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Aprendizaje diferenciado en el aula

Por. Marcela Momberg

Uno de los grandes desafíos de la Educación en el siglo XXI reside en generar experiencias de aprendizaje individuales para los alumnos. Dejando la anacrónica practica de educar a los “Universos” únicos e irrepetibles que viven en una sala de clases como si fueran uno solo. Lo que inevitablemente lleva a que los niños pierdan la motivación, el interés, siempre existan los que no logran los “aprendizajes” y peor aún se les olvide lo que les apasiona, motiva y diferencia.

La Era Digital dejó obsoleto el sistema educativo del siglo pasado, en que se buscaba formar operarios para las fábricas y la idea era “moldear” futuros trabajadores con capacidades determinadas. Los niños y jóvenes tienen a su alcance recursos, herramientas gratuitas, de infinita diversidad donde pueden desarrollar sus intereses y motivaciones. Trabajar de manera colaborativa y conectarse con otros seres humanos que desarrollen sus proyectos personales.

La conexión, colaboratividad y creatividad son parte de su mundo diario.

¿Qué le queda al sistema educativo? Mudar de piel y responder a las demandas de los alumnos de la Era Digital.

¿Cómo hacerlo? Perdiendo el miedo, saliendo de la “Zona de confort” y generando junto a los alumnos, los colegas y la comunidad educativa, co aprendizajes.

Personalmente, trabajo con tres grandes motores en mis clases, motivación, diferenciación (personalización) y creación (individual y comunitaria)

Motivación por que sin ella simplemente no hay aprendizaje, ni participación. Generar vínculos emocionales, sorprender, animar, inspirar, permitir un escenario de mutua validación. Reconocer lo que hace únicos a mis alumnos, sus sueños, proyectos, lo que les apasiona y conectarlo con el aprendizaje formal.

Personalizando las actividades, incluso las evaluaciones, de tal manera que exista en ellos una identificación y conexión con sus intereses reales.

Para finalizar en proyectos creativos, comunitarios y compartidos con la sociedad.

Hace meses atrás en Economía debíamos trabajar la desigualdad del ingreso chileno y en vez de dar una cátedra eterna o llenarlos de trabajos que recopilan información, cree para un curso historias imaginarias de al menos “25 familias tipos”, realidades tan diversas como recién emparejados, estudiantes universitarios, parejas de viejitos jubilados, matrimonios con 1 hijo, sin hijos, allegados, en fin reproduje lo más cercano posible la diversidad nacional, asignándole a cada grupo familiar, un monto mensual el cual debían distribuir en alimentación, vivienda, salud, educación, entretención, etc.

En clases y fuera de ellas debían visitar supermercados, portales inmobiliarios, colegios, debían vivir como una familia real y sobrevivir el mes.

A la segunda semana de trabajo, llegaron mails que de forma aleatoria les presentaban desafíos que debían asumir, desde enfermedades, aumentos de arriendos, disminución de sueldo, cesantía, aumento de la renta, herencia.

Al final, después de 4 semanas, los alumnos de Economía IB tenían clarísima la desigualdad distribución de la renta, lo estoico de sobrevivir con bajas rentas y la necesidad de hacer un cambio real.

Quedaron fascinados con la actividad las que compartieron con sus padres y amigos, valoraron el esfuerzo de sus progenitores y se propusieron apoyar y crear campañas de ayuda solidaria.

Trabajaron en grupos de 3 personas, con tal compromiso que los proyectos finales recibieron una ovación comunitaria.

El ambiente de la sala de clases era motivador, participativo, enfrascados en sus familias y en la tarea de llegar a fin de mes.

Después de la co evaluación y la evaluación final, las calificaciones fueron altísimas y el aprendizaje indeleble, con la certeza de que se “aprendió para la vida”

El aprendizaje diferenciado esta al alcance de un clic y sólo requiere de tiempo para crearlo, perder el miedo a la tecnología y el trabajo colaborativo de profesores aula.

¿Qué esperamos para crear?

Fuente: https://marcelamomberg.wordpress.com/author/marcelamomberg/

Imagen: https://marcelamomberg.files.wordpress.com/2012/09/felizdiferencia.jpg?w=523&h=352

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El cerebro como órgano plástico

Por Maribi Pereira

Hace unos años se creía que nuestro cerebro era estático e inalterable, que nacíamos con un número determinado de neuronas que iban perdiéndose con el paso del tiempo y que nuestros genes heredados condicionaban nuestra inteligencia. Hoy en día, y gracias a los avances de la neurociencia, sabemos que existe la neuroplasticidad, una propiedad del sistema nervioso que le permite adaptarse continuamente a las experiencias vitales. Nuestro cerebro es excepcionalmente plástico, pudiéndose adaptar su actividad y cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de la vida.

La experiencia modifica nuestro cerebro continuamente, fortaleciendo o debilitando las sinapsis que conectan las neuronas, por lo que estamos en continuo aprendizaje. Este hecho permite que independientemente del declive natural que conlleva la vejez, el aprendizaje se puede producir a cualquier edad, generando nuevas neuronas, razón por la cual nuestra inteligencia no es fija ni inmutable (Guillén, 2012).

Desde la perspectiva educativa, el concepto de plasticidad cerebral constituye una puerta abierta a la esperanza porque implica que todos los alumnos pueden mejorar. Aunque existan condicionamientos genéticos, sabemos que el talento se construye con esfuerzo y una práctica continua. Y nuestra responsabilidad como docentes radica en guiar y acompañar a los alumnos en este proceso de aprendizaje y crecimiento continuo, no solo para la escuela sino también y, sobre todo, para la vida (Guillén, 2012). Bajo esta premisa se ha diseñado el Máster en Neuroeduacación de ISEP.

Hay estudios emblemáticos en este campo. Uno de ellos es el de Eleanor Maguire con los taxistas de Londres, donde comprobó que estos aumentaban su hipocampo al tener que memorizar un complejo callejero (Maguire, E. A. et al., 2000); o el de Thomas Elbert con los violinistas, donde encontró que los sujetos incrementaban la región de la corteza cerebral que controla los dedos de la mano izquierda (Elbert, T. et al., 1995).

Recientemente, los estudios del español Álvaro Pascual-Leone han sido considerados originales y significativos. En el primero se enseñó a la mitad de un grupo de voluntarios a tocar una pieza de piano con cinco dedos. Se observó que el entrenamiento continuo conllevó un aumento en la región correspondiente a la corteza motora que era responsable de mover esos dedos. Aunque ese resultado constituía una muestra clara de neuroplasticidad, no era novedoso porque otros experimentos habían llegado a conclusiones similares. Lo realmente interesante resultó al analizar las imágenes cerebrales de la otra mitad de voluntarios a los que se puso a imaginar que tocaban la pieza. Se observó que la simulación mental de los movimientos activaba las regiones de la corteza motora que se requerían para la ejecución de los movimientos reales. Curiosamente, la práctica mental era suficiente para promover la neuroplasticidad (Pascual-Leone, A.; Amedi, A.; Fregni, F.; Merabet, M.L., 2005).

El segundo estudio de Pascual-Leone es el llamado “experimento de la venda”. Durante cinco días, a un grupo de voluntarios sanos se les vendó los ojos. Durante ese período de tiempo se les mantuvo ocupados leyendo Braille (el sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas en el que hay que desplazar los dedos sobre puntos impresos) y realizando tareas auditivas que consistían en diferenciar pares de tonos que escuchaban con unos auriculares. El análisis de los escáneres cerebrales mediante resonancia magnética funcional reveló que la corteza visual de los participantes, tras cinco días, modificó su función y pasó a procesar las señales auditivas y táctiles aumentando así su actividad. Después de retirar las vendas de los ojos, solo debían transcurrir unas horas para que la actividad se redujera (Pascual-Leone, A.; Amedi, A.; Fregni, F.; Merabet, M.L., 2005). Desde el punto de vista educativo, resulta valiosa la demostración de que el mero pensamiento provoca la neuroplasticidad.

En cuanto a procesos de aprendizaje, la atención constituye uno de los factores críticos. Resulta un mecanismo imprescindible porque la capacidad de nuestro cerebro para procesar la información sensorial entrante es limitada. La atención sobre lo que se debe aprender requiere esfuerzo continuo, motivación para ser receptivo y contar con las emociones adecuadas (Davidson, Richard, Begley, Sharon, 2012). En ese orden, la dedicación constante requiere autocontrol, lo novedoso y lo relevante facilita nuestra motivación y en un estado relajado nuestra atención (también la memoria) se encuentra en una situación más beneficiosa para facilitar el aprendizaje. Por tanto, la plasticidad cerebral permite, a través de un entrenamiento mental adecuado, que nuestro perfil emocional pueda cambiar y afectar de forma positiva a nuestra vida (Spitzer, 2005).

La dopamina es un neurotransmisor con importantes implicaciones educativas porque interviene en procesos de gratificación y motivación que son fundamentales en el aprendizaje. Se ha demostrado que el pensamiento positivo está asociado al córtex prefrontal del hemisferio izquierdo y que, en esta situación, se libera dopamina que activa los circuitos de recompensa. En un estudio realizado con ratas, se demostró que la estimulación directa del área tegmental ventral, constituida por vías de dopamina, cambió las representaciones corticales de los sonidos escuchados. Si las ratas solo escuchaban los sonidos sin ninguna estimulación eléctrica no se producía ninguna variación. La importancia de este experimento radica en el hecho de que la neuroplasticidad se daba en el córtex auditivo al estimular el circuito de gratificación de la dopamina, es decir, el aprendizaje de la tarea sonora estaba ligado a la activación de un circuito en el que interviene un neurotransmisor que sabemos cómo afecta al aprendizaje (Bao, S.; Chan, V.T.; Merzenich M.M., 2001)

En la práctica educativa, hay que saber estimular esa gratificación de la dopamina con gestos, miradas o conductas agradables. Nuestro lenguaje no verbal desempeña un papel importante en la transmisión de componentes emocionales.

Finalmente, somos la única especie que utiliza la plasticidad para perfeccionar y evolucionar el cerebro, lo que nos hace diferentes y singulares. Pero, además, cada individuo de nuestra especie es único e imprevisible y participa de su propia evolución debido a la influencia de las experiencias vividas.

La investigación en neurociencias nos hace conocer mejor nuestro cerebro y esto nos ayuda a optimizar nuestras capacidades. La formación en neuroeducación ayuda a los profesionales de la psicología y la educación a entender los distintos mapas neurocognitivos presentes en la actualidad en las aulas de nuestro país y mejorar los procesos de aprendizaje.

Fuente: http://www.isep.es/actualidad-neurociencias/el-cerebro-como-organo-plastico/

Imagen: www.isep.es/wp-content/uploads/2016/10/master-neuroeducacion-cerebro.png

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Padres entrenadores, animadores o fuera del colegio

Por. Javier Arroyo

¿Existe una relación clara entre una mayor involucración de los padres en los colegios de sus hijos y los resultados  de los niños? La intuición nos dice que debería haberla: a padres más pendientes de lo que ocurre en el colegio, éste debería funcionar mejor al notar el ánimo de unos progenitores que están muy pendientes de la educación de sus hijos. Pero, según  hemos visto en la guerra de los deberes, resulta que hay padres y padres y conceptos un poco diferentes sobre lo que se le debe pedir a los profesores, a los alumnos y al centro.  Y, como suele pasar en política educativas, estudios hay para muchas opiniones.

En principio, en España, existe bastante presencia de los padres a través de las AMPAS, que tienen participación en los consejos escolares de los centros públicos desde los años 80. Además, muchas se agrupan en las dos grandes asociaciones,  la CEAPA, de colegios públicos, y la CONCAPA, de concertados y privados, enfrentadas en la guerra de los deberes, ya que la primera ha auspiciado una huelga de  tareas escolares para los fines de semana de noviembre, medida que ha sido descalificada por la segunda, que entiende que nunca es bueno como padres la incitación a saltarse las reglas.

