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El regreso de Kathy Switzer, la heroína del maratón de Boston

Por: Marta Sofía Ruiz

Una de las imágenes más icónicas del atletismo muestra a un hombre empujando por la espalda a una mujer. El agresor luce traje oscuro, pantalón largo, media cabeza pelada y una mirada de la que se le escapa la rabia. Es 1967, Boston, se corre la maratón, y el rostro de una mujer embutida en un chándal tan ancho que parece poco adecuado para correr muestra entre sorpresa y terror. Es Katherine Switzer, tiene 20 años, luce el dorsal 261 al pecho y trata de escapar de su agresor. Corre hacia adelante sobre unas Adidas con las que intenta despegar. La imagen la recogen unos fotógrafos tan sorprendidos como molestos, ya que ese altercado iba a hacerles esperar cuatro horas y veinte minutos, el tiempo que tardó Switzer en completar la carrera, para recoger su llegada a meta. Hoy, 50 años después, habrá más fotógrafos que entonces pero igual de pendientes de la misma corredora, pues Kathy, la primera mujer que completó una maratón rodeada de hombres, volverá a correr los 42 kilómetros que rodean Boston en su 121.ª edición para demostrar al mundo que ante la voluntad de cambiar lo establecido no hay tirano que se precie.

Jock Semple trata de atrapar a Kathy Switzer.
Jock Semple trata de atrapar a Kathy Switzer. YOUTUBE

Aquel abusón se llamaba Jock Semple -«¡Lárgate de mi carrera y devuélveme el dorsal!», le gritaba el entonces director de la prueba-, y cuando agarró del hombro a Kathrine, que había pagado tres dólares por la inscripción, se lo llevó por delante un tren de mercancías llamado Tom Miller, jugador de fútbol americano y pareja de Switzer, al que secundó también su entrenador Arnie Briggs. Ambos fueron sus mejores pilares.

¡Lárgate de mi carrera y devuélveme el dorsal!», le gritaba Jock Semple

Kathy, que cursaba periodismo en la Universidad de Siracusa, fue reclamada por Briggs para que corriera la milla. Ella, nacida en Alemania pero nacionalizada estadounidense, que se había iniciado en el deporte con el hockey, quiso hacer lo que muchas otras mujeres no pudieron. Un año antes de su gesta, Roberta Bobbi Gibb se coló entre la multitud de la maratón después de que su inscripción fuera rechazada y alcanzó la meta escondida bajo una sudadera con capucha. Pero a Kathy su entrenador no le permitió hacerlo de incógnito. «Es una carrera muy importante y tienes que inscribirte», recuerda Switzer en una entrevista para la BBC. Así que lo hizo, eso sí, bajo las iniciales «K. V.», que no despertaron la curiosidad del resto de participantes -todos daban por hecho que una mujer no aguantaría semejante desgaste-. Y aunque aceptó ir algo disimulada bajo un chándal no se quitó la pintura de los labios con la que corría siempre.

«Me siento muy agradecida a ese hombre enfadado porque cambió no solo mi vida, sino la de millones de mujeres. La gente me dice: “Es terrible”. Y siempre contesto: “A su pesar, él hizo más por las mujeres atletas que nadie porque creó una imagen que se ha convertido en un icono de los derechos de las mujeres”. Es fantástico. Al final nos hicimos amigos», reconoció en una entrevista a EL PAÍS en 2013. Switzer ha seguido corriendo desde entonces y ha luchado porque las barreras entre hombres y mujeres tanto en el deporte como en la sociedad sean cosas del pasado. «Si no terminaba habría gente que diría: “¿Lo veis? Las mujeres siempre intentan hacer cosas de hombres , pero no lo consiguen. No nos creerían», confesó en la misma conversación Switzer. Ese sigue siendo su motor.

Hoy, medio siglo después de su gesta, llamará de nuevo la atención porque a los 70 años hay pocos corredores que se atrevan a enfrentarse a una prueba tan exigente como la maratón. «Va a ser la carrera del siglo, una celebración de superación del mal», admitió hace cuatro años.

Porque ella mejor que nadie sabe que aquel mal que trató de ser más rápido que sus piernas nunca pudo atraparla.

