalmente, porque cada sistema productivo concebible, incluso el más poderoso jamás conocido en la historia humana: el alguna vez irresistible sistema capitalista, tiene su históricamente infranqueable límite estructural.

El “pequeño rincón del mundo” del cual Marx habló en 1858 ya no es un pequeño rincón. En las condiciones actuales, los graves problemas del sistema capitalista, incrementando la saturación y la extralimitación destructiva de sí mismo, continúa ensombreciéndose por todos lados. El histórico ascenso del capital, está por ahora totalmente consumado también en “aquel terreno más amplio”, cuya desconcertante existencia, Marx tuvo que reconocer en su carta a Engels de 1858.

Por otra parte, bajo las nuevas circunstancias históricas, las crisis económicas también se desenvolvieron de una forma muy diferente. En tiempos del ascenso global del capital, las crisis irrumpieron con regularidad cíclica en forma de “grandes tormentas eléctricas” (en palabras de Marx), seguidas por, relativamente, largas fases de expansión cíclicas. En gran contraste con lo que sucede ahora, al fin de la era histórica de ascenso del capital, es la creciente frecuencia de fases de recesión que tienden hacia una depresión continua. Y dado el carácter global entrelazado de la autoafirmación del sistema capitalista, sólo a través de una organizada y sostenida acción combativa, las fuerzas destructivas del capital en detrimento del orden reproductivo, pueden ser derrotadas, contra la defensividad que caracterizaba al movimiento socialista en el pasado.

Con respecto a la constitución y exitosa puesta en marcha de una Nueva Internacional, no es sólo obviamente arduo, sino muy urgente en estos días. De hecho, la perspectiva positiva en relación con esta tarea es que es la primera vez en la historia que el combativo movimiento internacional de la clase obrera -la única alternativa hegemónica factible al capital- puede realizarla. Algunos de los mayores factores sociopolíticos, que en el pasado han contribuido al posicionamiento de fuerza del capital, tendiendo la fuerza laboral hacia una postura defensiva significativa, han sido bloqueados en nuestro tiempo, dificultando una forma práctica de salida al capital de la crisis actual.

Es importante recordar aquí la anteriormente mencionada “invasión de capitales”, subrayado por Marx en su correspondencia al Consejo General de Asociaciones de Trabajadores, sobre el tema del estándar de vida de los trabajadores, con su doble competitividad directamente afectando al trabajo. A primera vista, esta competitividad significaba el enfrentamiento del trabajo con el capital por la distribución del producto social, teniendo el capital, la obvia ventaja de controlar los medios y condiciones de producción. Al mismo tiempo, en una segunda mirada, los trabajadores individuales, así como varios sectores del trabajo, habían sido involucrados en una lucha competitiva para asegurarse las condiciones económicas de existencia, resultando nuevamente en desventaja la clase trabajadora, a través de sus divisiones internas y correspondiente orientación sectorial, tendiendo a socavar con ello, sus intereses estratégicos generales. Es por esto que Marx contrastaba con la tradicional y buscada acción contra la invasión del capital sobre la distribución de un producto social, obtenido bajo condiciones capitalistas -un tipo de acción necesariamente confinada a una competitiva división laboral para cuestionar defensivamente sólo los efectos del sistema, pero no su fundamento causalestructuralmente determinado- la necesidad de adoptar una estrategia por parte de los trabajadores para “usar sus fuerzas organizadas como palanca para la emancipación final de la clase obrera, que es lo mismo que decir, la abolición definitiva del sistema de salarios”.

Como todos sabemos, ninguna de las cuatro internacionales del movimiento de la clase obrera pudo realizar la estrategia marxista para superar, a través de una ofensiva sostenida, la estructura causal del sistema bajo las circunstancias históricas que prevalecían. En el mejor de los casos, el ala radical del movimiento podría incluir alguno de estos objetivos relevantes en sus manifiestos, pero no podría realizar esos objetivos bajo el dominio estructural históricamente favorecido del sistema capitalista, durante el curso de su ascenso histórico. Más aún, el ala reformista del movimiento internacional de la clase trabajadora siempre mantuvo sus demandas dirigidas en contra de los efectos de la invasión del capital en los estándares de vida de los trabajadores y negociando poder bien dentro de los límites manejables del sistema, ayudando a la salida del capital incluso dentro de las crisis cíclicas ensayando escasos intentos para la realización del “socialismo evolutivo”, como explícitamente, pero deshonestamente, prometieron Edward Bernstein y sus almas gemelas entre los social-demócratas y laboristas tradicionales (sin mencionar a los “Nuevos”). No debemos olvidar que al final, incluso los más dóciles dogmas posibles de “reforma”, para la realización del “socialismo evolutivo”, fueron completamente abandonados.

Al respecto, el cambio histórico en nuestro tiempo está bloqueando el camino a la continua adopción de la ficción reformista, prometiendo la realización de un orden socialista estructuralmente diferente de la sociedad, a través de algunos insignificantes cambios económicos. En completo contraste, el capital en el pasado podía inducir a los trabajadores reformistas a internalizar y promover activamente la totalmente irrealizable promesa del “socialismo evolutivo” -y su hermano gemelo: el llamado “camino al socialismo parlamentario de Italia y Francia- y de esa forma podía mistificar y desarmar exitosamente a su potencial adversario: la clase trabajadora.

En vista de esta correlación desconcertante entre la promesa ficcional reformista, la brutal y aleccionadora realidad del “socialismo evolutivo” y “el camino parlamentario al socialismo”, no es para nada sorprendente que los otrora exitosos partidos occidentales de la Tercera Internacional -los partidos comunistas italiano y francés- terminaran su camino de la forma en que lo hicieron, atrapándose a sí mismos en una posición regresiva, totalmente indistinguible del neoliberalismo. Inevitablemente, por lo tanto, la dolorosa y regresiva experiencia “reformista” desarrollada desde el movimiento obrero, reabrió la pregunta de qué curso de acción debía ser tomado en el futuro para oponerse en un camino estratégicamente sustentable, a las cada vez peores condiciones de vida de los trabajadores, incluso en los países capitalistas más avanzados, no importa cuánto tiempo tome rectificar el pasado derrotista. Porque en nuestro tiempo, incluso la realización de las más limitadas demandas y objetivos elevadas por los representantes de la clase obrera, necesitan emplear formas radicales efectivamente organizadas de acciones combativas, inseparables de la estructuración del capital, favorecido desde el núcleo del sistema salarial.

La segunda avenida bloqueada para el capital, ahora en su más profunda crisis estructural, es aún potencialmente más seria. Consiste en remover la factibilidad tradicional de resolución del sistema capitalista, agravando los problemas a través de una guerra total, en conformidad a la forma en que fue y que de hecho dos veces se intentó durante el transcurso de las guerras mundiales del siglo veinte. Nada puede desbloquear esta fatídica avenida, ni siquiera el más irracional aventurerismo, defendido por los “visionarios” apologistas bélicos del capital. Para la cuestión de fondo, es una contradicción insoluble dentro del marco reproductivo del sistema del capital como tal.

Esta es una contradicción manifiesta, por un lado, a través de la despiadada concentración y centralización del capital a escala global y, por otro lado, a través de la inhabilidad estructuralmente impuesta del sistema establecido de producir esa requerida estabilidad política en su correspondiente escala global. Incluso las más agresivas intervenciones militares del imperialismo hegemónico global -al día de hoy, aquéllas de los Estados Unidos de América- en distintas partes del planeta, están destinadas a fallar. La destructividad de las guerras limitadas, sin importar cuántas, está muy lejos de ser suficiente para imponer en cualquier lado la indiscutible regla de una sola hegemonía imperialista y su “gobierno global” –lo único que podría beneficiar la lógica del capital hoy en día. Sólo la alternativa socialista hegemónica puede mostrar un camino fuera de esta destructiva contradicción. Eso es, una alternativa organizacional e históricamente viable que respete totalmente la complementariedad dialéctica de lo nacional y lo internacional, en nuestro propio tiempo histórico.

De ese modo, la pregunta sobre la autoafirmación sobre la invasión del capital ha sido radicalmente modificada bajo las actuales circunstancias, en sus términos objetivos de referencia. Por ahora, debido al irreversible desarrollo de un sistema capitalista históricamente ascendente, sin más terrenos libres para invadir y subyugar en nuestro limitado planeta; el sistema capitalista siempre en el pasado, en su necesidad de prevalecer, con su imperativo auto-expansionista de invasión, que directamente amenaza con la destrucción del sustrato natural de la existencia humana, como un intento vano de compensar por la pérdida de conquistar nuevos territorios de dominación. En consecuencia, los riesgos históricos que se disputan entre el capital y el trabajo se han convertido hoy -y así están obligados a seguir siendo también en el futuro- en todo o nada, lo que elimina incluso la limitada racionalidad de la inevitable postura defensiva del trabajo. Salvar de la destrucción las elementales condiciones de existencia humana, no puede ser visto como una concesión a ser otorgada a un cada vez más destructivo capital en control de los procesos metabólicos sociales. Esperar eso, podría representar la mayor irracionalidad y la definitiva contradicción en el período.

6.

La postura defensiva del pasado tiene que ser consignada dónde pertenece, esto es: irremediablemente en el pasado, para que pueda ser reemplazada por una alternativa históricamente sostenible. La efectiva negación del sistema capitalista global sólo es concebible a través de una intervención estratégicamente viable, apropiadamente organizada y consciente en su marco global. Esto es factible sólo a través de la constitución y operación combativa de un tipo de estructura organizacional internacional que se adecue para sobreponerse -a través de sus principios prácticos operativos históricos y total coherencia cooperativa- al estado de defensa crónica y los daños de las divisiones internas del movimiento laboral del pasado. No es la “Quinta” o la “Sexta Internacional” -al definirse a sí mismas de una forma que inevitablemente reabriría las viejas heridas y traería controversias innecesariamente recriminatorias- pero sí La Nueva Internacional comprometida en la revolucionaria negación del destructivo orden presente del capital y en la constitución de un modo radicalmente diferente de intercambio social metabólico entre sus miembros. En otras palabras, la Nueva Internacional, también podría indicar a través de su nombre, no solo el abandono del modelo defensivo, sino también que las infelices y antiguas divisiones recriminatorias han quedado en el pasado.

