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Todo se vale.

Los defensores de los derechos laborales de los trabajadores de la educación mexiquenses

En tiempos electorales “todo se vale” con tal de ganar el favor de los electores y conservar el hueso. No importa que se prometan las perlas de la virgen, se baje el sol, la luna y las estrellas y los encargados del despacho imperial empleados de primer ralea- entreguen más de 500 millones de pesos en premios y aseguren que los y las maestras importan más que cualquier reforma. Total que el prometer no empobrece, que el dar es lo que aniquila y más cuando se trata de conseguir los favores de casi 250 mil mentores del subsistema de educación obligatoria del sistema público estatal y sus familiares en edad de votar en el Estado de México,  a quienes se les promete defensa en contra de “cualquier reforma”. Pero, si las mercedes imperiales no fueran suficientes, se podría, como lo hiciera recientemente Nuño, recurrir al chantaje y señalar que la “madre de todas las reformas”, la educativa, está en riego, si el Atila del sur llega a la presidencia de la república y priva a niños, niñas y adolescentes de un futuro promisorio que una educación de calidad les traería aparejada y que les permitiría, ser tan competitivos que se convertirían en bocado de cardenal para las empresas multinacionales.

Por: Gustavo Santín Nieto.

A la cruzada en defensa de la heroica reforma educativa, Nuño convoca a las organizaciones aliadas. Mexicanos Primero Asociación Civil y otras similares; a la perniciosa cúpula del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); a los gobiernos locales encabezados por dos priistas de cepa (Graco Luis Ramírez Abreu y Silvano Aureoles Conejo); a los y las trabajadoras de la educación sin importar su condición gremial; a los medios masivos de comunicación; a la sociedad civil y al clero y a la jerarquía católica; a los legisladores de las dos cámaras; a las madres y a los padres de familia; a la sociedad civil.

Empero y por si algún actor creyese en las lágrimas del cocodrilo mayor y arriara banderas libertarias favorables a las y los maestros que se oponen al quebrantamiento de sus derechos laborales y humanos, de pronto sale el garrote y les recuerda “haiga sido como haiga sido” que lo de Nuño es pura faramalla, que la madre de todas las reformas no está en riesgo. Que la reforma educativa, las leyes secundarias y otras disposiciones relacionadas “con el servicio profesional docente, la formación continua, la evaluación de desempeño y de ingreso al magisterio, así como la autonomía de gestión de los más de 250,000 planteles de educación básica que existen en nuestro país”, se encuentran blindadas por las reformas a los artículos 3 y 73 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y que cuentan con el “aval” de las dos terceras partes de las legislaturas locales. Que de ninguna manera y gane quien gane, se derogarían las medidas adoptadas ya que sería prácticamente imposible, que el Peje se hiciese de las tres cuartas partes del congreso requeridas para lograr una nueva reforma constitucional y que el PRI y el Partido Acción Nacional conservarían los gobiernos y los congresos locales, salvo lo que sucediera en 7 entidades de la nación.

Sin embargo, el miedo no anda en burro y los números en la contienda electoral de la entidad, a la que denominan “la joya de la corona”, obligaría al PRI y a su candidato, a recurrir a medidas algunas extremas, que pondrían en duda la viabilidad de una reforma inconclusa pero largamente acariciada por la oligarquía federal y sus corifeos. Medidas entre las que destacarían declaraciones que justifican la entrega de “subsidios electorales”, previstos según Del Mazo Maza, en programas sociales, mediante los que PRI intentaría comprar el voto de un buen número de electores. Lo mismo que la declaración a través de la que coyunturalmente el candidato del revolucionario institucional, se opondría al titular del ejecutivo así como al encargado del despacho educativo y a la propia reforma, cuando prioriza la defensa de los derechos laborales de “los maestros mexiquenses” por encima de la reforma o del modelo educativo (goo.gl/v4Y12b).