Fuente:http://deportes.elpais.com/deportes/2017/04/17/actualidad/1492421902_977175.html?id_externo_rsoc=TW_CC

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Reflexiones, pensamientos y frases acerca de la educación que ayudan a clarificar el enfoque que debemos tener en materia de docencia y aprendizaje

Por: Educación 2.0

Los conceptos educación, alumno y profesor han sido reelaborados numerosas veces a lo largo de la historia. Al reflexionar acerca de la tarea de un profesor, de las responsabilidades de un alumno y de la dinámica propia de enseñanza y aprendizaje podemos entender mejor que en el mundo, a la vez que somos, hay otras personas que están siendo y cada una tiene una impronta única y especial. Es importante abordar la educación siendo conscientes de esto porque es lo que marca la diferencia con otras actividades de la vida humana. Al reflexionar sobre educación estamos reflexionando sobre métodos muy diferentes por los que cada individuo se apropia del conocimiento y lo reutiliza o comparte con otros.

Todos participamos en la educación

De forma pública o privada, todas las personas intervienen en el proceso formativo y en la educación de las personas en general. Nuestros padres, profesores, hermanos, amigos y enemigos nos educan. El ambiente en el que nos desarrollamos es también el principal responsable de nuestras conductas, por eso nuestra educación dependerá mucho de las condiciones materiales en las que crecemos y nos desarrollamos.

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Reflexiones sobre educación en el tiempo

A lo largo de la historia diferentes científicos, pensadores, filósofos, pedagogos y matemáticos han dedicado parte de su tiempo a realizar reflexiones sobre educación. Algunos pensando en la mejor forma de asegurar que los contenidos sean aprendidos, otros pensando en la relación entre docente y alumno, otros simplemente destacando la importancia de la educación en la formación de los individuos.

Lo cierto es que la educación tiene una temporalidad propia. Cada época ha tenido un pensamiento hegemónico que rige la forma en la que docentes, alumnos, directivos y familias se acercan a las instituciones educativas, sus roles y limitaciones. Si hace unos años la figura del docente estaba vista con un halo de santidad, hoy se lo considera un trabajador más del estado y ha perdido parte de ese prestigio que le otorgaba ser el formador de las nuevas generaciones.

El objetivo de la educación según Arnold Glasow

Un humorista y autor estadounidense llamado Arnold Glasow reflexionó acerca de la importancia de la educación y realizó una comparación muy acertada que define a la educación como una forma de apertura a nuevas formas de relacionarse con el medio.

“Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo”

Esta frase, aunque sencilla y formada por términos fáciles de entender, encierra un entendimiento profundo de la educación como una herramienta para poder abrir la mente de las personas hacia nuevas formas de encarar la vida. Desde los problemas hasta las situaciones provechosas.

El desafío de educar, no adiestrar por Rabindranat Tagore

Poeta bengalí y filósofo, Rabindranat Tagore fue el primer laureado no europeo en recibir el Premio Nobel de Literatura. Sus pensamientos sobre múltiples temáticas aún hoy siguen sirviendo como base a reflexiones de todo tipo, pero especialmente en educación dijo algo muy sabio.

“No es tarea fácil educar jóvenes, adiestrarlos, en cambio, es muy sencillo”

Fuente: openthemagazine.com
Fuente: openthemagazine.com

Se refiere a que la verdadera tarea del profesor, la de educar y crear sujetos críticos, pensantes y autónomos, no es para nada sencilla. Pero si en cambio lo que deseamos es moldear a las mentes jóvenes para que actúen según nuestros propios intereses, allí será más sencillo porque adiestrar es una tarea que no requiere a otro pensante, simplemente responder a estímulos de formas determinadas.

Cuando reflexionamos sobre educación tenemos que tener muy en cuenta cual es el objetivo que buscamos con dicha tarea. Ya sea educando a nuestros hijos o al frente de una clase, somos nosotros los que podemos darles las herramientas para que aprendan a desenvolverse o someterlos a nuestra autoridad. Dependerá en cada caso de la personalidad de los alumnos y del propio docente, pero si no sabemos el tipo de profesor que deseamos ser, o el tipo de alumno que deseamos formar, entonces correremos el riesgo de desperdiciar una gran oportunidad para el aprendizaje no solamente del alumno sino también de nosotros mismos.

Siempre estamos educando

Hay que remarcar que la educación es un proceso continuo que nunca se detiene. Siempre estamos aprendiendo algo nuevo. Cada persona que se cruza en nuestro camino puede enseñarnos algo. Ya sea una nueva habilidad, una historia de vida o simplemente comportamientos, miradas o formas de expresarnos que quizás luego utilicemos o descartemos.

