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Machismo y toros

Por: Lidia Falcón

En los últimos Sanfermines varias mujeres han sido violadas y otras más –nunca sabremos su número- manoseadas, acosadas y humilladas por los mozos que participan en la sacrosanta fiesta. Pero en realidad estos hechos salen a luz pública solo desde hace un par de años, porque habían sucedido siempre. Únicamente en menos número, porque las mujeres no estaban en la calle noche y día, compartiendo asfalto con los mozos. Precisamente porque esa es fiesta de machos, y de los machos en la calle y en la plaza, enardecidos y borrachos, persiguiendo, golpeando y matando toros, las mujeres sólo pueden esperar conductas machistas.

Viendo los rostros de los participantes en los Sanfermines, sus risas compulsivas, sus miradas alucinadas, en ese delirio de gritos, cantos, alcohol y crueldad, que dura toda una semana en Pamplona, me pregunto si hemos avanzado algo en civilización y protección de los derechos humanos desde 1928, cuando la Liga Protectora de Animales y Plantas logró su primera victoria consiguiendo que se pusieran petos a los caballos en las corridas.

Explica Wikipedia que “durante todo el siglo XIX las corridas de toros fueron un espectáculo sangriento similar al de un circo romano, pues los ruedos se cubrían de caballos muertos o agonizantes despanzurrados en la arena. La proporción de caballos muertos en las plazas cada temporada era tres veces superior a la de los toros. El periódico taurino madrileño “El Enano”, sin ir más lejos, daba en 1855 la noticia de que en esa temporada se habían matado en Madrid 191 toros mientras en ese ruedo habían muerto por asta de toro 412 caballos, 14 de ellos en las cuadras a consecuencia de las heridas producidas por los toros. Es más, la bravura de los toros se medía entonces por el número de caballos muertos en la suerte de varas”.

El primer avance en la larga batalla por acabar con la fiesta “nacional” comenzó protegiendo a los caballos. Todavía no hemos logrado que se proteja a los toros.

El espectáculo del maltrato, la tortura y el sacrificio de los toros y los caballos en las corridas, arraigado en nuestro país durante siglos, es otra de las penosas manifestaciones del machismo. No es posible pedirles sensibilidad y respeto por las mujeres, por los niños, por los animales, por la madre tierra, a quienes consideran una diversión –y aún peor, un derecho- disponer de varios animales para torturarles hasta una infame muerte.

Hace muy pocos días todavía tuve que soportar que un militante de la izquierda -creerá que es sensible e imaginativo- defendiera la fiesta de los toros alegando la tradición y la defensa que de ella habían hecho grandes hombres de la cultura. Para demostrarlo me citó a Picasso y a Hemingway, como si ser buen escritor o pintor redimiera automáticamente del machismo.

Un antiguo axioma decía que el nivel de civilización de un pueblo se medía en como trataba a las mujeres. Yo añado y a los niños y niñas y a los animales. Ciertamente aplicando ese baremo, España está lejos de situarse en el podium.

Mi abuela Regina de Lamo y otras compañeras que crearon la Liga Protectora de Animales y Plantas, en 1910, tuvieron que desafiar bravamente las críticas que les llegaban trufadas de insultos, improperios y hasta amenazas, de los aficionados, que en aquellos años eran todos. En ese todos entraban los políticos y los intelectuales, los científicos y los escritores, los artistas y los músicos, los albañiles y los aristócratas, los toreros y sus apoderados, los empresarios de las plazas y los grandes de España que dedicaban en Andalucía y en Extremadura cientos de hectáreas de terreno, que quedaban en barbecho, a criar toros de lidia. Y los miles de banderilleros que vagaban por los campos de Andalucía a la busca de una capea que los hiciera famosos y pudieran con ello aplacar el hambre de siglos que arrastraban campesinos y jornaleros.

Y por supuesto todos los miembros de la familia real-exceptuando a la reina Victoria de Batemberg, la inglesa, esposa de Alfonso XIII, que se estremecía ante la barbarie de la fiesta y cuidaba a sus caballos mejor que a sus hijos- durante generaciones fueron  muy castizos y aficionados a la “fiesta nacional”, con aquella princesa Isabel de Borbón, la “Chata”, hermana de Alfonso XII,  tan campechana y castiza, que se hizo famosa porque iba en calesa descubierta a la plaza para que el pueblo le dedicara sus vivas y piropos. La afición torera la continuaron Juan de Borbón y Juan Carlos I, para que no se perdiera.

Bajo la dictadura franquista el NO-DO nos ofreció semanalmente el éxtasis con que el Caudillo y su esposa Carmen asistían a las corridas, cuando los toreros les ofrecían el rabo y las orejas de los astados. La trilogía de curas, toreros y militares era el logo del régimen.

Mis primeros cuentos publicados en El Noticiero Universal contra las corridas me convirtieron en una persona más singular que mi defensa de las mujeres. Aunque ciertamente en Barcelona el entusiasmo por la “fiesta” era inferior que en Madrid o en Sevilla. Pero aún así las dos plazas, la Monumental y Las Arenas se llenaban cada domingo.