¿Qué pasa en otros sitios? ¿Cómo influye las exigencias y lo que esperan los padres de los colegios de sus hijos en los resultados académicos  de los niños? Amanda Ripley es una periodista dedicada a la educación en EEUU y que en el libro Los niños más listos del mundo compara sistemas educativos. Según dice, en su país, que no sale muy bien parado en PISA, los padres ejercen más como animadores, cheerleaders, de sus hijos que de entrenadores, papel que sí cumplen los progenitores de Corea del Sur, por ejemplo.  Lo que comprobó Amanda Ripley es que los padres estadounidenses aparecían por los colegios de sus hijos con mucha más frecuencia que hace 20 años, sin que eso repercutiera en el desempeño académico de los estudiantes. Pero, en distintas encuestas, se citaba la mayor involucración de los padres como uno de los factores fundamentales para que mejore la educación. Lo mismo podría decirse de España.

En el estudio Los Padres ante la educación de sus hijos en España, Víctor Pérez Díaz y Juan Carlos Rodríguez explican cómo se va afianzando en los últimos 40 años la percepción de que es necesaria la colaboración de los padres en los colegios: «Cuando las interacciones entre la escuela y la familia se multiplican y existe un conocimiento mutuo del contexto en el que transcurre dicho aprendizaje, pueden identificarse con mayor precisión las barreras que dificultan el rendimiento académico infantil. Por ello, cuando las funciones de cada institución se entrelazan y difuminan, dando lugar a «colegios-comofamilias» y «familias-como-colegios», se fijan las condiciones para que la sociedad familia colegio alcance sus máximos resultados educativos». O así debiera ser.

Pero con esa filosofía, ¿qué pasa con las familias que no pueden o quieren involucrarse tanto? ¿Está ahí parte de las razones que expliquen por qué los resultados en PISA de las familias de clase media alta sean consistentemente mejores en países como EEUU y España, no así en las asiáticas, por ejemplo? Porque, como dice Ripley en su libro, puede haber padres involucrados, pero también los hay que piensan que desayunar es una bolsa de patatas fritas o que tengan vidas tan complicadas como que asistir a la tutoría de sus hijos no sea una prioridad, como saben por ejemplo en la Asociacion de Nena Paine, donde están pendientes de que 200 niños hagan los deberes.

El estudio de Pérez y Rodríguez explica el tipo de involucración y concluye que la «blanda» es más efectiva: simplemente preguntar por el día en el colegio, animar con las notas o tener expectativas altas para los niños.Involucrarse en actividades del colegio resultó no tener ninguna repercusión y ayudar en los deberes la tuvo, pero negativa. En España, sin embargo,  los niños que iban peor eran los que sus padres no ayudaban para nada.  Quizás, y ahí existe un punto de debate, los deberes estén demasiado pensados para que los padres tengan que ayudar y por eso nuestra obsesión al hacer Smartick fue que los niños pudieran hacerlo solos.

Desde 2009, en PISA se pide a los padres que rellenen unos formularios para saber qué tipo de educación dan a sus hijos. Según cuenta Ripley, han salido resultados extraños. Los hijos de los padres voluntarios en actividades extraescolares lo hacían peor en lectura, por ejemplo. Y lo que nadie duda, según los estudios, es que leer a los niños de pequeños ayuda. Así de simple. «En todo el mundo, padres que debatían con sus hijos sobre libros, noticias, películas de adolescentes tenían hijos que lo hacían mejor», sigue explicando. Mejor eso que estar en el colegio de voluntario. Los coreanos, mientras, no van tanto al colegio pero preguntan por las tablas de multiplicar, sobre las lecturas y quieren mejores notas. Entrenadores. Y eso es muy típico en Asia. Y, como hemos escrito más veces, esos niños no son más infelices.

En Finlandia, otro de los países de los que escribe Ripley a través de la experiencia de una niña estadounidense de intercambio, ésta se fija en lo poco que aparecen los padres por el centro escolar. «En el Instituto, rara vez se veía a los padres por allí. A los adolescentes se les trataba como adultos. No había para nada tutorías de manera regular entre los padres y los profesores. Ninguna. Si los profesores tenían un problema con el estudiante, lo trataban con él directamente», escribe. Y, ¿cómo tratan a los alumnos en un colegio de Finlandia con muchos hijos de refugiados? ¿Cómo de presentes pueden estar esos padres? Ripley fue a uno. Había clases con niños de nueve países, incluidos rusos y chinos. De familias monoparentales de historias difíciles. «No quiero pensar mucho de dónde vienen. Son 23 perlas para cultivar y no las quiero rallar«. «No quiero sentir mucha empatía hacia ellos porque tengo que enseñar. Si le diera demasiadas vueltas, les tendría que poner mejores notas por un trabajo peor. Pensaría, «oh, pobres» y eso haría mi trabajo demasiado fácil», le sigue contando el profesor. Allí no cuenta con los padres, pero les exige porque sabe de su potencial.

Inger Enkvist, en su libro La buena y la mala educación , señala una tendencia que ocurre en algunos países occidentales, donde ha caído mucho la natalidad. «Quizá sólo tienen un hijo y si se convierten en padres relativamente tarde, es posible que caigan en la tentación de adorar a su propio hijo. Quieren darle todo y no exigirle nada», escribe en uno de los capítulos. Coincide Ripley al señalar que en EEUU muchos de los padres encuestados «creen que necesitan alabar a sus hijos para asegurarles que son listos». Y lo que ocurre es que los halagos injustificados acaban perjudicando a los niños. Aquí, en los últimos días, hemos escuchado frases como que los deberes le están robando la infancia a nuestros hijos. Si hablaran con sus abuelos sabrían que muchos de los que tuvieron suerte de ir al colegio salían a diario a las siete de la tarde y muchos tuvieron clases los sábados por la mañana.

Como siempre, conviene poner todo un poco en perspectiva. En Corea, padres entrenadores. En Finlandia, profesores y padres que los tratan como adultos. Eso tampoco cabe en un pacto educativo.

Fuente: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/mejoreducados/2016/09/29/padres-entrenadores-animadores-o-fuera.html

Imagen: www.elconfidencial.com/fotos/noticias_2011/2013022248padres-hijos-deberes-int.jpg

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Resistencia magisterial y cómo regresar al futuro

Por. Leopoldo Santos Ramírez *

Una máxima reza que si hacemos las cosas de la misma manera repitiéndolas una y otra vez, obtendremos siempre los mismos resultados. Aplicable a casi todas las actividades humanas esta sabia máxima tiende a olvidarse con frecuencia en materia política y tiene efectos perniciosos sobre todo en la conducción de los movimientos populares. Traigo a colación esta sentencia a propósito de la huelga magisterial iniciada el 15 de mayo pasado, no porque pueda aplicarse estrictamente como tal a la dirección de ese movimiento sino porque ronda sobre la perspectiva futura de su estructura organizacional y no solamente de él, sino de toda la maraña de movilizaciones regionales hoy a la puerta del futuro inmediato impulsadas por la crisis de Estado. En otras palabras resulta necesario evaluar con la mayor objetividad posible lo que pasó en este nuevo episodio de la lucha magisterial y sobre todo sus resultados. Una reflexión de esta naturaleza queda a cargo principalmente de la comunidad de educadores y actores del conflicto, pero no exenta a quienes desde fuera acompañamos al proceso. A fin de cuentas, en una acción del tamaño de la que los maestros pusieron en marcha inevitablemente el colectivo de protagonistas imagina un futuro con saldos equivalentes al esfuerzo emprendido y sostenido.

En este caso una evaluación por fuerza atrae al esquema de resultados positivos y de saldos negativos respecto de las expectativas del propio magisterio.

El principal abono a favor de los docentes consiste en que si bien no echaron abajo la reforma educativa, la hirieron de muerte al grado que Aurelio Nuño ha tenido que instrumentar un ritual con escenografía televisiva pagada para personalmente repetir día con día la mentira de que la reforma avanza. Otro logro fue la aglutinación de los auténticos conocedores de la pedagogía y la situación de la educación nacional alrededor de los maestros resistentes a la cuestionada reforma. Ningún investigador de prestigio suscribió las posturas del gobierno. Al contrario, fue muy alentador que los expertos más connotados en la materia entraran al debate público y enriquecieran las propuestas y planteamientos de los profesores en favor de una reforma democrática, popular y con bases verdaderamente científicas. Del lado del gobierno y los poderes fácticos quedaron Jorge Castañeda, Aguilar Camín, Silva Herzog, Leo Zuckermann, Reyes Heroles, Gilberto Guevara, entre otros, elaborando argumentos para convalidar las posiciones y actitudes de los personeros del sistema.

Pero quizá la enseñanza más importante fue la manera en que desde distintas regiones del país, con predominancia del sureste y el centro, los maestros administraron sus fuerzas y aún les sobró para estimular la participación de los mentores del norte. Durante más de 100 días unos 400 o 450 mil trabajadores de la educación en casi toda la República tuvieron algún grado de participación e intervinieron en los actos públicos de protesta. Especialmente significativos fueron los momentos en que saltaron los cercos policiacos para impedirles el paso a la Ciudad de México y la forma como ya dentro, después de varios intentos, lograron llegar al Zócalo mismo, punto vedado para ellos por acuerdo del gobierno de Miguel Ángel Mancera y el gobierno federal. Los educadores cargaron en sus espaldas la oposición al gobierno no solamente de ellos sino de la parte del pueblo enardecido. Su alianza con los padres de los normalistas de Ayotzinapa los vinculó con la demanda de seguridad pública vigente en la sociedad desde hace décadas y el ataque a Nochixtlán por parte de la policía federal y las policías estatales de Oaxaca levantó la indignación de la población mexicana. Pero sobre todo como trabajadores los profesores de preescolar, los de educación especial, los de primaria y secundaria cargaron sobre sus espaldas la resistencia a la reforma laboral, a la energética, y contra la posición de entregar los recursos de este país a las trasnacionales. Al oponerse a la reforma educativa espuria los maestros mostraron el rechazo a la enajenación de los intereses nacionales desde una perspectiva de clase, concepto que la literatura política contemporánea trata de borrar.

Por estas razones resulta por demás importante volver sobre lo que constituyó el movimiento como uno solo en su conjunto haciendo énfasis en los yerros, para ejercer la autocrítica sin contemplaciones de tal manera que los nuevos tiempos no alcancen a este movimiento haciendo las cosas de la misma manera, sino que se encamine hacia prácticas de mayor imaginación, al enlace con otras fuerzas afines y alcance el triunfo justo que merece su esfuerzo y la educación de la niñez y nuestros estudiantes. Una de las conclusiones que debiera entrar en la cabeza de los activistas y dirigentes es que emprender la resistencia a una reforma educativa por mañosa que sea, en nuestro tiempo solamente es posible alcanzar el éxito si se ha trabajado la unificación de varios sectores con fuerza que apunten hacia los mismos objetivos. Transformar la educación es el eje central que hará girar el resto de las transformaciones con éxito. De allí que esa reforma no es una tarea exclusiva de los educadores sino de la sociedad en su conjunto como lo han expresado los mismos mentores en diversos documentos. Pero no serán los gobernantes quienes hagan el favor de sentar a la mesa de las negociaciones a esa misma sociedad, sino quienes ejercen el magisterio y sus aliados. Se trata de volver al centro la discusión sobre el concepto de relación de fuerza, otro de los términos claves que la academia neoliberal ha eliminado de sus análisis buscando que los potenciales agentes del cambio no aprendan a medir las proporciones de las fuerzas que intervienen en el conflicto central de nuestro tiempo. Con ese sentido habrá que realizar una evaluación del actuar, de las posiciones de las mismas corrientes magisteriales, observar las condiciones y conductas que hicieron posible la coordinación exacta en algunas ocasiones y la descoordinación en otras. Sobre todo la táctica de la negociación frente al Estado, la dilación y la creencia ilusoria que se podría obligar al Estado a un buen acuerdo mientras crecía el número de profesores y padres de familia presos y crecía la represión llegando al clímax en Nochixtlán, Oaxaca. Analizar aquello que permitió que como en otras ocasiones las bases regionales regresaran a los estados a negociar bajo condiciones adversas y por separado la recuperación de sus plazas, de sus salarios retenidos, de sus maestros presos junto a los padres de familia, los acosos laborales, todo lo que junto fortalece la traición del SNTE, a los gobernadores y a las dependencias estatales de la administración educativa, por doloroso que sea sacarlo a flote.