Si abrimos nuestra mente y pensamos en la educación como un todo, repleto de variantes y formas diferentes de acción, entonces estaremos ante la posibilidad transformar nuestra propia realidad y mejorar nuestra calidad de vida y la de las personas que nos rodean. Solamente en la educación está la semilla para un mundo mejor que somos los responsables de sembrar.

Fuente:https://educacion2.com/reflexiones-sobre-educacion-y-su-importancia/

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Preguntas previas a toda transformación educativa

Por: Profesor Diego Enría

Es hoy lugar común en nuestra comunidad opinar sobre el «Sistema Educativo», juzgándolo con calificativos como: anacrónico, ineficiente, obsoleto, etc. Y la realidad se encarga a diario de confirmar este oscuro diagnóstico.
Se señalan, a título de ejemplos, el «desinterés» de los alumnos (particularmente los de Educación Secundaria); la «precaria preparación profesional» de los docentes; el «escaso presupuesto» destinado a las actividades educativo-culturales; la «burocratización», que asfixia a las instituciones y que traba todo intento de renovación; de la «distancia» cada vez mayor entre la comunidad y la escuela…
Existe, además, un consenso generalizado que reafirma dichos ejemplos, que ha creado, con el transcurrir del tiempo, una actitud de escepticismo colectivo acrítico, que se asume como postura a priori por todos aquellos que, directa o indirectamente, están ligados al quehacer educativo.
Hay coincidencias en el diagnóstico, si bien algunos acentúan más un aspecto que otro. Pero cuando se debate sobre el «medio», no es fácil lograr acuerdos…
El siglo XX nos ha permitido disfrutar de un amplio y profundo desarrollo de las denominadas (genéricamente) «Ciencias Humanas», que nos han otorgado un conocimiento del hombre y de sus relaciones con el mundo, con la cultura, con la sociedad, etc. Y en este contexto, las hoy conocidas como «Ciencias de la Educación» (que muchos, aún, ponen en tela de juicio su «status científico») han experimentado un notable desarrollo. Los progresos conquistados en el campo de la Psicología, Sociología, Antropología, Ciencias de la Comunicación, Lingüística, Ciencias Sociales y de la Cultura, entre otras muchas, han sido capitalizados por los expertos en educación, lo que ha posibilitado el esclarecimiento del «fenómeno educativo».
En nuestro país el auge por las investigaciones didáctico-pedagógicas determinó la creación de importantes centros de estudios superiores, que posibilitan la formación de docentes altamente especializados. Además, son constantes los cursos de perfeccionamiento para educadores, donde se analizan los más diversos temas. Pero, a pesar de todo esto, nuestra educación sigue siendo ineficiente.
Es un error creer que una sola causa origina este pobre nivel educativo. En realidad, podemos nombrar una diversidad de motivos, si bien todos ellos relacionados entre sí (lo que es de por sí lógico). Es evidente que, para que el sistema cambie, debe mediar una decisión de índole política, que hasta el momento nadie ha querido tomar. También es cierto que no todos los docentes adhieren a los proyectos de renovación; y muchos, lamentablemente, no tienen un acceso fácil a los nuevos conocimientos que a diario se originan.
El origen social de la mayoría de los docentes y su posterior formación, subraya cierto individualismo, lo que dificulta un eficaz trabajo en equipo.
Estos, más otros condicionamientos que una lectura objetiva y seria de la realidad nos permitiría señalar, hacen difícil cualquier intento por mejorar el sistema educativo en nuestro país.
Un principio es hoy indiscutible: una realidad tan compleja como nuestra educación, no entra en crisis por una sola razón, sino por una convergencia de factores intra y extraescolares, de muy diversa naturaleza, que poco a poco provocan una situación de crisis.
Pero la crisis que vive hoy nuestra educación no es un hecho aislado.
No es una exageración afirmar que hoy «todo está en crisis». En todo momento histórico, las crisis han representado un profundo sacudimiento de los valores concebidos como tradicionales e inobjetables. Algunos de dichos valores serán suplantados, otros permanecerán, y otros se transformarán…
Esta «atmósfera de crisis generalizada», envuelve desde hace décadas a toda la llamada «cultura occidental», y se ha convertido en una característica ya estable del quehacer educativo, cuestionando y removiendo los viejos valores que dieron sentido a la labor docente y le otorgaron al aprendizaje una profunda significación personal y social.
Pero este fenómeno de crisis generalizada sólo puede ser comprendido desde niveles aún más profundos. Podemos afirmar que lo que hoy está cambiando en la cultura contemporánea, es la «concepción acerca de lo que el hombre es y puede llegar a ser…».