De este modo, La Nueva Internacional confrontaría con una consciente y positiva determinación los inabordables desafíos históricos de las necesarias bases organizacionales de igualdad sustantiva de sus partes constituyentes, articulando estratégicamente organizaciones políticas o movimientos sociales intransigentes, con movimientos de masas con orientación radical. Esto significaría la constitución de un terreno mucho más seguro de lo que fue posible en el pasado, el modo de acción históricamente sostenible a través de la cual la vital transformación socialista de nuestras sociedades existentes se lograría en el futuro.

Sin la adopción de una perspectiva socialista internacional viable, el movimiento obrero como la alternativa hegemónica al capital, no puede obtener la fuerza que necesita. Con respecto a esto, una mirada positiva, reconsiderando la historia sobre los hechos que se dieron con las anteriores internacionales debe ser tomado en cuenta. Comprensiblemente, claro está, la capitulación de la Segunda Internacional, ha perdido total relevancia y ya no nos concierne. De todos modos, incluso hoy, la evaluación adecuada de los esfuerzos radicales internacionales sostenidos históricamente, sigue siendo un tema importante, precisamente, en relación al futuro. No podemos dejar pasar a este respecto la pesada carga de fracturas internas en el ala radical del movimiento socialista, ya que esas fracturas emergieron durante el siglo pasado y continúan ejerciendo su dolorosa influencia divisionista aún hoy. Nadie negaría que en un curso esperado, dichas fracturas debieran sobreponerse en interés de los trabajadores socialistas sobre las alternativas hegemónicas del orden existente, incluso si les toma algo de tiempo para hacerlo. Lo que es absolutamente cierto, sin embargo, es que la tarea de sobreponerse a esas fracturas sólo puede ser lograda en un marco de una organización internacional, compartido positivamente.

En términos de las prioridades estratégicas que deben ser logradas, la organización cohesiva, la articulación viable y el fortalecimiento de un marco de acción socialista internacional positivo, ocupan el lugar más prominente el día de hoy. El triunfo es inconcebible sin la más desafiante confrontación a la creciente agresividad del capital, de parte de la clase obrera organizada, en lugar de la debilidad defensiva del pasado. Porque bajo las condiciones del sistema capitalista, y su profunda crisis estructural, se puede vislumbrar la intensificación del autoritarismo agresivo del capital contra el trabajo, lo que sólo puede empeorar en el futuro. La fragmentación y la división siempre tendieron a imponerle al trabajador, una postura defensiva y su corolario, la dominación del trabajador por su adversario de clase. Eso no es ni por atisbo accidental luego que las clases gobernantes romanas inventaran y practicaran por largo tiempo, mucho antes que el capitalismo, la sabiduría de divide et impera: divide y reinarás.

Con respecto al marco cohesivo de acción internacional, la adopción de principios viables orientados organizadamente es de la mayor importancia. En el pasado, la asunción de la necesidad programática de una unidad doctrinal, en las internacionales radicales probó ir en muchos casos en detrimento de su previsto avance. Solía llevar en sus espaldas el constante divisionismo y la recurrente fragmentación en vez de la fuerza cohesiva.

Mantener los requerimientos de una unidad doctrinal como el principio orientador predefinido del marco organizativo, sería igualmente malo para el desarrollo de La Nueva Internacional. Las circunstancias sociales e históricas son necesariamente diferentes en un plano global establecido, llevando a la adopción de diferentes y significativas determinaciones organizacionales, de acuerdo a las condiciones específicas sociales y políticas, y a sus correspondientes palancas estratégicas.

Naturalmente, es un requisito evidente que todas aquellas organizaciones que pertenecerían a La Nueva Internacional se definan a sí mismas en términos de su identificación con el amplio principio general y objetivo fundamental emancipatorio de la transformación socialista de la sociedad. Sin embargo, adoptar este amplio principio general y trazar el objetivo estratégico para la transformación socialista del orden social capitalista, no significa una prescripción doctrinaria, como en los sostenibles caminos particulares de instituir las medidas prácticas y modos de acción, que conduzcan a la realización de los objetivos adoptados. Este nuevo acercamiento, prevé un filoso contraste a los términos en que formalmente se defendían los requerimientos de una unidad doctrinaria que ha sido como una regla general de expulsión en el pasado, esto en detrimento del éxito esperado. En contraste, debería ser mucho más viable en el futuro, dejar que los méritos relativos de los diferentes modos y maneras, se decidan de modo positivo para la actual realización (o no) de las tareas adoptadas por las partes constituyentes y las unidades organizacionales particulares, en su práctica social y política combativa buscada, de acuerdo a la inevitable variedad de circunstancias históricas y sociales. Ese modo de operar sería en sus resultados cooperativamente aditivo y cohesivo, en vez de fragmentador. Esa es la manera de accionar bajo las desafiantes condiciones de nuestro tiempo. El establecimiento y la combativa puesta en funcionamiento de La Nueva Internacional sería el marco de organización más apropiado para enfrentarnos a este desafío.

Notas:

[1] “The New Liberal Imperialism”, The Observer Wordview Extra, Sunday, April 7, 2002. (“El Nuevo Imperialismo Liberal” N. del T.)

[2] Ibid.

[3] N. del T.: Todos los destacados en la presente cita y en las que siguen a lo largo del texto corresponden al autor.

[4] Reseña de Richard Peet sobre el libro de Thomas Barnett: The Pentagon’s New Map: War and Peace in the Twentyfirst Century (El Nuevo Mapa del Pentágono: La Guerra y la Paz en el siglo XXI) en Monthly Review, Enero, 2005.

[5] Marx, K. y F. Engels, El Manifiesto Comunista, SARPE, Madrid, 1985, Pp. 31-34. Traducción de Editorial Progreso, Moscú. El autor utiliza una versión inglesa editada en Selected Works, Lawrence and Wishat, Londres, 1958, vol I, pp. 37-40.

[6] Marx, Letters to Engels, 8 October 1858. En este caso y en las cartas que siguen se optó por efectuar la traducción directa al español de la referencia aportada por el autor (N. del T.).

[7] Marx, Salario, Precio y Ganancia, discurso de Carlos Marx en inglés en las sesiones del Consejo General de la Primera Internacional celebradas el 20 y 27 de junio de 1865. Este discurso se originó de las palabras pronunciadas por John Weston, miembro del Consejo General, el 2 y el 23 de mayo. Weston trató de comprobar con sus palabras que una elevación general en el nivel de salarios no les traería provecho a los obreros y que, por tanto, las tradeuniones tenían un efecto «perjudicial». El manuscrito de Marx de este discurso se ha conservado. El discurso fue primero publicado en Londres en 1898 por la hija de Marx, Eleanor Aveling, bajo el título de Valor, precio y ganancia, con un prefacio de Edward Aveling. En el manuscrito, las observaciones preliminares y los primeros seis capítulos no llevaban títulos,y fueron añadidos por Edward Aveling. Traducción propia contrastada con la edición de 1976 efectuada por Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, 1954. El autor utiliza la versión compilada en Selected Works, op.cit.

[8] Rosa Luxemburgo, La Acumulación del Capital, Routledge, Londres, 1963, p. 466. (N de T). En este caso se optó por traducir directamente el texto citado por el autor, aunque existen diferentes versiones del texto de Luxemburgo traducidas al español.

[9] N de T: El término Eisenachers se utilizaba coloquialmente para denominar a los miembros del Partido de los Trabajadores Social Demócratas o SDAP, por sus siglas en alemán, fundado en Eisenach en 1869.

[10] Marx, Letters to Engels, 18 February 1865.

[11] Lasalle, Letter to Bismark, June 8, 1863.

[12] Engels, Letter to August Bebel, 18-28 March, 1875.

Traducción: Valentina Picchetti

Revisada para su publicación por Mario Hernandez

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=232292

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Venezuela: ¿En la elección de gobernadores se define el futuro?

Por: Aram Aharonian

Millones de venezolanos saldrán a votar el domingo 15 para elegir a los gobernadores de los 23 estados del país, en unos comicios donde se prevé una alta abstención. Hay muchos pronósticos, pero en realidad son 23 elecciones con características y situaciones diferentes, aunque en la mayoría de los estados sólo se presenten dos opciones: oficialismo u oposición.

Quizá para cortarle el paso a los «adecos», que amenazan con llevarse la mayor parte de los votos de la oposición en las elecciones regionales, los sectores radicales y elitistas antibolivarianos salieron a guarimbear nuevamente el lunes 25 de setiembre y dijeron que no van a participar del diálogo con el gobierno en Dominicana. El diálogo se ha convertido, realmente, en un problema interno de la oposición.

En el trasfondo de la agenda del diálogo opera el tema del “conflicto de poderes” y las aspiraciones de sectores radicales de la oposición de colocar en la calle la tesis de un gobierno y un Estado paralelo, tal como se pretendía en la bufa consulta del 16 de julio.

Dicen que habrá diálogo sólo si arrasan las gobernaciones. Traducido significa que si pierden, si el oficialismo se alza con la mayoría de las gobernaciones y la Asamblea Nacional Constituyente sigue su curso, volverán el terrorismo y la desestabilización de manera indefinida, en busca de la tierra arrasada.

Los socialdemócratas de Acción Democrática (AD) derrotaron en las internas a todos los demás sectores, a los que tratan como “petimetres”, pero necesitan de sus votos y también de financiamiento, ya que ellos son quienes manejan los recursos que desde años proveen gobiernos, fundaciones y ONGs del exterior, y no solo de Estados Unidos.

La oposición espera que las elecciones regionales y municipales permitan conquistar espacios para una estrategia incremental de recuperación de fuerzas, recursos de poder y unidad de mando en una coalición cruzada de intereses conflictivos entre el sector pragmático-electoralista, sectores radicales con aspiraciones putchistas-insurreccionales (resistencia civil) y sectores bisagras que intentan la combinación de todas las formas de lucha, señala el portal 15yúltimo.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) insiste en una estrategia internacional de aislamiento y estrangulamiento diplomático y económico-financiero, mientras el gobierno intenta romper el cerco con Rusia, China, Irán y aquellos países no alineados que bloquean una salida de fuerza de los EE.UU sobre Venezuela.

La MUD exige restablecimiento del cronograma electoral, incluyendo comicios regionales, municipales y presidenciales; la liberación de presos políticos, el levantamiento de inhabilitaciones a dirigentes opositores, el respeto a la independencia de poderes del Estado, el reconocimiento de la Asamblea Nacional y atención inmediata a la emergencia económica y social.