Construir una política de comunicación efectiva y de alianza con otras fuerzas en la República, empezando por las más afines, poco a poco, sin prisas, hará que se genere un instrumento de cohesión política donde sean posibles acuerdos mínimos, de esa manera el magisterio regresará al futuro y con él la nación y los jóvenes, pues es desde allí, desde el futuro, donde se construyen los éxitos que se materializan en el presente.

* Investigador de El Colegio de Sonora

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/09/29/opinion/018a1pol

Imagen: https://radiozapatistasud.files.wordpress.com/2016/07/img_1731.jpg

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Guerrilla Semiótica: La Revolución de la Comunicación por todos los Medios

Por Fernando Buen Abad

No esperaremos a que se desvanezca por sí solo el monstruo mediático de las “mil cabezas”. Quitémosle, por lo pronto, la base de sustentación que es nuestro cerebro. Ni todas las asimetrías -realmente existentes- en el escenario de la Guerra Comunicacional planetaria, alcanzan para convencernos de quedarnos quietos. Para que seamos incapaces de comprender la realidad y transformarla, la burguesía nos atiborra el cerebro con ilusionismo consumista. Basta. En todas las “ideas” de la clase dominante existen componentes extorsivos para convencernos, directa o indirectamente, de ser esclavos felices. Ya podríamos desarrollar una Guerra de Guerrillas[1] Semiótica que tuviera por objetivo “asaltar los cielos” de la libre expresión socialista con una Revolución de la Comunicación por todos los medios. ¿Qué hace falta?

Guerrilla Semiótica: La Revolución de la Comunicación por todos los Medios

Es falso que nada puede hacerse, es falso que los monopolios son intocables e indemnes, es falso que nos quede sólo la resignación y el silencio. La estructura toda del capitalismo está plagada con fisuras originadas por la improvisación y el empirismo de su desarrollo anárquico y dispendioso. Trabajaríamos como ciegos si asumimos como verdad absoluta esa super mentira (propagada a los cuatro vientos) sobre lo “intocables” que son los monopolios de la comunicación del capitalismo. Su peor debilidad, la más grande, es la organización política de los pueblos con fortaleza crítica.

Podríamos desarrollar un inventario de “fisuras” y “grietas” del capitalismo, medidas por antigüedad, espesor, profundidad y vulnerabilidad. Podríamos evaluar con qué hacerle más daño a los medios y los modos que la burguesía emplea contra el pueblo trabajador para embrutecerlo, alienarlo y explotarlo. Podríamos recorrer las experiencias exitosas y repetirlas, perfeccionándolas. Podríamos, incluso, organizarnos con un solo plan multiplicado por miles de frentes para cercar a las matrices ideológicas burguesas con una pinza de crítica aguda, científica, popular y revolucionaria.

Hace falta la audacia, el talento, la claridad política y el sentido de clase que, por ejemplo, Hugo Chávez desarrolló con su “Aló Presidente”: los recursos mínimos con el máximo resultado semántico y político. Hace falta la síntesis y el sentido de la Historia que tuvieron las “Tesis de Abril”; hace falta la poesía de Miguel Hernández, la pasión de Flores Magón; el pundonor de Rodolfo Walsh; la firmeza de John Reed. Hace falta el clima de las radio difusoras revolucionarias de Bolivia y las certezas antimonopólicas de las leyes de medios ensayadas en la Patria Grande. Hace falta la disciplina y la entrega de los medios alternativos y comunitarios. Por citar algunos ejemplos y fuentes de inspiración moral y ética. Pero, principalmente, hace falta un programa Revolucionario para la comunicación emancipada y emancipadora. Independencia política en la independencia semántica.

Con todas esas fuerzas y con las riquezas comunicacionales, desarrolladas históricamente en la resistencia y en la vanguardia, debemos fundar un programa internacionalista de acción semiótica para revolucionar íntegramente la producción social de sentido. Derrotar todas las instituciones ideológicas de la burguesía, sus santorales eclesiásticos, académicos, empresariales y faranduleros… (aunque a veces no se sepa cuál es cuál). Debemos emancipar a los diccionarios, devolverles su derecho social a la libertad semántica y a la renovación dialéctica de los significados. Recuperar el derecho a producir sentido libremente bajo el único acuerdo necesario de ser útil a la emancipación humana y a la superación definitiva del capitalismo. A un mundo sin clases, sin patrones y sin explotación.

Una Guerra de Guerrillas[2] Semiótica ha de operar en los rincones más inhóspitos e inopinados… en las categorías más invisibles. Zonas aparentemente impenetrables de esa “mentalidad sumisa” que estudió Vicente Romano. Ahí donde reina una “tradición” entrar a modificar el sentido en clave popular y revolucionaria. Ahí donde hacen su nido los prejuicios, romper los moldes y re-semantizar los hábitos. Ahí donde las supercherías, los preconceptos, los dichos y los refranes… esclerotizan ideas con moldes moralistas, fracturar la lógica del discurso para que desemboque en un imaginario transformador y revolucionario. Ahí donde las idiosincrasias sancionan vidas y reprimen cambios… detonar los contenedores y limpiar los tóxicos ideológicos que carcomen la libertad humana. Revolucionar los significados.

No permitas que los noticieros burgueses te convenzan de odiar a tu propio pueblo. Que nunca más nos impongan sus definiciones ni sus diccionarios. Cada vez que un noticiero burgués usa la palabra “polémico” para referirse a un líder social, está induciéndote a que lo veas como amenaza. No te tragues el odio oligarca como si fuese tuyo. Piensa. El 90% de las matrices ideológicas de los medios burgueses es antipolítica. Superproducciones, miniseries, noticieros… para des-movilizarte. Todas las veces que un informativo use la palabra “enfrentamiento” entre luchadores sociales y policías ¡miente!. Es represión vil pero maquillada. Todos los días debes defenderte de la ideología dominante: nada que te humille, nada que te duela, nada que te endeude, nada que te embrutezca. Dignidad. En boca de la derecha la palabra “referéndum” significa odio al pueblo. No te engañe el democratismo burgués ni su llanto de cocodrilo.

La Guerrilla Semiótica requiere, por ejemplo, bombarderos de precisión para demoler las matrices ideológicas que obligan a los pueblos a votar en su contra. Hay que ganar la gran batalla contra la infiltración de ideología burguesa en nuestras propias casas y hasta la cocina. Guerrilla Semiótica significa audacia de la inteligencia para desmoronar los castillos ideológicos de la clase dominante y derrotarlos con el razonamiento enamorado de la inteligencia revolucionaria y socialista. Emancipar conciencias. Una Guerrilla Semiótica requiere de acción emancipadora y multiplicadora en los territorios más invisibles de la conciencia. Emancipación. Cada quien debe asumir su responsabilidad y su trinchera en la Guerrilla Semiótica. Desmontar el diccionario del engaño con que nos ha derrotado más que por la fuerza. Tarea urgente.

[1] “…La «guerra pequeña» o guerrilla -pequeños destacamentos de maniobras independientes unos de otros- procura debilitar y extenuar al adversario…”. León Trotsky, GUERRILLA Y EJÉRCITO REGULAR: https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1919/24vii.htm

 

[2] “…Si por guerrilla se entiende, un método de maniobras rápidas y ligeras, de incursiones, súbitas…” León Trotsky, GUERRILLA Y EJÉRCITO REGULAR: https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1919/24vii.htm

Fuente: http://www.telesurtv.net/bloggers/Guerrilla-Semiotica-La-Revolucion-de-la-Comunicacion-por-todos-los-Medios-20160928-0004.html

Imagen: nos-comunicamos.com.ar/sites/default/files/styles/large/public/imagenes/show.jpg?itok=NtpCTmqL

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El agua, como la vida, no es una mercancía por Ecologistas en Acción

América del Norte/Centro/Sur/Europa/Asia/Oceania/África/Octubre 2016/http://www.ecologistasenaccion.org/

 

Propuestas de implementación del derecho humano al agua y al saneamiento, y luchas contra la privatización.

Ecologistas en Acción e Ingeniería sin Fronteras

El lema del 6º Foro Mundial del Agua (FMA), Marsella 2012, proclama ¡Es tiempo de soluciones! Este objetivo se enmarca, además, en el Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015). Pero la necesidad de dar soluciones a la grave situación de deterioro de los ecosistemas hídricos y el injusto acceso al agua y saneamiento lleva más tiempo aún en la agenda internacional. En este Decenio se quiere priorizar la puesta en marcha de medidas ya contempladas en el Programa 21, aprobado en Río en 1992, y en el Plan de Acción de Johannesburgo de 2002. Llevan más de 20 años implementando las políticas que ahora proclama el FMA y que son, en resumen, el sector privado como modelo a seguir y el mercado como única solución. Además, tenemos los resultados, solo el 0,3% de las nuevas conexiones de agua a nivel mundial han sido realizadas por el sector privado, esta es su eficiencia. Las recetas del FMA han fracasado, solo buscan el beneficio de las corporaciones transnacionales e impulsan el concepto del agua como mercancía.

Las organizaciones de la sociedad civil denuncian la ilegitimidad del FMA al ser organizado por las grandes corporaciones del agua, agrupadas en el World Water Council, y no por los estados al amparo de las Naciones Unidas. Un Foro legítimo sería aquel que ponga en el centro del debate la construcción de un acceso universal al agua bajo principios de eficacia social y ambiental y bajo control democrático. Tendría, también, el deber de abandonar las aventuras fallidas de mercantilización del agua y la privatización de sus servicios que, al fin y al cabo, benefician a unos pocos y condenan a los ecosistemas y a demasiados millones de personas.

No se puede perder más tiempo, es la hora de la sociedad civil, es la hora de escuchar y construir desde la ciudadanía y para la ciudadanía, debemos avanzar hacia una mayor justicia social y ambiental en el agua. Las organizaciones sociales, ambientales, ONG, sindicatos, etc. han reclamado durante años el reconocimiento del acceso universal a una fuente segura de agua y al saneamiento como derecho humano, implementado con gestión pública, participación y control social. Esta propuesta ha sido bloqueada repetidamente por el FMA y, especialmente, por aquellos países que trabajan para los intereses de las principales empresas transnacionales del agua. A pesar del bloqueo, y a iniciativa de Bolivia, con el apoyo de distintos países [1], la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció en 2010 el derecho humano al agua y al saneamiento. Por fin, y en pleno siglo XXI, se daba un paso más a nivel internacional: se reconocía que el agua es un derecho básico para la vida y la dignidad de las personas. La implementación de este derecho es lo que ahora está en cuestión, ¿podemos dejar al mercado y a las grandes corporaciones que decidan sobre cómo y quién debe garantizar un derecho humano?, ¿es coherente por parte del Gobierno español reconocer el derecho humano al agua en Naciones Unidas e impulsar políticas de mercantilización del agua en España?

La globalización neoliberal está poniendo en manos de grandes empresas transnacionales el control de las fuentes de agua para la actividad extractiva, ya sea minería o explotación de hidrocarburos, para la agroindustria, para las grandes presas hidroeléctricas, para la industria turística, etc. Este dominio está dejando sin fuentes de agua y sin ecosistemas hídricos a una parte importante de la población rural, especialmente en los países del Sur global. Por otro lado, los tímidos logros conseguidos en el Norte están cada vez más en riesgo. Pero el agua no sólo tiene interés como medio de producción, también tiene un elevado valor económico, tanto en su faceta de objeto de consumo, y de ahí el crecimiento de las compañías embotelladoras de agua, como en la gestión del abastecimiento y el saneamiento.