A partir del siglo XVII, las ciencias denominadas «naturales», revolucionaron la idea vigente sobre el mundo. En nuestro siglo, las ciencias «humanas» han renovado (y transformado) la «imagen que el hombre posee de sí mismo…» y de sus relaciones para con la sociedad. En definitiva, y esto es lo importante: «lo que está en cuestión es el hombre mismo…». Parecería que estamos anunciando la «disolución del ser humano…».
El hombre de los inicios del siglo XXI, no sólo está condicionado por la cultura, el trabajo, el lenguaje, etc., sino que es «pensado y definido desde ellos…». Sentimos como una imposibilidad de pensar-nos desde nosotros mismos, en tanto sujetos: nos pensamos y concebimos desde la «estructura», ya sea ésta social, cultural, laboral…
Todo lo mencionado ha llevado a muchos pensadores (particularmente europeos) a proclamar una especie de «muerte del hombre»: sensación que impregna toda la cultura contemporánea: es por ello evidente que, para superar esta cultura de la crisis que nos condiciona, es necesario rescatar en toda su dimensión la «pregunta por el hombre».
Pero, ¿a quién corresponde responder con real fundamento y derecho? Y es la «filosofía» la que se presenta como la ciencia con más derecho propio a responder, dado que la amplitud de su visión y su capacidad de sintetizar coherentemente los resultados de las ciencias particulares, le permite un conocimiento de la problemática humana no sólo comprensivo sino también riguroso. Pero en esto podríamos ir aún más lejos: que la síntesis por ella realizada, además de una organización sistemática de los datos que le brindan las demás ciencias, es también un «juicio de valor», dado que su objeto de estudio -la persona humana- es «suyo» por derecho propio.
Lo antedicho nos coloca ante una exigencia de consecuencias sumamente importantes, particularmente para el quehacer educativo. La «pregunta por el hombre» debería ocupar un lugar de privilegio en todas las discusiones relacionadas a actividades que conciernen al individuo, sean éstas políticas, culturales, sociales, pedagógicas… Es más: debería preceder a la planificación de cualquier actividad referida al hombre, en particular las que conciernen a la acción educativa.
Los técnicos de la educación han logrado avances muy significativos en temas como «metodología de la enseñanza-aprendizaje»; la «adecuación del mensaje»; han perfeccionado la «comunicación educativa», etc. Pero han descuidado notoriamente la reflexión filosófica sobre la «actividad de educar». Cabría preguntarnos si se puede educar sin discutir previamente «¿a quién educamos, por qué educamos y para qué educamos…?».
¿Por qué consideramos de tanta importancia esta reflexión previa? Es muy común que se asuman técnicas o métodos valorados como novedosos. Pero debemos ser conscientes que todos ellos responden a una determinada concepción de aprendizaje, que a su vez es resultante de una visión antropológica determinada, que nos permite comprender y caracterizar «quién y cómo es el sujeto que aprende». Esto es importante concebirlo claramente, porque los métodos y las técnicas de enseñanza-aprendizaje no están revestidos de la neutralidad por algunos pregonada. Si esto no es reafirmado constantemente por los educadores, nos encontramos con situaciones ya conocidas y muy repetidas: creemos estar construyendo en un sentido, cuando en realidad lo estamos haciendo en otro muy diferente.
Afirmamos que es necesario, en cuanto docentes y como institución educativa, definir con claridad y precisión un «sentido», una «intención», una «finalidad», a nuestra tarea. No abrimos aquí juicios de valor sobre cuál debería ser dicho sentido. La «intención» que asumimos personal y comunitariamente condiciona los métodos y las técnicas utilizados en la práctica.
La «Filosofía» debería convertirse en una aliada directa e importantísima de toda reflexión educativa. De ocurrir esto, podríamos comprender, por ejemplo: que las crisis en el campo educativo hay que analizarlas, comprenderlas y enmarcarlas dentro del contexto de «crisis general» de la imagen que el hombre tiene de sí mismo en la cultura contemporánea; y que es imperiosa la necesidad de una «reflexión filosófica» sobre la persona, que preceda a toda acción educadora. La «renovación tecnológica», aunque imprescindible en una sociedad tecnificada como la nuestra, no es suficiente…
Fuente: http://reflexioneseducativ.blogspot.com/2015/05/preguntas-previas-toda-transformacion.html#more
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¿Realidad o ficción la educación universitaria gratuita en la Isla?