El gobierno desea una oposición que lo reconozca, al igual que una oposición que le atribuya legitimidad y legalidad a las decisiones de la recién electa Asamblea Nacional Constituyente. La oposición rechaza convalidar la ANC hasta tanto no consiga garantías de que no se convertirá en una nueva espada de Damocles en el año 2018. Para el Gobierno, reconocer a la Asamblea Nacional pasa por restituir su legalidad desde la “actual situación de desacato”, reconocer las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia y aceptar las decisiones de la ANC.

Pareciera que la pregunta crucial es si pueden convivir la Constituyente y la Asamblea Nacional, máxime cuando la primera fue creada como un órgano de poder que según sus propios Decretos Constituyentes, controla a todos los Poderes, incluyendo al legislativo. Así, más que reconocimiento de legitimidades, lo que puede negociarse una cohabitación.

Previsiones electorales

Dirigentes opositores suelen decir que ganarán todos sus candidatos, y sus asesores señalan que “el Gobierno no está en la capacidad de ganar ninguna elección regional ni presidencial”. Sin embargo, la subestimación de la capacidad de movilización electoral del gobierno ha sido una constante de la oposición, con la salvedad de los hechos ocurridos en el año 2015, cuando con 7.626.616 votos ganaron la mayoría de la Asamblea Nacional.

Pasan los meses, pasan los años, y la dirigencia opositora no ha logrado cumplir una sola de sus promesas, mientras fue cómplice de la violencia terrorista que azotó al país durante cuatro meses. Y peor aún, aplaudió las sanciones y amenazas de invasión desde Washington, que revela posiciones antinacionales, lo que al fin y al cabo, se paga en la urnas.

Y siempre está la posibilidad, como ha sucedido tantas veces a lo largo de estos 18 años que al no lograr sus objetivos, la oposición otra vez denuncie fraude. Es parte del folclore.

Los sectores más radicalizados, como el grupo Resistencia, seguramente se abstendrán, lo que no beneficiará, obviamente, a los candidatos de la oposición. Algunas semanas atrás la periodista y militante opositora Marianella Salazar señaló que “la elevada abstención en las primarias (de la oposición) revela una acción política de repudio contra la MUD” y señaló que ésta “perdió su capital político y dio oxígeno a la llamada Resistencia, que ha venido ganando espacio”.

Muchos de los resultados dependerán de la gestión de cada gobernador que aspire a la reelección y esto también cuenta para los oficialistas. Pero, a diferencia de la desunión de la dirigencia opositora, el oficialista partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV) y sus aliados muestran unidad, probada capacidad organizativa y de maquinaria electoral, y apoyo mediático oficial.

Pero el problema mayor sigue tan campante por ciudades, pueblos y zonas rurales de Venezuela: el desabastecimiento y la inflación, a lo que se ha sumado en las últimas semanas un alza exagerada de los precios.

Pateando la mesa de diálogo

Más allá de la postergación, el diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición deberá lograr acuerdos en los próximos nueves meses, ya que en julio deberán conocerse los candidatos presidenciales de cara a las elecciones pautadas –por ahora, Chávez dixit- para finales del año próximo.

Lo cierto es que no hubo mucha información sobre el diálogo: unos no informan para no “quemarlo”, habida cuenta de los fracasos sucesivos desde 2014, mientras otros se sienten “culpables” de sentarse a conversar con aquellos a quienes habían amenazado con “sacarlos” por las buenas, las malas o las peores formas.

En rondas de negociaciones que comenzaron en República Dominicana se tratan dos escenarios, el de corto plazo y el de mediano-largo plazo. En el primer escenario está la convivencia en los meses que restan del período presidencial de Maduro, con la necesaria aprobación por parte de la Asamblea nacional de nuevos empréstitos y endeudamientos y un acuerdo sobre el cronograma de elecciones pendiente y o postergado.

El objetivo central de la oposición de producirse la nueva ronda de las negociaciones pareciera ser que el gobierno se comprometa a entregar, si pierde en las elecciones del año entrante, mientras que la prioridad del oficialismo sería la de alcanzar un acuerdo de coexistencia –de ser pacífica mucho mejor, claro- para el próximo período presidencial, 2019-2024.

Pese a lo que digan sus dirigentes ante los micrófonos (lo que resulta comprensible solo de haber una fuerte presión de funcionarios estadounidenses), los partidos de la oposición que parecen favorables a un acuerdo sobre estos puntos son Acción Democrática, Al parecer, son favorables en líneas generales a un acuerdo de esta naturaleza los partidos socialdemócratas Acción Democrática (AD) y Un Nuevo Tiempo (UNT), así como y Avanzada Progresista (del gobernador del estado Lara Henry Falcón).

Mientras tanto, representantes de las organizaciones políticas –del oficialismo y de la oposición- y técnicos del Consejo Nacional Electoral (CNE) finalizaron sin objeción alguna la auditoría de datos en máquinas de votación, parte del cronograma electoral, dentro del conjunto de garantías para la transparencia y confiabilidad del sistema electoral, con vistas a las elecciones regionales del 15 de octubre.

Actitudes temerarias

Pero hay dirigentes de otros partidos de la variopinta Mesa de Unidad Democrática (MUD) que no se han expedido, quizá anclados en la esperanza de las medidas de bloqueo financiero y guerra económica impulsadas por Washington pudieran derrocar al gobierno, y por ello este plan no tiene aún el aval de Primero Justicia (del excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski y del presidente de la AN Julio Borges) ni de Vanguardia Popular, que encabeza Leopoldo López, en prisión domiciliaria.

El analista y dirigente político Leopoldo Puchi señala que estos grupos –que han participado en las conversaciones pero no lo han expresado públicamente- quizá piensan que las presidenciales de 2018 se realizarán aunque no haya acuerdo previo de coexistencia, en “una actitud temeraria de desconocimiento de las realidades políticas, que puede resultar muy costosa para el país”.

De las organizaciones de la oposición, las que se han expresado de manera más tajante contra las negociaciones han sido Vente Venezuela (de María Corina Machado), la Conferencia Episcopal y la autollamada Resistencia.

Mientras el gobierno busca afanosamente la estabilidad política para la recuperación económica, los sectores de la oposición, entre ellos la jerarquía de la Iglesia Católica, tienen una agenda para la desestabilización a corto plazo del gobierno de Maduro.

El cardenal Urosa Savino llamó a postergar el diálogo hasta después de los resultados de las elecciones regionales en octubre. “Las elecciones de gobernadores son importantes para establecer el inicio del cambio de gobierno en el país. Ahora no se debe debatir si hay diálogo o no” (…) “no hay garantías ni condiciones para el diálogo”.

Analistas como Luis Vicente León (Datanálisis, guionista de la MUD) han señalado que con el diálogo “La oposición puede conseguir cosas, pero no la salida de Maduro”. Gokai Moreno, en Supuesto Negado, afirma que el tema de diálogo y elecciones podría ser parte de una agenda para reconstruir la política democrática del chavismo, pues también requerirá de diálogo hacia sus propias bases para prepararlas para el complejo escenario económico electoral del año 2018.

De acuerdo con el politólogo Leopoldo Puchi, estas organizaciones trabajan de manera fluida con el español José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español y con los dirigentes dominicanos, encabezados pro el expresidente Leonel Fernández, facilitadores de la negociación.

Lo interesante es que parece ser avalada por el gobierno de Donald Trump, que señalósu apoyo a la intermediación de Danilo Medina y Rodríguez Zapatero. Según un comunicado del Departamento de Estado: “Estados Unidos reitera su llamado a la restauración completa de la democracia en Venezuela. Apoyamos negociaciones serias que de buena fe logren este objetivo”.

Siguiendo el ejemplo que Washington dio, cancilleres de doce países latinoamericanos que apoyan el derrocamiento de Maduro, saludaron los acercamientos, pero señalaron que deben desarrollarse con acompañamiento internacional, “buena fe”, “objetivos” y “plazos claros”.

En un comunicado difundido en Bogotá, los cancilleres de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú reconocieron “la iniciativa de República Dominicana de reunir al gobierno y a la oposición venezolanos, así como la decisión de ambas partes de invitar a algunos países como acompañantes de este proceso”.

En el ámbito internacional se pueden identificar dos tipos de movimientos: uno que insiste en el aislamiento político-diplomático de Venezuela desde el bloque de derecha en la OEA, EE.UU y sus aliados europeos en Bruselas, y otro a impulsar un diálogo con verificación de garantías, acuerdos y resultados, desde la ONU, el Vaticano (no la jerarquía de la Iglesia venezolana) y algunos países del continente.

La oposición pone sus fichas en la elección de gobernadores, y concurre (por ahora) a ellas a sabiendas que no le será fácil superar la apatía abstencionista de sus seguidores. Si no gana, tiene tres opciones: declarar fraude, volver al terrorismo callejero o, por fin, sentarse a discutir políticamente los problemas del país, como parte del problema, pero también de la solución.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=232263

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¿Será el movimiento de masas, las contradicciones interburguesas o estallidos atmosféricos, el que entierre el capitalismo?

Por: Pedro Echeverria V

1. Temo más a que se abra la tierra y nos trague vivos a todos, sin poder defendernos, sin meter siquiera las manos. Contra el capitalismo por lo menos hemos luchado con tenacidad varias décadas y estamos muchos dispuestos a continuar.  Recuerdo que hace poco menos de 60 años me convencieron que el gran objetivo era la conquista de la naturaleza, es decir, que un día los seres humanos con su trabajo, su estudio y su pensamiento, serían capaces (poco a poco)de controlar los fenómenos naturales y ponerlos a su servicio. Millones de cosas hemos inventado para vivir con cierta comodidad, pero la naturaleza nos retumba con sus sismos, temblores, huracanes e inundaciones, que nos sentimos enanos después de más de 10 mil años.

2. La realidad es que pensamos muy poco acerca de la contaminación ambiental, del calentamiento global de la tierra, de las agresiones que los humanos le propinamos la mayoría de las veces con gran irresponsabilidad; pensamos siempre que nada pasará por la extremada poca información que atendemos y porque no entendemos esos fenómenos que están fuera de nuestro alcance o control.; pero aquí estamos. Lo que tenemos a mano los pocos que pensamos en ello, son los procesos de transformación inmediatos que los seres humanos necesitamos poner remedio para pasar a atender  nuestra casa mayor que es el planeta tierra. La pregunta es: ¿Cómo salvar nuestra gran casa si está en manos de la burguesía y el imperio asesino?

