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Las Mujeres y la Violencia en la Era de la Migración

Por: Lilia D. Monzo/Peter McLaren

Mujeres de toda América Latina están emigrando hacia el norte poniendo en riesgo sus vidas. El destino deseado es, lógicamente, Estados Unidos, esa gran central eléctrica que, a pesar de sus documentadas violencia y explotación históricas que continúan contra América Latina, sigue siendo capaz de crear esa confusión ideológica que alienta la esperanza en ese ilusorio “sueño americano”. Estas mujeres, al límite de la desesperación resultado de una pobreza, una necesidad y un miedo inimaginables, se arman del valor que solo las mujeres de color saben que tienen (lo tienen grabado a fuego en la piel y en el corazón como resultado de su historia de opresión) y comienzan un viaje que cambiará su vida para siempre.

Aunque históricamente siempre se ha tratado de un éxodo masculino, la emigración de mujeres al norte ha aumentado significativamente en los últimos años. Viajan para atravesar “la línea” con sus maridos, solas y, cada vez más, con niños pequeños. El año pasado vimos una oleada de mujeres sin papeles de América Central que cruzaron con sus hijos México hasta EE. UU. en busca de trabajo, de oportunidades y, en general, de una vida mejor. A menudo, se les hace creer que EE. UU. y, particularmente, la patrulla fronteriza están preparados para darles la bienvenida y no para restringirles la entrada (Joffe-Block, 2014).

Muchas de estas mujeres forman parte del medio millón de emigrantes y refugiados que huyen de la violencia, la extorsión y las amenazas de muerte. Suben a La Bestia o al Tren de la muerte (un tren de carga que transporta grano, maíz y chatarra que pertenece a una red de trenes que salen de la frontera entre México y Guatemala) en dirección al norte, hacia EE. UU., con muchos emigrantes afortunados por sobrevivir la agotadora travesía de 2333 km. (que puede durar semanas o incluso meses) que acaba en el sur de Florida. (Domínguez Villegas, 2014). Los que viajan apiñados en el techo de este monstruo vienen de países de Centroamérica como Guatemala, El Salvador y Honduras. Mientras el tren atraviesa el país, los emigrantes, con los nudillos blancos, se agarran a cualquier parte estable del techo del coche de carga para no caerse de cabeza al suelo. No se pueden proteger con nada de los elementos y no hay aire acondicionado para darles un respiro del calor sofocante. Además, la etapa mexicana de su peligroso viaje puede hacerles presa de bandas criminales como el Cártel de los Zetas y de funcionarios corruptos. A los cárteles se les conoce por las violaciones y los asesinatos, y suelen pedir rescate a familiares en EE. UU. Algunos temen quedarse dormidos tanto como a los Zetas, ya que caerse del techo del furgón puede suponer la pérdida de un miembro o de la vida.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la War on Drugs (“Guerra contra las drogas”), guerra que EE. UU. libra contra América Latina, ha provocado condiciones insoportables en las comunidades del sur de la frontera entre México y los Estados Unidos. Los influyentes cárteles de la droga suelen sobornar a los cuerpos de seguridad y cuentan con la ayuda del gobierno de los Estados Unidos y el de sus propios países, aun cuando los cárteles de la droga aterrorizan a comunidades enteras. Además, a este escenario de terror, hay que añadirle la situación de desolación económica experimentada por el pueblo. Algunas organizaciones estadounidenses y canadienses, siguiendo el TLCAN, han dado grandes pasos en la lucha contra las maquiladoras que pagan miserias por trabajos en condiciones inhumanas, mientras que otros han conseguido asegurar el apoyo del gobierno mediante castigos a pequeños granjeros, todo ello para llevar a cabo proyectos de desarrollo valorados en millones de dólares, así como la caída en picado de los recursos naturales de sus propios países. Así, el TLCAN, política económica neoliberal, ha sido devastador para las economías locales de Latinoamérica, basadas en un sistema del día a día entre las comunidades más pobres. Esta presión para emigrar al norte es una respuesta directa a la intensificación de la dura situación económica resultante de la actual fase neoliberal del capitalismo transnacional. Como cabría esperar, los Estados Unidos esconden sus manos llenas de sangre del escrutinio público y procuran crear una imagen de buen vecino que acude al auxilio de los países latinoamericanos cuando necesitan ayuda económica, una imagen que les permite continuar con la vigilancia de los asuntos de estos países y prepararse para acabar con cualquier posible movimiento socialista desde el primer momento. Es decir, las continuas migraciones hacia los Estados Unidos atienden a los intereses capitalistas y, por ende, al gobierno estadounidense. (Monzó, McLaren, & Rodriguez, prensa).

Lo que le espera a las mujeres y niñas en este viaje hacia el norte, ya sea viajando desde el vecino México o si han tenido que cruzar varias fronteras para llegar, es un cúmulo de violencia que, normalmente, continúa tras su llegada a los Estados Unidos. A pesar de que es difícil concretar el número exacto, diferentes informes indican que cerca del 80 % de las mujeres indocumentadas que cruzan la frontera son violadas durante el trayecto o una vez alcanzado su destino. Es frecuente que les digan a estas mujeres que esperen ser violadas –sí, que lo esperen. Ciertamente, las mujeres entrevistadas confiesan que les recomendaron tomar precauciones anticonceptivas frente a posibles violaciones. En algunos casos, las violaciones son parte del pago por el transporte a la frontera. En otros, tienen que prestar favores sexuales a cambio de protección frente a otros hombres (Goldberg, 2014).

Una vez que están en Estados Unidos, muchas mujeres descubren que el sueño americano no es más que una pesadilla, ya que su situación de indocumentada se convierte en una herramienta para explotarlas, abusar de ellas sexualmente o forzarlas a prostituirse, así como para otros tipos de abusos y humillaciones; todas ellas llevadas a cabo por sus empleadores, maridos o compañeros. Cada vez más, estamos más concienciados acerca de estas violaciones de los derechos humanos, de las migraciones, especialmente de las de las mujeres, y de otras atrocidades padecidas por las mujeres indocumentadas de Latinoamérica. De las agencias surge un nuevo enfoque del trauma psicológico con apoyos legales y económicos, espacio para la seguridad e intentos para concienciar no solo al público en general sino también a las mujeres y sus derechos en los Estados Unidos, así como los de aquellas que podrían emprender este viaje en Latinoamérica. Para nosotros, todos estos esfuerzos son necesarios. No obstante, no somos del todo optimistas en cuanto al potencial que esta información y conocimiento podrían tener para que las mujeres dejen de arriesgar sus vidas y su bienestar psicológico al viajar al norte. Cuando tus hijos se mueren de hambre y existe un mínimo rayo de esperanza para conseguir su bienestar, arriesgas todo por su supervivencia.