Cuestión de votos, de cuentas, de balances, especulaciones y preguntas. ¿Podría en el Estado de México repetirse la inclinación electoral de maestras, maestros, familiares en edad de votar, madres y padres de familia con quienes tienen contacto, en contra de quien les agravia, conculca sus derechos laborales y les promete pero no les cumple? ¿Serían capaces de votar, como muchos mentores lo hiciesen en Oaxaca y Veracruz, a favor del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y lo convirtiesen en la segunda fuerza electoral, en una posición en la que estuviese cerca de lograr el triunfo presidencial en 2018? Los resultados de las elecciones previas para gobernador en el Estado de México, seguramente motivan la postura que adopta Del Mazo, con la complacencia de Peña Nieto y Nuño Mayer no obstante que les lleve la contra y que con sus postulados fomente una insurgencia magisterial que podría ser similar a la que les causa graves conflictos en Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

En 2011, de un padrón electoral de más de 11 millones de votantes, sólo el 44.18% acudió a las urnas y depositó su voto. Tan sólo, más de uno de cada dos sufragistas votó por el PRI (3,018,588), el 61.96%, equivalente a tan sólo 1 de 4 de los votos del total del padrón electoral (11,023,636) para un porcentaje total del 27.38% del padrón. Sólo 1 de cada 5 de los votantes optó por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), es decir el 20.95% (1,020,857), equivalente sólo al 9% de la preferencias de quienes están inscritos en el padrón. Desde 2017, el panorama electoral del Estado de México ha variado y las encuestas electorales indican que las preferencias están parejas entre el PRI, el PAN y MORENA cuestión que torna sumamente atractivo el voto magisterial.

Total que para los novísimos paladines defensores de los derechos laborales de los trabajadores de la educación mexiquenses, el prometer no empobrece, sí en el discurso tengan que enfrentarse con quien se les ponga enfrente. Y como las reformas se encuentran blindadas, si el voto magisterial los lleva la magistratura local, ya habrá suficientes controversias constitucionales que les permitan evadir el cumplimiento de lo prometido. El dar es lo que aniquila.

Fuente: http://www.e-consulta.com/opinion/2017-04-10/todo-se-vale

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Ecuador: El maestro en la era del cambio.

América del Sur/Ecuador/18.04.2017/Autor: Oswaldo Ávila Figueroa/Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec

Todavía quedan unos cuantos profesores quejumbrosos, que con su lloriqueo añoran el ocio del pasado, cuatro o cinco horas diarias de trabajo y tres meses de vacaciones, el negocio de las matrículas, la venta de folletos y el acoso en los tres niveles del sistema educativo; mientras las nuevas generaciones  de educadores, en la era del cambio, tras rigurosa selección, exhiben, sentido vocacional, solidaridad, confianza en la juventud y decididas a ampliar su enseñanza, para que el alumno desarrolle la creatividad, conozca el mundo y sus problemas y contribuya a terminar la construcción de un Ecuador próspero, de paz y justicia social.

En el transcurso de la etapa republicana, se ha institucionalizado el Día de la Madre, Padre, Abuela, del Niño, Enfermo, del Amor, del Maestro, etc.; en unos casos, para exaltar la solidaridad y acciones nobles, y en otros, simplemente, aprovechar la apertura de atractivos negocios.

El 13 de abril, fecha del natalicio de Juan Montalvo, por decreto se consagró como el Día del Maestro ecuatoriano. Es corto el espacio para cubrir la lista de educadores del pasado comprometidos con su misión, y del presente que los imitaron, pero, también los hay, una minoría de rufianes que ensombrecieron la noble tarea.

El auténtico maestro se entrega por servir con vocación y sentimiento humanitario, muy lejos del exhibicionismo y el ansia de recibir algún galardón. Es un convencido que su paso por el aula de clase, ayuda a fortalecer conocimientos, a enderezar desvíos conductuales de sus alumnos y con ello contribuir en el proceso de cambio por una patria libre de explotadores y explotados. Hay maestros del pasado que se consagraron en el anonimato, que yacen en el olvido; otros, que siguen en la contienda diaria bregando con el ejemplo por el bienestar de las nuevas generaciones.

También, unos pocos, transitan confundidos y enredados en su ardua labor en el aula. No cabe la mínima duda, que siempre ha prevalecido el criterio, que mejorando la enseñanza, un país avanza; porque un pueblo culto, no se deja engañar, rinde  más y contribuye con el progreso de su patria. La majestad del maestro se la aprecia por el legado de sus enseñanzas y se descarta a los falsos valores que lucen sus nombres en escuelas, colegios e instituciones, por el excepcional desempeño de un importante cargo en el magisterio, a veces, logrado por influencia política o compra del nombramiento.

Por suerte, se puso fin a la injerencia partidista en el magisterio y al amañado concurso de méritos. Hoy se vive otra época con nuevas leyes orgánicas de educación diseñadas de acuerdo a la realidad del país. Como estudiante y profesor, recuerdo a abnegados educadores, que irradian en el tiempo, como si fuera hoy, con su luz espiritual y sus mensajes de solidaridad y respeto en el aula y en el medio social.

