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La música, estrategia para mejorar las competencias cognitivas

05 de octubre de 2016 / Por: Andres Ruiz / Fuente: http://revistaeducacionvirtual.com/

La finalización del año escolar resulta un momento ideal para hacer balance de los logros alcanzados y de los desafíos por venir para millones de niños y niñas en todos los continentes

En la mayoría de los modelos educativos del planeta, existen dos indicadores de desempeño educativo: las competencias lingüísticas y las competencias matemáticas. Se podría decir mucho a favor y en contra de que sean estas los dos dominios que se privilegian en la educación convencional, especialmente cuando las investigaciones científicas han llegado a identificar muchos tipos de inteligencia. Sin embargo, la realidad es que si un niño o joven reprueba estos dos componentes se entiende que no tiene el nivel de desarrollo esperado para ser promovido al siguiente nivel educativo.

Muchos padres de familia, desesperados por el bajo rendimiento de sus hijos en lo que se refiere a competencias lingüísticas recurren a psicólogos, fonoaudiólogos, pedagogos para que puedan diseñar planes de refuerzo escolar. Pese a todo pronóstico, la solución a un bajo desempeño en las competencias lingüísticas puede ser la formación musical.

La música, es el verdadero lenguaje universal. La música tiene toda la estructura de un idioma: gramática, ortografía, vocabulario y fonética. Para algunos niños y jóvenes podría resultar más fácil aprender música y , a través de ella, entender y aplicar los elementos propios de la lengua hablada o escrita.

Siendo la gramática el estudio de las clases de palabras, sus inflexiones, sus funciones y sus relaciones en una frase resulta más fácil que un estudiante con dificultades en el entendimiento de las estructuras y las funciones de las palabras, primero entienda las funciones de las formas musicales, las notas, y como ellas se entrelazan con otras unidades musicales para hacer melodías. Escuchar atentamente una melodía y notar sus transformaciones, sus inflexiones, cuando se modifica alguno de los elementos.

Si se entiende la ortografía como el arte de escribir las palabras con las letras adecuadas según el uso aceptado por el lenguaje hablado se entenderá porqué la música puede colaborar con la articulación entre el lenguaje hablado y el lenguaje escrito. Muchos niños, jóvenes e incluso adultos, tienen dificultades para identificar como representar las palabras habladas en la versión escrita. La música ayuda a identificar la entonación y el ritmo para que el estudiante pueda recordar con mayor facilidad cual es la forma escrita correcta para las palabras.

Muchas dificultades en el proceso de desarrollo de las competencias lingüísticas tiene que ver con la fonética, es decir, con el sonido de las palabras. A estos niños y niñas, les puede resultar muy útil la formación musical que les da un adecuado soporte en la pronunciación correcta, entrena la vocalización, la respiración, la dicción. Adicionalmente, la formación musical ayuda maravillosamente a vencer el pánico escénico que juega malas pasadas cuando un estudiante debe leer en voz alta, proclamar un poema, emitir un discurso o presentar cualquier forma de evaluación oral.

Así las cosas, nada más conveniente que clases de música para estudiantes con bajo desempeño escolar en las competencias lingüísticas básicas.

 Fuente noticia: http://revistaeducacionvirtual.com/archives/1897

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¿Los niños y los medios electrónicos? ¿Qué dice la evidencia?

05 de octubre de 2016 / Por: Eduardo Andere / Fuente: http://www.educacionfutura.org/

¿Es bueno o malo que los niños y jóvenes vean mucha televisión o usen artilugios como iPads, tabletas y teléfonos inteligentes antes de los 19 años?

La respuesta en general es malo. Si los niños tienen dos años o menos la recomendación es que no tengan ninguna exposición a los medios electrónicos. Si los niños tienen más de dos años pero menos de 18 la exposición debe ser limitada en tiempo y supervisada en calidad.  A partir de los 20 o 21 años de edad, el cerebro ya está maduro (inhibido cognitivamente) y “listo” (ya puede hacer análisis de costo-beneficio) para tomar sus propias decisiones.

cultura_aprendizaje-andereYa en 2011, en la primera impresión de mi libro “La cultura del aprendizaje: hogar y escuela del siglo XXI” (páginas 81 a 83 y 232 a 233) mencionaba yo la advertencia de la comunidad científica y de los reportes de organizaciones interesadas en la salud física y mental de los niños, por ejemplo, la Academia Americana de Pediatría (AAP), de limitar y supervisar el acceso y uso de los niños y jóvenes a los medios electrónicos.

Más recientemente, la comunidad científica y la AAP han continuado con sus investigaciones y sus conclusiones no solo son las mismas sino que se han reforzado: eliminar o limitar el acceso y uso de los niños a los medios electrónicos, incluyendo TV, artilugios y computadoras. Inclusive, la advertencia también va para los adultos (padres de familia de Estados Unidos, con niños de ocho o menos años de edad) que, según los reportes de investigación, pueden estar con los artilugios y medios un poco más 11 horas al día en sus tiempos libres (Universidad Northwestern, Centro de Medios y Desarrollo Humano (Parenting in the age of digital technology).