Ha sido preciso que recorriéramos penosamente medio siglo, agarradas a una pancarta en la entrada de las plazas de toros, soportando insultos y silbidos, y hasta empujones, de los aficionados, cuyas expresiones de odio definían mejor que cualquiera otra imagen el primitivismo y la ultra reacción, y que educáramos a nuestros hijos y a nuestros nietos en una cultura de la paz y el respeto por todo ser vivo, para que viéramos cerrar las plazas en Cataluña –aunque el toro embolado se resiste a desaparecer- y bajar ostensiblemente la asistencia a las corridas en el resto de España.

Nuestros descendientes, que han continuado la lucha con valor lograron hace poco que se contuviese algo el salvajismo de la fiesta del Toro de la Vega. Se han prohibido al fin el lanzamiento de burros y de cabras desde los campanarios de las iglesias, aunque me han chivado que todavía en algunos pueblos presumen de burlar la prohibición. Y no sé si se sigue arrancando la cabeza a los pobres gansos en Euskadi, al no recibir noticias pienso que la diversión estará muy degradada.

Pero seguimos teniendo la máxima expresión del salvajismo: los Sanfermines de Pamplona –una versión igualmente deplorable pero más pequeñita se da en San Sebastián de los Reyes, al lado de Madrid, que presume de ser la pequeña Pamplona- que siguen gozando de muy buena salud.

Y difícil será erradicarlos porque proporcionan muy buenos ingresos a la ciudad que acoge encantada a todos los nacionales y extranjeros  que encuentran en nuestro país el lugar ideal para desahogar su machismo.

Unas heroicas activistas contra los encierros y las corridas explican que es muy difícil ser antitaurino en Pamplona, y lo comprendo, las compadezco y las admiro. Porque continúan la defensa del progreso y de la civilización que vienen de la mano del respeto y el cariño a los animales.

Y las aficionadas a disfrazarse de sanferminas y salir a la calle a berrear y a saltar, a beber y dar y recibir empujones, en estúpida imitación de las peores costumbres masculinas,  no sé si también corren delante de los toros que en mis tiempos no se veía – no debe de ser muy común porque todos los heridos son hombres-, ya pueden estar seguras de que en semejante compañía y con tales actividades, lo único que pueden esperar de sus compañeros de diversión es que las violen.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2017/07/09/machismo-y-toros/

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¿Y cómo lo hace?

Por: Gloria Hurtado

Esta mañana escuché la noticia y sentí el peso del absurdo. La policía de Bogotá encontró a 5 niños solos, en un cuarto, “al mando” de su hermana mayor de 13 años. Las edades son 11, 9, 7, 4 y 2. Preguntando por sus padres, la niña grande respondió: “papá nos dejó y mi mamá está trabajando en una bodega”. La policía junto a ICBF optaron por llevarse los niños a un hogar de paso mientras esperaban que la madre se presentara. Doce horas después llegó la señora. La denuncia de abandono la colocó el dueño del cuarto que la madre había alquilado para ella y sus hijos.

Sí, comenzará un proceso y posiblemente se los “quiten”. Posiblemente la censuren por el abandono a sus hijos. Muy posiblemente le den lecciones de maternidad y responsabilidad. Le harán ver el inmenso compromiso que tiene con esos niños y los riesgos a los que los expone al dejarlos solos. Muy seguramente la “castiguen” por su actitud “despreocupada” y socialmente sea catalogada como una “mala madre”. Pero, alguien me puede explicar ¿cómo hace una familia como estas para sobrevivir? ¿Cómo mantiene esta señora a sus hijos sino “los abandona” para ir a trabajar? Claro, la hermana mayor “ni soñar” con que pueda ir a estudiar. Ella es una madre “sustituta” y ya tiene la carga de sus hijos- hermanos y desde ya también deberá entender y sentir que la vida de una mujer es “eso”, sacrificarse por otros, renunciar a sus sueños y esperar que “aparezca” un príncipe azul que la “libere” de la carga. Ingenua ella, posiblemente lo que hará es “agrandarle” la responsabilidad con mas bocas que cuidar. A nombre claro del amor o de algo “parecido” al amor.

Pero no hay educación, ni planificación familiar, ni autorización para abortos cuando suceden “accidentes” desde la ignorancia. Mujeres como estas “atrapadas” por sus hijos porque alguna vez desearon tener un poco de placer, o de ilusión o de fantasía (o todas las anteriores) y se acostaron con un macho tan infantil como ellas y engendraron hijos. ¿Qué sigue? ¿Cómo detener esta cadena de absurdos?  Es entonces cuando vale preguntar por la “linda” maternidad que vende la cultura occidental, donde los niños, rollizos y sonrientes, “engrandecen” la vida de la mujer y la hacen sentirse orgullosa de su destino y de su misión. ¿Será que sí? ¿Usted cree que la mamá de estos niños puede atisbar de pronto lo que quiere decir felicidad, realización, optimismo, expectativas para el futuro? ¿Usted cree que la imagen idealizada de la maternidad es una idea que debe seguir fomentándose como el paradigma de realización femenino? ¿Cuántas mujeres como estas hay en Colombia? ¿Cuántas familias como estas se multiplican en nuestro país, para “honrar” la moral y las buenas costumbres?