Estas mujeres se enfrentan a tres males distintos pero altamente relacionados. Uno de ellos es su vida en el capitalismo, donde los medios de producción pertenecen a unos pocos a cambio del trabajo de muchos y en el que se cometen bastantes atrocidades consideradas inevitables y a veces hasta están justificadas por la divina providencia. El segundo es una estructura patriarcal que se compara a la relación social de propiedad capitalista. En esta relación social, las mujeres son solo propiedades de los hombres y objetos de sus caprichos. Están deshumanizadas como seres menos racionales y por lo tanto, inferiores, en un intento de justificar su opresión y esclavitud. El sistema patriarcal sirve para controlar a las mujeres que producen lo que Karl Marx llamaba “la mercancía especial”, la nueva generación de trabajadores que permite asegurar el capital y la continuidad del sistema capitalista. Este sistema en la familia manifiesta la relación social de propiedad en la que el trabajador capitalista comienza a formarse (la capacidad del trabajo) (Brown, 2012). El tercer mal es el racismo, que, en relación con la inmigración, es un tema del que se habla en términos de actitudes nativistas y superioridad euroamericana, pero que, en realidad, es una respuesta a una estructura de supremacía blanca que se hizo racista para justificar la esclavitud, un sistema económico que benefició a los propietarios blancos de las plantaciones con mano de obra gratuita (Calinicos, 1993). El racismo divide a la clase trabajadora y evita que nos unamos en contra del capital. También sirve de cortina de humo para esconder el papel de las clases en la destrucción de comunidades de color (Monzó& McLaren, 2015).

Como marxistas, denunciamos la explotación y la violencia de las muchas mujeres de América Latina que solo intentan sobrevivir y mantener a sus hijos en medio de una economía política en la que su valor solo se tiene en cuenta en función de su potencial como capital. De este modo, el sustento de estas mujeres y sus hijos tiene poca importancia desde que existe un grupo de no trabajadores preparados y dispuestos a convertirse en trabajadores y subsistir como mano de obra alienada. Reconocemos que gran parte de los antagonismos que existen se producen a través del capital que sustenta el sistema, por lo que también se deben erradicar. Abogamos a favor de una praxis dialéctica en contra de las clases, el patriarcado, el racismo y el resto de antagonismos de tal manera que algún día podamos liberar al mundo de la existencia deshumanizadora que nos afecta a todos, aunque a algunos más que a otros. Trabajamos para crear una sociedad sin clases, un comunismo en el que la humanidad se reafirme a través de la libertad, la igualdad y el amor en todas sus formas de expresión. Aunque no podamos ver este desarrollo en el transcurso de nuestra vida, creemos que se trata de una utopía que parte de nuestra verdadera humanidad en la que nuestra responsabilidad va más allá de nuestro propio espacio y tiempo, por lo que hoy debemos actuar de acuerdo a las posibilidades de mañana.

De lo que ya debemos desconfiar es del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), una asociación comercial que incluye a otros 11 países de Asia y América (Strether, 2015). Es un componente económico y comercial del eje de la administración Obama en Asia. Cuando el 1 de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los zapatistas mexicanos iniciaron sus levantamientos en Chiapas. A veces, el TPP ha sido considerado el TLCAN en sus pilares. Básicamente, se trata de un arma estadounidense para dictar condiciones económicas y comerciales por todo el pacífico asiático. Es una medida para desmantelar las medidas reguladoras nacionales, incluidas las que favorecen a las empresas públicas, y proteger los “derechos de la propiedad intelectual” de las empresas estadounidenses en sectores como el software, los medios de comunicación y los productos farmacéuticos. Implica la movilización de activos militares y políticos estadounidenses contra el creciente poder de China. Las otras 11 naciones que se han sumado a las negociaciones con el TPP son Japón, Australia, Nueva Zelanda, Brunei, Malasia, Singapur, Vietnam, Chile, Perú, México y Canadá.

Esto se podría convertir en la asociación comercial más grande del mundo, ya que englobaría al 40 por ciento de la economía mundial, una proporción mayor de la que dispone la Unión Europea. Es muy probable que participen otros países asiáticos como Corea del Sur, Filipinas, Tailandia e Indonesia. De todos es sabido que los Estados Unidos quieren retrasar el ascenso de China como potencia económica en la región del pacífico asiático. Japón, la tercera economía mundial, también podría unirse.

El TPP está configurado para que el imperialismo estadounidense pueda crear más posibilidades de iniciar conflictos regionales con China y Corea del Norte que involucren a Japón, Filipinas y Vietnam. El TPP criminalizará el intercambio no comercial de obras con copyright y según los críticos, creará nuevas penas para informantes y periodistas que accedan sin permiso a sistemas informáticos. El impacto que tendrá en la migración de todo el mundo, y en especial en las mujeres, solo se puede anticipar, aunque no será una historia agradable.

Referencias

Brown, H.A. (2012). Marx on gender and the family. Chicago, Il: Haymarket Books.

Callinicos, A. (1993). Race and class. London: Bookmarks.