Por: Yaritza Santiago Caraballo

Expertos analizan las ventajas y desventajas del modelo que se implantará este año en Nueva York

Obtener un título universitario sin tener que «pagar» matrícula será una realidad este año en Nueva York cuando entre en vigor una nueva política pública adoptada por el estado.

El programa de becas Excelsior, que comenzará en otoño en la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) y la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), permitirá que los estudiantes cuyas familias posean ingresos menores a $125,000 anuales estudien una carrera de entre dos y cuatro años en las universidades estatales «gratis».

Sin embargo, uno de los principales requisitos de esta iniciativa es que una vez los jóvenes se gradúen tendrán que vivir y trabajar en Nueva York durante el mismo número de años que tardaron en completar sus estudios. De lo contrario, deberán devolver el dinero invertido por el estado.

Ante este panorama, surgen varias interrogantes: ¿Podría Puerto Rico emular este modelo?, ¿Es beneficioso condicionar a los graduados a trabajar en el mismo territorio para pagar su deuda?, ¿Podría el estado sufragar los costos?

A juicio de varios expertos en economía, educación y administración pública consultados por endi.com, la medida tiene pros y contras. Y es que, aunque sería beneficioso que miles de estudiantes de la Universidad de Puerto Rico (UPR) estudien una carrera sin pagar matrícula, las retantes condiciones laborales en el País obstaculizan la retención del talento profesional.

Para el economista JoséAlameda, este programa «tiene sus méritos en Nueva York», ya que los costos de las universidades de Estados Unidos son más altos que en la Isla. En la nación americana, un año de estudios supera el costo de un bachillerato en la UPR, que promedia entre $15,000 y $20,000.

Sin embargo, en Puerto Rico, el escenario es más complicado.

Hoy día, la tasa de participación laboral es baja, de 40% aproximadamente, lo que significa que cuatro de cada 10 personas con 16 años o más tienen un trabajo, según el experto.

“En parte (el programa) sería bueno porque obligas al recurso, una vez termina de estudiar, a servirle a la sociedad que te impartió la educación. Pero tener que quedarte en Puerto Rico es un problema. ¿Quedarme haciendo qué? La situación de empleo en Puerto Rico es estrecha, limitada y muchas carreras tienen mejor ingreso y salario en Estados Unidos”, señaló el profesor universitario.

“Esos estudiantes van a terminar pagando esos estudios cuando empiecen a trabajar en otro país”, agregó Alameda, quien resaltó que un programa de matrícula “gratuita” debería ser voluntario, que los estudiantes decidan si quieren acogerlo o no.

No es una idea nueva

Este tema de política pública no es novedoso. Argentina, por ejemplo, ofrece enseñanza gratuita en las universidades públicas, mas la exención no está condicionada a que el alumno deba permanecer trabajando en el país suramericano.

En el caso de Puerto Rico, los partidos Nuevo Progresista y Popular Democrático también han propuesto una medida similar para la UPR en sus plataformas de gobierno.

Christian Arvelo, exmiembro de la Junta de Gobierno de la UPR y expresidente del Consejo General de Estudiantes de la UPR en Río Piedras, recordó en una columnapublicada la semana pasada que en el 2012 se realizó una consulta en el Recinto de Río Piedras de la UPR sobre cuatro fórmulas de matrícula, siendo la dotación convertible una de ellas. Con la dotación convertible, el universitario toma sus cursos, se gradúa y se compromete en recompensarle al estado lo que este ha invertido en él; pero esta fórmula no prosperó.

“Para muchos, en aquel entonces, la dotación convertible era un concepto novel. Algunos estudiantes no lo entendían y otros lo veían con malos ojos porque se percibía como una limitación a la libertad del estudiantado para expandir sus horizontes fuera de Puerto Rico”, dijo el joven.

“Por ende, lo que hizo el estado de Nueva York no se trata de una matrícula gratuita, se trata de un compromiso de pago por parte del estudiante. Ese pago, sin embargo, no tiene que ser monetario”, expuso Arvelo, quien resaltó que a pesar de ese requisito, ese tipo de estrategia provee una opción para que la educación universitaria sea más accesible.

Necesario un sistema educativo ágil

Por su parte, la secretaria del Departamento de Educación, Julia Keleher, opinó que el éxito de este tipo de fórmula dependerá de un sistema educativo universitario ágil y bien planificado.

“Estamos (en Puerto Rico) en un período de crisis en el cual podemos crear las condiciones y nuevos modelos que apoyarían esa estrategia. Pero empezaría con algo pequeño primero”, manifestó la funcionaria.