Mientras nuestra cultura siga creyendo que el ideal femenino es la maternidad y además castigue socialmente a la mujer que no desee perpetuar este modelo, o la censure por ser “mala madre” y tener intereses personales o necesidades básicas diferentes, tendremos situaciones como estas en todo el país. ICBF se seguirá llenando de hijos “abandonados”, no reconocidos o no adoptados, cuyo futuro depende de lo que el Estado haga por ellos. La maternidad como ideal de vida femenino necesita una revisión. O usted tiene respuesta concreta para la “mala” madre de los 5 hijos de Bogotá.

Fuente: http://www.revolturas.com/en/articulos

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El aburrimiento es político

Por: Carlos Aldana

Cuando la educación se reduce a la realización de actividades que no son desafiantes, va pasando el tiempo, se van logrando los avances escolares, pero se sigue ejercitando una educación que no transforma, que no crea ciudadanía, que no afecta los cimientos de los poderes.

El tono único, el mono-tono, el tono que nunca cambia, es el sonido más escuchado en las aulas de docentes tradicionalistas y apagados. De aquellos y aquellas que han perdido no solo el sentido de su tarea como educadores, sino también han perdido el gusto por el cambio, por la aventura, por la emoción de lo nuevo. Que han perdido la sonrisa didáctica que es tan fundamental para crear relaciones que transformen la vida de docentes y discentes.

La monotonía en el ejercicio docente está constituida por la ausencia de cambios de ritmo, por la carencia de recursos que festejen el cambio y desafíen hacia la novedad. En esas aulas ni la curiosidad ni el asombro aparecen nunca. La voz predominante, la del docente, es una voz no solo imperativa, sino siempre cargada de la misma tonalidad, sin modificaciones en el pentagrama de sus expresiones.

La consecuencia fundamental de esto es un aburrimiento existencial, profundo, asqueante, que contamina el clima escolar y evita los auténticos y profundos aprendizajes. El aburrimiento representa la cara menos violenta, pero siempre violenta, de una visión, práctica y ejercicio de lo educativo que todavía no cree en el protagonismo, en la participación, en el inter-aprendizaje, en las dinámicas necesarias para que las jóvenes generaciones se aproximen a la comprensión del vasto océano de información en el que nadan. Y naufragan.

Pero en estos años de experiencia, dentro o fuera de aulas, en procesos educativos escolares o propios de la educación popular, he venido descubriendo que el aburrimiento no es solo consecuencia de carencias pedagógicas y didácticas. Es fundamentalmente una deficiencia ética, porque expresa una despreocupación por los demás. Cuando no hacemos el suficiente esfuerzo para que el aburrimiento no sea la marca de identidad de nuestras aulas o procesos, realmente no estamos tomando en cuenta las necesidades, intereses o la vida de quienes motivan nuestra pretensión de desarrollar un proceso de educación transformadora. Quizá porque no interesa transformar nada (ni valores, ni actitudes, ni visiones del mundo), es que tampoco interesa enfrentar el aburrimiento de los otros.

Además de esta consideración ética, el aburrimiento es también un recurso político, porque en medio de la realización formal e institucional de las acciones educativas (esas que acreditan, que otorgan certificaciones), no se contribuye a desarrollar pensamiento crítico ni pensamiento creativo, ni emoción por aprender, ni participación o construcción colectiva del aprendizaje. En otras palabras, cuando todo se reduce a una palabra docente monótona, o a la realización de actividades que no son desafiantes, va pasando el tiempo, se van logrando los avances escolares, pero se sigue ejercitando una educación que no transforma, que no crea ciudadanía, que no afecta los cimientos de los poderes. Si el discurso es de derechas, no importa; si es de izquierdas, tampoco. El aburrimiento mata la capacidad comprensiva y movilizadora, independientemente del contenido.

Por el contrario, una educación que inquieta, que mueve, que genera curiosidades, que emociona, que moviliza hacia la comprensión y transformación del mundo, que desde la alegría causa el asombro, pero también la indignación, esa educación es peligrosa para unas estructuras que se mantienen desde la dominación ideológica y cultural. Tampoco se trata de tomar el disfraz y payasear todo el tiempo, ni de vivir a tope momentos de reflexión, lectura y estudio, que no tienen por qué ser dinámicos. Se trata de hacer esfuerzos para crear nuevos modos de aprender, de abandonar lo fijo, de interconectar procedimientos, de buscar maneras agradables para el aprendizaje. Con las posibilidades telemáticas de hoy, tenemos recursos para la hipertextualidad didáctica que nos permita, además, profundizar y crear conocimiento. Se trata de que la alegría, que nace desde el interior, se convierta en el proyecto y método de educación con el que vamos a nuestro encuentro con los demás.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/07/12/el-aburrimiento-es-politico/

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Extraescolares y complementarias

Por: Elena Simón

Fuera del tiempo de la educación reglada, en las actividades extraescolares, se dan espacios importantes de socialización y juego que «siguen patrones sexistas, como la escuela».