3. Pero aquí está el otro problema, quizá más importante y más inmediato: ¿Cómo carajos destruir a una clase poderosa explotadora y asesina que lleva por lo menos dos mil años pisándole el cuello  al 95 por ciento de la población trabajadora en su historia? Los siempre ocupados en estos problemas, pensamos esperanzados a veces en distancias de 20 o 30 años para cambiar pero olvidamos que los periodos económicos de la historia: esclavismo, modo asiático, feudalismo, duraron muchos siglos más que el actual capitalismo. ¿Cómo carajos destruir y enterrar el capitalismo si por donde miremos sólo encontramos derrotas al proletariado?

4. Lo sucedido en China me pone siempre a reflexionar: Mao Tsetung encabezó y dirigió en 1949 la gran revolución en el país más poblado de la tierra y hoy sigue siéndolo con 1400 millones de habitantes. Durante 27 años buscó construir una china popular, igualitaria cuya fuerza principal se basaría en los campesinos; Mao, además de dirigente era un filósofo que con ese gran número de habitantes buscaba construir un país comunista absolutamente igualitario. No logró sus objetivos porque la fuerza imperialista y guerrerista de los EEUU y aliados fue superior. A partir de 1979, China tomó el camino capitalista de desarrollo conservando algo del maoísmo.  Parece haber avanzado mejor y se ha colocado en la competencia real.

5. Esto último de China, el nuevo modelo de Rusia, el desarrollo de la India, Brasil y otros países, todos ellos en batallas por la dominación mundial, me hacen pensar que están haciendo retroceder a los EEUU y lo están llevando a la pérdida de mercados y de influencias. No quiere decir que lo han derrotados; pero lo han metido en profundas contradicción con muchos países de Europa que le han hecho perder fuerza y autoridad. Por ello me pregunto muchas veces: ¿No será acaso más importante esta batalla por mercados donde pueden despedazarse países que las batallas de masas en las calles que han caído en los últimos años?

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

Fuente: http://rebelion.org/noticia.php?id=232240

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México: Naturaleza y sociedad; terremotos y clases

Por: Raul Zibechi

La peor cara la pusieron las autoridades estatales. Se apropiaron de las donaciones en los centros de acopio y las repartieron con sellos del gobierno y del PRI, a la vez que utilizaron a los militares para expulsar a los voluntarios de cada edificio colapsado

Los llamados «eventos naturales», como los huracanes, los sismos, las erupciones volcánicas, las tormentas y las inundaciones, rompen por un lado la normalidad social al rasgar la continuidad de la vida cotidiana y, por otro, tienen la enorme virtud de dejar al descubierto las características profundas de una sociedad, al enseñar sus grietas, pero también sus fortalezas.

Las últimas semanas han sido, en ese sentido, prodigiosas en la región del Caribe y en México: tres huracanes devastadores y una serie de sismos en el sur y centro de México. Una rápida mirada sobre estos fenómenos que vaya más allá de la enumeración de daños, nos muestra el tipo de sociedades que existen, pero también cómo reaccionan los diferentes estados y dentro de ellos las diversas actitudes de las clases sociales.

En el Caribe, por ejemplo, los huracanes dejan similares daños materiales pero los costos humanos son muy diferentes en cada país. El huracán Flora en 1963 dejó en la isla de Cuba nada menos de 1.200 muertos. A partir de ese año, la Defensa Civil juega un papel importante en la prevención de daños humanos y materiales ente los huracanes, al punto que desde el año 2000, los 17 huracanes dejaron «solo» 52 muertos mientras en Estados Unidos y en otras islas se produjeron miles de víctimas mortales.

La cultura de la solidaridad imperante en Cuba juega un papel muy importante en la prevención y los cuidado ante los posibles daños. Como ejemplo, el 77% de los evacuados se alojan en casas de familias solidarias y solo una minoría acude a albergues estatales, opción que nunca es la mejor para los que deben abandonar sus casas.

Fuente: http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2017-10-01/hemeroteca_articles/naturaleza-y-sociedad-terremotos-y-clases?slug=naturaleza-y-sociedad-terremotos-y-clases

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Consideraciones en torno a la batalla mediática en América Latina

Por: Atilio Boron

En las ciudades de La Paz y Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, los días 27 y 28 de septiembre del corriente año tuvo lugar un seminario internacional para discutir el tema objeto de la presente nota. El evento reunió a un conjunto de analistas bolivianos e internacionales y también a dirigentes y militantes de los movimientos sociales de ese país para analizar una de las armas más virulentas de la contraofensiva lanzada por el imperio: la batalla mediática. Contó con la presencia de intelectuales bolivianos como Emilio Rodas, Hugo Moldiz y Katu Arkonada, y Gisela López, Ministra de Comunicación del Estado Plurinacional de Bolivia, en representación del gobierno boliviano. A estos se sumaron Randy Alonso Falcón (Cubadebate), Luis Hernández Navarro (La Jornada, México y TeleSUR), Érika Ortega Sanoja (corresponsal de RT en Venezuela), Otavio Antunes (Fundación Perseu Abramo de Brasil), Carlos Antonio Lozada (prensa FARC, Colombia), Juan Manuel Karg (Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad), Luis Bruschtein (Página/12) y el autor de esta nota.

Imposible reseñar la variedad de asuntos tratados a lo largo de dos días de intensos debates, estimulados además por sendas reuniones con el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera. No obstante, a la hora de señalar las principales conclusiones de este evento hubo un amplio consenso acerca de los graves riesgos que la intensificación de la contraofensiva imperialista -con su tropa de asalto mediática a la cabeza- entraña para la viabilidad misma de la democracia y la autodeterminación nacional en América Latina y el Caribe. El objetivo del desenfreno de Washington es inocultable: “restaurar las condiciones vigentes en esta región en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana” como reza el documento final firmado por los participantes del encuentro. [1]

Instrumentos de esta iniciativa son las continuas presiones desestabilizadoras –a veces francamente destituyentes- que el gobierno de Estados Unidos ha venido ejerciendo en estos años con alevosía y perversidad en comunión con sus clientes locales. Blanco preferido de la agresión ha sido la Venezuela bolivariana, pero esta política también se ha aplicado, de modo apenas más disimulado, sobre todos los gobiernos progresistas del continente sin excepción. El reciente endurecimiento del bloqueo a Cuba impulsado por Donald Trump reitera la vigencia de esta pertinaz ofensiva contra la isla rebelde. Otras herramientas de esta estrategia son los mal llamados “golpes blandos” en donde una pandilla de jueces, legisladores y medios de comunicación derrocan “legalmente” y sin apelar a la intervención de las fuerzas armadas a gobiernos desafectos: Honduras en 2009, Paraguay en 2012 y Brasil en 2016 son otros tantos hitos de esta siniestra política, aparte de las tentativas fracasadas en Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010. El asalto al poder de la derecha en Brasil en 2016 fue ejecutado por una cuadrilla de corruptos y mafiosos orquestados casualmente por la embajadora estadounidense Liliana Ayalde, la misma que dirigió el “golpe express” en contra de Fernando Lugo en Paraguay en 2012 (resuelto en menos de 24 horas) y que hoy se desempeña como jefa civil del Comando Sur. La involución democrática que padece la Argentina actual bajo el gobierno de Mauricio Macri y la intensificación de la presencia militar estadounidense en el área son otras tantas dimensiones de la guerra de reconquista lanzada por Washington con la ilusión de cerrar el desafiante paréntesis abierto con el triunfo de la Revolución Cubana el 1º de Enero de 1959.

El detenido examen de las distintas experiencias nacionales realizado en el seminario reveló que en fechas recientes la manipulación mediática y la absoluta irresponsabilidad de los medios de comunicación hegemónicos alcanzaron niveles sin precedentes en la región. De hecho, los grandes oligopolios multimedios que pululan en Nuestra América culminaron su inmoral tránsito desde el periodismo a la propaganda, abandonando la misión de ofrecer información verídica y objetiva para asumir, en cambio, el rol de agentes organizativos de los “partidos del orden”. Por lo tanto es inexacto referirse a ellos como “órganos periodísticos” porque han sufrido una mutación genética que los ha convertido en vergonzantes oficinas de propaganda de la derecha vernácula y sus amos estadounidenses. Conscientes de la verdadera estafa que esto implica para la opinión pública insisten en autodenominarse como “periodismo independiente”, aunque hacen cualquier cosa menos actuar como periodistas y honrar el derecho a la información. En su abominable involución su tarea ahora es atrofiar y adormecer la conciencia de la ciudadanía, idiotizarla con burdos programas de “entretenimiento” o transmisiones deportivas y descargar sobre el público un torrente de noticias maliciosamente tergiversadas y eternamente descontextualizadas y que se presentan como si fueran la obra de un “periodismo independiente, serio, objetivo, respetable”. Sin embargo lo que hacen estos medios es difundir una propaganda destinada a mantener a la población en la pasividad, sometida y obediente a los mandatos de sus dominadores y ahondar su despolitización para que la política termine siendo un monopolio de las clases dominantes.

Sin embargo, la degradación intelectual y moral de las masas es sólo una parte de la misión de estos grandes medios pseudoperiodísticos. Ante la debilidad de las fuerzas políticas de la derecha estos asumen las funciones propias de un partido del orden, tal como Antonio Gramsci lo advirtiera en sus clásicos estudios sobre el Risorgimento italiano. Y en línea con esa nueva función política fijan los lineamientos fundamentales que la derecha deberá llevar a la práctica en materia de política y economía doméstica así como el alineamiento internacional (es decir, sometimiento total a los dictados de Washington) que las fuerzas restauradoras deberán seguir para erradicar la plaga izquierdista, progresista o populista según los casos que se ha apoderado de América Latina y el Caribe. Su tarea incluye también la elaboración de la agenda concreta de trabajo de las organizaciones políticas de la derecha regional; el entrenamiento de sus cuadros y militantes; la fabricación y promoción publicitaria de sus candidatos y, por último, a través de sus imponentes aparatos comunicacionales, la manipulación de la opinión pública para que aquellos prevalezcan en las elecciones.