La educación ecuatoriana no sufrió colapso, por el aporte de esos gigantes maestros que cumplieron a cabalidad su misión, enseñar con ejemplo a sus alumnos, orientar por la senda del bien e inculcar la práctica de los valores morales. El Gobierno de la Revolución Ciudadana avanza, mediante estratégicas acciones, ajustadas a las necesidades del país, incluidas la modernización de la enseñanza, gratuidad para los estudios y nuevas estructuras administrativas. Por fin, todos han comprendido que la educación es índice de progreso y que el maestro de verdad es el soporte que sostiene el sistema.

Y no olvidar, que es urgente motivar al joven a participar en el proceso de cambio que se plantea en la sociedad para su total mejoramiento.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/el-maestro-en-la-era-del-cambio

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Ética socialista.

Por: Vicente Blanco.

“Sin embargo, para que esto sea posible necesariamente debemos poner en práctica  la Ética Socialista, la cual nos ayudará a desarrollar los principios del Socialismo, o sea la Democracia, la Justicia, la Equidad, la Solidaridad entre otros, y de allí también desarrollar formas organizativas mediante las cuales el pueblo genere capacidad para decidir y transformar la realidad en beneficio colectivo”.   LENIN

          Considero un tema bastante importante a tratar en este proceso de transformación social, pues el mismo juega un papel determinante en las actitudes  de actuación que deben asumir los revolucionarios que se encuentran cotidianamente abocados al logro del sueño de Bolívar  planteado y que se debe consolidar para el fortalecimiento de la soberanía y autodeterminación que como pueblo libre tenemos que mantener como una conquista legada por nuestros antepasados.

         Básicamente, se puede decir que La palabra Ética proviene del griego ethos cuyo significado es costumbre, pero una costumbre ceñida a la moral  y también reguladora del desempeño laboral de las diversas profesiones, para que se enmarquen en unas características que deben poseer para evitar un mal desempeño, de allí los Códigos de Ética de los egresados universitarios para cumplir con su trabajo como por ejemplo el del Contador Público, el Médico Cirujano y el del Periodista por mencionar algunos, pero también en necesario afirmar que debe estar como un componente fundamental, esencial, primordial  e inseparable en el accionar político de todo militante debido a que dentro de una realización de tareas revolucionarias deben aflorar los principios y valores que posee el o la camarada, por la sensibilidad y conciencia social con la que realiza su trabajo buscando con ello el alcance de aspiraciones colectivas.

         Asimismo, es obligante en este caso mencionar el legado ideológico y moral  que nos dejó nuestro Padre Libertador cuando mencionó el 15 de febrero de 1819, en lo que se conoce como una de sus mejores piezas  discursivas “Moral y Luces son los polos de una República” aspectos que sustentan filosóficamente hablando a la Revolución Bolivariana, pues basta con observar los ejemplos de integridad y dignidad que Bolívar nos dejo a los cuales también con mucho respeto hacia el genio de América podemos incorporar los suministrados por otros pensadores latinoamericanos para estar claros en el compromiso histórico que existe.

         Ahora Bien, según  Gramsci “La ética socialista procede de la historia de la emancipación humana, de la lucha de clases y las leyes objetivas del desarrollo continuo de la sociedad, y del impulso creador, transformador de los seres humanos; esto es, de los procesos dinámicos complejos de las relaciones humanas en el desarrollo de la producción de su vida material y espiritual, hacia la satisfacción de sus necesidades materiales, hacia la plena expansión y expresión de sus potencialidades creadoras, hacia la realización de su condición humana integral, solidaria y libre de la vida para la vida.”

         Por ello, en un gobierno socialista, interpretando a ese filósofo italiano, se debe buscar el pleno bienestar para los pobladores hasta alcanzar la suprema felicidad, eso si con un ciudadano plenamente transformado en un ser social, capaz de apropiarse de un pensamiento colectivo de accionar para impulsar de esa manera los valores que se requieren para vivir en sociedad, donde como dijo  Fidel al referirse al  che “el ejemplo” sea la base fundamental que motorice el desempeño de los servidores públicos, para que ellos con su desempeño sean esencia del modelo de hombre y mujer a seguir, en función de las características que debe poseer el individuo  para sentirse realizado en sus aspiraciones fundamentales.