¿Qué daños potenciales ha descubierto la ciencia en el uso inadecuado o excesivo de estos artilugios? Dos organizaciones, una de Estados Unidos (Huffington Post: 10 reasons why handheld devices should be banned for children…) y otra de Canadá (Zone in: A research review regarding the impact of technology on child development…) han hecho una recolección con acceso amigable de diversos resultados de investigación y los resumen de la siguiente manera:

1. Déficit de atención y falta de autorregulación

2. Desarrollo más lento en habilidades de aprendizaje

3. Obesidad

4. Privación de horas de sueño

5. Diversas enfermedades mentales como depresión, desorden bipolar, ansiedad

6. Agresión

7. Demencia digital

8. Adicción a la tecnología

9. Radiación

10. Miopía

11. Sedentarismo

12. Aislamiento

tablets-cielo-ninosLa tecnología llegó para quedarse y es un excelente instrumento en buenas manos. La tecnología per se, es inocua, su uso o uso excesivo o inadecuado es lo que puede dañar el desarrollo natural del cerebro y la mente de los niños.

Dado que los niños entre 8 y 18 años de edad (Kaiser Family Foundation: Generation M2), pueden estar con los medios, principalmente los electrónicos entre 8 y 11 horas al día, un reporte de 2013 de la AAP (Children, adolescents, and the media) sugiere lo siguiente:

1. Cero exposición a los medios electrónicos entre los 0 y 2 años de edad

2. Limitar entre 1 y 2 horas al día el acceso a medios electrónicos para fines de entretenimiento

3. Mantener fuera de la habitación de los niños las televisiones y otros aparatos conectados a Internet

4. Monitorear lo que los niños acceden vía Internet, inclusive las redes sociales

5. Ver juntos, padres e hijos, la tele, los videos y las películas o series y discutir los valores familiares

6. Establecer “toques de queda” en el hogar para el uso de artilugios, por ejemplo, durante las comidas y las horas de sueño

7. Establecer reglas razonables pero firmes sobre el uso de teléfonos, Internet, medios sociales, texting, etc.

Como vemos, muchas cosas debemos hacer tanto padres de familia, adultos y autoridades educativas antes de regalar a diestra y siniestra las tabletas y otros artilugios y evitar a todas luces la negligencia digital hacia los niños y jóvenes.

La tecnología llegó para quedarse, pero el uso de la tecnología debe educarse.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/los-ninos-y-los-medios-electronicos-que-dice-la-evidencia/

Foto: http://www.mujerhoy.com/pic.aspx?w=651&img=gtres_a00532099_0305253079311.jpg

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Los diversos entendimientos sobre lo ambiental

05 de octubre de 2016 / Por: Rodrigo Arce Rojas / Fuente: http://pcnpost.com/

De acuerdo a cada historia, cultura, contexto, formación, y experiencias cada persona tiene una particular forma de entender lo ambiental y por tanto construye sus paradigmas, creencias, imaginarios, representaciones, discursos y narrativas de acuerdo al lente que esté usando. Es así que hemos podido reconocer las siguientes perspectivas:

  • Visión economicista
  • Visión naturalista
  • Visión política
  • Visión espiritualista
  • Visión catastrofista
  • Visión integral

Profundicemos qué implica cada una de estas visiones.

Visión economicista: Cuando se mira lo ambiental en términos exclusivos de proveedor de bienes y servicios para el bienestar humano. Bajo esta perspectiva todo se reduce a mirar las oportunidades de negocios y en el mejor de los casos como opciones de bionegocios. Es el campo de la economía verde que se pretende integral pero al fin de cuentas todo se reduce a las soluciones de mercado. Se reconocen otras perspectivas pero siempre subordinadas a lo económico.

Visión naturalista: Cuando se entiende lo ambiental como “lo natural” entendido como diferente a lo cultural y por lo tanto predomina un enfoque biofísico. La visión naturalista separa el hombre de la naturaleza e incluso en ocasiones considera al hombre como enemigo de la naturaleza. En otras perspectivas considera lo ambiental como la naturaleza prístina que no debe ser tocada ni contaminada por las actividades humanas.

Visión política: Cuando se entiende lo ambiental como la gran oportunidad de realizar las grandes transformaciones que impliquen una nueva relación entre el hombre y la naturaleza. La visión política es muy crítica con el sistema económico predominante al que se le acusa de ser la raíz de los procesos de destrucción, degradación y contaminación ambiental. Bajo esta perspectiva se resalta las luchas populares de resistencia frente al embate de las actividades extractivas que subestiman las consideraciones sociales y ambientales.

Visión espiritualista: Bajo esta mirada lo ambiental representa lo sagrado, lo que debe ser respetado y venerado. La naturaleza representa lo puro, lo profundo, lo trascendente que va más allá de las necesidades humanas materiales. Se incluyen las perspectivas que consideran lo ambiental como un organismo vivo que requiere atención y cuidado y que tiene manifestaciones de vida propia.

Visión catastrofista: Cuando lo ambiental inmediatamente alude a la alteración, destrucción, degradación, contaminación. Bajo esta perspectiva el ser humano y sus actividades constituyen la amenaza permanente de deterioro ambiental y el factor central que llevará a la destrucción del planeta.

Visión integral: Cuando se reconocen las diferentes perspectivas anteriores con similar peso y significancia para entender la complejidad de lo ambiental.