En este escandaloso escenario, líderes y gobiernos populares son víctimas de permanentes campañas de calumnias y difamaciones tendientes a satanizar a sus principales dirigentes, agigantar los problemas que enfrentan en sus países a la vez que ocultar cuidadosamente la tragedia que aflige a otros. Así, las mortales amenazas a la libertad de expresión se encuentran en Venezuela, no en México, en donde once periodistas fueron asesinados en lo que va del año y más de un centenar desde principios de siglo. Para esas agencias de propaganda Nicolás Maduro es sin duda alguna un contumaz dictador, y Michel Temer, el mafioso que usurpó la presidencia de Brasil, un prudente estadista. Las víctimas fatales de las “guarimbas venezolanas” de este año son una prueba escandalosa del despotismo del “régimen”, y fueron noticia en primera plana, día a día durante más de cuatro meses; pero los 120.000 que murieron en México en la fútil “guerra contra el narcotráfico” fueron invisibilizados al igual que los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Del mismo modo, esa prensa que no ahorra adjetivos para descalificar a los gobiernos progresistas nada dice sobre los más de veinte líderes de las FARC-EP asesinados en los últimos meses en el marco del actual “proceso de paz” de Colombia, para ni hablar de los casi doscientos militantes de base asesinados en el último año y medio y los siete millones de desplazados por el paramilitarismo y el narcotráfico. En la Argentina los medios hegemónicos apelan a miles de argucias y falsedades para ocultar que un joven ciudadano, Santiago Maldonado, fue aprehendido por la Gendarmería y desde entonces está desaparecido; o que hay una parlamentaria del Mercosur y líder de un importante movimiento social, Milagro Sala, que hace casi dos años está en prisión sin haber sido condenada por ningún delito. Casos como estos que hemos reseñado se multiplican a lo largo y a lo ancho de toda la geografía latinoamericana y caribeña pero estos trágicos acontecimientos no llegan a ser noticias porque la misión de los grandes medios es precisamente impedir que esto se sepa, o si tal cosa es imposible hacer todo lo posible para minimizar su visibilidad o inventar alguna que otra noticia espectacular que distraiga la atención de la ciudadanía y se olvide del otro tema. ¡Imagínense cual habría sido la reacción de esos medios de propaganda si el gobierno de Nicolás Maduro hubiera enviado a la Guardia Nacional Bolivariana a secuestrar las urnas del ilegal referendo convocado por la MUD el pasado 16 de julio y hubiera maltratado y golpeado a casi un millar de votantes como este domingo 1º de octubre lo hizo el gobierno de Mariano Rajoy durante la realización del referendo en Catalunya! La noticia habría sido primera plana mundial durante días y días, y los escribas de la derecha habrían literalmente incendiado el continente con las denuncias en contra de tan brutal atropello a lo que ellos mismos conciben como la esencia de la democracia. No ocurrirá lo mismo con las tropelías perpetradas por el gobierno de Rajoy; nadie dirá, como lo hacen con incurable estulticia de Maduro, que “Rajoy es un dictador.” Esas agencias de propaganda del imperio y la derecha protegen a sus mandaderos, hicieran lo que hicieren.

En suma, la historia corrigió a Karl Marx y ahora los medios -no de comunicación sino de “in-comunicación” y desinformación, o al decir de Noam Chomsky, medios de “confusión de masas”- han reemplazado a la religión para convertirse en “el opio de los pueblos”. Esta involutiva mutación fue precozmente reconocida por Gilbert K. Chesterton en 1917 al decir que los medios “son por su misma naturaleza, los juguetes de unos pocos hombres ricos. El capitalista y el editor son los nuevos tiranos que se han apoderado del mundo. Ya no hace falta que nadie se oponga a la censura de la prensa. No necesitamos una censura para la prensa. La prensa misma es la censura. Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad se diga.” Sus palabras son una vibrante radiografía de la situación de la escena mediática en el mundo de hoy. Sin quitar o poner una coma retratan la situación de los medios en Latinoamérica.

La estrategia concertada de los grandes conglomerados de la comunicación -coordinada desde Estados Unidos por ejemplo a través del Grupo de Diarios de América, con sede en Miami- impone una asfixiante uniformidad de temas, noticias y opiniones en todos los países del área. El GDA dice lo que hay que informar y lo que no debe ser informado. Dice también qué es lo que hay que opinar, quiénes deben hacerlo y cómo. Basta con recorrer las páginas de los principales periódicos de la región o los programas televisivos con mayor audiencia para comprobar, por ejemplo, que hace mucho tiempo la principal noticia procedente del exterior (cuando no la única) es, invariablemente, Venezuela. Para la canalla mediática un mundo tan convulsionado como el actual tiene un solo punto de referencia, y es lo que ocurre en la tierra de Bolívar y Chávez. ¿Hay riesgo de una guerra termonuclear en la península norcoreana? ¿Que la OTAN desplegó sobre la frontera rusa el mayor contingente de fuerzas militares desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Siria es desangrada por unos terroristas creados por Occidente? ¿El jihadismo aterroriza a Europa y amenaza con expandirse por todo el mundo? ¿El presidente de Estados Unidos, que controla el mayor arsenal nuclear del planeta, es caracterizado por la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos como una personalidad emocionalmente inestable e inepta para desempeñar un cargo de tanta trascendencia? ¿Miles de muertos en Yemen por la agresión de una alianza formada por Saudiarabia, Israel y las potencias occidentales? Nada.Todas estas cosas son nimiedades. La noticia es Venezuela; las secciones “internacionales” de la prensa latinoamericana sólo hablan de ese país, como si no existiera ningún otro en el mundo. Puede haber alguna que otra ocasional referencia a noticias del ámbito internacional, pero “la noticia” del exterior, la que precipitará un aluvión de editoriales y notas de opinión será siempre la situación venezolana. Decíamos que esto no es casual, sino que obedece a una estrategia consciente y de alcance regional. Por eso quienes hemos participado en el seminario exhortamos a los gobiernos y los movimientos sociales y las fuerzas políticas progresistas latinoamericanas y caribeñas a dar pasos hacia la conformación de una vasta red de alcance continental capaz de enfrentarse a las mentiras, tergiversaciones y manipulaciones de las oligarquías mediáticas neocoloniales de la región. Existen en Latinoamérica valiosas expresiones de un periodismo fiel a su misión de informar con objetividad. Pero, hasta ahora, se trata de iniciativas aisladas que será necesario integrar y coordinar para desarrollar una estrategia común capaz de enfrentarse al poderío de las oligarquías mediáticas que abruman a nuestros pueblos. Como recomendaba Martí, “plan contra plan”. Si el de ellos es una coordinación continental de mentiras y calumnias el nuestro debe serlo para hacer que la verdad aparezca con todas sus luces.

El seminario concluyó manifestando su apoyo a la propuesta de los movimientos sociales de Bolivia de respaldar la repostulación del presidente Evo Morales Ayma a un nuevo mandato, denunciando además el escandaloso doble rasero del “periodismo independiente” que saludó el reciente triunfo de la Canciller alemana Angela Merkel para iniciar un cuarto turno de gobierno mientras que agravia y condena sin atenuantes al presidente Evo por tratar de hacer lo mismo en Bolivia. En un caso se trata de la capitalización de la experiencia adquirida por largos años de gobierno y la maduración que éstos le otorgan a una estadista como la Merkel. En el otro, expresión de una turbia aspiración a eternizarse en el poder y destruir la democracia destruyendo el crucial principio de la alternancia en el poder. Los participantes del evento manifestaron asimismo su beneplácito ante la iniciativa de declarar el 9 de Agosto “como el “Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad”, conmemorando la fecha en la que Estados Unidos arrojó su bomba atómica sobre la indefensa ciudad de Nagasaki y se comprometieron a promover su lanzamiento oficial el año próximo. Son crímenes que ponen en jaque la supervivencia misma de la especie humana y ante los cuales la indiferencia se convierte en complicidad. En síntesis: este magnífico seminario permitió refinar el diagnóstico sobre la escena mediática en América Latina y el Caribe, aquilatar los perniciosos efectos del creciente control de la información y los medios de comunicación en manos de oligarquías neocoloniales y profundamente refractarias ante las exigencias de la democracia y, por último, comenzar a diseñar una propuesta para establecer en Nuestra América un nuevo orden informativo internacional compatible con los anhelos emancipatorios y democráticos de nuestros pueblos.

Fuente: http://rebelion.org/noticia.php?id=232217

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Argentina: Crecimiento de la producción sin impacto en el empleo ni los salarios

Por: Mario Hernandez

“Juan armó esta parrilla en la puerta de su casa para los obreros de la zona. Así ellos almuerzan y él se gana una changa”.

Esta frase acompañó una imagen de la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, junto a un hombre que montó una parrilla en la vereda. El texto y la foto, publicada en Twitter, evidenció que para la funcionaria un trabajo precario es sinónimo del “emprendedurismo” que predica el gobierno. Ya lo había anticipado el ex Ministro de Educación y actual candidato a senador, Esteban Bullrich, cuando declaró: “La escuela debería prepararte para crear empleos, no para buscarlos. Hay que ayudar a los bonaerenses a crear proyectos propios. Te doy un caso que está surgiendo en lugares como Matanza: cervecerías artesanales”.

Mientras tanto, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dio a conocer el jueves el informe sobre los indicadores socioeconómicos del mercado de trabajo para el segundo trimestre de 2017. De acuerdo al mismo el 33,7 % de los asalariados de todo el país no cuentan con descuento jubilatorio, es decir, que se encuentran en la informalidad o empleados «en negro». Dicho porcentaje alcanza su máximo en la provincia de Salta, donde llega a 44,9 %.

De acuerdo al Indec, la desocupación, que alcanza el 8,7 % en todo el país, se eleva a 9,5 % para las mujeres, mientras que se ubica en 8,2 % en el caso de los varones. La mayor tasa de desocupación del país se ubica en Mar del Plata (11,9 %), seguida por Gran Rosario (10,8 %), Gran La Plata (10,2 %) y Gran Buenos Aires, donde alcanza 10 %.

Señala Pedro Gaite, miembro de Economistas de BASE que: “Luego de 15 meses con caídas consecutivas en la producción industrial entre febrero de 2016 y abril de 2017, a una tasa promedio de -4,3% interanual, a partir de mayo de este año la producción industrial ha revertido la tendencia. Con todo, el crecimiento de 0,8% acumulado en los primeros siete meses del año aún no permite revertir la profunda caída de 2016: la producción de julio de 2017 es un 2,5% inferior a la de julio de 2015.