Dominguez Villegas, R. (10/09/2014). Central American migrants and “La Bestia”: The route, dangers, and government responses. Migration Information Source. Extraído de: http://www.migrationpolicy.org/article/central-american-migrants-and-la-bestia-route-dangers-and-government-responses

Goldberg, E. (12/09/2014). 80% Of Central American Women, Girls Are Raped Crossing Into The U.S. The Huffington Post. Extraído de: http://www.huffingtonpost.com/2014/09/12/central-america-migrants-rape_n_5806972.html

Joffe-Block, J. (02/06/2014). Immigration rumors may be driving more women, children to cross border. Fronteras: The Changing America Desk. Extraído de: http://www.fronterasdesk.org/content/9650/immigration-rumors-may-be-driving-more-women-children-cross-border

Monzó, L.D. & McLaren, P. (Dic. 2014). Red love: Toward racial, economic and social justice. Truthout, Dic. 18. Extraído de: http://www.truth-out.org/opinion/item/28072-red-love-toward-racial-economic-and-social-justice

Monzó, L.D., McLaren, P., & Rodriguez, A. (prensa). Deploying guns to expendable communities: Bloodshed in Mexico, US imperialism and transnational capital – A call for revolutionary critical pedagogy. Cultural Studies/Critical Methodologies.

Strether, L. (25/04/2015). The TPP: Toward absolutist capitalism. Truthout. Extraído de: http://www.truth-out.org/news/item/30368-the-tpp-toward-absolutist-capitalism#

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/las-mujeres-y-la-violencia-en-la-era-de-la-migracion/

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Jóvenes, tecnología y participación: ¿Cómo lograr articular lo nuevo con lo tradicional?

11 de enero de 2017 / Fuente: http://pcnpost.com/

Por: Ángela Escallón Emiliani

Las encuestas tanto de las Ciudades Cómo Vamos como aquellas realizadas por el DANE en temas de cultura política, parecieran indicar que la gente no participa. Las respuestas que se observan tienden a mostrar que en general las personas no pertenecen a organizaciones de ningún tipo, además de que no conoce y, por consiguiente, no utilizan los espacios formales de participación ciudadana. ¿Pero es esto totalmente cierto en el caso de los jóvenes?

Esta realidad, sumada a lo que observamos día a día en nuestras iniciativas, nos llevó a preguntarnos qué estaba pasando realmente con la participación de los jóvenes, a quienes vemos activos a través de otros espacios de diálogo y expresión, como las redes sociales o los colectivos ciudadanos, que no son reconocidos como lugares formales de participación.

En el marco de la Semana Internacional de la Sociedad Civil, que se llevó a cabo del 25 al 26 de abril en Bogotá, organizamos un foro que nos permitió iniciar un diálogo con diferentes actores del sector público, jóvenes activos y ONGs que trabajan con movimientos sociales; con el propósito de entender mejor cómo podemos comprender la participación de los jóvenes hoy, y así, cómo podemos articularnos en todos los niveles necesarios.

Para comenzar, este foro nos permitió derribar el gran mito de que los jóvenes no participan en política y, por el contrario entender que si son extremadamente activos y participativos, sólo que a su propia manera y a través de sus propias dinámicas.  La excesiva burocracia y la desconfianza en las instituciones han hecho que los jóvenes migren hacia nuevas formas de participación ciudadana, que aún estamos en proceso de reconocer y de comprender.

Como planteó durante el foro el Director Ejecutivo de Action Aid International, Adriano Campolina, los grandes cambios que se están observando en el mundo no vienen sólo de movilizarse en espacios formales, de asistir a reuniones oficiales, sino de movilizarse masivamente y de lograr poner temas en la agenda pública de forma que no lo puedan ignorar los tomadores de decisiones. Es por esto que alrededor del mundo han surgido nuevos movimientos sociales y nuevas formas de movilizarse que son totalmente fragmentadas, no responden a estructuras jerárquicas de pertenencia y no necesitan la participación presencial para ser reconocidas, porque se conectan a través de herramientas tecnológicas que les permiten movilizar un mayor número de personas en un territorio más amplio y con una comunicación más disruptiva.

Estas nuevas formas de participación son manifestación de una nueva generación de jóvenes que está cansada tanto de la crítica pasiva como de las manifestaciones violentas, y que por lo tanto, quiere asumir una mayor corresponsabilidad con lo que pasa en su entorno e involucrarse como ciudadanos activos. Las cuatro experiencias de jóvenes que se presentaron en el foro, Todos por la Educación, La Ciudad Verde, 100 en 1 día y Los Incorruptibles; nos demostraron que a pesar de ser espacios que se salen de lo “formal y tradicional”, tienen una visión y unas dinámicas muy claras para trabajar por su agenda y sus prioridades, apalancándose en nuevas formas de comunicación tanto presenciales como virtuales, para promover y lograr cambios concretos tanto de pequeña como de gran escala.

Surgen entonces de estas nuevas formas de movilización, de organización y de comunicación grandes desafíos. Uno de esos es cómo unimos el activismo online, los colectivos ciudadanos y la movilización informal con los espacios presenciales y con los movimientos más tradicionales, para lograr mover en común los temas que realmente afectan y preocupan a la sociedad. Juan Carlos Reyes, Director de Colombia Joven, reconoció durante el evento que para el gobierno y para las instituciones formales ha sido un desafío precisamente entender cómo articular y cómo recoger e invitar a esas voces a establecer un diálogo con lo formal, sin pretender cambiarlos para que dejen de lado sus dinámicas.

Otro gran desafío al que nos enfrentamos es encontrar, desde las ONGs, fundaciones  e instituciones del sector público, nuevos espacios para comunicarnos con esas formas de movilización y de organización para apoyarnos mutuamente en las agendas. No debemos intentar “imponer” una agenda en estas nuevas formas participación de los jóvenes, sino que nuestro trabajo debe ser acompañar y fortalecer sus capacidades y su acceso a información de calidad, con datos reales, con análisis concretos de la situación y los territorios para tomar decisiones acertadas, y así, potenciar un mayor impacto.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/angela-escallon-jovenes-tecnologia-y-participacion-como-lograr-articular-lo-nuevo-con-lo-tradicional/

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Hablamos de educación: El Aula Digital

11 de enero de 2017 / Fuente: http://blog.tiching.com/

Por: Albert García

Hace unos doce años que las Pizarras Digitales empezaron a entrar en nuestros centros educativos, entrada lenta pero imparable. Su aparición produjo, o está produciendo, unos cambios en la relación profesor-alumno que poco a poco y con mucho esfuerzo han permitido utilizar fácilmente el lenguaje hipermedia en el día a día de los centros educativos.