De las diversas perspectivas arriba señaladas se desprenden varias implicancias. Una primera constatación es la diferenciación entre una visión que reduce lo ambiental a lo biofísico y otra visión que reconoce lo ambiental como el entorno por lo tanto de la totalidad que rodea al hombre.

Otra constatación refiere al entendimiento de lo ambiental como naturaleza separada del hombre y en la otra perspectiva el ser humano como parte de la naturaleza. Una tercera constatación es la reducción de lo ambiental a lo natural respecto a entender lo ambiental como todas las relaciones entre el ser humano y su medio, por lo tanto todo intercambio de materiales y energía en el sistema. Bajo esta perspectiva lo urbano, la industria, y las actividades económicas en general forman parte del complejo significado de lo ambiental.

Se reconoce además que no hay visiones puras y lo más frecuente es que haya traslapes y convergencias de perspectivas. Lo que sí se puede reconocer son actitudes tendenciales y son precisamente estas perspectivas que definen el pensar, sentir y actuar con relación a lo ambiental. Después de este recorrido de visiones nos queda claro la necesidad de desarrollar perspectivas más integrales que representen la complejidad de lo ambiental entendido como el entramado de factores de todo orden y tipo que se encuentran fuertemente entrelazados e interdependientes.

Bajo estas consideraciones lo ambiental es parte constitutiva de la vida humana presente y futura y ya no es posible verlo como algo accesorio o subordinado únicamente a las consideraciones de mercado que algunos sectores políticos y económicos pretenden mantener. Refuerza además la idea del tratamiento ambiental bajo los enfoques de la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad.

Es una invitación a pensar sobre nuestras relaciones con el ambiente, con la totalidad del cual también formamos parte.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/rodrigo-arce-los-diversos-entendimientos-sobre-lo-ambiental/

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Doble vara para medir

Por: Boaventura de Sousa Santos

¿Cuál es el significado del acto de rendición judicial detrás del golpe que se ha producido en Brasil? El papel central del sistema judicial brasileño en los equilibrios y desequilibrios del periodo posterior a 1985 debe ser analizado en detalle, ya que puede ayudar a comprender comportamientos posteriores. La operación Lava Jato presenta grandes ambivalencias. Si, por un lado, hizo que grandes empresarios, políticos y contratistas fueran procesados penalmente, rompiendo, de algún modo, con la sensación de impunidad; por otro lado, su gran base de apoyo es el involucramiento de personajes de la izquierda brasileña, sobre todo del PT. Es decir, el gran apoyo social y mediático que recibe la operación Lava Jato se debe a que persigue a la izquierda. Esto resulta evidente cuando comparamos la operación Lava Jato con la operación Satyagraha, que investigó casos de corrupción y blanqueo de capitales que involucraban, principalmente, al banquero Daniel Dantas con las privatizaciones del gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Esta última fue dirigida por el juez Fausto de Sanctis y por el delegado de la Policía Federal Protógenes Queiroz. La reacción del Supremo Tribunal Federal (STF) a esta operación fue muy diferente a la actual: Queiroz fue condenado penalmente y expulsado de la Policía; el juez De Sanctis sufrió la persecución del entonces presidente del STF, Gilmar Mendes, que dirigió un oficio en el Consejo Nacional de Justicia (del que también era presidente) para investigar la conducta del juez. El arresto del banquero Daniel Dantas, que llegó a ser esposado, fue, en el fondo, el origen real del sumario vinculante 11 del STF, que establece: “Solo es lícito el uso de esposas en casos de resistencia y de riesgo fundado de fuga o peligro para la integridad física propia o ajena, por parte del preso o de terceros, justificada la excepcionalidad por escrito, bajo pena de responsabilidad disciplinar, civil y penal del agente o de la autoridad y de la nulidad de la prisión o del acto procesal al que se refiere”.

Tal vez esto baste para concluir que en Brasil el éxito de la justicia criminal contra ricos y poderosos parece estar fuertemente relacionado con la orientación político-partidaria de los investigados. Pero hay más. La nominación del ex presidente Lula como ministro llevó al juez Sérgio Moro a cometer uno de los actos más flagrantemente ilegales de la justicia brasileña contemporánea: permitir la divulgación de un audio entre la presidenta Dilma y el ex presidente Lula cuando ya sabía que él no era competente para el procesamiento. El ministro del STF Teori Zavascki escribió en su despacho: “Fue también precoz y, al menos parcialmente, equivocada la decisión que anticipó juicio de validez de las interceptaciones, obtenidas, en parte importante, sin abrigo judicial, cuando ya había determinación de interrumpir las escuchas”. Esa divulgación dio un nuevo impulso al movimiento a favor del impeachment de la presidenta Dilma. A propósito, el hecho de que la presidenta Dilma haya nominado a Lula como ministro, incluso si la motivación exclusiva fuese la alteración del foro competente para el juzgamiento, no constituye por sí sola una obstrucción de la justicia. En efecto, en la época en que era presidente, Fernando Henrique Cardoso dio status de ministro al entonces Abogado General de la Unión, Gilmar Mendes, con un objetivo semejante. De hecho, a fines del siglo pasado e inicio del siglo XXI, por cuenta de las privatizaciones y el aumento de la carga tributaria, varios jueces federales comenzaron a pronunciar decisiones preventivas (interrumpiendo acciones en curso) y a intervenir en el programa económico neoliberal de Cardoso. El ministro Mendes era entonces Abogado General de la Unión y criticaba fuertemente la postura de los jueces. Hubo varias acciones de improbidad y acciones populares en contra del gobierno de Cardoso y del propio Mendes. Ante el peligro de que Mendes tenga que responder a procesos en primera instancia fue decretada la Medida 2049-22, del 28 de agosto de 2000, que le garantizó un fuero de privilegio y lo preservó. En su artículo 13 dispuso: “Son ministros de Estado los titulares de los ministerios, el jefe de la Casa Civil, el jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, el jefe de la Secretaría General y el jefe de la Secretaría de Comunicación de Gobierno de la Presidencia y el Abogado General de la Unión”. En ese momento no hubo ningún tipo de cuestionamiento, ninguna alegación de inconstitucionalidad o “criminalización” del presidente Cardoso por obstrucción de justicia.