Cuando se está en edad escolar se aprende a cada instante, del ambiente, de las personas que nos rodean, de lo que vemos, oímos, imitamos; de los modelos, las imágenes y las palabras, de nuestra propia curiosidad que nos impele a intentar y probar múltiples experiencias y a conseguir destrezas y habilidades.

Las niñas y niños pasan una gran parte de sus horas en aulas y patios de recreo, pero otra buena parte (cada vez mayor) realizando actividades y tareas no regladas, que solemos llamar complementarias o extraescolares, tanto durante el curso escolar como en vacaciones. Y eso es lo que ocurre ahora, que son vacaciones.

Escuelas de verano, colonias, programas en parques y polideportivos, talleres,  campamentos, juegos, el apartado infantil que tienen todas las fiestas populares. Las extraescolares están por todas partes.

Y, ¿qué se aprende aquí? ¿Cómo? ¿Qué lenguajes corporales, simbólicos y verbales entran en juego? ¿Y los gustos, las elecciones y las expectativas?

Las extraescolares se han convertido en negocios y se han privatizado. Dicho de otro modo: las llevan a cabo empresas -especializadas o no- con personal no especialmente entrenado ni formado en valores democráticos, de igualdad y de atención a la diversidad. Empresas de procedencia diversa, que han proliferado enormemente, que están dentro de los colegios públicos y en las zonas municipales que preparan y ofrecen extraescolares. Contratan a jóvenes en precario y les ofrecen trabajar a salto de mata en lo que salga: un roto o un descosido. Por supuesto que existen excepciones.

Las extraescolares siguen esquemas sexistas. Lo mismo que las escuelas. Pero aquí todo es currículum oculto, porque no está reglado. El pequeño detalle es que también hay mucho currículum omitido: cosas que deberían aprenderse en estas extraescolares y que  obvian o se dan por supuestas y sabidas.

Hace algunos años, cuando publiqué en Narcea (2010) mi libro La Igualdad también se aprende. Cuestión de Coeducación, lo hacía motivada por alguna pregunta que flota en el aire: ¿Dónde se aprende la Igualdad? ¿Pero, esta Igualdad no estaba ya enseñada y aprendida, conseguida y consolidada?

Y, comencé a examinar dónde se aprendía: ¿En las familias? No. ¿En las pantallas? No, ¿Entre iguales? No. ¿En las redes sociales? No. Pues será en la escuela, me preguntaba y llegaba a la conclusión de que tampoco. Entonces, ¿será en todas las actividades grupales que niñas y niños realizan como diversión y entretenimiento? Puesto que estos son espacios menos encorsetados, quizás sea ahí.

Pero mire Ud. por dónde: las extraescolares también están sesgadas por el género.

Si nos parece excesiva esta afirmación observemos un poco o preguntemos a niñas y niños que realicen este tipo de actividades:

  • ¿En cuántas de ellas hay un número equilibrado de niñas y niños?
  • ¿Consideran que hay extraescolares masculinas y femeninas?
  • ¿Les gusta más tener grupos unisexuales o mixtos?
  • ¿Les consideran raras o raros si eligen una actividad en la que estén en inmensa minoría en razón de su sexo y de su género?

Y, también tenemos que indagar qué metodología y lenguaje se utiliza en esos espacios extraescolares:

  • ¿Cómo se presenta la oferta?
  • ¿Hay algún intento de motivar a niñas o niños para que no elijan las actividades estereotipadas?
  • ¿Prima la competitividad o la cooperación?
  • ¿Se usa lenguaje sexista o lenguaje incluyente?
  • ¿Se comparan cualidades estereotipadas, según la actividad?
  • ¿Se corrigen conductas sexistas?
  • ¿Se incentiva lo unisex?

Y, por supuesto, tendríamos que repasar si en los contratos con esas empresas se pide y exige que haya objetivos de igualdad y que el personal esté formado en esta especialidad.

¿Quieren que les ponga deberes para vacaciones? Observen y anoten. Hagan un repaso, sigan estas pautas de observación y saquen sus conclusiones:

¿Se aprende igualdad en las extraescolares o se refuerzan los roles y estereotipos diferenciales, azules y rosas?

Quizás si lo observamos tendremos más lucidez para exigir que la Igualdad forme parte de la educación, tanto reglada como no reglada, desde la primera infancia. Para ello tenemos bastantes ideas. Sólo faltan tres cosas: prioridad, presupuesto y personal preparado.