         Ahora bien, ese desempeño  deseado está aun lejos de la conciencia de mucho “revolucionario” que todavía  carece de compromiso con la obra colectiva, con los preceptos y principios éticos  y lo más importante,  la reafirmación de su dignidad como militante de la vida para el alcance de las aspiraciones de la obra colectiva  para identificarse plenamente con los ideales del socialismo y su Ética como un componente primordial, necesario, fundamental, importante, ineludible, inquebrantable  e inmediato de la acción política que debe acompañarlo para la reconstrucción de la patria de Bolívar como compromiso impostergable de la de Revolución Bolivariana y el Sur a seguirse en  el marco que debe acompañar la actuación de cada militante de la lucha por un mundo mejor, máximo cuando se ejercen funciones de gobierno a cualquier nivel, pues son el centro de atención del común de la población por ello el decoro, altruismo, desprendimiento y la entrega deben ser una condición en cada hombre y en cada mujer que acompañen con mística y convicción de militante las gestiones que se realicen como accionar para brindar a los venezolanos un mejor país con una profunda creencia en sus dirigentes políticos revolucionarios.

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La mala educación.

Es un alivio que lo digan: ¡hay que estudiar! Siempre es bueno leer, escribir, preguntar, oír, experimentar, comparar, aprender, observar y cuestionar. Pensar.

Por: Poly Martinez.

Tal vez por eso por la ausencia de estudio o reflexión es que se ha vuelto tan desgastante y poco gracioso que personas que han ido al colegio, a la universidad, que tienen conocimientos y han visto otros mundos se aferren a la estupidez de multiplicar memes o consignas cargadas de ignorancia.

Sin pedirlo, porque no ando en la movida de repartir chistes o insultos a favor o en contra del gobierno o de los políticos, hace pocos días, justo después de la tragedia de Mocoa, me aterrizó uno en el celular y francamente me superó. El meme decía que el presidente Santos había gastado millones en Cuba para mantener a las Farc y ahora pedía “limosna” para Mocoa.

Efectismo y mala leche parecen ser las dos nuevas materias del pensum nacional. Aprovechar políticamente el desastre de Mocoa para lanzar a esa gallera de las redes sociales un cuestionamiento que nada tiene que ver con la avalancha es francamente un irrespeto, pero no con Santos sino con las víctimas de la tragedia.

Similar al irrespeto de no oír a las víctimas en su día y a cambio pedir más foro y vitrina de la que ya reciben los congresistas, a quienes los medios les dan sobrado espacio no solo de réplica, sino de arenga y señalamiento para descalificar al otro. Embelesados y sin aprender la lección, los micrófonos y las cámaras transmiten con afán ese ese eco hueco.

La paradoja es que los dos temas –los costos de la mesa de negociación con las Farc y el llamado a estudiar- se tocan de una forma mucho más profunda de lo que los detractores del proceso de paz y los botafuegos del congreso alcanzan a pensar o están dispuestos a aceptar. Sin mayor sustento, los repentistas de las redes o del Elíptico sacan cifras sobre el precio de la paz, cascaritas amañadas para que caigan los incautos o los perezosos que prefieren la copialina, repetir como loras.

La discusión sobre el impacto del Acuerdo en la educación y el costo-beneficio a mediano y largo plazo para el país puede ser a la vez un campo de infinita especulación o el más importante para profundizar. Afortunadamente, entre tanta bazofia en las redes también aparece información y gente seria que contribuye a la formación básica de todos nosotros.

El más reciente Monitor del Cerac aporta elementos para la ecuación: por cuenta de las negociaciones en La Habana, al 1 de abril pasado llevábamos 1.497 días sin tomas de poblaciones por parte de las Farc (hoy ya pasamos los 1500 días), eso es cuatro años y tres meses calendario. Pensando es niños que van a estudiar en las veredas y municipios donde tenían mayor impacto las Farc, eso equivale a 5,7 años escolares (tomando como referencia 40 semanas efectivas de estudio). En resumidas: en estos poco más de 4 años calendario, los niños pudieron estudiar sin que les fuera violentado este derecho por cuenta de esta guerrilla; un menor que empezó primaria o decidió seguir a la básica secundaria en 2013, hoy bien puede tener esas etapas escolares terminadas.

A ese mejor entorno para estudiar, de acuerdo con Cerac, se suman 846 días sin retenes ilegales (poco más de dos años), un año y ocho meses sin emboscadas, y cinco meses sin combates de las Farc con la fuerza pública. Resulta fácil imaginar que los maestros pudieron llegar a sus clases y que ese clima menos agresivo logró la permanencia de muchos de ellos para darle continuidad al proceso educativo de cientos de niños de los 281 municipios donde tenían presencia las Farc.