Al igual que Keleher, el exsecretario de Educación César Rey apuntó que «sería una medida interesante para implantar en este país» porque la fuga de profesionales no ha tenido freno.

“Con el éxodo significativo que hemos tenido en los últimos 15 años de profesionales y jóvenes en las áreas de medicina, arquitectura, ingeniería, entre otras áreas, este país se está quedando con las personas de 50 años o más. Estamos perdiendo una generación importante”, sostuvo el sociólogo y profesor de la Escuela Graduada de Administración Pública de la UPR en Río Piedras.

“Así que por el momento histórico que estamos viviendo me parece que sería un palo poder pensar que hay maneras de provocar una retención de profesionales en el País”, aseguró.

A su juicio, la Isla necesita retener maestros de inglés y matemáticas, vocacionales, de educación especial, patólogos del habla, médicos especializados, sicólogos escolares, gerontólogos, entre otros. “Hay que mirar lo que nos hace falta, los vacíos”, manifestó Rey.

Pero ante la crisis económica que enfrenta la UPR, ¿puede esta institución sufragar los gastos de matrícula de los estudiantes?, preguntó endi.com.

Yo no lo vería como un gasto, sino como una inversión. Si voy a retener por años a un profesional aquí, estás haciendo una inversión. Además, países que están bien posicionados pasaron por crisis dramáticas, lo que pasa es que decidieron planificar el país y la educación fue la prioridad número uno”, culminó Rey.

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Perú: Urge un solo sistema en la educ. superior

Por: Diario La República

Ya con la Ley Universitaria y la Ley de Institutos solo falta concebir a la educación superior como un solo sistema educativo y no como dos sectores que van de forma aislada. Mientras que en los países desarrollados una persona que siguió una formación técnica puede acceder a los grados universitarios, en el Perú aún esto no es posible. Los estudiantes deben empezar desde cero en los claustros universitarios. Por eso deben existir canales de tránsito del instituto a la universidad.

Hay que ver cómo se incorporan artículos en la Ley General de Educación para que la educación superior sea implementada como un solo sistema educativo.

Un tema importante que trae la Ley de Institutos es la creación de una carrera pública para los docentes. La idea es hacer atractivos los sueldos para tener buenos profesionales, con mucha experiencia. Hasta hace poco ganaban igual que los maestros de escuela.

Fuente:http://larepublica.pe/impresa/sociedad/865829-urge-un-solo-sistema-en-la-educ-superior

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¿Dónde está el negocio de la educación superior?

Por: Williams Alexander Aguirre Antolinez

“Es innegable que al lado de la educación pública coexiste un aparato educativo privado que concentra la mayoría de la cobertura en el país”

Muchos de los derechos de los colombianos han sido acechados desde la década de los noventa por el fantasma de la privatización. Este logró de alguna forma someter a las leyes del mercado los servicios públicos, las pensiones e inclusive, la salud. Así pues, dicho espectro ha venido persiguiendo a la educación superior durante más de 20 años. Sin embargo, el amplio respaldo social que tienen las universidades públicas ha permitido su sobrevivencia tras dos décadas de asfixia financiera. Pese a ello, es innegable que al lado de la educación pública coexiste un aparato educativo privado que concentra la mayoría de la cobertura en el país.

La educación superior en Colombia, en términos generales, se puede financiar de dos maneras diferentes. Por un lado, a través de recursos públicos provenientes del Estado, y por otro, mediante dinero del sector privado. En el primer caso, los recursos pueden ser destinados a la oferta educativa, es decir, dirigidos directamente a las universidades de carácter estatal por medio de transferencias. También, pueden ser destinados a la demanda, lo que se traduce en dirigir los recursos a los estudiantes a través de créditos educativos, becas o subsidios.

El principal argumento expuesto por los partidarios de fomentar la participación del capital privado en la educación superior es esencialmente el mismo que el expresado durante el proceso de mercantilización de los otros sectores. Fundamentalmente dicen que el mercado resulta más “eficiente” que el Estado en la asignación de recursos, retórica que ha calado en un país donde la clase política y los funcionarios sienten muy poco aprecio por lo público. Sin embargo, si bien el Estado colombiano fracasó en el siglo XX en resolver las necesidades de las personas (en aspectos como los servicios públicos y la salud), también es cierto que el mercado no lo ha hecho mejor.