Fuente artículo: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/07/13/extraescolares-y-complementarias/

Fuente imagen: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/23005463/helvia/sitio/upload/img/rotextra.gif

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El Ayuntamiento de Madrid quiere transformar sus patios escolares para mejorar la salud infantil

Por: Pablo Gutiérrez del Álamo 

En septiembre comenzará un proyecto piloto en tres centros de infantil y primaria con el que busca la implicación de la comunidad educativa y el barrio para mejorar la salud de niñas y niños y la regeneración de los barrios.

Desde hace algunos años hay un importante movimiento en favor de la renovación de los patios escolares, fundamentalmente con la vista puesta en la creación de diferentes espacios para generar cambios en las dinámicas de convivencia, así como en la apertura a usos diferentes, principalmente pensados para el fútbol.

Patios que son protagonistas de proyectos de Aprendizaje-Servicio, por ejemplo, o que traen la naturaleza al centro de las ciudades, o que quieren recuperar actividades lúdicas diferentes, como meter arena o agua en un lugar que principalmente está cementado.

Pero también tienen una importancia grande en la salud de la infancia, al determinar de muchas maneras qué es lo que en ellos puede y no puede hacerse. Tanto por su tamaño como por sus equipamientos.

El pasado 27 de junio se celebró en el Ayuntamiento de Madrid la Jornada “Entornos Escolares Saludables” en la que se dió a conocer a equipos técnicos del consistorio relacionados con las áreas de Salud así como de Regeneración Urbana el estudio MICOS: Entornos Escolares Saludables“.

El informe, realizado por el equipo MICOS (Pablo García de Paisaje y Participación, así como Patricia Leal y Lucila Urda de Pez Arquitectos) presenta a lo largo de 132 páginas la realidad de los patios escolares de la ciudad de Madrid. Lugares muchas veces pequeños, en los que abundan las canchas deportivas sobre cualesquiera otras posibilidades y en muchos casos desconectados de los entornos de su barrio, en donde podrían encontrar otros instalaciones para colaborar.

Necesidad de mejorar la salud

Uno de los puntos fuertes del estudio es la salud y la necesidad de ejercicio físico en los años de la infancia para una mejora en muchos niveles, tanto de la salud general de la infancia, como herramienta frente a los problemas de obesidad y sobrepeso de la niñas y niños, así como para atajar problemas de convivencia que se pueden dar y se dan en los centros educativos madrileños.

Según el texto, los menores no desarrollan suficiente actividad física, a pesar de que correlaciona con el bienestar psicológico, la salud ósea y el desarrollo de sus capacidades motoras. Y a pesar de que hay canchas deportivas, estas suelen ser de fútbol o baloncesto, lo que deja fuera en buena medida a las niñas (las más afectadas por la falta de ejercicio a lo largo de toda la etapa) y a aquellos niños que no les mueven ni uno ni otro deporte.

El estudio ha sido el pistoletazo de salida con el cual, desde el Área de Salud del Ayuntamiento y dentro de la estrategia “La ciudad de los cuidados”, se quieren conectar los diferentes servicios dentro de los barrios así como mejorar la convivencia en ellos y sobre todo hacer de los centros escolares y de sus patios lugares promotores de la salud.

Proyecto piloto

La idea es poner en marcha un proyecto de investigación acción con vistas a una transformación importante de los entornos de los colegios, además de sus propios patios.

Desde septiembre hasta diciembre, tres serán los centros que lideren el proceso con el que se quiere elaborar un proyecto mayor, y a medio y largo plazo, una hoja de ruta que sirva a todos los centros educativos para transformarse y contribuir a la transformación de su entorno.

Para ello se comenzará por pedir la participación de la comunidad educativa de cada centro, así como personal municipal de diferentes áreas y entidades sociales del barrio. Un proceso, comenta Mónica Díaz López, jefa de Departamento de Estudios y Análisis de la Subdirección General de Prevención y Promoción de la Salud del Ayuntamiento, que pretende la “transformación del uso y de la forma del patio y ver cómo usar las zonas de acceso al centro educativo” tanto para la mejora de la salud como para la regeneración urbana.

El proyecto comenzará con el CEIP Valle Inclán (San Blas), el CEIP Juan Sebastián Elcano (Usera) y el CEIP Daniel Vázquez Díaz (Moncloa-Aravaca). Se trata de colegios que tienen un patio de un tamaño bastante bueno, según los parámetros del informe MICOS, con algo más de 3.000 metros cuadrados, y en los que hay cierta heterogeneidad. Mientras en uno hay árboles, en otro la práctica totalidad de la superficie está dedicada a canchas deportivas (toda ella está cementada) y en otro, no hay infraestructuras cercanas que puedan ser utilizadas, de manera que el patio podría llegar a ser el lugar de muchas actividades dentro del barrio.

Se trata de conjugar las posibilidades de cada patio con las que se encuentran en su entorno más cercano (200 metros) en cuanto a elementos como pistas deportivas o zonas verdes y/o ajardinadas de manera que niñas y niños se beneficien de estas y que, en un futuro, el barrio sea el que utilice los patios de sus colegios cercanos como ocurre en ciudades como Barcelona.