El Aula Digital como solución

Para que un Aula Digital sea una solución y no un problema, es necesario tener claros unos conceptos básicos que muy resumidamente se presentan a continuación.

1. Consideraciones y aspectos previos

  • Transparencia: las cuestiones técnicas deben de estar bien resueltas, con el fin de priorizar los aspectos docentes; la única preocupación que debe tener el docente es poder atender con eficiencia al discente.
  • Flexibilidad: el aula debe adaptarse a las habilidades de cada docente y de cada grupo de alumnos, el centro debe fijar los mínimos.

  • Funcionalidad: debe dar respuesta ágil a las necesidades de la acción educativa que se quiera realizar.

  • Sostenibilidad: no debemos olvidar que la tecnología es un bien que tiene una vida útil corta, su actualización y reposición se debe prever.

  • Mantenimiento: los elementos del aula digital (didácticos, metodológicos y tecnológicos) deben integrarse en la acción educativa que se realice.

Para concretar las prestaciones que se deben dar dentro de un Aula Digital, es necesario  tener muy claro desde qué punto  partimos, es decir, saber cuáles son  los aspectos previos y las herramientas con las que queremos trabajar.

 2. Infraestructura necesaria

Es recomendable que el centro tenga bien resuelto el tema de su infraestructura general tecnológica antes de empezar a trabajar con el Aula Digital. Lo podemos resumir en: Servidor central, Red de centro,  Plataforma y sobretodo Mantenimiento.

 3. Concepto de Aula Digital

Es un espacio, real y/o virtual, equipado adecuadamente, tanto disciplinar, didáctica y tecnológicamente, donde un grupo de docentes realizan una acción educativa dirigida a un grupo de discentes. Este espacio/tiempo debe facilitar de una manera ágil y segura el intercambio entre el docente y los discentes con el fin de crear un conocimiento aplicable a la vida cotidiana.

Para trabajar en el Aula Digital se debe planificar rigurosamente la acción educativa:

4. Componentes de un Aula Digital

  • Interactividad: la forman dos componentes fundamentales: el sistema de la Pizarra Digital Interactiva y el programa de gestión de aula.
  • Conectividad: Wifi, Internet. Red de datos

  • Servidor de Aula: Permite personalizar las posibilidades tecnológicas del aula; el docente puede adaptarla a sus habilidades y a las de sus alumnos.

  • Documentación: Hay que tener resuelto muy claramente cómo y dónde el alumno recogerá la documentación de un profesor.

  • Herramienta docente: Hay que prever con qué herramientas se pueden resolver mejor las necesidades del docente dentro del aula y las necesidades que tiene el centro: un portátil, un Ipad, un Smartphone…

  • Herramienta discente: La herramienta que el alumno utilizará en el centro puede ser indiferente, pero es muy recomendable que todos los alumnos utilicen el mismo Entorno Personal de Aprendizaje.

No debemos olvidar  definir cuáles van a ser las habilidades básicas (disciplinar, metodológicas y técnicas) que los docentes deben tener para un buen funcionamiento, así como qué habilidades han de poseer los discentes.

Fuente artículo: http://blog.tiching.com/hablamos-de-educacion-el-aula-digital/

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3 aspectos clave del aprendizaje competencial

11 de enero de 2017 / Fuente: http://blog.tiching.com/

Por: Mario Serrano

Trabajar de forma más competencial comporta pequeños cambios en nuestro modo de trabajar en el aula.

1. Trabajar de forma competencial implica trabajar los contenidos de forma integrada.

Las competencias básicas están formadas por 4 componentes básicos: los contenidos factuales, conceptuales, procedimentales y actitudinales. Este hecho implica plantear actividades de aprendizaje que permitan al alumnado aplicar los cuatro tipos de contenidos de forma integrada.

¿Por qué deben aplicarse de forma integrada los conocimientos? Porque es imposible resolver cualquier problema de la vida sin utilizar, para su resolución, estrategias y habilidades sobre unos componentes factuales y conceptuales dirigidos, inexcusablemente, por una pautas o principios de acción de carácter actitudinal. Por ejemplo, ante una acción tan corriente como cocinar, estamos aplicando, de forma integrada, todos nuestros conocimientos: seleccionamos los ingredientes (hechos) más adecuados en base a una receta (procedimiento) de manera que comamos de forma sana y equilibrada (actitud).

2. El alumnado será más competente si aplica sus conocimientos sobre aprendizajes que sean funcionales.

Los contenidos trabajados en el aula deberían ser aplicados sobre hechos reales o problemas cotidianos.

Conectar los intereses del alumnado con los contenidos curriculares puede ayudar a mejorar el desarrollo de sus competencias.

¿Cómo conocer sus intereses? ¡Escuchandolos!: de qué hablan, qué les interesa, con quién se relacionan, cómo se relacionan…

3. Ser más competente implica ser más autónomo.

Un/a alumno/a será más competente si reflexiona sobre lo que hace, lo razona o argumenta y es capaz de comunicarlo convenientemente.

Es importante que el alumnado proporcione respuestas abiertas, planteándose dudas que le ayude a reelaborar el conocimiento y, a la vez, que sea consciente de sus aprendizajes.

Sería necesario que el alumnado trabajase en situaciones donde pueda aplicar, eficazmente, aquello que ha aprendido, transfiriendo sus aprendizajes al análisis y la resolución de nuevas situaciones, poniendo en práctica valores y actitudes de convivencia.

Trabajar de forma más competencial en el aula comporta cambios metodológicos en la forma habitual de trabajar. Implica trabajar sobre situaciones reales en los que aplicar, de forma integrada, conocimientos, habilidades y actitudes.

Fuente artículo: http://blog.tiching.com/la-semana-de-las-competencias-en-educacion/

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Historia de dos países a través de PISA

11 de enero de 2017 / Fuente: http://www.educacionfutura.org/

Por. Eduardo Andere

México y Finlandia son dos naciones que en el año 2000 se encontraron en PISA. Ahí, los jóvenes mostraron sus habilidades y lo han seguido haciendo durante 15 años. Y los dos países tienen mucho que aprender de ambos. El contraste es radical. Una nación es grande (125 millones de habitantes) la otra es pequeña (5.5 millones). Una es de América y la otra es de Europa. Una es pobre, la otra es rica. Las dos tienen sus propias historias de hambre, guerras, invasiones, pobreza y dificultades. Las dos tienen riquezas naturales y culturales. Pero en PISA sus resultados son completa y –consistentemente– opuestos.