La privatización de los servicios de abastecimiento urbano se impulsó desde la década de los ochenta en los países del Sur. Los argumentos para esta medida, que se calificaba como técnica, se basaban en la eficiencia, transparencia, la inversión y transferencia de tecnología que aportaban las empresas de capital privado frente a la supuesta inoperancia del sector público. Además, por si había algún gobierno reticente, esta política se imponía desde las Instituciones Financieras Internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, mediante los Planes de Ajuste Estructural para el pago de las deudas que atenazaban a estos gobiernos en la citada década de los ochenta. El resultado, después de más de 30 años de experiencia, es que las ventajas de la gestión privada han sido inexistentes, el mismo Banco Mundial lo reconoció en el Foro Mundial del Agua de México en 2006, pero las sigue promoviendo.

Utilizar un bien básico para la vida como un producto de mercado, y que una empresa obtenga con ello el máximo beneficio, genera impactos tremendos sobre las mayorías sociales que viven por debajo del umbral de la pobreza. La respuesta por parte de esta población fue un rechazo contundente a estas políticas: en América Latina, Suez, Bechtel y otras grandes corporaciones privadas del agua fueron expulsadas, se rescindieron sus contratos por incumplimiento, se han incluido artículos en diversas constituciones donde se reconoce el derecho humano al agua y su gestión se indica que debe ser pública. En Europa, Francia ha iniciado un proceso de retorno a la gestión pública en grandes ciudades, por ejemplo Paris y Grenoble. En Holanda, tal y como recoge su legislación, toda la gestión del agua debe ser pública, fuera de lógicas mercantiles.

Mientras el mundo empieza a responder a estas políticas fallidas de privatización, el Estado español las impulsa. Maude Marlow definió el agua como el oro azul, en estos momentos, es la mejor calificación que se puede dar a este bien común en España. No tanto por el valor económico que tiene su control estratégico en los regadíos y las hidroeléctricas, que también, sino porque la venta de su gestión pública en abastecimientos urbanos a operadores privados está sirviendo para saldar las abultadas deudas de los gobiernos municipales. Deudas que no tienen que ver, en absoluto, con la gestión del agua sino más bien con la falta de ingresos de los municipios. A grandes rasgos, la historia que sucedió en los países del Sur se repite aquí, se venden los servicios públicos de agua y saneamiento como parte de las políticas de ajuste para reducir la deuda de los municipios. En León, Avilés, Lugo, Jerez, Madrid, etc. se ha vendido, o se está en proceso de vender, este servicio con el fin de obtener una buena inyección de liquidez a costa de mercantilizar un servicio público básico para la población. Los servicios públicos son un legado de la ciudadanía a los responsables por un corto período de tiempo, no tienen la legitimidad para dilapidar un patrimonio que no les pertenece.

A medida que crece la ola privatizadora, tanto en nuestro país como en el resto de Europa, también está creciendo la oposición social. Se están creando plataformas y redes muy activas que multiplican esfuerzos para informar y movilizar a la ciudadanía contra la mercantilización del agua y por el derecho humano al agua y al saneamiento. Ejemplos como el de Italia, donde a través de un referéndum se ha conseguido frenar la privatización del abastecimiento a poblaciones, representan una victoria que alienta al resto de luchas. La movilización social no sólo genera una resistencia frente a la privatización, también construye propuestas que permitirían hacer realidad que el derecho humano al agua se garantizara en condiciones de igualdad y no discriminación. El primer paso es la incorporación del derecho humano al agua, y la obligatoriedad de la gestión pública del abastecimiento y saneamiento urbano, en la Ley de Aguas española.

La amenaza que supone perder el control público sobre el agua hace necesario informar y formar para la acción. Así, conocer lo que supone el reconocimiento del derecho humano al agua, recordar los aprendizajes de las nefastas consecuencias de la gestión privada en América Latina y la actual ola privatizadora en Europa son factores clave para fortalecer una creciente movilización social. Eso es precisamente lo que persigue esta publicación, avanzar hacia la conservación de los ecosistemas hídricos y la justicia social en el acceso al agua potable y saneamiento. Lo que está en juego es una gestión 100% pública que priorice la función social y ambiental del agua y que promueva la gestión democrática del agua como un bien común.

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¿Es posible una ciencia social no eurocéntrica en nuestra región?.

Centro América/Cuba/Octubre 2016/Francisco López Segrega/

Francisco López Segrera

 

  1. Director de UNESCO-Caracas/IESALC y Consejero Regional de Ciencias Sociales, Caracas.

 

El objetivo esencial es aportar algunas reflexiones acerca de las posibilidades de desarrollo de ciencias sociales no eurocéntricas en nuestra región. Para ello resumiré el valioso legado que hemos recibido de las ciencias sociales y me referiré a la creciente autoctonía de las ciencias sociales latinoamericanas, a su legado, futuro, principales axiomas y desafíos que enfrenta en vísperas del tercer milenio.

La argumentación que desarrollaré sintéticamente a continuación, parte del modelo teórico al respecto que nos ofrecen las principales figuras de las ciencias sociales (también de las ciencias exactas y naturales) a nivel planetario y regional. Teniendo en cuenta estos aportes trataré de expresar en qué consiste, a nuestro juicio, el principal legado de las ciencias sociales a nivel mundial y regional, los desafíos que enfrentamos y cuáles son las perspectivas. Como afirma John Maddox en el Informe Mundial de la Ciencia de UNESCO de 1998, «el progreso en las ciencias consiste, en parte, en plantearse las viejas preguntas de manera más lúcida y penetrante». Estas son las preguntas sugerentes que han sabido plantearse Wallerstein, Prigogine, Morin, un grupo representativo de científicos sociales latinoamericanos en una encuesta de 1995 de la Revista Nueva Sociedad y trabajos como el de Ana María Cetto y Hebe Vesuri en el mencionado Informe Mundial de la Ciencia. A partir de las preguntas y análisis contenidos en dichos textos, y de nuestras bases de datos y reflexiones, hemos elaborado este trabajo2.

Recién asumidas nuestras funciones de Consejero Regional UNESCO de ciencias sociales y humanas en marzo de 1996, nos percatamos de que era imprescindible -para contribuir a superar la denominada «crisis de paradigmas», e igualmente para «impensar» y «abrir» las ciencias sociales en la región, recreándolas- una relectura de textos esenciales de estas disciplinas en Latinoamérica y el Caribe.

Si el legado y futuro de las ciencias sociales hoy a nivel planetario pueden ser expresados en tres axiomas (legado) y seis desafíos (futuro), esta relectura seguramente contribuirá en forma decisiva, a la valoración de aspectos esenciales de la herencia que nos han legado las ciencias sociales de esta región e igualmente a enfrentar los desafíos específicos que enfrentan en América Latina y el Caribe estas disciplinas. La reflexión sobre este legado histórico resulta clave para crear nuevos paradigmas que nos permitan vislumbrar y construir un futuro alternativo.

Hagamos, en primer lugar, algunas reflexiones sintéticas acerca de las ciencias sociales a nivel planetario, para luego referirnos a su dimensión latinoamericana. Es necesario no sólo repensar las ciencias sociales, sino sobre todo impensarlas. Es decir, poner en cuestión el legado decimonónico y el de este propio siglo en las ciencias sociales, a la manera que Ilya Prigogine ha hecho en las ciencias duras con la herencia de la física newtoniana y de la teoría de la relatividad. Esta necesidad de impensarlas obedece a que muchas de sus suposiciones, pese a su carácter falaz, permanecen arraigadas firmemente en nuestra mentalidad. Consideramos que impensar las ciencias sociales significa reconciliar lo estático y lo dinámico, lo sincrónico y lo diacrónico, analizando los sistemas históricos como sistemas complejos con autonomía, y límites temporales y espaciales. Si decidimos, por tanto, que la unidad de análisis no es ya el Estado-nación, sino el sistema-mundo (es decir, que no podemos analizar ningún Estado-nación disociado del sistema-mundo) debemos además acudir al análisis transdisciplinario eliminando la tradicional distinción entre el método de análisis idiográfico propio de la historia y el nomotético propio de la antropología, economía, ciencias políticas y sociología. Las ciencias sociales no deben ser ni mero recuento de los hechos del pasado (historia tradicional), ni tampoco la simple búsqueda de regularidades con una visión ahistórica. Las ciencias humanas como la sicología y la filosofía, entre otras, también deben ser tenidas en cuenta a la hora de elaborar esta síntesis.

Pienso que hay textos metodológicos que debemos rescatar, como La imaginación sociológica de C. Wright Mills y otros que debemos relegar al olvido o releer sólo por mera curiosidad como El Sistema Social de Talcott Parsons, biblia de una sociología ahistórica que ejemplifica los defectos de la «gran teoría» y su incapacidad para explicar los sistemas complejos. Esta «gran teoría», por un lado, y el empirismo abstracto de estudios en detalle, por otro, son los grandes peligros que acechan a las ciencias sociales desde sus orígenes y por lo cual resulta necesario impensarlas y también abrirlas3. Esto último significa: deconstruir las barreras disciplinarias entre lo idiográfico y lo nomotético; integrar las disciplinas idiográficas y nomotéticas en un método transdisciplinario; promover el desarrollo de investigaciones conjuntas, no sólo entre historiadores de un lado y antropólogos, economistas, politólogos y sociólogos de otro, integrando equipos transdisciplinarios en torno a un tema de investigación, sino además integrar a científicos de las ciencias naturales y exactas en proyectos conjuntos en que participen especialistas de las ciencias sociales y de las ciencias duras, y donde por tanto lo transdisciplinario no se agote en la fusión de lo idiográfico y lo nomotético, sino que además también incluya las ciencias duras. Es esto lo que nos ha enseñado el legado de Marx, Durkheim y Weber.

Las obras de Braudel, Wallerstein, Morin, Dos Santos, González Casanova, Aníbal Quijano y Enrique Leff, entre otros, constituyen a nuestro juicio un esfuerzo notable en este sentido desde las ciencias sociales, e igualmente la de Prigogine desde el terreno de las ciencias duras. En resumen, para que las ciencias sociales tengan verdadera relevancia hoy, es imprescindible la reunificación epistemológica del mundo del conocimiento, sin que esto implique la muerte inmediata de disciplinas con una larga tradición. Abogamos por la integración en el análisis de los fenómenos sociales de lo idiográfico y lo nomotético, e incluso de esta visión con las ciencias duras, lo cual no quiere decir que neguemos el valioso legado de las disciplinas autónomas, aunque sí su menor relevancia en análisis desintegrados de los conocimientos que pueden aportarnos el conjunto de ellas.

Antes de referirnos a la especificidad de las ciencias sociales de América Latina y el Caribe ante esta problemática, enunciemos los principales axiomas que constituyen lo esencial del legado de las ciencias sociales; e igualmente los desafíos que enfrentan las ciencias sociales a nivel mundial.

Axioma 1. Existen grupos sociales que tienen estructuras explicables y racionales (Durkheim).
Axioma 2. Todos los grupos sociales contienen subgrupos distribuídos jerárquicamente y en conflicto unos con otros (Marx).
Axioma 3. Los grupos y/o Estados mantienen su hegemonía y contienen los conflictos potenciales, debido a que los subgrupos de menor jerarquía le conceden legitimidad a la autoridad que ejercen los situados en la parte superior de la jerarquía, en la medida que esto permite la sobrevivencia inmediata y a largo plazo (Weber).

Estos axiomas constituyen la herencia esencial de la cultura sociológica occidental, de la cual somos en la región tributarios en más de un sentido, sin que esto niegue nuestra especificidad. Es un mérito de Anthony Giddens el haber sido uno de los primeros en discutir la obra de conjunto de Marx, Durkheim y Weber como tres autores.