El proyecto piloto, que se desarrollará en 5 o 6 sesiones de investigación, sería el primer paso de un proceso de intervención más largo. Empezando por la transformación de los tres patios implicados en el verano de 2018 y, en la horquilla de 3 a 5 años, crear un”modelo” de patios de la ciudad e ir transformando el resto.

Para ello se tendrán en cuenta la configuración y los usos que debería  haber en los patios para que puedan ser considerados como espacios que promueven la salud y, además, se redactaría una metodología dirigida a las juntas municipales para que, dentro de sus competencias, pudieran diseñar o rediseñar estos espacios son la misma finalidad de promoción de la salud.

El tamaño de los patios importa, así lo asegura el informe MICOS. Cuanto más grandes, mejor. Primero porque hay más espacio para niñas y niños, de manera que pueden repartirse cómodamente por la superficie y mejora la convivencia.

También porque se pueden dedicar diferentes lugares a distintas actividades y no siempre a los deportes competitivos como el fútbol. Si a ese mayor espacio se le añaden otros equipamientos para promover otro tipo de actividades más aeróbicas, anaeróbicas, creativas o imaginativas.

Y, claro, con presencia de vegetación. Una de las piedras de toque, puesto que, además del coste de quitar cemento de una pista de patio, hay que realizar la plantación y, sobre todo, el mantenimiento y riego. Pero los beneficios, sobre todo en la primera infancia, de la existencia de vegetación es importante. Y no solo porque mejora los comportamientos o incita a una mayor actividad física de niñas y niños, sino porque, además, incide sobre los niveles de contaminación producida por el tráfico rodado en las inmediaciones de los centros educativos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/07/12/el-ayuntamiento-de-madrid-quiere-transformar-sus-patios-escolares-para-mejorar-la-salud-infantil/

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La velocidad de cambio del sistema educativo: un tema para la reflexión

Por: Javier Tourón

Esta es una entrada en cierto modo circunstancial y miscelánea, pero que tiene su interés. En ocasiones he señalado que, a mi juicio, la escuela no puede seguir siendo analógica en un mundo digital. Dicho de otro modo: «La escuela ya no puede seguir siendo lo que era, el aprendizaje tampoco. Y es lógico que así sea, pues la sociedad y el mundo del trabajo también son diferentes a los de hace tan solo unas pocas décadas. Las necesidades de la sociedad y el trabajo cambian, pero ¿lo hace la escuela y las demás instituciones educativas de manera que mantengan su funcionalidad? ¿Es su capacidad de adaptación e, idealmente, de anticipación la esperable? A la vista está la respuesta, aunque cada uno tendrá su propia percepción.

Este párrafo está tomado del principio del prólogo que escribí para un libro, que aparecerá en próximas fechas, y lleva por título: «The Flipped Learning: Guía gamificada para novatos y no tan novatos«. Se publicará por la editorial UNIR y está coordinado por Déborah Martín y Antonio Calvillo, que se han puesto al frente de un buen número de profesores que escriben «desde sus aulas».

El aprendizaje ya no es lo que era, por eso la escuela tampoco puede serlo. Lo curioso es que estas cosas están dichas desde hace décadas. Os invito a ver el siguiente vídeo de una entrevista a Isaac Asimov en los años 80. Sus predicciones ya son realidad hace mucho, pero las aulas no parecen haberse dado cuenta. ¡La entrevista es de 1988!

Cada uno puede sacar sus consecuencias y plantearse lo retos que le parezcan oportunos.

Entramos en una semana importante para el sistema educativo, al menos teóricamente. El Martes celebramos una jornada sobre Educación y Sociedad Digital en UNIR convocada por la cátedra Telefónica y en la que tendré el honor de intervenir. Puedes encontrar la información aquí. Gracias a que las tecnologías lo permiten, no tienes que desplazarte, puedes seguir el evento en streaming desde este enlace. ¿Se puede pedir más?

El jueves participaré en el SIMO (que se celebra del 19 al 23 de Octubre) donde hablaré de un modelo de escuela centrado en el estudiante y de la necesidad de formación de los profesores. A este respecto en Noviembre comenzamos un experto universitario en la UNIR, desde la Escuela de Formación de profesores que se desarrollará por primera vez en un espacio virtual 3D con un alto nivel de interactividad: clases, discusiones, foros, talleres. Una gran oportunidad para seguir formándose.

Y es que tenemos que acelerar el paso para conseguir que la escuela, la formación que brindamos a nuestros niños y jóvenes, esté a la altura de las necesidades de la sociedad que nos circunda. Y si no estás convencido te animo a que veas este vídeo sobre laboratorios virtuales.
¡Feliz semana!

Fuente: http://www.javiertouron.es/2016/10/la-velocidad-de-cambio-del-sistema.html

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Personas refugiadas y educación: hacia la integración

Por: Saray Marqués

Protagonizan cursos de verano y campañas de responsabilidad corporativa, pero los profesionales sobre el terreno echan en falta actuaciones concretas para promover el acceso a la educación de este colectivo.