Pero supongamos también que los profesores jamás volvieron, que en estos años los niños y jóvenes más vulnerables no han tocado un cuaderno, no tienen escuelas ni tableros. Están de “recreo”, tiempo en el que han podido jugar un poco más, desaprender el miedo a verse en medio de un enfrentamiento o a ser obligados a nutrir la “fabrica de los guerreros” a la que se refiere Óscar Sánchez. Tal vez han podido recuperar otros saberes locales o ancestrales, que también hacen parte de su formación y que son desdeñados por miles de colombianos que solo creen en el cartón.

Aquí no cabe el dilema del huevo o la gallina: ¿primero la educación o la paz? Lo que ya se sabe de experiencias similares a la del conflicto colombiano es que la educación es intrínseca a la sostenibilidad de la paz. Y además, que ir a estudiar es una de las vías para recuperar el sentido de pertenencia, un espacio para la libre expresión, para aprender nuevas maneras de relacionarse y para proteger al menor.

Claro que hay que estudiar, pero no como antídoto contra la vagancia, sino contra la manipulación; para conocer, debatir y comprender las causas de esta guerra. Se trata de pasar el curso, no de repetirlo. Debemos volver sobre ciertas materias: respetar la diferencia, cuidar el entorno, defender los derechos de todos. Para avanzar en grupo, no en manada.

 

 Hay hechos tan obvios que no los percibimos o nos negamos a verlos. Por ejemplo, que gracias a estos Acuerdos, a los millones de dólares y al tiempo invertido en La Habana, muchos niños del país han podido ir a estudiar y las ayudas a Mocoa llegaron sin los contratiempos de la guerra; los guerrilleros de las Farc, como miles de colombianos más, hicieron su aporte y ofrecieron la mano.

Pero, además, el desastre nos dio una buena lección: los colombianos sí sabemos de solidaridad. Mocoa logró romper el hechizo de la polarización y por unos días nos permitió el reencuentro. Y un aprendizaje adicional: hizo evidente que estudiar y tener títulos no salva de la ignorancia, la mezquindad y la pésima educación a muchos congresistas y politiqueros.

Fuente: http://www.semana.com/opinion/articulo/en-colombia-educacion-implica-escuchar-a-las-victimas/521829

Imagen: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2017/4/11/521769_1.jpg

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¡No! Mejorar la calidad en educación no se logra escogiendo bachilleres con mejores puntajes para hacer carrera docente.

Por: Jhon Vergel.

Después de cuatro meses de tener la revista Semana Educación sobre mi escritorio esperando a que la lea (edición 20 de diciembre/2016, dedicada al tema “Predice el clima educativo de 2017”), por fin me decidí a llevármela a un café y ojearla. En uno de sus artículos encontré una afirmación que me revolvió los intestinos, razón por la cual estoy escribiendo este texto. El artículo trata sobre las mejores facultades de educación en el planeta y se cuestiona el panorama en Colombia, ya todos sabemos que es oscuro. Tratando de explicar las causas de nuestro penoso panorama en temas de educación, el articulista cita a un profesor de la Universidad de los Andes, que afirma lo siguiente:

“… considera que para que los colegios y universidades mejoren su calidad, se deben “poner barreras de entrada, no que todo el mundo pueda acceder a una carrera docente, sino solamente los que tengan puntajes más altos”…” (“La mejores universidades en pedagogía, ¿Que pasa en Colombia?”, 2016)

La siguiente es una reflexión con dos propósitos. El primero, plantear que no necesariamente porque un profesor de los Andes dice algo es palabra de “dios” (quiero aclarar que yo tengo un título de doctorado en esa universidad), quiero lograr implícitamente este propósito con el segundo, cuestionar si poner barreras con puntajes altos para acceder a la carrera docente permitirá mejorar la calidad en educación en nuestro país. Puede que eso funcione en Finlandia o en Nueva Zelanda, pero ellos tienen unas realidades tan diferentes a las nuestras que es posible que tal estrategia no tenga los mismos resultados en Colombia.

Quiero responder este cuestionamiento apoyado en un caso, mi caso. La ventaja de la interdisciplinariedad es que podemos ver un mismo problema desde diferentes ángulos, y aunque soy educador, también soy médico, por lo que veo en la medicina un excelente ejemplo para contra argumentar la tesis del artículo que menciono arriba.