Pudiera objetarse que hay muchos otros autores que también han legado axiomas de relevancia como, por ejemplo, Malthus (ensayo sobre la población), Tonnies (comunidad y sociedad), Sorokin (diferenciación de las sociedades en grupos multivariados), Veblen (el ocio ostensible), Mannheim (sociología del conocimiento, ideología y utopía), Wright Mills (la élite del poder), Adorno (la personalidad autoritaria), Marcuse (el origen de la civilización represiva), Lukacs (las raíces sociológicas del asalto a la razón, sociología de la cultura), Habermas (su teoría de la acción comunicativa), sin olvidar los aportes de los fundadores (Comte y Spencer) y la lúcida obra actual de Wallerstein, Giddens, Morin, Dos Santos, Gorostiaga, González Casanova, y Quijano, entre otros. Pero lo que ha tratado Wallerstein de argumentar al resumir la «cultura sociológica», es que esta pudiera sintetizarse en tres axiomas o proposiciones claves: la realidad de los hechos sociales (Durkheim), el carácter perenne y permanente del conflicto social (Marx), y la existencia de mecanismos de legitimación que regulan y contienen los conflictos (Weber).

Veamos ahora los desafíos:
1. ¿Es que en realidad existe una racionalidad formal? (Freud).
2. ¿Existe un desafío civilizatorio de envergadura a la visión moderna/occidental del mundo que debamos tomar seriamente? (Anouar Abdel-Malek).
3. ¿Acaso la realidad de tiempos sociales múltiples requiere que reestructuremos nuestras teorías y metodologías? (Braudel).
4. ¿ En qué sentido los estudios sobre complejidad y el fin de las certidumbres, nos fuerzan a reinventar el método científico? (Prigogine).
5. ¿Podemos demostrar que el feminismo, que el concepto de género, es una variable de presencia ubicua, aún en zonas aparentemente remotas como la conceptualización matemática? (Evelyn Fox Keller, Donna J. Haraway y Vandana Shiva).
6. ¿Es la modernidad una decepción que ha desilusionado antes que a nadie a los científicos sociales? (Bruno Latour)

A partir de estos axiomas y desafíos, Immanuel Wallerstein nos propone las siguientes perspectivas en el siglo XXI para las ciencias sociales: a) la reunificación epistemológica de las denominadas dos culturas, esto es, la de las ciencias y la de las humanidades; b) la reunificación organizacional de las ciencias sociales; c) y la asunción por las ciencias sociales de un papel de centralidad (que no implica hegemonismos) en el mundo del conocimiento4.
La obra de Immanuel Wallerstein, al igual que la de Prigogine en el terreno de la física y la química, y la de Edgar Morin en lo que respecta al pensamiento complejo, se encuentra en la vanguardia de la reflexión prospectiva sobre las ciencias sociales y constituye en forma más o menos explícita una crítica al eurocentrismo y una superación de sus paradigmas. Los principales hitos metodológicos de esta reflexión son: «Impensar las ciencias sociales» (1991); «Abrir las ciencias sociales» (1996); «Social change? Change is eternal. Nothing ever changes» (1996); «Cartas del Presidente de la Asociación Internacional de Sociología (1994-1998)»; y, en especial, su discurso como Presidente de ISA en el XIV Congreso Mundial de Sociología: «The heritage of sociology. The promise of social science», 26 de julio de 19985.

Anthony Giddens, por su parte, al expresar los objetivos esenciales de su trabajo de investigación como sociólogo, ha formulado una agenda relevante: reinterpretar el pensamiento social clásico, analizar la naturaleza de la modernidad, y establecer un nuevo enfoque metodológico en las ciencias sociales. Estos tres temas interconectados constituyen la agenda de trabajo del mencionado autor6.

En la Conferencia Europea de Ciencias Sociales (1992), el Director General de la UNESCO Federico Mayor, formuló un conjunto de orientaciones de especial relevancia para el trabajo de investigación en ciencias sociales que tienen hoy plena actualidad, y que coinciden, en gran medida, con lo planteado por Wallerstein y Giddens:
1. Promover los enfoques interdisciplinarios y los estudios comparados.
2. Estos enfoque deben sustentarse en bases de datos cuantitativas (estadísticas) y cualitativas de excelente calidad. Para las ciencias naturales la naturaleza y la vida son las fuentes de sus bases de datos, que se analizan en condiciones de laboratorio una vez seleccionadas. Para las ciencias sociales los datos se toman esencialmente de series estadísticas, por eso debemos asegurarnos del carácter fidedigno de nuestras fuentes y trabajar, siempre que sea posible, con fuentes primarias.
3. Es necesario llevar a cabo cambios institucionales y organizativos que permitan el desarrollo del trabajo interdisciplinario.

Y concluía Federico Mayor diciendo que «ningún otro campo del conocimiento podría contribuir tan decisivamente a construir un puente entre la reflexión y la visión de los asuntos humanos, de una parte, y a la formulación de políticas y la puesta en marcha de acciones para mejorar la calidad de vida de los seres humanos, de otra»7.

La importancia de la transdisciplinariedad fue también destacada por Federico Mayor en otro texto en que afirma: «Hace cuarenta años el novelista C. P. Snow declaró que vivimos en un mundo de dos culturas. Una la cultura artística, tiene un amplio espacio en los periódicos, la radio, la televisión, mientras que la otra, la cultura científica, debe contentarse con un espacio extremadamente limitado. ¿Por qué esa diferencia?»8.

En 1998, en la Segunda Conferencia Europea de Ciencias Sociales, el Director General de la UNESCO afirmó: «Hace medio siglo, los fundadores de la UNESCO recomendaron que las ciencias sociales ocuparan una posición importante en el monitoreo de la integración social de la humanidad. La década pasada ha sido un período importante de balance en lo que se refiere a nuestras tradiciones heredadas del conocimiento social». Y más adelante afirmaba: «Dentro de la UNESCO se prepararon nuevos terrenos para la transdisciplinariedad, especialmente para mejorar la cooperación entre las ciencias naturales y sociales, durante la 28 sesión de la Conferencia General en 1995″9.

Son indudables los aportes positivos de las ciencias (mayor esperanza de vida, aumento de la producción agrícola, las posibilidades que para el conocimiento crean las nuevas tecnologías de información y comunicación…), pero también es cierta la brecha creciente entre países industrializados y los eufemísticamente llamados en vías de desarrollo, y el hecho de que la explotación inadecuada de los logros científicos ha implicado la degradación del medio ambiente y dado lugar al desequilibrio social y la exclusión. Para que se pueda instaurar una paz durable, acorde con el espíritu con el cual La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado el Año 2000 «Año Internacional de la Cultura de la Paz», es necesario solucionar estas contradicciones.

Es indispensable intensificar los esfuerzos interdisciplinarios asociando los especialistas de las ciencias exactas y naturales a los de las ciencias sociales, pues estas son claves para suprimir las causas profundas de los conflictos: desigualdades sociales, pobreza, ausencia de justicia y democracia, trabas a la educación para todos, inadecuados servicios de salud, penuria alimentaria, degradación del medio ambiente y otras. La investigación científica en el sector privado no puede sustituir a la investigación pública, lo que implica que el sector público otorgue un financiamiento adecuado, en especial a aquellas investigaciones cuyos resultados sean de especial utilidad para la sociedad, lo que no implica minimizar el importante papel de la investigación fundamental10.

Si bien estos textos nos ofrecen, entre otros, una valiosa brújula, la especificidad de nuestras ciencias sociales tiene sus propios axiomas, desafíos y perspectivas. Es precisamente esa singularidad la que devela y revela una relectura de sus principales textos. Veamos, brevemente, en qué consiste ese legado en nuestra región -así como el papel de UNESCO en fortalecerlo y contribuir a recrearlo- para luego plantearnos una posible Agenda de Trabajo y referirnos a nuestros axiomas, desafíos y perspectivas específicas, injertando en el tronco de nuestras reflexiones autóctonas lo mejor de las ciencias sociales a nivel planetario
Concentraré mis reflexiones en sintéticos vislumbres acerca de la misión de UNESCO en el proceso de desarrollo de las ciencias sociales en la región y, en especial, en cómo contribuir a su redimensionamiento futuro. No puedo dejar de mencionar, el papel clave de UNESCO en la fundación y desarrollo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y su permanente interacción con su Secretaría General y sus capítulos nacionales; e igualmente la sostenida y creciente colaboración con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), con su Secretaria Ejecutiva y con sus Grupos de Trabajo. En torno a FLACSO Y CLACSO -que siempre han tenido el apoyo de UNESCO- se ha nucleado tradicionalmente lo mejor de las ciencias sociales de la región.

En síntesis, puedo decir que son redes como FLACSO y CLACSO -y otras muchas que de forma más o menos directa están asociadas al desarrollo de las ciencias sociales en esta área: ALAS, SELA, CLAD, FIUC, PROGRAMA BOLÍVAR – y los científicos sociales agrupados en ellas en torno a universidades y/o grupos de trabajo, los que han producido el extraordinario desarrollo de las ciencias sociales latinoamericanas -visualizadas por otros países del sur como paradigma- y quienes garantizan su futuro, sin que su identidad se disuelva en paradigmas importados. Las ciencias sociales latinoamericanas alcanzaron su plena identidad en los cincuenta en el momento en que surgió FLACSO, y es un mérito de esta red -y de UNESCO- el haber contribuido a la creación de paradigmas autóctonos en las ciencias sociales de América Latina y el Caribe, labor que ha impulsado CLACSO. Digámoslo de una vez, podrá haber crisis de paradigmas con relación a la era de CEPAL o de la Escuela de la Dependencia, pero no hay crisis de identidad. Es clara, no obstante, desde los ochenta, la tendencia a la reversión de los valiosos intentos de repensar el continente desde sí mismo. Esta tendencia, a la cual nos referiremos más adelante, está asociada a los paradigmas propios del neoliberalismo y del posmodernismo.

Veamos ahora, brevemente, los distintos paradigmas de las ciencias sociales en la región desde fines de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad11.

A fines de los años cincuenta el futuro de América Latina era visualizado a través de los paradigmas estructural-funcionalista, del marxismo tradicional (y luego de la nueva versión que emergió como resultado de la revolución cubana) y del pensamiento desarrollista de CEPAL. Si la falla del funcionalismo fue considerar que se podría reproducir en la periferia el esquema clásico de desarrollo capitalista del centro -tesis validada por el marxismo tradicional, que visualizaba a América Latina como una sociedad feudal- y la de CEPAL pensar que sólo con la sustitución de importaciones y un Estado y un sector público fuertes se obtendría el desarrollo; la Escuela de la Dependencia, en su crítica al denominado capitalismo dependiente latinoamericano, no fue capaz de ofrecer una reflexión con resultados viables acerca de cómo construir un modelo alternativo de sociedad.

El desarrollismo cepalino de Raúl Prebisch fue considerado por los teóricos de la dependencia como un paradigma que, si bien planteaba la necesidad de reformas estructurales modernizantes, en la praxis era incapaz de superar el reformismo. La crítica neoliberal del desarrollismo se centró en el excesivo intervencionismo estatal, el estrangulamiento de la iniciativa privada y la asignación de recursos en forma irracional.

El defecto esencial de la Teoría de la Dependencia fue el no haber percibido que ningún sistema puede ser independiente del sistema-histórico actual, de la economía mundial. Esta realidad interdependiente no implica, sin embargo, validar al neoliberalismo y a sus políticas de ajuste estructural -que tienden a privilegiar la función del mercado en detrimento de la sociedad civil y del Estado- como única receta válida, y mucho menos como fin de la historia. Sobre todo cuando hoy sabemos, tras más de una década perdida en lo económico, que el ajuste estructural ha implicado en la región un profundo deterioro de las condiciones sociales y una concentración cada vez mayor de la riqueza, junto al crecimiento de la pobreza y la exclusión social. Si hoy hablamos de Desarrollo Humano Sostenible (concepto enunciado por el Bruntland Report en 1987), es porque el otro desarrollo, en realidad ha sido un crecimiento económico perverso y desequilibrado que atenta contra el hombre y su habitat12.
Las dos influencias teóricas que predominan en las ciencias sociales latinoamericanas hoy -el neoliberalismo y el postmodernismo- entrañan ciertos peligros. El primero tiende a la reafirmación dogmática de las concepciones lineales de progreso universal y del imaginario del desarrollo y la segunda a la apoteosis del eurocentrismo. El hecho de que los metarrelatos en boga en el siglo XX hayan hecho crisis, no implica la crisis de toda forma de pensar el futuro y mucho menos de éste13.