En medio de estos extremos hay muchas otras historias que se encuentran en PISA. Ahí están los imparables singapurenses y coreanos que apenas unas cuatro décadas atrás tenían los niveles socioeconómicos de los mexicanos pero que hoy se mezclan con los países más avanzados o vanguardistas del mundo. Ahí también están los canadienses como la mejor “marca educativa” de América y los japoneses con una fuerza educativa imperial. Pero la historia de Finlandia y México por su contraste encapsula al resto.

El punto de encuentro es PISA, la prueba que mide algunos conocimientos y habilidades que según expertos mundiales –auspiciados por la OCDE– deben poseer los jóvenes entre 15 y 16 años de edad. Dicha prueba se aplica de manera simultánea –y supuestamente estandarizada– durante dos horas y se centra en lectura, matemáticas y ciencias, cada tres años desde el 2000. En cada aplicación una de esas áreas recibe mayor número de preguntas (en 2015 fue ciencias). Los resultados se publican en la primera semana de diciembre del año posterior al de su aplicación.

Mucho se ha escrito a favor y en contra de la prueba PISA, por expertos, observadores y neófitos. La verdad es que PISA tiene ventajas y desventajas, entre las primeras: la construcción de mediciones de aprendizaje y de bases de datos a través de un esfuerzo colaborativo de muchos expertos alrededor del mundo; entre las segundas: la expedición de recetas globales y la interpretación simplista de sus resultados por parte de los ministerios de educación alrededor del mundo que se obsesionan por “los puntos PISA”.

El nivel de desempeño de los jóvenes de 15 años de edad de México ha sido –consistentemente– muy bajo desde el 2000 hasta el 2015, siempre en el último lugar de los países miembros de la OCDE. En contraste, Finlandia ha mostrado consistencia en los primeros lugares de la OCDE a pesar de sus fuertes caídas en las dos últimas rondas.

Vale la pena señalar que hay tres razones por las que Finlandia sigue siendo admirada a pesar de su caída: 1) Es el único país de América o Europa, que siempre se ubica junto con los “poderosos” asiáticos en los primeros lugares de desempeño en las tres áreas de aprendizaje. 2) Es el país de todo “el mundo PISA”,  no sólo de la OCDE, donde sus estudiantes dedican menos horas de estudio a la semana: 36 horas, dentro y fuera de la escuela. En Singapur, primer lugar en ciencias, matemáticas y lectura en 2015, los jóvenes estudian: 57.1 horas; los chilenos: 50.2 horas; los mexicanos:, 47.94 horas. 3) Aunque todos los estudiantes que presentaron la prueba tienen la misma edad, no cursan el mismo grado. Casi el 100% de los finlandeses que presentó la prueba en 2015 cursaba segundo o tercero de secundaria; en Singapur alrededor del 98% cursaba primero de preparatoria; en Japón el 100% cursaba primero de preparatoria; en México, el 31.9% cursaba tercero de secundaria y el 60.3% cursaba primero de preparatoria. O sea, jóvenes de primero de prepa del mundo compitiendo con finlandeses de tercero y segundo de secundaria.

También se ha dicho que en México la educación es más equitativa, es decir, existe menos variación que en otros países. Esto es parcialmente cierto y depende del indicador que uno escoja. Por ejemplo, si uno piensa en la variación en los puntos PISA que se relaciona con el estatus socioeconómico de los estudiantes en México, el cambio es de 11 puntos apenas ligeramente mejor que el promedio de la OCDE (12.9 puntos). Argelia y Macao (China) muestran los mejores indicadores, uno y dos puntos respectivamente, para dos países totalmente opuestos en los resultados, el primero en el penúltimo lugar mundial y el segundo en uno de los primeros lugares. Finlandia, por ejemplo, muestra una relativamente baja dispersión. Entonces uno podría decir –irónicamente – que en Finlandia todos salen bien y en México todos mal pero “iguales”.

Si uno utiliza otro indicador, por ejemplo, cuántos puntos aumentan los jóvenes en PISA en la medida que se incrementa una unidad en el índice de estatus económico, social y cultural de los estudiantes, en México aumentan 19 puntos, la mitad de puntos que el promedio de la OCDE (38). Esto significa que la mejora en el nivel socioeconómico de los jóvenes en México no impacta tanto en los resultados de PISA como sucede con los jóvenes de los países . Esto es ciertamente un tema a estudiar con más profundidad porque, por ejemplo, en sociedades mucho más igualitarias que México, provenir de familias de mejor estatus socioeconómico y cultural, impacta fuertemente en los resultados, Finlandia: 40 puntos; Singapur: 47; Japón: 42 y Corea: 44. Esto por supuesto ha elevado las antenas de autoridades y expertos en dichos países, pero no debe utilizarse en México como una señal de fortaleza porque el hecho de que todos los jóvenes salgan mal, no puede ser motivo de elogio.

Finalmente, uno podría utilizar un indicador adicional de equidad en los resultados educativos como la tasa de resiliencia de los jóvenes; es decir, el porcentaje de jóvenes que a pesar de ubicarse en los niveles más bajos de estatus socioeconómico obtiene resultados tan altos como los jóvenes de los mejores estatus. En México la tasa de resiliencia es de 12.8% en tanto el promedio de la OCDE es de 29.2% y en Finlandia es de 42.8%. Cuando la tasa de resiliencia es muy alta, una hipótesis es que los jóvenes lo logran gracias a la escuela, a pesar de su pobreza o relativa pobreza. Por tanto, tampoco parece haber mucho para festejar aquí.