Hace varios años, cuando salí del bachillerato, me puse como meta estudiar medicina en la Universidad Industrial de Santander (UIS), un reto bastante grande porque solo los estudiantes con mejores puntajes ICFES, lo que ahora conocemos como pruebas Saber 11, ganaban un cupo en esta carrera. Me preparé muchísimo para contestar bien este examen, lo presenté tres veces y al final obtuve un puntaje ponderado de 95%. Para mi temporal felicidad, logré un cupo en la carrera de medicina de esa universidad y, cuando entré a estudiar, noté  que mis compañeros también tenían excelentes puntajes, pasamos 35 estudiantes de 1000 inscritos.

La gran  mayoría de nosotros terminamos la carrera y comenzamos a ejercer como médicos del servicio social obligatorio en diferentes regiones del país. Años más tarde, caí en la cuenta de que lograr un cupo en la carrera de medicina es casi igual de difícil para las demás facultades de medicina en este país. Por lo tanto, solo aquellos con los mejores puntajes en las pruebas estandarizadas estudian medicina. Ahora bien, ¿quiere decir esto que en Colombia tenemos el mejor sistema de salud? ¿tamizar a los estudiantes de medicina por resultados en las pruebas del ICFES trajo como consecuencia que la morbimortalidad materno-infantil de Colombia sea la más baja en Latinoamérica? ¿Por qué, entonces, tantos pacientes (incluyéndome) nos quejamos del trato que recibimos de algunos médicos cuando tenemos la desgracia de enfermarnos? ¿Por qué existen colombianos que hoy se mueren de hambre, diarrea o gripas? ¿Por qué en nuestro país tenemos incrementos en los casos de obesidad, personas sedentarias, fumadores, gente que no lleva un estilo de vida saludable? ¿Por qué ocurre todo esto si tenemos médicos con los mejores puntajes? ¿Por qué las guías de manejo y atención a pacientes son construidas por médicos estadounidenses o europeos si tenemos a los más brillantes entre los brillantes estudiando medicina?

Yo creo firmemente que poner barreras en el acceso de la carrera docente, escogiendo a quienes tienen mejores puntajes, no traerá un sistema educativo con mejor calidad, así como sucede con el sistema de salud. Creo esto porque el significado de tener mejores puntajes no es el de tener mayor capacidad de transformar la realidad sino el de haber nacido con mayores privilegios que otros. Yo, por ejemplo, nací en una familia de clase media, mi mamá es licenciada en educación básica primaria y mi papá es comerciante, ambos se preocuparon siempre porque yo tuviese la mejor educación. Cuando estudiaba en el colegio tenía un compañero muy inteligente, era mi amigo, y ambos hacíamos los trabajos que nos dejaba la maestra de tarea, a veces en su casa, a veces en la mía. Cuando fui a su casa noté que su mamá era ama de casa y su papá albañil, las paredes no eran blancas como las de mi casa, eran de ladrillo y el piso no tenía baldosas, era de cemento.

Haciendo las tareas con mi amigo aprendí qué era ser pobre, mi amigo llegaba a nuestras clases sin haber desayunado, en cambio mi mamá se levantaba temprano todos los días para prepararme un milo, con huevos fritos y arepa antes de que yo saliera para el colegio. Mis papás pagaban un tutor para que me diera clases de matemáticas en mi tiempo libre, me permitieron pertenecer a un grupo infantil de literatura en el instituto Bellas Artes de Ocaña, hice dos cursos pre-ICFES, nada baratos, pero mi amigo no tuvo esos privilegios, él obtuvo un 35% de puntaje ponderado en su prueba ICFES, ahora él es albañil, mientras que yo tengo un título de pregrado y tres de postgrado.

Ahora, que veo la historia de mi amigo de la infancia desde otra perspectiva, entiendo que no vivimos en Finlandia, que los resultados de las pruebas tienen otros significados, que impedir el acceso a la carrera docente con base en esos puntajes solo aumentaría la espantosa brecha social que tenemos en este país. Hay que darle oportunidades a los que nunca las han tenido, ellos son los que saben qué se siente estar en desventaja y qué es querer transformar la realidad. Si no tenemos un sistema de salud como el de Finlandia, ¿por qué vamos a creer que escogiendo a los bachilleres con mejores puntajes en la carrera docente vamos a tener su mismo sistema educativo?