Como axiomas y/o aportes claves de las ciencias sociales latinoamericanas y caribeñas en la segunda mitad de este siglo podemos mencionar, entre otros, los siguientes:
1. El axioma del capitalismo colonial de Sergio Bagú: «El régimen económico luso-hispano del período colonial no es feudalismo. Es capitalismo colonial, ….el cual presenta reiteradamente en los distintos continentes ciertas manifestaciones externas que lo asemejan al feudalismo. Es un régimen que conserva un perfil equívoco, sin alterar por eso su incuestionable índole capitalista. Lejos de revivir el ciclo feudal, América ingresó con sorprendente celeridad dentro del capitalismo comercial, ya inaugurado en Europa…y contribuyó a dar a ese ciclo un vigor colosal, haciendo posible la iniciación del capitalismo industrial años más tarde»14.
2. El axioma «centro-periferia» de Raúl Prebisch: «en otros términos, mientras los centros han retenido íntegramente el fruto del progreso técnico de su industria, los países de la periferia les han traspasado una parte del fruto de su propio progreso técnico»15.

  1. El axioma «sub-imperialismo» de Ruy Mauro Marini: «Pasó el tiempo del modelo simple centro-periferia, caracterizado por el intercambio de manufacturas por alimentos y materias primas…..El resultado ha sido un reescalonamiento, una jerarquización de los países en forma piramidal y, por consiguiente, el surgimiento de centros medianos de acumulación, que son también potencias capitalistas medianas -lo que nos ha llevado a hablar de la emergencia de un subimperialismo.» Este concepto resulta equivalente al de semiperiferia de Wallerstein, pues se refiere al papel desempeñado por países como Brasil y los tigres asiáticos en la nueva división internacional del trabajo16.
  2. El axioma «dependencia» de Theotonio dos Santos: la dependencia es «una situación en la cual la economía de un cierto grupo de países está condicionada por el desarrollo y la expansión de otra economía, a la cual su propia economía está atada; una situación histórica que configura la estructura de la economía mundial de tal manera que determinados países resultan favorecidos en detrimento de otros, y que determina las posibilidades de desarrollo de las economías internas»17.

Los autores citados son especialmente emblemáticos, pero expresan amplios movimientos de reflexión en la región, del cual son tributarios. Estos axiomas tienen especial relevancia, desde nuestro punto de vista, para la comprensión del papel de América Latina y el Caribe en el actual sistema-mundo capitalista.

Otros aportes de relevancia de las ciencias sociales en nuestra América, entre otros muchos, que pudiéramos mencionar son:
a) Los estudios tipólogicos de Darcy Ribeiro sobre los pueblos y el proceso civilizatorio.
b) La sociología del hambre de Josué de Castro.
c) La metodología Investigación- Acción Participativa de Orlando Fals Borda.
d) Los conceptos de colonialidad del poder y reoriginalización cultural de A. Quijano.
e) La pedagogía del oprimido de Paulo Freire.
f)) Las visiones críticas de la globalización de Octavio Ianni, Celso Furtado, Héctor Silva Michelena, y Armando Córdova, entre otros autores.
g) La crítica a la visión fundamentalista de la integración globalizada de Aldo Ferrer.
h) Los vislumbres sobre la Teología de la Liberación de Gustavo Gutierrez, así como de Leonardo y Clodovil Boff.
i) La teoría de la marginalidad de Gino Germani, enriquecida desde un ángulo diverso por aportes como el de José Nun.
j) La visión de la dependencia en Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, denominado «enfoque de la dependencia» para diferenciarlo de la «teoría de la dependencia» de Marini, Dos Santos, Bambirra y Gunder Frank.
k) Los valiosos aportes de Pablo González Casanova sobre el México marginal, y su crítica al «nuevo orden mundial», su visión de una democracia no excluyente, su preocupación por reconceptualizar nuestras ciencias sociales.
l) La valiosa reflexión en torno a la sociología latinoamericana de autores como Heinz Sonntag y Roberto Briceño.
m) La lúcida crítica de Edgardo Lander al eurocentrismo y el colonialismo en el pensamiento latinoamericano.
n) La tesis de la colonialidad del poder de Aníbal Quijano.
o) La crítica no-eurocéntrica del eurocentrismo de Enrique Dussel, que lleva implícita una valiosa crítica a la construcción de la modernidad en el pensamiento postmoderno.
p) El concepto de «border thinking» de Walter Mignolo.
q) El análisis cultural de la biodiversidad (desde el capitalismo y desde la autonomía cultural) de Arturo Escobar.
r) La visión de Enrique Leff sobre las disyuntivas del desarrollo sustentable.
s) La crítica al neoliberalismo latinoamericano de Atilio Borón.
t) La tesis de una civilización geocultural alternativa emergente de Xabier Gorostiaga.
u) Las tesis sobre transición, democracia, ciudadanía y Estado de Carlos Vilas, Emir Sader, Francisco Delich, Manuel Antonio Garretón, Norbert Lechner, y Guillermo O’Donnell, entre otros.
v) La tesis de las culturas híbridas de Nestor García Canclini.
w) Los estudios de la economía de la coca de Hermes Tovar Pinzón.
x) La sociología del Caribe de Gerard Pierre Charles y Suzy Castor.
y) Los aportes teóricos sobre la economía de plantaciones del Caribe de Ramiro Guerra, Eric Williams, Manuel Moreno Fraginals y Juan Pérez de la Riva.
z) La sociología centroamericana de Edelberto Torres Rivas.
Última, pero no menos importante, es la obra de próceres cuyas reflexiones tienen un carácter fundacional: Simón Bolívar, José Martí y José Carlos Mariátegui.

Este incompleto recuento da noticia indiscutible de la legitimidad y autoctonía de las ciencias sociales latinoamericanas, pese a la amenaza persistente y renovada de los afanes de disolverla en paradigmas eurocéntricos.

Como desafíos específicos que enfrentan las ciencias sociales en la región hoy podemos enumerar, entre otros, los siguientes:
1. ¿Es posible la integración cultural?¿O acaso todo el discurso en torno a la multiculturalidad, la pluralidad cultural y los problemas de homogeneización y heterogeneidad no rebasarán el marco retórico-académico?
2. ¿Es posible recrear un nuevo Estado distinto al caudillista, populista, cepalino o neoliberal, donde la exclusión social sea eliminada sin volver al autoritarismo y dando una dimensión no sólo política, sino también social a la democracia?¿O es que acaso el Estado neoliberal, que legitima y viabiliza el modelo de capitalismo dependiente con rostro de democracia, es viable a largo plazo?
3. ¿Es posible a los Estados latinoamericanos obtener mayores márgenes de independencia y autonomía vía la integración del subcontinente pese a crecientes procesos de globalización y transnacionalización?
4. ¿Es posible disminuir la brecha entre «infopobres» e «inforicos» en la región democratizando el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación? ¿O sólo servirán éstas para aumentar la pobreza, la desigualdad y la exclusión social?
5. ¿Es posible la educación para todos, el desarrollo sostenible, el nuevo carácter de las ciudades, una nueva ética y la construcción de una cultura de paz? ¿O acaso es una utopía inalcanzable construir naciones democráticas, multiculturales y multirraciales con niveles mínimos de desigualdad?

El futuro de las ciencias sociales en la región dependerá, en gran medida, de las políticas y acciones que se adopten con relación a estos desafíos.

Los problemas claves que preocupan a Wallerstein sobre las ciencias sociales a nivel mundial, paradójicamente, pese a nuestro «atraso» con relación al patrón occidental de desarrollo, no tienen entre nosotros la misma dimensión. Afortunadamente no tuvimos un Talcott Parsons, aunque sí algunos epígonos ya olvidados. Podemos decir que el proceso de impensar las ciencias sociales empezó en Nuestra América (la del Río Bravo a la Patagonia) en los cincuenta con CEPAL y que, pese a la «crisis de paradigmas» de los ochentas, no se ha detenido. Tenemos no sólo axiomas básicos, sino multitud de conceptos, como ha señalado Pablo González Casanova al hablar de las ciencias sociales en la región. Por otra parte, pese a la perspectiva eurocentrista/anglosajona con que se elaboraron los planes de estudio de las carreras de ciencias sociales en la región, los mejores textos de estas disciplinas tienden a integrar lo idiográfico y lo nomotético en el análisis. Esto obedece, por un lado, a que la herencia española, si bien nos legó lo que en algunos casos es retórica hueca, también nos ofreció una rica herencia ensayística que funde lo idiográfico y lo nomotético; y, por otro, a que la superespecialización no ha sido una actitud cultural entre nosotros por diversas razones. Por estas causas, entre otras, la exhortación a impensar y abrir las ciencias sociales ya lleva largo trecho recorrido entre nosotros, sin que por eso podamos darnos el lujo arrogante de la autocomplacencia que destruye la creatividad. Es por todos conocida la influencia de las ciencias sociales de nuestra región, no sólo en los países del sur, sino también en algunos de los principales científicos sociales de los países desarrollados de Occidente y de otras latitudes.

Con relación a las perspectivas de las ciencias sociales en América Latina y el Caribe, debe reiterarse que mucho hemos avanzado en la reunificación epistemológica de las dos culturas, la de las ciencias y la de las humanidades. No quiere esto decir que podamos eliminar de la agenda totalmente la necesidad de impensar y abrir las ciencias sociales en nuestra región. Pero de lo que se trata sobre todo en Nuestra América, es de avanzar en la reunificación organizativa de las ciencias sociales y en que éstas reasuman su papel de centralidad en el mundo del conocimiento, debilitado en los ochenta y primera mitad de los noventa como consecuencia de la «crisis de paradigmas». Para esto resulta clave el pensar la región desde sí misma, sin peligrosos provincianismos; el mejor antídoto contra esto es el imprescindible dominio, o al menos lectura, de tres o cuatro idiomas clave además del español y un estado del arte renovado permanentemente en nuevas tecnologías de la comunicación e información- y sin asimilar en forma acrítica agendas y paradigmas de otras latitudes.

Es importante establecer un conjunto de prioridades compartidas por todos, que den respuesta a las urgencias de nuestra América, de su sociedad civil y de sus clases políticas, para coordinadamente establecer una nueva agenda de las investigaciones en ciencias sociales en nuestra región. Si no somos capaces unidos de formular esa agenda, las ciencias sociales de la región perderán una identidad ganada a sangre y fuego, y presenciaremos no una «crisis de paradigmas», sino la recolonización de nuestras ciencias sociales por paradigmas y agendas fijadas en función de los intereses del Norte desarrollado

Antes de hacer algunas sugerencias con relación a dicha Agenda, me referiré brevemente a ciertos aspectos de nuestro trabajo como Consejero Regional de Ciencias Sociales.
Nuestra acción como Consejero Regional de Ciencias Sociales para América Latina y el Caribe en el bienio 1996/97 y 98/99 se orientó por el Plan a Plazo Medio (C4) y por lo acordado por los estados miembros de UNESCO en sus Conferencias Generales de 1995 y 1997 (C5). En especial se trata de adecuar a la región las metas prioritarias para la acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, marzo de 1995): fomento de la capacidad endógena; desarrollo de las zonas rurales; seguimiento al Programa 21, para alcanzar un desarrollo humano sostenible utilizando racionalmente los recursos y preservando el medio ambiente; ampliar las posibilidades de acceder a la información y la comunicación; y mejorar la capacidad endógena para formular políticas sociales, para preveer, gestionar y evaluar las transformaciones sociales.