Es importante poder precisar que la educación no se comporta como la mayoría de las mercancías. Los bienes que se producen generalmente cuentan con una estructura de costos que se reduce en la medida que las cantidades producidas se incrementan. Por ejemplo, el costo unitario de producir un par de carros es mucho más alto que el de producir 200 automóviles, es decir, en la medida en que se incrementa la producción resulta más barato producir. La educación funciona con una lógica inversa. Mientras mayor es la cobertura, los costos por estudiante resultan más elevados, porque la ampliación de cupos implica además la expansión física de las aulas, el equipamiento de nuevos pupitres, aumento de planta docente, entre otras cosas.

Además, la tecnología tiene un efecto inverso en la estructura de costos de la educación. Mientras que en una factoría la tecnología tiende a disminuir los costos de producción de las mercancías, en la educación el progreso tecnológico incrementa cada día los costos de conectividad, equipos y softwares. Por ello, podemos afirmar a simple vista que la educación no es un negocio atractivo para los empresarios.

El alto costo de ofertar educación superior es el que genera que en las instituciones que funcionan a partir de dineros privados los precios de las matriculas sean elevados, al punto que solo son posibles de costear para las familias con un alto nivel de renta. Todo ello implica que se reduzca significativamente el mercado de estas instituciones. Entonces, ¿cómo es posible ampliar este mercado a las personas con rentas bajas?

El principal modelo que ha logrado masificar la educación superior privada se basa en la ampliación del crédito educativo, el cual permite que los estudiantes de menores ingresos accedan a la educación con elevados costos de matrícula. Bajo este, se consiguen importantes márgenes de rentabilidad a través de las tasas de interés vigentes en el mercado, lo cual deja ver que el negocio no está en la cobertura, sino en la porción de la misma que se encuentra vinculada a través del sector financiero. Este modelo de financiación (de amplia difusión en los Estados Unidos) genera grandes márgenes de beneficios para las corporaciones crediticias, al tiempo que una amplia inequidad social para los profesionales recién graduados, cuyos ingresos resultan destinados para el pago de sus obligaciones con la banca educativa.

Otra forma de financiación que permite la masificación del acceso a educación superior privada es el del crédito educativo de origen público, que opera generalmente de forma mixta con un sistema de becas y/o subsidios. Su esquema es básicamente el mismo, con la diferencia substancial que el origen de los recursos en este caso es público. Es decir, el Estado prefiere transferir los recursos al sistema educativo a través del sistema financiero, que generalmente termina acopiado por las universidades privadas, en vez de inyectarlos directamente a las instituciones públicas.

La expresión más reciente de este modelo en nuestro país es el programa Ser Pilo Paga, el cual consiste en un sistema de créditos condenables del ICETEX que cubren gastos de matrícula a los cuales pueden acceder los estudiantes interesados en estudiar en instituciones acreditadas de alta calidad. Es preciso mencionar que las matrículas de las universidades privadas por su naturaleza expresan el costo que representa cada estudiante para la universidad, mientras que en las universidades estatales no corresponde al costo total que el estudiante le representa a la institución educativa. Es por esto que un “pilo” en las privadas significa un costo mayor para el Estado, así como un ingreso más grande para la universidad, que un “pilo” en las públicas.

El resultado de la combinación de un modelo que privilegia la financiación, demanda y fomenta el crédito educativo, y la constante asfixia que han sufrido las universidades públicas, en términos de recursos, avizora en el horizonte una profunda crisis de financiación de la universidad pública. Esta se ha venido postergando más por la voluntad individual de las instituciones por resolver autónomamente sus problemas financieros, que por el esfuerzo diligente del gobierno de encontrar solución de fondo a este problema. Al final, la crisis no será otra cosa que el resultado de someter los derechos al interés privado.

Fuente: https://www.las2orillas.co/donde-esta-negocio-la-educacion-superior/

 

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Ciencia, ayer, hoy, siempre.

Houssay no sólo fue un científico brillante. Fue también una mente preclara que supo sumergirse en la cultura y en el fascinante mundo multifacético que circunda a la ciencia y a la tecnología.

Por: Pedro José Depetris.

La Conferencia General de la Unesco proclamó al 10 de abril como el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología, en honor al natalicio de Bernardo Alberto Houssay, figura suprema de la ciencia vernácula, quien en 1947 recibió el Premio Nobel por sus valiosos aportes en Fisiología y Medicina.

En estos tiempos en que se polemiza sobre la situación y el futuro de la ciencia argentina, sumado a conflictos salariales y a cuestionamientos sobre la calidad educativa primaria y secundaria, resulta aconsejable enfocar nuestra mirada en la figura señera de Houssay, fuente indiscutible de racionalidad e inteligencia.