Detrás de cada uno de los 17 casos de personas solicitantes de protección y refugiadas que están estudiando en la Universidad Complutense de Madrid gracias al apoyo que les han prestado desde la oficina creada ad hoc hace apenas un año y medio hay una historia. Nos relata una mínima parte Marta Amador, coordinadora adjunta del plan de acogida, que ha ayudado a que estas personas que llegan a nuestro país puedan homologar su Bachillerato, realizar la EBAU, cursar un grado, un máster o un posgrado, resolver la logística del alojamiento y la manutención… proseguir con sus estudios postobligatorios pese a las circunstancias, en definitiva.

De un guineano cuyo abuelo tuvo DNI español que, mal asesorado, había vagado durante ocho años con su tarjeta roja (el documento provisional -por seis meses, renovable- que te acredita como solicitante de protección, junto con un folio con tu huella y tu fotografía) y que por fin ha podido ver cumplido su sueño de cursar Hispánicas, a un enfermero ucraniano que en su país ya estaba ejerciendo y que aquí cursa 1º de Enfermería tras una convalidación parcial de créditos, dispuesto a seguir con la que ha sido su vocación de siempre. También esa otra pareja con dos niños en que los dos se matricularon para proseguir sus estudios, que él ha tenido que dejar aparcados porque le ha surgido un empleo que reclama ahora toda su atención.

La mayoría, mientras acuden a sus clases, necesitan apoyo psicológico, bien de las asociaciones que les han dirigido a la oficina bien desde la propia Universidad, que les ofrece un servicio gratuito, que se complementa con otros como el servicio lingüístico. Para muchos, la posibilidad de retomar sus clases ejerce de por sí como terapia: “En ocasiones han tenido que abandonar, pues les hacemos ver que el acceso a la enseñanza superior ha de ser una especie de plan a medio o largo plazo, pues si tienes tu familia lo primero es ser independiente, la situación económica, pero es increíble ver cómo cambian cuando llegan a la oficina y cuando salen. Son otros. De sentir vergüenza de decir que son refugiados a percibir un brillo en sus ojos. Poder ir a la universidad significa para ellos sentirse uno más en esta sociedad, lo que nos demuestra que, independientemente de las circunstancias, la educación nos hace ser mejores y nos permite comprender el mundo mejor, independientemente de lo que estudies”, proclama Amador.

La oficina de atención a personas refugiadas, dentro de la Unidad de Apoyo a la Diversidad e Inclusión, ha sido un empeño personal de Carlos Andradas, rector de la Complutense. Por su sede han pasado en este tiempo unos 70 universitarios (o aspirantes a ello) venezolanos, colombianos, guatemaltecos, salvadoreños, ucranianos, guineanos, sudaneses, paquistaníes… y sí, sirios, “aunque no tantos como pudiera parecer, llegan con cuentagotas”, matiza Amador, que reconoce que más del doble de los estudiantes son hombres.

Migrantes y personas refugiadas protagonizan, por otra parte, cursos de verano, y no solo en la UCM. También la UNED acaba de organizar uno bajo el título Migrantes y personas refugiadas: talento que suma. Y las empresas, no solo Ikea, empiezan a incluir en uno de sus epígrafes de Responsabilidad Social Corporativa a las personas refugiadas.

El modelo noruego

Pero la de la Complutense puede considerarse una iniciativa pionera, cuando no una rareza. Amador cita cosas que se están haciendo en otras universidades como por ejemplo la UNED (encargada del examen de acceso a la universidad, está definiendo un proyecto de MOOC para certificarse, mientras ultima convenios con organizaciones como CEAR) o la Universidad de Barcelona, con un programa para acoger a personas a través de un sistema de becas, subvencionadas en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona. Pero Amador lo ve todavía todo muy incipiente, meramente anecdótico, fruto del voluntarismo de un puñado de personas y falto de financiación. Desde luego, a años luz de Noruega, el modelo que presenta como el ideal: “En el sistema noruego, NOKUT, se incluye una especie de evaluación por competencias a escala nacional, liderado por el Ministerio. Si llegan personas sin papeles para demostrar que son médicos o ingenieros, cuentan con un tribunal con personas de la administración, especialistas en el campo y otros expertos que acreditan sus competencias y habilidades mediante un examen y les dan una especie de pasaporte en que consta su cualificación, lo que les permite empezar a trabajar en Noruega, y está empezando a verse la posibilidad de que pueda ser reconocido en toda Europa”, asegura.

Mientras, en nuestro país, depende de la universidad, de la comunidad autónoma… en que uno tenga la suerte de caer. Aunque ya se han empezado a ganar algunas batallas: “Se ha activado la Conferencia de Rectores de las Universidades Públicas de Madrid –CRUMA- y se ha logrado cambiar una norma de la Comunidad según la cual cualquier estudiante no comunitario tenía que pagar cuatro veces las tasas, lo que incluía a los solicitantes de asilo (una cantidad que se bonifica por acuerdos con las distintas asociaciones con las que tienen convenio). Se ha acordado introducir una coletilla con esta excepción”, señala Amador, que menciona otras luchas en las que están inmersos, como el acceso a las becas: “En principio, las personas refugiadas deberían tener los mismos derechos que los nacionales, y es una lucha que estamos teniendo”.