En resumen, nuestra acción ha priorizado y prioriza:
1. La lucha contra la pobreza conforme a la Declaración del Director General de la UNESCO de 15 de enero de 1996.
2. La preservación de la gobernabilidad, la democracia, los derechos humanos, y la tolerancia, vía la reforma del estado y de la gestión pública. Este objetivo, la construcción de una cultura de paz y de la justicia para la paz, orienta nuestra acción con el estado y la sociedad civil, en especial apoyando redes como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). También nuestros vínculos con la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), con la Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), el Centro Latinoamericano de la Administración para el Desarrollo (CLAD) y el Programa Bolívar para el desarrollo de las PYME, revisten especial importancia; e igualmente con el Proyecto UNESCO denominado DEMOS, que ha hecho importantes aportes al estudio de la gobernabilidad en la región. De especial importancia son nuestros vínculos con redes universitarias como la UDUAL, la AIU, la OUI y la FIUC, entre otras. Hemos venido ejecutando y/o preparando proyectos con estas redes, e igualmente con: el Consejo Internacional de Ciencias Sociales de UNESCO (agenda para el milenio); CLACSO (seminarios y reflexiones para integrar las políticas económicas y sociales); FLACSO (anuario de ciencias sociales, premio para jóvenes investigadores en ciencias sociales, erradicación de la pobreza, antología de ciencias sociales..); SELA, CLAD, CEPAL (políticas económicas y sociales, reforma del estado, gestión pública, seguimiento de la Cumbre de Desarrollo Social); y con otras muchas redes e instituciones de carácter regional o interregional.
3. Desarrollar la enseñanza de las ciencias sociales -en especial de los estudios prospectivos- vía las Cátedras UNESCO y de otras formas diversas. Promover la difusión y utilización de las nuevas tecnologías, de la telemática, de Internet y de las redes nuevas y tradicionales. Esta labor difusora tiene como objetivo que se transfiera y comparta el conocimiento en ciencias sociales y su sistemático aggiornamento.
4. La Unidad Regional de Ciencias Sociales, en el concepto de una Oficina Regional integrada como es cada vez más UNESCO-Caracas, tiene también una importante participación en la red UNITWIN de Cátedras UNESCO en la región y en actividades propias de la educación superior.
5. UNESCO, cada vez más, construye pasarelas de la teoría a la acción. Con ese objetivo puso en marcha en 1994 un Programa Internacional en Ciencias Sociales titulado «Gestión de las transformaciones sociales» (MOST). En este Programa se identificaron inicialmente tres áreas prioritarias de investigación -confirmadas en la Primera Conferencia Regional en Buenos Aires en marzo de 1995- que son:
-El multiculturalismo y la multietnicidad en América Latina y el Caribe.
-Las ciudades como escenario de la transformación social.
-Las trasformaciones económicas, tecnológicas y del medio ambiente a nivel local y regional.
Sin embargo, antes de MOST y durante el desarrollo de este programa, UNESCO había respondido y sigue dando respuesta, a la solicitud de los estados miembros para asistencia en actividades de ciencias sociales. He aquí algunos ejemplos:
-Negociaciones de paz en El Salvador.
-Educación para la democracia en Colombia.
-Planificación social en Colombia, Bolivia, Ecuador, Venezuela, tratando de responder a preguntas como las siguientes: ¿Qué clase de políticas pueden aportar los cambios sociales deseados? y ¿Cómo pueden ser evaluadas estas políticas?

Con relación a la propuesta de una nueva agenda para el desarrollo de las ciencias sociales en la región, debo señalar que, en abril de 1997, la Unidad de Ciencias Sociales bajo mi dirección recogió criterios de FLACSO, CLACSO y de diversos especialistas -que en otros trabajos he expuesto «in extenso»- sobre los siguiente temas: producción de conocimiento y de enseñanza de ciencias sociales; ciencias sociales y políticas de desarrollo social; hacia una cultura de paz; y. cooperación para el desarrollo social:
Si tuviera que resumir la Agenda de las ciencias sociales en la región lo haría con tres propuestas esenciales que pudieran contribuir a «impensar» y «abrir» aún más nuestras ciencias sociales en la región y, sobre todo, a lograr una nueva síntesis teórico-metodológica:
1. Organizar debates entre los científicos sociales ideográficos (historiadores) y nomotéticos de nuestra región, en que también participen representantes latinoamericanos y caribeños de las ciencias duras e igualmente figuras de primer nivel de otras latitudes.
2. Fomentar la transdisciplinariedad mediante proyectos de investigación en torno a problemas de suma importancia actual.
3. Revalorizar las grandes teorías explicativas evitando la ultra-especialización.
Otra propuesta que quisiera hacer, en este caso referida a UNESCO en forma más específica, es la siguiente: que los fondos que destina UNESCO para ciencias exactas y naturales y ciencias humanas y sociales por concepto del programa ordinario y del programa de participación se otorguen y direccionen de manera prioritaria hacia aquellos proyectos de índole transdisciplinaria presentados por los estados miembros de la Organización.
Quisiera poner a manera de ejemplo el Proyecto ya mencionado más arriba «Agenda del Milenio», desarrollado conjuntamente por UNESCO, el Consejo Internacional de Ciencias Sociales de UNESCO (ISSC), y el Conjunto Universitario Cándido Mendes (EDUCAM). En las palabras inaugurales del Seminario, que tuvo como resultado el libro Représentation et complexité, Jerome Bindé, Director de la División de Análisis y Prospectiva de UNESCO y eminente futurólogo afirmó: «Cómo abrir esta reunión sin saludar algunos de los mejores investigadores y expertos que nos muestran su amistad participando en este encuentro: los profesores Edgar Morin (sociólogo de la contemporaneidad e iniciador del pensamiento complejo), Illya Prigogine (Premio Nobel de Química), Mihajlo Mesarovic (futurólogo), Arjun Appadurai (antropólogo), Helena Knyzeva (física), Zaki Laidi (politólogo), Michel Maffesoli (sociólogo), Cristoph Wolf (antropólogo), Chih-Ming Shih (arquitecto), Francisco López Segrera (historiador), Helio Jaguaribe (economista), Eduardo Portella (filósofo, ensayista), y todos aquellos que no puedo citar esta mañana pero que están presentes en mi pensamiento». Este grupo transdisciplinario, integrado por investigadores de distintas especialidades y nacionalidades, constituye una muestra interesante de reflexión conjunta en torno a un tema actual -Representación y Complejidad- desde distintos ángulos y con una perspectiva no eurocéntrica18.

Otro ejemplo notable lo constituye la colección «El Mundo Actual: Situación y Alternativas», -ideada y conducida por Pablo González Casanova en su calidad de Director del «Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades»- que difunde estudios sobre la globalidad y las características que en ella muestran los países y regiones del mundo. La colección ha publicado análisis de carácter transdisciplinario y prospectivo sobre la sociedad, la economía, la política y la cultura, dando especial importancia a la perspectiva desde el Sur del mundo y formulando alternativas que pudieran aplicarse para superar, entre otros, los problemas de desigualdad, pobreza, marginación y exclusión, e igualmente dar claves para la construcción de la paz y la democracia. Entre los investigadores con trabajos publicados en esta colección se encuentran: Immanuel Wallerstein, Samir Amin, Lin Chun, George Aseneiro, Ralph Miliband, Xabier Gorostiaga, Arturo Escobar, Francois Houtart y Francisco López Segrera, entre otros autores19.

Igualmente, quisiéramos mencionar como otra muestra de esfuerzo transdisciplinario el libro Los Retos de la Globalización, publicado en 1998 por la Unidad Regional de UNESCO de Ciencias Sociales de América Latina y el Caribe. Dicha obra agrupa un conjunto de autores que analiza el impacto de la globalización en los países del Sur desde ángulos tales como: los nuevos paradigmas de las ciencias sociales; paz, democracia y «nuevo orden mundial»; dependencia y desarrollo; y cultura y conocimiento en un mundo virtual. Entre los autores que aportaron contribuciones originales a dicho libro se encuentran: sociólogos (Dos Santos, Marini); filósofos (Enrique Dussel); economistas (Samir Amin, Gunder Frank); politólogos (James Petras, Mario Teló, Jorge Nieto, Anaisabel Prera); historiadores (Wallerstein); internacionalistas (Celso Amorin); y especialistas en estudios globales y culturales (Bohadana, Dreifuss, Jesús García-Ruiz, Angel G. Quintero), entre otros muchos investigadores valiosos20.
Hay múltiples ejemplos en UNESCO de esfuerzo transdisciplinario además de los señalados. Los distintos informes mundiales tienden, cada vez más, a una óptica transdisciplinaria e igualmente ocurre, entre otros, con los libros del Director General -La Nueva Página, Ciencia y Poder…- y de Albert Sasson, cuyo libro Biotechnology in Perspective, tuvo como objetivo «diseminar las reflexiones sobre las implicaciones económicas, sociales y culturales de las innovaciones biotecnológicas para los países en desarrollo»21.

El papel esencial de los científicos sociales consiste en iluminar a los tomadores de decisiones con respecto a las opciones posibles ante las alternativas históricas. Cuando un sistema histórico está viviendo su etapa de desarrollo normal, el rango de las opciones y alternativas para los actores sociales es bastante limitado. Sin embargo, cuando un sistema histórico se encuentra en su fase de desintegración, el rango de opciones posible se amplía y las posibilidades de cambio son infinitamente mayores. Coincido con Immanuel Wallerstein en que estamos en un momento de desintegración de un sistema histórico, que durará de 20 a 50 años. Si esto es así a nivel planetario, más drástico aún será este proceso en Nuestra América donde las desigualdades del sistema nunca han sido amortiguadas por el Estado de Bienestar. El estado secular de malestar en nuestra región, nos ofrece una oportunidad histórica única al final de este milenio, para formular con claridad escenarios y alternativas que permitan construir un futuro alternativo sin destrucción ecológica, sin abismales desigualdades sociales, y que deseche las guerras como vía de solución de los conflictos mediante una cultura de paz. En ese nuevo sistema histórico desaparecerán brechas tales como: pasado/presente, lo cual ha separado la historia (ideográfica) de disciplinas nomotéticas como la economía, la ciencia política, y la sociología; civilizados/otros, antinomia que ha sido el fundamento de la visión eurocentrista; y mercado/estado/sociedad civil. En realidad estos límites están hoy en una crisis terminal. Las disciplinas tradicionales de las ciencias sociales están dejando de representar campos de estudio acotados. La complejidad actual sólo puede aprehenderse mediante la transdisciplinariedad. En el punto de saturación alcanzado por este sistema histórico, sólo nuevas alternativas podrán desbloquear un modelo de acumulación y de sociedad agotado. Corresponde a nosotros imaginarlas y comenzar a ejecutarlas.

Prigogine, en La fin des certitudes, nos revela el nuevo recurso y discurso del método a manera de resumen: «Lo que hoy emerge es, por tanto, una descripción mediana, situada entre dos representaciones alienantes, la de un mundo determinista y aquélla de un mundo arbitrario sometido al solo azar. Las leyes físicas corresponden a una nueva forma de inteligibilidad que expresan representaciones probabilísticas irreductibles. Ellas están asociadas a la inestabilidad y, sea a nivel microscópico o macroscópico, ellas describen los acontecimientos en tanto que posibles, sin reducirlos a consecuencias deducibles y previsibles propias de las leyes deterministas»22.

Lo que existe, por tanto, no es el desenvolvimiento de una idea universal hacia el futuro, que se identifica con el progreso, lo que existe realmente son bifurcaciones que permiten construir varios futuros, es decir, los futuribles o futuros posibles.