Fuente: http://lasillavacia.com/silla-llena/red-de-la-educacion/historia/no-mejorar-la-calidad-en-educacion-no-se-logra-escogiendo

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Cuando leer no mola.

El 40% de la población española no lee nunca un libro. Nada: ni las cincuenta sombras, ni la ley de la atracción, ni un libro de recetas para el táper del curro. Así lo atestigua el último informe que publica el  gremio de editores de España. Jamás. Nunca. Ni en el día del libro, ni en la consulta del médico, ni en el tren, ni en la hamaca una larga tarde de verano.

Por: Inma Martin Alegre.

Grito en el cielo, vestiduras rasgadas. El cómo puede ser, así nos va, qué desastre de sociedad da para un artículo, sin duda. Una denuncia, un lamento escrito desde alguien que pertenece a lo que el citado informe califica como núcleo duro de lectores: los que, al contrario que los primeros, leen diariamente, «como un hábito consustancial en su vida».

Dicho comentario indignado lo leerán, probablemente, personas de usos similares al del articulista, es decir, ese grupo lector que según el informe consume, además de libros, otros productos culturales como el cine, el teatro o las exposiciones de arte. Un contenido que consultan y conocen a través de, por ejemplo, revistas culturales online, en las que también se refleja la opinión de los colaboradores.

Así el artículo de invectiva contra la lectura es publicado en uno de estos medios y sus lectores y lectoras habituales lo leen y se indignan. Y twittean. Se inicia la discusión: no es solo leer o no, atención, es el «qué» se lee. Que si el canon, que si el bestseller, que si odio a Ken Follet con toda mi alma o que el laberinto de los libros perdidos me da jaqueca.

Todas estas personas comparten un punto de partida común en su análisis: leer es más que un hábito. Y no son pocos. El núcleo de lectores habituales no solo está creciendo, sino que también lo hace en su actividad: los que leen son más y leen más libros (12 libros al año de media).

Pero las previstas discusiones y vehemencias respecto a la noticia hacen sospechar que, para estos, la lectura es más que un disfrute: contiene, en términos del sociólogo Pierre Bourdieu, un capital simbólico. Esto es, el hábito de la lectura genera una imagen de prestigio, de cultura y conocimiento respecto a los otros individuos con los que uno se relaciona. Además de ser un lector habitual, hay que parecerlo.

Marilyn Monroe James Joyce literatura

Marylin Monroe leyendo el Ulises de James Joyce.

 ¿Por qué, por qué por el fútbol me abandonas?

Y por la Play, y por las cañas, el cine, y por supuesto, la series de TV. Dejando a un lado a los letraheridos y sus discusiones, queda aún ese flagrante 40% de negadores de páginas. Es evidente que, para estos, la lectura no solo no es un entretenimiento sino que tampoco aporta un valor simbólico importante. Al contrario, leer carga con connotaciones negativas. El propio lenguaje las recoge. Rata de biblioteca,bookworm (gusano de libros), son calificativos que retratan al lector mustio y miope escondido entre volúmenes polvorientos. Existe un imaginario compartido por parte de la sociedad que transmite que leer es aburrido y que no sirve.

El sistema educativo tampoco ha ayudado mucho. Cuánto daño hicieron las lecturas obligatorias… Leer el Quijote o la Regenta a edad intempestiva los hizo enemigos de muchos. Hicieron falta años para volver a estas obras con la bandera blanca alzada.

¿Cómo fomentar la lectura?

El fomento de la lectura es todo un reto. Y para ello se hace gala de la misma creatividad que nos vende otros artículos: desde lemas como el #readingissexy, que muestra celebrities (guapas) de todos los tiempos libro en mano, para romper con la imagen del empollón granuloso, a campañas creativas para que los niños y niñas se desarrollen el hábito.

Loable es también el trabajo de las bibliotecas municipales, pequeños templos de amor a las páginas. Se olvida a menudo la función discreta pero esencial de los señores y señoras bibliotecarios: echen un vistazo a sus recomendaciones, una buena manera de leer cosas de calidad de hoy, ayer y siempre sin necesidad de suplementos culturales.

Finalmente, como tantas otras cosas, todo empieza por contagio: familias lectoras, amigos lectores. Lavarse los dientes, leer un libro antes de acostarse. La lectura, además, es un hábito que se vuelve más complejo con su práctica constante: la última lectura se alimenta de las previas, se complejiza y se vuelve más idiosincrática con la edad. Hay una reconfortante sensación de libertad en la elección del próximo libro. Y un vértigo, también, porque en lugar de esa obra se deja de leer otra. El clarividente Borges ya apuntó la importancia de nuestras elecciones literarias: «somos lo que leemos, y nuestro cerebro se transforma literalmente a través de los textos que introducimos en nuestra mente».