La idea de que en la justicia brasileña hay dos pesos y dos medidas parece confirmada y es altamente probable que pronto surjan más pruebas. A título de ejemplo valdrá la pena observar la discrepancia entre el ritmo de la operación Lava Jato centrada en Curitiba y el ritmo de la misma operación centrada en Río de Janeiro, la que investiga a los empresarios ligados más a la derecha, al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al ex gobernador Sergio Cabral y al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSBD).

Es necesario no perder de vista dos hechos importantes. Por un lado, el sistema judicial continúa teniendo un papel central en la institucionalidad democrática brasileña, sobre todo mientras prevalezca el actual sistema político. Por otro lado, hubo fracturas al interior del sistema judicial y, dependiendo de las circunstancias, estas pueden ser una contribución importante para renovar la credibilidad de la democracia brasileña. En el momento en que el sistema judicial parece apostar a criminalizar a cualquier precio a una personalidad de la talla nacional e internacional del ex presidente Lula, tal vez sea bueno recordar a los jueces que en la época de Cardoso fueron objeto de vigilancia y persecución cuando intervenían con medidas preventivas contra la política económica neoliberal del gobierno. La política económica que viene de ahí no será menos dura y llega poseída por un fuerte impulso revanchista. También la derecha tiene su “¡Nunca Más!”. La mayor incógnita es saber si las condiciones que en el pasado construyeron la credibilidad del STF y dieron verosimilitud a la idea de un sistema judicial relativamente independiente del poder político, desaparecerán para siempre después de esta lamentable trama político-judicial. El letargo del Consejo Nacional de Justicia (CNJ) y del Consejo Nacional del Ministerio Público (CNMP) es verdaderamente preocupante.

Luchas institucionales y extrainstitucionales. Lo más probable es que el acto de ruptura institucional provocado de arriba hacia abajo (de las elites contra las clases populares) tendrá que confrontarse en el futuro con actos de ruptura institucional de abajo hacia arriba (de las clases populares contra las elites). En ese caso, el sistema político funcionará durante algún tiempo con una mezcla inestable de acciones políticas institucionales y extrainstitucionales, dividido entre luchas partidarias y decisiones del Congreso o de los tribunales, por un lado, y acción política directa, protestas en las calles o acciones ilegales contra la propiedad privada o pública, por otro. Estas últimas serán combatidas con elevados niveles de represión y su eficacia es una cuestión abierta.

Con el golpe parlamentario-judicial, el régimen político brasileño ha pasado de ser una democracia de baja intensidad (eran bien conocidos los límites del sistema político y del sistema electoral, en particular, para expresar la voluntad de las mayorías sin manipulación por parte de los medios y del financiamiento de las campañas) a una democracia de bajísima intensidad (mayor distancia entre el sistema político y los ciudadanos, mayor agresividad de los poderes fácticos, menos confianza en la intervención moderadora de los tribunales). Siendo este el régimen político, ¿cuál será la mejor estrategia para que las fuerzas democráticas puedan llevar a cabo luchas políticas que frenen la deriva autoritaria y refuercen la democracia? De las fuerzas democráticas de derecha no es posible esperar una acción vigorosa. Cuando están en el gobierno, las diferentes fuerzas de derecha se unen más de lo que lo hacen las fuerzas de izquierda. La razón es que las fuerzas de derecha tienen el control del gobierno y también el control reforzado del poder económico que siempre ejercen en las sociedades capitalistas. En cambio, cuando las fuerzas de izquierda están en el gobierno, no tienen el control del poder económico. Las fuerzas democráticas de derecha son importantes, pero tenderán a ser relativamente pasivas en la defensa de la democracia aún existente. Por eso, guste o no, es en las fuerzas de izquierda donde reside la defensa activa de la democracia y la lucha por su refuerzo.

 Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-310807-2016-10-03.html
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¿La pobreza es rentable?