¿Quién tiene la culpa? Nadie y todos. El tema de las causas del fracaso educativo es algo muy complejo y tiene que ver con razones históricas, económicas, sociales, políticas y culturales. Es una verdadera madeja sin cuenda. ¿Cuál es la solución? Bueno, la verdadera solución no tiene que ver con las reformas educativas que hemos visto desde Salinas, Zedillo, Fox y Calderón hasta Peña. Tampoco tiene que ver con los maestros o sus agrupaciones sindicales. Tiene que ver con aspectos de índole mucho más profunda que la evaluación educativa ya sea de estudiantes o maestros, que las computadoras, las tabletas y la tecnología en el aula, que las clases de inglés, que la infraestructura de las escuelas, o los planes y programas de estudio. Estas son las medidas que hemos visto en los últimos 25 años. Son medidas superficiales o –con palabras más amables– insuficientes. Mientras sigamos viendo el problema educativo con la limitada lupa de dichas políticas educativas seguiremos igual de mal que hace 15 años; en PISA 2000 (cuando los niños que presentarían la prueba PISA en 2015 estaban naciendo o por nacer), no hicimos nada verdaderamente profundo entonces y no lo hemos hecho en quince años.

Las caídas fuertes en los resultados educativos en países como Finlandia o Suecia pueden darnos algo de luz para entender la complejidad del tema educativo. La caídas de esos países nos han –fortuitamente– acercado con ellos porque México se ha mantenido constante en sus resultados. En el caso de Finlandia, país equitativo, rico y transparente y, además, con una de las fuerzas magisteriales más poderosas del mundo, en términos de calidad de la formación inicial de sus maestros y de la calidad de sus ambientes de aprendizaje en las aulas y las escuelas; la respuesta parece provenir de factores propios de la sociedad que parecen impactar los resultados en las escuelas (factores como el tiempo y calidad de la interacción de los padres con los hijos; la tensión de la vida moderna en las familias, el desempleo, la influencia de las nuevas tecnologías; la inestabilidad política, etc.) De hecho, la reacción por parte de los responsables de la educación en dichos países es mirar a esos factores y preguntarse qué pueden hacer las escuelas para enfrentar los cambios de la sociedad.

En México, mientras tanto, parece no importar cuántas nuevas y más estrictas evaluaciones hagamos o cuánta mejor infraestructura llevemos a las escuelas, antes hay  precondiciones de naturaleza social y cultural que impiden el aprendizaje; por ejemplo, la pobreza, la pésima distribución del ingreso y la riqueza, la corrupción, la negligencia cultural del mexicano hacia el aprendizaje y la selección, formación y apreciación real de la docencia. Por tanto, necesitamos reformas educativas de segunda generación para impactar la calidad educativa de los aprendizajes en México. Tema que tocaré en otra ocasión.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/historia-de-dos-paises-a-traves-de-pisa/

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La española que vigila al Sol desde la NASA para que no se apague la tecnología

11 de enero de 2017 / Fuente: http://www.eldiario.es/

Por: Marta Sofía Ruíz

La actividad del Sol puede tener una repercusión directa en la tecnología de la Tierra. En función de la magnitud del evento, podría provocar incluso una catástrofe. Por eso, desde la NASA, Teresa Nieves Chinchilla trabaja para comprender en profundidad las emisiones de la estrella y evitar problemas energéticos o en el sector de las telecomunicaciones.

A pesar de estar situado a más de 149 millones de kilómetros de distancia, la actividad del Sol influye en nuestro día a día mucho más de lo que pensamos. Entre otras cosas, puede afectar gravemente al funcionamiento y la estabilidad de nuestra tecnología.

De hecho, a lo largo de la historia, erupciones solares extremas y tormentas geomagnéticas han dejado un reguero de problemas en nuestro planeta: fallos en los sistemas de comunicación por telégrafo debido al evento Carrington en 1859, problemas en los radares estadounidenses en 1967 o, más recientemente,  daños graves a las instalaciones eléctricas de países como Canadá, Suecia o Sudáfrica son solo algunas de las consecuencias de las más violentas interacciones del Sol con la Tierra.

Con el objetivo de entender cada vez mejor este tipo de fenómenos y de proteger el desarrollo tecnológico, la española Teresa Nieves Chinchilla, doctora en Ciencias Físicas, trabaja en el Goddard Space Flight Center de la NASA estudiando la actividad solar. Analiza los datos disponibles sobre el astro rey para conocer la naturaleza de los eventos que en él se producen, aprender a controlarlos y obtener modelos más precisos que ayuden a mejorar la meteorología espacial.

“Mi mayor contribución al campo son los modelos teóricos de emisiones de masa coronal, una nube de plasma y campo magnético que se emite desde el Sol”, explica a HojaDeRouter.com. “Pero también trabajo con fulguraciones solares o con cualquier estructura solar que se propague desde el Sol a través del viento solar, como ondas de choque… Estudio todo lo que ocurre en el medio interplanetario”.

Así, Nieves Chinchilla trabaja en colaboración con otros investigadores y operadores para comprender mejor la evolución de estos eventos que determinan la meteorología solar. “Para ello ‘vigilamos’ el Sol, pero mi objetivo es encontrar lo que no comprendemos y los errores para poder corregirlos”, añade.

Tal y como nos recuerda esta doctora de la NASA, la economía, la seguridad global y el funcionamiento diario de nuestras sociedades cada vez dependen más de satélites, telecomunicaciones, sistemas de navegación, transportes aéreos y transporte energético. Todas estas tecnologías son vulnerables a las interacciones entre el Sol y la Tierra.

Aunque los últimos ciclos solares han sido más débiles, puede haber eventos extremos
Aunque los últimos ciclos solares han sido más débiles, puede haber eventos extremos

Aunque los últimos ciclos solares —lapsos de once años en los que se mide la cantidad de energía emitida por el sol— han sido más débiles que los anteriores, esto no quiere decir que un evento extremo, uno muy fuerte como los ya mencionados, pueda afectar de forma relevante al planeta. “Esto puede ocurrir en cualquier momento. ¿Debemos preocuparnos? No. ¿Debemos ocuparnos? Sí”, sentencia la doctora.

La radiación que emana desde el Sol es la principal causa, por ejemplo, del deterioro prematuro de satélites, del daño a los sistemas GPS o de las averías en transformadores de transporte de electricidad. Sin embargo, estos son solo algunos ejemplos del impacto de la actividad solar en el planeta y en el desarrollo tecnológico. “El peligro y del daño que pueden llegar a producir estas llamadas tormentas geomagnéticas es cada día mayor”, asevera.