Por último, y parafraseando a otro grande, la lectura ha de ser un acto de amor. Italo Calvino así lo propone en su maravilloso ensayo Por qué leer los clásicos:

«Si no salta la chispa, no hay nada que hacer: no se leen los clásicos por deber o por respeto, sino solo por amor.»

Fuente: https://lemiaunoir.com/cuando-leer-no-mola/

Imagen: 

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¿Libros digitales vs. libros de papel?

El libro es un objeto que en pleno siglo XXI ha demostrado su capacidad de adaptación a la nueva realidad tecnológica.

Por: Ana Lilia Herrera Anzaldo.

Desde la invención de la imprenta y la consecuente producción de libros en 1449, la computadora junto con internet, sin duda constituyen las revoluciones tecnológicas más sorprendentes y útiles en la historia de la humanidad, al poner a disposición de cualquier persona el conocimiento.

El desarrollo vertiginoso de las tecnologías no solo ha convertido nuestro presente en el futuro sino que, como era de esperarse, alcanzó casi de forma inmediata a los libros; elementos sustanciales en el acceso a la educación, al conocimiento, la cultura y la recreación; además de ser portadores insustituibles en la preservación y conservación de la memoria humana.

La velocidad con que se mueve la sociedad de la información está transformando el uso de las redes sociales en medios de comunicación alternos, pero también en aliadas de la lectura.

El Módulo sobre Lectura (Molec) 2016 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), arrojó que de la población de 18 años y más, 97.2 por ciento es alfabeta. Y de ese grupo poblacional, 80.8 por ciento dijo haber leído en el último año por lo menos algún libro, revista, periódico, historieta, página de internet, foro o blog.

El promedio de libros leídos por la población de 18 años y más en el último año fue de 3.8 ejemplares; mientras que en Chile se leen 5.4 libros al año; en Argentina 4.6; en Colombia 4.1, y en Brasil 4 libros por año de acuerdo con El Libro en Cifras, boletín estadístico del libro en Iberoamérica, del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc).

En promedio, dedicamos 38 minutos a la lectura por sesión continua. El tiempo de lectura aumenta conforme se eleva el nivel de escolaridad. De ahí que quienes tienen al menos un grado de educación superior, dedican a esta actividad 49 minutos por sesión, mientras que las personas sin educación básica terminada registran un tiempo promedio de 28 minutos.

Aunado a ello, México es el país de América Latina con más descargas de libro electrónicos. Según el Reporte Bookwire de evolución y tendencias digitales en Latinoamérica 2015, nuestro país registró 60 mil descargas por mes o 720 mil al año, con un precio promedio de 135 pesos por libro.

Ya sea en papel o en formato digital, el libro sigue siendo el principal elemento para democratizar el conocimiento y lograr la igualdad de oportunidades mediante la adquisición de educación, cultura y recreación.

Hoy, millones de nuestros niños y jóvenes, no solo están familiarizados con las computadoras, sino que tienen acceso a internet. Utilizar este recurso como un complemento del sistema educativo es responsabilidad de padres de familia, autoridades y maestros.

En ese acompañamiento no debemos perder de vista que los recursos tecnológicos solo conforman la plataforma, pero los contenidos siguen siendo generados por personas. El acceso responsable a esos conocimientos exige equipamiento, el desarrollo de competencias y habilidades digitales, sistemas de seguridad, mobiliario e innovación, pero sobre todo la capacidad de discernir.

En la víspera de la celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, vale la pena reflexionar que ya sea impreso o electrónico, se trata de un objeto en el cual se han depositado conocimientos milenarios y que, en pleno siglo XXI, ha demostrado su capacidad de adaptación a la nueva realidad tecnológica.

El acceso a la lectura hoy tiene muchas más alternativas que el siglo pasado y eso, sin duda, es una buena noticia. Habría que centrarnos en la calidad y veracidad de la información que circula en medios electrónicos y en la capacidad de las personas para seleccionar y utilizar diferentes contenidos.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/ana-lilia-herrera-anzaldo/nacion/2017/04/14/libros-digitales-vs-libros

Imagen: http://www.organigrafic.com/wp-content/uploads/2014/05/11-imagen-01-481×230.jpg

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