Por: Fausto Segovia Baus

La pobreza es un concepto que va más allá de lo político, religioso y económico. Tiene resonancias espirituales, éticas e inclusive literarias. La historia de la humanidad es, en cierto modo, el relato sobre los pobres y su ansiada liberación. No hay cultura o civilización que no incluya estas reflexiones, que se han traducido en estructuras políticas, filosóficas y religiosas que dejaron hondas fisuras en diversos escenarios y que todavía subsisten. Desde que tengo uso de razón sentí la pobreza, leí sobre la pobreza, estudié para salir de la pobreza y actué sobre la pobreza, en el entendimiento que la única forma o estrategia para salir de la pobreza era la educación. Mis padres no estaban equivocados. En realidad la pobreza forma parte de la historia de muchos países, comunidades y personas. Pero más tarde entendí que no había una sola pobreza –la económica-, sino otras pobrezas: la pobreza moral, la pobreza política, y la madre de todas las pobrezas –la injusticia, de la mano del egoísmo, la codicia y la insolidaridad-. Y que la pobreza, así concebida y aplicada, no era un destino divino para llegar a los cielos, sino un modelo económico-político creado por los seres humanos con una parafernalia de leyes, normas y sistemas asumidos, inclusive, en nombre de la democracia. • Diversos discursos El título de este ensayo es actual y en forma de pregunta, porque resulta curioso reconocer –en tiempos electorales o no- que se usa y abusa del término para fines diferentes. ¿Por qué sería rentable la pobreza? Para los redentores como Cristo, que fue un líder asertivo, la pobreza tiene en las bienaventuranzas las respuestas más efectivas; para Marx en la organización del proletariado; para Gandhi en la no violencia activa, y para la mayoría de políticos los pobres y la pobreza integran un discurso que se vende bien, gracias a la propaganda, porque es una utopía que sirve para ascender al poder, pero una vez allí los agentes de reproducción del sistema siguen intactos. ¿Qué ha sucedido? El manido cambio se ha convertido en ‘obras’, por acción de un Estado benefactor u ‘ogro filantrópico’, y las obras no han logrado superar las causas de la pobreza. Y el círculo vicioso de la pobreza continúa. La rentabilidad política de la pobreza es evidente. • Objetivos del Milenio Por eso, las Naciones Unidas no se equivocan cuando plantean superar –con el concurso de todos los Estados- la pobreza y sus causas, el calentamiento global, el acceso a la educación de calidad con equidad, la promoción de las mujeres y el respeto de los derechos humanos. Los Objetivos del Milenio van en esa línea, y ya se preparan nuevos desafíos hasta el 2030. ‘La ONU ha descubierto los derechos de propiedad de los pobres’ que serían la base para combatir la exclusión, dice una información internacional de cercana data. Es increíble, pero al parecer ‘un aspecto único e ignorado de los derechos es el vínculo inexorable en la pobreza dominante –en cerca del 60% de la humanidad- y la ausencia de protecciones jurídicas para los pobres’. • Hernando de Soto: el otro sendero Las investigaciones del economista Hernando de Soto, de nacionalidad peruana, –conocido por su obra ‘El otro sendero’- apuntan en esa dirección. La idea básica es lograr el ‘empoderamiento de los pobres’, que consiste en formular políticas en todo el mundo orientadas a crear un sistema de propiedad legal, ‘que determinará que los empresarios individuales y las economías nacionales tengan oportunidades’, en los países en vías de desarrollo. De Soto, en la mencionada obra, probó que un sector importante de la economía en los países del Tercer Mundo es informal, y que no por ser informal el movimiento de los recursos se lo puede desestimar; al contrario, según el investigador, las economías informales ‘mueven’ valores y transacciones por montos que superan el setenta por ciento de la población. El contexto de esta propuesta es el drama de millones de personas integradas a economías informales, subterráneas, sin relación de dependencia –algunos la llaman ‘ilegales’- pero que representan, en la práctica, millones de dólares en giro, y que en su conjunto, pesan sobre las economías nacionales. En la práctica el proyecto ideado por Hernando de Soto significó la legalización en Perú de 300 empresas, que antes operaban en la informalidad (léase, clandestinidad), es decir, ‘fuera de los libros’ de contabilidad. Los resultados han sido sorprendentes en Perú. Los dirigentes políticos se dieron cuenta que estas reformas movilizaron a medio millón de trabajadores, al pasar de la economía subterránea a la economía legal. Se generó más empleo, más oportunidades de producción, y más ingresos tanto para los trabajadores como para el Estado, por más de 300 millones de dólares anuales. Con estos resultados en tierras peruanas De Soto fue contratado por Egipto, para que dirigiera los derechos de propiedad del programa de reforma económica. Y siguieron otros países: Honduras, Tanzania, Haití y otros. La ONU creó una comisión de alto nivel que preside Hernando de Soto y Madeleine Albrigth, ex secretaria de Estado con un objetivo concreto: establecer el vínculo inexorable entre la pobreza dominante y la ausencia de protecciones jurídicas para los pobres. • Yunus: no más caridad, sino oportunidades ‘El tema de fondo pasa necesaria e ineludiblemente por la creación de condiciones y oportunidades’, según Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz, quien estuvo entre nosotros hace algún tiempo. Los pobres no deben recibir bonos, donaciones –decía Yunus-. Eso crea dependencia y no va a las raíces del problema. Los pobres necesitan oportunidades. Y una de esas oportunidades es el Banco del Micro crédito, dirigido especialmente a las mujeres. Estas reflexiones pueden servir para aclarar el tema de la pobreza, y que los discursos y sobre todo las acciones de los dirigentes políticos y sociales se orienten en la dirección correcta.