Pero quizás el hecho más significativo es que pese a esta recuperación de los últimos meses el empleo industrial no reacciona. La cantidad de asalariados registrados del sector industrial viene cayendo desde octubre de 2015, acumulando 21 meses de caída ininterrumpida hasta junio de este año. En este período se han perdido casi 65.000 empleos formales (más del 5% del empleo del sector), de los cuales más de 5.000 corresponden a los meses de mayo y junio de este año, aun cuando la producción industrial en estos meses creció 2,7% y 6,6% respectivamente.
Desde el Gobierno Nacional han argumentado que este desfasaje entre crecimiento industrial y destrucción de empleo se debe por un lado al aumento en la productividad laboral y por el otro a la reticencia por parte de los empresarios a contratar nuevos trabajadores por la “mafia de los juicios laborales”.

Ninguna de las dos explicaciones resulta satisfactoria. En primer lugar no hay razones concretas para pensar en un aumento de la productividad. Ésta descansa en buena medida en la incorporación de ciencia y tecnología en el proceso productivo, y la mentada lluvia de inversiones no ha llegado.

El gobierno busca aumentar la productividad laboral a partir de la precarización laboral. El presidente ya ha elogiado la reforma laboral llevada adelante en Brasil, que no implica ningún tipo de aumento de “productividad” sino sólo una reducción de costos para las empresas y menores salarios para los trabajadores.

Tampoco parece haber una relación directa entre la conflictividad laboral y la creación de empleo. Tal como lo demostró el laboralista Gastón Valente, los dos períodos de «baja litigiosidad» del sistema de riesgos de trabajo (1996-2003 y 2015-2017) fueron también de baja creación de empleo, mientras que el de «alta litigiosidad» (especialmente el lapso 2004-2011) generó puestos de trabajo formales como nunca antes.

Para el economista, “la explicación del desfasaje entre producción y creación de empleo de la industria en los últimos meses debe buscarse en la dinámica de las distintas ramas industriales.
El crecimiento de la industria en 2017 está motorizado por las ramas metalmecánicas, automotriz y de minerales no metálicos, todas muy concentradas en torno a unos pocos grandes centros urbanos del país. Estas ramas se caracterizan por ser intensivas en capital, lo que significa que emplean poco trabajo en relación a su volumen de producción. Asimismo, la utilización de la capacidad instalada en las ramas metalmecánicas y automotriz en julio de 2017 fue de 59% y 46%, respectivamente, muy por debajo del 65% que surge de considerar a la industria en su conjunto. Es decir las ramas que más crecieron son las que emplean menos trabajo en términos relativos y que ya de por sí están operando con una capacidad instalada ociosa importante. Por estas razones la producción industrial puede crecer sin traducirse en un mayor nivel de empleo ni de inversión.

Asimismo las ramas con peor performance a lo largo de 2017 son la textil, la del tabaco y edición e impresión, todas intensivas en trabajo y con mayor impacto en las economías regionales del interior del país. Particularmente la más perjudicada es la industria textil, cuya producción disminuyó -13% en los primeros siete meses del año, y registra fuertes caídas también en los meses de mayo, junio y julio de este año, a contramano de la dinámica de la industria en su conjunto. Este descenso se explica en buena medida por la entrada de productos importados, pues esta rama es particularmente sensible a la competencia externa”.

Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, las importaciones en toneladas del sector crecieron 40,3% entre junio de 2017 y el mismo mes de 2016. A ello se agrega que en los comercios minoristas del rubro, la venta de ropa retrocedió 2,5% entre julio 2017 y julio 2016.

Además, se calcula que unos 3,2 millones de argentinos gastaron U$S 2.000 millones en ropa y calzados en tours de compras en el exterior.

El mismo relevamiento asegura que los costureros en relación formal de dependencia perdieron 2.723 puestos de trabajo hasta diciembre de 2016, por lo que serían muchos más.

Además, son 13.000 los trabajadores de la actividad que están cobrando Repros, ayuda del Estado, por 6 meses. Temen que cuando terminen haya otra ola de despidos masivos.

Desde ayer casi 200 empleados de Sedamil firma textil del Parque Industrial de Trelew comenzaron a ser suspendidos. La medida será de una semana por turno, con una reducción salarial. Se extenderá al menos durante tres meses.

Desde hace nueve meses la firma ya tiene suspendidos a 107 trabajadores del sector Hilandería. Ese régimen se vence a comienzos de octubre, pero la empresa ya le adelantó a los gremios que podría prorrogarse al menos por otro mes.

El Programa Empalme, que Mauricio Macri presentó el 1º de mayo pasado bajo la premisa de reconvertir unos 400.000 planes sociales en empleo genuino, comenzó a tambalear ante la falta de resultados concretos y un aparente tironeo entre los responsables de su aplicación y las organizaciones sociales involucradas. A cuatro meses de su lanzamiento, el plan apenas incorporó a 78 personas, de acuerdo con registros internos. En el Ministerio de Trabajo explicaron que en realidad el número de beneficiarios hasta ahora es de 6.814 al contabilizar todas las incorporaciones previas que pasaron del subsidio a un empleo, pero reconocieron que el resultado se mantiene hasta ahora muy lejos de las expectativas.
Se trata de uno de los anuncios con mayor preparación en la gestión de Macri. El mandatario lo hizo en un acto por el Día del Trabajador que le organizó el fallecido Gerónimo Venegas, del gremio de peones rurales (Uatre) y entonces líder de las 62 Organizaciones Peronistas.

“En definitiva”, concluye Gaite, “el modo de acumulación está en el centro de la escena. El gobierno no distingue entre actividades estratégicas en términos de generación de empleo, dinámica de la frontera tecnológica, capacidad de sustituir importaciones o aumentar exportaciones en el mediano y largo plazo, etc., sino que considera que el país debe especializarse en aquellos sectores en los cuales posee ventajas comparativas estáticas. Esta lectura atenta contra el desarrollo industrial local, pues este sector tiene un rezago tecnológico considerable respecto de los países que operan en la frontera tecnológica y, por lo tanto, no puede competir de igual a igual con los productos que llegan del exterior.

Asimismo, la inversión extranjera directa toma un papel central en este esquema. La gran mayoría de las decisiones tomadas en 2016 (pago a los fondos buitres, levantamiento del “cepo”, adopción de un régimen de metas de inflación, facilidades para importar, etc.) apuntan a recobrar la confianza de los inversores internacionales. En este sentido los dos objetivos más importantes para el futuro son la reducción del déficit fiscal y la flexibilización del mercado de trabajo.

La monotributización del mercado laboral debe ser entendida en este contexto. De los empleos creados entre junio del año pasado y junio de éste, según las propias mediciones de Trabajo, la mitad fueron monotributistas, monotributistas sociales y personal de casas particulares. Los empleos destruidos durante el año previo, en cambio, habían sido asalariados del sector privado. Sin embargo, la realidad es que para poder competir por las inversiones extranjeras a partir de salarios bajos con países como China o México la caída en el salario real debería ser excesivamente grande, algo que no tendría sentido ni factibilidad en el modelo social y productivo argentino. Además en todos los casos exitosos de desarrollo, la inversión ha sido financiada principalmente con ahorro interno, con un Estado presente planificando el desarrollo a partir de la articulación del sistema de ciencia y tecnología y el sector privado. En ese esquema la inversión extranjera puede ser un buen complemento, pero no el pilar de la estrategia de acumulación”.

Salario

“Las paritarias de este año no han logrado revertir la pérdida de poder adquisitivo del 2016 ″ , señaló Damián Ledesma, director del Centro de Estudios Atenea.

Según un estudio realizado sobre las negociaciones paritarias por el Centro de Estudio para el Desarrollo Nacional Atenea, “en la mayoría de los sectores, el cierre de las negociaciones rondó el 20% e incluyó la “cláusula gatillo”, un requisito que implica algún tipo de mecanismo de revisión si es que la inflación supera la cifra acordada”. De hecho en algunos casos se disparó automáticamente, como en las provincias de Buenos Aires y Neuquén y en otros está en pleno desarrollo, como en el caso de los estatales mendocinos.

Sin embargo, de 26 sindicatos analizados en el trabajo de Atenea, la mitad no incluyó esta salvedad y pueden verse perjudicados si el número de inflación acumulada sigue creciendo (15,3% a agosto).

Un informe del Observatorio de Políticas Púbicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) comparó los acuerdos salariales del 2016 y el 2017 con la inflación de ambos años, y determinó que la caída del salario real alcanza el 7,3 %. El informe adelantó que según la proyección de las 12 consultoras principales del país, la inflación en 2017 será del 25 %. Además, agregó que las paritarias de los 22 principales gremios (los cuales explican aproximadamente un 90 % del total de trabajadores registrados) lograron un ajuste salarial promedio del 23,3 % para el año actual. “La comparación entre estos dos factores implica que, de cumplirse estas proyecciones, la economía mostrará, a nivel agregado, el segundo año consecutivo de pérdida general de poder adquisitivo. Este nuevo retroceso en el salario real, se adiciona al resultado del año pasado, donde se consolidó un deterioro promedio cercano al 6 %”, analizó el trabajo. De esta forma, en el acumulado 2016/17, “el desplome del salario real se espera en torno al 7,3 %”, lo que representa “1,4 meses de salarios medios, y dos meses de jubilaciones mínimas”. Portuarios, panaderos y trabajadores del plástico fueron los más perjudicados. Del otro lado de la tabla, aceiteros y empleados del neumático lograron escapar a la tendencia a la baja.

En tanto, la CTA de los Trabajadores, a través de su instituto CIFRA, coincidió con la suba promedio por encima del 23 %, y estableció un ranking de paritarias altas para este año. Además del SUTNA y los aceiteros, ubicó al gremio de los tintoreros por encima del 30 %. Después, ubican en la franja que va del 24 al 27 % diversos docentes y estatales y sectores privados, como indumentaria (25 %), pasteleros (25 %), trabajadores del cine (25 %), bancarios (24,3 %), papeleros (24 %) y gastronómicos (24 %), uno de los primeros “grandes” en aparecer. Por debajo de esa línea vienen los convenios más tradicionales, como sanidad (23 %), gráficos (22,7 %), construcción (21 %), colectiveros (21 %) y textiles (20 %).