UNA SOCIEDAD CADA VEZ MÁS AUTOMATIZADA

Conforme aumenta la dependencia de la tecnología, también lo hace el peligro de que un colapso, incluso breve, tenga consecuencias graves. “Ahora miramos nuestra cuenta bancaria en el teléfono, el médico nos puede mandar las analíticas por email. Para buscar una casa, para encontrar un trabajo… Toda la vida empieza a estar centrada en el teléfono», enumera Chinchilla. «En diez años, la dependencia tecnológica será aún mayor”.

No solo el usuario de a pie depende cada día más de los dispositivos tecnológicos: el funcionamiento de una ciudad o de un país también se apoya cada vez más en la tecnología. “Esto significa que un apagón puede ser una catástrofe”, relata

Por eso es tan importante su trabajo, ya que contribuye al desarrollo de herramientas y recursos para mejorar las predicciones relativas al Sol. También a la creación de modelos teóricos que describan la naturaleza de las emisiones de la estrella.

La actividad del Sol puede afectar a la tecnología
La actividad del Sol puede afectar a la tecnología

“Si tenemos un evento solar extremo puede ocurrir una catástrofe y repercutir en la vida de muchas personas», insiste. «También puede afectar a la seguridad de un país, a las comunicaciones, a los aviones… Toda esta infrastructura se puede venir abajo cuando un satélite no hace una conexión correcta”.

De una punta a otra del globo, los gobiernos, cada vez más conscientes de esta problemática, se han ido preparando durante los últimos años. En España, Red Eléctrica  cuenta con protocolos de actuación ante tormentas solares peligrosas. Recientemente, el presidente Obama firmaba una orden ejecutiva para organizar y coordinar a las agencias federales frente a los posibles efectos adversos de la actividad solar.

“El objetivo es desarrollar un plan estratégico para entender cuál es el riesgo real al que nos enfrentamos, cómo predecir esta actividad y cómo mitigar sus efectos en la sociedad”, explica la experta. “Lo que tiene que hacer un país es concienciarse y prepararse para lo que pueda ocurrir en los próximos años”.

Aunque ya se mandan alertas acerca de la actividad solar, de momento solo las reciben las compañías más directamente afectadas y las agencias espaciales. “Por ejemplo, empresas cuya actividad productiva está basada en la telecomunicación, en navegación por GPS, las empresas aéreas que determinan la ruta de aviones evitando zonas de alta actividad geomagnética o gobiernos cuya seguridad nacional recae en satélites”, detalla la experta.

A pesar de estas medidas y de los estudios que se llevan a cabo, todavía queda mucho por hacer. Según Nieves Chinchilla, no solo las compañías y aquellos que establecen los protocolos deben interesarse por la actividad solar, sino que cada país debe impulsar la investigación al respecto y tratar de entender cómo nuestra estrella puede afectar al planeta.

“Me parece importante no preocuparse, pero sí ocuparse”, recuerda una vez más Teresa. Con el espacio como laboratorio y trabajando con montañas de datos, modelos y mediciones, ella seguirá investigando el Sol para que nuestra tecnología se mantenga a salvo.

Fuente artículo: http://www.eldiario.es/hojaderouter/ciencia/Teresa_Nieves_Chinchilla-NASA-tormentas_solares-ciencia-tecnologia_0_596340397.html

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Gestión forestal desde una perspectiva humanista

11 de enero de 2017 / Fuente: http://pcnpost.com/

Por: Rodrigo Arce Rojas

Porque amo a los bosques pienso en las personas: Apuntes para la gestión forestal desde una perspectiva humanista.

Reiteradamente he señalado que gestionar bosques es al fin y al cabo gestionar personas. Esto incluye a las personas al interior de las organizaciones forestales como lo que se ha dado en llamar los usuarios forestales. Si esto es así, habría que revisar el lenguaje que se usa en la administración forestal pública cuando divide el mundo en dos categorías que aparecen excluyentes cuando no de imposición: administradores y administrados.

No es tan ingenuo como pudiera parecer porque presentado así desde un lado está la norma, el procedimiento, “la razón” y desde el otro lado está el cumplimiento de la norma, el procedimiento y el que necesita conocer la razón del administrador.

En esta dualidad del administrador y el administrado se asume que los marcos paradigmáticos, los marcos conceptuales y los procedimientos son conceptos acabados que no requieren revisión y que solo queda la labor de hacer que se cumplan. Pero objetivamente, ¿esto es así? Si eso fuera cierto entonces bastaría para que se cumplan las políticas públicas y normas para tener un sector forestal boyante y los grandes problemas forestales (deforestación, degradación de bosques, corrupción forestal) estarían camino a ser resueltos pero bien sabemos que hay muchas dificultades para afirmar que vamos caminos a resolver estos grandes problemas que son más bien estructurales y complejos.

Claro que necesitamos que se cumpla en estado de derecho en el sector forestal, pero también necesitamos reconocer que el “estado de derecho” aludido no es perfecto, que tienen aún muchos vacíos y mucho espacio para seguir mejorando. La clave está qué estamos entendiendo para decir que está mejorando.

Para algunos será que el sector forestal aporte más visible y tangiblemente al desarrollo económico, otros dirán que contribuya más efectivamente a la conservación de los bosques, y otros dirán que la contribución del sector forestal se traduzca en oportunidades, calidad de vida de la gente, respeto a sus derechos humanos, oportunidades para las poblaciones en situación de riesgo, oportunidades para las mujeres. Pero también habrá algunos quienes piensen que la mejora no se mide con un foco unidimensional y que el aporte forestal debe tratarse desde una perspectiva multidimensional. Depende entonces del sesgo o visión que tengan los actores para decir de qué manera el sector está mejorando.

Algunos dirán, sin embargo, que el problema en el sector forestal no es crear más políticas o normas, sino cómo se hace cumplir lo que existe, entonces se ubicarán en el grupo de los que aborden el estado de derecho como “conceptos acabados”. Visto desde esa perspectiva los énfasis están en cómo comunicar, cómo capacitar para que los usuarios cumplan lo que ya se ha normado. Pero, ¿estamos seguros que ese estado de derecho tiene los paradigmas correctos? ¿Correcto en función de qué mirada: económica, social, ambiental, integral o sostenible?