Fuente:http://www.elcomercio.com/blogs/la-silla-vacia/pobreza-rentable-sillavacia-faustosegovia.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

Imagen: notenemossitio.files.wordpress.com/2010/08/crisis-y-pobreza-p-blog2.jpg
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El Cristo cósmico: una espiritualidad del universo

Por: Leonardo Boff

Una de las búsquedas más persistentes entre los científicos que vienen generalmente de las ciencias de la Tierra y de la vida es la de la unidad del Todo. Dicen: «debemos identificar la fórmula que explica todo y así captaremos la mente de Dios». Esta búsqueda tiene como nombre la teoría de la gran unificación, o la teoría cuántica de los campos, o por el pomposo nombre de la teoría del todo. Por más esfuerzos que hayan hecho, todos acaban frustrándose o como el gran matemático Stephen Hawking, abandonando, esta pretensión, por imposible. El universo es por demás complejo para ser aprehendido por una única fórmula.

Sin embargo, investigando sobre las partículas subatómicas –más de cien– y las energías primordiales, se ha llegado a percibir que todas ellas remiten al llamado «vacío cuántico», que de vacío no tiene nada porque es la plenitud de todas las potencialidades. De ese fondo sin fondo han surgido todos los seres y todo el universo. Se representa como un vasto océano, sin márgenes, de energía y de virtualidades. Otros lo llaman “fuente originaria de los seres”, o el “abismo alimentador de todo”.

Curiosamente, uno de los mayores cosmólogos, Brian Swimme, lo denomina lo inefable y lo misterioso (The Hidden Heart of the Cosmos, 1996). Pues bien, éstas son características que las religiones atribuyen a la Realidad Última, que es llamada con mil nombres: Tao, Yavé, Alá, Olorum, Dios… El vacío grávido de energía, si no es Dios (Dios es siempre mayor), es su mejor metáfora y representación.

Lo fundamental no es la materia, sino ese vacío grávido. Ella es una de las emergencias de esa fuente originaria. Thomas Berry, el gran ecólogo/cosmólogo norteamericano, escribió: «Necesitamos sentir que estamos cargados con la misma energía que hizo surgir la Tierra, las estrellas y las galaxias. Esa misma energía hizo surgir todas las formas de vida, y la conciencia refleja de los humanos. Es la que inspira a los poetas, los pensadores y los artistas de todos los tiempos. Estamos inmersos en un océano de energía que va más allá de nuestra comprensión. Pero esa energía en última instancia nos pertenece, no por la dominación sino por la invocación» (The Great Work, 1999, 175), es decir, abriéndonos a ella.

Si es así, todo lo que existe es una emergencia de esta energía fontal: las culturas, las religiones, el propio cristianismo e incluso las figuras como Jesús, Moisés, Buda y cada uno de nosotros. Todo venía siendo gestado dentro del proceso cosmogénico en la medida en que surgían órdenes más complejos, cada vez más interiorizados e interconectados con todos los seres. Cuando se da determinado nivel de acumulación de esa energía de fondo, entonces ocurre la emergencia de los hechos históricos y de cada persona singular.

Quien vio esta gestación de Cristo en el cosmos fue el paleontólogo y místico Teilhard de Chardin (+1955), aquel que reconcilió la fe cristiana con la idea de la evolución ampliada y con la nueva cosmología. El distingue lo «crístico» de lo «cristiano». Lo crístico se presenta como un dato objetivo dentro del proceso de la evolución. Sería aquel eslabón que une todo con todo. Porque estaba dentro de ella pudo irrumpir un día en la historia en la figura de Jesús de Nazaret, aquel por quien todas las cosas tienen su existencia y consistencia, en el decir de San Pablo.

Por eso, cuando lo crístico es reconocido subjetivamente y se transforma en contenido de la conciencia de un grupo, se transforma en «cristiano». Entonces surge el cristianismo histórico, fundado en Jesús, el Cristo, encarnación de lo crístico. De aquí se deriva que sus raíces últimas no se encuentran en la Palestina del siglo primero, sino dentro del proceso de la evolución cósmica.

San Agustín escribiendo a un filósofo pagano (Epistola 102) intuyó esta verdad: «La que ahora recibe el nombre de religión cristiana existía anteriormente, y no estuvo ausente en el origen del género humano, hasta que Cristo vino en la carne; fue entonces cuando la verdadera religión, que ya existía, empezó a ser llamada cristiana».

En el budismo se hace un razonamiento parecido. Existe la budeidad (la capacidad de iluminación) que venía forjándose a lo largo del proceso evolutivo hasta que irrumpió en Sidarta Gautama que se volvió Buda. Este sólo pudo manifestarse en la persona de Gautama porque la budeidad estaba antes en el proceso evolutivo. Entonces se volvió Buda como Jesús se volvió Cristo.

Cuando esta comprensión es interiorizada hasta el punto de transformar nuestra percepción de las cosas, de la naturaleza, de la Tierra y del universo, entonces se abre el camino a una experiencia espiritual cósmica, de comunión con todo y con todos. Realizamos por esta vía espiritual lo que los científicos buscaban por la vía de la ciencia: un eslabón que unifica todo y lo atrae hacia delante.

Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=794

Imagen: ://killuminati2012.files.wordpress.com/2009/11/jesucristo-cosmico.jpg

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Ciudadanía plurinacional

Por: Mariano Fernandez Enguita

El punto de partida es que España es un estado único, cuasi federal, en el que coexisten varias naciones o nacionalidades, entendiendo por tales a colectividades humanas, con una base territorial más o menos identificable no solo jurídica sino materialmente, y que comprenden, en distinto grado, algunos de los rasgos típicamente atribuidos a las naciones (una lengua propia, un legado histórico diferenciado, cierta especificidad cultural, una identidad colectiva asumida…). En tanto que esta realidad diferenciada coexiste con una sólida realidad común, que no es la mera yuxtaposición, prefiero hablar de plurinacionalidad que de multinacionalidad. Aunque los prefijos pluri y multi son prácticamente equivalentes, tanto en el ámbito académico como en el lingüístico, que es donde más se usan y coexisten (pluri y multidisciplinar, pluri y multilingüe…), el primero indica siempre una mayor integración operativa y en el plano individual. Podemos aplicar el adjetivo plurinacional a España, no sé si por influencia bolivariana o con intención de decir algo distinto a lo habitual, pero el hecho es que lo ha convertido en un vocablo de uso común.

Yo también prefiero ese adjetivo, por lo dicho y porque es aplicable a cada español. Tras cinco siglos de más o menos libre circulación y establecimiento (muy anteriores a otras libertades) por todo el territorio nacional y dos milenios de intensa movilidad y mezcla en la península, poco queda de pureza nacional, étnica o cultural. Millones de españoles tienen parientes consanguíneos y colaterales en todos los grados de otra nación o nacionalidad y han vivido y/o trabajado en otra comunidad, además de que todos se han beneficiado de un mercado único, una polis unificada y una herencia cultural común y mestiza. Aquí, al menos, todos y cada uno somos plurinacionales. En estas coordenadas, ¿cómo articular culturas y lenguas en la escuela? Siempre será un problema de solución incierta y proclive a tensiones y conflictos, pero no hay necesidad alguna de atascarse en la actual pelea de machos cabríos. Usaré como ejemplo Cataluña, aunque, salvo indicación contraria, pienso en todas las comunidades con otra lengua propia además del castellano.

Bajo el eufemismo de la inmersión lingüística, el nacionalismo catalán ha impuesto la supresión del castellano como lengua vehicular de la educación (una opción sectaria que se extiende de manera más difusa a otras facetas de la escuela). La racionalización, ni siquiera teoría, es que la lengua catalana está perdiendo terreno (aunque nunca, desde el pasado siglo, gozó de tan buena salud y no ha dejado de mejorar), que eso refuerza la cohesión social (pero en Cataluña se estanca la desigualdad mientras en España decrece), que los resultados son buenos para todos (pero, en las evaluaciones diagnósticas, la condición socioeconómica pesa más sobre los resultados que en el conjunto de España), que la competencia en el uso de la lengua castellana no se ve perjudicada (pero nunca se mide) y, por supuesto, que dentro de Cataluña hay un amplísimo consenso social, prácticamente unánime, a favor de tal política. Ni se menciona la universalmente aceptada importancia del uso escolar de la lengua materna, que para el 55% de los catalanes es el castellano, algo que antes de la inmersión se usaba como mantra.

Especial mención merece el presunto consenso social. Cada vez que el tema rebrota, sea por una ley estatal, una sentencia constitucional, el pronunciamiento de alguna organización o algún experto local, las autoridades y los sicofantes, que son legión, repiten la idea de que solo unas pocas familias quieren la escolarización en castellano (las cifras más repetidas son ocho y ochenta, como si quisieran subrayar de manera subliminal que da igual cuántas sean). En los últimos veinte años, en media docena de encuestas (CIS 1998, ASP 2001 y 2009, DYM-ABC, GESOP-El Periódico 2014) que preguntaban a las familias qué fórmula lingüística preferirían en su escuela, incluyendo dos posibles formas de monolingüismo (solo catalán o solo castellano) y tres de bilingüimo (mitad y mitad y predominantemente uno u otro), entre el 60% y el 90% de los entrevistados declararon preferir alguna forma de co-vehicularidad, es decir, del uso de ambas lenguas, en distintas proporciones, como lenguas vehiculares. Incluso las nada fiables encuestas de La Vanguardia (una abierta de 2011 y otra de Feedback, consultora paniaguada del soberanismo, en 2015) dan un 33 y un 19% de disconformes, lo que no es nada despreciable. La Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población (EULP, quinquenal) que realiza IDESCAT, de la Generalitat, pregunta todo lo imaginable pero no las preferencias sobre vehicularidad en la escuela; sin embargo, una encuesta similar, del mismo organismo, para Cataluña “del Norte” (EUCLN, decenal), sí que pregunta sobre “enseñanza bilingüe catalán-francés en la escuela”. Sobran comentarios.