Otra discusión subyacente tiene que ver con los monotributistas, cuya modalidad de trabajo precaria no contempla aumentos de ingresos como sí lo tienen aquellos que están en forma asalariada.

Además, estos números sólo analizan la evolución salarial de los sectores de la economía formal. Ya destacamos que existe un 33,7% de trabajadores informales que no cuentan con la herramienta de la paritaria para negociar sus salarios ni con la estabilidad que brinda un contrato formal.

Otro dato es que pese a las promesas de electorales, en marzo de este año 1.765.975 empleados tributaron el impuesto a las Ganancias. Afecta a 588.871 personas más que al finalizar del gobierno anterior.

Pese a que más gente tributa, “la pérdida de recaudación por la eliminación de la retención por dividendos en el impuesto a las Ganancias es del orden de 6.000 millones de pesos, en el año 2017”, según estimaciones del Jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Expropiación de Pepsico

Se trataría en la próxima sesión de la Cámara de Diputados un proyecto para expropiar el predio de la empresa en Vicente López a favor de los 150 trabajadores que no aceptaron trasladarse a la planta a Mar del Plata ni cobrar la doble indemnización. El mismo fue presentado el miércoles pasado luego que la empresa se negara a cumplir con la orden judicial de reincorporarlos a sus puestos de trabajo.

La iniciativa consiste en cederle la planta a una cooperativa que produzca alimentos. La idea acercó al massismo con el kirchnerismo. Como ocurrió con el proyecto de ganancias o con el de responsabilidad penal de los empresarios. El PRO lo considera una señal negativa para los inversores.

El 19/9 también tuvo ingreso “sobre tablas” el Proyecto de ley para la expropiación de la Planta envasadora de Bebidas Pepsi de Trelew, perteneciente a la multinacional AB InBev (Cervecería y Maltería Quilmes). Sus ex trabajadores, constituidos en cooperativa, buscan retomar la producción y recuperar sus fuentes laborales, luego de más de 100 días de acampe en los portones del establecimiento.

Anticipando la primavera

La semana comenzó con Jorge Triaca recibiendo al triunvirato y a la mesa chica de la Central obrera para avanzar en un blanqueo laboral y un nuevo sistema de pasantías. A cambio ofreció frenar intervenciones y juicios por medicina.

La charla se dio bajo la premisa de despejar de la opinión pública la posibilidad por parte del Gobierno de promover una reforma laboral integral a imagen y semejanza de la de Brasil, aunque seguirán los acuerdos sectoriales del tipo Vaca Muerta. También les aseguró que “por ahora no hay proyecto de reforma previsional”.

No obstante, a los trabajadores del Banco de la Provincia de Buenos Aires mediante un acta del directorio les derogaron las categorías del escalafón para imponer la polifuncionalidad modificando el convenio colectivo de trabajo sin atravesar una negociación con los representantes sindicales.

La reunión siguió avanzando sobre dos tópicos puntuales: un Proyecto de ley para propender al blanqueo de trabajadores informales, sin costo alguno para sus empleadores, y el relanzamiento de un sistema de pasantías bajo la nueva denominación de «prácticas formativas».

Triaca, a tono con la estación, puso sobre la mesa dos beneficios para seducir a la CGT. Uno, la puesta en marcha de la demorada Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías en Salud, prometida por Mauricio Macri y cuyo objetivo será poner un límite a las prácticas de salud y remedios ordenados por la Justicia a las obras sociales sindicales y las prepagas a partir de demandas de los afiliados.
El otro ofrecimiento del ministro fue la instalación de una mesa de evaluación y seguimiento de las intervenciones practicadas por el Gobierno y la Justicia sobre varios gremios para acelerar sus eventuales normalizaciones.

Estuvo ausente Pablo Moyano de Camioneros, quien luego de una huelga total de 3 días y haber desconocido la conciliación obligatoria, consiguió una gratificación para los empleados de la multinacional Coca-Cola y sostener el encuadre sindical.

En concreto se habla de una gratificación salarial para mil afiliados al gremio del transporte y el pase al convenio colectivo de dicha organización de 500 ayudantes y choferes.

Temas ausentes

No hubo alusiones al plan de lucha que Schmid había anunciado como único orador en el acto del 22 de agosto en la Plaza de Mayo y que debía discutirse en el Comité Central Confederal del 3 de octubre. Ningún dirigente hizo saber que esa posibilidad estaba vigente. Tampoco mencionaron los conflictos por despidos y reclamos salariales que continúan en distintos sectores.

Un buen ejemplo es la situación que atraviesan muchos medios críticos del gobierno nacional. Radio del Plata ha dejado de pagar los salarios en tiempo y forma desde hace más de un año. Allí los trabajadores cobran en cuotas, salteado y acumulan una deuda que no saben si alguna vez van a cobrar. Por eso, desde hace días llevan adelante una medida de fuerza que implica una retención de tareas de una hora cada dos.

En ese contexto apareció una oferta de retiros voluntarios destinada a los trabajadores con menos de 15 años de antigüedad en la radio. Los trabajadores que se acojan cobrarán el 50% de lo que les correspondería por su indemnización pero en 12 cuotas.

En Página 12 la opción para reducir costos también son los retiros voluntarios. A diferencia de lo que sucede en Del Plata, la oferta es por el total de la indemnización pero también pagadera en 12 cuotas. En este caso los trabajadores no han cobrado la actualización salarial fijada por paritarias y además tuvieron dificultades a la hora de cobrar el aguinaldo.

Los trabajadores de prensa de la Agencia de Noticias DyN se encuentran en estado de alerta. Las versiones de cierre de la firma son cada vez más fuertes y nadie les da garantías sobre la continuidad laboral ni sobre el futuro que tienen diagramado para la empresa.

“Desde hace más de un año venimos denunciando además el ajuste en la agencia evidenciado por el deterioro de las condiciones operativas producto de la desinversión en tecnología, y el no reemplazo del personal que accedió a la jubilación”, señalaron.

El contexto en el que sucede no podría ser peor: con más de 2.600 despidos desde 2015 y el cierre o vaciamiento de muchos medios. En ese marco se dio también el despido de C5N y Radio 10 de Roberto Navarro, quien denunció censura y presiones del gobierno nacional para forzar su salida.

Empleados de la fábrica Dulcypas de Ramos Mejía, ocuparon el establecimiento el miércoles y reclaman “alguna respuesta” por parte de los dueños de la fábrica, que decidieron dejar a 28 empleados en la calle.

“Los dueños de la empresa dijeron que les llegó una orden de desalojo, pero ésta no existe, esto fue algo premeditado. Se llevaron las máquinas, todo”. Con esas palabras el delegado de la planta, Alejandro Serrudo, explicó el escenario con el que se encontraron los trabajadores de la empresa que fabrica galletitas, bizcochos y budines al llegar al establecimiento y encontrarlo vacío.

Según comentó el gremialista las irregularidades venían desde hace tiempo: “Hace un mes están sin trabajo y sin cobrar”. Los despedidos de la planta de Ramos, una de las tres que cuenta la empresa, se suman a otros 27 que ocurrieron hace menos de un mes en la planta de Pilar. El relato de lo sucedido fue muy similar: cuando ingresaron al lugar se encontraron con que se habían llevado todas las maquinarias y sin ningún directivo que dé respuestas.

Empleados de la fábrica de cosechadoras santafesina Vassalli, en la que trabajan alrededor de 500 personas, denunciaron suspensiones y la violación de un acuerdo entre los directivos y el gremio.

“Actualmente suspendieron 20 trabajadores por causas disciplinarias, que son totalmente falsas. Alcanza con leer los telegramas, a todos les imputan el mismo error que justifica la sanción, es absurdo”, dijo el abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Rosario, Pablo Cerra.

Desde hace meses la planta bajó su nivel de producción a raíz de la caída de un convenio con Venezuela, que se había comprometido a comprar los productos terminados de la fábrica que se encuentra en Firmat.

En ese marco, Cerra acusó a los dueños de la fábrica de violar un acuerdo “entre la patronal y el gremio, que marcaba que hasta el 31 de diciembre no iban a suspender ni despedir trabajadores, ni modificar condiciones laborales”.

El secretario adjunto de la Unión Obrera de la Construcción delegación Comodoro Rivadavia (Chubut), Rubén Crespo, confirmó la alarma de despidos en el sector. El dirigente explicó que “se vive un momento preocupante, debido a que hubo reuniones con la Cámara de la Construcción donde se nos notificó a través de una nota que quieren desvincular a 240 compañeros”.

Los trabajadores en su mayoría estaban afectados a un plan de viviendas de Zona Norte, que tenía proyectado unas 1.000 viviendas para distintos gremios y se encontraba a cargo del Instituto Provincial de la Vivienda.

Esta situación se suma a la baja de un beneficio con el que contaban los trabajadores que estaban en las obras que tiene bajo su órbita el gobierno provincial, mediante el cual cobraban un plus de 1.200 pesos. “Son unos 800 compañeros que ya no van a percibir más ese dinero porque no se extendió el plazo del acuerdo”, precisó.

Asimismo, Crespo recordó que hay cientos de trabajadores que fueron desvinculados del petróleo y se viene una etapa donde “se termina el ciclo combinado y no hay licitaciones” y eso afecta directamente a unos 100 trabajadores que estaban ocupados de soldadura y cañerías.

En caso de concretarse el peor escenario que es la baja de 240 trabajadores del plan de viviendas, donde trabajan unos 400 obreros de la construcción, la bolsa de desocupados de UOCRA superaría los 700 trabajadores.

La Mesa de Unidad Sindical (MUS) de Santa Cruz marchó el martes por las calles céntricas de Río Gallegos, finalizando con un acto central en Casa de Gobierno. Reclaman el llamado a paritarias y aumentos salariales acordes a la canasta básica.

Alejandro Garzón, referente de ATE, manifestó que el Gobierno debe convocar urgente a paritaria laboral y salarial, y si esto no ocurre se reorganizarán los gremios de la Mesa de Unidad Sindical y convocarán a un nuevo paro y movilización para el próximo jueves.

Tras una semana de paro del sindicato y la falta de respuesta satisfactoria de la empresa, las mujeres azucareras se organizaron para convocar a una marcha, que se realizó en Libertador General San Martín (Jujuy) en apoyo a la lucha del gremio (SOEAIL) y en defensa de la familia azucarera, por un salario digno.