De todo ello se desprende en la imperiosa necesidad que todos los actores tengan que revisar sus paradigmas y asegurarse que apuntan a la sostenibilidad. Si sirve para crecer económicamente pero sigue la deforestación y la corrupción no estamos en el camino correcto. Si sirve para atender necesidades sociales pero no contribuye a la sostenibilidad tampoco estamos en el camino correcto. En muchas ocasiones, la atención a lo social (o a nombre de ello), relaja las consideraciones ambientales, y lo que es peor, beneficia más a terceros que a los que se pretende beneficiar en nombre del carácter social.

Ahora bien, si asumimos que el marco político y normativo está orientado a un proceso de mejora continua y de fuerte orientación a la atención de los usuarios forestales con los más altos estándares de calidad (que incluye la sostenibilidad de los bosques indefectiblemente), entonces tan importante como comunicar o capacitar es escuchar, es reconocer la realidad para que permanentemente se busque afinar, ajustar, sincronizar el marco político y normativo para que dé cuenta de la mejor manera la diversidad biológica, ecológica, cultural, lingüística y de significados. Tan importante como que la administración se acerque al bosque es que el bosque (la realidad) se acerque a la administración (mejor aún si la administración se hace directamente donde se encuentran los bosques).

Escuchar es fundamental en una propuesta de gestión forestal empática que no solo se atiene a consideraciones técnicas sino que además se interesa vivamente en la historia del usuario forestal, sus necesidades, sus sueños, sus proyecciones, sus afirmaciones, sus preguntas, sus incertidumbres, sus vacíos, sus temores y sus alegrías. No es la distancia fría entre administrador y administrado sino es una relación humana afectiva de vivo interés por el otro, de escucharlo, se sentirlo, de darle voz, darle espacio y oportunidades.

Lo que estoy señalando es fundamental para realidades de alta diversidad biológica y cultural como las nuestras. Es reconocer la riqueza de la sociodiversidad y los subgrupos (subculturas) que existen en grandes categorías como madereros, castañeros, shiringueros, manejadores de fauna, cazadores, entre otros. Nuestros mapas de actores forestales tienen entonces el encargo de recoger la diversidad dentro de la diversidad de cada grupo. Asimismo, es importante que podamos recoger los diferentes significados existentes entre los diversos actores con su propia diversidad interna.

Esto es de suma importancia porque conceptos como árbol, Estado, democracia, formalidad, legalidad, manejo, entre otros tantos, tienen diferentes formas de ser entendidos, sentidos, vivenciados y valorados. Algo que no hemos constatado por ejemplo es el concepto de “Estado” que existe entre los diversos actores. Esta a-sintonía semántica crea muchas fracturas o vacíos de los que no hemos percibido o no hemos querido percibir en nombre de la uniformidad o de la generalidad.

Desde esta perspectiva de gestión forestal sostenible con enfoque de complejidad no se actúa solamente para imponer sino fundamentalmente para entender las lógicas, los sentidos que tienen los actores forestales en su actuación forestal. Incluso lo que desde la perspectiva mayoritaria pueda ser entendida como informal o ilegal. Si no nos metemos al corazón de los informales o ilegales nunca vamos a poder entender sus motivaciones, sus significados, sus patrones de referencia. Pero esta mirada acogedora del informal o del ilegal no es para justificar la destrucción de bosques sino es para generar las condiciones de diálogo que contribuyan a encontrar juntos salidas sostenibles.

Tenemos que superar enfoques de exclusión que en nombre de las normas condenamos a miles de hombres y mujeres. Además no solo tenemos que preguntarnos porqué esos actores actúan de manera informal o ilegal sino qué factores son los que han producido (producen o reproducen) esa situación. Preguntarnos también ¿Cuál es el efecto de la forma cómo hemos venido haciendo la gestión forestal en la informalidad e ilegalidad existente? Necesitamos abrir paso a las preguntas valientes y transformadoras. Es solo desde la empatía, desde la comprensión, desde el diálogo generativo y transformador que vamos a tender los puentes necesarios para encontrar salidas compartidas, sensatas, justas, equitativas y sostenibles.

Necesitamos avanzar hacia la gestión sostenible de los bosques, pero en todo lo que ello implica, con responsabilidad y con visión de país y visión planetaria. Tenemos grandes retos para contribuir efectivamente hacer frente al cambio climático, para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y ello implica extender nuestra mirada y actuación más allá de lo biofísico (sin que ello quiera decir minimizar su atención) para incorporar un enfoque más humano en comunión con la naturaleza y el cosmos.

Necesitamos fortalecer los procesos de gobernanza forestal y de diálogo forestal para que podamos construir el concepto de corresponsabilidad en la gestión sostenible de los bosques. Solos, ningunos de los actores va a poder avanzar, juntos en la sensatez, en la sostenibilidad, en las grandes visiones compartidas y con gran espíritu colaborativo vamos a poder aprovechar las grandes oportunidades y atacar de manera creativa los grandes problemas forestales.

No más exclusión por defecto, no más visiones reduccionistas que no reconocen la complejidad forestal, no más cegueras o sorderas frente a la corrupción forestal, no más decisiones técnicas tomadas ligeramente y que no se basan en sustento científico o los aportes valiosos de los conocimientos locales. Nadie niega el carácter de los negocios forestales, ni las oportunidades de aprovechar las riquezas de los bosques pero este deben hacerse bajo la garantía de la justicia, equidad y sostenibilidad. Para lograr un desarrollo forestal sostenible se requiere voluntad política, ciudadanía forestal activa, participación social, diálogo, compromiso y sentido de trascendencia. Ello requiere también de ciencia con consciencia y con valores.

Fundamentalmente, reconocer que los bosques no solo pueden y deben contribuir a la riqueza económica, sino también a la riqueza espiritual y cultural. Nuestros hijos nos demandarán por ello.

 Fuente artículo: http://pcnpost.com/rodrigo-arce-gestion-forestal-desde-una-perspectiva-humanista/

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