En el lado opuesto de la pelea, el ministro Wert pretendió que cualquier familia residente en Cataluña pudiera optar por la escolarización de sus hijos en castellano como única lengua vehicular y que, de no existir plazas para ello en la escuela pública o concertada, la Generalitat sufragase el coste de su escolarización en la enseñanza privada. En realidad chocan dos visiones unilaterales: de un lado, el nacionalismo catalán utiliza el poder estatal (de la Generalitat), ignorando derechos y preferencias de los ciudadanos, para imponer el uso de la escuela en la construcción de su demos, es decir, exclusivamente de su versión del demos, que es Cataluña no en, ni con, ni junto a… sino en vez de e incluso en contra de España; del otro, el Ministerio pretende reducir la escolarización (como si no fuera obligatoria) a un derecho subjetivo o una opción individual (de las familias, para ser precisos), a la vez que confía la solución al mercado, una fórmula con la que quedaría en manos de los particulares vivir y escolarizar a sus hijos en Cataluña como si esta no existiera, si los padres no residieran o los hijos no fueran, en principio, a vivir y trabajar en ella.

Solo los altos tribunales han propuesto una tercera fórmula. Aunque Superior (de Cataluña) y Supremo (de España) han desestimado diversas demandas individuales de las familias, el Constitucional afirmó en 2010 el carácter vehicular del castellano y tanto el Superior como el Supremo han fallado que este debería tener un mínimo de presencia (el segundo ha sugerido el 25% del horario lectivo). Esta fórmula ha sido aceptada por el Ministerio de Educación, junto a la antes mencionada, pero no por el Departament d’Ensenyament, que solo acepta la inmersión. El mero Estado de Derecho (el imperio de la ley), pues, una condición de la convivencia anterior lógica e históricamente a las libertades y la democracia, ya apunta en ese sentido. Pero hay dos motivos más.

El primer motivo es la plurinacionalidad misma. Si España es plurinacional, en el sentido apuntado, una comunidad compartida que coexiste con comunidades diferenciadas (y donde dice comunidad podría decirse lengua, identidad, historia, cultura…), la escuela habrá de atender a esa doble faceta. La cuestión no es, como a menudo pretende el nacionalismo, llegar a un bilingüismo terminal (si así fuera ¿por qué no desescolarizar a miles o millones de alumnos ahora que su cultura familiar o la internet les dan acceso a la misma o mejor cultura que la escuela?). La respuesta es bien sencilla: porque en la escolaridad, mucho más que en cualquier otro ámbito, el medio es el mensaje. La exclusión del castellano como lengua vehicular grita eso al alumno 24/7/365: eres catalán, no español (no importa que se llame soberanismo, desconectar, fer país o de otra manera), y su restitución es la condición para que el mensaje implícito sea la plurinacionalidad, tal como aquí la hemos definido.

El segundo motivo es atender a los deseos de la población, expresados en las encuestas antes mencionadas. El hecho de que porcentajes de dos dígitos en las encuestas, mayoritarios en las más fiables, se traduzcan apenas en un pequeño número de reclamaciones contra la inmersión no indica malas técnicas demoscópicas sino una muy mala convivencia política. La diferencia entre esa masiva respuesta anónima en las encuestas y la limitada iniciativa legal solo se explica por un clima intimidatorio en el que las familias temen singularizarse reclamando algo a lo que las autoridades se oponen y buena parte de los docentes, sin duda, también. Será difícil restablecer la confianza, pero una escuela en la que todos los alumnos y las familias se sientan a gusto con independencia de su lengua, su cultura, su origen o sus preferencias es irrenunciable.

Esto no implica que la vehicularidad deba repartirse a partes iguales entre las lenguas oficiales, algo que en realidad nadie reclama. El desequilibrio entre la lengua propia y la común, donde y cuando quiera que lo haya, puede compensarse con una covehicularidad ponderada, compensatoria, como sugieren la razón y los tribunales, y con otras medidas adicionales si hace falta. Si en Cataluña esta política supondría el abandono de la inmersión excluyente, en otras comunidades, particularmente de lengua catalana y gallega, significaría, por el contrario, la generalización del bilingüismo.

La segunda mejor opción, o tal vez el mal menor, es la elección por las familias de la lengua principal con la otra como asignatura obligatoria y tal vez vehículo de algunas otras actividades. Grosso modo es el modelo del País Vasco, quizá propiciado por la disimilitud entre euskera y castellano, que no sea da entre lenguas romances. Puede que a día de hoy también fuera posible ahí la covehicularidad, o algo parecido, pero esto ya es tema para los profesionales sobre el terreno, no para mí.

Finalmente, el reconocimiento de las implicaciones de la plurinacionalidad para la coexistencia de las lenguas vehiculares aconsejaría también –o al menos sería compatible con ello–, el establecimiento de centros bilingües, fuera de las comunidades de doble lengua, allí donde una demanda suficiente y viable (una cantidad suficiente de población desplazada y concentrada) lo hiciera posible. Por aclararlo con un sencillo ejemplo, la presencia de catalanes, valencianos y baleares en Madrid daría para un buen número de centros o grupos bilingües en catalán y castellano en la conurbación de Madrid y, en menor medida, en otros muchos núcleos demográficos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/2016/09/19/3-ciudadania-plurinacional/
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