El dato indignante respecto de los salarios es que de la Cámara que nuclea a los ingenios de Jujuy y Salta, la CARNA, ingenios mucho más pequeños que Ledesma, como el ingenio Río Grande y el San Isidro, ya firmaron con sus trabajadores una actualización salarial que lleva a 21.900 pesos la tira final, mientras que Ledesma, el ingenio más grande del país, apenas propone 20.000 pesos de tira final y un premio de 2.500 pesos si no se hace paro. Esta diferencia de casi 2.000 pesos en el salario mensual adquiere más importancia al momento de definir los básicos en abril del año que viene, pues San Isidro tendría un básico de 19.090 pesos, Río Grande de 18.000 y Ledesma de apenas 15.100 pesos.

Ivana Rivas, una de las convocantes, había mencionado que “invitamos a todos a que se sumen y a que acompañen a los obreros, aquí estamos con las hijas de los compañeros, y todos estamos compartiendo, como la gran familia azucarera que somos” y que “la expectativa es dar nuestro apoyo a los obreros y que toda la sociedad vea que estamos firmes y más que nada que la empresa vea que con la familia azucarera no se juega”.

Los 150 trabajadores de la fábrica de caños plásticos Nicoll Eterplast de La Tablada se encuentran en estado de alerta ya que en comunicaciones internas a clientes y proveedores, anunció su inminente cese de actividades.

Desde la semana pasada se discontinuó la producción, y los trabajadores concurren a la fábrica a cumplir horario sin que les sea asignada tarea alguna. La empresa pertenece al grupo Aliaxis, con intereses en distintos países de la región.

Trabajadores de Fabricaciones Militares de Azul, la fábrica de pólvora y explosivos que depende del Ministerio de Defensa de la Nación, se encuentran en alerta ante inminentes despidos.

La noticia trascendió tras la llegada de Luis Riva, un nuevo interventor designado por el Gobierno Nacional, que les indicó a los empleados que la fábrica “no produce ganancia y es necesario un ajuste”.

Se dictó la conciliación obligatoria en Siderar-Canning. El lunes pasado se desató el conflicto con la empresa cuando diez trabajadores no pudieron ingresar a la jornada laboral por estar “suspendidos”. El miércoles los empleados iniciaron un paro de la producción, corte de calle y asamblea dentro de la planta mientras la firma comunicaba otros cuatro despidos.

La medida es la respuesta a un cambio en los convenios de trabajo que intenta imponer la multinacional. Las maniobras apuntan a cambiar el convenio colectivo de trabajo metalúrgico y llevarlo a la rama siderúrgica. La empresa desde hace meses y sin ningún acuerdo con los trabajadores comenzó a pagar según el convenio siderúrgico lo que se tradujo en un inmediato ataque al salario. Desde hace unos días los obreros habían dejado de hacer horas extras como protesta.
La Asociación de Enseñanza Media y Superior (Ademys) resolvió un paro de actividades de escuela media el viernes con una movilización desde el Ministerio de Educación de la Nación hacia la cartera educativa de la Ciudad.

La medida buscó manifestar el rechazo de los docentes a la reforma educativa que impulsa el gobierno porteño y contra la cual más de 30 escuelas se encuentran tomadas.

El proyecto de reforma busca incorporar dentro de la currícula de 5º año la obligatoriedad de desempeñar la mitad de las horas de cursada trabajando en establecimientos privados.

Las organizaciones sociales que lograron la votación de la Emergencia Social a nivel nacional realizarán este martes una caravana por la Ciudad bajo la consigna “La Ciudad puede. El hambre no espera” desde Callao y Corrientes hasta la Legislatura Porteña.

El itinerario estipula: corte de calle en la intersección de las avenidas Callao y Corrientes a las 7 am, caravanas de compañeros que se van a movilizar desde los barrios populares de la Ciudad confluyendo en el Obelisco, donde se realizará una feria de la economía popular y ollas populares y  finalmente  marcha hacia la Legislatura donde presentarán un Proyecto de Ley que está impulsado por la Defensoría del Pueblo junto a legisladores de diversos bloques.

Despiden al Secretario adjunto del Sindicato de Luz y Fuerza-Zárate

Recordemos que el 9 de mayo fue envenenado alterando su bebida personal con agua pesada contaminada del reactor en las instalaciones de NASA, empresa estatal controlante de las Centrales Nucleares Atucha I y II.

Desde el año 2015, venía siendo perseguido sindicalmente a través de un sumario interno caratulado como “Presuntas irregularidades”.

Para ello la NASA procedió a abrir un expediente ante el Juzgado Federal solicitando al Juez que le permitiera llevar adelante dicho sumario, sin especificar el daño ni las medidas disciplinarias que pensaba adoptar, lo cual viola lo que expresamente marca la ley para el caso de trabajadores bajo la protección de la tutela sindical.

En dicho sumario la NASA se había comprometido a aportar testigos y videos que demostraban los supuestos hechos denunciados, pero luego de 30 meses no lo hace y desiste de aportarlos.

Actualmente, el despido de Damián Straschenco se empalma con el cambio de carátula de los hechos ocurridos el 9 de mayo por “intento de sabotaje” cuando inicialmente lo había sido como “intento de homicidio”.

Si se sostiene la hipótesis de sabotaje, pasa a ser insólito pensar que alguien se produzca a sí mismo un daño de tal magnitud, que termine afectando, no sólo su vida sino potencialmente a todos quienes lo rodean, con la posibilidad de llegar a tener derivaciones orgánicas que detonen en una enfermedad, que ponga en riesgo su vida.

No obstante, en fecha reciente el Juez González Charvay decidió re-caratular la denuncia que hizo el propio Straschenco, por lo que ahora pasó a ser denunciado por la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A.

No resulta extraño, que al borde de la prescripción del sumario administrativo, la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A. reactivó el mismo y decidió despedir a Straschenco y otros trabajadores, y al mismo tiempo la Justicia Federal “transformó” al dirigente en victimario, bajo la acusación de sabotaje.

Concretado el despido, queda develada cual fue, desde el primer momento la intención de la empresa, que lejos de colaborar para el esclarecimiento de los hechos, desplazó de su trabajo a Damián Straschenco, pretendiendo disciplinar a la entidad gremial.

“Cuando se produce el atentado contra su vida nuestro Sindicato venía denunciando a NASA por el intento de flexibilizar las condiciones laborales, con el peligro y la pérdida de derechos laborales que conllevaría.

En noviembre del 2016 nuestra organización solicitó participar en las paritarias y mesas de negociación colectiva de NASA ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, y a la fecha todavía no tenemos respuesta, no obstante haber pasado más de 10 meses.

Luego fue presentada ante las autoridades laborales una denuncia por incumplimientos convencionales, que llevó a los trabajadores a medidas de acción directa en diciembre del 2016; que todavía siguen sin resolverse.

Y podemos agregar más causas y reclamos efectuados, para normalizar condiciones laborales y convencionales, dentro de las Centrales Nucleares”, denunciaron desde el Sindicato de Luz y Fuerza de Zárate.

La entidad sindical ha empezado las acciones judiciales para la reinstalación de Damián Straschenco a su función laboral y sindical; y en cuanto a la causa penal hará todas las acciones pertinentes para que desde la Justicia Federal se llegue a la verdad, por medio de una investigación imparcial, seria, responsable e independiente.

En ese sentido realizó una denuncia de los hechos ante la OIT y se presentó un expediente ante el Concejo Deliberante de Zárate.

El club de la buena onda

Distintos ministerios y organismos que componen el Estado nacional desarrollaron en los últimos meses jornadas y seminarios con el objetivo de generar la adaptación de los empleados a los nuevos paradigmas de empleo y atención al público determinados por las políticas del macrismo. “Respiración Consciente, Control de la Ira y Adaptación al Cambio”, son los títulos de estos cursos que por ahora alcanzaron a unos 600 trabajadores estatales de organismos con sede en la Ciudad de Buenos Aires.

Ken O’Donnell, que preside la ONG Brahma Kumaris, fue el encargado de dictar un taller para varias dependencias del Ministerio de Desarrollo Social. La jornada se realizó bajo el título “Cómo transformar el miedo y la ira en calma interior” y participaron unos 350 trabajadores de las Subsecretarías de Fortalecimiento Institucional, Promoción de la Economía Social, Responsabilidad Social y Juventud.

Durante junio y julio, el Grupo Banco Nación invitó a los trabajadores de la entidad y sus diferentes empresas a varios encuentros con el doctor en Biología Molecular y escritor de libros de autoayuda, Estanislao Bachrach. Estas jornadas se realizaron bajo el título: “Aprende a modificar tu cerebro para cambiar tu vida”. Participaron alrededor de 300 trabajadores y la asistencia fue tomada como un día de trabajo.

El secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, advirtió que estas capacitaciones intentan preparar a los empleados para manejar situaciones como la quita de pensiones a los discapacitados, por ejemplo. Para Flavio Vergara, vocal del Consejo Directivo de Ate Nacional, la idea sería una ‘domesticación’ cuando tus condiciones laborales y salariales no son las que corresponden, pero te tenés que adaptar como sea.

En la Ciudad de Buenos Aires el Instituto Superior que capacita a los trabajadores estatales de la Ciudad, tiene oficializados este tipo de cursos para quienes pretenden hacer carrera dentro de la administración pública. Deberán cursar obligatoriamente 56 talleres, entre los que se encuentran cursos de inteligencia emocional, programación neurolingüística, relajación, meditación, respiración consciente, yoga y canto de mantras, entre otros.

En un encuentro organizado por el Ministerio de Cultura, “Ideas 2017”, al que fueron invitados estudiantes universitarios y jóvenes de todas las provincias, se promovió un discurso contra las políticas de Justicia, Verdad y Memoria.

Fueron utilizadas frases disparadoras del tipo: “Recordar engendra nuevos horrores”, “La democracia es la dictadura de las mayorías” o “Hay que aceptar cierto grado de impunidad en pos de la paz”.

Según los asistentes, los moderadores consideraron “nocivas” las luchas por la memoria y esgrimieron ideas a favor de la “reconciliación” y la “impunidad”. “Recordar genera reacciones tóxicas”, fueron algunos de los argumentos que se escucharon.

El cierre corrió a cargo de la psicóloga forense Julia Shaw quien sostuvo que “no se puede confiar en la memoria”.

Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=232089&titular=crecimiento-de-la-producci%F3n-sin-impacto-en-el-empleo-ni-los-salarios-

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