Houssay no sólo fue un científico brillante. Fue también una mente preclara que supo sumergirse en la cultura y en el fascinante mundo multifacético que circunda a la ciencia y a la tecnología (CyT).

En este espacio, una parte del cual bien podría llamarse “el arte y la política de la ciencia”, Houssay obtuvo para nuestro país una de sus más grandes victorias: la creación, en 1958, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

El Conicet ha sido desde entonces una piedra angular que soporta buena parte del edificio científico y tecnológico argentino. Con los años, y pese a situaciones sociopolíticas no siempre favorables, creció y se impulsó de tal forma que ha arrastrado en su evolución positiva a otras instituciones de CyT nacionales. Inclusive, ha aportado al progreso académico del sistema universitario nacional.

Sin abandonar su visión favorable hacia las aplicaciones de la ciencia y el desarrollo tecnológico, Houssay enfatizaba el valor de la promoción de la ciencia básica o fundamental.

Su discípulo más conspicuo, Luis Leloir, Premio Nobel de Química 1970, lo describió en términos sencillos: “Resulta muy difícil convencer a los gobernantes de que la investigación científica básica merece apoyo. Ellos preferirían lograr el desarrollo de la investigación aplicada sin necesidad de invertir en la básica. Para un científico, esto sería como edificar los pisos altos de un edificio sin construir los de abajo”.

Al conmemorar el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología y recordar a la personalidad que dio origen a esta celebración, debemos tener presente que es factible trazar un derrotero futuro sólo si conocemos y asumimos el que lo precedió.

Siguiendo las directrices del pensamiento de Houssay, la Academia Nacional de Ciencias (ANC, con sede en nuestra ciudad) y su hermana porteña, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Ancefn) lanzaron un proyecto conjunto, financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que culminó, en agosto de 2015, en el libro Estado y perspectivas de las ciencias exactas, físicas y naturales en la Argentina.

Una serie de conclusiones emergieron de este estudio, algunas favorables y otras quizá no tanto.

1) En el período examinado (1997-2012), la inversión argentina en CyT expresada como un porcentual del producto interno bruto (PIB) se mantuvo en torno del 0,5% al finalizar el siglo pasado, decreció en el período 2000-2004 hasta el 0,4% y desde entonces creció en forma sostenida hasta alcanzar el 0,65% hacia el fin del período examinado.

Está aún lejos del 1% del PIB, objetivo buscado desde hace años y ya superado por Brasil (1,21%, en 2012) y por las naciones desarrolladas.

2) La producción científica (publicaciones internacionales) en la que participan autores argentinos fluctuó entre 0,2% y 2%, según las disciplinas. El promedio general se mantuvo en 0,45% durante la última década, después de haber alcanzado casi un 0,6% en 2001.

3) En el ámbito latinoamericano, la producción científica de artículos de y con autores argentinos decreció en términos relativos, de un 20% (en 1996) a un 12,5% (en 2013). Esto es atribuible, en buena medida, al crecimiento numérico de las publicaciones de otros autores latinoamericanos.

4) La proporción de artículos científicos de autores argentinos en coautoría con investigadores extranjeros registra un significativo incremento a partir de la crisis de 2001, trepando desde un 30% hasta alcanzar un 45% en 2014. Esto puede deberse, entre otras causas, a un incremento en la cooperación internacional, aunque también puede ser un factor de importancia la necesidad de contar con apoyo internacional para continuar desarrollando la actividad científica.

Es claro que la investigación y el desarrollo (I+D) necesitan del amparo de una política de Estado que asegure su sustentabilidad en el tiempo, ajena a las fluctuaciones de índole política.

En nuestro país, la investigación científica (sobre todo la básica) es fuertemente dependiente del apoyo del Estado nacional y, en consecuencia, está muy sujeta a los vaivenes económicos que frecuentemente experimenta nuestro país.

En otras palabras, la inflación y la inestabilidad monetaria son enemigos declarados de la investigación en CyT en los países periféricos, como el nuestro.

Los investigadores debemos interpretar las condiciones del entorno que afectan negativamente nuestra tarea y aportar a su solución (para no ser parte del problema), con la buena disposición y el patriotismo que preconizaba don Bernardo, para que la ciencia argentina contemple un futuro promisorio, a partir de hoy y para siempre.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/opinion/ciencia-ayer-hoy-siempre

Imagen: http://staticf5a.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/landscape_1020_560/public/nota_periodistica/Houssay.jpg

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