En 2016, 16.000 personas iniciaron los trámites de demanda de asilo, un 150% más que el año anterior. La Convención de Ginebra de 1951 garantiza la educación obligatoria y la postobligatoria, pero, según Amador, “En educación básica haría falta un paraguas a escala estatal, no solo a nivel de comunidades autónomas, y en cuanto a la educación superior, la importancia que se le había dado hasta ahora era cero”.

Menores

Coincide con ella Paola Hurtado, fundadora de Educación frente a la discriminación, que explica que no solo es un problema de la postobligatoria. Psicóloga de formación, analiza cómo, “frente a países como EEUU, donde existen test adaptados para detectar el nivel de estrés y ansiedad de las personas que llegan de países en conflicto, para poner en marcha el apoyo social o la terapia necesaria, en España no se distingue entre menores migrantes y refugiados y, a efectos formativos, da igual si has venido de Guayaquil vía avión para estudiar 4º de ESO que si has salido de Alepo dejando atrás tu ciudad bombardeada”.

Esta falta de una atención diferenciada no favorece la adhesión al sistema, a su juicio, lo que en muchos casos puede derivar en abandono. En otros, existe falta de información, algo que traslada a todo el colectivo de jóvenes con una experiencia migratoria, citando un estudio del Centro de Estudios Andaluces, en el que estos critican “la escasa orientación a la hora de ser aconsejados en la escuela sobre las mejores opciones de futuro” o el ranking MIPEX en el que se puede ver cómo, de todas las políticas de integración, en la que más flaquea España es en educación.

Para solventarlo, en la medida de sus posibilidades, desde su asociación ofrecen talleres en los Centros de Personas Adultas (CEPA), “con la intención de rescatar el talento que abandonó”, en palabras de Hurtado, informando acerca de cómo funciona el sistema (leyes, becas, ideas erróneas acerca de los requisitos, documentación necesaria, estudios, accesos…) y ofreciendo referentes de profesionales de distintas etnias que han logrado ejercer en aquello para lo que se formaron, con lo que se fortalece su motivación.

Visibles

Paco Garrido, que trabaja como coordinador en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), reconocía con sorna durante su ponencia en el curso de verano de la UNED que no estaba acostumbrado a que personas refugiadas y solicitantes de protección internacional protagonizaran monográficos, como sucede ahora, e incluso reconocía cómo esta repentina repercusión les está ayudando en una de sus labores, como agencia de empleo: por ejemplo, al ver el testimonio de una persona en esta situación una empresa solicitó su contacto para contratarla en el sector de las renovables.

Por lo demás, ellos llevan trabajando en la misma línea desde mediados de los noventa, cuando fueron reconocidos como agencia de colocación por el Servicio Público de Empleo Estatal. Lo hacen por medio de sus itinerarios personalizados. “De cara a la inclusión social y laboral la formación es un punto capital, ya sea vía universidad o vía FP. No siempre pensamos en la primera, porque no siempre se van a poder convalidar los estudios: puede que no haya equivalencia para esa carrera, o que sea tal cantidad de materias las que difieren que eso impide en la práctica la convalidación… Por lo demás, un gran número de las personas solicitantes de protección internacional han de cambiar de rumbo, adaptar su trayectoria a la nueva realidad en que se encuentran”, analiza Garrido.

No es lo deseable, pero hay ingenieros en su país de origen que aquí trabajan como obreros especializados, porque el espectro de las personas solicitantes de protección es muy amplio: “Nos encontramos profesionales de primer nivel, reconocidos en su país, personas con una cualificación altísima, que han tenido que escapar”.

Estas personas que llegan no entran, puntualiza Garrido, en concurrencia competitiva con los nacionales: “Existen fondos específicos para la protección de personas refugiadas, procedentes de fondos europeos, no se trata de una competición por los mismos ingresos”.

Desde CEAR trabajan principalmente con la Administración central, que tiene la mayor parte de las competencias en materia de asilo y protección, aunque también colaboran con las comunidades autónomas y los municipios. Como Amador, Garrido mira con envidia el modelo de los países nórdicos: “Cuentan con equipos específicos en aprendizaje de idioma, itinerarios formativos… Saludamos cómo las universidades están orientándose hacia la recepción de estas personas, lo que están haciendo distintas instituciones… pero a nuestro sistema le falta la capacidad de adaptabilidad y flexibilidad para equipararse a estos países. Existe una maquinaria bastante compleja y poco ágil que dificulta a estas personas trabajar y adaptarse a su nueva vida”.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/07/11/personas-refugiadas-y-educacion-hacia-la-integracion/

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