«La flecha del tiempo -afirma Wallerstein- es ineluctable e impredecible, siempre tenemos ante nosotros bifurcaciones cuyo resultado es indeterminado. Más aún, aunque hay una sola flecha del tiempo, existen múltiples tiempos. No podemos permitirnos ignorar ni la larga duración estructural ni tampoco los ciclos del sistema histórico que estamos analizando. El tiempo es mucho más que cronometría y cronología. El tiempo es también duración, ciclos y disyunción»23

El fin de las certidumbres de que nos habla Prigogine, significa que lo que realmente existe son certidumbres parciales que no prevalecen eternamente. Debemos formular nuestras predicciones e hipótesis teniendo en cuenta esta permanente incertidumbre.

Los científicos sociales han sido vistos tradicionalmente como parientes pobres por las ciencias duras y las humanidades. En América Latina esto ha sido aún peor en una época de auge neoliberal, en que todo conocimiento que no tenga uso práctico inmediato queda devaluado. Esto no debe llevarnos a ser indulgentes con nosotros mismos, sino a reconocer que mucha retórica hueca se esconde tras supuestas grandes teorías explicativas. Sin embargo, la situación está cambiando rápidamente a nivel mundial y regional. Los estudios sobre la complejidad en las ciencias físicas, de un lado, han puesto en cuestión la supuesta exactitud de las ciencias duras y, de otro, han considerado a los sistemas sociales como los más complejos de todos los sistemas. El auge de los estudios culturales en las humanidades, ha enfatizado las raíces sociales de lo cultural. El resultado, por tanto, de los estudios sobre la complejidad y los estudios culturales ha sido acercar a las ciencias naturales y a las humanidades hacia el terreno de las ciencias sociales.

El conocimiento, ante las incertidumbres, implica tomar decisiones, decidirse por opciones diversas y tomar acción. El conocimiento, unido a los valores y a la ética, y pese a la incertidumbre, nos permite tomar las mejores decisiones -en lo cual es imprescindible la colaboración entre las diversas ramas del saber- para construir un futuro alternativo. La nueva ciencia debe ser como un holograma, donde cada una de las partes representa el todo y viceversa. En un momento en que las ciencias sociales han ido recuperando su centralidad a nivel mundial y regional -la creciente desigualdad ha hecho que los gobiernos de la región y otras instancias soliciten cada vez más el concurso de los científicos sociales- no podemos ser neutrales ante la destrucción ecológica, la desigualdad y el autoritarismo. Debemos optar por la construcción de un futuro vivible no regido por la lógica de los mercados financieros y sí por la de una cultura de paz.

Existen inmensos obstáculos, teniendo en cuenta, por un lado, que «la investigación científica en América Latina y el Caribe apareció en el siglo XX» ; y, por otro, que «la falta de visión estratégica de que sufre la sociedad latinoamericana se traduce en la pérdida inmensa y absurda de un buen número de sus mejores investigadores, que emigran hacia los países industrializados donde su trabajo es apreciado y valorado. Se estima que de un 40 a un 60 % de los investigadores argentinos, colombianos, chilenos, y peruanos viven y trabajan fuera de su país»24. Aunque este análisis está referido esencialmente a las ciencias exactas y naturales, la situación no es distinta en las ciencias sociales. Esto implica la necesidad de políticas que inviertan estas tendencias, e igualmente la correlación del monto de la inversión destinada a Investigación-Desarrollo, sumamente alta en los países desarrollados con respecto a los países del Sur.

En resumen, las vanguardias del pensamiento científico hoy, tanto en las ciencias sociales como en las naturales, parecen coincidir en la importancia de la transdisciplinariedad. Es necesario eliminar las fronteras tajantes y artificiales no sólo entre disciplinas propias de las ciencias sociales, historia, economía, derecho…, o de las ciencias duras, física, matemática, biotecnología…, sino incluso entre ciencias sociales y humanas y las exactas y naturales. Esto no implica, en absoluto, renunciar a la especialización propia de cada disciplina. Como ya hemos señalado, la obra de autores como Ilya Prigogine, I. Wallerstein, Edgar Morin, Pablo González Casanova, Theotonio dos Santos, Enrique Leff, Aníbal Quijano y Xabier Gorostiaga, entre otros, nos enseña el camino. Para lograr esto, es necesario constituir programas de estudios de carácter transdisciplinario en torno a un tema y problema de investigación dado y con la participación de profesores invitados de otros países. Sería necesario establecer estos programas de investigación de carácter interdepartamental con centros de excelencia de la región (cooperación Sur-Sur) y de fuera de ella, que estén en el estado del arte de las disciplinas con que se aborda el tema de investigación dado.

Prigogine ha afirmado que «la ciencia nos permite tener la esperanza de ver aparecer un día una civilización donde la violencia y la desigualdad social no sean una necesidad»25.
Walter Benjamin ha dicho: «la esencia de una cosa aparece en su verdad cuando ésta es amenazada de desaparecer»26. Depende de nosotros el convertir «la crisis de paradigmas» de las ciencias sociales en la región, (en un momento de desintegración del sistema-mundo en que se amplían nuestras opciones) en coyuntura propicia para imaginar y construir un nuevo futuro, a partir de aggiornar las ciencias sociales latinoamericanas y caribeñas, elaborar su nueva agenda y, de este modo, abrir las ciencias sociales, reestructurarlas y construir su futuro y el de la región entre todos.

Notas
1. Director de UNESCO-Caracas/IESALC y Consejero Regional de Ciencias Sociales, Caracas.
2. Conférence mondiale sur la science, «Projet de Déclaration», UNESCO-CIUSS, y «Draft Programme», UNESCO, París, 5 de enero 1999; UNESCO: Rapport Mondial sur la Science 1998. UNESCO, París, 1998; Varios, «América Latina: la visión de los cientistas sociales», Nueva Sociedad, No. 139, sept-oct, 1995.
3. Charles Wright Mills, La Imaginación sociológica, Fondo de Cultura Económica, México, 1964; Talcott Parsons, «La situación actual y las perspectivas futuras de la teoría sociológica sistemática», en Sociología del siglo XX, Editorial Claridad, Buenos Aires, 1956.
4. Immanuel, Wallerstein, «The heritage of sociology. The promise of social science». Presidential Address, XIV Congreso Mundial de Sociología, Montreal, July 26, 1998.
5. Immanuel, Wallerstein, «Possible Rationality: A Reply to Archer», International Sociology, vol. 13, no. 1, marzo 1998; Immanuel Wallerstein, Impensar las ciencias sociales, Siglo XXI, México, 1998; Immanuel Wallerstein, Abrir las ciencias sociales, Siglo XXI, México, 1996; Immanuel Wallerstein, «Social Change?». Ponencia al III Congreso Portugués de Sociología, Lisboa, 1996; Immanuel Wallerstein, Cartas del Presidente (1994-1998), Asociación Internacional de Sociología, 1998; Illya Prigogine, La fin des certitudes, Edition Odile Jacob, París, 1996; Edgar Morin, Terre-Patrie, Editions du Seuil, París, 1993 y Edgar Morin, Pour une utopie réaliste, Arléa, París, 1996.
6. Anthony Giddens, «The transition to late modern society», International Sociology, vol. 13, No.1, p. 124, marzo 1998.
7. Federico Mayor, «The role of the social sciences in a changing Europe», International Social Science Journal, 1992/2. Reproducido nuevamente en el número 157 de septiembre de 1998 de dicha revista, en el número dedicado al cincuentenario de ella, p.458.
8. Federico Mayor y A. Forti, Science et Pouvoir, UNESCO, París, 1995, p. 161.
9. Federico Mayor, » Address at the Second European Social Science Conference», Bratislava, 14 de junio de 1998.
10. «Projet de Déclaration», op. cit.; Francisco López Segrera, «La UNESCO y el futuro de las ciencias sociales en América Latina y el Caribe», en Roberto Briceño León y Heinz Sonntag (editores), Pueblo, época y desarrollo: la sociología de América Latina, Nueva Sociedad, Caracas, 1998.
11. Francisco López Segrera, «Los procesos de integración en América Latina y el Caribe: retos, variables, escenarios y alternativas en la era de la globalización» en Emir Sader (editor), Democracia sin exclusiones ni excluidos, Nueva Sociedad, Caracas, 1998; Francisco López Segrera, «La UNESCO y el futuro de las ciencias sociales en América Latina y el Caribe» op. cit.; Heinz R. Sonntag, Duda, Certeza, Crisis, UNESCO-Nueva Sociedad, Caracas, 1988; Heinz R. Sonntag (editor), ¿Nuevos temas, nuevos contenidos?, UNESCO-Nueva Sociedad, Caracas, 1989; Roberto Briceño León y Heinz R. Sonntag (editores), op. cit. Este libro contiene monografías de: Aníbal Quijano, Hebe Vesuri, Raquel Sosa, Francisco López Segrera, Paulo César Alves, Rigoberto Lanz, Edgardo Lander, Orlando Albornoz, Emir Sader, Marcia Rivera, y Pablo González Casanova; G. Sankatsing, Las ciencias sociales en el Caribe, UNESCO-Nueva Sociedad, Caracas, 1990; S. Villena (editor), El Desarrollo de las ciencias sociales en América Latina, FLACSO/UNESCO, San José de Costa Rica,1998.
12. Fernando Henrique Cardoso, » El pensamiento socioeconómico latinoamericano», Nueva Sociedad, no. 139, sept-oct. 1995; Teotonio Dos Santos, «El desarrollo latinoamericano: pasado, presente y futuro. Un homenaje a Andre Gunder Frank», Problemas del Desarrollo, vol. 27, No. 104, UNAM, México, enero-marzo 1996; Teotonio Dos Santos; «La teoría de la dependencia», en Los retos de la globalización en Francisco López Segrera (editor), UNESCO-Caracas, 1998.
13. Edgardo Lander, «Eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento social latinoamericano», en Roberto Briceño León y Heinz R. Sonntag, op. cit.
14. Sergio Bagú, Economía de la sociedad colonial, Editorial Grijalbo, México, 1993, p. 253.
15. Raúl Prebisch, «El desarrollo económico de América Latina y algunos de sus principales problemas» [1949], en Rui Mauro Marini, La Teoría Social Latinoamericana, textos escogidos, tomo I, UNAM, México, 1994, p. 238.
16. Rui Mauro Marini, «La acumulación capitalista mundial y el subimperialismo», Cuadernos Políticos, México, Ediciones Era, No. 12, abril-junio 1977, p.21.
17. Teotonio Dos Santos, «La crisis de la teoría del desarrollo y las relaciones de dependencia en América Latina», en Helio Jaguaribe y otros, La Dependencia Político-Económica de América Latina, Siglo XXI Editores, México, 1969, p. 184.
18. Candido Mendes y E. Rodriguez (editores), Représentation y Complexité. EDUCAM/ UNESCO/ISSC, Río de Janeiro, 1997.
19. Pablo González Casanova, «Globalidad, neoliberalismo y democracia», Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Colección El Mundo Actual: Situación y Alternativas, UNAM, México, 1995; Pablo González Casanova, «Reestructuración de las ciencias sociales: hacia un nuevo paradigma», en Roberto Briceño León y Heinz R. Sonntag, op. cit.
20. Francisco López Segrera (editor), Los retos de la globalización, op. cit.
21. Federico Mayor, La Nueva Página, UNESCO, 1994; Federico Mayor y A. Forti, Science et Pouvoir, op. cit.; A. Sasson: Biotechnologies in Developing Countries: Present and Future, UNESCO, 1998, p. vii.
22. Illya Prigogine, op. cit., p. 224
23. Immanuel Wallerstein, op. cit., 1998, p.52.
24. Ana María Cetto y Hebe Vesuri, «L’Amérique Latine et la Caraïbe» en Rapport Mondial sur la science, 1998, op. cit.
25. Illya Prigogine, «Préface» a Science et Pouvoir de Federico Mayor y A. Forti, op. cit., p. 5.
26. Walter Benjamin. Citado por Jerome Bindé, «Complexité et Crise de la Représentation» en Candido Mendes (organizador) y Enrique Rodríguez (editor), Représentation et Complexité, op. cit.

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